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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 173 - ver ahora
Transcripción completa

-Para esto me has llamado realmente, ¿no?

-Para esto me has llamado realmente, ¿no?

El más peligroso de todos es este, el cabecilla.

Alberto Cruz Martínez, alias Beto.

-A estos tipos les gusta reunirse en el reservado de la discoteca Star,

antes de bajar a vigilar las puertas.

Seguramente van armados, así que llevad refuerzos.

(GRITA) ¡Dejadlo en paz!

¿Os creéis muy valientes? Venga, de uno en uno.

(GIME)

-Mandad un doctor, por favor.

-"Voy para allá. No la toques ni la muevas, ¿me oyes?"

-Daos prisa, por Dios.

-Le van a hacer un TAC, pero no sabes cómo la han dejado esos desgraciados.

-Dame la mano, Elías. No puedo ver.

No debo preocuparme porque hagas una tontería, ¿verdad?

No.

(LLORA) -Que le han dado permiso.

Que le han soltado, está en la calle.

Jairo, hay gente que no cambia.

Pero este hombre habrá cambiado algo,

o no le habrían dado el tercer grado.

¿Qué pasa? ¿Nadie que haya sido un delincuente puede cambiar?

¿Enderezar su vida? ¿Hacer las cosas bien?

¿Sí? A ver, ¿quién? Tú, coño. El delincuente eras tú.

¿Tú has "cambiao" o no?

¿Irte de Kabul? ¿Cómo es eso? ¿Te trasladan?

Hay un encuentro de responsables de la UFAM en Sevilla.

Son 15 días de puesta en común.

Analizar casos, actualizar protocolos...

Y luego conferencias y ponencias.

Sé que lo harás muy bien.

Espero que disfrutes del viaje,

en lo profesional y en lo particular.

¿Eso te vendría muy bien? Que me fuese a Sevilla a desconectar.

A desconectar de ti, querías decir.

Solo pretendía ser amable.

No puedo olvidar lo que ha pasado entre nosotros.

-Olga, no te puedo arrastrar conmigo. Tienes aquí tu vida, familia, todo.

-Tú no me arrastras. Me voy contigo porque quiero.

-Soy un componente de Planeta Libre. Desde antes de entrar en el barrio.

Esta mañana pensaba huir.

Huir con Olga.

(SUSURRA) Claudia...

Lo queréis como cebo.

Se lo hemos propuesto. Si es listo, aceptará.

La alternativa es una pena de 15 años.

El micrófono funcionará siempre. Grabará todas las conversaciones.

Ya sabes, si te sientas a tomar un cafelito con tu amiga,

deja el móvil sobre la mesa.

No te separes de él ni para ir al baño.

Pero si te separas dos metros de él ya sabes dónde vas.

Te teletransportas a Soto del Real.

Necesitamos combustible. 15 litros de gasolina.

Guárdalos en tu casa. Te diré cuándo los recogeremos.

-¿Cuál es nuestro próximo objetivo? ¿Una empresa de la lista?

-Lo sabrás en su momento.

-¿Y eso qué es? -Mi teléfono.

Por si te acuerdas y me quieres dar una oportunidad.

Bromazepam. Bueno, la tomo por los nervios, ya sabes.

Quería decirte que esas pastillas enganchan, y mucho.

Ten cuidado, ¿vale?

-Oye, necesito esa información cuanto antes, ¿vale?

Llámame cuanto antes.

Todavía no he localizado a Beto, pero he encontrado a Estrella,

una gogó que le tiene loquito.

-Y cuando lo encuentres, ¿qué? -Lo detengo, lo ficho y "pa'lante".

Eso si no le arranco la cabeza antes.

(Música emocionante)

Ayer estuve viendo a Elías. Está hecho polvo, el pobre.

Nacha es como una hija para él y está muy desanimado.

Le hablé del inspector San Segundo, ¿te acuerdas?

Perdió la vista y a los meses la recuperó.

Sí, tuvo un parche en el ojo mucho tiempo.

Lo pasó mal, pero al final tuvo suerte.

¿"Tuvo suerte"? ¿Solo me dices eso? Hijo.

Esperaba que me dijeras que a Nacha le pasará lo mismo.

Eso deseo, pero para saber más necesitamos más pruebas y más tiempo.

¿Más tiempo? ¿Cuánto tiempo? Hasta que baje la inflamación.

Entonces sabremos si la ceguera es reversible,

debido al hematoma, o es algún otro problema.

¿Y qué otro factor podría provocar la ceguera?

Unos cuantos, y nada buenos.

Es mejor que te ahorre los detalles. Ya estás bastante agobiada.

Lo mejor en estos casos es esperar

y afrontar los problemas cuando vayan sucediendo.

Ya, es fácil decirlo. Pero espero que se recupere pronto,

porque sería un mazazo enorme para la comisaría,

sobre todo para Elías. Sí.

Buenos días. ¿Cómo está Quico, mamá?

(RESOPLAN)

-Quico está detenido.

Sabes que tu madre no puede hablar del trabajo.

-Vale, solo dime si está bien, por favor.

Estará durmiendo fatal en los calabozos.

No durmió en el calabozo.

¿Qué? ¿Le habéis soltado? ¿Por qué no me dijiste?

Tengo que ir a verle. No te embales.

Por favor, siéntate y te lo explico.

A ver, ¿le habéis soltado o no?

A ver, escúchame.

Quico ha decidido colaborar con la Policía para capturar

al resto de los miembros de Planeta Libre.

Le hemos soltado para que haga una vida aparentemente normal.

Pero... está en su casa, digamos, en arresto domiciliario,

para que lo entiendas.

Lo estáis utilizando de cebo. Bueno, dilo como quieras.

Eso no puede ser. Si Nadia se entera, lo matará, es muy peligrosa.

Está custodiado por dos policías de paisano las 24 horas del día.

Tiene intervenido el teléfono. Lleva un micrófono.

No le puede pasar nada en ningún momento.

Y después del operativo, ¿qué pasará con él?

Parece mentira que me hagas esa pregunta. Sabes la respuesta.

Le van a juzgar.

El juez tomará como atenuante que ha colaborado con nosotros,

pero confesó ser un miembro activo de la organización.

Y también confesó que robó el protocolo de seguridad

del Congreso de Energías y Sostenibilidad de mi ordenador.

Así que no se va a ir de rositas.

Irá a la cárcel.

-Es lo justo, ¿no?

-Mamá, necesito verle.

Lo siento. No puedes acercarte a él. Solo un momento.

He dicho que no, Olga.

Nadia puede ponerse en contacto con él en cualquier momento.

Es muy peligrosa, tú lo has dicho, y no te quiero en medio.

Ahora lo importante es desarticular a Planeta Libre.

No le veo desde la comisaría.

-¿No te ha dicho que no puedes acercarte a él?

Ya está. Punto.

Sé que hoy no tienes clase. Te quedarás aquí. Estudiando.

Haciendo prácticas de cocina. Es mi día libre, me quedo contigo.

-Muy bien. ¿Yo también estoy bajo arresto domiciliario?

(Portazo)

-Tranquila, ¿vale? Tranquila.

Te prometo que ya no me importa nada parecer la mala.

En eso estamos los dos juntos, como siempre, Claudia.

Ahora, hay algo que no me da igual. Ese chico se acercó a Olga para...

para conseguir su objetivo, y eso no se lo perdonaré nunca.

Hay que ver, no me desayunáis nada. No sé cómo aguantáis toda la mañana.

-Mamá, te estoy viendo venir y te lo he dicho mil veces.

No hace falta que recojas. Lo hago yo después.

Mamá, quieta. Lo hace Jairo en un periquete.

A ver, faltaría más. Bastante bien os portáis conmigo.

¿Qué menos que echar una mano? -Ni una mano ni media.

Esta es mi casa y tú eres la reina de la casa.

-No. Yo soy la invitada a la fuerza,

que os da más trabajo del que ya tenéis.

Mamá, estamos encantados de pasar más tiempo contigo.

De eso mismo quería yo hablarte.

¿A santo de qué duermes en el sofá,

con tu casa y tu novia esperándote?

A Alicia la veo cada día en el trabajo,

y ella entiende que me quede aquí contigo.

Pues yo no.

A ver, una pareja necesita su tiempo,

por mucho que os veáis en el trabajo. Y tu hermano me cuida perfectamente.

-En eso tiene razón, "bro". -¿Ves?

Yo cuido de ella.

¿Estás seguro? Hombre, la duda ofende.

Rober, tío.

Venga, vale. Hoy voy a mi casa a dormir.

Bien. Pero si sales, me avisas y vuelvo.

Claro que te aviso... Mamá, ¿otra vez? Eres empecinada.

Déjalo. -Pues anda que tú, mira,

me haces sentir una inútil.

-Hagamos un trato, ¿vale?

-Un trato, dice.

-A ver, escúchame.

Tú hoy tienes que limpiar el salón y que cocinar.

Yo hago la compra y limpio el baño. ¿Te parece?

Lo hago así con Alicia. Repartimos turnos, todo a medias.

Hay que ver.

Que vuestro padre no cogió un mocho en su vida y vosotros...

Me parece bien. Trato hecho.

Bueno, me voy a comisaría. Te pego un toque luego, mami.

Que tengas buen día, hijo. -Venga, Rober.

-Bueno, voy haciendo las camas.

-Las camas no era el trato. Al final haces lo que te da la gana.

Joder, macho...

(CARRASPEA) Pedro, soy yo, tu hijo, Jairo.

Sí, todo bien. Mira...

Mira, escucha.

He estado pensando y, si te parece, hoy podemos vernos.

Vale.

(SUSURRA) -Joder...

(Llaman a la puerta)

-Hola, guapo. -Hola.

-¿Elías? (RÍE) -Sí.

-Soy Estrella. -Hola.

Ya pensaba que no ibas a aparecer.

-Me lo he pensado. No suelen citarme a estas horas de la mañana.

-Bueno, es la mejor hora para hablar de negocios, ¿no crees?

-Sí. Estoy deseando que me cuentes más sobre ese evento.

Aunque nos podríamos haber visto en la cafetería.

-Si quieres luego vamos a tomar un café, pero te voy adelantando.

Verás, estoy organizando una despedida de soltero

para un amigo que se vuelve a casar.

Vi tu show en el Star y me quedé boquiabierto.

-Gracias. -No, de verdad.

Eres una gogó de la leche.

Si tienes tiempo, querríamos que nos amenizaras la fiesta,

pero toda la noche, en exclusiva.

-¿Toda la noche? -Sí.

-Te advierto que cobro por horas y no soy barata.

-Bueno, es solo dinero, qué más da. Además, pagamos entre todos.

Lo importante es que sea un show que nos deje con la boca abierta.

-Sí, pues, bueno, toda la noche serían más o menos...

2.000 euros.

-Me parece bien. Me parece razonable, sí.

Oye. (DUDA) Y...

¿qué tal es trabajar en el Star?

Yo fui un par de veces por allí y no he vuelto,

porque los porteros eran unos bordes.

-Sí, tienen fama de matones, sí.

Pero para nosotras es mejor así, con la fauna que hay por la noche.

-¿Tú los conocías?

-No. Ellos iban a su bola y yo a la mía.

-Ya. Y ahora que han cerrado el Star, ¿a qué te dedicas?

-Bueno, pues me busco la vida. Con eventos como el tuyo.

-¿Solo bailas?

Es que, según me han contado, también trabajas en un hotel, ¿no?

-Sí, soy camarera en el bar de un hotel. Sirvo sobre todo cafés.

-¿No haces nada más?

-Bueno, también me tomo una copa de vez en cuando con algún cliente.

Soy buena haciendo compañía.

Hay mucha gente sola. Creo que tú eres uno de ellos.

-Ya. Así que te tomas alguna vez una copa con un cliente solitario.

Pues no es eso lo que me habían contado.

-También me acuesto con ellos, si se tercia.

-Si se tercia. -Sí, si hay acuerdo.

En otras palabras, soy prostituta.

-Vaya. Entonces me habían dicho la verdad.

-Para esto me has llamado realmente, ¿no?

Podrías habérmelo dicho antes.

A mí ni me toman en pelo ni me hacen perder el tiempo.

-Oye, un momento que no... Está bien. La despedida era un farol.

-Yo no trabajo así. No voy a domicilio

y menos con mentiras.

-No es eso. No quiero servicios.

-¿Eres un mirón o algo así?

-Tú eres la chica favorita de Alberto Cruz, ¿no? De Beto.

-¿Cómo sabes tú eso? -Porque le busco.

Y quiero que me ayudes a encontrarle.

-¿Te piensas que soy imbécil? ¿Por qué iba a querer ayudarte?

-Porque soy policía.

-Gracias.

-Hola.

-Gracias, hijo.

Gracias por venir a hablar conmigo. Sabía que no me fallarías.

¿Quieres desayunar? -No, ya he desayunado.

-Invito. -Que ya he desayunado.

-¿Te pasa algo? -Sí.

Nos vemos aquí porque te has puesto pesado,

pero puede entrar tu otro hijo,

que tiene la comisaría enfrente, y se puede liar.

Acábate el café y nos vamos a algún otro sitio.

-¿Por qué? Que yo sepa, no tengo una orden de alejamiento de mi hijo.

Si viene, mejor, ¿no?

-¿Mejor? -Claro.

Así igual consigo hablar con él y que me escuche.

Lo que tengo que deciros es tanto para uno como para el otro.

-Venga, dímelo.

-Yo ya no soy la persona que conociste.

Ahora pienso distinto. He cambiado.

Ahora entiendo que los hombres no somos más que las mujeres.

-Pues claro que no.

-Debemos respetarlas.

No tenemos derecho a insultarlas y... Bueno...

Mucho menos a poner una mano encima.

Ya sé qué es difícil de creer,

pero he tenido mucho tiempo para pensar en mis errores.

En la cárcel estuve viendo a un... bueno, a un loquero.

-Estuviste viendo a un psiquiatra.

-Era una psicóloga. Fui haciendo terapia con ella.

Y... me ayudó a entenderme.

Descubrí que mi actitud hacia las mujeres es solo

una forma de rebelarme contra mi complejo de inferioridad.

-Tuviste que contarle tu infancia y ese rollo.

-Tuve que repasar con ella toda mi vida.

Y ser muy sincero.

Y fue duro, pero...

Ya puedo decir que soy un hombre rehabilitado.

Pero si miro hacia atrás,

no entiendo cómo pude maltratar a tu madre así.

Es la mujer de mi vida. La madre de mis hijos.

Y la sigo queriendo, Jairo.

Siento mucho lo que hice.

Por eso necesito hablar con ella. Pedirle perdón.

Pero debe ser en persona.

Que oiga por mi boca cuánto siento todo lo que le hice.

-Ha sufrido mucho y no querrá verte.

-Por eso debes hablar con ella. A ti te escuchará.

Dile que soy otro hombre.

He pasado en la trena casi tres años. Todavía sigo durmiendo allí.

Y te aseguro que no le recomiendo a nadie estar en la cárcel.

Tú estuviste en el reformatorio, ¿no?

Pues esto es mil veces peor.

Ahora que empiezo a tener una vida normal,

¿la tiraría por la borda?

Convéncela para que venga a verme, por favor.

Venga, grumete.

Me voy a cagar en... ¡Pírate de aquí, vamos!

Rober, yo solo quiero pediros perdón. Por favor, hijo mío.

No me llames así, yo no soy tu hijo.

Me avergüenzo de ti. No te perdono. Pírate.

Escúchame, por favor.

Vete de este bar, de este barrio y sal de nuestras vidas.

(RESOPLA) ¡Vamos!

¿En qué cojones estás pensando, tío? ¿No te dije que, si querías a mamá,

no hablaras más con él?

Ese hombre que acabas de echar no es el que conocimos.

Cambió. Ha estado viendo a una psicóloga en la cárcel.

Está haciendo un proceso. Y por eso le escuchas, ¿no?

Para un momento. Tranquilízate. ¿Y si es verdad?

¿Y solo quiere pedirle perdón a mamá, como parte de su rehabilitación?

Mira... Salima, perdona.

¿No te das cuenta de que son solo patrañas?

¿Que a mamá le pegaba palizas, pedía perdón y la volvía a atizar?

Es un mentiroso, todo lo que dice es mentira, Jairo.

¿Tú cómo lo sabes? Llevas muchos años sin verle, igual que yo.

(GRITA) ¡No tienes ni idea! Lo crees, no lo sabes.

No eres Dios para saber qué es y qué no es. Y es nuestro padre.

-Sabía que pertenecía a un clan, pero no que se llamaban los Florida.

Y mucho menos que él fuera el cabecilla de la banda.

-Pues ese es Beto.

-Siempre estaban los dos, vigilando la puerta,

y alguna vez te llegaba algún chisme de que se les había escapado la mano,

pero poco más.

-¿Nunca viste nada raro?

-Prefería no mirar. No sabes cómo se las gasta Beto.

-¿Qué quieres decir?

-¿Sabes qué les hace a las chicas que no quieren sexo sin protección?

-A ver.

-Las deja tiradas desnudas en descampados.

Es su manera de humillarlas.

-Hijo de mala madre.

-A mí siempre me trató más o menos bien.

Le cobro más y me da lo que le pido.

Y como sepa que estoy hablando con la Policía...

-No tiene por qué enterarse.

Por eso no te cité en comisaría, ni siquiera mis compañeros lo saben.

Cuando se entere, estará detenido y tú, fuera de peligro.

-No quiero seguir hablando de Beto. Deja que me vaya, por favor.

-Estrella, llévame hasta él.

-Habéis cerrado el Star.

Detuvisteis a sus compañeros. Con todo esto, se habrá esfumado.

Estará en el extranjero o... Estuvo un tiempo en Inglaterra.

-Con su pasaporte no ha salido de España, eso seguro.

Tienes que llamarle.

-¿Qué? -Si le llamas, llegaremos hasta él.

-Que no. ¿Y si nota que estoy nerviosa,

o se pispa que hay algo raro en la llamada? No.

-Mira, ese tipo da palizas solo por darlas.

Y luego cuelga sus agresiones en Internet para reírse.

Tú me has contado qué le hace a esas chicas. Es una mala bestia.

Sí. Tienes que llamarle y ayudarme a llegar a él.

-No voy a poder.

-Si es un hombre. No me digas que no puedes manipularle.

(RESOPLA) -Venga.

-Hola, guapo.

Ay, no sabes lo que te echado de menos.

¿Qué pasa? ¿Ya te has olvidado de mí?

Bueno, ¿qué? ¿Cuándo nos vemos?

Dos días.

No, no, no. Dos días es mucho tiempo sin verte.

Ya sabes que yo no voy a poder.

Que eres tú el único que me deja satisfecha, tonto.

Vale. Vale, lo que tú digas.

Chao. Chao, chao, chao.

Que nada. Que no.

Dice que vuelve a llamarme en dos días.

-No. Dos días es mucho tiempo, Estrella.

-Mira, yo ya he colaborado. ¿Puedo irme ya?

-Oye, perdona. Discúlpame, de verdad.

Si en el fondo lo has hecho muy bien.

Yo soy un tipo tranquilo, pero este tema me tiene loco.

Beto y sus hombres le metieron una paliza a Nacha, mi compañera.

Justo antes de detenerlos.

-Mira, lo siento.

Hagamos una cosa. Dame tu teléfono y en cuanto me llame te aviso.

-No. No es ese el plan. -¿Qué plan?

-Debes quedarte aquí esperándole.

-¿Pretendes que me quede aquí? -Sí. Mira...

Pagué una semana por adelantado. Corre de mi cuenta.

Pero no te puedes mover de aquí hasta que él aparezca por la puerta.

Además, así estarás protegida. -Tengo un trabajo, cosas que hacer.

-Llama y di cualquier excusa.

-No, no me quedaré aquí porque te dé la gana.

-Nacha está ciega por una paliza que le metieron estos cabrones,

por intentar salvar a un chaval.

Discúlpame, Estrella. Sé que no puedo obligarte,

que no puedo retenerte. Pero piensa en Nacha,

piensa en esas chicas, en ti misma.

Ese tipo es una mala bestia.

Sé que hay más, pero meteremos a uno en la cárcel.

Estrella...

Mira, hagamos una cosa.

Te dejo la tarjeta del hotel. Aquí tienes mi teléfono.

Espero... espero de verdad encontrarte aquí cuando vuelva.

No sé, tú misma.

(Llaman a la puerta)

Buenos días, comisario. ¿Buenos? Según se mire.

No veas la cera que dan desde arriba por no haber detenido aún a nadie.

¿Todavía no tienen claro que debemos pillarle "in fraganti"?

Como si eso sirviera de algo.

Solo quieren resultados.

Y cuestionan que tener a Quico como cebo sea una buena idea.

Y no encuentro argumentos para convencerles de lo contrario.

¿No? Pues te doy uno: la paciencia.

Debemos detener a toda la organización.

Si detenemos a Nadia solo, no nos sirve de nada,

porque le cogen el relevo, como cuando murió Eric.

Paciencia. Es más fácil de pedir que de conseguir.

Bueno, ¿qué novedades hay?

Siguen preparando el nuevo atentado. Al parecer Nadia llamó a Quico

y dijo que utilizarán su estudio para almacenar los explosivos.

De momento le ha pedido 15 litros de gasolina.

Después ya no sabemos más.

¿Sabemos dónde y cuándo será? No, no tenemos información.

Lo sabremos cuando Nadia llame, tenemos el teléfono pinchado.

Más nos vale. No podemos tener otro atentado.

(Suena el teléfono)

Miralles. Dime, Karim.

Vale. Ahora voy.

Nadia acaba de llamar a Quico. Voy a escuchar la conversación.

Quizá ahí estén las respuestas a tus preguntas.

Voy contigo.

(Móvil)

(Suena un móvil)

Dime, Quico. Me acaba de llamar Nadia.

Sí, ahora iba a oír la conversación.

Está preparando el próximo objetivo: Transportes Quintero.

Esta misma tarde.

¿No ibais a preparar los explosivos en tu casa?

No, ha dicho que los hizo sola y los guardó en un almacén seguro.

No dijo dónde.

Solo que espere instrucciones, que volverá a llamar.

Vale. Ven inmediatamente a comisaría.

Tienes que contarnos cómo hacéis los artefactos caseros.

Componentes, potencia, todo.

Vale.

¿Qué ocurre?

Quieren volar Transportes Quintero.

¿Cuándo?

Hoy.

Ya ves, al final se ha camelado a Jairo para quedar.

¿Cómo lo sabes?

Los acabo de ver en La Parra.

Estaba comiéndole la oreja, diciendo que ha cambiado, que está

arrepentido, que es otra persona. Por desgracia conozco esas frases.

Es lo que suele decir un maltratador tras sus agresiones.

Pide perdón, dice que está muy arrepentido,

se muestra amable, cariñoso...

Dice que ama con locura a sus víctimas

y jura y perjura que no volverá a pasar.

Pero, sinceramente, eso vuelve a ocurrir.

Y luego entramos en la fase de reconciliación

o luna de miel.

Según Jairo, no solo busca el perdón de sus hijos, sino de su mujer.

Quiere que Jairo intente que mi madre acceda a verle.

Parece que pedir perdón en persona a mi madre ayudaría a su terapia.

Rober, yo estoy muy a favor de las terapias, de verdad,

hacen mucho bien a largo plazo,

pero, sinceramente, tu padre no necesita verla para rehabilitarse.

¿No es como el final del proceso? ¿Del proceso de quién?

Tu madre tiene derecho a perdonarle o no.

Y tu padre debe superar su condición de maltratador, con o sin ella.

El problema lo tiene él, no tu madre.

Tiene sentido.

Y ese empeño suyo en verla no tiene ningún sentido.

Es muy mala señal, se saltaría la orden de alejamiento.

Los psicólogos insisten en que las leyes se cumplan.

Ya, Lola, pero ¿si ella quiere verle?

La ley es la ley. La conoces mejor que nadie.

¿Y cómo sabe él que ha cambiado? ¿Tiene otra relación?

¿Cómo ha podido comprobarlo? Según él no hay otra.

Está enamorado de mi madre, que es la mujer de su vida.

No sé, mira. Las terapias son eficaces a la larga

si pones mucho de tu parte.

Y algunos maltratadores consiguen rehabilitarse,

pero no todos lo hacen.

¿Qué pasa?

Nada, que resulta tentador pensar que alguien pueda cambiar.

Cuando me lo ha dicho Jairo me ha hecho dudar.

Es normal, es tu padre.

Ten mucho cuidado, algunos maltratadores

son maestros del engaño.

Se ponen la piel de cordero y se la quitan para atacar.

No digo que tu padre no haya cambiado, pero, de verdad,

andaros con mucho ojo.

Desde luego, me ocuparé de esto personalmente.

Jairo no le comerá el tarro a mi madre.

Perdonad. Rober, Miralles quiere vernos.

Creo que es sobre Planeta Libre. Claro, vamos.

Chao, Lola. Hasta luego.

Oye, Lola. Muchas gracias, compañera.

Cuando quieras.

Hasta ahora sabíamos que Planeta Libre organizaba

un nuevo atentado bajo las órdenes de esta mujer.

Ahora tenemos una novedad muy importante.

Nadia se puso en contacto con Quico,

el miembro de Planeta Libre que colabora con nosotros,

para darle su nuevo objetivo:

Transportes Quintero.

Y hay más.

Pretenden que el atentado sea esta misma tarde.

Como comprenderéis, tenemos muy poco tiempo para actuar.

¿Se sabe si el atentado lo cometerá Nadia o hay más gente implicada?

Sobre eso no tenemos nada definitivo.

Sabemos que Nadia le ha dicho a Quico que espere instrucciones.

En cualquier caso, debemos empezar a desplegarnos ya,

tanto fuera como dentro de la empresa.

He avisado a los TEDAX para una posible intervención.

(DUDA) A ver, Rober y Alicia, junto a otras unidades,

haréis tronchas en un K, en las proximidades.

Marquina y Ochoa, estaréis en el interior.

Y Salgado e Iriarte, controlaréis los camiones en el muelle.

No creo que a Fernando Quintero le haga gracia tenernos allí.

Cuando hemos entrado ha sido con orden judicial.

Aún tengo que hablar con él para explicarle la situación,

y para que nos autorice a entrar, pero, dadas las circunstancias,

no creo que haya problema.

Pues avísale con tiempo, así guarda lo que no quiere que pillemos.

Me alegra que hagas ese comentario, porque debéis estar mentalizados:

en este operativo, Quintero es solo una posible víctima a proteger.

¿De acuerdo?

Cualquier asunto pendiente con él se aparca, ¿entendido?

Bien.

Debemos ser discretos, con nuestra presencia y con Quico.

Hay que detenerlos con las manos en la masa.

Y antes de que logren su objetivo.

¿Conocemos los artefactos que emplearán?

Le he preguntado a Quico cómo fabrican sus artefactos.

Estas son las instrucciones que siguen para los más usuales.

Los tédax ya tienen una copia.

Son bombas caseras, pero muy bien terminadas.

Incluso con temporizador, y ya sabéis que suelen ponerlos

en lugares inflamables para provocar incendios.

Excuso deciros que allí

hay muchos camiones hasta arriba de gasolina.

¿Alguna pregunta?

Bien.

Tampoco os recordaré que ya se nos escapó una vez Nadia,

no puede volver a suceder.

Todos al tajo. Venga.

Claudia, ¿puedo ver las instrucciones de las bombas?

Sí, claro. Quédate con ello. Tengo una copia.

Gracias.

Anda, qué bien huele a hierbabuena.

-¿Quieres? (DUDA) -¿De verdad?

-Sí, yo me hago otro. -Gracias.

-Pero tendrás que hacer algo por mí. -¿El qué?

-Acompañarme al cine esta noche. ¿Cómo lo ves?

-Vaya, creía que no querías volver a quedar conmigo.

-Pero... ¿por qué?

-Bueno, como el otro día te dije de ver la nueva película que salió...

Anda, ¿has visto que me ha salido todo de carrerilla?

Y tú dijiste que tenías un compromiso previo,

que a mí me sonó un poco a excusa, que no te culpo,

que entiendo que quieras ir al cine con alguien que aprecie los detalles

de las películas estas que te gustan.

-Espera. No te embales. De verdad, el otro día fue perfecto.

Me lo pasé genial. Con la película, tu compañía,

y tus comentarios sobre la película, y la cena en el mexicano...

Fue perfecto.

-¿No lo dices solo para quedar bien? -No, Espe, yo no miento.

Y, sí, tenía un compromiso previo.

-¿Un compromiso? -Sí.

Debía pasarme por la mezquita del Distrito Sur.

-¿A rezar?

-Bueno, ya que estuve ahí, lo hice. Pero no. Fui a algo más mundano.

Fui a instalarle un antivirus al ordenador del imán.

-¿En serio? -Sí.

Sí. El día que llegué fui a presentarme al imán,

y me preguntó que a qué me dedicaba.

Le dije que... era informático, aunque obvié que era policía.

-Ya... ¿Y quién no necesita los servicios de un informático?

-Así es. -Y eres un buenazo y dijiste que sí.

-Me dijo que tenía muchos problemas con el ordenador.

Y pensé que sería algo de virus, y le dije que esa tarde iría a ver.

La verdad es que me apetecía más haber quedado contigo, pero...

Por eso quiero compensarte. Si tú quieres, claro.

-Yo... ¿Yo? Yo sí, por supuesto, sí.

A mí me apetece mucho ir al cine.

Y he estado leyendo sobre la nueva película, "Time".

-¿Sí? -Y me gustaría mucho verla.

Esta vez no me pillas de sorpresa. Me sé de memoria las metáforas.

-Podemos ir a ver esa película u otra que tú quieras.

Estoy seguro de que me lo pasaré de maravilla.

¿Quieres más té?

-Ah, sí, gracias.

Solo una cosita más que es una condición, una tontería,

que antes de ir al cine me gustaría pasar por el gimnasio,

porque ya que tengo la rutina cogida, no quiero perder la práctica.

-Claro, me parece ideal.

-¿Quieres que te eche yo...? -Sí, por favor.

Ahí está. Ya no más. -Vale.

-Entonces no hay ninguna duda. Vienen a por mí.

Efectivamente. Lo bueno, si hay algo bueno en esto,

es que por una vez les llevamos la delantera.

Conocemos la identidad de la cabecilla.

Hemos organizado un operativo para impedir el atentado.

Colocaremos agentes dentro y fuera de su empresa,

y también en el muelle.

Y esos agentes que quiere desplegar dentro de mi empresa...

¿Irán de uniforme o de paisano? No, no, de paisano.

Mejor. No quiero que mi gente se alarme ni se asuste.

Claro, seremos muy discretos, no se preocupe.

La idea es que no se percaten de nuestra presencia aquí,

y que cuando entren podamos interceptarlos

y detenerlos con la mayor seguridad para todo el mundo.

Muy bien.

Pues para lo que necesiten...

(Llaman a la puerta)

-Don Fernando. -Pasa, Jairo.

-Buenos días. Buenos días.

-¿Todo bien? -Sí, todo bien.

Te he hecho llamar porque la inspectora Miralles

ha venido a decirnos que esos malditos terroristas

de Planeta Libre quieren atentar contra nosotros.

Esta misma tarde.

Esto que te estoy diciendo es una información muy reservada.

Bajo ningún concepto puede salir de aquí.

¿De acuerdo? Si te lo comento es para que nadie de nuestra gente

se alarme ni se asuste.

¿Entendido? -Entendido.

-Muy bien. La Policía tiene la situación controlada,

y saben lo que tienen que hacer. Solo necesitan nuestra colaboración.

Vamos a tener la empresa llena de policías de paisano,

dentro y fuera de la nave.

Si alguien pregunta, di que son de un nuevo equipo de seguridad.

No digas nada más.

-De acuerdo. -¿Sí?

Facilítales el trabajo en lo que necesiten.

Quiero que colabores con ellos, Jairo.

Y que te pongas a su disposición para todo lo que sea necesario.

-Claro, en cualquier cosa en que pueda ayudar, encantado.

-Muy bien. Puedes irte, Jairo.

Bien. Muchas gracias, señor Quintero.

¿Puedo hacerle una última pregunta, inspectora?

Por supuesto. Otra cosa es que pueda responderla.

Ya, sí. Lo suponía.

Si no recuerdo mal, me ha dicho que conocían la identidad de la jefa,

la cabecilla, la responsable de esos terroristas, ¿no?

Sí. Es una mujer, pero la identidad no se la puedo revelar.

Ya. Es materia reservada, lo entenderá.

Me lo imaginaba, pero, como también entenderá,

al menos tenía que intentarlo. Desde luego.

Le reitero. Gracias por su colaboración.

A ver si desarticulamos a Planeta Libre

y nos libramos de esta pesadilla.

Eso esperamos todos.

-Paty, cuánto te echo de menos.

No te imaginas lo que está pasando.

No estoy en plan misteriosa, es que ahora no te lo puedo contar.

Sí, más adelante te lo cuento y flipas.

Oye, ahora vendrá mi padre, que está en el baño.

Yo te iré diciendo cosas, tú sígueme el rollo y ya está.

(SUSURRA) Gracias.

Pues ya ves, Paty. Aquí, empollando a tope.

Sí, tengo un montón de exámenes.

Y además estoy muy agobiada,

porque debo entregar un trabajo en dos días, que cuenta para nota,

y me he dejado el libro allí, en la escuela.

Yo qué sé, lo mismo me catean.

¿Qué voy a hacer? Estudiar cosas menos importantes hoy.

Te dejo que debo seguir estudiando.

Venga, chao.

-¿Te has dejado el libro en la escuela?

-¡Qué fuerte me parece! Escuchabas mi charla con Paty.

-Como para no haberla escuchado. ¿Te has dejado el libro o no?

-Sí, me lo he dejado en la escuela.

Tengo que entregar un trabajo importante en dos días.

-¿No puedes buscar en Internet?

-Pues no, papá. Es de un tema superespecífico.

-Si es así, haber sido superresponsable

y haberte traído los superlibros a casa.

-Siempre los llevo en la mochila. Ayer me los pidieron para fotocopias,

lo llevaba en la mano y me lo dejé en un aula.

-Ya. Pues vamos sabiendo algo más.

¿Estás segura? Que te conozco, eres un desastre.

¿No los habrás dejado en otro lado? -Que no, papá.

Sí sé el aula donde está, como si lo viese ahora mismo.

-Ya.

-¡Mierda!

-¿Qué pasa ahora, a ver?

-Que pensé que el trabajo era para dentro de dos días,

pero no, es para mañana.

-¿Seguro? -Sí.

Pensaba que era dentro de dos días, pero aquí pone

que es mañana, y es un trabajo superimportante,

que cuenta para nota, papá. Y yo ya cateé el examen.

-¿Puedo ir a por el libro, por favor? -Anda, vete. Vuelve lo antes posible.

-Gracias. -El móvil en la mano.

(RESOPLA) Ay, Dios.

-Vaya movida, don Fernando. He avisado a todo el mundo.

-Muy bien. Una movida y bien gorda. Estoy muy preocupado, Jairo.

Tendremos la nave llena de policías y esperamos un camión con mercancías,

que no puede llegar hasta aquí, porque viene de Algeciras.

-Llama ya y di que desvíen la ruta. -Es lo primero que hice al salir.

Llamé y pregunté a cuántos kilómetros estaba.

-¿Y a cuánto está? -A unos 30.

Le dije que pare en una estación de servicio,

espere instrucciones, con calma, sin destacar.

Me ha escrito que todo bien.

-Muy bien, hijo, muy bien.

Me gusta que te anticipes a los problemas y seas rápido.

Estupendo. ¿Quién conduce el camión? -El Sebas.

-¿El Sebas? -Sí.

-Bien. Ese tío es de fiar y no pierde los nervios fácilmente.

De todas formas, vuelve a llamar y dile que busque un lugar seguro

donde pasar la noche si fuera necesario.

-Don Fernando, para mí esto es una treta de la Policía para husmear.

-No. Miralles no va de farol. Están tan asustados como nosotros.

Y esos malditos terroristas ya han matado a una persona,

y están demostrando que van en serio.

¿Sabes lo único que podemos hacer?

Intentar buscar el lado bueno de todo esto.

-¿Cómo dice? ¿Que ya han matado a una persona?

O sea, que de verdad necesitamos a la Policía aquí.

¿Y el lado bueno?

-Pues es muy sencillo.

Si colaboramos con la Policía para que detengan a esos terroristas,

será una muy buena publicidad, ante el barrio y ante la Policía.

Nunca está de más que nos deban un favor.

-Me parece muy agudo, pero ¿si no los detienen

y nos meten un bombazo aquí? -Que sí, hombre, sí.

No seas cenizo, seguro que los detienen.

Confía en la Policía. Tu hermano es uno de ellos, ¿no?

-Que confíe en la Policía... Voy a cruzar los dedos.

-Haz esa llamada.

¿Estás segura que iban a actuar esta tarde?

Eso ha dicho Quico.

No veo a nadie sospechoso.

Pero si Nadia llama a Quico nos dará un toque Karim, ¿no?

He estado mirando cómo se fabrican los artefactos que tienen.

Y también cómo desactivarlos.

¿Para qué? Tenemos prevenidos a los tédax.

Y espero que trinquemos a Nadia y a los suyos

antes de que coloquen nada y no haya que llamar.

¿Sabes que, en la academia, me planteé entrar en los tédax?

¿En serio?

Para estar en esa unidad hay que estar hecho de otra pasta,

tenerlos bien puestos.

¿Estás diciendo que no habría sido capaz?

Qué va, serías la mejor.

Pues que sepas que de pequeña abría todos los relojes de la casa,

para ver cómo funcionaban. Me encantaban esas ruedecitas.

Mis padres me tenían pavor. Yo también los desmontaba.

Me cargué muchos relojes. Y mi padre nunca se enfadó conmigo.

Le hacía gracia que tuviera curiosidad por eso.

Y me regalaba aparatos electrónicos para que los desguazara.

Es lo primero bueno que dices de él.

Aunque ya entonces pegaba a mi madre cuando estaban a solas.

De saberlo, le lanzo los aparatos a la cabeza.

¿Sabes lo último que ha hecho? Insistirle a mi hermano para quedar.

Para interceder ante mi madre.

Dice que está arrepentido, que es otra persona.

Cuando llegué al bar y me los encontré...

Me he cogido un enfado con Jairo...

(Suena un móvil)

Número desconocido.

¿Rober?

¿Quién te ha dado mi teléfono? "Se lo pedí a Jairo."

"¿Estás ahí?" Sí. Dime qué quieres. Tengo prisa.

Me gustaría hablar contigo.

Ni de coña. A mi hermano le comerás el coco, pero conmigo ni lo sueñes.

Te lo he dicho claro en el bar. Olvídate de mí y no me llames más.

A mi hermano no sé qué le pasa por la cabeza.

Rober, no la pagues con él.

Lo hizo con buena intención, aunque se haya equivocado.

Alicia, siento mucho ponerme así, de verdad.

No pasa nada. Ya, pero es mi padre.

En el fondo entiendo a Jairo.

Yo también tenía buenos recuerdos de mi padre, de la infancia.

Montando la bici en el polígono, destripando los relojes...

Pero mientras yo era tan feliz, mi madre sufría un infierno.

Me empeñé en convertir esos recuerdos bonitos en malos.

No me perdono no haberme dado cuenta de por lo que pasaba mi madre.

Pero después de verle esta mañana, no sé si debería hablar con él.

No tienes que decidirlo ahora.

Date tiempo.

Cuando llegue el momento sabrás qué debes hacer.

Gracias.

Hola, Álex. ¿Has visto a Quico?

-Lleva fuera toda la tarde.

Me ha dejado aquí y tengo muchas cosas que hacer.

¿Te importa quedarte un momento en recepción?

Tengo la sala llena. -Vale, pero date prisa.

Es importante que le encuentre. -Sí, sí. Gracias.

-Hola. Si buscas información, el chico de recepción no está,

pero no tardará mucho en venir. -No quiero información, imbécil.

Busco al traidor de tu novio. ¿Está dentro?

Bueno, contigo me conformo. Tú eres la culpable de todo.

Le lavaste la cabeza a Quico. Todo se ha ido a la mierda.

Si crees que está enamorado de ti, te equivocas.

Solo te ha utilizado.

¿Por qué crees que te eligió?

Porque eras la hija de una policía. A través de ti conseguía información.

Solo por eso.

Él solo ha querido a una persona en su vida: a Eric.

-¡Alto! ¡Policía!

(SOLLOZA)

-¿Qué te ha hecho, Olga? -Me duele.

-Era Nadia, de Planeta Libre, ¿no?

Tranquila.

Tranquila. Parece que el corte no es profundo.

Aprieta. ¡Álex! Álex, Ven.

-¿Qué ha pasado? -Ocúpate de esto.

Ha sido apuñalada, pero parece que no es grave.

Un momento. -Si no llegabas me iba a matar.

-No, tranquila. -Ven.

-Hola. Soy la agente Beltrán, de Distrito Sur.

Tengo a una herida por arma blanca. Sí. En el gimnasio Atlas.

Creo que la agresora ha huido en moto.

Ropa cómoda, estatura media. Responde al nombre de Nadia.

-"Atención a todas las unidades. Sospechosa a la fuga.

Ha huido en moto cerca del Valle del Cerrato."

-"Adelante. H-50 para Z-19."

Acabo de hablar con Alicia y no hay novedades en Transportes Quintero.

No hay ningún movimiento sospechoso.

Pero hay algo que no me cuadra. Nadia no ha vuelto a llamar, ¿no?

He estado pendiente todo el rato,

por si entraba una llamada o un mensaje, pero nada.

Quico. Explícamelo, porque no lo entiendo.

Ayer te pidió ayuda para cometer el atentado.

Hoy te ha dicho dónde iba a suceder y que sería por la tarde.

Es de noche y no sabemos nada. ¿Qué está pasando?

Nadia es imprevisible.

Forma parte de su estrategia. Ya.

Ella cambia de planes en cualquier momento.

¡Olga! Lo siento.

Eh. Lo siento, de verdad.

¿Qué te ha pasado en el brazo? Fue Nadia.

La atacó con una navaja, pero fue un corte limpio.

¿Te ha atacado en casa? ¿Y tu padre?

No ha sido en casa. Ha sido en el gimnasio.

¿Qué hacías allí? ¿No debías estar en casa?

He engañado a papá.

Le he dicho que iba a la escuela y me he ido a ver a Quico.

Y entonces apareció Nadia con una navaja.

Si no llega a estar Espe... ¿Y Nadia?

Ha huido. No he podido hacer nada. He dado aviso a H-50.

Ahora mismo nos vamos al hospital. No hace falta, mamá.

Me curó Álex, un monitor. Estoy bien.

-Sí, pero te tendrán que ver. Y necesitaremos el parte de lesiones.

-Nadia iba a por mí, ¿no?

Podrías estar muerta por mi culpa. Te puse en peligro. Lo siento.

¡La pusiste en peligro al fijarte en ella, desgraciado!

Mamá... Ni "mamá" ni nada.

¿No te das cuenta?

Entró en nuestra casa cumpliendo órdenes.

Lo amable que era. Lo que te quería. Todo mentira.

Todo formaba parte de un plan siniestro.

Era mentira, sí. Pero solo al principio.

Por eso me entregué. Por eso estoy dispuesto a ir a la cárcel,

para que se acabe esta pesadilla.

Si algo te llega a pasar, no me lo perdonaría en la vida.

Si le hubiera pasado algo a mi hija, yo acabaría en el calabozo,

¿me entiendes?

Espe, llévate a Olga a mi despacho y que llame a su padre.

Hablaremos luego en casa.

(Suena un móvil)

Es ella. Lo sé.

Pon el manos libres.

Hola. -"¿Qué tal, Quico?

¿Estás con los polis?"

-¿Cómo dices? -"Ya no hace falta que disimules.

Empecé a sospechar ayer. Estabas muy raro en el gimnasio.

Tan dispuesto a ayudar de repente.

Lo de esta tarde era una trampa, para ver si me habías delatado.

Y has picado. Estaban allí, esperándome.

Por suerte, me di cuenta a tiempo.

Dime, ¿ya has hablado con tu novia?" -Sí, y no vuelvas a tocarla.

-"Se ha salvado por los pelos, pero ya podéis prepararos los dos.

Planeta Libre no ha muerto y siempre ajusticia a los traidores."

-Bueno, ¿me lo vais a contar o no? Mira, mamá. ¿Sabes qué pasa aquí?

Que el lumbreras de tu hijo ha decidido que quedar con su padre

de charloteo era una buena idea. No he dicho que sea una buena idea.

Peor, no solo has quedado con él, has dejado que te coma el tarro.

Pero ¿eso es verdad? ¿Has quedado con tu padre, Jairo?

-Claro que esperaba tu llamada. Venga, pues nos vemos esta noche.

¿No sabes llamar a la puerta? -Digamos que no esperaba encontrarte.

¿Era Beto quien llamaba? -Sí, hemos quedado esta noche.

-¿Y si le pasa algo? Debería estar bajo vigilancia policial.

-No, si montamos un operativo, este tipo se va a alertar.

-¿Lo tienes todo controlado? -Yo creo que sí.

-Debes avisar a Miralles. -Si se lo cuento, me saca del caso.

Te utilizó para acercarse a su objetivo.

Yo creo que me quería. Creo que todavía me quiere.

Cariño... Mamá, necesito verle.

-¿Verle para qué?

A ver. Olga, tienes la cabeza hecha un lío.

Tu orgullo está herido, te sientes muy mal,

y parece que el mundo se acaba, pero, por favor te pido,

intenta pensar con la cabeza y no con el corazón.

¿Con quién quieres hablar? -Tú marca nada más.

-Mira. Le tienes que dar ahí, al centro, y ya está.

-¿Ahí? -Ahí, donde tengo el dedo. Vale.

-¿Podéis esperar un momentico afuera, porfa?

-Debo saber si era verdad o estaba fingiendo todo el rato.

-¿De qué te va a servir eso? -Pues no sentirme una estúpida.

Y que llegue el día en que esto no me duela tanto.

Deberías hacer una investigación en regla.

Seguro que Miralles no te apartará del caso.

De eso nada. Quiero esposar a ese desgraciado.

Y Miralles no me dejará, la conozco. Me dejas en una situación delicada.

Yo sé que te saltas el reglamento. ¿Y qué piensas hacer?

Mira, Elías. O estoy dentro o se lo cuento ya mismo a Miralles.

¿Y si vamos a ver la película más romántica que encontremos?

-¿De verdad? -Espe, yo, por ti, lo que haga falta.

Claro que sí. Me apetece ir al cine contigo.

Sea la peli que sea.

-¿Cuándo es la cena con la madre de Rober?

Tenemos que hablar y buscar fecha.

No lo vayas a dejar, si no, te casas y no conozco a tu suegra.

No te preocupes. Hablo con ellos y buscamos un día.

¿Se puede saber qué hacéis aquí? Deja que Olga se explique.

-Mamá, necesito hablar con Quico.

¿No has aprendido de lo que sucedió ayer?

No lo entiendes. Claro que no lo entiendo.

¿Qué tienes que hablar tú con ese delincuente?

Escucha. Aunque te duela, alguien que pone bombas es un delincuente.

Mamá, conmigo no lo fue.

Fue muy tierno y me trató con muchísimo amor.

Necesito saber qué había de verdad en eso.

-Verás, Jairo. Hay alguien aquí que quiere hablar contigo.

¿Lo conoces?

-¿Qué hace aquí?

-Todo el mundo merece una segunda oportunidad.

  • Capítulo 173

Servir y proteger - Capítulo 173

09 ene 2018

Pedro intenta convencer a Jairo para que interceda ante su madre. Rober se enfada ante la actitud de su hermano. Elías contacta con Estrella, la gogó que solía quedar con Beto, el matón que golpeó a Nacha. La policía descubre que Planeta Libre pretende atentar contra Transportes Quintero.

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  1. Viena

    Posible final primera parte. Bremon a otra oficina. Miralles comisaria y Alicia inspectora jefe sigue con robert. Quintero asesinado por los del cartel de cali, su fabrica quemada y jairo a barcelona con pati bufete marcelino sube, quico a la cárcel y olga esperandole con sus clases de cocina. La madre de robert de vuelta a su casa y su marido a la carcel. El hijo de Elías vuelve para vivir con el, el resto de personajes igual. Un saludo y esperemos q en la segunda temporada estén todos.

    09 ene 2018