www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4363357
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 154 - ver ahora
Transcripción completa

pero bueno, extraoficialmente,

pero bueno, extraoficialmente,

"¿Que ha ocurrido?". Dos explosiones.

Sucedió cuando los primeros oradores tomaron la palabra.

¿Hay víctimas? Muy pocas

y ocasionadas por el follón que se armó.

Ninguna, afortunadamente, por los artefactos.

No parece que quisieran hacer mucha pupa.

Ruido mediático. Sí.

¿Tenemos algo más del sospechoso que captó la cámara de seguridad?

Pues poca cosa, excepto

que debía de tener información privilegiada

porque, si no, no se explica cómo sorteó con tanta facilidad

la seguridad del congreso.

Era un compañero del Distrito Cuatro.

Al parecer, en un control rutinario,

un motorista al que le iban a pedir la documentación

se lo saltó y después de dos kilómetros de persecución,

se estrelló y muerto.

¿Y eso qué tiene que ver con tu comisaría?

Hay indicios de que es el sospechoso que puso los artefactos

en el congreso de Energías y sostenibilidad.

¿Quién se ha muerto? ¿Alguien que tú conocías?

-Mi hermano.

Hemos descubierto un piso franco

en el que, al parecer, se alojaba el sospechoso

y, además de un arsenal de panfletos clamando contra el cambio climático,

hemos encontrado esto.

El protocolo de seguridad

del congreso de Energías y sostenibilidad.

¿Cómo lo consiguieron? No tengo ni idea,

pero igual de fuentes de la organización del congreso.

(Cristales rotos)

Si crees que vas a deshacerte de mí como si fuera un mueble viejo

es que no me conoces bien.

-No me tienes nada que decir.

Ya jugaste tus cartas

cuando me mandaste la foto de tus hijos.

Natalia, de verdad, es demasiado tarde.

¿Qué ha pasado?

Claro, claro. Enseguida voy para allá.

Lola,

Natalia ha tenido un accidente.

Claudia, ¿podrías hacerme el favor de sustituirme

y quedarte al mando de la comisaría? Pero claro que sí.

Tómate el tiempo que te haga falta

y yo intentaré estar a la altura del cargo.

Tengo una sensación rara,

como si no notara el peso de mi cuerpo,

sobre todo de cintura para abajo.

El médico que la operó le ha hecho unas pruebas

y me ha dicho que le van a quedar secuelas.

¿De qué tipo?

Natalia no va a poder caminar nunca más.

(LLORA) ¡Déjame sola! Déjame que...

(LLORA) ¡Déjame sola, por favor!

¡Por favor!

(LLORA) ¡No!

-Emilio y tú habéis pasado cosas mucho peores.

-Creo que...

Creo que la situación de Natalia nos va a marcar de por vida.

Es que no sé cómo decírtelo.

Que me quiero casar contigo.

Mi respuesta es sí.

Entonces, nos vamos a casar. Pues sí.

Al final, el ramo de Montse ha surtido efecto.

(Música emocionante)

¿Pilar?

-Espe, ¿verdad? -¡Sí!

¿Qué haces aquí? ¿Ha ocurrido algo? -Sí, pero todo cosas buenas.

-Ah, te veo estupenda. Escuché que te fuiste del barrio.

-Sí, durante una temporada, pero volví hace cosa de un mes o así.

-Pues me alegra verte tan recuperada. -Gracias.

Y yo de que, al final, cogierais al Agresor de la Máscara.

Tendría que haber venido a daros las gracias en persona,

pero no tenía fuerzas.

¡Pilar!

¡Qué alegría verte!

Inspectora jefe, ¿qué tal? Bueno, para ti, Claudia.

Dejemos lo de inspectora jefe para toda esta tropa.

¿Cómo estás?

Pues ya la ves, está estupendamente.

Si hasta da charlas para ayudar a otras víctimas

y todo, ¿qué te parece?

Me parece que eres una chica muy valiente,

te lo dije una vez.

No es para tanto.

Vosotras sí que me disteis valor, me ayudasteis mucho

y, si queréis, podéis seguir haciéndolo.

Pues tú dirás, ¿qué necesitas?

Me gustaría contar con algunas de vosotras

para mis charlas en la ONG. No siempre, cuando podáis.

Pues me parece una idea estupenda.

Y si pudiera ser con el testimonio de Lola,

yo creo que sería de gran ayuda para las chicas

a las que estamos ayudando a superar la agresión.

Pues tratándose de Lola, como responsable de la UFAM

yo creo que estará encantada de colaborar contigo,

pero, al ser un tema personal todo lo que pasó,

deberías hablarlo con ella.

Por supuesto.

Pilar, cuenta con toda la ayuda que te pueda ofrecer esta comisaría.

¿Vale? Y me alegra mucho verte tan bien.

Procuro agarrarme a la vida,

saber que, al menos, lo que pasó puede ayudar a otras

me ayuda mucho en los días malos. Claro que sí. Venga.

¡Ah, Espe! Cuando acompañes a Pilar, por favor,

recuérdales a todos que tenemos reunión, que sean puntuales.

Ya lo he hecho, pero vuelvo a recordarlo.

Lo que vales, hija, por Dios.

-Eh, Claudia, Claudia!

¿Sí?

Ya, ¿y dice usted que vio a la mujer ayer en la calle?

Ya, ¿pero de qué calle se trata?

Barlovento. ¿Qué pasa?

No, eso está muy cerca de aquí, sí.

¿Le importaría venir a comisaría y nos lo comenta?

¿Diez minutos? Muy bien, sí, perfecto.

Cuando llegue, pregunte por Elías Guevara.

Sí, le estaré esperando para invitarle a un café.

Venga, muchas gracias.

¿Qué pasa? Un vecino.

Puede que haya visto a Elena Ruiz.

¡Oh!

Que no, cariño, que no, que yo me apaño muy bien.

A ver, Salima,

¿cuánto tiempo he estado llevando este negocio sola?

Venga. No.

Por aquí no aparezcas, vamos, ni para tomarte el aperitivo

hasta que no estés buena del todo.

¿Vale?

Venga, reina, muchos besitos para ti también. Adiós.

¡Hombre! ¡Cuánto bueno por aquí!

Qué gusto me da veros, ¡se os ve tan bien!

Pero vamos, tan bien que nos vamos a casar.

¿Qué me dices?

¡Pero bueno, bueno, bueno!

Sí, pero vamos, no te creas que la amiga me lo ha puesto fácil.

Pues claro que no.

Como tiene que ser, tú aprieta ahora,

que luego se te suben a la chepa.

Esto hay que celebrarlo, ¿no? Venga, ¿qué os pongo? Invita la casa.

Con dos cafés y uno para llevar basta,

que queda un día largo por delante. Por Dios, qué alegría.

(SE RÍE) Qué barbaridad. Bueno.

Oye, María, hemos quedado aquí con mi hermano

para darle la noticia, así que sé discreta.

¿Qué me dices? ¿Me he enterado antes que tu hermano?

Pues yo me siento halagada, pero no sé...

(RECHISTA)

Hola. Hola, buenas.

¿Qué tal? Alicia, hola, ¿qué tal?

¿Qué tal?

¿Qué pasa, a ver?

¿Qué es eso tan urgente para hacerme venir?

¿Pasa algo? Tranquilo, no es malo.

¿No es malo? ¿Y para qué me haces venir?

Tengo sueño. ¡Algo pasará!

Pues tienes razón, no sé para qué te he citado tan pronto.

No te preocupes, que otro día te lo cuento.

Espera, espera, espera. ¿Que otro día me cuentas...?

¿Os vais a casar?

¡Sí! Pero ¿cómo lo sabías? ¿En serio?

Joder. Bueno, pues tampoco había que ser muy lince

porque se puede decir, ¿no, hermano?

El Rober el otro día me contó que te lo había propuesto

y que estabais así, con dudas y tal.

Y yo le dije que se relajase, que en cero coma seguro

que se os iban todas las dudas y todo

y por esa cara que me traéis pues solo puede ser eso, ¿no?

Si es que tengo el hermano más listo del mundo.

Jo, ¿y para eso me haces madrugar, "desgraciao"?

Que es broma, tío. Ven para acá.

Me alegro muchísimo, tío. Nos vamos de boda, colegas.

¡Qué bien!

Eh, "cuñá", enhorabuena. Qué mal suena eso.

¿Qué mal suena? Pues acostúmbrate porque es lo que eres, mi "cuñá".

María, esto hay que celebrarlo.

-Eso le he dicho yo, pero quieren dos cafés.

Vamos, la alegría...

-¿Que dos cafés? Me da igual lo que quieran.

Sácate cava, sácate jamón, sácate cinta de lomo...

¿Cava a estas horas? De pensarlo se me revuelve el estómago.

Voy yendo a comisaría

que tengo que entregar las diligencias

del quiosco que quemaron.

Bueno, pues nada, otro día. Venga.

Hasta luego. Adiós, María.

Enhorabuena, cariño.

-Muy bien. Qué suerte tienes, tío.

Escucha, ¿cuándo es el gran día?

Todavía no lo sabemos. ¿No lo sabéis?

Ah, porque queréis celebrarlo en un sitio así, concreto

y está pillada la fecha, ¿no?

Qué sitio ni qué sitio, Jairo. Lo acabamos de decidir.

¡Ah!

Ah, bueno, pues nada, tú tranquilo. No te agobies, con la calma.

Si yo no me agobio. Pues eso es, tranquilito.

¿Por la iglesia o por lo civil?

Tranqui, olvídalo. No pasa nada, hermano.

Me está empezando a picar todo el cuerpo, Jairo.

Sabía que te estabas agobiando, lo sabía.

Pues escucha, tengo que hacerte una última pregunta:

¿Se lo has dicho ya a nuestra madre?

En cuanto tengas la información, me la pasas.

Gracias.

Buenos días, Alicia.

Buenos según para quien.

Para ti no creo. ¿Y eso?

Porque el plan para traicionar a mi padre

no ha salido como pensabas.

Ya veo.

Al parecer, González se ha ido de la lengua.

Tú lo llamas irse de la lengua, yo lo llamo tener lealtad.

La propuesta que le he hecho a González

no tiene que ver con traicionar a tu padre.

Y entonces, ¿con qué tiene que ver?

Simplemente, aprovechar una oportunidad de negocios,

una operación que nos beneficia a todos.

Lo que pasa es que tu padre, desgraciadamente,

está acostumbrado a dejar pasar este tipo de oportunidades.

Sergio, no te atrevas a mencionar a mi padre.

Si tan positiva es la operación para el bufete,

¿por qué no has esperado a que mi padre volviera

para contársela?

¿Quién ha dicho que no pensara hacerlo?

Eres un cínico y un desgraciado.

Solo sabes soltar mentiras por la boca.

No sabes cómo me duele ver en qué se ha convertido

esa chica dulce y alegre de la facultad.

¿En qué? Dilo.

A ver, ¿en qué me he convertido?

En una persona llena de rencor y desconfianza

hacia Quintero, hacia mí... Hacia todo el mundo.

Ten cuidado, Alicia,

el exceso de odio acaba corroyéndolo todo,

incluso la capacidad de amar.

Y supongo que eso es lo que te ha pasado a ti, ¿no?

Estás resentida porque te dije

que Elena era la única mujer a la que había amado.

Estoy sorprendida porque, si tanto dices que la quisiste,

no veo que la eches de menos.

¿Y qué sabrás tú?

Más te valdría seguir buscándola

en vez de perder el tiempo con tu gallito de barrio.

Mira... ¿Qué vas a hacer, pegarme?

¿Igual que tu novio?

Al menos así tendríais algo en común. -¡Alicia!

No deberías perder las formas delante de la comisaría.

Es tu lugar de trabajo, no daría buena imagen.

El que faltaba para darme lecciones.

No vais a conseguir amargarme el día.

Ninguno de los dos.

¿Se puede saber qué le has dicho para que se ponga así?

-Nada.

Es ella la que la tiene tomada conmigo.

Últimamente, se ha convertido en una amargada y una resentida.

-Sergio, no me gusta que hablen así de mi hija

y te voy a decir una cosa:

no voy a consentir jamás

que nadie hable mal de ella,

que la insulten

o le hagan el más mínimo daño.

Si me entero que haces alguna de esas cosas,

te juro que te arranco la piel a tiras

y disfrutaré haciéndolo.

Ten cuidado, Sergio.

(RECHISTA)

-¿Qué, Rober? ¿Cogiendo fuerzas?

Estoy leyendo el artículo de Martín sobre lo peligroso de internet.

Pobrecillo, ¿eh?

Con todo lo que tiene que estar pasando por lo de Laura

y tiene ánimos para escribir sobre el tema.

Él conoce esos peligros mejor que nadie

y a Laura le hubiera encantado que hubiera hecho el artículo.

Seguro.

Oye, y tú, ¿a qué hora entras hoy?

A la una, pero iré un rato antes.

Pues fenomenal, justo a tiempo para la reunión de Miralles,

así que nada, date por avisado, ¿vale?

¿Qué reunión? ¿De las gordas? ¿Qué nos quiere decir?

Pues no tengo ni idea,

pero me ha insistido mucho en que vayan todos,

así que nada, nos vemos luego, ¿vale?

Hasta luego. Hasta ahora.

Hola, ¿qué tal, Sergio?

¿Cómo estás?

-He tenido días mejores.

-Sigues sin noticias de Elena, ¿verdad?

-Sí.

¿Y vosotros?

¿Tenéis algún avance en la investigación o...?

(SUSPIRA) -Ya sabes que no te puedo contar ningún detalle,

pero bueno, extraoficialmente,

estamos esperando algún movimiento en la tarjeta de crédito,

en el teléfono...

Algo que nos dé alguna pista sobre dónde puede estar.

-Vamos, que seguís igual.

-Este tipo de desapariciones es muy complicado.

A veces solo queda esperar que surja una nueva pista,

sobre todo cuando han pasado algunos días

y hemos agotado las primeras líneas de investigación.

Pero no te preocupes, ¿eh?

La vamos a encontrar.

-Gracias por los ánimos.

Últimamente, no estoy acostumbrado a que la gente sea amable conmigo.

-Venga, ánimo.

-¿Qué pasa, Rober? Menudo lujo de trabajo, ¿no?

Aquí, de media mañana, leyendo el periódico...

Sí, fíjate, trabajo tanto que tengo acumulación de horas.

Tengo que entrar más tarde para compensarlo.

Pero que no sé ni para qué te doy explicaciones.

Parece que se te está pegando la mala leche de Alicia.

¿O es al revés?

Sí, eso es,

cuanto más tiempo está contigo, más borde se vuelve.

Pues verás lo borde que se va a volver.

Va a pasar a mi lado el resto de su vida.

¿Cómo?

Lo que estás oyendo, que nos casamos.

¿No lo sabías, Sergio?

¿No te lo ha contado Alicia? Si se lo ha contado a todos.

Hasta al del quiosco de la esquina. Felicidades, felicidades.

Pero te advierto que Alicia cambia de idea con facilidad.

A mí también me dijo que iba a hacer un par de cosas

y luego se echó para atrás.

Es una veleta, no hay que tomarla muy en serio.

Puede que te haya dicho que sí porque está en un momento sensible,

pero Alicia no se casará con alguien como tú.

Pues ahora ya sí que me dejas supertranquilo

porque, hasta el día de hoy, no has acertado ninguna predicción.

Me piro.

Hola.

Te he traído un cruasán de la cafetería para desayunar.

Ya me había dado cuenta de que las galletas del hospital

no te hacían mucha gracia

y bueno, estas flores.

(SUSPIRA)

Natalia,

Natalia, vas a salir adelante, vamos a salir adelante.

¿Vamos?

Sí, Natalia, vamos.

Juntos vamos a conseguir que esta situación sea

lo más fácil para todos.

Mira,

no dejo de darle vueltas a la cabeza.

Lo siento mucho, Natalia.

Si hubiera cogido el teléfono y respondido a tus llamadas, pero...

Esto empezó mucho antes de la noche del accidente,

¿no crees?

Siento mucho que nuestro matrimonio se rompiera,

que nuestra relación no funcionara y que...

¿Y qué?

¿Que te enamoraras de otra?

Eso es lo que ibas a decir, ¿no?

Yo solo quería que supieras

que me siento culpable por lo que ha ocurrido.

Natalia, espero que algún día puedas perdonarme.

No puedo perdonarte,

no puedo ni pensar en perdonarte.

Tengo demasiadas cosas en la cabeza en las que pensar a la vez.

Lo entiendo, estás en estado de "shock".

Natalia, escucha, hoy en día hay muchos avances

para que las personas...,

bueno, las personas que están en tu situación

tengan la mayor autonomía posible. ¿Mayor autonomía?

Qué mal suena eso, ¿no?

Solo quiero que sepas

que voy a estar a tu lado, ayudándote.

Que no quiero que estés conmigo por lástima.

No es lástima.

Natalia, es responsabilidad, es cariño, es...

Es, ¿qué?

Es, ¿qué?

Ni siquiera puedes decirlo, ¿no puedes decir amor?

Natalia,

hemos pasado toda la vida juntos.

Jaime y Marcos son lo mejor que nos ha pasado nunca.

Te quieren con locura, nos necesitan ahora más que nunca.

Natalia,

por favor,

te prometo que ahora voy a estar aquí

y no voy a salir corriendo.

Déjame que te ayude, déjame, por favor.

No te necesito, no estoy sola.

Tengo a mis padres, a mis hijos, a mi familia, amigos...

Gente que me quiere de verdad.

No estoy tan desesperada para seguir humillándome todavía más.

Tengo gente

que me quiere de verdad.

Yo también te puedo ayudar.

(RECHISTA)

Verte

solo me recuerda cómo me has traicionado

y cómo has conseguido que me quede aquí,

así, en una silla de ruedas para toda la vida.

No eres tú la que habla,

es el odio, es el rencor y lo entiendo, me lo merezco.

¿Sabes? El otro día, cuando te llamaba por teléfono,

estaba fuera de mí.

Estaba llena de celos y de rabia.

A mi cabeza solo venían cosas horribles,

la pistola que tienes en casa.

Solo me venía eso

y claro, tú seguías sin contestarme

porque claro, estabas en la cama con tu amorcito.

¿Es eso lo que quieres escuchar todos los días

y todas las noches hasta que me valga por mí misma?

Yo creo que no, Emilio.

Y yo, tampoco.

Quiero que salgas por esa puerta,

quiero que salgas de mi vida.

Natalia... ¡Que te vayas!

Vete a ese mundo tuyo en el que yo no tengo cabida.

Vete con Lola a esa comisaría que os da la vida,

con esas personas

con las que siempre has preferido estar

antes que conmigo.

Emilio, este, este es mi mundo ahora,

así que vete al tuyo

y déjame de una vez.

(RESOPLA)

(LLORA)

-Bueno, y de los que pagan todo el año de golpe,

¿luego quiénes vienen de verdad?

-Pues no muchos, por eso hacemos tanta rebaja.

Hay gente que, nada más llegar, sabemos que no va a venir.

-¿En serio? -Sí, si hasta hacemos apuestas.

Pero, al final, siempre acaba pasando lo mismo.

Vemos que alguien no está viniendo, le llamamos,

nos dice que no va a venir y le tenemos que dar de baja.

-Pues sí que lo vendes bien, ¿eh?

Como cuentes todo esto a la primera de cambio,

no veo futuro.

-No, aquí hay que venir motivado, no porque hayas dejado tu pasta.

Venir obligado a hacer ejercicio a diario

acaba deprimiendo a cualquiera. -¿Entonces?

-A ver, lo primero que hay que hacer es marcarse un objetivo,

pero que sea realista.

Hay que empezar poco a poco e ir aumentando

porque superar etapas es lo que más motiva.

-Pues yo estoy muy motivada,

así que creo que me voy a arriesgar con la suscripción anual.

-Estupendo.

-Pero para que no veas que soy una loca impulsiva,

le voy a dar una última vuelta en casa

y ya me paso mañana, ¿te parece?

-Me parece perfecto. Yo te estaré esperando aquí

y, si quieres, ya te vienes arreglada y entras en una clase, directamente.

-Genial, siempre que me des tú la clase.

-Eso está hecho. -Venga, nos vemos.

-Adiós. -Gracias.

-Anda, qué sorpresa.

¿Qué haces tú por aquí a estas horas?

-Pues ya ves, que me han cancelado la clase

y he venido a verte, pero ya veo que estabas muy ocupado.

-¿Yo? Bueno, como siempre.

-¿Ah, sí?

¿Vienen todos los días chicas así al gimnasio?

-No me lo puedo creer.

¿Estás celosa?

-¿Yo, celosa? No, ¿por qué?

Si total solo estabais ahí de sonrisitas.

-Convencer a la gente para que se apunte

también forma parte de mi trabajo desde que no está Paty.

-Tampoco hace falta que seas tan convincente.

-¿Pero en quién me voy a fijar si te tengo a ti? ¿Eh?

-Tú tranquilo,

si ya se fijan ellas en ti, pero bien.

Vale, que sí, que es tu trabajo, lo entiendo.

-Gracias.

-Mira, en cuanto he salido de la escuela,

he venido corriendo a traerte esto. Es un "brownie".

¿Sabías que el chocolate

es un antidepresivo natural por la serotonina?

-Es que ya he picado algo.

-Bueno, pero te lo puedes guardar para luego.

-Vale.

-¿Cómo estás?

(SUSPIRA) -Pues intento no pensar mucho.

Esto de perder a alguien tan cercano y no poder verle

te hace sentir raro.

-¿Y qué puedo hacer yo para hacerte sentir mejor?

¿Y si me quedo yo al cargo del Atlas y así tú coges un vuelo a Tailandia?

-Que no, ¿qué dices?

-Pues por buscar soluciones, yo qué sé.

Si es por el dinero, no te preocupes, tengo ahorros.

-No es cuestión de dinero, Olga. -Así te podrías despedir de él.

-Que no, el viaje ya se tuvo que hacer cuando estaba en vida.

Ahora no sirve de nada. Me voy a llevar esto a taquillas.

-Sí, tienes razón.

Bueno, no te molesto más que estás trabajando.

-Muchas gracias por la visita.

Esto seguro que es

para el calendario benéfico de los tíos cachas.

¿Te vas a apuntar, tú que estás fuerte?

A mí reservadme el desplegable

del 29 de febrero de un año no bisiesto.

¿Estamos?

Un poco de atención, por favor.

Muchas gracias por la puntualidad, en primer lugar,

que supongo que se la debemos a Espe, ¿no?

Iré al grano.

Como algunos ya sabéis,

la mujer del comisario Bremón

ha tenido un accidente de coche bastante grave.

Afortunadamente, su vida no corre peligro,

pero no sabemos si le quedarán secuelas,

así que no entraremos ni en detalles ni en especulaciones,

pero, dada la gravedad de la situación familiar,

en este momento y hasta nuevo aviso

voy a asumir las labores del comisario,

además de permanecer en mi puesto de inspectora jefe.

Así que os pido a todos

que racionalicéis al máximo vuestro trabajo,

que agilicéis el papeleo

y que filtréis vosotros

todo lo que podáis por vosotros mismos

para evitar que me convierta en un cuello de botella

por donde tenga que pasar todo

y, al final, sea quien obstruya el trabajo, ¿vale?

En otras ocasiones nos hemos visto en estas circunstancias

y hemos sido capaces de sacar el trabajo adelante.

Si nadie tiene ninguna pregunta,

todos a trabajar.

¿Vale?

Vamos, Lola.

Claudia.

¿Se sabe algo más de cómo está la mujer de Bremón?

Pues ahora mismo iba a llamar.

Normalmente, los médicos pasan a infirmar por la mañana,

pero la cosa no punta bien. Perdona, Alicia.

¡Elías, Elías! Por favor.

Sí.

No me has informado.

¿Y la llamada del vecino que sabía algo de Elena Ruiz?

Que no hay nada de lo que informar, era un *.

Cuando estábamos ya allí, resulta que era un tipo con Alzhéimer.

O sea, que estamos como al principio.

Bueno, perdona por la metedura de pata

porque Lola ya sabía de él,

que, de vez en cuando, se inventa cosas

para llamar la atención y Espe lo conoce.

De hecho, ha llamado su hijo para pedir perdón.

Bueno, no pasa nada.

Sí que pasa.

Ayer le eché la bronca a un peluso por ser un despistado

y me comporto yo como un principiante.

Eso te humaniza, Elías.

Mira, ojalá tengamos alguna vez

alguna información veraz sobre Elena Ruiz.

(RECHISTA)

No crees que se vaya a producir esa llamada, ¿no?

Es que ha pasado demasiado tiempo.

Eso apoya la teoría de que fuese una huida voluntaria.

O un desenlace peor.

(SUSPIRA)

Emilio, ¿qué haces aquí?

¿Estás bien?

Claudia,

he mandado toda mi vida a la mierda.

Nunca voy a poder arreglarla en ningún sentido.

¡A la mierda!

(RESOPLA)

Escucha.

En un momento así,

lo último que querría sería tocarte la moral,

pero ¿tú has oído hablar de las distorsiones cognitivas?

¿De qué?

Las distorsiones cognitivas.

En psicología, son los mensajes que nos mandamos a nosotros mismos

y que se caen por su propio peso,

como, por ejemplo, la frase esa que has dicho:

"Nunca más voy a poder arreglar mi vida".

¿Sabes lo que te diría un psicólogo?

Que tú no tienes capacidad de predecir el futuro

y que la palabra nunca

es muy difícil que se ajuste a la realidad,

por muy negro que veas tu futuro ahora.

Estas son las cosas que aprendo de Antonio

cuando llego deprimida a casa.

Yo también le miro como si fuera un marciano,

pero, cuando lo pienso, me ayudan un montón.

Claudia, yo no necesito un psicólogo,

necesito un milagro.

¿Por?

Hoy le he dicho a Natalia que

va a pasar el resto de su vida en una silla de ruedas.

Bueno.

Me ha dicho que desaparezca de su vida,

que no quiere volver a verme y tiene razón.

Yo solo tengo la culpa de todo lo que le ha pasado.

Tienes que entender que Natalia, en este momento,

debe tener la mente tan nublada como tú o más.

Solo con que te digan eso...

(RECHISTA)

Si es que, es que solo para asimilarlo,

para comprender lo que implica,

necesita tiempo, necesita mucho tiempo, Emilio.

Y que tú estés aquí, en comisaría, no le va a ayudar.

No sabía dónde ir.

A casa.

Esto solo es un despacho, no es nada.

Es el único sitio donde me siento seguro.

Bueno, porque es lo fácil,

esconderse.

Venga, intenta descansar.

Concédete a ti mismo también unas horas de calma

para pensar antes de hablar con Natalia.

¿Eh?

Donde tienes que estar es allí, con ella, no aquí.

Me ha dicho que no quiere volver a verme en la vida.

Bueno,

tú dale tiempo, ¿eh? Es todo lo que necesita ahora.

Pero

tarde o temprano tendréis que hablar para organizaros.

¿Eh? De todo lo que se os viene encima.

¿Esto lo has aprendido también

de algún psicólogo?

No. Mira.

Natalia es una mujer muy práctica

y, poco a poco, se irá dando cuenta

de la cantidad de cosas que ya no puede hacer por sí misma.

No sé,

no sé cómo quedará la relación entre vosotros,

pero te aseguro que en lo primero que va a pensar es en sus hijos

y se va a dar cuenta de que, por el momento, te necesita

y, por lo que veo,

por el momento tú también la necesitas a ella.

(SUSPIRA) Gracias, Claudia.

Eres buena dando consejos.

No sé cómo lo has hecho, pero

siento como si me hubieras sacado de debajo de un alud.

Un alud muy peligroso, porque

la culpabilidad y el miedo

te pueden asfixiar y enterrar.

Eres una buena consejera

y una buena amiga.

Una amiga que está para lo que necesites

a cualquier hora.

Venga.

¿Qué?

Que salgas ahora mismo o te desalojo.

Hola. -Hola.

¿Qué tal? ¿Quieres una infusión?

-Muchas gracias.

¿Cómo estás?

-Pues es la tercera tila que me tomo hoy.

Al menos así, si me entra la llantina,

la puedo controlar.

Esta mañana,

por poco me echo a llorar en mitad del "briefing".

-Sabes que me tienes aquí, ¿verdad?

-Sí.

Ahora, lo que necesito

es trabajar durante 24 horas seguidas para no pensar.

No parar quieta ni un segundo.

-Pues no serviría de nada, caerías agotada.

-Ya, pero necesito sentirme útil como policía, Espe.

Necesito hacer cosas buenas por los demás.

-Eso no debes dudarlo nunca.

Tú has hecho muchas cosas buenas por mucha gente.

Incluso has puesto la felicidad de los demás

por delante de la tuya propia en muchas ocasiones.

Eso que no se te olvide.

-Y para una vez que decido ponerme a mí mismo por delante,

mira cómo acaba.

-A ver, a ver.

A ver, porque este asunto

ya me está poniendo un poco de los nervios, ¿eh?

A ver, Lola, escúchame.

Tú, que yo sepa, al coche de la mujer de Bremón

no le tocaste los frenos ni la dirección

ni nada de eso, ¿no?

-¿Qué dices?

-Que en el momento del accidente no ibas con ella,

no la obligaste a dar un volantazo,

no le pusiste una venda delante de los ojos.

no te pusiste delante en la carretera.

-Espe, por favor. -No, Espe, puñetas.

¡Hombre!

¿Quién tenía las manos en el volante?

¿Quién cogió el coche? Ella.

Ni Bremón ni tú. Ella.

-Estuvo llamando a Emilio durante horas y él no se lo cogió,

no se lo cogió porque estaba conmigo. -Pues muy mal hecho

porque cuando vas conduciendo no se puede hablar por teléfono.

-De alguna manera,

estábamos él y yo con ella en ese coche.

Estábamos en su cabeza, Espe.

-Que sí,

que sí, que ella tenía todo el derecho del mundo

a estar enfadada, a sentirse traicionada.

Pero la decisión de meterse en el coche en esas condiciones

fue suya,

solo suya.

¿Qué pasa?

Que por haberte enamorado de su marido

ya tienes que asumir todas las desgracias que le ocurran.

Por ese mismo argumento,

si tan mala eres y tan culpable te sientes,

¿por qué no tuviste el accidente tú?

Tú lo único que has hecho, Lola,

es amar.

Ya está.

¿Eh?

Y se llama accidente,

¿sabes por qué?

Porque es algo que ocurre sin que nadie lo pida,

sin lógica y, sobre todo, sin culpables.

Tú hiciste todo lo posible

para respetarla, para no hacerle daño.

Ya lo demás es,

no sé, es casualidad, mala suerte, desgracia...

No sé, llámalo como quieras.

-No sé cómo lo haces, Espe, pero

siempre me acabas dando otra visión de las cosas.

Gracias.

-Ya está.

Y bueno, ¿has hablado con Bremón, entonces?

-Pues no, no he ido al hospital

porque bastante tenía el pobre como para que, encima,

yo le añadiera más al disgusto.

-¿Pero cómo que al hospital?

¿Es que no le has visto cuando he venido?

-¿Ha estado aquí? -Sí, sí.

Yo creo que solo ha hablado con Miralles.

La jefa le ha cogido casi de la oreja

y le ha llevado a la salida.

-¿Y no ha preguntado por mí?

-Lola, quizá sea lo mejor.

En estos momentos se dicen cosas

de las que luego te puedes arrepentir el resto de tu vida.

-Ya, pero cuando ha pasado algo tan grave,

lo normal es apoyarse en las personas que quieres, ¿no?

Es que si no lo ha hecho, está como yo,

con la culpa oprimiéndole la boca del estómago.

-Pues entonces ve a verlo.

-Pobrecillo.

Creo que lo mejor es esperar.

-Bueno, haz lo que quieras.

Yo me voy a casa, pero

lo que necesites, ¿eh?

Lo que sea, ya sabes dónde estoy.

-Gracias, mi amor. -Bien.

(SUSPIRA)

¡Ah! Por cierto.

Hay algo que sí que podrías hacer

y que yo creo que te va a ayudar a sentirte útil.

-¿El qué?

-Pilar, ¿te acuerdas?

La primera víctima del violador de la máscara

ha estado aquí

y ha preguntado por ti.

Ha dejado su número de teléfono sobre tu mesa.

Llámala.

Te vendrá bien.

-Vale.

-"Veo que te grabaste a fuego nuestro discurso".

-Porque creo en él

y porque tú me motivas.

Mejor dicho, me inspiras porque tú me guías.

-Igual que Nadia me guía a mí.

-Exacto. Sin ti yo sería una oveja más del rebaño

pero, gracias a ti, comprendí el valor de la vida.

Te seguiré adonde me pidas. Te lo debo todo.

-Ya no, Quico.

Lo que ocurrió en el pasado ya está superado y olvidado.

-Imposible, tío. Tú me sacaste de aquel pozo negro.

Gracias a ti, superé los malos tratos del internado

y me diste fuerzas para seguir viviendo, de verdad.

-Devolverte la vida ha sido la cosa que más feliz me ha hecho

y ver en lo que te has convertido me llena de orgullo, hermano.

(Puerta)

¡Sorpresa!

Son los mejores "nigiris" de todo Distrito Sur.

Los ha hecho Hachiro, mi profe en la Escuela de cocina.

Ay, que no te gusta el sushi. -No, sí me gusta.

(EXCLAMA) -¡Qué susto!

He pensado que, mientras nos tomamos la cena,

podríamos ver una peli, pero chorra, ¿sabes?

De esas chorras, así, por ejemplo,

el otro día dijo un compañero en la escuela

que había una que se llamaba "Tiburones voladores".

O sea, yo flipé con el argumento y tú también fliparías, seguro.

Oye, ahora que lo pienso,

tú y yo nunca hemos hablado de cine, ¿no?

No, no hemos hablado porque seguro que yo me acordaría.

Ah, y que me voy a quedar aquí a dormir contigo

porque yo la verdad es que, cuando estoy triste,

pues me cuesta un montón dormir

y no paro de dar vueltas en la cama todo el rato.

Pero ya verás qué bien vamos a dormir aquí los dos juntos,

abrazados como el otro día, ¿eh?

Si no te apetece ver la de "Tiburones voladores",

yo lo entiendo, podemos ver otra, una romántica.

A mí las románticas no te creas que me gustan mucho,

pero bueno, una musical,

que depende del tipo de música, me gusta

o una española, que solo las veo si son de comedia

porque, si no, no me gustan. -Olga, para.

-Ay, perdón, que estoy hablando mucho.

-No, no es eso.

Agradezco el gesto de que hayas venido aquí,

pero es que no tengo ganas ni de cenar ni de hablar ni de nada.

-Claro, ¡qué tonta!

Yo aquí organizándote la vida.

Mira, lo que tienes que hacer es hablar, ¿vale?

O sea, tú habla, desahógate, llora,

porque, de verdad, llorar es superbueno

y luego te vas a quedar supertranquilo.

Venga, tú habla que yo me callo, te lo prometo.

-¿Es que no te das cuenta?

¡No me apetece hablar ni de lo que ha pasado ni de nada!

¡De ninguna chorrada!

¡Y mucho menos me quiero acostar contigo!

¡Necesito estar solo!

-Vale.

No te preocupes, que me ha quedado muy claro.

Pero no hace falta gritar

porque a lo mejor yo he metido la pata,

pero lo he hecho con mi mejor intención

porque esto es lo que se supone que hacen las parejas,

apoyarse en los malos momentos.

Y, para que lo sepas,

lo de quedarme a dormir no era por mí, era por ti.

(Puerta)

Ya he terminado, me marcho a casa. -¿Le has dado una vuelta a mi oferta?

-Sí y me reafirmo en lo que te dije,

no estoy interesado en vender mi parte a nadie.

Ah, y si vas a volver a amenazarme, ahórrate la molestia,

tengo la conciencia tranquila y puedo dar la cara por mis actos,

así que ya no me preocupas lo más mínimo.

-Pues tú ahórrate las lecciones de moral.

No sabes cómo me aburre esa fachada tuya de don Perfecto.

En realidad, solo eres un perrito faldero

y no has tardado ni dos segundos en irle con el cuento a Alicia

para que se lo chive a su papá.

-Veo que has hablado con Alicia.

-Yo hablaba, ella gritaba.

Ha sido un encuentro bastante desagradable.

Por lo menos me ha servido

para comprobar que eres un pusilánime

que no sabe aprovechar un negocio ni aunque se lo presentes en bandeja.

-Lo tuyo no era una oferta, era un chantaje en toda regla,

algo bastante propio de cobardes.

-Hablando de chantajes,

no me creí lo de que le contaras la verdad a tu mujer.

De hecho, esta mañana la he visto

dejándote en la puerta de la oficina muy acaramelada.

No es propio de alguien que acaba de enterarse

de que le ponen los cuernos con alguien más joven.

¿Qué pasa, González?

¿Has decidido seguir jugando a dos bandas?

Tu querida esposa y la pasional Jenny.

Vamos a comprobarlo.

Te suena el teléfono, ¿verdad?

-Sí, es el de mi casa. Cuelga, por favor.

-¿Por qué?

-Está bien, era un farol.

No le he dicho nada de Jenny a mi mujer.

-Lástima tener que enterarse de algo así de esta forma.

-"¿Sí? ¿Dígame?".

-Se acabaron los faroles.

Esto no es una partida de cartas, esto es la vida real

y tú tienes la oportunidad de hacerte de oro,

así que deja de hacer el estúpido.

Mañana tendré listo un documento para que lo firmes.

¿Estamos?

Eso espero.

-Disculpe.

-O sea que, de nuevo, comisaria por unos días.

Sí. Bastante tenía yo con mi trabajo

y ahora tendré que asumir el de Bremón,

¿pero qué voy a hacer?

Y él, ¿cómo está?

¿Pues cómo va a estar? Echo polvo.

Además,

si es que la vida tiene estas paradojas.

Acababa de tomar la decisión de darle un cambio radical a su vida

y ha sido la vida la que le ha dado un giro de 180 grados a él.

Muy difícil de asumir, la verdad.

Oye, ¿y tú crees que lo de ella será definitivo?

No soy su médico.

Ya, pero a lo mejor conoces a algún especialista bueno

que les pueda dar una segunda opinión.

Ya sabes que no acostumbro a poner en duda

los diagnósticos de otros colegas, la verdad.

Además, ha caído en un hospital con un equipo de trauma maravilloso.

O sea, que no.

Si tan claro lo tienen el diagnóstico...

(RECHISTA)

Ay, está aquí ya.

¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara?

-Nada, si vengo de casa de Quico.

-Pero bueno,

con lo contenta que te habías ido de aquí.

-Pues sí

porque se me había ocurrido el plan perfecto

para animarle y que se olvidara de los problemas.

¿Y?

Pues que va él

y me echa de malas maneras de su casa.

¿Y tú por qué tenías que animarle?

Pues porque se ha muerto un amigo suyo.

-¡Vaya! Pobre.

-Sí, ayer.

Ya, es que no nos habías dicho nada, hija, no sé.

Claro, porque era un tema personal suyo,

pero bueno, os lo cuento ahora.

-Lo tiene que estar pasando muy mal, ¿verdad?

-Es que vivía en Tailandia

y Quico se siente muy mal por estar tan lejos.

¿Y eran muy amigos o qué?

Casi hermano. Vaya.

Claro, se entera así, de sopetón,

sin poder despedirse, sin poder ir al entierro.

Está hecho polvo

y a mí pues se me había ocurrido

comprar unos "nigiris" fantásticos

e ir a su casa a ver una peli tonta para no pensar.

Cariño, esa es muy buena idea,

pero a lo mejor eso te anima a ti, pero no a él.

Lo que vale para una persona no vale para la otra.

-Igual Quico necesita tener su espacio

para asumir y digerir. Sí.

-Vamos, que le he agobiado, ¿no?

-Igual sí, pero no te preocupes.

Lo va a entender, lo has hecho con la mejor intención.

-Se va a pensar que soy una cría. (EXCLAMA)

Mira, esto me recuerda a que hace un rato

le he aconsejado lo mismo a una persona

que no tiene nada de crío.

¿Sí? ¿Y qué le has dicho?

Pues que tenía que dejarle un poco de espacio

y soledad a una persona que quiere mucho

y que lo está pasando verdaderamente mal en este momento.

Jo, le voy a escribir para disculparme.

¡Eh!

¿Pero no habíamos dicho que le ibas a dejar espacio?

Deja esos dedos quietos.

-Y lo de la cena japonesa, ¿qué?

-Papá, pues se ha quedado en su casa.

-Vaya, hombre, con lo bien que nos venía aquí.

(SUSPIRA)

-¿Me va a decir de una vez a qué ha venido?

-Si lo piensas, seguro que lo adivinas.

-Le advierto de que no soy amigo de las adivinanzas.

Si viene por lo de la estafa masiva preferentista,

le advierto que el pasante que se ocupa se ha ido.

Tendrá que volver mañana, ya lo siento.

-No creo que pueda volver mañana, vengo de muy lejos,

de mi pueblo, Robledillo del Corzo, ¿lo conoces?

Sé que lo conoces, sí.

Lo primero que voy a pedirte es que nos tuteemos

porque creo que vamos a tener una relación muy cercana.

¿Qué pasa? ¿Todavía no sabes a qué he venido?

-No tengo ni idea.

-Pero si te mandé un mensaje y todo, ¿no lo recibiste?

¿No te acuerdas?

-Lo siento, me parece que te estás confundiendo de persona.

Ni conozco tu pueblo ni he recibido un mensaje.

-¿No conoces mi pueblo? Si tiene un pantano precioso.

-No sé de qué me hablas. Ahí está la puerta, por favor.

-¡Anda!

Mira, qué casualidad, ¿ves como sí lo recibiste?

No te creas que no me costó trabajo,

que escribir a máquina se me da muy mal.

-Es la primera vez que lo veo, alguien ha debido dejarlo.

Además, yo no he estado en un pantano desde que era un adolescente.

-Sí, eso es mentira. Sé que eras tú

y lo sé porque soy muy bueno fijándome en los detalles.

Es lo que te da ser de campo y que te guste coleccionar bichos.

¿Tú serías capaz de diferenciar una culebra viperina de una víbora?

No, no lo creo.

Hago muchas veces esta prueba

y los pocos que lo adivinan, es de chiripa.

-¿Qué quieres de mí?

-De momento, nada.

Solo quería ver el tipo de persona que eras.

Verte la cara, ver dónde trabajas.

Por cierto, esto es muy elegante, ¿eh?

Ganas mucho dinero.

-Mira, este edificio tiene servicio de seguridad.

Voy a llamar para que te echen.

-No creo que lo puedas hacer.

Si lo haces, me veré obligado a contarle a todo el mundo

que llegaste con tu coche, lo aparcaste cerca del pantano

y sacaste del maletero un cadáver que arrojaste al agua.

-Te lo repito, yo no he estado en ningún pantano.

-¿Y entonces cómo crees que te he encontrado?

Ya te he dicho que soy muy bueno fijándome en los detalles

y me fijé en tu matrícula.

Tengo un primo que es guardia civil

y bueno, a veces me ayuda a jugar a los detectives, ¿sabes?

Eso sí, nada que le comprometa

porque es un guardia civil muy serio, muy recto,

pero bueno, de vez en cuando me averigua tonterías,

curiosidades, más que otra cosa.

-¿Y qué le has contado a tu primo?

-Le di la matrícula de tu coche

y le dije que se te había caído un reloj antiguo

que seguro que querías recuperar.

-Mira, yo no sé lo que crees haber visto,

pero, en cualquier caso, es tu palabra contra la mía.

-Tu palabra contra la mía y un cadáver.

No pasa nada, que yo llamo a mi primo y que se pongan a buscar,

si esto se arregla fácil.

¿Qué pasa?

Para no haber estado en ese pantano, estás muy preocupado.

-Está bien, ¿cuál es tu precio?

-No lo sé, si ya te he dicho que solo quería verte la cara.

De momento, ya tengo muchos datos para hacer cálculos.

A ver, que no soy un hacha con las matemáticas,

pero no te preocupes, que ya se me ocurrirá algo.

Te dejo. Con Dios.

¡Ah! Mañana con más calma ya te digo lo que quiero, ¿vale?

Buenas noches, abogado.

(Puerta)

Me han dicho que has estado en comisaría.

Sí, perdona que no te he avisado,

pero he estado un rato nada más hablando con Miralles

y me he vuelto.

Bueno, no hace falta que te justifiques.

¿Cómo estás?

Mal.

Lola, esto es como una pesadilla.

A veces no sé si es real o me lo estoy imaginando.

Bueno, ojalá fuera un sueño del que poder despertar.

Esto no es una pesadilla, Emilio, esto es real

y tenemos que afrontarlo como sea.

Por eso he venido aquí,

para que puedas hablar conmigo lejos de las miradas del mundo.

¿Natalia ya sabe lo de su lesión?

Sí, ya se lo he dicho.

Habrá sido muy duro.

Sí, ni te lo imaginas.

Me ha partido el alma.

¿Y cómo se lo ha tomado ella?

Me ha echado de la habitación

y de su vida.

Supongo que algo así no se asume de la noche a la mañana,

pero seguro que, cuando vaya haciéndolo,

las cosas se irán normalizando.

Preferiría no hablar de ello ahora.

Claro.

He venido por si necesitabas hablar,

pero si quieres que te deje a solas...

Sí. Lola, no te lo tomes a mal,

pero prefiero quedarme solo,

estoy muy cansado.

Sé que es muy duro creerlo, pero todo va a salir bien.

Poco a poco se irán asumiendo las cosas, ¿eh?

De momento, descansa.

Lola,

no, no vas a estar a mi lado.

Ahora me necesita mi familia y tengo que estar junto a ella.

No venía a hablar de eso.

Ya, pero tenemos que hacerlo.

Me lo temía

desde que he entrado por la puerta y he visto tu mirada,

sabía que tú y yo no teníamos nada que hacer.

Lo siento.

Y yo,

pero si me enamoré de ti fue porque eres ese tipo de hombre

que está ahí cuando se le necesita.

Lo único que quiero que sepas es que

yo también te necesito. Lola, por favor, no,

no me lo pongas más difícil, por favor.

Claro.

Adiós, Emilio.

¿Qué te parece si hablamos de Carlos? Era tu amigo, ¿no?

-Hasta que descubrí que era un psicópata.

-Eso lo dices con la cabeza.

Tu cerebro está intentando procesar dos verdades contradictorias:

una, la de Carlos, el amigo

y otra, la del psicópata que quiso matarte.

-¿Qué le va a pasar a Carlos?

-Eso lo decidirá el juez, pero vamos, lo condenan seguro.

Su abogado intentará que sea en psiquiátrico,

pero nosotros haremos lo posible porque vaya a la cárcel.

Y el otro, el "game master",

ese sí va derechito a Soto del Real de cabeza, ¿por?

-No, por nada.

Natalia, solo quiero estar contigo.

Si no confías en mis palabras, al menos fíate de mis acciones.

-¿Que me fíe de tus acciones?

¿Sabes cuáles han sido tus acciones hasta ahora?

Yo ahora necesito tiempo

y gente en la que confiar

y ya te he dicho que no me fío de ti.

-¿Qué opinión te merece tu futuro yerno?

¿Alicia no te ha dicho nada? -No.

-Se ha prometido con Roberto Batista.

(SE RÍE) -¿Estás seguro?

-Bastante. Ella misma me lo ha confirmado.

-Creo, Alicia, de verdad, que has elegido bien.

Nadie te ha pedido tu opinión y mucho menos tu bendición.

González, ¿te crees que he nacido ayer?

-"Te juro que estoy con 39 de fiebre.

¿Me vas a hacer llamar al médico para demostrártelo?".

-No te preocupes, no hace falta que llames al médico.

Ya, si acaso, llamo yo a tu mujer

y le cuento sobre esa otra fiebre que tienes,

la fiebre peruana esa que te deja tan indispuesto.

-"No hay ninguna necesidad de hacer eso.

Te juro que mañana mismo me tienes ahí".

-¡Olga!

-¿Cómo estás? ¿Muy liado?

-No, no, iba a reponer la máquina, pero lo hago luego.

-Si estás trabajando, no te quiero agobiar.

-Tú nunca agobias, Olga.

Perdóname por lo de ayer, ¿vale?

-No, soy yo

la que te tiene que pedir disculpas por andar insistiendo.

-¿Pero por qué tengo tanta suerte?

Cualquier otra me mandaría a paseo y con razón.

-Para nada.

Lo que tengo que hacer es apoyarte

y si eso significa darte espacio, es lo que voy a hacer.

Rober y yo hemos estado peinando las asociaciones ecologistas

y grupos similares con la foto de Eric,

pero en todas nos aseguran que no podía ser el líder

de una organización como Planeta libre.

¿Cuál es tu hipótesis?

Este chico no era la cúspide de la pirámide.

Nos han dicho que no era muy inteligente.

Bueno, para sabotear un acto no hace falta ser un lumbreras.

Sí, pero fíjate en la forma

en la que Planeta libre se presenta a la opinión pública,

cómo controlan los medios.

No sé, yo creo que el chico que ha muerto

no podía ser el cerebro de la organización.

Me gustaría equivocarme, pero no creo.

Sí, es posible que tengas razón.

Hola, Nadie, soy Quico.

Mira, no me resulta nada fácil decirte esto,

pero he tomado una decisión.

-Bueno, ayer me dijiste

que pensara lo que quería a cambio de mi silencio,

pues ya lo he pensado.

-Esto es... -Un kit de pesca de carpa.

Dos cañas de 3,6 metros con funda para cebo.

-¿Esto es lo que quieres a cambio de tu silencio?

¿Una caña de pescar?

-Una, no, dos.

-Hay una cosa que no me ha quedado clara.

¿Estas cañas te las tengo que conseguir?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 154

Servir y proteger - Capítulo 154

11 dic 2017

Tras conocer las consecuencias de su accidente, Natalia dice a Bremón que no le quiere a su lado, pero el comisario no quiere abandonarla. Sergio conoce por fin la identidad de quien le envió el anónimo. Rober y Alicia comunican a Jairo la noticia de su boda.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 154" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 154"
Programas completos (413)
Clips

Los últimos 1.543 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. LUISA

    Buenas tardes,no han puesto el capitulo de hoy de servir y proteger para ver online...gracias.

    12 dic 2017