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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 217 -  ver ahora
Transcripción completa

¿Me vas a decir dónde vas a trabajar?

¿O quieres seguir con ese aire de chico misterioso?

Mira, hablando del rey de Roma...

La empresa de mi padre.

-Julio tiene derecho a saber la verdad,

y tengo que ser yo quien se lo diga.

Tienes de margen hasta mañana.

Si no se lo cuentas tú, lo haré yo.

Si tengo una hermana me gustaría conocerla.

-Esa es la cuestión, hijo, que...

que ya la conoces. -¿Mi hermana es Alicia?

-Creo que Alicia está bastante enfadada

porque me hace responsable de la muerte de su madre.

Un día estuvimos juntos y...

cuando ya volvíamos por la noche a casa,

tuvimos un accidente muy grave,

y ella murió.

La Asociación de Padres del Instituto

nos informa de que hay venta de marihuana

a los alumnos del centro. Podría ser una mujer,

sabemos que tiene el pelo largo y lleva un plumas de color negro.

Yo creo que se trata de la típica chavala,

seguramente exalumna, con dos plantas de maría

en el patio, junto al ficus de su madre.

Podría ser, pero...

el oficial Lemos lo va a averiguar porque quiero que tú y Alicia

os ocupéis de este caso.

¿Me ves como un agente díscolo?

Es lo que has demostrado. Te cuesta acatar las órdenes.

¿Miralles se ha quejado de mí? Un poco.

Qué bien que os encuentro juntos,

así me ahorro repetir lo que vengo a decir.

Se trata de un agente de esta comisaría.

¿De quién?

El agente Iker Lemos.

Os he traído una carpeta a cada uno que quiero que leáis detenidamente.

Es un asunto muy serio.

Antonio, desde que sé que tengo cáncer,

nunca me había sentido tan animado ni tan positivo como ahora.

¿Y todo gracias a quién?

A mi médico, que hace maravillas conmigo.

-Mateo, ¿cómo se llama ese médico?

-No, no, no, prefiero que no interfieras.

No te lo tomes a mal, por favor, Antonio.

-Tú eres un chico supermajo, de verdad,

y me caes genial

y eres monísimo, pero...

-Solo podemos ser amigos.

-¿Qué tal con la Paty? Que te veo un poco apagado.

-No consigo sacármela de la cabeza.

Tampoco tengo claro qué hacer.

-Hombre, si una tía no quiere saber nada de ti...

no te puedes dar cabezazos contra la pared, David,

hay que pasar de ella.

-Ya, pero quien algo quiere, algo le cuesta.

-¿Recuerda que me pidió investigar el pasado de Alicia Ocaña?

-Cuénteme. -Es hija de Fernando Quintero.

Vengo a decirle que el señor Somoza

le espera esta noche a las diez en su despacho.

-¿Qué quiere? -Si me conoce tan bien,

sabe que soy un narcotraficante de cocaína número uno en Colombia.

Uno de los cinco primeros en Latinoamérica,

y, es que, yo quiero ser el número uno en el mundo.

Y eso lo voy a lograr agarrando el mercado de España y Europa.

Con usted o sin usted.

Estoy embarazada, Nerea.

¿Estás segura?

Hice la prueba justo antes de que llegara mi padre.

Ser madre sola es...

una de las cosas más difíciles que te pueden tocar.

Cuando cogí en brazos por primera vez a Olga

y la miré a los ojos,

supe que daría mi vida por ella.

(Música emocionante)

¿Antonio?

Antonio, ¿dónde estabas, cariño?

Sorpresa.

No podía dormir, me desperté muy pronto...

y fui a por unos churros.

Me parece muy buena idea porque me encantan los churros.

Pero ahora cuéntame...

por qué estás preocupado.

¿Por qué piensas que estoy preocupado?

Porque duermes como un tronco

y cuando te despiertas en medio de la noche

quiere decir que estás preocupado, así que, suelta.

Aciertas, como siempre.

¿Qué pasa?

¿Es por Olga? ¿Y por el japonés ese que le gusta?

Qué va, eso de Olga no va a ninguna parte.

Ese chico solo siente admiración,

admiración por el típico

estudiante de escuela de cocina. Eso no va a más.

¿Es por el trabajo?

Ayer en la terapia no estabas así.

Ayer en la terapia no estaba tan preocupado, no.

No te hagas el misterioso, cuéntamelo.

Fue después, cuando quedé con Mateo, me enteré...

que el pobre está enfermo. ¡Vaya!

Enfermo grave.

Tiene cáncer de hígado.

Y te llamó para contártelo. Qué va.

Tuve que sacárselo en plan interrogatorio.

Pues tampoco me sorprende porque...

hay mucha gente que no quiere que se sepa que están enfermos.

Hay gente que no se lo cuenta ni a la familia ni a sus hijos,

pero esto es distinto, esto es otra cuestión.

¿Y cuál es la cuestión?

Es que no lo sé, pero...

Me llamó para tomar contacto, para recordar viejos tiempo, pero...

no me llamó como médico, sino como amigo.

Y yo, al ver su aspecto,

no tuve más remedio que preguntarle.

Es comprensible, ¿no?

Ya.

El pobre lo está pasando fatal, está solo,

no tiene ni pareja ni hijos... ¿Y se va a quedar en España?

Lleva varios meses aquí.

Dejó el trabajo en Buenos Aires y vino a España con mucha ilusión,

y mira a lo que se tiene que enfrentar.

¿El cáncer está muy avanzado? ¿O no te lo quiso contar?

Eso es lo que más me preocupa.

Está muy avanzado,

no tiene operación ni trasplante.

Pero...

lo más extraño

es que no está recibiendo tratamiento de quimioterapia.

¿En qué hospital lo están tratando?

¿O tiene un tratamiento experimental?

No pude sacarle nada más.

Dice que está en una clínica privada y que se encuentra mejor que nunca.

Pero... Pero...

el aspecto y la analítica dicen exactamente todo lo contrario.

Escúchame,

entiendo que estés preocupado por Mateo.

Y, por lo que cuentas, es posible que no te haya llamado como médico.

No quiere una opinión profesional, lo que él quiere es a su amigo,

tenerlo al lado durante la enfermedad.

Puede que tengas razón,

pero si hago lo que me dices, no seré ni buen amigo ni buen médico.

No me voy a quedar con los brazos cruzados.

¿Sabes qué?

Mateo tiene mucha suerte de tenerte como amigo,

y conociéndote como te conoce,

seguro que se lo esperaba.

Él ya sabía que ibas a estar a su lado en este trance.

Pues, entonces, debe saber

que no me voy a quedar tranquilo hasta no saber exactamente

qué es lo que me oculta.

Hasta que no averigüe exactamente qué tratamiento está siguiendo,

no voy a parar. No lo puedes evitar, ¿eh?

Hace mucho tiempo que no lo veía,

pero Mateo fue mi mejor amigo, se lo debo.

Y aunque no lo fuera, cariño,

aunque fuera un desconocido lo harías.

Porque tú eres así.

Y por eso te quiero tanto.

Venga...

Anímate.

La madre del yonqui testificó en su contra.

Cuando supo que le robó la tarjeta de crédito a la abuela

y se había gastado la pensión...

Cómo lloraba la pobre.

Son esos casos que te hacen plantearte

qué harías tú en su lugar. Sí.

A veces debes emplearte a fondo para entender a tu defendido.

Pero a tu padre no hay manera de hacérselo ver.

Insístele.

Conozco a mi padre y sé que...

detrás de tantos años está esa persona

que estudió derecho para defender un mundo mejor.

¿Y tú qué, qué tal?

Pues...

no podía dejar de pensar y...

de darle vueltas a todo. Ay, pobre...

¿Sigues teniendo nauseas?

Con bastante frecuencia.

He leído que hay una pulsera antimareos,

la voy a probar a ver si funciona.

Qué cosas inventan, no tenía ni idea.

Siento no poder ayudarte en estos temas.

No te preocupes, internet está lleno de gente

dispuesta a contar sus vivencias.

Es increíble la de páginas y publicaciones

que hay entorno al embarazo.

¿Y?

¿Has sacado algo en claro?

Que nuestras abuelas eran heroínas.

Y que el misterio del instinto maternal

es mucho más sencillo de lo que pensábamos.

Ayer mi jefa me lo contó.

Me habló del vínculo que se crea con el bebé

cuando lo tienes en brazos, y...

de la corriente de amor que recorre todo tu cuerpo

con solo mirarle a los ojos.

Me dijo que era algo único y que...

duraba para siempre.

Sí.

Recuerdo a mi madre decirme

que podía alimentarse solo con mis besos.

Es como el principio del enamoramiento,

pero para toda la vida. Y con muchas menos discusiones.

Bueno, depende de la edad.

Las broncas que tenía yo con mi madre a los 15 años,

no las he vuelto a tener con nadie.

Aunque mi padre le está tomando el relevo.

Así voy a ser yo.

Mi pequeña...

Ya estoy bien.

Tienes mucha suerte de tener una jefa como Miralles.

Sí, la verdad es que da mucha seguridad.

Desde que murió mi madre ella me ha dado

muy buenos consejos en los momentos más importantes.

Y yo me alegro de que te cuiden, que no te sientas sola.

Cuando Rober murió me sentí muy perdida.

Fue como...

como si me arrancaran una parte de mí.

Pero ahora me he dado cuenta de que...

puedo recuperarlo, y de que nunca más voy a estar sola.

Eso quiere decir que...

Que voy a ser madre, Nerea.

¡Ay, qué raro suena!

Espero no ser muy desastre. Lo vas a hacer genial,

y yo estaré aquí para todo lo que necesites.

Solo espero no equivocarme.

Va a ser duro compaginar el trabajo

y sacar un hijo adelante. Tú puedes con eso y con todo.

¿Tú crees? No me cabe la más mínima duda.

Además, siempre que lo necesites,

puedes contar con la ayuda de tu familia,

y con la familia de Rober.

Pero eso no me quita el susto del cuerpo,

es la decisión más importante que he tomado en mi vida.

Y no vas a tomar otra que te siente mejor

porque hoy estás radiante.

A pesar de mis nauseas... ¡Sí!

¡Ay...!

-Con el nuevo contrato de luz tenemos tarifa valle hasta las doce.

Voy a poner la lavadora a ver si termina antes de esa hora.

-Espe, no sé cómo lo estarás viviendo tú,

pero desde que estamos aquí me siento como el Tío Gilito,

todo el día contando monedas a ver si nos alcanza.

-La triste realidad: cuanto mayor es el piso, más gastos hay.

Se me ocurre cambiar todas las luces por LED

que consumen menos, ¿no?

-Casi mejor lo vas a dejar.

Mira esto.

600 euros por el arreglo de la caldera, ¿qué te parece?

-Ya será jeta el tío...

Si tenía que salirnos gratis.

Ya nos clavó nada más mudarnos, además, que la reparación

entraba en el presupuesto.

-Dice que es una avería distinta, y que no la cubre.

Y sigue repitiendo que la caldera está muy vieja.

-Eso ya lo sé yo, pero la casera no quiere cambiarla.

¿Has mirado qué decía el contrato al respecto?

-Que nos lo comemos con patatas, Espe.

Hemos firmado que todos los enseres de la casa

están en perfecto estado.

Y lo que es peor, que hay que devolverlos igual.

-¿Tenemos que reparar todo lo que se estropee?

No me lo puedo creer,

eso nos pasa por no leer el contrato antes de firmarlo.

-Hay que tener rostro para colársela así a dos policías.

-Y nosotras ser muy pardillas,

para confiar en alguien que no conocemos de nada.

Oye, ¿tú tienes dinero ahorrado?

-Después de la fianza, el aval, la mudanza y el viaje a Canarias,

no tengo ni para velas.

-Pues yo igual, pero sin viaje y sin maromo.

Me he comprado un nuevo colchón

porque estaba cansada de levantarme con la espalda echa un ocho.

-¿Y qué hacemos, Espe?

-Yo qué sé, solo tenemos una opción,

en un mundo ideal ya tendríamos una compañera perfecta,

pero la realidad es que...

solo tenemos una candidatura aceptable:

Fede.

-No sé si me convence Fede, de verdad,

es mucho más cómodo que venga una mujer.

-Menos para nuestra economía.

-Ya.

-¿Qué opciones tenemos? ¿Reclamar al fontanero?

¿Poner una denuncia al contrato por cláusulas abusivas?

-Eso es un camino tan largo que me da pereza pensarlo.

-Ya, entonces,

deberíamos irnos del piso, ¿no?

A lo mejor nos hemos empeñado en un imposible,

tendremos que buscar algo más modesto.

-Este piso está genial, y la bruja de la casera

no nos va a devolver ni un centavo de la fianza.

Está bien, habrá que aceptar a Fede, no nos queda otra.

Eso sí, con una normas muy claritas.

-Por supuesto. -Y como se salte una...

puerta.

-Venga...

-Doctor Sierra, por casualidad,

¿usted recuerda si Mateo le dio el nombre del médico

con el que va a iniciar el nuevo tratamiento?

Ah, ¿sí?

Bueno, yo le voy a pedir

que vuelva al tratamiento de su unidad, por supuesto.

Sí, pero antes tengo que saber qué le han ofrecido para abandonarlo.

Soy su amigo, espero que me escuche.

Muy bien.

Claro, claro que lo sé.

Muchísimas gracias, doctor.

-¿Qué? ¿Todo bien?

-Esa pregunta me corresponde hacer a mí

porque soy tu médico.

-Te veo cara de preocupado.

-Lo estoy.

Hace poco un amigo mío tomo una decisión muy equivocada.

-Lo importante es arrepentirse y darse cuenta a tiempo, ¿no?

-Pero no hay tiempo.

Su vida corre peligro y debe reconocer que se ha equivocado.

-Seguro que encuentras la forma de que lo vea.

Yo me fío de tu opinión.

-Debe ser por esa razón

por la que cada vez que entras por esa puerta

me pides recetas para calmantes, para el dolor de espalda.

-Esta vez te equivocas, amigo, he seguido todos tus consejos,

he hecho toda la tabla de estiramientos

y he corregido la postura de sentarme, así.

-Esto está mejor, ¿has tomado calmantes?

-Un par de días que tenía dolor.

Tengo aguante, pero no tengo espíritu de mártir.

-No te tienes que castigar el hígado, hombre.

Hay calmantes que lo hacen trabajar en exceso.

-Parece mentira, con los adelantos que hay,

que fabriquen pastillas que arreglan una cosa y estropean otra.

-Bueno, esto está mejor. -Para que veas que te he hecho caso.

-Tus palabras tampoco han caído en saco roto, ¿sabes?

He vuelto a la terapia con Claudia.

-Pero si vine para hablar de eso.

A veces falta un empujón para saber cuándo debemos hacer lo correcto.

-A veces nos comportamos como niños,

refunfuñamos y no sabemos volver a la normalidad nosotros solos.

Por esto vienen bien las sesiones, ¿sabes?

Nos están ayudando muchísimo. -Me alegro.

La verdad, sois la pareja más sólida que conozco,

siempre superáis todo.

-Hay cosas que parecen evidentes desde fuera,

y en la pareja del día a día no lo percibimos.

Por eso viene bien la terapia,

estamos viéndolo desde fuera, y vemos las cosas buenas.

-Ojalá hubiera yo hecho caso a los consejos de mis amigos

cuando...

cuando lo pasaba peor, ahora tendría familia,

tendría el hígado sano...

Israel igual tendría algún hermano.

-Eso nunca se sabe,

aunque en lo del hígado es posible que tengas razón.

Ponte esta pomada,

a ver si así puedes evitar las pastillas para los dolores.

-Oye...

que el amigo este tuyo está en buenas manos.

Si no, dile que venga a hablar conmigo, ¿vale?

¡Ay!

Hasta luego, doctor. -¡Hasta luego!

Justo Ramírez,

a ver quién es este Justo Ramírez.

-Todo son cinco euros.

Carmen, tú lo mismo de siempre, ¿no?

Café con leche, cruasán y mermelada de melocotón.

-María, cuando puedas. Es importante.

Ya estoy contigo. ¿Quieres un café? -No, vengo a hacer una proposición.

-Tú me dirás. -Mira qué te traigo.

Tenemos que presentarnos, si vamos juntos seguro que ganamos.

-"Primer concurso gastronómico vegetariano Distrito Sur".

No sé quién son, no los conozco. -Es una asociación del barrio,

son vecinos concienciados con la vida sana,

hacen muchas cosas; organizan caminatas por la sierra,

hacen huertos urbanos...

-¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

-Hacen una labor de sensibilización muy importante

en colegios y a familias.

-¿Y?

-Se trata de implicar a los establecimientos,

y crear conciencia en la gente que como fuera de casa.

-A mí me parece muy interesante.

Además tú eres de colaborar siempre,

no conozco una persona más implicada en la alimentación de los ciudadanos.

-Pues mira lo que pasó cuando puse el menú ecológico,

de poco espanto a la clientela.

-Eso fue algo que salió mal, un hecho puntual.

-La verdad es que...

la comida de La Parra es tradicional

pero muy sana.

Con ingredientes de primera calidad

y bien variada. Dieta mediterránea cien por cien.

-Lo acabas de clavar.

-Propongo una colaboración entre tu cocina y mi tienda.

-Pero qué gran idea...

-Paty, la dueña de La Parra soy yo,

tendré que decidir si es bueno para el negocio o no.

-Tienes razón, jefa.

-Yo creo que con tu mano en la cocina y los productos de mi tienda,

podemos crear la tapa ganadora.

-¿Y qué hay de premio?

-Es simbólico,

te dan una placa y una cesta de productos ecológicos.

-¿Productos ecológicos? -Sí.

-Todavía entiendo menos que quieras participar.

-No sé, es una apuesta personal.

-María, no todos los premios tienen por qué ser materiales.

Me callo. Me voy a trabajar.

-Venga, María, hagamos esto juntos,

a mí me apetece dejar huella en el barrio,

aunque sea con esta chorrada.

Quiero formar parte de la vida de Distrito Sur.

Últimamente me siento muy bien aquí...

-Yo eso lo veo muy bien, pero...

-¡Venga, hagámoslo!

¡Vamos a dar vida al barrio!

-Vida ya tiene, mira cómo tengo esto, que no doy abasto.

No sé, yo es que...

no lo veo.

-Pues no voy a insistir más,

era solo una idea.

-Lo siento, Jesús. -No pasa nada.

Me voy por donde he venido. -¿No te tomas ni un café?

-No, gracias. Voy tarde.

-Venga.

¿Qué?

No me mires así que no le he hecho nada.

¡Ay, cariño, tu cruasán!

Paty, cruasán plancha.

Te cobro ya.

Dime.

-Tenía que venir a contártelo en persona.

Lo sé, cariño, pero cálmate, que te va a dar algo.

Tuve una conversación muy interesante con el doctor Sierra,

que diagnosticó el cáncer a mi amigo Mateo.

Resulta que Mateo estaba dispuesto a seguir el tratamiento.

¿Y cuándo cambió de opinión? Cuando empezó a contarle

el protocolo para la quimio,

pidió el historial y dijo que quería una segunda opinión.

Pero eso es normal, en este tipo de casos

la gente pide otras valoraciones antes de decidirse.

Qué va, el cáncer de hígado se cura igual en cualquier parte del mundo,

otra cosa es valorar si es operable o no,

que no es el caso de Mateo.

¿Y dónde lo están tratando? En ninguna parte.

Eso es lo grave.

Pero tú me dijiste que se encontraba mejor.

De ánimo.

Está en manos de un charlatán

que dice que no se va a curar con química.

Entré en su página web

porque dio su nombre en la consulta del doctor Sierra.

¿Y qué has descubierto?

Un pseudomédico que dice que se va a curar con alimentación,

con suplementos de vitaminas y con meditación.

¿Te lo puedes creer? Pues sí,

eso me suena a tomadura de pelo. Eso es.

Pero está jugando con la vida de mi amigo

y no lo voy a consentir. Bueno...

Tranquilízate.

Pasa, Montse. Hola, Antonio.

Perdón. ¿Interrumpo algo? -No, ya me iba.

Luego hablamos, cariño, pero cálmate.

¡Es que esto me indigna!

Esto que está pasando con Mateo. ¡Me lleva los demonios!

-¿Algún problema?

Está muy preocupado por un amigo suyo

con un problema grave de salud.

En fin. Cuéntame.

Vengo por el asunto del oficial Lemos.

¿Ya has leído el informe? Sí, sí.

Me gustaría que lo valoremos juntas.

-María, ¿quieres dejar ya de frotar?

Va a brillar más que el anillo de Frodo.

-¿De quién?

-¿Cómo que de quién? -¿Que el anillo de quién?

-Déjalo.

-Hola, Paty.

-Hola, David, ¿qué tal? -Bien,

-¿Qué te pongo? -Un zumo de naranja y...

algo rico, pero no quiero algo contundente, algo sano.

-María ha hecho una escalibada esta mañana,

está buenísima. ¿Quieres un poco? -¿Qué es exactamente?

Me suena el nombre pero no sé qué es.

-Es un plato del Levante

que lleva pimiento, berenjena, cebolla, tomate...

Pero todo asado en su jugo. Está muy bueno.

Y todos los ingredientes son de tu tienda.

-Siendo así, me has convencido. Ponme una ración.

-Venga.

-¿Ya no vas por la tienda?

-No, desde que nos servís a domicilio...

¿Qué tal todo por allí? -Bien.

No nos podemos quejar.

-¿Ya has hablado con tu padre de lo de la universidad?

-Sigo dándole vueltas.

Ahora me ha dado por pensar si no me he echado atrás por cobarde.

-Yo no creo que sea una cuestión de cobardía.

Si no estás motivado para estudiar medicina

lo vas a pasar muy mal.

-Creo que, en realidad me asusta.

Suena muy grande eso de ir a la universidad

con compañeros que toda su vida han querido ser médicos,

y aparecer yo con mis dudas... No sé.

-Si es por miedo, no dejes de hacer las cosas.

Es de las pocas cosas que tengo en común con mi madre.

Es mejor arrepentirte de algo que has hecho

que culparte toda la vida por no atreverte a hacerlo.

-Eso que dices tiene muchas interpretaciones.

Igual quieres decir que no debo tirar la toalla contigo

y que el beso del otro día no estuvo tan mal.

-Toma, David, aquí tienes. -Gracias, María.

Tiene muy buena pinta.

Paty, un tenedor, por favor.

-Toma.

-Esto está buenísimo.

-María es una artista.

-Bueno, vale ya.

Dejaos el teatrillo que ya me he dado por enterada.

No pongáis esas caritas porque...

Estáis cuchicheando y pensáis que no me entero.

-¿Has estado escuchando? -No hace falta escuchar mucho.

Con veros la actitud...

Tapa para arriba, tapa para abajo:

"Qué buena", "María es una artista..."

Estáis compinchados

para que participe con tu padre en el concurso.

-Yo no sé de lo que hablas.

-¿No sé de lo que hablas?

Déjate de historias y dile a tu padre que sí.

Que participo y ya está. Ese es todo el problema.

Problema resuelto. Que sí, que me apunto al concurso.

Déjalo, se lo voy a decir yo.

Te veo hoy una cara de empanado que no...

Hala, hasta luego.

-Adiós.

-No nos ha dado tiempo ni a poner nuestro plan en marcha.

-Debe estar dándole vueltas a lo que le ha dicho esta mañana tu padre.

-Espero que no haya oído nada de lo de medicina.

Si mi padre se entera por otro de mis dudas...

no me lo perdonaría. -No te rayes por eso.

Ella lo que tiene en la cabeza es el concurso de tapas.

-Volviendo al otro tema, Paty,

a lo de no arrepentirse y el beso...

-Yo creo que deberías comerte eso tranquilito,

disfrutándolo...

Y no se come cuando se habla.

¿No te lo han enseñado en casa?

Le he preguntado a Alicia

sobre la denuncia que finalmente no se tramitó, la del falso robo,

y ella cree que puede ser porque en la comisaría donde viene Lemos

fueran menos exhaustivos en la redacción de las denuncias

y por eso se despistara. No sé.

Las denuncias se redactan igual en toda España.

No es que lo esté defendiendo, él no es santo de mi devoción,

pero está haciendo buena labor.

¿De verdad? Sí.

Ha tenido dos intervenciones brillantes

en casos que ha participado.

Y me fío del criterio de Alicia que está todo el día con él.

Eso es un punto a su favor.

Pero debe ser el único.

¿Has visto ya su expediente?

Pues sí, sí, sí.

Y...

la denuncia por cohecho

al final no llegó a nada.

Aquí lo dice claro, no hubo pruebas.

Aunque no hubiera, finalmente, pruebas concluyentes

¿no te hace desconfiar de alguien así?

No sé, pero puestos a desconfiar también podríamos sospechar

de la manera tan precipitada que llegó a esta comisaría.

Pero eso no prueba nada.

¿Y qué es eso de su llegada repentina?

Verás,

Bremón me contó algo así como que...

se había acelerado su traslado porque tuvo un lío de faldas

con la mujer del anterior comisario.

Eso tampoco aporta ninguna prueba de investigación sobre él.

En este trabajo toda información suma.

No perdemos nada por hacerle un seguimiento.

¿Quieres decir que espiemos a uno de nuestros agentes?

Tenemos que asegurarnos de que no hay ninguna manzana podrida en el cesto.

Se lo comentaré a Bremón,

pero tú sabes que nos compete a nosotros

hacerle seguimiento a un agente.

Eso es cosa de Asuntos Internos.

Como quieras.

Yo solo quería hacerte partícipe.

Y yo te lo agradezco, como siempre, pero...

¡Toma!

(TARAREA EN INGLÉS)

-Por nosotras no te cortes, puedes seguir bailando.

-Es que acabo de encontrar...

una pista que estaba buscando para el caso de los coches robados

que llevan Nacha y Elías.

Esta es la gorra que estaba en el escenario del robo,

es un dibujo bastante peculiar que he rastreado en la web.

-Has dado con una coincidencia.

-Exactamente, exactamente.

Básicamente, los Talleres Valdés.

Se encargan, sobre todo,

de vender repuestos de modelos antiguos.

-Ese coche en la puerta del taller no parece muy antiguo.

-Efectivamente, es lo que pienso yo,

que redondean un poco el sueldo con ingresos extras, ¿sabes?

-Enhorabuena.

-¿Y qué puedo hacer por vosotras?

-Eh... ¿nosotras?

Veníamos...

a ver si sigues interesado en venir a vivir a nuestro piso.

-La verdad es que... ya se me había ido de la cabeza,

como tenéis la candidata perfecta...

-Sí, eso es verdad, pero...

pensábamos darte una oportunidad, que más vale tarde que nunca.

-Ya, pero es que justo me he comprometido a alquilar

una habitación en casa de...

de un azafato.

Y tendría la casa, casi para mí solo porque...

viaja tanto...

Esperad un momento.

Yo creo que me va a pillar a desmano lo del azafato,

y van a ser muchos gastos,

yo creo que vuestro piso es mucho mejor opción.

-Entonces, ¿eso es un sí?

-Pues sí.

-No sé si Espe te ha hablado de las condiciones,

nos tienes que dar parte de la fianza.

-Claro, no hay ningún problema.

Hablamos de las condiciones,

del día que me mudo, de todo.

-Seguro que con eso tampoco hay ningún problema.

Nos tendrías que adelantar tu parte del mes

y la fianza.

-Sí, claro, soy compañero de trabajo,

no me voy a escaquear.

¿Lo estáis haciendo porque os falta parte del dinero?

-No, Fede, a cualquier sitio que vayas te pedirán lo mismo.

Todo el que alquila habitaciones es para cubrir gastos, ¿sí o no?

-Sí. Me dais el número de cuenta

y hoy mismo os hago la transferencia. -No corre tanta prisa,

-Lola tiene toda la razón del mundo,

cuanto más claro esté todo, mucho mejor.

-¿Lo ves, Espe? Tengo toda la razón.

Hay que establecer unas reglas mínimas

para compartir los gastos y todo lo demás.

Pero eso lo hablaremos con calma.

-Vente a cenar esta noche, si quieres.

-Sí, sí, claro.

-Y, nada, enhorabuena por la pista.

Seguro que les ayuda a cerrar el caso.

(TARAREA EN INGLÉS)

Alicia. Me alegra coincidir contigo.

Ayer no te pude felicitar

por la detención de la traficante que vendía junto al instituto.

No tuvo mayor complicación, comisario.

Era una raterilla y ni siquiera iba armada.

Me alegra oír eso.

Reconozco que estaba preocupado,

el tema de la droga entre los jóvenes me pone enfermo.

No sé si es porque soy padre.

¿Estás bien, Alicia?

¡Alicia! Te quería preguntar... ¿Estás bien?

Sí, sí, sí.

Tengo un poco baja la tensión y me ha dado un mareo.

Vete al centro de salud y que te miren la tensión,

y te hagan análisis. Ya se me pasará, estoy bien.

No, Emilio,

si es una bajada de tensión, con un poco de azúcar se le pasa.

Yo tengo en mi despacho, no te preocupes.

Yo tengo que hacer unas cosas y luego vengo a ver cómo estás.

Venga, vamos.

¿Estás bien?

¿Has desayunado?

Cereales e infusión,

he seguido las recomendaciones de miles de madres en internet.

¿Y de los maridos no dicen nada?

Esta pulsera, pero está claro que no hace ningún efecto.

Me la voy a quitar. A ver...

Te veo muy...

muy motivada con el tema.

He decidido seguir adelante con el embarazo.

¿Sí?

Y tú has tenido mucho que ver.

La conversación que tuvimos ayer me abrió un mundo.

De repente entendí el misterio del instinto maternal.

Me alegra mucho haberte podido ayudar.

Aunque las hormonas también están haciendo su trabajo.

En eso me llevas ventaja,

yo me encontré a la niña de sopetón.

Pero supongo que la espera también fue...

ilusionante y llena de incertidumbre.

Así que...

Roberto Batista se va a salir con la suya, ¿eh?

Tranquila.

Creo que lo de las náuseas son solo los tres primeros meses.

Si algo he aprendido de tanto investigar en internet

es que cada embarazo es un mundo.

La maternidad es un mundo.

Muchas gracias. Hasta la próxima.

-Hasta luego.

Hola.

Llevo media hora esperando a que se te vacíe la tienda,

pero no había manera.

-Podías hacer el pedido por teléfono, estoy preparando unos cuantos.

-No, me ha venido bien para aclararme.

-¿Aclararte por qué?

-A ver, Jesús, vengo a pedirte perdón.

Por ser tan aguafiestas y tan cabezona.

-Veo que te sienta igual de bien pedir perdón que dar cortes.

Hasta me hace gracia que tengas ese pronto.

No te rías que es verdad.

Me gusta que pidas disculpas, pero...

con la ración de cortes que me has administrado

ahora, incluso, los aprecio.

-¿Con que ración de cortes? -Sí.

-Va a ser hora de cambiar la receta.

¿Qué te parece si hacemos una ración para el concurso gastronómico?

-Me parecería increíble.

Mira, mira qué maravilla.

Lo podríamos usar para el concurso.

-Pero ¿qué les echan para que estén tan bonitos?

-Nada de nada, ese es el secreto:

agua, sol y un abono orgánico que yo preparo.

Solo los cojo cuando están maduros, por eso hay de distintos tamaños.

Estos son perfectos para ensalada.

Le pones una pizca de sal,

un chorrito de aceite...

Para chuparse los dedos. -Sí, tienen buena pinta.

Vale, apártame una caja.

Pero no para el concurso. Es que yo había pensado

si a ti te parece bien,

hacer un guiso bueno, adaptarlo a tapa,

algo así para lucirme.

-Perfecto, tú mandas, tú eres la cocinera.

-Qué bien nos vamos a llevar tú y yo.

-Pues sí.

Una cosa, solo por...

por curiosidad.

¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

-Pues mira, una conversación ajena.

He oído a una chica que le decía

a un chico que es mejor arrepentirse de hacer algo

antes de pasarse la vida arrepintiéndose de no haberlo hecho.

-Muy cierto, pero está muy feo escuchar conversaciones ajenas.

Pero como hemos salido beneficiados...

-Si yo te contara lo que se oye detrás de una barra.

Valgo más por lo que callo que por lo que digo.

-Pues yo también empiezo a conocer a la gente,

y cuando has entrado por esa puerta

he tenido la sensación

de que ya sabías que plato querías preparar

en el concurso, ¿sí o no?

-Esta mañana he sacado un escalibada

que ha volado en un pis pas.

Pero ahora pensando...

a lo mejor a ti se te ocurre algo más...

más innovador. Porque esto tiene que ser cosa de los dos.

-Si no he entendido mal,

me estás dejando participar del proceso creativo.

-Claro.

-Me has dejado sin habla.

Si me disculpas...

Dime, ¿necesitas algo?

-Tío, no te voy a quitar mucho tiempo.

Solo quiero saber si te ha dado tiempo

a leerte la propuesta de los supermercados Guerrero.

-La propuesta está enviada.

La leí y la he enviado sin apenas corrección.

De hecho, te felicitaría si no fuera porque la hemos enviado hoy

cuando la fecha de entrega

tenía que haber sido ayer. -Sí, lo sé.

Y me he comprometido a que no vuelva a pasar.

-El problema es que por experiencia sé,

que eso va a volver a pasar.

Pero creo que estamos a tiempo de solucionarlo.

-¿Por qué? ¿No confías en mí?

-Por supuesto que confío en ti,

en tu capacidad, en tu inteligencia, y en tu fuerza de voluntad.

No tengo ninguna duda de que vas a poder compaginar

los dos trabajos.

El problema es que la sobrecarga

termina pasando factura, y tarde o temprano,

se termina cometiendo errores.

-Yo he cometido un error y lo he solucionado.

Ya he configurado la agenda para que me salten alarmas

con los plazos de entrega a los clientes y las reuniones.

-Eso sería muy efectivo

si los turnos de oficio tuviesen un horario fijo,

pero no es así.

-No me pidas que lo deje.

Cuando me apunté no me dijiste que fuera incompatible.

-Recuerdo perfectamente que te dije

siempre y cuando no se resintiese el trabajo en el bufete.

-Me gusta mucho trabajar contigo,

estoy aprendiendo un montón,

y está muy bien remunerado, pero...

es un poco frío. -¿Frío?

-Sí, al final, todos se reduce a cifras, beneficios y dinero.

-Bueno, y gracias a eso,

las empresas que asesoramos pueden crear empleo

y contratar a personas que, seguramente, tendrán familias.

Así es como funciona el sistema capitalista, Nerea.

-Pero yo necesito sentirme más útil.

-Eres muy útil en este bufete.

-De otra forma.

Me gustaría ayudar a gente que no puede pagar una defensa.

Yo creo en la justicia para todos.

-Vamos a ver, Nerea,

en este bufete cada uno es libre de creer lo que quiera,

y administrar su tiempo y su dinero ayudando a quien considere.

Pero lo que no he hecho nunca es justificarlo delante de los otros.

No voy a hacerlo ahora porque mi sobrina trabaje aquí.

-Yo no quiero aceptar ningún trato de favor.

No te preocupes por nada. Mensaje recibido.

Hola.

¿Qué tal?

Bien.

-¿Cómo tú por aquí?

Quería decirte algo cara a cara y mirándote a los ojos.

Bueno, aquí me tienes,

todo ojos y todo oídos. Cuéntame qué pasa.

En realidad, ya había pasado cuando viniste a verme a casa,

pero te lo oculté.

Supongo que tendrías tus motivos.

Hay noticias que necesitan su tiempo para digerirlas.

Alicia, estás empezando a asustarme.

No tienes que tener miedo.

a no ser que te asuste la palabra

abuelo.

No puede ser, ¿cómo qué?

¿Estás embarazada?

¿Por qué no me lo has dicho antes? ¿Estás bien?

Sí, estoy bien. Estoy de casi tres meses.

Si no te lo dije antes fue porque me pilló por sorpresa

y necesitaba tiempo para digerir la noticia.

Ya lo entiendo, claro.

Echo mucho de menos a Rober y...

esta era la ilusión de su vida.

Piensa que ahora lo vas a tener más presente que nunca.

Y eso es lo que más miedo me da muchas veces.

Cariño, no vas a estar sola.

Nos tienes a nosotros, y a tu suegra y a tu cuñado.

Nos vamos a volcar contigo.

¿Estás bien? Sí, claro que sí.

Pero no me has dicho si te alegra que te llamen abuelo.

¿Cómo no me va a alegrar?

Pues no fumo y me voy a comprar ahora diez cajas de puros.

Parece que, al final, has conseguido colarte en el piso, ¿eh?

Bueno,

ahora pasaras casi las 24 horas del día

cerca de tu objetivo. No sé de qué me estás hablando.

Tú te has metido ahí para intentar ligarte a Espe.

¿Podemos dejar ya ese tema?

Con lo que te ha costado colarte, parece que no te hace ilusión.

Eres de los que se desinfla cuando consiguen el objetivo, ¿no?

Ya, a mí me pasa lo mismo.

La emoción está en alcanzar una meta,

pero una vez que la cruzas, a otra cosa, mariposa.

Creo que te estás equivocando.

Mi intención era mudarme a un piso digno

para tener buena compañía, y lo he conseguido. Punto.

Y de compañía te estoy hablando,

y no vengas con el cuento de que el piso es estupendo

porque no me lo trago. Tú lo que quería era

el calorcito de Espe, ¿eh?

Te vuelvo a repetir que no vas bien por ahí.

Vamos a ver, lo que es una broma entre amigos

se puede convertir en un rumor,

y en cinco minutos está en boca de toda la comisaría.

Aquí estamos solos tú y yo. No, hoy estamos solos.

Pero para cerrar el tema, a ti se te puede ir la olla

y soltarlo en medio de la sala.

Mira, para que te quede bien claro,

Espe no es mi tipo.

Madre mía, Fede...

eso de los tipos es muy antiguo.

Parece que solo te fijas en el envoltorio,

y hay mujeres que...

que desprenden algo que no sabes qué es,

pero que te activan. Yo lo llamo química.

Sí, sí, química,

ya que te gusta tanto la química, podrías...

dedicarte a los TEDAX o Estupefacientes.

¿Lo ves?

Aprendería tanto si me dejaras trabajar contigo...

Ya te dije que no depende de mí,

y aunque dependiera, la respuesta es no.

¿Estás buscando furgoneta para la mudanza?

No me digas que tienes tantas cosas, por favor.

-No, no, no.

Solo hay algunas que no me caben ni con los asientos abatidos.

Tengo un coche muy pequeño. -Ah, vale.

Esta mañana estuve algo seca contigo, perdona.

-No te preocupes.

Me parece lo más lógico

que abrirle la puerta de tu hogar a una persona nueva...

Que es difícil de decidir.

Tal como lo cuentas parece que vivieras debajo de un puente.

No, es un acueducto.

Y no vivo debajo, vivo al lado del acueducto.

-Pues esta noche hablamos del tema mudanza, horarios,

facturas y todo eso como habíamos quedado.

-Vale. Oye, estaba pensando en hacer yo la cena.

-¿Sí?

Al final vas a ser todo un fichaje.

El postre lo ponemos nosotras. -Vale.

-Hasta luego.

-Qué simpática eres, tía.

Vaya, vaya,

así que tu objetivo es...

la oficial Ramos.

La bella Lola.

Pues sí que estaba yo equivocado, sí.

Veo que insistes en hablar de un tema que a mí no me interesa para nada.

A mí no me van los cotilleos y no pienso seguirte la corriente.

No es necesario.

Y, en cuanto a los demás,

no creo que tarden mucho en darse cuenta,

esa sonrisa tonta que se te pone cada vez que se te acerca,

te delata.

Yo no me fijaría nunca en una mujer como Lola.

Ya soy mayorcito y sé perfectamente

que no tendría ninguna posibilidad.

Con esa actitud, desde luego que no.

Pero como no te gusta, no tienes por qué preocuparte.

¿No? Digo que...

no te molestaría que alguien se te adelantara.

Que te salga muy bien la cena.

Hola, Paty.

-Hola, Antonio. -Un café con leche, por favor.

-Ahora mismito.

-No sabes lo raro que se me hace verte detrás de la barra.

¿Qué será de Salima?

-Pues mira, justo nos ha mandado una postal.

Está ahora en Honduras y

dice que la vida allí es un poco complicada,

pero cada día una aventura.

Así que está feliz, o al menos, lo parece.

De quien no sé nada es de tu hija Olga.

-Anda, mira,

me alegra saber que no solo a nosotros nos da largas.

Eso sí,

fotos con caritas y besitos, todas las que quieras.

-Eso es muy de Olga.

Te pongo el café. -Vale.

Hola, Matero. -Hola, Antonio.

-Acabo de pedir un café, ¿quieres algo?

-No, gracias. Hoy me toca dieta détox.

-¡Ah!

Cuéntame más de ese tratamiento, ¿qué es lo del día détox?

-Que hoy me toca eliminar

todas las toxinas que hay en mi cuerpo

para que el tratamiento haga más efecto.

-¿Te encuentras bien? ¿Estás mejorando?

-Bueno, tengo días.

Supongo que el fondo de deportista me ayuda.

Esto es como una carrera de fondo, Antonio,

la batalla se gana aquí.

En general, se puede decir que me encuentro mejor.

-Me alegro mucho,

pero como amigo tuyo que soy,

sabes que no comparto tu decisión de renunciar a la quimioterapia.

-¿No te aburres de ser médico las 24 horas?

Porque yo de ser enfermo sí.

Y lo que espero en estos ratos es que hablemos de la vida,

de nosotros.

De tiempos pasados o futuros.

No de mi enfermedad, por favor.

-Precisamente, estoy hablando de la vida,

de tu vida, que te la estás jugando.

¿No te das cuenta?

-El próximo día vamos a quedar para ir al cine.

Así nos evadimos los dos del tema.

Además, allí no puedes hablar.

Así, yo me ahorro el sermón del médico.

-Mira, puedo comprender que la sugestión

te ayude a sobrellevar la enfermedad, pero lo que me duele,

es que cuente más para ti la opinión de un desconocido que la mía.

Ni siquiera me has dejado que me explique.

-No te enfades, Antonio,

lo que me cuentas tú ya me lo han contado antes.

De verdad que he escuchado a varios de tus colegas

y estoy bien informado.

Y después de sopesar todas las opciones,

estoy convencido de estar en las mejores manos.

-No estoy enfadado,

estoy dolido, y muy preocupado.

Y, además, he hecho los deberes.

-¿A qué te refieres?

-He hablado con los doctores que iniciaron tu seguimiento

y te está tratando un tal Justo Ramírez,

que, ni siquiera, es un colegiado.

-¡Esta visto que estás empeñado en meterte en mi vida!

Y amargarme el día...

Y no sé hasta qué punto es ético

indagar en la confidencialidad médico-paciente.

-Voy a hacer lo que haga falta para salvar la vida de un amigo.

-Eso mismo pensé yo cuando enfermó mi mujer.

En aquella ocasión

visitamos varios médicos a ambos lados del océano,

y optamos por la medicina tradicional.

-No sé qué le pasó a tu mujer, no tengo los datos.

-Yo te hago un resumen.

Su calidad de vida

empeoró visiblemente al poco de comenzar el tratamiento.

Lo que hace la quimioterapia es arrasar el organismo.

Y el final ya lo sabes.

Y en Argentina también hay grandes especialistas

que nos aconsejaron la quimioterapia.

Total, ¿para qué?

Para sufrir y acabar de la peor manera.

-Siento muchísimo que tu mujer falleciera,

pero ¿a ti quién te ha dicho

que la mató la quimioterapia?

¿Ese sinvergüenza que te está tratando?

Más bien diría que la medicina lo que hizo fue

aumentar su calidad de vida, no matarla.

-Ya me previno Justo que esto ocurriría.

-¿El qué? -Que cualquier tratamiento

alternativo a lo tradicional se desprestigia

para proteger un negocio millonario.

-No sabes la impotencia que tengo

de ver cómo te están engañando de esa manera.

-No tiene ningún sentido que sigamos hablando.

Yo solo quería recuperar nuestra amistad.

De verdad, ¿es tan difícil?

Ibarra, de verdad, yo no sé adónde quieres ir a parar.

Yo aquí no veo ninguna prueba de la acusación de cohecho

contra el oficial Lemos.

Todo son indicios, sospechas, ¿no?

¿Y te parece poco?

A ver, esta acusación de cohecho,

podría ser perfectamente fruto de una rencilla personal,

de una enemistad en su antiguo destino.

Eso ya lo hemos hablado, Emilio,

pero tienes que reconocer que su llegada aquí fue un tanto...

abrupta.

Ya te expliqué que fue un movimiento de arriba.

Se lo querían quitar de en medio, de su comisaría,

por algún tema personal.

Pero está claro que es un buen policía.

Si esta acusación hubiera prosperado,

no estaría en este destino, ¿no os parece?

Mira, a mí todos estos movimientos me parecen de lo más sospechoso.

¿Tú no opinas igual, Claudia? Escuchad una cosa,

aquí no se trata de opinar,

Ibarra, lo que a ti te parece sospechoso

es que un comisario aprovechándose de sus influencias,

consiga trasladar tan rápido a un agente

que le resulta incómodo.

Si lo cuentas así,

parece que el oficial Lemos es la víctima.

No.

Es el mismo hecho que a ti te parece sospechoso,

solo que visto desde otro ángulo.

Yo no digo que esté bien que se acostara

con la mujer de su comisario,

pero eso pertenece al ámbito personal.

Bueno, en eso estamos de acuerdo,

eso no es para sospechar de él,

ni para pensar...

que es un peligro para esta comisaría.

Entonces, ¿de qué estamos hablando? De que nos han colocado a un oficial

del cual no tenemos ninguna información,

que llegó como caído del cielo.

Que tiene un comportamiento errático,

que es irregular... Ya le he explicado a Ibarra,

que ha tenido dos intervenciones brillantes, pero aun así,

sigue siendo irregular, y además,

tiene una actitud un tanto prepotente.

Para qué nos vamos a engañar.

Ya veo que para el poco tiempo que lleva en esta comisaría

ha dejado huella.

Tú lo has dicho, objetivamente ha cumplido

en los dos casos en los que ha intervenido.

Y metió la pata hasta el fondo

con la tramitación de una denuncia falsa.

Que su propia compañera explicó.

No sé por qué, pero creo que aquí se están colando

ciertos prejuicios.

El oficial Lemos ya se licenció en la academia,

no es necesario hacerle otro examen en esta comisaría.

Si lo que te preocupa es que salga a la luz el caso,

no hay mejor demostración

de que somos estrictamente escrupulosos

con las prácticas éticas

que promover el expediente desde dentro.

Y este expediente no se ha iniciado aquí,

viene de atrás.

Lo que nos lleva al principio de esta conversación.

Yo, en esta carpeta, no veo ni una sola prueba.

Y todo lo que hemos estado hablando

son indicios.

Ahora, si tú lo ves claro, Ibarra,

adelante, llévaselo a Asuntos Internos.

Y, si me disculpáis, tengo que marcharme.

Cerrad la puerta cuando salgáis.

¿Esta prisa tan repentina?

A mí me ha sonado a excusa.

Pues no tengo ni idea.

Yo no llevo la agenda.

¿Quieres que te diga lo que pienso?

A mí todo esto me parece una condenada conexión machista.

En el fondo, a nuestro comisario le hace gracia

el carácter alegre de Iker.

No...

aquí hay algo más.

O se somete inmediatamente a quimioterapia

o si no va a morir. ¡Vaya!

Se lo he intentado explicar de todas las maneras posibles,

pero me dijo que quién soy yo para meterme en su vida.

¿Te ha dado algún otro dato de ese curandero?

Es un tal Justo Ramírez,

te metes en internet, tecleas y aparece un montón

de información, supuestamente, científica.

-Supongo que sabe a lo que vengo.

-Tu jefe quiere una respuesta, ¿no? -Exacto.

-Y tú estás deseando oírla. -Por supuesto.

Aunque ya sé cuál es:

no hay nadie tan loco como para rechazar a mi patrón.

¿Has podido hablar, finalmente, con Mateo?

No. He ido a su casa y no está,

y el teléfono lo tiene apagado. Igual se ha ido de Madrid.

Qué va, me lo hubiera comentado,

y no lo vi con ganas de irse de Madrid, la verdad.

¿Y si le ha pasado algo? No te pongas en lo peor...

Espero no habernos equivocado

eligiendo a Fede como compañero de piso.

-Que no.

Parece supermajo,

y servicial, y...

-¿Y? -Y... nada, que...

Creo que nos tenemos que cortar un poco

en cómo andamos por la casa, ¿no?

-¿Cortar en qué? -Pues chica,

que si vas tan ligerita de ropa,

Fede va a estar dándose duchas de agua fría todo el día.

-No creo que puedas seguir el ritmo de trabajo.

-Te prometo que sí, confía en mí.

-Yo confío en ti,

y estoy muy contento de que trabajes aquí,

pero cuando te lleguen casos más complejos,

tendrás que dedicarle más tiempo.

El tiempo que dedicas al turno de oficio.

Sigo pensando lo mismo que esta mañana,

no hay ninguna prueba, ni siquiera hay un indicio

para decir que se dejó sobornar por un narcotraficante.

En eso estamos de acuerdo,

pero tampoco perdemos nada

por adelantarnos a los acontecimientos.

Mejor que lamentarlo después, ¿no?

Tú siempre has sido defensora del buen nombre de tus agentes,

¿por una sospecha vas a enviar a uno de ellos a los leones?

Llame a la floristería de Cali

y diga que manden 27 rosas amarillas

y las tiren al río Cauca, por favor.

-¿Para su hija?

-Sí, como todos los años.

-¿Por qué me miráis así?

-Alicia está embarazada. -¿De verdad?

-¡Vamos a tener un nieto!

-¡Cuanto me alegro, de verdad!

Es una alegría, pero al mismo tiempo te parte el alma.

Sobre todo sabiendo que mi hermano murió por mi culpa,

y que no podrá disfrutar de su familia.

No te martirices más, tú no tienes la culpa de nada.

Quiero que estés contento por ese hijo de Rober

y que le des todo tu cariño como él querría.

Por favor, no digas nada a Quintero.

Vamos a tener que ayudar mucho a Alicia.

-Por supuesto, nos tiene a nosotros y a la familia de Rober.

-Y a un cenizo que se empeña en ser su padre.

Imagínate cuando Quintero sepa que...

que va a ser abuelo.

-¿Qué pasa, Jairo? Te noto raro. -No, no estoy raro.

-¿Seguro? -Seguro.

-¿Tú no habías ido con tu madre esta tarde...

a ver a Alicia?

  • Capítulo 217

Servir y proteger - Capítulo 217

12 mar 2018

Alicia toma un decisión. Tras la conversación con su amigo Mateo, Antonio decide investigar. Jesús propone a María que se presenten conjuntamente a un concurso de tapas. Lola y Espe necesitan encontrar a una persona para compartir el piso.

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