www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
4242119
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 108 - ver ahora
Transcripción completa

Sole ha venido a denunciar la desaparición de su hija.

Estaba con las preguntas del protocolo.

-No sé nada de ella desde anoche

y me da miedo que le haya podido pasar algo.

Vamos a mi despacho y me lo explicas tranquilamente.

Muy bien. ¿Por dónde empezamos?

Reconstruid lo que hizo al salir de casa

y después vais al cine Texas, que es donde supuestamente estuvo,

y averiguáis si alguien la vio.

Ya tenemos la certeza, es una metástasis en el cerebro.

-¿Por qué sufrir tanto en mis últimas semanas?

-Porque no van a ser las últimas.

Te vas a someter al tratamiento y te vas a casar conmigo.

Bueno, ¿cómo ha ido?

-Muy bien, según lo previsto.

-¿Cómo te encuentras?

-Montse, soy yo.

-Lo siento. No le conozco.

-¡Amnesia!

-Sí, es por culpa de un edema.

-Pero bueno, a ti sí te recuerda.

-Sí, tiene una amnesia retrógrada

que afecta a los recuerdos antes de la operación.

No puede recordar lo cercano, pero sí los hechos anteriores.

-A su hijo debería gustarle recibir su felicitación.

-Para nada, si lo odia.

-Yo la cagué bien cagada con mi hijo y ahora lo único que puedo

y debo hacer es respetar sus deseos.

-Se cambió el apellido del padre por el de la madre.

Ahora se apellida Carrillo. -Veré qué puedo hacer por él.

-Ten cuidado, Nacha, ten cuidado.

-¿Por qué no ponemos el contador a cero?

Pero que conste que no voy a parar de persistir

hasta que logres contactar con tu hijo.

Si él supiera lo buena persona que eres.

-Israel me ve como me ve.

Y, además, tiene razón, le fallé como padre

y eso es difícil de arreglar.

-¿Has dejado a tu mujer? Me he ido de casa.

No ha sido fácil separarme de mis hijos.

Es muy complicado olvidar a una persona de un día para otro,

sobre todo si esa persona ha sido importante para ti.

Lola, te quería y, de verdad, te sigo queriendo.

¿Puedes dejar de mentir, Emilio? Estoy harta de tus mentiras.

Lola, lo hacía para protegerte.

¿Para protegerme a mí de qué? ¿De quién?

De mi suegro.

Lola, de verdad, te hubiera destrozado.

Por eso te dejé. No sé qué decir.

Me gustaría que me dijeras que algún día podrás perdonarme.

He estado tan hecha polvo estas semanas

que no puedo pensar con claridad.

-Supongo que habéis hablado con Fredy, ¿no?

-El amigo de tu hija. Al menos antes iban bastante juntos.

-Se supone que Fredy era su amigo, ¿no?

¿Entonces por qué dice que no sabe nada?

Pues porque, probablemente, no sepa nada.

El chico se ha mostrado colaborador en todo momento.

-El Fiti ha vuelto al barrio.

El Fiti quiere acabar lo que empezó.

Si te cruzas con él, no dirás ni una palabra.

¿Quieres meterme miedo? ¿Que no duerma bien o qué?

Te digo lo que pienso.

-Esto es el Atlas, ¿no? -Sí, eso pone fuera.

-Vengo buscando a un amiguete que se pasa por aquí.

-Un amiguete, ¿no? ¿Y cómo se llama? -Se llama Jairo.

-Le conozco, pero no tiene un día fijo para venir.

¿Cómo te llamas? -Nada, tranquilo. Ya daré yo con él.

Mis agentes han estado haciendo averiguaciones

en el cine Texas. Sí.

También han revisado las cámaras de seguridad

y Fátima no aparece en las imágenes.

Bueno, eso significa que...

Eso significa lo que significa.

Únicamente que no estuvo en el cine, ¿eh?

Que me mintió

porque tenía otro plan.

¿Pero cuál?

No sé. Lo averiguaremos, no te preocupes.

(Música emocionante)

Supongo que todavía no sabes quién soy, ¿verdad?

-No estoy segura.

-Hola.

-Hola, Antonio, mi amor.

Qué bien que has venido.

-¿Cómo estás, Montse?

-Mejor ahora que te he visto.

Pero respóndeme a una cosa.

Ven.

Acércate.

¿Quién es este señor?

Me suena mucho, pero no le ubico.

-Marcelino Ocaña, abogado.

-Ah, ya, del bufete Ocaña.

Ese es un bufete muy importante, ¿verdad?

¿Y por qué está aquí?

-Ahora lo que tienes que hacer es descansar,

que ha sido una operación dura.

Tienes que reponerte.

-La verdad es que tengo mucho sueño.

-Bueno, pues a dormir.

Cuando te despiertes, todo irá mejor.

-¿Por qué dices eso?

¿Ha habido alguna complicación? -No, todo ha ido bien.

-No teníamos que haber cogido la moto, ¿verdad?

¿Vale?

Buenos días.

Buenos días.

Tienes cara de cansada.

Sí, la verdad es que he dormido fatal esta noche

dándole vueltas a lo que hablamos ayer.

Y también entiendo que estés enfadada conmigo

después de mentirte en un momento dado.

¿Enfadada contigo? No, Emilio.

En todo caso estoy enfadada conmigo misma

por la cantidad de injusticias

que he cometido contigo por despecho.

Lola, no te lo tengo en cuenta.

Hasta se me ha olvidad ya.

Además, te comprendo perfectamente.

Te amenacé con dejar la UFAM,

te acusé de hacerme sentir fatal, de...

creerte que yo era de tu propiedad...

No hace falta que los enumeres, me voy a enfadar al final.

Y tú todo este tiempo protegiéndome.

No me hubiera perdonado

que mi suegro hubiera tomado represalias contra ti.

Lo siento.

No te preocupes.

Cuando decidí mentirte

y separarme de ti, sabía perfectamente que me ibas a odiar.

No es justo.

yo tampoco he podido pegar ojo en toda la noche.

¿Por?

Llegué tan agotado al hotel

que pedí la cena al servicio de habitaciones.

Como no llegaba, llamé por teléfono

y, como ni por esas, al final tuve que salir de la habitación.

¿Y?

Me había equivocado de número y el jeta de la habitación

de al lado se estaba poniendo morado a mi costa

y tuvimos una buena bronca en el pasillo.

Total que, al final, cuando me llegó la cena,

tenía tan mala leche que se me había pasado el hambre

y las ganas de dormir.

Se me había olvidado esto.

¿El qué?

Que al final siempre me arrancas una sonrisa,

aunque no me la merezca.

Quién lo diría, en la comisaría, ¿eh?

¿A qué te refieres?

A nada, a que nadie de esta comisaría

pensaría que puedo provocar una sonrisa.

Eso es porque nadie te conoce como yo.

-Eh... Perdón.

¿Puedo pasar?

Bueno, creo que ya has pasado, ¿no?

Disculpe, soy la inspectora en prácticas, Elena Ruiz.

Un agente me ha indicado que este era su despacho

Es usted el comisario Bremón, ¿verdad?

Sí, inspectora, sí.

Es que antes he entrado al despacho de una tal inspectora Escalada

y casi me gruñe.

-Laura Escalada, sí. Tranquila, que ladra, pero no muerde.

Comisario. Luego seguimos.

(SUSPIRA)

Cierra y pasa.

Relájate, no estamos en el cuartel.

Sí, señor.

Con que me llames comisario, me sirve, ¿eh?

Voy a llamar a la inspectora jefe para decirle que estás aquí.

Te querrá presentar a tus compañeros.

¿Voy a tener que hablar en público? Tengo miedo escénico.

Tranquila, será un público reducido.

Distrito Sur es una comisaría pequeña,

que tus compañeros te conozcan cuanto antes.

Señor, eh..., comisario,

será muy pequeña, pero tiene fama de ser una de las más duras.

No es para tanto. Vale.

De todas formas, estoy convencida de que estoy en el sitio idóneo

para aprender. Espero estar a la altura.

Con las referencias que tengo tuyas, no tengo la menor duda.

Claudia, hola, escucha.

Ya está aquí la inspectora en prácticas.

34.

35.

38.

39, 40.

¿Pasa algo?

-Nada, ¿por qué?

-Porque me miras muy serio, parece que las hago mal.

-No.

Ayer se coló un tío que debía ser amigo tuyo

en el gimnasio. Menudas pintas traía.

-¿Se cuela un quinqui y tiene que ser colega mío?

-No hace falta ser adivino.

Entró preguntando por ti.

-Espera, que todavía sé quién es. ¿Cómo dices que era?

-Pues así, desgarbado, con cara de cabreado, con una cresta...

-¿Era así como nervioso al hablar? -Sí.

Y traía un olor a porro que no veas. Sabes que no me gusta en el gimnasio.

-¿Qué te dijo exactamente?

-Nada, me preguntó por ti, le dije que no estabas.

Le pregunté cómo se llamaba y salió corriendo.

-No hace falta el nombre, sé quién es.

Si vuelve por aquí, avísame que yo hablo con él.

-Vale. Jairo, ¿todos tus amigos son así?

-¿Me vas a dar consejos ahora?

-No, no es por meterme donde no me llaman,

pero, la verdad... -Vale.

Escucha. Yo no soy como ese tío.

Y nunca juntaría a Paty con gente así, ¿vale?

-Vale.

Muy bien los abdominales. -Muchas gracias.

(SE RÍE)

-Qué susto me has dado, Paty.

-Perdona, es que eras un blanco muy fácil.

¿Qué te pasa?

-¿A mí? Nada, mírame, estoy chorreando.

Oye, te acuerdas de que hemos quedado, ¿no?

No. ¿La discoteca?

La Red Star, me llamaste tú para quedar esta noche.

-Red Star, hemos quedado a las nueve, sí.

-Hemos quedado a las diez. -Mejor a las nueve, ¿no?

-Bueno, vale, pásate por el gimnasio y así nos da tiempo a tomarnos una.

-Perfecto.

Ahí le has dado, Paty.

-Oye, Jairo, tío, ¿qué te pasa?

-No me pasa nada, Paty, estoy perfecto.

Porque no sé, parece que no tienes ganas, ¿no?

Como si no te hiciera ilusión el plan.

-¿Que tengo cara de...? Pero si no es un plan, es un planazo.

Nos lo vamos a pasar como Dios.

-Entonces no me vas a fallar, ¿no? -Llevo meses esperando esta cita.

No me la perdería por nada del mundo, guapa.

-¡Anda! Hasta luego.

¡A ver, por favor! Por favor, un poquito de silencio.

Venga, Elías, Elías. Vale, así, muchas gracias.

Voy a presentaros a la nueva inspectora en prácticas.

Elena Ruiz.

al principio estarás rotando por todos los departamentos.

Ruiz ha conseguido las máximas calificaciones

y tiene muchas ganas de aprender,

así que espero que seáis todos muy generosos

porque de nosotros depende que salga de Distrito Sur

siendo una inspectora tan brillante, eficaz y profesional

¿Eh?

¿Algo que añadir?

No, que...,

que tengo muchas ganas de empezar a trabajar,

que espero estar a la altura

y... que gracias.

Fíjate bien en esta, que está más verde que tú cuando llegaste.

No te pases, que llegar el primer día no es fácil, créeme.

El primer día es el fácil, luego viene lo duro.

Elena, puedes sentarte.

Vamos a ver.

Alicia Ocaña. Elena Ruiz.

Róber.

Bueno, vamos a hacer un repaso.

Elías, ¿cómo lleváis el tema del alunizaje?

-Pues muy bien, ya sabemos quién es el tipo

y le estamos siguiendo la pista para cazarle.

Vale. ¿Lola?

-Estoy con un taller de prevención de violencia de género

Cuando tengamos el calendario, te lo damos.

-Con las charlas, nos quedamos cortos.

Róber y Alicia, necesito reunirme con vosotros

para el tema de la desaparición de Fátima.

Íbamos a ir a las barrancas a investigar el robo de cobre.

Sí, ayer ingresaron en Urgencias al tío Paco

por descarga eléctrica masiva.

Creemos que puede tener en su casa el cobre.

Bueno, pero eso se lo vamos a pasar a Antúnez.

A vosotros os quiero con el tema de Fátima, ¿vale?

-Miralles, es cosa mía o las nuevas son cada vez más jóvenes.

-Ay, qué va, Elías, eres tú, que cada día estás más viejo.

-Elías Guevara. Bienvenida a Distrito Sur.

-Gracias.

-Bienvenida, Elena. Nacha Aguirre. -Gracias.

Bueno, parece que hay muy buen ambiente, ¿no?

Estoy deseando empezar.

Primero estarás con Espe en Atención al ciudadano,

luego veremos en qué departamento haces más falta.

Vale.

No, no, que me da rabia haber estado tan cortada en la presentación.

Qué impresión se han llevado de mí.

En dos días te habrás hecho con la comisaría

y les hablarás de tú a tú.

Además, a mi equipo no le pido un máster en Comunicación,

les pido trabajo, integridad y llevarse bien con los compañeros.

Cada uno tiene su carácter,

pero, cuando les miro a los ojos, sé quiénes son

y eso es fundamental para mí.

Cuando llega alguien nuevo, siempre le pregunto lo mismo:

"¿Qué te llevó a ser policía?".

Mi vocación de servicio público,

mi instinto para proteger a los más débiles

y, sobre todo, ponerme a disposición de los ciudadanos

Ya veo.

Una respuesta de manual.

Gracias. No me las des.

Espero que cuando termine tu andadura en Distrito Sur,

me des una respuesta de verdad.

Tu respuesta.

Gracias, Salima.

¿Te está llamando Eugenio?

-Sí. -Cógelo, por mí no hay problema.

-No es una llamada, es un código.

-¿Cómo así?

-Es que como está hasta arriba de trabajo y casi no puede llamar,

aprovecha momentos sueltos en los que se acuerda de mí

y una llamada perdida es "te quiero" y dos, "te echo de menos".

-Ay, qué mono, por favor.

-Ya sé que es una cursilada.

-Bueno, un poco cursi sí que es,

pero supongo que todo el mundo en la vida

merece ser cursi con alguien, ¿no?

-Bueno, tú seguro que encuentras a alguien muy especial.

(SUSPIRA)

-Hola, tienes una llamada perdida. ¿No la has visto?

-Ah, pues no, acabo de verla, lo siento.

-Ah. Nada, que quería comentarte algo

y prefiero que sea ahora, que no estás con Elías.

-He encontrado información sobre su hijo, el de Elías

y, como te dijo Max, sigue viviendo en París,

trabaja como dibujante de cómics y se hace llamar Israel Carrillo.

-Carrillo, el apellido de su madre, ya ves.

Ni en eso quiere tener nada que ver con su padre.

-Te he mandado toda la información por mail:

dónde vive, dónde trabaja...

-Pero es que yo no sé qué hacer con esa información.

-Bueno, eso ya es cosa tuya.

No sé, yo he ayudado en lo que he podido.

Y, por lo que más quieras, yo no he dicho nada.

No quiero ni que nos vea juntas porque es muy listo.

-Es zorro viejo y se huele todo. -Sí.

Bueno, me voy antes de que aparezca.

-Te debo una.

-Hasta luego, Laura. -Chao.

-Hola, Nacha. -Hola, Max.

-A ti quería yo verte.

-Anda, hoy estoy muy solicitada.

No voy a poder ni tomarme mis tostadas.

-A partir de ahora solo vas a tener ojos para mí.

-¿El Campeonato amateur femenino de Distrito Sur lo anuncian ya?

-Sí, lo han adelantado, por eso lo están promocionando.

-¿Cuándo peleo?

-La semana que viene.

-No, Max. ¿Cómo así?

¿Solo una semana para prepararme? ¡Es imposible!

-Venga, Nacha, no hay nada imposible.

Además, he conseguido que lo hagan en el Atlas.

Tú eres mi apuesta, no puedes fallarme.

(RESOPLA)

-Venga, a por todas.

-Sí. -Esa es mi chica.

Salima, un botellín.

Fátima, 18 años.

Hija de divorciados.

La madre, Soledad, vecina del barrio.

El padre, Omar, ciudadano marroquí residente ahora en Estados Unidos.

La chica siempre ha vivido en Distrito Sur.

La madre puso la denuncia cuando vio que la niña no volvía del cine.

Cine al que no fue, como hemos comprobado.

Según la madre, es el principal sospechoso de su desaparición.

He hablado con él personalmente.

De hecho, coge un vuelo a Madrid desde Estados Unidos.

Llegará mañana.

La madre le acusa de secuestro y él viene aquí corriendo.

Una cosa es que diga que va a venir y otra verle.

Pronto saldremos de dudas.

¿Cómo se ha tomado el padre que la exmujer le acusara?

Pues como una rabieta, una reacción visceral.

Tienen muy mala relación.

La cosa es bastante reciente, apenas un año,

desde que él se fue a vivir a Estados Unidos.

La madre y la hija se quedaron a vivir en el barrio.

¿Y te fías de la madre? Qué preguntas haces, Róber.

No me fío de nadie. Pues por eso digo.

Porque muchas veces los culpables son los propios denunciantes,

que les sirve como cortina de humo.

Sí, hay muchos asesinos que lloran a sus víctimas en el funeral

de forma pública, pero no creo que tenga que ver.

Yo diría que el sufrimiento de Sole es real,

pero tienes razón, Róber, no podemos bajar la guardia.

Hay que ampliar el rango de búsqueda.

Posibles enemigos del entorno: compañeros, profesores, novios...

Hemos hecho algún tanteo, pero aún era pronto.

No habían pasado ni 24 horas.

Muchas veces estos críos se van de sus casas

por un enfado con los padres.

Ya, pero...

ahora que ha pasado más tiempo,

empiezo a pensar que, verdaderamente, ha ocurrido algo.

Tengo un pálpito que no me gusta nada.

Aunque tampoco podría daros una respuesta lógica.

A mí con eso me vale, Claudia.

A mí me vale y me sobra.

Yo te he visto destapar cosas donde nadie las veía.

Ya, pero vosotros no sois Bremón.

Necesito convencerle de que ponga todos los medios al alcance.

El tiempo corre en nuestra contra.

Claudia, tengo que hablar contigo.

-Señora, por favor. No he podido pararla.

Tranquila, Espe. Puedes retirarte.

Tranquilízate, Sole. No puedo tranquilizarme.

Mira lo que he encontrado.

¡El móvil de Fátima! Espera, espera.

¿Cómo va a salir mi hija de su casa sin su teléfono?

¿No te parece muy raro?

A ver.

Ponlo aquí. Has hecho muy bien en traerlo inmediatamente.

Se lo vamos a pasar a nuestra Unidad de Investigación tecnológica.

Aprovecho para presentarte a la inspectora Ocaña

y al oficial Batista. Ellos llevan el caso.

Encantada de conocerla, Sole.

Quiero que sepa que estamos haciendo lo posible por encontrarla.

Bueno, me imagino que ya habéis dado con mi exmarido, ¿no?

Sí, yo he podido hablar con él personalmente.

Pero no tenemos motivos para sospechar de Omar.

Bueno, si le conocieras como yo, no dirías eso.

Sole, ya que está aquí, ¿le importa si la interrogamos?

¿A mí? ¿Y eso por qué?

Lo que tenía que contestar ya lo he contestado 20 veces.

¡Tienen que salir a buscarla y encontrar al que se la ha llevado!

Por supuesto, Sole, lo vamos a hacer.

Pero si nos concediera 30 minutos,

quizá podamos ayudarla a recordar cosas importantes,

Llévale esto a Laura. Venga.

Confía en la Policía, ¿eh? Siéntate.

(Puerta)

Venga.

(SUSPIRA)

¿Seguro que no lo has visto, tío? ¿Nadie te ha dicho nada?

No me estoy emparanoyando, Paco, no.

No digas nada, pero la poli ha recibido un soplo.

Sí.

Y hoy mismo me han dicho que había un tipo muy raro preguntando por mí.

Por las pintas solo podía ser el Fiti.

¿No le puedes decir por lo menos al Tote o al Cholo

que te den un toque si saben algo?

Me extraña mucho que no haya dicho nada en el polígono.

Vale, pues llámalo cuanto antes, porfa.

Venga, hermano, que me fío mucho de ti.

Un abrazo, tío.

-¿Qué haces aquí? -¡Jefe!

¿Qué tal?

-¿Ha pasado algo de lo que me tenga que enterar?

-No, son... cosas de colegas.

Movidas mías, no se preocupe.

-Ya.

Jairo, lo que te afecta a ti, me afecta a mí.

-Lo sé, pero esto no, de verdad.

Son detalles feos que tiene la gente, pero yo me ocupo.

-Muy bien, como tú quieras.

Verás, si te he hecho llamar es

porque nos ha entrado un encargo de última hora en la empresa.

Hay que hacer un transporte de mercancías a Segovia esta noche.

-¿Mercancía, mercancía?

-Sí, mercancía, mercancía. Todo legal.

Se trata de un cliente nuevo que quiere transportar mercancías

de alta gama y yo le he dicho que voy a poner al frente

a mi hombre de mayor confianza.

-Qué bien.

-¿Se puede saber qué demonios te está pasando?

-Esa mercancía no parece tan importante, ¿no?

Por muy de alta gama que sea.

La puede supervisar otro.

Silvia o Nacho, que están currando muy bien.

-¿Quién eres tú para decidir lo que es importante

en esta empresa?

Transportes Quintero podrá ser una tapadera,

pero es de primer nivel y así tiene que seguir siendo

a los ojos de todo el mundo, ¿está claro?

-Se lo digo directamente.

Después de muchos meses dando caña, dando, caña, dando caña,

por fin esta noche ha querido quedar conmigo la Paty,

la chica que me gusta.

-Paty, se trata de eso, de una chica.

Eso es lo que te tiene tan descentrado, ¿verdad?

¡Esto no es un maldito patio de colegio!

¡A ver si te enteras!

Esto es un negocio muy serio.

Mira ese sillón.

Siéntate, vamos.

¿Dónde vas tan rápido?

Tú eres mi mano derecha, Jairo.

Eres mi hombre de confianza.

Así que, si te quieres sentar ahí,

tendrás que estar a la altura, ¿te queda claro?

-Me queda claro, don Fernando. Estaré a la altura, se lo juro.

-Eso espero.

Así me gusta.

Lárgate.

(RESOPLA)

¿Tienes algo de Fátima?

Si hablamos de adolescentes,

la pregunta no es si hay algo, sino si hay algo útil.

Tengo un caos de chats, de redes sociales,

de "youtubers", apuntes...

Pero bueno, lo típico de una chica de 18 años.

¿Y has encontrado algo útil?

Me he centrado en las tres últimas semanas

y he utilizado palabras claves

para cribar conversaciones conflictivas.

Ya sabes, "zorra", "cerda", "hija de...".

Bueno, los tíos no son muy originales.

Los clásicos, vaya. Sí.

He podido aislar una conversación con un tal Pope,

un chico de su clase con el que, al parecer, salía.

Su madre juró que no tenía novio,

pero tampoco conocía a su mejor amigo, Fredy.

Las madres a veces viven en su mundo.

¿Y qué sabemos de ese tal Pope?

Pues míralo tú misma.

La puso verde tanto en chats privados como en redes sociales.

En público, es lo peor que te pueden hacer.

¿Sabemos cuáles son los motivos?

Adivínalo, lo típico a esa edad.

Despecho, ella no le hacía ni caso.

Peor, salió con él durante dos semanas

y luego lo dejaron

y él se lo tomó como una ofensa personal.

De todas formas, yo me pregunto si esto de la evolución es verdad.

La gente cada vez es más troglodita y primaria.

Son igual de burros que siempre.

Lo que pasa es que antes nos ponían verdes

en las paredes de los baños o los recreativos

y ahora, con apretar un botón...

¿Sabemos por qué rompieron?

Fátima habla poco de eso.

Le dice que ya no siente lo mismo y que corta la comunicación con él.

Supongo que eso enfadó mucho a Pope

y le preguntó sin éxito por los motivos.

Bueno, entonces tenemos un sospechoso.

Puede, pero antes me gustaría comentarte algo.

(SUSPIRA) A ver, no sé si es demasiado sutil

y no servirá de nada, pero cada vez que leo los chats,

me da la sensación de que hay una enorme desconocida y es Fátima.

Está rodeada de gente, pero en el fondo está sola

e incomprendida. Ya.

Gracias, Laura, nos estás ayudando un montón.

Y todo lo que puedas seguir sacando de ahí es oro.

Oro, sí.

En medio de tanta basura.

Sí, además de con ese chico, Pope, nos ayudaría poder hablar

con la orientadora escolar de Fátima.

Vale, pues así lo hacemos.

Venga, me mantengo a la espera.

Pues sí, en Atención al ciudadano recibimos las quejas,

sugerencias, denuncias... Lo que quieran comunicarnos.

-Siempre que sean no urgentes, ¿verdad?

-Así es. También hablamos con asociaciones de vecinos,

comerciantes... -Colectivos de inmigrantes, supongo.

-Te lo sabes mejor que yo, ¿no?

-Y tenéis la unidad de la UFAM, ¿no?

-Sí, eso lo lleva la oficial Ramos.

Oye, ¿de verdad que no has trabajado antes

en la oficina de Atención al ciudadano?

Te la conoces mejor que yo.

-No, no, yo solo me sé la teoría, que es como no saberse nada.

¿Qué, te ha tocado empezar por Asuntos internos?

Atención al ciudadano. Sí, esa es la tapadera.

Pero tiene una ficha completa de todos.

Espe, ¿ya le has contado quién está enrollado con quién?

-Pues no porque prefiero que lo descubra ella,

que es más divertido.

¿Ya sabes dónde te apetece hacer la siguiente rotación?

-Por mí me pasaría por todas las unidades,

pero la que más me llama es la UFAM.

Lola es la caña, vas a aprender mucho con ella.

Se implica mucho con las víctimas, así que está todo el día estresada.

-Debe ser muy duro.

Y, sobre todo, mezclar trabajo y vida personal.

-¿Cómo?

-No, digo que debe ser difícil dirigir una unidad así

y ser pareja del comisario.

Espe, hay que ver lo cotilla que eres.

¿Yo? Luego dices.

-Te juro que no he dicho nada. -Ah, ¿que no son pareja?

-No, el comisario está casado y tiene dos hijos.

-Ah, pues perdón, no he dicho nada.

-Y...

¿de dónde te sacas tú eso?

-Pues fue una deducción personal.

Pero vamos, he visto que he metido la pata,

así que no digáis nada.

¿Cómo una deducción, si acabas de llegar?

¿En qué momento los has visto juntos?

Pues está mañana, a primera hora,

cuando he entrado en el despacho del comisario.

Estaban los dos hablando de algo de trabajo,

pero los pequeños detalles hablaban por sí solos.

No puedo evitar fijarme en esos detalles.

Muy bien, es lo que hace un buen policía.

-¿Y qué pequeños detalles eran esos?

-Al entrar, me he fijado en las manos del comisario.

Lo que me llama la atención de un hombre son las manos.

-Y a mí, y la boca también. Bueno, quiero decir... Sigue.

-Bueno, pues he visto que tenía la marca de un anillo

en el dedo anular de la mano derecha,

que puede indicar una separación reciente.

Y luego la ropa, estaba un poco arrugada

para ser tan primera hora de la mañana.

También me fijé que tenía una mancha en el traje.

Eso podría indicar que ha dormido fuera de casa,

que está fuera temporalmente...

Bueno, y si a eso le sumamos la actitud entre los dos...

-Pues mirada fija, húmeda,

sonrisa sin forzar, tenían como rubor en las mejillas los dos.

Bueno, y, al entrar, a Lola le noté un tic de ocultación.

Sí, estaba nerviosa, se tocaba el pelo...

Me dio la sensación de que ella era la razón de la separación.

Y luego está la proxémica, claro.

Proxémica, la situación de los elementos en el espacio

y qué significan.

Vamos a ver, por ejemplo, vosotros dos ahora.

Mantenéis cierta distancia conmigo porque no hay confianza todavía.

Y tú, Espe, estás con los brazos cruzados

porque estás decidiendo si creerme o no creerme.

(SE RÍE)

Vamos a ver, cuanto mayor es la amistad,

más aumenta el área de confort que tenemos con personas cercanas.

Por ejemplo, la oficial Ramos y el comisario

tienen una cercanía muy natural,

pero muy íntima para ser dos compañeros de trabajo.

A mí eso me hace pensar que ha habido una ruptura previa

de una barrera física mayor, un beso, por ejemplo.

Por eso me dio la sensación de que estaban enamorados,

pero si decís que no es así, yo no vuelvo a hablar del tema

y espero que vosotros tampoco lo hagáis, por favor.

Menuda crack, la nueva.

Ya la he liado, ¿verdad?

-Hombre, mujer, no,

pero, a partir de ahora, este tipo de deducciones

sobre los compañeros mejor te las ahorras.

O mira, no, mejor me las cuentas a mí

y te digo si vas bien encaminada o no.

Que te lo digo por tu bien,

para que no metas la pata. -Claro, claro.

-¡Un minuto!

-Paty, me tengo que ir a estudiar.

-Der verdad, qué pesada estás con estudiar, chica.

-Claro, como esta semana total

solo tengo el examen más importante de mi vida...

-Vamos a ver, ¿qué tienes que estudiar para un examen de cocina?

¿Marcas de microondas? -Marcas, no.

Tengo que estudiar recetas y un montón de técnicas

porque no puedo mirar el móvil cuando me pregunten algo

como si fuese una paleta.

A ver si no me van a dejar el móvil.

-Bueno, va, tienes razón.

Si es importante para ti, también lo es para mí.

-Gracias.

-Cuéntame cosas. ¿Tienes algo pensado, algo especial?

-Bueno, había pensado en experimentar.

Les quiero dejar con la boca abierta.

¿Tú estás segura de eso?

¿Pero en plan "León come gamba", como en "Masterchef"?

-¡No, no, no!

En plan sabores mediterráneos con texturas orientales.

A ver qué te parece.

Había pensado en hacer ravioli invertido

con romero y curry en rabo de toro con arroz.

-No tengo ni idea de lo que me acabas de decir,

pero solo de escucharte he engordado tres quilos.

-Con lo que tengo dudas aún es con el postre.

-Si eso es mi favorito. Dime, que yo te las resuelvo todas.

-No, Paty, no te digo nada ya. Sal de ahí, que eres muy pesada.

-Bueno, pero cierra los ojos.

¿Los tienes ya cerrados? -¡Sí!

(CANTA DE FORMA SENSUAL)

-¿Qué, qué te parece?

-"Tó" buena, "tó" buena, si yo lo sé.

20 euros en las rebajas. ¿Cómo te quedas?

¿Qué te pasa?

No te gusta.

Me queda grande. ¿Qué es, qué te pasa?

-No, le queda grande a Jairo.

-¿Qué dices?

-Hombre, Paty, pues que el chico lleva mucho tiempo detrás de ti

y tú vas a la primera cita así vestida...

-¿Cómo que así vestida?

¿No estarás insinuando que estoy provocativa?

Olga, para nada, ¿eh?

Esto es elegante, es chic, es clásico.

-¿Pero qué haces vestida así?

Además, estoy haciendo tu trabajo. Esto deberías hacerlo tú

y no estar probándote trapitos en el gimnasio.

Bueno, tengamos la fiesta en paz. Toma.

-¿Pero cómo que trapitos?

¿Te piensas que esto es un trapito?

-Ya, ya. Bueno.

¿Adónde vas a ir con eso puesto?

-Hoy se sale, me voy a la Red Star. -¿La Red Star?

No será con el tal Jairo ese, ¿no?

-Eh... -¿Paty?

-Mira, tengamos la fiesta en paz, que tú lo has dicho.

Jairo me tiene que gustar a mí, no a ti y punto.

-Mujeres...

-¿Me lo parece a mí o has puesto a tu padre bien firme?

-Mi padre, perro ladrador, poco mordedor.

Augusto, mire, imagine si a mí me gusta estar durmiendo

en una habitación de hotel a 10 minutos de mi casa.

No, no, no es deprimente, es muy, muy deprimente.

Pero de verdad que la situación era imposible

porque cuando ya no estás enamorado de alguien

no puedes seguir por lástima.

Sí, por lástima, o lo que es peor aún, por chantaje.

Oye, Augusto, un momento, haz lo que quieras.

pero tus amenazas y tus cabreos solo empeoran las cosas

y lo pone más difícil para tu hija y, sobre todo, para tus nietos.

Bueno, pues piensa un poco en ellos.

A ver, más razón para mí. Si te importan tanto,

deberías pensar que son los más beneficiados

en que esta guerra acabe.

Vale, adiós, adiós. Adiós.

Disculpa, Emilio, no he podido evitar escucharte.

¿Quieres que te deje solo un rato? No.

Era tu suegro, el exDAO, ¿no?

Sí, si no fuera por don Augusto Contreras,

mi matrimonio habría terminado de forma pacífica hace mucho tiempo.

En fin, ¿hay algo nuevo de la desaparecida?

La chica lleva más de 24 horas sin dar señales.

Nadie sabe nada de ella y la madre ha encontrado el móvil en casa.

Bueno, ¿le ha echado un ojo Laura?

Sí, al parecer podría haber un exnovio implicado.

Al menos tenemos un hilo del que tirar.

Vengo del instituto de Fátima.

He hablado con el exnovio, Pope, y la orientadora.

¿Cómo reaccionó el chico?

Ha confesado que estaba muy pillado y lo pasó fatal cuando le dejó.

Y que la humilló lo que quiso por redes sociales, pero hasta ahí.

Bueno, eso no es poco, ¿eh?

A ver, el chaval parecía muy arrepentido

de todo el daño que le había hecho.

Sí, sí, todos lo parecen.

Me ha asegurado que no sabía nada de ella.

¿Qué opinas?

La orientadora dice que es muy buen estudiante

y que se porta bastante bien.

Ella cree que vivió con pena su gran desamor.

Te he preguntado qué opinas tú.

Miralles, yo creo que el chaval se ha comportado como un idiota,

pero le creo.

Vale. Hablaré con la orientadora.

Cristina Feijóo se llama. Sí, sí, la conozco.

Olga siempre me ha hablado muy bien de ella.

Se implica con los alumnos.

A ver si nos puede arrojar luz sobre Fátima.

Justo venía para acá porque tenía clase

y apenas hemos hablado con ella de Fátima.

Vale, pues en cuanto llegue, me avisáis.

Perfecto. Sí.

(Puerta)

Comisario, estarás de acuerdo conmigo

en que hay que iniciar una investigación exhaustiva:

interrogatorio del entorno próximo, registro de su habitación,

vuelta al instituto y necesitaré a Laura a tiempo completo.

Claudia, ¿por una chica de 18 años que lleva 24 horas desaparecida?

Esto es algo más que una fuga voluntaria.

Está bien, Claudia, lo que necesites.

Una sola condición.

En cuanto no lo veas claro, te retiras.

Esto puede ser un escándalo o no ser nada

y no podemos paralizar la comisaría por nada.

Vale, gracias.

Suerte y que aparezca pronto.

Ojalá.

(SUSPIRA)

(RESOPLA)

(Móvil)

Jairo, por favor, dime que no me has dejado tirada.

-"Paty, si quieres no te lo digo, pero sería mentirte.

Lo siento en el alma, pero no puedo ir.

-Mira, como broma está bien, ¿vale?

Si me la hubieras hecho hace 20 minutos, me habría reído,

pero ahora no tiene gracia, Jairo,

así que, por favor, aparece por la puerta

bien vestido, bien peinado

y con zapatos por primera vez en tu vida.

-"Ojalá fuera una broma.

Estoy de camino, pero de camino a Segovia

con las misas zapas de la oficina".

-Pero bueno, ¿tú hoy no salías antes?

-"Salía, pero mi jefe me ha colado un marrón a última hora

y no he podido decirle que no. Lo he intentado".

-Jairo, no te escucho bien.

-"Sí, es que acabo de pasar por el túnel.

Escucha, Paty.

En mi vida me ha jodido tanto perderme algo.

Te estoy imaginando toda guapa esperándome en el gimnasio

y me estoy dando cabezazos en el salpicadero de la furgoneta".

-Bueno, tú por eso no te preocupes, que...

si tampoco me he arreglado tanto en verdad.

Es mejor que no vayamos

porque nos mirarían raro en el Red Star y eso, así que...

-"Aunque llevases un saco serías la más guapa de la discoteca.

Escucha, pienso compensártelo, ¿vale?

De hecho, se me acaba de ocurrir un plan cojonudo.

¿Tienes algo que hacer el próximo...?".

-¿Jairo?

-Buenas, bellezón.

-Eh... Estamos cerrados, tendrás que volver mañana.

-Tranquila, si es una pregunta, guapa.

-Ya. ¿Papá, sales de una vez que vamos a llegar tarde?

Tú no te has vestido así para salir con tu padre.

Tú eres amiguita de Jairo, ¿verdad?

-Márchate y déjame en paz, por favor.

-Hay que ser muy tonto para dejar que una niña como tú

se vaya solita a casa con su papi. ¿sabes?

-Eso a ti no te importa. Lárgate.

-Y si no, ¿qué?

¿Se lo vas a decir a tu papi?

¿O se lo vas a contar al tirillas de tu novio?

¡Eh, trae, hombre!

Si yo también soy amigo de Jairo, ¿qué te crees?

Lo que pasa es que no sé nada de él.

-Ponte a la cola porque yo tampoco sé nada de él.

-Ay, ¿que no me puedes ayudar, mi niña?

Pues yo te ayudaría a lo que hiciera falta, ¿sabes?

¡Vete, lárgate o llamo a la policía ahora!

-Vale, tranquila. -¡Vete, fuera!

-Vale.

Antonio, ya sé que tengo que tener paciencia, pero...

-"Pronto volverá a la normalidad.

Como te expliqué, son cosas que pueden pasar".

-Sí, volveré al hospital a ver qué tal sigue.

He venido al bufete porque tengo el despacho desatendido.

-"Ve informándome, Marcelino, y ánimo".

-Gracias.

(Puerta)

¿Qué haces aquí?

-¿Sabes qué, Marcelino?

Extraño este bufete.

Para mí ha sido un sitio muy especial.

Un sitio en el que aprendí mucho de ti, por supuesto.

-Lo dudo. Yo no enseño a mi gente a traicionar.

-¿De verdad tenemos que estar tan enfadados?

¿Qué tal si dejamos de remover el pasado?

Seamos positivos.

Hablemos de futuro.

-¿Qué futuro?

-He estado siguiendo de cerca la actividad del bufete.

Sé que González ha estado buscando mi sustituto sin éxito.

Algunos compañeros de mi promoción han pasado por aquí,

pero la cosa no ha funcionado.

-Después de la que nos jugaste,

andamos con mil ojos antes de contratar a nadie.

-Bien hecho.

Pero, sinceramente, por mucho que busquéis,

no vais a encontrar a nadie mejor que yo para ese puesto.

Por eso

quiero que sigamos donde lo dejamos.

Pero esta vez a un nuevo nivel, seamos socios.

-¿Cómo? -Como lo oyes.

A partir de ahora no solamente nos vamos a tutear,

sino que vamos a estar de igual a igual.

-Tú estás loco. -De eso nada, amigo mío.

Lo tengo todo muy bien pensado.

Vamos a unir recursos y llevaremos a este bufete a lo más alto.

-A ver, no le pillo la gracia.

Pero está claro que es una broma de muy mal gusto.

¡Quiero que te vayas ahora de aquí!

-¿Esa es tu respuesta a mi proposición?

-Si esperabas otra es que estás muy mal de la cabeza.

-Marcelino,

siempre tan seguro de ti mismo.

Pensando que lo sabes todo.

Pero hay tantas cosas que no sabes.

Y la ignorancia es tan peligrosa.

-¡Fuera de mi despacho!

-No sabías que Carmen te engañaba con tu amigo Fernando.

Ni siquiera sabes toda la verdad sobre Alicia.

Antes que nada,

quiero que quede clara una cosa, Marcelino.

Todo esto solo lo hago porque quiero trabajar contigo.

Pero no me has dejado otra opción.

Adelante, Marcelino.

El tiempo es oro.

Abre esa carpeta y descubre aquello que has ignorado durante tantos años.

-¿Qué montaje es este? -No es un montaje.

Son pruebas científicas y verificables

de que Alicia

no es tu hija.

Ella es hija de Carmen y de otra persona.

La persona que tú más odias en este mundo,

Fernando Quintero.

(RESOPLA)

(Puerta)

Adelante.

Inspectora jefe, preguntan por usted.

-¿Se sabe algo, Claudia?

Siéntate, por favor.

Bueno.

La investigación va avanzando. Poco a poco, pero va avanzando.

El comisario ha dado máxima prioridad

y tengo a media comisaría trabajando en esto.

Yo misma he aparcado lo demás para dedicarme al caso.

Te lo agradezco.

Pero, Sole, no podemos avanzar si el entorno más próximo a Fátima

no nos dice la verdad.

Lo sabía.

Sabía que mi exmarido iba a decir una mentira detrás de otra.

Ese hombre no ha dicho una verdad en su vida.

No estoy hablando de Omar.

Estoy hablando de ti.

¿Cómo? ¿De mí?

Hemos estado en el instituto de Fátima

con sus profesores.

Por su carácter retraído ya sabemos que no tenía muchas amistades,

pero Cristina, la orientadora, consiguió que se abriese con ella.

Y, a pesar del secreto profesional, ha creído conveniente

revelar algunas cosas.

Sabes por dónde voy, ¿no?

Al parecer, no os llevabais muy bien, discutíais mucho.

Incluso llegaste a darle una bofetada.

Se lo contó a su orientadora.

Claudia,

ya sabes que Fátima es mi única hija.

Es mi niña.

Cuando era pequeña estábamos tan unidas.

Nos reíamos tanto.

Nos llevábamos genial.

Nos contábamos todo.

Pero un día cambió y ya no era ella.

No creas, Olga también nos lo pone muy difícil a su padre y a mí.

No, no es lo mismo.

Antonio y tú os queréis, os apoyáis.

Omar y yo... Nuestra casa era un infierno.

(SUSPIRA)

¿Qué pasó con Fátima?

No lo sé.

Simplemente cambió.

Empezó a ocultarme cosas,

a alejarse de mí.

A mentirme.

Y todo fue peor cuando su padre y yo nos divorciamos.

Las peleas eran ya casi a diario.

No sabes,

ni te imaginas cómo me hablaba a veces.

Me amenazaba con que se quería ir con su padre,

que a mí no me aguantaba.

Un día llegó a decirme

que le daba asco respirar el mismo aire que yo.

Mi propia hija.

Ese día le di el bofetón.

Me dolió a mí más que a ella.

No sabes cómo me arrepiento.

No sirvió de nada.

Solo para empeorar todo mucho más.

Fátima me ignoraba, me despreciaba.

¿Cómo se puede vivir así, Claudia?

Por favor, créeme.

Yo soy incapaz de hacerle daño a mi hija.

Yo solo quiero que vuelva a casa.

Claudia, es mi niña.

Tranquila, Sole, no te estamos acusando de nada.

Qué me vas a decir a mí de educar a una niña.

Y más a esa edad.

Pero...

estamos trabajando con la hipótesis

de que se ha querido ir voluntariamente

y necesitamos comprender el por qué.

No.

Te lo he dicho desde el principio.

Está con su padre.

que Omar está volando en estos momentos hacia España.

No creemos que tenga nada que ver.

Entonces, ¿dónde, dónde se ha podido ir?

No lo sé.

Lo único que te puedo prometer es que llegaremos hasta el final.

Esto no tiene ningún sentido.

Alicia tiene 26 años.

Quintero y Carmen no se conocían cuando....

-No, Marcelino, siento ser yo quien te lo diga,

pero ellos fueron pareja

antes de que llegaras a la vida de Carmen.

-Acababa de salir con un chico y...

no, no me dio detalles y...

yo estaba tan ciego

que tampoco quise insistir.

-Y ese chico era Fernandito Quintero.

Al parecer, cuando entró en la cárcel, cortaron

y ella, que era muy lista,

prefirió buscar su futuro a tu lado.

-¿Cómo sabes todo esto?

-Quien tiene la información, tiene el poder.

-Te he preguntado que cómo sabes esto.

-Tía Inma.

De la boca de los borrachos y los niños salen las verdades.

Imagina a alguien tan infantil como ella

con cuatro Negronis en el cuerpo.

Pura verdad al cuadrado.

Alicia no tiene por qué saber nada de esto.

Si aceptas mi propuesta,

guardaremos este secreto para siempre

y cada cosa

podrá seguir estando

en su lugar.

-¿Cómo eres capaz de sacarle provecho a algo así?

¡Eres escoria!

-Marcelino.

¿Tú qué haces aquí?

¿Quieres que te saque a patadas a la calle?

-No, está bien.

Déjanos solos, por favor.

-¿Seguro? -Sí, por favor, González.

Ya me encargo yo.

-Ya le has oído. Ya se encarga él.

-Cierra al salir, por favor.

(Puerta)

-Veo que empiezas a tomar decisiones sensatas.

Tienes un día para asimilar y encajar todo esto.

Quiero mi respuesta.

Tengo la sensación de que pronto vamos a ser socios.

¿Es usted Omar, el padre de Fátima? Sí, soy yo.

Encantada. Soy la inspectora jefe Miralles.

Entonces ha quedado todo claro.

Esta es la parte más complicada, pero si tienes cualquier duda

Con esto no había ninguna complicación.

-¿Cómo que mi exmarido ha llegado?

Ah, vale, vale, sí.

Ahora mismo voy a comisaría.

-¿No hay algo que podamos hacer para volver a llevarnos bien?

¿Después del daño que nos has hecho a mi padre y a mí?

Yo no te he hecho nada, Alicia.

No, claro, y tu amiguito Quintero tampoco, ¿no?

-Estos dos tienen algo, ¿no?

Sí, pero ahora Alicia está con otro.

-Sí, con Róber.

Este guaperas está celoso a más no poder.

-Te necesito ahora más que nunca.

Por favor, no me dejes solo.

Hola, Montse.

¿Sabes quién soy?

-Escucha, lo siento mucho. El baboso ese se llama Fiti.

-¿Y qué quiere ese Fiti de ti?

-Una tontería. Al Fiti se le ha metido en la cabeza

que le he traicionado, pero no hice nada.

-Te juro que todo lo que te digo es verdad.

Es más, ¿sabes qué voy a hacer?

Me voy a salir de aquí, voy a ir al barrio

y voy a buscar al Fiti y a cantarle las 40 por molestarte.

-¿Pero tú estás loco?

¿Cómo voy a ser socio de una persona que me está chantajeando?

-A lo que tú llamas chantaje, yo lo llamo lealtad.

-¿Y dónde ves tú la lealtad en esto?

-Podría haberle llevado las pruebas a Quintero

y, sin embargo, he tenido el detalle de traértelas a ti primero.

Es un detalle, ¿no?

-Se la ha llevado él.

Estoy segura de que la desaparición de Fátima no tiene que ver

con el deseo de vivir con uno o con otro.

Cruzar la frontera de Estados Unidos sin que conste en el registro

no es fácil y Fátima no lo ha hecho.

-¿Qué crees que puede haber pasado con Fátima?

Hay indicios que nos hacen creer que Fátima se ha marchado

por propia voluntad, pero no a Estados Unidos.

Hermano, déjame ayudarte, estás en peligro.

Muchas gracias, pero prefiero arreglármelas solito esta vez.

No pongas esa cara, hombre, que no me han matado todavía.

-Es que yo no conocía mucho a Fátima, ¿sabes?

Era una chica un poco rara. -Rara, ¿por qué?

-Pues porque vivía en su mundo.

A ver, que era maja, pero un poco retraída, ¿sabes?

-En la tele dicen que cuando una chica desaparece

hay muy pocas probabilidades de encontrarla viva.

-Es que me llamó mi pareja, mi actual pareja.

Vivo con ella en Estados Unidos

y me dijo que hubo una carta en mi casa.

Era de mi hija. Ah, ¿y te la ha podido enviar?

Sí, la abrió,

pensó que podía ser algo importante y la escaneó.

Me la envió por mail, aquí la tengo.

No sé qué pensar, no...

¿Por qué, qué pasa?

Que no me gustaría que sea una carta de despedida.

Es que tiene un tono de tristeza.

-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

¡Papá!

Necesitaba decírtelo.

Yo también te quiero mucho.

Hala, a atrapar a los malos, ¿eh?

Alicia. Dime.

Servir y proteger - Capítulo 108

27 sep 2017

Una nueva inspectora en prácticas llega a la comisaría de Distrito Sur. Continúan investigando la desaparición de Fátima, con indicios que señalan al ex novio¿ y a su propio padre. Sergio muestra a Marcelino los análisis de ADN que prueban que el padre de Alicia es en realidad su mayor enemigo.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 108" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 108"
Programas completos (126)
Clips

Los últimos 603 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios