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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 244 - ver ahora
Transcripción completa

-Te pido perdón de corazón.

-Sí, ya lo sé, Elías, pero lo hecho, hecho está.

-Pudiste tener lo mismo que tiene ahora Jesús.

Sin embargo, preferiste quedarte con tu vida de soltero

y echaste un paso atrás. Preferiste una simple amistad.

-Puede que ahora me haya quedado hasta sin eso.

-Tengo que hablar con él. -¿Con Elías?

-No, con Elías, no, con Jesús.

Veo que se está encariñando y puede sufrir mucho por esto.

No me va a quedar otra que hablar con él y contarle lo que hay.

No se merece estar así.

-Tira la pistola al suelo, vamos, o le rajo el cuello.

No, no, tírala más lejos, dale una patada.

-Yo no sé nada de El Flaco. Lo sé, es un don nadie.

Pero sé que tienes oídos en todas partes, ¿qué me dices?

Que tengo que consultarlo con el señor Somoza.

-Deberías haberla convencido para que no siguiese patrullando.

Si lo hubieses hecho, no habría pasado.

-La atacó un toxicómano con síndrome de abstinencia

que se cruzó en su camino.

El único culpable es el indeseable que llena de drogas Distrito Sur.

¿Le conoces?

-Han visto a El Flaco en los billares del barrio.

¿Llamo al poli? -Si, llámelo.

Que sepa que es él el que trabaja para nosotros.

Dele ese recado.

-"Le debes una gorda al señor Somoza".

Por supuesto.

Tranquilito, ¿eh?, tranquilito. -¿Quién lo dice? ¿Tú?

-Sí. ¡Eh!

¡Quieto!

Cuando me enteré de que eras mi hija me enfadé muchísimo con tu madre

y la he llegado a perdonar.

En aquel entonces, yo estaba en la cárcel.

Tu madre hizo lo que hizo para darte lo mejor.

Ella estuvo dispuesta a cargar con esa mentira el resto de su vida

con tal de protegerte.

-Parece una multa.

-Es una multa a nombre de tu madre.

-Supongo que alguna vez la multaron, no sé qué tiene de extraordinario.

-Mira la fecha. -Septiembre de 2013.

Tiene que haber un error.

-A ver, David, ¿tienes una prueba de que tu madre está muerta?

-No, no, no lo sé.

-Tu madre no murió en un accidente de coche.

¡David!

No me encuentro bien. Me mareo.

¡Enfermera, enfermera! ¡Un médico, rápido, por favor!

-¡Aguanta, hija!

-Necesitamos que salgan.

(Música emocionante)

Hijo, por favor, dime algo.

-Algo, ¿cómo qué?

¿Como que por qué llevas toda la vida mintiéndome?

-Creía que era lo mejor. -¿Lo mejor para quién?

Para mí, desde luego, no.

-Mira, sé que ahora no lo puedes comprender...

-Comprendo que llevas engañándome toda la vida.

Al menos dime que ahora me estás diciendo la verdad.

No quiero más mentiras, ¿me oyes?

(SUSPIRA)

-Sí, te lo juro.

Tu madre no murió en un accidente de coche.

Pero ¿cómo has conseguido la multa de tráfico de tu madre?

-¿Eso es todo lo que te preocupa? ¿Saber cómo te he descubierto?

Toda mi vida es una mentira y todo por tu culpa.

-Hijo, te lo he dicho, lo hice por tu bien.

-¿Qué hay peor que crecer sabiendo que tu madre ha muerto?

-Sé que ahora es difícil entenderlo, pero debes confiar en mí.

-¿Cómo pretendes que confíe en ti?

-Sí, lo hice para protegerte, para que no sufrieras.

-¡No sigas por ahí! Se acabaron los secretos y las mentiras.

Y ahora quiero que me cuentes

por qué me ocultaste que mi madre estaba viva

y quiero saberlo ahora mismo o el que va a desaparecer seré yo.

-Por favor, tranquilízate, tranquilízate, ¿de acuerdo?

(SUSPIRA)

Tu madre no es como tú esperas

ni tiene nada que ver con la imagen

que, por mi culpa, te habías hecho de ella.

-¿De qué estás hablando?

(SUSPIRA)

-O me cuentas ahora la verdad sobre mi madre

o cojo esa puerta y no me vuelves a ver.

-Está bien, está bien, está bien.

Tu madre era drogadicta,

estaba enganchada a la heroína.

(SUSPIRA)

Cuando descubrió que estaba embarazada,

se le vino el mundo abajo.

Ella no quería tenerte, pero yo la convencí, sí.

Le dije que tenía que dejar las drogas.

Pensé que tú, que el bebé le daría fuerzas

y un sentido para encauzar su vida, pero no, me equivoqué.

-Joder.

-Ella sabía que no... que no se iba a desenganchar

y que era incapaz de ocuparse de su propio hijo.

Por eso nos abandonó a los pocos meses de dar a luz, sí.

Y parece que nunca se arrepintió de haberlo hecho.

-¿Y tú cómo sabes que nunca se ha arrepentido?

¿Has seguido en contacto con ella?

-No, desde que se fue no he vuelto a saber nada de ella, no.

-Pues entonces, a lo mejor sí se ha arrepentido,

pero nunca se ha atrevido a volver por vergüenza.

-En este caso, podía haber dado señales de vida, ¿no crees?

A veces me imagino que caminas por la calle y que...

que tu madre se cruza contigo

y que ni te reconoce.

Hijo, querías la verdad,

esta es la dolorosa verdad.

A mí también me ha dolido mucho guardarme esto durante tantos años.

-Pero, por lo menos, tú elegiste, tú sabías toda la verdad,

pero a mí me mentiste.

Todo lo que creía que era mi vida es un engaño,

una estafa enorme.

Eso también duele.

-¿Qué querías que hiciera, eh?

No quería contarte que tu madre era una yonqui

y que te abandonó. -Por favor, no me lo restriegues.

-Me has pedido la verdad. Es esta, es esta la verdad.

Lo hice para protegerte, ¿te das cuenta ahora?

Pero el que ha estado aquí, al pie de cañón, he sido yo,

cuidándote, alimentándote, queriéndote,

he sido yo.

-Si todo es mentira, yo no sé quién soy

y tampoco tengo ni idea de quién eres tú.

-No he sabido hacerlo mejor.

(Música dramática)

-¿Quieres hacer el favor de tranquilizarte un poco

y de sentarte? Te lo pido por favor.

-Tengo todo el derecho a estar nervioso y a caminar.

Estoy así porque se han llevado a mi hija inconsciente

y no sé cómo está.

Si te molesto, ya sabes dónde está la puerta.

-Sabes perfectamente que no me pienso mover de aquí.

Yo también estoy muy nervioso y muy preocupado por mi hija,

pero intento controlarme.

Estoy haciendo un esfuerzo tremendo para mantener la calma

y, sinceramente, creo que no nos conviene para nada

que tú y yo nos alteremos o que terminemos discutiendo.

¿Qué quieres que te diga?

-¿Cómo estaba cuando llegaste?

¿Te dijo si se sentía mal, si tenía alguna molestia?

-No, no, nada de eso, estaba bien, estaba perfectamente.

Estaba de pie, intentando caminar un poco.

Alicia estaba tranquila hasta que llegaste tú.

-¿Perdona? ¿Estás insinuando que soy el responsable de lo que ha pasado?

-A ver, para nada, Marcelino, yo no estoy insinuando nada de eso,

solo estoy diciendo lo que ha sucedido,

lo que hay, nada más.

Creo que el hecho de que llegases de esa forma,

lanzándome tantos reproches, tampoco ayudó nada, sinceramente.

Es posible que Alicia se desmayase por la tensión

o por el estrés que le provocó verte hecho una furia conmigo.

-¿Pero cómo puedes tener la desfachatez

de responsabilizarme a mí de esto?

¿Es que no se te cae la cara de vergüenza?

¡El único responsable eres tú!

¿Por qué has dejado que se incorporara?

Tiene que guardar reposo absoluto.

Todo esto nos lo podíamos haber ahorrado

si no hubieras aparecido por aquí.

Te prohibí visitarla. -No eres quien para prohibirme nada.

Yo estaba aquí con el permiso de mi hija

y ese es el único permiso que necesito tener, ¿te queda claro?

-¿Qué hacéis aquí? ¿Qué ha pasado?

-Nada, estábamos... estábamos con Alicia

y, no sé, de repente dijo que se sentía mareada

y se desmayó en mis brazos.

-He ido corriendo al staff de enfermería para avisar.

Ha venido un médico a toda prisa y se la han llevado.

-Y nadie ha venido a informarnos y ya va para rato

y no sabemos qué hacer.

-Voy a hablar con el médico que la trata.

Hablé con él cuando la ingresaron. A ver qué me puede contar.

-Gracias, Antonio. -Guárdame esto, por favor.

-Bueno, pues yo creo que la hemorragia ya se ha detenido.

No entiendo por qué has tenido que ir a un operativo.

-Bueno, porque soy igual de policía que mis compañeros.

Lo que pasa es que me tiro todo el tiempo en la cueva.

Hay veces que se me olvida que puedo ser un policía de acción

para no perderle el pulso a la calle.

-No olvides que el pulso de la calle casi te manda al hospital.

Imagínate que El Flaco acaba con tu brazo,

o con tus dedos de la mano.

-Ya. Me encanta que te preocupes por mí.

-Lo digo porque, sin los dedos, ¿cómo vas a trabajar en la UIT?

Eso es muy importante para tu trabajo.

-Sí, pero esto solo ha sido un rasguño.

Así no se me olvida, pues eso, en fin, los riesgos

que tiene nuestra profesión y que vosotros, en la calle,

estáis expuestos al peligro las 24 horas del día.

-Ya, bueno, pero tu trabajo es diferente,

tú lucha es otra, Fede.

Tu trabajo es detectar y desarticular los peligros de la red

y eso es admirable.

-Yo creo que mi trabajo es estar donde me necesiten, ¿eh?

Si Iker me necesitaba para ir a por el personaje ese

que había hecho daño a Alicia, pues oye, ahí tenía que estar.

Y le pedí permiso a Miralles, ¿eh?

No te creas que lo hice "motu proprio".

(SE QUEJA)

-Perdón, que he presionado demasiado con el algodón.

Así.

Ahora lo importante es que mantengas la herida muy limpia

para que no se te vuelva a infectar, ¿vale?

-Vale.

(SOPLA) -¿Mejor?

-Mucho mejor, sí.

-¡Mierda! -¿Qué? ¿Qué pasa?

-¡No me lo puedo creer! Que no quedan tiritas.

La gente las termina y no las repone. A ver... Mira, aquí queda una.

A ver.

Ahí está.

Ahí.

(Puerta)

-Me acabo de enterar, ¿todo bien?

-Sí, se le ha cortado la hemorragia y le he desinfectado la herida.

-¿Cómo se te ocurre ir? -¿Tú también?

-Eso le he dicho yo y ni caso.

Como lo de este botiquín, ya no queda nada.

La gente no lo repone.

-Si es que soy la única que lo repone.

-Ya no queda yodo, no quedan gasas... No queda nada de nada.

En fin, que voy a ir a reponer. Tú no te muevas de aquí, ¿eh?

-Gracias, gracias, Lola.

-A ver.

¿Te duele mucho? -Pues la herida, no,

lo que me duele es el orgullo. -¿Y eso?

-Pues nada, que estaba aquí con Lola

y he intentado besarla, vamos,

que ni siquiera lo he intentado, ¿sabes?

Tienes ante ti al policía más cobarde de todo Distrito Sur.

-Pero si hace días me dijiste que no te gustaba.

-¿Y me creíste?

Pues eso, porque te mentí.

No solo es que me gusta, es que cada día me gusta más

y no me la puedo quitar de la cabeza.

Voy a sufrir, vamos, voy a sufrir como un perro.

¿Ni siquiera te dignas a mirarme?

Muy bien.

Agredes a un inspector estando esposado

y dos días antes acuchillas a una inspectora.

¿Qué te pasa con la policía? ¿Nos la tienes jurada?

No hable de mí como si fuera un monstruo.

Cuando lo de la inspectora tenía el mono

y con el tembleque uno no es uno mismo, no piensa lo que hace.

No te preocupes porque vas a tener mucho tiempo

para pensar con claridad en la cárcel.

La inspectora a la que acuchillaste está embarazada.

¡Mierda!

Joder, yo no lo sabía.

¿Y cómo está? ¿Y el bebé?

El navajazo no afectó al bebé ni a órganos vitales hasta hoy.

La inspectora ha sufrido una complicación

debido a una hemorragia que le puede costar la vida.

¡Mierda!

En este momento está en la sala de operaciones.

Existe la posibilidad de que el bebé no sobreviva.

Me cago en mi vida.

Yo no quería, ¿vale? No sabía lo que estaba haciendo.

Llevaba la navaja solo para asustar, no pensaba usarla

ni con el médico ni con la poli, pero me dolía mucho la cabeza

y solo quería un poco de metadona o lo que fuera para meterme.

Yo solo quería conseguir algo,

estaba como loco por conseguir algo y me asusté

y, de repente, vi a la poli que se me echaba encima

y no sé, no, no lo pensé, no sabía lo que estaba haciendo.

Tiene que creerme, le juro que le digo la verdad.

Yo te creo, pero eso ya da igual.

La vida de esa mujer y de su criatura

penden de un hilo por tu culpa.

Es esta mierda que me meto.

Llevo años enganchado.

Soy un enfermo, necesito ayuda.

Cuando voy a buscar trabajo, se me ríen a la cara y ya...

y ya no tengo a nadie que me eche un cable.

Hace tiempo que perdí a todos mis amigos

después de haberles dado sablazos, de haberles robado, mentido.

¿No tienes familia? ¿Nadie que te pueda ayudar?

Tenía una hermana.

Se llamaba Aitana. Era muy guapa.

¿Tenías?

También era adicta.

Se enganchó poco después que yo.

Un día apareció muerta

en un descampado del polígono con sobredosis.

¿Y vuestros padres?

Cuando éramos pequeños, un día mi padre se fue de casa

y no volvimos a verle el pelo

y mi madre nos sacó sola adelante trabajando como una mula.

Ahora tiene Alzheimer.

Pero, si le digo la verdad,

perder la memoria es lo mejor que le ha pasado,

así no se acuerda de lo miserable que le hemos hecho la vida.

Me tendría que haber visto hace unos años, jefa.

Yo era un chaval muy sano, ¿sabe?

Lo que más me gustaba era jugar al fútbol con mis colegas.

Pero entonces los camellos invadieron el polígono

y empezaron a vender papelinas tiradas de precio,

como si fueran chicles.

Sí, eso es lo malo,

que al principio las venden muy baratas.

Pero cuando la peña estaba pillada, subieron los precios.

La culpa de todo la tienen los camellos

y los malditos narcotraficantes que les envían a vender.

Les importa un carajo la gente,

solo buscan lo suyo: ganar dinero rápido,

aunque arruinen la vida de familias enteras.

A esos son a los que deberían estar trincando.

No te preocupes, a esos también les vamos a dar lo suyo.

Y siento mucho lo de la inspectora.

Lo siento, de verdad.

Yo no soy así.

(SOLLOZA) Yo era un buen chaval.

Tendría que haberme visto antes.

-Antonio está tardando mucho.

Eso no es buena señal. -Tampoco hace tanto que se fue,

lo que pasa que a nosotros

cada minuto se nos está haciendo una eternidad.

(Móvil)

-Dime, González.

No, hoy no voy a poder asistir.

Ocúpate tú, por favor.

No, ya, ya lo sé, pero hoy es imposible.

Pues si insisten, no sé... Retrásalo para la semana que viene.

Estoy en el hospital, Alicia ha empeorado

y no sé qué es lo que va a pasar, de modo que no estoy para nadie.

Gracias por ocuparte de todo y da orden en el bufete

de que no me llame nadie.

Sí, en cuanto esté operativo, te aviso.

Venga, un abrazo.

-Antonio, ¿qué tal? ¿Se sabe algo?

-He hablado con el médico y tiene una hemorragia interna

producida por una fisura en la aorta abdominal.

Al principio no la vieron porque era pequeña,

pero ha ido creciendo y está produciendo

una pérdida aguda de sangre en las paredes de la aorta.

-Han parado la hemorragia, ¿no? ¿Alicia está fuera de peligro?

-La única manera de pararla es operando.

-¿La van a ingresar otra vez en el quirófano?

-No hay otro remedio. El sangrado no es excesivo,

pero, si continúa creciendo, puede hacer que explote la aorta.

-¡Dios, Dios!

-Hay que operar cuanto antes.

Ya le están haciendo las pruebas del preoperatorio.

-¿Y el bebé?

-No os voy a engañar, pero el bebé está bien,

pero va a correr peligro durante la operación.

Los médicos lo van a monitorizar durante todo el tiempo

y van a hacer lo que esté en sus manos,

pero si hay sufrimiento fetal, tendrán que sacarlo por cesárea.

-¿Cómo le van a hacer una cesárea? Ese bebé es muy pequeño.

Está de muy pocos meses. -Es muy pequeño.

Los médicos saben que no sobreviviría en una incubadora.

-Entonces, ¿eso significa...?

-Han barajado todas las posibilidades.

No hay otro remedio, hay que operar. La vida de Alicia está en peligro.

Bueno, Marcelino, me han pedido que vayas a cirugía

a firmar la autorización de la operación.

Alicia está inconsciente. -Por supuesto. Ahora mismo.

(Música triste)

Muchas gracias, Miralles, pero solo he hecho mi trabajo.

Lo sé, pero ni siquiera Elías había conseguido información

sobre El Flaco y lleva toda la vida trabajando en la calle

y había recurrido a sus confites de confianza,

que se conocen el barrio al dedillo. Lo mío fue puramente suerte.

Dio la casualidad de que un confite que he hecho

lo vio por los Billares Cartago y me dio el aviso.

Oye, y ese confidente, ¿quién es?

¿Es un camello, es un yonqui o...? Bueno, pues...

Miralles, te estaba buscando.

Qué bien que os veo juntos, aprovecho para felicitarte

por la detención de El Flaco. Enhorabuena.

Gracias, comisario. Yo también le felicitaba.

Y, en cuanto al detenido, aún no ha contado nada relevante.

He ido a verle al calabozo y se ha venido abajo.

No sabía que Alicia está embarazada.

Ya, se está dando cuenta de cómo se le complica la cosa.

Pues sí, parece que está muy arrepentido.

En fin, me ha estado hablando de su vida

y el panorama es desolador.

Se ha defendido, como todos, diciendo que él no tiene la culpa

del navajazo que le ha dado a Alicia,

que la culpa es de los narcos

y los camellos que le han arruinado la vida.

Ya. ¿Vas a interrogarlo tú?

Tú le has detenido. El interrogatorio es tuyo.

Gracias, Miralles.

Le tienes a punto.

Si le aprietas un poco, te lo contará todo.

Seguro que la caja que encontramos con droga en la papelera es suya.

La clave está en que te diga el nombre de su proveedor, ¿eh?

EL Flaco ha solicitado el servicio de su anterior abogada.

Cuando llegue, le interrogaré.

Iré a prepararlo todo, si me permiten.

Perfecto. Sí.

Supongo que se te habrán disipado las dudas que tenías sobre Iker.

Ha demostrado ser un buen policía. Pues sí.

Hoy ha hecho un trabajo impecable.

Verás que va a ir todo bien, cariño. Alicia es una mujer fuerte

y los médicos en este hospital son excepcionales.

-Sí, pero si hay... si hay sufrimiento fetal,

tendrán que sacar al bebé y, entonces, lo más...

-No, no, eso no va a pasar, mi amor. No puede pasar.

Los médicos la han cogido a tiempo y la van a operar cuanto antes

para que no vaya a más. No va a haber ninguna complicación.

Verás que no.

-Gracias.

-¿Por qué?

-Por estar aquí y animarme,

aunque ni tú te creas lo que estás diciendo,

pero eso también consuela.

-¿Y quién iba a estar, si no?

-¿Quién? Pues, cuando Alicia se ha desmayado

y ha empezado todo, me he quedado a solas con Quintero.

-¿Quintero? ¿Aquí?

-Cuando llegué a la habitación, ya estaba con ella.

-¿Pero no me dijiste que le habías prohibido que viniera?

-Ya, pero Alicia le ha dado autorización para visitas.

-De hecho, tengo un pase de visita familiar.

¿Qué tal, Montse, cómo estás?

He ido a la cafetería a tomar algo para despejarme,

no tengo intención de moverme de aquí hasta que sepa que Alicia está bien

y todo ha ido bien.

Marcelino, yo entiendo

que esto es una situación bastante incómoda para ti,

pero Alicia también es mi hija y tengo todo el derecho del mundo...

-No tienes derecho a nada, ¿está claro?

-¡Por favor! Tenéis que calmaros ¡los dos!

La situación ya es bastante dura como para que empecéis a discutir.

Entiendo que estéis nerviosos,

pero aunque solo sea una vez, dejadlo estar.

Aunque solo sea por Alicia y por el bebé.

-Hola, Montse. -¿Qué tal va la operación?

-Bueno, aún no han podido pasarla a quirófano.

-¿Todavía no? -No, tenemos un problema.

-¿Qué problema? ¿Qué pasa?

-La fisura está creciendo, la hemorragia va a más.

Hay que operar urgentemente,

pero hay un problema con su grupo sanguíneo.

-Alicia es cero negativo. -Eso es, sí.

Un tanto por ciento reducido tiene ese grupo sanguíneo.

Son donantes universales,

pero solo pueden recibir sangre de un cero negativo.

Si no hay reservas suficientes, los médicos no se atreven,

sobre todo en estas operaciones. -Yo no lo soy.

-Yo tampoco. -Pero yo, sí.

Antonio, llévame donde sea.

Estoy dispuesto a dar toda la sangre que Alicia necesite.

-Es un gran noticia. Acompáñame.

-Al final va a ser una suerte que estuviera aquí.

Todo en esta vida ocurre por algo.

Hey. Hola.

He venido en cuanto he podido. ¿Dónde está?

En la sala de interrogatorios.

¿Cómo está Alicia?

Me dijeron que necesitan sangre para la operación.

Sí, pero, por suerte, ha aparecido un donante.

Menos mal.

Oye, le has dicho que no lo puedo representar, ¿no?

Por activa y pasiva, pero no atiende a razones.

La víctima de la agresión es pariente directo mío.

La ley dice que...

Sé lo que dice la ley, pero insiste en que solo hablará contigo.

Tampoco va a contarme nada. Ayudará a que se calme.

Nerea, por favor.

(Móvil)

Es mi tío. Espera.

Sí, tío.

Sí, era yo. Perdona por haberte llamado tantas veces.

¿Y qué dicen?

Bueno, pero eso tampoco tiene por qué ser malo.

Sí, estoy en comisaría. En cuanto termine, voy.

Enseguida nos vemos. Un beso.

¿Era sobre la operación?

Sigue el quirófano, de momento no hay novedades.

Está intentando que le digan cualquier cosa, pero nada.

Esto de no saber es lo peor.

Oye, ¿estás bien?

Al escuchar a mi tío, me han venido cosas a la cabeza

y no sé, si le pasa algo a Alicia o pierde al niño,

no me lo voy a perdonar nunca. ¿Por qué?

¿Por conseguir que soltaran a El Flaco?

Ya te lo expliqué. No podíamos demostrar

que la caja de la papelera fuera suya. No había pruebas.

No teníais pruebas.

Me juró que no era suya, ¿y si me mintió?

¿Y si por mi intervención quedó libre y agredió a Alicia?

El sistema es así. Sin pruebas y sin la confesión de El Flaco,

hubiese salido libre con cualquier abogado.

Vamos, no te martirices por ello. Ya, ya.

Y tú le has cazado.

Prometiste hacerlo y lo has hecho. Tendrías que estar orgulloso.

Ese tío debe pagar por lo que ha hecho.

Cuando le cazamos, le pegó a Fede y le abrió la ceja.

¿Qué? Sí, pero bueno, está bien.

No tuvieron que ponerle puntos, pero es un pieza de cuidado.

Acabemos con esto cuanto antes. Hablaré con él.

¿Estás segura? Sí.

Gracias.

Eh, hola, Paty. -Hola, Jesús.

-¿Has visto a David?

-No ha estado aquí en toda la tarde, ¿por?

-Le llamo al móvil y nada.

-¿En serio? Qué raro. A ver si le ha pasado algo.

¿Hace cuánto que no le ves?

-Pues hace unas tres horas, en la tienda.

Hemos tenido una bronca, se ha ido enfadado

y, desde entonces, no sé nada de él. -Entonces, no te preocupes.

Seguro que sigue enfadado y ahora no le apetece verte.

-Ya, pero si se hace de noche y no da señales de vida,

me voy a poner nervioso. -Tú no te preocupes,

que, si aparece por aquí, yo enseguida te aviso.

-¿Quién tiene que aparecer por aquí? -David.

Hemos discutido hace unas horas y no sé nada de él desde entonces.

No ha pasado por la tienda y no responde a mis llamadas.

-¿Se puede saber por qué habéis discutido esta vez?

-Ya sabes, por cosas.

-¿No habréis vuelto a discutir por lo de presentarse a policía?

Jesús, me pensaba que eso estaba aceptado.

-Sí, sí, hemos discutido por eso. -Ya.

Y no piensas dejar de insistir hasta que dé el brazo a torcer, ¿no?

Con razón el chiquillo se ha cogido un mosqueo.

-La verdad es que la he cagado y mucho.

Yo solo quiero que regrese y que hablemos tranquilamente.

Tengo que pedirle perdón por muchas cosas.

-Mira, no lo vas a convencer y, como sigas insistiendo,

lo único que vas a conseguir va a ser alejarlo de ti.

-Es que igual lo he hecho ya.

-Venga, hombre, que el chaval es de buena pasta.

Seguro que está igual de angustiado que tú por haber discutido.

Ya verás como vuelve. Antes de cenar lo tienes en casa.

-Seguro que sí. Gracias.

-Vaya panorama. -Ya te digo.

Esta mañana han tenido que volar

los tomates y los calabacines por toda la tienda.

-Ya, pero no lo digo solo por David, lo digo por mí.

Anda, ayúdame con la compra.

Que yo le quería pedir un tiempo a Jesús,

pero claro, tal y como lo está pasando ahora el hombre,

no creo que sea el mejor momento. -Pues no, has hecho bien.

Con la que tiene liada con el hijo, para que le digas eso.

Le terminas de hundir. -Ya, pero tendré que decírselo.

-Pero María, ¿seguro que te quieres tomar un tiempo?

Si acabáis de empezar. -Pues eso es, nena.

Que acabamos de empezar

y ya estoy con la cabeza llena de dudas.

No quiero engañar a Jesús, no se lo merece.

Y luego yo también necesito saber qué me pasa exactamente con Elías.

Es que esto es un sinvivir.

-Te lo voy a decir bien clarito, Alberto:

tu situación es muy complicada.

Resistencia a la autoridad,

agresión con arma blanca a una inspectora,

secuestro a un médico,

atraco a mano armada a un centro de salud

y, otra vez, resistencia a la autoridad

y agresión a un agente en el momento de tu detención.

-No soy yo, abogada, es la droga, que me vuelve loco.

Yo no soy así.

Me tendría que haber visto hace años, era un buen chaval.

-Me da exactamente igual cómo fueras en el pasado.

Me importa lo que eres ahora y lo que has hecho.

-Me dijeron que la inspectora estaba embarazada.

Le juro que no tenía ni idea.

¿Sabe cómo está? -En quirófano.

La están operando a vida o muerte

y no saben si podrán salvarla a ella o al bebé.

-Lo siento, todo es culpa mía.

-Te han comunicado que no voy a ser tu abogada, ¿cierto?

-Pero ahora la necesito más que nunca.

-Estoy demasiado implicada.

La inspectora a la que has herido es familiar mío.

Es mi prima. -¿Su prima?

-¿Comprendes ahora por qué no puedo defenderte?

-Yo no sabía lo de su prima.

-El niño que lleva dentro, el que puede perder,

es hijo de un policía de esta comisaría.

Le mataron cuando estaban a punto de casarse

y ese niño es todo lo que le queda de él.

-Soy un mierda.

-Alicia ya ha sufrido bastante. No voy a defenderte.

-Me merezco todo lo que me caiga encima.

-Ya puedes rezar

porque los dos salgan ilesos del quirófano, la madre y el hijo,

porque, si no, prepárate para que te acusen de asesinato.

(Puerta)

Abogada, ¿ha terminado?

Cualquier otro abogado podrá ocuparse de él.

Vamos a solicitar a otro abogado de oficio.

Esperemos que te lo asignen cuanto antes.

No hace falta. Quiero confesarlo todo y ahora.

Flaco, tienes derecho...

Tengo derecho a un abogado, pero no hace falta.

¿Quieres oír mi confesión o no? Adelante.

La caja que encontrasteis en la basura es mía.

Además de consumir, también trapicheo de vez en cuando,

solo cantidades pequeñas y cuando estoy muy tirado

para poder seguir consumiendo.

¿A quién le compras la droga?

¿Que quién es tu proveedor?

Flaco, ¿no querías contar toda la verdad?

Lo de la caja ya lo sabíamos, dame algo más.

Mira, tío, comienza a colaborar porque falta te hace

con la que tienes encima.

La droga se la compro a uno que se llama Gomis.

(Televisión)

-Fede, tenemos que hablar, ¿eh?

Si piensas que me puedes soltar que me mentiste

y quedarte tan pancho, la llevas clara.

-No, que es que te va a oír. -Que no, que está dormida.

Y, cuando Lola duerme, le puede caer un meteorito que no se despierta.

-¿De verdad? -Como un tronco, de verdad.

Podemos hablar tranquilamente.

(RECHISTA) A ver.

Primero, me echas en cara que me meta en tu vida

y que le vaya a Lola con el cuento.

Después, me juras y me perjuras que no te gusta Lola

y hoy me sueltas que has estado a punto de besarla.

¿Y yo ahora qué hago?

-Solo que, ¿qué opciones hay?

-Pues escucharte y servirte de paño de lágrimas

porque está claro que estás hecho polvo.

Eso o mandarte al cuerno también, ¿eh?

Pues mándame al cuerno, si quieres,

porque tendrías toda la razón. Perdona.

(SUSPIRA) -Que no, hombre, que no, que prefiero escucharte.

Y te prometo que, esta vez, no le contaré nada a Lola,

que esto quedará entre tú y yo, de verdad.

-Sí, pues nada, que Lola me...

Lola me gusta mucho, me gusta mucho

desde el primer momento en que la conocí

y no lo puedo evitar.

Y he tratado de olvidarla muchas veces,

pero no hay manera y yo venga decir: "No, no, no",

pero cada día me gusta más.

Si cuando te dije que no me gustaba era porque, qué sé yo,

sé que la negación no lleva a nada, pero...

Fíjate cómo será la neurosis

que esta mañana voy y me ofrezco para ir con Iker

al operativo, a lo de El Flaco y...

para ver si ganaba puntos con ella, ¿sabes?

Para impresionarla.

-Enhorabuena, lo que has ganado es que te partan la cara.

Bueno, por lo menos has estado un ratito con ella, ¿no?

La has tenido sola para ti mientras te curaba la herida.

-Sí, eso ha sido lo peor porque la tenía tan cerca

y ha sido tan cariñosa y...

He querido besarla y ni siquiera lo he intentado.

Es que lo más patético de todo ha sido

que ella no se ha dado ni cuenta.

Es que soy un "pringao" que... -No, Fede, un "pringao", no.

Lo único que te pasa es que te sientes atraído por ella

y no lo puedes evitar.

Olvídate de Lola

y no te cargues la convivencia tan bonita que hemos creado los tres.

-Pues sí, si la verdad es que tienes razón,

que aquí estamos muy guay los tres.

-Aunque entendería perfectamente

que quisieras mudarte de piso para no sufrir.

-Sí, la verdad es que lo del piso no lo había pensado, pero...

Pero igual es muy buena solución porque...

para torturarme teniéndola tan cerca y, a la vez, tan lejos, pues...

-Fede, por favor, no sufras, hombre,

que tú eres una joya y eres un tío estupendo

y seguro, vamos, seguro que hay ahí fuera una chica,

no, bueno, una, no,

seguro que hay mil chicas esperando para hacerte feliz.

-Sí, pero no son Lola.

-Hasta luego, Paty. -Gracias. Buenas noches.

Hombre, David.

Tu padre ha venido antes preguntando por ti, estaba preocupado.

-Sí, yo también lo estoy.

-Ya me ha contado que habéis discutido,

que te está llamando y no le coges las llamadas.

-¿Os ha dicho por qué hemos discutido?

-Bueno, no ha entrado en detalles, pero por lo de ser policía, ¿no?

-No tiene nada que ver con eso.

-Pues nos ha dicho eso, ¿nos ha mentido?

-Y, por lo visto, es algo que se le da de maravilla.

A mí lleva toda la vida mintiéndome.

-¿Y eso? Mintiéndote, ¿en qué? -Sobre mi madre.

No murió en un accidente de circulación.

-¿Y cómo murió?

-Es que no ha muerto, está viva.

-No, cariño, nada nuevo. En cuanto sepa algo, te aviso.

No pienso moverme de aquí hasta que pueda verla.

Vale, un beso. Chao.

-Llevan ya mucho rato, ¿no? Casi un par de horas o... No sé.

¿Tanto tiene que durar una operación de ese tipo?

-No lo sé, supongo, es una fisura de una aorta.

-Ya.

No sé, igual ha habido alguna complicación.

-Yo espero que no.

Y, si hubiera sido así, imagino que Antonio nos habría dicho algo.

-Sí, sí, tienes razón.

(SUSPIRA) ¡Dios!

-Fernando. -Dime.

-Quiero darte las gracias por haber donado sangre

para la operación de Alicia.

Se había retrasado y...

y tiempo es lo que no tenía. -Ya.

Verás, Marcelino, no tienes nada que agradecer.

Simplemente, he hecho lo que debía, nada más.

-Señores, buenas noticias. La operación ha sido un éxito.

Han reparado la fisura de la aorta, el bebé se encuentra perfecto,

no ha hecho falta hacer una cesárea y el embarazo sigue su curso.

-Gracias a Dios.

-Sí. La aorta estaba en un sitio muy complicado,

pero hemos contado con un gran cirujano.

Podemos decir que Alicia ha vuelto a nacer.

-¿Y puedo verla? -Está en reanimación.

Cuando despierte la subirán a la UCI.

-¿No había salido todo bien? -Está todo bien.

Simplemente es para que esté en observación

durante la noche, nada más. Seguro que mañana baja a planta.

No te preocupes.

¿Cómo está? ¿Cómo ha ido? Bien, todo muy bien.

¿Y por qué no me llamas?

Me acabo de enterar, estaba informando.

El bebé y Alicia están fuera de peligro.

Menos mal. He pasado una tarde horrible.

No podía quitármela de la cabeza. Hay que agradecerle todo su apoyo.

-Sí porque nos ha mantenido informados en todo momento

y ha conseguido agilizar todo para que sea lo más rápido posible.

Me alegro. Gracias, cariño. Qué bien.

¿Puedo verla esta noche? ¿Subir a la UCI?

-He preguntado.

Podéis subir cinco minutos, pero solo los familiares.

Bueno, nosotros nos vamos.

Si, finalmente, puedes verla, Marcelino,

dale un beso muy fuerte de mi parte y de toda la comisaría.

Sus compañeros están muy pendientes. Por supuesto, claro que lo haré.

-Antonio, gracias por todo. Os dejamos.

A ver, a ver, a ver.

¿Qué me estás contando? ¿Cómo que está viva? ¿Qué dices?

-Que mi madre no ha muerto.

Mi padre se inventó esa historia.

-Pero ¿y lleva diciéndote todo este tiempo que está muerta?

-Mintiéndome, sí. -Qué fuerte.

A ver, alguna razón ha tenido que tener para decirte esto.

-Dice que mi madre era yonqui.

Nos abandonó a los pocos meses de que yo naciera

y ya no supo nada más de ella.

Según él, no me dijo la verdad para que creciera feliz

sin el estigma de tener una madre toxicómana que me abandonó.

-¿Y por qué decide contártelo ahora?

-No me lo ha contado, lo he descubierto.

Cuando le he encarado, no ha tenido más remedio que confesármelo todo.

Eso en el caso de que me haya contado la verdad, claro.

-No parece una historia fácil de inventar, ¿eh?

¿Y yo cómo lo sé? Lleva toda la vida mintiéndome.

¿Y si mi madre es una buena mujer?

¿Y si fue él el que me apartó de su lado porque no la quería?

-No sé, no sé, si fuera así,

igual ella habría intentado contactar contigo de cualquier manera.

-¿Y si la tenía amenazada? -Hala, David.

-Después de ver cómo reaccionó en el atraco,

le veo capaz de cualquier cosa.

Entre lo del otro día y esto,

es como si mi padre fuera un desconocido,

como si le estuviera descubriendo ahora.

-A ver, la verdad es que tu padre es una caja de sorpresas,

pero de ahí a que se haya inventado toda esta historia...

No lo sé, a mí me parece bastante creíble, ¿eh?

Además, con la de años que lleva ocultándotelo,

de repente lo descubres ¿y te suelta esto?

¿Es lo primero que piensa? No.

Me niego a pensar que se lo ha inventado.

Y, en el fondo, creo que tú también lo sabes.

¿Qué es lo que más te duele?

¿Que te haya ocultado la verdad o la propia verdad?

-Mira, cuando era pequeño,

me imaginaba a mi madre como un ángel.

Mi padre me decía que estaba allí arriba,

pero yo me la imaginaba a mi lado

todas las noches, tapándome en la cama.

Le decía buenas noches, le mandaba besos

y eso, hoy, todo eso pues se ha ido a la mierda.

Me duele que mi padre me haya mentido durante tantos años,

me duele que mi madre no sea ese ángel

que yo me había imaginado.

Pero lo que más me duele es que, sabiendo donde yo estaba,

no se haya dignado a aparecer nunca.

O sea, podría haber muerto y ella no se habría enterado.

-Igual ella lo ha intentado, venir a verte,

ha intentado llamarte, pero no se ha atrevido.

O, no lo sé, igual ni siquiera está en España.

Es que no lo sabes, no puedes saberlo.

-Exacto, no lo sé porque no me han dejado.

Y todo porque mi padre se ha creído con el derecho

de tomar todas las decisiones por mí.

Por eso esta mañana, cuando me ha confesado la verdad,

le he dicho que no iba a perdonarle jamás

y me he marchado.

-Ahora entiendo por qué estaba tan preocupado tu padre.

David, creo que deberías ir a casa y hablar con él.

Escúchame, escúchame. Ponte en su lugar.

Tu madre no solamente te ha abandonado a ti,

también le abandonó a él y con un recién nacido al cargo.

-¿Te estás poniendo de su parte? -No.

No, te juro que no estoy intentando justificarle.

Pero lo único que te digo es que intentes ponerte en su lugar.

Para él no ha tenido que ser nada fácil.

No creo que le haya gustado estar mintiéndote todo este tiempo.

David, tu padre te adora, te adora.

-Bueno, no sé qué voy a hacer ni adónde voy a ir,

pero gracias por escucharme, Paty.

-No me las des, de verdad. ¡Ay, tonto!

Que sepas que yo tampoco tenía

una buena relación al principio con mi padre,

nos costó un montón tener buen rollo.

Y si ahora me dicen que voy a perder eso,

te juro que no podría soportarlo.

Mi padre es una parte fundamental en mi vida,

igual que tu padre en la tuya.

-Tengo que pensar muchas cosas.

Por favor, no le digas a mi padre que hemos hablado, ¿vale?

-Tranquilo.

(SUSPIRA) Y ánimo, va. -Gracias.

-Chao. -De nada.

-Pues sí, bien, por la capital, bien,

aunque bueno, echo de menos El Bonillo.

Sí, sí, cualquier día de estos, sí.

Oye, una pregunta. Mi hijo ha ido a Albacete

a una reunión con unos proveedores y me preguntaba

si, por casualidad, lo habrás visto por el pueblo.

Vaya, ya. Eso es que no ha tenido tiempo.

(Puerta)

Perdona, ¿eh? Te tengo que dejar. Sí, sí, hablamos. Chao.

Hola.

Pensaba que te habías marchado y que no volvería a verte.

-He estado a punto, pero alguien me ha hecho ver

que tenía que venir y hablar las cosas con calma.

-Perdóname.

Perdóname por haberte mentido.

Creía que era la mejor forma de protegerte.

No soportaba la idea de que...

de que supieras que tu madre te había abandonado.

Me equivoqué, lo admito.

Así que te pido perdón. Lo siento, de verdad.

-Desde que me he ido esta mañana, no he dejado de pensar.

Al principio pensaba que eras un cobarde y un egoísta.

Que preferiste mentirme para no tener problemas.

Te equivocaste, papá.

Debías haberme dado la oportunidad de saber, de elegir.

-Lo sé. Siempre me ocurre lo mismo.

-No puedes controlarlo todo, no puedes controlarme, ya no.

Ni en esto ni en lo que decida hacer con mi vida.

-Eso se terminó, te lo juro.

-Estoy aquí porque te conozco,

porque sé que eres una buena persona y que me quieres

y, aunque te equivocaras,

sé que lo hiciste pensando que era lo mejor para mí.

-Entonces, ¿crees que puedes llegar a perdonarme?

-Lo voy a intentar con todas mis fuerzas.

Espera.

He vuelto, pero con una condición. -Lo que sea.

-Ahora que sé que mi madre está viva, quiero buscarla

y quiero que tú me ayudes a ello.

(SUSPIRA) -Muy bien.

Muy bien, si eso es lo que quieres, yo voy a hacer todo

lo que esté en mi mano para ayudarte a encontrarla.

-Menos mal que ha salido todo bien, ¿no?

Afortunadamente, Alicia parece que ha contado con un gran cirujano

y nosotros hemos tenido la suerte de tener aquí

a Antonio, porque si no llega a ser por él...

-Sí.

Puedes, si quieres, venir a ver a Alicia a la UCI conmigo

y encargarte de los bombones.

-Sí, sí, claro que quiero. Cómo no voy a querer.

Muchas gracias, Marcelino.

-Dame un minuto. Voy a llamar a Montse para decirle

que todo ha salido bien. -Sí, tranquilo.

Yo te espero aquí el tiempo que haga falta.

Al principio me dijo que era para los gastos

que había generado la muerte de su madre.

Ya, pero crees que te ha mentido y que está metida en un lío.

Te reencuentras de repente con tu padre

y, al poco tiempo, no quieres saber de él ni le coges el teléfono.

A lo mejor es porque soy policía y está metida en líos.

Ella o algún amigo suyo.

Estaba pensando que esta noche podríamos salir, ¿no?

Conozco un sitio donde ponen muy buena música.

-Pero ¿que se puede bailar?

-Claro, por eso lo digo. Sé que te va a gustar.

Pero vamos, que si no quieres salir a bailar,

podríamos ir a cenar, por ejemplo, a un mejicano.

¿Te gusta?

¿Qué tal fue el interrogatorio?

Bien. Cuando El Flaco se enteró de que estabas embarazada,

se vino abajo y confesó que trapichea para pagarse los picos

y nos dijo quién le suministra, un tal Francisco Gomis.

Francisco Gomis, no me suena.

Cuando te diga de dónde sale, igual te suena más,

Transportes Quintero.

¿Dónde está Gomis ahora?

-Ha cogido unos taxis para alejarse y está esperando en un bar.

-Bien, tenemos que ir a por él cuanto antes

y traerlo sin que nadie lo vea. -¿Para qué?

-Para meterlo en un camión y sacarlo de España cuanto antes.

-Bingo.

Me decías que quieres detener a la novia del traficante.

Estamos intentando hablar con ella. Yo creo que sabe algo.

Bien, pues hablo con el juez.

Y tampoco estaría de más ir a Transportes Quintero

a ver qué nos pueden decir.

Maldita sea, no tendría que haberlo dejado ir.

-No piense eso. Vamos a esperar un poco más.

Además, le digo una cosa, este día tenía que llegar.

-¿Qué día era el que tenía que llegar?

-En el que Julio se pringase. Si trabaja con nosotros, lo haría.

-Usted tiene magia, ¿no la ve?

-Me lo tomaré como un cumplido, supongo.

-Ah, pero no lo es. Simplemente, es la pura verdad.

-La pura verdad es que está empeñado en contratarme

y parece que lo que yo pienso no tiene ninguna importancia.

Me hizo una oferta, la rechacé y usted insiste e insiste,

con mucha amabilidad, pero no deja de insistir.

Y eso, al final, resulta incómodo.

-Llevo varios días queriendo hablar, pero no encontraba el momento.

-Yo también quería hablar contigo.

Es verdad que estos días has estado un poco rara conmigo

y creo que sé cuál es el motivo. -¿Ah, sí?

-Sí. ¿Tiene algo que ver con Elías Guevara?

Mira, sé que nos acabamos de conocer,

pero somos padre e hija al fin y al cabo.

No sé, creo que, de vez en cuando, deberíamos vernos, contarnos,

ponernos al día. Mantener un contacto.

Sí. Necesito 3000 euros más.

Muchas gracias por su colaboración.

No hay de qué, oficial.

Para nosotros, para Transportes Quintero,

siempre es un placer colaborar con las fuerzas del orden.

Una última cosa. Si, por casualidad, se enterase de algo...

No se preocupe, se lo haré saber en cuanto me entere de algo.

Jairo, baja al muelle y vigila bien a este tío.

Vigila con quién habla y con quién no.

Si aparece Julio con el coche, haz lo que sea para que no se acerque.

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Servir y proteger - Capítulo 244

19 abr 2018

El Flaco es detenido. Iker aprovecha que se viene abajo para presionarle. Alicia sufre una hemorragia interna y los médicos no saben si el bebé superará una nueva operación. María necesita saber lo que siente por Elías y toma la decisión de pedir a Jesús que se den un tiempo.

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  1. Luisa María Belmonte

    No se pueden ver por la web los capítulos de la serie. Lo tendréis que arreglar

    26 abr 2018
  2. Odyseo

    Llevamos demasiados capítulos de novelista rosa. Poca comisaría, poca acción. Más enredos afectivos que judiciales.

    23 abr 2018
  3. Cecilia

    A ver ...en la academia esta todo bien ..pero vino una persona con un café para los polis y resulta tiene una bomba porque lamentable lo siguió al del ordenador lo conoce y se la tiene jurada .. Quien desactiva la pequeña bomba y quien sufre sin querer ..Espe que es mas buena y se lo cree . en fin al final se recupera y Lola y el del ordenador olvidan todo y van oír espe

    21 abr 2018
  4. Luki

    Err, disculpe Odyseo. Estoy de acuerdo con Ud. Pero al que mataron fue a Batista ... Y luego a Laura con una "ballesta" ... :-)

    20 abr 2018
  5. Odyseo

    Creo que ha sido un error "matar" a Ballesta. Para mi la serie ha perdido mucho

    20 abr 2018
  6. Luki

    Al final son los actores veteranos que salvan la serie. Todos son genuinas estrellas. Miralles, María, Elías, Antonio, Marcelino, Jesús, Bremón y por supuesto que Quintero. A diferencia del resto ellos demuestran lo que son personajes con verdaderos matices.

    20 abr 2018
  7. Luki

    Y para contrastar, David, hijo de Jesus, es como si fuese de piedra. Qué mal ese chico por dios. Cada vez entra en escena dan ganas de salir corriendo. No tienen al menos un coach de actuación que le ayude a dejar de recitar? Es tan monótono. O quizás la palabra sea mediocre.

    20 abr 2018
  8. Magaly estrella

    Eduardo (Fernando Quintero). Eres el mejor actor del elenco. Tu personaje no tiene desperdicio. Te admiro. Y por coincidencia somoza también hace su personaje sarcástico de manera magistral

    20 abr 2018