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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 175 - ver ahora
Transcripción completa

y ayudarle en los cultivos. Me enseñó todo lo que sabía.

Lo han soltado, está en la calle.

Hay gente que no cambia.

Pero este hombre habrá cambiado un poco,

si no, no tendría el tercer grado.

-¡Escúchame, por favor!

Vete de este barrio y sal de nuestras vidas.

Te dije que si querías a mamá no volvieras a hablar con él.

Ese hombre no es el mismo que nosotros conocimos.

-¿Tú no ves el daño que nos ha hecho tu padre?

-Ahora me estoy dando cuenta, mamá.

No te vayas con Rober, quédate conmigo.

-Que no. -Por favor, confía en mí.

-Me voy con tu hermano.

-Dile que estoy arrepentido de corazón.

Eres el único que me puede ayudar.

-El más peligroso de todos este, el cabecilla:

Alberto Cruz Martínez, alias Beto.

-Estos tipos se reúnen en el reservado de la discoteca Star

antes de bajar a vigilar la puerta.

Seguramente van armados. Llevad refuerzos.

¿Os creéis muy valientes? Venga, de uno en uno.

-¡Tenéis que mandar un doctor, por favor!

-"Voy para allá. ¡No la toques y no la muevas!"

-Daos prisa, por Dios.

-Necesito esa información cuanto antes, ¿vale?

Cuando sepas algo me llamas.

Todavía no he localizado a Beto,

pero he encontrado a una tal Estrella,

un gogó que lo tiene loquito.

Era Beto quien llamaba.

-Sí, hemos quedado esta noche.

-Debería estar bajo constante vigilancia policial.

-No, no, si montamos un operativo es cuando se va a alertar.

Debemos hacerlo con discreción.

-Yo era miembro de Planeta Libre antes de entrar en el barrio.

Esta mañana pensaba huir,

huir con Olga.

-Solamente te ha utilizado,

a través de ti conseguía información, solo por eso.

-¡Alto! ¡Policía!

-"Lo del atentado era una trampa para ver si me habías delatado,

y has picado. Planeta Libre siempre ajusticia a los traidores.

-Necesito saber si todo era verdad o estaba fingiendo.

-¿De qué te serviría eso? -Para no sentirme una estúpida

y de que llegue antes el día que esto no me doliera.

-No necesitas esperarme.

Yo sé que te hice daño, siento haberte manipulado.

-Le instalé un antivirus al ordenador del Imán,

y la verdad, me apetecía mucho más haber quedado contigo,

por eso quiero compensarte. Si tú quieres, claro.

-Yo sí, por supuesto,

a mí me apetece mucho ir al cine.

Perdón.

-¿Te lo ha contado?

Deberías hacer una investigación en regla.

Miralles no te apartará del caso.

De eso nada, quiero ponerle las esposas a ese desgraciado.

Mira, Elías,

o estoy dentro o ahora mismo se lo cuento a Miralles.

Igual se ha arrepentido y le ha dado el chivatazo a Beto.

No me cuadra, de verdad, no lo entiendo.

Igual le tenía más afecto de lo que te dijo.

No me cuadra, de verdad.

Si se la ha llevado por la fuerza deberíamos localizar a la muchacha.

Entonces hay que hacer la búsqueda oficial

y contárselo a Miralles.

(Música intrigante)

Elías, asúmelo,

la hemos liado. Llama a Miralles o nos la cargamos.

Cállate un momento, y déjame pensar.

Has montado un operativo a espaldas de tus superiores

sin apoyo logístico y tu testigo se ha fugado.

Si le avisamos pueden pillar a la gogó

antes de salir de Madrid.

Déjame llamarla antes de avisar a Miralles.

Igual te contesta Beto. Espera.

Lo tiene apagado. A ver, ¿qué esperabas?

Oye, no estás siendo de mucha ayuda en este momento.

Soy realista. Dejaste aquí a una tía como cebo para un tío muy violento,

y no conoces la relación que tiene con Beto.

Lo odia tanto como yo.

Eso es lo que tú te crees,

igual se lo ha contado a Beto para que se escape.

Que te lo digo yo,

estaba convencida esta mañana, se la tiene jurada a Beto.

Se la tiene jurada, pero no deja de acostarse con él.

Por dinero, Rober.

Y por miedo, no sabes cómo se las gasta Beto

con las tías que no hacen lo que él quiere.

La vamos a liar, hay que llamar a Miralles.

Ya la llamo yo. Es mi marrón, me lo como yo.

(Puerta)

¿Estás bien, Estrella? -Casi me matas del susto.

-¿Dónde te habías metido?

-He bajado para comprar algo para recibir a Beto.

¿Qué? No me mires así.

Me trajiste con lo puesto y estoy aquí encerrada.

-Me podías haber dejado una nota, casi te cargas el operativo.

-Me dijiste que era libre de marcharme cuando quiera,

y que tú serías el único poli, ¿quién es este?

-Es mi compañero, el oficial Batista, es de confianza.

Sí, me puedes llamar Rober.

No quiero tratar con la pasma,

no iré a comisaría ni a juicio, ese era el trato.

-Y sigue siendo, te lo prometo.

-Elías, esto era algo personal: nosotros contra Beto.

-Eso es lo importante, cazar a Beto. Para eso te necesito.

No tengas miedo, tenemos suficiente contra él

para que no tengas que declarar.

Yo solo estoy aquí para ayudaros a trincar a Beto.

Si estamos dos policías será más seguro.

En este hotel no están preparados para este dispositivo policial.

Es que les pedí que me avisaran si salías.

-¿Me están vigilando? -No te están vigilando,

es por tu seguridad. Lo mismo que no te vieron salir,

pueden no ver entrar a Beto, por eso vino Rober.

-¿Cuánta gente más sabe que estoy aquí?

-Solo nosotros. En cuanto lo trinquemos

yo haré como si no te hubiera conocido en mi vida.

Rober estará vigilando a ver si llega Beto

y si llega solo. Tú y yo nos quedamos aquí.

-Está bien. Está bien.

Ponte cómodo, Beto solo tiene una virtud,

la puntualidad.

Faltan dos horas para que venga.

-Mejor si estamos preparados. Yo voy abajo.

En cuanto llegue te pego un toque. Vale.

Estrella,

perdona. -No pasa nada.

-Bueno, venga,

ya pasó, cariño.

Ya pasó.

-Es que todavía no lo puedo creer.

Ahí, plantado,

diciendo que todo lo hizo para cumplir con Planeta Libre.

Eso sí, que me aprecia mucho.

Yo pensaba que él estaba enamorado de mí.

-Bueno,

la verdad duele, pero quizá te ayude a salir adelante.

-¿Cómo?

Estaba dispuesta a dejarlo todo por Quico

y él no sentía nada por mí.

¿Cómo he podido ser tan tonta?

-Ahora vas a pensar que no se te va a pasar el dolor,

pero es como la gripe:

en cama o con antibiótico, pero al final se pasa.

-No te pongas en plan médico, papá.

-No solo en plan médico, también en plan paciente.

A ver si crees que eres la única a quien han roto el corazón.

-¿A ti?

Pensé que mamá había sido tu primer amor.

-No.

Fue en primero de carrera, ¿sabes?

Se llamaba Sara,

me fijé en ella desde el primer día, era rubia, sofisticada,

hija de médicos.

-Suena un poco pija. -Sí que era, sí.

Era muy simpática, muy alegre, inteligente, ¿sabes?

La estuve persiguiendo todo un trimestre,

buscando excusas para vernos fuera de la facultad.

Ella no paró de darme calabazas,

porque yo no dejaba de intentarlo. Pero un día,

de repente, cuando ya había perdido toda esperanza,

me invitó al cine.

-O sea, te invitó a salir por pesado.

-No exactamente.

Ella venía de una ruptura y yo le gustaba mucho, pero...

Tardó en decidirse.

-¿Y qué pasó?

-Fueron seis meses maravillosos, ¿sabes?

Pensé que era la mujer de mi vida, fue mi primera novia en serio.

Y yo creía que era la única.

Yo soñaba con acabar la facultad y casarme con ella,

y vivir con ella toda la vida.

-Pero algo se torció. -Sí.

Me dejó.

De repente, de la noche a la mañana.

-¿Así, sin más?

-Sin más no,

antes de conocernos tuvo un novio mayor que ella

que se fue a estudiar al extranjero,

y como no les gustaba el amor a distancia lo dejaron,

pero cuando volvió a España...

-Vamos que te cambió por otro.

-Vamos a pensar que no lo había olvidado del todo.

-No, te usó de entretenimiento hasta que volvió el otro.

-Eso es lo que pensé en un primer momento.

Estaba hecho polvo.

Creo que llegué a odiarla.

-No me extraña.

-Luego, con el paso del tiempo,

pensé que ella creyó que lo había olvidado

y que apostó por nuestra relación pero que perdió.

Preferí quedarme con esta explicación.

-¿Y nunca hablaste con ella para saber la verdad?

-Me destrozó.

¿Y sabes lo peor? Que no lo vi venir.

Dos días antes,

pensaba que todo iba bien.

Llegué a pensar en dejar la facultad con tal de no verla.

-¿Llegaste a pensar dejar medicina?

Sí que te dio fuerte por ella. -Bueno,

fue mi primer amor en mayúsculas.

-¿Cómo lo superaste?

-Levantándome cada mañana

y concentrándome en mis obligaciones,

apoyándome en amigos y familia, y así el dolor fue desapareciendo.

Había vida después de Sara.

-¿Y el miedo a enamorarte y de que te volvieran a hacer daño?

-No lo perdí,

pero vino tu madre.

Y no pude dejar de intentarlo.

Iba con mi coraza, pero ella me desarmó,

ya sabes cómo es ella. -Ya, no me des más detalles.

-Ay, has sonreído una vez.

Mañana sonreirás dos, y poco a poco,

verás cómo los momentos dolorosos serán menos que los buenos.

-Me gustaría pasar el tiempo rápido hasta que llegase ese día.

¿Cómo hago para no pensar en Quico?

-Concéntrate en la escuela de cocina,

tendrás que superar ese suspenso, ¿o no?

-De hecho, debería estar preparando un plato para mañana,

pero no tengo fuerzas. -¿No necesitarás un pinche?

-¿Estás hablando en serio?

-Ese dolor no te lo puedo quitar,

pero darte palique mientras cocinas, ni lo dudes.

-Eres el mejor. -Eso se perdió Sara.

¡Anda!

-Así que pensabas que te había dejado tirado.

-Cuando vi que lo tenías apagado no supe qué pensar, la verdad.

Entiendo que hacer de cebo para cazar a ese animal

no es tarea agradable.

-Estoy acostumbrada a tareas desagradables.

Será un alivio no volverme a acostar con ese indeseable.

-Ya, pero...

en lo tuyo

habrá más tipos, supongo. -Claro.

Pero no puedo ganarme la vida de gogó.

Además, una vez que has empezado...

-Pero hay otras opciones, ¿no?

-Si hubiera estudiado, igual...

-¿Qué estudiabas?

-Ingeniería agrónoma.

-Vaya, eso no me lo esperaba.

-Ya, claro.

-Pertenezco más al cuadro de: burra que no acabó el instituto.

-Desde el principio supe que no tienes un pelo de tonta,

pero de ahí al sueño de ser ingeniera y ese amor por el campo...

-Sí, desde pequeña, es mi pasión.

Soy de un pueblito de Soria, mi padre era agricultor.

Me encantaba montarme con él en el tractor

y ayudarle en los cultivos. Me enseñó todo lo que sabía.

-¿Y por qué viniste a Madrid?

-A estudiar.

El campo no da para mucho y mis padres querían que estudiara.

Vine a Madrid con el sueño de volver al pueblo

y cambiar los cultivos de mi padre

por la agricultura ecológica, que es más rentable.

-¿Y qué te desvió de ese sueño?

-Yo misma, y la noche de Madrid

que siempre había algún sitio para salir de fiesta.

Y tuve mala suerte con una compañera de piso,

camarera en una de las mejores discotecas de la ciudad,

y eso me hizo entrar en la noche madrileña

por la puerta grande. -Ya, me lo imagino.

-Entonces empecé a arrastrar los estudios, las asignaturas,

y al final lo dejé.

-Y ya no quisiste volver al pueblo.

-Me di cuenta que con mi físico

podía ganarme la vida muy bien de gogó.

Me convertí en una imprescindible de las noches de Madrid,

y una vez que estás ahí

ya no hay vuelta atrás.

-¿Por qué dices eso?

Si no te gusta lo que haces

puedes cambiar.

Tu familia te va a recibir con los brazos abiertos.

-Lo dudo.

Mi padre murió,

y mi madre...

mi madre y yo no nos llevamos muy bien.

-Pero seguro que quiere ayudarte.

-Por favor, corta el rollo.

-Perdona, no quería meterme en tu vida.

-Entonces, no hagas como si te importa.

No tienes por qué preocuparte.

-Yo no finjo nada, me preocupa.

-Anda ya,

¿crees que no sé cuando un hombre me está utilizando?

Solo me quieres para capturar a Beto que es tu objetivo.

Otros solo me quieren para echar un polvo.

-Eso no significa que no me interese lo que te pase después.

-Mira, te ayudaré a coger a Beto,

y luego se van a separar nuestros caminos,

¿o mantienes contacto con todos los que colaboran contigo?

Me voy a vestir,

mejor que Beto me vea tan guapa como siempre.

-Estrella,

ese tipo no te va a volver a tocar un pelo.

Te lo prometo.

-Don Fernando, ¿se puede? -Sí, pasa.

-¿Qué está pasando con la policía? Hay mucho movimiento fuera.

-Nada, solo han retirado la protección.

-Ah, ¿eso? Pues qué bien.

¿Y cómo es que la han retirado?

-Porque la amenaza de atentado era una falsa alarma

y he aprovechado para solicitar

que retiren la protección del entorno de esta empresa.

-No sabe la alegría que me da,

estaba estresado de tener a la madera todo el día aquí.

Siempre se te puede escapar alguna tontería

que no puedan escuchar.

-Muy bien, me gusta mucho oírte hablar

como si la empresa fuese tuya. -Yo así la es como la siento.

Haría cualquier cosa por la empresa y por usted.

-Lo sé, hijo.

Oye, hablando de otra cosa,

¿cómo va todo el asunto con lo de tu padre?

-Pues...

Mientras él estaba en la cárcel no pensaba en él ni un segundo,

me apañaba para olvidarme, como si no tuviese un padre,

pero cuando lo he vuelto a ver

no consigo pensar en otra cosa.

-Quizá eso es lo que él buscaba cuando se presentó aquí.

-Disculpe por aquello. -¿De qué te tienes que disculpar?

La culpa no ha sido tuya.

-Le agradezco que nos dejase el despacho para hablar.

-Quédate tranquilo.

¿Te sigue presionando?

-Insiste en que convenza a mi madre para que hable con él.

-Es una situación muy jodida porque estás justo en el medio.

-Justo ahí estoy.

Es una situación de mierda, haga lo que haga,

la gente que quiero se va a mosquear

y yo solo quiero que se lleven mejor.

-Ya, pero así son las guerras, Jairo,

hay que tomar partido,

la neutralidad no existe, te lo digo por experiencia,

de verdad.

Y en todo este asunto tú estás en medio,

si no haces nada te vas a llevar palos por todas partes,

tienes que elegir bando.

¿De qué parte estás tú? -Yo estoy con mi madre,

lo tengo clarísimo.

Pero luego pienso en mi padre,

en lo mal que lo ha tenido que pasar allí dentro.

En que está arrepentido,

en que lo siente de verdad,

que lo siente profundamente.

Y en ese caso,

no quiero negarle la posibilidad

de que vea a mi madre una vez más

para decirle que se ha dado cuenta de lo que hizo

y que lo siente de corazón. Y ya está.

Yo creo que ese encuentro les haría muy bien a los dos.

¿Usted qué cree? -¿Yo?

Yo no puedo ayudarte en esto,

ya te dije que es un asunto personal, familiar...

Solo tú puedes saber

si el arrepentimiento de tu padre es sincero o no. Yo...

-Ya.

-Pero sí puedo hacer una cosa por ti, Jairo,

tómate la tarde libre, que tienes mucho en qué pensar.

Pero haz una cosa:

soluciona la vuelta del camión de Sebas, ¿vale?

-¿Le digo que descargue? -Sí, sí.

Di a todos que desde ahora volvemos a operar con normalidad.

¿De acuerdo? -OK.

-Jairo.

Cuídate mucho, hijo. -Vale.

-Estás muy guapa.

-A Beto le gusta cómo me sienta el rojo,

lo he elegido especialmente para él.

Cuando me vea así vestida no tendrá ojos para nada más

y será más fácil sorprenderlo. -Seré rápido.

-Eso espero,

porque si se entera de la encerrona, estoy muerta.

-Es la última vez que vas a ver a este animal,

después podrás hacer con tu vida lo que quieras.

-Eso de lo que quiera...

-Solo tienes que tener voluntad para ello.

-Por favor, no empieces otra vez con sermones.

Yo ya elegí mi camino.

Espero no volver a cruzarme con un tipo tan indeseable como este.

-Hablas como si tuvieras mi edad.

No tienes ni treinta años, puedes empezar de cero varias veces.

-Pero ¿a ti qué te pasa?

¿No tienes hijos a los que darles la brasa?

-Mira, sí, tengo un hijo maravilloso

con el que estuve varios años sin hablarme.

-¿Qué hizo? -Él nada, fue culpa mía.

Fui alcohólico durante algunos años,

pero decidí dejarlo,

quería reconstruir mi relación con él.

Si pude hacerlo yo, supongo que podrás hacerlo tú.

-¿Pudiste solo, a base de voluntad?

-Quería reconciliarme con él con todas mis fuerzas.

Eso me dio ánimos para dejar el alcohol.

-Bueno...

Está a punto de llegar, deberías esconderte.

-Es puntual, ¿no? -Mucho, por eso sé que está al caer.

Oye, Elías, va para arriba, ¿vale?

Perdone.

"Recibido, estamos preparados".

-Te lo dije, su única virtud es la puntualidad.

-¿Lista?

-Sí.

-Me voy al baño.

-Hola, Espe.

¿Te pongo un café o uno de esos tés que le preparas a Karim?

-Calla.

Luego soy yo la indiscreta.

-Qué mala uva, hija, era una broma.

¿Café, entonces? -¡No!

Un descafeinado, que estoy de los nervios.

-¿Y eso? -Karim.

Ese hombre me tiene desconcertada.

-Hija, qué dramática eres.

Ya oíste a María, hay que ser decidida en la vida,

vete y pídele una cita.

-Sí, te he oído bien, por eso estoy así.

-¿Qué ha pasado?

-Pues que con esto de ser decidida,

me he pasado siete pueblos. -¿Qué pasa?

¿Le has pedido matrimonio?

-Peor, le he plantado un beso. -Ay...

¿Cómo y cuándo?

-Estábamos en su despacho

hablando de risas y eso,

habíamos decidido ir al cine a ver una película romántica

y, de repente, me ha entrado una cosa aquí

y me ha mirado con esos ojazos que tiene,

y me hado un...

-Te has lanzado. -Qué vergüenza, por favor.

Va a pensar que estoy loca.

No lo he podido evitar, ha sido un impulso.

-Últimamente estás desatada,

desde que te lías con actores famosos...

-Encima cachondeos. No, hombre.

Lo de Hugo Ferrer era diferente, con ese,

si te he visto no me acuerdo, pero a Karim lo veo todos los días.

-Vamos a ver, que yo me aclare,

¿tan mal ha sido? ¿Te ha pegado un corte?

-No, se ha quedado como un témpano de hielo.

Ha sido como besar a una pared de baldosas.

No ha movido los labios, nada.

Quieto.

-Habrá sido por la sorpresa.

-Sorpresa se ha llevado, sí.

Si vieras la cara de circunstancias que ha puesto...

-¿No te ha dicho nada después? -No,

porque he salido pitando y él se ha quedado como un témpano.

Y ahora estoy intentando por todos los medios

evitarlo en la comisaría.

-Tendrás que hablar con él para aclarar esta situación.

Solo hay una manera de saberlo y es hablar con él.

Así sabes a qué atenerte. -Lola, ahórrate los comentarios,

que estoy así por tu culpa.

-¿Perdón? ¿Por mi culpa?

-Hombre, entre María y tú me calentáis los cascos

y pasa lo que pasa.

-Si tan mal te ha parecido, vete y pídele perdón,

a mí no me parece tan grave.

-Porque no has hecho el ridículo como yo.

Que no, Lola, no quiero verlo en mi vida.

De verdad, creo que tengo taquicardias y todo.

Oh, me está subiendo la fiebre. -Ya empezamos.

-Mira, estoy ardiendo.

-Mi amor.

(Teléfono)

-¿Qué es esto?

Karim.

"Hola, Espe, soy Karim, ¿puedes venir a mi despacho?

Tengo que consultarte una cosa sobre una denuncia de estafas

on line".

¿Qué hago? ¡Madre mía!

(RESPIRA NERVIOSA)

-Vete a hablar con él, no te queda otra.

Ya verás, mujer, no es para tanto.

-¿Voy? -Sí.

-Qué vergüenza.

-Luego me cuentas.

(Puerta)

-No sabes qué ganas tenía de verte.

-Quedas detenido, desgraciado. Se acabó lo de zurrar a las mujeres.

Apártate, Estrella.

¿Dónde vas, espabilado? ¡Adentro!

¡Tira para adentro!

Vas a pagar por todo lo que hiciste a mi compañera, mamón.

Te crees muy valiente, ¿eh?

Cuatro tíos contra una mujer.

-¡Que dejes de mirarme así!

Quieres saber por qué lo he hecho, ¿no?

Por lo que le hiciste a Rebeca, te acuerdas de ella, ¿verdad?

Era una buena tía, y tuvo la mala suerte de conocerte.

Ojalá te pudras en la cárcel y todo lo que te pase sea poco.

-Dónde vas tú, ¿eh?

¡Que le has dejado ciega, mamón!

¡Ya, Elías, ya está bien!

(GRITA ELÍAS) ¡Vale ya, Elías!

Tranquilízate, ¿vale? Vale, Rober.

-Hola.

Aquí te traigo lo de la...

la denuncia de la estafa por internet.

Esa en la que daban katiuskas por botas de esquí.

-Perfecto. La necesitaba para encontrar webs similares.

-La gente se lanza a comprar superofertas por internet

sin darse cuenta si la página tiene dirección de reclamaciones,

ni domicilio postal ni nada. No se puede ser tan impulsivo.

Pues nada, te dejo trabajar.

-No te olvides de nuestra cita.

¿Paso a buscarte cuando acabe el turno?

-¿Perdona?

-¿No íbamos a ver una película romántica?

-Pero ¿sigue en pie eso?

Es que, antes, cuando yo te...

Bueno, cuando tú no me has...

Quiero decir que todo eso ha sido antes de que yo...

-Antes de que tú, ¿que?

-Antes de que...

me lanzara a estamparte un beso en todos los morros.

-Mira, yo me voy porque estoy muy nerviosa

y estoy diciendo tonterías. -Espe, Espe...

¿Por qué no te relajas?

Siéntate.

Respira hondo.

Respira. ¿Mejor?

-Sí.

-Cuéntame lo que te pasa.

-¿Es que no es evidente?

-¿Que te pongo nerviosa? Un poco.

Pero tú a mí también. -A otra con ese cuento.

Entonces, ¿no estás molesto conmigo?

Es que cuando te besé

tú no reaccionaste,

pensé que...

que lo había estropeado todo. -Para nada.

Perdona si mi reacción ha sido un poco fría,

me has pillado por sorpresa.

Me he quedado en shock, no sabía cómo reaccionar.

También es que soy de carácter

un poquito más racional.

Me gusta pensar mucho lo que voy a hacer.

Por eso, a veces, parezco un poquito frío.

-Yo te debo parecer una loca impetuosa.

-Y me encanta. -¿Que sea una loca?

-No, que seas

atrevida, auténtica,

me parece muy atractivo.

-¿En serio?

¿Muy atractivo?

-Sí, a veces me gustaría ser más como tú.

Y dejarme llevar

por mis impulsos más de vez en cuando.

Impulsos como este.

(RÍEN)

-Hola, Jairo, ¿qué te sirvo?

-¿Qué pasa, guapa? ¿Para cenar qué tienes?

-Te dejo la carta, si quieres. -Venga.

Deja la carta. Ponme unos callos.

-¿Unos callos para cenar? -Sí.

¿Te quedan del mediodía?

-Sí, pero ¿no serán un poco indigestos?

-Por un día, me apetecen mucho. Los de mi madre están muy ricos.

-Estos los prepara María, a ver si te gustan.

¿Qué quieres de beber? -Lo de siempre.

-Venga.

-Hola, Salima.

Un bocadillo de tortilla francesa para llevar, por favor.

Hola, Jairo, ¿qué tal? -Hola, Lola.

-¿Cómo está tu madre, todo bien?

-¿Mi madre? Sí, ahí está, en casa de Rober y de Alicia.

-Está bien.

Lo mejor es que se sienta arropada por sus hijos.

Oye, ¿todo bien?

A mí me puedes contar lo que sea,

estoy acostumbrada a casos de violencia de género

más de lo que me gustaría recordar. -Tú estás en la UFAM,

y mi hermano fue a verte, ¿verdad? -Sí.

Y tú si tienes cualquier duda o cualquier inquietud

puedes preguntarme lo que sea. -Vale, te quiero preguntar una cosa.

¿Qué posibilidades tiene un maltratador

de dejar de serlo?

¿Hay alguna o se quedan así para toda la vida?

Te lo digo porque yo he quedado con mi padre

le he dado una oportunidad,

la oportunidad de escucharle.

Y yo confío en que está arrepentido,

pero mi hermano dice que soy un tonto porque me está manipulando.

Tú como profesional, ¿qué crees?

-Yo no puedo opinar sobre tu padre porque no lo conozco,

pero su comportamiento responde a un patrón específico.

-¿Los maltratadores pueden dejar de serlo

o no pueden dejar de serlo?

-Los que admiten que son maltratadores

y acuden a terapia voluntariamente, pueden llegar a rehabilitarse.

Un estudio indica que el 80 por ciento no reincide...

-¿80 por ciento?

¿Lo ves?

Yo sabía que hacía bien confiando en él.

Y mi hermano metiéndome caña.

Pero si tú me dices que un 80 por ciento no reincide,

lo correcto es hablar con mi madre para que se sienten a hablar.

-Espera un momento, Jairo.

Tu padre tiene una orden de alejamiento, ¿vale?

Si la incumple va directo a la cárcel.

-Ya sé que tiene una orden de alejamiento,

pero quizá después de la cárcel lo que quiere es pedirle perdón

por el daño que hizo a mi madre.

-La ley está para proteger a tu madre, ¿entiendes?

Es así, de verdad.

Tu padre le ha pegado una paliza que casi la mata,

y no es la primera vez. -No.

-Yo no te quiero dar falsas esperanzas,

esas tasas de rehabilitación

responden a maltratadores que lo aceptan

y van a terapia día tras día durante mucho tiempo.

-Mi padre estuvo viendo a la psicóloga de su cárcel

durante mucho tiempo.

-Fue a un par de sesiones rutinarias.

Lo vi en su expediente después de hablar con Rober.

-O sea, me ha mentido a la cara.

Y parecía arrepentido.

-Mira, en realidad,

hay una manera relativamente fácil de saber

si tu padre ha cambiado o te está manipulando.

-Dime cuál, por favor. -Debe aceptar los deseos de tu madre.

Si ella no lo quiere ni ver, lo tiene que asumir.

Le duela o no, tiene que seguir con su vida.

Si acepta todo esto, es señal de que va por buen camino.

-Entiendo, entiendo.

-Si ha cambiado, mejor para él,

pero lo tiene que demostrar a largo plazo.

Y tiene que empezar a asumir todo lo que quiera tu madre.

-Ya.

-Aquí tienes, Lola. -Gracias, Salima.

-Muchas gracias. -Cualquier cosa,

ya sabes dónde estoy. -Vale.

Me habéis pasado por encima.

No se puede montar una operación por libre.

Tendría que informar de vosotros a Régimen Disciplinario.

Pero ya tenemos al cabecilla en el calabozo

y pronto pasará a disposición judicial.

Entonces, pelillos a la mar, ¿no?

¿Qué hubiera pasado si Beto aparece con un compinche?

Hombre, le habría advertido.

Era la única manera de convencer a Estrella

para colaborar no quería ni ver a la policía.

Al ver a Rober casi se raja.

No sé cómo hiciste para convencerla.

¿Ahora son los testigos quienes organizan los operativos?

Pues ya me puedo ir a casa a descansar, ¿no?

Os habéis puesto en peligro vosotros y a una chica inocente.

Rober estaba en el hall, y yo la habría sacado de allí.

O sea, lo tenías todo pensado, ¿te doy una medalla o qué?

Haz lo que debas hacer, si quieres escribe sobre mí.

Yo me hago responsable de toda la operación.

Batista quería que te mantuviese al tanto.

Por desgracia, eso me lo creo.

Yo participé en el operativo voluntariamente.

La responsabilidad es de los dos. De eso nada.

¿Podéis dejar de defenderos mutuamente?

Ponte con los informes de la detención, Batista.

¡Eh! Tú te quedas aquí.

¡Venga! ¡Andando!

¿Se pude saber por qué lo hiciste a mis espaldas?

Porque con más dotaciones no hubiera funcionado.

Era un caso excepcional y requería un operativo excepcional.

Y un jamón con chorreras, que nos conocemos.

No querías estar fuera de la operación.

Quería detener al cabrón que dejó ciega a Nacha,

¿no lo entiendes? Sí, perfectamente.

Tú no querías justicia, querías venganza.

Llámalo como quieras. Somos policías, no justicieros.

El tipo está en el calabozo y tendrá un juicio justo.

Yo hice mi trabajo. ¿Y dejarle la cara como un mapa?

Intentó escapar, fue contra Estrella y yo la defendí.

Su abogado dice que fuiste a por él cuando ya estaba engrilletado.

Bueno, pues que diga lo que quiera.

¿Y tú por qué no tienes ni un rasguño?

Todos sabemos lo bien que pega Beto.

¡Mírame, Elías!

¿Te ensañaste con un detenido que estaba esposado?

¿Quieres líos con Régimen Disciplinario o qué?

Pues que vengan a por mí. ¡Muy bien, muy bien, hombre!

Y si no hubiera estado Batista peor, ¿no?

Eso ya nunca lo sabremos.

¿Alguna bronca más que echarme?

Hablaremos cuando estés en condiciones de escuchar.

Perfecto.

¡Eh! Cierra la puerta.

¿Qué haces todavía aquí? ¿No ha acabado tu turno?

-He quedado con Karim.

¿Qué me dices? Entonces, bien, ¿no?

-Mejor que bien.

Estoy, Lola,

en una nube, no me puedo creer la suerte que tengo.

-Qué bien. ¿Se ha aclarado lo del beso?

-Está aclaradísimo.

Esta vez me ha besado él, y qué beso...

-Quiero detalles ya. -Pues...

Te vas a tener que aguantar porque...

-¿Ya has terminado? -Sí, te estaba esperando.

-Muy bien.

Si vas así, igual piensan que me llevas detenido.

-Que no, que voy a cambiarme ahora.

Tardo poquito. -Yo me voy que tengo turno.

-Que te sea leve.

¿Te espero fuera?

-Comisario, no esperaba verte aquí a estas horas.

Sí, me ha llamado Miralles,

no me quería perder el interrogatorio

al cabecilla de los Florida.

Gracias a Dios tenemos a ese miserable,

solo queda que Nacha se recupere.

Ya tengo las fechas definitivas del curso de la UFAM en Sevilla.

Sí, sí, estoy al tanto,

en dos semanas empieza. Muy bien.

Espero que no cambies de opinión respecto a tu asistencia.

Claro que no, tengo muchas ganas.

Ya sabes que por motivos solamente profesionales.

Ya.

Mira, Lola, el otro día no me supe expresar bien,

pero en absoluto quería molestarte.

Yo tampoco estuve muy afortunada.

Solo quería decirte que...

Los dos sabemos que tarde o temprano encontrarás a alguien especial

y te volverás a enamorar.

No sé si quiero hablar de esto contigo, Emilio.

Bien, te prometo que será la última vez que saque el tema,

pero quiero que sepas que...

me gustaría mucho verte feliz, te lo mereces.

Yo también quiero que tú seas feliz.

Ya. Bueno, Miralles me está esperando.

Aquí tenéis.

-Gracias. -Gracias.

-Oye, ¿cómo está Nacha? ¿Has ido a verla?

-Sí, fui esta mañana al hospital, pero no había llegado el médico.

Me pasaré luego a ver si hay buenas noticias.

Me han dicho que si se reabsorbe el hematoma

puede recuperar la vista. -¿De verdad?

-¡Sí! -No quiero ni pensar

lo mal que lo estará pasando.

-Nacha es fuerte como un roble,

si alguien puede con esto es ella. -Eso es verdad.

Dale muchos besos de mi parte.

-Se nota que la aprecias mucho, ¿es tu compañera?

-Sí.

Por eso era tan importante trincar a ese malnacido.

-Estás seguro de que irá a la cárcel, ¿no?

Como quede libre... -Eso no va a pasar.

Se le acumulan los delitos:

la agresión a Nacha, narcotráfico, pertenencia a banda armada

y en Inglaterra lo buscan por homicidio.

-¿Y el resto del clan?

-Los Florida se comunicaban por un foro,

los muy idiotas colgaban las fotos de las agresiones.

Se van a pasar una buena temporada en el talego.

-Así que puedo seguir con mi vida tranquilamente en Madrid, ¿no?

-Sí, puedes.

O puedes cumplir tu sueño

de cultivar las tierras de tus padres.

-¿De verdad crees que nunca es tarde para cambiar de vida?

-Estoy convencido.

Lo que pasa es que, a veces, nos puede el miedo a fracasar

y nos conformamos con lo más sencillo.

Yo estuve mucho tiempo distanciado de mi hijo

porque me daba miedo que no me perdonase.

¿Sabes quién me convenció para arriesgarme?

-No sé.

-Nacha, mi compañera.

¿A ti que es lo que te da miedo? ¿Qué te frena?

¿Qué te impide dar ese paso?

-Pues me da miedo,

mucho miedo que mi madre me...

me rechace cuando se enteré a qué me he dedicado en Madrid.

-Porque nunca le has dicho a lo que te dedicas, ¿no?

-No, un montón de mentiras, nada más.

Se piensa que soy dependienta en una boutique.

Sabe que no me ha ido bien en los estudios,

pero para nada se puede imaginar a lo que me dedico.

Nunca he tenido el valor para contarle la verdad

y por eso nos hemos distanciado. Una cosa es...

mentirle por teléfono y otra mirarle a los ojos

y mantener la farsa. -Ya.

Así que, decirle la verdad no es una opción.

-Sí, sí. Si vuelvo allí con ella,

tendría que contarle la verdad, yo no podría vivir en una mentira.

Me pongo mala, de verdad, solo de pensarlo me pongo mala.

Yo no quiero que mi madre sepa

que fui la puta preferida de un matón de discoteca.

-No te hagas eso Estrella, no te digas eso.

Tú eres una chica inteligente, una chica valiente,

y lo suficientemente honesta para reconocer

que has tomado decisiones equivocadas.

-Gracias. -Te lo digo en serio,

es más de lo que hace la mayoría de la gente.

Si los demás no te quieren dar una segunda oportunidad, que les den.

Pero tú no te hagas eso a ti misma.

-Si te soy sincera,

he estado buscando dos subvenciones para los cultivos ecológicos.

Y hay muchas cosas, ¿eh? Un montón.

Si mi madre me aceptara de vuelta...

-Eh, lo hará.

Lo hará. -¿Aunque le cuente la verdad?

-Sí. -¿Y cómo estás tan seguro?

-Porque yo también estuve muchos años distanciado de mi hijo.

Y me distancié por miedo a que no me perdonase.

Se sentirá muy feliz de recuperarte,

y de entender los motivos por los que habéis estado separadas.

-Oye, una cosita,

¿estas charlas se las das a todos los que quieren colaborar contigo?

-¿Yo? En absoluto.

(RÍE) -Solo...

a la gente que vale la pena.

-Me alegro de que te hayas cruzado en mi vida.

-Eso sí que no me lo dicen muy a menudo.

Yo tengo que irme al hospital, ¿quieres que te acerque?

-No, me voy andando, que hace buena noche.

-Oye, tienes mi teléfono,

cualquier cosa, cualquier cosa,

me llamas a mí.

-Vale. Gracias.

Espero que tu compañera se recupere pronto, muy pronto.

-Y yo espero que tengas mucha suerte con tu nueva vida.

-¿Mamá?

Me alegro muchísimo de que lo hayáis pillado.

Miralles nos ha echado la bronca del siglo.

Debo andar con ojo redactando las diligencias.

No te esperamos a cenar, ¿no?

No, ya ceno algo por aquí. Vale.

Que sea leve. Un besito. Un beso.

Era tu hijo, tiene lío en comisaría y llegará tarde.

Vaya, ¿entonces, qué?

¿Preparo algo para las dos solas? ¿Qué te apetece?

Voy a cocinar yo que tú eres mi invitada.

Encima de que me acoges en tu casa voy a estar sin hacer nada.

Yo no sé estar mano sobre mano.

Pues cocinamos las dos y así no hay discusión.

No me digas que también te gusta guisar.

Si es que eres una joya.

La verdad es que me defiendo, pero...

tengo que reconocer que no me apasiona.

(Puerta)

¿Esperas a alguien? No.

Alicia, espera, no vaya a ser él.

¿Pedro? Es imposible no sabe que estás aquí.

Tú no lo conoces, él es capaz de todo.

Habrá removido cielo y tierra hasta encontrarme.

Tranquila, estás conmigo, no te va a pasar nada.

Métete a la cocina.

(Puerta)

Voy. ¿Quién es?

"Hija, soy yo".

Papá, ¿qué hacéis aquí? Igual es mal momento.

No, para nada. ¿No tenéis llaves?

Pues no, ni de esta casa ni de ninguna,

me las he dejado en el bufete.

-Justo el día en el que yo salgo sin llaves,

estarán en otro bolso. Espero no haberlas perdido.

-¿Puedes darme las copias que te di?

Nos va mejor venir aquí que ir al despacho.

Claro, las tengo aquí.

Anda, que vaya par.

¿Deberíamos haber llamado antes? No, iba a preparar la cena.

Felisa, ¿puedes venir?

Es Felisa, la madre de Rober.

Ha tenido un problema doméstico y se queda unos días.

Él es mi padre, Marcelino, y su mujer, Montse.

Encantada. -Igualmente, encantado.

-Felisa, encantada.

-Bueno, ya tenía yo ganas de conocerlos.

-Felisa, vamos a tutearnos que ya somos familia,

porque si esperamos que nuestros hijos

preparen la cena antes de la boda...

-Mi Rober anda persiguiéndome para que busquemos un día,

pero no hay manera. -¿Y por qué no aprovechamos

y decidimos un día que nos venga bien a todos?

-¿Qué tal esta semana?

-Esta semana yo no sabría decirte.

-Pues la que viene.

-La que viene... es que es... Tengo mucho lío.

Se le ha reventado una tubería en casa.

Bueno al vecino de arriba, y ahora está con el lío del seguro,

a ver cuándo arreglan...

Ya, que no sabes cuándo se van a presentar.

-Claro y no quiero poner una fecha

y luego cambiándola, que no me gusta marear la perdiz.

Otra vez será.

-Bueno, ¿y por qué no cenamos hoy?

Si a ti no te molesta. Por mí perfecto.

Si no tenéis otros planes... No, no.

Y rompemos el hielo sin Rober que se pone bastante nervioso.

No será lo mismo, pero por algo se empieza, ¿no?

-Pues no se hable más, nos quedamos a cenar.

Voy preparando la mesa.

-Venga.

-Eh, Nacha.

-Hola. Estoy despierta.

¿Qué hora es? -Es tarde.

-Me parecía hace un siglo que me dieron la cena.

¿No deberías estar en tu casa descansando?

-Sí, pero las buenas noticias no se hacen esperar.

Lo tenemos, Nacha.

-¿Habéis capturado a Beto? -Ese cabrón está en el calabozo.

En parte gracias a ti.

-Pero si yo no me he movido de esta habitación.

-Nacha, ¿a quién crees engañar?

Sé que fuiste tú quien avisó a Rober.

Y menos mal que lo hiciste,

si no, igual se hubiese escapado o algo peor.

-Era la única forma de que aceptaras mi ayuda,

a tus espaldas.

Ya que no querías poner a Miralles al tanto de la operación,

que menos que avisar a un buen compañero

para que te protegiera a ti y a esa chica.

-Estrella.

La verdad, le ha echado un par.

¿Y sabes por qué lo hizo?

Lo hizo por ti.

Al ver que eras tan valiente decidió seguir tu ejemplo.

-Tiene mérito reunir el valor para enfrentarse

a una bestia como esa sabiendo de lo que es capaz.

Si la vuelves a ver dale las gracias de mi parte.

-Se las daré.

Al final, hemos hecho buenas migas y eso que no empezamos con buen pie.

-No me extraña,

a ti al principio nadie te cae bien.

¿No te acuerdas cómo empezaste conmigo?

-Al principio soy un poco desconfiado.

Pero luego sé ver quién vale la pena.

Ella es muy buena chica

y espero que rehaga su vida.

-Eso suena maravilloso.

-Pero tú también vas a rehacer la tuya.

Cuando se reabsorba ese hematoma, volverás a ver.

Y volveremos a patrullar juntos.

De verdad, me da mucha pereza

tener que enseñar a otra desde el principio

todo lo que te enseñé a ti.

¿Qué pasa?

-Eso no va a pasar, Elías.

No podré volver a ver.

-Pero no, no...

No te pongas así, no seas negativa,

ya has oído a los médicos, tienes que tener paciencia.

(SOLLOZA) -No, se equivocaron.

Pensaron que volvería a ver, pero...

esta tarde me estuvieron haciendo pruebas

y ya no está.

El hematoma ha desaparecido

y, sin embargo, yo sigo sin ver.

-¿Qué dices? Tiene que haber algún error.

¿Estás segura de que lo has entendido bien?

-Claro que entendí bien.

Estoy ciega, pero no sorda. -Lo siento, no quería que...

¿Y ahora qué va a pasar? ¿Los médicos qué piensan hacer?

¿Eh?

-Estoy esperando a que me lleven para hacerme un TAC.

-¿A estas horas?

-Por lo visto es urgente y no pueden esperar.

-¿Cómo de urgente? Nacha, me estás preocupando.

-Pues imagínate cómo estoy yo.

No sé, lo último que les entendí fue

que mi ceguera tal vez sea un síntoma

ocasionado por un daño cerebral mayor.

Algo que los hematomas no hayan dejado ver hasta ahora.

-Pero un daño cerebral mayor, ¿qué quieres decir?

-Yo no lo sé, no les entiendo bien,

yo creo que ni los doctores lo tienen claro.

-Estate tranquila, estás en las mejores manos.

Ellos encontrarán una solución.

Nacha, tranquila. -No...

Los médicos creen que si no encuentran

la solución de mi problema,

mi vida corra peligro.

-Bueno,

tú tranquila, ¿eh?

¿Eh, Nachita?

Tranquila.

Dime, Raúl.

¿Seguro que es la misma moto?

Vale, voy para allá.

Yo peinaría la zona y pediría dotación TEDAX

para anticiparnos a posibles riesgos.

Lo voy a solicitar, a ver qué nos ofrecen.

Debemos localizar a esa mujer rápido y no será fácil,

el polígono es grande y con muchos rincones.

Yo iría primero a Transportes Quintero,

yo misma iré a echar un vistazo.

Sin descuidar las otras empresas amenazadas,

quizá Transportes Quintero es un señuelo para engañarnos.

Se cree que eres de su propiedad el muy imbécil.

Qué equivocado estaba, mamá, de verdad.

Ya sé que mi hermano tiene razón.

-Tú no te martirices más.

Aquí no nos puede encontrar.

-Buenas noches.

Elías, ¿nos sentamos?

-¡Eh! -¡Aparta, Jairo!

-¿Cómo has encontrado esto? -Siguiéndote, "tontolaba".

-Pírate que mi madre no está aquí. -Ya, yo me chupo el dedo.

-Que te vayas, desgraciado. -Ten un respeto a tu padre.

-Tenlo tú a mi madre primero.

-¡Ay mi niño!

Han visto a un miembro de la organización terrorista

merodear por el polígono. ¿Esta noche?

Han localizado la moto, pero no hay rastro de la mujer.

Quiero que estés alerta

ante cualquier movimiento sospechoso.

Te agradezco mucho que te preocupes tanto por mí.

He venido a Transportes Quintero

igual que al resto de empresas amenazadas.

No es nada personal.

¿Quién es? ¿Elías?

-Sí, soy yo, estoy aquí a tu lado.

Te han tenido un buen rato ahí abajo.

-¿Van a pasar los médicos a decirme algo

o tengo que esperar hasta mañana?

-Yo te puedo adelantar algo...

-¿Son malas noticias?

El vigilante de la nave no vio nada extraño.

Igual que en el resto de empresas.

Falsa alarma, al menos no llevamos toda la caballería.

Pero ¿por qué aparcó la moto en la entrada del polígono?

No lo sé, mañana la analizaremos en busca de huellas.

Aunque dudo que podamos extraer nada claro de eso.

Suelta a mi madre ahora mismo o te calzo un tiro.

Suéltala, que no me va a temblar el pulso, ¡suéltala!

Dispara, mata a tu padre.

Venga. Estás deseando.

-No, Rober, no...

  • Capítulo 175

Servir y proteger - Capítulo 175

11 ene 2018

Estrella vuelve al hotel dispuesta a ayudar a Elías a capturar a Beto. La lesión de Nacha se complica. Jairo habla con Lola sobre su padre. Espe no sabe cómo reaccionar tras el beso que le dio a Karim.

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  1. m jose cases selva

    Pero podéis ver los capítulos ? A mi no me deja desde el 165

    12 ene 2018
  2. María

    ANTONIO TORRES, QUÉ ACTORAZO !!! MARÍA DESDE BUENOS AIRES

    12 ene 2018
  3. Javier

    Espero que la historia de Espera con Karim,llegue a buen puerto porque la pobre tiene la negra y a ver qué pasa con Nacha !!?

    12 ene 2018
  4. Jandro28

    Madre mía el siguiente capítulo Bravo os estáis mejorando espero que lo de Nacha sea temporal no digiero aún la marcha de laura escalada otra baja sería difícil de encajar a ver como lo hace el inspector que viene que e escuchado algo por hay y Adriá Collado pegaría más de policía que de frutero pero a ver como desempeña el papel

    11 ene 2018