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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 177 - ver ahora
Transcripción completa

Ya te puede estar agradecido.

Me ha dicho que prepara el próximo objetivo,

será Transportes Quintero. Avísale con tiempo,

que guarde lo que no quiera que veamos.

"El atentado era una trampa para ver si me habías delatado,

y has picado, Planeta libre ajusticia a los traidores".

-¿Qué pasa con la policía? Hay mucho movimiento fuera.

-Han retirado la protección, nada más.

-¿Y por qué?

-Porque la amenaza de atentado ha quedado en una falsa alarma

y he solicitado que retiren la protección

de los alrededores de la empresa.

Yo peinaría la zona y pediría dotación TEDAX

para anticipar posibles riesgos.

Voy a solicitar a ver qué nos pueden ofrecer,

hay que localizar a esa mujer y no va a ser fácil,

el polígono tiene muchos rincones.

Han visto a un miembro de la organización terrorista

merodear por el polígono. ¿Esta noche?

Así es. Han localizado la moto, pero no hay rastro de la mujer.

Estate alerta ante movimientos sospechosos.

¿Tú no ves el daño que nos ha hecho tu padre?

-Ahora me estoy dando cuenta, mamá, por favor.

No tienes que irte con Róber, quédate conmigo.

-Que no. -Por favor, confía en mí.

-Me voy con tu hermano.

-Dile que estoy arrepentido de corazón.

Eres el único que me puede ayudar.

-¿De qué parte estás tú? -Con mi madre, lo tengo clarísimo.

¡Eh! -¡Aparta, Jairo!

-¿Cómo has encontrado esto? -Siguiéndote, tontolaba.

-Pírate, que mi madre no está aquí. -Y yo me chupo el dedo.

-¡Vete de aquí, desgraciado! -¡Respeta a tu padre! ¿Vale?

-¡Respeta a mi madre primero! -¡Ay, mi niño!

-Lo sé todo. Sé que tienes un fulano.

¡Suelta a mi madre o te calzo un tiro!

No tienes valor para matar a un padre.

Hace mucho que dejaste de ser mi padre, ya no eres nada.

¡Róber!

¡Quietecito si no quieres que te haga daño!

Vente conmigo a comisaría, que te va a caer un buen puro.

¿Os creéis muy valientes? Venga, de uno en uno.

-¡Tenéis que mandar un doctor, por favor!

-"Voy para allá. No la toques y no la muevas".

-Daos prisa, por Dios.

-Parece que no se ha reabsorbido del todo el hematoma.

-¿Por eso sigo sin poder ver? ¿No hay más lesiones?

-Hay unos capilares rotos

e impiden que el riego llegue a la zona afectada.

-Pero no es mortal, ¿no? -No, no.

Lo que pasa es que la operación está llena de riesgos,

puedes tener una hemorragia postoperatoria

o alguna infección.

-Elías... -¿Qué?

-No llores, caramba.

-Es que estoy sufriendo lo que no está en los escritos.

-¿Cómo has entrado si yo cerré la puerta con llave?

-Ya termino, señor.

-¿Qué estás buscando en mi empresa?

No me creo que has venido a limpiar, ¡habla!

-Te busco a ti, Fernando Quintero.

-Vale, vale...

-Otro fuera de combate.

(Música emocionante)

(GRITA)

"¿Qué narices quieres?"

(BALBUCEA) ¡Alicia!

Quintero, ¿qué pasa? (QUINTERO GRITA)

¿Quintero?

¿Qué haces, imbécil?

Como tengo tiempo, voy a subir la carga.

Así el petardo hará más ruido, ¿te parece?

Quiero que tengas más repercusión que la fábrica de pinturas.

He visto que te gusta salir en los periódicos.

Te voy a dar muchas portadas, ¿te hace ilusión?

(QUINTERO BALBUCEA)

-¿Qué dices?

-¡Estás loca, maldita sea!

¡Socorro, que alguien me ayude!

-Eres un cobarde.

-¿Que yo soy un cobarde?

No te tengo ningún miedo, niñata.

Y me río de ti y de tu maldita lucha ecologista.

Te van a pillar y pagarás muy caro todo lo que estás haciendo.

-¿Te ríes de mi lucha ecologista?

Qué pena,

porque te iba a dar una oportunidad. -¿Qué oportunidad?

-Quiero que te arrepientas de tus crímenes.

-Vale, tú ganas.

Me arrepiento, ¿qué quieres que haga?

-Quiero que leas esto.

Y yo te grabaré con el móvil.

Así, todo el mundo sabrá

que gracias a Planeta Libre has tomado conciencia

y te arrepientes de tus errores.

-No voy a leer toda esta mierda.

-Si no lees esto,

te pego un tiro en la cabeza ahora mismo.

-¿Qué garantías tengo de que si leo este papelito

me vas a soltar y me vas a dejar libre?

-Ninguna.

Pero si no lo haces, te garantizo que no salvarás el pellejo.

Lee.

-Está bien. Está bien.

"Me llamo Fernando Quintero,

y soy un ser indigno de habitar sobre la faz de la Tierra.

He causado mucho daño a Gaia,

y ahora voy a pagar

por todos los delitos ecológicos que he cometido.

Planeta Libre me ha hecho entender

que soy responsable de una grave..."

No pienso seguir leyendo toda esta mierda, ya está bien.

Si has venido a matarme, hazlo de una vez

porque no te voy a dar el gusto de humillarme.

-Te quedan 10 minutos de vida.

600 segundos. Empieza la cuenta atrás.

Tic-tac, tic-tac...

Dedica estos minutos a pensar en tu familia.

Piensa en tus momentos felices antes de morir.

(BALBUCEA) ¡Espera, espera! ¡Maldita sea!

(GRITA)

Hoy has tenido un día muy duro, quédate, no estás en condiciones.

¿De participar en un operativo? ¿Quién ha hablado de operativo?

Quiero comprobar que no pasa nada en Transportes Quintero.

Pero puede ser peligroso. Es nuestro trabajo.

Y sé que no soy la única policía, han enviado patrullas de la zona.

¿Qué pasa?

Nada, Felisa. Perdona por haberte despertado.

Qué va, no me había dormido.

Con lo que me ha pasado hace unas horas, cualquiera duerme.

Jairo se ha quedado frito, el pobre.

Lo siento, tengo que irme. No te preocupes.

Y tú, ¿qué? ¿Por qué no te acuestas?

Estoy preocupado, no sea que le pase algo a Alicia.

Venga.

Vamos a la cocina que te caliento leche.

A ver si conseguimos conciliar el sueño.

(GRITA BALBUCEANDO) ¡Alicia!

Me ha engañado con esa maldita peluca.

Una de Planeta Libre, la tal Nadia.

Quedan dos minutos para que estalle la bomba.

¿Tienes algo que corte? Ahí tiene que haber un abrecartas

o una tijera pequeña.

No te va dar tiempo, Alicia, ¡sal de aquí!

¡Vete, maldita sea! ¡Cállate!

¿Quieres dejarme solo aquí?

Queda menos de un minuto para que estalle esa bomba.

Cállate, Quintero, no me dejas pensar.

Alicia, maldita sea, no quiero que mueras por mí,

¡vete, por favor! ¡Cállate, joder!

Está bien, haz lo que quieras.

¿Puedo echar un vistazo a las instrucciones de las bombas?

Quédate con ello, tengo una copia.

Gracias.

He estado mirando cómo se fabrican los artefactos que tienen.

Y cómo desactivarlos.

¿Para qué? Tenemos prevenidos a los TEDAX.

Espero que trinquemos a Nadia y a los suyos

antes de que coloquen nada.

¿Sabes?

Cuando estaba en la academia me planteé entrar en los TEDAX.

¿En serio?

Para estar en esa unidad especial hay que tenerlos bien puestos.

(SUSURRA) Piensa...

No queda tiempo, Alicia.

No queda tiempo.

Te quiero, hija, te quiero.

Adiós.

Desactivada.

¿Cómo sabías qué cable era?

Estudié los artefactos que maneja Planeta Libre.

No son demasiado complicados.

Has tenido mucha sangre fría, hija.

Yo no sé si hubiese sido capaz. Soy policía.

Te has jugado la vida por mí otra vez.

Lo habría hecho por cualquier persona en peligro.

Pero yo no soy cualquier persona.

Yo soy la persona que más odias en este mundo.

Esa a la que siempre dices

las ganas que tienes de verme en la cárcel.

Ya es la segunda vez que me salvas la vida.

Y espero que no haya una tercera.

No sé si felicitarte o reñirte, has pecado de soberbia, Alicia.

Eso es más una bronca de jefa. Bronca de amiga.

Si llega a estallar la bomba... La bomba era una chapuza.

Lo hice porque había estudiado los explosivos de Planeta Libre.

Las chapuzas también estallan.

Me arriesgué porque la vida de una persona estaba en juego.

Quintero podía haber muerto.

Con el historial de desencuentros que habéis acumulado entre los dos,

te honra haberle salvado la vida.

Gracias.

Como los TEDAX descubran que tienes hielo en las venas, te ficharán.

En la academia, me lo planteé, pero yo de Kabul no me muevo.

Esperamos los informes de los TEDAX y de la Científica.

¿Cuándo declara Quintero? Mañana a primera hora.

Ya te puede estar agradecido.

Pues yo no quiero su agradecimiento.

Solo espero que aporte información sobre Nadia,

llevaba una peluca morena,

se la quedó la Científica para analizarla.

A ver si averiguamos dónde la compró.

No sabes qué rabia me da no haberla pillado.

Seguro que se quedó de piedra al saber que la bomba no estalló.

Hay que cazarla antes de que haga más daño.

Las patrullas siguen peinando el polígono.

Y tú vete a descansar, si es que...

No sé qué hora es. Las tres de la mañana.

¿Ya?

Cuando entré me dijiste que perdería la noción del tiempo,

que con tanto trabajo no pensaríamos en la hora.

Me acuerdo perfectamente.

Pues la noción del tiempo todavía no la he perdido,

pero te aseguro que me queda poco para eso.

Alicia. ¿Qué haces aquí?

Quería asegurarme de que estás bien, estaba asustado.

Ya te dije que estaba bien.

Venga, los dos a descansar y no volváis por la comisaría

hasta mañana. Sí, dentro de cinco horas.

¡Venga!

¿Quieres un poco más de café? Sí, por favor.

Todavía ando medio dormida.

No he pegado ojo en toda la noche.

Y cuando he conseguido dormirme,

me he querido levantar para despedirme de Jairo

que se ha ido temprano. A ver si hoy va al médico.

No te preocupes por Jairo que es duro como una roca.

Ya, eso me gustaría ser a mí, una roca, para no pensar.

Me pongo a recordar lo que pasó aquí anoche y...

se me ponen los pelos de punta.

Es normal, Felisa,

tiene shock postraumático y te durará meses.

Igual deberías ver a un psicólogo.

¿A un psicólogo? No, no.

Dile a tu madre que se deje ayudar. Ya se lo digo, pero es muy suya.

Es que yo me conozco, yo sé que ahora...

voy a estar unos días destrozada, pero cuando vuelva a mi casa,

se me irá pasando.

Pero ¿no te das cuenta...? Alicia, que yo...

llevo lamiéndome las heridas sola toda la vida.

Estoy tranquila porque Pedro ya está entre rejas.

Mamá, por eso no te preocupes,

va a pasar a disposición judicial esta mañana, ¿vale?

Por eso me voy tan pronto,

porque lo voy a supervisar todo personalmente.

¿Y no me puedes acercar al polígono?

Pero ¿te tienes que ir hoy? ¿Por qué no te quedas unos días más?

Te repito que esta es tu casa. Ya lo sé,

y os lo agradezco, estoy muy a gusto.

Pero como en la casa de una... Pero te pierdes nuestra compañía.

Bueno,

con que vengáis a comer algún domingo ya estoy contenta.

Y tenemos que poner día para comer con tu padre y Montse.

Sí, tenemos que ponerle fecha antes de la boda.

¿Y eso cuándo va a ser?

¿En unos meses, en un año...?

Os veo despistados con los preparativos.

Es que andamos un poco liados.

¿Tenéis fecha para la boda o no?

¿Y para el banquete tampoco?

Bueno, tenemos algunas ideas.

Róber,

podíais celebrarlo en el bar del Cefe,

en el polígono, que es familia.

Un tío mío que tiene un bar. Pero no solo el bar,

tiene un salón para banquetes que está muy bien.

Tú no te preocupes. Lo que queremos es

que sea una boda sencilla y solo con los más allegados.

¿Verdad? Claro, claro.

Yo no tengo nada que opinar,

no quisiera convertirme en la suegra metomentodo.

Solo os digo que espabiléis.

En breve te diremos dónde y cuándo es la boda.

¿Tú entras hoy más tarde?

Sí, estaba pensando en acercarte al polígono antes de fichar.

No, yo no te quiero molestar. Tú no molestas. Yo te llevo.

Chica, qué carácter.

¿Sabes qué le digo cuando se pone así?

A sus órdenes, inspectora.

(RÍE)

Qué pareja tan bonita hacéis.

Sí, un buen equipo, como dijo Montse.

Bueno, me voy.

Mami, luego te llamo. Adiós, hijo.

Muchas gracias, Alicia.

Róber va a ser muy feliz contigo.

La boda me hace una ilusión que no te imaginas.

No me tienes que dar las gracias, Róber es el hombre de mi vida.

Si no me ves apurada con los preparativos

es porque no necesito casarme para comprometerme con él.

Perdóname, yo no quería agobiarte. Ya lo sé.

Me hace muchísima ilusión que llegue ese día.

Ay, vestirme de madrina,

y acompañar a mi hijo al altar de su brazo,

lo que va a rabiar mi prima,

que no consigue casar a ninguno de sus hijos.

Que todo sea por hacerla rabiar. Eso.

-Salima, ¿me traes un zumo natural, por favor?

-Vas a tener que esperar.

-¿Dónde está María? -En Murcia.

Se fue unos días a su pueblo.

Ha fallecido una tía abuela

y ha dejado un buen lío con la herencia.

-Entonces María pillará un pellizco, ¿no?

-Se pellizca para comprobar si lo que está viviendo es real

o una pesadilla. -¿Y eso?

-Resulta que la señora vivió sola en mitad de una finca perdida,

y María quiere venderla, pero su familia no.

Y ahí está el lío. -Hay mucho apego a lo material.

-Más bien a lo sentimental.

La mujer les pidió uno en uno que no la vendieran,

y ahora tienen miedo de desobedecer su voluntad.

-Que María es la única que tiene sentido común.

-Mayormente, por una finca que genera gastos y nadie cuida.

Tengo que preparar más tortilla, ahora te atiendo, ¿vale?

-Buenas. -¿Qué tal?

¿Vienes del hospital? -Sí, pasé por casa para asearme,

y necesitaba desayunar

para volver con Nacha cuanto antes. -¿Qué tal está?

Que no sé si has hablado con ella.

¿Cómo lo ha encajado?

-Está deseando salir al ring, vamos, que la operen.

¿Y la chica del bar?

-María está en el pueblo con un asunto familiar

y Salima está desbordada.

-Pues yo necesito un café como el que respira.

-¿Tú le has explicado los riesgos de una operación como esta?

-Por supuesto,

pero ella prefiere jugársela antes que quedarse ciega.

La verdad, me quedé de piedra ante su determinación,

no tardó ni un minuto en decidirse. -Genio y figura.

-Tengo yo más miedo que ella.

¿No te daría cosa que estando despierto

te anduviesen ahí arriba?

-Dicho así, es bastante duro de imaginar.

¿Le has explicado que con la otra técnica

la podrían dormir entera?

-Sí, pero ella prefiere la técnica del catéter por la ingle.

-Solo de imaginarlo...

-¿Y si le pasa algo?

-Vamos a intentar no ser agoreros.

En los últimos tiempos la medicina ha hecho avances increíbles.

(Teléfono)

Perdóname.

-Como esta no aparece, me voy al hospital y desayuno allí.

-Venga, luego te veo.

Sí, dígame.

-"¿Martín Díez?

soy Nadia de Planeta Libre, ¿me recuerdas?"

-Por supuesto, Nadia, eres inolvidable,

sobre todo para la viuda

del vigilante de la fábrica de pinturas.

Que, por cierto,

vuestra última acción ha resultado bastante chapucera,

¿no crees?

Estáis perdiendo facultades. -"No te creas,

el principal objetivo lo he alcanzado.

Tengo unas declaraciones de Fernando Quintero muy jugosas,

y están a punto de ver la luz, ¿las quieres?

Te las mando para que veas que no te guardo rencor".

-¿Perdón?

Debería ser yo quien os guarde rencor, ¿no crees?

Casi me disteis una paliza.

-"No me interrumpas, que no tengo todo el día.

Creo que es de interés público ver cómo Quintero

reconoce ser un criminal ecológico y se arrepiente, te va a encantar".

-Oye, oye...

-¿Te conformas? ¿Quieres un pincho de tortilla?

-Sí me conformo y no quiero el pincho de tortilla.

-"He causado mucho daño a Gaia,

y ahora voy a pagar

por todos los delitos ecológicos que he cometido".

Pero ¿qué valor puede tener ese vídeo para Nadia

si está grabado a punta de pistola?

Yo pienso que otros empresarios se acojonarán

pensando que pueden ser los siguientes.

¿Karim ha rastreado la llamada?

Sí, y determina que Nadia está en Madrid.

Debe tener conocimientos de tecnología

porque es muy cuidadosa.

Karim ha propuesto pinchar tu teléfono.

¿Pinchar mi teléfono?

No, no, no, no.

Ni pensarlo.

Perdonadme, pero esto es mi instrumento de trabajo.

Aquí recibo llamadas de colaboradores.

Vosotros tenéis vuestros confidentes y yo los míos.

Hasta ahora has colaborado con nosotros de manera leal

y no queremos que dejes de hacerlo en un momento tan grave como este.

Comprendemos tus obligaciones como periodista,

pero apelo a tu sentido del deber como ciudadano.

No me digas que no deseas atrapar a esa terrorista.

Él tiene razón en que debemos ser precavidos con el móvil,

Nadia puede sospechar que estamos monitorizando su teléfono.

Pero no podemos despreciar

el puente que ella acaba de tender contigo.

Sois tremendas.

Está bien. ¿Qué se supone que debo hacer?

Tenemos que sacarla de su madriguera y tú nos puedes ayudar.

Proponle una entrevista, conociendo su "modus operandi"

y lo que dice Quico, debe tener un ego bastante grande.

Grande no, gigantesco.

Pero también es bastante inteligente. No sé si se la daremos con queso.

Pero hay que intentarlo.

Gánatela primero, muéstrate empático con su causa,

quizá así baja la guardia.

No sé, yo creo que no va a colar.

Va a sospechar algo.

Ya le he dejado claro que no comulgo con sus métodos violentos.

Que no tengo simpatía por Planeta Libre.

Hay que intentarlo, Martín.

Voy a tener que mentir, pero bastante.

No irás a la cárcel por eso,

tú consíguenos alguna información que nos valga.

Pero me dejaréis que lo haga a mi manera.

Primero les voy a provocar,

luego esperaré a que me llamen.

Entonces, vamos a ver

dorándoles la píldora, en fin...

a ver si cuela.

Si esto no funciona, no quiero ningún reproche.

No los habrá, no te preocupes.

Muchas gracias, Martín.

Manda narices,

lo desesperados que tenemos que estar

para utilizar las artes de un periodista.

Más desesperada está ella,

y lo demostró con el atentado en Transportes Quintero.

Lástima que se escapara.

Al menos, Quintero salvó los muebles y su vida gracias a ti.

Por cierto, ¿cómo lo llevas?

Peor que anoche.

Ya te vi demasiado entera, pero es la adrenalina, es normal.

Justo tenía que ser Quintero.

Si necesitas hablar de lo que pasó, aquí estoy.

Comprendido. Gracias.

A veces necesitamos válvulas de escape

para aplacar toda la tensión que vivimos.

Yo tengo mi propia válvula de escape,

los preparativos de una boda a la vista

y no sé si me libera tensión o todo lo contrario.

¿Cómo va? ¿Habéis avanzado en los preparativos?

No mucho, y mi padre y la madre de Róber

están bastante pesados con el tema. Ya te lo contaré.

Pues vamos a esto. Hay que avisar a Karim

y ver con cuántos efectivos podríamos contar.

Me voy. -Vete, que yo te invito.

-¿Karim no quería un pincho de tortilla?

-Sí, pero se ha tenido que ir.

-Vale, se lo coloco a otro cliente.

-No, no, dámelo a mí.

-¿Estás segura? Me ha salido un poco seca.

-La famosa tortilla de La Parra, esto debe estar buenísimo.

A ver.

Tan buena como siempre.

-Pues me quitas un peso de encima.

Por cierto, qué locura lo de Planeta Libre, ¿no?

-¿Lo de Planeta Libre?

Sí.

Llevamos días detrás de esa activista.

-Me refiero a la bomba que le puso a Quintero.

-¿Y tú cómo te has enterado de eso? -Por Quintero.

Vino después de hacer la declaración. Qué fuerte, tía.

-Ya, la vida te puede cambiar en un momento.

-Espe, ¿estás bien? Te veo un poco extraña.

-Yo estoy en la gloria.

-Ya, enamorada, para ser precisa.

Además, tienes un brillo en la mirada...

-¿De verdad, Salima?

-Oye, he visto cómo Karim te daba un piquito.

Estáis saliendo, ¿no?

-Sí, pero queremos llevarlo con discreción.

-Ya, pues no lo parece. Oye, no es ninguna crítica.

Además, te lo mereces mucho.

-Bueno, nos estamos conociendo, como dirían

en las revistas del corazón.

-Pues disfruta del conocimiento, que el chico es monísimo.

-Ya, es monísimo.

Bueno, apúntame esto que me tengo que ir.

Que...

no quiero alejarme mucho del trabajo.

-Ya, del trabajo.

-¡Mierda, mierda, maldita sea!

¡Dios!

¡Esto ya no puede ser!

-Don Fernando. -¿Qué pasa?

-Que se le escucha gritar desde el muelle.

-¿Tú has visto esto?

-Te hace gracia, ¿o qué?

-Don Fernando, claro que no me hace gracia,

sé que existe porque están los trabajadores rulándolo.

Venía para que me contara qué pasó ayer

porque no nos hemos visto.

-Pasó que se presentó aquí una...

La jefa de esos malditos terroristas

y puso una bomba dentro de este despacho.

-¿Que puso una bomba aquí? -Sí, aquí.

-¿Y qué es lo que pasó? -Cuando yo me iba a casa,

me encontré con la mujer de la limpieza,

pero no era ella, era esa terrorista

que venía disfrazada con una peluca.

-¿Y cómo se dejó engañar?

-Que yo no me dejé engañar, ¡maldita sea!

Me cogió desprevenido y me apuntó con una pistola.

Me golpeó con ella, me ató, me amordazó,

me dejó inconsciente.

Puso una bomba delante de mí y activó el temporizador.

Si no llega a ser por Alicia...

-¿Alicia le salvó la vida? -Sí, Alicia.

La llamé como buenamente pude y se presentó enseguida.

Ella sola desactivó la bomba, la verdad es que...

fue muy valiente porque puso en riesgo su vida,

podía haber muerto.

-Pues menos mal, don Fernando.

Menos mal.

Curioso, me la he cruzado esta mañana y no me ha dicho nada.

-Ella, seguramente, no le estará dando importancia.

Para Alicia lo más probable es que esto solo sea un caso más.

-¿Un caso más salvarle la vida, desactivar una bomba?

Qué va, no creo que sea un caso más.

Lo que pasa es que ayer tuvimos en casa otra gorda.

-¿Tuvisteis una en casa? ¿Qué pasó?

-Que mi padre casi se carga a mi madre.

-¿Cómo?

¿Qué ocurrió?

-Me siguió hasta casa de Alicia

y quiso llevarse a mi madre a la fuerza.

Traté de impedirlo y me dejó inconsciente de un golpe.

Menos mal que llegó Róber. Resumiendo,

ya está preso.

Ojalá que se quede preso una buena temporada.

-No sabes cuánto lo siento, hijo.

No sabes cuánto lo siento.

-No se preocupe, no tiene por qué sentirlo.

-Sí, Jairo, sí tengo por qué sentirlo

porque fui yo quien insistió

en que tu padre se merecía una segunda oportunidad.

-Pero, don Fernando, de verdad,

no se coma la cabeza, el único ingenuo fui yo.

Señor Quintero, ¿tiene cinco minutos para mí?

Claro, por supuesto.

Jairo, baja al muelle y di a todos

que no quiero escuchar ningún comentario

ni ninguna broma sobre ese maldito vídeo, ¿entendido?

-Queda claro. Buenos días. Buenos días.

Inspectora, espero que me traiga buenas noticias

y venga a decirme que han detenido a esa maldita terrorista.

Aún no, pero no estamos escatimando recursos.

¿Cómo que aún no? Pero si la tenían aquí mismo,

¿cómo han podido dejarla escapar?

Es muy escurridiza.

¿Y usted cómo se encuentra?

Cuando fue a comisaría esta mañana, yo no había llegado aún al despacho.

Será porque al contrario de otros, me gusta desayunar

antes de ir a trabajar, no durante el trabajo.

Si me pregunta usted cómo me encuentro,

la respuesta es cabreado, inspectora, muy cabreado.

Supongo que habrá visto el vídeo que circula por la red

sobre mí que ha colgado esa maldita terrorista,

en el que aparezco haciendo el ridículo.

Precisamente, para eso he venido, para ofrecerle colaboración,

si pasa por comisaría,

podrá hablar con el especialista de delitos tecnológicos

y él le dará instrucciones precisas

para solicitar la eliminación del vídeo de la red.

Ya veo cómo trabajan ustedes, como todos los funcionarios,

escurriendo el bulto y pasándose los problemas de unos a otros.

¿Quiere que le diga cómo trabajamos?

Jugándonos el pellejo para salvar su vida.

En vez de dar rienda suelta a su ego, señor Quintero,

debería dar botes de alegría

por haber salvado su vida en ese atentado de milagro.

Bueno, de milagro no.

Fue gracias a la profesionalidad y a la valentía

de una inspectora de mi comisaría que usted salvó su vida

y su empresa.

Está bien, está bien, inspectora, tiene usted...

toda la razón, discúlpeme, de verdad,

estoy todavía muy afectado por lo que sucedió anoche,

y lo siento, es cierto que la inspectora Ocaña

fue muy valiente, tuvo mucho valor,

y, sin duda, es una mujer excepcional.

No se preocupe, me hago cargo.

Así, que lo dicho,

cuando quiera usted puede pasar por comisaría

para hablar con el especialista y ayudarle con el vídeo.

¿De acuerdo? Sí, así lo haré.

En cuanto pueda, me pasaré por la comisaría.

No se preocupe. Por cierto, inspectora,

me gustaría preguntarle, ¿cómo se encuentra Alicia?

De moral perfectamente, si se refiere a eso,

y en cuanto a lo profesional muy involucrada en la investigación

para atrapar a la cabecilla de Planeta Libre.

Me alegro mucho porque ella es una gran profesional.

Lo es, lo es.

Buenos días. Buenos días.

Elías no ha dejado ni un resquicio para la duda.

No te niego que está metido en un buen lío.

Por separado se os puede lidiar, pero juntas metéis un poco de miedo.

Siéntate, por favor.

Mejor me quedo de pie por si tengo que salir corriendo.

-No te irás hasta que no escuches lo que tenemos que decirte.

-Espero que sea importante

porque he dejado a Nacha y no puede estar sola.

-Iré al grano.

En Régimen Disciplinario estamos estudiando suspenderte.

-¿Por qué? Lo sabes perfectamente.

Porque pegaste a Alberto Cruz una vez detenido.

Gajes del oficio.

-No utilizamos la violencia contra presuntos delincuentes.

¿O crees que trabajas para un grupo parapolicial?

-Te pido por favor que no me hables así,

no he hecho otra cosa en mi vida que darlo todo por el cuerpo.

-No estamos hablando de lo que hayas hecho en el pasado.

-Alberto Cruz se resistió a la autoridad

y tuve que reducirlo.

Y tiene graves antecedentes por agresiones.

Y unos puños de acero.

De hecho, ha dejado ciega a una compañera de una paliza.

-Además de buenos puños,

tiene uno de los mejores abogados de Madrid,

Eulalio Laporta, ha hecho carrera denunciando abusos policiales.

-Supongo que se incluirá en el expediente lo que hizo a Nacha.

Parece que no quieres entender que Beto va a por ti.

Que te propasaste en su detención

y, aparte del caso de Nacha, esto te puede salir muy caro.

Arguye que estaba esposado cuando le agrediste.

-Para un tocho como él estar esposado no es nada.

En muchas detenciones, los esposados se revuelven y dan patadas

o saben artes marciales. De hecho se vino a por mí.

¿Tú has practicado muchas detenciones de riesgo?

-Guevara, no mates al mensajero,

conozco bien a ese abogado

y te aseguro que va a intentar crucificarte.

Muchas gracias, Montse, por venir a informarnos.

Elías,

quiero una declaración completa de esa detención,

y consigue también una declaración de tu confidente.

Estrella la hizo cuando cumplimentamos el atestado.

Pues la revisas.

¿Sabéis lo que os digo?

Que no le voy a dedicar ni un minuto más a Beto.

Cuando me habéis avisado, creía que era para algo importante,

y no para esta humillación y esta tocada de narices.

-Hola, Salima, ¿qué tal? ¿Cómo lo llevas?

-Bueno, hasta ahora no he podido comer nada decente.

Estoy que me caigo, Martín.

-Chica, tendrás que pillarte un refuerzo, ¿no?

Así no aguantarás mucho tiempo. -No, me apaño sola.

María dice que lo del testamento puede que se desencalle pronto.

-A ver si es verdad.

De todas formas, tú sabes que vales mucho, ¿no?

No, no, te lo digo porque...

Supongo que te lo dicen constantemente,

pero por si acaso. -Pues la verdad es que no,

así que te agradezco el piropo.

-¿Qué le pasa a Bremón? Está ahí...

en plan el convidado de piedra.

-No lo sé, lleva media hora colgado.

Le he recalentado el plato, pero sigue sin probar bocado.

-Buenas, comisario.

Hombre, ya veo que está leyendo el artículo.

¿No le parece que ese periodista es un crack?

Si te digo la verdad, aún no lo he leído.

Lo he empezado varias veces, pero tengo la cabeza en otras cosas.

No se preocupe, yo le hago un resumen.

Es sobre Planeta Libre,

sobre el atentado en Transportes Quintero.

Esencialmente, los pongo a parir.

Digo algo así

como que esos supuestos salvadores del planeta

no son más que unos ególatras descerebrados.

¿Qué le parece?

Pues que no deberías provocarlos.

Podrían intentar vengarse de ti.

Bueno, de eso se trata, ¿no?

No te entiendo.

Oiga, ¿usted ha hablado con la inspectora Miralles?

Con todo el respeto, comisario,

pero lo veo un poco fuera de juego.

Ah, sí, ahora recuerdo que Miralles me lo contó, sí.

Bueno...

En...

en casa, ¿qué tal?

¿Te cuento la versión oficial o la de confianza?

Hombre, a estas alturas,

yo creo que conmigo puede tirar de "off the record".

La situación en mi casa es un auténtico infierno.

Pero cada día que pasa la cosa va a peor.

Pensaba que su mujer estaba estabilizada.

Si por estabilizada entiendes

que se va a pasar toda la vida en una silla de ruedas, sí.

Está muy estabilizada.

Lo que no significa que esté estable,

más bien todo lo contrario.

A veces está deprimida, otras irritada y cabreada.

De verdad que lo siento, comisario.

Lo siento mucho. Bueno,

me voy a casa.

Mis hijos me necesitan,

en estos momentos soy el único refugio que tienen.

Mucho ánimo.

(Teléfono)

Martín Díez al habla. Dígame.

-"Sigues atacándonos, lacayo de mierda".

-Vaya, "lacayo de mierda".

Que yo sepa, no he escrito ninguna mentira.

-"Te estás ganando una buena paliza". -Ah, ¿sí?

Pero para darme una paliza

tendríamos primero que encontrarnos, ¿no crees?

Y ya que nos tenemos que encontrar, yo te propongo otra cosa:

¿por qué no nos vemos y me cuentas

cuáles son exactamente los objetivos de Planeta Libre?

Te lo digo en serio. Quiero saber cuál es vuestro ideario,

quiénes son los enemigos de Gaia.

Fíjate que te estoy ofreciendo una ventana para difundir tu mensaje.

-"¿A qué viene tu interés por la organización

si nos desprecias?" -No, no, perdóname,

no te confundas.

Yo no desprecio el contenido de vuestro mensaje,

desprecio los instrumentos que usáis para difundirlo.

Entiendes, ¿no?

Además, déjame advertirte que las batallas modernas

se libran en la opinión pública,

se libran en los medios de comunicación.

Y si seguís cometiendo atentados,

lo único que vais a generar es rechazo.

Rechazo, cero simpatía.

Así que, quedemos,

tú me cuentas, yo te escucho, ¿verdad?

Déjame que te haga un traje a medida que vas a salir ganando.

¿Qué? ¿Qué pasa?

¿Te ha comido la lengua el gato?

-"No me fío de ti, Martín Díez".

-¿Oye?

¿Oye?

Cariño, la lubina que estás preparando

huele que alimenta.

Cuando dijiste que vendrías a cenar, fui corriendo al mercado.

¡Ay...!

¡Eh, deja eso!

Esta noche me entrego en cuerpo y alma a mis mujeres.

Cariño, muchas gracias.

¿Oye, y Olga cómo ha pasado el día? Mejor.

Te confieso que fue ella quien hizo la lubina.

¿Hay alguna novedad con la terrorista?

No saques el tema en la cena, lo pasa fatal.

Alicia es la que se está ocupando de la investigación,

pero no hay ningún avance.

¿Por eso estás de bajón?

Por eso y por Elías.

No sé qué le pasa, está como en sus peores tiempos,

desquiciado, yo qué sé. ¿Ha vuelto a beber?

No lo sé, espero que no. A veces lo parece.

Está indisciplinado,

responde mal a los superiores,

no cumple los horarios... Un desastre.

No puede hacer lo que quiera, se puede meter en un lío.

Ya se ha metido.

Hizo una detención demasiado contundente...

y ahora el detenido le quiere denunciar

por abuso de la autoridad. Y a él le da igual.

No se deja ayudar.

Lo que faltaba, Elías fuera de control,

como si no tuvieras bastante con Bremón.

Menos mal que tengo a mi familia que me dais todo el apoyo del mundo.

¡Olga!

¿Qué te pasa, hija? ¿Por qué lloras?

Me han llamado de la escuela, que me van a expulsar.

-Pero ¿por qué?

-Porque dicen que he suspendido exámenes,

que he faltado a clase,

que no entregué los trabajos a tiempo...

Te darán la oportunidad de recuperarlo, ¿no?

No, dicen que tienen unos mínimos y quien no los cumple va a la calle.

A ver, cariño,

ellos deben entender

las circunstancias por las que has pasado,

yo creo que si se lo explicas...

He intentado hablar con mi tutor y explicarle todo lo de Quico,

la movida con Planeta Libre,

pero me dijeron que hay unas normas

y que no pueden hacer excepciones. -Cariño...

-A la mierda mi sueño de ser chef.

No llores, por favor, Olga.

Venga.

Seguro que lo vamos a solucionar.

Venga.

Venga, mi vida.

No creo que tengas que buscar excusas para venir a verme a mi despacho.

-Ay, Karim, que tú eres un recién llegado.

-¿Y qué?

-Yo sé cómo funciona esto, la gente es muy cotilla,

y quieren ver rollitos entre compañeros.

-Está bien saberlo. -Y si los rumores llegan a los jefes,

buscan fallos en el trabajo.

Así que, a partir de ahora,

en lo posible, nos comportaremos como compañeros de trabajo.

-Como quieras,

pero yo no tengo ningún problema en que se sepa.

-¿Ah, no? -Cuando se acostumbren a vernos,

dejaremos de ser la comidilla y lo verán de los más normal.

-Entonces,

¿tú prefieres que la gente sepa que...

que tenemos una relación?

-A mí se me da mal aparentar lo que no es,

y yo tengo claros mis sentimientos, no sé tú.

-Yo estoy hipermegasegura.

-Vamos. Hasta luego, pareja.

Hasta luego, Alicia. ¿Ves? Normalidad.

-¿Qué tal, Alicia? ¿Cómo estás?

¿Qué quieres?

Vengo a ver a un compañero tuyo,

al responsable de delitos tecnológicos.

para que me diga qué puedo hacer

para eliminar el vídeo que han colgado

esos terroristas en la red

donde aparezco haciendo el ridículo.

Acaba de marcharse.

Supongo que habrás visto el vídeo.

Pensaba que me llamarías para saber cómo estaba.

Lo del vídeo te lo resolverá mañana un compañero.

Está bien. Gracias.

Cuando he estado esta mañana temprano para poner la denuncia

me hubiese gustado encontrarte para invitarte a tomar un café.

Preguntarte cómo estabas después de lo de anoche

y, sobre todo, agradecerte lo que hiciste por mí.

Ya te dije anoche que no tienes que agradecerme nada.

¿Cómo que no, Alicia?

¿Cómo que no tengo que agradecerte nada?

Pusiste en juego tu vida, podías haber muerto.

Quintero, soy policía, salvarte es parte de mi trabajo.

Arriesgaste tu vida para salvar la mía.

Eso solo se hace por alguien que te importa de verdad.

Yo habría hecho lo mismo por ti.

Por favor, no empieces.

Por mucho que te empeñes en negarlo,

y por mucho que te cueste admitirlo,

tarde o temprano,

terminarás aceptando que yo soy tu padre.

Te equivocas, nunca te aceptaré.

Marcelino Ocaña es mi padre.

Yo siempre estaré aquí dispuesto a esperarte, hija.

Te esperaré.

Déjame en paz.

Si no te oyera respirar, pensaría que te has ido.

-No, no me voy a ninguna parte, estaba pensando.

-Deberías salir y tomar el aire un poco.

De tanto pensar debes tener la cabeza como una olla a presión.

-Si por mí fuera, me metería en una cueva

y desaparecería una temporada.

-¿Ha pasado algo en la comisaría?

-¿Por qué supones que es en la comisaría?

-Antes de irte, te oí hablar con Miralles al teléfono,

ella te mandó llamar. -¿Tú no estabas dormida?

-No. Venga, desembucha.

-Beto ha presentado una demanda por abusos policiales,

dice que le pegué durante la detención.

-Lo siento. -Lo tengo merecido.

Tú y yo sabemos que no debí hacerlo, pero no pude contenerme.

-Te dije que la venganza era el peor camino.

¿Y qué te han dicho que te puede pasar?

-Pues... no sé...

La noticia me la ha dado Ibarra,

así que saca las cuentas. De suspensión para arriba.

Pero me la trae floja,

a mí lo único que me importa

es que tú salgas bien de esta.

¿Sabes cuándo es la operación?

-Mañana. Aunque por mí, cuanto antes mejor.

-Todo va a salir bien.

-Lo dices con un tono que da miedo.

-Es que la operación está llena de riesgos.

-Pasará lo que tenga que pasar.

-Estás a tiempo de echarte atrás si te lo replanteas.

-Quiero operarme.

Si no lo hago, aparte de quedarme ciega de por vida,

mi cabeza será una bomba de relojería con todos esos capilares rotos.

Cualquier golpe en la cabeza podría resultar fatal.

-La verdad, ante ese argumento no tengo nada que objetar.

Me alegra que seas tan valiente.

-A la fuerza ahorcan, compañero.

-¿Hay algo que pueda hacer por ti esta noche?

-Ahora que lo dices, sí,

¿puedes buscar en tu móvil un lugar? -Sí, ¿el qué?

-Busca el Santuario de Las Lajas.

-¿El Santuario de Las Lajas? (NACHA ASIENTE)

Está situado en el sur de Colombia, cerca del Ecuador.

-Aquí lo tengo. ¿Por qué te interesa?

-Descríbemelo, ¿qué te parece?

-Es un lugar de ensueño.

-Esfuérzate un poco más, hombre.

-Parece una catedral gótica con un rosetón precioso

y lleno de puntas.

Hasta las columnas y los arcos son góticos.

-¿Te das cuenta de que está encima de un barranco?

-Sí, encima de un río,

es impresionante.

Es el río Guái...

-Guáitara. -Sí, eso pone aquí.

Parece que está suspendido del cielo.

-Eso es, suspendido en el cielo.

Es el santuario más hermoso de todo Sudamérica.

Allí es donde voy a ir si recupero la vista.

Te prometo que peregrinaré

y llevaré una velita a Nuestra Señora del Rosario.

-No sabía que fueras creyente.

-Cuando uno está como estoy yo,

si no tiene fe, se apega a la de sus seres queridos.

Mi madre lo era, y siempre me decía

que me iba a llevar a la catedral que flotaba entre las montañas,

el Santuario de Las Lajas.

-Hasta yo me voy a apuntar a la fe de tu madre.

Lo único que quiero ahora es que la operación salga bien.

-¡Saldrá!

Y a malas,

la opción de encontrarme con mi madre en el más allá

tampoco está tan mal. -Eh, no digas eso.

La opción del santuario es mucho mejor.

-Sí.

Sí.

(Puerta)

-¡Mamá! -Hola, hijo.

-¿Qué haces aquí a estas horas?

-Porque no podía esperar a mañana para hablar contigo.

-¿Ha pasado algo con papá?

-No. Ponme un vaso de agua, que vengo desmayada.

-¿No has cenado?

-¿Tú no has cenado? -Yo sí. Vamos a centrarnos.

¿Ha pasado algo en el polígono?

-El polígono...

Las vecinas están muy contentas de que haya vuelto.

-Normal, se te quiere mucho.

-Y se han puesto más contentas sabiendo

que tu padre está en chirona.

Les dije que fue gracias a ti y a Róber,

y a lo valientes que fuisteis. -Te gusta presumir de hijos.

-Porque estoy muy orgullosa de vosotros.

Les he contado que Róber se va a casar con un chica muy maja

que es policía y vive en un chalé de lujo...

No sabes cómo se ha puesto a rabiar mi prima Reyes.

-¿Has venido para contarme

que has fardado con las vecinas de Róber?

-Y de ti, anda cómo he fardado de ti.

Les he contado

que tú eres el hombre de confianza del empresario Fernando Quintero.

Las vecinas me tienen envidia

porque os habéis librado de las drogas.

La mayoría de sus hijos están enganchados o bajo tierra.

-Lo sé, muchos eran mis amigos,

pero no creo que hayas venido a hablar de ellos,

dime dónde quieres llegar.

-Porque no quiero que a ti te pase lo mismo.

-¿De dónde sacas eso? Mi único vicio es la consola.

-Verás...

la Paquita, la madre del Culebra, ¿te acuerdas de él?

-¿No me voy a acordar del Culebra?

Se me partió el corazón cuando supe que lo mató su primo.

-Desde entonces están las dos familias peleadas.

La cuestión es que...

la Paquita me contó

que el Culebra días antes de morir le dijo

que quien está detrás de la droga en el barrio era tu jefe,

Fernando Quintero.

-Pobrecita la Paquita, qué pena me da.

La mujer está aturdida

con la barbaridad que le pasó a su hijo,

y se ha confundido con lo que le dijo antes de morirse.

-¿Sí? ¿Tú no has oído nada de eso?

-¿Crees que si mi jefe fuera traficante

no lo habrían enchironado ya?

Lo que pasa es que el tío tiene mucha suerte,

tiene una flota de camiones que lo flipas,

pero ni droga ni nada.

-¿Y por qué he oído yo eso?

-Pues lo mismo que estábamos hablando antes:

la envidia.

-¿Por qué le van a tener envidia en el polígono?

-Sabes que la gente que no hemos tenido nada,

cuando alguien triunfa y tiene éxito a base de esfuerzo,

los hay que tienen buen corazón y se alegran por ti,

pero hay otros que no tienen tan buen corazón,

y se inventan que hay drogas de por medio,

que ha habido esto y lo otro...

Mamá, vamos, que tú lo sabes.

-Ya.

Yo solo te pido que andes con ojo.

-No puedo creer que hayas venido para decirme esto.

Me podías haber llamado por teléfono. -Pues no,

porque quería mirarte a los ojos y que me dijeras a la cara

que Quintero no es un traficante de drogas.

Tú estás seguro de que no lo es, ¿no?

-Mamá,

no, no lo es.

Y, por favor, no hagas caso a los chismes que dice la gente.

Parece mentira.

-Pues ya está.

Me voy mucho más tranquila. -¿Adónde te vas a ir?

¿Has cenado o no has cenado?

-Yo no he cenado. -Déjame que te prepare algo.

-Anda, me vas a preparar tú algo,

ya te lo preparo yo, tú sigue jugando.

-Que no estoy tan enganchado, mamá. -Anda.

-¿Qué tal, Nacha? ¿Tranquila?

-Más tranquila que usted y yo.

-Sí, tranquila, doctora, animada.

-En unos minutos te bajarán para empezar la anestesia.

-En el fondo, creo que me merezco esa expulsión.

¿Qué estás diciendo, hija?

Quizá solo puedo aspirar a la cocina de La Parra.

No la estoy menospreciando, que estaba muy a gusto allí.

Pero reconozco que aspiraba a algo más.

-¿Qué quieres saber?

-Cómo te llevas con tus padres, si tienes hermanos...

-Sí, tengo una hermana, se llama Amina.

-Oh, qué nombre más bonito, Amina.

¿Es mayor o más joven que tú?

-La verdad, no tengo muchas ganas de hablar de mi familia.

-Número privado. Cógelo, podría ser ella.

¿Sí? -"Buenos días, periodista,

¿hablabas en serio cuando me ofreciste contar la verdad?"

-Por supuesto, yo siempre hablo en serio.

Pero te advierto, si quieres que hablemos sin tapujos,

tenemos que vernos cara a cara.

-"Estoy de acuerdo.

Te he enviado un mensaje encriptado

indicando el lugar donde nos veremos.

Debes ir solo o esto acabará muy mal".

Haz el favor de no mirarme de esa manera,

bastantes miradas tengo ya en casa.

Mejor la mía que la de Ibarra, ¿no?

¿Adónde quieres ir a parar?

A Régimen Disciplinario le queda muy poco

para venir a hablar contigo.

De momento, solo tengo la versión del agredido.

Elías no está muy colaborador conmigo.

-Evitar hablar le hace sospechoso.

¿Quién lleva al detenido? -Laporta y asociados.

-Es un tipo duro y agresivo.

-No me arrepiento de lo que hice. -Cuidado con lo que dices.

-Nacha puede quedarse ciega o en la mesa de operaciones

por esa mala bestia.

-Pero no le puedes decir eso a un juez, ¿no lo entiendes?

-En Distrito 2 estamos siguiendo la pista

a recientes contactos de la mafia colombiana en España.

Creemos que quieren establecerse en Madrid.

Concreta, ¿a quién buscáis?

A Fernando Quintero.

Bien, señor Quintero,

dado que su colaboración consiste en negarlo todo,

será mejor que me marche.

-Una última pregunta, oficial, antes de que se vaya.

En caso de que yo reciba alguna llamada

o esos colombianos se quieran poner en contacto conmigo,

¿qué se supone que debo hacer?

-Si tiene alguna información,

llámeme.

Llámeme antes que a Guevara o Batista, nos entenderemos mejor.

Quiero que sepáis que Nadia es la pieza clave

que nos conducirá al resto de la organización.

Es la oportunidad para desmantelar a todo el grupo.

Será difícil que tengamos agentes a la vista,

  • Capítulo 177

Servir y proteger - Capítulo 177

15 ene 2018

Alicia se juega la vida intentando salvar a Quintero. Nadia consigue escapar y Olga cree que puede ir a por ella. Elías es denunciado por abuso policial. Felisa va a descubrir algo sobre Jairo que la llena de inquietud. Espe tiene dudas sobre su relación con Karim.

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  1. Nosfy

    Nosé si el actor es de Murcia, pero tontolaba también se dice en mi tierra.

    15 ene 2018
  2. Conchi

    El actor q hace el papel de padre de Rober y Jairo..es de Murcia?..porq lo de tontodel haba"q le suelta a Jairo,solo lo decimos aqui...me parecio buenisimo!! Igual q Maria....bien por los actores murcianos!!

    15 ene 2018