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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 232 - ver ahora
Transcripción completa

¿Es un caso para la UFAM? Negativo.

Otro robo con violencia.

Los golpes son rápidos y muy coordinados.

Suelen tener todos preparación militar,

y también tienen acceso a todo tipo de armas.

¡Dame eso!

Vale, vale, tranquilo.

Con suerte, la policía no los detendrá,

y no encontrarán la mochila.

Patrón, no le he fallado en diez años,

no le voy a fallar ahora, le juro que encontraré el arma.

-Ojalá así sea,

porque, si no, los peces del Manzanares van a estar felices.

Cariño, ha ocurrido una desgracia,

han robado en un ático en la calle Poeta Rosales.

¿Hay víctimas? Dos personas.

Se está creando ya alarma social. No me extraña.

Está claro que en la calle hay miedo de verdad.

-Van a volver a actuar en breve.

-No vas mucho a la iglesia, ¿no? -No.

No mucho, pero creo que le puedo decir.

A ver, la más nueva es la de San Miguel,

luego tiene la de Santa Catalina

y las más antigua, la de San Gerónimo.

-Iré a esa, san Gerónimo en mi país es un santo muy popular.

Quiero que te quedes en comisaría coordinando la investigación.

¿Cómo? No lo vamos a discutir.

Iker, me alegra que te hayas quedado.

Sales con Menéndez. Es una orden.

Dígale al señor Ocaña que le deje trabajar para Somoza Construcciones.

-Eso va a ser imposible.

Las causas de las que le hablé son... Sociales.

Humanitarias, podría decir.

-Entonces tendré que esforzarme

para que usted me vea como un caso humanitario.

-Lo voy a nombrar director de "marketing" de la empresa,

¿qué te parece?

-Si director de "marketing" no hay,

ni siquiera hay departamento de "marketing"

en Transportes Quintero. -Pues precisamente por eso,

es un cargo que me he inventado exclusivamente para él.

-¿Has estado casada?

-Al principio de recién casados,

era solo en la intimidad, en casa, pero...

luego le tomó el gusto a humillarme

delante de la gente.

-¿Y no pensaste en dejarlo?

-Sí, sí que lo pensé.

Pero cuando me decidí...

descubrí que estaba embarazada.

Y las discusiones cada vez se hicieron peores,

y en una de esas, me empujó

y me caí escaleras abajo.

No se lo perdonaré en la vida.

Anoche me lo encontré en La Parra.

Quería sonsacarme, saber si habíamos avanzado.

Eso indica que puede ocultar algo.

Científica ha encontrado una huella dactilar parcial

en el ático,

corresponde a un delincuente con ficha en Europol.

Vlado Petrovic,

fue fichado en Bruselas hace dos años

por un atraco a un chalé.

¿Ese qué es, el jefe de la banda? No te vamos a contar nada.

Alguien será cuando me ponéis la foto para que la vea.

¿Sabemos algo más del resto de la banda?

Imagino que fueron

oficiales muy próximos a Petrovic durante la guerra,

porque estuvieron en el mismo juicio y fueron exculpados.

Mirkovic,

Nikolic,

y Suker.

-¿Dónde está la caja fuerte?

-No lo sé.

(HABLA EN CROATA)

(Música emocionante)

(SE QUEJA)

-Menuda cabeza la mía, que me he dejado el móvil...

¡Julio!

¡Pero qué ha pasado aquí, maldita sea!

-Papá, ten cuidado, ha venido gente...

-¿Qué gente? ¿Cuántos eran?

-Tres hombres. -¿Tres?

¿Han entrado a robar?

Maldita sea. Tranquilízate.

Tranquilízate que ya ha pasado todo.

Voy a ver si encuentro mi maldito teléfono...

Llamo desde el tuyo.

Voy a pedir ahora mismo una ambulancia.

Buenas noches, soy Fernando Quintero.

Acaban de entrar a robar en mi casa y le han dado una paliza a mi hijo,

está malherido, por favor, necesito una ambulancia.

Sí. Mi dirección es:

Avenida de las Tres Cruces, número 21, primero derecha.

Por favor, no tarden, es muy urgente. Gracias. Adiós.

Tranquilo, hijo, ya viene la ambulancia.

-Perdona, papá, no tendría que haber abierto,

pensaba que era la pizza. -Tranquilízate,

tú no tienes la culpa de nada.

Ahora mismo, tranquilo, y descansa,

voy a ver si te puedo limpiar esa herida.

Esto te va a escocer un poco.

Con cuidado. ¿Te duele?

Vale, vale, ya está. -Buscaban la caja fuerte.

-¿Qué caja fuerte? Si aquí no hay ninguna.

-Les he dicho que no sabía nada de la caja fuerte

y se han puesto a pegarme. -Malditos hijos de...

-Iban armados. -Lo siento mucho, hijo,

no tendría que haberte dejado solo.

-Uno me dio con la pistola en la cara.

-Tranquilo, no parece que sea nada grave, solo un rasguño.

-¿Has comprobado lo que se han llevado?

-No te preocupes por eso ahora, me importa una mierda.

-Quiero ver lo que se han llevado. -No, tú te vas a quedar aquí,

tranquilo y sin moverte, ¿de acuerdo, hijo?

Podrías tener una lesión interna,

Vamos a esperar a la ambulancia. -Me duele mucho, sí.

-Vale, entonces, tranquilízate.

No es nada.

-No tiene de qué preocuparse, don Alejandro.

-Cuando la policía llama para interrogar, hay que preocuparse.

-No querían interrogarme,

solo tomarme declaración otra vez.

-¿Está seguro que no estaban fingiendo para sacarle algo?

-Yo creo que no, pero puede ser.

No me han hecho ninguna pregunta nueva,

solo insistieron en si recordaba algún detalle relevante,

y me han enseñado la foto de un sospechoso.

Les he dicho que pasó muy rápido, que no recordaba nada,

y que no conocía a esa persona. Créame, patrón, están perdidos.

Y si la mochila la tiene la persona que me enseñaron en la foto,

no hay de qué preocuparse.

-Un momento, ¿conoce usted a ese sospechoso?

-Y tanto que sí le conozco.

Se llama Vlado Petrovic, es un croata.

Él no me conoce a mí, pero yo a él sí.

-¿Está seguro que no lo pueden relacionar con usted?

-No pueden hacerlo porque no tenemos relación.

Simplemente, estuvimos a la vez en la guerra de los Balcanes.

-¿Y qué más?

-Es un militar, un mercenario.

En la guerra estuvo en una unidad francesa

la Jacques Doriot.

Allí era una leyenda, le llamaban el Capellán.

-¿Y ese nombre por qué?

-Era el líder de una facción paramilitar

procedente de los ustachas.

Una especie de nazis ultrareligiosos muy violentos.

-¿Y ahora está en Madrid ese hombre?

-Él y alguno de los suyos andan por ahí reventando pisos.

La Corte Penal Internacional los juzgó,

pero se libraron por los pelos,

y ahora andan por ahí, trampeando como pueden.

-Dice usted que es un fanático religioso, ¿no?

-Ultracatólico, sí señor.

Siempre llevaban un párroco con ellos.

Todos los días a las doce rezaban el ángelus,

aunque estuvieran en el campo de batalla.

-Busque iglesias, Tano.

-¿Cómo?

-Si ese hombre es capaz de parar una batalla para rezar,

no puede estar un día sin ir a misa.

Ese es su talón de Aquiles. -Bien pensado.

-Por supuesto que está bien pensado.

Yo no he creado este imperio a punta de balas nada más.

Yo he vencido a mis enemigos con inteligencia.

-Petrovic tiene que estar yendo a alguna iglesia de Madrid.

-Y si está obrando por aquí, seguro va a una iglesia cercana.

Dese una vuelta por las iglesias de Distrito Sur esta noche,

pero urgente, Tano.

Hable con el párroco, con el cura, con quien sea...

Alguno lo debe haber visto.

-Y si no consigo nada,

mañana pongo un hombre en cada parroquia de la ciudad.

-Tenemos que encontrarlo antes de que lo haga la policía.

-La policía no tiene nuestra información.

-No se confíe, Tano. -Sí, sí me confío.

Ellos no estuvieron en el campo de batalla

con barro hasta las rodillas rodeados de muertos.

Yo he visto con mis propios ojos cómo se las gasta el Capellán.

-Y ese es el recuerdo que nos va a hacer atraparlo.

-Una cosa más, patrón,

cuando lo encuentre... -Ya, ya...

Tranquilo, Tano, no se apure.

Primero vamos a encontrarlo,

y después vemos qué hacemos con el tal Capellán este.

-Pues no tenía ni idea.

Yo pensaba que plantar rosas en los viñedos era...

una cuestión puramente estética.

-Sí, tiene también una razón estética, pero no...

no es el principal motivo

por el que se planta un rosal en la cepa de una vid.

Lo más importante es que el rosal sirve como alarma

para detectar enfermedades que pueda tener la uva.

-Qué gracioso.

Oye, cuánto sabes tú de campo, ¿no? -Y eso que nací en la ciudad.

-Es verdad, y nunca me hablas de esa época.

-¿De qué época?

-Cuando eras crío y vivías en Madrid,

antes de cambiar tu vida e irte a, ¿Bonete se llama el pueblo?

-El Bonillo, se llamaba El Bonillo.

Es que... no sé, mi juventud no tiene mucho misterio.

Además, yo creo que es mejor centrarse en el presente, ¿no crees?

-Pues sí, en eso estoy de acuerdo.

-Oye, María, que significa mucho

que me hayas demostrado tanta confianza,

que me hayas contado cosas tan íntimas.

-Tú también me has contado tus cosas.

-Es que, me siento muy a gusto contigo.

¿Qué pasa? ¿De qué te ríes? -Nada, que estoy pensando que...

entre tus cosas y las mías,

si llamamos a un programa de radio nocturno,

nos cierran el programa para ti y para mí solos.

Oye, y ahora que estamos contándonos cosas,

¿te puedo hacer una pregunta? -Sí, claro.

-Cuando murió tu mujer,

¿cómo es que no volviste a tener pareja?

-Supongo que porque ya había sufrido bastante.

No sé, la perspectiva de empezar con una persona...

no sé, no me veía con fuerzas.

No sé, me volqué en mi hijo...

en mi huerta...

Era lo que llenaba mi vida.

-Yo, después de pasarlo tan mal con Tomás,

no me volví a enamorar hasta que conocí a Miguel.

Fue una historia corta, pero fuimos muy felices.

Pero todo fue muy breve, el policía del que te hablé.

Murió en acto de servicio. -Lo siento.

-Lo que te digo,

que nos hacemos estrellas de programa de radio.

-¿Te puedo hacer yo una pregunta? -Sí.

-¿No crees que, en el fondo, estamos hechos para vivir en pareja?

Quiero decir que...

¿Tú, a veces, no te sientes sola?

-¿A veces?

Todo el tiempo.

A ver, que tengo muchos amigos y eso, pero...

Pero muchas veces pienso que me estoy perdiendo...

algo fundamental en la vida.

El dar cariño, recibir cariño...

todos los días, ¿sabes?

-Definitivamente, tenemos que llamar a la radio.

-Hola, buenas noches. -Hola, Elías.

Buenas. ¿Qué te pongo?

-Ponme un café con leche para llevar, por favor.

-Muy bien.

-Se me ha hecho tarde, me tengo que ir. ¿Me cobras?

-¿Qué te voy a cobrar? Anda, tira.

-Bueno. Nos vemos mañana, ¿vale?

-Que descanses. -Hasta mañana.

Adiós, Elías. -Venga...

Qué buen rollito te traes con el tendero, ¿no?

-Sí, es muy majo. -¿Es muy majo?

¿Cómo de majo?

-A ver, oficial, no pienso decir ni una palabra más

si no es en presencia de mi abogado.

La leche, ¿fría o caliente? -Caliente.

Disculpa si te molesta la pregunta. -No, para nada.

¿Alguna cosita más? -No, no. Gracias.

Cóbrate.

Buenas noches. -Buenas noches.

-Bueno, tendrás que tomar unos antinflamatorios

y unos analgésicos durante una semana.

-Entonces, ¿no tiene ninguna fractura, ni nada roto?

-Tiene un traumatismo en el costal izquierdo,

unas contusiones en el tórax,

pero aparte de los hematomas y un dolor persistente,

nada que revista gravedad.

-¿Y el golpe en la cabeza? -No tiene importancia.

Puede parecer muy aparatoso,

pero no ha comprometido el riego en el cerebro.

Aparte, ha cerrado muy bien, sin necesidad de costura.

Dentro de lo que cabe, ha tenido suerte.

-¿Está seguro de que no habrá ningún tipo de complicación?

Lo digo, porque si es necesario hacerle cualquier tipo de prueba,

estoy dispuesto a llevarlo a una clínica privada

y que mi seguro se haga cargo. -Estoy mejor, papá. Vámonos.

-Hijo... Tranquilo.

-Ya le he dicho que la lesión no ha afectado a ningún órgano vital.

-Ya, pero mientras le estaban haciendo la radiografía,

he estado leyendo en internet que hay cierto tipo de lesiones

que aparecen con el tiempo,

que no se detectan en una primera exploración.

No sé si 24 horas después... -¡Vámonos, por favor!

-Hijo, por favor, quédate tranquilo,

ya que estamos aquí, aprovechemos

que te hagan todas las pruebas necesarias

para saber que estás bien.

-Señor Quintero, le he hecho todas las radiografías necesarias

y no hay nada que revista gravedad.

Hay que descansar y no olvidarse de los antiinflamatorios.

-¿Va a tener molestias?

-Los dolores no van a desaparecer de la noche a la mañana,

pero Julio está fuerte, como un toro.

Todo esto quedará en un susto, nada más.

-Entonces, no hay nada más que hablar. Muchas gracias.

-Es mi trabajo. Le voy a dar el parte de lesiones.

Lo necesitará para la denuncia,

porque me imagino que irá a denunciar.

-Sí, de aquí vamos a la comisaría para poner la denuncia.

-¿Ahora? -Sí, hijo, tenemos que ponerla

cuanto antes si queremos que atrapen a esa gentuza.

-Julio me ha dicho que eran unos extranjeros,

igual son los que están robando pisos en el distrito.

-Sí, eso parece. Según me han comentado,

también son los que han asesinado a esas dos personas en su casa.

-Espero que con la denuncia de Julio,

los agarren pronto. -¡Bueno, basta ya!

Papá, vámonos a comisaría o a donde te dé la gana,

¡pero ya! Porque tengo la cabeza que me va a estallar.

¡Venga, vamos! -Está bien, está bien...

Gracias. -Buenas noches, y descansen.

-Igualmente.

-Buenas noches, ¿es muy tarde? -No, no, pasa.

-Perdona, no sabía si ya estabais cerrados.

-Técnicamente estamos cerrados, pero pasa, sí, sin problemas.

Lo que no me queda son uchuvas, hasta mañana no me llegan.

-Gracias. No te preocupes, que no venía a comprar nada,

vengo por trabajo. -Pues tú dirás.

-Mira, estamos buscando a este hombre.

¿No lo habrás visto, por casualidad?

-No. La verdad es que yo no soy muy bueno

para recordar las caras.

No me conozco ni a mis vecinos.

Mi padre sí, él conoce a todo el bloque,

y a los clientes les llama por su nombre desde el primer día,

pero yo...

-Míralo bien, ¿no te suena de nada?

¿De haberlo visto por el barrio, quizá?

-Lo siento, pero la verdad es que no me suena de nada.

¿Por qué? ¿Es peligroso?

-Muy peligroso.

Se llama Vlado Petrovic, y lo estamos buscando por homicidio.

-¿Qué dices?

-Sí, es el líder de una banda que se dedica a robar pisos.

-Algo he leído en la prensa, sí.

-Bueno, si lo vieras,

ponte en contacto con nosotros. -Claro, por supuesto, sí.

Entiendo que es extranjero por el nombre, ¿verdad?

-Sí, es croata, pero habla español bastante bien,

con un acento marcado, eso sí. -Estaré atento.

Y recuerda que mañana me traen las uchuvas.

-Aquí estaré sin falta. Gracias.

Chao. -Chao.

-Hola. -Hola, Jesús, bueno verte.

Mira, estamos buscando a esta persona,

¿no le habrás visto por el barrio?

-No, no me suena de nada.

-Bueno, si os cruzáis con él ya se lo he dicho a tu hijo,

os ponéis en contacto inmediatamente con nosotros.

Es un caso muy importante y urgente, ¿vale?

-Vale. -Cuenta con ello.

-Hasta luego. Chao. -Hasta luego.

-Cierro, ¿vale? -Venga. Gracias.

-Curioso, ¿eh? -¿El qué?

-Los polis. -¿Los polis?

-Sí, cómo cambian cuando los ves de cerca.

-No te entiendo. -Pues eso,

lees la prensa: "La policía interviene cien kilos de hachís".

"La policía registra la sede de tal empresa...".

"La policía detiene a un agresor de no sé qué".

Parece como un ente impersonal.

-Y resulta que son personas de carne y hueso, ¿no?

Y que compran uchuvas en la frutería del barrio.

-Exacto, son como tú y como yo.

Esta tarde me ha pasado lo mismo con Fede,

el inspector especialista en delitos informáticos.

-¿Qué te ha pasado? -Pues eso,

que es supernatural, igual que Nacha.

Y los dos son polis, y es que, las apariencias engañan.

-Bueno, a veces, ¿eh? ¿Has visto la foto del croata?

Daba miedo. -Pero seguro que hay también

delincuentes muy chungos con cara de ser angelitos.

-Bueno, vamos a casa, que es tarde.

-Yo te estaba esperando a ti, pero parece que...

que has perdido la noción del tiempo, ahí, metido en el bar.

¿Por qué será? No, mejor dicho, ¿por quién será?

-Y ya sabes por quién. -¿Tanto te gusta?

-La verdad es que es una mujer muy especial.

Tiene carácter, ¿eh? Lo paso muy bien con ella.

Y esa sonrisilla, ¿qué? -Que nunca te había visto así de...

-¿De qué? -De tontorrón.

-Oye, un respeto.

-Deja lo de tontorrón, dejémoslo en...

enamorado.

-Venga, rapidito.

-¡La cena está lista! ¡Tortilla de patata!

-¡Ay, qué hambre tengo! -Recién hecha.

-Bueno, yo diría recién deshecha,

¿te has sentado encima de ella o qué?

-A ver, a lo mejor no está muy bonita,

está un poquito quemada,

pero por dentro está riquísima, ya verás. Prueba.

-¿Qué? Mejor hago una ensalada, ¿no?

-¿Puedes hacer para mí también, "porfi"?

-Sí, mujer, pero la próxima vez

¿por qué no te miras un video en internet

antes de ponerte a cocinar?

-Porque a Fede le sale tan bien, y parece todo tan fácil...

que lo he intentado. -Ya, pero...

hoy Fede tenía guardia porque tenía que resolver el asunto de Petrovic.

¿Me ayudas con la ensalada?

-¿Y si pedimos comida a domicilio?

-No, por favor, pizza otra vez, no.

¿Tú sabes la de clases de zumba que tengo que hacer para bajar eso?

Tiene por lo menos 2000 calorías, y glutamato monosódico,

y un montón de marranadas. -No te preocupes,

que busco un sitio de comida sana por la aplicación.

-¿A estas horas? ¿En este barrio?

Pizza y para de contar, ya te digo yo.

-Que no, ten fe, mujer.

-Bueno, mira, pide lo que quieras.

Yo voy a reservar clase de zumba para toda la semana.

Y le voy a decir a Fede que haga todos los días para cenar verdura.

-La verdad, vaya chollo haber encontrado a ese chico.

Y pensar que estuvimos a punto de echarlo.

-Pues sí. Malo será que no se vaya él.

-Pero ¿por qué se va a ir?

-¿Es que no te has dado cuenta? Si se ve a kilómetros.

-No te sigo.

-A ver, Lola,

Fede

siente una atracción...

una relación especial por una de las dos.

Y es una relación que va un poquito más allá

de simples compañeras de piso.

-Claro,

claro que está enamorado de ti, mujer,

es que eres tan maja con él que no me extraña.

Y, por otra parte, hacéis una pareja increíble.

Me alegro tanto...

-A ti se te da la psicología igual que hacer tortilla de patatas.

-¿Por qué? ¿Qué he dicho?

-Que es de ti de quien está enamorado, de ti.

-¿De mí?

¡Tú flipas!

Pero ¿de dónde te sacas eso? -Venga, Lola, no te hagas la tonta.

¿Qué probabilidades hay de que un chico se fije en mí

antes que en ti? -¿Otra vez estamos con el temita?

Mira, yo no soy una supermodelo,

y tú eres una mujer muy atractiva te pongas como te pongas,

asúmelo de una vez. -Sí, la belleza está en el interior,

siempre hay un roto para un descosido...

todas esas tonterías, pero que está enamorado de ti,

que es de ti, no de mí.

¿Y ahora qué hacemos para resolver la situación?

-No sé, estoy un poco perdida, la verdad, no...

-Pues te voy a comprar un GPS.

Que el chaval tiene ojos en la cara...

Aunque, no me gustaría que se hiciera ilusiones.

-Lo siento mucho,

pero si se le van los ojos por ver una chica en pijama todos los días,

que se lo haga mirar, vamos.

A ver si ahora voy a tener que ir con burka en mi propia casa

para que el señorito no se excite. -No, Lola, por favor,

que no estoy diciendo eso,

lo único que digo es que le podrías dar un poco menos de confianza.

-Me estás diciendo que sea antipática y borde con él.

-¿Cómo te voy a decir eso?

-Resulta que el chico se ha colado por mí

porque le doy los buenos días con una sonrisa.

¿Y ahora le tengo que llamar de usted?

"Hola, don Fede, buenos días". -Mira, que hagas lo que quieras.

Yo solo quiero cenar tranquila, irme a la cama y ya está, punto.

-Pues ya está pedida la cena, en diez minutos llega.

-¿Qué has pedido al final? -Verdura, como me has dicho.

Y, que sepas una cosa, el otro día hablé con Fede

y me dijo que estaba feliz solo,

y que no necesitaba a nadie.

-Esta situación va a estallar en cualquier momento,

y no quiero que me pille en medio.

Me voy a la habitación a hacer un sudoku,

a ver si me tranquilizo un poco. -Eso, eso, sí, sí.

Tú me sueltas la bomba y te vas, ¿no?

-Que no, ahora vengo, cuando llegue la cena.

Buenas noche, ¿puedo ayudarles?

Hola, buenas noches, oficial,

venimos a poner una denuncia

porque entraron a robar en mi casa y han dejado a mi hijo malherido.

¿Te encuentras bien? Sí.

¿Le ha visto un médico? Sí, venimos del centro de salud.

-Tome, aquí tiene el parte de lesiones.

Buenas noches, señor Quintero, ¿podemos ayudarle en algo?

Buenas noches, inspectora. Le estaba diciendo a su compañero

que venimos a poner una denuncia porque entraron a robar en mi casa

y le han dado una paliza a mi hijo.

¿Cómo te encuentras? Mejor, gracias.

-Venimos del centro de salud,

nos ha atendido amablemente su marido, Antonio.

¿Estaba usted en el domicilio cuando sucedió?

No, había salido hacía un rato,

fui a la cena del Círculo de Transportistas,

pero me olvidé el teléfono en casa y al volver me encontré

que estaba todo revuelto, y a mi hijo tumbado en el suelo, malherido.

Julio, por favor, ¿nos puedes contar qué ha sucedido?

A ver, yo estaba en casa y llamé para pedir una pizza.

Tenía un poco de migraña y pensaba tomar algo

y meterme en la cama pronto.

Al rato llamaron al timbre, y como pensaba que era el repartidor,

abrí sin mirar,

y entraron tres tíos encapuchados.

¿Dijeron algo?

Según entraron, me empujaron contra la pared

y uno de ellos empezó a pegarme

y a preguntarme dónde estaba la caja fuerte.

Parecía el jefe del grupo

y hablaba con acento extranjero.

¿Puedes concretar algo más?

¿De dónde crees que podría ser ese acento?

Del Este, pero no sabría decirle exactamente de dónde.

-Según me han dicho, parece que pudieran ser

las mismas personas que han asesinado

a ese matrimonio en su casa

Sí, es posible,

hay una banda de croatas actuando en el barrio.

Entonces, ya están tardando en detenerlos.

¿Podemos seguir escuchando a Julio, por favor?

¿Tú les dijiste algo?

La verdad, que llevaba poco tiempo en la casa

y que no sabía nada de ninguna caja fuerte

ni de dónde podía estar.

Fue entonces cuando...

me dio con la culata de la pistola en la cabeza y me desmayé.

¿Qué guarda usted en esa caja fuerte?

Inspectora Miralles, no tengo ninguna caja fuerte en mi casa.

La única caja fuerte que tengo está en mi empresa,

porque allí tengo vigilancia y seguridad las 24 horas.

Bien.

¿Y cree que han podido entrar buscando algo concreto?

Pues no sé qué suelen buscar

los ladrones habituales cuando entran a robar

en las casas de los demás. No tengo ni idea.

Julio, has dicho que estaban encapuchados,

pero ¿recuerdas algún detalle

que nos facilite la identificación? No sé, como...

que llevaran joyas, algo colgando...

no sé, que tuvieran algún tatuaje...

Bueno, de hecho, al cabecilla le vi la cara.

¿En serio? Sí.

Él se pensaría que yo estaba inconsciente en el suelo

y en un descuido se quitó el pasamontañas.

¿Era este?

Sí, era él, sin duda.

-¿Ese es el croata?

Vlado Petrovic.

Pues si ya lo tiene identificado,

ya están tardando en ir a detenerlo, ¿no?

Señor Quintero,

el operativo de búsqueda de esta banda,

es ahora mismo nuestra máxima prioridad.

Pues no lo parece, porque esa gente

anda por este barrio como Pedro por su casa.

La banda de Petrovic

está compuesta por exmilitares de la guerra de Bosnia.

Es gente muy experta, saben perfectamente lo que hacen,

no son raterillos del polígono, pero no se preocupe,

que daremos con ellos. Y mientras tanto,

¿cuánta gente más van a matar, inspectora?

Porque parece que se está corriendo el rumor

de que en este barrio pueden aparecer todo tipo de delincuentes,

capos, mafiosos...

para vivir tranquilamente porque la policía no les hará nunca nada.

Insisto, la banda de Petrovic está buscada por la Europol.

Antes de llegar a España

han estado operando por media Europa.

Si no han sido capaces de pillarlos quiere decir

que la policía de medio mundo es tan inútil, por lo menos,

como la policía española.

Y ahora, si no le importa, ¿me da una relación

de los objetos que ha echado en falta?

No puedo dársela con detalle

porque estaba más preocupado de la salud de mi hijo

que de otra cosa. Entiendo.

Pero en cuanto pueda, me hace una lista

de todos los objetos de valor

que ha echado usted de menos, y si son joyas,

estaría bien que nos aportara alguna fotografía

para identificarlos con más facilidad.

Sí, sin ningún problema, mañana la tendrá a primera hora.

Muchísimas gracias.

Voy a enviar a Científica a su domicilio,

si le parece bien.

Para que puedan hacer una primera inspección ocular

y buscar huellas, aunque dudo que Petrovic haya dejado alguna.

Inspectora, lo único que le pido, por favor,

es que, si va a venir la Científica a mi casa,

no estén mucho tiempo, porque mi hijo necesita descansar.

Por supuesto.

Cierra cuanto antes la denuncia. Gracias por tu colaboración, Julio.

Espero que te mejores pronto.

Por cierto, inspector, solo una cosa más,

¿sería posible que me diese una copia de esa...

una foto de ese tal Petrovic para pasársela a mis empleados,

a ver si entre todos podemos darle caza cuanto antes.

Dar caza a los criminales

es labor de la policía.

Vale,

pensaba que la policía siempre

agradecía la colaboración ciudadana.

-¿Cómo llevas los mareos?

Mira que hay temas de conversación, ¿eh?

Pues no pasan diez minutos sin que tenga que informar

de cómo llevo el embarazo. No seas así, tenemos curiosidad...

Mareos no tengo, lo que sí tengo son náuseas,

la verdad es que todas las mañanas vomito dos veces.

Pues creo que deberías pedir la baja.

¿Y qué pasa ahora?

Que en cuanto comento algo sobre mi embarazo,

sale mi padre con su segunda vocación: médico de familia.

Pero no te lo tomes tan a pecho...

Es que el 90 % de las mujeres embarazadas

tienen mareos y náuseas durante el primer trimestre.

Si pidiésemos la baja por eso, acabaríamos con la Seguridad Social.

Bueno, hija, perdóname por ser tan pesado.

Papá, primero me dijiste

que debería hacer trabajo de comisaría.

Ahora, que no salgo a patrullar tampoco te parece suficiente,

y crees que debería pedir la baja. Y si pidiera la baja,

seguro que me dirías que estoy mejor en la cama.

Espera, espera, ¿ya no sales a patrullar?

No. Miralles me ha mandado que haga trabajo de comisaría,

ya no persigo a los malos, ¿te quedas más tranquilo?

No te haces una idea.

-Pues hoy ha venido una señora al bufete

que quería desheredar a sus hijos y ponerle la herencia al perro.

De verdad, ¿a que sí, tío?

-De verdad, hay gente para todo.

¿Y tenía mucho dinero? -Estaba forradísima.

-Yo he intentado explicarle

que la ley de sucesiones no permite hacer eso,

pero la tía, emperrada.

-Nunca mejor dicho.

(Teléfono)

Dime, Iker. "Buenas noches, Alicia".

Perdona que te llame a estas horas. "No te preocupes, cuéntame".

Verás, Petrovic y su banda han vuelto a actuar.

Han asaltado la casa de Fernando Quintero.

¿Qué dices? ¿Ha habido heridos?

"Bueno, el hijo estaba en la casa, le han pegado una paliza".

Dentro de lo que cabe se encuentra bien,

al menos, no han tenido que hospitalizarlo.

¿Y el padre? "El padre no estaba en casa".

Yo estoy ahora con Científica en el lugar de los hechos,

no han hecho mucho destrozo, pero creía que...

te gustaría saberlo cuanto antes.

Voy para allá. No, escucha, no hace falta.

Está todo controlado, tan solo te llamaba

para que supieras... "Prefiero ir personalmente".

Hasta ahora. Me tengo que ir. ¿Qué ha pasado?

La banda de los croatas ha vuelto a actuar.

¿Y adónde vas ahora? Científica está recogiendo pruebas,

pero quiero estar personalmente para supervisar el trabajo.

Pero ¿no decías que tenías náuseas y vómitos

y ya no salías de comisaría?

Papá, dije que no salía a patrullar las calles,

no que estuviera encadenada a un escritorio.

No pongas esa cara, no es un robo a un banco con rehenes.

Es una casa que ha sido asaltada y quiero estar para supervisarlo.

Díselo tú, Montse.

En principio, no tiene por qué haber el más mínimo riesgo,

ten en cuenta que estará lleno de policías.

-Precisamente por eso, ¿por qué tiene que ir ella?

Papá, estoy aquí, no tienes que hablar de mí en tercera persona.

Una inspectora experimentada

siempre viene muy bien en el escenario del delito.

Gracias, Montse, sabía que lo entenderías.

Buenas noches.

Buenas noches, hija.

(Puerta)

-Nacha... -Teresa, ¿se puede?

-Sí, claro, adelante.

-Perdona por venir a estas horas, tampoco sabía si te iba a encontrar.

-Entonces, ¿cómo has venido?

-Supongo que quería, bueno, a la vez no quería,

no sé, no me atrevía... Bueno, estoy hecha un lío.

El caso es que...

he decidido continuar con la terapia.

-Cuánto me alegro de oír eso.

-Creo que lo necesito, la verdad es que...

hay un montón de cargas con las que creo que no soy capaz de lidiar sola.

-Pues estoy encantada de poder ayudarte.

-Genial. Pues no sé, ¿me das cita o quieres que te llame

y te diga cómo tengo los turnos las próximas semanas?

-Si quieres podemos empezar ahora mismo.

-¿A estas horas?

-Como tú quieras. Yo ahora mismo estoy libre.

-Lo que pasa es que tampoco he pensado muy bien

lo que te iba a decir.

-Quizá es mejor así,

cuando pensamos mucho en lo que vamos a decir,

a veces nos ponemos muchas barreras. Siéntate, por favor.

-Bueno, supongo que...

debería empezar donde lo dejamos la última vez, ¿no?

(TERESA ASIENTE)

-Hablarte de la muerte de mis padres, pero tampoco sé por dónde empezar.

-Dime lo primero que se te viene a la cabeza cuando piensas en eso.

No sé, una palabra, un olor, una imagen...

-El vestido.

Un vestido largo muy bonito que me hizo mi mamá,

todo blanco impoluto.

Me lo hizo con muchísima ilusión

para que lo estrenara el día de mi quinceañera.

Es la fiesta esa de la que le hablé la otra vez.

Muy típica en Colombia.

El vals.

Tengo esa música metida en la cabeza.

Mis papás estaban bailando un vals cuando...

comenzó todo el ruido...

De repente...

un estruendo muy fuerte y...

y los disparos.

No sé por qué, pero me siento tan culpable...

-¿Culpable por qué?

-Porque mi mamá me dijo:

"Mi hija, cuidado, no vayas a manchar el vestido".

Y yo, de repente...

estaba toda salpicada de rojo y pensé:

"Mi mamá se va a enojar conmigo".

Y cuando me di cuenta,

era su sangre.

No hacía falta que se molestase. No es ninguna molestia.

Yo creo que debería esperar abajo, no quiero molestarlo más.

Bastante ha tendido con los de Científica.

No voy a consentir que esté usted abajo a estas horas solo,

en mitad de la calle,

esperando que llegue la inspectora Alicia Ocaña.

Vaya, hablando de la reina de Roma...

¿Qué tal, Alicia?

Gracias por venir.

¿Cómo está su hijo? Bien, bien.

Bastante fastidiado todavía por el susto,

pero, afortunadamente, no ha tenido ninguna fractura,

ni ninguna lesión grave ni de importancia.

Ahora mismo está descansando en su habitación.

¿Científica? Se acaban de ir.

¿Qué se han llevado los ladrones? El televisor,

mi colección de relojes, algo de dinero en efectivo,

y un par de obras de arte, pero... no sé si hay algo más.

Mañana haré una lista detallada y os la doy.

¿De qué conocía a Petrovic?

¿Yo?

De nada, ¿por qué tenía que conocer a ese tipo?

No sé, quizá tenían negocios en común.

Dios mío, esto es increíble, Alicia.

Lo tuyo ya es un poco sádico, ¿no te parece?

Después de lo que ha sucedido en mi casa esta noche,

y de la paliza que le han dado a mi hijo,

¿no se te ocurre decir otra cosa?

Su última víctima fue Cayetano Céspedes,

lugarteniente de Somoza. Qué casualidad, ¿no le parece?

¡Me importa una mierda lo que le hayan hecho a ese tipo,

y si han robado a alguien más!

Dedícate a encontrar a esa gente,

atrápalos y deja de una vez de decir tonterías.

Bueno, vamos a tranquilizarnos todos.

Me conoces perfectamente, Alicia.

Sabes que todo el mundo en este barrio me conoce.

Y todo el mundo en este barrio sabe que también tengo dinero.

Es normal que hayan venido a mi casa a robar esta noche,

¿no te parece? Eso es correcto.

Y en cuanto a Cayetano Céspedes, fue un encontronazo fortuito.

Petrovic estaba robando en otro inmueble.

Yo creo que por hoy ya hemos terminado aquí.

Deberías escuchar y hacer caso a tu compañero.

Parece que es el único policía sensato que hay en esa comisaría.

En realidad es el policía novato,

por eso todavía no está al tanto de todos los indicios

que le implican en el narcotráfico. ¡Ya está bien, maldita sea!

No voy a consentir ese tipo de insinuaciones en mi propia casa,

¡y mucho menos viniendo de ti! Tranquilo.

¿Qué va a hacer, denunciarme? Adelante.

Alicia...

Pero ¿qué pasa, qué son esas voces?

-Julio, por favor, ¿qué haces levantado?

Te dijo el médico que tenías que descansar y guardar reposo.

¿Cómo te encuentras?

He tenido días mejores,

pero con las medicinas que me han dado más o menos aguanto.

Me han despertado vuestras voces. Lo siento.

Quiero que sepas que haremos todo lo posible

por encontrar a esa gente,

y es muy importante que hayas identificado a uno de ellos.

Gracias a ti vamos a poder detenerlos.

No tengo la menor duda.

-Será mejor que te vayas a la cama a descansar, hijo.

Nosotros también nos vamos. ¿De acuerdo, inspectora?

Sí, tenemos mucho trabajo por delante,

y muchos cabos de los que tirar. Pues no dejes ningún cabo suelto.

Atrapa a esa gente y devuélveme lo que me han robado.

Hasta luego.

Venga, será mejor que te vayas a dormir.

-¿Crees que los atraparán? -Pues eso espero, hijo, eso espero.

Esa gente son unos ladrones profesionales, pero...

Alicia Ocaña es la mejor investigadora

que hay en esa comisaría.

-Ojalá algún día se pueda solucionar, ¿verdad?

-¿El qué?

-Lo tuyo con Alicia.

Ojalá algún día os podáis llevar bien.

-Ojalá.

Será mejor que te vayas a dormir.

-La narrativa de la culpa va a seguir ahí

tratando de explicar las cosas desde su perspectiva.

Y eso está bien, no lo bloquees, acéptalo.

Para superar un problema lo primero que debemos saber

es que existe ese problema.

-De acuerdo.

Muchas gracias. La verdad es que...

me has ayudado un montón. -Ya sabes que yo solamente escucho,

aquí eres tú quien se enfrenta a los conflictos y los superas.

¿De qué te ríes?

-Es que...

me he acordado de Laura, ella siempre decía

que lo de la terapia era un timo, por eso que has dicho, ¿sabes?

No entendía cómo la gente pagaba 50 pavos la hora,

o algo así, para que escucharan tus penas.

Decía: "Eso mismo te lo hace un barman y encima te pone una copa".

-Hay mucha gente que piensa eso, sí.

Esta Laura es... Es tu amiga Laura,

de la que me hablaste en la primera sesión, ¿no?

-Sí, pero, la verdad, te pediría que no habláramos de eso ahora.

Ya he llorado bastante, y como nos metamos ahí,

sí que no cierro el grifo.

-Como tú quieras.

Además, ya no nos queda tiempo.

-La verdad es que...

estoy muy contenta de haber retomado esta terapia.

Esta noche voy a descansar mucho mejor.

-Me alegro mucho de haberte ayudado.

¿Nos vemos pasado mañana a las diez?

-Claro, aquí estaré.

Gracias.

Deberíamos hablar de lo que le has dicho a Quintero,

lo que has insinuado es demasiado. Aquí todos sabemos

que Quintero es un narcotraficante, pregunta a cualquiera.

Pero está libre como un ciudadano honrado.

Bueno, ya caerá. En cualquier caso,

acusarle así, a la cara... Igual no es la mejor estrategia,

pero me pongo enferma cuando lo tengo delante.

De todos modos, yo no veo conexión entre Quintero y Petrovic,

por mucho que Quintero se dedique al negocio de la droga,

Petrovic nunca ha tocado ese palo.

Yo creo que fue por estrategia.

Explícate.

Mira, esto es Distrito Sur,

he marcado los puntos donde robaron Petrovic y los suyos.

Como ves, todos son calles con salida rápida a la M-30,

así se aseguran una vía de escape. Ya.

Y el edificio donde vive Quintero está cerca del acceso a la M-30.

Exacto, y además tiene pasta, como el resto de víctimas.

Petrovic sigue un patrón muy claro,

y no creo que tenga que ver con que Quintero sea un narcotraficante.

Alicia, ¿qué haces aquí?

Iker me contó que Petrovic entró a robar a casa de Quintero,

y quería supervisarlo personalmente. Dije que no te quería en la calle.

No he salido a patrullar, he hecho una inspección ocular

en un lugar bien asegurado.

Tienes la cabeza más dura que el pedernal.

¿Y qué habéis sacado en claro? De momento nada, inspectora,

Científica no ha encontrado huellas ni restos de ADN.

Esos hombres saben muy bien cómo moverse.

Tampoco parece que ninguna cámara de seguridad les haya grabado.

Está claro que tenían bien estudiada la ruta.

Iker ha encontrado un patrón muy interesante

a partir de los anteriores robos. Cuéntame.

Mire, inspectora... ¡Inspectora!

Tengo una información que podía ser interesante.

Dime qué tienes. Sobre Petrovic.

Verá, he estado rastreando

en los foros de unos excombatientes bosnios,

y la información puede ser muy importante.

¿Desde cuándo hablas tú serbio o croata?

Desde que existen los traductores online, ¿por ejemplo?

Continúa. Bueno, vamos a ver...

En todos estos documentos se nombra a Petrovic,

es un tipo que ha sido muy conocido en la guerra.

¿Y por qué era conocido? Por ser un carnicero,

un tío muy despiadado...

Además, formaba parte de la Ustacha. ¿La Ustacha?

La Ustacha es una banda terrorista de los años 30:

separatistas croatas,

fascistas, antisemitas...

Vamos, que esta gente, además de ladrones,

son una especie de nazis. Efectivamente.

Nuestro hombre era un admirador de la antigua Ustacha,

hasta el punto de crear una milicia ultracatólica

dentro del ejército croata. Una milicia ultracatólica,

¿Y eso cómo se come? Lo llamaban el Capellán,

por su fervor religioso.

Aquí tengo varias informaciones sobre él,

y están en castellano. Menos mal.

¿Algo más? Sí, algo más.

Este hombre tiene otra religión,

es fanático del Dinamo de Zagreb, el equipo de fútbol.

¿Por qué me suena? He oído hablar de ese equipo hace poco.

Porque juega en la Champions contra el Atlético en cuatro días

aquí en Madrid. Premio para el caballero.

Si es fanático de ese equipo de fútbol,

ya sabemos dónde estará dentro de cuatro días,

casi con total seguridad.

Muy buen trabajo, Fede. Pues muchas gracias.

Si me disculpáis, me voy a dormir un poco

porque lo necesito.

Sí, ve a descansar, te lo has ganado.

¿Y tú qué haces aquí todavía? A casa.

¡A casa!

Y yo que iba a cenar ensalada...

Pero ¿qué ha pasado? ¿Cómo hemos llegado a esto...?

-Pero si eran de verduras, superligeras...

-Pero si lo que engorda es la masa. Claro, que a ti te da igual.

Como tú no engordas nunca, te podrías comer una vaca

y seguirías siendo una sílfide... -Qué exagerada.

-En cambio yo, tendré que pasarme toda la semana yendo a zumba

para bajar este michelín. Gracias, Lola.

Bueno, lo siento. Si quieres te acompaño a zumba.

-Yo lo que quiero es que no vuelvas a pedir pizza, ya está.

-Vale, te lo prometo.

Oye, estoy muy cansada,

me voy a la cama. ¿Te importa recoger a ti?

-¿A mí por qué? -Porque yo he cocinado.

-¿Te refieres a...

la tortilla de patatas esa que has hecho

que no está ni para echársela a las cabras?

-Lo que cuenta es la intención, ¿no? Me lo he currado.

-Bueno, vete a dormir. Ya recojo yo.

Y bajo la basura, y doy unas vueltas por las escaleras

a ver si quemo alguna caloría.

-No me lo puedo creer...

-¿Qué pasa?

-"La Asociación de Mujeres Emprendedoras

ha decidido conceder su premio anual a la Unidad de Familia y Mujer

de la Policía Nacional de Distrito Sur

por su labor en defensa de la dignidad de las mujeres..."

¡Que nos dan un trofeo! -¡Ay, Lola!

¡Menudo notición! -¡Ay, sí, sí, sí!

Ahora tendré que buscar algún vestido chulo, ¿no?

No voy a ir con uno de diario. -No, no, no,

para esas cosas hay que ir bien guapa.

-Seguro que está lleno de prensa,

y con lo que han publicado sobre mí pasado de gogó...

Se andarán con 50 ojos. -Ahora eres tú la exagerada.

-Que va, para esas cosas hay que estar perfecta.

-Hay que estar bien, haya o no prensa.

-Pues sí. Ya podían haber avisado con más antelación, ¿no?

¿A ver qué hago ahora? Tendré que buscar por...

por alguna tienda online, y así me doy más prisa.

Tendría que ser algún vestido con clase...

-Qué contentos se van a poner en comisaría.

-Pues sí... Oye, voy a necesitar tu ayuda.

-¿Para qué?

-Para que me aconsejes sobre el vestido y el discurso,

que no quiero meter la pata cuando suba a recoger el premio.

¡Ay...! Buenas noches. -Buenas noches.

Yo te ayudo en todo lo que...

necesites.

Descansa.

-Me importa una mierda si nos metemos en un avispero.

Yo no le tengo miedo ni a ese Petrovic,

ni a nadie, ¿te queda claro?

(Puerta)

¡No, escúchame tú a mí, maldita sea!

¡Quiero que me traigas a rastras a ese tío!

¿Te queda claro? A él y a los otros dos

que entraron con él a robar en mi casa.

¡Porque a mí no me roba nadie!

Sí, no te preocupes por eso.

Si haces el trabajo antes de una semana,

estoy dispuesto a doblar tu precio.

Estupendo. Quedamos en eso.

Mantenme al tanto.

-¿Era Fausto?

-Sí, era Fausto. -O sea, que vamos a por ellos, ¿no?

Yo creí que se iba a encargar la policía.

-¿La policía?

La policía...

Si supieras lo último que me ha dicho Alicia...

Me ha preguntado si tengo algo que ver con esa gente.

-Ya...

Como si fuese un ajuste de cuentas o así, ¿no?

-Pues sí, una cosa así.

En esa comisaría cada vez están más perdidos

y son más inútiles.

Por eso he tenido que tomar cartas en el asunto.

-¿Y qué quiere que hagamos ahora? -Nada, de momento,

voy a intentar recuperar lo que me han robado,

y quiero darles un buen escarmiento a esa gente.

Se van a arrepentir de haber entrado en mi casa

y haber hecho lo que han hecho.

Toma,

quiero que te quedes esto.

Quédate bien con la cara de ese tío.

-¿Este es el cabecilla? -Sí.

Es un tal Vlado, Vlado Petrovic.

Parece ser que es también el que ayer o anteayer

mató a ese matrimonio en su casa.

Y el que ha cometido el error de entrar en esta casa

y darle esta paliza a mi hijo.

-Pues voy a dar una vueltecita por el polígono,

a ver si alguien sabe algo de este tío.

-Vale, estupendo. Jairo.

Si lo encuentras o das con él avísame enseguida, ¿vale?

Y ten mucho cuidado,

esa gente es muy peligrosa.

-Usted descuide.

-Cierra la puerta al salir.

-Buenas noches. -¿Qué tal?

-Pues muy bien, muy contento porque Miralles me ha felicitado.

He descubierto un par de cosas de Vlado Petrovic.

¿Habéis pedido pizza? -Sí, te hemos dejado media.

Pero ya estará como la suela de un zapato.

-Sí, igual prefiero cenar algo más ligerito.

-Y yo, pero mira...

-¿Hoy no le tocaba a Lola hacer la cena?

-Sí le tocaba, sí la ha hecho, una tortilla de patatas.

Si quieres verla está en la cocina,

concretamente en el cubo de la basura.

-¿Y ya se ha ido a la cama? -Hace un rato, sí.

-Ya, debe estar agotada. Me ha dicho Merinero

que hoy han tenido faena con un par de casos en la UFAM.

(ASIENTE) -Todos tenemos mucho trabajo y mucho lío.

-Aun así, me sorprende que se haya ido tan pronto a dormir.

¿No estará disgustada por algo? -Ni idea.

-¿Crees que estará despierta?

-Ni lo sé ni me importa. Yo me voy a la cama.

¿Y sabes lo que te digo? Que no pienso recoger la cena,

ni bajar la basura ni nada. -Pero ¿qué te pasa?

-¿Qué pasa? Que estoy harta. ¿Es que yo aquí no importo?

-¿Tú? -Sí, yo,

Esperanza Beltrán, no sé si te acuerdas,

tu compañera de piso... Ah, no.

Pero no te has dado cuenta, ¿no?

Porque aquí todo gira en torno a Lola Ramos...

Buenas noches. Y cómete la pizza.

-Bueno, ¿qué he hecho yo?

(Puerta)

Pasa, Tano.

-Buenas noches, don Alejandro. Traigo buenas noticias.

-¿Ha encontrado a Petrovic?

-No, pero he encontrado su iglesia preferida.

Hoy estuvo en misa de siete en la iglesia de San Jerónimo,

está en los límites del distrito.

He hablado con el cura personalmente,

le he dicho que iba a buscarle porque su madre estaba enferma.

-¿Y por qué ese cura se recuerda de él?

-Al parecer, Petrovic, al terminar la misa,

se fue a confesar y a hablar de fe con el cura,

le dejó un donativo de 500 euros,

y le dijo que volvería todas las tardes a las siete.

Es para recordarlo.

-O sea, que lo único que tenemos que hacer nosotros

es estar ahí a las siete de la tarde

y esperar que el cerdo ese llegue solito al matadero.

No sé, Tano, para mí que eso es muy fácil para ser cierto.

¿Esa es la única iglesia que hay en el distrito?

-No, hay más, pero esta es la única que da misa en latín.

-¿En latín? -La favorita de Petrovic, sí.

La dan todos los días a las siete de la tarde.

-¿Cómo son los alrededores de esa iglesia?

-La iglesia está al atravesar una pequeña plaza

y una callejuela poco transitada. Petrovic iba solo esta tarde.

-Quizá hay que tener cuidado con eso, Tano.

Puede ser que el cura no lo haya visto,

y haya estado con más gente.

De todas maneras, vamos a ir nosotros bien preparados.

Buen trabajo, Tano. -Gracias, patrón.

Disculpe.

Sí, dime...

Sí, puedo hablar.

Ah...

Muy bien.

Sí, sí, gracias.

Sí, hablamos.

Esta le va a encantar, patrón.

Hay otra persona detrás de Petrovic, nuestro amigo Quintero.

-¿Fernando Quintero? -Anoche entraron a robarle en casa.

-¿Petrovic entró a robar en casa de Quintero?

-Como lo oye.

Estaba su hijo dentro, al parecer, se llevó una buena paliza.

Quintero le ha puesto precio a la cabeza de Petrovic.

-Es que lo vengo diciendo y lo vengo diciendo hace tiempo.

Nuestros caminos están destinados a cruzarse, Tano.

-Yo creo que para Lola no eres una subordinada,

eres una compañera.

-Pues no se nota,

porque yo la ayudé a ser la mejor líder de la UFAM,

sin pedirle nada a cambio.

Y...

por eso me duele...

que no me haya dicho nada

de ir a la gala con ella.

-María, yo creo que me ha quedado suficientemente claro.

-¿De qué hablas? -De lo que hay entre Jesús y tú.

-Elías... -María, que no estoy ciego.

Hasta luego. Apúntamelo.

-¿Estoy yo loca, o Elías se ha puesto celoso?

-Va a ser difícil que los encontremos.

-Quiero que los encontréis, maldita sea,

y que los encontréis cuanto antes.

¡Esa gente ha entrado en mi casa, y podrían haber matado a mi hijo!

¡Y van a pagar por lo que han hecho, como Fernando Quintero que me llamo!

-Le juré que iba a recuperar el arma, y es lo que voy a hacer.

-A mí lo que me parece es que ese Petrovic

no va a tener la pistola encima. ¿Cómo va a hacer para recuperarla?

-Si hay algo que le gusta más a un mercenario que la sangre,

es la plata. Es más efectivo que una pistola en la cabeza.

-Cuéntame qué pasa. -Tranquila, no es nada grave.

Es una cuestión de sentimientos.

-¿Tú crees que un bar es el mejor sitio para hablar de esto?

-Un bar es un sitio como otro cualquiera.

Pero voy a ser muy rápido.

Quería saber si vas a la gala tú sola esta noche.

-Ay, Elías, que tengo ojos en la cara,

y me he dado cuenta que hace unos días estás

dos o tres puntos más rancio de lo habitual.

¿Seguro que no quieres contarme nada? -Nada, ¿de qué?

-No sé, me da la sensación que estás como...

dándole muchas vueltas a algo.

-Me ha llegado información.

Parece ser que aceptó sobornos en su anterior destino, en el norte.

-¿Estás seguro de eso? -Asuntos Internos le investigó.

-Vamos a tener que seguir con el ojo montado sobre ese prometedor oficial.

¿No me vas a presentar a tu jefe?

Es el oficial Iker Lemos.

-Un placer, oficial. El placer es mío.

Yo lo que no entiendo es por qué no siguió esa historia.

-Porque Elías no quiso.

Yo estaba muy animada a empezar una relación con él.

-¿Por qué no le das otra oportunidad a Elías?

-Oye, nena, tú qué lianta eres, ¿no?

Me estás haciendo de alcahueta con Jesús, y ahora me dices que...

por qué no tengo un lío con Elías.

-Yo vine aquí a proponerle una alianza.

-¿Cuántas veces le tengo que repetir

que no quiero tener ni hacer ninguna alianza con usted?

-Esta vez le traigo un argumento para convencerlo definitivamente.

-Ah, ¿sí?

¿Cuál? -Ni usted ni yo podemos consentir

que una banda de malparidos venga a hacer lo que le dé la gana

  • Capítulo 232

Servir y proteger - Capítulo 232

03 abr 2018

Quintero llega a casa y encuentra a Julio mal herido tras el asalto de la banda croata liderada por Petrovic. La relación entre Jesús y María se va estrechando, lo que provoca los celos de Elías. Nacha vuelve a la terapia con Teresa y se empieza a notar cierta cercanía entre ellas.

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  1. Lamiralles Ojoclinico

    La pobre María con esos cacho_bufandas de ganchillo va a enganchar los pinchos y los cafés. A ver sastrería, QUE NO SE PUEDE ESTAR EN UNA BARRA CON ESA VESTIMENTA, NI CON LOS PELOS SUELTOS, no se enteran... No sé enteran...

    08 abr 2018