Serie que muestra la vida cotidiana de una comisaría de un barrio del sur de Madrid en la que se mostrará el lado más humano de las personas que trabajan por la seguridad. a serie cuenta con un reparto muy coral con las actrices Luisa Martín y Andrea del Río en los papeles protagonistas: el de la inspectora jefe Claudia Miralles y la inspectora Alicia Ocaña, recién llegada a la comisaría.

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 284 - ver ahora
Transcripción completa

Está hecho, patrón. Iker Lemos ha cumplido.

-Tengo que reconocer que eso de haberle quitado la cartera

a Quintero fue buena idea. ¿Se deshizo de ella, como le dije?

Fui adonde me dijo, pero estaba lleno de policía.

Tampoco me quise arriesgar a tirarla cerca porque había cámaras.

Sé bien que Iker está metido en algo hasta el cuello

y, por tu reacción, creo que tú también lo estás.

Hace tiempo que te debo una explicación,

pero, créeme, no te la podía decir.

¿Y por qué no me lo podías decir? ¿Qué está pasando?

Esta noche he tomado decisiones y la primera es quedarme.

Me pediste que atrapara al asesino de tu padre, Somoza.

No quiero hablar de él.

Tienes información de Transportes Quintero

y nos podría dar muchas claves. Como te he dicho, no es el momento.

Nunca va a tener nada de mi padre.

Prefiero regalar la empresa antes que venderla.

Este caso lo van a llevar en Homicidios de la UDEF.

Es posible que no sea un simple atraco,

pero, por el momento, esa va a ser nuestra versión

y seguirá siendo de cara al exterior.

Alicia, nadie más que tú y que yo sabe sobre Quintero

y resulta que nos quitan el caso y se lo dan a Homicidios.

Tienen más medios y recursos para la investigación.

Tenemos que hacer algo. ¿Cómo que hacer algo?

Si no intervenimos, nadie sabrá quién es el verdadero Quintero.

¿Dejarás pasar esta oportunidad? A los muertos hay que dejarlos.

Podría acabar con usted con solo levantar el teléfono.

-Recuerde que aún tiene a su hermana y a su mamá vivas.

No querrá que les pase algo a ellas también, ¿cierto?

¿No puede esperar a mañana?

Lo mismo podría decirse de ese asunto que debes atender.

¿O no puedes decirle a Carol que espere a que termine tu jornada?

Si no he quedado con Carol. Ya.

Eso son celos, ¿eh?

Alicia siente algo y ha visto en esta chica una amenaza.

Y teniendo en cuenta tu historial, no me extraña.

¿Qué historial, Fede? Si esto retirado.

Llevo una vida de ermitaño que no me la creo.

Parece que no quiere darme una oportunidad.

¿Y no has pensado en dejarlo estar?

Igual esto solo te trae quebraderos de cabeza.

-No, no, tú te quedas en casa que tenemos que ponernos al día.

Vale, pero avísame con tiempo, ¿eh? Venga, un besito. Chao.

¿Qué te apetece pedir?

-No sé. Eh, ¿no me vas a decir quién era?

-Sí, era mi prima Piluca.

-Ah, ¿tu prima? No me habías hablado de ella.

-Pues no sé, no habrá surgido. Hace mucho que no nos vemos.

-¿Familiares de Marina Lafuente?

-Sí, ¿cómo está? -¿Podemos pasar a verla?

-Antes tengo que explicarles algo. -Gracias por vuestro perdón.

(Pitido)

-Te voy a llevar conmigo siempre.

(Música emocionante)

¿Qué tal has pasado la noche? (SUSPIRA) Regulito.

La verdad es que me costó bastante dormirme.

No sé, es como si tuviera un nudo en el estómago.

Se me juntan sentimientos encontrados

y la sensación de haber dejado mucho sin resolver con Quintero.

Lamento que se haya marchado de esa manera.

La peor parte se la está llevando Julio.

Además, creo que no es mala persona. ¿Cómo está?

Destrozado. Acababa de recuperar a un padre

que nunca ha estado presente en su vida y ahora ocurre esto.

Pobre chico. Encima ahora le toca todo el papeleo

y ver qué pasa con el negocio de su padre.

El negocio no, papá, los negocios.

Y espero que a Julio le dé un ataque de cordura

y no asuma la herencia que le ha dejado.

No me gustaría tener que perseguirle y meterle en la cárcel.

¿Se sabe algo de la investigación?

No podría contártelo ni aunque quisiera.

El caso no lo llevamos nosotros, sino Homicidios de la UDEF.

Eso es que no se han tragado lo del robo.

Lo he leído en la prensa, pero seguro que detrás está Somoza

o cualquier capo relacionado con el verdadero negocio de Fernando.

Yo también creo que Somoza está detrás,

lo que significa que va a ser muy difícil pillarlo.

No te puedes imaginar lo hábil que es.

Nunca se mancha las manos ni deja ni un cabo suelto.

Y si no, mira lo de Rober y lo de Jairo.

Sabemos que fue él

y seguimos en un callejón sin salida.

(Timbre)

Julio.

Hola. Pasa.

Julio, te acompaño en el sentimiento. Lo siento muchísimo.

-Gracias.

Alicia, por favor, ven conmigo al funeral.

No puedo hacer esto solo, de verdad. Yo no puedo.

Necesito que me acompañes.

-Hoy tengo consulta con Antonio, no se me puede olvidar.

-Pues apúntatelo en la agenda. -Si está apuntado,

pero con esto de que Antonio ha estado fuera tanto tiempo,

tiene la consulta a reventar y no quiero que se me pase.

-Pero ¿te encuentras mal o es lo de siempre?

-Y dale, qué manía. No, que tengo consulta por mis cositas.

-Ya. -¿Qué pasa?

¿Te aburro o es que tienes sueño? -Sueño.

-O sea que la noche bien, ¿no?

-No creo que vuelva a ver a Aníbal en mi vida.

-¿Y eso?

Después de la primera cita, ¿qué pasa?

¿Que no se merece otra oportunidad? -No. El chico es muy guapo,

pero que ya está, no sé. Otra oportunidad perdida.

Lo que más me molesta es haberme perdido la película.

El tío no paraba de hablar.

-Sí, he leído que estaba muy bien la peli.

-En fin. Y digo yo, pero ¿por qué no paro de quedar con tíos

que no merecen la pena y no me aportan con lo bien que estoy sola?

-Pues porque nos obsesionamos en buscar y buscar

y las mejores relaciones son las que menos te esperas.

-En eso tienes razón. -A veces la persona ideal está ahí,

delante de tus narices, y somos incapaces de verlo.

La persona que nos hace feliz no es siempre la que estamos buscando,

como la canción de los Rolling.

-¿"Satisfaction"? -No, mujer, no.

La de: "No siempre puedes conseguir lo que quieres,

pero a veces, si lo intentas, consigues lo que necesitas".

-Espe, tú estás intentando decirme algo, ¿no?

-Solo que mantengas bien abiertos los ojos

y, sobre todo, que tengas claro qué te haría feliz en un hombre.

-Qué profunda te has puesto de repente, ¿no?

-Es que, igual, más que un amor que nos arrebate,

lo que necesitamos es alguien que nos complemente.

Sí, alguien que nos dé cariño y pasión,

pero también que nos haga sentir otras sensaciones

como las que te haría sentir, no sé, un mejor amigo.

Alguien con el que estés a gusto, que te lo pases bien,

que te sientas cómoda, que puedas expresarte libremente,

que te sientas tú misma.

-Yo encuentro a alguien así y me lo quedo para siempre.

En realidad, lo que necesito es encontrar a alguien

con quien conecte profundamente,

con quien conecte en todos los sentidos.

Alguien como, pues como Fede.

-¿Como Fede?

-Buenos días. -Hola.

-¿De qué estabais hablando?

-No, nada, que yo he dormido esta noche fatal

y tengo una contractura aquí que... -Claro, es que te lo he dicho.

Cuando te pones delante del ordenador,

te pones así, como jorobaduca, ¿eh? Ergonomía.

-Ergo, ¿qué? -Ergonomía.

Me habéis dejado bien de café. Hasta ahora.

(SUSPIRA)

-Y yo que pensaba que me estabas dando consejos.

-¿Perdona?

-Resulta que te estabas convenciendo a ti misma

de algo que es evidente.

Pero ¿cómo no me he dado cuenta antes?

¿Cómo podía estar tan ciega? -No te pillo.

-Pues yo a ti, sí. Si es que ahora todo encaja.

A ti te gusta Fede, a ti te gusta Fede y mucho.

-¿Qué? -Claro.

Todo eso que me estabas diciendo antes

de que no siempre encuentras lo que quieres,

pero sí lo que necesitas y de que a veces

esa persona está delante de ti. -Que no, que me has entendido mal.

-No, si es que ahora lo entiendo todo.

Tú lo has dicho, las relaciones surgen de la buena amistad

y no puede haber dos personas que encajen mejor que tú y Fede.

O sea, seríais perfectos.

-Que Lola, digo yo que ¿sigue en pie lo de ir al cine los dos y eso?

-Me encantaría, pero no sé si voy a poder.

¿Sabes a quién le gustaría mucho ir? A Espe.

Es que le encanta el cine, ¿verdad? Y estará encantada de acompañarte.

-Pero ¿y esta qué dice?

Pero bueno, ¿pero a mí esto por qué se me quema?

Pero bueno, ¿qué hace? ¿No lo ves? Tirarlas.

¿Y por qué? Porque se han quemado.

No están quemadas, están perfectas. Que no están en su punto, hija.

Si yo desde que tengo una chef de categoría en casa,

a mí me da vergüenza hacer cosas en la cocina

que sean chapuzas. No, no.

Además, después del ceviche con salsa de mantequilla

que nos hiciste ayer y ese, ¿cómo eran?

Huevo a baja temperatura, ¿no?

¿Tú crees que yo voy a presentar unas tortitas

como suela de zapato? No están como suela de zapato.

Están crujientes, me gustan así. Míralo.

Me gustan así. Además, te voy a decir una cosa.

Yo cocino para que disfrutemos todos.

Si os vais a coger un complejo, pues dejo de cocinar y ya.

Que no, que no, eso sí que no.

Eso de comer en mi casa todos los días

como en un restaurante de cinco tenedores es un lujazo.

Yo creo que me levanto hasta de mejor humor.

Buenos días.

-Yo creo que a papá no le ha funcionado

porque no se levanta de muy buen humor.

(SUSPIRA)

¿Estás bien, cariño? ¿Eh?

¿Qué te ocurre? Nada, no estoy bien, no.

Tengo el estómago revuelto, nada más.

-Bueno, le sentó mal mi cena de anoche.

-¿Qué dices, hombre?

No, si eso estaba buenísimo, no puedo sentarme mal.

Esto no es de una cena. Tu padre se hace mayor

y tiene el estómago delicado. Te preparo una manzanilla,

pero deberías llamar al centro de salud

y quedarte en casa hoy. Por una tontería así.

Tengo la consulta como para pedir un día libre.

Venga, ya verás, con la manzanilla se me pasa seguro, no os preocupéis.

-Me preocupo, ¿cómo no me voy a preocupar?

A una le da el complejo y tira las tortitas,

a ti te sienta mal la cena que hice anoche.

Al final no cocino más aquí.

-¿Qué dices? De eso, nada. Venga, hombre.

Con lo contento que vengo todos los días a casa,

con lo que presumo de cocinera.

Están todos los vecinos que se hacen la boca agua

cuando pasan por la puerta. ¿Lo ves? Te lo estoy diciendo.

Vale. Venga, pues esta noche os hago algo ligero. Una sopa de miso.

Anda. Anda. ¿Has oído? Sopa de miso.

-Me voy, que al final llego tarde. Cuídate.

-Me cuidaré.

Ay, Dios mío, qué alegría tenerla en casa otra vez.

¿Qué te pasa, Antonio? ¿No te encuentras bien?

Tranquila, no es grave.

-Bueno, Paty, yo me voy a ir yendo.

-Vale. Dale muchos besos a David de mi parte.

-¿Estás segura de que no quieres estar hoy con él?

-Pues claro que me gustaría, pero no sé.

Creo que este es un momento de intimidad entre él y su padre.

Es que todo ha pasado de forma tan repentina,

tan extraña...

No creo que tengan el cuerpo para muchas ceremonias ni condolencias.

David sabe que puede contar conmigo para lo que quiera.

Igual esta noche me paso a verle, pero creo que lo mejor

que puedo hacer por él es dejarle descansar.

-Qué cosa tan extraña es la muerte, ¿eh?

Mira que últimamente llevamos una racha...

Pero, no sé, nunca te acostumbras. Es como si cada vez fuera la primera.

Tienes a una persona ahí, no sé, contándote sus cosas,

riéndose contigo, llorando contigo y, al día siguiente, no está.

-Pobre David.

Ahora que por fin había conseguido recuperar a su madre,

va y la pierde por las malas decisiones que ella tomó.

-Bueno, decisiones y que la vida es una lotería,

que a veces te toca lo que no te esperas.

-Bueno, a ver, hay muertes y muertes, ¿eh?

Porque Quintero estuvo jugando con fuego hasta que se quemó.

Fueron sus decisiones las que lo mataron.

-Paty, no seas tan dura,

que malas decisiones en la vida las tomamos todos, incluido Jairo.

Bueno, me voy a ir que quiero acompañar a Jesús en este momento.

Luego nos vemos, cariño. -Que vaya todo bien.

Siéntate, voy a prepararte algo. Espero, te acompaño

y así te digo dónde están las cosas. Ya las encontraré.

Alicia, que gracias por acompañarme.

No sé qué habría hecho en el funeral sin ti.

¿Te apetece un té? Vale.

He puesto el agua a hervir.

¿No te parece curioso?

Se pasaba el día rodeado de camiones y, además, los coleccionaba.

Le apasionaba su trabajo.

Supongo que sabes que de niño era muy pobre.

Lo pasó muy mal de pequeño, eran otros tiempos.

Sí, lo sabía. Nadie le regaló nada.

Pasó de tener una furgoneta de reparto

a construir el imperio que es Transportes Quintero.

Julio, ya sé lo que estás pensando.

Que te gustaría seguir los mismos pasos que dio él,

coger su legado y dejarte la piel en ello.

Y no solo hacerte cargo de Transportes Quintero,

sino hacer la empresa más grande todavía.

Pues sí, eso es lo que debería hacer, pero me parece imposible

por la sencilla razón de que no tengo ni la mitad del talento

ni la capacidad de sacrificio que tenía mi padre.

Eso no es cierto. Y, de todas formas,

no deberías sentirte en la obligación de coger la empresa.

Julio, lo único que quería tu padre es que fueras feliz.

Por eso tienes que plantearte

qué quieres hacer de verdad con tu vida.

Es una pregunta más difícil de lo que parece.

Sobre todo cuando desde pequeño nunca te ha faltado de nada.

Entiéndeme, no me estoy quejando, pero...

(SUSPIRA)

Sé a lo que te refieres. En mi casa pasaba lo mismo.

Pero eso a veces puede paralizarnos.

Heredar el camino de nuestros padres se puede convertir en un lastre.

Reconozco que has dado justo en el clavo.

Ahora mismo, la memoria de mi padre y el futuro de su empresa

me pesa sobre los hombros como un lastre.

Y más con ese Somoza pisándome los talones.

¿A qué te refieres?

Estuvo aquí, ayer mismo, Alejandro Somoza en persona.

Me presionó o, más bien, me amenazó

para que le vendiera Transportes Quintero.

Julio, tienes que venir a comisaría

y poner una denuncia por esas amenazas.

¿Por qué? Porque ese dato podría ser crucial

en la investigación sobre el asesinato de tu padre.

E incluso en la investigación sobre Somoza.

No pienso denunciar nada, olvida lo que te he dicho.

Habíamos quedado en que me contarías lo que supieras sobre Somoza.

No, no habíamos quedado en eso.

Tú me preguntaste y yo guardé silencio

y es lo que pienso seguir haciendo con este tema.

Si te he contado esto es porque eres mi hermana,

no porque seas policía.

Pues lo siento,

pero, además de tu hermana, soy inspectora de policía

y va todo en el mismo paquete.

Yo ahora necesito a mi hermana por encima de cualquier otra cosa.

Alicia, te lo pido por favor.

-Pero ¿tú crees que era su prima o que se lo estaba inventando?

-No tengo ni idea de qué pensar.

Cuando Teresa colgó, juraba que estaba hablando con un ligue.

Pero me dio unas explicaciones tan convincentes

y fue tan sincera que empecé a pensar que estaba de paranoica total.

No sé, ¿crees que soy paranoica? -Un poquito, igual.

-Hombre, muchas gracias. -No quiero decir que seas paranoica,

pero tienes tendencia a precipitar o exagerar las cosas.

Creo que las explicaciones de Teresa son lógicas, ¿no?

-Es que no lo sé, ya no sé lo que es lógico ni lo que no lo es.

Estoy hecha un lío, Elías.

-Yo en tu situación también lo estaría.

-Pero si vas a empezar a darme la charla

del peligro de las relaciones abiertas, corta.

-Ya sabes que a mí ese tipo de relaciones no me van.

-No me estás ayudando mucho. -¿Y qué hago?

Cortaste con ella porque no te gustaban las relaciones abiertas,

volviste porque el amor estaba por encima

y estás que te subes por las paredes y llena de angustia.

-Cuéntame algo que no sepa.

-Lo que debes hacer es ser consecuente con esa decisión,

dejarte de paranoias y disfrutar de esa relación.

A estas alturas no hay nada que le puedas reprochar a Teresa, ¿no?

-Sí, pero ¿si no se vivir esto con normalidad?

-Entonces debes decirle que lo has intentado,

pero que ese tipo de relaciones, que no puedes con ello.

-Pues sí. Gracias por el consejo. Perdona si te he hablado mal.

-Tranquila.

-No, es que es muy coherente todo eso que dices.

Ahora lo más difícil es poner todo esto en práctica.

-Ya, bueno, nadie dijo que el amor fuera fácil.

Además, puedes hacer como yo, convertirte en un lobo solitario.

Compañeras.

(RESOPLA)

-Pero vamos a ver, que no me gusta Fede.

Podemos ir los tres al cina, a cenar

o a la Verbena de la Paloma, si hace falta.

-Que sí, que entiendo que te resistas a admitirlo,

que, a priori, no es el tipo de hombre en el que nos fijaríamos.

-¿Cómo te lo tengo que decir? No lo dije ni por Fede ni por mí.

-Mírala, ¡cómo disimula! Conmigo no tienes que disimular.

Cada día lo veo más claro, es el tipo ideal para ti.

-Y dale Perico al torno.

-Además, ¿sabes qué tenéis que hacer? Disfrutar.

Pasar momentos juntos. Hoy podríais ir al cine.

Hoy es el día del espectador. ¡Corre a por entradas que vuelan!

Ve a casa del denunciante, ¿vale? Yo voy a hablar con Jefatura

para ver si tienen algo en el archivo.

¿Qué tal, Alicia? ¿Al final has ido al entierro de Quintero?

Sí, me parecía lo más correcto. ¿Y cómo ha ido?

Pues imagínate, bastante triste. Ya, me imagino.

¿No prefieres quedarte en casa y descansar un poco?

No, te lo agradezco

y es cierto que me está afectando más de lo que creía,

pero si he ido no es porque sienta que he perdido un padre,

sino porque Julio está realmente afectado.

Ya. ¿Y has hablado con él?

¿Te ha dicho algo que nos pueda ayudar en la investigación?

No hemos hablado de nada de eso.

Bueno, en cualquier caso, si crees que puedo ayudarte en algo...

Si te da el bajón... Creo que esto es bastante duro,

así que ya sabes dónde me tienes. Gracias.

Bueno, creo que te buscan.

¿Inspectora Ocaña?

Me gustaría hablar un momentito con usted.

Claro. Puedes tutearme. Vale.

Antes de nada, me gustaría pedirte disculpas

por lo borde que fui contigo. Me pillaste con el cable cruzado.

Disculpas aceptadas. Yo quería hablar contigo sobre Iker.

¿Y qué quieres decirme? No le dejes escapar.

¿Cómo?

Bueno, sé que te haces la dura y le tratas como si tuvieras una coraza.

Supongo que has pasado lo tuyo, que es una manera de defenderte.

Pero vamos, que te entiendo porque también he pasado por ahí.

Bueno, cada persona es diferente.

Sí, pero yo he venido aquí a decirte que Iker te quiere, Alicia,

y que tú deberías de saberlo.

Sé que tus circunstancias son especiales, ¿no?

Eso no tiene nada que ver. No, pero habla a favor de Iker.

Va de duro, pero tiene un buen fondo.

Y te lo digo porque yo también he ido de dura

y también he tenido miedo a que me hagan daño o a sufrir

o he pensado que no era el momento adecuado.

Por culpa de eso he perdido a alguien que me quería

y, cuando me he dado cuenta, era demasiado tarde.

¿Por qué me estás contando todo esto?

Pensaba que Iker te gustaba y que había algo.

No, entre Iker y yo no hay nada y no será porque no lo he intentado.

Iker está enamorado de ti, vamos, y no me extraña que esté colgadito.

Es que yo no tengo nada que hacer.

Gracias por venir a decirme todo esto.

Hay que ser valiente y generosa para dar un paso así.

No, tú también eres muy valiente

y ya verás como todo te sale perfecto.

Chao.

-Gracias, Paty. -A ti.

-Hola, guapa. -Hola.

-Bueno, ¿qué es eso tan importante que tienes que decirme?

-Quería pedirte perdón por el ataque de celos que tuve ayer.

-¿Y para eso tanto misterio?

Nacha, ya lo hablamos ayer. No tiene ninguna importancia.

-Yo no lo veo así. Considero que fue bastante significativo.

-¿Por qué?

-Porque es algo que nos va a pasar muchas veces, Teresa.

O a mí me va a pasar cada vez que vea a una chica alrededor tuya.

-Nacha, te juro que Piluca es mi prima.

-Y lo sé, lo sé, pero

por mucho que he intentado con fuerza quererte tal y como eres

y aceptar esta relación bajo tus condiciones,

yo no lo voy a poder hacer.

Es que me mentí y, de paso, te mentí a ti también.

-Nacha, te prometo que no he estado con ninguna desde Mar

y no tengo intención de hacerlo. -Y te creo, pero no era el trato.

-A ver, perdóname, pero la que no me estoy enterando soy yo.

-El trato era que podría haber muchas como Mar

y que tendría que aceptarlo con naturalidad.

Bueno, ¿viste cómo me puse ayer por una tontería?

Ahora imagínate que yo te veo besarte con otra chica.

-Pero eso no va a ocurrir. Yo nunca lo haría,

sé que te haría daño, no lo haría. -Entonces, me mentirías.

Lo harías a escondidas. Que no, Teresa, que no.

Hagamos lo que hagamos, alguna de las dos sufre

o tiene que renunciar a algo que considera legítimo.

O se miente a sí mismo o a la otra.

-Nacha, pero yo te quiero. -Y yo a ti también.

Pero yo no voy a dejar de ser como soy

ni voy a obligarte a cambiar.

Por eso creo que lo mejor es pasar página.

-Pasar página. Genial. Pasa página es un eufemismo precioso.

Yo lo uso todo el tiempo: "Pasar página"

¿Por qué no dices arrancar capítulos, que es más gráfico?

-Teresa, por favor.

-También podías haber dicho: cerrar una etapa.

Aunque lo que cierras es la puerta en las narices.

Llama a las cosas por su nombre: mandar a la mierda, por ejemplo.

Perdona, perdona, perdona. Perdona, perdona.

Perdóname.

Lo siento.

Se supone que me tengo que controlar y no sé qué ha pasado. Perdóname.

-Tranquila, si es humano, ¿no?

Por favor, no me hagas esto porque he reunido mis fuerzas

para venir a hablar contigo y si te hago daño yo me muero.

-Perdón.

Bueno, por lo menos lo hemos intentado.

-Sí. -Y ha sido bonito.

-Pues sí.

-Esto está bien, como siempre, Espe.

Ven, anda, que te ausculte.

-¿Estás bien? -La verdad es que no.

No me encuentro bien, no. -¿Y qué haces aquí?

Se supone que como médico que le dice a sus pacientes

que se vayan a casa cuando están mal, deberías dar ejemplo, ¿no?

-Bueno, no quiero preocupar a Claudia.

He pasado, últimamente, un bajón anímico

y no quiero que piense que he vuelto a las andadas.

-Se lo explicas claramente.

Además que, con la cara que tienes, vamos,

la jefa te cala en cuestión de segundos.

En cuanto te vea, te va a decir:

"Tienes fiebre, te vas y te metes en la cama".

-Ya. -A ver, ¿te duele la garganta?

-¿Aquí quién es el médico?

-Antonio, déjate de tonterías, que hay confianza. ¿Qué te duele?

-Tengo el estómago revuelto. Algo me habrá sentado mal.

-Mira, te vas a casa, te tomas una bebida isotónica

para no deshidratarte, te tomas algo para la fiebre

y te metes en la cama. Punto.

-¿Qué pasa? ¿Me quieres quitar la plaza o qué?

-Es que, con lo que he leído de medicina,

me podría sacar la carrera por libre. -Ya.

-Son las ventajas de ser hipocondríaca.

-¿Y a qué vienes a la consulta?

-¿Es que no lo sabes? Por la conversación.

A ver si te crees que me tomo todas las recetas.

Qué va, no te hago ni caso, Antonio. En serio, te llevo a casa, vamos.

-No hace falta. Anda, venga, vete tranquila.

(SE QUEJA)

(Puerta)

Ay, disculpa, Espe, no sabía que estabas.

No, no, jefa, pasa. Si yo ya he terminado, ya me iba.

Ah, vale. ¿Tú también te vas, Antonio?

Jefa, se encuentra fatal, ¿eh?

Pero no te lo quería decir porque dice que le echas la bronca.

Ya ves tú de qué me sirve.

Cariño, te tenías que haber quedado en casa.

Que sí, que sí.

Bueno, ya me ocupo yo, Espe. No te preocupes. Gracias.

Que te mejores, Antonio.

Estás peor que esta mañana. ¿Tienes fiebre? Tienes fiebre.

De 38,5 no bajo, pero vamos... Venga, nos acercamos a Urgencias.

Vamos. No, no exageres, no.

Lo único que me hace falta es meterme en la cama y tomarme un Paracetamol.

¿Y si ha sido una intoxicación por el pescado?

Te tendrán que hacer analítica, ¿no?

Si no vomito o tengo descomposición, no vamos.

Sí, hombre, y cuando estés en la cama, ¿vamos a Urgencias?

¿Vamos a casa, por favor? Vale, que sí. Anda, de verdad.

En casa del herrero, cuchillo de palo.

¡Dios!

"Yo también intenté convencerme

de que lo mío con Montse no iba a ninguna parte

y mira lo felices que somos ahora".

"Cariño, ojalá vuelvas a disfrutar del amor".

"Quiero ser profesional en lo que le atañe,

pero a veces me involucro demasiado".

"¿Te involucras demasiado con todos o solo con él?".

"Aguanta un poco más por mí, mi amor, por favor".

"Lucha, Alicia". "No, no".

"Persigue tus sueños". "No".

"Persigue tus sueños".

-Le repito que aún no se ha producido la lectura del testamento,

pero por ley soy el legítimo dueño de Transportes Quintero.

Eso es, la empresa se ha levantado hoy funcionando con normalidad

y así va a seguir.

Escuche, no se preocupe, no se preocupe,

sus socios se van a encontrar con los mismos servicios.

Sí, si hay algún problema le aviso, ¿vale?

Sí, era un gran hombre. Vale. Adiós.

(Móvil)

¡No, por favor, no, no, no!

(SUSPIRA)

-Disculpe, señor Quintero.

-Lamento mucho no haber podido venir a darle mis respetos a su padre.

Teníamos mucho en común, ¿sabe?

Créame si le digo que estoy muy sentido

de que no esté aquí, con nosotros.

-¿Se puede saber a qué ha venido?

-Ayer le dije que pensara en su futuro.

-Está todo pensado y hablado.

Yo me quedo aquí, detrás de este escritorio.

-¿Está seguro de que va a poder con todo esto?

-Tengo un máster en una de las mejores universidades de EE.UU..

Me sobran conocimientos y experiencia para llevar esta empresa.

-Eso no lo dudo.

Lo que pasa es que yo estoy hablando del otro negocio

y parece no hay universidad que lo prepare.

-Para ese también, no se preocupe.

-¿No le sentaría muy bien dejar uno de ellos

y regresarse a Miami con su madre?

Con billete en el bolsillo, la mejor ciudad del mundo

para vivir es Miami. Imagínese una casa en la playa,

un yate, fiestas a cada rato.

-Ya he vivido todo eso, no me interesa.

-¿Es en serio que usted está empeñado en esto

simplemente por honor? Este no es su hábitat.

Entiendo que sienta rabia y quiera ganar esta guerra

por su padre, pero usted no puede con esto solo.

-Pero si es el primer día y ya estás desbordado, chaval.

Haz caso al señor Somoza. Esto te queda grande.

-Esta es una guerra que ya usted perdió.

Usted está en el bando de los derrotados.

Si su padre estuviera vivo, ya se lo hubiera dicho.

Este es el valor que yo le doy a su empresa.

Acepte mi oferta. -Aceptar cualquier oferta suya

sería un insulto a la memoria de mi padre.

-Los muertos no se ofenden, los muertos no están y punto.

¿Por qué no te lo piensas bien?

-Si usted quiere mantener limpia la memoria de su padre,

usted debería agarrar ese dinero.

Apagar las luces cuando salga por esa puerta

y no volver nunca más. -¿Y eso por qué?

-Porque la vida se le va en ello.

Piense en su futuro.

(Puerta)

-Hombre, avances, la verdad que pocos. Quería ir al cine con Lola

y voy a ir al cine con Espe. Es un planazo, Espe es muy maja.

Sí, es muy maja, yo la quiero mucho. Es estupenda,

pero con quien quiero ir al cine es con Lola, ¿sabes?

Que se le ha ido un poco la chaveta y está haciendo de Celestina

entre Espe y yo. Eso sí sería gracioso.

¿Puedes dejar el informe un momento y hacerme caso y escucharme?

Te estoy escuchando y entiendo lo que me dices,

el que no lo entiende eres tú. Te has encabezonado en Lola,

siempre Lola y, a lo mejor, tu pareja ideal es Espe

y todavía no te has dado cuenta. Ahora yo no sé quién me gusta.

¿No has escuchado la canción de los Rolling?

Habla de esto, de que no siempre puedes tener lo que quieres.

Sí, todo lo que quieras, pero me calientas la cabeza

con que luche por lo que quiero y ahora citas a los Rolling.

No. Hola, chicos.

Hola, Alicia, ¿qué tal? ¿Te importa que hable con Iker?

Sí, es que estamos concretando unas cosas importantes.

Ya habíamos terminado.

Ya habíamos terminado, así que yo me voy.

Bueno, tú dirás.

Quería pedirte disculpas por lo borde que fui con Carol y contigo.

Alicia, soy yo quien se tiene que disculpar.

Sé lo que te afecta todo lo de Quintero

y, posiblemente, no haya estado a la altura.

No, al revés.

Estas últimas semanas, siempre has estado ahí,

ofreciéndome tu apoyo de una forma o de otra.

Y me imagino que debe ser muy frustrante

intentar ayudar a alguien que lo único que hace

es intentar resolver todos los problemas ella sola

y que solo se pone barreras.

Pero me he dado cuenta de que las cosas pasan cuando tienen que pasar

y no cuando nosotros queremos que pasen.

Así que me imagino que si apareciste en mi vida

fue por alguna razón

y ha habido alguien que me ha hecho darme cuenta

de que debería quitarme todas las corazas.

Dejar de hacerme la fuerte

y permitirme sentir lo que estoy sintiendo.

¿Qué? ¿He dejado al gran Iker Lemos sin palabras?

Has dejado al idiota de Iker Lemos a tus pies.

Bueno, ahora, ¿qué?

Pues ahora me invitas a cenar y vamos poco a poco.

¿Esta noche?

¿Puedo preguntar quién ha sido el buen samaritano

a quien le debo la vida?

Samaritana, más bien y no te lo vas a creer,

pero ha sido Carol.

Bueno, cuando quieras. -Sí, dame un minuto y nos vamos, ¿eh?

-Vale. Pero antes, ¿me puedes explicar

qué le has dicho a Lola para terminar metidos en este lío?

No lo entiendo.

-Pues, en resumen, que lo que me pediste de hacer de Celestina

pues no ha salido como esperábamos, ¿no crees?

-Pues vaya planazo.

-Oye, ¿qué pasa? Que tampoco es un horror ir conmigo al cine, ¿no?

-Que no te estoy diciendo eso, de verdad que no.

Vamos, que no te lo tomes así.

-Vas a ver una película con tu compañera de piso,

no es el fin del mundo, ¿eh?

-El género de la comedia romántica tampoco es que me apasione.

Pero si tú estás contenta, yo estoy contento

y vamos juntos y se acabó. Muy bien.

-Las comedias románticas han recibido muchos premios

a lo largo de la historia del cine.

Las comedias románticas hablan de la vida

y de lo equivocados que están los hombres a la hora de conquistar.

-No necesito ir a ver una comedia romántica

porque tengo un historial que, si hago un repaso, alucinas.

Que no me lo cuente Hugh Grant. -¿Qué pasa con Hugh Grant?

Que Hugh Grant es un grandísimo actor, ¿eh?

Pero se encasilló y la crítica no le ha tratado demasiado bien.

Una lástima, por cierto. -Al final, el friki soy yo.

-Pero, que vamos, que no hace falta que me acompañes a ningún sitio.

Que yo voy solita al cine y muy agradablemente, ¿eh?

Me voy yo sola. He ido al cine así de veces sola, así.

-Que no te enfades, Espe, de verdad, que ir al cine contigo

me parece un planazo, en serio. -Ahora no me hagas la pelota.

Que se te ve el plumero.

Ve preparando el dinero para las palomitas.

-Ah, que tú eres de las que toma palomitas en el cine.

-No, tomo palomitas cuando voy a echarles de comer

a los patos al parque, ¿no te parece? -No, es que a mí con el tufillo

que suelta de la mantequilla y el ruidito,

me descentra para ver la película, ¿qué quieres?

-De verdad, ¿por qué me tocarán todos los intelectualoides

culturetas de este planeta?

¿No puedo disfrutar de una película a gusto?

-La verdad es que tampoco vamos a ver una de Jean-Luc Godard.

Vamos a ver una comedieta de Hugh Grant con palomitas.

-¿Qué? ¿Al cine?

-Sí. Estás a tiempo de unirte, si quieres.

-¿Yo? No, quita, quita. Id vosotros tranquilos.

-Vamos a pillar palomitas, que me encantan.

-Ah, pues muy bien. Nada, que las disfrutéis.

Hasta luego, pareja.

-Digo, que nos ha llamado pareja.

-Sí, nos ha llamado pareja porque somos dos, uno, dos.

Pero vamos, que no sé de qué te quejas porque esto es culpa tuya.

-¿Qué va a ser culpa mía?

Nos vamos a tener que tragar una peli absurda de Hugh Grant.

Vamos, me parece el averno del plan, o sea, directamente.

-Vamos a llegar tarde al final. Tira, corre. Venga.

Iker, te invito yo a cenar. La próxima me invitas tú y ya está.

Que no, de eso ni hablar, Alicia.

Quien reserva, paga, y yo he reservado un sitio de moda

para impresionarte, así que pago yo. Además, no puedo ir sin cartera.

Y tú como policía tendrías que saber

que es un delito salir indocumentado.

Si al menos fuera el móvil, me podrías llamar.

Bueno, puedes ponerle un chip, como a los perros.

Lo sé, está un poco desordenado. Yo no he dicho nada.

Pero lo pensabas. Es la misma cara que pones cuando entramos en el K.

Ya te vale, lo tienes hecho un cuadro.

¿Lo ves? Me estabas juzgando. Yo no te estoy juzgando.

Mira, aunque no te lo creas, esto es un caos organizado, ¿eh?

Como demuestra el hecho de que siempre encuentro lo que busco.

Bueno, yo también. Sí.

Pero en la mitad de tiempo. Ya.

¿No sabes que las personas desordenadas somos más creativas?

¿Ah, sí? ¿Eso dónde lo has leído?

En una revista que tengo... Por aquí, ¿no?

Bueno, está bien, usted gana, inspectora Ocaña, ¿eh?

¿Y esto?

Bueno, tú siempre dices que tengo que improvisar más y pensar menos.

No sabes las ganas que tenía de hacer esto desde hace mucho.

Gracias por estar siempre ofreciéndome tu apoyo.

Y siento que las cosas no hayan sido más fáciles entre nosotros,

pero me has pillado en un momento de mi vida que...

Improvisar más y hablar menos. ¿Seguimos por ahí?

¿Estás segura de esto?

Lo estoy. ¿Y tú?

Yo solo quiero que no estés incómoda.

Es imposible que me hagas sentir incómoda.

¿Sabes algo de David? -Qué va.

-Paty, pienso que, cuando David se sienta preparado

para hablar contigo o que os veáis, te lo dirá.

-¿Tú de Jesús sabes algo?

-No, desde esta mañana no sé nada de él.

No sé cómo habrá pasado el día, cómo estará.

-Buenas. -Hombre, hola.

-Hola. -¿Qué tal?

-Bueno...

¿Es muy tarde para un pincho de tortilla reconstituyente?

-Qué va a ser tarde, hombre.

Tengo tortilla y unas croquetas que nos han salido genial.

-Perfecto. -Voy a poner un platico.

-Muy bien. -Lo siento mucho, Jesús.

-Gracias.

-¿Cómo estáis?

-Bueno, ahí vamos, ¿no? Asumiendo emociones.

La verdad es que esta semana ha sido una montaña rusa.

Voy a ayudar a María.

-¿Qué tal ha ido el entierro? -Al final ha sido incineración.

Hemos mandado las cenizas a su pueblo.

Yo ni sabía que la familia de mi madre era de un pueblo de Burgos.

Me quedaban tantas cosas por conocer de ella.

-¿Tenía familia allí? -Solo una tía lejana.

Hacía años que no sabía nada de ella.

La pobre se ha quedado hecha polvo cuando ha sabido que había fallecido.

-Venga. A cenar.

-David, tu padre se va a tomar una cerveza, ¿quieres otra?

-Venga, que sean dos. Gracias.

-Ya estábamos preocupadas por vosotros,

pero bueno, no queríamos molestar, tampoco.

-¿Molestar? Pero ¿qué dices? Pero si sois lo más cercano a una familia

que tenemos aquí. -Sí, nos habéis dado mucho apoyo.

-Bueno, en estas situaciones, lamentablemente,

los de fuera poco podemos hacer.

Esperar que, con el tiempo, duela menos.

Lo que sí os diría es que os tomarais unos días de descanso.

-No, lo hemos hablado y hemos decidido

que mañana abriremos la tienda.

Sí, queremos estar ocupados para no pensar.

Volver a la normalidad lo antes posible.

-Ya. Pues aquí estaremos para cuando lo necesitéis.

-Muchas gracias, María, de verdad. Muchas gracias.

-Venga, a cenar, que se enfrían.

-Están buenísimas, ¿eh? -Qué buena pinta.

Bueno, ya me has visto desnuda y con un bombo

como si fuera una ballena, así que espero que, a partir de ahora,

te sigas tomando en serio mis órdenes.

Es usted una ballena muy sexi, inspectora.

Iker, esto es muy importante para mí.

Y para mí también.

Te quiero, Alicia.

Ya, pero mis circunstancias...

Pues te quiero a ti con todas y cada una de tus circunstancias.

Bueno, al final nadie ha pagado la cena.

Sí, porque al final no ha habido cena.

Pero hemos salido ganando, ¿no? Por supuesto.

Pero te advierto que no la puedo perdonar.

Este enano consume mucha glucosa.

Me tiene al borde de la hipoglucemia.

El servicio de habitaciones terminó hace una hora.

No te preocupes, pico algo en casa.

No me puedo dormir con el estómago vacío.

Que no, Alicia. Ahora salgo a por comida.

Lo que te apetezca.

Italiano, hamburguesas... Tú elige.

Pero, por favor, no te vayas a casa. Quédate a dormir conmigo.

No quiero que esta noche termine nunca.

Vale.

Y la señorita, ¿tiene algún antojo? Una hamburguesa estaría muy bien.

Con mucho pepinillo. Te juro que antes del embarazo ni los probaba.

Te pareces al agente Merinero, pero él no está embarazado, claro.

En 20 minutos estoy de vuelta con una sabrosa hamburguesa

repleta de rodajas de pepinillo.

¿Sigues sin arrepentirte?

No me arrepiento de nada.

Vuelvo volando.

(SE RÍE) Será desastre, se la ha vuelto a dejar.

Necesito que defienda a un hombre que atracó

una tienda de electrodomésticos y lo tienen detenido.

-¿Detenido? No entiendo, ¿está relacionado con su empresa?

-No, me dejó claro que no quiere mezclarse en mis asuntos legales.

Aquí están sus actos.

-Disculpe, pero no entiendo. Esto es muy extraño.

-Tira, no vayas a llegar tarde con lo que has preparado el examen.

-Bueno, a ver, preparar no me he preparado mucho.

Las primeras semanas estudié, pero llevo cuatro sin tocar un libro.

-Fernando Quintero ha muerto,

su hijo Julio, que está fuera de juego

y, al parecer Nerea, que va a empezar a trabajar para nosotros.

No, pues las cosas están saliendo como a mí me gustan.

-¿Estás seguro de que Julio Quintero querrá vender?

-No tiene por qué no. Le hemos hecho una buena oferta

y la alternativa es quedarse flotando en el río.

-Mira, no te voy a permitir, chaval, que dudes de nuestra profesionalidad.

Elías, por favor, Elías.

Mira, si tanto te interesa la verdad, puedes empezar por contarnos

la movida de tu padre en vez de dar por saco.

¡Elías! -Eres increíble.

Con todo lo que has pasado y me estás animando

con una tontería de un examen. -Bueno, sé que para ti es importante.

-Ya, pero tendría que ser yo la que te estuviera animando.

-Eh, Teresa, ¿quieres que avise a Nacha? Debe andar por aquí.

-No, he venido con una paciente y ya me iba.

-Bueno, si quieres os da tiempo a tomar un café

que tenemos media hora libre. -Ya.

-¿Todo bien? Esta noche no has dormido en casa.

Sí, lo sé, perdona. Se me pasó avisarte. ¿Estabas preocupada?

No, si ya me imaginé que... No quiero meterme donde no me llaman,

pero me imaginé que ibas a pasar la noche con Iker.

Pues imaginaste bien, pero vamos, que fue algo improvisado.

No pretendía ocultarte nada.

¿Por qué no aprovechas y te das una vuelta, bajas a la cafetería?

Podías ir a casa aprovechando que estoy yo aquí.

No, prefiero quedarme. La verdad es que estoy agobiada.

-Se te nota mucho. No tienes por qué preocuparte.

Venga, cariño, date una vuelta, ¿eh?

Bueno, y ahora cuéntame la verdad. ¿Adónde ibas con tanta prisa?

Un confite me ha llamado con una movida.

Dice que hay una banda que se dedica a vender piezas

de coches robados o algo así y que ahora tiene a los tíos a la vista.

Bueno, pues ve con cuidado.

¿Cómo está el señor Julio Quintero? Adelante, siéntese, por favor.

Gracias por venir, Montse.

Me has dicho que era urgente. ¿Va todo bien?

La verdad es que no lo sé. Además, no sé cómo explicártelo.

Me hubiese gustado que estuviese Miralles, pero ha tenido que irse.

¿Prefieres que nos reunamos cuando esté aquí Miralles?

No, esto no puede esperar. Tiene que ver con Iker.

Servir y proteger - Capítulo 284

18 jun 2018

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