Serie que muestra la vida cotidiana de una comisaría de un barrio del sur de Madrid en la que se mostrará el lado más humano de las personas que trabajan por la seguridad. a serie cuenta con un reparto muy coral con las actrices Luisa Martín y Andrea del Río en los papeles protagonistas: el de la inspectora jefe Claudia Miralles y la inspectora Alicia Ocaña, recién llegada a la comisaría.

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 247 - ver ahora
Transcripción completa

¿Dónde está Gomis?

Ha cogido taxis para alejarse, espera en un bar en Av. Andalucía.

-Tenemos que ir cuanto antes y traerlo sin que lo vean.

Te vas a ir a Marsella

escondido en un camión que sale dentro de media hora.

Antes de que me preguntes nada, la respuesta es: "no".

No te vas a despedir de tu novia

porque te vas a ir sin mirar atrás.

Como me entere de que te relacionan con nosotros,

te juro que te encuentro

y te arranco la piel a tiras.

¿Te queda claro?

-Vengo a informar de que ya ha llegado a Marsella.

-Bien hecho, Jairo.

Hijo,

muy bien hecho también, buen trabajo.

Quintero no va a andarse con ningún tipo de riesgo.

Si Gomis sabe que vamos a por él, no se presentará en T. Quintero.

Estamos en un callejón sin salida.

Habrá que esperar, ¡qué remedio!

Oye, Paty, ¿qué sabes de María? ¿Qué le pasa?

-Que se ha ido a Barinas, a su pueblo, en Murcia.

-Ha sido un verdadero placer conocerla.

-El placer ha sido mío, señor Quintero.

Fernando, si te parece bien que nos tuteemos.

-Claro, por supuesto.

-Hasta pronto. -Hasta pronto. Disculpa.

-Así que el Chispas ha terminado de frutero.

-Escucha, escucha, no me llames así.

Yo ya no soy ese.

-Pero te lo decía de buen rollo.

No creía que te iba a molestar tanto.

-Ese nombre me trae malos recuerdos. -Bueno...

Pero antes todos te llamaban así.

-Tú lo has dicho, antes.

No quiero volver a escuchar ese nombre.

Se te echa de menos.

Espero que te mejores pronto.

Gracias por venir, es un detalle.

Y me han encantado las flores,

aunque no sea el regalo más original del mundo.

Intentaré ser más original la próxima vez.

Yo espero no estar ingresada próximamente.

Yo vengué a su hija.

Pensé que usted lo podía hacer, pero bueno.

No lo hizo, ya está. Yo lo hice.

-Han matado al Flaco.

Apareció muerto en los baños tras una pelea.

-Eres mi padre, ¿no?

Sí.

Ahora te toca a ti.

Tienes que darme ese dinero. Aquí tienes.

Al principio me dijo que era para los gastos

de la muerte de su madre.

Pero piensas que te ha mentido y está metida en un lío gordo.

Quiero saber cuál es tu problema. ¿Lo entiendes?

Lo entiendo perfectamente.

No me llames más.

Consígueme toda la información que haya

en la base de datos de esta mujer.

(LEE) "Isabel Fernández Zafra, 25 años,

hija de Maica Fernández Zafra,

fallecida hace un año aproximadamente por cáncer".

Pederasta, ¡sí!

¡Y Fede había conseguido infiltrarse

y ganarse su confianza!

Y lo he retirado del caso

cuando estaba a punto de localizar esa quedada.

Exacto.

Gracias a ti, podemos perder el caso.

¿Qué está pasando, hija? ¿Dónde estás?

(LLORA) "Eres el único que puede ayudarme, por favor".

Ya, hija. ¿Dónde estás?

Necesito saber dónde estás.

¿Isa?

Isa, ¿me oyes?

¡Isa!

(Música emocionante)

(Música animada)

Pues sí, desde luego esa muerte lo complica todo.

Oye, avisa a Espe y dile que convoque un "briefing"

para dentro de una hora, yo voy para allá.

Venga. Hasta ahora, gracias.

Ay, cariño, qué bien.

Hoy voy a necesitar ración doble.

He oído que han matado a alguien en la cárcel.

Al Flaco.

El yonqui que os atracó en el centro de salud.

¿Cómo ha sido?

Entró en una reyerta en los baños con otros reclusos,

le han dado un golpe y lo han dejado tieso.

Qué casualidad: entra preso y acaba así.

Tú lo has dicho: demasiada casualidad.

La muerte del Flaco es muy oportuna.

¿Qué quieres decir? ¿Que han encargado su muerte?

Pues podría ser.

Cuando lo interrogamos, señaló a un tal Gomis

como enlace de la droga que él movía.

Se lo han querido quitar de en medio para que no se vaya de la lengua.

Mira, podría ser.

Para que no cuente más de lo que ha dicho ya

o podría ser como venganza por haber delatado a Gomis.

En cualquier caso, Homicidios ha abierto una investigación,

pero no será fácil encontrar a los que han intervenido

en esa muerte.

Los presos se cubrirán entre ellos

para no correr la misma suerte.

Ese chaval no ha hecho más que meterse en líos.

Cuando entró a atracarnos en el centro estaba desesperado.

Tal vez esa desesperación es la que lo ha llevado

a meterse en problemas con los otros reclusos.

(Timbre)

¿Esperas a alguien? (NIEGA)

¡Tu comisario!

Perdón por presentarme a estas horas.

No te preocupes.

Supongo que vendrás por lo del Flaco.

Sí, así es.

¿Qué hay, Claudia? ¿Qué tal?

Bueno, yo os dejo.

Me voy a trabajar.

¡Suerte y adiós!

Que tengas un buen día, cariño.

¿Quieres un café?

No, me lo tomo luego en comisaría.

Anoche me mandaron la información de lo que ocurrió con el Flaco.

Acabo de convocar un "briefing"

para dentro de una hora.

Vienes por eso, ¿no?

No. Vengo por Isa, mi hija.

Emilio, creí que lo habías dejado estar

después de nuestra conversación.

Anoche, al poco de marcharte, recibí una llamada suya.

Estaba desesperada.

Me pedía ayuda llorando y con una voz desgarrada.

¿Qué te dijo exactamente?

Que solamente yo podía ayudarla.

Estaba llorando muy asustada.

Le pregunté, pero se cortó la conversación

y no pude comunicar con ella.

¿No pudiste grabar la conversación?

No, fue todo muy rápido, pero sé que está en peligro.

Escucha, Claudia,

anoche le estuve dando vueltas a la cabeza

y he decidido abrir una investigación.

Te necesito a mi lado.

Claro, no te preocupes.

Venga, vamos a comisaría,

que tenemos un día largo por delante.

Gracias, Claudia.

(Música suave)

¡Mari Carmen!

Toma, prepárame este dossier para mediodía.

Agustín, este es el ingreso que tienes que hacer.

-Así me gusta, Tano.

El que tiene tienda, que la atienda.

Eso solo se puede hacer con empleados fieles.

-Lo veo contento, patrón.

-Motivos tengo.

Ver que mi empresa funciona y saber que mis enemigos

se achantan me sube la moral.

-¿Se refiere a Quintero?

-Así es.

Anoche dormí como un angelito

porque le di una lección a ese malparido.

-¿Cómo?

¿Fue a verlo?

-Al salir de aquí.

Quintero no sabía que el Flaco había sido liquidado

y, como quien no quiere, le hice saber

que yo había vengado a su hija

porque no había tenido los huevos para hacerlo.

-¿Cree que pilló la lección?

-Imagino la cara que puso cuando su lugarteniente,

que llegó cuando me fui, le dijo que el Flaco murió.

-Se quedaría a cuadros con la humillación.

-Los españoles son muy blanditos.

Para ustedes el honor de un ser querido no tiene valor.

-Tenemos nuestro orgullo.

-Algunos más que otros.

-¿Quiere algo de tomar?

-Gracias, ya he desayunado.

-Bueno, Tano, cuénteme.

¿Cómo está eso en la cárcel? ¿Está controlado?

-Todo controlado, patrón.

-Todos los que participaron para matar al Flaco

están bien aleccionados. Nada los relaciona con nosotros.

-¡Qué negocio tan redondo!

Aparte de humillar a Quintero casi le cargan el muerto

por su relación con el extrabajador. (RÍE)

(Teléfono)

¿Sí?

Hágalo pasar.

¡Visita inesperada!

Quintero Júnior.

-¿Quinterito?

¿Qué querrá?

-Eso es lo que vamos a averiguar ahora.

Déjelo pasar y nos deja solos.

-Sí, patrón.

-Pase usted.

Pase.

(Cierra la puerta)

-Buenos días, señor Somoza.

-Buenos días. ¿Quiere algo de tomar?

-No, me quedaré poco tiempo.

Solo vengo a pedirle perdón.

(SORPRENDIDO) -¿Pedirme perdón?

-Ayer tuve palabras muy duras contra usted.

Mi padre valora por encima de todo la buena educación.

No quiero que se sienta defraudado conmigo.

-Esto lo honra mucho.

Mis respetos van con usted.

-Dicho queda.

Buenos días. -¡Julio!

Haber venido hasta acá dice mucho de usted, ¿sabe?

-Gracias.

-Hay un refrán que le decía mucho a mi difunto hijo Andrés:

"camarón que se duerme se lo lleva la corriente".

Además de estar en condición, se ve que tiene arrestos

para actuar con la corriente en contra.

-Sigo el modelo de mi padre.

(Música tensa)

-Quintero ha tenido más fortuna que yo.

Tiene a sus dos hijos vivos.

Yo no.

-Lo lamento.

-Más lo lamento yo.

Mándele felicitaciones a su padre.

-Lo haré.

Buenos días.

-¿Cree que Somoza ordenó la muerte del Flaco?

-Sin duda.

Si se presentó aquí anoche precisamente fue para restregarme

que había vengado a Alicia en mi nombre.

-¿Y qué gana con eso?

-El mensaje está bien claro, ¿no te parece?

"Estoy dispuesto a hacer por ti

lo que no eres capaz de hacer por ti mismo".

Quiere que piense que nos está ayudando,

pero quiere humillarme

para demostrar que tiene más huevos que yo.

-Pues sí.

Es una humillación.

Hay que responder.

-No le voy a dar ese gusto.

-No, don Fernando, hay que darle donde más le duele.

Y, como ya no tiene a su hijo Andrés,

es Tano.

Hay que matar a Tano.

-Ya te he dicho muchas veces, Jairo,

que tenemos que actuar con cabeza en este asunto,

con la mente bien fría.

-¡No tenemos ninguna otra manera de recuperar todo nuestro poder!

-¡Ya está bien, Jairo! ¡Maldita sea!

Estoy harto de decírtelo, pero parece que no te entra.

Si no te importa que haya más muertos en las calles

y más detenidos, a mí sí, ¿entiendes?

Porque no quiero que te pase nada a ti ni a Julio ni a Alicia.

Y, por supuesto, no voy a consentir

que Alicia se presente para llevarme detenido por narcotráfico.

-Muy bien, don Fernando, pues entonces hagamos una cosa.

Vamos a ponerle una alfombra roja a Somoza

para que venga aquí y se lleve lo que quiera.

-Vamos a ver, hijo...

Estás cegado por el odio todavía.

Entiendo ese deseo de venganza. Tienes que olvidarte.

Te lo he dicho muchas veces.

No solo te lo he dicho, te lo he ordenado,

pero parece darte igual porque cuando digo las cosas

te entra por un oído y sale por el otro.

-¿Cree que lo que pide lo puedo hacer?

¿Cree que ese odio se puede evitar?

(Música tensa)

Murió desnucado en una trifulca.

¿Sabemos cuál fue el arma del crimen?

No se ha encontrado ningún objeto.

Puede ser una barra de hierro

o que, al caer en unas tuberías, se diera con ellas.

Esperamos el resultado de la autopsia.

¿Sabemos quién fue el autor?

Participaron ocho reclusos en la trifulca.

No sabemos cuántos intervinieron en la muerte.

¿Han interrogado a los reclusos? ¿Qué dicen?

Todos han dado versiones diferentes.

Y nada fiables, es como no tener nada.

Se habrán puesto de acuerdo para cubrirse.

-Claro, el que primero canta van a por él.

-Refuerza la hipótesis de que es un encargo.

Tiene sentido, pero podría ser

que se metiera en un lío por un pico.

¿Ahora qué, Miralles? ¿Qué hacemos?

Nos emplearemos hasta donde podamos

porque el caso lo llevan en Homicidios

y solo podemos dar labores de apoyo.

Está claro que Quintero está detrás de la muerte del Flaco.

¿Por qué no vamos a por él?

Fede, ¿cómo llevas las pesquisas sobre Gomis?

Pues no hay novedad en la vigilancia de su casa

a través de las cámaras. Es como si se hubiese desvanecido.

¿Y las patrullas, Nacha?

Sin novedades tampoco. Es desesperante.

¿Algo interesante de confites, Elías?

Nada.

Entonces delegaremos la vigilancia en la calle

y esperaremos directrices de Homicidios.

Entre tanto, os reasignaré a otros casos.

¿Y yo?

Luego hablaré contigo a solas.

¿Adónde nos vas a reasignar, inspectora?

Fede, ¿cómo llevas el caso de pederastia?

No se ha concretado todavía el lugar del intercambio del material,

pero estoy metido en el foro,

así que pronto descubriré el lugar, el día y la hora.

Bien. ¿Necesitas apoyo?

Yo no, pero no nos vendrían mal unos refuerzos

para apoyar a Márquez y Garrido en la calle.

Ahí tienes la respuesta a tu pregunta, Elías.

Estad preparados para intervenir cuando Fede os lo pida.

¿Vale? Esto es todo por el momento.

Miedo me da lo que me diga la inspectora.

¿La has cagado hoy? No lo sé.

Entonces tranquilo.

Creo que es un error que saques a Quintero de la ecuación.

No saco a Quintero de la ecuación.

Entonces, ¿por qué no le aprieto las tuercas?

Porque voy a verlo yo en persona.

Tú mantente en contacto con tus confites,

espera las órdenes de Homicidios

y, mientras, el caso de pederastia, que es delicado.

Eh, Claudia,

¿qué pasa? ¿No te fías de mí o qué? No.

(SORPRENDIDO) ¿Qué?

Cada vez que vas a verlo te comportas como un kamikaze

y es lo último que necesito. ¡Claudia!

Lo hago por tu bien.

¿Estás limitando mis movimientos por mi bien?

Sí, alguien tiene que protegerte de ti mismo.

(IRÓNICO) ¡Gracias!

(SUSPIRA) Ya lo entenderás.

Don Fernando, usted...

usted me prometió a mí

que iba a vengar a mi hermano.

-Y lo harás, cuando llegue su momento.

-No sé cuándo llegará y se me agota la paciencia.

¿Cuándo va a llegar?

-Como sigas con esa actitud, no llegará nunca.

-Buenos días.

-¿Dónde estabas? Llevo rato esperando.

-He ido a ver a Somoza.

(ALARMADO) -¿Qué? ¡Que has...!

¿Por qué has ido a verlo?

-Para disculparme.

Mi comportamiento con él anoche no fue el apropiado.

-Has ido a disculparte

con ese hijo de la grandísima... -¡Jairo!

Cállate y déjalo hablar.

-Estuve desafortunado con él.

No quiero que interprete que es una guerra.

Creo que a un enemigo tan poderoso

es mejor tenerlo confiado.

(RÍE) -Muy bien, hijo.

Muy bien, bien hecho.

De eso hablaba con Jairo ahora mismo.

Le estaba diciendo

que tenemos que actuar con cabeza

y no con las tripas.

-Sí, has hecho muy bien porque hay que hacer eso,

humillarse. -¡Jairo!

-¿Sabe lo que le digo?

Que me voy al muelle.

-¿A este qué le pasa?

-Que tiene una herida abierta que no cicatriza.

Desea vengar la muerte de su hermano y acabar con Somoza de una vez.

-A Alicia le pasará lo mismo.

-Sí, sí. Claro que le pasará lo mismo.

Pero Alicia es policía y nunca traspasará esa línea.

No se tomará la justicia por su mano como hará Jairo.

-Papá...

supongo que lo tienes controlado.

-Supongo. No sé, eso creo.

Por la cuenta que me trae.

-¿Qué? ¿Aprovechando los ratos libres para estudiar?

-Sí... Sí, sí.

Estaba buscando mecanismos

para buscar en Internet personas desaparecidas.

-Como, por ejemplo, tu madre.

-También.

-¿Por qué no pides ayuda a Fede? Es un crack.

-¿A Fede?

No, no quiero comprometerlo.

-¿Por qué no?

La policía debe tener medios de búsqueda mucho más avanzados.

Más de lo que podríamos hacer nosotros.

-Bueno, ya veré.

(Teléfono)

-¿Quieres tomar algo? -Un zumo.

-¿Sí? -Gracias.

-Hola. -Hola.

-Un par de pinchos de tortilla y un zumo.

-Ahora mismo. -Gracias.

Oye, tú...

Eres el chico del frutero, ¿verdad?

-Sí.

Usted estuvo ayer comprando garbanzos.

-¡Qué buena memoria, chaval!

-Si tienes una tienda,

fijarte en los clientes forma parte del oficio.

-Salta a la vista que tu padre

es un gran profesional. -Lo es, sí.

Y eso que hace poco que tenemos la tienda.

Antes teníamos un campo por la zona de Albacete.

Vivíamos de la agricultura.

-Ah. ¿Y cuándo fue que os vinisteis a vivir a la ciudad?

-Pues solo llevamos unos pocos meses.

¿Y usted? ¿Es nuevo en el barrio?

-No, qué va. He venido a hacer unas gestiones.

-Cuando necesite frutas o verduras de la mejor calidad,

ya sabes dónde encontrarnos.

-No te preocupes, así lo haré.

Os visitaré.

-Que sí, María, de verdad.

Tranquila, que tengo La Parra controlada.

Tómate tu tiempo, va.

Un besito.

Adiós.

-¿Y María cuándo vuelve?

-No me lo ha dicho.

¿Tu padre cómo está?

-Regular tirando a mal.

No está acostumbrado a los temas de novias y eso.

-Ya... -Vamos,

no le he conocido ninguna, ¡imagínate!

-Jolín, pobrecito. Me sabe mal.

-Sí, a mí también. Sí.

Siempre ha orientado su vida para vivir tranquilo,

sin agobios, pensando en nuestro futuro.

No sé, no me gusta verlo sufrir por amor.

-Oye, ¿no estás dejando de lado los estudios

con lo de tu madre?

-Es que me pongo a estudiar, pero la cabeza se me va a lo otro.

¿Y tú qué?

¿Cómo llevas las mates?

¿Has hecho los ejercicios ya?

-¿Con María fuera? Qué va, imposible.

-No debes abandonar, ¿eh?

Mi padre siempre dice que el esfuerzo

es lo que más recompensas da.

-Pero creo que me he venido muy arriba

pensando que podía volver a estudiar.

No valgo para esto, no me da. No puedo.

-Te prohíbo que tires la toalla.

Ahora mismo voy a prepararte unos ejercicios

y los haces en ratos muertos.

-¡David! -No digas que nos los tienes

porque si no los tienes, te los inventas.

Puedes con eso y mucho más.

-Tú estás flipando conmigo.

Te piensas que soy mejor de lo que soy y no.

No. -Solo tengo fe en ti.

Como tú la tuviste en mí cuando me convenciste para luchar

por mi deseo de ser policía.

(Música misteriosa)

Así que aplícate, que quien algo quiere...

-Algo les cuesta. -Eso es.

-A sus órdenes, agente Merino.

-Oye, cóbrate, ¿vale?

Y quédate con el cambio. -Muchas gracias.

(BALBUCEA) -He estado revisando las imágenes de toda la noche

y no hay ni rastro del Gomis.

Pero vamos, se lo juro.

Fede, está bien.

¿Está bien? ¿No he hecho nada mal?

Muy al contrario, estamos muy satisfechos con tu trabajo.

Como han venido los dos... Igual es por lo de los pederastas.

Eso lo tienes enfilado, ¿no? Sí, sí.

Hemos venido para que inicies una investigación.

Mejor dicho, para que continúes con una investigación.

Sobre Isabel Fernández Zafra.

¿Otra vez?

Es que ayer me pidieron que la comenzase

y luego que la dejase, entonces... Sí, perdona por confundirte.

Verás, como bien te ha explicado la inspectora,

en el punto en el que nos hayamos, tienes que continuar.

Las circunstancias han cambiado.

Creo que el comisario tiene que explicarte algo.

Verás, se trata de un caso personal.

Esa joven, Isabel, es hija mía.

Está desaparecida y me temo que esté en serios problemas.

Eh... Fernández Zafra.

Sí, son los apellidos de la madre, como dedujiste ayer.

Es una historia larga de contar.

¿Tienes los datos que di ayer?

Sí, los tengo, por supuesto.

Eran pocos, la verdad.

Debes añadir el motivo por el que vuelves a investigar.

Pues dígame.

Verás, ayer a las 22:02 recibí una llamada suya.

Duró apenas unos segundos y se cortó abruptamente.

Me pedía ayuda.

Estaba muy asustada y acelerada.

Me temo que está en peligro.

Si me permite su móvil,

puedo geolocalizar la llamada y saber su procedencia.

Voy a mirar también a ver si hay otro móvil a su nombre.

Aquí tienes. Y ya está.

¿No tenemos más datos sobre ella? No.

He sabido hace muy poco de su existencia.

Lo único que sé, la única certeza que tengo es que está

en serios problemas.

¿Y qué tipos de problemas, comisario?

Me ha pedido varias veces dinero.

Le di 3.000 euros y a los pocos días

volvió a la carga, te puedes imaginar.

¿Tienes los números de serie de los billetes?

Sí, los apunté por precaución porque no me fiaba.

Sí, aquí están.

Tómalos.

Bueno, Fede, ponte con ello.

No te preocupes por la investigación

está oficialmente abierta.

Te pido discreción absoluta.

Sí, como no. No se preocupe.

En cuanto vaya tenido datos nuevos le informaré personalmente.

Gracias. Te dejamos trabajar.

Vamos, vamos.

(RESOPLA)

Aquí tienes.

-¿Me pusiste las ocho uvas? -Por supuesto, bien maduritas.

-Muchas gracias. -A ti.

Son 10,40. 10 para ti.

-Genial.

No sé cómo pudimos vivir sin vosotros.

No se te ocurra traspasar la tienda.

-Eso ni en broma.

Con clientas como tú, tengo el futuro asegurado.

(RÍE) -Gracias. Chao. -Hasta luego.

-Elías, ¿vamos o vas a coger algo?

-Vete adelantando, voy a ver si pillo algo.

-Vale, pues voy a coger número.

-Bien.

-¿Qué tal? ¿Buscas algo concreto?

-Sí, un piscolabis para matar el gusanillo.

-No sé, ¿qué te parecen unos frutos secos?

-Mira, igual algo más fresco.

-Por supuesto. Mira, tenemos de todo.

Naranjas, manzanas, uvas...

Si lo prefieres, te la puedes llevar cortada y envasada.

-Sí. -Paty se la ha llevado así.

Están desbordados desde que se ha ido María.

-¡Ah!

Vaya, que... que tú lo sabías.

Es decir, lo del viaje de María.

-Sí, algo me comentó la última vez que hablamos, sí.

-Tiene sus preferencias. No me dijo nada.

-No sé de qué preferencias me hablas.

-María y tú estáis saliendo, ¿no?

-¿Has venido a comprar o a sonsacarme sobre María?

-Yo a lo segundo.

¿Sabes por qué se ha ido al pueblo?

-Si no te ha comentado a ti, no sé por qué debería yo.

-Venga, no te pongas borde. María y yo somos muy amigos.

-Bueno, pues llámala y le preguntas.

-Te pregunto porque no quiero molestarla.

Quiero saber cómo está. ¿Tan difícil es?

-Es que no sé qué contestarte.

-Ah, vaya. Ya veo.

Tampoco ha contactado contigo. -Esta conversación es absurda.

-O sea, que no. -No he dicho eso.

-Ya estoy, ¿y tú? -Yo también estoy.

Sí, sí. -Chao.

(SUSPIRA)

-¿Qué tal, papá?

-Bien. Y tú, ¿qué tal? ¿Te ha cundido el rato de estudio?

-El temario es más amplio de lo que imaginaba,

tendré que insistir.

-Mientras no me falles en las horas de la tienda...

-No te preocupes.

Y gracias otra vez por dejarme estudiar para ser policía.

-Hombre, a mí me hubiera gustado que estudiaras para médico.

Pero si tu vocación es un trabajo estable, me conformo.

Esto de ser pequeño empresario tiene muchos riesgos.

-Por cierto,

¿sabes que María se va a quedar más de lo previsto en Murcia?

-Normal, ¿no? Se fue sin fecha fija para volver.

Pero bueno...

Mira la caja de patatas, a ver si hay alguna mala.

-Encontré en el bar al cliente al que le vendiste garbanzos.

Es un tío un poco raro, ¿no? -Sí.

Era medio raro, sí.

¿Y hablaste con él?

-Fue él quien me dio palique.

-¿Te dijo qué andaba haciendo por aquí?

-Gestiones, dijo.

Pero no sé, sonó un poco misterioso.

-¿No te contó nada más?

-No, solo quiso saber de la tienda.

Oye, papá, habría que darle un toque al mayorista.

Hay patatas chungas. -Sí.

Lleva esa a la trastienda, que ya me ocupo.

Coge otras que estén en mejor estado.

-Eh... otra cosa.

Cuanto más lo pienso, más entiendo tus motivos

por ocultarme todo lo de mi madre.

-Solo lo hice para protegerte.

-Lo sé.

Supongo que encarar el pasado no puede hacerme daño ya.

(SUSPIRA)

-Cállate y no te quejes tanto, Gomis,

que Marsella no es un mal sitio para vivir.

Lo que tienes que hacer es no meterte en líos.

No te preocupes por tu familia,

que tendrán sus necesidades cubiertas.

Me encargaré yo personalmente.

No me llames por teléfono, ¿oído?

Cuando quiera hablar, llamaré yo. En un par de meses.

No te metas en líos, pórtate bien.

Adiós.

¡Señor Quintero!

Eh...

¡Inspectora Miralles!

Qué sorpresa, no me dijo mi secretaria

que me estuviese esperando.

No lo estaba, vi la puerta abierta y me permití entrar.

Espero que no esté muy ocupado. Bueno...

Sabe que entre unas cosas y otras siempre ando muy ocupado.

Desgraciadamente, el asunto que vengo a tratar es de gravedad.

Muy bien. Entonces, usted dirá.

Vengo a comunicarle la muerte de Alberto Carrascal.

Perdón, ¿la muerte de quién?

Alberto Carrascal.

El yonqui que agredió a Alicia en el centro de salud,

más conocido por el Flaco.

Ah, sí, sí.

Pero, ¿ese desgraciado no estaba en la cárcel?

Sí, pero, desafortunadamente,

se metió en una reyerta y acabó muerto.

Ya, ya.

Y viene usted a...

comentarme esto en calidad ¿de qué?

¿Como padre de Alicia o...?

En calidad de posible testigo. ¿Cómo?

¿De posible testigo? ¿Yo?

Me entero ahora. Por supuesto, no estaba en la cárcel

para saber lo que ha pasado.

Verá, resulta que el Flaco

acusó a un traficante que había trabajado con usted,

un tal Francisco Gomis.

¡Ya está bien, maldita sea! ¡Esto es el colmo, inspectora!

Sabe perfectamente que le he dicho a su gente

que no tengo nada que ver con Francisco Gomis.

Trabajaba en esta empresa, pero se le terminó el contrato,

se fue y, desde entonces, no lo he vuelto a ver.

¡Fin de la historia! Ya veremos.

¿Ya veremos?

¿Qué quiere decir con eso?

Que la historia no se habrá acabado hasta que no lo encontremos.

Créame cuando le digo

que nos empleamos a fondo para buscarlo.

Bien, eso tienen que hacer,

ese es su trabajo como policías.

Les deseo mucha suerte, no sé qué más quiere que le diga.

Estaría bien que nos dijera

alguna pista que nos ayudara a localizar a Gomis.

Les he dicho todo lo que sé.

No sé nada más.

Le informo que hay una investigación en curso

coordinada por los compañeros de Homicidios.

Ellos tal vez quieran hablar con usted,

no se vaya muy lejos.

No se preocupe, no lo haré.

Aunque tenga una empresa de transportes, no me gusta viajar.

Disculpe, señor Quintero...

ese teléfono

todavía funciona.

Sí. Sí, sí, sí.

Funciona todavía, es un aparato prehistórico,

pero, bueno, tengo unos cuantos clientes que son

de la vieja escuela

y no tienen WhatsApp ni redes ni...

ni apenas usan Internet, así que, de vez en cuando,

hablamos por aquí.

Ya...

Pues tal vez algún día tenga mucho valor.

En algún anticuario del rastro, quiero decir.

Me gustan las antigüedades, por eso lo conservo.

Me gusta cuidar y mimar las cosas que todavía funcionan.

Si no quiere nada más, que tenga un buen día.

Igualmente.

(Música misteriosa)

¿Qué hacía aquí esa policía?

-Nada.

Ha venido a interrogarme por la muerte del Flaco.

Ese maldito Somoza nos ha metido en un buen lío.

Quitándoselo en medio nos ha echado a la policía.

-A ver si con esto consigo animarte un poquito.

-¿Qué es eso?

-Ya está. ¿Has avisado a sus padres?

-Sí, el padre vive fuera, con su novia,

y la madre acaba de entrar en la fábrica en la que trabaja,

a una hora de camino.

Es que Raúl es uno de los Chicos de la Llave.

-¿Chicos de la Llave?

-¿No has oído de ellos? -No. ¿Es una pandilla?

-Por desgracia, están en todos los barrios populares.

Adolescente que pasan las tardes y noches solos

porque sus padres no se pueden ocupar de ellos.

-Ya, ya. Aún no me había tocado asistir a ninguno.

-No será la última vez

porque en Distrito Sur, esos chicos suelen meterse bastante en líos.

Pobrecitos, se les ve tan jóvenes y tan perdidos...

-Sí. Ojalá podamos ayudar a Raúl.

Cuando llegue la madre haré un pronóstico.

-Cuando llegue me avisas, me queda un rato por aquí.

-Vale. -Hasta ahora.

¡Hey, Nerea! Hey.

No sabía si te volvería a ver. ¿Por?

Por lo que pasó con el Flaco cuando lo soltamos.

Gracias por recordármelo. No, no. Lo siento.

No he sido afortunado con ese comentario.

¿Sabes que se lo han cargado?

Sí, me he enterado. Pobre.

Era una víctima de sí mismo. Y del sistema.

Hay vampiros que se alimentan de muchos Flacos.

Sí, pero también hay gente como tú y como yo

que luchan contra los vampiros.

Y que intentan que los Flacos tengan una buena defensa.

Me gusta ese lado tuyo tan pasional.

Tú también eres pasional.

¿Sí? En el trabajo, digo.

Me queda poco para terminar,

¿qué te parece si seguimos hablando del sistema picando algo?

Me muero de hambre. Me parece. ¿Dónde has pensado?

He visto un mexicano a dos calles. ¿Tienes media horita?

La tengo, pero contéstame a algo.

Dispare, oficial Lemos.

¿Qué relación tienes con Somoza?

Cuando os vi juntos, parecía muy entregado contigo.

Ninguna, ya te dije que nos visitó en el bufete.

Me lo encontré y me habló de su hija fallecida.

No hay más historia.

¿Os cruzáis y te habla de su hija fallecida?

Suena raro, pero es así.

No sé, creo que para hablar de temas así hace falta

cierta complicidad o alguna relación.

A ver, sinceramente,

creo que quiere ablandarme para que trabaje para él

y está usando tácticas sentimentales.

Pensaba por un momento que te estaba tirando los tejos.

¡No! ¿Qué dices?

No creo que sea su tipo.

En cualquier caso, acepta un consejo:

aléjate de Somoza, ¿vale?

Es uno de esos vampiros de los que hablábamos.

Lo sé, no nací ayer.

Voy a seguir currando y después nos vamos al mexicano.

Hecho. Vale.

(Música emotiva)

-¿Y esta portada qué te parece?

-Pues no lo sé, hijo. No...

No lo sé, me parece demasiado moderna.

No sé si vamos a pasar de una web muy ramplona

a tener otra demasiado vanguardista.

-¿Vanguardista?

Papá, hacer casar los conceptos "empresa de transportes"

con "moderno" no creas que es tan fácil.

-No te he dicho que tengas que hacer eso, lo has dicho tú.

-Hay que captar clientes.

A los tradicionales ya los tienes amarrados.

-Lo sé, hijo, pero tampoco quiero que esos viejos clientes huyan,

son los pilares más sólidos de la empresa.

-No van a huir.

Los de toda la vida van a seguir unidos

porque la garantía eres tú.

O, mejor dicho, tu apellido: Quintero.

-Nuestro apellido. -Exacto.

Como hay más de una generación de Quinteros,

la nueva propone que nos modernicemos.

-No lo sé, hijo.

Déjame pensarlo con calma.

Ahora estoy saturado con lo del Falco y Gomis.

-¿Qué tal si nos vamos a casa?

Te vendrá bien salir de aquí. -Pues sí.

Me parece bien, pero antes tengo que hacer

un par de llamadas importantes, así que ve tirando tú.

-Vale, así aprovecho y voy a correr por el parque.

-Me parece estupendo.

-Deberías venir conmigo un día, te conviene hacer ejercicio.

-¿Y eso por qué? ¿Qué pasa?

¿No me ves en forma? ¿Tan mayor me ves ya?

-No se te puede decir nada.

Acaba pronto y nos vemos en casa. -Venga. Tira.

-Don Fernando, tiene visita. ¿La hago pasar?

-Sí, claro. Hazla pasar.

¡Hija! ¡Qué sorpresa!

-¿Qué tal? -¿Qué tal?

-He ampliado la lista de material que necesitamos enviar

y tendréis que recalcular el presupuesto.

-Sí, claro, sin ningún problema.

Pero, si no te importa, ¿podríamos dejarlo para mañana?

Es que estamos a punto de cerrar.

-Ah, sí.

Entonces, tú también puedes liberarte.

-¿Yo? ¿Liberarme para qué?

-Para venir a la inauguración de un artista

del que pienso adquirir obra. Quisiera tu opinión.

-Bueno, yo por mi parte estoy encantado, pero...

Entiendo un poquito, pero no soy un gran entendido en arte.

-Te aseguro que puede ser un mundo muy interesante.

En cualquier caso, la opinión de los profanos

me resulta muy valiosa.

No, en serio, la sensibilidad se lleva de serie o no se lleva,

la educación es solo una capa de pintura.

(RÍE)

-Y...

Bueno, no sé.

¿De verdad tú crees que yo puedo

llegar a tener incorporada de serie toda esa sensibilidad?

-Sé descubrir a personas auténticas y sensibles.

(RÍE)

-Vaya...

Perdóname, es que nunca nadie me había dicho algo así.

-Si me acompañas, te pondré a prueba y veré si acierto.

-Sí, claro, claro.

¿Y tiene que ser precisamente hoy?

-Solo aceptaré un no si dices que tienes

otro compromiso personal o profesional.

-No, no tengo ningún compromiso. Bueno, quedé para cenar con mi hijo.

Puedo llamarlo y que se coma la pizza solo, que le encanta.

(RÍEN)

Lo que pasa es que...

¿De verdad crees que puedo aportar algo con mi opinión?

-Confío en mi sexto sentido.

-Vaya.

Perdona, no estoy acostumbrado a que ningún... cliente

me trate tan bien.

-Supongo que eres tú quien tiene que esforzarse

por ganarse al cliente. ¡O clienta!

-No, no te equivoques. Clientas tengo pocas.

Y, desde luego,

tan fascinantes como tú, ninguna.

-Me alegro.

-Eh... ¿A qué hora dices que es esa exposición?

-En un par de horas. ¿Nos vemos allí directamente?

Si tienes que terminar algo... -No, no te preocupes.

Lo que tengo que hacer puedo hacerlo mañana.

Prefiero que estemos juntos estas dos horas.

¿Te parece si te invito a algo

en el sitio más auténtico del distrito?

-¿Por qué no?

-Perfecto.

Por favor. -Gracias.

(Música agradable)

-Pues este es el sitio.

Te dije que era muy humilde, pero muy auténtico a la vez.

Desde luego, no tiene que ver con estos sitios modernos y esnobs

que hay por el centro. -No, nada que ver.

-Y te aseguro que, además, aquí

ponen el mejor pincho de tortilla que hay en todo Madrid.

-Buenas. ¿Qué vais a tomar? -¿Qué tal, Paty?

Nos pones un par de pinchos de tortilla

y de beber...

-¿Dos copas de vino blanco? -Perfecto.

-No nos queda vino blanco. -¡Vaya, qué pena!

Pues, entonces, un par de Riojas, ¿no?

¿Eso sí puede ser?

(ASIENTE)

-Está recién hecha, a ver si es igual que la de María.

-¿No está María por aquí?

-No, se ha ido al pueblo.

Cosas de familia.

-Lástima, me hubiera gustado presentártela.

Es una gran amiga y, aparte de ser la propietaria,

es el alma de este sitio.

-Gracias.

¿Y si brindamos por nuestra nueva colaboración profesional?

-Perfecto.

Por nuestra nueva colaboración profesional y...

por todo lo demás.

-Necesito ir al baño, ¿dónde está?

-Al fondo a la izquierda.

-Para variar. (RÍEN)

-¿Son legales o ilegales?

-Eh... ¿perdona?

-Los negocios con este bellezón, que si son legales o ilegales.

-Mira, Elías, no voy a permitir que me fastidies

una tarde tan fantástica, ¿de acuerdo?

-¡Una tarde fantástica!

¡Habló el madurito seductor!

-Que me dejes en paz, "amargao".

-Yo no estaría tan tranquilo

sabiendo que estamos detrás de Gomis

y que estás aquí

en la lista de sospechosos por la muerte del Flaco.

-Ya os he dicho varias veces

que no sé quién es ni tengo nada que ver

con el tal Gomis y mucho menos con el Flaco.

(CACHONDEÁNDOSE) -Bla, bla, bla.

-Verás, Elías, si tuvieras familia

te recomendaría que se fueses a casa

para relajarte un poquito con tu mujer, ¿sabes?

Pero, como no tienes, tendremos que seguir aguantando tus tonterías.

-Ya, ya. ¿Sabes lo que me relaja?

Imaginarte detenido, que te veo solito en la celda.

Me entra un gustito, una felicidad,

que estoy a punto de alcanzar el éxtasis, amigo.

-¿Sí? Vete comprando un buen sillón para esperar con calma, amigo.

-No cantes victoria, la investigación acaba de empezar.

-Los pinchos.

-¿Queréis algo más? -No, nada más.

Si no te importa, nos lo vamos a tomar en la mesa

con más tranquilidad, ¿vale?

¿No te importa? ¿Te traes la copas de vino? Gracias.

-¿Va todo bien con ese hombre? -Sí, sí.

Todo bien, no te preocupes. Siéntate,

-Efectivamente, este sitio es muy auténtico.

-¿Vas a querer algo más?

(Móvil)

¿Sí?

No, no sé a quién tengo ahora de compañero,

Nacha ha acabado su turno. ¿Qué?

¿Cómo? ¿Dónde es el atraco?

¡Voy!

-¿Es policía?

-Sí, sí. Es policía.

-Había mucha tensión entre vosotros.

-Bueno, es un pobre desgraciado que solo piensa en jubilarse

y a veces le dar por amargarle la vida a alguien del barrio.

Prueba el pincho, a ver qué te parece.

-A ver.

(RÍE)

-Rico, ¿eh?

(Música agradable)

(Timbre)

Hola. ¿Qué tal?

Porque me dijiste que estabas levantada,

si no, ni paso.

No puedo estar más tiempo sentada.

Sí te digo que me cuesta caminar.

Estás muy guapa con ese corte de pelo.

¿Te gusta? ¡Mucho!

Muchas gracias. Pasa y siéntate.

Vale, pero me quedo un minuto, porque he quedado con Antonio.

Y qué gusto cenar en casa. ¡Uf!

Cuando estaba en el hospital y no podía comer...

(SE QUEJA) Ay, gracias...

solo pensaba en el pollo de Rober.

¡Bueno! Se lo conté a Felisa

y me dijo que me prepararía un táper lleno.

Dice que este niño es un Batista y se tiene que ir acostumbrando.

Tiene razón. (RÍE)

Cuando me río, todavía me tiran los puntos.

Se te ve estupenda, ¿Eh?

No te creas, todavía estoy débil.

Bueno.

Tómate el tiempo que necesites para volver.

¿Viene a darme órdenes, inspectora? No.

He venido para verte y para darte una noticia.

¿Habéis pillado a Gomis? No.

He puesto vigilancia en su casa y donde frecuenta,

pero se lo ha tragado la tierra.

A estas alturas estará fuera de España.

Seguramente, no descarto que se haya ido fuera.

¿Cuál es la noticia?

Han matado al Flaco en la cárcel.

(SUSPIRA)

Joder, solo era un víctima.

¿Sospechas que mandaron matarlo?

Quintero.

La investigación la llevan en Homicidios.

¿Sospecháis de él sí o no?

Ya he hablado bastante de trabajo. No es trabajo.

Sabes que Quintero... Es tu padre, lo sé.

Y un criminal.

Alicia, para que te puedas curar del todo,

tienes que olvidarte de la investigación.

Pero no puedo olvidar la investigación.

Te pondrás al día cuando te reincorpores.

Cuando vuelva ¿me dejarás involucrarme en el caso o no?

Cuando vuelvas tendrás que priorizar tu embarazo.

Y lo priorizaré.

¿Harás caso a pie juntillas de lo que lo que diga tu médico?

Haré caso a pie juntillas de lo que lo que diga mi médico.

Muy bien.

Pero haré seguimiento de los casos que llevo desde el principio.

E indagaciones e interrogatorios.

Alicia... Claudia, por favor.

Tanta prohibición genera ansiedad perjudicial para el embarazo.

Ay, mira qué lista.

No voy a trabajar metida en una urna.

Vivir tiene sus riesgos,

prueba es lo que me pasó con el Flaco.

Escucha, si te cae una maceta cuando vas por la calle

no es mi responsabilidad. Pero si pasa algo

ejerciendo tus funciones no podría vivir con ello.

Y, dicho lo cual,

me voy, que tengo una cita.

Con mi marido, ¿eh?

Disfruta mucho. ¡Ya lo creo!

A ver si con tanta limitación perderé la ilusión de ser policía.

(RIENDO) Esa sí que es buena. ¿De qué te ríes?

Me acuerdo de ti en la academia.

No se te escapaba nada, ibas a todas.

Te has convertido en una policía mejor de lo que podía imaginar.

Te voy a decir una cosa:

por hacer trabajo de despacho no vas a dejar de ser tan buena

ni se te irá la ilusión.

Si tú lo dices...

Claro que lo digo yo. Venga, anda.

Tramposa.

¡Cuídate!

(Música tranquila)

(SUSPIRA)

¿Qué estás leyendo?

-Unos expedientes policiales que me pasó Fede.

Con casos prácticos el Código Penal entra mejor.

¿Ves?

Tiene tachados los datos identificables.

Pero está lo sustancial para entender

cómo los policías realizan el trabajo de indagación.

-¿Y qué caso es?

-El de un yonqui que acabó asaltando una farmacia

y acabó matando a una empleada.

-No es una lectura muy agradable que digamos.

-La realidad a la que se enfrentan los policías: ladrones.

agresores sexuales, psicópatas...

-Enfermos que hacen lo que sea por su dosis.

-Exacto.

Como le pasaba a mi madre, ¿no?

-Sí, bueno.

Es fácil caer en el mundo del crimen siendo adicto.

Pero tampoco hay que generalizar,

cada delincuente es un mundo.

-¿Qué quieres decir?

-Que cada uno tiene una historia,

que muy a menudo son oscuras y dramáticas.

-Sí que estás puesto en el mundo del crimen.

(BROMEA) -Sí, mucho. Muchísimo.

Anda, vete a casa. Ya has currado bastante.

-Vale. -Termino en nada.

(Música tranquila)

(Televisión)

-¿Qué tal, hijo? ¿Cómo estás?

¿Has cenado ya?

-Sí, como me dijiste que no sabías a qué hora ibas a llegar...

Pero te he dejado ensalada y croquetas.

-Por mí no te preocupes.

Antes de ir a la exposición he picado en La Parra.

-¿Me vas a explicar lo de la exposición?

Por teléfono creo que no te entendí bien.

-Tampoco hay mucho que explicar.

He ido a una exposición de pintura.

La verdad, me lo he pasado muy bien, me he divertido mucho.

No tanto como saliendo contigo a tomar algo por Madrid.

-Ya. Y supongo que no habrás ido tú solo

a esa exposición, ¿no?

¿Quién es ella?

(RÍE)

-Vamos a ver, ¿por qué crees tú que he ido a esa exposición

con una mujer?

-Por la sonrisa de bobo que traes.

-¿Qué sonrisa de bobo? Hombre, déjate de tonterías.

-Déjate de historias y cuéntamelo.

-No hay nada que contar, hijo.

He ido a una exposición de pintura

para hablar de negocios con una clienta que...

lleva una importante casa de subastas

y quiere que, con nuestra empresa, transportemos algunas de sus piezas.

-¿Está buena?

-Bueno, sí, pero eso es lo de menos.

-¿Lo de menos?

Lo que tú digas, papá.

-Vamos a ver, Julio...

Sí, es guapa, ¿vale?

Pero también es culta, es inteligente,

es simpática...

Y sí, sí. Está buena, sí.

-Más que una visita profesional, parece que has tenido una cita.

-¡Qué cita ni cita, hombre! ¡Déjate de tonterías!

-A ver, papá, ¿por qué no?

No sé, no veo nada de malo en ello.

Sinceramente, no entiendo cómo no tienes pareja.

-Que no, que no quiero yo tener parejas.

Ya te lo he dicho varias veces,

que estoy muy bien solo, dejadme en paz.

-¿De verdad no has vuelto a salir con nadie

tras la muerte de Carmen?

-No.

Carmen ha sido la única a la que he amado en mi vida,

de verdad.

Perdona, no debería haber dicho esto

delante de ti por respeto a tu madre.

-No pasa nada, tranquilo.

Las cosas son como son, soy mayor para asumirlo.

Igual que deberías asumir que la vida sigue

y deberías darle la oportunidad a una nueva relación.

-Vaya, me sorprende mucho tu madurez.

-¡Disfruta un poco, papá!

Mientras tengas los pies en el suelo y no hagas tonterías...

-Ya no tengo edad para hacer tonterías, créeme.

-A tu edad se hacen las tonterías más grandes.

(Móvil)

-Perdón.

(RÍE)

-¿Es ella?

¿Ya te echa de menos?

(BALBUCEA) -Sí... No, es que...

quiere que hablemos de un par de detalles

sobre el transporte de las mercancías y...

y creo que va a ser mejor que le conteste en la habitación.

-Lo dicho, papá: sin tonterías.

-Que sí, que sí. Descansa tú también, hijo.

(Música alegre)

(Llama a la puerta)

-¿No vas a abrir a un viejo amigo?

(SUSPIRA) -Estoy cerrando.

-Por eso mismo, así dejas de hablar un rato

de frutas y verduras. (RÍE)

¿Qué? ¿Cómo va la vida?

-Rodrigo, estás empezando a mosquearme.

¿Qué pretendes con tanto ir y venir? -¡Eh, eh, eh!

¿Cuándo te he hablado con malos modos?

-Hay muchas formas de intimidar.

Como, por ejemplo, abordar a mi hijo en el bar,

visitarme a horas intempestivas o merodear por mi tienda.

Da mal rollo.

-¡No te sientas intimidado! Vengo en son de paz.

-Venga, Rodrigo, por favor. Nos conocemos.

-Por eso mismo que nos conocemos. Sabes que soy un tío de fiar.

-Al grano, ¿qué te traes entre manos?

-Nada, hombre, nada.

Solo quiero recuperar una vieja amistad.

¿Es eso un delito? ¿Eh?

Quiero que me cuentes cómo te ha ido,

que me expliques qué ha pasado estos años,

cuáles son tus planes de futuro.

-Mi futuro inmediato es terminar de limpiar la tienda

e irme a casa a cenar con mi hijo y acostarme pronto.

-Antes me hubieses invitado a una copa

mientras charlábamos de todo y de nada.

-Ya, ya.

(SUSPIRA)

-Cómo se te ha agriado el carácter, Chispas.

-No me llames así.

-Ya, pero para mí siempre seguirás siendo el Chispas.

-Pero es que ya no soy ese hombre.

-Ya, ya. Ya sé que no lo eres.

Ahora manejas mejor la escoba que la lanza térmica.

-Aléjate de mí.

Mi hijo no sabe nada de aquella etapa.

-Como te respeto, he esperado a que saliera

para poder hablar contigo.

¡Venga, tronco! ¡Relájate!

(RÍE)

Y dame un abrazo, ¡por los viejos tiempos!

-¿Así te quedas contento y te vas? -¡Venga!

Dale un abrazo a tu amigo Goliat.

¿Y qué?

¿Ya no te acordabas de que me llamaban Goliat?

-Sí, no lo he olvidado.

Es mejor que te vayas.

-Cuando te vi en el periódico, me vinieron un montón de recuerdos.

-Vete ya. -¿Te acuerdas del primer golpe,

en el concesionario de coches? ¡Dios! ¡Cuánto dinero!

No sabíamos en qué gastarlo.

Éramos unos críos.

¿No te pasaba que cuando dábamos un golpe así

te sentías el amo del mundo?

Con la mierda de trabajo de fontanero que tenía, era lo más.

¡Ah, Dios mío!

Y no por la farra ni por el dinero ni por las titis,

sino por el subidón de adrenalina, ¿a que sí?

-No, no me acuerdo de nada. -Me acuerdo como si fuera hoy.

"150 cajas reventadas en un banco

en Talavera de la Reina", decía el periódico.

Y lo hicimos como nuestro ídolo, Spaggiari.

Sin armas, sin violencia, sin odio.

Y todo gracias a ti, porque eres un maestro.

-Venga, por favor.

-El mejor reventando cajas en menos de 15 minutos.

-Venga. -Sí, ya me voy.

¿Esta es la vida que quieres llevar, una vida mediocre?

-¿A ti qué te pasa? ¿Te ha puesto un micro la poli?

-¿Un micro, la pasma? ¿Por quién me tomas?

-¿Y tú por quién me tomas?

Solo soy un simple frutero

que quiere llevar una vida honrada con su hijo.

-¡Una vida mediocre,

por muchos colores que le pongas a la huerta!

-Sí, es una vida mediocre, pero es la mía.

Me ha costado mucho construirla. Así que lárgate.

Lárgate o voy a llamar a la policía. Venga.

-No queda nada del amigo o del artista del butrón que conocí.

-Efectivamente, no queda nada. Fuera, vete.

(Música misteriosa)

(SUSPIRA) -Joder.

-Todas mis amigas tienen una relación estable y yo...

(LLORA) todavía no tengo nada de eso.

Emilio había sido lo más cercano a lo que me había imaginado.

Creo que la vida me ha dado una oportunidad,

solo una oportunidad, para conocerla y ayudarla y...

y he fracasado.

Primero como policía, por no saber ver

que tras esas deudas había algo peligroso.

Pero, sobre todo, como padre.

Te veo ilusionada y luego lo pasarás mal.

Sabía que al final me colarías una advertencia.

Pero me va bien, me va bien.

Aunque creo que esta vez

estamos más conectados.

Que las cosas pueden ser de otra manera.

Que estamos en la misma onda. Es especial.

-¿Te gusta una y no te hace caso? ¡Venga!

(RÍE) ¿Me estás vacilando?

¿Te has declarado y te han dado calabazas a ti?

No me he declarado, no sabe abiertamente que me gusta.

Pues, ¿entonces?

No tiene que rechazarte para saber que es imposible.

Entiendo que no quieras hablar de tu pasado.

¡Lo entiendo!

Has rehecho tu vida, te sientes nuevo.

Eres un padre responsable y todo ese rollo.

Pero una cosa es renegar de tu pasado

y otra torcer la cara a la gente que te aprecia.

Me he portado bien contigo, ¿o no?

¿Dices que has venido para decir que no tienes nada?

Emilio, el inspector ha venido para contar lo que tiene por ahora

porque se lo hemos pedido.

Me consta que el responsable de la UIT hace un gran trabajo.

Además, he puesto a dos agentes a analizar los mensajes y llamadas

de las últimas semanas para poder cribar

las personas con las que se veía más.

Hace varios días que me dijiste

que me ayudarías a buscar a mi madre.

-Sí...

-Pero no has movido ni un dedo.

Necesito a alguien que me diga por dónde seguir, ese eres tú.

-¿Yo?

-Sí, ¿qué?

¿O es que ya no quieres ayudarme?

Creo que deberíamos tomarnos esto con un poco más de calma.

Cuando vas de canallita me encanta, pero...

cuando te pones en plan caballero me gusta más.

No es una pose.

Solo quiero disfrutar este momento.

¿No quieres pasarlo bien?

-Hemos sacado varias conclusiones.

La primera: usaba el aparato de manera muy puntual.

Una cosa nos ha llamado poderosamente la atención:

la mayoría de las llamadas entrantes

eran de gente que solo llamaba una vez.

¿Crees que pueden ser clientes?

No sabemos exactamente si clientes o no, pero apunta a que sí.

¿La conoces?

Se llama Isabel Fernández.

Sí. Puede ser.

¿Le ha pasado algo?

Limítate a responder y decir la verdad.

Ya veremos si después respondemos a tus preguntas.

¿Nos puedes decir de qué la conoces y qué relación tienes con ella?

Servir y proteger - Capítulo 247

24 abr 2018

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