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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 228 - ver ahora
Transcripción completa

El señor Somoza ha venido a verlo.

-¿Quién? -Alejandro Somoza.

No tiene cita, pero insiste.

-Régimen Disciplinario ha hecho una investigación exhaustiva

y no han encontrado pruebas de negligencia por tu parte.

Revisando el móvil de Sandra,

hemos descubierto que la chica provocó

el atropello al intentar suicidarse.

Me ha gustado mucho su oficina,

y me gustó mucho lo que vi.

-Perdón, no sabía que estaban... -Nerea,

te presento al señor Somoza.

Ella es Nerea Ocaña, es mi sobrina y mi más reciente fichaje.

-Nerea,

es un placer conocerla.

Unos patucos. Son preciosos.

"Felicidades, mamá". Alejandro Somoza.

Es que usted es muy brava, eso le puede hacer daño al bebé.

¿Qué quiere decir con eso?

Nada, me preocupa que esa criatura

vaya a salir con el carácter suyo o con el de su abuelo,

Fernando Quintero.

-¿Estás patrullando en la calle en tu estado?

De repente todos los narcotraficantes de Distrito Sur

se preocupan por mi estado de salud.

¿De qué estás hablando, Alicia?

Tu amigo Somoza

ha tenido la desfachatez de regalarme unos patucos.

Hace mucho que no tenemos una cuenta nueva de este tamaño.

-Sí, tienes razón y es una oportunidad de oro,

y podríamos ganar mucho dinero, pero es dinero sucio.

-¿Somoza está metido en algo ilegal?

-Su empresa es una tapadera para el narcotráfico.

-No os vais a creer lo que me ha pasado,

me ha robado el móvil. -¿Te han atracado?

-No, me lo han birlado limpiamente. O eso...

o que me lo he dejado en el taxi. -Si has pagado con tarjeta,

te tiene que haber dado un ticket. -Sí, míralo, aquí está.

¿Con esto lo podéis localizar?

-Es posible. Deja que haga unas llamadas a empresas de taxi, a ver...

-Toda la comisaría sabe que es un narcotraficante,

y nadie mueve un dedo para atraparlo.

-¡Jairo! -¡Quieto!

-¡Jairo, devuélveme eso! ¡Tú no me puedes dar órdenes!

-Piénsate bien si quieres seguir con esto, Julio.

-Le dije que nadie que no fuese ni él ni yo

podía entrar en mi despacho, y eso te incluye a ti.

¿Has hablado con tu padre de ello? Por supuesto.

Él lo niega todo. Alicia, tú eres policía,

seguro que me puedes contar qué hay de cierto en esos rumores.

Ya te he dicho que no quiero compartir nada de mi vida contigo.

Y mucho menos voy a compartir información policial.

¡Cuidado, Nacha!

-¿Está viva? ¿Está viva?

-Sí, tiene pulso. ¡Corre, una ambulancia!

-Me quedo bloqueada, paralizada,

cada vez que me pongo al volante entro en pánico.

Bueno, ahora es lo normal,

pero poco a poco te irás acostumbrando.

Llamas...

a este número y pides cita.

Hace unos meses asesinaron a una compañera de la comisaría,

la chica de la que yo estaba enamorada, se llamaba Laura.

Y aunque yo he intentado levantar cabeza,

me doy cuenta que no, que estoy jodida.

Estoy bastante peor de lo que parecía, ¿no?

-¿Quieres saber lo que pienso yo? -Por favor.

-Que tienes la mitad del trabajo hecho.

En pocos minutos me has dicho cómo te sientes

y por qué crees que estás así.

A la mayoría de la gente que viene le cuesta llegar ahí.

(Música emocionante)

¡Buenos días! -Hola.

-¿Qué, sigues pendiente del móvil de Ramón?

-Sí, estoy refrescando el anuncio,

a ver si sigue disponible el móvil.

A ver si se despierta este señor, pero...

lo dudo mucho. -¿Y eso?

-Parece que tengo yo más interés en recuperar el móvil que él.

Ayer le dije: "Vamos a recuperar el teléfono".

Y me dijo: "No, estoy muy ocupado".

-Con Lola, ¿verdad? -No, con el osito.

-Fede,

tú, en realidad, no estás haciendo esto por Ramón.

(AMBOS) Buenos días...

-Buenos días. -¿Queda café?

-Ay, no, lo he terminado yo.

-Pues voy a hacer más. -Buena idea, lo vamos a necesitar.

¿Qué pasa, chavalote? ¿Cómo has dormido?

-Pues bastante peor que tú, las mismas horas, pero...

bastante peor. -¿Y eso?

¿Has tenido pesadillas?

-Me he despertado de muy buena mañana

para rastrear tu móvil

y no perderlo.

-La verdad, por unas horas, me había olvidado del móvil.

-Pues yo no, fíjate.

-Tío, eres un fiera,

menuda dedicación, qué profesionalidad...

Yo alucino contigo.

Cuéntame un resumen sobre la situación.

-Un resumen dice...

Vamos a ver, como te comenté ayer,

el tío que ha puesto a la venta tu terminal

se llama Iron M.,

y tiene un historial de ventas de más de 30 productos.

Pero fíjate qué raro, que de todos ha borrado el rastro.

Ya no hay ni fotos, ni precios... Nada de nada.

-¿Y eso es bueno o es malo?

-Malo, evidentemente, malo.

Muchos de los compradores

hablan de que, básicamente, vende productos de informática.

Y para mí que no es amateur,

es más bien profesional, yo creo que se dedica

a poner a punto los artilugios robados

u olvidados,

y darles salida en páginas de segunda mano.

-Pero, vamos a ver, ese tío sale en una página de internet,

si llamamos a la oficina, nos dicen dónde vive y punto, ¿no?

-Eso es imposible, porque en esta web

está apostando por la venta presencial,

así que no hay datos de compradores ni de vendedores.

Ni nombres, ni direcciones, ni móviles.

Solo tenemos su "nick".

-Y si buscas en la web, ¿qué?

-Ya lo he buscado y como Iron M. no aparece nada,

y he cruzado el alias en varias redes sociales.

-Entonces, estamos como al principio.

-Pues sí, exactamente igual que al principio,

igual que ayer cuando te dije que teníamos que ir

a hacerle una oferta...

Ramón, ¿me estás siguiendo? -Sí, sí, claro.

-Tío, te tienes que poner las pilas.

Tú móvil lleva en venta más de diez horas

en un radio de 15 kilómetros,

y a un precio, absolutamente, absurdo.

Como no le hagamos una oferta a este Iron M.,

nos lo van a levantar y va a ser imposible localizarlo.

-Ramón, déjate guiar por Fede que sabe de lo que habla.

-Pero si yo me fío de él al 100 %.

Me fío tanto que creo que deberías ser tú

quien contacte con ese tipo, no yo.

-Bueno, Ramón, algo tendrás que hacer tú, ¿no?

Fede ha sido increíblemente desinteresado con su tiempo:

te ha buscado el vendedor, te ha buscado el móvil...

En fin, pedirle más me parece abusar de alguien muy generoso.

-Tú, tú tranquila, Lola,

que yo esto lo soluciono mucho mejor en comisaría...

Lo voy a hacer mucho más rápido y...

Y voy a hacer la estrategia para localizar a este tío.

-¡Ole tú! Claro que sí, chaval.

Este tío es un monstruo, yo me lo llevo a Sevilla,

es que lo adopto pero ya. -Me voy a comisaría.

-Fede, ¿me esperas? Me voy contigo.

-Sí.

-Este tío es un monstruo.

-Buenos días. González me ha dicho que querías hablar conmigo.

-Sí, pasa, por favor, y cierra.

Será solo un momento, es una cuestión personal.

Anoche tuve una discusión muy fuerte con Alicia.

-Lo siento.

Cuando llegué a casa era muy tarde y Alicia ya estaba en su cuarto.

-Sí, se fue a su habitación después de cenar.

Nos dejó a Montse y a mí

con la palabra en la boca y no la culpo,

tiene sus razones para estar enfadada.

-No sé qué decirte.

-¿No te ha contado nada esta mañana? -No.

Estaba un poco ensimismada, pero pensé que era por el trabajo.

A veces le pasa.

-¿No te importaría contarme si te dice algo sobre el tema,

si está enfadada o lo que sea?

-Tío, yo entiendo que estés preocupado,

pero no me siento nada cómoda.

Yo misma discuto con mi padre y no me gustaría

que Alicia hiciese de intermediaria.

-Perdona, no quiero ponerte en una situación tan incómoda.

Pero entiéndelo,

no hay mayor tortura para un padre que no poder comunicarse con su hija.

-Tío, no tienes que preocuparte,

Alicia y tú estáis muy unidos.

Lo solucionaréis, lo sé.

-Alicia es tan cabezota,

y cuando se le mete algo entre ceja y ceja...

-Eso también lo sé.

Tú tranquilo, ¿vale?

Por cierto, tío, ¿hablaste con Somoza?

-Pues quiero dejarlo pasar.

Si es listo entenderá el mensaje y nos dejará en paz.

-No sé, yo creo que eso es un error.

-¿Por qué?

-Primero, porque si de verdad es un delincuente,

nos conviene dejar la puerta bien cerrada.

No debería haber la más mínima sospecha

sobre la honorabilidad de Ocaña Abogados.

-Bien argumentado.

¿Y segundo?

-Porque la gente como Somoza respeta más la firmeza

que la ambigüedad.

-Si te soy sincero,

no me apetece tener a ese hombre delante otra vez.

-En ese caso, puedo ir yo en representación del bufete.

-¿Tú?

-¿No te fías de mis habilidades diplomáticas?

-De tus habilidades sí que me fío,

de quien no me fío es de Somoza.

-Déjamelo a mí.

Si te fías de que puedo manejar una situación complicada

este es el momento, y yo creo que me lo merezco.

-Sí, me temo que te estoy sobreprotegiendo.

El mundo del derecho fiscal es un mundo lleno de tiburones,

de lobos con piel de cordero,

de aduladores...

Y Somoza forma parte de ese paisaje.

Reunirte con él te servirá para curtirte,

si eso es lo que pretendes. -Esa es la idea.

-Ten mucho cuidado.

Amable, pero contundente. -Me pongo con ello.

Cerraré una cita hoy mismo.

-Parece que, al final, Régimen Disciplinario

admite que fue la chica quien se tiró encima del coche,

así que, Nacha no tiene ninguna responsabilidad.

-Entonces, todo bien, ¿no? -Bueno, ahora solo hace falta

que se absuelva a sí misma.

¿Por qué dices eso?

Ya está incorporada al servicio, ¿no?

Bueno, está y no está,

lo que ha ocurrido le está pasando factura

y le da pavor ponerse al volante.

-Yo la entiendo perfectamente.

Un tío mío se quedó dormido al volante

y chocó con un coche que venía de frente con dos chicos jóvenes.

De milagro no pasó nada a nadie, pero...

él no ha vuelto a conducir por el miedo.

Ninguna autoescuela te prepara

por si alguien se lanza contra tu coche para suicidarse.

¿Y cómo lleváis el caso?

Estamos en el mismo punto.

Dos chicas que intentan quitarse la vida

de forma similar en días consecutivos

y a la misma hora, las cinco de la tarde.

Ambas se hacen cortes en el brazo formando un triángulo.

Y las dos se graban con el móvil una despedida.

Por el mensaje grabado,

Ainhoa y Sandra se conocían de algo y parece que tenían contacto.

Pero somos incapaces de averiguar el vínculo que existía entre ellas.

Es posible que hayamos encontrado el vínculo.

Las dos chicas asistieron al mismo campamento de verano:

El Pinar.

Uno de los monitores recuerda que se conocieron allí

y que se hicieron muy amigas.

¿En un campamento? Sí, y eso no es todo.

El monitor recuerda que había una tercera chica,

de ella no recuerda el nombre, pero lo sabremos enseguida

porque se ha puesto a buscarla.

Al parecer, las tres formaron un grupito aparte

que no socializaba con el resto

y se mantenía al margen de las actividades del campamento.

Espera: tres chicas, tres lados... Un triángulo.

Como el que se marcaron en la piel.

¿Y si fuera una especie de pacto entre ellas?

Tres chicas emocionalmente vulnerables

con incipientes deseos suicidas

que se retroalimentaron unas a otras.

Sí, Karim me contó que, desgraciadamente,

ese tipo de pactos empezaban a proliferar

entre adolescentes que se conectaban entre sí

a través de la red.

Estamos ante tres escenarios posibles.

Uno: que esta tercera chica esté...

en su casa tranquila y feliz,

ignorante del intento de suicidio de sus dos amigas.

Dos: que ella también se haya quitado la vida

y que nosotros no hayamos sido capaces

de conectar esa muerte con el caso.

Y tres:

que esté a punto de cumplir su parte del pacto.

Debemos estar preparados para el tercer escenario.

Encontrar a esa chica es una prioridad.

A por ello, por favor.

Dos horas, chicas, dos horas para reunirme con vosotras.

-Lidia.

-¿Qué pasa? ¿Ahora me persigues?

-No, pasaba por casualidad y me he parado a saludarte.

-Ahórrate los saludos, ya te dejé bien claro

que no eras mi psicóloga, y mucho menos mi amiga.

-Nunca lo he pretendido.

-Seguro que cuando salí de tu consulta llamaste a mis padres.

-¿Eso te hubiera gustado?

¿Que los llamara para que reaccionaran?

-Me la suda lo que hagas.

¿Y sabes qué es lo más gracioso? Que mis padres más.

-Lidia, espera.

Quiero que sepas que es muy común abandonar en la primera sesión.

Pero me gustaría pedirte otra oportunidad.

-No te preocupes tanto por mí,

la vida me ha enseñado a solucionar mis problemas sola.

Y pienso hacerlo a mi manera.

Teresa. Emilio...

Qué bien, ver una cara sonriente para variar.

Bueno, siempre hay que buscar un motivo para sonreír.

Veo que tienes perfecto control de ti mismo.

Gracias a ti.

Tu terapia me ayudó a superar

uno de los momentos más oscuros de mi vida, ya lo sabes.

Yo solo te orienté, el trabajo lo hiciste tú.

¿Te puedes creer que yo antes no creía en la psicología?

Y ahora no hago más que enviar compañeros a tu consulta.

Muchas gracias.

La verdad, se muestran muy colaborativos,

y eso que al principio les cuesta.

Porque estamos acostumbrados a interrogar a la gente,

pero no que nos pregunten a nosotros.

Pero cuando confían se abren de par en par, la verdad.

Igual tú tienes un don especial. Qué voy a tener un don,

si lo tuviera funcionaría con todo el mundo,

y créeme que hay casos difíciles.

Bueno, de vez en cuando está bien

tener un obstáculo profesional que nos ayude a superarnos.

Comisario, cuando abras tu consulta psicológica avísame porque igual voy.

Cuídate. Igualmente. Hasta luego.

-Este es el bar del que te hablaba

que es como una ampliación de la comisaría,

que funciona como un refugio al que venimos a desconectar.

-Buenas. -Buenos días.

¿Es aquí donde hacen la tapa de tortilla más famosa de Madrid?

-La más famosa no sé, pero para ser un bar de barrio

mi cocina está en boca de los mejores cocineros del país.

Mira, acabamos de ganar un premio gastronómico.

-Felicidades.

Yo quiero un pincho de tortilla una caña y...

-Por Dios, una tapa de ensaladilla y un refresco 0,0.

Hay que conocer un poquito más a la pareja, chaval.

-No, pareja no somos.

-Formalmente quieres decir, ¿no?

-Yo también, para qué hablaré...

Que te voy a poner una doble ración de pinchos por haber metido la pata.

-Tenías razón, sí que tiene buena pinta.

Marchando una foto para dar envidia a mis compañeros de Sevilla.

Qué foto ni qué foto, si he perdido el móvil.

Ahí viene mi salvador.

Dime que tienes buenas noticias, por favor.

-Pues sí, Iron M. ha contestado. -¡Toma ya! Eres mi héroe.

-Bueno, ¿y este despliegue?

-Es que me he tenido que abrir dos cuentas,

para hacerme pasar por dos personas distintas.

-Y, ¿por qué dos? -Vamos a ver,

una de ellas le regatea el precio, le parece demasiado caro,

y la otra es un tío desesperado

que ha perdido el móvil y le encanta el modelo.

Es una estrategia, una manera de provocar a Iron M.

para que pique y pille el dinero fácil.

-Pero igual es un poco arriesgado insistir tanto.

-El riesgo ya lo tenemos, es una subasta pública,

cualquiera puede pujar y llevárselo.

Pero si él tiene a un tío que está regateando con el dinero,

y a otro que le pone la pasta encima de la mesa,

tendremos una oportunidad.

-Fede, eres brillante.

-De brillante nada, eres un monstruo, tío.

Yo lo tengo clarísimo, me lo llevo a Sevilla.

-Con un lazo...

¡Aquí está!

Nos pone: "Hay mucha gente que quiere el teléfono,

si estás dispuesto a pagar diez euros más en concepto de reserva,

retiro el anuncio". Este cabroncete es listo.

-Hombre, por diez euros no lo vamos a fastidiar,

yo se los doy. -Vamos a ver,

si le decimos que sí a todo,

el tío se puede oler la tostada.

Yo bajaría a cinco euros.

¡Toma, ha picado! -¡Bien!

-¡Olé, olé, y olé!

En la próxima Feria de abril de Sevilla

te vienes a mi caseta de invitado de honor.

Se está dando un currazo, y todo por recuperar mi móvil.

-Mira, Ramón, esto ya no es solo por tu móvil.

He estado hablando con la inspectora Miralles,

y le he dicho que si tiramos del hilo,

podemos desenmascarar un negocio de material robado.

Lo que tenemos que hacer es irnos a comisaría

dejarnos de risitas,

y tramitar la denuncia. -Yo no entro en esa comisaría

siendo culpable de un delito.

El delito de no acabarme esta gloria de tortilla.

Eso sí que sería de juzgado de guardia.

-Alegra esa cara, compañera.

Régimen Disciplinario te apoya.

Y los medios de comunicación

van a corregir la noticia del atropello.

Tu nombre está limpio.

-Pero mi conciencia no, Elías.

Ya sé que yo no fui responsable del atropello

pero una parte de mi cabeza que me sigue acusando.

-¿Por qué? -No sé, no paro de darle vueltas.

¿Y si hubiera ido más despacio? ¿Y si me hubiera fijado más?

-Puesto a pensar, piensa al revés.

La chica de Alcorcón murió y Sandra está en coma.

Seguramente, el no haber ido tan rápido le salvó la vida.

-Lo único que me tranquilizará será

ver que esa chica se recupera pronto.

Y que tiene una oportunidad para enderezar su vida.

-Estoy seguro. Ya lo verás.

Os estábamos buscado.

La tenemos, es la tercera chica, Lidia Velasco Mendizábal,

nacida en Madrid, vive en Distrito Sur, 17 años.

Su monitor ha buscado en sus archivos

y nos ha facilitado sus datos. Esta es su foto.

A esta chica la conozco, la he visto en La Parra,

me llamó hasta viejo.

En ese caso convendría dividirse.

La prioridad es encontrar una forma de localizarla.

Nosotros vamos a su casa, al instituto

y a hablar con sus amigos. Vosotros intentad reconstruir

sus últimos movimientos desde La Parra. ¿Entendido?

Entendido, inspectora. -De acuerdo, sí.

No conocemos bien el ritual ni la secuencia de suicidios,

podría ser hoy, mañana o nunca.

Lo que sabemos es que se producen a las cinco.

Si esta chica quiere matarse hoy

tenemos menos de una hora para impedirlo.

A trabajar.

Y el Iron M., ¿crees que roba la mercancía

o solo es el receptador que la revende?

Yo creo que por la manera que tiene de moverse en la red

se dedica a limpiar de datos los aparatos robados

para que dejen el menor rastro posible,

y luego, evidentemente, los vende. (ASIENTE)

Miralles, este es mi amigo Ramón Tejerina.

-Amigo y víctima del robo.

Técnicamente no.

Por el momento, lo de su móvil, es un simple extravío en un taxi.

No hemos podido comprobar que se lo hayan sustraído.

Y, de ser así, estaríamos hablando de un hurto,

en ningún caso de un robo.

Un robo es otra cosa, señor Tejerina.

Y si he decidido darle luz verde a este asunto

ha sido porque nuestro brillante inspector de la UIT

me ha asegurado que no vamos a desperdiciar medios policiales

en una caza personal, así que vamos a repasar el operativo.

No hace falta que os recuerde que nosotros como policías

no podemos incitar al delito. Así que, lo que vamos a hacer

es responder a una llamada ciudadana.

Y para que no haya dudas voy a repetirlo una vez más.

El señor Ramón Tejerina es el único responsable

de haberse puesto en contacto por su cuenta y riesgo

con el usuario Iron M.

para la compra-venta

de un móvil de segunda mano bajo la sospecha

de que pueda ser una venta fraudulenta

de su propio dispositivo.

Y es por ese motivo,

por el que nos ha solicitado intervenir.

Nosotros solo intervendremos

cuando la compra-venta esté en marcha. ¿Correcto?

Afirmativo.

Y así corroboraremos que los datos facilitados por el denunciante,

se corresponden con los del teléfono hurtado.

En especial el número IMEI del teléfono

que está registrado en la base de datos.

En caso de que estos datos correspondan,

procederemos a investigar más a fondo al presunto delincuente.

Estupendo.

Quiero decir que me parece un buen plan, vaya.

Lola, hay que ampliar

la denuncia del señor Tejerina.

Que manifieste sus intenciones

y que confirme los datos del teléfono.

Y, sobre todo, su predisposición a participar en el operativo.

Es muy importante que comprenda su responsabilidad

y las consecuencias de participar en él.

De acuerdo. -Una pregunta,

que la compra-venta es responsabilidad mía,

¿quiere decir que los 150 euros del pago

los tengo que poner yo?

¿Usted quiere recuperar su teléfono móvil?

Sí.

Pues no haga preguntas sin sentido, por favor.

Vamos.

-Un momento. Entonces los tengo que poner yo ¿o no?

Este chico no tiene muchas luces, ¿no?

Para alguna es el chico perfecto.

Pues a Lola le va a durar lo que un bollo

a la puerta de un colegio. Ojalá tengas razón.

Me voy.

-Claro que me acuerdo de ella, como para olvidarme...

Es una tía bastante chula,

con el pavo subido.

Quería que le sirviese alcohol,

pero le expliqué que eso es ilegal,

y no puedo venderlo a menores. Se puso muy pesada.

Pero es normal,

me pasa cada fin de semana con cualquier adolescente.

A ver, Paty, esto es muy importante,

¿podrías recordar si le oíste hablar de...

lo que iba a hacer o adónde iba a ir?

-No, no sé...

Espera... sí, sí, sí.

¿Por qué no habláis con Teresa? Que preguntó por su consulta.

-Gracias.

Hola, Teresa. -Hola.

-Estamos en medio de una investigación,

¿podemos hablar un momento? -Claro, por supuesto.

-Estamos buscando a esta chica, Lidia Velasco Mendizábal.

-Lidia, sí, es paciente mía.

Tal vez debería decir era.

-¿Qué quieres decir?

-Tuvimos nuestra primera sesión, pero no salió muy bien.

No estoy segura si va a volver. ¿Por qué? ¿Ha hecho algo?

-No. Bueno...

Pero nos vendría muy bien saber, según tu criterio profesional,

si Lidia coincide con un perfil suicida.

-No he tenido tiempo para hacer un diagnóstico así.

Pero sí, puede ser, sí.

-¿Por qué piensas eso?

-Su actitud encaja con algunas señales de alerta en jóvenes:

desprecio de sí misma, verbalizaciones negativas,

falta de comunicación con la familia,

visualización de un futuro pesimista...

Y hoy me la encontré en la plaza,

me dijo que iba a resolver las cosas a su manera.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado? No me digas que se ha...

-No. Bueno, no todavía, vamos.

Esto es confidencial, ¿vale? -Por supuesto.

-Pensamos que esta chica

hizo un pacto suicida con dos amigas que conoció en un campamento.

Una de ellas lo intentó hace tres días,

la otra se quitó la vida al día siguiente.

Y ahora podría ser el turno de Lidia.

Si sigue el ritual lo podría hacer en breve.

-Os voy a dar el teléfono de sus padres inmediatamente.

(Teléfono)

-Sí, Alicia, dime.

"Hemos contactado con los padres de Lidia,

tenemos el móvil de la chica". ¿Lo habéis rastreado?

"Sí, está en el parque de La Torre,

ha caminado hasta allí y lleva tres minutos parada".

¿En La Torre? Pero son casi las cinco...

"Iker y yo acabamos de dar la vuelta,

pero vosotros estáis más cerca del polígono".

Nos vemos. Voy sacando el K. -¡Venga!

-¡Espera un segundo!

¿Qué pasa si llegáis y está a punto de saltar?

Igual no os deja acercaros. Tendréis que convencerla, ¿no?

-Sí. -Vale.

Para esa chica lo más importante son sus amigas.

Me dijo que eran las únicas personas en las que podía confiar,

y que las contaba con los dedos de una mano.

Me dijo que yo no era su psicóloga, y menos su amiga,

colocando esa categoría en un sitio inalcanzable.

Para ella la amistad

es un vínculo sagrado y comprometedor.

Pero tiene miedo a suicidarse.

-¿Cómo lo sabes? -Porque, si no, ya lo habría hecho.

Si llega al final con todo esto es por ese compromiso con sus amigas.

Ese es el impulso que tenéis que neutralizar, ¿vale?

-Gracias. -De nada.

-Hoy me toca a mí.

Me gustaría pedir perdón

a toda la gente que voy a decepcionar por hacer esto.

Sois muchos y llevo toda la vida decepcionándoos.

Pero esta va a ser la última vez.

Podréis ser más felices sin tener que aguantarme.

Sandra, Ainhoa, gracias por enseñarme el camino.

Siento haber tardado tanto en cumplir mi promesa.

Papá, mamá, no sufráis,

nada de esto es culpa vuestra, no tenéis nada que ver.

Esta decisión la tomamos nosotras hace tiempo.

¿Qué hacéis aquí? ¡Fuera!

-Tranquila, Lidia, somos policías.

Solo queremos hablar contigo un minuto.

Todavía puedes reflexionar.

Tu vida es demasiado valiosa como para que la mandes a la mierda.

-¡No deis ni un paso más!

-Yo sé que hiciste un pacto con tus amigas,

pero nadie te puede obligar a quitarte la vida.

-Esta decisión es mía y de nadie más.

-Oye...

De verdad, lo entiendo,

pero piensa en cómo se van a quedar tus padres.

-Mis padres estarán mejor sin mí. -Eso es imposible.

Yo soy padre y sé lo que digo.

Si yo perdiera a mi hijo no sabría qué hacer,

me volvería loco...

-Eso lo dices porque no soy tu hija.

No me conoces, ¡nadie me conoce!

Las únicas personas a las que le importaba ya no están.

-Yo sé que Ainhoa pensaba lo mismo, pero no era cierto.

Creía que no le importaba a nadie.

Pero se equivocaba, de verdad,

su familia está destrozada y sus compañeros de instituto

están todos destrozados. Lidia, por favor...

-¡Mentira! ¡Sois unos hipócritas!

Si os hubiera importado Ainhoa hubierais hecho algo antes.

Ya es la hora.

-Espera, no lo hagas...

Hay una persona que quiere hablar contigo es Sandra.

-Sandra está muerta, se tiró a un coche.

Ella cumplió su parte del pacto y yo voy a hacer lo mismo.

-Yo conducía ese coche, y efectivamente,

tu amiga intentó suicidarse, pero no está muerta.

Quedó en coma y hace unos instantes ha despertado,

¿y sabes lo primero que ha dicho? Que quería verte.

Hazlo por tu amiga, ella te necesita.

Sandra está viva, ¿y sabes lo mejor de todo?

Quiere que tú vivas.

No quiere perder otra amiga como Ainhoa.

-¿Ainhoa? Hicimos un pacto.

-¿Qué es más importante, ese pacto o que tú estés viva

para saber lo que tu amiga te quiere decir y compartir juntas?

-¡Ya!

Ya pasó, ya...

Estás viva.

Ya está.

Ya está...

Cuando hemos llegado

parecía que la chica estaba a punto de saltar al vacío.

Menos mal que Teresa le ha dado un buen consejo a Nacha

antes de despedirse. ¿Qué le dijo?

Teresa pensaba que Lidia estaba muerta de miedo,

que necesitaba aferrarse a algo que le importase mucho.

Así que, al final, ha sido

saber que su amiga Sandra estaba viva,

y que iba a volver a verla.

Nacha y tú le habéis salvado la vida, Elías.

Por los pelos, Alicia, por los pelos...

Lo importante es que la chavala está a salvo.

Ahora hay que esperar a que vengan sus padres.

Y Teresa. Le he pedido que venga

para que nos ayude a establecer diálogo con ellos.

Mientras, quedan muchas cuestiones que despejar.

Vamos para allá.

Y, ¿cómo os comunicabais?

-Nos comunicábamos a través de un chat de incógnito.

Sabíamos que nuestros padres espiaban los ordenadores,

así que, decidimos protegernos.

-Eso explica por qué nuestro experto

no pudo detectar vuestras conversaciones,

simplemente pudo acceder a los vídeos del teléfono.

-Hablábamos mucho por ese chat.

Ahí es donde Sandra y Ainhoa colgaron los "streamings" de sus despedidas.

Los mensajes iban dirigidos a las demás,

pero también a nuestros padres.

Sabíamos que tarde o temprano, cuando estuviéramos muertas,

les entregaríais nuestros móviles y ellos también podrían verlos.

Háblanos de tus amigas, de cómo decidisteis hacer ese pacto.

Nos conocimos en un campamento de verano,

El Pinar...

Enseguida nos dimos cuenta

de que teníamos muchas cosas en común.

Las tres odiábamos el mundo

y sentíamos el mismo dolor por dentro.

Pero las tres sois muy distintas.

Sí, cada una tenía su problema.

Ainhoa empezó siendo la chica rellenita de clase,

estaba acomplejada con su físico.

Cuando empezó a provocarse los vómitos adelgazó de golpe.

Pero le dio igual.

De repente, sus padres

empezaron a criticarla por estar demasiado delgada.

Sus compañeros de clase seguían burlándose de ella.

El mundo la rechazaba tanto si era gorda como delgada,

guapa o fea.

Estaba harta de todo y solo quería desaparecer.

-¿Y Sandra? -A Sandra la traicionó una amiga.

Eran novias a escondidas.

Esa chica estaba muy avergonzada y...

tenía mucho miedo de que sus padres la descubrieran.

Entonces, decidió volver la historia en contra de Sandra.

Empezó a correr la voz por el instituto

de que Sandra era una lesbiana salida y una acosadora.

Empezaron las burlas, las pintadas...

Su vida se convirtió en un infierno.

Empezó a odiar el simple hecho de levantarse por las mañanas.

Cuando nos conocimos fue como si...

como si el destino nos hubiera unido:

tres chicas que soñaban con desaparecer,

pero no tenían el valor para dar el paso.

Pero juntas encontrasteis ese valor. Sí.

Y lo sellamos con un pacto.

Le dimos un plazo a la vida, nueve meses,

como un embarazo.

Durante ese tiempo,

podríamos demostrarnos que estábamos equivocadas,

y cuando ese plazo acabara,

dejaríamos de sentirnos solas y pasaríamos a morir juntas.

-¿Y por qué siempre a las cinco de la tarde?

-Era una hora mágica para nosotras.

La hora libre en el campamento, cuando se acababan las actividades,

y podíamos estar juntas las tres a nuestro aire.

-¿Y por qué decidisteis hacerlo cada una un día?

-Era una forma de infundirnos valor las unas a las otras.

Yo era la más débil, por eso fui la última.

Decidimos hacerlo todo exactamente igual,

hasta el más mínimo detalle.

Pero me dio miedo hacerle daño a otra persona.

Pensé: "¿Qué culpa tiene el otro conductor del coche?"

Era involucrar a alguien inocente, y me pareció muy injusto.

Por eso decidí lanzarme al vacío.

Pero, al final, solo hemos conseguido que muera Ainhoa.

¡Como hemos podido ser tan estúpidas, joder!

Pobre Ainhoa...

¿Puedo hablar ya con Sandra?

-Verás, Lidia, es que... Sandra...

¿Está muerta?

Me has mentido... -No, afortunadamente, no está muerta.

Pero todavía está en estado de coma.

Mira, Lidia, estás viva,

y yo sé que Sandra se recuperará

y pronto podréis volver a estar juntas

y la abrazarás.

Ven, vamos a tomar algo que te sentará bien.

-Ya está todo hablado con María, así que, tú tranquila.

Va a ser un operativo sin violencia, un operativo discreto...

Tú actúa con naturalidad,

como si no pasase nada, ya verás que se acaba en un momento.

-Vale, yo tranquila, poniendo mi café, mis cosas...

-Tú lo vas interiorizando, y luego,

lo sacas como en el Actors Studio.

¡Fua, fua! -¡Fua!

Vale, lo intentaré.

-¿Estás preparado?

-¿Para qué? ¿Para irnos de fiesta esta noche?

-Ramón, por favor, que esto es serio.

-Pero si quedan 20 minutos para la cita.

-Pero no sería raro que Iron M. se presente antes del tiempo.

Tú recuerda: ante todo tranquilidad, calma...

Le hablas con naturalidad, ¿de acuerdo?

Vete preguntándole cosas sobre el aparato y demás,

no le des el dinero antes del tiempo.

Y si lo ves simpático, le invitas a un café.

Nosotros no vamos a actuar

hasta que tengamos visual del dispositivo

y confirmación de que es él, ¿de acuerdo?

¿Estás nervioso? -Un poco.

Pero de verte hablar con esa jerga policial,

y esa autoridad de oficial pibón...

-Esto es serio, de verdad...

-Vale, me centro si me prometes una cosa.

-A ver.

-Que esta noche te traes el uniforme de policía a la cama,

con las esposas y la porra. -Mira que eres, mira que eres...

-¿Qué quieres que haga si tengo esta gracia natural?

(FEDE CARRASPEA) Perdón.

Es que... vamos a dar...

vamos a dar con el operativo ya, vamos a comenzar,

y esto tiene que parecer un poco cotidiano y creíble.

-Cotidiano y creíble.

Estoy besando a mi chica, es bastante cotidiano y creíble.

-Por favor... -Vale, vale, vale...

-Bueno, pues mucha suerte.

Tranquilidad y naturalidad ante todo, ¿de acuerdo?

Fede y yo estaremos en esa mesa como si fuéramos pareja.

-¿Pareja? ¿Vosotros?

¿Y eso es creíble? Anda, por favor...

-Lamentándolo mucho, esa es nuestra situación actual.

¿Se hace cargo? -(ASIENTE)

-Perdone, pero creo que no me ha prestado demasiada atención.

-Sí lo he hecho, señorita.

Primero ha elogiado el buen gusto que tiene mi oficina,

después me ha demostrado respeto

felicitándome por lo bien que le van a mis compañías en Colombia.

Y, finalmente, me ha dicho lo que vino a decirme:

Ocaña abogados no está dispuesto a representarme en este momento.

Una excusa un poco inverosímil, pero...

usted ha logrado decirlo de una forma...

respetuosa y convincente.

-No era una excusa, lo que le dije es cierto.

Nuestra cartera actual de clientes

está saturada, quizá el año que viene...

-Por favor, señorita,

no insulte mi inteligencia,

entiendo perfectamente el mensaje.

Un fracaso es un fracaso,

mi único consuelo es que...

usted ha logrado que ese trago amargo sea un poco más dulce.

-En ese caso, creo que va siendo hora de marcharme.

-Por favor,

si se puede quedar un par de minutos más...

Ya le dije que usted ha dulcificado el fracaso,

por favor, no lo eche a perder tan rápido.

-¿Y de qué quiere que hablemos en esos dos minutos.

-Pues, quizá, de usted.

La verdad es que he quedado impresionado

al conocer una abogada tan joven con las ideas tan claras.

-Si no le importa, vine aquí por trabajo, no...

pretendo hablar de mi vida personal.

-Disculpe, no he querido sonar brusco.

-Bueno, ¿qué le interesa de mí?

-¿Eres Tifu 41?

-Tifu, sí, soy yo. El de la web, sí.

-¿Por qué estás tan nervioso?

-¿Nervioso yo? No, hombre no, por favor,

yo lo que estoy es feliz. Me...

me encanta comprar cosas de segunda mano,

sobre todo, por internet, es tan divertido...

Toma... toma la pasta.

Está todo, pero si quieres contarlo, yo no me ofendo.

-Pero ¿no quieres ver antes el móvil?

-Ah, sí, sí, claro, tienes ahí mi móvil...

O sea, no quiero decir que lo que...

lo que tienes ahí sea mi móvil, ¿eh?

Quiero decir, el móvil que tienes para mí, concretamente.

-Mira, vamos a dejarlo aquí... -Pero ¿por qué?

-¡Alto, Policía!

-Tranquilo, tranquilo. No te va a pasar nada, ¿de acuerdo?

Solo queremos el móvil que has traído.

Si es tuyo no tienes nada que temer. -Pero no es tuyo, escoria,

Te hemos pillado con las manos en la masa.

-Ramón, por favor, tranquilízate,

estamos en una actuación policial, ¿nos dejas actuar a nosotros?

Vamos. Acompáñanos.

-¿Por qué derecho?

¿Qué fue lo que hizo que escogiera esa carrera y no otra?

-Vengo de una familia de abogados.

Simplemente, aposté sobre seguro.

-Señorita, si ya estamos aquí sentados,

no me venga con la historia de cartón piedra.

Dígame la de verdad.

Ya ve que reconozco cuando alguien me está mintiendo.

Si me miente, me voy a dar cuenta.

-Está bien,

decidí ser abogada mucho antes de conocer la profesión,

a los once años. -Una vocación muy temprana.

-Por entonces, nuestro piso de Santander

daba pared con pared con los vecinos.

Lo de esa familia fue una tragedia, la madre...

murió y dejó al padre viudo con dos niños

de cinco y siete años.

Pero al poco tiempo, él comenzó a volverse agresivo.

-El hombre estaba desbordado.

-Sí, y proyectaba su frustración con los niños.

Les gritaba, les insultaba...

Les culpaba de la muerte de la madre.

Decía que la mujer había enfermado por su culpa,

y que deseaba que no hubieran nacido.

En fin, horas y horas de llantos y gritos

que a mí, con once años, me mantenían en vela por las noches.

-¿Y sus padres no escuchaban los gritos?

-No, era mi cuarto el que daba con la habitación de los niños,

y yo preferí contárselo a un profesor de la escuela

con el que tenía mucha confianza.

-¿Y qué le dijo el profesor?

-Me explicó lo que era una denuncia,

y lo que era el derecho.

Y yo decidí ir a la biblioteca

y estudiarme el Código Penal.

Lo leía todas las tardes.

Y cuantos más gritos, más estudiaba.

Llegué a memorizar párrafos enteros.

-Una joven curiosa y atrevida.

-Y así descubrí el Artículo 173,

que dice que los padres no pueden maltratar a sus hijos.

Y yo estaba tan emocionada,

que fui corriendo a casa del vecino y llamé a la puerta,

y le expliqué cuál era su delito, le dije que podía ir a la cárcel.

Me sentía poderosa con ese libro en la mano,

como si tuviese algo mágico.

-¿Y qué pasó?

-Que mis padres llegaron en ese momento

y lo descubrieron todo,

me llevaron corriendo a casa y me cantaron las cuarenta.

Pero yo estaba feliz por lo que había hecho.

-¿Y luego?

-Luego dejaron de oírse los gritos,

y yo creí que era porque aquel hombre había aprendido la lección.

Pero no,

se habían mudado, quizá él se asustó,

pensando que aquello había sido una amenaza real de denuncia.

Pero, seguramente, ese cerdo siguió maltratando a los niños,

sin que yo pudiera hacer nada.

Ese libro que tanto me entusiasmaba por sí mismo,

no servía para nada.

Y comprendí que no era suficiente conocer la ley

y había que ejercerla.

Y, por eso, decidí ser abogada.

Todavía hoy, hay noches que tengo pesadillas con ese hombre.

-Una historia increíble, propia de una mujer increíble.

-En fin...

creo que ya le he contado suficientes cosas sobre mi vida.

Y que ya han pasado los dos minutos.

-Señorita Nerea,

ha sido un placer haber sido rechazado por usted.

Déjeme decirle algo,

si usted trabaja para mí

yo la puedo ayudar a conseguir ese hombre de sus pesadillas.

-No va a hacer falta,

la vida me ha enseñado que hay muchos delincuentes,

indeseables y padres como aquel,

y con la ley puedo enfrentarme a todos.

Buenas noches. -Buenas noches.

-En un momento traerán a Lidia, está terminando de declarar.

¿Nos sentamos, por favor?

Sé que os sentís desconcertados,

porque nunca os imaginasteis algo así de vuestra hija.

Pero es mucho más común de lo que parece.

Según las estadísticas,

una de las principales causas de muerte en adolescentes

es el suicidio. Que sea un tema tabú para la sociedad

y para los medios de comunicación no ayuda nada.

Ahora tenéis que tener paciencia,

y pasar mucho tiempo con ella, pero tiempo de calidad.

Si podéis pediros unos días en el trabajo, sería estupendo.

Y no la regañéis, no la hagáis sentir culpable.

No obviéis su dolor,

que lo importante ahora es la comunicación.

Y ya sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo,

pero es importante que lo intentéis.

Y no os sintáis culpables porque no lo sois.

Lo que le pasa a Lidia es que se percibe como un fracaso,

y se siente responsable del dolor que genera a su alrededor.

Y eso se soluciona con comunicación y con muchísimo amor.

Yo sé que queréis mucho a vuestra hija,

así que, aprovechad cualquier momento para demostrárselo.

Y a mí me tenéis aquí para lo que necesitéis.

Por ahí vienen.

-Ven aquí, cariño...

-Perdona, mamá.

-No te preocupes, todo saldrá bien.

Lidia,

hay alguien que quiere decirte algo.

Me comunican que tu amiga Sandra ha despertado del coma.

Está bien y recuperada.

En cuanto le han contado todo lo que ha sucedido,

ha pedido hablar contigo inmediatamente.

¿Lo ves, Lidia? Te dije que confiaras en mí.

Venga, ve a hablar con tu amiga.

-Sandra...

Sí...

Creía que nunca te volvería a escuchar.

-Qué felicidad que Sandra haya salido del coma.

-¿Qué se siente al haber salvado una vida?

-La verdad, estupendamente,

son cosas que te hacen reconciliarte con la profesión.

-Tú también tuviste que ver, Teresa.

Gracias a tus consejos

supimos cómo llevar la cosa mucho mejor.

-Que sepas que el comisario te pone siempre por las nubes,

y ahora veo por qué.

La verdad, eres mejor de lo que Bremón dice.

-Muchas gracias, pero el mérito es vuestro.

Ahora hay que estar pendiente de su evolución.

-Tiene que pasar un examen psiquiátrico independiente,

lo manda el protocolo. -Sí, se lo he dicho a sus padres.

Es importante lo que ocurra en su casa

y han empezado con buen pie, ¿no?

-Ha sido un pedazo de operativo para recuperar un móvil,

pero Miralles me ha dicho que tirando del hilo

habéis descubierto toda una red fraudulenta.

-Bueno, sí. Es que, el tal...

Iron M. estaba asociado con un amigo suyo,

un amigo informático,

encargado de "flashear" todos los objetos robados,

y darles boleto por las páginas de segunda mano.

-Y cuando hemos ido a inspeccionar el coche,

había en el maletero una caja llena de tablets robadas

a las que iban a dar salida esta semana.

-¿Por la web? -Sí, es que, este tipo de webs

no guardan las formas: no se saben ni las credenciales,

ni los nombres, ni las direcciones de los compradores y vendedores...

Lo tenemos francamente difícil

para evitar que sea un coladero de objetos robados.

-Bueno, para ti difícil no,

que tú solito has conseguido localizar el GPS del móvil,

la página web del anunciante,

le has puesto una trampa al delincuente...

Ha salvado la situación cuando todo parecía perdido.

Por Fede, y porque solo en unas semanas en la UIT

ha conseguido ser un gran inspector.

-Os recuerdo que habéis trincado a la banda gracias a mi móvil.

O sea, gracias a mí. -Pero, bueno,

si casi te cargas el operativo.

-A ver, soy el único que no ha pasado por la academia.

-Tiene razón,

todo el mundo no se presta a formar parte de un operativo.

-Tú por Ramón no te preocupes,

que yo he pensado una buena forma de recompensarle.

-Ah, ¿sí? ¿Te has traído el uniforme?

-Ay, qué cansada estoy...

Bueno, si no os importa, yo me voy a retirar, ¿vale?

-Eh... y yo, y yo... Qué cansado estoy,

esto de los operativos cansa un montón. Buenas noches.

-Mira, para eso si es listo,

porque ha pillado el guiño.

-Fede, ¿tú crees que esto te compensa?

-Pues no lo sé.

-Es que, luchar por lo que quieres es muy bonito,

pero dejarse la piel por alguien que...

está en otra, eso es masoquismo.

-Mira, Espe,

cuando uno está tan acostumbrado a perder,

cualquier conquista, por pequeña que sea,

es un tesoro.

Para mí las palabras que me ha dedicado en el brindis

son un tesoro muy gordo.

-Pues haz lo que quieras que ya eres mayorcito,

pero si necesitas una oreja para apoyarte y un hombro...

No, es al revés, una oreja...

Bueno, tú ya me entiendes.

Para lo que necesites, aquí estoy. -Muchísimas gracias.

Igual, sí te pido una cosa...

-Lo que sea, dime.

-Que me prestes unos tapones para los oídos.

Solo por esta noche, porque me va a costar dormir...

¡Salud!

-Alejandro Somoza nos visitó en el bufete. ¿Lo conoces?

Lo tenemos en el punto de mira,

creemos que su verdadero negocio es el narcotráfico.

O sea, que tu padre estaba en lo cierto,

por eso tenía tan claro rechazarlo como cliente.

Todavía no he podido probarlo,

pero creo que fue Somoza quien ordenó el asesinato de Rober.

Madre mía...

-Verá, señor Somoza,

Marcelino Ocaña y yo somos muy diferentes,

pero hay algo en lo que nos parecemos:

los dos somos muy cabezotas y testarudos,

y somos hombres de firmes convicciones,

y si le ha rechazado, será mejor que se olvide.

-Todo es cuestión de esperar,

así como una madre espera el nacimiento de su hijo.

-¡Ya está bien, maldita sea!

-Tranquilícese, señor Quintero, tranquilícese.

-Explícamelo, quiero saber lo que ha pasado,

como un amigo, te lo digo.

-Pues que en pleno furor me dijo que me quería.

-¿Y eso es malo? -No, malo no es,

probablemente hasta será normal,

pero me entró un bajón...

-Yo quiero que ella sea mi pareja de verdad.

Sí, es la primera vez que le digo "te quiero".

Pero es que ella se ha mostrado tan fría,

y distante. -Tú tienes que insistir, insistir.

-¿Tú crees que debería ir por ahí? Yo no lo veo tan claro.

¿Es un caso para la UFAM? Negativo.

Otro robo con violencia.

¿A plena luz del día? Sí, hace un rato,

mientras uno la amenazaba, los otros le destrozaban la casa,

en busca de algo de valor.

Debemos actuar rápido para evitar que sea una epidemia.

Ya van tres robos con violencia en esta semana.

Y todos con el mismo sello.

Como se trate de una banda del Este, ya podemos tener cuidado,

son rápidos y muy eficientes.

Y todo lo que roban lo sacan rápidamente fuera de España

para no ser pillados con mercancía.

No subestimes a tu padre,

que el 80 % de esta empresa lo tengo aquí.

-Papá, no te subestimo, pero pienso en el futuro.

Con la progresión de crecimiento

que está teniendo Transportes Quintero,

muy pronto tu cabeza va a llegar al límite.

-En eso tienes razón, mi cabeza ya está...

bastante al límite. De todas formas,

no es a mí a quien tienes que convencer,

si no, a Jairo. Tienes que convencerlo a él

porque él es el responsable de ese departamento.

Mi sentido común me dice que si esos tíos son violentos,

en cualquier momento se puede producir una situación de peligro,

y no quiero tener la responsabilidad de que te suceda algo malo.

Efectivamente, no te puedo pedir algo así, Claudia,

pero habrá algún formulario que pueda rellenar, ¿no?

Declarar que he decidido patrullar

y que eximo de cualquier responsabilidad a mis superiores.

Por favor, ponte en mi lugar,

no creo que aguante tanto tiempo pegada a la silla haciendo papeleo.

Me importa un pepino de quién sea la culpa, ¿de acuerdo?

Os lo he dicho mil veces en contabilidad:

quiero las cuentas claras y transparentes,

así que no me hables de problemas, y dime cuáles son las soluciones.

Ponte con eso. Hasta luego.

Lo que me faltaba ahora, tener un problema con los albaranes.

Jairo, deja lo que estés haciendo ahora mismo,

y ven a mi despacho cagando leches.

Oye, ¿de verdad me ves tan patán? No,

pero nunca sé si hablas en serio o estás de coña.

Es difícil saber lo que hay detrás de esa fachada.

Mejor déjalo, que lo estás arreglando.

Aunque no crea que soy el único

que se esconde detrás de una fachada.

Otras van de duras, como si nada les afectase,

cuando, en realidad, son personas muy sensibles.

Sí, hoy estás desconocido.

Igual, es que me vas conociendo un poco más.

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Servir y proteger - Capítulo 228

27 mar 2018

La policía trabaja contrarreloj para evitar que una joven se suicide. Nerea comunica personalmente a Somoza el rechazo de Ocaña Abogados. Fede continúa ayudando a Ramón en la búsqueda de su móvil robado. Gracias a sus deducciones, conseguirán tender una trampa al ladrón.

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  1. Yeyo

    Por supuesto, fuera del trabajo (y procurando que no afecte al día siguiente laboral), aquí puede encontrar de las mejores fiestas. Y hay mucha gente que es graciosa sin esforzarse y que sabe estar, o sea, no se hace el gracioso cuando no viene a cuento. Lo dicho, Andalucía está llena de gente que nada tiene que envidiar a gente de otros lugares, ni intelectualmente, ni en otros aspectos; pero tampoco se da a valer tratando de desacreditar a otros, sino con esfuerzo y trabajo

    18 jul 2018
  2. Yeyo

    Me da rabia que el personaje Andaluz tenga tantas cualidades negativas, que no son las que representan a Andalucía. Típico gracioso, inoportuno, maleducado, sin seriedad... El humor Andaluz no está ligado a la falta de responsabilidad, de generosidad, la irrespetuosidad, etc. Aquí en Andalucía, se puede hacer un chiste, decir algo gracioso, ocasionalmente, para distendir el ambiente en el trabajo; que es distinto al pesado de turno que se hace el gracioso por llamar la atención sin importarle si eso causa algún perjuicio a alguien o algo. En fin... Si de verdad quieren conocer Andalucía y a los Andaluces (con mayúsculas, no los vagos que dan forma a estereotipos), vengan a Andalucía y no se queden con lo primero que experimenten (se pueden encontrar a uno de esos vagos), sigan experimentando. Un saludo

    18 jul 2018
  3. Lamiralles Ojoclinico

    Por favor que nadie copie a estos polis de pacotilla que abren la puerta a cualquiera sin la mínima precaución de mirar por la mirilla. Así va el mundo Facundo...

    31 mar 2018
  4. Irati

    Totalmente de acuerdo con Elena marta

    30 mar 2018
  5. Elena marta

    Elena de argentina.no se si le pasa a otro espectador pero el personaje de alicia ya no le tengo simpatía.demasiada dura con todo ya parece mala.quinteros después de todo no sabia que tenia una hija,la madre ocultó todo entonces no se entiende su bronca.deberian suavisar el,personaje muy exagerada su bronca

    30 mar 2018