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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 184 - ver ahora
Transcripción completa

Deberías callarte, amigo.

-Tú te cuidas mucho de no ser el brazo ejecutor

pero luego pagas a otros para que se ensucien las manos por ti.

-No sabes lo que estás diciendo,

esto no se va a quedar así, Elías.

Porque te va a salir muy caro

hacer este tipo de acusaciones en público.

-¿Y tú qué quebraderos de cabeza tienes?

-Pues uno tremendo con Karim.

-¿Tan pronto? Pero si acabáis de empezar.

-Precisamente por eso.

Estamos en el momento en el que se supone

que los sentimientos y el deseo están a flor de piel.

-Sí. -Pues no.

Porque Karim y yo

todavía no nos hemos acostado juntos.

-Bien, si no puede ser antes,

mañana quedamos y me das más detalles.

¿Alguna novedad?

Parece que el primer envío de cocaína de Somoza a Madrid está al caer.

Pensábamos que solo estaba tanteando el terreno para establecerse,

no creí que fuera tan rápido.

¿Ese Toreno es de fiar? Totalmente.

Mira, no estoy para bromas.

Me vas a decir su nombre y apellidos,

el tiempo que lleva pasándote información

y por qué crees que es de fiar. ¿Te crees que soy tonto?

Toreno es mi chota.

Me ha costado mucho ganarme su confianza.

Haz el favor de no mirarme de esa manera.

Bastantes miraditas tengo en casa.

Mejor la mía que la de Ibarra, ¿no?

¿Adónde quieres ir a parar?

A que Régimen Disciplinario debe estar a punto

de venir a hablar contigo.

Emilio, lo entiendo perfectamente,

pero tiene que haber alternativas menos dañinas.

El daño ya está hecho, ¡maldita sea!

Me lo hiciste tú, así que, por favor...

Cállate de una vez, ¿vale?

¿Quieres decir que yo tengo la culpa de todo esto?

Por supuesto que sí.

Ojalá nunca te hubieras cruzado en mi camino, Lola.

Está tomando Bromazepam.

Me juró que no lo tomaba desde hace tiempo,

pero yo sabía que no, y le pillé.

Yo creo que es la causa de que esté perdiendo la cabeza,

de que no se acuerde de las cosas... Sí, sí, precisamente hoy

quería hablar con él de las pastillas.

Esto que me estás contando es muy grave.

¿Y con tus compañeros de Distrito 2? Bueno, me llevo.

¿Y de chicas? ¿Tienes novia?

¡Qué voy a tener novia!

Chicas hay muchas, pero pasan de mi culo.

Lo tuyo sí que es alucinante:

caes simpático a las tías, tus compañeros te aprecian,

eres buen poli... ¿Has dicho que soy buen policía?

Anda, olvida esta mierda de conversación.

Voy a llamar a Toreno.

-¿Tomas Bromazepam sin receta médica?

(RESOPLA)

Voy a repetirte la... ¡Vale! Sí, sí, sí.

Lo tomo.

Lo tomo porque es lo único que me ayuda a calmar los nervios.

¿Me vais a detener por eso?

Siento comunicarte que Régimen Disciplinario

ha abierto un expediente contra ti.

Te van a llamar para citarte.

Lo más probable es que te suspendan de empleo y sueldo,

y durante ese tiempo dejes de ser comisario de Distrito Sur.

(Música emocionante)

¡Joder!

H50 para K8, ¿me recibe?

"Adelante, K8 para H50".

Soy Roberto Batista de Distrito Sur.

Informar de un tiroteo entrando al Bosque del fresno.

Unos tipos nos han atacado y han huido en moto.

"¿Víctimas?" Dos muertos.

Uno de ellos mi compañero,

Salvador Jerez, de Distrito 2.

El otro es un civil.

"Le mando dotación médica y policial".

Los asaltantes huyeron en dirección sur.

Llevan casco y chaquetas negras, iban en una moto oscura.

"De acuerdo. Ponemos en marcha el dispositivo".

Gracias. Me mantengo a la espera.

¡Aguanta! Aguanta, que está viniendo la ambulancia.

Valentina...

Valentina...

No te esfuerces que te van a ayudar, de verdad.

¡Mierda!

¿Tenéis algo más que decirme?

Creo que he sido completamente sincera contigo.

Sí, Ibarra, sí.

Tú eres solo el mensajero de Régimen Disciplinario,

pero quien lo ha instigado has sido tú.

Has movido muy bien los hilos, Claudia,

no has parado hasta verme en esta situación.

Eso que dices es muy injusto.

Estoy hablando con Miralles.

Pero ella se ha quedado sin palabras.

Prefiero no decir nada.

Nadie te está echando, Emilio,

simplemente estás citado en Régimen Disciplinario.

Sabes muy bien que has cruzado muchas líneas rojas.

Te lo he puesto en bandeja de plata, Claudia.

Si lo que pretendes es defenderte atacando,

lo único que vas a conseguir es denigrarte.

Yo solo digo que unos ganan

y otros pierden. Todos perdemos.

No habéis tenido ningún tipo de consideración

conmigo, con mi situación.

No te voy a tomar en cuenta todo lo que dices

porque estás bajo los efectos del Bromazepam o de lo que sea.

Solo te digo, por favor, que te pongas en terapia

y dejes de una vez el alcohol y las pastillas.

Ya me gustaría veros a las dos en mi situación.

Con mi vida de mierda,

todo mi futuro tirado por la borda.

Viendo tu comportamiento, es más que evidente,

que eres tú quien juega con tu futuro.

¿Y qué más me da ya?

No tengo nada que perder.

No puedes refugiarte en las pastillas.

Harías muy bien en escuchar a Claudia.

Te he allanado el camino para tu ascenso, ¿verdad?

Emilio,

te estás equivocando de pleno.

Me estás acusando de querer tu puesto

y estás acusando a Lola

de ser ella la responsable de tu caída en desgracia.

Pero nosotras no te hemos fallado, eres tú,

solo tú eres el responsable de lo que está sucediendo.

Le faltó tiempo a Lola para chivarse.

Deberías estar agradecido de que nos preocupemos por ti.

Habéis hecho frente común para derribarme,

y muy pronto haréis leña del árbol caído.

Emilio, céntrate en tu rehabilitación...

¡Por favor, Miralles, por favor!

Métete tus consejos donde te quepan, ¿eh?

Y, por favor, vete de mi despacho.

Emilio, escúchame, ni yo quiero tu puesto,

ni Lola quiere tu desgracia.

Pero nosotras no te podemos ayudar si tú no lo haces.

Busca un especialista en adicciones,

y cuando estés limpio,

vuelve al frente de la nave, te necesitamos

y eres un buen comisario. ¡Que te vayas de mi despacho!

¿No me has oído? No, mira,

mejor cojo yo mis cosas y así...

te dejo el sitio libre que es lo que quieres, ¿verdad?

¡Venga!

Estas son las propuestas de menú y te las quería enseñar.

Pues vistas por encima,

el que más me gusta es el número dos.

Este es un poco más caro, pero incluye jamón de bellota.

Entonces no hay más que hablar: el dos.

Vas a tener de aliado a Rober.

Es la misma empresa del banquete de mi boda con Montse.

Sí, me encantó, pero yo no quiero que estemos sentados.

¿Y cómo vamos a estar?

Les he pedido unas propuestas más creativas

y que haya un cóctel, así podemos hablar todos con todos

y cambiarnos de sitio. Como tú digas, cariño.

Te lo mando por email y se lo enseñas a Montse.

Perfecto.

Aún quedan muchísimas cosas que preparar.

Mamá seguro que me habría asesorado muy bien.

Más bien te habría conducido,

no sabes lo obsesiva que fue con nuestra boda.

Estuvo en todos los detalles.

¿Ah, sí? Recuerdo que regateó

el precio de la barra libre,

escogió todas las canciones que sonaron...

Y echó al fotógrafo que nos hizo unas pruebas

pero que le parecieron horrorosas.

Eso sin contar la de pruebas y cambios

que le pidió a la modista que le hizo el traje de novia.

Era un día muy importante para ella, y quiso que saliera perfecto.

Eso mismo pensé yo

hasta que se me cayó la venda de los ojos.

Carmen se preocupó de organizar una ceremonia rápida y espectacular,

para enmascarar su realidad.

Estaba embarazada de otro.

Venga, papá, no pienses en eso ahora.

Hija, lo siento. Perdóname.

No me gusta verte así.

Piensa que esa boda puso los cimientos

a una familia que ha sido feliz durante muchos años.

Familia de la que formamos parte tú y yo.

(Teléfono)

Perdón.

¿Sí?

¿Un tiroteo? ¿Cómo está Rober?

Claro, voy para allá.

Ha habido un tiroteo en una operación donde estaba Rober.

¿Y está bien? Sí, pero no tengo los detalles.

Cariño, cuídate. Llámame.

Hasta luego.

Hay que ver lo guapa que está Alicia últimamente.

-Guapa y radiante que va la novia.

-Bueno, ha llegado el sobre de Romerales.

-El único cliente que paga nuestros honorarios al contado.

Una especie en extinción.

Con casi 80 años que tiene, no creo que quiera cambiar ahora.

En cualquier caso, bienvenido sea su dinero.

Y su lealtad.

Que aunque sea pequeña su empresa,

ha estado con nosotros a las duras y a las maduras.

-Cierto.

Te dejo que tengo videoconferencia con Adosados Cifuentes.

-¿Cómo?

Nos abandonaron por lo de Mayoral.

-Ya es hora de recuperarlos, Marcelino.

-Sí, señor, te veo muy animado. -No nos queda otra.

-Suerte.

-¿Se puede?

Han pedido un técnico del aire acondicionado.

-No sabía nada.

-Estuve la semana pasada

por un problema de ruidos en los conductos de ventilación

de la sala principal. ¿Me recuerda?

-No lo recuerdo, lo siento.

Ahora mismo me viene muy mal que ande usted por aquí,

tengo mucho trabajo.

¿Qué tiene que hacer? -Pues...

hay que abrir el techo y revisar la instalación

porque si no se hace, el problema se puede agravar

y afectaría al resto del sistema.

Usted me dirá.

-Aprovecharé para hacer llamadas a clientes desde otro despacho.

Solo le pido que se dé prisa y que no se alargue mucho.

Y tenga cuidado dónde coloca la escalera,

no me vaya a manchar algún papel que tengo encima de la mesa.

-Vaya tranquilo. Coloco la escalera ahí.

¡Rober!

Alicia...

¿Estás bien?

Qué desastre...

¿Estás herido? No, la sangre no es mía.

Es de ellos.

¿Salva ha muerto?

De verdad que ha sido todo tan deprisa...

Llegó una moto y...

el que iba de paquete empezó a disparar ráfagas.

Yo me he librado de milagro, Alicia.

El juez está de camino

y la Científica está haciendo su trabajo.

Vamos a comisaría y podrás reportar a Miralles.

Vale.

Ya se lo he dicho a su compañera,

no puedo pagar esos recibos.

Sí, son muchos.

Es que usted me está hablando de...

Yo no sé qué es eso de los intereses vencidos.

Usted me habla de números

y yo le hablo de mi casa, de la casa de mi familia.

Disculpe, no quería...

Perdón.

Entiéndame, mi mujer no tiene trabajo

y yo solo tengo cuando me entra.

Sí.

-Oye, no te pago para que pierdas el tiempo hablando por teléfono.

-Le vuelvo a llamar en otro momento, ahora estoy trabajando.

Disculpe, pero tenía que contestar la llamada.

-Te dije que te dieras prisa, ¿cuánto te falta?

-Se está complicando más de lo que pensaba.

-Pues acaba, que tengo que trabajar.

-Disculpe, pero tendrá que darme más tiempo.

-Buenas noticias, Marcelino,

hemos recuperado Adosados Cifuentes.

-Genial. -Están conforme

con la propuesta económica que les he preparado.

Piden que les redactemos el contrato para reincorporarse.

-Eso es magnífico.

Entre esto y las incorporaciones de la semana pasada

vamos a ver la luz al final del túnel.

-En unos meses recuperaremos la estabilidad financiera

y podremos respirar tranquilos. Eso sí,

también te advierto que vamos a ir cortos de pasantes.

-¿Y podemos contratar a un nuevo ya?

-Si me das permiso para hacer números,

te lo digo enseguida.

-Te acompaño. Aquí no puedo trabajar.

Necesito en media hora recuperar mi despacho, ¿entendido?

Estas manchas de sangre no se me van.

Déjalo.

¿Cómo estás, Rober?

Vivo.

Sabes que puedes pedir ayuda psicológica si quieres.

No lo necesito. Gracias. Los psicólogos...

suelen ayudar mucho en este tipo de circunstancias,

pero si has decidido que no, no voy a insistir.

Venga, sentaos.

Miralles, ¿se sabe algo de la investigación?

De Científica todavía nada, es pronto aún.

Y el forense sigue con lo suyo.

Esperemos que las huellas de la moto en el suelo

arrojen algunas conclusiones.

También estamos buscando cámaras que pudieran haber grabado algo.

Y estarán analizando los teléfonos de Salva y de su confidente.

Sí. Karim y los compañeros de la UIT de Distrito 2

se están coordinando.

Rober,

ponte con la declaración, y en cuanto termines,

te vas a casa, ¿vale?

Yo hablaré con él.

Apareció el "confite" de Salva corriendo

porque lo perseguían en moto.

Yo saqué mi arma para defenderme, pero...

cuando me quise dar cuenta estábamos metidos de lleno

en un tiroteo de los gordos.

Está claro que esta gente eran profesionales.

No eran cualquiera.

¿Pudiste ver el arma?

Tipo Uzi. ¿Y la moto?

La moto era de gran cilindrada.

No me pude fijar bien, pero...

era una moto potente.

¿Alguna hipótesis?

Pienso que sabían que nos iba a dar el chivatazo y...

quisieron callarle la boca para siempre.

¿El "confite" llegó a contaros algo antes?

No le dio tiempo,

lo mataron antes de que pudiera hablar.

¿Crees que Salva era un objetivo para ellos?

No, dispararon a Salva como podían haber disparado

a quien estuviera por allí.

Disparar indiscriminadamente

no es algo que hacen nuestros delincuentes habituales.

A menos que se quiera provocar una masacre.

Y hacer demostración de su poderío.

Está claro que eran narcos colombianos.

Tiene pinta de ser narcotráfico a gran escala.

Sabemos que Somoza está sentando las bases de su negocio,

probablemente era un mensaje para la competencia,

para decir que está dispuesto a todo para ganarse el territorio.

Se avecinan tiempos difíciles,

hay que coordinarse muy bien con Distrito 2.

Si los colombianos han venido para quedarse,

tenemos que estar preparados, ¿vale?

Tenemos que saber cómo son, cómo funcionan.

¿Has hablado de Salva con el comisario de Distrito 2?

Salva no tenía casi familia.

Pobre...

Murió en acto de servicio, así que, se le hará un homenaje.

Se lo merece.

Me gustaría que una representación de Distrito Sur

estuviera en el homenaje de Salva.

Justo antes de que apareciera Toreno,

Salva se confesó conmigo,

me dio una lástima...

¿Por qué dices eso? Salva me contó...

que se sentía muy solo

y que se ponía una coraza para mantener a todos a raya.

Rober,

ponte con esa declaración, y en cuanto termines,

te vas a casa, ¿eh?

Te das una ducha, te cambias de ropa y descansas.

No necesito descansar, de verdad.

Es una orden, Rober.

En cuanto te recuperes, te quiero con los cinco sentidos

en este caso, y a ti también te quiero dentro, Alicia.

A sí que, a descansar. ¿Entendido?

Venga, vamos.

Podéis iros. Venga.

Hola. Pasa, pasa.

Bueno, estás en tu casa.

¿Tu nombre era...? -Jairo.

-Eso, Jairo.

Si no me equivoco, venías a apuntarte al gimnasio.

-La verdad es que no. -¿Cómo que no?

-Me dijiste que no queríais gualtrapas como yo

y tu padre me echó de malas maneras.

-Cierto, cierto, pero...

va siendo hora de que te digamos la verdad, era todo una prueba.

Y ahora...

-Debo tener piel de cocodrilo porque no noto nada.

¡Dale, dale más!

Oye, Paty... -¿Qué?

Esto tiene que tener su recompensa, ¿no?

-Ya lo veremos.

Ahora concéntrate y dime lo que sientes.

¿Estás bien?

-¡Oh...! -¿Estás bien?

¡Ay! Me has dado calambre.

-Se confirma, Paty, entre tú y yo saltan chispas.

O sea, que oficialmente tú y yo...

-Somos pareja.

-Qué dura es la vida del deportista, macho.

-¡Queco! Te has dignado a venir. Muy bien.

-Te dije que vendría. -Me lo dijiste.

A sudar la camiseta un poquito.

-Necesito estar a tono para la diversión, ya sabes.

Salir de fiesta desgasta mucho. ¿Y tú?

-¿Yo qué?

¿Por qué tienes ese careto de sufrimiento?

¿No aguantas con la elíptica?

-La elíptica la tengo mucho más dominada que tú.

Pero estoy rayado con otras cosas.

-A ver si lo adivino. ¿Es por una tía?

-Lo has adivinado, eres adivino.

-No es tan difícil. ¿La conozco?

-La conoces, sí. Curraba aquí.

Paty, la hija de Max.

-Es verdad, estaba bien buena esa chica.

-Cuidado. Cuidadito que estuvo conmigo.

Lo dejamos y se fue a Barcelona a vivir con su padre.

-Vaya. Lo siento.

¿Qué os pasó? ¿Se marchó con otro maromo?

-Qué va, se acabó y punto.

Cada vez que estoy aquí, tronco...

no me la puedo quitar de la cabeza.

Tengo ahí todo el tiempo su voz, sus ojos,

cómo me miraba, cómo me sonreía,

cómo me hablaba...

-Lo que pasa es que sigues enamorado de ella.

-No te puedes hacer una idea de cómo, tío.

Con decirte que hay momentos en los que...

me planteo dejar las cosas aquí

y lanzarme a recuperarla a lo loco.

Me voy, que me lo pide el cuerpo.

Pedirle perdón y a muerte a recuperarla.

Pero luego pienso: "Jairo,

Jairo, ¿tú adónde vas?"

"Poniendo que te salga bien, en el mejor de los casos,

vas a repetir los mismos errores,

vais a volver a discutir por lo mismo,

esa relación está condenada".

-¿Qué?

-Tronco, pero tú...

¿Pero de qué vas?

Te estoy contando mi vida, ¿y tú te ríes de mí?

-No te enfades, hombre, me parece estupendo lo que cuentas.

El problema es cómo lo cuentas. -¿Cómo lo cuento, tío?

-Con un tono bajonero. -¿Un tono bajonero?

-Sí.

Tienes un tono bajonero y eso te convierte en un muermazo.

No me extraña que andes siempre solo, nadie te aguanta, colega.

-Mira, yo ni ando siempre solo ni tengo un tono bajonero.

-No, no, claro que no.

A ver, ¿cuántos amigos tienes?

-Vete por ahí, hombre. -¿Lo ves?

Te has focalizado en esa chica, y has pasado de los colegas.

Ahora que esa chica te falla, no tienes colegas, ¿es correcto?

-No exactamente. -¿Hace cuánto lo dejaste?

-Dos meses, ¿por qué? -¿Dos meses?

Eso es mucho tiempo, tío.

-Tronco, ¿tú, alguna vez,

has querido a alguien, te ha importado alguien?

Cuando alguien te importa y lo pierdes,

yo te aseguro que se necesita un tiempo

para recuperarse.

-Sí, cuando...

cuando pierdes a alguien se necesita un tiempo para recuperarse, sí.

Mis colegas del polígono están todos echados a perder.

El destino me separó de mi chica y vengo al gimnasio

a escapar de mis fantasmas...

Tono bajonero, tronco, eso es lo que eres.

Un tono bajonero.

Y si vas a replicar, más te vale no hacerlo en ese tono.

-¿O qué? -¿O qué?

Por lo menos hemos conseguido algo:

frenar esa hemorragia de melancolía que tienes...

¿Sabes el siguiente paso?

Salir de fiesta.

¿Qué te parece esta noche?

Salima, ponme otra de lo mismo.

Por favor.

Comisario, ¿no cree que debería irse a casa?

Se le ve un poco... ¿Qué pasa?

¿Me ves perjudicado acaso?

Cansado.

Lo digo por su bien.

¿Tú también me quieres ayudar?

Me río yo de todas esas almas caritativas.

¿Qué harían si tuvieran que lidiar con la que tengo yo en casa?

Discúlpeme, no me quería entrometer. Pues te has entrometido.

Así que, por favor, déjame en paz.

¿Qué? ¿Me vas a poner otra?

Ah, ¿no?

Ya buscaré otro sitio donde me atiendan mejor.

Cóbrate, anda.

Hombre, Emilio, ¿cómo estás? Como el culo.

Sí, y gracias a tus dos mujeres.

Claudia e Ibarra se han conchabado

para mandar mi carrera al retrete.

Y, de paso, arruinarme la vida un poco más de lo que la tengo.

Si quieres nos tomamos un café y me lo cuentas.

No tengo tiempo.

Por si no lo sabes, tengo mucho follón en casa.

Bueno, eso está bien,

que pases unos días con Natalia y con tus hijos.

Necesitas tiempo para cambiar las dinámicas que no te funcionan.

Claro,

tiempo que Claudia utilizará

para acomodarse un poco más en mi sillón, ¿verdad?

¿Sigues tomando ansiolíticos?

¿Qué pasa? ¿Tú también quieres darme algún consejo?

Baja el tono.

Perdona que sea un pesado,

pero creo que necesitas el apoyo de un psicólogo.

¿Un psicólogo que diagnostique que estoy loco?

Y así Claudia tendrá vía libre, ¿verdad?

¿Cómo puedes ser tan mezquino y meterte con Claudia

después de lo que ha hecho por ti? ¿Qué?

Tú sabes lo que ha pasado,

teniendo que enfrentarse sola a la crisis de Elías.

A la agresión de Nacha.

Al desmantelamiento de Planeta Libre, ¿te has enterado de algo?

Porque yo sí.

Claudia casi no tiene vida privada y todavía te metes con ella.

A mí no me hables así.

Si hace todo eso es porque es ambiciosa

y espera convertirse en la comisaria de Distrito Sur,

y mientras a mí que me den, ¿no?

¡Hombre!

La traidora chivata.

Mejor lo dejamos.

Te encanta verme en la mierda, ¿verdad?

Emilio, por favor...

No me alegro de ver que estás pasando un mal momento.

¿No estás feliz de verme como un perro apaleado?

No seas paranoico.

Eres la segunda persona en cinco minutos que me llama loco.

¿Eso es lo que veis en mí? ¿Un loco?

Pues claro que no.

A mí me gustaría que volvieras a encarrilar tu vida.

Mira que eres falsa...

Sé que has ido con el cuento de las pastillas a Ibarra.

Yo a la inspectora Ibarra no le he dicho nada.

Entonces, ¿a quién se lo has dicho?

Claro...

a tu querida inspectora jefe Miralles,

a esa que me quiere quitar el puesto, ¿verdad?

Emilio, yo lo único que he hecho ha sido compartir con ella

mi preocupación por tu equilibrio emocional.

Vendes a una persona que ha sido importante en tu vida,

¿y encima te quieres colgar una medalla?

¿Cómo puedes ser tan cínica?

No digas eso, por favor, porque me duele.

¡Más me duele a mí!

Yo he confiado en ti,

te he propuesto para el puesto que ocupas...

Te entregué mi corazón, Lola.

Me enfrenté a Augusto Contreras,

hubiera dejado a mi mujer, a mi familia...

¿Y cómo me lo pagas? Con una traición.

Pero qué gran venganza, qué gran venganza.

Emilio, déjame. -¿Qué ocurre, comisario?

Que te lo cuente ella. Tú eres su confidente, ¿verdad?

Que tenga problemas, no le da derecho a tratar así a Lola.

Ella no tiene la culpa de nada. ¿Y tú qué sabrás?

Pero qué imbécil soy...

Si tú lo sabes todo.

Eres la cotilla número uno de esta comisaría.

Hágase un favor, comisario, no siga perdiendo la dignidad.

Y cuando esté un poco más centrado,

piense en el daño que se está haciendo

a usted y a los demás.

-Le van a suspender, Espe. -Lola...

Tú has hecho lo que debías hacer.

Él lo pasará mal unos días,

pero cuando vuelva a ser él y recapacite,

se dará cuenta de sus errores.

-No me va a perdonar en la vida.

Me ha acusado de traicionarlo.

-¡Pero no lo has hecho!

Venga, vamos a por un café.

Volvamos a nuestra vida, y deja ya a Bremón.

Te ha demostrado que no merece que sientas nada por él.

-Lo que siento es una lástima...

(Puerta)

Llevas horas trabajando.

¿Tanto curro tienes?

-Pues sí, tengo el circuito quemado.

Menos mal que ver tu cara bonita...

me refrigera el sistema.

-¿Qué haces?

-Rastrear las imágenes de la cámara de seguridad

en la entrada del Bosque del fresno.

-¿Y los de Distrito 2 no te echan una mano?

-Sí, de hecho, nos hemos repartido el trabajo.

Pero ellos se han puesto con el teléfono de Salva

y yo, después de ver estas imágenes, me pondré con el de su confidente.

-¿Y hay resultados?

-No, todavía no, es demasiado pronto.

-Una amiga de Distrito 2

me ha dicho que están conmocionados con la muerte de Salva.

Era un tío bastante conflictivo,

pero no deja de ser un compañero muerto en acto de servicio.

-Y por lo visto, ha sido una muerte bastante violenta.

Han dicho que era cosa de narcos.

-¿Narcos colombianos? ¡Lo que faltaba!

-Ya...

Los traficantes no se detienen con nada.

El tráfico de armas y de drogas es una lacra.

Y los peores de todos son los cárteles.

Tendremos que emplearnos a fondo si queremos atajarlos.

Al menos...

antes de que se hagan fuertes en Distrito Sur.

-¿Y tienes que atajarlo esta noche?

-Pues...

¿A qué te refieres?

-No sé, que te veo demasiado abducido por el trabajo.

-Hombre, abducido no,

es que llevo poco tiempo en esta comisaría

y quiero hacerlo bien.

-Claro, claro.

-¿Qué pasa?

-¿Eh? No...

Nada, nada, no pasa nada.

Tú sigue trabajando

que lo que a mí me pase no tiene importancia.

-Para mí sí que la tiene.

¿Me puedes decir, por favor, qué es lo que pasa?

-A ver...

Es que... Bueno.

Que he estado pensando

que quizá sea el momento de que...

tú yo...

demos cierto...

paso.

Había pensado que esta noche, podía ser la noche.

-Espe, ya llegará esa noche.

Desde que hemos empezado ha habido un montón de líos.

También hemos tenido buenos momentos.

-Pues a mí me parece que estamos mareando la perdiz.

No te rías, por favor, que me siento tonta.

-Perdón, perdón. Dime.

-Pues...

A ver...

Es que yo creo que si no...

hemos dado ese paso,

es porque tú...

-Es porque yo...

-Porque tú no ves en mí

lo que un hombre enamorado ve en su chica.

Quiero decir que no enciendo tu pasión.

Que no te pongo, vamos...

Ya te he dicho lo que pienso.

-¿Cómo que no me pones?

Estoy loco por dar ese paso contigo.

Lo que pasa que...

estoy respetando tu ritmo.

No creo que seas una chica para enrollarse a la primera.

-No, hombre, a la primera no.

Pero a la segunda, igual sí.

-Entonces, igual te he malinterpretado.

Tampoco tú me has enviado las señales muy explícitas.

Igual, en otras ocasiones,

lo has hecho diferente y te ha funcionado.

-Pero ¿eso por qué lo dices?

-Por Hugo Ferrer. -¡Venga ya! Karim...

Pero que Hugo Ferrer es un mamarracho.

No dejó ninguna huella en mí.

No te llega ni a la suela de los zapatos.

Además, te digo otra cosa,

no besa como tú.

-Ah, ¿así que yo beso mejor?

-Mucho mejor.

Creo recordar.

-Pues si lo que pretendías era...

encender mi pasión,

felicidades, porque esto está que arde.

¿Por qué no me das dos horitas y hacemos algo después?

-Algo como ¿qué?

Pasear, ir al cine, a cenar...

-De eso ya estamos servidos.

¿Por qué no vamos a tu casa

o a la mía?

Y volvemos a hablar de este tema, a ver qué solución se nos ocurre.

-Yo tengo la solución. -¿Sí?

No me la digas ahora.

Y ahora voy a seguir.

Adiós.

Ay...

¿Qué pasa, hermano?

Eso digo yo.

Que te veo más la cara que cuando vivías aquí.

¿Quieres cenar? No tengo hambre.

Escucha, esta noche ponen el partido de España,

quédate a verlo.

¿Por qué no?

¿Qué te ha pasado que no quieres ni ver el fútbol conmigo?

¿Te has peleado con la novia? No tiene nada que ver con Alicia.

Entonces, ¿qué? Desembucha que me vas a preocupar.

Dime que no tienes nada que ver con Somoza y con los narcos colombianos.

Anda, tío, te repites más que el ajo. ¡Vuela!

No te escaquees y contéstame.

¿Estás metido en los negocios de Quintero con Somoza?

No te voy a decir hasta dónde me tienes porque...

Me tienes hasta ahí, hermano, hasta el techo.

¿No te dije que vivieras y dejaras vivir?

¿Qué parte no te quedó clara? Por favor, Jairo...

Júrame que no tienes nada que ver con eso, que no estás metido.

Venga, otra vez.

Una vez más, te miro a los ojos. Mírame las manitas.

No, no, no, mírame.

Te lo juro, no estoy metido en nada. Ya está.

¿Tranquilo?

¿Por qué estás en ese plan, tío?

Se han cargado a Salva.

¡Joder! ¿Cuándo?

¿Quién ha sido, tío?

Creemos que ha sido la gente de Somoza.

Nos tirotearon cuando nos iba a dar un soplo.

El "confite" también está muerto, un tal Toreno.

¿A ti te han herido? No, yo estoy bien.

Pero no quiero que te mezcles con esta gente.

Si te pasara algo y esta sangre fuera tuya...

Rober, de verdad, tío, yo no trabajo para los narcos.

No quiero que tengas tratos con ellos.

No, tío, te lo juro que no.

Son muy peligrosos, de verdad.

Si te pasa algo no me lo voy a...

Ven, hermano, ven. Ya está.

Vaya susto. Ya está, tío.

No va a pasar nada de eso.

(Puerta)

Qué oportuno, joder.

Pasa, anda, pasa.

-Buenas.

-Este es un colega del Atlas, el Queco.

¿Qué pasa, tío? ¿Qué tal?

Bueno, lo dicho. Yo me piro.

No me vayas a fallar. Que no, hermano.

-Hasta otra.

¿Qué le pasa a ese?

Vaya cara, ¿no? -No ha tenido un buen día.

-Tu hermano, ¿verdad? -Tú qué sabes si es mi hermano.

-Os parecéis en los gestos, la manera de hablar...

Los dos tenéis ese mismo...

tono. -Como empieces con el tono bajonero,

te meto una patada en el culo que te largo volando.

-Lo que digo es que los dos tenéis cara de estar reconcomidos

por las preocupaciones.

-Tú qué sabes lo que son preocupaciones, tío.

A ti te queda mucha vida para saber eso,

así que, cállate la boca.

-Creo que me voy a ir y ya vuelvo en otro momento.

-Espera, espera, espera...

Por favor, siéntate.

Lo siento.

Me he puesto borde contigo.

Mi hermano me ha contado algo que me ha dejado mal.

-¿Qué pasa?

-Que a veces tiene mal día en el trabajo y me lo cuenta a mí.

-Que te tienes que comer sus movidas.

-No me como nada, me lo cuenta. Es normal entre hermanos.

-Esa suerte tengo yo, no tengo ni hermanos ni hermanas.

-No te envidio, porque tener hermanos es algo muy grande.

-Y correrse una buena juerga también,

por eso esta noche tú y yo lo vamos a pasar de miedo.

-¿De qué me estás hablando?

-Te voy a llevar al garito de un colega que pone música tecno

y prepara unos cócteles, tronco...

que suben el ánimo a un elefante.

-No tengo yo la cabeza ni para música tecno

ni para cócteles de elefantes. Mejor otro día.

-Esa no es la actitud.

La noche es nuestra, amigo.

Buenas noches, ¿se puede?

Qué sorpresa, inspectora. Pase, pase.

Parece que usted y yo somos los únicos que no descansamos nunca.

Me acabo de servir una copa,

pero, no sé, la veo de uniforme,

no sé si quiere una.

No, muchas gracias, estoy de servicio.

Muy bien. Usted dirá.

No me diga que no lo sabe.

Saber, ¿qué tengo que saber?

El oficial Salvador Jerez ha sido tiroteado hace unas horas

a la entrada del Bosque del fresno.

Ha fallecido.

Vaya, no tenía ni idea.

¿Cómo ha sido? En acto de servicio.

¿Y qué se supone que tengo yo que ver en todo eso?

Como usted ya sabe,

Salva estaba investigando el narcotráfico colombiano.

Y el brutal ataque que ha sufrido nos confirma

que los hombres de Somoza ya están actuando en España.

Más concretamente en Distrito Sur.

Verá, inspectora...

con todo mi respeto,

voy a volver a hacerle la misma pregunta:

¿qué se supone que tengo yo que ver en todo eso?

Si ha venido a comentarme lo que ha ocurrido,

no será para invitarme ni al entierro ni al funeral, ¿no?

No le voy a preguntar si está trabajando para Somoza,

porque usted me va a decir que no.

Incluso, voy a suponer

que está usted limpio

en lo que a tráfico de drogas se refiere.

No tiene por qué suponer nada, porque es un hecho.

Por supuesto. Nosotros le hemos investigado

y nunca hemos podido probar nada.

Yo no soy Elías Guevara.

Si yo no puedo probar nada,

no puedo acusarlo de nada.

Le pediría, por favor, que fuese al grano.

Verá,

sé que usted se preocupa por la gente del barrio,

incluso ayuda a los más necesitados.

No sabe cuánto me alegro

que la policía se dé cuenta, por fin, de todo eso.

Entonces, estará de acuerdo conmigo en que sería una desgracia

que la mafia colombiana se instalara en el barrio.

Nos gustaría que nos ayudara a desbaratar los planes de Somoza.

Creo que ya se lo he dicho por activa y por pasiva,

pero se lo repito:

no tengo la más mínima idea de quién es el tal Somoza

ni tengo ningún interés en saberlo.

Claro, pero tal vez haya alguien

de su entorno, algún conocido suyo

que tenga información sobre él,

o sobre alguno de sus hombres.

Tenga en cuenta que cualquier detalle,

cualquier contacto,

o hecho que nos dé pistas

sobre el funcionamiento de la organización de Somoza

sería de vital importancia para nosotros.

No soy tonto, inspectora, y es evidente que usted

no es Elías Guevara, pero ya sabemos todos

la imagen que los policías de su comisaría tienen de mí.

Para ellos siempre seré sospechoso o culpable de algo.

No se haga la víctima, no le estoy acusando de nada.

Es que la duda ofende.

Yo creo que ya he corrido bastantes riesgos

con el asunto de los terroristas de Planeta Libre,

¿no le parece? Me permito recordarle

que fue usted quien rechazó nuestra protección.

Y en lo que a riesgo se refiere,

le recuerdo que fue

una inspectora de mi comisaría quien arriesgó su vida

para salvarle a usted. Sí, claro.

En cualquier caso,

cualquier cosa que tenga que ver conmigo, con su comisaría

o con la policía, preferiría hablarlo

personalmente con el comisario Bremón.

Pues lo siento mucho, tendrá usted que aguantarme a mí.

El comisario Bremón tardará un tiempo en volver a comisaría.

Vaya.

Y eso, ¿por qué? ¿Le ha ocurrido algo, quizá?

No me compete a mí darle explicaciones

sobre la vida personal del comisario.

Ya, no se preocupe.

Mi relación con el comisario Bremón

es lo suficientemente buena

como para llamarlo personalmente preocupándome por él,

y que me explique lo que le haya sucedido.

De todas formas, le voy a decir lo mismo

que le dije al comisario

para dejárselo bien claro.

Deje en paz a mí y a mis hombres,

y no haga más insinuaciones ni acusaciones falsas,

se lo pido por favor.

Porque ya sabemos todos quién es el culpable

de esa mala imagen que pueda tener yo o mi empresa en su comisaría.

Es un compañero suyo,

su protegido Elías Guevara.

Disculpe, ¿mi protegido?

¿De dónde saca usted que Elías Guevara es mi protegido?

Mire usted, inspectora,

yo sé mucho más de lo que usted se puede imaginar

sobre todo lo que se cuece en esa comisaría.

Ya veo que esta visita ha sido una pérdida de tiempo.

No va usted a colaborar.

Me gustaría decirle una cosa más.

Salvador Jerez estuvo destinado un tiempo en mi comisaría,

estuvo a mi mando,

por lo que no me deja, en absoluto, indiferente su muerte.

Llegaré hasta el final para descubrir

quiénes han sido los responsables del hecho.

Y si en una de estas descubro

que está usted relacionado con los narcos colombianos,

me encargaré personalmente de recordarle esta conversación.

Buenas noches.

¿Hueles? Es el genuino pollo al ajillo

según la receta que me ha dado tu madre.

Lleva comino. ¿Has hablado con ella?

Ha llamado mientras te duchabas.

Le he dicho que mejor habláis mañana.

Siéntate que te sirvo. Yo no tengo hambre.

Tengo el estómago cerrado.

¿Quieres que miremos los presupuestos del catering?

¿Por qué no lo hacemos mañana?

Cena tú, anda.

Mira, he conseguido limpiarla.

Está seca y sin rastro de sangre, mañana te la puedes poner.

Igual deberías tomarte mañana el día libre.

Necesitas descansar, y si es necesario,

buscar ayuda, ya escuchaste a Miralles.

Yo lo que necesito es estar activo.

Vale, pero tómatelo con calma.

Es que no me puedo quitar de la cabeza la imagen del tiroteo.

Salva muerto, con sus ojos sin vida...

La moto alejándose...

Luego está mi hermano Jairo, claro.

¿Qué pasa con Jairo?

He ido a hablar con él para ver que no está metido en nada chungo.

¿Te refieres a los colombianos?

Sabiendo de qué pie cojea Quintero,

lo más probable es que haya arrastrado a mi hermano.

Eso son solo suposiciones.

Y no seré yo quien defienda a Quintero,

pero no tenemos pruebas de que trabaja para los narcos.

Igual cuando las tengamos ya es tarde.

Lo digo para mi hermano.

Lo peor que me podía pasar es

que se muera en mis brazos igual que Toreno.

¿Cómo que se murió en tus brazos?

¿No te lo he contado? No lo recuerdo.

Estaba llamando a H50

y, de repente, empezó a toser Toreno.

Yo pensaba que estaba muerto.

Cuando me agaché a ayudarlo,

me dijo algo ante de morir.

Eso no me lo habías dicho, ¿qué te dijo?

Ya, porque me acabo de acordar.

Me dijo "Valentina".

¿Valentina?

No sé, a lo mejor es el nombre

de su novia o de su hermana.

Se supone que al morir nos aferramos

a los recuerdos de nuestros seres más queridos.

Supongo que no tiene nada que ver con el chivatazo que nos iba a dar.

Vamos a esperar a que Karim haga su trabajo

para ver qué esconde el móvil de Toreno.

Me voy para comisaría.

No, Rober, Karim está haciendo su trabajo

y los de Distrito 2 también.

En cuanto tengan información nos la darán.

Vamos a dormir, cariño.

Hoy ha sido un día duro.

La idea de pensar que te podía haber pasado algo me horroriza.

Yo no sabría vivir sin ti.

A ver, María, ¿a qué viene rajarse ahora?

Ya, pero es que tu primo no estaba convencido.

Pues le vendéis vuestra parte y que se quede con la casa.

¿Tan difícil es llegar a un entendimiento?

Me imagino, todos opinando...

No, no, tú por el bar no te preocupes,

céntrate en resolver tus problemas.

Vale.

Un besito. Chao.

-Era María, ¿no?

¿Qué? ¿Sigue entrampada con lo de la herencia de su tía?

-Pues sí, parece que nunca va a volver de Barinas.

-Esto de las herencias es así.

Habiendo pasta de por medio, no hay familia que permanezca unida.

-Ya, y María mediando recibe por todos lados.

-La próxima vez que hable contigo dale un beso de mi parte.

Y haz el favor de cobrarme que tengo faena en la comisaría.

Salima, ¿me cobras?

-¿Tú te has enterado de algún suceso o alguna novedad

que haya podido pasar en el INICO?

-¿Suceso de qué tipo?

-Algo grave, no sé.

-Pues no.

¿El INICO no es el campo de refugiados donde está Eugenio?

¿No te comunicas con él? -Sí, por eso te pregunto.

Porque hablamos a diario y hace dos días que no se conecta.

A mí me da que le ha pasado algo.

¡Hay madre! -¿Qué pasa?

-Que está en línea.

-¿Y qué dice? ¿Está bien?

Bueno. Oye, te...

te lo pago mañana. Apúntamelo.

(SUSPIRA)

Pero ¿qué haces aquí?

¡Ay, por favor!

Cariño, ¿y tus rizos?

No vuelvas a hacerme esto nunca más, ¿eh?

-Sí que me echabas de menos.

-Juan Carlos Gomis fue quien te vio.

¿No te acuerdas de él? -Sí, pero yo no lo vi.

-Estabas en la otra punta del Restaurante Solana

y no quiso importunarte porque te vio muy acaramelado

con tu mujer.

-Quiero reconquistarla y me estoy empleando a fondo.

Ella se hace un poco de rogar.

Es normal, aún está muy dolida. -Ya.

Eso lleva su tiempo, pero ella te quiere.

-Sí, es muy generosa.

Ahora me doy cuenta de lo estúpido que he sido

al poner en peligro a mi familia.

-No todo el mundo es capaz de dar una nueva oportunidad

tras haber vivido una situación como la tuya.

Muchas veces he pensado qué hubiera hecho

si Carmen hubiese vivido

y me hubiese pedido una segunda oportunidad.

-Hasta que no estamos en la situación no sabemos cómo reaccionaremos.

Somos una caja de sorpresas.

-Yo pensé que nunca volvería a amar, y mira...

Estoy colgadísimo por Montse.

-Bueno, te dejo

que tengo que hacer compras antes de volver a casa.

-Te acompaño, voy a tomarme un café.

Aún tengo que revisar contratos y con lo del aire acondicionado

no he podido concentrarme.

-No, no le des más vueltas, mi amor.

Con el banco hablo yo, ¿vale?

Ni se te ocurra abrirles.

Es nuestra casa y nadie nos puede echar de ella.

No, mi vida, no llores.

Yo me voy a encargar de todo, te lo prometo.

Venga, hasta luego.

-¿Aún no has acabado?

-Disculpe, es que...

se está complicando la cosa

y he arreglado unos conductos de la sala de visitas

para luego rematar aquí. -¿Y cuánto te queda?

-Recojo las herramientas y me voy.

-¿Qué haces? -¿Eh? Nada...

-¿Cómo que nada? ¿Me estabas robando?

-Que vi los billetes y pensé que...

-Voy a llamar a la Policía. -No lo haga.

-¿Cómo no voy a llamar? -¡No vas a llamar a nadie!

No me volverás a hablar como si fuera un mindundi

que viene a ensuciar la moqueta de tu despacho, ¿me oyes?

Que sois todos iguales: abogados, jueces, banqueros...

Sanguijuelas que os aprovecháis de la gente humilde,

pero eso se acabó. ¿Me entiendes?

¿Qué pasa?

Que ha hablado con tu padre hace un rato por teléfono

y se ha comportado de forma muy extraña.

¿Por qué? ¿Qué ha hecho? Su manera de hablar

me parecía muy poco natural.

Como si tuviera alguien delante.

Ahora estoy preocupada de verdad.

Mezclar las pastillas y el alcohol lo tiene fuera de sí.

Y lo peor es que no se deja ayudar.

Le dije que fuera a un psicólogo y se puso hecho una fiera.

El desencadenante es que ayer provocó un altercado

en un bar de copas, el Red Lyon.

Por casualidad había allí un compañero de Jefatura.

Y por eso ha llegado a oídos de...

de Régimen Disciplinario e Ibarra.

Igual el nombre de Valentina no es la novia de Toreno

ni nadie que lo quisiera mucho.

Igual tiene que ver con los capos colombianos

y es alguna pista que nos lleve hasta ellos.

¡Para, para! ¿Puedes ampliar esa zona?

Míralo, Valentina no hacía alusión a ninguna mujer.

El comisario será apartado de sus funciones temporalmente.

Tú no eres un periodista cualquiera,

tienes una vinculación muy especial con esta comisaría,

y me gustaría pedirte que nos eches una mano.

Había organizado una timba de póker para hoy,

pero se ha caído uno de los jugadores.

-¿Y en esos casos qué haces?

-Buscar un sustituto.

-Pues vaya faena, tío, espero que no sea mucha pasta.

Vamos a pirarnos. -Espera un momento.

¿Por qué no juegas tú, tío? -No.

-Mira, te digo una cosa, como yo me llamo Queco

tú hoy terminas jugando una partida de póker.

-Se llama Queco,

y es normal que te dé mala espina

porque siempre anda metido en movidas raras.

-Te veo bien informado.

-Pues sí, porque tengo un colega en la sección de deportes

que se metió en más de un lío por culpa de Queco.

Lo empujó a la ruina.

-Puedes coger el dinero y...

llevártelo, no voy a llamar a la policía.

-Eso es calderilla y no me soluciona nada.

¿Te crees que soy imbécil

y te voy a dejar libre para que vayas a la pasma?

¡Vamos!

-No puedo olvidarme tan fácilmente de que has estado a punto de morir

mientras yo estaba a miles de kilómetros de distancia.

-Cariño, pero ahora estamos aquí, juntos.

-Mira, todo esto que me has contado

me ha hecho replantearme muchas cosas.

-Como cuáles.

-Me tomaré una copita de vino...

  • Capítulo 184

Servir y proteger - Capítulo 184

24 ene 2018

Rober sigue en shock tras el tiroteo a Salva y su confidente. Bremón reacciona furibundo a su suspensión. Telmo, un técnico de mantenimiento con problemas económicos, intenta robar en el despacho de Marcelino. Jairo se deja llevar por su amigo Keko.

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