www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
4261964
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 122 - ver ahora
Transcripción completa

Oye, dale las gracias que si no hubiera sido por él,

(GRITA) ¡Una rata!

-Acabo de enterarme por un amigo del ayuntamiento

que os van a hacer una inspección de Sanidad por la rata.

-¿Qué pasa? Tendría que estar con los desayunos.

-Sí, debería, pero no sé qué habrá pasado.

-Al parecer, tenemos roedores.

-Pues nada, hijo, que mañana viene una inspección de Sanidad

y, probablemente, cerremos un par de días.

(RESOPLA) -Pues a ver dónde desayuno yo ahora

porque el otro bar está petado.

-El bar nuevo que han abierto al lado, La Rotonda.

-A lo mejor ya sabemos a quién beneficia lo de la ratita.

Hace dos años abrió un bar en Cáceres

y, poco después, otro en Lugo, lo tienes ahí abajo.

En ambos casos ocurrió exactamente lo mismo.

En los bares cercanos aparecieron ratas.

-No era una rata salvaje, era una mascota.

Comprada en una tienda del barrio, para más señas.

-¿En serio? -Sí.

-¿A que el que la compró fue el dueño del bar La Rotonda?

Todo lo que diga es absolutamente confidencial.

Yo venía a contarle la verdad.

Pero mi amigo...

Le pegaron por ser homosexual.

-Es un foro homófobo, como ves por los comentarios.

Marcan en rojo ahí donde hay una persona homosexual

y pretende limpiar nuestras calles de esta basura.

Desde el foro deciden dónde atacar,

pero, evidentemente, podría ser a cualquiera.

Fuera, fuera.

(GRITOS)

(GRITA)

Estos tíos sabía lo que hacían. ¿Qué quieres decir?

Que no eran unos chavales que van dando palizas.

No. Sabían hacer daño, sabían usar el bate y dar golpes.

¿Y tienes las imágenes?

Me está ofreciendo pasta por destrozar un garito de tatuajes.

No entendía bien por qué, pero ahora me di cuenta.

Los dueños de ese garito son una pareja de gais.

Salvador Ordóñez, ¿os suena?

Un empresario muy tocho, ¿no?

Un tío de altos vuelos.

Y con dinero suficiente para pagar a esos matones.

Salvador Ordóñez, queda detenido por incitación a la discriminación,

al odio y la violencia. Dese la vuelta y levante los brazos.

Si me entero que tienes que ver con las actividades de Ordóñez...

No tengo nada que ver con ese señor.

Es más, personalmente, me parece un impresentable.

-He intentado odiarte.

Con toda mi alma.

Pero no he podido.

Te he echado de menos.

-Te quiero mucho, hijo.

Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera.

Que no se pierda.

-"No, que estoy en el hospital. Por si podías pasarte luego.

-Claro.Eh..., ¿alguna novedad?

-"Ninguna, todo sigue igual".

Te lo guardo, ¿eh? -Es que necesito una cosa.

-Quiero que consigas el contenido de esa bandolera

de la que dices que no se separa en todo el día ni para ir a mear.

-Hay un cajero, si quieres...

-Pruebas de paternidad.

¿Qué has hecho, Sergio?

(Música emocionante)

Una buena pizarra es lo mejor.

-Vale.

-Vas a poner tú, que tienes buena letra.

Pon: oferta desayuno,

café, zumo natural y bollo, dos euros.

Y si alguien te pregunta, les dices que es para celebrar mi vuelta.

Ni mencionarla, como si no hubiera pasado.

¿Vale? Venga, que para luego es tarde.

Hasta luego, Genaro.

¿Será posible?

Ni se ha dignado a mirarme.

con la de veces que me ha dejado las cosas a fiar.

Cómo es la gente, de verdad.

-Por cierto, María, con todo el jaleo de la rata

no me has contado qué tal tu crucero.

-Ay, mi crucero, no hace nada que he llegado

y ya casi se me ha olvidado. Qué poco me ha durado el relajo.

-No te preocupes, de verdad.

Mira, entre los comisarios de internet

y las ofertas de desayuno, apañado.

¿Qué tal es el Caribe?

-Pues preciosa, nena.

Un tiempo de lujo.

Bueno, menos cuando llueve,

que se pone como si aquello fuera el fin del mundo.

-¿Que también llueve allí?

-Hombre, que si llueve, con relámpagos, truenos, con de todo.

Lo que pasa es que luego sale el sol a los cinco minutos

y como si nada, otra vez a brillar.

-¿Sí? ¿Y qué has hecho tantos días por allí?

-Pues mira, la verdad es que mucho turismo cultural no he hecho.

Ha sido todo más bien naturaleza, playas, excursiones, submarinismo...

-¿Y la gente qué tal?

-¿Qué gente? Si iba sola.

-Bueno, pero digo yo que habrás coincidido con más gente.

-Hombre, sí, las excursiones eran organizadas.

Bien.

-Venga, María, una mujer como tú,

ahí, con su mojito va, con su mojito viene,

en el Caribe.

-¿Qué? El Caribe, ¿qué?

Que yo no estoy en edad de rollitos caribeños, hija.

-Pero si estás estupenda.

-Sí, claro, tú que me ves con buenos ojos.

-Venga, va, suéltalo, que seguro que has tenido algún ligue.

-Que no tengo nada que soltar.

Que yo os acepté el crucero

porque necesitaba desconectar un poco y ver un poquito mundo.

Pero que no estoy para meterme en líos.

¿Tú qué tal con Eugenio? ¿Cómo lleváis la relación a distancia?

-Bien. Bueno, ahí vamos.

Hablamos cuando él puede. Es que la cobertura allí no es muy buena.

-Madre mía, tiene que ser tremendo lo de un campo de refugiados.

-Si, además está superemocionado.

-A ver si se va a quedar allí y le va dar por no volver.

-Anda, por favor, no seas agorera.

Que yo he tenido un compañero de clase en el instituto

que luego estudió Periodismo

y ese fue de reportero de estos de guerra.

Pues no ha vuelto en un porrón de años a España.

Le ha dado por ir de batalla en batalla,

que les pone eso, nena, les pone.

-A ver, Eugenio es como es y tampoco quiero cambiarle.

Si te soy sincera, ¿que me gustaría tener un novio convencional

que venga todas las noches a cenar a casa?

Pues sí, pero yo le quiero a él, yo quiero a mi Eugenio.

-Madre mía, nena.

Qué mayor te has hecho tú aquí solica.

Bueno, supongo que estarás ya totalmente integrado, ¿no?

(ASIENTE) -Sí, fíjate si estaré integrado

que me he acostumbrado a comer caracoles, ancas de rana,

incluso "tête de veau".

-Tés de... ¿Y eso qué es?

-No quieras saberlo, es asqueroso.

-Bueno, no será más asqueroso

que una morcilla de sangre de aquí, ¿no?

-Bueno, dímelo ya, que no me voy a asustar.

-Sesos.

-Pues los sesos a la parrilla están muy ricos.

Y en París supongo que estarás encantado con la vida cultural.

-Sí, bueno, si te gustan las museos y las exposiciones,

hay pocos lugares mejores en el mundo.

(ASIENTE) -¿Vas mucho al Louvre?

-Sí, voy de vez en cuando, sí.

Aunque la que está enganchada de verdad es mamá.

(ASIENTE) -¿Qué tal tu madre?

-Bien, bien, muy bien.

Vive muy cerca de Montreuil. Nos vemos mucho.

lo que me hubiera gustado estar a tu lado todo este tiempo.

-Me apartaste de tu lado, ¿recuerdas?

-No hay un solo día que no me arrepienta, hijo.

-Antes, cuando vivía contigo,

aunque estuviera a pocos metros de ti,

te notaba como que estabas en otro planeta, no sé.

Y a mamá le pasaba lo mismo.

-Lo sé.

Y te vuelvo a pedir perdón.

Si supiera cómo echarle marcha atrás al tiempo, de verdad, pero...

-Pero cuando vengas a París, te puedes quedar en mi casa.

Quiero que te quedes en mi casa.

-¿En serio?

-Tenemos una habitación de invitados.

-¿Me invitas a tu casa?

-Sí, pero con una condición.

Quiero encontrarme con el Elías Guevara

que he conocido estos días.

De ese sí que me siento orgulloso como hijo.

(Puerta)

-¿Se puede?

-Hombre, Nacha, ¿qué tal?

Me alegro de verte. Dos besos, ¿no?

-Vine a verte ayer, pero estaba dormido.

(RESOPLA) -Todo el día durmiendo con los medicamentos.

-¿Cómo te encuentras?

-Bien, bien.

Oye, Nacha, te quería dar las gracias, ¿eh?

Si no hubiera sido por ti,

todavía seguiría sin dirigirle la palabra a mi padre.

-Dirás, si no me hubiera puesto tan pesada.

-Bueno, que a pesada no te gana nadie.

-Tú, calla, Pitufo gruñón.

No tienes nada que agradecerme.

Lo hice en parte por egoísmo propio,

para dejar de verlo refunfuñar

y que dejara ya esa cara de amargado que se gasta.

-Vosotros dos siempre con vuestras puyitas, ¿no?

-Entre puya y puya,

nos da tiempo a ocuparnos de cosas importantes.

Hemos resuelto el caso y ya está en la prensa.

(LEE) -Salvador Ordóñez.

¿Un empresario?

-Un tipo con mucho dinero y con muy pocos escrúpulos,

como ha podido demostrar.

-Sí, pero no entiendo su relación con...

-Bueno, porque contrata a una banda de matones profesionales

para reventar actos de la comunidad LGTBI.

-LGBTI, papá.

-LBTI...

Bueno, el orden de los factores no altera el producto.

-¿Y cómo llegasteis hasta este tío?

-Un confidente no llevó hasta uno de los agresores.

Lo identificamos, en parte, por un maratón que tenía en el ojo.

Cortesía de tu padre, que le había dado un puñetazo.

-Alcancé a arrearle justo antes de caer inconsciente.

-El agresor identificó al tipo que les había contratado,

delató a los otros matones

y todos confirmaron que era Ordóñez el autor intelectual

y el que les pagaba.

Ellos no eran más que matones a sueldo.

-Que no es poco.

-Ordóñez tenía planteadas más acciones como ésta.

-Bueno, al menos esto ha servido para evitar más palizas.

-¿Alguna novedad?

-Nada, los médicos no dicen nada concluyente.

Que hay que esperar.

-Hasta que no le quiten la venda, no sabremos cómo está.

Pero hay que tener fe.

Hola, guapísima.

-Bienvenida de nuevo al barrio. -Muchas gracias.

-¿Desayuno completo, Laura?

-No, gracias, un café solo, doble, para llevar.

-Oye, que tenemos una oferta de desayuno.

Por un euro más te llevas un zumo natural y una pieza de bollería.

-Ya, pero es que ya he desayunado.

Vengo a por un chute de cafeína y de vuelta al trabajo.

-Cuando veas a tu novio, dale las gracias de mi parte.

-Bueno, a ver. Lo de novio... No sé, prefiero pareja.

-A ver, a ver, lo llames como lo llames, perdona, me interesa.

No sabía que tú tuvieras lo que sea.

-Es Martín, el periodista.

-¿Qué me dices?

-Sí, si yo me sigo sorprendiendo cada vez que lo pienso.

Oye, dale las gracias que si no hubiera sido por él,

lo del boicot de la rata no se descubre.

-Ah, O.K., que él intervino. No lo sabía.

No he hablado con él desde anteayer.

Pues nada, si le veo, ya le daré las gracias de vuestra parte.

-Aquí tienes. -Gracias.

A ver...

-Gracias, cariño, buen servicio.

-Adiós. -Adiós.

Oye, nena, ¿desde cuándo son estos novios?

Porque yo la veo con un desapego...

-Llevan poco tiempo, pero vamos, por como habla de él,

me da a mí que poco más van a durar.

Ya te digo, yo no la veo muy centrada la chica con él.

(SE RÍE)

Vale. Te quiero, papi.

Te echo de menos, adiós.

-¿Qué pasa, tía?

-Hombre, tu novio no está,

que ha salido toda la mañana a hacer unas gestiones.

-Me da igual porque te vengo buscando a ti.

-Te veo así, como muy contenta, ¿no?

-Sí, es que estaba hablando con mi padre

y tía, le va superbién. -Déjate de padres.

Te vengo a hablar de Jairo.

Sabía que te iba a gustar al, aunque fuese chiquitín.

-Oye, que no es chiquitín, ¿eh? Es normal.

Lo que pasa es que yo soy un poquito alta, ya está.

-Vamos a dejar las medidas, mejor. -Mejor.

-Cuéntame, ¿cómo fue el beso? ¿Normal, bueno, sosillo?

-Olga, te lo he contado ya todo por teléfono.

-Me da igual, por teléfono no puedo ver la cara de tonta

que se te queda. Mira, tienes babas. -¡Anda, no te flipes! ¡Déjame!

-Venga, cuéntame, ¿cómo fue? ¿Cómo se te acercó?

-Pues fue lo más normal del mundo.

No sé, estábamos ahí,

estaba ayudando con unas cositas de bricolaje

y... tal..., cual...

-Claro, o sea, lo más normal, ¿no?

"ay, Jairo, ayúdame a poner esta estantería.

Pero acércate más para poder sentir tu energía".

-¿Pero tú eres tonta? ¡Que no hagas eso, tía!

¡Gilipollas! ¡Pues no, no fue así!

No, no sé, fue todo un caballero y se ofreció.

-Pues sí, tía, es un caballero. Sí.

Y, aprovechando la coyuntura del momento,

pues estamos muy cerca y...

pues me besó.

-¡Tía, como me alegro!

Pero vamos a ver, ahora, ¿qué? ¿Estáis juntos?

-Pues muy buena pregunta porque no tengo ni idea.

No, llevo sin verle y sin hablar con él ni nada desde ayer.

-Huy, pues lo vamos a averiguar superpronto.

Me voy a hacer ejercicio.

Hasta luego, chicos. -¿Chicos?

-Hola.

-Hola.

Yo pensaba que te habías muerto o algo.

-¿Quién, yo? ¿Por qué?

-Pues no sé, esperaba que igual me hubieras mandado algún mensajito

para desearme un buen día en el trabajo.

Yo tampoco te he llamado porque he estado muy liado.

-Bueno, no te preocupes,

si no tienes la obligación de llamarme ni nada.

-Si no es obligación, es por gusto.

¿Sabes que no pude dormir anoche pensando en el beso que nos dimos?

-¿En serio?

-Pues claro.

¿Es que no se nota que estoy loquito por ti?

-No sé, un poquito, ¿no?

Tres chocolates con porras para la mesa uno, por favor.

-Mira la mesa tres, que ha pedido la cuenta.

-Voy. Serían 9,50.

Muy bien, muchas gracias.

-¿Has visto cómo se ha llenado el bar?

-Tenías tú razón y tus comentarios por internet han dado sus frutos.

-Más que mis comentarios, lo que ha funcionado ha sido tu pizarra.

-Que no, que la clientela está pidiendo lo habitual.

Si el desayuno de oferta no lo ha pedido ni la mitad.

Que has sido tú la que ha salvado el bar.

-Que no, señoras, que no ha sido ni la una ni la otra.

Que ha sido el Cuarto poder.

-La prensa de nuevo al rescate.

Aquí está, el Cuarto poder.

Lee, lee. -¿A ver?

"El bar La Parra fue víctima de un boicot".

-A ver.

"Un negocio rival trató de desprestigiar al emblemático bar

liberando un roedor en el local

cuando La Parra se encontraba lleno de clientes

degustando su popular menú".

¿Qué te parecen mis epítetos? -¡Bueno!

-Emblemático bar, popular menú...

Pelín manipulador, ¿pero qué quieres que te diga?

Esto es lo que funciona. -Está muy bien.

-Si te fijas, en el cuerpo del artículo

digo claramente que tenéis todos los controles en regla.

-A los de La rotonda les has puesto a caer de un burro.

-Perdóname, hechos, nada más que hechos.

Ahí no hace falta adjetivos.

Que, por cierto, viniendo para aquí

me he pasado por la puerta de La Rotonda

y allí no había ni Dios.

A mí me huele a cierre inminente.

-Se lo merecen.

-¿Tú sabes lo que te mereces tú?

(PROTESTA) -Bueno, bueno, bueno.

-Bueno, y a partir de ahora en este bar

no te quiero volver a ver sacar la cartera para nada.

Tú aquí no pegas más. -Ah, no.

María, perdóname, qué va a decir la gente de mi imparcialidad.

-A estas alturas a mí la gente me da igual.

Que no pagas aquí más y punto.

Bueno, vale, oye, me dejo invitar, yo que sé,

a una ración de boquerones, ¿vale? Pero ahí me planto.

Lo único que he hecho es contar la verdad.

Es para eso para lo que me pagan, ¿sabes?

-Y encima integro. Vaya joyita se ha llevado Laura.

-Bueno, pues sí.

Pero tú tampoco andas corto, ¿eh? Que ella vale mucho.

-Ya, ya. No, sí, ya lo creo.

-¿Y desde cuándo estáis juntos?

-Pues no te lo vas a creer, pero desde que me dieron una paliza.

-¿Qué paliza? Muchacha, no me cuentas nada.

-Ah, claro, claro.

Te vas al Caribe, te pierdes toda la diversión.

-¿Pero qué ha sido eso de las paliza?

-Pues, a ver, es un poco largo de explicar, pero te lo resumo.

Había unos colgados de internet que la tomaron conmigo.

Me dieron una paliza y me mandaron al hospital.

¿Suena dramático? Pues no, pues no porque salí yo ganando.

¿Qué son unas cuantas cicatrices a cambio de una novia policía?

-Hombre, visto así...

¿Y qué, muy enamorados?

Ah... Ella, últimamente, está un poco rara.

-¿Rara, Laura? Mira que me sorprende.

-Ya, no, es que más, más de lo habitual.

-¿Que qué nos pasa? Esa es buena.

-Bueno, habla con ella, ¿no?

Si es que hacéis una pareja muy bonita

y sería una pena que lo dejaréis. -No, si por mí no va a quedar.

Hablaré con ella, claro.

Lo que no sé es si me va a contestar.

Gracias por venir, Claudia.

¿Qué tal está tu hijo?

Bien. ¿Está durmiendo?

Si, duerme como un bendito.

La verdad es que da gusto verle dormir.

Le voy a pedir al médico una de estas dosis para mí.

¿Tiene muchos dolores?

pero lo que más le molesta son los picores.

No me extraña, con las vendas, y no poder moverse, eso es lo peor.

Oye, ¿y se sabe algo de la mano? ¿Va a poder recuperar la movilidad?

No, todavía no se sabe nada.

Los médicos no se mojan,

unos dicen que blanco, otros que negro

y otros que es rosa o gambilla.

Esa incertidumbre es tremenda.

Sí, no lo sabes tú bien.

La verdad es que me quita el sueño.

Es que el dibujo lo es todo para Isra.

Bueno, bueno.

Mucho ánimo. Seguro que se recupera, ¿eh?

Y tú tómate los días que necesites.

Mira, la verdad es un par de días ahora me vendría muy bien, sí.

Pero no te los cojas libres, cógetelos de baja,

que te dejaron inconsciente

y eso no es moco de pavo y menos a tu edad.

¿Me está llamando viejo? Oye, que te llevo tres meses.

Que no, que te lo digo en serio.

que los golpes en la cabeza pueden tener consecuencias

que dan la cara días más tarde. Y eso... Que no, de verdad.

Tu míratelo bien y de trabajar, por el momento, nada.

¿Vale? Gracias, jefa.

Oye.

¿Has aprovechado para recuperar el tiempo perdido con tu hijo?

Sí.

Hemos hablado y le he podido pedir perdón.

La verdad es que ha sido muy comprensivo.

¿Os habéis reconciliado?

Sí, eso parece, Bueno, hasta me ha invitado a su casa

a conocer a su novio y todo.

La verdad es que se te ha cambiado la cara, pareces otra persona.

¿Ah, sí? ¿Y a quién me parezco?

Pues a un señor amable y simpático

con el que da gusto hablar sin que te muerda.

Hombre, me alegro mucho de todo corazón, de verdad.

La verdad es que te debo una disculpa.

Bueno, se lo debo a todos con los que me he cruzado en estos años.

Qué dices, hombre, qué dices. Sí.

Israel me ha hecho ver las cosas con otra perspectiva.

Me dado cuenta de que antes yo no vivía.

Antes iba dando tumbos lleno de ira.

Por eso me emborrachaba.

Estabas cabreado con el mundo. Sí, no lo sabes tú bien.

La había cagado tanto que no lo aceptaba.

Prefería pensar que el mundo estaba en contra mía

y me cabreaba con todo, me cabreaba conmigo mismo.

Estaba hecho un capullo.

Pero has salido de ahí, ¿no? ¿Eh?

¿Tú sabes lo difícil que es salir de eso?

¿Dejar la botella y llegar hasta aquí?

Te has tragado tu orgullo.

Te has plantado delante de tu hijo y le has pedido perdón.

Eso es muy grande.

El mérito no es mío.

El mérito es de amigas como Nacha y como tú,

que me habéis enseñado el buen camino

y no me habéis mandado a la mierda, como me merecía.

Ya está bien. Me voy a trabajar, tengo mucho que hacer.

Oye, ya sabes dónde estoy. (ASIENTE) En comisaría.

Sí.

Llámame, por favor, y me vengo para acá en cuanto sepas algo.

¿Es Guevara?

-Doctor, -Venía a hablar con usted.

Soy el traumatólogo de su hijo.

¡María! -¡Hombre!

-Me han dicho que ya estabas de vuelta

y quería pasarme personalmente para darte la bienvenida.

-Tú siempre tan detallista. ¿Qué tal estás?

-Bueno, ahí, vamos tirando.

No tan bien como tú, ya me gustaría a mí cogerme una semana

para poderme ir de vacaciones al Caribe.

-¡Anda! ¿Qué quieres tomar?

-Ponme un agua mineral, por favor. -Muy bien.

-¿Y qué tal todo en el crucero? ¿Todo bien?

-El crucero, maravilloso.

Todo el mundo tendría que hacer un crucero una vez en su vida.

Tú te lo podrías permitir y te alejarías del trabajo.

-Pues mira, no me vendría nada mal,

sobre todo con todo lo que ha pasado últimamente.

Fíjate que he estado a punto de poner un pie en el otro barrio.

-¿Qué me dices, qué te ha pasado?

-Siéntate, por favor.

Nada, un loco que se presentó en mi empresa

con una pistola y empezó a pegar tiros por ahí.

La de desgracias que han pasado en el barrio mientras no estaba.

Pero cuéntame bien eso, ¿quién fue? -Un tipo del que yo ni me acordaba.

Hice con él algún negocio hace mucho tiempo

y bueno, parece que se metió en algunos asuntos raros

y tenía serios problemas financieros.

El caso es que pensó que yo podría ayudarle

invirtiendo en su empresa,

pero cuando le dije que no me interesaba, pues eso,

se volvió loco y unos días después se presentó con la pistola

y lió la de San Quintín.

(RESOPLA) -Madre mía, Fernando.

¿Pero estuviste muy grave?

-Bueno, bastante.

Digamos que estoy vivo por medio centímetro.

Si la bala llega a pasar un poco más...

En fin, no quiero ni recordarlo. Ya pasó todo.

Ese hombre está muerto y yo, por fin, estoy recuperado.

-Madre mía.

Hay que ver cómo es la vida, ¿eh? Nunca sabemos lo que nos separa.

A esta edad pensamos que estamos de vuelta de todo y...,

y un día te ocurre algo y te pone toda la vida patas arriba.

-Sí, sí, yo no podría haberlo dicho mejor, la verdad.

-¿Por eso sabes lo que te digo?

Que hay que vivir cada día como si fuera el último,

-Yo estaba cagada con lo del viaje y, luego fíjate,

cambiar de aires me ha renovado,

me ha hecho sacudirme muchas penas del alma.

-No sabes cómo me alegra oír eso, María. De corazón.

-Y yo de que tú estés bien.

-Oye, ¿me perdonas momento?

-Claro que sí, hombre.

-Buenos días, Alicia. ¿Te importa si...?

¿Qué quieres?

Eh... Nada, mujer.

Solo quería felicitarte por la detención de Ordóñez.

Yo ya sabía que era buena persona,

pero por todo lo que estoy leyendo la prensa,

parece ser que el tipo era un auténtico indeseable, ¿no?

Ya veo, qué curioso es que todos los tipos

que se acercan a tu despacho terminan siendo criminales.

¿Algo más?

Eh... No, no, no. Solo...,

solo era eso, solo quería darte la enhorabuena.

Ya sabes que alguna vez yo he cuestionado vuestra labor,

que siento una gran admiración por vuestro trabajo.

Sobre todo por cómo habéis resulto este caso.

Yo no soporto ni a los racistas ni a los xenófobos

que van contratando a gente, a matones

para ir dando palizas a la gente por la calle.

Tranquilo, todo el barrio sabe

que Fernando Quintero es un filántropo.

Que si centro cívico, equipo de fútbol...

Otra cosa, no, pero el marketing se te da de maravilla.

Hay otras cosas que también se me dan bien.

Pero, a veces, las personas nos quedamos en los prejuicios

y somos incapaces de ver las cualidades de los demás,

¿no te parece?

¿Es rubio, moreno, calvo?

Tenía el pelo largo y...

No sé, no me acuerdo de nada. Fue todo tan rápido...

Me acuerdo de la navaja.

-Bien, la descripción de la navaja ya la tenemos

y la de la bandolera también,

pero nos ayudaría saber algo más sobre el atracador.

¿Podría ser un drogodependiente?

-No, no porque le ofrecí dinero y no quiso.

-A ver, a ver, a ver. ¿Cómo que no quiso el dinero?

-Ya, no le quise dar la bandolera porque llevo ahí media vida.

Le ofrecí la cartera, pero no me le quiso coger.

O sea que iba ex profeso por la bandolera.

-Eso parece.

-¿Recuerdas algún detalle más de lo que llevabas en la bandolera?

-Documentación, papeles del trabajo,

cosas de casos que tengo entre manos ahora, en el bufete.

Muchos confidenciales.

-Entiendo.

¿Puede ser alguien relacionado con alguno de esos casos?

¿Alguien que quisiera entorpecer tu trabajo

para ganar algún juicio?

-No sé, puede ser.

-¿Algún detalle más que recuerdes? -No, creo que no. Creo que no.

-Bien, pues ya que está aquí Elena,

ella terminará de tomarte declaración para que la firmes

y lo enviemos a la unidad que corresponda.

-Muchas gracias, Espe.

-¿Qué denuncia es esa? ¿Qué ha pasado?

-Pues que ayer me atracaron, me robaron la bandolera.

-¿Qué dices? ¿Cuándo?

No habían pasado ni cinco minutos desde que nos despedimos.

-No me digas. ¿Y cómo no me has llamado?

-Fue todo tan rápido que, no sé,

esta mañana cuando lo asimilé, vine a poner parte.

-Has hecho muy bien.

-La verdad es que me daba un poco de apuro.

Justo me atracan cuando cinco minutos antes

me podría haber defendido mi pareja.

Tengo que cogerlo.

¿Sí?

-"Sergio, soy Quintero.

Necesito reunirme contigo esta noche sin falta. Es importante.

-Ya. ¿Ha pasado algo? ¿Algún problema?

-No, tranquilo, esta noche te lo cuento.

A las 22 en mi despacho, si te viene bien".

-Vale, a las 22.

(SUSURRA) Isra.

Isra.

¿Me oyes?

Hola.

-¿Qué pasa?

-Que llevas casi todo el día durmiendo

y he venido a despertarte.

-¿Qué hora es?

-Deben ser casi las 19:00 de la tarde.

-¡Madre mía!

Me parece que esta noche no voy a pegar ojo.

-Bueno, por eso no te preocupes, que hoy me quedo contigo.

Además, me traído la "tablet", puedes ver películas o jugar o...,

o podemos charlar tuyo, ¿no?

-Y recuperar el tipo perdido.

Que todavía tenemos muchas cosas que contarnos.

-Eso es, sí.

-Lo importante es distraerme

para no pensar más de la cuenta en esto.

-Bueno, también quería que te despertaras

porque me ha dicho el médico

que venía a las siete a quitarte el vendaje

y a hacerte las primeras pruebas. -¿Ya? ¿Tan pronto?

No puede ser, esto necesita tiempo.

Y vas a hacer rehabilitación por un tubo,

pero bueno, hoy podrás saber si...

-Bueno.

Puedo dar más conferencias.

Y en la universidad alguna vez me han ofrecido dar clases.

Por ahí podría encontrar trabajo. -No Isra, no.

Esta mano va a volver a dibujar como que yo me llamo Elías Guevara.

Si este médico no te lo arregla, buscamos otro.

Tengo un dinero ahorrado. Buscamos al mejor médico del mundo.

Eso te lo digo yo, que soy tu padre.

(Puerta)

-Buenas tardes. -Buenas.

-¿Qué? ¿Listos para retirar ese vendaje?

-Cuando quiera, doctor. -Bien.

-Y quiero que mi padre se quede conmigo.

-Claro, claro. Sin problema.

Venga, vamos allá.

A ver.

-Cuidadito.

-Bien.

¡Muy bien! Tijeras.

Hermano.

¿Cómo lo ves? Dime la verdad.

Tío, pareces un camarero.

Camarero, ponme una copita de champán.

(LO IMITA) ¡Camarero! ¡Tonto!

Una copita de cicuta, te voy a poner.

¿Han empezado los carnavales y no me he enterado?

Te lo explicaré para que te enteres.

Cuando Paty me vea así, se va a caer rendida, ¿entiendes?

Ah, claro, que vas con Paty. Ahora lo entiendo.

Ahora, te voy a decir una cosa, escúchame bien.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Sigue estudiando, anda.

A ver si aprendes un poco de buen gusto.

¿Y dónde la vas a llevar?

Al concierto de Alejandro Sanz.

¿De dónde has sacado las entradas?

Si son de reventa, te habrá salido un pico.

Tengo mis contactos, chaval. Ah, vale.

Hoy va a ser tu noche, ¿no?

Si quieres te dejo la casa para ti.

¿Qué casa ni casa? Tienes que estudiar.

Además, ¿has visto mi cuarto? No, ni quiero verlo.

El colchón que tengo no está para invitar a nadie a nada.

He reservado un hotel por si canto bingo, ¿cómo lo ves?

Pues que estás que lo tiras. Solo te falta llevarla al Casino.

¿Crees que me he pasado con el hotel?

Vamos a ver, si se lo dices de antemano,

le puede sentar mal. Ya.

Pero si luego la cosa surge,

puede pensar que eres un chico previsor.

De todas formas, estas cosas están al límite siempre.

O quedas como un rey o quedas como un cretino.

No me tranquilizas un carajo.

Piensa que vas a quedar como un rey, hombre.

Bueno, me tengo que ir ya.

Así mejor, ¿a que sí?

Vale, deséame suerte.

Eso no te va a hacer falta, chaval. Eres un Batista.

Qué guapo, Jairo.

¿Tú has escuchado bien lo de la puerta?

"Que qué guapo, Jairo".

Díselo a tu novio, que me ha llamado camarero.

¿A que no? No.

¿Has quedado con alguien?

Sí, con Paty, la chica del gimnasio.

Fíjate si está coladito por ella que se viste de pingüino

para llevarla a un concierto.

No te rías de él por ser romántico.

Y dentro de poco te vestirás de pingüino.

Porque Montse y mi padre se casan

y no vas a ir a la boda con vaqueros y zapatillas de deporte.

Toma, la primera en la frente. ¡Por hablar!

Bueno, me voy.

Pásatelo bien. Tú, también.

Pues se me van a salir los ojos, pero bueno.

Ahora tengo algo bonito a lo que mirar, ¿no?

Además, esta noche tenemos la casa para nosotros solos.

Compórtate. Que, además, hoy te toca estudiar.

¿Pero si me porto bien me vas a dar un buen premio?

Lo que te voy a dar es un café cargadito.

Ponte a repasar que luego te voy hacer un test

y depende de los aciertos veremos qué tipo de premio recibes.

Tú sí que sabes motivarme.

¿Te duele mucho, hijo?

-Estoy bien.

No te estarás mareado, ¿no?

-¿Qué dices? Yo soy policía.

-¿Cómo lo ve, doctor?

¿La voy a poder mover?

A ver. Abre y cierra los dedos.

Despacito, ¿eh? Despacio.

-Venga, va. Venga. -Relájate.

-Relájate, qué es fácil es decirlo.

-Bueno, venga, tranquilo, si no tienes prisa,

Respira conmigo. Por la nariz y lo echas por la boca.

Así.

-Vamos a ver.

-Estoy tranquilo, papá, pero, por favor, cállate ya.

Déjame que me concentre. -Tranquilos, venga, venga.

Respira.

Otra vez.

-Vamos, hijo.

Venga.

Ahí, bien. Muy bien.

Ya está.

Muy bien.

-¿Has visto, papá? -Bien.

Vale.

Vale, vale, vale.

¿Se puede? Sí, sí, pase, pase.

Les dejo con él, pero no le cansen mucho.

-Gracias.

¿Te acuerdes de Miralles?

-Sí, era tu compañera de patrulla.

-Pues mira, aquí la tienes, todo una inspectora jefe.

La mandamás de la comisaría.

-Lo sé, sigo la actualidad del barrio por los periódicos digitales.

Ya veo que te han quitado el vendaje.

-Yo sabía que iba a salir adelante.

Es un luchador.

Tiene a quien parecerse.

Me alegro mucho, Isra, de verdad.

Ya sé que esa mano lo es todo para ti.

(Móvil)

Perdón. Es Nacha.

Perdón.

¿Sí?

Se le ve feliz.

Espera, que te ayudo. Vale, sí.

(SE QUEJA)

No te puedes imaginar lo que ha supuesto para él

este reencuentro contigo.

Bueno, imagino que como para ti.

Hay que ver cómo pasa el tiempo.

La última vez que te vi eras un crío.

Lo mirabas todo con muchísima atención

y siempre llevabas algo para leer.

¿Mi padre me llevaba a comisaría?

Sí, claro, ¿no te acuerdas?

Él siempre presumía mucho.

Decía que te fijabas en todos los detalles.

Estaba muy orgulloso.

Ya, hasta que dejó de estarlo.

Nunca ha dejado de pensar en ti.

Cuando os marchaseis, lo pasó muy mal.

No digo yo que no tuviera su parte de culpa,

pero la separación le hizo mucha mella.

Cayó en un pozo de autodestrucción del que le ha costado mucho salir.

Hemos tenido tiempo para ponernos al día.

Han sido unos años muy duros para todos.

Pero Nacha me ha asegurado que ahora es abstemio.

Sí, sí. Ha luchado mucho, pero ahí lo tienes.

Y aquí está su recompensa.

Ha recuperado a su hijo.

Y..., bueno,

quería darte las gracias.

Porque perdonar parece fácil, pero, a veces, no lo es.

Bueno. Para mí también era necesario cerrar la herida.

Tu padre es un gran hombre al que merece la pena tener cerca.

Lo sé.

Bueno, yo te dejo ya, ¿eh?

Hemos oído lo que ha dicho el médico, tienes que descansar.

¡Ah!

He traído tu libro para que me lo firmes cuando puedas.

Venga. Gracias.

Espera.

Te lo firmo ahora.

Pero...

(SUSPIRA)

Hola.

-Hola. ¿Qué haces aquí?

-Pues nada, que tenía una rueda de prensa aquí, en el Centro cívico,

y ya me quedo a cenar por aquí. ¿Estás muy liada?

-Pues sí, a tope, la verdad. -¿Un caso interesante?

-¿Qué estás, buscando carnaza sensacionalista?

-¿Yo? Siempre.

No, perdóname.

No tenía que haberte hecho esa pregunta.

Deformación profesional.

-Ando detrás de unos clonadores de tarjetas de crédito.

Últimamente, ha habido muchas denuncias

y creo que estoy cerca.

Se les da muy bien clonar tarjetas, pero dejan rastro en la red.

-Y tú estás ahí, como Pulgarcito, ¿no?

Siguiendo las miguitas de pan hasta dar con ellos.

-Bueno, es mi trabajo.

-Sí, claro, no, que...

Entiendo que estás superliada y por eso no me has cogido el móvil.

-Ah, no, es que lo tengo en la mochila.

Que tampoco era nada urgente.

Era, en fin, no sé, charlar.

-Ya.

¿Pues charlamos mañana mejor?

Que es un poco tarde y tengo mucho curro.

-Perfecto, pues...

¿Quieres que te traiga un café antes de...?

-No, gracias, ya he tomado uno.

-Oye, Laura,

¿estamos bien?

-¿Tú que crees?

-Hombre, yo te noto un poco fría conmigo, la verdad,

pero, como no dices nada, pues yo tampoco te he querido presionar.

Pero vamos, si tenemos un problema, lo lógico sería hablarlo.

-Sobre el papel, efectivamente,

cuando hay un problema es mejor hablarlo.

Lo que pasa es que el 90 % de las veces no sirve de nada.

Y juraría que esta es una de las veces.

-O sea que cierro la boca, me voy

y espero a ver si el problema se soluciona solo, ¿no?

-No es eso, lo que pasa es que ya lo hemos hablado

y no ha servido de nada.

-Espera, espera.

A ver, ¿todo esto es por el rollo ese de tener hijos?

-Exacto, sí, es por todo este rollo.

-Vale, perdóname, no tenía que haberlo dicho así.

-No, no pasa nada. Si es tu opinión y yo la respeto.

Seguro que, en algunos aspectos, tener un hijo es difícil.

Lo que pasa es que yo sí que quiero, tú, no,

así que sí, tenemos un problema y no creo que se nos soluciona hablando.

-Comprende que me ha cogido desprevenido.

¿Eh? Y es verdad, yo, a corto plazo, no tenía planes de ser padre.

-Lógico, yo tampoco me quiero quedar embarazada la semana que viene

ni el mes que viene y, si me apuras, tampoco el año que viene,

pero sí, quiero ser madre en algún momento.

¿Quieres hablar?

Pues vamos a hablar, Martín. Es muy simple.

Solo tienes que decirme si en algún momento,

a medio o largo plazo, tú te ves siendo padre.

-No.

Laura.

Un hijo es para siempre.

Y sí, la verdad, no me veo hipotecando mi vida

para cuidar de un crío.

Es posible que tenga otras prioridades:

trabajar, vivir,

disfrutar de la vida por una vez.

Disfrutar de ti.

Sin cargas, sin complicaciones.

Vale, no me refiero solo a cargas físicas o económicas,

es que son lazos emocionales que te atan.

-Pues entonces, tal como sospechaba, tenemos un problema de los gordos,

de los que no se arreglan hablando.

-¿Pero no crees que estamos teniendo esta conversación demasiado pronto?

Acabamos de empezar a salir.

Vamos a disfrutar un poco de estar juntos tú y yo

antes de plantearnos estos temas.

-No, Martín, has dicho que no, no has dudado en ningún momento.

No es una cuestión de tiempo.

Y no voy a estar esperando a ver si cambias de opinión.

Está muy clara tu postura.

-¿Entonces? -¿Entonces?

Pues nada.

Tan amigos.

-¿Me lo estás diciendo en serio?

O sea, ¿que es un ultimátum?

¿O te digo que quiero tener hijos o, si no, cortas conmigo?

-No es ningún ultimátum, yo no quiero que cambies de opinión.

Tú no quieres tener hijos y yo no te voy a obligar a tenerlos.

-Es que no lo pudo creer. ¿Estamos cortando porque...?

-Porque tenemos proyectos vitales diferentes.

No tiene ningún sentido seguir

si no estamos de acuerdo en algo tan importante.

Y mejor dejarlo ahora, antes de hacernos daño.

Y perdona si soy tan fría, pero... tengo mucho trabajo.

Oye, oye,

que me ha encantado hablar contigo.

Sí. Me ha hecho mucha ilusión que me llamaras.

Cuídate mucho, ¿eh?

Cuídate muchísimo.

Sí.

Yo también.

Venga.

Venga, un beso muy grande, ¿eh?

Adiós.

Adiós.

(SUSPIRA)

-María, te tengo que preguntar.

¿Quién era?

-Un conocido del viaje.

-Pues el conocido te ha dejado con la sonrisa puesta.

-Sí, es que es muy simpático, cuenta muchos chistes.

-¿Sí? Qué bien. ¿Y te ha contado uno ahora?

-A ver, no le des más importancia, que no la tiene.

-Pues yo creo que sí, ¿de dónde ha sacado el número del bar?

¿Se lo has dado tú o lo ha sacado de internet?

-Vamos a ver, ¿me estás interrogando?

-¿Yo? Qué va. ¿Interrogarte?

¿De dónde era?

-Pero bueno, ¿a qué viene esa pregunta?

-¿Dominicano, venezolano, puertorriqueño?

-Pero bueno, ¿por qué no puede ser español?

-¿Cubano?

(SE RÍE) Ay, no me digas que es cubano.

María, ¿te has echado un novio cubano?

-Que no. Bueno, a ver, sí.

Pero no. -¿Sí o no? ¿En qué quedamos?

-Que sí, que es cubano, pero que no es mi novio.

-Bueno, ¿pues cómo es?

¿Es guapo? No sé... Enséñame una foto, a ver.

-¿Qué foto?

-Hombre, digo yo que durante esa bonita relación que habéis tenido

os habéis echado una mísera foto.

-A ver, vamos a relajarnos.

-Ya, si ya decía yo que te estaba notando un brillo en la mirada...

-¿Pero qué brillo, qué mirada?

Anda, termina de recoger que nos vamos para casa.

Pero sabemos que, tarde o temprano, me lo terminarás contando.

-Y dale con el tema.

Anda, tira por ahí.

¡Te has vuelto una cotilla!

(SE RÍEN)

Pasa, Sergio. Gracias por ser tan puntual.

-Qué menos, es usted mi mejor cliente.

-Y a los buenos clientes hay que saber cuidarlos, ¿verdad?

-Por supuesto.

Bueno, cuénteme a qué se debe que me cite a esta hora tan particular.

-Veo que te has olvidado, no has traído tu bandolera.

Creí que siempre la llevabas encima

cuando se trataba de alguna cita o alguna reunión de trabajo.

-Algo me decía que esto no iba a ser una reunión de trabajo.

-Bueno, no te voy a poner a redactar ningún documento

ni te voy a pedir que me asesores sobre cualquier asunto legal,

pero, en cierta forma, sí, es una reunión de trabajo.

-Usted dirá.

-Verás, Sergio.

(CARRASPEA) Eres un abogado brillante.

De primera línea.

Debes de serlo sea tu edad, si a tu edad, siendo tan joven,

ya formas parte como socio del bufete Ocaña,

uno de los bufetes de abogados más importantes de Madrid.

-He tenido suerte.

Estuve en el lugar indicado en el momento justo.

Y bueno, también tuve el coraje de aprovechar la oportunidad

cuando la vi. -Sí, sí, sí.

Creo que ya te voy conociendo bastante bien.

No tengo ninguna duda de que hiciste eso así.

Siempre que puedes sacar beneficio de algo,

no lo dudas ni un momento, atacas directamente, ¿no?

-Lo dice como si fuera algo malo. -No, no tiene por qué serlo,

siempre y cuando no olvides cuáles son tus prioridades.

Es usted mi mejor cliente.

-Sí, lo sé.

Pero ahora también tienes un socio nuevo.

Y, si no me equivoco, por lo que me han comentado,

parece que estás empezando una nueva relación,

estás saliendo con una chica nueva.

No sé si todo esto te puede estar distrayendo.

-¿Cómo sabe lo de mi nueva pareja? -Porque yo lo sé todo, Sergio.

¿O crees que voy a poner mis negocios en manos de alguien

sin conocerlos perfectamente, sin saber quién es

y con quién anda?

-No debe preocuparse por ella.

Sé muy bien separar lo personal de lo profesional.

Puede que sepas hacerlo.

¿Sabes? Lo que sí me llama la atención y me parece curioso

esta fijación que tienes tú por las inspectoras de policía.

-¿Me ha citado a estas horas de la noche

para hablar de mi vida sentimental? (RECHISTA)

-Rebaja el tono, Sergio.

Nadie que esté en una situación como la mía

quiere tener cerca a la Policía.

-Descuide, sé tomar mis precauciones.

-¿Ah, sí? -Sí.

-¿Estás seguro?

-Ahora lo entiendo todo.

Un atracador que no quiere dinero. Lo envió usted.

¿Se puede saber qué es lo que estaba buscando?

No estaba buscando nada en concreto, pero sí sabía

que ahí dentro me podría encontrar algo bastante jugoso.

Pero, si te soy sincero,

lo que he encontrado me ha sorprendido y mucho.

Sí, Sergio, no pongas esa cara de póquer,

sabes perfectamente de lo que te estoy hablando.

¿Qué hacía ahí esa prueba de paternidad?

No hace falta que mires, Sergio.

Sigue ahí.

Yo solo me he quedado con una copia.

-Menuda sorpresa, ¿no?

-La vida te da muchas sorpresas, sí.

-Espera, un momento.

-No, no tenía ni la más mínima idea.

Pero lo que sí quiero saber ahora mismo

es cómo has llegado a descubrirlo tú.

Hasta dónde has tenido que llegar o dónde has tenido que hurgar

para encontrar algo así.

-Me lo puso usted en bandeja al obligarme a cenar con tía Inma.

Fue ella la que soltó la bomba.

Yo solo pedí un informe para confirmarlo.

-¿Y cómo conseguiste mi ADN y el de Alicia?

Hay 1000 maneras.

-¿Se lo has dicho a alguien?

-Alicia no sabe nada.

-Te voy a repetir la pregunta, Sergio:

"¿se lo has dicho a alguien?".

-Un abogado joven como yo

nunca llegaría a ser socio de Ocaña abogados

si no tuviera una buena baza que jugar.

-Ah, claro, claro, claro.

Ahora encaja todo. Has chantajeado Marcelino, ¿no?

Se lo dijiste y, por eso, no tuvo más remedio

que admitirte como socio del bufete.

Es eso, ¿verdad? -Así es.

Pero tranquilo, Marcelino jamás le contará Alicia

que él no es su verdadero padre.

porque si Alicia se entera por cualquier otra persona

o por cualquier medio que no sea yo,

te juro que te machaco la cabeza.

-No me impresiona, esto solo son negocios.

Para mí lo más rentable era decírselo a Marcelino.

Para Marcelino, lo más rentable es callarse.

Y, para usted,

es más rentable llevarse bien conmigo.

Me he encontrado con gente muy rastrera a lo largo de mi vida,

con mucha.

Pero, desde luego, tú te llevas la palma.

Eres un maldito buitre indeseable.

-No, solo soy un superviviente. Igual que usted.

que Alejandro Sanz tocara la guitarra en plan flamenco también.

-Claro, si él empezó así.

Pero eso no llena una plaza de toros

-Bueno, tú te sabías la canción de "Corazón partido" enterita.

-Claro, si yo soy un romántico. Ya te lo he dicho

-Está guay este sitio, ¿eh?

-¿Sí, te gusta?

-Sí.

-Estuve a punto de no reservar porque no quería ir de sobrado.

-Sobrado, no. Previsor.

-Eso es.

Mi madre decía que mejor prevenir que lamentar.

-Sí, pues espero que lo dijera en un contexto distinto, porque vamos...

Pero eso tiene que ser carísimo, ¿no?

-No es para tanto.

Y, si no, me quedo un mes comiendo arroz blanco

y ya está, lo arreglo.

(SE RÍE) -O sea que invitas tú.

-Pues claro que invito yo, Paty, claro que invito yo.

que me pasado yo soñando con una noche como esta contigo?

-Bueno, esta vez te dejo,

pero porque es una noche especial y lo tenías todo muy bien preparado.

-Yo por ti hago lo que sea.

-Muchas gracias por esta noche.

Me lo he pasado muy bien.

-Pero no lo digas así, que parece que te vas a ir ya.

-¿Irme?

Ni mucho menos.

Mira, yo he tenido muy mala suerte en todo el tema del amor.

No paro de meter la pata y se me da fatal.

-Paty, ¿te crees que yo soy un experto en amor?

Si tú me conoces perfectamente, yo mucho hablar, mucho fardar,

pero, a la hora de la verdad, soy un buenazo.

-Pues eso es lo que quiero.

Alguien que no me haga sufrir.

-Yo lo único que quiero hacerte es feliz.

¿Qué le pasa a Olga, que está que muerde?

porque le he dicho que no vaya tan rápido con Quico.

Claro, es justo lo que no quiere escuchar.

Igual te he predispuesto en contra de Quico.

-No entiendo que no se fíen de mí, si apenas me conocen.

-A ver Quico, no es que no se fíen de ti,

es que mi madre pues preferiría que fuésemos más despacio.

-Me estoy dando cuenta de que cada vez me gustaría más

pasar más tiempo con la gente que realmente me importa en la vida.

-Lo dices por tu hijo, ¿no?

-No lo digo solamente por él.

No sé, no me hagas caso, María. Creo que tengo un día tonto.

Verás, Alicia. Creo que es absurdo que sigamos manteniendo esta guerra

que estamos teniendo entre tú y yo.

Porque, lo quieras o no,

tú y yo fuimos las personas más importantes en su vida.

Estoy seguro de que tu madre estaría muy feliz

si tú y yo nos llevásemos bien.

-No sabía que Jairo podía ser un chico tan, tan dulce.

Increíble, Olga.

-Me alegro. Y ahora estáis juntos, entonces, ¿no?

-Pues no lo sé, la verdad es que no hemos hablado de eso.

Pero yo supongo que sí, ¿no? No sé...

-Hombre.

(ASIENTE) Es una medallita de la virgen del Carmen.

No es que yo sea muy religioso, pero es un objeto muy especial.

Servirá para protegerte.

-Además de buenos recuerdos,

me voy a llevar un trocito de la historia de nuestra familia.

-Pero bueno, ¿tú qué haces aquí?

Si ayer mismo estábamos hablando por teléfono y estabas en Cuba.

-En el aeropuerto internacional de La Habana.

-¡Pero bueno! -¿No te alegras de verme?

-Claro, sí.

Lo que pasa que no te esperaba, no sé.

-Pues no parece tan poca cosa esta quemadura.

-Prometiste no ser alarmista.

-Estaba friendo unas patatas para una tortilla

y le di al mango sin querer y se me volcó el aceite.

¿Tú no ibas a cambiar el chip con Quico?

Lo he cambiado hasta que me dijo que la herida estaba creciendo

y en ese tipo de quemaduras no es normal.

En las de aceite, por lo menos.

Estás en modo policía buscando indicios de fraude.

¿Quieres que te ayude con la investigación?

Estoy en modo médico que hace bien su trabajo.

Eso es en lo que estoy.

Ahora, no estaría de más que miraras en los archivos,

por si acaso está fichado.

-¿Estás alterada o me lo parece a mí?

Tengo un rebote importante.

¿Y por qué? ¿Qué ha pasado?

Nada, que me vuelto a encontrar a Quintero en La Parra

y se me ha revuelto el estómago.

No sé qué le ha dado por decir que se quiere llevar bien conmigo.

Joder, ¿y ahora este qué querrá? No se lo cojas, pasa de él.

No, prefiero cogérselo.

Si no voy a estar toda la noche pensando en la llamada.

Me gustaría que hablásemos para intentar rebajar la tensión

entre nosotros y llevarnos algo mejor, no sé.

Mira, Quintero, de verdad,

no tengo ganas de escuchar más tonterías por hoy.

Solo quiero decirte una cosa, no será más de un minuto.

  • Capítulo 122

Servir y proteger - Capítulo 122

19 oct 2017

Tras descubrir que es el padre de Alicia, Quintero se muestra amable con la inspectora pero ella, ajena a la verdad, continúa su tensa relación con él. Quintero devuelve el bolso bandolera a Sergio y éste le confiesa cómo chantajeó a Marcelino para que le hiciera socio del bufete Ocaña.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 122 " ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 122 "
Programas completos (143)
Clips

Los últimos 669 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Nuevo Capítulo 140 Completo 53:05 86% pasado viernes
    Capítulo 140 pasado viernes Alicia y Rober siguen tras la caza de los descuideros que roban a ancianos. Martín, continúa destrozado por la muerte de Laura, quiere colaborar en esa investigación con la policía. Pa...
  • Nuevo Capítulo 139 Completo 54:31 86% pasado jueves
    Capítulo 139 pasado jueves La comisaría se prepara para despedir a Laura con honores en un acto que presidirá el Ministro de Interior. La aparición del Lupas, uno de los colaboradores callejeros de Rober, destapa un ca...
  • Nuevo Capítulo 138 Completo 54:20 82% pasado miércoles
    Capítulo 138 pasado miércoles Tras encontrar a la inspectora Laura Escalada asesinada en un parque, Elías y Nacha comunican la fatal noticia en la comisaría. Alicia se enfrenta a Sergio. En La Parra, Salima cree haber encontrado...
  • Nuevo Capítulo 137 Completo 53:47 91% pasado martes
    Capítulo 137 pasado martes Tras reconciliarse con su padre, Alicia descubre que Sergio fue quien le dijo que ella era hija de Quintero y que usó esa información para chantajear a Marcelino. Rober se enfrenta a Elías po...
  • Nuevo Capítulo 136 Completo 54:33 93% pasado lunes
    Capítulo 136 pasado lunes Miralles pone en marcha un operativo para acabar con el cabecilla de la red yihadista. Además sospecha que hay algo raro en la desaparición de Elena y decide investigar. Marcelino decide hablar con ...
  • Capítulo 135 Completo 56:01 77% 10 nov 2017
    Capítulo 135 10 nov 2017 Miralles intentar alejar a Lorena del fanatismo islámico y trata de descubrir quién ha sido su captor. Sergio trata de que nada le incrimine tras la muerte de Elena. Elías, preocupado, decide...
  • Capítulo 134 Completo 53:42 73% 09 nov 2017
    Capítulo 134 09 nov 2017 Miralles decide emplearse a fondo en la investigación sobre un posible captador yihadista en el barrio. Elías decide cerrar la investigación sobre la venta de artículos robados por Int...
  • Capítulo 133 Completo 56:30 78% 08 nov 2017
    Capítulo 133 08 nov 2017 Miralles encarga a Nacha y Elías el caso de una web de internet que vende artículos de segunda mano que han sido robados. Por otra parte, Espe informa a Miralles de un posible nuevo caso de captaci&...
  • Capítulo 132 Completo 55:58 93% 07 nov 2017
    Capítulo 132 07 nov 2017 Alicia ha descubierto el más terrible secreto sobre su vida: es hija de Fernando Quintero. Sergio continúa secuestrado por Elena, que está a punto de cumplir su venganza. Jairo comienza a ten...
  • Capítulo 131 Completo 51:44 92% 06 nov 2017
    Capítulo 131 06 nov 2017 La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que...
  • Capítulo 130 Completo 52:57 89% 03 nov 2017
    Capítulo 130 03 nov 2017 La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que...
  • Capítulo 129 Completo 51:52 77% 03 nov 2017
    Capítulo 129 03 nov 2017 La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que...
  • Capítulo 128 Completo 53:56 90% 31 oct 2017
    Capítulo 128 31 oct 2017 Los policías creen que tienen pillado a Quintero. Sergio, que cada vez se encuentra peor de salud, decide visitar al médico. Elena se preocupa pues teme que su plan contra el abogado se malogre. Sal...
  • Capítulo 127 Completo 55:56 92% 30 oct 2017
    Capítulo 127 30 oct 2017 La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que...
  • Capítulo 126 Completo 53:36 82% 25 oct 2017
    Capítulo 126 25 oct 2017 La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que...
  • Capítulo 125 Completo 51:52 90% 24 oct 2017
    Capítulo 125 24 oct 2017 La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que...
  • Capítulo 124 Completo 54:48 93% 23 oct 2017
    Capítulo 124 23 oct 2017 La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que...
  • Capítulo 123 Completo 55:20 84% 20 oct 2017
    Capítulo 123 20 oct 2017 Israel y Elías se despiden, reconciliados al fin. María recibe la visita sorpresa de Reynaldo, un apuesto cubano. Jairo y Paty están emocionados tras la primera noche que han pasado juntos. T...
  • Capítulo 122 Completo 54:59 83% 19 oct 2017
    Capítulo 122 19 oct 2017 Tras descubrir que es el padre de Alicia, Quintero se muestra amable con la inspectora pero ella, ajena a la verdad, continúa su tensa relación con él. Quintero devuelve el bolso bandolera a ...
  • Capítulo 121 Completo 54:09 81% 18 oct 2017
    Capítulo 121 18 oct 2017 La investigación sobre las agresiones homófobas da sus frutos. Elías e Israel abordan la conversación que tienen pendiente. María regresa a Madrid. Ibarra y Marcelino le dicen a...