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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 174 - ver ahora
Transcripción completa

Jairo, hay gente que no cambia.

Pero este hombre habrá cambiado algo, al menos un poco

porque, si no, no le habrían dado el tercer grado.

¿Qué pasa?

¿Que nadie que haya sido un delincuente

puede enderezar su vida, hacer las cosas bien?

¿Sí? ¿Quién? A ver, ¿quién? Tú. Coño, que el delincuente eras tú.

He estado pensando y, si te parece bien,

hoy nos podemos ver.

-Escúchame, por favor.

¡Que te vayas de este bar, que te vayas del barrio

y salgas de nuestras vidas!

¿No te dije que si querías a mamá no hablaras con él?

Rober, ese hombre al que acabas de echar

no es el mismo que conocimos.

-No necesita ver a tu madre para rehabilitarse

y ese empeño en ver a tu madre no tiene sentido.

y es muy mala señal

porque se saltaría la orden de alejamiento.

-El más peligroso de todos es este, el cabecilla,

Alberto Cruz Martínez, alias Beto.

-A estos tipos les gusta reunirse en el reservado de la discoteca Star

antes de bajar a vigilar las puertas.

Seguramente van armados, así que llevar refuerzos.

(GRITA) ¡Dejadlo en paz!

¿Qué, os creéis muy valientes?

Pues venga, de uno en uno.

(SE QUEJA)

-¡Tenéis que mandar un doctor, por favor!

-"Voy para allá.

No la toques y no la muevas, ¿me oyes?".

-Vale, pero daos prisa, por Dios.

-Oye, necesito esa información cuanto antes, ¿vale?

En cuanto sepas algo, me llamas.

Todavía no he localizado a Beto,

pero he encontrado a una tal Estrella, una gogó

que le tiene loquito.

-Bueno, ¿qué? ¿Cuándo nos vemos?

Dos días.

No, no, no, no, no,

dos días es mucho tiempo sin verte.

-Fui a instalarle un antivirus al ordenador del imán

y la verdad es que

me apetecía mucho más haber quedado contigo,

pero por eso quiero compensarte, si tú quieres, claro.

-¿Yo? Yo, sí, por supuesto.

Sí, sí, si a mí me apetece mucho ir al cine.

-Pero Olga, no te puedo arrastrar conmigo.

Tienes aquí tu vida, tu familia, tus estudios...

-Es que tú no me arrastras, me voy contigo porque quiero.

-Soy un componente de Planeta libre

y lo era antes de entrar en el barrio.

Esta mañana pensaba huir,

huir con Olga.

Claudia.

Le vais a usar como cebo.

Se lo hemos propuesto y, si es listo, aceptará.

La alternativa es una pena de 15 años.

Mamá, necesito verle.

Lo siento, no te puedes acercar.

¡Solo un momento, mamá! He dicho que no, Olga.

Me ha dicho que está preparando el próximo objetivo.

Va a ser Transportes Quintero esta misma tarde.

Pues avísale con tiempo,

que vaya guardando lo que no quiera que le pillemos.

Me alegro que hagas ese comentario, Rober,

porque tenéis que estar muy mentalizados

que, en este operativo,

Quintero es única y exclusivamente una posible víctima a proteger.

He estado mirando cómo se fabrican los artefactos que tienen

e información sobre cómo desactivarlos.

Solamente te ha utilizado.

A través de ti conseguía información, solo por eso.

-¡Alto, policía!

-Era mentira, sí, pero solo al principio.

Por eso me entregué,

por eso estoy dispuesto a ir a la cárcel,

para que se acabe esta pesadilla.

-"Lo del atentado era una trampa para ver si me habías delatado

y has picado.

Planeta libre no ha muerto y siempre ajusticia a los traidores".

(Música emocionante)

(RONCA)

(SUSPIRA)

¿Tú qué haces aquí?

¿Y tú qué crees, macho? ¿Que qué creo?

¿Crees que no puedo ocuparme de mamá solo?

Pues mira, ¿quieres que te sea sincero?

Sí, eso creo.

Habló el listo.

No, el listo eres tú

porque te crees todas las mentiras de tu padre.

Yo ni me creo ni me dejo de creer nada,

lo que intento es razonar por mí mismo.

Ya veo cómo razonas, dándole a tu padre mi teléfono.

¿Eh? ¿Por qué no le das el de mamá?

No me hables como si fuera un estúpido

o una mala persona por no hacer las cosas como quieres.

Porque tengo cabeza y razono.

No, porque tienes cabeza y razonas, no.

Porque te crees perfecto, tío.

Crees que no has roto un plato y te crees el hijo perfecto.

¡Dilo si te lo crees! ¡Dilo! Nunca he dicho eso y lo sabes.

-¿Qué os pasa? ¿Qué son esos gritos?

¿Qué? ¿Nadie va a contarme qué está pasando aquí?

-¿Pues no lo ves tú misma, mamá?

Tu hijo ha venido a hacer guardia sin avisar.

-Ah, bueno, eso digo yo.

¿No habíamos quedado

en que no hacía falta que te quedaras?

Bueno, ¿cuál de los dos me va a contar qué está pasando?

Yo, mira, mamá, eh, prefiero no hablar, ¿vale?,

porque si no aquí este va a decir que soy don Perfecto.

Tranquila, mamá, te lo voy a contar.

El Rober se piensa que no puedo cuidar de ti,

que tiene que hacerlo él.

-Pero bueno, ¿y eso por qué?

Bueno, ¿me lo vais a contar o no?

Mira, mamá, ¿sabes lo que pasa aquí? ¿Eh?

Que aquí el lumbreras de tu hijo

ha decidido que quedar con su padre de charloteo,

de buen rollo era una buena idea. No he dicho eso.

Peor que eso porque no solo has quedado,

sino que has dejado que te coma el tarro.

¿Pero eso es verdad?

¿Tú has quedado con tu padre, Jairo?

-Sí.

Lo siento mucho, mamá, pero me llamó.

¡Que tu padre no ha pegado a tu madre

ni una vez ni dos ni tres!

¡Que le ha pegado muchas veces! ¿Qué más quieres saber?

Quería saber por qué, Rober,

necesitaba entender por qué mi padre había hecho todo eso

y quería verlo arrepentido.

Y, sinceramente, después de hablar con él,

creo que siente lo que pasó y está destrozado.

¿Qué te pasa, mamá? ¿Mamá?

Tráeme una bolsa, anda, Jairo.

Siéntate, mamá, estate tranquila. Ven.

Siéntate y respira hondo, mamá. Ya está.

Mira, respira hondo, mira.

Coge la bolsa y respira dentro, ¿vale?

Respira hondo dentro de la bolsa.

Tranquila, mamá.

Ahí, tranquila.

Mamá, lo siento muchísimo, de verdad.

Si tú quieres, no vuelvo a verlo nunca

en todo lo que me queda de vida.

Tráele un vaso de agua a tu madre, anda.

Así, mamá, tranquila.

Ya está, ¿eh?

¿Sabes por qué no te va a encontrar papá?

¿Eh? Porque te vas a venir a mi casa ahora.

Rober, yo no creo que está para irse a ningún lado.

Tú te callas.

Eso lo voy a decidir yo

porque tú, por lo que veo, tienes muy poca cabeza.

-Mamá, perdóname,

yo pensé que no iba a hacer daño a nadie

por verlo cinco minutos en un sitio público y escucharlo.

Ha estado yendo a un psicólogo.

Mira, hijo, yo te quiero mucho, ¿pero es que tú,

¿tú no te das cuenta del daño que nos ha hecho tu padre?

-Ahora me estoy dando cuenta. Mamá, de verdad, por favor.

No hace falta que te vayas con Rober. -Que no.

-Quédate conmigo, confía en mí. -¡Que no!

Que no,

que yo me voy con tu hermano,

si a Alicia no le importa.

Pero vamos, Alicia no va a tener ningún problema.

Ya lo verás.

¿Sí?

Hola, claro que esperaba tu llamada.

Venga, vale, pues nos vemos esta noche.

Venga. Chao, chao, chao.

Eh... ¿No sabes llamar a la puerta?

-Digamos que no esperaba encontrarte aquí.

-Pues ya ves, he sido buena

y no me he movido del hotel.

-¿Era Beto quien llamaba?

-Sí, hemos quedado esta noche en vernos.

-Oye,

¿por qué lo haces?

-¿El qué?

¿Ayudarte? (ASIENTE)

-Bueno, pues porque eres poli y me lo pediste.

Eso se supone que debe hacer la gente, ¿no?

Colaborar con la poli y esas cosas.

-Se supone, sí.

-¿Qué pasa?

¿Que la gente no colabora tanto como lo hacemos las prostitutas?

-Bueno, digamos que no contaba con que lo hicieses.

-Es que

me dejó muy impactada eso

que me contaste de tu compañera Nacha,

lo de que Beto le había dejado ciega a golpes.

Me acordé de una amiga mía,

Rebeca.

Ese indeseable la dejó destrozada.

-Bueno, nuestro amigo no es exactamente un angelito.

-No.

A Rebeca le hizo creer que lo suyo era distinto,

que lo suyo no era solo sexo, que tenían una relación.

-Y ella le creyó.

-Huy, se enamoró de ese chulo hasta las trancas.

Y encima, cuando se cansó de ella, la dejó de llamar y se fue con otras

y mi amiga no tuvo otra cosa que hacer

que pedirle explicaciones.

-Y le metió una paliza.

-No solo eso.

La humilló,

le obligó a hacer unas cosas...

Mira, nunca me olvidaré de la cara con la que volvió una noche a casa.

Tenía el cuerpo lleno de marcas de cigarrillos.

Ahí fue, ahí fue cuando me di cuenta

del monstruo que podía llegar a ser ese tío.

-¿Te contó ella lo que le hizo?

-No, entonces, no. Ni una sola palabra.

Pero Beto la había machacado

y no solo el cuerpo, ¿eh?, también el alma.

Acabó con lo poco que le quedaba de amor propio.

Si la última vez que la vi era un despojo

que vendía su cuerpo para comprar drogas.

-Y ahora está obsesionado contigo.

-Lo que más me duele

es no haberla podido ayudar en ese momento

porque cuando ella me lo contó, yo miré para otro lado,

fui una cobarde.

-No digas eso. Fue una reacción normal.

-Tu compañera, tu compañera sí que es una mujer valiente.

El hecho de perder la vista por querer defender a alguien

me ha hecho pues pensar en las cosas, replantearme la vida.

-A Nacha le gustaría escucharte

y saber que su sacrificio no fue en balde.

-No quiero tener miedo nunca más

y para eso tengo que ser valiente.

Así que voy a ayudarte a cazar a ese indeseable.

-Te lo agradezco mucho

y Nacha también.

-Supongo que para ti esto también es personal, ¿no?

-Bueno, yo solo cumplo con mi deber.

Mi profesión es cazar delincuentes, ¿eh?

-Ya, bueno. Si solo fuera por trabajo,

no estarías aquí sin tu pareja de baile.

De sobra sé que los polis no patrulláis solos.

-Mucho sabes tú de mi trabajo.

-Conozco muchas historias de polis

y te recuerdo que, cuando ejerzo, conozco a gente

de todo tipo.

-Y si hubiera venido con mi pareja de baile,

con mi compañero, ¿hubieras querido colaborar?

-Bueno, habría tomado mis precauciones.

Además, tú no eres como los demás.

Pareces una persona de verdad.

-Bueno, todos los policías son de verdad, Estrella,

lo que pasa es que, a veces,

nos ponemos una coraza para aguantar este trabajo.

-No sabes cómo te entiendo.

(Puerta)

¿Ya has aprendido a leer los posos del café?

(SUSPIRA)

¿Cuántas horas has dormido?

¿Eh?

Menos dos.

(SUSPIRA)

La culpa de lo que hacen los malos solo la tienen los malos,

esa es la segunda frase que más he repetido

a lo largo de mi carrera. Ya.

¿Y te lo has dicho alguna vez a ti misma?

Pues bastantes y, sobre todo, me lo has dicho tú.

¿Y te sirvió de algo?

Pocas veces. Ya.

Cariño, sé perfectamente cómo te sientes.

Es que esta vez es a nuestra hija a la que puse en peligro.

Mira, la herida del brazo de Olga

es culpa de Nadia

y, si me apuras, de la propia Olga por haberte mentido.

Tenía que haber intuido que nos iba a mentir.

Bueno, y si yo no fuera policía,

probablemente Olga no habría conocido a Quico

y mi trabajo pone en peligro constantemente a mi familia.

Ya.

Yo sí que me puedo sentir culpable.

¿No acabas de decir que los culpables son los malos?

"Touché".

Venga.

(SUSPIRA)

No me preocupa tanto la herida, sino lo que le podría haber pasado.

Cariño, no le des más vueltas, de verdad, déjalo.

¡Qué idiota! ¡Conociéndola!

¿Cómo no pude intuir que me estaba mintiendo?

Porque es muy difícil, Antonio, es muy difícil.

Ya habíamos decidido que íbamos a confiar en ella.

No, en este caso tenía que habérselo prohibido

o haberla acompañado a buscar el libro.

¿Sabes lo que vas a conseguir pensando

en lo que podrías haber hecho o dejado de hacer?

Deprimirte.

Déjalo ya, de verdad, Antonio.

-Papá, siento mucho haberte mentido.

-Nunca más.

¿Me estás escuchando?

¡Nunca más!

¿Cómo está el brazo? ¿Te duele?

Un poco.

Lo que más me duele es

que Quico haya sido capaz de engañarme.

Te utilizó para acercarse a su objetivo.

Yo creo que me quería,

creo que todavía me quiere.

Cariño, no. Mamá, necesito verle.

-Verle, ¿para qué?

A ver.

Olga, tienes la cabeza hecha un lío.

Tu orgullo está herido y te sientes muy mal,

parece que el mundo se acaba, pero por favor te pido,

intenta pensar con la cabeza y no con el corazón.

¿Eh?

Haz caso a tu madre. -¿Y Quico?

Está otra vez en el calabozo,

esperando a pasar a dependencias judiciales.

¿Irá a la cárcel?

No podría ser de otra manera.

Tienes que pasar página, tratar de olvidarlo.

-Ojalá fuese tan fácil olvidar los sentimientos

de la noche a la mañana. Escucha, Olga.

Esa historia tan bonita de amor que tú has vivido

tenía más de fantasía que de realidad

y sé que es durísimo reconocerlo.

¿Eh? Mucho.

Pero te prometo que todo pasará

y que volverás a sonreír.

De verdad.

Anda, ve a por tus cosas, nos vamos al centro a ver la herida.

¿Y cuál es la primera?

¿Qué?

Antes me contaste la segunda frase que más te has repetido,

¿cuál es la primera?

Más café.

Compañera.

Espero que no hayas desayunado, que te traigo suministros.

Mira.

-Eres mi salvación,

definitivamente, odio la comida de hospital.

-Te he traído tu sándwich favorito

y ese zumo de frutas y verduras que te gusta a ti.

La pajita.

-A ver, ábrelo.

-Ahí está. Qué rico.

Definitivamente no sé por qué aquí, en los hospitales,

sinónimo de sano es asqueroso.

¿Y qué se creen?

¿Que cuando uno salga de aquí

no se va a ir corriendo a su restaurante favorito

a hincharse de lo que a uno le dé la gana?

-Mira, me gusta que hayas recuperado tu mala leche.

-Sí.

Pues mi mala leche y mi sexto sentido me dicen

que estás tramando algo.

-No sé por qué dices eso.

-No podré ver,

pero sé sumar dos más dos

y desde que te dije que no te tomaras la justicia por tu mano con Beto,

no me has vuelto a hablar de ese tema nunca más.

-Porque tengo cosas que hacer en comisaría,

tú le dijiste a Bremón que me fuera a trabajar, ¿no?

(ASIENTE)

-¿Seguro?

Por eso ayer, cuando pasaste, ya no sabías qué tema sacar.

Te faltó hablarme del tiempo, ya que no lo puedo ver.

Ah, no, y ahora seguro

que debes estar poniendo tu cara esa con las cejas tensas hacia arriba,

pensando qué excusa sacar

para cambiar de tema.

-¿Tú seguro que no puedes ver? Porque...

-No me hace falta ninguna.

No me hiciste caso y te pusiste a investigar por tu cuenta.

-Solo quiero localizar a ese tipo, ¿vale?

-¡Elías!

Y te prometo que, en cuanto sepa dónde se esconde,

avisaré a Miralles.

-Ya, eso si él no te descubre a ti,

te pilla desprevenido como me pilló a mí

y después, en vez de solucionar el problema,

lo único que hacemos es hacerlo todavía más grande.

-Eso no va a pasar.

He localizado a la gogó esta y quiere colaborar con nosotros.

Es una chica legal, se llama Estrella.

-Genial, ¿y si le pasa algo?

Debería estar constantemente bajo vigilancia policial.

-No, si montamos un operativo, es cuando este tipo se va a alertar.

Debe ser así, con discreción, de verdad.

-¿Lo tienes todo controlado?

-Yo creo que sí.

-Ya.

¿Como lo tenía Osorio cuando yo hice de cebo entonces?

Ahí bien que te pusiste a hacer las cosas a la brava, ¿no?

-Bueno, eso no tiene nada que ver.

-No, desde luego.

En ese momento teníamos un vehículo Apolo de apoyo,

íbamos tras la pista de un lobo solitario

y ahora nada más y nada menos estamos buscando a un tipo

que pertenece a una banda y es un animal.

-Oye, no tergiverses las cosas.

-Yo no estoy tergiversando, a las pruebas me remito.

-La banda de los Florida está desmantelada.

-A ese desgraciado no le hace falta nada ni nadie

para hacer cosas como esta.

-Yo solo quiero comprobar que el tipo sigue en España.

En cuanto lo localice, lo haré oficial, ¿vale?

-Debes avisar a Miralles.

-Si se lo cuento a Miralles, me va a sacar del caso.

De verdad, confía en mí que lo tengo controlado.

-Hazme un favor. -Sí.

-Llámame dentro de dos horas.

Si en dos horas no ha pasado nada,

dejas ir a la chica y pones al tanto a Miralles.

-Sí, está bien.

-Si no lo haces tú, lo haré yo, ya veré cómo le las arreglo.

-Que lo haré como tú dices.

-Oye, Elías. -Sí.

-Yo cuento contigo para que seas mi Lazarillo

cuando salga de aquí.

-Oye -No te puedes ir muy lejos.

-Oye, no digas eso.

Tú no vas a necesitar ningún Lazarillo

porque vas a volver a ver, ¿vale?

¿Eh?

(ASIENTE)

-Anda, vete, Papá Pitufo.

-Eh.

Cuídate mucho, compañera.

-Cuídate mucho tú también. -Ok. Nos vemos.

-Bueno, por aquí todo bien.

La herida está cicatrizando.

-Perdóname, papá, no quería mentirte.

-No querías, pero lo hiciste.

-Pero no sé por qué lo hice.

-Sí que lo sabes, lo sabes muy bien.

Mira,

tú y yo siempre hemos tenido mucha confianza, ¿no?

Siempre nos lo hemos contado todo.

¿Sabes? Estoy empezando a pensar que tu madre tiene razón,

que haces conmigo lo que quieres.

-No es eso, papá.

Es solo que tú me entiendes mejor que ella.

-Mira cómo sabes buscar las palabras para ablandarme.

-Necesito ver a Quico.

-¿Lo ves? ¿Lo ves como tu madre tiene razón?

-No, a ver, no me estoy intentando aprovechar de ti,

es solo que necesito verlo una última vez.

-¡No!

-Papá, necesito saber si todo era verdad

o estaba fingiendo todo el rato.

-¿De qué te va a servir eso, a ver?

-Pues me serviría en no sentirme una estúpida

y de que llegase antes el día en que esto no me doliera tanto.

Mira, he estado hablando con mamá

y ella me ha dicho que el dolor desaparecerá.

Yo sé que sí,

pero para eso necesito que vayan cicatrizando las heridas.

-No sé en qué te va a ayudar ver a Quico.

-Papá, pues me va a ayudar para cerrar esta etapa, ¿sabes?

A ver, si tú no quieres, yo no voy a ir

y tampoco voy a ir a ningún sitio sin ti.

Pero, si me acompañas a comisaría, te lo agradecería.

-Vale, te voy a acompañar.

Pero te advierto que tu madre no te va a dejar verle.

-Gracias, papá. Te quiero.

(SE RÍE) -Te quiero, te quiero.

-Y te prometo que no te voy a volver a mentir nunca más.

-Me gustaría creerte, pero somos humanos.

No te hagas la perfecta.

-Bueno, al menos lo voy a intentar.

-Eso ya me gusta más.

Me conformo con eso.

Anda, vamos.

-No digáis nada.

No digáis nada, que prefiero adivinar quiénes sois.

A ver, acercaos un poquito más.

Más, más.

Yo creo que está clarísimo, sois Espe y Lola.

-No me lo puedo creer.

Alguien te lo ha chivado.

-¿Quién ha sido? ¿Miralles?

-No, no, nadie me lo ha chivado,

pero es que os he oído marujeando por la ventana.

-¡Ah!

-Pues menos mal que no hemos dicho nada malo de ti.

-No, pero yo ya me he enterado

que has ido con Karim al cine.

-Veo que ahora tienes superpoderes.

-Y los puedo utilizar cuando yo quiera

contra toda la humanidad.

-Lo que es increíble es

que sigas teniendo ganas de bromear y reír.

-Bueno, es eso o echarme a llorar

y los médicos no me lo recomiendan.

-¿Y qué más te han dicho los médicos? ¿Alguna novedad?

-Nada.

Hay que esperar a que baje un poco la inflamación

para que me puedan hacer una exploración más a fondo.

-¿No te han dicho nada más?

La verdad es que podrían darte, no sé,

un rayito de esperanza y tener un poco más de humanidad.

-Se ve que quieren ser lo más sinceros posible

para que luego no me lleve decepciones.

-A mí la esperanza no me la quita nadie

y no tengo un rayito, tengo un sol, vamos, así de grande.

-¿Cómo de grande? ¿Así?

-No, qué va.

Es, mira, así, así, así.

-Hombre, eso son amigas y lo demás son tonterías.

-¡Ay!

-¿No ves nada? ¿Ni una luz o sombras o algo?

-Nada, nada.

Y los doctores me han dicho que es mejor que deje de intentarlo

y esforzarme porque voy a conseguir estresarme más.

-Natural.

Es que, como le des vueltas a la cabeza, te vuelves loco.

-Te lo dice una que es experta en inventarse enfermedades.

-¿Qué lo dices? ¿Por el tumor detrás de la oreja?

-Que luego resultó ser un ganglio.

-Bueno, pero es que tenía un aspecto bastante preocupante.

-Bueno, sea como sea, tú haz caso a los médicos

y poquito a poco.

-Sí.

-¿Y podemos hacer algo más por ti?

No sé, ¿quieres que llamemos ya a tus hermanas?

-No, no, no, todavía no.

Vamos a esperar a ver cómo va la cosa

porque este tipo de noticias se viven muy mal en la distancia.

-Pues sí.

Este tipo de noticias, si estás lejos,

lo único que puede generar es ansiedad o impotencia.

-Prefiero pensar que esto está siendo una pesadilla un poco larga

y ya cuando los médicos sean más concretos,

pues ya veré qué decisiones tomar.

-Qué fuerte y qué valiente eres, hija.

-No me queda de otra, tocó.

Oye, chicas, ¿y cómo va el caso de los Florida?

-No, me niego a hablar de trabajo, Nacha.

Ahora te toca descansar, ¿eh?

-Ay, tranquila que así, con esta vista,

tampoco es que vaya a salir corriendo detrás de nadie,

pero sí podéis ser un poco generosas y ponerme al día.

-Está bien, tú lo has querido, ¿eh?

Dos de los matones detenidos ya están a disposición judicial,

pero el líder,

el líder de la banda sigue fugado.

-Bueno, pero tú tranquila, que lo vamos a atrapar,

te lo aseguro.

-Oye, sí que hay algo que podéis hacer por mí.

-Claro, claro, lo que sea.

Eh, por ahí, en la mesilla, está mi móvil.

-Ah.

Mira. Aquí está.

-Vale, ¿puedes marcar el número de la comisaría?

-Sí, claro.

¿Con quién quieres hablar?

-Tú marca, nada más.

Mira, le tienes que dar ahí, al centro y ya está.

-¿Ahí?

-Ahí, donde tengo justo el dedo. -Vale.

Oye, ¿podéis esperar un momentico afuera, porfa?

-Claro, cariño.

-Cerrad la puerta, por favor.

-Toma, para que varíes un poco, anda.

-¿Hablas conmigo?

-Hombre, llevas una hora sin pasar página.

A ver si este te parece más interesante.

-Se me ha ido la cabeza a otro lado.

-Estás pensando en Nacha, ¿verdad?

-Es que no me la puedo quitar de la cabeza, Salima.

Por muchos años que lleve en esto, no puedo entender que pase algo así.

-Ya. Bueno, cuando era pequeña, mi madre siempre me decía:

"Cuando algo le ocurre a una persona, no podría haberlo evitado

y cuando algo no le ocurre, no podría haberle pasado".

-Ya.

Vamos, que crees en el destino. Yo es que no puedo.

-Ni yo, pero hay algo de sabiduría en lo que me decía.

Elías, no podemos evitar todo lo malo que ocurre en el mundo.

-¿De qué sirve que sea policía si no he podido evitar que esté así?

-Ya, pero cuando pilles al que le hizo eso,

habrá un malnacido menos en el mundo.

Además, estoy convencida

de que no vas a parar hasta dar con él.

-Más pronto que tarde.

-¿Por qué? ¿Sabéis algo ya? -Hasta aquí puedo leer, Salima.

-Venga.

Salima, si no te importa, ¿me dejas con Elías a solas?

No, claro, me iba a la cocina.

Me acaba de llamar Nacha. (ASIENTE)

¿Te lo ha contado?

Por lo menos te lo ha contado a ti y no a Miralles.

Mira, deberías hacer una investigación en regla.

Seguro que Miralles no te va a apartar del caso.

No, de eso nada, le quiero poner las esposas a ese desgraciado.

Elías... Miralles no me dejará.

La conozco mejor que nadie. Me dejas en una situación delicada.

Yo sé que te estás saltando el reglamento.

¿Y qué piensas hacer?

Déjame que te acompañe, ¿no?

No, de ninguna manera.

De verdad, me ha costado que Estrella quiera colaborar.

Si ve aparecer a un pelotón de policías, saldrá huyendo.

Yo no soy un pelotón de policías. Sabes a qué me refiero.

No puedo perder la confianza de esa chica,

le prometí que iba a estar solo. Yo no me puedo mantener al margen.

Ahora que sé esto, es parte de mi responsabilidad, Elías.

Yo solo te pido que estés unas horas calladito

y después, en comisaría, cuentas lo que quieras.

Mira, Elías, así de claro,

o estoy dentro o voy ahora y se lo cuento a Miralles.

Mira que eres cabezón.

Tengo a quien parecerme, ¿no?

Elías, cuando me ha hecho falta, tú me has echado una mano.

Pues ya está, déjame que te ayude.

Está bien, cachorro.

Pero lo hacemos todo como yo diga.

Hecho.

Vas a pasar a dependencias judiciales.

Ahora que Nadia sabe que colaboras con nosotros,

es el lugar más seguro en el que puedes estar.

Planeta libre no es solo Nadia, aunque ni yo mismo sé el nombre

de los que forman parte de la organización.

Mira, desconozco los motivos que te han llevado a pasarte

a este lado, pero quiero que sepas

que vamos a hacer un informe favorable

para atenuar la pena que te pueda caer.

Eso ahora no me importa. Pues debería.

La cárcel no es plato de gusto para Nadie.

Estoy dispuesto a pasar por ello.

Yo solo quiero irme a dormir con la conciencia tranquila.

Reconocerlo ya es un primer paso para conseguirlo.

Como ya les expliqué, formé parte de Planeta libre

porque creía en un mundo mejor, un mundo en el que el hombre

estaba concienciado acerca del medio ambiente.

Un mundo sin atentados ni actos violentos, ¿verdad?

Exacto.

Por eso me da vergüenza

haber pasado tiempo con gente como Nadia.

Tengo muy claro que el fin no justifica los medios

y que la violencia nunca es el camino,

pero me di cuenta tarde.

En cualquier caso, nosotros creemos en la reinserción

y estoy convencido

de que, algún día, podrás empezar una nueva vida.

Antes de que te trasladen quiero que nos des todos los datos

que recuerdes.

Conversaciones, nombres, planes de actuación, etcétera,

cualquier cosa que nos sirva para la investigación.

No tiene por qué ser ahora, ¿eh?

En cualquier momento avisas al agente que te está custodiando

y él nos lo dirá.

Lo haré. Quiero ayudarles, de verdad.

Un momento.

¿Se puede saber qué hacéis aquí?

Antes de que saques el látigo, deja que se explique, ¿quieres?

-Mamá, necesito hablar con Quico.

¿No has aprendido nada de lo que sucedió ayer?

¡No lo entiendes!

Claro que no lo entiendo.

¿Qué tienes que hablar tú con ese delincuente?

Escucha,

aunque te duela, una persona que pone bombas es un delincuente.

Mamá, conmigo no lo fue.

Fue muy tierno y me trató con muchísimo amor

y yo necesito saber qué había de verdad en eso

porque, si no, me voy a volver loca.

Atenta a lo que te voy a decir:

"Con que te diga una sola cosa relacionada con la investigación,

te habrá convertido en encubridora de delitos muy graves, ¿vale?".

Sé perfectamente de qué lado estoy.

Yo de ti no dudo,

pero él te ha utilizado otras veces.

Nunca he justificado lo que ha hecho Quico

ni lo voy a hacer ahora.

(CUCHICHEAN)

-¿Qué os pasa, chicas?

¿Qué cuchicheáis?

-Nada, que venimos del hospital Se nos ha quedado un cuerpo horrible.

-Por Nacha, ¿no? ¿Cómo está?

-Pues no sé si será por su carácter

o porque no es consciente de la situación que está viviendo,

pero la hemos visto bien, ¿no? Muy animada.

-Sí.

-¿Pero vosotras creéis que,

que se puede quedar ciega?

-A ver, es que es pronto para saberlo.

Los médicos dicen que hay que esperar más.

-Y ahí la tienes a ella,

aguantando con una sonrisa como una jabata

la situación esta tan tremenda que está viviendo.

-Madre mía, pobre.

Qué valiente,

pero la procesión la llevará por dentro, seguro.

-La verdad es que nos está dando a todos una lección de entereza.

-Es que estas cosas tienen que recordarnos

que la vida hay que aprovecharla hasta el último minuto

porque las desgracias vienen cuando menos las esperas.

-Pues sí, De repente bajas la guardia y hala,

zas, te cae una teja en la cabeza.

Bueno, que quien dice teja dice maceta.

-Espe, para.

¿No te acuerdas de lo de Osorio?

-No os preocupéis, si podéis hablar tranquilas.

Yo ya decidí hace mucho tiempo que, cuando piense en Miguel,

no lo voy a recordar con tristeza,

nada más que voy a acordarme de las cosas buenas,

de las cosas bonitas, de cuando

se me metían esas mariposillas en el estómago

cuando lo esperaba del trabajo.

-Eso es lo que tienes que hacer, María,

no reprimir el recuerdo, todo lo contrario,

acordarte de los buenos momentos

que has vivido con las personas que ya no están.

-¿Y sabéis lo que os digo? Que a mí Miguel

me hizo sentirme mejor mujer.

No sé, me hizo sentirme atractiva.

Yo decía: "Si este hombre, que es tan inteligente,

quiere pasar el resto de su vida conmigo,

pues no sé, que igual yo tendría algo".

-Pero bueno, María, ¿cómo que tendrías algo?

Pero que tú eres una mujer estupenda.

-Por eso,

cuando pienso en él, lo único que recuerdo es que

hay que aferrarse a muerte a este maravilloso regalo

que es la vida.

-Ojalá Nacha te estuviera escuchando ahora.

-Pues se lo pienso decir

porque si al final perdiera la vista, que Dios no lo quiera,

tiene que pensar que hay otras cosas maravillosas

que tiene que valorar.

-Solo las personas que han perdido algo valioso

saben lo que es eso. -Sí.

Y yo lo perdí.

Por eso sé que la vida no está para remilgos

ni para dudas ni para inseguridades, que no,

que si tienes la felicidad enfrente, échale el lazo

y ya está, y a por todas.

-Ole, María.

-Cuidaos.

Ya le he dicho a Olga que cualquier cosa que le digas

relacionada con la organización tendrá que decírmelo inmediatamente.

De lo contrario,

la estarás incitando a cometer un delito de encubrimiento.

Sigues sin fiarte de mí, ¿eh?

Engañaste a mi hija para entrar en mi casa

y acceder a mi ordenador.

Lo hice por Eric, él era mi hermano y yo creía en él.

No me importa por quién lo hicieras,

me remito a los hechos.

Créeme, estoy arrepentido.

Para mí Planeta libre ya no existe.

Mientras tu amiga Nadia esté en libertad,

Planeta libre sigue existiendo.

No le hagas a mi hija más daño del que ya le has hecho,

te lo advierto.

(Puerta)

¿Te duele?

-Un poco. -Lo siento mucho.

-¿Qué sientes?

-Que te hayan hecho daño. Eso te lo hicieron por mi culpa.

-¿De verdad te importa algo lo que me pase?

-Claro, sí, de verdad, me importas mucho.

Yo te tengo mucho,

mucho aprecio.

-Aprecio.

¿En serio?

¿Eso es todo lo que sientes por mí?

-Eres una tía estupenda y te deseo lo mejor.

-¿A qué juegas?

-No entiendo a qué te refieres. -La que no entiende nada soy yo.

Que soy una tía estupenda,

que me aprecias...

¿Qué es esto?

¿Qué pasa, Quico, se te ha olvidado todo lo que hemos pasado?

Mírame.

¿Acaso soy una desconocida para ti?

-¿No es lo que pensaste de mí cuando viste esos panfletos?

Que estabas saliendo con un desconocido.

-¿Y qué querías que pensara?

Era lo último que me esperaba encontrar.

Mi novio, la persona con la que me acostaba,

a la que quería con locura,

era un terrorista.

-Dejé de ser Quico para ti.

-No, dejaste de ser el Quico que yo conocía,

esa persona tierna, amable, cariñosa.

¿Por qué lo hiciste?

Claro que pensé que eras un desconocido.

No sabía a quién tenía delante

y por eso estoy hoy aquí,

para saber cuál de los dos Quicos es el de verdad.

-¿Y tú cuál crees que es el verdadero?

-El chico que me miraba desde el corazón,

el que me decía que me quería,

el que me hacía reír

para que se me olvidasen mis neuras...

¿Me equivoco?

-Te equivocas.

Estaba interpretando un papel. Te utilicé para llegar a tu madre.

-A ver, yo no quiero que me cuentes nada de tu vida de terrorista,

yo quiero saber lo de después.

Si después de conocerme seguías pensando lo mismo,

si después de que nos acostásemos seguías fingiendo,

si todo lo que me has dicho es mentira,

si alguna vez en la relación me has querido de verdad.

Quico, mírame.

Si me dices que me quieres, yo te voy a esperar

porque yo sé que todo lo hiciste por tu hermano

porque te sentías en deuda con él por todo lo que hizo por ti.

Pero necesito saber si me amabas de verdad.

-Tienes toda una vida por delante,

no necesitas esperarme.

Yo sé que te he hecho daño y también sé

que el tiempo cura todo el daño que te haya podido hacer.

-Quico.

-Siento haberte manipulado, no te mereces eso.

-¿No me quieres?

-Ahora ya sabes toda la verdad.

-Nadia me lo dijo,

que tú nunca me habías querido,

que todo había sido un plan.

-Te dijo la verdad.

-Púdrete en la cárcel.

(Portazo)

(Puerta)

¿Qué le has hecho?

Lo que tú me pediste que hiciera,

no hacerla más daño,

aunque haya tenido que mentir para eso.

¿Te pasa algo, papá?

(SUSPIRA)

Con lo que me gusta la tortilla y más la de aquí,

no la pido porque me trae malos recuerdos,

de modo que vamos a cambiar de restaurante la próxima vez.

Pues no conozco otro sitio por aquí cerca

que me den de comer tan rápido. Sabes que tengo poco tiempo.

Sí, es cierto. Olvídalo, es una tontería.

¿Y cuáles son esos malos recuerdos?

¿Me los vas a contar?

¿Recuerdas el día que te disparó Tokarev?

Desgraciadamente, no creo que nunca pueda olvidarlo.

Pues habíamos quedado aquí para comer

y María me estaba atiborrando de esa tortilla tan buena que hace

cuando Nacha entró para informarme del tiroteo.

Te propongo una cosa.

¿Qué?

Que cuando ese recuerdo te venga a la cabeza,

lo sustituyas por este otro.

Me encanta verte sonreír.

Sí, es como un antídoto contra todo lo malo

que nos pueda pasar.

Y en este año la verdad es

que hemos tenido una epidemia de desgracias.

Sí, pero, por cierto,

la ilusión está volviendo a esta familia.

No vayas por ahí, que te conozco.

¿Qué quieres decir?

Pues que ahora que me voy a casar,

estás viendo la casa llena de nietos y por ahí sí que no.

De momento, ¿no?

De momento, pero no creo que vaya a cambiar de opinión,

no te hagas ilusiones.

Pues me acabas de dar un gran disgusto.

Papá, sabes de sobra

que ahora estoy centrada en mi carrera.

Pues céntrate y yo me encargo de criar a los chiquillos

o Rober, ¿no?

¿No está de moda esto de la conciliación familiar?

Déjalo, que te estás metiendo en arenas movedizas.

Bueno, ¿y cómo va el bufete?

Bueno, pues ahora tenemos muchísima menos actividad,

pero bueno, poco a poco y con paciencia

iremos recuperando la confianza de los clientes.

Sergio os ha hecho muchísimo daño.

Sí, mucho más del que yo pensaba,

pero bueno, saldremos adelante.

-Hola. -Ay, hola.

-¿Qué va a ser?

-Pues ponme un licor de hierbas.

(ASIENTE) -O no, espera, espera.

Un agua con gas.

Vamos a hacerle caso al médico por una vez.

-Muy bien.

-La buena noticia es que ahora tengo mucho más tiempo para estar contigo.

Eso es verdad.

Desde que Montse y yo vivimos juntos, apenas nos vemos

y eso hay que combatirlo.

¿Cuándo es la cena con la madre de Rober?

Pues tengo que hablar con él y buscar otra fecha.

Oye, no lo vayas a dejar

que te veo que te casas y no conozco a tu suegra.

No te preocupes, hablo con Jairo y con Rober y buscamos un día

y te digo, a ver si ese día puede Montse.

Me tengo que ir, papá.

Ya, hija, pero tómate el café.

Ya sabes que no tengo tiempo

y tú queriendo cambiar de restaurante.

No te olvides de la cena.

Que no. Tranquilo.

Adiós, Salima.

Los dos menús, Salima.

-Muy bien, gracias.

-Gracias.

Oye, perdona, guapa,

la morena esta que acaba de salir

es policía, ¿verdad?

-Sí, ¿a que no lo parece? -No, no lo parece.

No, lo digo porque me ha parecido

por lo que estaban hablando.

-Bueno, o puede que la haya visto en los periódicos.

Ha resuelto unos casos muy complicados.

Es una máquina de la investigación.

-Claro, va a ser eso, va a ser eso.

Sí, creo que he leído algo, se llama...

-Alicia. -Alicia.

-Alicia Ocaña. -Alicia Ocaña, claro.

Sí, de eso he leído alguna cosa, sí.

Gracias. -Nada.

-No te había oído.

-Perdona, no quería asustarte.

A Laura le pasaba lo mismo.

-Pues podríamos establecer un protocolo

porque casi se me sale el corazón.

-Eh, vale.

La próxima vez golpearé la puerta, ¿vale?

-Genial.

-Te dejo esto aquí y me marcho.

-Espera.

-¿Qué pasa?

-¿Eso es todo?

-No te entiendo.

-Lo del cine.

Que como el otro día no fuimos por lo de la hija de la inspectora...

-Ah, no me imaginaba que te ibas a acordar.

-¿Y por qué me iba a olvidar?

-Lo malo es que ayer terminaba el Ciclo de cine coreano.

-¿Segura que querías ir a ver una película de cine coreano?

-Bueno, hoy todo me va bien.

Pero que no sea un dramón, por favor,

que hemos ido Lola y yo al hospital a ver a Nacha

y venimos bastante tocadas.

-Ya. ¿Cómo está ella?

-A la espera. Es terrible.

Aún no ha recuperado nada de vista.

-Cómo lo siento.

¿No le han dicho nada? ¿No le han dado esperanzas?

-Los médicos prefieren no decir nada.

Yo creo que es por eso mismo,

para no darle esperanzas y que luego el desengaño sea mayor.

¿Es que tú, tú te imaginas lo que debe de ser

estar todo el día a oscuras, ahí, dándole vueltas a la cabeza

a la idea de que te puedes quedar ciega?

-Es terrible.

-Yo no sé si aguantaría la incertidumbre

con la entereza con la que lo está haciendo ella.

-Bueno,

hay que pensar en positivo.

-Ya, eso es fácil de decir. -O no pensar.

-Eso para mí es casi imposible.

-¿Quieres un truco para no pensar?

Ir al cina a ver películas románticas en vez de ir a ver

monjes budistas meditando en el Tíbet.

-Creía que, para ti,

las comedias románticas eran todas una tontería.

-A todo el mundo le gusta pasar un buen rato,

pero a la gente no le gusta reconocerlo.

-Yo creo que hay mucha pose de cinéfilo intelectual por ahí.

-¿Y si vamos a ver la película más romántica

que nos encontremos?

-¿De verdad?

-Espe, yo por ti lo que haga falta.

Claro que sí, que me apetece ir al cine contigo,

sea la peli que sea.

-"Por eso sé que la vida no está para remilgos

ni para dudas ni para inseguridades, que no".

Que si tienes la felicidad enfrente, échale el lazo

y ya está, y a por todas.

-Perdón.

Perdona, ¿eh? Que me...

Lo siento.

-Don Fernando.

-Jairo, ven un momento, anda, que quiero hablar contigo.

-Usted dirá. -No, hombre.

Dime tú, te llevo viendo todo el día con cara de preocupado.

¿Qué tal sigue la cosa entre tu padre y tu madre?

¿Se ha solucionado algo?

(RESOPLA) -No se ha solucionado nada, Cada vez está todo más liado.

Ahora mismo hay un "jari" montado...

-A ver, cuéntame, ¿qué pasa?

-Pues pasa, básicamente,

que mi hermano me pilló hablando en una cafetería con mi padre

y le ha ido con el cuento a mi madre.

-¿Y qué? ¿Se han enfadado?

-A mí no me importa que mi hermano se enfade, estoy acostumbrado,

pero mi madre se ha enfadado también y eso no me hace ninguna gracia.

-¿Y qué te dijo? -No me dijo nada, le dio un jamacuco.

-¡Vaya por Dios! ¿Pero se encuentra bien?

-Sí, está bien,

si fue un sofoco fuerte que le dio en el momento,

luego se recuperó,

¿pero sabes qué fue lo que me dijo cuando se recuperó?

-¿El qué?

-Pues que está muy decepcionada conmigo.

-Vaya, que una madre te diga eso la verdad es que duele bastante.

-Pues sí,

por lo menos a mí

porque yo lo que más quiero es a mi madre

y no se merece que la haga sufrir. He metido la pata hasta el fondo.

-Venga, venga, hombre, tú no has metido ninguna pata,

lo que has hecho fue de buena fe, de corazón.

-¿Y qué más da la buena fe, don Fernando?

Mi madre no se merece sentir eso

y yo la he hecho que lo pase mal.

No tenía que haber visto a mi padre nunca.

-¿Lo conoces?

Don Fernando, ¿qué hace aquí?

-Todo el mundo merece una segunda oportunidad.

Yo mejor me voy a marchar

y así os dejo hablar a solas tranquilamente, ¿de acuerdo?

Eh... por favor, pase.

La persona que está buscando se encuentra aquí dentro.

-Gracias.

-No te preocupes por nada, tómate el tiempo que necesites,

¿vale?

-Un placer. Buenas tardes.

Eh...

Se ve amable tu jefe, ¿no? -Lo es.

-Bueno, ¿qué tal todo? -Todo bien.

-Ah.

Esto...

¿Has hablado con tu madre?

-No, no he podido.

-¿Por qué?

¿No dices que vive en tu casa?

-No he podido porque se ha enterado que hablé contigo

y al que no quiere ni mirar es a mí.

-Dios, cuánto daño le he hecho a esa pobre mujer.

-Ya ni está conmigo, se la ha llevado el Rober

de lo asustada que estaba, imagínate.

-He sido tan mala persona con ella...

Si pudiera echar para atrás, cuántas cosas haría de otra manera.

-El caso es que las hiciste como las hiciste.

-Exacto

y ahora esa mujer tiene el miedo metido en el cuerpo por mi culpa.

Pero tú me has visto y me has escuchado,

sabes que ya no soy el mismo de antes.

Inténtalo de nuevo, habla con ella,

dile lo arrepentido que estoy de todo.

-Papá, lo que me estás pidiendo no es que sea difícil,

es que es imposible. -Ya lo sé,

pero tú al menos me crees, ¿no?

¿Eh?

Sabes que aquel Pedro murió,

ya soy otro.

Dime que sí, por favor.

-Yo creo que lo que dices lo dices de corazón.

-Exactamente.

El corazón no engaña.

Díselo así,

como me lo acabas de decir ahora mismo.

Dile que estoy arrepentido de corazón.

Eres el único que me puede ayudar.

Por favor, hijo.

Eh.

-¿Estrella?

No lo entiendo, macho.

¿Se habrá arrepentido? ¿Se lo habrá pensado dos veces?

No, no, no me cuadra,

si ha tenido toda la noche para irse, si quería.

Además, esta mañana estaba convencida de ayudarnos,

estaba decidida.

¿Seguro que no se ha presentado el animal por sorpresa?

No, y además el de seguridad del hotel es colega mío

y le he dicho que me avisase si ve a alguien raro.

Además, si se la hubiera llevado por la fuerza,

habría algún signo de violencia.

No hay signo de violencia ni arañazos

y la puerta no está forzada, ya lo ves.

Además, la cita no era hasta la tarde.

Beto no tiene motivo para presentarse antes.

Pero vamos a ver, ¿estás seguro de que tu colega

te hubiera avisado si hubiera entrado?

Sí, Rober, es 100 % de fiar, me hubiera avisado.

(Carrito de limpieza)

No sé, igual se ha arrepentido y le ha dado el chivatazo a Beto.

No, no me cuadra, de verdad.

La verdad que no lo entiendo.

Elías, igual le tenía más afecto de lo que te dijo.

Que no, que no me cuadra, de verdad.

Además, si se la ha llevado por la fuerza,

deberíamos localizar a la muchacha, ¿no?

Vamos, deberíamos geolocalizarla.

Entonces, hay que hacer la búsqueda oficial.

Hay que contárselo a Miralles.

Me va a caer la del pulpo, lo que no está en los escritos.

Tú tranquilo, decimos que nos han pegado un chivatazo

y que lo hemos hecho por vía oficial.

Miralles se va a oler la tostada.

Sabe lo que pienso antes de pensarlo yo.

Pues Elías, no nos queda otra,

así que o la llamas tú o la llamo yo.

Yo pensaba que estaba enamorado de mí.

-La verdad duele, pero quizá te ayude a salir adelante.

-Estaba dispuesta a dejarlo todo por Quico.

Elías, asúmelo, o sea, la hemos liado.

O llamas a Miralles o caemos con el equipo.

Calla un momento, Rober.

Tranquilízate y déjame pensar un momento.

No hay nada que pensar.

Has montado un dispositivo a espaldas de tus superiores

y tu testigo se ha esfumado.

Venga, ya la llamo yo.

Como es mi marrón, me lo como yo.

Los dos sabemos que, tarde o temprano,

encontrarás a alguien especial y te volverás a enamorar.

No sé si quiero hablar de esto contigo, Emilio.

Te prometo que será la última vez que saque el tema, pero

quiero que sepas que

me gustaría mucho verte feliz.

Te lo mereces.

Tú solo me quieres para capturar a Beto, tu objetivo.

Ya está, como otros solo me quieren para echar un polvo.

-Ya, pero eso no significa

que no me interese lo que te pase después.

-Mira, te voy a ayudar a coger a Beto

y luego se van a separar nuestros caminos,

¿o qué me vas a decir?

¿Que mantienes el contacto con todo el que colabora contigo?

-Estrella,

ese tipo no te va a volver a tocar un pelo,

te lo prometo.

-No quiero verlo en mi vida, de verdad.

Creo que tengo taquicardias y todo.

¿Qué es esto?

Karim.

(LEE) "¿Puedes venir a mi despacho?

Te tengo que consultar una cosa sobre una denuncia de estafas".

¿Qué hago? ¡Dios mío!

(SUSPIRA)

-Vete a hablar con él, no te queda otra.

-Será rápido.

-Pues eso espero, por la cuenta que me trae.

Como se entere de la encerrona, estoy muerta.

-Es la última vez que vas a ver a este animal

y después podrás hacer con tu vida lo que quieras.

-¿De qué parte estás tú?

-Estoy con mi madre. Lo tengo clarísimo.

Lo que pasa es que luego pienso en mi padre,

en lo mal que lo ha tenido que pasar,

que lo siente y creo

que ese encuentro les haría bien a los dos.

-Yo no te puedo dar mi opinión sobre tu padre

porque no le conozco, pero lo que te puedo decir

es que su comportamiento responde a un patrón específico.

-¿Eso qué quiere decir, Lola?

¿Los maltratadores pueden dejar de serlo o no pueden?

-Vamos a ver, los que admiten que son maltratadores

y acuden a terapia por voluntad propia

pueden llegar a rehabilitarse.

Hay un estudio que habla que un 80 % de ellos no reincide,

pero... -¿80 %?

(RESOPLA)

¿Lo ves?

Que hay que fiarse de uno, sabía que hacía bien confiando en él.

-No me digas que también te gusta guisar.

¡Si es que eres una joya!

Bueno, la verdad es que me defiendo,

pero tengo que reconocer que no me apasiona.

(Puerta)

¿Esperas a alguien?

No.

Ay, Alicia, espera, no vaya a ser él.

  • Capítulo 174

Servir y proteger - Capítulo 174

10 ene 2018

Olga convence a sus padres para poder hablar una última vez con Quico. Rober se enfrenta a Jairo y se lleva a Felisa a vivir con él en casa de Alicia. Elías decide cazar a Beto por su cuenta, aunque teme que Estrella le traicione.

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  1. Martha

    Enhorabuena por la serie...me encanta,estoy super enganchada y no me pierdo ningun capitulo....me da pena que se hayan ido algunos personajes....como laura escalada y elena....espero poder ver la serie por muchos tiempo....

    12 ene 2018
  2. criolla

    Desde que comenzó la serie me gusto,los casos se resuelven no como Acacias que en 3 años siguen la misma historieta y la deje de ver hace 8 meses. La actuación excelente, la historia de Lola ,su mejor amiga y Olga desesperadas por un varón es tragedia y comedia. Los guionistas escriben casos relevantes y actuales. Los temas muy importantes. En USA ,TVE la presenta 1 episodio atrasado, por algún motivo. Felicidades y gracia por este regalo de serie.

    12 ene 2018
  3. María Isabel Ruiz Ruiz

    Buena serie no me pierdo ningun capitulo ,y ademas espero que miralles atrape a nadia antess de que ponga la bomba en transportes quintero y que la meta en la carcel a nadie y gracias a quico por ayudar a la policía estan todos haciendo un buen trabajo todos los personajes y es que natalia la mujer del comisario bremon se recupere pronto y espero que elias caze a beto pronto no me gustado nada lo qie le ha echo a la pobre Nacha que le ha dejado ciega que se recupere pronto es un buena policia y una buena actriz espero con satisfecho lo bien que lo haceis la serie servir y protejer a mi me ha gustado demasiado la verdad esta muy interesante bueno os dejo un fuerte beso y abrazo a todos ustes los personajes de la serie servir y protejer suerte y enhorabuena a todos y mas la director de la serie.

    10 ene 2018