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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 206 - ver ahora
Transcripción completa

Te esperaba mañana. Lo sé,

pero he preferido venir hoy

para conocer la comisaría y a los compañeros.

¿De verdad has rastreado a todos los agentes?

(SE RÍE) Sí.

¿Y qué has averiguado de la inspectora Miralles?

No tiene nada que me chirríe. Además, es una mujer muy discreta.

¿Qué ha hecho?

Por lo poco que sé, ha tenido un lío de faldas

con la mujer de un comisario en el norte

y se lo han querido quitar.

Un buen policía debe tener iniciativa y criterios propios,

no quedarse esperando a recibir una orden,

si no ver en qué puede ayudar para solucionar cualquier delito.

Tan peligroso es quedarse parado como pasarse de la raya

y si te la pegas sin estar bajo mis órdenes no te voy a cubrir.

Solo con ver un arma me pongo a temblar.

No puedo ni tocarla.

Pero he repetido miles de veces en mi cabeza

lo que pasó aquel día y creo que podría haber hecho algo más.

¡Dadme la pasta que llevéis encima!

-¡No, no!

¡Alto, policía!

Alejandro Somoza está a punto de llegar a Madrid.

-Pues se las va a ver conmigo. -No, no.

Tú vas a estar muy tranquilo y vas a hacer solo

lo que yo te diga.

Se llama Yorgos Yanakis,

sabemos que es un exagente del Mosad reconvertido en sicario.

No creemos que sea un miembro fijo del clan Somoza.

Sospechamos que le contrataron específicamente

para matar a Rober.

Tienes que conseguir encontrar algo que nos ayude a pillarle.

Necesitamos demostrar que estaba a sueldo de Somoza.

Ha desencriptado un mensaje a Yanakis

en el que le encargan un nuevo asesinato en Madrid.

Tenemos que darle máxima prioridad a este asunto.

Tenemos que atrapar a ese tipo y demostrar que fue él

quien mató a Rober y su vínculo con los colombianos.

Como puedes ver, entré en España hace dos días.

-Bueno, tú no fuiste, pero sabes quién fue.

Elías, muchísimo cuidado, ¿eh?

Ese tío es un asesino a sueldo, es un profesional,

así que no se va a dejar atrapar así como así.

Lo tengo apuntado, habitación 343.

El griego no supondrá un problema a partir de ahora.

Vete tú también, no conviene que haya tanta gente aquí

cuando llegue Científica, ¿vale?

Voy a ayudar con los interrogatorios.

No, no vas a hacer nada.

Te reincorporas mañana,

nosotros nos ocuparemos de las primeras diligencias.

Pero Claudia... No hay peros.

Mi única esperanza en la vida era encontrarme con ese

y ajustar las cuentas con él.

¿Pensabas matarlo?

¡Pues claro que pensaba matarlo, Alicia!

¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así? Ojalá hubiera sido yo.

-No hagas esto más difícil, por favor.

Es que lo único que estoy haciendo

es intentar ayudaros a encontrar pruebas.

Y estamos trabajando en ello. ¿Y qué habéis encontrado, eh?

Sabemos bien claro a quiénes nos estamos enfrentando.

¡No sabéis nada!

Te vas a ir a la tienda, vas a pegar la oreja

y me vas a venir con el cuento.

Quiero saber con pelos y señales de qué va esa gente.

-Oye, en esas mesitas, ¿qué se puede tomar?

-Mira, por ahora solo zumos y batidos naturales,

pero en breve tendremos más cosas porque bueno,

ya nos han preguntado unos cuantos vecinos.

-Bueno, o sea que de tomar cafés aquí nada de nada, ¿no?

-Bueno, a ver, tampoco lo descartamos.

-Los billetes están pagados,

si no vienes conmigo, iré solo a ver a Olga.

"Europol ha solicitado videoconferencia mañana a las 12.

Anula todo lo que tengas para poder estar".

Claro.

Te prometo que voy a buscar una ocasión para ir, de verdad.

Ya no estoy para amoldarme a tus necesidades.

Es tu decisión.

(Puerta)

(Música emocionante)

Buenos días, hija.

Hola. ¿Me acompañas?

Ya he desayunado, pero me tomo un café contigo.

Has dormido, ¿verdad?

Del tirón. Me alegro mucho.

Además se te nota en la cara,

se te ve más descansada y relajada.

No es solo por haber dormido bien.

Me imagino.

Hace mucho que no te veía esa luz en la cara.

Hoy vuelvo a trabajar, papá.

Ah, vaya.

A ver, supongo que debo alegrarme, ¿no?

Claro que sí.

A ver, me encanta que estés tan animada,

pero Alicia, ¿no crees

que deberías tomártelo con un poco más de calma,

alargar la baja hasta que estés recuperada del todo?

Papá, la forma de recuperarme del todo es volver a trabajar.

Es un pez que se muerde la cola.

¿Y Miralles qué opina?

Miralles me dijo que, si iba a terapia,

podría reincorporarme y eso he hecho.

Parece como si lo de ir a terapia fuese

para contentar a tu jefa.

Por fin vuelvo a sentirme policía

y, como puedes apreciar, estoy mucho mejor.

Sí, tienes razón.

Además, eso es lo que más me importa.

Ayer

ocurrió algo que me ayudó mucho.

Me enfrenté a un atracador.

¿Cómo? Escúchame.

Acompañaba a Felisa al polígono y un chico nos asaltó.

Madre mía.

El chico llevaba pistola y agredió a Felisa,

así que yo no me pude contener y le reduje.

¿Y tú ibas desarmada?

A ver,

¿me estás diciendo que haber hecho esa temeridad

es lo que te convence

de que estás lista para volver a trabajar?

No te entiendo, Alicia, de verdad, no te entiendo.

Pero es que no me tembló el pulso, papá.

Fue como si todos mis miedos se evaporaran.

Muy bien, fuiste muy valiente, pero temeraria.

Hice lo que tenía que hacer.

Felisa estaba en peligro y me comporté como una profesional

y es lo que quiero hacer,

servir y proteger a los ciudadanos, como la inspectora que soy.

(SUSPIRA) Hija...

Papá,

estoy yendo a terapia, por fin vuelvo a trabajar de verdad.

Estoy bien, no necesito que me vigiléis más.

Pero te prometo

que si necesito cualquier cosa, os llamaré.

Está bien, hija, si eso es lo que quieres...

Me voy a dar prisa

que no quiero llegar tarde mi primer día de trabajo.

Bueno.

-Teresa, ¿quiere alguna cosica más? ¿Un zumico o algo?

-Estoy perfecta, gracias. -Muy bien.

-Oye, María, una cosa.

-Dime.

-Que no quiero parecer entrometida, ¿pero tú estás bien?

-Yo, sí, ¿por qué?

-No, no te conozco desde hace mucho, pero vamos, que me ha quedado claro

que eres la alegría de la huerta y hoy estás así...

-De la huerta ni me hables que no quiero ni oírlo.

-¿Cómo?

-Nada, cosas mías, que sí, que tienes razón,

que tengo un runrún ahí que tú, como eres buena observadora,

te has dado cuenta.

-Es que los runrunes son lo mío.

Si te puedo ayudar...

-Pues... Paty.

Pues hija, es que estoy que,

que estoy como

cuando la serpiente le ofreció a Eva la manzana.

-Y tú eres Eva.

-Mujer, ¡no voy a ser la serpiente!

-No, claro, claro, entendido.

Vale, que hay una serpiente que está tratando de seducirte.

-Más que de seducirme, yo diría que de engatusarme.

(ASIENTE)

-¿Y la serpiente quién es, si puede saberse?

-Es que prefiero no decírtelo porque es del barrio.

-Ya.

Un hombre, supongo.

-Pero la manzana no es metafórica, la manzana es real.

Vamos, no es una manzana, exactamente,

son naranjas, alcachofas, una calabaza grande...

¡Ay, cállate!

Me estoy oyendo y me suena a disparate.

-No, no, suena a serpiente generosa.

-Pues sí, pero yo no me fío.

-Y esa desconfianza, ¿por qué?

-Pues nena, porque me han hecho mucho daño.

A mí me ha pasado de todo.

Mira, me han intentado engañar proveedores,

he tenido un camarero aquí que resultó ser un asesino,

¿te lo puedes creer?

Bueno, y uno que iba a montar un bar intentó sabotearme el negocio

metiéndome una rata dentro, pero una rata real,

una rata así de grande, de este calibre.

Todo eso en un año, ¿qué te parece?

-¡Qué barbaridad!

-Hombre, Claudia, ¿qué te pongo, corazón?

Pues un desayuno completo.

¿Es que no has tomado nada en casa?

Pues no, tengo el estómago vacío. Venga.

-Claudia, siéntate.

No, que no quiero molestar, gracias. Que no molestas, siéntate.

Bueno, vale,

así aprovecho para darte las gracias

porque Alicia se incorpora hoy al trabajo

y bueno, la he visto muy animada.

Bueno, eso es mérito suyo,

que mis terapias dan resultado, pero tan rápido, no.

Bueno, con Bremón ha sido alucinante, ¿eh?

Quién le ha visto y quién le ve. También gracias a él,

que puso mucho valor y confianza, es la verdad.

Que te quites mérito dice mucho de ti.

Yo no siempre tengo tanto éxito, de verdad.

Depende de las circunstancias, de la persona...

Tú habías hecho terapia antes con policías, ¿no?

Sí, es una profesión de riesgo, los policías os exponéis mucho,

no solo físicamente, sino también emocionalmente,

psicológicamente...

Por no hablar del desgaste familiar.

Un desgaste enorme.

Hasta ahora, mi marido y yo habíamos conseguido

mantener encarrilada la pareja, pero últimamente...

Bueno, pero no te quiero dar el desayuno,

que no soy tu paciente.

Escuchar es algo totalmente vocacional,

no es un trabajo.

De todas formas, me tengo que ir.

Si quieres un día nos tomamos un café y hablamos.

Vale, vale, pues bien.

Aquí tienes, un desayuno completo con muchísimo cariño.

Gracias.

Oye, María, cóbrame todo.

No, por favor. Que sí, de verdad, de verdad.

Bueno.

Hasta luego. Gracias, Teresa.

Hasta luego, bonica.

Si necesitas cualquier cosica, me la pides.

Claro, sí, sí.

(SUSPIRA)

Pero puede recaer en la depresión si no la vigilamos.

-Yo creo que Alicia ya ha tocado fondo

y ahora va a subir para arriba.

-A ver, no digo que no, pero me gustaría que siguiera en casa

y que siguiéramos visitándola para arroparla como hasta ahora.

-Pues cuando se reincorpore, con los horarios que tiene,

poco la vas a poder arropar.

-Parece que os habéis puesto de acuerdo las dos,

pero yo hablo con conocimiento de causa.

Cuando murió Carmen, yo me refugié en las pastillas

y si no llega a ser porque Alicia estaba a mi lado...

-Sí, lo sé,

pero ella es más joven y tiene otros recursos.

Solo digo que debemos respetar su deseo.

-Hola, tío. Ay, perdón, no quería interrumpir.

-No interrumpes, pasa.

-¿Qué tal, Nerea? ¿Cómo va tu vida por Madrid?

-Bien, genial. Bueno, adaptándome.

-¿Algún problema? -No, no, ninguno.

¿Y tienes la carpeta de Hipermotor? -Sí.

-¿Has dado el visto bueno para la ampliación de capital?

-Está todo perfecto. -Bien.

Voy a hacerles una visita y les entrego la documentación.

Están en Distrito Sur, ¿no?

-Sí, cerca de la comisaría donde trabaja tu prima.

-Ah, sí, ¿cómo está?

-Pues mucho mejor, hoy se reincorpora al trabajo,

así que es muy probable que te la cruces por la calle.

-Bueno, si me sobra tiempo

igual la llamo para que nos tomemos un café.

Hasta luego. -¡Nerea, espera!

Quería hacerte una pregunta,

¿qué tal te va en el apartahotel?

-Ah, es muy céntrico y, a nivel servicios, bien,

aunque estoy acostumbrada a estar en mi casa,

en un sitio más acogedor y me resulta un poco impersonal.

-¿Y por qué no te alquilas un apartamento por esta zona?

Así no tendrías que desplazarte.

-Sí, tengo pensado hacerlo,

pero hasta ahora no he tenido ni un minuto,

aunque, la verdad, la idea de vivir en el centro

tampoco me encanta.

Como soy de Santander,

me van más los sitios tranquilos y sin ruidos con zonas verdes,

pero ya lo encontraré.

-A ver, déjame adivinar,

¿a que tu casa ideal es luminosa, con un jardín,

en una zona residencial y con un parque cerca

para poder pasear y correr?

-Tío, ¿dónde hay que firmar?

-Te voy a recomendar unas agencias donde trabajan con esas viviendas.

-Muy bien. Me voy, que si no llego tarde a la reunión.

Adiós. -Hasta luego, Nerea.

-Hasta luego.

-Marcelino, que le has descrito tu casa.

Bueno, mejor dicho, la de Alicia.

-No lo habrá notado mucho, ¿no?

(DUDA) -No creo,

pero yo sí te he visto el plumero.

Tienes en mente que las dos primas vivan juntas.

-¿Has visto qué encanto es Nerea? -Sí, lo es,

pero esta iniciativa debe venir de Alicia.

-Bueno, a veces hay que empujar un poco para que las cosas ocurran.

-Bueno, pero no sabemos si Nerea está por la labor.

-Están condenadas a entenderse.

Si las hubieras visto con 15 años, estaban todo el verano juntas

y yo voy a poner todo mi empeño

para que vuelva a ser así.

-No lo dudo.

Bueno, yo también me voy. Nos vemos luego.

-Ven aquí.

-Hasta luego. -Adiós.

(Puerta)

¿Cómo estás? ¿Estás bien?

Deseando un poco de acción.

Necesito movimiento, Claudia, quiero involucrarme en cuerpo y alma

para atrapar a los que mataron a Rober.

En eso quedamos, ¿no?

Pero verás, creo que te debes de reincorporar

de manera más suave, ¿eh?

Ya hay compañeros que se están ocupando de ese caso,

así que olvídate de participar en esa operación.

¿Querías verme, inspectora?

Sí, pasa, Íker.

Quería comunicarte que, a partir de este momento,

la inspectora Ocaña será tu compañera de patrulla.

Genial, ¿no, inspectora Ocaña?

Pégate y aprende de ella todo lo que puedas,

es un privilegio patrullar al lado de Alicia.

Me pegaré a ella de mil amores.

Bueno, aunque ya me estoy haciendo a Kabul, claro.

Todavía te queda mucho rodaje. Sí, claro.

Así que te vendrá muy bien trabajar a su lado.

Y yo te lo agradezco, Miralles.

Intentaré estar a la altura.

Inspectora, ¿qué caso nos asignas?

Llevan días robando en los almacenes Edén.

Íker ya tiene las diligencias.

Sí, esta mañana he pasado por ahí.

Están situados en el límite izquierdo

del parque de La dehesa.

¿Cuál es la mercancía robada? Material de zapatería.

Han levantado, aproximadamente, 10 000 euros en botas, botines,

zapatillas deportivas de primeras marcas.

¿Hemos revisado las cámaras de seguridad?

Fede está en ello.

Vosotros tenéis que ir y hablar con los empleados

y con los responsables de seguridad. Con esta crisis,

los robos en almacenes han ido en aumento

y ya es que se ve de todo. Sí.

En uno de mis últimos destinos le echamos el lazo a una señora

que llevaba pegado a la espalda un jamón bajo un abrigo.

El segurata dio el aviso porque vio que le asomaba la pezuña.

Íker.

Aplicaos bien con este caso, ¿eh?

Tenéis que resolverlo rapidito.

A sus órdenes, inspectora.

Usted primero, inspectora Ocaña. Llámame Alicia.

Hombre, ¿qué pasa, David?

-Hombre, Paty.

-Hola. -¿Qué trabajas, aquí, de camarera?

-Pues sí, desde hace unos días.

-¿Y ya trabajabas aquí

cuando la inauguración de la frutería?

-Sí.

-¿Por qué no me dijiste nada?

-Bueno, pues porque tampoco salió el tema, no sé.

Oye, que por cierto, qué rico estaba el café.

De verdad, muchas gracias.

Y los fresones de Aranjuez, una barbaridad.

Se nota un montón que están cultivados bien

y no ahí, con pesticidas ni con los abonos químicos estos

que le echan. -Bueno, me alegro de que te gustaran.

-Sí.

-Cuando te acabes el café, pásate, que tengo una variedad nueva

con aroma de chocolate, vainilla y miel.

-Madre, eso suena muy rico, ¿eh?

-¿Y sabes qué?

No hace falta que te acabes el otro, luego me paso y te traigo un paquete.

-No, hombre, no te molestes, David.

Si estás lleno de faena, déjalo, da igual.

Gracias. -Precisamente,

cuando me toque entregar otro pedido me acerco a traértelo.

-Bueno, a ver, si te vas a poner así de insistente,

tendré que aceptar. Muchas gracias. -Bueno, no te va a salir gratis.

-Ya sabía yo que había trampa. A ver, ¿y cuál es el precio?

-Que convenzas a tu jefa

para que sirva nuestro café también en el bar.

-Eso ya va a estar un poco más complicado, ¿eh?

Es que mi jefa es muy suya para las cosas del bar

y yo acabo de empezar, así que...

-¿No será que no quieres saber nada de El color dela huerta?

-No, hombre, ¿qué dices? Qué tontería, ¡no!

-Pues que le ha cogido manía a mi padre.

-A ver, manía, manía, no le ha cogido manía,

lo que pasa es que,

que bueno, que está un poco preocupada

por la competencia que supone teneros cerca,

pero ya está. -¿Qué competencia?

-Mira, yo pienso igual que tú, no sois competencia,

pero se le ha ido la olla.

-¿Te ha dicho que mi padre le trajo productos de nuestra tienda

para que comprendiera que no somos la competencia?

-Me lo ha dicho,

pero es que ella es muy cabezona y orgullosa.

Pero es supermaja, no te lleves una mala impresión.

De verdad, yo voy a hacer lo que esté en mi mano

por calmarla un poquito

y porque sepa que nos vamos a llevar muy bien.

-Muchas gracias, Paty. -De nada.

-Eres una buena amiga.

-Tú también eres muy guay.

-Lo dicho, tenme al corriente de todo.

-Por supuesto.

Hasta luego.

(SUSPIRA)

-Tú, ¿qué? -Yo, ¿qué, de qué?

-¿Haciéndote amiga del hijo de la competencia?

-Bueno, "el hijo de la competencia". María, por favor,

es nuestro vecino nuevo, qué menos que ser amable.

-Ya, déjate de amabilidades

y dime lo que estabas tramando con ese.

-No estaba tramando nada y se llama David.

¡Y no seas paranoica, por favor!

-¿Paranoica? Ahora soy paranoica. -Un poquito.

-Y también es paranoia las chispillas esas

que os saltan de los ojos. -¿Pero qué chispillas? ¿Qué dices?

-Que le gustas, pava, y él a ti, también.

-¿Pero qué le voy a gustar?

De verdad, deja de decir tonterías, nos conocemos de hace dos días.

-Te voy a decir una cosa:

aunque su padre sea un embustero y una serpiente,

al crío se le ve muy majo y bebe los vientos por ti,

eso está claro.

-Ahora el pobre hombre es una serpiente.

-Es una metáfora. -Pues déjate de metáforas.

¡Que te ha traído un lote de productos!

Los deberías probar, igual descubres que te gustan.

-Ni muerta los pruebo, que a mí no me compran así como así.

Y tú tira para dentro, pajarera,

que tenemos muchas cosas que hacer.

(CONTESTADOR) "Hola, soy Antonio.

Ahora no puedo atenderte, deja tu mensaje y luego te llamo".

(Puerta)

-¡Buenas!

¿Te pasa algo, compañera?

Nada, nada.

Estaba intentando hablar con Antonio,

pero no me lo coge. Tendrá lío en el trabajo, ¿no?

Se ha ido a París a ver a Olga.

Pero bueno, ¿no os ibais los dos solos,

en plan tortolitos?

No me ha querido esperar.

Se le ha metido entre ceja y ceja

que tenía que ir ya a ver a Olga.

Pero bueno, ¿no le pediste que te esperara unos días?

Claro que se lo pedí, pero no me hizo ni puñetero caso.

Cuando llegué a casa, estaba saliendo con las maletas.

Me dijo que, si quería ir con él, tenía que ser en ese vuelo.

O lo tomas o lo dejas.

Joe con Antonio, no sabía que tenía esos prontos.

No, si no los ha tenido nunca,

pero no sé qué le ha dado.

Últimamente,

no sé, cuando me mira,

me da la sensación de que no me soporta.

Bueno, no te lo tomes así, será una crisis momentánea, ¿no?

¿Una crisis momentánea?

No, es una crisis de un tamaño descomunal.

Bueno, ya, pero no te vengas abajo.

Ahora, cuando vuelva, hablas con él o cuando te devuelva la llamada.

No tengo tan claro que me la vaya a devolver.

En fin, ¿qué me traes? Venga.

Pues un listado completo

de los responsables y clientes del hotel

que hemos podido interrogar Nacha y yo.

¿Y? Dame una alegría.

No puedo.

El que haya asesinado a Yanakis parece invisible,

no deja rastros, nadie le ha visto. Un profesional.

O sea, un asesino profesional

aniquilado por otro asesino profesional.

Pues sí, esa parece la teoría correcta, sí.

Yo he recibido el informe de balística.

Los casquillos recogidos cuando mataron a Rober

salieron del rifle que estaba en la habitación de Yanakis.

O sea, que sabemos quién asesinó a Rober,

pero no quién le pagó.

Según lo contrató, se lo cargó.

Me hubiera gustado tener buenas noticias

ahora que ha vuelto Alicia.

No la he visto.

¿Qué le has asignado?

No te preocupes,

le he mandado investigar unos robos en los almacenes Edén.

Ya, pues agárrate, que la noticia que te voy a dar

va a ponerlo todo patas arriba. ¿Qué?

Somoza está a punto de aterrizar en España.

O sea que cuando piensas que las cosas van mal,

todavía pueden ir peor.

¡Jo, de verdad!

(RESOPLA)

Eh, Nerea, ¿qué haces aquí?

He venido a ver a un cliente del bufete en el barrio

y, como me sobraba un poco de tiempo,

pensé que igual te apetecía tomar un café.

Lo siento, pero no puedo.

Debo salir porque han robado en unos almacenes.

¿Cómo sabías que estaba aquí?

Ah, me lo dijo tu padre hace un rato,

pero no te entretengo, que los ladrones no esperan.

Los malos ya no están, solo vamos a investigar el caso.

Siempre corriendo de acá para allá, ¿no?

Bueno, a veces es estresante y arriesgado

y otras, incluso, aburrido,

como cuando tenemos que hacer tronchas

en mitad de la noche. ¿Tronchas?

Vigilancias.

Oye, ¿me acompañas al coche? Está mi compañero esperando.

¡Alicia!

Disculpe, inspectora, aún no he sacado el coche.

¿Y a qué esperas?

Bueno, he tenido que resolver un asunto antes.

Hola. Hola.

Íker, te presento a mi prima Nerea.

Encantado. ¿Qué tal?

Oye, ¿eres del barrio?

No, he venido a Madrid a pasar una temporada,

soy de Santander.

Bien, yo también soy nuevo en la capital.

¿Y qué? ¿Has encontrado piso ya?

Porque la cosa está fatal, ¿no?

De momento estoy en un apartahotel y bien.

Nerea, tenemos que irnos.

Vamos.

Sí, yo también me tengo que ir corriendo,

tengo que preparar la defensa para un juicio que se celebra mañana.

Un beso.

Hasta otra, Nerea. Chao.

Oye, ¿tu prima es abogada?

Sí, ha venido desde Santander

para trabajar en el bufete de mi padre.

Me ha parecido muy simpática

y muy guapa. Oye, ¿tú de qué vas?

¿Eres de esos tíos que van ligando con todas las tías?

¿Y de dónde sacas eso?

La oficial Aguirre me dijo

que le entraste en La Parra al verla.

Por Dios, tan solo pretendía ser majo,

como con tu prima.

Sí, que no se te escapa ni una, vamos.

A ver, creo que es mejor tratar a las mujeres con una sonrisa

que con un gruñido. A las mujeres.

¿Y qué pasa con los hombres?

A ver si ahora me tengo que justificar por ser amable.

Claro que sí, hijo, no te preocupes que yo estaré allí para recogerte,

¿de acuerdo? Venga.

Que tengas buen vuelo. Hasta luego. Chao.

-Las pagas extra de los camioneros de la ruta.

¿Le pasa algo?

-No, nada. Bueno,

mi hijo Julio, que llega mañana a David.

Pensaba que en el último momento se echaría para atrás,

pero ya viene de camino.

-¿Hace mucho que no se ven?

-Pues hará un año, más o menos.

La última vez que estuve por Miami por asuntos de negocios,

estuvimos paseando juntos por allí,

ya sabes que siempre lo llamo cuando voy.

Pero él siempre se las apaña

para que apenas estemos tiempo juntos, no sé,

a veces creo que me rehúye.

-Y, sin embargo, ¿ahora se viene a Madrid para verle?

-Es eso lo que me extraña, ¿sabes?

Que no sé qué trae en la cabeza

porque para mí es, es casi un completo desconocido.

-No se preocupe,

creo que en cuando Julio empiece a conocerle,

le va a coger cariño

y, además, que haya venido a Madrid dice mucho de él.

-Seguramente, sí,

pero, sinceramente, me fastidia bastante

que venga precisamente ahora con todo lo que tenemos encima.

(RECHISTA)

-Señor Quintero, buenos días, ¿cómo va la mañana?

-La mañana muy bien hasta que has llegado tú.

-Relájate, hombre.

-Será mejor que nos digas lo que hayas venido a decir

y nos dejes trabajar.

-Pero invíteme a una copa antes, tenemos mucho que celebrar.

-Vaya, si tú tienes algo que celebrar,

seguramente yo estaré bastante jodido,

¿o me equivoco?

-No esté tan seguro, debería alegrarse

de que mi patrón venga mañana a España.

-Vaya, ¿mañana? ¿Tan pronto?

-Su nueva empresa ya está lista y quiere estar en la inauguración.

-¿Su nueva empresa? ¿De qué estás hablando?

-No, no es nada de lo que usted está pensando.

Estese atento de la prensa los próximos días,

seguro que van a hablar de ello a bombo y platillo,

lo que hace mi patrón, lo hace por todo lo alto.

-Vaya, si a tu patrón le gusta tanto el bombo y el platillo,

a lo mejor debería estar trabajando en un circo.

(SE RÍE)

-Veo que tiene usted sentido del humor, me alegro

porque lo va a necesitar.

Buenos días. -Espere un momento.

¿Qué sabes de un tal Yorgos Yanakis?

-¿De quién?

-Yorgos Yanakis,

un exagente del Mosad

que ha terminado como asesino a sueldo.

-Pues no me suena de nada. Ah, bueno, sí, sí,

¿no es este que jugaba en la selección griega de baloncesto?

¿Lo ve?

Yo también puedo ser muy gracioso cuando quiero.

-¿De qué lo conoces?

-¿Qué le pasa a este señor?

-Le pasa que fue el que se cargó a mi hermano.

-Y esto lo saben porque lo ha confesado.

-Veo difícil que lo pueda confesar

porque ayer mismo lo asesinaron en la habitación de un hotel.

-¡Vaya por Dios!

-Somoza le mandó matar a mi hermano y ahora se lo quita del medio.

-¿Por qué no contestas a nuestras preguntas?

Habéis sido vosotros

los que os habéis quitado del medio a Yanakis.

-Veo que siguen pensando que yo debo ser imbécil.

¿De verdad creen que si tuviera algo que ver

se lo iba a contar a ustedes?

Mi patrón valora algo por encima de todo

y es la discreción.

No habría llegado a ser quien es,

uno de los empresarios más importantes de Sudamérica

si dejara cabos sueltos, ¿no creen?

-Claro, y no hay nadie más discreto que usted, ¿verdad?

-Bien pensado.

Bueno, les dejo que seguro que tienen cosas que hacer.

Buenos días.

-Te voy a decir una última cosa para que se la digas a tu jefe:

no os vais a salir con la vuestra.

-Cuídense.

Buenos días.

-¡Qué bien huele!

-Ahora toma un sorbo y guárdalo en la boca un poco.

-¿Pero qué es esto? ¿Una cata de vinos?

-Hazlo. Dime qué notas.

(SE RÍE)

-Con los ojos cerrados me concentro mejor.

Chocolate,

vainilla,

miel,

¿pimienta?

-¿Has notado el toque de pimienta?

¡Eres una catadora genial!

-Lo he leído en la caja. -¡Ah!

-Pero muchísimas gracias, de verdad, está buenísimo.

-De nada. -Muy rico.

-Ah, y por lo que te pedí antes, no sufras.

-¿Qué me pediste antes?

-Que convenzas a María para que entierre el hacha de guerra.

Olvídalo, que se lo curre mi padre.

-Lo va a tener complicado, ¿eh?

Muy complicado.

Podrías haberme dejado interrogar

a la dependienta de la sección de Juguetería.

¿Para seguir ligando con ella? Y dale, ¡que no estaba ligando!

Tú te has empeñado en encasillarme y apenas me conoces.

Está muy claro del palo que vas.

A ver, tan solo pretendía ganármela para que se sintiera más cómoda

y si me hubieses permitido hablar, hubiese sacado más en claro.

Imposible, ¿no te has dado cuenta de que se ha cerrado en banda?

Precisamente, porque tu táctica para interrogarla la ha bloqueado,

pero yo sé que ocultaba algo más.

¿No te has dado cuenta? Estaba nerviosa,

no dejaba de golpear con el boli la mesa.

Y golpear el boli la convierte en cómplice, ¿no?

O en ladrona.

Está bien, podríamos valorar

que el ladrón no sea externo al Edén.

Un momento, ¿me estás dando la razón?

No, lo único que estoy diciendo es que podríamos valorar

que el ladrón no sea un cliente, sino alguien de dentro,

pero no tiene por qué ser esa dependienta.

Bueno, ¿y qué hacemos? ¿Volvemos? No.

Hablaremos con el nuevo inspector de la UIT

para que revise a fondo las cámaras de seguridad.

Espera.

Eh, gracias por tener en cuenta mi hipótesis.

Aquí trabajamos en equipo, Íker,

no se trata de tu hipótesis o la mía.

Lanzamos ideas que enriquecemos mutuamente.

Lo que digas, Ali, pero me gustaría que llegáramos a entendernos.

No vuelvas a llamarme así nunca más.

¿Cómo? ¿Ali?

Llámame Alicia y punto, ya te lo dije.

Perdona, Alicia punto.

Guardaré las distancias.

Eso mismo.

La verdad es que me encanta trabajar aquí, en La Parra.

Ojalá me dure mucho tiempo.

-Yo también lo espero, así puedo verte a diario.

Quiero decir,

que hoy en día es difícil tener suerte con el trabajo.

-Pues la verdad es que sí.

Y tú, ¿qué?

¿Qué tal trabajar con tu padre? ¿Te gusta?

-Sí, sí, sí, pero lo mío es provisional.

El próximo curso entro en la facultad a estudiar Medicina.

-¿En serio?

Y eso? ¿Por qué no has entrado ya? ¿No te daba la nota de corte?

-No, saqué muy buenas notas en el Bachillerato,

pero no me atraía ninguna carrera,

así que mi padre y yo acordamos que me tomaría un tiempo

para aclarar las ideas y así, de paso,

le ayudaba con el campo que teníamos en Albacete.

-El campo sí que tiene que ser duro, ¿no?

-Sí, pero también mola mucho ver cómo ese esfuerzo

se traduce en productos que nacen de la tierra.

-¿Y qué tal el cambio a la gran ciudad?

¿Te mola? -Me cuesta,

pero aquí hay más oportunidades.

-Como estudiar Medicina.

-Te confieso que no estoy dando saltos de alegría por eso.

-¿No? Y eso, ¿por qué?

-Fue mi padre quien insistió en que estudiara Medicina.

Él cree que soy un lumbreras

y que no puedo malgastar mi talento trabajando el campo.

-¿Por qué Medicina? -Es la que más ilusión le hacía a él.

Toda la vida diciendo

que le encantaría tener un hijo médico y mira.

-Es que a mí la universidad me parece tan difícil.

-Y Medicina es una carrera muy exigente,

pero mi padre está convencido de que la sacaré adelante.

-¿Y tú qué piensas?

-Pues no lo sé,

no quiero decepcionar a mi padre, él está entusiasmado con eso.

Tanto que ha montado la tienda

para ayudarme a que estudie aquí la carrera.

-Te debe de querer un montón.

-Sí. -Sí.

-Aunque también,

no sé, es una pena que tenga él más ilusión que tú

porque estudies la carrera, ¿eh?

-Bueno, la verdad es que tampoco me ilusiona otra carrera,

así que Medicina está bien

y, encima, cumplo uno de los sueños que tiene él.

Es lo menos que puedo hacer por mi padre

después de cómo se ha portado siempre conmigo.

Bueno, ya seguiremos hablando.

Ya te dejo currar tranquila.

¿Vale? -Vale.

-Hasta luego. -Hasta luego, David.

-Ahí, mira.

Mira, ahí está, ¿lo ves? Perfectamente.

Yo creo que, con esta prueba, el caso queda más que claro.

Sí, buen trabajo.

Me han dicho que estabas aquí.

Estábamos terminando de cerrar

el caso del robo de los grandes almacenes.

Era un vigilante de seguridad,

novio de una empleada de la zapatería.

El tipo vendía los zapatos por internet.

¿Cómo lo habéis averiguado?

Mira, aquí está la página

donde colocaba el material robado de los almacenes.

Estupendo trabajo. Oye,

vete ya, venga. Sí, claro.

Muy bien. Vamos a apagar esto aquí

que esto siempre se... Bueno, buenas noches.

Bueno, ya sabemos que Fede funciona estupendamente,

¿qué tal Íker?

Pues ahora está en los almacenes esperando instrucciones.

Le voy a comunicar que vaya a por el vigilante de seguridad.

No te preguntaba por el caso, quiero que me digas

qué piensas de tu compañero de patrulla.

Pues una de cal y otra de arena.

Hace buenas deducciones, pero no hay quien le aguante.

Además, cree que las mujeres suspiran por él.

Sí, está encantado de conocerse.

Su actitud me recuerda un poco a la de

el actor este que nos visitó, Hugo Ferrer.

Sí, con la diferencia de que aquel estaba interpretando

y lo de Íker es real.

Mientras haga bien su trabajo, nos lo tomaremos con humor,

¿no te parece?

Ya le he tenido que parar los pies. ¿Y eso?

¿Te ha tirado los tejos? No, qué va.

¿Entonces?

Bueno, digamos que se toma muchas confianzas.

Bueno, tú márcale cerca

y enséñale todo lo que puedas del distrito y de la comisaría.

Pronto se aclimatará y sé que os llevaréis bien.

Claudia. Dime.

¿Hay novedades en la investigación sobre Yanakis?

(RECHISTA)

(SUSPIRA)

El rifle que encontramos en su habitación

coincide con el que disparó a Rober.

¿Y hay pistas sobre quién pudo matarlo?

No.

¿Voy al hotel a averiguar algo? No.

Si Nacha y Elías no han encontrado nada

es porque no hay nada.

Pero Claudia, yo...

No hay peros que valgan, Alicia, y no me gustaría

que te volvieras a saltar mis órdenes, ¿eh?

Sé que fuiste al hotel

en cuanto me di la vuelta para hablar con los empleados.

Te lo dijo Nacha, ¿no?

Eso da igual.

¿Sigues estando bajo mis órdenes?

Por supuesto, inspectora.

Alicia, tienes que tener paciencia.

Si no tienes nada más, me voy a casa.

Espera.

Tengo que contarte algo más,

no me gustaría que pensaras que te oculto información.

¿Qué pasa?

Alejandro Somoza viene a España.

¿Cómo que viene a España?

Pensaba que tenía todos los negocios en Sudamérica

y que no venía para nada a Europa.

Tiene previsto abrir

una agencia inmobiliaria y promotora,

Construcciones S.Z.

Ya está inscrito en el registro de empresas acreditadas.

Pero Claudia, eso tiene que ser una tapadera.

Su objetivo no es dedicarse a la construcción

ni a la venta de pisos. Bueno, es muy probable,

pero habría que probarlo. ¿Cómo te has enterado?

Interpol lo tiene bajo el punto de mira

y habían detectado movimientos sospechosos.

Nos pusimos en contacto

con Comisaría general de extranjería y fronteras,

hablaron con la Policía colombiana

y ha saltado la alarma.

Las moras tienen un alto contenido en vitamina C

y previenen el cáncer y las limas también,

pero además son depurativas y refuerzan el sistema inmunológico.

Bueno, y ya las nueces, ni te digo lo de las nueces.

Las nueces lo que previenen es el colesterol en sangre.

-Ah, vale. -Manzanas fuji, ¿tienes?

-Claro que sí. -Pues eso.

-De las manzanas sé sus propiedades:

reduce el colesterol y van bien para el corazón.

-Exactamente, muy bien.

Mira, una manzana al día

mantiene al médico en la lejanía.

Así que ponme dos, que más vale prevenir que curar.

-Qué bien, eres el cliente ideal de El color de la huerta.

-La fruta es un antivirus para el organismo.

-Qué gran eslogan, igual te lo pillo.

-Pues mira, apunta:

"Y si es en forma de batido, saben a gloria".

-Pues me has dado una idea.

Para atender mejor a la clientela,

voy a estudiar las propiedades del género que vendemos.

Podemos colocar

hojas informativas por la tienda, eso quedará genial.

-Bueno, en internet hay muchas direcciones,

te puedo pasar un par de webs. Bueno, cóbrame.

-Sí.

Mira, por tus consejos,

te lo dejo todo en tres euros.

-Hombre, pues muchas gracias.

Gracias. Muy bien.

-Cuando quieras, aquí tienes tu tienda antivirus.

-Gracias. Hasta luego.

-Hasta luego. -Hasta luego.

(SUSPIRA) Bueno, ¿sabes qué? Vete ya, ya recojo yo.

-No, te ayudo y así acabamos antes.

-Mira que eres raro, ¿eh?

Te doy permiso para escaquearte

y prefieres quedarte aquí, con tu padre, currando.

-Con lo que me gusta ayudarte. -Pues habrá que aprovechar

que, en cuanto empieces Medicina, se me acabó el chollo.

-Bueno, todavía falta, ¿eh?

Y la tienda, ahora que arranca, necesita mucha dedicación.

-Tengo unas ganas de verte convertido en el doctor Merino

que, con la cabeza que tienes, me parece un crimen

que malgastes tu talento vendiendo fruta.

-¿Has hablado con la duela del bar?

-¿Con María? ¿De qué?

-No sé, como ayer me dijiste

que aplicarías técnicas de marketing con ella,

pensé que, a lo mejor, habrían dado resultado.

-Pues no y me parece que voy a tirar la toalla

porque no quiere saber nada de mí,

me refiero a tener una buena relación de vecinos.

-Pues Paty dice que es maja. -Pues lo será con ella.

Por cierto, ¿quién es Paty?

-La chica que estuvo aquí el día de la inauguración

y que le regalé...

-Ah, la que te hizo tilín.

-¿Sabías que trabajaba de camarera en La Parra?

-Sí, ¿y?

-Pues que me lo podrías haber dicho.

He quedado como un tonto cuando me he dado cuenta.

-Bueno,

no será tanto.

Además, por lo que yo vi,

tú también le gustas, ¿eh?

-Bueno, vamos al lío que hay que cerrar ya.

(SE RÍE)

¿Qué narices me estás diciendo? ¿Somoza ya está aquí?

En este momento está cruzando el océano.

En pocas horas estará en Madrid.

¿Qué plan tienes?

¿Plan? Ninguno, excepto vigilarlo.

¿Me estás diciendo

que vamos a quedarnos de brazos cruzados

hasta que él se decida a actuar?

¿Y qué pasa con la muerte de Rober? ¿Haremos como si nada?

No tenemos evidencia de que fuera él,

solo sospechas.

Necesitamos pruebas.

Claudia, por favor,

¡estás hablando conmigo, no me vengas con esas!

¡Alicia!

Si no eres capaz de controlarte, no volveré a darte información.

Sospechamos que Somoza está detrás de las muertes

de Rober y de Salva,

pero no podemos dar pasos en falso, tenemos que probarlo.

Esto es muy duro para ti, es muy duro para todos,

pero tenemos que hacer las cosas bien.

En cuanto Somoza llegue a España, iré a verle y le plantaré cara.

No vas a hacer eso.

Sé que lo estás pasando mal, sé que es tremendamente doloroso,

pero yo me voy a ocupar de este asunto.

No voy a dejar que se salga con la suya.

¡Ni yo tampoco!

Pero soy tu superior y vas a cumplir mis órdenes,

¿está claro?

Te lo repito, Alicia,

¿está claro?

Sí.

Gracias por informarme.

Escúchame,

quiero que estés prevenida,

pero necesito que tengas la cabeza fría.

Necesito la mejor inspectora Ocaña.

No hagas que me arrepienta

de haber autorizado tu reincorporación.

Rober no descansará en paz

hasta que Somoza pague por lo que hizo.

Hoy toca noche depurativa.

Me voy a hacer un zumito, ya verás. Mira,

con manzanas, con limas y con frambuesas

y ahora, cuando llegue a casa, le voy a poner un poco de jengibre

y va a quedar de Puturrú de Foie.

(SE RÍE)

-Pues los fresones de Aranjuez también están ricos.

-Bueno, en la frutería tienen un género que alucinas

y, además, está cerca de la comisaría,

por lo que me viene muy bien

y puedo compaginar un poco con vuestros menús.

-Oye, ¿qué tienes tú que decir de nuestros menús?

-Nada, nada, que están muy ricos, pero son un poquito hipercalóricos

y, además, como me estoy poniendo a plan,

pues he decidido que, al mediodía, fabada,

y por la noche batido y así voy equilibrando un poquito.

-¿Quieres algo más, Fede? -No, que estoy pensando yo

que lo que tengo que hacer es comer sano todo el día.

Le he dicho al chaval de la frutería, que es muy majo,

le he dicho: "Oye, por qué no preparáis unas ensaladas

de esas que vienen con el aliño, como en un táper,

y así me lo puedo comer en comisaría".

Ahorro tiempo y pierdo peso, si es que es genial.

-Te voy a decir una cosa,

que para comer sano no vas a encontrar otro sitio

como aquí, en La Parra, ¿eh? -¿Ah, sí?

-Sí, yo tengo otras cosas aparte de tapas.

-¿Y qué? -Pues esto, por ejemplo.

-A ver, "jumus"... -Humus.

-Humus de lentejas rojas con chips de boniato.

Muy bien.

Fideos de calabacín con tofu y sésamo y pastel de zanahoria con jengibre.

Pues la verdad es que es muy sano, sí.

-¿No queríais comida sana y ecológica?

Pues os vais a hartar.

Y te voy a decir una cosa, olvídate de las ensaladas esas

que aquí tengo envases de plástico y la comida te la llevas de aquí,

¿estamos, Fede? -Estamos.

-Y al chico no tienes tú que decirle nada.

-Nada.

Bueno, pues que te dejo pagado el agua, ¿eh?

Y ya si eso, mañana ya...

Hasta luego. -Hasta mañana.

-Anda, habrase visto.

-María, ¿de verdad vas a poner el menú vegano?

-Pues claro que sí,

están las recetas en internet, es muy fácil.

-Ya, yo no digo que no sea fácil,

el problema es que tus clientes vienen aquí a por empanadillas

y a por migas con chorizo, no a por humus.

-No, nena, renovarse o morir.

Esconde esto. -Pero ¿por qué?

-¡Que la escondas!

-Hola. -Buenas, ¿qué se te ofrece?

Estamos cerrando.

-No, nada, que pasaba por aquí y quería saber

si habías podido probar el género que te traje.

-Pues sí, algo probé.

-Y qué, te gustó, ¿eh?

-Hombre, la verdura no me pareció nada del otro jueves.

-Ah.

¿Y las naranjas?

-Un poco secas para mi gusto.

-Pues qué raro, normalmente salen muy buenas,

no sé, te habrá tocado una en mal estado.

-Pues seguramente.

Vamos, el resto las tengo ahí,

no se las he ofrecido a los clientes porque me daba no sé qué.

-Si quieres me las llevo y te traigo otras mejores.

-Déjalo, ya las iré consumiendo yo, no te preocupes.

-Ah.

Bueno, pues nada, pues buenas noches.

-Venga.

Sí, bueno,

pues cuando yo pueda ir a París a verte, me llevas.

Claro.

Oye, ¿y está tu padre por ahí? ¿Se puede poner?

Ya, no te preocupes, ya lo entiendo, sí.

Venga. Otro para ti.

Un besito, cariño. Te quiero.

Bueno.

(Puerta)

¡Elías!

No sé si habrás cenado ya.

Pues mira, me iba a pelar una manzana.

Voy a comer fruta.

Ya, bueno, pero no le vas a hacer un feo

a unos fideos a la cantonesa del Palacio de Jade,

¿o es que ya no te acuerdas de ellos?

Cómo me voy a olvidar de nuestras interminables tronchas

por la noche y de los fideos a la cantonesa.

Esto levanta a un muerto.

Venga.

Pues no me viene nada mal

porque tengo un buen bajón.

Ya.

Acabo de hablar con, con Olga.

¿Y con Antonio?

No, me está esquivando.

Me ha dicho que, que estaba en el servicio,

pero claro,

me ha sonado a excusa.

Ya. ¿Cuándo vuelve?

En principio, pasado mañana.

Oye, si necesita desconectar, déjale.

Ya, pero es que necesita desconectar de mí.

Bueno, desconectar es sano.

No sabes las cosas que me dijo.

Dijo una cantidad de barbaridades y, además,

con una inquina y...

Se fue... No sé,

no sé, nunca me había hablado así.

Bueno, pero Antonio es un buenazo.

Seguro que, cuando vuelva de París, se le ha pasado.

Ya, pero está como resentido.

Yo qué sé.

Es muy duro vivir con una policía.

Sobre todo con una inspectora jefe y de armas tomar.

Ya.

Es que no entiendo

por qué ahora tiene la piel tan fina.

Nunca le había importando

y ahora, cualquier cosa que le digo le sienta mal.

A lo mejor es que se ha ido su niña y se siente solo.

Hombre, yo también la echo de menos,

pero no nos podemos venir abajo porque no esté Olga.

Ya.

Oye, ¿a ti te parece que estos fideos están igual de ricos

que cuando éramos jóvenes?

Pues yo, sinceramente,

los recordaba mejores.

Ya, es que el recuerdo siempre mejora las cosas,

pero nos los tenemos que comer, no he traído nada más.

¿Qué me estás queriendo decir, compañero?

Que una relación de pareja mejora si evoluciona, ¿no?

Pues claro, si eso es lo que digo yo.

A ver, ahora ha cambiado la situación,

Olga no está, pues nos tendremos que adaptar.

Sí, o cambiar algunas cositas.

Bueno, no sé por qué te hablo de relaciones de pareja,

lo digo así, al tuntún, ¿no?

Pero es que no me gusta verte tan chafada.

Ni a mí.

No soporto estar enfadada con Antonio.

Lo llevo fatal.

Oye, yo dejo los fideos estos, que son un asco, ¿eh?

Son un asco,

¿pero los has comprado en el Palacio de Jade?

Ah, los tiempos cambian.

Escucha, tengo un poco de jamón

que compré el otro día en el mercado.

Es pata negra, ¿te apetece? Hombre, ya estás tardando.

Voy.

Hola, hija.

¿Ahora te vas a traer el trabajo a casa?

No, de hecho ya me iba.

Estaba esperando para saber cómo te había ido el día.

Pues regular, papá,

y lo que menos me apetece es ponerme a hablar de ello.

Quiero irme a dormir.

¿Sin cenar?

Por un día que no cene no va a pasar nada.

Anda, cuéntame qué te ha pasado.

Que me han puesto a un compañero de patrulla

que me cae como el culo.

Es chulo y creído

y, además, va ligando con todo lo que se mueve.

En fin, lo opuesto a Rober.

Cariño,

aunque tu nuevo compañero fuese el mejor policía del mundo,

a ti no te gustaría.

Nadie va a estar a la altura de Rober.

Anda, dime, ¿y qué más te ha pasado?

Bueno,

algo bueno habrá habido, ¿no?

Sí, Nerea.

Vino a verme por sorpresa.

Qué maja, ¿verdad?

Estuve hablando con ella hoy,

me ha dicho que está harta del apartahotel

en el que se ha instalado,

pero la pobre apenas tiene tiempo para buscar nada.

Sí, me lo comentó.

He estado dándole vueltas

y tengo una idea.

¿Qué te parecería que se viniera a vivir aquí, contigo?

¿Nerea, aquí?

Sí, ella busca casa y a ti te sobra sitio.

¿No sería estupendo que las dos vivieseis juntas?

Pues no sé qué decirte, papá,

igual ella quiere su independencia.

Pues me da que ella estaría encantada.

A ver, Nerea es una chica muy familiar

y seguro que le gustará vivir junto con su prima.

Además, esta casa encaja con lo que ella está buscando.

Está acostumbrada a ciudades de provincia,

rodeada de verde...

Sí.

La verdad es que tengo muy buenos recuerdos

de nuestros veranos en Santander.

El otro día estuvimos haciendo memoria de los grandes hits.

Déjame adivinar, de las fiestas de Suances, ¿verdad?

Algún día me tendrás que contar

qué pasó aquel famoso verano.

De eso hace un montón de tiempo.

No sé, papá, igual no le apetece, ¿se lo has propuesto?

No, creo que debes hacerlo tú.

Dime la verdad, ¿me lo propones por Nerea o por mí?

Bueno, por las dos.

¿A que es un plan genial?

Las dos sois jóvenes

y os pasáis todo el día trabajando fuera,

así compartís casa y os hacéis compañía.

Ideal, ¿no?

Menudo liante estás hecho.

Anda, dime que la vas a llamar.

No sabes la alegría que me das.

Alicia ha comenzado una terapia, creo que le está sentando bien.

Se ha reincorporado a su puesto de trabajo,

nos ha pedido a Montse y a mí que no estemos tan encima,

que no la visitemos tanto en casa...

A ver, yo he accedido, pero...

-Pero preferirías que no viviese sola.

-Eso es.

-Alicia, ¿qué tal con el nuevo?

Bueno, tiene que mejorar, aún le pierden las tonterías.

¿Tonterías? Todo le parece un juego.

Además, cualquier ocasión es buena para ligar,

aunque estemos en medio de una investigación.

(LEE) "Gran empresa líder en Latinoamérica

desembarca en Europa y elige España como lugar desde el que operar.

"El empresario ha declarado

que se instala en un polígono industrial

de Distrito Sur".

-¿Se puede?

-Pero, pero Julio, hijo,

¿qué haces aquí? No te esperaba.

Miralles me dijo ayer

que Somoza viene a instalarse en España.

Correcto.

¿Sabéis si ha llegado ya?

Supongo que iréis a hacerle una visita

cuando llegue a España, ¿me equivoco?

Me gustaría contestar a tus preguntas,

pero no puedo darte esa información.

¿La mejor forma de apartarme de esto es negándome información?

Este es Jairo, mi mano derecha.

El mejor trabajador que tengo en esta empresa,

mi hombre de confianza.

-Qué joven eres, ¿no?

Digo, para ser la mano derecha de mi padre.

-Bueno, si lo es será porque se lo ha ganado a pulso.

Perdón, no sabía que estabas ocupado.

No, no, yo ya me marchaba.

¿Ha ocurrido algo con el oficial Lemos?

No, ¿qué va a ocurrir? Quería saber cómo se está adaptando.

Bueno, ya te lo dije el otro día.

¿La "wakame" qué tal?

Bien, tiene un sabor muy suave y es muy fácil de preparar.

¿Y la nori?

Esa es la que se utiliza para elaborar el sushi.

Está muy rica.

Perdona, ¿te he asustado?

No, es que no te había visto,

pensaba que era la única clienta de la tienda.

Pues me voy a llevar la "wakame", está bien, ¿no?

Sí, sí, por supuesto.

Muchas gracias.

-Eh, cuidado.

Eres rápido de reflejos, gracias.

De nada.

Hasta luego. Hasta luego.

Ya me dirás qué tal las algas. ¿Qué te pongo?

-¿Son policías? (AMBOS) Sí.

¿Te podemos ayudar?

Un chorizo me ha sacado una navaja y me ha robado el bolso.

-¿Estás bien?

-Sí, vamos, ya se me ha pasado el susto.

Solo me queda el cabreo.

-Pues... Eh, yo te atiendo.

¿Cómo dices que te llamas? Carol.

Muy bien, Carol. Mi mesa está en aquella zona.

Espérame allí, no tardo nada.

Gracias.

Alejandro Somoza está a punto de aterrizar en Madrid.

Si te parece bien, me gustaría ir a verle

esta misma tarde para dejarle claro

que le vamos a tener permanentemente en el punto de mira.

Es justo lo que había pensado,

pero preferiría ser yo, como comisario,

quien le diera la bienvenida.

Te acordaste de colocarla. -Por supuesto, don Alejandro.

Cuando me lo pidió entendí

que era lo más importante del despacho.

  • Capítulo 206

Servir y proteger - Capítulo 206

23 feb 2018

Alicia, que vuelve al trabajo en la comisaría, tendrá a Iker como nueva pareja. La relación entre ambos no comenzará con buen pie. Elías consuela a Miralles que está muy afectada por la marcha de Antonio a París. David y Paty empiezan a hacerse amigos.

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  1. Queiroz

    Venga Carmen, dejemos de verla juntos, le acompaño. :-D

    08 mar 2018
  2. Esteban

    Haber un médico sin sus herramientas,es como un policía sin arma.Tampoco hubo movilización policial en ese momento,aunque si pudo hacer el gesto de acercarse.Un fallo general.

    28 feb 2018
  3. me

    María y Antonio se han vuelto muy pesados de repente.. El personaje de Jairo es un chiste, siempre tropieza con la misma piedra. Algunas escenas se ven muy forzadas.

    28 feb 2018
  4. Carmen

    Me gustaba la serie pero con tanto cambio de personajes principales ya me está resultando pesada y las nuevas tramas tampoco me resultan interesantes. Creo que estoy a un paso de dejar de verla.

    26 feb 2018
  5. Kathy

    Yo tampoco entiendo porque los guionistas mataron a Rober. Su pareja con Alicia era la chispa de la comisaría y su matrimonio tenía mucho tema.... A Espe también le quitaron la pareja cuando la cosa empezaba a tener vidilla y Antonio se va a Paris de repente..... Qué pasa en esta comisaría, es que ser policia está reñido con mantener una relación estable. Yo ya he dejado de verla.... Para mí la serie ha perdido la gracia que tenía.

    25 feb 2018
  6. Verónica

    Por quééé mataron al personaje de Robert. Personajes nuevos súper patéticos. Espe y María no tienen suerte en el amor. Marcelino y Montse la pareja más aburrida del mundo, a Antonio de repente se han entrado unos arr arranques que nada que ver con su personalidad. Patty, el gimnasio.... En qué se ha vuelto la serie?.

    24 feb 2018
  7. elenaloncar

    Elena desde argentina. no me queda claro.cuando le disparan a Robert estaba Antonio..comi medico no tuvo ninguna reaccion...eso fue un error del libreto

    24 feb 2018
  8. criolla

    No me queda claro, el mulato Tano es colombiano con acento español? O que? Pienso que fue una metida de pata matar a Robert. Una excelente serie.

    24 feb 2018