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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 182 - ver ahora
Transcripción completa

Tengo el estómago cerrado con esto de que se va Olga.

a dar una segunda oportunidad a todos,

pero ese chico me da muy mala espina.

Huele a problemas.

-Tú quieres 2000 pavos para ponerte ciego de anfetas.

-¿Qué dices, chaval? -¿Qué digo?

-Ya te dije que estoy limpio. -Estás, ¿qué?

-Limpio. -¿Estás limpio?

-Sí. -¿Sí?

-Sí.

-¿Con esos temblores tienes la cara de decir que estás limpio?

-¡Que no es para vicio,

es para aguantar hasta que encuentre curro!

-¿Cómo se encuentra Sahir? -¿A ti qué te parece?

¿Tú cómo crees que se encuentra un hombre que está en la cárcel

separado de su esposa y sabiendo que no verá el nacimiento de su hijo.

Si lo matan en la cárcel, tú serás el culpable.

-Creo que deberías volver a Ceuta esta noche.

No sabes las ganas que tenía de verte aparecer, Nacha.

Ay, lo sé, inspectora.

Y yo tenía tantas ganas de volver aquí.

Me ha dicho el comisario que te vas a Colombia.

Sí, la verdad es que estoy muy agradecida con él,

me ha permitido agrupar mis vacaciones

que tenía pendientes para hacer este viaje.

-Después de lo que has pasado, te mereces eso y más.

-En Distrito Dos estamos siguiendo la pista

a recientes contactos de la mafia colombiana en España.

Creemos que quieren establecer una red en Madrid.

Concreta, ¿a quién buscáis?

A Fernando Quintero.

Llegado el momento tu jefe, ¿eh?, se quitará el muerto de encima

y te lo cargará a ti.

Él tiene recursos y contactos para irse de rositas.

-Trabajar para Quintero es como estar en la boca del lobo.

-Confía en mí, mamá, que yo sé muy bien lo que hago

y yo no voy a acabar ni muerto ni en la cárcel

ni enganchado a nada, te lo puedo asegurar.

-Ya me gustaría, ya, confiar en ti,

pero es que no sé por qué me da que te estás equivocando y mucho

y que más pronto o más tarde lo vas a pagar.

-Esas pastillas no se pueden tomar sin supervisión médica.

Te pueden llevar

a efectos secundarios muy desagradables.

Te lo agradezco, Antonio, pero

los consejos guárdatelos para tus pacientes,

que no te los he pedido.

¿Estás protegiendo a Jairo?

¿O es que tú también estás a sueldo de Quintero?

¿Me estás llamando corrupto? No, perdona,

pero yo con tu amigo Martínez no tengo que ver.

Para hablar de Martínez te lavas la boca

porque está muerto y era diez veces mejor policía que tú, ¿entiendes?

La boca te la lavas tú para hablar de mi hermano.

¿Se puede saber qué está pasando?

Se oyen los gritos desde mi despacho.

Bien, si no puede ser antes,

mañana quedamos y me das más detalles.

¿Alguna novedad?

Bueno, parece ser

que el primer envío de la cocaína de Somoza a Madrid está al caer.

Pensábamos que Somoza estaba tanteando el terreno

para establecerse. No creí que fuera tan rápido.

¿Ese Toreno es de fiar? Totalmente.

-Sí, tranquilo, ya sé que te debo mucha pasta, tío.

Ya, vale.

Vale, tío, no hace falta que te pongas así.

¡No había ni 100 euros ahí! ¡Yo necesito pasta de verdad!

Necesito 2000 pavos y no me voy a mover de aquí

hasta que los consiga. ¡Tú, echa el cierre!

¡Venga, vamos!

(Música emocionante)

Tranquilo.

-Haremos lo que nos pidas,

pero no hace falta que apuntes a nadie.

-Cállate, ¿eh?

Haced lo que yo os diga y no tendré que disparar a nadie, ¿estamos?

Bien, solamente necesito la pasta, queda claro, ¿verdad?

-Pero ve con cuidado con la pistola. -¡Que te calles ya!

¡Tú, dame el bolso! ¡Venga! ¡Eh!

¿Por qué la miras a ella? El que manda soy yo.

Dame el bolso, venga, vamos.

¡Déjalo ahí, en el suelo!

¡Ahí!

¿Eso que tienes ahí es de oro?

-Es un recuerdo de mi madre... -¡Ya lo puedes ir soltando!

¡Vamos!

-No puedo quitármelo. -Deja que te ayude, ¿puedo?

-Tira.

¡Oye, eh, tú!

¡Vete metiéndolo todo dentro de la bolsa, vamos!

¡Venga!

Muy bien, muy bien, así me gusta. Lo vamos pillando todos, ¿verdad?

Bien.

Déjalo ahí, ¡ahí!

-Bueno, pues ya tienes lo que querías.

¿Por qué no te marchas antes de que alguien salga herido?

-¿Y tú por qué no te callas de una vez, eh?

-No estás en condiciones de empuñar una pistola

y estoy convencida de que no quieres hacer daño a nadie.

Tienes cara de buena persona.

-Mira, como no te calles te voy a reventar, te lo juro.

-Solo te estaba dando un consejo de amiga.

-¡No eres mi amiga, eh! ¡No sabes nada de mí!

¡Te importo una mierda!

¡A todos vosotros os importo una mierda!

¡Eh!

¿Qué te crees, que me voy a confirmar con esto?

Quiero móviles, carteras, quiero todo lo que tengáis de valor, ¿entendido?

Así que venga, vamos a las taquillas. ¡Vamos!

-Pero deja que ella se vaya, está embarazada

y ella ya te ha dado todo lo que tenía.

Deja que se vaya, por favor.

-¿Se puede saber qué haces aquí tú, eh?

-Ha venido a verme, pero ella no tiene taquilla.

Ella no veía a hacer deporte, por favor, deja que se vaya.

Si ya no te puede dar nada más.

-Claro, dejo que se vaya para que vaya avisando a la Policía.

¿Te crees que soy idiota?

-Te lo juro, que no voy a decir nada, te lo juro por mi hijo, por favor.

-Ya, y yo me lo voy a creer.

-Por favor.

-¡Que no! ¡Silencio, silencio ya todo el mundo!

¡Como no hagáis lo que os diga, me voy a liar a tiros!

¡Así que venga, vamos a las taquillas!

¡Vamos! -Vale, vale.

-¡Venga, vamos!

-Tranquilo. -¡Vamos!

-Ven, Amina, no te preocupes.

-¡Venga, rapidito! (RECHISTA)

¡Tira!

¡Tira!

Gracias, Salima.

Una caña, niña.

(ASIENTE)

Si tienes algo que decirme, dímelo ya.

No me gusta que me miren mientras estoy comiendo, ¿eh?

Es que no sé por dónde empezar, la verdad.

¿Qué tal por un poco de educación?

"Buenas noches, comisario, que aproveche".

Sí, que aproveche.

Eh... Le debo una disculpa.

A mí, ¿por qué?

Pues porque me han llegado rumores a comisaría

de cosas que han pasado aquí mientras yo no he estado.

Ahora entiendo el cabreo que se cogió cuando me vio tonteando con Lola.

¿Y se puede saber qué te dijeron, exactamente?

Venga, comisario, no se haga el despistado.

Ya me gustaría a mí estar en su lugar.

Es Lola, menudo pedazo de tía, ¿no?

Todo esto lo digo con el mayor de los respetos

porque Lola, además de parecerme que tiene un físico imponente,

es una policía estupenda, pero es Lola.

Primero,

dudo mucho que la oficial Ramos

considere respetuosos ese tipo de comentarios

y segundo,

te aseguro que nadie quisiera estar en mi lugar

en estos momentos.

Y ahora, si me disculpas, me gustaría terminar mi cena en paz

y, a ser posible, solo.

Sí, no quería molestarle. Pues lo has hecho.

Así que acepta un consejo, Salva:

deja de meterte donde no te llaman

y vete a descansar.

Te recuerdo que estás en este distrito

por una misión delicada y mañana es un día importante,

así que te quiero centrado solo en esa misión, ¿entendido?

A sus órdenes.

Ahora sí que veo al Bremón con el genio de siempre.

A ver, un momento,

¿qué es lo que quieres decir con eso?

Cuéntamelo.

Pues te voy a ser sincero, comisario,

que desde que volví aquí,

no le veo a usted igual.

Le veo caminar como alma en pena por los pasillos,

no parece el mismo.

Y, en fin, teniendo una mujerona como...

¡Bueno, cállate de una vez!

¿Qué pasa,

que Martínez no te enseñó a tener la boca cerrada?

Está bien, no volveré a hablar de Lola.

Claro que no vas a volver a hablar con ella ¿y sabes por qué?

Porque entre Lola y yo

no hay ningún tipo de relación sentimental.

¿Es que no te han contado

que mi mujer tuvo un accidente muy grave?

¿Que está paralítica y no va a volver a caminar?

No, claro.

Eso no te lo han dicho.

Parece que solo le prestas atención

a los chismes que te hacen gracia, ¿no?

No, no tenía ni idea de esto, no.

Claro que no tenías ni idea,

así que no vuelvas a decir que te gustaría verte en mi lugar

porque es algo que no deseo ni al peor de mis enemigos.

Y ahora, hazme un favor,

deja de decir chorradas de una vez

y vete a casa a descansar.

Por supuesto.

Y lo siento.

-Tranquila, Amina,

que en cinco minutos habrá pasado todo, te lo prometo.

-Tú, abre la taquilla y mete todo lo que tengas en la bolsa.

¡Vamos!

(GRITA)

-¡Cállate! ¡He dicho que nada de gritos!

-¿Qué te pasa, Amina? ¿Estás bien?

Tranquila, respira. Ven, siéntate aquí.

Siéntate aquí, vamos a sentarnos aquí.

-¡Yo no he dicho que se siente!

-Pero ¿no ves que tiene dolores? ¡No puede evitarlo!

(RESPIRA FUERTE)

-Oye, ¿estás bien? -¡Eh, quietecito ahí!

¡Venga, abajo! -Vale.

-Creo que son contracciones.

-Tranquila, Amina, por favor.

Respira, va a ir todo bien. Va a pasar.

-¿Voy a perder a mi bebé?

-No, no, no, nada de eso.

No, todo va a salir bien, te lo prometo.

Respira, por favor. (LLORA)

-Escúchame, como te vuelva a oír gritar, te disparo.

¡Te juro por mi madre que te disparo!

¡Venga!

¡Tu turno, coge las cosas!

¡Venga, rapidito, vamos!

¡Eh! ¡Venga, mete todas las cosas ahí dentro, venga!

(GRITA)

¡Cállate!

-¡Quieto, soy policía!

¡No tienes nada que hacer! ¡Baja el arma!

He dicho que bajes la pistola.

(GRITA)

¡Quieto o disparo!

¿Estás bien, Amina?

-Estoy mejor.

-Vale. Quieto.

Álex. -¿Qué?

-Ayúdame. -¿Qué?

-Saca las esposas, están en mi taquilla.

¡Sácalas!

No queremos hacerte daño, ¿eh?

Así que no te resistas. Pónselas.

Quedas detenido y tienes derecho...

(GRITA)

-Amina.

(SUSURRA)

Respira, por favor, tranquila.

-Cada vez son más seguidas.

-Vale, vale, vale, voy a llamar a una ambulancia, ¿eh?

Los médicos sabrán qué hacer, tranquila, pero no dejes de respirar.

Respira, respira.

Respira, tranquila.

Necesito una ambulancia inmediatamente.

-¿Te apetece que veamos la serie que tenemos a medias?

Pues no me apetece mucho, la verdad.

Tengo el estómago cerrado con esto de que se va Olga.

A ella le pasa lo mismo,

por eso se ha ido a acostar tan temprano.

Nosotros deberíamos meternos en la cama pronto

porque la tenemos que llevar al aeropuerto.

Me conformo con un ratito de sofá

tranquilos los dos sin interrupciones.

¿Te has quedado más tranquila después de hablar con Elías?

Pues hombre, sí.

El hecho de que asuma su suspensión de empleo

y sueldo con naturalidad

está bien, no las tenía todas conmigo, ¿eh?

Acumular resentimientos sienta mal a la salud,

pero bueno, de todas formas está reconociendo su responsabilidad.

Eso le permitirá pasar página.

¿Qué te pasa?

Que no te has quedado contenta del todo.

¿Qué te está pasando por la cabeza?

Que te conozco, que te escucho tu runrún.

Pues es que,

que Elías me ha dicho una cosa que me ha dejado tocada.

Es que, aunque luego ha cambiado de opinión,

dice que, al principio,

pues que pensó que yo podía hacer algo más por ayudarle.

¿Y tiene razón? Pues no, no

porque yo hice lo que tenía que hacer,

no podía hacer otra cosa, al menos eso creo.

Ya. ¿Te duele, no?

Que haya pensado eso en algún momento.

Sí, especialmente de Elías porque yo procuro ser justa

y, además, es que siempre defiendo a mis agentes

frente a Régimen disciplinario.

Ya, especialmente a Elías.

¿Cómo "especialmente a Elías"?

Es tu ojito derecho y, además, con la capacidad

que tiene ese hombre de meterse en líos...

Pero ¿qué dices? Yo a él nunca lo he favorecido.

Hombre, no me vas a decir

que con todo lo que habéis vivido juntos

le tratas igual que a todos los demás.

En lo que se refiere a reconocer sus méritos, por supuesto.

Es verdad que yo le permito a él unas confianzas

que a los demás no, Pero ¿qué quieres, hombre?

Han sido muchos años de trabajar juntos,

de hacer tronchas, de... ¡Yo qué sé!

De broncas, de operativos... ¡De todo!

No hace falta que no lo expliques, si ya me lo sé.

A veces me pregunto qué hubiera pasado

si tú y yo no nos llegamos a conocer.

Un momento.

¿Seguimos hablando de Elías?

Sí, es que estoy totalmente convencido

que si yo no me cruzo en mi camino,

tú ahora mismo serías la esposa de Elías, vamos.

¿Tú te encuentras bien? Estás desvariando.

No estoy diciendo ninguna tontería

y no son celos, a ver si lo vas a pensar.

Ah, ¿no son celos? Ya, ya.

¿No será por lo de la foto esa que me encontraste hace años?

Vamos, porque no sé cuándo prescriben esas cosas,

pero ya va siendo hora de que pases página.

Ya no me acordaba de eso, Pero ¿cómo era la dedicatoria?

Espera. (RESOPLA)

Espera.

"Para Elías.

Después de lo que hemos vivido juntos,

te quiere, Claudia".

Algo así, ¿no?

Vamos a ver, ¿tú pretendes

que me acuerde de todas las dedicatorias

que he escrito en fotos de mi vida?

Yo que sé, sí, es verdad que le puse un "te quiero",

pero era de amiga, ya te lo expliqué.

Ya está bien, ¿no?

Lo único que digo es que esa amistad podría haber derivado en otra cosa

si tú y yo no nos llegamos a conocer, nada más.

De verdad, estás sacando unas conclusiones tú solito,

pero tú solito.

¿De verdad te parece tan impensable?

Lleváis años trabajando juntos, cuidándoos el uno al otro.

Compartís una serie de valores, una forma de vida.

Vamos, si os entendéis con una mirada.

Lo vuestro es un matrimonio laboral.

Que sí, hombre, que para ti la perra gorda.

¡Hombre, reconoce que tengo razón!

¡Pues no! O no, o no.

O si no hubieras aparecido tú, a lo mejor yo estaba soltera,

no tenía hijos, yo qué sé.

O hubiera conocido a un australiano y estaría viviendo entre canguros,

¡yo qué sé! ¡Yo qué sé!

Si yo no tuviera razón, tú no te hubieras picado como ahora.

Pero bueno, ¿qué picada yo? Eres tú el que se ha puesto celoso.

No estoy celoso, hombre. No, qué va.

Que no, hombre, que no.

ya sé que me quieres y que no vas a tener nada con Elías,

solo estoy diciendo que si no fuera tu marido,

la persona ideal para vivir contigo hubiera sido Elías.

Que sí.

(Móvil)

Miralles.

Vale, vale, sí, de acuerdo.

Ahora mismo voy para allá.

No me lo digas, de comisaría.

(SUSPIRA) Pues sí, me tengo que ir.

¿Algo grave? ¿Y cuándo no lo es, cariño?

No te preocupes, que llegaré a tiempo

para llevar a Olga al aeropuerto. Voy a cambiarme.

Hola, Lola, ¿qué te pongo?

-Una tónica, por favor.

Es tuyo, ¿verdad?

¿De dónde lo has sacado?

Lo ha encontrado Márquez tirado por ahí

y andaba preguntando de quién era.

Contiene los índices de criminalidad que le has pedido a Espe

para Jefatura, ¿te acuerdas?

Qué desastre.

Bueno, al menos no ha salido de comisaría.

Podría haber sido peor.

Ya, pero acabo de caer que aún no lo he enviado a Jefatura.

Se me había olvidado por completo.

Como tantas otras cosas.

Bueno, tampoco hace falta que exageres.

Vale, es verdad que, últimamente, he estado un poco despistado,

pero la cosa no es tan grave, ¿no?

¿Seguro?

Tengo muchas cosas en la cabeza, Lola.

Y las pastillas que te tomas te ayudan a sobrellevarlo, ¿no?

No sé de qué me hablas.

Hablo del Bromazepan.

Con todos mis respetos, creo que te está afectando a tu trabajo.

Con todos mis respetos, todo el mundo se mete en mi vida.

Emilio, esas pastillas generan mucha adicción.

Tienen que tomarse bajo supervisión médica

y pueden generar efectos secundarios

como confusión, pérdida de memoria, pérdida de concentración,

Ya me lo dijiste. alteraciones del comportamiento.

Lo sé, me lo contaste todo esto y te hice caso.

Ya no lo estoy tomando. Ya.

¿Así, sin más? No, así, sin más, no.

Estoy tomando algo más inocuo a base de hierbas, valeriana

y no sé qué otras cosas más

y ahora, si me perdonas, me gustaría terminar la cena...

Pero ¿qué haces?

Comprobar que sabes leer. ¿Qué pone aquí, Emilio?

Bromazepan.

Cuando he entrado al bar te he visto tomar una,

así que deja de mentirme.

Te miento si me da la gana porque es mi vida.

Estoy harto de que todo el mundo me diga lo que tengo que hacer:

Miralles, su marido, Salva y ahora tú.

Por favor, ¿por qué no me dejáis en paz?

Emilio, si me entrometo en tu vida es por tu bien, ¿no te das cuenta?

Y no me compares con Salva,

al que tu bienestar no creo que le importe.

Vale, ya que te importa tanto, te diré por qué tomo las pastillas.

Porque es lo único que me ayuda a sobrellevar

la mierda de vida que me ha tocado llevar.

Gracias a estas pastillas

puedo dormir tres o cuatro horas al día.

Emilio, no estás bien, ¿no te das cuenta?

Tienes que ir a un médico.

Un médico no va a solucionar absolutamente nada.

Natalia me recuerda constantemente

que yo tengo la culpa de que esté así

y mis hijos me preguntan

que cuándo nuestra vida volverá a ser como antes

y estas pastillas me ayudan a sobrellevar todo esto.

Emilio, lo entiendo perfectamente, de verdad,

pero seguro que tiene que haber alternativas menos dañinas.

El daño ya está hecho, me lo hiciste tú,

así que, por favor,

por favor, cállate de una vez, ¿vale?

¿Cómo? ¿Perdona?

¿Me estás diciendo que yo tengo la culpa de todo esto?

Por supuesto que sí.

Emilio... Si no me hubiera enamorado de ti,

mi vida no se hubiera convertido en el infierno que es ahora mismo.

Ojalá nunca te hubieras cruzado en mi camino, Lola.

Emilio, estás siendo muy injusto.

Ninguno de los dos quería que esto pasara.

Y, sin embargo, aquí estamos,

tú feliz y contenta

con un brillante porvenir en el Cuerpo

y yo en la mierda sin ningún tipo de perspectiva.

Me duele mucho lo que estás diciendo.

¿Quieres que hablemos de dolor ahora? ¿Eh?

¿Quieres?

Lola,

te lo digo por última vez,

deja de preocuparte por mí, déjame en paz.

Me arrepiento de todo lo que pasó entre nosotros

de principio a fin.

Ojalá no te hubiera conocido nunca, Lola. Ojalá.

Muy bien.

Pues le vas a decir a tu jefe de mi parte

que no insista más porque no pienso cerrar

ningún tipo de trato ni de negocio con él.

Y no lo digo por nada personal, ¿sabes?

Lo digo, más que nada, por su propia seguridad,

porque últimamente tengo a demasiada policía

merodeando por aquí.

Así que no le conviene para nada en absoluto

intentar acercarse a mí, ¿de acuerdo?

Ni él

ni ninguno de sus hombres.

¿Os queda claro?

Que tengas una buena noche.

Pasa, Jairo, cierra la puerta.

Me ha extrañado mucho verte por el muelle hace un rato.

¿Hay algún problema? -No, ninguno.

-Entonces, que yo sepa, no tienes turno de noche.

¿Qué pasa?

-Que he tenido problemillas en casa

y he preferido venir a comerme la cabeza.

-¿Problemillas? ¿Qué tipo de problemillas?

Si tu padre está en la cárcel.

-No tiene que ver con mi padre, es con mi madre,

que me está comiendo la oreja a base de bien.

-Una madre siempre es una madre

y lo único que va a querer es lo mejor para su hijo.

Cuando la conocí el otro día me pareció una mujer muy sensata

y muy cabal.

Lo que tienes que hacer es escucharla en lo que te diga

y hacerle siempre caso, te irá mejor.

-Sí, bueno.

Da igual, si ya lo he aclarado todo con ella.

-Muy bien, pues lo que tienes que hacer

es irte a casa y descansar

porque cuando necesite que hagas horas extras,

ya te lo diré.

-Don Fernando, una cosa, ya que estoy aquí,

le quería comentar algo. -¿El qué?

Tú dirás, ¿qué ocurre?

-Pues ocurre que nuestro amigo Salva, de Distrito Dos,

ha estado tanteándome.

(RECHISTA)

-¿Tanteando? ¿Cómo que te ha estado tanteando?

-Como que me abordó por la calle para hacerme preguntas sobre usted.

¿Qué? No me mire así, no hace falta que diga que no le dije nada.

Pero vamos, el tío quiere saberlo todo:

con quién habla, con quién se reúne,

si piensa usted viajar, qué come...

En serio, quiere saberlo todo.

Ya le dije que no soy un chota, pero no se da por enterado.

-Ese maldito policía no va a dejar de insistir.

Parece mentira, pero creo que tiene metido en la cabeza

que los colombianos y yo tenemos que tener un negocio.

¿Qué es eso?

-Fíjese si es tonto que me dio su tarjeta.

-Ya sabes lo que tienes que hacer. -Hombre.

Ya está.

Un problema menos.

-O un problema más

porque el que se acaba de ir cuando estabas entrando

es otro de los hombres de Somoza.

-¿Y qué quería? Si les hemos dicho que no, ¿no?

-Ya le dije que no

y se lo he vuelto a decir ahora mismo otra vez, pero

estos colombianos y la familia Somoza no van a aceptar un no por respuesta.

Tenemos que tener mucho cuidado, Jairo,

porque todo lo que pasó con el Algecireño

se puede quedar en una broma de mal gusto.

en comparación con la guerra que se nos viene encima.

-Yo estaré preparado para lo que venga, don Fernando.

-Vete a descansar, anda.

-Ostras, el Rober.

Qué bueno ver una cara conocida, este sitio me da mal rollo.

Tío, es lo que te has buscado.

No sé cómo se te ocurre hacer algo así.

Cuando he visto tu nombre, he flipado.

Fue un error.

Un error es equivocarse al marcar un teléfono,

esto es otra cosa.

Has apuntado con una pistola a mucha gente inocente,

incluyendo a una embarazada.

La culpa la tiene tu hermano.

¿Qué tiene que ver Jairo en esto?

No ha movido ni un dedo para colocarme en su empresa.

La empresa de Transportes Quintero no es de mi hermano,

él no decide a quién se contrata. Ya, claro, y yo me lo creo, ¿eh?

Fijo que ni lo intentó. Ha pasado de mí, tío, como todos.

Conociendo a Jairo, seguro que le habló bien de ti a su jefe,

te intentó echar una mano.

Tú vas a defenderle haga lo que haga, ¿eh?

Necesitaba pasta y me largó de su casa con 200 pavos.

¿Adónde voy con eso? ¿Querías que te ingresara su nómina?

¡Que me ayudara a salir del agujero!

Sabía que necesitaba pasta y con eso no tenía ni para empezar

y él lo sabía.

Mira lo que he tenido que hacer para conseguir la pasta.

Resulta que la culpa de que hayas mandado

a una mujer embarazada al hospital la tiene Jairo.

¿No? Por no ser más generoso contigo.

No sabía que había una preñada en el gimnasio

y, cuando me enteré, ya era tarde para dejarla marchar.

Mira, Tote, te voy a decir algo.

Le has causado tanto estrés que se podría poner de parto.

La muchacha está de cinco meses, si da a luz, lo pierde.

No me digas eso, colega. Es la verdad.

Y te voy a decir algo más:

es la hermana de un compañero de esta comisaría.

¿De un madero? ¡Joder, tronco, qué marrón!

Te va a caer un buen puro, Tote, así que lo mejor es que colabores.

¿Colaborar en qué?

Tendrás que decir de dónde has sacado la pipa?

La tengo desde hace tiempo, pero no la había usado antes, ¿eh?

Me la consiguió un tío que conocí en Tarifa.

Qué pena me da verte así, Tote, de verdad.

Cómo te has arruinado la vida, tío.

Qué fácil es hablar desde fuera, primero tu hermano y ahora tú.

No sé de qué estás hablando.

Ya veo que los Batistas os creéis los dueños del cotarro.

Pero ¿qué dices, tío?

Es muy fácil, ¿eh?

Muy fácil burlarse de la desgracia ajena.

No me he birlado de nadie.

De chaval ibas pegando palos por ahí, ¿eh?

Y ahora me vienes a darme lecciones, ¿de qué?

Tú eres un hipócrita, eso es lo que eres.

Yo no reniego de mi pasado, pero me reformé,

algo que tú no has hecho, Tote.

Pues enhorabuena, colega,

no todos tenemos la misma suerte para poder cambiar.

No, de suerte, nada,

decidí cambiar mi vida y me he dejado el alma para ello.

Sí, seguro.

¿Tengo que explicarte lo difícil que ha sido sacarme una oposición?

Para empezar, dejé de beber y de fumar.

Me pasaba todo el día haciendo deporte

y por la tarde me iba a la biblioteca a clavar los codos.

Eso mientras los compañeros se reían de mí, los colegas.

¿Tus colegas? Seguro que te has olvidado de ellos,

igual que Jairo se olvidó de mí.

De eso nada, todo lo contrario.

Es lo que tiene tener un amigo policía,

que no viene bien para los trapicheos.

La gente del polígono me negaba hasta el saludo.

Ya, si me acuerdo.

Hasta hicieron una pintada en el portal de tu vieja.

Por no hablar de lo que costó coger confianza con mis compañeros.

Como sabían que venía del polígono...

No me vengas con películas de que has tenido menos suerte

porque me lo he ganado a pulso, tío. A ver qué has hecho tú.

Pues supongo que nada, tronco.

Nunca he pensado que podía llegar a algo en la vida.

Mi madre enfermó cuando era un chiquillo

y la recuerdo siempre en la cama.

¿Y mi padre?

Mi padre pasaba de todo.

Y tú ya sabes que tenía la mano larga conmigo.

Me fui de casa con 17 años y no fue capaz de llamarme

o preguntar algo para saber cómo estaba.

Yo también he tenido un padre violento.

Todos hemos tenido problemas.

¿Quieres que te traiga una manta?

No, tranqui, no tengo frío.

Igual es fiebre, tío, ¿tú qué crees? A ver.

Rober, tío, te juro que quiero salir de esta mierda, ¿eh?

Estoy harto,

pero me han fiado material y debo mucha pasta.

Necesito devolverla para poder empezar de cero.

Te creo, pero suéltame.

Esta vez quería hacer las cosas bien con un curro honrado.

Hablé con tu hermano,

me pateé el polígono entero

e incluso me puse de rodillas ante el chulo de Quintero,

Pero ¿quién va a darle curro a un yonqui?

En cuanto te pongas a tratamiento y te desintoxiques...

¿Y a mi camello qué le digo, tío?

¿Que le pago en unos meses?

Iba a mandar a un matón a por mí.

¿Por eso has atracado el gimnasio?

Estaba desesperado, tronco.

Yo solo quería una segunda oportunidad, como tú.

Tote, lo siento mucho, de verdad, ¿vale?

Voy a hablar con mis compañeros para que te traten bien

el tiempo que estés aquí.

Me gustaría hacer más, pero no puedo.

¡Rober!

¿Qué?

Igual me puedes hacer un favorcillo. A ver.

¿Puedes contarme qué tal le va a la preñada?

Le dije cosas horribles y quiero que tire para adelante, de verdad.

Si le pasa algo, no me lo perdonaría en la vida.

Estate tranquilo, ¿vale?

¿Vienes directa del gimnasio?

-Sí.

No te vas a creer lo que ha pasado. -¿Qué ha pasado?

-Un tipo ha entrado armado con una pistola al gimnasio.

-¿Un atraco a mano armada? -Sí.

El chaval no sabía muy bien lo que hacía

y estaba un poco desesperado.

Como allí no tenían dinero en efectivo,

ha intentado atracar a los usuarios.

-¿Ha intentado o...?

-Bueno, afortunadamente, todo salió bien,

pero tuve que reducirle usando mi pistola.

-¿Tuviste que dispararle?

-No, no, no hizo falta.

-Mira, tanto que me riñes por querer entrar en acción

y ahora la que se va enfrentando a los malos sola eres tú.

¿Por qué estás así, Espe?

Has resulto una situación de riesgo tú sola, sin heridos...

-Bueno, es que sí hay una chica hospitalizada.

Estaba embarazada y,

y, del estrés,

empezó a tener contracciones.

Ahora está con los médicos.

-Qué angustia.

Hay que tener sangre fría

para apuntar a una mujer embarazada con un arma.

No entiendo por qué estás así, Espe.

¿Conocías a esa chica o...?

-Es Amina.

-¿Qué?

-Sí, que vino a devolverme las llaves de tu casa.

-¿Que mi hermana está en riesgo de perder al bebé?

-Pero ¿adónde vas? Que no puedes moverte.

Perdón. Karim, ¿adónde vas? -Tengo que estar con ella.

-Pero que está ahora en Urgencias. ¡Me acaban de echar de allí!

Confía en los médicos, que está en buenas manos.

-No puedo quedarme aquí esperando. Espe, por favor, dime dónde está.

Necesito estar con ella.

(Puerta)

Papá, ¿qué haces despierto a estas horas?

-No podía dormir

y me he puesto a ver álbumes de fotos.

-¿Es por mi viaje?

-Un poco, sí, me he puesto nostálgico, ¿y tú?

-He soñado que no sonaba el despertador

y perdía el vuelo.

-Todavía te quedan muchas horas. Acuéstate, anda.

-No, ya me he desvelado.

Venga, hazme un hueco, que veo fotos contigo.

-Venga.

Estaba viendo fotos de nuestra boda.

-¿Y esa del florero en la cabeza quién es?

-Es la tía Mari Ángeles.

No la llegaste a conocer.

-Cállate, que vas a despertar a mamá.

-No, no. No hay peligro, no te preocupes.

Se ha tenido que ir a la comisaría.

-Lo siento. Últimamente, casi nunca viene a cenar.

-Bueno,

hoy ha habido suerte, hemos cenado los tres juntos

y he tenido media hora de mantita y sofá con ella.

-Bueno, al menos te lo tomas con humor.

-Sí, qué remedio.

Mira, qué guapo estaba aquí, ¿no? Menos canas.

-Se os ve muy felices.

-Sí.

-Papá, ¿te puedo hacer una pregunta? -Sí.

-Cuando te casaste con mamá,

¿sabías que vuestra vida iba a ser así?

-¿Así de feliz, quieres decir? -No. A ver, sí, también.

Pero digo que si sabías que los planes familiares

siempre iban a saltar por los aires

o que nunca vas a saber si mamá viene a cenar,

cuando vuelve a casa o...

-¿O si iba a regresar?

Ya conoces a tu madre, me lo dejó claro desde el principio.

Me explicó con pelos y señales cuál iba a ser nuestro día a día

y yo me hice el valiente y dije que sí,

que podría soportarlo perfectamente.

Bueno, nos teníamos mucho amor.

-¿Y?

-Pues que ha quedado demostrado que nos teníamos mucho amor.

Reconozco que yo

lo he pasado mal en muchos momentos pensando

en lo que podría ocurrir, ¿sabes?

Por mucho que te lo expliquen,

la angustia es algo que no entiendes hasta que no la sientes aquí.

-¿Y nunca te has arrepentido?

-Jamás.

Esto no quiero decir que me haya acostumbrado,

es imposible.

Además, ¿sabes?

Los peligros cambian con el paso del tiempo.

Hace 20 años el miedo que tenía era que le pusieran un coche bomba.

-Y ahora mamá se tiene que enfrentar a otros muchos.

-Cierto.

-Pero bueno, ella siempre dice que no podemos vivir con miedo.

-Exacto.

Pero bueno, ese es el destino de su trabajo, ¿no?

Siempre fue así, desde que me enamoré de ella.

Siempre pensando en pillar a los malos

y en sacrificar su tiempo libre

y dedicarse en cuerpo y alma a su trabajo.

Si no pusiese esa pasión, no sería tu madre.

-Me encanta lo orgulloso que te pones cuando hablas de ella.

-Lo estoy.

De hecho, creo que

he tenido suerte en que me eligiera a mí.

-Yo no sé si podría.

Después de lo de Quico y la amenaza de muerte de Nadia,

de verdad que sentía que no podía respirar.

-¿Se te puso un nudo aquí?

-No sé cómo puedes vivir toda la vida así.

-Porque quiero mucho a tu madre.

-Pues yo me volvería loca.

-Pues ya sabes lo que tienes que hacer,

nada de enamorarte en París de alguien

que ponga en peligro su vida.

Ni bomberos ni policías.

-Ni delincuentes.

No te preocupes, papá, no tengo en mente enamorarme.

Yo voy a poner todo mi corazón en los fogones.

Adelante.

¿Qué haces aquí a estas horas?

Espero que no vengas a traerme ninguna noticia desagradable

del asunto Somoza, porque llevo una nochecita...

No hay ninguna novedad respecto a lo que sabemos.

A ver qué nos cuenta mañana el confite de Salva.

A ti no te da buena espina, ¿verdad?

Solo sé que se llama Toreno, nada más, el contacto de Salva,

es él quien no me da buena espina.

Si has venido a quejarte de él,

te aseguro que has venido en mal momento, ¿eh?

Me han sacado de casa a deshoras y tengo ganas de volver.

Tranquila, me ha quedado claro que tengo que cargar con él.

Venía a preguntarte por la hermana de Karim.

¿Se sabe algo? Pues no.

Todavía no sé nada.

Espe ha quedado en llamarme cuando sepa algo.

¿A qué viene ese repentino interés?

¿La conoces o es compañerismo?

Ni una ni la otra, conozco al atracador.

Es un colega antiguo del polígono.

El chaval es buena gente.

Sí que es verdad que propenso a meterse en líos,

pero tiene buen fondo.

Esta vez se ha metido en un lío de los gordos.

Lo sé.

Tomás Sotoblanco.

Sí, todos le llamábamos Tote.

Tiene antecedentes por menudeo,

ha protagonizado algunos altercados

y, al parecer, es drogadicto desde hace tiempo, ¿no?

Si no tuviera ninguna deuda por las drogas,

no se hubiera metido en esto.

He bajado a verle al calabozo

y tenía un mono que se subía por las paredes.

Ya hemos avisado a Servicios Sociales,

es posible que pueda entrar en un programa de desintoxicación.

Venga ya, no se desintoxican fuera y menos en la cárcel.

Si es que qué asco de mundo, de verdad.

Estás muy negativo, ¿qué te pasa?

Que lo pienso y podría ser yo el que estuviera en su lugar.

Yo también era un bala perdida cuando vivía en el polígono.

Pero tú decidiste salir de ahí a tiempo.

¿No?

Tu trabajo te costó reconducirte, no te regalaron la plaza de policía.

Superaste una oposición muy dura.

Pero las circunstancias me ayudaron más a mí que a Tote.

No te voy a negar

que las circunstancias importan, ¿eh?

La familia, los amigos,

los profesores, el estatus económico...

Pero la mayoría de esas circunstancias

se nos escapan a nuestro control menos una.

¿Cuál? El carácter.

Hay que tener mucho valor

para revelarse contra lo que se espera de uno

y tú lo hiciste.

No deberías sentirte culpable por lo que has conseguido

y Tote, no.

Al contrario, deberías sentirte orgulloso.

Bueno, gracias.

Igual es que me da rabia ver cómo van cayendo mis compañeros

con los que crecí.

El que no está muerto está en la cárcel.

Si Tote hubiera encontrado un empleo...

Bueno, pero igual ese tropezón

le da la oportunidad definitiva de cambiar, ¿eh?

Venga, Miralles, que yo sepa,

el estigma de haber pasado por la cárcel

no ha cambiado a nadie.

¿Y qué podemos hacer, Rober?

Ha cometido un atraco a mano armada con rehenes,

resistencia a la autoridad.

Es posible que el juez tome como atenuante

el síndrome de abstinencia, pero la pena va a depender

de lo que pase con la hermana de Karim.

Amina, no me han dejado pasar hasta ahora, ¿cómo estás?

-Estamos bien.

El bebé y yo, estamos bien los dos.

(SUSPIRA)

-¿De verdad? ¿Y por qué lloras?

-De alegría, hermano,

porque pensaba que lo perdía.

-Te pasa algo y me muero.

-Tranquilo, ya no hay peligro.

He pasado tanto estrés que me han entrado contracciones,

pero me han puesto una medicación que me las ha parado a tiempo.

-¿El niño está bien?

¿Te han hecho una ecografía? -Sí, está perfecto.

El médico se acaba de ir de la habitación.

Hoy me quedo en observación, pero ya mañana me darán el alta.

-Si te pasa algo por mi culpa te juro que no me lo puedo perdonar.

-Tú no tienes la culpa de que me atraquen, Karim.

-Ya, pero yo tengo la culpa de que hayas venid a Madrid.

-Si a mi hermano le pegan un tiro, voy al fin del mundo, si hace falta,

por muy enfadada que esté con él.

-Amina, no quiero que estemos enfadados.

-Yo tampoco.

-Te echo mucho de menos.

Antes hablábamos casi todos los días.

-Yo también echo de menos nuestras conversaciones.

Imagínate,

perdí a mi marido y a mi hermano a la vez.

A veces me siento tan sola...

-No digas eso.

Amina, sabes que a mí me tienes para lo que necesites.

Te quiero mucho.

-Siento haber sido tan dura contigo.

Cuando el atracador me estaba apuntando con la pistola,

solo pensaba en lo tonta que había sido por irme enfadada.

No quería que te llevaras ese recuerdo de mí.

(GRITO DE DOLOR)

-¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sido? ¿Llamo al médico?

-No, tranquilo, que no ha sido eso.

Es una patadita.

-A ver.

Y ahora otra.

Parece que se alegra de escuchar a su tío.

-Seguro que sí. Serás su tío favorito.

-Y el único.

-Quiero que seas tan importante en la vida de mi hijo

como lo has sido en la mía.

-Claro que sí. Será todo un honor.

¿Le has dicho "mi hijo"?

O sea que va a ser un niño, como tú querías.

-Se llamará Hadid.

Lo sabemos desde hace un mes,

pero estaba tan enfadada contigo que no te lo quería decir.

-Supongo que lo tengo merecido. -Un poco.

(Puerta)

-¿Se puede? -Pasa.

-Estaba esperando fuera para daros tiempo a hablar,

pero no me aguantaba más para darte un abrazo.

-Gracias.

Si no fuera por ti...

-Cualquier otro policía hubiera hecho lo mismo en mi lugar.

-Bueno, pero cualquier otro policía no me gustaría

como novia para mi hermano.

Tú, sí.

Eres buena persona.

Karim ha elegido bien.

-Bueno, bueno, en todo caso, le elegí yo a él.

(SE QUEJA)

-Mira, tienes que sentir esto.

Amina, con permiso.

¿Lo has notado?

¿Te das cuenta, Espe, que está vivo gracias a ti?

(SE RÍE)

-Venga, papá, bate con más ganas, con un poco más de garbo.

El truco para que la masa quede esponjosa

es que tenga mucho aire. Venga.

-¡Me van a salir agujetas!

-¡Mamá!

Pero bueno, ¿a qué viene este recibimiento?

¿Eh? ¿No me estaríais esperando?

Nos has pillado con las manos en la masa

y nunca mejor dicho.

Estáis muy locos, ¿eh?

Pero ¿qué hacéis cocinando a estas horas?

No podíamos dormir y nos hemos quedado hablando.

-Claro, y hemos dicho:

"Me voy a ir sin dejar nada preparado".

Qué menos que un bizcocho para que os acordéis de mí.

(SUSPIRA)

Nos vamos a acordar de ti de todas maneras,

aunque no hubiera bizcocho.

Bueno, pero si nos endulza la despedida, mejor, ¿no?

¿Qué tal en la comisaría?

¿Tan grave era?

Pues un atraco a mano armada.

Menos mal que Espe estaba allí y se resolvió sin víctimas.

Ya lo leeréis en la prensa.

Necesito desconectar un poco de comisaría.

Bueno, yo, en todo caso, lo leeré en el avión

porque no te habrás olvidado, ¿no?

¿Cómo me voy a olvidar? ¿De qué me voy a olvidar?

De que en unas horas me lleváis al aeropuerto.

No me olvido, no.

Y, por cierto, nos deberíamos ir a descansar los tres.

Y dejar el bizcocho a medias.

-Mira, le estoy enseñando a papá la receta

para que la hagáis cuando yo no estoy,

pero acaba de empezar la clase magistral,

si quieres te puedes unir. -De oyente, lógicamente.

Oye, ¿qué estáis queriendo decir?

¿Que no soy capaz de hacer un triste bizcocho?

No es triste el bizcocho.

-Bueno, si quieres puedes echarte un ratito.

Te levanto cuando sea la hora.

Si no voy a poder dormir.

He tomado un café para no dormirme en comisaría,

ese es el problema. No.

Además, no me voy a perder la clase magistral de mi hija,

la futura más famosa chef de Europa.

Mamá, no me pongas el listón tan alto.

Escúchame lo que te voy a decir:

a mí no me importa si terminas teniendo tres estrellas Michelín

en París o si terminas poniendo un restaurante en el barrio.

Yo sé que la cocina te hace muy feliz

y quiero que aproveches esta oportunidad al máximo.

Lo voy a hacer, mamá.

Gracias por apoyarme siempre en todo.

-¡Lola!

Que no hacía falta que vinieras, tonta.

-Pero ¿cómo que no? Si soy tu mejor amiga

y los abrazos telefónicos no reconfortan igual.

-Tranquila, si estoy perfectamente, ¿eh?

Ahora mismo tengo una especie de subidón.

-Pues claro, si lo has hecho genial.

(RESOPLA) -Madre mía, qué locura, ¿eh?

-Sí.

-Primero la tensión del atraco, la adrenalina de la detención,

después la incertidumbre de no saber

si Amina se iba a poner de parto o no

y ahora sentir las pataditas del bebé, Lola.

Ha sido emocionante.

-Ven aquí, dame otro abrazo. (SUSPIRA)

-Oye. -¿Qué?

-¿A ti qué te pasa?

-Nada, no, no.

Nada. -¿Cómo que nada?

¿Sabes que no voy a pasar hasta que no me lo cuentes?

-Que no te quiero amargar la noche, Espe, de verdad.

-Venga.

Cuéntamelo.

-Está bien.

Necesito que me digas

si tengo motivos o no para estar flipando.

-Bueno, venga, arranca.

-He vuelto a tener un encontronazo con Bremón,

pero esta vez se le ha ido la cabeza.

Ha perdido los papeles delante de todos en La Parra.

Me ha culpado de absolutamente todo.

-¿Perdona?

-Sí, me ha echado la culpa de ser un fracasado

y dice que ojalá yo no me hubiera cruzado en su camino.

-¿De verdad te ha dicho todo eso?

Ostras, me parece muy fuerte.

Lo que no entiendo es cómo estás tan tranquila.

-Pues porque

intento entenderle.

-Pero ¿cómo vas a entenderle tras lo que ha dicho?

No tienes la culpa de nada. Deberías estar enfadada.

-No, si tienes toda la razón, pero

es que estoy más preocupada que otra cosa.

Creo que Emilio no está en pleno dominio de sus facultades.

-¿Qué quieres decir?

¿Que se le ha ido la cabeza?

-No tanto como eso, pero

tú misma dijiste el otro día que parecía un zombi.

-Bueno, sí, porque está depre, de mal humor,

se le olvidan las cosas...

-Ah, bueno, no te has enterado de la última.

-¿Hay más?

-¿Recuerdas el "pendrive" que le diste

con todas las estadísticas de criminalidad?

-Cómo se me iba a olvidar tras la bronca que me echó por nada.

-Se lo ha encontrado Márquez tirado en los baños.

Y lo peor es que no se había dado ni cuenta

y, por supuesto, que no los ha enviado a Jefatura.

-Pues como lleve la misma empanada para todos los asuntos,

la llevamos clara.

-Creo que esto no es algo puntual, Espe,

creo que esto va a ir a más.

-¿Y por qué estás tan segura?

-Se está automedicando con unos ansiolíticos

que podrían tumbar a un buey.

-¿Sin receta?

¿Y cómo los consigue?

-Tal vez se los estén recentando a su mujer, no sé.

Los empezó a tomar desde el accidente.

Me prometió que los iba a dejar, pero se ha enganchado.

Hoy le he pillado mintiéndome.

-Mentir sobre las adiciones es uno de los primeros síntomas.

-Se ha puesto como un loco, Espe.

Nunca me hubiera dicho esas barbaridades

si no estuviese tomando esa porquería.

Sinceramente, creo que,

creo que no está en condiciones de ejercer como comisario.

-Tienes que hablar con Miralles.

-¿Estás segura? Es que he pensado eso, pero...

-Ella sabrá qué hacer.

-Espe, es que eso sería como traicionar a Emilio

y, sinceramente, no creo que me sintiese muy cómoda.

-¿Y qué vas a hacer?

¿Esperar a que cometa un error más grave?

Tienes la responsabilidad de dar la alarma.

Le vas a hacer un favor a Emilio

y a toda la comisaría. Estamos en sus manos

y si dices que está tan mal, puede ser muy peligroso.

(Puerta)

¿Qué haces despierta a estas horas?

Esperarte.

No podía dormir y tenía un mal pálpito.

¿Estabas preocupada por mí?

Tampoco es tan raro, ¿no?

Con el trabajo que tenemos, cualquier día es el último.

Oye, tampoco te pongas en lo peor, ¿eh?

Si lo llego a saber, te mando un mensaje,

aunque pensaba que estabas acostada.

Pues mira, hubiese sido un bonito detalle.

Estoy tan acostumbrada a trabajar contigo que

se me hace raro no saber en qué andas metido.

Pues hemos tenido un día bastante tranquilo,

aunque bueno, hemos tenido una movida

con un amigo de Jairo. Le hemos detenido.

Ha intentado atracar el gimnasio.

¿El Atlas? Pero ¿y qué pensaba robar allí?

No lo sé, estaba con el mono y ha sacado una pistola y todo.

Menos mal que estaba Espe y lo ha trincado

y lo ha reducido en cuestión de segundos.

Una pena.

Otro colega del polígono que acaba metido en la droga.

Te acuerdas del Culebra, ¿verdad?

Claro.

Al que mató su primo para quedarse con la mercancía.

Sí.

No sé, es como que los que nacemos en el polígono llevamos un estigma,

como que estamos condenados ya de antemano.

No digas eso.

Tú saliste de ahí por tus propios méritos.

Ya, es lo mismo que me ha dicho Miralles.

He estado hablando con ella y me ha ayudado bastante.

(RECHISTA)

Tenía que haber estado contigo.

No tenía que haberle cambiado el turno a Márquez.

Bueno, pero tenías una buena excusa, ¿no?

¿Has apañado ya el menú de la boda?

Pues lo he intentado, pero al final no he sido capaz.

Alicia, es por lo que has cambiado la guardia.

Ya lo sé, Rober, pero no tenía la cabeza

para andar comparando catering, lo siento.

Pues tía, dijiste tú que te ocupabas de eso.

Mañana vamos a tener un día a tope, nos va a pillar el toro con la boda.

Tranquilízate, puedo hablar con Montse y mi padre

y que me den el dato de la empresa que sirvió la comida en su boda.

Perfecto.

Pues nada, que te deje Montse un vestido

y si ves que le sobra un traje a tu padre, me lo pongo yo.

Pero ¿qué estás diciendo?

Rober, estás sacando las cosas de quicio.

Alicia, es que tengo la sensación de que te da pereza casarte conmigo.

Pero ¿por qué dices eso?

No lo sé, no te veo con ilusión de que nos casemos.

Estás diciendo tonterías.

Así que todo lo que te digo son tonterías, ¿no?

Perdona.

Es que

hoy Quintero ha hecho cuestionarme mis propios sentimientos.

¿Qué ha pasado con Quintero, a ver?

Pues que le ha contado a mi padre

que le salvé de la bomba que puso Planeta libre.

Y le ha comido la cabeza diciéndole que,

que lo hice por los lazos de sangre,

que me arriesgué más allá de mi compromiso profesional.

En definitiva, que

le salvé porque él es mi padre biológico.

¿Y qué pasa, que crees que Quintero tiene razón?

¿Que arriesgaste más de la cuenta con él?

No lo sé.

Pero, en estas circunstancias,

lo que necesito es desahogarme contigo

y que no nos agobiemos con los preparativos de la boda.

Claro, hombre, como siempre la boda para lo último.

Me voy a dormir.

Las cosas cada vez están peor con Bremón así

y yo no sé, estoy muy preocupada, Antonio.

Este hombre no puede seguir así.

Vivimos juntos, nos queremos,

hemos superado todos los obstáculos que teníamos alrededor,

está todo bien. Deberías estar contento.

¿Qué pasa?

Que anoche discutí con Rober por no mirar los menús para la boda.

No sé, de fondo había algo más, pero me quedé mal tras la discusión.

Discutir con el novio justo antes de la boda

es lo más normal del mundo.

¿Has hablado a Miralles sobre el comisario?

-Espe, aquí, no.

-O sea que no lo has hecho, ¿no?

(SUSPIRA)

-¿Y si está mal irle con el cuento?

Sería como traicionarle.

-Deberías callarte, amigo.

-Tú te cuidas mucho de no ser el brazo ejecutor,

pero luego pagas a otros

para que se ensucien las manos por ti.

-Mira, no sabes lo que estás diciendo.

Esto no se va a quedar así, Elías,

porque te va a salir muy caro hacer este tipo de acusaciones en público.

-Está bien, vamos al bosque del Fresno.

¿Podemos irnos ya, por favor?

Vale, pero quiero que me cuentes más cositas

sobre el Toreno porque lo único que me has dicho es su apodo.

¿Sí? Pues eso ya es demasiado.

Mira, no estoy para coñas, ¿vale?

Me vas a decir ahora mismo su nombre y apellidos,

el tiempo que te lleva pasando información

y por qué crees que es de fiar.

¿Crees que yo soy tonto, Batista? Toreno es mi chota.

Me ha costado mucho ganarme su confianza.

-¿Tú qué haces con ese? ¿No patrullabas solo con Alicia?

Sí, tengo que atender un caso puntual con él.

Pues vaya papeleta te ha tocado, macho.

Te mira con una cara de perro que no puede con ella.

La que tiene.

Sabes muy bien que se nos está viniendo encima

una tormenta de las gordas.

Y no lo digo solo porque la Policía ya lleve bastante tiempo

siguiendo cada paso que estamos dando, no.

Lo digo también por ese colombiano, ese tal Somoza

que nos está presionando más de la cuenta.

No podemos permitirnos el lujo de cometer ni un solo error,

¿entendido?

-¿Y tú qué quebraderos de cabeza tienes?

-Pues uno tremendo con Karim.

-¿Tan pronto? Pero si acabáis de empezar.

-Precisamente por eso,

estamos en el momento en el que se supone

que los sentimientos y el deseo están a flor de piel, ¿no?

-Sí. -Pues no.

Porque Karim y yo

todavía no nos hemos acostado juntos.

Te ha faltado tiempo para ir a verle y hacerle daño.

No, no te equivoques, Alicia,

si fui allí sencillamente fue para,

para decirle que me siento un padre muy orgulloso

de lo que su hija ha llegado a hacer por él.

-Está tomando Bromazepan.

Me juró y perjuró que ya no tomaba esas pastillas desde hace tiempo,

pero yo sabía que no y le pillé.

Y yo creo que esa es la causa de que esté perdiendo la cabeza,

que no se acuerde de las cosas...

Precisamente hoy quería hablar con el de las pastillas.

En fin, esto que me estás contando es muy grave.

¿Y qué te trae por aquí?

Es que me ha llegado una información bastante delicada

sobre usted.

Ya, y tú, como buen periodista, has venido a comprobar

si es cierto, ¿no?

A lo que he venido es a advertirle

porque rumores como el que me ha llegado

pueden perjudicar bastante su carrera.

¿Se puede saber qué demonios te han contado?

Verá, conozco al camarero de un bar que se llama Red lion.

Le suena, ¿no?

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Servir y proteger - Capítulo 182

22 ene 2018

El intento de atraco de Tote se complica. Lola aconseja al comisario que deje las pastillas pero él pierde los estribos en público. Antonio y Claudia llevan a Olga al aeropuerto. Jairo informa a Quintero de su encuentro con Salva y éste augura que se avecinan problemas.

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