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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 162 - ver ahora
Transcripción completa

¿Estás bien, cariño?

Porque para cómo eres por la mañana, no has probado bocado.

Tengo el estómago cerrado. No tengo hambre.

¿No será por lo de Elena?

Porque has estado la noche dando vueltas en la cama.

No he pegado ojo en toda la noche pensando en que previne a Elena

de cómo era Sergio,

pero cómo iba a saber que sería capaz de hacer algo así.

Todo esto es una pesadilla.

Alicia, por muchas explicaciones que le busques,

es algo que jamás podría intuirse.

No dejo de darle vueltas a lo que me dijo Sergio

en los calabozos.

Todo eso de que yo era la culpable de lo sucedido.

¿De verdad le has dedicado un minuto a eso?

No me lo quito de la cabeza.

Pues es lo que él quiere.

¿No te das cuenta? Sergio es un criminal y un manipulador.

Es el tipo de personas que se cree sus mentiras

hasta que se las hace creer a los demás.

De verdad, no entres en su juego. Ya sé que es una persona tóxica,

pero también sé que sabe dar donde más duele.

Cuanto antes te olvides de él, mejor.

No puedo.

Mi padre vuelve hoy y tendré que contárselo todo, ¿no?

Tu padre, es verdad. Con el follón me había olvidado.

Voy a ir a recogerlo al aeropuerto.

He pedido unas horas pendientes para entrar más tarde.

Tienes ganas de verle, ¿no?

Muchas.

Pero cuando le cuente lo de Sergio, le voy a amargar la vuelta.

Además, tengo que contarle lo del intento de venta

del bufete a los ingleses.

No sé, igual contárselo todo así de golpe es mucha información.

Yo se lo contaría directamente, incluido que Sergio jugó sucio.

Antes o después se va a enterar. ¿Quién mejor que tú para decírselo?

Alicia, la verdad, aunque severa, es amiga verdadera.

No me sabía ese refrán.

Mi madre, que lo suelta a todas horas a Jairo,

como miente siempre un montón.

Pues me gusta.

¿Y este? La verdad, como el aceite, queda encima siempre.

El de mi madre era: Antes se pilla al mentiroso

(A LA VEZ) que al cojo.

Mi madre sabía refranes para todo, pero el que se lleva la guinda...

En este mundo traidor, nada es verdad o mentira.

Todo es según el color del cristal con que se mira.

Cómo me gusta cuando te ríes.

Oye, ¿y tú cuándo me presentarás a tu madre?

Quiero conocerla y al fin y al cabo va a ser mi suegra.

Bueno, tranquila, todo se andará.

Tengo la sensación de que me das largas con este tema.

No, solo que no se ha dado la ocasión.

No te preocupes, cuando debas conocerla, lo harás.

Por cierto, me voy, que tengo que vestirme, recoger

y ver a Jairo antes de ir a comisaría.

Deja, ya recojo yo, que no tengo nada que hacer.

Pero ¿tú no te ibas? Sí, me voy.

"La comisaría de Distrito Sur detiene al tironero del polígono

gracias a la ayuda del conocido actor Hugo Ferrer".

Pues muy bien.

Sí, ya lo he visto, ¿y qué?

¿Cómo que "y qué"?

Por la misma tinta, podían haber puesto:

La oficial Beltrán de Distrito Sur detiene al tironero del polígono

con la ayuda del actor Hugo Ferrer, por ejemplo.

Ya sabes que cuando hacemos algo, no somos nosotros, sino el cuerpo.

Y cuando metemos la pata, se acuerdan de nuestro nombre, ¿no?

¿Y a ti qué te pasa? Que estás tan mustio.

Que iba a venir hoy mi hijo a verme

y han suspendido el viaje a última hora.

Vaya, hombre.

Sí, parece que es algo del trabajo y no puede salir de París.

Yo me había pedido un moscoso y todo por asuntos propios.

Bueno, no te preocupes. Seguro que cuando acabe el trabajo, viene.

He perdido tantos años de la vida de mi hijo

que cuando pierdo una ocasión de verle, no la recupero. Da rabia.

Ya, pero ¿y por qué tienes que esperar?

Oye, hay la misma distancia de París a Madrid que de Madrid a París.

¿Qué quieres? ¿Que vaya yo a París? ¿Y por qué no?

Pues porque no, porque Israel está hasta arriba

y yo no quiero molestarle ni ser una carga.

¿Quién dice que vas a molestar?

Te coges un hotelito cerca de su casa.

Cuando esté trabajando, te dedicas a visitar París

y cuando ya esté libre, lo disfrutáis juntos.

Que no, que no quiero forzar las cosas,

que prefiero que vayan a su ritmo natural, de verdad.

-A ver.

Aquí tienes el té y el café.

Muchas gracias, Salima.

Oye, ¿os puedo hacer una pregunta?

¿Es verdad que habéis detenido a Sergio? El abogado.

¿Quién te lo ha dicho?

Se lo he oído decir antes a un compañero vuestro.

Pues... pues sí, lo hemos detenido.

Vaya sorpresa, ¿no?

¿Y de qué más te has enterado entre café y café?

Pues que tenía algo que ver con la desaparición

de la nueva inspectora en prácticas, la de los ojos claritos, Elena.

Pues sí, está relacionado y por eso lo hemos detenido.

Es que no lo entiendo.

Si se le veía muy educado y muy amable.

Además, yo les he visto aquí juntos.

Si parecían una pareja de lo más enamorada.

Bueno, esto forma parte de un caso bastante complicado

que tiene historia detrás.

Es que, ¿cómo puede ser?

De repente alguien tan normal se convierte en un monstruo.

Es que ya no puedes confiar en nadie. Tranquila, Salima, no pasa nada.

Sergio pagará por lo que ha hecho, lo mismo que Carlos y Néstor

están pagando por lo que te hicieron a ti y a otras víctimas. Tranquila.

¿Sabéis qué?

Cada vez me gusta más tener el bar lleno de polis.

-Rober, ¿qué tal, tío? ¿Quieres desayunarte algo?

No, gracias, he desayunado en mi casa.

Bien, porque desde que te fuiste aquí no hay nada.

Pues ya sabes qué tienes que hacer, ir al súper.

Ya. Oye, las tostadas que me he hecho son del pan que está un poco verde,

pero les he limpiado así. ¿Tú crees que pasará algo?

Oye, he recibido un mensaje de Bika despidiéndose de mí.

Ah, sí, sí, pasó por aquí para despedirse y no estabas.

Dijo que se iría después del concierto.

Estarán ya por la carretera. Por cierto.

Mira que CD más guapo, tío. Me lo ha regalado.

¿Y no te dejó ningún recado para mí?

¿Para ti qué va a dejar?

No.

¿Qué recado? ¿Del embarazo?

El niño no es mío, ¿vale?

Que lo sepas, es de un sueco con el que tuvo una aventura.

A ver si lo encuentra. Se hará el sueco, pero de verdad.

Eso a Bika le da igual, porque está ilusionada

y le da igual tenerlo con padre o sin padre.

Qué tía más valiente, desde luego.

Pues me entristece, tío.

Me gustaría ese niño en la familia. Tranquilo, que todo llegará.

Ya te digo yo que será con Alicia y a su tiempo.

Escucha una cosa, hermano.

Sabes que hemos detenido a Sergio Mayoral, ¿no?

¿Por?

Hiciste bien en venir a contarme que estaba contratando matones.

No los contrató, pero se hizo con una pistola

y cometió el asesinato él mismo.

¿Y a quién se ha cargado?

A un tío que le estaba chantajeando.

¿Por qué le chantajeaba?

Bueno, el muerto conocía un secreto muy turbio de Sergio.

Ya, ¿me puedes contar el secreto?

Mira, te lo cuento porque me avisaste,

pero en plan confidencial, ¿eh?

El tío vio a Sergio arrojando un cadáver al pantano.

Era el de la inspectora Ruíz, una chica que estaba en prácticas.

Joder.

Ah, la policía esta. Si los vi una vez en La Parra juntos.

Pero ¿no era su novia, tío?

No, Elena se hizo novia de Sergio para vengarse de él

por una historia del pasado.

Pues qué enrevesado.

Ya te digo, pero es una historia muy larga.

Y así es cómo termina la historia, con Elena en el fondo de un pantano,

el chantajista del pueblo asesinado

y Sergio Mayoral en el calabozo acusado de asesinato,

de tenencia ilícita de armas y vete a saber de qué más.

-¿Y lo ha confesado todo?

-Pues de entrada se buscó una coartada,

pero sí, el abogado no ha podido defenderse tan bien en esta ocasión

para lo bueno que es.

Con unos hechos tan contundentes, no quedó más que declararse culpable.

Cosas que pasan. Vaya historia.

-Sí que es alucinante, sí.

-¿Quién lo iba a decir de un tío tan relamido como Sergio Mayoral?

Que parecía no querer mancharse las manos

ni para pillar una croqueta del plato y mira, dos fiambres a la espalda.

-La verdad es que ahora me cuadra todo, porque hace...

Bueno, no hace mucho se presentó por el reservado.

Venía muy nervioso diciendo que alguien intentaba envenenarle.

"¿Se puede saber qué estás haciendo?

-¿Dónde lo tienes escondido? -¿Escondido el qué?

Aquí no vas a encontrar... -Me estás envenenando.

(RÍE)

Me parece que tú has visto demasiadas películas, Sergio."

Estaba como poseído, buscando talio, un veneno que puede ser mortal.

-Qué locura.

-Menos mal que pude convencerle de que no tenía nada que ver.

Le dije que me interesaba más vivo que muerto

y en el caso de que quisiera matarlo, yo lo haría

de una forma mucho más rápida y discreta.

Así que le aconsejé que mirase bien a su alrededor y buscase a alguien

que fuese inteligente y despiadado a la vez,

alguien que pudiese tener cara de ángel.

-Me está dejando usted las piernas heladas, don Fernando,

porque ha dado en el centro de la diana.

Si llega a ver la cara de la novia, que en paz descanse,

el vivo retrato de la persona que no ha roto un plato.

-Sergio también, y mira tú por dónde.

Dicen que la cara es el espejo del alma,

pero siempre hay excepciones que confirmar la regla.

-Yo precisamente estoy un poco preocupado,

porque este hombre no se irá de la lengua con la policía.

-No, no, no, no creo, no creo.

Bastante tiene ya con lo que ha confesado.

No le conviene hablar de otros delitos

que no tengan que ver

ni con su novia ni con el tipo ese.

-No sé, don Fernando, por apuntarse un tanto con la policía,

tener algo con lo que negociar o porque es muy mal bicho.

y se va a pasar la vida en la cárcel, ¿qué más le da llevarse otros con él?

Y aunque no hable.

Mi hermano me dijo que registraron su oficina.

Si ya han clonado el disco duro.

En cualquier momento pueden encontrar un archivo comprometido o algo.

-No, no, tranquilo, eso no va a pasar.

-¿Me permite que le pregunte cómo está tan seguro?

-Verás, hijo, cuando Sergio me dijo que estaban intentando envenenarle,

me preocupé bastante.

Estaba muy demacrado.

Hasta llegó a desmayarse delante de mí.

Supe que tenía que tomar cartas en el asunto

porque si Sergio moría, la policía investigaría esa muerte

y ahí sí que podía tener yo problemas.

Tomé medidas y asunto resuelto.

-¿Y qué tipo de medidas tomó?

-No tienes por qué saber todo lo que hago.

Pero no te preocupes, que la policía no encontrará nada en el disco duro.

Confía en mí.

-Era curiosidad. Si usted me dice esto, me basta y me sobra.

-Lo sé, Jairo, lo sé.

Lo que quiero que hagas ahora es pegarte bien a tu hermano.

Cualquier cosa que diga Sergio Mayoral,

quiero saberla cuanto antes para tener tiempo de reaccionar,

¿de acuerdo? -Cuente con ello.

-Que el tío te soltaba frases del guion como si tal cosa.

-Las del guion tenían un pase, pero luego se inventaba otras

que eran unos topicazos y me llamaba siempre "nena".

-Salima, dos cafés con leche, porfa.

-Me hablaba como si fuera

su compañera de patrulla en la peli, Sofía,

de la que se enamoraba y con la que se acostaba también.

Y a que no adivinas cómo es Sofía.

-¿Con un aire a ti?

-Clavadita a mí, por eso me echó el ojo.

Qué tonta, de verdad.

Yo pensando que un actor como Hugo Ferrer se fijaría en mí

y solo cumplía las exigencias del guion.

-Que no seas tonta. Tú piénsalo de esta forma.

La policía de la que se enamora perdidamente el inspector Carvalho

es como tú: simpática, atractiva, dicharachera, sagaz, audaz,

inteligente, y con don de gentes,

¿o no?

Piensa que solo una chica con esas cualidades

puede ser la chica del prota.

-Hombre, visto así...

aunque me suena a eso de que hay chicas guapas y chicas simpáticas

y a mí me toca ser siempre la simpática.

-Oye, Espe, no sabía yo que eras famosa.

Mira, tienes que firmarme un autógrafo.

Por cierto, estuvo aquí la mujer que atracaron

y no sabéis lo feliz que se puso

cuando se enteró de que habéis detenido al ladrón ese.

-¿Lo ves?

Tú solita te diste cuenta de que Hugo se metía en un embrollo,

y gracias a ti, muchas mujeres respiran aliviadas

porque se cogió al ladrón.

Mira, a mí este chico no me caía nada bien,

pero he de reconocer que es guapo a rabiar.

-Porque no lo has visto sin nada de ropa. Está tremendo.

-Pues no, la verdad es que no he sido la privilegiada

que lo ha visto en intimidad,

quédate con eso. Eres la envida de muchas.

-Pues sí, al final he tenido suerte y todo.

Además es que me ha pillado en un momento de sequía

que no te puedes imaginar, ¿eh?

-Bueno, ¿y cómo es nuestra estrellita en las distancias cortas? Bien, ¿no?

-Fenomenal.

Yo no sé si me estaba enrollando con Hugo Ferrer

o con el inspector Carvalho, pero cumplió con creces.

-Pues ya está, tú quédate con eso,

una alegría para el cuerpo y una bonita experiencia pasajera.

-Sí, pasajera, pero que me quiten lo "bailao", porque mira.

-Pero bueno, esto es un beso en condiciones.

Esto vale un dineral, me lo quedo yo.

-Sí, claro, trae para acá, que esto es para mí,

para verlo cuando me entren los momentos de bajonazo.

Bueno, para eso y para presumir con mis amigas.

-¿Y yo qué soy? ¿Eh?

-Tú paga y nos vamos.

-Hasta luego, Salima.

-Adiós.

-Hasta luego.

-Clara Flores, de Barlovento 5. -Espera, espera, espera.

Sí.

-Y es...

trimestral.

-Trimestral, vale, siguiente.

-Oye, que llevo pensando un tiempo que podrías hacer un viaje juntos.

-¿Un viaje? ¿Los dos solos?

-Pues hombre, no va a ser en grupo, como los del IMSERSO, ¿no?

A ver, he pensado que te vendría bien para despejarte la cabeza

de pensamientos tristes

y a mí me encantaría pasar más tiempo contigo.

Digo sin tener por medio el gimnasio, las clases, mis padres.

He mirado algunas ofertillas, pero no quiero decidir sin ti.

-Oye, si esto es por lo de Pilar, pensaba que ya estaba solucionado.

-Pilar, ¿quién es Pilar? A ver, ¿dónde te gustaría ir?

-Es que el problema no es dónde, sino cuándo.

-Pues mira, los viernes a partir de las 12:00 no tengo clase

y los lunes hasta por la tarde tampoco.

Tres noches, planazo.

-¿Y yo qué hago con el gimnasio? Aquí no cerramos ni con un tsunami.

-Bueno, dejamos a cargo a uno de los monitores,

a Alex, que es el más espabilado.

-Habría que pagarle un extra y no generaré un gasto al gimnasio

para irme de vacaciones.

-Como ya te conozco y sé que eres tan perfecto, tengo un plan B.

Llamo a Paty y que venga a encargase del Atlas.

-No me hace ninguna gracia.

-A ver, Quico, eres un empleado y les estás llevando el negocio.

-Porque confían en mí. -Bueno, porque abusan.

Mira, Paty es mi mejor amiga, pero se lo voy a decir,

que o te cuidan o al final te vas a quemar e ir a otro lado.

(Suena el teléfono)

¿No lo coges?

-No, si es desconocido nunca lo cojo.

-Pues a lo mejor es importante.

-Mira, ¿ves? Si es importante, ya me volverán a llamar.

(Suena el teléfono)

Diga.

-Si crees que será fácil abandonar Planeta Libre, la llevas clara.

No puedes dejarnos tirados ahora.

-Eh, no, lo siento, no me interesa su oferta.

Me acaban de instalar la fibra

y, por favor, no vuelvan a llamar a este número.

-Quico, ni se te ocurra colgarme.

"Quico."

-Estoy harto de que me llamen las compañías telefónicas

ofreciéndome una ganga.

-A mi padre le llaman en la siesta y se pone de una mala leche...

Bueno, a ver, ¿dónde quieres ir?

-Olga, es que no es el momento.

Llevo aquí cuatro días y necesito demostrar

que estoy a la altura.

Y a Paty ni se te ocurra llamarla. -¿Y por qué no?

-Se fue a Barcelona para estar con su padre.

¿Qué pinta aquí un fin de semana? -No se fue solo para estar con él,

sino porque había un chico que no le convenía.

-Pues mejor me lo pones.

¿Y si viene y se lo encuentra?

No le habrá servido de nada irse a Barcelona, ¿no?

-Que sí, que tienes razón, lo que pasa es que me hacía ilusión.

-A mí también me hace mucha ilusión.

No sabes mis ganas de dejar el gimnasio

y estar contigo unos días a solas,

pero ya habrá un momento.

-Pero prométeme que cuando tengas menos trabajo, nos vamos a ir.

-Prometidísimo.

-La verdad, últimamente había cambiado mucho.

De ser alguien amable, servicial y eficiente,

se había convertido en una piraña sin escrúpulos.

Yo creo que siempre ha sido así, González,

pero últimamente se quitó la máscara y se mostró tal cuál es.

Es posible,

pero, aun así,

jamás imaginé que fuera capaz de cometer un asesinato

a sangre fría, de ocultar la muerte de su novia

y arrojarla a un pantano. ¿Qué persona hace algo así?

Alguien desesperado y sin ningún tipo de moral.

Yo también me llevé un mazazo.

Tu padre se llevará un disgusto de los gordos.

Al fin y al cabo, Sergio es socio del bufete

y de todas formas, esto nos salpicará.

Sí y por eso quería pedirte que me dejaras contárselo.

¿Todo lo que ha pasado mientras él no estaba?

Todo. Incluido el intento de venta del bufete.

Supongo que eres la más indicada para hacerlo.

No tengo por qué decirle

que Sergio te amenazó con contar lo de Jenny.

Eso es algo que, llegado el caso, decidirás tú mismo si hacerlo o no.

No sabes cómo te lo agradezco.

Te habrás llevado una decepción.

Soy policía, estoy acostumbrada a saber demasiado de los demás.

A saber y a callar, por respeto. No soy juez de nadie.

Sí, los abogados también sabemos mucho de eso.

Me tengo que marchar. El vuelo aterriza en una hora.

Papá, ¿qué haces aquí? Hola.

El vuelo se ha adelantado. A veces pasa con los transoceánicos.

Te envié un mensaje para avisarte.

Ah.

¡Socio! -¡Marcelino!

-Mira, te he traído un Bourbon de Kentucky 100% casero.

-Lo probaremos juntos.

Es verdad, me mandaste un mensaje. ¡Qué tonta!

No pasa nada, hija. Hemos cogido un taxi

y he dejado directamente a Montse en la clínica, que hoy tenía cita.

Y tú no aguantabas más sin venir aquí, ¿no?

La verdad, sí. Aunque supongo que no hay muchas novedades.

No me llamasteis para contarme tragedias.

-Marcelino, ¡que estabas de luna de miel!

-Te conozco. Si hubiera algo grave, me llamas aunque esté en el infierno,

¿o no?

-Bueno, os dejo solos para que habléis tranquilos.

Y bienvenido, se te echaba de menos. -Gracias.

Bueno, ¡estás resplandeciente! Incluso más joven y más guapo.

Muchas gracias. Pues supongo que la luna de miel

y el matrimonio me sientan muy bien.

Pues sí, estoy feliz de pasar cada momento con Montse.

¿Y cómo ha ido el viaje? Espectacular.

Necesitaba estos días lejos de aquí para pasarlos con Montse.

La verdad, soy hombre nuevo.

Me alegro mucho, papá.

(SUSPIRA) Alicia, ¿ocurre algo?

Me ha extrañado mucho encontrarte hablando con González

y la forma en la que os habéis mirado.

Pues sí, papá, ocurre algo.

Mira que te he dicho que aparcamos en un árbol lleno de palomas

y que se nos estaban cagando.

Parecía que nos disparaban, hombre.

-¿Sabes que Vicky y Martus pelean en Barcelona este fin de semana?

-Ya, pues me parece muy bien.

No sé qué comerán estos bichos para cagar así.

-Max me invitó a verla y a que pase el fin de semana con él.

-Parecen ratas, pero con alas.

Que sí, que Barcelona, que muy bien. Que lo disfrutes, que lo pases bien.

-¿Tú qué planes tienes? Te podrías venir conmigo.

A Max le encantaría.

-Lo siento, no puedo. Tengo cosas que hacer.

-¿Qué cosas tienes que hacer? Seguro que pueden esperar, ¿no?

-No sabía que te tenía que dar explicaciones a ti.

Perdóname, si quieres te lo cuento.

Mi hijo iba a venir a verme,

pero por trabajo, tuvo que suspender el viaje

y no tengo el cuerpo con ánimos para quedar con compañeros

ni ir a ningún lado, de verdad.

-No lo veo tan grave. Puedes viajar a París a ver a tu hijo.

-Sí, claro, a Disneylandia, a ver a Mickey Mouse, ¿no?

-No, a ver a tu hijo.

-Pero ¡qué manía tenéis con que vaya a París!

No le quiero poner en compromiso y comportarme como un padre coñazo.

-Yo creo que a él le encantaría esa sorpresa.

-¿Sabes cuántas veces he hablado yo en 10 años con él?

De verdad, no tengo confianza para darle sorpresas.

-Bueno ¿y cuándo la piensas tener? Os habéis reconciliado hace poco

y seguramente te da miedo,

lo entiendo, pero si no te arriesgas y sales del confort,

¿cuándo vas a avanzar con tu hijo? -Oye, mira,

cuando quiera una charla motivacional,

ya me busco un "coach" de los que hay ahora, ¿vale?

(ASIENTE) -¿Y qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar en Madrid

encerrado lamiéndote las heridas y dándote pena?

-Sí, prefiero eso a ir a Barcelona, que no tengo el cuerpo de mambo.

Vete tú, que eres joven, y disfruta.

-A ver, piénsatelo bien.

Tú, Max y yo en Barcelona, ¿no me digas que no pinta bien?

-Que no quiero ir. Que no me apetece. "I don't want", ¿vale?

¿Cómo lo tengo que decir? -No, de ninguna manera,

que cuando quieres ser borde, lo haces porque te da la gana.

-Ya sé que soy un poco borde y sieso, pero ¿sabes qué? Que me gusta.

-Y un amargado. ¿Eso también te gusta?

-Pero ¿tú sabes de lo que hablas? ¿Eres madre?

Pues cuando seas madre comerá huevos. -¡Qué huevos ni qué huevos!

Yo no soy madre, pero soy hija y soy hermana

y sé lo que es perder a las personas cercanas, ¿entiendes?

Max me invitó porque sabe lo jodidamente mal

que lo estoy pasando con la pérdida de Laura

y quería hacer lo mismo contigo, pero Elías Guevara no necesita

que lo ayuden, así que, ¿sabes qué? Lámete tus heridas,

quédate con tu pena y que te den, amargado.

-Vale, ya me ocupo yo del coche, ¿eh?

Que me voy a lavarlo, gracias.

Joder.

-Jamás pensé que Sergio pudiera llegar tan lejos.

Ni tú ni nadie.

¿Por qué no me llamaste cuando quiso vender su parte y la de González?

Estuve pensando seriamente si hacerlo o no,

pero al final decidí que era mejor que no.

Al no entrar González, Sergio estaba atado de pies y manos.

Nunca podré agradecérselo lo suficiente.

Es una buena persona. Demostró estar a la altura de las circunstancias

y eso que Sergio usó las tácticas más retorcidas.

¿A qué te refieres?

Eso es algo que tendrá que decidir él si contártelo o no, papá.

Siempre he sabido que podía confiar en él, pero esta ha sido definitiva.

¿Para qué te iba a arruinar el viaje?

El motivo de la detención de Sergio no es nada de esto.

Comparado con lo que hizo, lo de la venta no es nada.

Pero ¿en quién se ha convertido este chico?

¿Cómo ha podido llegar a eso?

Eso es lo mismo que me pregunto una y otra vez.

¿Sabes cuándo creo que comenzó a cambiar?

Cuando empezó a trabajar para Quintero.

Ahí se convirtió en alguien frío, ambicioso y calculador.

¿Crees que se dedicaba a blanquear dinero para él?

En cuanto yo me negué, él tomó el relevo.

Él mismo me lo contó jactándose de que cobraba una comisión más alta.

Tenía sus propias ideas de cómo hacerlo,

seguro que se las contó a Quintero y él aceptó encantado.

Pero ¿de verdad crees que cambió al empezar a trabajar para Quintero?

Porque no dijo eso en el calabozo.

¿Y qué fue lo que te dijo?

Pues que la culpable de todo era yo.

¿Cómo? Sí.

Dijo que siempre había estado enamorado de mí

y que si había caído tan bajo era porque le rechacé y dejé por Rober.

¡Qué cara más dura tiene!

Me dijo que me quería con locura

y por eso borró la Contabilidad B de Quintero de tu ordenador

para que no sufriera y protegerme si te terminaban incriminando.

Él la borró para protegerse a sí mismo porque le incriminaba.

Eso no tuvo nada que ver contigo, hija, ¿es que lo dudas?

Sergio siempre se ha querido a sí mismo.

A sí mismo y al dinero. Ya, ya lo sé, papá,

pero no dejo de repetirme eso en mi cabeza una y otra vez

y me están haciendo daño. Alicia,

por amor se deshace uno de un cadáver arrojándolo a un pantano

y el plan para culpar a ese pobre desgraciado,

¿también es porque te quería?

Ya lo sé, papá, pero no sé.

Al final empiezo a pensar que... Hija mía, escúchame.

Rechazarle ha sido la mejor cosa que has hecho en tu vida.

¿Te imaginas casada con ese monstruo? ¿Teniendo hijos con él?

Todo lo que te ha dicho es mentira.

Y solo te voy a decir una cosa más:

olvídate de Sergio, porque, afortunadamente,

ya no forma parte de nuestras vidas.

Te dije que te echaba mucho de menos.

-Hola. -Hola.

Montse, ¡estás fantástica! Gracias.

Eso se lo debo a tu padre

y a la pasta que me he gastado en esta nueva peluca.

Sea lo que sea, estás guapa.

¿Os he interrumpido? -No, Alicia me ponía al día.

¿Qué tal el chequeo? -Muy bien.

Los resultados me los dan en unos días,

pero el doctor dijo que, de momento, no hay nada por lo que preocuparse.

Bueno, me marcho. Tengo que volver a comisaría.

Dale recuerdos a Rober. ¿Qué tal se adapta a la casa?

(RÍE) Pero ¡si no os he contado lo más importante!

¿Qué pasa?

(RÍE) Pues...

que me caso. (SORPRENDIDA) ¡Ah!

-¡Vaya! -¡Enhorabuena! Ay, ¡qué alegría!

Gracias. ¿Y tú no dices nada?

Sí, claro, hija. Es que me pilló de sopetón. Enhorabuena, cariño mío.

(Suena un móvil)

Ay.

Mira, justo es él.

Hola.

"Oye, Alicia, ¿dónde estás?"

En el despacho con mi padre y Montse.

Les acabo de contar la noticia.

Vale. Oye, Sergio se ha enterado de que tu padre está y quiere verle.

Vale, vale, ahora se lo digo.

Un beso, Rober. Gracias. Venga, vale. Un beso.

Adelante.

¿Ha leído el artículo?

Lo leí en cuanto salió en la edición digital, sí.

Bueno, pues por si acaso, aquí se lo traigo en papel, ¿eh?

Al fin y al cabo, es más de nuestra época.

No se quejará. Pues no, no me quejo.

Es más, te agradezco

lo bien que nos has puesto. Bueno.

Este tipo de noticias ayudan bastante a acercarnos al ciudadano.

Pero está claro que el tal Hugo actuó por su cuenta y riesgo.

Que si no llega a aparecer Esperanza, a lo mejor escribimos su necrológica.

Como comprenderá, lo omití de la noticia.

Lo sé, lo sé.

Y también he visto que has omitido que contraviniendo las normas,

los policías iban en tu coche.

¿Qué quiere que le diga, comisario?

"Quid pro quo", ¿no? Yo ayudo al cuerpo,

el cuerpo me ayuda a mí. ¿No es así como funciona? Perdona.

(Suena un móvil)

Vaya, es el representante de Hugo Ferrer.

Con su permiso.

¿Sí?

Sí, efectivamente, sigo siendo Martín Díez.

¿Usted qué número ha marcado?

Y sigo sin ver claro lo de la entrevista.

Hombre, entre otras cosas, porque la última vez que quedé

con él para hacerle una entrevista, me dejó tirado, ¿eh?

Sí, efectivamente.

Cuando iba a hacer esa película de policías.

(RÍE) ¿Que por qué he publicado lo de la detención?

Bueno, pues, ¿qué le parece que soy periodista

y me parece de interés público?

Bien, bien.

Que sí, que sí. Lo que usted quiera. Hala, adiós.

Esto es increíble.

O sea, no me digas que al final Hugo no hará de inspector Carvalho?

Pues me temo que no.

Está en Malta, va a hacer una de piratas.

¿Y los días que estuvo aquí? ¿Las horas que dedicamos en él?

Pues

como no haga de policía pirata, me temo que es tiempo perdido.

Elías cuando se entere, pondrá el grito en el cielo.

Otra cosa que comentarle.

Me han informado de la detención de Sergio Mayoral.

Pues sí, así es.

Pasará a disposición judicial, pero me temo que el juez

decretará el secreto de sumario. (ASIENTE)

Bueno, como ya sabes, Sergio era abogado de una ONG de aquí del barrio

y también trabajaba en el bufete del padre de Alicia.

Ya, ¿y? Pues que, dadas las circunstancias,

he decidido que sean mis compañeros los que publiquen sobre el asunto.

Me quito del medio, así que no se preocupe,

que no le intentaré sonsacar sobre el tema.

Me parece una muy buena decisión.

¿No echa de menos cuando nos llevábamos a matar?

(Llaman a la puerta)

¡Inspectora jefe! ¡Martín!

Por cierto, el artículo de Pulitzer, ¿eh?

Pero vamos, ya puestos, podías haber nombrado a Espe.

¡Qué más quisiera! Pero, en fin...

Otro día se lo explico.

El informe sobre la autopsia de Elena Ruíz.

Confirma que murió por un golpe en la cabeza.

Descarta que haya más lesiones en el cuerpo.

Otro dato que confirma la declaración de Sergio.

Y corrobora el tiempo que pasó el cadáver sumergido en el agua.

Pues sí, al final parece que Sergio nos ha contado la verdad.

Leí las diligencias para que pase disposición judicial.

Parece que en un rato lo trasladarán

al Juzgado para que pueda declarar ante el juez,

pero yo supongo que decretará prisión sin fianza.

Se le acusa de asesinato, homicidio involuntario,

obstrucción a la justicia, tenencia ilícita de armas,

resistencia a la autoridad. 20 años no se los quita nadie.

(SUSPIRA)

-Elías. -¿Sí?

-¿Te vas ya? -Sí, ¿qué pasa?

-Quería hablar contigo. -Bueno, ¿qué?

-Quería pedirte perdón porque me sentó fatal

haberte dicho que estás amargado. ¿Me disculpas?

-Pues no, si la culpa ha sido mía.

Tú has venido a ayudarme, como haría cualquier compañero

y yo me he puesto borde contigo.

Que la noticia de que no venía mi hijo

pues me ha pillado por sorpresa. Me hacía ilusión

y he acabado pagándola contigo, ¿qué se le va a hacer?

(RÍE)

-¿Qué pasa? ¿Te pido perdón y te ríes en mi cara?

-Ya cállate, gruñón.

Oye, ¿si te digo que Israel no canceló su viaje?

-Mira no me... (RÍE)

-Pero...

Pero ¿no tenías mucho trabajo? -No.

Quería darte una sorpresa.

-Pues vaya día me ha dado tu padre con tu sorpresita.

Menudo disgusto tenía. Casi nos cuesta la amistad.

-¿En serio? (ASIENTE)

Pero ya lo arreglamos, como siempre. -Oye, ¿y tú sabías que venía?

-No. Esta mañana cuando hablamos, no tenía ni idea.

Pero Isra me ha llamado para asegurarse de que estarías aquí

cuando él llegara y casi te me escapas, ¿eh?

Bueno, Isra, bienvenido, ¿eh? Me alegro de verte otra vez.

Venga, voy por mis cosas, ¿vale?

-Oye, ¿qué tal tu mano?

-Muy bien. Mi fisio es una maravilla.

Me ha dicho que dentro de poco podré dibujar perfectamente.

-No sabes cuánto me alegro, hijo. Oye, ¿has cenado?

(Suena un móvil)

Yo ya acabé. Podemos picar algo por ahí.

-Perdona. -Sí.

-¿Sí? Ya le he dado la sorpresa.

Imagínate, ni se lo esperaba.

Sí, ya voy para allá. Voy para allá, sí.

No he venido solo. Me he traído a Felipe.

-¿Felipe? -Sí, mi novio, Philippe.

¿Te acuerdas? Le llamamos Philippe, pero se llama Felipe.

-¿Hablabas con él, con Felipe? -Sí, en cuanto hemos aterrizado

le dejé recogiendo las maletas en el aeropuerto y yo vine para acá.

Ha llegado al hotel, así que debería irme.

-Sí, lo entiendo. Además, estarás muy cansado, Isra.

-Si me dejas compensarte, puedes venir a desayunar al hotel,

así te presento a Felipe. -Me parece una gran idea.

-Vale. Te mando un mensaje y te digo la ubicación y la hora.

-Oye,

gracias por darme esta sorpresa, hijo.

Venga, dale, corre. Ve.

-¿Qué, ya estás un poquito más contento, cascarrabias?

(RÍE)

Estoy un "muchito" más contento, compañera.

-Gracias por venir.

Esta misma noche me trasladan al Juzgado

y supongo que de ahí a la cárcel.

No voy a tener más oportunidades y quería hablar contigo.

Solo he venido a acompañarle.

Tienes dos minutos.

Supongo que Alicia te ha puesto al día.

-Sí, Alicia me ha puesto al día

y he de reconocerte

que me has vuelto a sorprender.

-Imagino.

-Y la verdad no entiendo este empeño tuyo en que nos veamos.

Entre nosotros está todo dicho. -No.

Todo no.

¿Alguna vez te he dicho que soy hijo único?

-Pues sí. O no,

no lo sé, la verdad. -Lo soy.

Hijo único

y de buena familia,

pero no tan buena como todo el mundo pensaba.

-¿Y por qué me cuentas todo esto?

-Hace un momento, hablé con mi padre para contarle lo ocurrido.

¿Sabes lo que me dijo?

Que no me reconoce.

No quiere saber nada de mí,

pero se equivoca cuando dice que no me reconoce

porque crecí a su imagen y semejanza. -Sergio...

-Mi padre compraba coches caros que no podía pagar

para aparentar que teníamos dinero.

Para él lo más importante era el "¿qué dirán?"

"¿Qué pensarán los demás?".

Por eso desde niño me inculcó

que siempre debía ser el número uno en todo.

En clase, en el fútbol,

todo. Incluso jugar con los amigos se convertía en una competición.

-Es una lástima. -Sí.

Que conste que yo casi siempre era el primero,

pero eso para él no era suficiente.

Cada vez que cometía un error, se avergonzaba de mí

y me hacía sentir

como que no estaba a la altura.

En cambio yo le admiraba. Estaba dispuesto a hacer

cualquier cosa con tal de que se sintiera orgulloso.

En parte, por eso fui tras Alicia.

Ella era guapa, inteligente... Hija de Marcelino Ocaña, ni más ni menos.

-A Alicia déjala al margen de esto. -La menciono para que me entiendas.

Pero tranquilo, Alicia no tiene culpa de nada.

Yo solito me metí en la boca del lobo.

Yo soy el único culpable de todo.

-Eso no fue lo que le dijiste.

-Lo sé. Estaba equivocado.

Tras el fracaso con Alicia,

me centré en el dinero.

Me convertí en alguien ambicioso, vanidoso, altivo.

Se me fue la cabeza.

Poco a poco me convertí en alguien a quien ya no reconozco.

Sencillamente, perdí la noción de la realidad.

-Ser capaz de reconocerlo es ya un paso.

-Sí,

pero no es suficiente.

Me he portado muy mal con mucha gente,

pero en especial contigo.

He conspirado a tus espaldas,

he jugado sucio para hacerme con el control del bufete

aprovechando tu luna de miel. -Lo sé.

Ya te dije que Alicia me puso al día de todo.

-Quiero que sepas que me alegro de que esa jugada saliera mal.

Al fin lo veo claro.

Creí que dirigiendo el bufete, sería el hombre de éxito

que mi padre esperaba de mí,

pero ahora sé que nunca hubiera sido suficiente.

Estos últimos meses

estaba atrapado en una espiral destructiva.

Te he traicionado,

he sido deshonesto, desleal.

Mi comportamiento ha sido miserable,

pero aunque no lo creas, Marcelino,

siempre te he valorado mucho

como abogado y como persona.

-Pues te agradezco este arranque de sinceridad, pero, dime,

¿adónde quieres llegar con esto?

-El contrato que tú y yo firmamos

está en el segundo cajón de mi mesa, en el bufete.

Puedes hacerlo añicos,

no hay más copias.

Quiero que Ocaña Abogados siga siendo tuyo.

Qué menos.

Te lo mereces.

-Bueno,

eso es muy generoso por tu parte.

-Aunque te cueste creerlo, no soy el monstruo que todos ven en mí,

o, al menos, veo la forma de dejar de serlo.

Pedir perdón a aquellos que todavía puedo hacerlo.

-No siempre es suficiente con pedir perdón.

-Lo sé,

pero con todo lo que ha pasado,

y después de hablar con mi padre,

cada vez veo más claro que solamente me queda un camino:

el de la redención.

Por eso te deseo lo mejor.

Espero de corazón que seas muy feliz

con Montse.

y disfrutes de la vida.

¿Habéis terminado?

Sí.

Yo al menos he dicho todo lo que quería.

¿Te importa dejarnos solos un momento, papá?

Tienes una cerradura de chiste, deberías cambiarla.

-¿Qué haces aquí?

-Como no dabas señales, me tomé la molestia de venir a verte.

Tienes un asunto pendiente y tienes que resolverlo.

Además, no me gusta que me expliquen las cosas con un mensaje de voz.

Hay cosas para hablarlas cara a cara.

-Si no contacté contigo fue porque no quería comprometer tu seguridad.

No soy un cobarde. Tengo mis ideas muy claras y no cambiaré de opinión.

Entré en la organización por Eric

y ahora que no está, no veo motivos para seguir.

-¿Así de fácil? -Sí.

No estoy a favor de la acción armada y nunca lo he estado.

Tranquila, no os voy a denunciar. -No entiendo nada.

Eres una parte importante de Planeta Libre

y ahora te necesitamos más que nunca.

¿Viste lo que ocurrió?

Los chavales que quemaron contenedores

frente a Transportes Quintero nos apoyan.

El mensaje está calando. Precisamente ahora no podemos parar.

-¿Seguro que eran de los nuestros o eran unos cabreados con el sistema?

Difundiste un comunicado en las redes tergiversando la información,

acusaste a la policía de ser responsable de la muerte de Eric

y justo después queman los contenedores.

-¿Y qué? El sistema es nuestro mayor enemigo,

cualquiera contra él es de los nuestros.

-Nosotros no éramos violentos.

Eric no era violento hasta... -¡Dilo! Hasta que me conoció a mí.

Sé que eso es lo que piensas, pero no es verdad.

Eric y yo llegamos juntos a las mismas conclusiones.

-Eso es mentira. Tú le convencías de todo.

-¿Por qué me tratas como un rival?

-¿Rival? -Sí.

Nunca soportaste que Eric me eligiera a mí.

Cuando aparecí en su vida, dejasteis de pasar tiempo juntos.

-No tienes ni idea.

Lo que teníamos Eric y yo era especial. Él era mi hermano.

-Lo sé.

Eric sabía proteger lo que quería.

Como hizo contigo,

¿o es que no te defendió de los que abusaban de ti?

(SUSPIRA) Esto es lo mismo, Quico.

Entre todos tenemos que defender a la más indefensa de las criaturas.

Nuestra madre, nuestro mundo.

Y para ello tenemos que emplear nuestras fuerzas.

Yo también lo echo de menos.

Es lo primero que pienso por las mañanas

y lo último antes de dormir.

Era mi novio, mi amigo, mi compañero.

Tu hermano.

-Todavía no me hago a la idea de no verle.

-Por eso tenemos que seguir luchando.

Él lo habría hecho.

Espero que tengas algo para cenar. Estoy hambrienta.

Mejor que nada,

¿o pensabas echarme a la calle?

-No, claro que no.

-Muy bien. Pues vamos a cenar. Mañana seguimos hablando.

-Me alegro de hablar contigo una última vez.

He pedido perdón a tu padre.

Me gustaría pedirte perdón también a ti.

¿Perdón por qué?

¿Responsabilizarme de tus crímenes?

He sido muy injusto contigo.

Yo soy el único culpable de mis actos.

Todo lo que te dije sobre lo que siento por ti

es cierto,

pero no justifica nada de lo que he hecho.

No vine a hablar de nosotros.

Nunca ha habido ni va a haber un nosotros.

He venido a hablarte de Fernando Quintero.

Blanqueabas dinero para él, ¿verdad?

Tú conoces su red de sociedades en paraísos fiscales.

¿Estás grabando esto?

No.

¿A qué viene hablar de esto ahora?

El dinero que blanqueabas procede del narcotráfico, por si no sabías.

En primer lugar, eres tú la que dice que yo blanqueaba dinero.

Hasta donde sé, Fernando Quintero tiene una empresa de transportes.

Sabemos desde hace tiempo que él se dedica al narcotráfico.

¿Por qué no está en prisión?

No hemos podido demostrarlo. Es muy escurridizo,

pero si tú testificaras, la cosa cambiaría.

Le acusaríamos de evasión de capital, fraude fiscal

y lo demás caería por su peso.

Mis compañeros han registrado el bufete

y han hecho una copia de tu disco duro.

No van a encontrar nada relevante.

Cada 48 horas se auto ejecuta un programa,

borra los archivos de la carpeta de Quintero.

Él mismo se empezó en que me lo instalara.

Así que reconoces que lo que hacías era ilegal.

Lo que reconozco es que uno de mis clientes

era especialmente sensible con su privacidad

y que los archivos de trabajo que realizaba para él ya no existen.

Eso es todo. ¿Qué había en esos archivos, Sergio?

¿Y por qué tanto interés en destruirlos?

No lo sé, no me acuerdo.

Demuéstrame que realmente estás arrepentido.

Ponme a Quintero en bandeja. Haz algo bueno con tu vida, Sergio.

Con los delitos que he confesado, tengo muchos años de cárcel.

Con dos muertos a la espalda, no hay trato con vosotros.

Siempre se puede negociar. Déjame que hable con el juez.

Yo voy de cabeza a un sitio en el que Quintero tiene amigos.

Si es un narcotraficante,

es algo que desconozco.

Tendrás que demostrarlo de otra forma, si tienes empeño,

pero te voy a dar un consejo. ¿Tú me vas a dar un consejo?

¿De verdad, Sergio?

Sí.

Soy un experto en el tema.

Olvida el rencor, Alicia.

El odio nunca te lleva a un lugar en el que merezca la pena quedarse,

solo trae más odio y más dolor.

Yo tuve un padre que nunca me quiso.

Tú tienes dos que te adoran.

Aprovéchalo.

Vive la vida.

Disfrútala

y sé feliz.

Buenas noches.

-No podemos parar, la lucha debe continuar.

El Planeta Libre necesita gente inteligente y atrevida como tú.

-¿Ahora me consideras así? -Claro que sí, Eric también lo creía.

-Nadia, te dije que no quiero seguir en Planeta Libre.

-Eso es inaceptable.

(Llaman a la puerta)

Quico, soy yo. ¿Estás ahí?

-No la pagues conmigo, no tengo culpa.

-¿Quién le dejó entrar y fisgonear en nuestra intimidad?

-No sabía cómo quitármelo de encima.

A tozudo no hay quién le gane. -Haberlo echado.

¿Cómo te lo tengo que decir?

No te conviene estar con él, aunque sea tu padre.

-Felipe, entiéndelo. Quiere recuperar el tiempo.

-¿Y tú? ¿Qué quieres tú?

-Lo reconozco, quiero reconstruir mi relación.

-Un homófobo siempre odiará a los homosexuales

igual que un borracho corre el riesgo de recaer.

-No te engañaré. Sabes que me costó aceptar su homosexualidad,

pero todo eso ya ha pasado. Yo estoy deseando conocer a Felipe.

Y además, yo nunca pondría en peligro esa relación.

-¿Cuándo lo ves? -Comeré con él en La Parra.

-Si estoy aquí es porque estoy seguro de que Sergio

todavía te puede causar bastantes problemas en este bufete.

-No lo creo. -Yo sí lo creo,

porque este caso va a abrir las portadas de muchos periódicos

y de medios de comunicación, te lo aseguro.

Y va a suponer un grave perjuicio para la imagen de este bufete.

-Bueno, no te preocupes. Estate a lo que tienes que estar, ¿vale?

Y si te queda algún hueco, me llamas y ya está.

-"En cuanto pueda, te llamo.

Y perdona." -No, no hay nada que perdonar.

Tú a lo tuyo, ¿vale?

-Hola, ¿me puedes explicar las ofertas?

Cuando termines con la chica. -Ah, si yo ya estoy.

-Hasta luego. -¡Qué mona!

-¿A qué estás jugando? -A lo mismo que tú.

Me mezclo con la gente para captar seguidores

y, de paso, estudio el escenario.

-Lo que me ofrecen en la editorial está bien.

Es la primera vez que trabajo con esta editorial,

que es de las importantes y no me conviene enfrentarme a ellos.

-Esa es una valoración que debe usted hacer.

-Israel, eres muy cabezota.

¿No ves que hay voces profesionales que te dicen que seas más ambicioso?

-Israel, yo tengo entendido que usted es un gran dibujante.

Negociar forma parte del juego.

-¿Nos veremos mañana? -Claro, claro.

-Si te viene bien.

-Sí, me viene bien.

-No sé, tengo la sensación de que te estoy mendigando

un minuto para verte. No quiero...

¿Qué te pasa, hijo? -Nada, papá.

-No, oye. ¿Qué...? -Nada, ya hablamos mañana.

-"¿Martín Díez?"

-Soy yo, ¿quién habla?

-"La portavoz de Planeta Libre." -¿Qué quieres?

-Saber si estás comprometido con la causa ecologista.

-No sé si te entiendo. ¿Puedes ser un poquito más concreta?

-Conviértete en nuestro eco.

Investiga las empresas en el listado que enviamos a los medios.

Hasta la muerte de Eric Collado, el portavoz era un hombre.

Puede que fuera él mismo.

Ahora esta mujer le coge el relevo y que no tenga acento extranjero,

no quiere decir que no llamara desde fuera,

pero me da la sensación de que están aquí,

más cerca de lo que imaginamos.

Hazme caso cuando te hablo. ¡Que me mires, joder!

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Servir y proteger - Capítulo 162

21 dic 2017

Alicia intenta convencer a Sergio, que sigue en el calabozo, para que declare contra Quintero. Nadia, líder de Planeta Libre, aparece por sorpresa en el apartamento de Quico. Marcelino regresa de su luna de miel y Alicia le cuenta lo sucedido en su ausencia.

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