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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 207 - ver ahora
Transcripción completa

Aunque existen gracias al dinero del narcotráfico.

Aunque existen gracias al dinero del narcotráfico.

Solo con ver un arma me pongo a temblar.

No puedo ni tocarla.

-¡Dame la pasta que llevéis encima! -¡No, no, no!

¡Alto, Policía!

¿Dices que haber hecho esa temeridad

te convence de que estás lista para volver a trabajar?

No te entiendo, de verdad. No te entiendo.

No me tembló el pulso, papá.

Fue como si mis miedos se evaporaran.

Hasta ahora mi marido y yo habíamos conseguido

mantener encarrilada la pareja, pero últimamente...

No sé... Cuando me mira...

siento que no me soporta.

Bueno, no te lo tomes así.

Será una crisis momentánea, ¿no?

¿Una crisis momentánea? Una crisis de un tamaño descomunal.

Voy a hacer lo que esté en mi mano

por calmarla un poco y que sepa que nos vamos a llevar muy bien.

-Muchas gracias, Paty.

-¿Tú qué?

¿Haciéndote amiga del hijo de la competencia?

-El hijo de la competencia... Es nuestro vecino.

Qué menos que ser un poquito amable.

-¿Has hablado con la dueña del bar? -¿Con María, de qué?

-Como dijiste que aplicarías técnicas de marketing con ella,

pensé que a lo mejor habrían dado resultado.

-Pues no. Creo que voy a tirar la toalla

porque está claro que no quiere saber nada de mí.

Me refiero a una buena relación de vecinos.

-¿De verdad vas a poner menú vegano? -Pues claro que sí.

Están las recetas en Internet, es muy fácil.

-Esconde esto. -¿Por qué?

-Coño, que las escondas.

Oficial Íker Lemos, encantado. Encantada.

Te esperaba mañana. Lo sé.

Preferí venir hoy para conocer la comisaría y a los compañeros.

¿Qué ha hecho? Por lo poco que sé,

ha tenido un lío con la mujer de un comisario

y se lo han quitado de encima.

¿Quería verme, inspectora? Sí. Pasa, Íker.

Quería comunicarte que a partir de este momento

la inspectora Ocaña será tu compañera.

Genial. ¿No, inspectora Ocaña?

Disculpe, aún no he sacado el coche.

¿Y a qué esperas? Hola.

Hola.

Íker, te presento a mi prima Nerea.

Encantado, Nerea. ¿Qué tal?

Se llama Yorgos Yanakis.

Sabemos que es un agente del Mosad reconvertido en sicario.

No creemos que sea un miembro fijo del clan Somoza.

Sospechamos que le contrataron específicamente para matar a Rober.

Tienes que encontrar algo que nos ayude a pillarle.

Ha desencriptado un mensaje a Yanakis

en el que le encargan un nuevo asesinato en Madrid.

Tenemos que dar máxima prioridad a esto.

Tenemos que atraparlo y demostrar que mató a Rober

y su vínculo con los colombianos.

Como puedes ver, entré en España hace dos días.

-No fuiste, pero sabes quién fue.

Elías, muchísimo cuidado, ¿eh?

Ese tío es un asesino a sueldo.

Es un profesional, no se dejará atrapar fácilmente.

Lo tengo apuntado: habitación 343.

El griego no será un problema a partir de ahora.

No se preocupe, patrón. Nadie va a encontrar nada.

-Somoza está a punto de aterrizar en España.

Cuando piensas que las cosas van mal, van peor.

En cuanto llegue a España iré a plantarle cara.

Sé que lo estás pasando mal, que es doloroso,

pero yo me voy a ocupar de este asunto.

No dejaré que se salga con la suya.

¡No yo tampoco!

Pero soy tu superior.

Y vas a cumplir mis órdenes, ¿está claro?

(Música emocionante)

Míriam, por favor, dile a Nerea que venga a verme en cuanto pueda.

-Hola, tío. Buenos días. -Buenos días, Nerea.

Toma asiento, por favor.

Quería hablar contigo sobre la reunión que mantuviste ayer

con los de Hipermotor para ampliación de capital.

-Te noto serio. ¿Hice algo mal? -¡No!

En absoluto. Al revés, quería felicitarte.

Han quedado muy satisfechos, han llamado para comentármelo.

Has hecho un trabajo magnífico.

-Gracias.

La verdad, no que lo esperaba,

-¿El qué no te esperabas?

-Me siento un poco abrumada con tanto alago.

-¿Y eso por qué?

-En el bufete de Santander

mi jefe me daba un toque cada vez que cometía un error,

pero no solía alabarme cuando hacía las cosas bien.

Es nuevo para mí.

-Pues vete acostumbrando.

Ahora bien, si no estás a la altura, también te daré... un toque.

-¡No te quepa la menor duda! -Gracias, tío.

-Espera, espera, Nerea.

Quería hablar contigo sobre otro tema.

No es profesional.

¿Cómo te has sentido en el reencuentro con Alicia?

-No hemos tenido mucho tiempo, pero...

siempre nos hemos llevado bien.

Los veranos juntas los disfrutábamos tanto...

Siempre he querido mucho a Alicia. -Me consta que es recíproco.

-Aunque también me he sentido un poco impotente...

por no hacer algo

para ayudarla a superar esta etapa tan dura, no sé...

-Bueno, a lo mejor sí hay algo que puedes hacer.

¿Qué te parecería vivir con ella en el chalet?

-¿Yo?

-Verás, Alicia ha comenzado una terapia

y creo que le está sentando bastante bien.

Se ha reincorporado a su puesto de trabajo,

nos ha pedido que no estemos tan encima,

que no la visitemos tanto en casa...

Yo he accedido,

-pero... -Pero

preferirías que no viviese sola.

-Eso es.

Os conocéis desde niñas.

Y tú estás buscando algo lejos del centro.

Las dos saldríais beneficiadas.

Creo que os haríais mucho bien la una a la otra.

-No sé, tío. Alicia no me ha comentado nada

no quiero incordiarla.

-No te preocupes, no actúo a sus espaldas.

Anoche sugerí si podíais vivir juntas,

si ambas estabais de acuerdo,

y a ella le encantó la idea. -¿En serio?

-Ella te lo va a proponer.

Pero no he podido evitar darte un avance

para que no pille de sopetón y puedas ir pensándolo.

(Móvil)

-Es Alicia. -Ahí lo tienes.

-¡Hola, prima!

No quiero entretenerte, estás trabajando.

Había pensado que igual podíamos tomar un café.

Perfecto, hay un bar al lado de comisaría,

Se llama La Parra. ¿No vemos allí en un par de horas?

Vale, Nerea. Venga, un beso. Chao.

Oye, Alicia, ¿sabes por dónde anda Espe?

Le tengo que entregar un expediente y explicarle,

pero no la encuentro.

Hace rato que no la veo. A lo mejor está en la UIT.

Pues tienes razón, gracias. Voy para allá.

¡Elías! ¿Sí?

Miralles me dijo que Somoza viene a instalarse a España

y hoy aterrizaba en nuestra ciudad-

Correcto.

¿Sabes si ha llegado ya?

Supongo que haréis una visita en cuanto pise suelo español.

Elías...

Me gustaría contestar a tus preguntas,

pero no puedo darte esa información.

Ya. Miralles te lo ha prohibido expresamente, ¿no?

Miralles se ha decidido a apartarte de esto.

Elías, somos compañeros.

¿Crees que la mejor forma de apartarme

es negándome información.

Yo creo que es lo mejor, créeme. ¿Es lo mejor?

¿Es lo mejor para quién?

¿Para ti, para Miralles, para Somoza...?

Es lo mejor para todos.

Temía que contestaras eso.

Elías, ¿no estabas buscando a Espe?

-Eh, sí. ¿Sabes dónde está?

-En la UIT, me ha dicho que está a punto de terminar.

-Vale, perfecto. Ya la espero aquí.

-¿Y tú, Alicia? ¿Qué tal con el nuevo?

Tiene que mejorar, le pierden las tonterías.

¿Las tonterías?

Sí, siempre está de broma y...

todo le parece un juego.

Cualquier ocasión le parece buena para ligar,

aun en medio de una investigación.

Ya apuntaba maneras el día que le conocí.

Pero también tiene cosas buenas.

¿Como cuáles?

Pues mira,

no me niega información de un caso importante.

Ni va a chivarse de una compañera a la jefa en cuanto puede.

Pero bueno, ¿a qué ha venido eso?

-Está cabreada con nosotros.

-¿Por qué?

-Conmigo porque no le quiero dar información sobre Alejandro Somoza.

-Ah, claro.

Y conmigo porque le dije a Miralles que se presentó en el América

para interrogar a empleados. -Así es.

Son órdenes de Miralles, yo lo entiendo.

Si Alicia te vuelve a preguntar por el caso,

que antes o después lo hará, tú chitón, ¿entendido?

-Que sí, que no pienso soltar prenda.

Aunque creo que le va a costar mucho olvidarse de Somoza

teniendo en cuenta

que hoy está en los periódicos y en letras bien grandes, mira.

-Toma. Lee, anda.

-A ver...

"SZ".

"Construcciones SZ, propiedad de Alejandro Somoza,

gran empresa líder en Latinoamericana desembarca en Europa

y elige España como lugar desde el que operar.

El empresario ha declarado que se instala

en un polígono industrial de Distrito Sur...

por ser una de las zonas de Madrid con mayor crecimiento previsto

para el futuro.

El importante empresario colombiano llegará hoy a Madrid".

-Quiere hacerle creer a todo el mundo

que viene para construir edificios de lujo.

¡Manda huevos!

-¿Y se paga el tío una página entera del periódico para eso?

Sobradito de pasta.

-Es calderilla para él.

Está jugando muy bien sus cartas, aunque utiliza un truco muy viejo.

Yo ya lo he utilizado varias veces.

Se está presentando como un triunfador,

como un respetable empresario de éxito

que viene a traer inversiones

y fomentar el crecimiento del barrio.

-Lo que no dice es lo que viene a hacer.

(Llaman a la puerta)

¿Se puede?

-Pero... ¡Julio, hijo!

¿Qué haces aquí? ¡No te esperaba!

-¿No me vas a dar un abrazo o qué?

-Sí, sí, claro que sí. Hombre, ven aquí.

(RÍEN)

¡Qué alegría verte! Creí que no llegabas hasta la tarde.

-Te mentí sobre la hora de llegada.

Como sé que estás muy ocupado,

preferí coger un taxi y venir por mi cuenta.

Así evitarte ir al aeropuerto...

-No, no, no hubiese sido ninguna molestia.

Estaba deseando ir a recogerte al aeropuerto.

-Don Fernando, me voy. Hablamos en otro momento.

-Espera, espera un momento, Jairo.

Mira, quiero presentarte a mi hijo Julio.

Julio, este es Jairo, mi mano derecha.

El mejor trabajador de la empresa, mi hombre de confianza.

-Qué joven eres, ¿no?

Digo, para ser la mano derecha de mi padre.

-Si lo es, será porque se lo ha ganado a pulso.

Partido a partido, ¿verdad?

-Eso es.

Bueno, me voy "pa'l" muelle.

-Bienvenido. -Gracias.

-No recordaba que la empresa fuera tan grande.

Desde la entrada hasta tu despacho he flipado.

-Levas unos años sin venir por aquí

y hemos crecido y prosperado un poco,

pero ya te enseñaré todo esto luego, más tarde.

Ahora, ¿quieres que nos sentemos un poco,

te apetece un café? -Un café estaría muy bien.

Perdón, no sabía que estabas ocupado.

No, yo ya me marchaba.

¿Ha ocurrido algo con el oficial Lemos?

No. ¿Qué va a ocurrir?

Quería saber cómo se estaba adaptando.

Bueno, ya te lo dije el otro día.

Bien, tiene instinto policial,

pero está un poco subidito y le queda mucho terreno por andar.

Por eso quiero que sepa que estoy pendiente de él,

para que se ande con ojo. Cuéntame.

Somoza ha dado la cara.

Ha anunciado en prensa que Construcciones SZ

se instala en Distrito Sur.

Una página completa.

Bueno, eso se llama ostentación de poder.

No en vano es uno de los empresarios

más importantes e influyentes de toda Latinoamérica

y sus empresas se extienden por todo el continente americano.

Y, aparentemente, todas son legales.

Aunque existen gracias al dinero del narcotráfico.

Eso no lo han podido probar ni Interpol ni Policía colombiana.

Sabe cubrirse las espaldas.

Lleva años haciéndolo.

Para ello cuenta con los mejores abogados.

Debemos estar muy atentos a cada uno de sus pasos.

Sí. Fernando Quintero se negó a participar en sus negocios

y no creo que un narco de ese nivel se contente con un "no".

Ya sabemos cómo se las gastan, no se andan con chiquitas.

Ordenaron matar a Rober.

Bueno, eso en realidad todavía no está probado al 100%.

Claudia, no sabemos quién contrató a Yanakis,

ni siquiera quién le mató después.

Faltan pruebas, pero estoy segura de que las encontraremos

y encerraremos a Somoza.

Si cree que va a campar a sus anchas

por este país, lo lleva claro.

Me alegra verte con esa determinación.

Alejandro Somoza está a punto de aterrizar en Madrid.

Si te parece bien, me gustaría verle esta tarde

para dejarle claro

que le vamos a tener en el punto de mira.

Es justo lo que había pensado,

pero preferiría ser yo, como comisario,

quien le diera la bienvenida. Bueno, como quieras.

En los últimos meses no he estado a la altura de mi puesto.

Bueno, quiero resarcirme.

Todo tuyo. ¿Alguna cosa más?

Sí, bueno, he decidido mantener a Alicia al margen del caso.

Me parece bien.

¿Se lo has dicho ya?

Sí, y le ha sentado a cuerno quemado.

En Ocaña era de esperar. Dale tiempo.

Lo haré.

Claudia... Dime.

¿Ocurre algo? ¿Estás bien?

Bueno...

No tengo un bien día.

Antonio se ha ido a París a ver a Olga

y sin ellos se me cae la casa encima.

Entiendo perfectamente, conozco esa sensación de soledad.

(SUSPIRA)

Mi vida no es fácil.

Siempre estoy demasiado ocupada...

atrapando a los malos.

Y si he soportado eso durante tantos años

ha sido por un motivo.

¿Cuál es?

Que mi marido y mi hija siempre estaban en casa esperándome.

Ahora cuando llego solo hay silencio.

Te entiendo perfectamente.

También pasé por ahí cuando me separé de Natalia

y me fui al hotel.

Entonces sabes lo terrible que es esa sensación.

¡Buf! Afortunadamente, forma parte del pasado.

¿Ahora sabes lo que hago nada más llegar a casa?

Hablar con Natalia.

Le cuento mi día a día y ella a mí el suyo

y luego juego con mis hijos.

Recuperar esa parte de mi vida has sido crucial

para salir del hoyo.

Ahora sé distinguir lo que realmente importa.

Me alegra mucho escucharte hablar así.

Las aguas volverán a su cauce, ya lo verás.

Antonio regresará y Olga después.

Además, si os queréis como el primer día.

Formáis un gran equipo.

Siempre he envidiado eso de vosotros.

Sí. Bueno...

Venga, ánimo. Gracias.

De acuerdo, cierra esa reunión para mañana a las 10:00.

Oye, no me pases más llamadas ahora, di que estoy reunido.

Gracias.

Y... bueno, ¿qué tal?

Supongo que tendrás "jet lag", ¿no? En Miami ahora debe ser de noche.

-Sí, allí son seis horas menos.

No te preocupes, lo llevo bien.

-¿Qué plan tienes? ¿Te quedas conmigo en casa

o vienes con alguien y vais a instalaros en otro sitio?

-No, he venido solo.

De hecho, había pensado, si no te importa, quedarme en casa.

-Perdóname otra vez.

(Teléfono)

-Marisa, acabo de decir que no me pases más llamadas.

¿Cómo?

Ponme con él ahora mismo.

¿Qué pasa, Miguel? ¿Cómo estás? ¿Qué ha ocurrido?

Tranquilo, no pasa nada. Si se ha estropeado un camión,

se llama al seguro y se hacen cargo.

Antes, llama a Jairo de mi parte. Cuéntaselo todo.

Dile que vaya llamando al cliente para comentarle la situación.

Vamos a enviar un camión para intercambiar la mercancía

y llegue cuanto antes al destino.

Sí, eso es. Encárgate solo de llamar al seguro.

Cuando hables con ellos, me llamas y me tienes al tanto.

Venga, hasta luego. Y no te preocupes.

Chao, chao, chao.

Discúlpame, hijo. Son cosas que pasan.

No es lo habitual, pero así son los negocios.

¿Qué te estaba yo diciendo?

No sé, ¿quieres que te acompañe a casa para que descanses?

Supongo que estarás agotado. Así te puedes ir instalando.

Tu habitación es la misma de siempre.

-Ni hablar, tú no te preocupes.

Tú tienes aquí mucho curro

y, además, un camión averiado en no sé dónde.

Lo mejor es que te quedes aquí.

-¿Y qué vas a hacer hasta que yo termine?

-Darme una vuelta por el barrio, a ver cuánto ha cambiado.

No lo veo desde que era niño. ¿Puedo dejar la maleta?

-Claro, por supuesto, déjala aquí o donde tú quieras.

Bueno, no sé. ¿Necesitas algo de...?

-Anda, guarda eso, papá, por favor. ¡Que ya no tengo 12 años!

(RÍE)

-Sí, claro, es verdad, sí.

A veces se me olvida que ya estás hecho todo un hombre.

-Bueno...

-Nos vemos luego, ¿vale? -Venga.

Me alegra verte.

-Deduzco que eso también me gustará

porque lo que hizo hasta ahora tiene elegancia, clase y estilo.

Sabemos que hoy en día eso es lo que importa.

-Totalmente de acuerdo, patrón.

¿Entramos?

-¿Y esto? -Un pequeño comité de bienvenida.

Son los jefes de departamento de cada sección.

-Muchas gracias, es un gran detalle de tu parte.

-Estaban deseando conocerle.

-Mucho gusto, Somoza.

Un placer, bienvenidos, bienvenidos.

Gracias, un placer.

Bienvenido.

Bueno, señores,

nuevamente quiero agradecerles por estar aquí

y formar parte de esta nueva empresa en expansión.

Como saben, soy dueño de varias empresas

tecnológicas, industriales, de bodegas, etc., etc.

Son compañías que han nacido en Colombia a baja escala,

pero que hoy día

tenemos muchísimos empleados en toda Latinoamérica.

Somos líderes en índice de bursátil

y generamos ganancias económicas bastante importantes.

Esta aventura que estoy emprendiendo en el viejo continente

la traigo de mano de inmobiliaria y constructora.

Estoy seguro de que nos va a traer muchas alegrías a todos

Señores,

considérense de ahora en adelante familia.

Y yo a mi familia la protejo, la cuido.

Pero eso sí, hay un condición.

Tienen que ser fieles a mí,

trabajar duro

y, por supuesto, que no me sean huevones.

(TODOS RÍEN)

Bienvenidos a bordo, señores.

(RÍE) Un aplauso para ustedes.

(Aplausos)

Bueno, señores, a trabajar. ¡Que el país hay que levantarlo!

-Por sus negocios en España.

-Y en Europa. -Gracias, Tano.

-¿Pasamos a su despacho?

-Te acordaste de colocarla.

-Por supuesto, don Alejandro.

Cuando lo pidió, entendí que era lo más importante del despacho.

-¿Qué sabemos de Yanakis?

-Mis contactos dicen que la Policía

está interrogando a los empleados del hotel.

Y a algún cliente. Ninguno sabe nada.

-¿Y las imágenes de la cámara de seguridad?

-Las han solicitado.

Ninguna cámara garbó nada.

Ya conocer lo meticuloso que soy.

-Por supuesto que le conozco.

Por eso lleva trabajando conmigo 10 años, Tano.

Me dijeron que era el mejor jefe seguridad

y podría contar con usted en todo momento.

-Así ha sido. -Gracias, patrón.

¿Sucede algo?

-Tano, tenemos que andar con cuidado.

Esto no es Colombia, que podemos comprar a la Policía

"pa" tener ojos y oídos en todos lados.

-Estoy de acuerdo. Y le digo más.

Probablemente no tardarán en aparecer por aquí.

Tienen muy presente la muerte de Batista.

-¡Que aparezcan, mi querido Tano!

Que aparezcan, que aquí no van a encontrar nada.

Más bien yo los voy a esperar con los brazos abiertos, ¡hombre!

(RÍE)

-Hola. ¿Puedo ayudarte en algo?

Vengo a conocer la tienda.

Me han hablado bien y trabajo al lado,

así que aprovecho mi descanso. Bien.

Nada, tómate el tiempo que necesites.

¿Tenéis leche de soja y quinoa?

Sí. Además de quinoa tenemos chía, linaza, sésamo

y todo tipo de leches vegetales. ¿Y algas?

Wakame, arame, kombu... ¿Tantas? Pensé que no tendríais.

Es una tienda de fruta de toda la vida,

pero le hemos dado un toque de innovación.

Creo que acabas de ganar una clienta fija.

Qué bien. No te arrepentirás.

Mira, estas son las algas.

Toma, wakame...

Voy a mirar estas dos. Fantástico.

Y un par de manzanas también. ¡Marchando!

¿La wakame qué tal?

Bien, tiene un sabor muy suave y es muy fácil de preparar.

¿Y la nori?

Esa es la que se utiliza para elaborar el sushi.

Está muy rica.

Perdona, ¿te he asustado?

No, es que no te había visto. Pensé que era la única clienta.

Pues me voy a llevar la wakame.

Está bien, ¿no? Sí, sí. Por supuesto.

Gracias.

¿Cuánto te debo?

Eh... cuatro euros.

Mira, pues así está bien. Muchas gracias.

-¡Epa ahí! ¡Cuidado!

Eres rápido de reflejos, gracias.

De nada. Hasta luego.

Hasta luego. Ya me dirás qué tal las algas.

¿Qué te pongo?

¿Hola?

¿Hola? Que qué te pongo.

(RÍE) -¡Ah!

Hombre, viendo la pinta de estas frutas

es imposible resistirse a un zumo.

-Elije las piezas y te lo preparo ahora mismo.

-Gracias.

¿Cómo estás? ¿Qué tal con mi padre? De maravilla.

Es superbuen jefe.

No tengo ninguna queja de mi nueva vida en Madrid.

Oye, sobre eso...

Quería pedirte disculpas.

Sí, he estado muy ausente.

No sé, no tenía fuerzas para nadie. Por favor, ¿eh?

Al revés, no sabes la alegría que me da

mejor y de vuelta en comisaría.

Sí, estoy intentando sacar fuerzas para esta nueva etapa.

Y por eso quería verte.

Lo sé.

Tu padre me ha avanzado algo. ¿Qué?

Lo de él es alucinante. Fue con la mejor intención.

Está muy preocupado por ti.

Entonces ya sabes lo que te voy a preguntar.

Me encantaría vivir contigo.

¿De verdad? Claro.

Pero ahora la pregunta la hago yo.

Y olvídate de lo que quiere tu padre.

¿A ti te apetece, de verdad?

Esa casa es muy grande para mí, Nerea.

Y me había acostumbrado a vivir en ella con Rober.

Mire donde mire siempre veo...

esa sonrisa que conseguía desarmarme.

Hay veces que creo que me voy a volver loca.

Vale.

Te propongo un plan.

Tú te lo piensas, tranquilamente, sin agobios.

Yo no tengo ninguna prisa, ¿vale?

Vale. Pero esta noche te vienes a cenar,

que no conoces la casa, solo el salón.

Hecho, allí estaré, ¿vale?

Alicia, menos mal que te encuentro.

Hola, Nerea. Hola.

Qué bueno verte otra vez. ¿De visita a tu prima?

Íker, al grano. ¿Por qué me buscas?

Se ha presentado en comisaría un señor mayor

parecer nervioso, pero no quiere contar qué le sucede.

Insiste en que lo atendiste una vez y solo hablará contigo.

¿Cómo se llama?

Pues no se lo he preguntado.

Veo que ni lo has llamado por su nombre.

Muy bien, has sido muy amable con él.

Qué buena pinta.

¿Puedo comerme una? No, y no me cambies de tema.

Alicia, que tienes dos.

Nerea, tengo que volver a comisaría.

Luego te mando un mensaje y concretamos la cena.

Perfecto.

Tú me la hubieses regalado, ¿a que sí?

¡Ay! ¿Qué? ¿Ya de retirada?

Sí, que ha sido día de mucho ajetreo, estoy molida.

¿Tienes algún plan para esta noche? Sí.

Tirarme en el sofá con la manta y el mando de la tele.

¿Y tú? ¿Te vas ya?

Sí, pero no a casa. Tengo un planazo.

Veré un partido de básquet en Vistalegre.

¿A estas horas? O de madrugada.

Soy fanático del deporte y se disfrutan más en directo.

Pues chico, en la tele los veo divinamente.

-¿Son policías?

Sí, ¿te podemos ayudar en algo?

Un chorizo me sacó una navaja y me ha robado el bolso.

-¿Estás bien? -Sí, ya se me ha pasado el susto.

Solo me queda el cabreo.

Tenía el DNI, las tarjetas de crédito,

las llaves de casa...

Menudo marrón. ¿Dónde puedo denunciar?

Eh... Yo te atiendo.

¿Cómo dices que te llamas? Carol.

Muy bien, Carol. Mi mesa está en aquella zona.

Espérame allí, no tardo nada. Gracias.

Oye, iba a indicarle a Márquez o Menéndez,

que tienen turno de noche, por si llegar tarde al partido.

Falta un rato para que empiece. Esto lo ventilo en nada.

¿Seguro? Sí, segurísimo.

Necesito practicar un poco, me estoy haciendo la comisaría.

Hacemos una cosa.

Tú vete a tu casa y disfruta de tu sofá y tu televisión.

Sí, vamos, practicar. No te lo crees ni tú.

Que te he visto yo el plumero, pero se te ha visto a la legua.

-¡Espe!

¿Hablando sola otra vez?

-Pues sí, ¿qué pasa? No es raro. Es que, además...

-El tema tiene telita. -¿Qué tema?

-Pues este, Íker, que es un prenda...

-No te sigo.

-Nada, que salíamos de trabajar,

estábamos charlando, que nos íbamos a casa

y aparece una chica monísima de la muerte

y le han robado el bolso.

Pues va el tío y se ofrece a cursar la denuncia.

Está claro por qué lo ha hecho.

-Me imagino que para ganarse a sus compañero del turno de noche.

-¡Porque la chica está buena, punto!

-¿Tú crees que está buena?

-¡Hombre, vamos! Lo he visto a la legua,

que tiene un ojo para esto...

La chica es monísima y todo eso, pero somos algo más

que una cara y un cuerpo bonito, que estamos en pleno siglo XXI.

-Parece mentira. -Vamos, que tienes razón.

Que la chicas... Sí...

Guapa... Es... Vamos, que es un cañón de piba.

Y este Íker es un crack.

(RÍE)

-¿Pero tú has escuchado algo de lo que acabo de decir?

-Yo creo que me tengo que acercar a Íker

para analizar su comportamiento con las mujeres

y apuntas todos sus... En fin.

Que tiene unas dotes de seducción que alucinas.

Y yo ahí patino.

-Claro. Mira, tú eres inspector de la UIT.

¿Por qué no enciendes la grabadora de su móvil?

Y así le espías tranquilamente y vas apuntando, ahí,

todas las técnicas para ligar con la denunciante.

-Pues eso está muy bien.

Pero es ilegal.

Y no...

-Yo flipo con vosotros.

De verdad, flipo.

-Por lo que he hablado con Quintero, creo que será duro de roer.

-Y un pendejo que se niega a asociarse

con uno de los más poderosos de Latinoamérica.

-Eso también.

-Mi hijo dijo que lo iba a convencer ya sea a las malas y ya ve.

Lo mató el policía ese.

-Y ya pagó por ello.

-Él iba a ser el heredero.

¡Sangre de mi sangre!

El que me iba a relevar en todo esto.

Y ya ve.

Está bajo tierra.

No se preocupe, hijo, voy a terminar lo que usted empezó.

Al que se interponga, le voy a echar plomo.

(Llaman a la puerta)

Hola, buenas noches.

Soy Emilio Bremón.

El comisario del Distrito Sur.

Con permiso, patrón.

Buenas noches, comisario.

¡Comisario!

Alejandro Somoza, para servirle.

Supe por la prensa de su llegada y le doy la bienvenida oficial.

Pues yo se lo agradezco de todo corazón.

Qué bueno que la Policía por acá sea tan atenta.

Por favor, siéntase en su casa. ¿Le sirvo una copita?

-¿Qué te ha parecido el barrio? ¿Muy cambiado?

-He visto que hay nuevos negocios,

pero en esencia sigue siendo el mismo barrio de siempre.

-Me alegra oírlo, me siento muy orgulloso de este sitio.

Aquí somos muy fieles a nuestras raíces

y no nos gusta mucho cambiar.

-Pero la casa sí que ha cambiado.

El estilo no tiene que ver con la casa en que vivíamos

cuando estabais casados.

-Después del divorcio con tu madre

necesitaba cambiar un poco la decoración

y darle un toque más personal a la casa, ya sabes.

-Por cierto, ¿quieres? -No, gracias.

Entiendo perfectamente.

A mamá le pasó lo mismo al llegar a Miami.

-¿Cómo está? No te he preguntado por ella.

-Bien.

Tan pizpireta como siempre, ya sabes.

Se cuida mucho y los años no la han tratado mal.

-Siempre fue una mujer muy guapa.

-Y con mucho carácter.

Eso es lo que peor llevo.

-No sabes cómo te entiendo.

-Por eso cambia de novio como de camisa.

Es imposible seguirle el ritmo.

-¿Está con alguna pareja ahora?

-Por supuesto. Siempre tiene a alguien.

Aunque no le duran mucho.

-¿Cómo se ha tomado todo esto de que hayas venido a verme?

-Pues regular, la verdad.

No lo entendía y me ha puesto pegas de todos los colores.

Pero ya soy mayor de edad.

No le ha quedado más remedio que respetar mi decisión.

No recordaba esta foto.

Te la hice yo cuando tenías seis años, creo.

-¿Estuvo siempre aquí o la has puesto porque venía?

-No, siempre ha esto aquí.

Fue la primera foto que puse después de la reforma

y el cambio de decoración cuando me instalé.

Yo nunca te olvidé.

-Gracias por acogerme

-No hay nada que agradecer. Soy tu padre.

-Sí, creo que sí.

Apenas hemos tenido relación desde que os divorciasteis.

En todos estos años no te lo he puesto precisamente fácil.

-Bueno, eso ya es agua pasada.

-Imagino que debió sorprenderte que te llamara para decirte

que quería venir a Madrid.

Sí, me sorprendió bastante porque no me lo esperaba.

-Verás, el padre de mi mejor amigo en Miami falleció.

De pronto me di cuenta de que mi propio padre

era un desconocido para mí.

Si no quiero que siga siendo así, papá.

Lo que sé sobre ti es la versión de mamá

y por eso me negué a tener una relación contigo, ¿entiendes?

Ahora sé que estaba equivocado.

(RÍE) -Ven aquí, hijo, ven.

(SOLLOZA) Maldita sea.

Nunca pensé que te escucharía decir esto.

-Debí venir cuando te dispararon y estuviste en coma.

-Espero que puedas perdonarme. -No, no, tranquilo, tranquilo.

No hay nada que perdonar.

Desde pequeño has estado en una separación muy difícil

y tu madre quiso alejarte todo lo que pudo de mí.

Terminó poniendo un océano por medio.

Lo importante ahora es que estás aquí.

-Bueno, ¿y dónde está mi habitación?

(RÍEN)

-¡Donde siempre!

Al fondo del pasillo a la izquierda.

-No te he comentado el tiempo que tengo previsto quedarme.

-Pues no, no me lo has dicho.

Pensaba preguntártelo cuando hubiese ocasión.

-La verdad es que no tengo fecha de vuelta.

¿Es un problema?

-Hum... No, no, no.

No es ningún problema, todo lo contrario.

-Es una muy buena noticia -Me alegro.

Si quieres traer alguna mujer a casa,

por mí no te cortes.

(RÍE)

-No, no. Tranquilo. En mi vida no hay ninguna mujer.

Como decía tu madre, solo estoy casado con el trabajo.

-Me parece que trabajas mucho.

Eso tiene que cambiar.

-Bueno, no corras tanto.

Estoy mayor para cambiar de costumbres.

-Ya veremos.

-Tira para la habitación e instálate.

Distrito Sur es un barrio muy tranquilo.

Me gustaría que siguiera siéndolo así.

Por supuesto, comisario.

A lo que vine aquí fue a generar riqueza y empleo.

Ya he generado varios empleos aquí

y le aseguro que así será en el futuro.

Mire, no voy a andarme con rodeos.

Tenemos sospechas de que sus negocios

están vinculados con el narcotráfico.

Sabemos que su hijo Andrés propuso a un empresario de la zona

aliarse con él para aprovechar la infraestructura de su negocio

e introducir, a través de España, droga por toda Europa

procedente de su país, Colombia.

¿Ah, sí?

¿Se puede saber qué empresario es ese, comisario?

Venga, no me tome por imbécil.

Mire, no sé en qué problemas pudo haber estado metido mi hijo.

Sé que le gustaba mucho la noche y quizás se pasaba un poco de copas.

De hecho estuvo en una trifulca apenas se metió en España, ¿no?

Así es.

Yo tuve que mandar a un abogado para sacarlo de su comisaría.

Un abogado muy caro.

Lo recuerdo.

Mire, comisario.

Traté de inculcarle a mi hijo los valores por los que me rijo:

la honradez, la sinceridad, la honestidad...

Una vida sana, pacífica.

Pero sabe cómo son los muchachos,

ellos agarran el camino que ellos quieren.

Y no me lo tome a mal.

Amaba a mi hijo y me duele que me lo hayan matado.

¿Pero usted sabe qué duele más?

Que un padre tenga que enterrar a un hijo.

¿Usted tiene hijos?

Sí, dos.

Imagínese que le van a matar a uno, ¿a cuál escoge?

No podría escoger algo así.

Por supuesto que no, es que se le parte el corazón a uno

nada más pensar que le van a quitar la vida de un hijo.

Le recuerdo que fue Andrés quien atacó al oficial Batista.

El policía actuó en defensa propia.

Ah, no, pues eso es lo que ustedes saben.

El policía sí tuvo la oportunidad de dar su versión,

mi hijo no.

Está muerto.

¿Quiso vengar la muerte de su hijo matando al oficial Batista?

Comisario, no se equivoque.

Yo no vine aquí sino a hacer riqueza.

No vine a buscar venganza ni nada de eso.

No tengo nada en contra

de los Cuerpos de Seguridad del Estado.

A ver, reconozco que mi hijo era un poco impulsivo

sabía que se iba a meter en problemas en cualquier momento.

¿Contrató usted a un asesino a sueldo, Yorgo Yanakis,

para matar a nuestro compañero, el oficial Batista?

Sé que los colombianos tenemos muy mala fama,

pero le repito, no tengo nada que ver con la muerte del policía.

Ahora, le diré algo, si va a seguir con las acusaciones,

voy a tener que invitarlo a que deje mis instalaciones.

No le estaba acusando, solo preguntaba.

Pero no se preocupe, que yo ya me voy.

Gracias por la copa.

De nada.

Siempre a la orden, comisario.

A veces los bolsos y las carteras vacías

suelen aparecer... Hola, Paty.

Hola. En los contenedores

y papeleras cercanos al lugar el robo.

Esta vez no ha habido suerte.

He recorrido el callejón y las inmediaciones y nada.

-Hola, chicos. ¿Os pongo algo?

Un botellín. Otro.

Bueno, perdón. Si no tengo ni un euro.

Lo tenía todo en el bolso. No te preocupes, dos.

-Vale. -Muchas gracias

por estar tomándote tantas molestias en el caso.

Es mi trabajo.

Igual te estoy entreteniendo más de la cuenta.

No es eso, es que se ha hecho un poco tarde.

Deberíamos tomar rápido lo pedido

y si mañana hay novedad, te llamo al fijo.

Muy bien.

¿Las llaves de tu casa estaban en el bolso?

¿Vas a poder entrar?

Sí, en el edificio hay portero y tiene copia de mis llaves.

Pero a estas horas habrá terminado su jornada.

No, vive en el primero y los días laborables

por la noche está en casa.

Soy un desastre con las llaves.

Muchas veces las dejo dentro de casa,

está acostumbrado a que recurra a él.

Un problema menos. Sí.

Pero la verdad es que hoy no me apetece mucho volver.

¿Y eso por qué?

Hace poco lo he dejado con mi pareja

y hoy tenía que ir a recoger las cosas a casa.

Seguramente ahora mismo esté allí

y no me apetece mucho verle el careto.

Ya, no tiene que ser nada agradable.

No.

Siento lo de tu novio.

No lo sientas.

Es un cretino.

Ojalá me hubiera dado cuenta antes, eso me hubiera ahorrado.

Pues mira el lado positivo.

Si le da por ponerse pesado a enviar mensajes,

como no tienes el móvil, no te enteras.

¿Y tú siempre ves el lado positivo?

Siempre.

Esa es una faceta que me gusta de ti.

Entre otras cosas.

Ah, ¿sí? ¿Qué otras?

Eres atento, agradable...

Y has conseguido que una tarde de mierda

haya valido la pena.

Hasta has conseguido que me olvide del robo del bolso.

Estoy muy a gusto aquí, charlando contigo.

Ya somos dos.

Pues...

Igual no deberíamos irnos tan pronto a casa.

He vivido unos días un poco complicados y...

No me importaría desconectar un poco.

-Bueno, chicos, aquí tenéis.

Por aquí...

¿Queréis algo de picar?

Eh...

Vale.

Tengo un hummus de lentejas rojas con "chips" de boniato

que quitan el sentido. Buenísimo.

¿Quieres que ponga una tapita?

Estábamos pensando en algo más sencillito.

¿Te gustan las bravas?

Me gustan. ¿Ensaladilla?

Me encanta. No se hable más.

Bravas y ensaladilla.

Bravas y ensaladilla, genial.

-Entonces, ¿nos quedamos un rato más?

Lo cierto es que no tenía plan para esta noche, así que...

Podríamos ir a un local de jazz que está aquí cerca

y tomamos unas copas.

No se me ocurre un plan mejor.

-Me encanta la casa.

Está superequipada y la zona es muy tranquila.

Aunque no demasiado lejos del centro.

Lo tiene todo.

¿La habitación te ha gustado?

¡De lujo!

Vamos, con tanta luz.

Me he enamorado del armario.

El más grande que he tenido en mi vida.

No has cambiado de opinión, quieres instalarte.

Claro que sí.

En esta casa y contigo,

no tengo ninguna duda.

Yo tampoco. Me encanta estar contigo.

Creo que puede funcionar. ¿Por qué no intentarlo?

¿Tú estás segura?

Si necesitas un poco de tiempo no pasa nada.

No tengo prisa, Alicia.

Completamente.

De verdad, te doy oficialmente la bienvenida a esta casa.

(RÍE)

Puedes traer tus cosas cuando quieras.

Recuérdame que te dé las llaves.

Vale, pero primero tenemos que hablar de las condiciones.

¿Qué condiciones?

Hombre, tendremos que compartir los gastos de la casa

y pagar por la habitación. No viviré aquí por la cara.

Ya habrá tiempo para eso. No creo que salgas corriendo

como la vez del "simpa" del bar de copas.

Ay, calla. (RÍE)

Que, por cierto, había pagado.

¿De verdad?

¡Y yo corriendo como una pringada!

Es que te mato.

En serio, me tienes que decir... De verdad. De verdad.

Hablaremos cuando te instales.

Ahora vamos a cenar. He preparado merluza con arroz

y algas de la tienda de esta mañana.

Ah, sí, la de las manzanas.

¿Al final le diste una a Íker?

Por supuesto que no.

¿No? Pobre.

¿De verdad te da pena? ¡Si es un sobrado!

Menudas confianzas se toma.

Le das la mano y se coge el brazo.

Ay, no sé.

A mí, la verdad, me hace gracia.

Y me parece bastante guapo.

¡Venga ya!

No me negarás que tiene un pase.

No sé, pero no le pillo el rollito.

Es de los que van ligando con todas y, si no, al tiempo.

Gracias.

-Buenas noches.

-Hola, tío. ¿Qué haces aquí?

He venido por la espuma de afeitar, me la dejé.

Mañana no iré sin afeitar al bufete.

Ya. Y no podías haber comprado la espuma el supermercado.

Es que estaba cerrado el súper.

Eh...

No cuela, ¿no?

(NEREA RÍE) Pues nada.

Quería saber cómo os iba la cena.

Esto no va a ser lo habitual.

No va a venir a casa todos los días con sus llaves, ¿verdad?

Entonces... ¿es que vais a vivir juntas?

Lo acabamos de decidir.

No sabéis la alegría que me dais.

Estoy seguro de que os va a sentar muy bien a las dos.

¿Quieres quedarte a cenar?

Os lo agradezco, Montse me espera.

Además, tenéis que hablar de vuestras cosas y organizaros.

-En cuanto recoja todo

y pague la factura, hago la mudanza.

Con suerte, en un par de días vivo aquí.

-¿Por qué no te quedas ya esta noche a dormir?

El apartahotel te queda muy lejos.

No podemos organizar nosotras, no tenemos 15 años.

Tienes razón, perdóname.

Bueno...

(Besos)

-Hasta mañana, tío. -Hasta mañana en el bufete.

Igual te puedo dejar un pijama y ropa para mañana.

Tiene razón, igual te da bajón volver hasta el hotel.

La vedad es que me da una pereza volver luego...

Así podemos tomarnos un vinito mientras cenamos

y nos ponemos al día. Sí. No hay más que hablar.

Voy a ver qué tal van las algas.

Me lo he pasado muy bien.

Lo mismo digo.

Lo único que me dio un poco de pena es entrar donde el jazz

y nos saliéramos antes de acabar la canción.

Fue entrar y comenzar a besarnos.

Podríamos habernos quedado un ratito más escuchando jazz.

¿Seguro?

Porque creo que tenías muchas ganas

de venir aquí. No te lo tomes a mal, ¿eh?

Yo tenía el doble de ganas.

¿Sabes qué es lo primero que pensé cuando te vi en comisaría?

Espero que no sea una pregunta trampa.

Pensé: "Ojalá sea él el que me atienda"...

Tus deseos se hicieron realidad. No te quejarás.

¿Te puedo confesar otra cosa?

Mi exnovio realmente no estaba recogiendo sus cosas de casa.

Vamos, que fue una excusa para que te quedaras más rato.

(RÍEN)

Pues me lo creí. ¿Sí?

Sí. ¿Ahora qué dirás?

¿Tienes un novio al que le has puesto los cuernos?

(RÍE) No, no, no.

Vamos, que la historia de mi ex es real, lo acabamos de dejar.

Lo único es que fue ayer cuando vino por sus cosas.

Fue una pequeña mentirijilla.

Pues, en ese caso, más que una pequeña mentirijilla,

lo definiría como una inexactitud temporal.

(RÍE)

Me encantaría quedarme aquí.

Pero es que mañana madrugo.

Tengo que sacar la cita para el DNI,

sacarme las llaves de casa, las tarjetas,

comprar un bolso, una cartera... Bueno, ¿sigo?

No es necesario, lo comprendo perfectamente.

Me llama la atención que vivas en un hotel.

Acabo de incorporarme a la comisaría de Distrito Sur.

Yo vivía en el norte

y no he tenido tiempo de buscar un piso.

Si no fuera porque cuesta una pasta,

me quedaba a vivir aquí como un rey.

(RÍE) Normal.

Bueno, si tienes noticias sobre mi bolso,

me das un toque al fijo que te di, ¿vale?

Por supuesto.

¿Puedo darme una ducha antes de irme?

Gracias.

Eh... Íker.

¿Podrías darme tu número de móvil?

No hace falta.

Sabes dónde trabajo.

Venga, hasta mañana.

¿Qué? ¿Está rico?

Muy rico, sí, muy rico.

Sí. Pues hija, quién lo diría.

Porque te veo media hora mareando con el tenedor

que se diría que no te esperan en casa.

Bueno...

Es que no me espera nadie.

Madre mía, para qué habré hablado.

Discúlpame, María, no me he dado cuenta

de que estabas esperando a que terminara para cerrar.

Quieta "pará".

¿Tú me has visto subir las sillas, hacer la caja o empezar a barrer?

Te puedes quedar el tiempo que quieras.

Vale, gracias.

¿Qué te pasa, Claudia?

¿Y Antonio? ¿Está de guardia?

No. Eh...

Antonio se ha ido a París a visitar a Olga.

¡Muchacha! ¿Cómo no te has ido con él?

No me digas más.

En comisarías estás hasta arriba.

No te puedes imaginar lo que me gustaría estar con ellos.

Bueno, mujer.

Tienes una hija que es un cielo, seguro que lo entiende.

Sí, sí, sí.

Oye, otra, cosa, he visto que en el menú

has introducido unos platos un poco raros, ¿no?

Mujer, raros no, saludables.

100% naturales, ecológicos.

¿Y qué tal han ido?

Muy bien, parece que ha sido un éxito.

¿Un éxito?

María, que soy poli. Que las cazo al vuelo.

Fatal, Claudia, hija.

Ha sido un desastre, una debacle. Vamos, le ofrecí a la gente

las lentejas con hummus, los fideos de calabacín...

Y la gente: "¡unas bravas!". (RÍE)

"¡Un pincho de tortilla!".

"¡Unas croquetas!". ¡Todo calórico!

¿Pero quién va a preferir unos fideos de calabacín

a tu tortilla de patata, que es maravillosa?

Pues, hija, por lo visto nadie.

¿Y esa neura por qué te ha dado?

¿Por la tienda esa nueva, la ecológica?

"El color de la huerta" se llama, me tiene negra.

Que tengo en la cabeza que me están quitando clientes.

Igual que se te ha metido, te lo tienes que sacar.

Como si fuera fácil.

Pero vamos a ver,

¿por qué crees que la gente viene a La Parra?

¿Porque es un bar donde tomar algo? Pues no. No.

La gente viene a La Parra porque es La Parra.

Porque estás tú, que eres el alma de todo esto.

Es un sitio auténtico, genuino, cercano.

Y haces unas tapas que quitan el sentido.

Vas a comparar eso con el tofu.

¿Hum? Además, fíjate en lo que te digo, yo creo

que tener esa tienda cerca incluso te puede beneficiar.

Ah, ¿sí? Tú me dirás, no le veo ventajas por ningún lado.

-Bueno, María, ya he terminado.

Te he dejado el horno como los chorros del oro.

-Muchas gracias, cariño.

-Claudia, qué raro verte por aquí tan tarde, ¿no?

-Que no paro de darle conversación. Como nunca la pillo...

-Mira, hoy he estado hablando con Olga.

Dice que se lo pasa superbién con Antonio,

recorriéndose París de punta a punta.

Qué pena que no hayas podido ir.

Me ha mandado una foto superchula. Mira.

Haciéndose un tour por el Sena, con la torre Eiffel y todo.

Pues sí que es bonita, sí.

Claudia también está aquí divinamente acompañada.

En un bar auténtico, genuino...

Y cercano, María. ¡Y cercano!

Con vistas insuperables, a la Comisaría Sur, ni más ni menos.

Cercano a la comisaría. ¡Cercano a la comisaría!

-Tienes mucha razón.

Bueno, chicas, yo os dejo.

Portaos bien, ¿vale?

-Hasta mañana. -Hasta mañana, guapa.

Pues ya ves tú.

No tengo ninguna gana de ir a casa.

Oye, te propongo un plan.

Miedo me das.

¿Qué te parece si cierro,

me meto en la cocina y traigo un helado de turrón que he hecho...

calórico, calórico. Del que engorda.

Mogollón. (RÍE)

Y nos damos un homenaje tú y yo.

Te lo acepto encantada.

Pues ya mismo.

María... Dime.

Gracias.

¡Mujer! ¿Para qué estamos las amigas?

Ya mismo vuelvo.

Tranquila.

No tengo ninguna prisa.

(SUSPIRA)

Seguro que hay alguna razón más.

Sé que estás en Madrid para trabajar con mi padre,

pero debe haber alguna razón oculta.

Pues no, no la hay.

Será deformación profesional, pero tiendo a pensar

que hay algo más que lo que se ve.

Así que confiesa.

Julio no sabe nada de mis negocios en B, ¿comprendes?

-Comprendo. -Así tiene que seguir siendo.

-Vale. -Con respecto a Somoza,

tampoco quiero que sepa nada, no quiero que tenga contacto

ni relación con esa gente.

¿Sí? Vale, venga.

¿Y ese qué?

Ese ya te digo yo que no ha dormido solo esta noche.

Hacía tiempo que no veía yo a un tío tan ligón.

¿Cómo se llamaba a chica que vino a denunciar?

Esta denuncias sigue paso por paso los tutoriales de Internet

para este tipo de casos. ¿Qué tutoriales son esos?

Los que te enseñan a engañar a los seguros.

Solo necesito que me firmes la denuncia

me pongas un sello y mandarla a la compañía de seguros del móvil.

No creo que sea tan difícil.

Verás, Carol, esto es una comisaría.

Y lo que necesiten de tu seguro, con todos mis respetos,

me la trae al pairo.

¿Carolina Lafuente? Sí.

Inspectora Alicia Ocaña. ¿Podemos hablar a solas?

Es mi jefa.

¿En serio puedes involucrarte personalmente

con alguien relacionado con un caso y ser objetivo?

Tú estás involucrada personalmente en uno.

Mataron a tu novio.

A poco te voy conociendo,

regresaste al cuerpo tras presentar tu renuncia,

con la única idea de dar con el responsable.

No cambio por nadie y menos por ti, no te hagas el importante.

-¿De verdad? -Sí.

-¿De verdad no has cambiado tu menú por mí?

-Si hay algo que necesitara mi padre al llegar era una amiga.

Mi padre no ha tenido una vida nada fácil.

Ha tenido que luchar mucho

por sacarme a mí adelante,

por mantener a flote unas tierras que cada vez daban menos

y por ser legal mientras otros hacían sus chanchullos.

Sí que sabes de comida sana.

He vivido muchos años en Estado Unidos.

De hecho, acabo de llegar.

Allí están un poco locos con el tema de la comida.

¿Y vives por el barrio? ¿Tu familia es de aquí?

-He comprado eso por una chica. -¡Vaya!

Has venido a Madrid para encontrar pareja.

-Qué va, si es una tontería.

Ha sido por una chica en una tienda de frutas que está muy bien.

(RÍE) -¿Qué está muy bien? ¿La chica o la tienda?

(RÍE) -Las dos cosas.

Como inspectora jefe de la comisaría de Distrito Sur,

tengo por costumbre visitar y saludar

a los empresarios que instalan negocios en el barrio.

Por aquí estuvo el comisario ya.

Digamos que somos extraordinariamente hospitalarios.

¿Estas visitas no tendrán nada que ver

con que mi hijo muriera a manos de un policía?

-Vengo a traer una invitación para la fiesta de inauguración

de la nueva empresa del señor Somoza.

Somos conscientes de que Andrés cometió un error,

su padre está pidiendo de la mejor manera

una oportunidad para enmendarlo.

Este tipo es más peligroso que Fernando Quintero

y si se ha instalado en Distrito Sur,

Eso... eso nos deja el mensaje bien claro.

Quiere vengarse de todos por la muerte de su hijo.

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Servir y proteger - Capítulo 207

26 feb 2018

Alicia  propone a su prima Nerea que viva con ella. Julio, el hijo de Fernando Quintero, llega al barrio para vivir una temporada con su padre. Tiene un encuentro casual con Alicia y termina prendado de ella sin saber que es su hermana.

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