Serie que muestra la vida cotidiana de una comisaría de un barrio del sur de Madrid en la que se mostrará el lado más humano de las personas que trabajan por la seguridad. a serie cuenta con un reparto muy coral con las actrices Luisa Martín y Andrea del Río en los papeles protagonistas: el de la inspectora jefe Claudia Miralles y la inspectora Alicia Ocaña, recién llegada a la comisaría.

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 63 - ver ahora
Transcripción completa

-Toma.

Te la ha dado Quintero, ¿verdad?

¿Cuántas veces quieres que te lo diga?

No me la ha "dao" Quintero. ¿De dónde la has sacado? ¿Para qué?

¿Sabes si ha matado a alguien con esta pistola?

¿Sabes dónde te puedes meter si la pillan y analizan?

Contesta, chulito.

Ya tienes la pipa, déjame tranquilo.

(ESPE) -Te metes en un jardín, no quiero verte sufrir.

-Llevo un buen rato buscándote. -¿Qué pasa?

-Míralo tú misma.

-Trabajé hace unos años como gogó para pagarme los estudios

porque mi familia no podía.

Sinceramente, no me avergüenzo de nada.

No creo que cometiese ningún delito.

Por supuesto que no.

No tienes que darme explicaciones, no voy a juzgarte.

Deja de dar ideas y dame los datos de ese impresentable.

¿Por qué no se calma, comisario?

Con todo respeto, con esta actitud no está ayudando a Lola.

Más bien despierta los rumores sobre su relación.

Ojo, no me atrevería a criticar lo que tengan usted y Lola.

Deja de decir tonterías, Martín.

Es una lástima que ahora que empezábamos a llevarnos bien

todo se fastidie.

¿Bika? ¡Roby! (RÍE)

-Anda, ¿os conocéis?

Sí, aunque hace mogollón que no nos vemos.

Bika va a actuar en Madrid.

-¡Sí que es famosa! ¿La conoces? -Claro.

-He visto sus vídeos, me gusta mucho.

-Me sorprendió mucho recibir tu llamada.

Pensé que nuestra música no encajaba aquí.

-No las tengo todas conmigo,

pero quería probar, a ver la clientela.

Hay una investigación por la muerte de mi madre.

¿Qué investigación? ¿De qué estás hablando?

Si no te hubieras molestado en construir una coartada falsa

con el doctor Alba, quizás no estarías aquí.

Se me ocurre que Quintero pagó su asesinato para taparle la boca.

No lo creo, no es su estilo.

Comprendo el dolor por la muerte de tu madre,

pero utilizar recursos de la Policía

para una investigación privada

es algo muy, muy grave, ¿entiendes? Muy grave.

Así que ahora mismo te vas a ir a casa

y no quiero que vuelvas en una semana.

Sé que Quintero esconde algo turbio sobre el accidente.

Ahora más que nunca tienes que ir a por él.

No puedes cometer ningún fallo.

¿También crees que no tendría que haberlo detenido?

Tampoco he dicho eso.

No hace falta que lo hagas.

Se te ve en la cara.

¡Asume de una vez que lo que le sucedió a tu madre

solo ha sido un desgraciado accidente!

¡No asumiré nada porque no fue un accidente!

Y te aseguro que voy a llegar al fondo de todo esto.

(Música emocionante)

-¿Se puede? -Adelante.

-Qué alegría me da verte. (BESA)

-Tú mensaje de anoche me dejó un poco intrigada.

-No eran horas para hacer llamadas.

Y en realidad no me apetecía hablar del tema por teléfono.

Si Alicia me oye hablándole a sus espaldas...

-¿Qué ha pasado con tu hija para que estés tan preocupado?

Puedes contarme lo que quieras, en confianza.

-Me ha dicho que va a estar una semana sin ir a trabajar.

La han obligado a tomarse unas vacaciones.

-No sabía nada. ¿Y eso por qué?

-No me lo ha contado. Pensé que podrías saberlo.

-Me estoy enterando ahora.

Tranquilo, es buena señal si no ha pasado por mis manos.

-¿Por qué?

-No es tan grave como para llegar a Asuntos Internos.

-Pero sí como para mandarla a casa una semana.

Con lo responsable y exigente que es Alicia,

no me explico qué ha podido ocurrir.

-Tiene que ser una decisión directa de sus superiores.

El comisario Bremón, imagino.

Régimen Disciplinario es muy estricto.

Hay decenas de faltas sancionables.

-Alicia no está acostumbrada a que la castiguen.

Sé que lo está pasando muy mal por esto,

aunque intenta hacerme creer que no pasa nada.

Estaría más tranquilo su supiera lo que ha hecho para ser apartada.

-Y ahí es donde entro yo.

-Montse, no quiero que te veas obligada.

Ni que te extralimites a tu trabajo.

Pero me gustaría saber por qué el comisario

ha tomado esta decisión.

-Tranquilo, que lo haré. No me cuesta nada.

-Y yo te lo agradecería.

Yo sé que Alicia no me lo cuenta para no angustiarme,

pero los padres no podemos dejar de preocuparnos por los hijos.

-En mis circunstancias, prefiero no haberlos tenido.

Bueno, mejor me voy a trabajar.

En cuanto llegue, haré mis averiguaciones sobre Alicia.

Tranquilo, seré discreta.

-Gracias, Montse.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Aquí tiene toda la documentación para la firma de Flores.

Está todo en orden para la fusión.

La verdad es que es una operación muy ventajosa.

-Sergio, ¿has visto a Alicia estos días?

-No. Bueno, la última vez que la vi fue anteayer en su casa.

-¿Por? -No, por nada.

Si no te lo ha contado ella, prefiero no hacerlo yo.

Pero si hablas con ella, procura animarla, por favor.

-Claro.

-Vamos a ver...

Con esto ya hemos terminado.

Muchas gracias, Rober. Ojalá encontréis a esos salvajes.

Me voy a dar una vuelta, a ver si alguien ha visto algo.

Lo dudo mucho.

La mayoría mira para otro lado para no meterse en líos.

No ven que esa gente se hace más fuerte por su miedo.

Las cámaras de seguridad no tienen ese problema.

Aunque donde lo arrinconaron poco podemos hacer.

El parque no tiene videovigilancia.

Es el cuento de nunca acabar.

Los testigos, si hay, callan. Los agresores se sienten inmunes

y el agredido no se atreve a denunciar.

Ya sabes lo que hay, sin denuncia poco podemos hacer.

Estáis haciendo un gran trabajo en la ONG

ayudándoles a que vengan.

Ya, pero no siempre podemos convencerles

de que confíen en la Policía.

Cuando no tienen papeles o trabajan sin contrato,

no se atreven a denunciar.

Haré lo que pueda para pillarlos y meterlos entre rejas.

Muchas gracias, Rober.

De nada. Que te mejores, tío.

Buenas.

-Otro ataque racista.

Rober, ¿qué ha pasado?

Tres encapuchados gritando: "España para los Españoles".

Dormía en un banco y se le echaron encima.

Está claro, tenemos un grupo neonazi en el barrio.

-Si solo fueran ellos.

La xenofobia se está contagiando a todo tipo de gente.

Acompañé a una amiga colombiana al hospital

y un matrimonio echaba pestes cuando nos tocó

porque atendían primero a los de fuera.

Y eso que tenía una brecha enorme en la cabeza.

Qué asco de gente, de verdad.

-¿No te quedarías callada? -Obvio que no.

Les dije lo que a ti el primer día.

Que yo tenía nacionalidad española y mi amiga también.

¿Cómo se quedaron?

Dijeron lo típico de siempre.

Le dan la nacionalidad al primero que viene.

-Tenemos la memoria muy corta.

¡Que en un país de emigrantes tratemos así a los de fuera!

Ganas no me faltaron de sacar la placa y traerlos a comisaría.

Ya sabes dónde hubieras acabado.

En casa y expedientada por detención ilegal.

Igual que Alicia, ¿no?

Ya me contarás lo que ha pasado.

Tiene que haber sido gordo para mandarla una semana a casa.

No tengo nada que ver en eso.

Es cosa de ella.

Oye, Rober. Y...

¿Es cierto lo que dicen, que detuvo a Quintero

en relación a la muerte de su madre?

Vamos a ver.

Si yo tuviera pruebas, lo hubiera detenido.

Como no las hay, prefiero no hablar.

Hace unos días me preguntó por Quintero,

aunque no dio detalles. Dijo que era personal.

Tú lo has dicho, Elías. Un asunto personal.

Si queréis saber algo, preguntádselo a ella.

Ay, Rober.

Se lo dije ya a Alicia,

pero te lo repito, que para eso eres su compañero.

Nadie tiene más ganas que yo de pillar a Quintero.

Pero ese tío es muy escurridizo.

Tiene una red de contactos que no sabemos dónde llega.

Si queréis echarle el guante, más vale tener pruebas sólidas.

O ese cabrón se encargará de destruiros la carrera.

Pues dale.

-¡Ánimo!

Dale duro, chaval.

-Sin sacrificio no hay victoria, Max.

-Pero no pares por mí. -No, si ya había acabado.

Además, quería decirte una cosa.

Qué fuerte que el violador entrenara aquí.

-Sí, fíjate.

-Mi hija preocupada por salir de noche

y lo teníamos aquí.

-En la foto del periódico no lo reconocí.

Pero con los datos que daban, vi que era él.

Joder, ¡si nos picábamos a ver quién hacía más flexiones!

Juan. Juan se llamaba, ¿no?

(ASIENTE) -Y ya ves.

Nos tenía engañados a todos.

-Flipante.

Estuve un día con él hablando del violador.

Le dije que le quería cortar los huevos al malnacido.

¡Lo tenía enfrente!

-¿Cómo reaccionó? Ni se inmutó.

-Flipante, me siguió el rollo.

Hasta dijimos que deberíamos montar patrullas

para proteger a las mujeres.

-Para que veas, no hay que fiarse de todo el mundo.

Sigue. ¿Qué te toca ahora?

-Repito la serie. -Muy bien. Dale fuerte.

-Eh, Paty. Las toallas. -Voy.

-A ti te tenían que haber llamado Venus.

-¿Como a la tenista negra?

-¿Quién?

-Venus y Serena. Las hermanas Williams.

No sabes quiénes son.

¿Qué pasa, que no ves tenis?

-Yo no hablaba de tenis.

Quería decir la diosa de la belleza y el amor.

-Si vienes a vacilarme, mejor corta el rollo.

-No me burlo, es una verdad objetiva.

El canon de la belleza griega responde a unas proporciones.

Tú las cumples a la perfección.

-Qué labia tienes tú, ¿no?

Nunca me habían dicho cosas tan bonitas.

-Vas a decir que no te piropean por aquí.

-¿Piropos?

Sí, algunos. Pero no tan refinados.

-Estás acostumbrada a macarras como el Jairo ese.

No a universitarios cultos como yo.

-Cultos y modestos, por lo que veo.

-Y otras cosas que podrías descubrir si sales una noche conmigo.

-¿Y no prefieres a las universitarias?

Fijo que en tu facultad hay Venus de esas a patadas.

-Pero a la que pido que salga conmigo es a ti.

Podemos salir con más gente.

Traes una amiga y salimos con mi grupo.

-Si no te conozco de nada.

-¿Qué necesitas saber?

-Pues no sé... Qué estudias...

-Tercero de derecho.

-¿Quieres ser abogado? -No, no.

-Esos dejan a los indeseables en la calle.

Yo quiero ser juez para hacer cumplir la ley

porque en este país la justicia deja mucho que desear.

-Sí que lo tienes claro.

-En la vida hay que tener los objetivos muy claros.

Tengo mi principal objetivo aquí delante.

¿Qué? ¿Saldrás conmigo?

No te arrepentirás, Paty.

-Bueno, deja que me lo piense.

Y ponte a entrenar, que como vea mi padre

que te distraigo, se enfadará conmigo.

-Es lo que tiene ser una diosa griega.

-Toma.

(RESOPLA)

(SUSPIRA)

(RESOPLA)

(LLAMAN A LA PUERTA)

(SUSPIRA)

Sergio, ¿qué haces aquí?

¿Puedo pasar? Claro, perdona.

Te he traído caramelos para la garganta.

No sé si son de los que curan, pero seguro que endulzan.

Te lo agradezco, pero mi garganta está perfectamente.

Ya me lo parecía a mí. La verdad, Espe no miente muy bien.

Pasé por comisaría por un asunto de la ONG y le pregunté por ti.

Ya, y no ha sabido qué decirte.

Primero ha dicho que era tu día libre.

Después, como mañana tampoco te encontraría,

improvisó una infección de garganta.

Así que vengo a averiguar qué pasa.

Vaya, el cuerpo se pierde un gran inspector.

Tu padre también preguntó por ti. Parecía preocupado.

¿Qué pasa, Alicia?

Aunque ya no salgamos juntos, me gustaría que confiaras en mí.

Al menos como amigo.

Está bien, me han mandado al rincón de pensar.

No puedo ir a trabajar en una semana.

Vacaciones forzosas. ¿Tú?

Me cuesta creerlo.

¿Qué ha pasado?

Según el comisario, abusé de mis atribuciones

causando grave daño a un ciudadano.

Según el comisario. O sea, no estás de acuerdo.

Por supuesto que no.

¿Sabes que puedes recurrir?

Tienes derecho a ser asistida por un abogado.

Sí, lo sé.

Pero eso solo haría que agravara el problema.

Prefiero acatar la sanción y punto.

¿Y cómo lo llevas?

Conociéndote, lo estarás pasando fatal.

Pues sí, la verdad.

No dejo de discutir conmigo misma, con el comisario,

repasar la detención...

No consigo desconectar ni cinco minutos.

¿Un caramelito?

Son los que venden en el Retiro.

¿Has ido hasta allí? Sé que te gustan.

Si te alegra la mañana, el paseo merecerá la pena.

Gracias, Sergio. Eres un amigo.

Bueno, pues no lo olvides.

No tengas miedo de llamarme para lo que necesites.

La próxima vez que tengas un problema,

me gustaría saberlo por ti.

Pero no quiero marearte ni complicarte la existencia.

Alicia, está todo claro.

No voy a malinterpretarte.

Ni a insistir en que vuelvas conmigo.

Puedes confiar en mí.

Así que no me apartes de tu vida, ¿vale?

Gracias.

Has conseguido endulzarme la mañana.

Misión cumplida.

Entonces ya puedo volver al trabajo.

Esto para ti.

Bueno...

Que tengas bien día.

(SUSPIRA)

María, mira lo que traigo.

-¿Ya están?

-Recién salidos de la imprenta. -¿Cómo han quedado?

-A ver...

Mira, míralo tú misma.

-Fantásticos.

A ver si sirven para atraer a la gente.

-Seguro que sí. De camino he repartido unos cuantos.

He pegado unos en las tiendas del barrio.

-Muy bien. -Dicen que es original.

-Es lo mismo que decir educadamente

que en La Parra no pega un concierto ni con cola.

-María, para nada.

Además, están hartos de ir al centro para todo.

Están muy emocionados con que venga una artista como Bika.

¡Se va a llenar el bar!

-Eso, pensamiento positivo.

-Voy a llenar las cámaras, no sea que tenga que llamar al proveedor.

-Ay, podríamos preparar bebidas especiales.

¡Mojitos!

-Pues sí, que se note que es una noche especial.

-Buenos días, leche con cacao.

-Ahora mismo. ¿Quieres porras o magdalenas?

-Prefiero un plato de frutos secos.

-Pues vaya mezcla, ¿no?

-Es lo mejor después de entrenar duro.

-No digo nada, el cliente tiene razón.

Ahora mismico te lo pongo.

-Toma. Vamos a dar un concierto mañana.

Podrías venir con tus amigos.

-No creo que les guste esta música. Y a mí tampoco, la verdad.

-Eso es porque no la habéis escuchado.

Canta que te mueres.

A ver...

Oye, ¿te importa ayudarme?

Mira, agárrame aquí, por favor.

-¿Ya está? -Sí, muchas gracias.

-De nada.

-A ver...

El desayuno del deportista.

Perdona si he tardado un poquico.

-No te preocupes, he estado entretenido.

-¿Sí? ¿Te ha contado Salima lo del concierto?

-Por supuesto.

-Pues nada, a ver si te animas.

-Adelante.

-Ya está aquí la pesada.

-No digas eso ni en broma.

(BESA)

-Quise venir en persona a contarte lo averiguado.

-¿Es grave?

-Según se mire, no tanto como el qué, sino el quién.

-A ver, explícate.

-Alicia detuvo a Fernando Quintero

en el curso de una investigación que inició por su cuenta.

-¡Que detuvo a Quintero!

¿Y por qué?

-No he podido conseguir esa información.

No quería delatarme preguntando demasiado.

En los archivos solo consta que ha habido

una investigación reciente contra él.

-¿Y qué buscaban?

-Eso no te lo puedo decir.

-Bueno, perdona.

Me ha podido la curiosidad.

En cualquier caso, hubo un registro de sus naves y oficinas.

No encontraron nada.

Hasta donde yo sé, el caso quedó archivado.

-¿Por qué Alicia quiere ir contra él?

-Hablé con un agente de confianza, pero no lo sabía.

Pero sí que actuó en solitario.

No estaba con su compañero, Batista.

Bremón se puso hecho una fiera.

Y no me extraña.

Quintero no es un ciudadano cualquiera.

-Conozco muy bien a Quintero.

Por mucho que pretendamos, no todos somos iguales ante la ley.

Algunos se creen intocables.

No se les puede molestar gratuitamente.

-Tú lo has dicho.

No sé lo que tiene Alicia en contra de ese hombre,

pero, sea lo que sea, se precipitó.

-Parece mentira que hablemos de mi hija.

Ella no es así.

Medita siempre cada cosa que va a hacer.

Creo que este trabajo la está cambiando.

-La comisaría del Distrito Sur es de las más duras.

Los agentes están sometidos a mucha presión.

Pero me da la impresión de que tiene madera para soportarlo.

-Pues no tiene por qué.

¡Qué manera de complicarse la vida!

Perdona, pero no entiendo que se haya medito ahí

siendo la primera de su promoción.

¿Que no quiere ser abogada? Lo entiendo.

¿Pero no hay un destino mejor para ella?

-Claro que los hay. A patadas.

Alicia solo tendría que pedir el traslado.

Pero creo que está muy unida a la inspectora jefe Miralles.

Fue ella quien quiso traérsela a la comisaría del Distrito Sur.

-Es demasiado cabezota para aceptar que se equivocó yendo allí.

Sería como aceptar una derrota.

(SUSPIRA) Me desespera pensar que echa a perder su carrera.

-Su carrera no ha hecho más que empezar.

No sufras.

Ya tendrá ocasión de ocupar destinos más interesantes.

-Ojalá tengas razón y encuentre un destino mejor.

-Ha quedado genial, ¿eh?

Las hemos repartido por todo el barrio.

-Me encantan, María. Espero que se llene el bar.

-No vendría mal.

Estoy segura de que se van a quedar encantados con tu voz.

(RÍE) -Eso espero.

-Hombre, no es para menos.

¿Qué pasa, Bika? Le vas a coger gusto al barrio.

¡Ah!

Sí, mañana actúo aquí, en el bar.

-¿No lo sabías aún? Toma. No.

Al final me has hecho caso, María.

Que sepas que cantas aquí por mí.

A ver, tu opinión influyó mucho y también la de Eugenio,

pero lo que me dejó totalmente convencida

fue la actuación que hicieron en directo.

Qué voz, me dejó loca.

Tiene la voz más bonita del universo.

Sigues igual de exagerado, Roby.

-Espero verte en el concierto.

No me lo pierdo por nada del mundo.

¿No te has casado o eres de los que no lleva alianza?

Ni casado ni "ennoviado".

No te puedo creer.

Desde que me dejaste no he levantado cabeza.

(RÍE) ¿Que te dejé yo?

¿Pero tendrás morro?

Tú te fuiste tras esa pelirroja en cuanto se te cruzó.

Me dijiste que ibas a Cabo de Gata

con el hippy y el perro.

¡Ringo!

¿El perro o el hippy?

El perro. (RÍEN)

La verdad, le cogí más cariño a él.

El tío era un plomazo.

Eso por no haberte quedado conmigo.

No te engañes, Roby.

Me fui con él porque ya ibas detrás de aquella pelirroja.

¿Quieres que te diga una cosa?

"Roby" solo me llamas tú.

¿Y no te gusta?

¿Que no me gusta? ¡Me encanta!

Y más viniendo de ti.

Hombre, Eugenio.

Le vas cogiendo el gustillo al gimnasio.

-Hombre...

Después de pagar la cuota...

-Al principio cuesta un poco, pero el deporte es como una droga.

Cuando empiezas a generar endorfinas, te engancha.

Además, fíjate. Tienes hasta mejor cara.

-¿Tú crees? -¡Claro!

Eso solo se consigue sudando la camiseta o...

O va a ser que Salima y tú por fin...

-No. Salima y yo por fin nada.

-A ver, ¿has metido la pata otra vez o qué?

-No, tranquilo. Estamos juntos, estamos bien.

Todo vuelve como al principio.

-¿Cómo que como al principio?

¿Es que no has evolucionado nada?

¿A qué esperas? ¿A casarte?

-Es que no me atrevo. Me da miedo hacer el ridículo.

-¿Pero qué miedo?

Te dije cómo se combatía eso.

A ver, hay que coger el toro por los cuernos.

Sientas a tu novia,

la miras a los ojos

y le dices: "Salima, soy virgen".

-Ya. Y después de pasar esa vergüenza

viene lo siguiente, que me da más miedo.

-No te obsesiones, eso lleva a que te bloquees.

¡De verdad! Déjate llevar.

Seguro que Salima te ayuda.

-Y que piense que soy un pardillo. Tiene con quién comparar.

-¿Qué pardillo? Lleváis mucho saliendo juntos.

Ella sabe perfectamente cómo eres. ¡Y aun así te quiere!

-Ah. Muchas gracias, Max.

-No te sientas ofendido.

Las mujeres valoran mucho la sinceridad, de verdad.

Además, a Salima le puede parecer muy bonito ser la primera,

-Solo tienes que jugarlo a tu favor.

-¿Y eso cómo se hace?

-Pues preparando el terreno, ¿vale?

Que sea romántico para los dos.

A ver, unas velitas, unas rosas,

champán, un poquito de música...

Si preparas el escenario, no podrás echarte atrás.

-Ya...

Pero la música tendría que ser a todo volumen,

los vecinos tienen reformas, es un escándalo.

-Ah, no, no. ¿Martillazos, taladros? Olvídate.

Llévatela a un hotel.

-¿Y si nota que es una encerrona?

-¿Qué encerrona?

Por Dios, que sois novios. ¡No se va a ofender!

No sé por qué no lo habéis hecho. Seguro que lo espera.

-La verdad, está teniendo mucha paciencia.

-A ver, haz lo que yo te diga y verás como te sale bien.

-Pues sí.

Lo haré. Muchas gracias, Max.

-Doctor Amor a tu servicio. Y dale fuerte.

Te tienes que poner como un toro, que eso ayuda.

(RÍE)

¡Alicia!

Ella es Alicia, mi compañera de patrulla.

Ella es Bika, una amiga del barrio.

Encantada. Igualmente.

La conozco de siempre, pero es cantante

y no para de viajar.

Mañana actúo aquí, por si quieres venir.

Me encantará. Si tengo tiempo, seguro que me paso.

Yo me voy, seguro que tenéis cosas de que hablar.

(Besos)

No faltes, nos vemos mañana. Vale.

¿Para qué querías verme?

Quería pedirte perdón.

Igual ayer no me expliqué bien.

Creo que te explicaste perfectamente.

Y eso es lo que me dolió.

No sé, me hubiera gustado sentir más...

apoyo por tu parte.

Alicia, sabes que te ayudo en todo.

Estoy para lo que necesites y ayudarte a trincar a Quintero.

Pero te lo llevas a lo emocional.

Hablamos de la muerte de mi madre. Por supuesto que es emocional.

Lo sé y te pido perdón.

Pero me podrías haber avisado antes de ir a trincarlo.

Solo por esta vez, me podrías dejar ser la mente clara de la operación.

(DIVERTIDA) ¿Tú, mente clara?

(RÍE) Por lo menos te he sacado una sonrisa.

¿Estoy perdonado entonces?

(ASIENTE)

Ahora no te vuelvas a enfadar. Si no te lo digo, reviento.

¿Qué pasa?

¿Recuerdas cuando dijiste que Sergio me iba a denunciar

y eso estancaría mi carrera?

Pues estamos en las mismas, compañera.

¿Qué propones? ¿Que le pida disculpas a Quintero?

Eso no. Pero que, por lo menos, llames a Miralles.

Solo ella puede hablar con Bremón para que no escriba.

¿Para que no escriba el qué?

Para que no te abran expediente.

Bueno, Bremón solo me amenazó.

Y no quiero meter a Miralles.

Miralles ya está metida.

Sabía que estabas investigando lo de tu madre.

Lo sabía de forma extraoficial.

Detener a Quintero fue cosa mía.

¿No quieres que intente yo hablar con Bremón?

No, de verdad que no.

Te lo agradezco, pero no quiero que nadie interceda.

Vale.

No sé qué mosca le picó a Flores,

pero estaba muy quisquilloso.

-Lo normal, tratándose de una operación millonaria.

Pero la culpa ha sido mía. Estaba totalmente descentrado.

Si no llega a ser por ti, hoy no firmamos.

-No ha sido para tanto, Marcelino. Pero gracias.

-Bueno, a ver dónde están esos documentos.

-¿Puedo preguntar qué le tiene descentrado?

-¿Aparte de no saber dónde tengo la cabeza?

-Es por Alicia, ¿verdad?

-¿Has hablado con ella?

-Esta mañana me dejó intrigado, así que fui a buscarla.

Primero a comisaría y luego aquí.

Ya me ha contado lo de sus vacaciones.

-¿Te ha explicado por qué son? -No.

No tenía ganas de hablar del tema.

Solo traté de animarla, como me dijo.

-Ya, pues yo he conseguido averiguarlo.

Detuvo a Quintero por su cuenta y riesgo.

-¿Cómo que detuvo a Quintero? ¿Por qué?

-Pues no lo sé.

Pero sea cual sea el motivo, no tenía suficientes pruebas,

Quintero está libre y ella sancionada.

-¿Le investigaba por evasión de capitales?

-Pues ni idea.

A veces pienso que Alicia de oculta cosas

y otras veces pienso que es fruto de mi mala conciencia.

Maldito Quintero...

En mala hora hice tratos con él.

-Creo que estaban en una carpeta de la empresa.

-Sí, aquí están. Toma. -Gracias.

-Aquí los tienes.

-Bien, mañana le llevo toda la documentación al procurador.

-Muy bien. Muchas gracias por todo, Sergio.

-Sí. -Hasta mañana.

-Hasta mañana.

Que descanse.

-"Querido Álvaro, te escribo desde la soledad de mi dormitorio.

No sabes cuánto me cuesta meterme en la cama con Marcelino.

Todo es frialdad y silencio, me duermo llorando.

Lo único que me consuela es pensar en él".

"Es un hombre maravilloso,

me ha devuelto la ilusión y las ganas de reír.

Solo me arreglo cuando quedo con él, solo sonrío cuando él me llama.

Es generoso, amable y tan atractivo"...

"La vida da segundas oportunidades y gracias al bufete de Marcelino

hemos podido volver a encontrarnos".

(LLAMAN A LA PUERTA)

Adelante.

¿Me ha llamado, comisario?

Sí, Lola. Pasa y cierra la puerta, por favor.

Me gustaría saber por qué llevas todo el día evitándome.

No es verdad. No ha sido mi intención evitarte.

Pues no sé por qué, pero me ha dado esa sensación.

No sé, de verdad.

Lola, entiendo que estés disgustada por ese maldito artículo, ¿eh?

Pero me gustaría que hablaras conmigo

y pudieras desahogarte.

Bastante cotillean ya los de afuera sobre nuestra relación.

No, no es necesario.

Espera, espera. ¿Qué es lo que cotillean?

Déjalo, de verdad. Déjalo.

Lola, me gustaría poder ayudarte.

Y a mí me gustaría estar bien, pero no lo estoy.

He perdido la cuenta de los "memes" que me han llegado al móvil

con las fotos de gogó.

¿No los has visto? Algunos son superdivertidos.

Solo hay que poner "policía gogó" y sale una ristra de cosas.

Por no hablar de los comentarios tan bestias.

Algunos no he podido ni acabar de leerlos.

Eh, Lola, escucha.

No te puedes venir abajo por lo que digan esos miserables.

Lola, por favor, tienes que ir con la cabeza muy alta.

Ven.

No has hecho absolutamente nada malo.

Ahora toca ser fuerte y esperar a que pase el revuelo, ya está.

Pero qué más da.

Eso está ahí para cualquiera que quiera hacerme daño.

De verdad.

Verás, ayer hablé con Martín Díez sobre esto.

No tiene nada que ver, pero le pedí información sobre el responsable.

¿De qué sirve, si el daño ya está hecho?

Ahora, además de una trepa, soy una golfa.

Eh, tú no eres nada de eso. Bueno.

Me encanta tu opinión,

pero me gustaría que eso pensasen los demás.

Ya...

Te había llamado para comentarte una cosa,

pero mejor en otro momento. Venga.

No, no. Cuéntame.

Perdona.

Verás, he estado recibiendo llamadas.

Con el revuelo ha salido a la palestra

que tu cargo en la UFAM

es una sustitución y me han pedido que te releve.

Cómo no. Claro. Normal.

Quieren evitar cualquier tipo de especulación

sobre los motivos por los que la policía gogó

ha sido destinada para el cargo, ¿no?

¿Qué quieren? ¿Que me ponga a reclutar aspirantes?

Es lo que quieren.

El caso es que dicen que...

es un cargo en funciones y quieren corregir esta situación.

Bueno, pues nada.

Esto tarde o temprano tenía que pasar.

Gracias por darme el trabajo de mi vida.

Espera, Lola. Escucha.

No pienso alejarte de la UFAM.

No voy a permitir que te castiguen de ese modo.

(EMOCIONADA) No hace falta que lo hagas, de verdad.

Por mucho cariño que me tengas.

No lo hago por cariño, lo hago por justicia.

Escucha, Lola, por favor.

Has demostrado con creces que eres una gran policía.

Desde que estás en la UFAM tu trabajo ha sido estupendo.

No porque lo diga yo, lo avalan las estadísticas.

Así que por mucho que me lo digan los de arriba,

no te voy a quitar tu cargo.

Gracias.

Muchas gracias, Emilio.

Debería irme a casa.

Ha sido un día muy duro.

(SUSPIRA)

Espera, Lola.

¿Puedo hacerte una pregunta? Por supuesto.

¿Te has arrepentido del beso que nos dimos?

(Puerta)

Huy, han volado.

Sí, muchos clientes se han llevado los "flyers"

para repartirlos entre sus amigos.

-A ver si se nos va a quedar pequeño el bar.

-María, tú no tienes término medio.

Pero te prefiero así, optimista.

-Me gustaría que fuera un éxito.

No solo por el negocio, sino por Bika y por Sam.

Se merecen que les vaya bien.

-Sí, se les ve buenas personas.

Y tienen talento suficiente para vivir de la música.

-Ya te digo. Se oye cada cosa por ahí...

¡Pero bueno, Eugenio!

¡Si estás hecho un modelazo!

(RÍE)

-Qué bien hueles.

¿Adónde vas tan guapo?

-A buscar a la novia más bonita del mundo.

-¿Ah, sí? ¿Y adónde vamos a ir?

Mira qué pintas llevo.

-Es una sorpresa, pero no te preocupes.

Estás perfecta. ¿Te queda mucho para acabar?

-Termino de recoger y nos vamos. -De eso nada.

Ya me apaño sola. Idos.

-¿Estás segura? -¡Y tan segura!

No necesito dos tórtolos dando vueltas mientras barro.

Corre y disfruta mucho de tu novio.

-Gracias, jefa. Eres la mejor.

-Adiós.

-Vale... ¡No abras los ojos!

No los abras, ¿eh?

(EN VOZ BAJA) Vale, vale...

A ver... No los abras.

¡Sorpresa!

(RECUERDA) "Lo he preparado como te gusta.

Champán, fresas, sábanas blancas y pétalos de rosa sobre la cama.

No te quejarás, ¿no?".

-Vaya, esto sí que no me lo esperaba.

-¿Te parece demasiado atrevido?

¡Me he pasado!

-No, es solo que me ha sorprendido. Nada más.

-Pues...

Prepárate, porque ahora viene la otra sorpresa.

Hay una cosa que lleve tiempo queriéndote contar,

pero me da tanta vergüenza que al final nunca me atrevo.

No quiero desilusionarte.

-¿Desilusionarme?

Cariño, cuéntamelo.

(NERVIOSO) -¿Sabes? La verdad es que yo...

Bueno, que...

Que va a ser la primera vez que haga esto.

Que soy virgen, vamos.

-Algo me imaginaba.

-¿De verdad?

¿Y no te importa?

-No.

-Bueno, yo...

Estoy seguro de que tú tendrás alguna experiencia,

pero yo es que estoy muerto de miedo.

-Te agradezco tu sinceridad, Eugenio.

Y yo también quiero ser sincera contigo.

Sí tengo experiencia en esto.

-Salima, no necesito saber nada más.

Si lo tuyo es lo normal.

(RECUERDA) -"Un ratito más.

-Óscar, basta ya. Que te quede clara una cosa.

Nunca he disfrutado los encuentros contigo.

-Mientes.

Sé cuándo una mujer finge y cuándo disfruta.

Te aseguro que eres de las segundas.

-No conoces a las mujeres.

-Ya.

¿Y el idiota de tu novio sí?

-Tú no sabes de lo que es capaz".

-¿Champán?

Aunque, bueno, si quieres, puedo mirar en el minibar

si hay otra cosa. O podemos no beber nada.

-Que no, que está bien el champán.

-Por nosotros.

-Está muy bueno.

-Espera. Para un momento, ¿vale?

-¿Qué pasa? ¿He hecho algo mal?

-No, no. Si soy yo.

Que estoy un poco rara.

Espera, espera espera.

No puedo.

-Pero...

¡Espera! ¿Podemos hablarlo?

(SUSPIRA)

-¡Vamos!

Cubríos.

-Se va a enterar esta. -Vale.

-¿Qué pa...?

-Buenas noches.

(ASUSTADA) -Por favor, no me hagáis daño

Coged lo que queráis de la caja.

-No queremos tu dinero, no robamos a españoles.

-¿Entonces qué queréis?

-Venimos por esta mierda de concierto que vas a montar.

Quien quiera ver monos, que se vaya al puto zoo.

Dime. ¿Por qué quieres ayudar a los negros?

-¡Si es solo música!

-¡Es dinero!

Les estás ayudando con dinero.

¡Ni siquiera deberías dejarles entrar por esa puerta!

¿No te das cuenta de lo mal que huelen?

Mañana aquí no habrá ningún concierto.

¿Claro? Si no, atente a las consecuencias.

-Ah, y otra cosa.

Piensa en cambiar de camarera.

No queremos ver más a la Salima por aquí.

-¡Pero si es española! -¡Me da asco!

No debería tocar lo que comemos los blancos.

¿Estamos?

-A ver, piénsalo bien, María.

Cualquier detalle puede ayudarnos a identificarlos.

-A ver, Elías, yo qué sé. Si es que...

Iban encapuchados, ¿yo qué iba a ver?

Estaba muerta de miedo, deseando que se fueran de mi bar.

-Ya... ¿Y recuerdas si llevaban guantes?

-Sí.

-¿Y alguna marca de ropa en especial?

O, yo qué sé, algún colgante, alguna pulsera...

¿Algo raro en la forma de hablar?

-No. A ver, la voz cantante la llevaba uno de ellos.

El que se vino hacia mí.

Lo único que te puedo decir es que se notaba que estaba en forma.

(SUSPIRA)

-Tranquila, María. Ya pasó, ¿sí?

-¿Cómo es posible que haya gente con tanto odio hacia los demás?

-Siempre es más fácil culpar a los de fuera de los problemas.

Internet está lleno de páginas xenófobas

y en tiempos de crisis es cuanto más adeptos captan.

-Son pocos, pero les gusta hacer ruido.

Está claro que son peligrosos.

Hace unos días destrozaron la frutería de un paquistaní

y después el bar de un turco.

Esta mañana le han metido una paliza a un africano.

-¡Ni les ha importado que mi bar esté al lado de una comisaría!

-Son unos niñatos descerebrados.

-Firma aquí, por favor, María.

-Siento mucho no poder ayudar más, es que no vi...

-María, tú has hecho lo correcto. Ahora ve a casa y descansa un poco.

-No sé si voy a poder descansar.

Estoy muerta de pánico pensando en que puedan volver

y destrozarme el negocio o algo peor.

-Ya...

Le diremos al turno de guardia que esta noche vigile.

No creo que vuelvan por aquí, pero nunca se sabe.

-Esta copia es para ti.

¿Has pensado qué hacer con el concierto?

-No sé. ¿Qué me aconsejáis? ¿Que suspenda o...?

-A ver, nuestro trabajo es defender a los ciudadanos de estos ataques.

Estos descerebrados quieren imponer su ideología a base de hostias.

Si no les hacemos frente, perdemos todos.

Ahora bien, tampoco te podemos obligar

a que seas una heroína.

-Me momento solo podemos garantizarte

que si decides seguir adelante

vamos a vigilar al 100% para que todo salga bien.

-Es una decisión muy personal.

Y sé que es difícil.

Así que piénsatelo tranquilamente y nos dices tu decisión.

-Si solo fuera lo del concierto...

Es que también me aconsejaron que despidiera a Salima.

-¡Si es más manchega que Almodóvar!

-Eso le dije yo.

Pero vamos, que aunque no lo fuera.

-A esos gorilas les da igual la nacionalidad.

Lo único que miran es esto, el color de la piel.

-Pues Salima es una cría estupenda y hace muy bien su trabajo.

No la voy a despedir porque a ellos no les guste.

No tengo ni que pensarlo.

-Eso te honra, María.

Haremos lo posible para quitarlos del medio cuanto antes.

Mientras tanto, ve pensándote esto y nos dice lo que quieres hacer.

-Vale.

Muchas gracias por todo, ¿eh?

-¿Te acompaño? -Sí.

Que paséis buena noche vosotros también.

-Gracias, María. Descansa.

Hola, papá.

¿Dónde has estado?

He salido a caminar un rato.

Estaba agobiada de estar en casa.

Pero me voy a dormir, no sé cuántos kilómetros he andado.

Espérate un momento, quiero hablar contigo.

¿Tiene que ser ahora?

¿Qué pasa?

Ya sé por qué te han sancionado.

No me lo puedo creer.

¿Te ha ido Quintero con el cuento? No.

Hace tiempo que procuro mantener las distancias con él.

Tú deberías hacer lo mismo. ¿Quién te lo ha dicho?

He hecho averiguaciones por otro lado.

No puedes hurgar en asuntos policiales

y menos a mis espaldas.

Estaba preocupado por ti, Alicia.

Y siempre evitas hablarme de tus asuntos policiales.

Y sé que ocultas cosas que me atañen.

¿De qué estás hablando?

Te estoy dando la oportunidad de que seas sincera conmigo.

Tampoco deberías hacer averiguaciones a mis espaldas.

No sé a qué te refieres.

(FURIOSO) ¡Hablo de mi matrimonio!

¿Cómo las conseguiste?

Me las mandó Álvaro, el amigo de mamá.

Cuando vino, insistí en saber quién era su amante

y al final las compartió conmigo.

En estas cartas no dice quién es ese cerdo.

No. Álvaro tampoco lo sabía.

Me las mandó para que la conociera mejor.

Sí...

A mí también me ha ayudado a conocer mejor a mi esposa.

He descubierto que detestaba dormir a mi lado.

Y yo pensando que me amaba.

No quería que las leyeras.

Para mí fue muy doloroso hacerlo y...

No imagino lo que debe significar para ti.

(AFECTADO) Me siento como un imbécil, Alicia.

Yo amaba a esta mujer.

Y me estuvo engañando durante años. No me engañes tú ahora.

Solo pretendía protegerte.

¿Por qué lo remueves? ¡Tu madre está muerta!

¡Porque necesito saber por qué!

Quiero saber la verdad ¡Aquí tienes tu verdad!

Carmen amaba a otro hombre.

Un seductor que sabía tratarla, no como el idiota de su marido.

Lo siento, papá.

De verdad que lo siento.

Ya no hay marcha atrás, Alicia.

Ahora no pienso parar hasta encontrarlo.

¿No es mejor dejar las cosas como están?

Debiste pensarlo antes de pedirle esas malditas cartas a Álvaro.

Papá, saber quién era el amante solo te hará sufrir más.

No era un simple amante. ¿No lo has leído?

¡Estaba enamorada!

¡Pensaba dejarme para irse a vivir con él!

¡Juro por Dios que no voy a parar hasta encontrarlo!

¿Entonces qué harás?

Pues no lo sé, hija.

Pero lo necesito.

No puedo olvidar esta historia si no conozco toda la verdad.

Sé dónde empezar, una carta dice que era cliente de mi bufete.

Es cuestión de tiempo que acabe encontrándolo.

Yo sé quién es.

Es Fernando Quintero.

Lo primero es averiguar por qué salió corriendo

¿Se lo has preguntado?

-Llevo toda la mañana llamado, pero no coge el móvil.

-Vamos a ver, estas cosas por teléfono no. ¡En directo!

Venga, vete y pregúntaselo.

-Tienes razón, voy a verla. -Venga.

-Gracias. -Suerte.

-No sé qué me entró.

Me pareció copiado de una cita con el cerdo de Óscar.

-¡No vayas a comparar! ¡Si son la noche y el día!

-Y tanto. Uno un vicioso y...

el otro sin experiencia.

¡Virgen!

-Virgen...

-Virgen.

-¿Que Eugenio es virgen?

-Me lo confesó.

-No quiero que me ocultes nada más. Cuéntamelo todo.

Creo que Quintero estaba con mamá cuando murió.

¿Cómo?

Mi investigación y por qué casi me expedientan van por ahí.

Quiero meterlo entre rejas por su muerte

y cualquier asunto en el que esté.

Se ha quedado destrozado.

Es normal. ¿Qué tal si tomamos un café?

No, tengo que entrar a comisaría.

Te lo puedes tomar con tu ex.

¿Qué ex? ¿De qué hablas?

Está claro que entre Bika y tú hubo algo.

Anoche hubo un incidente en La Parra.

¿Un robo? Neonazis.

Amenazaron con destrozar el local si no suspendía el concierto.

Suelen ser perros ladradores poco mordedores.

No, estos muerden.

Llevan días repartiendo estopa en el distrito.

Entraron tres tíos con pasamontañas y malas formas

tirándolo todo, rompiendo los pósteres

y amenazaron con volver si había concierto.

"Si quieren ver monos, que vayan al zoo", dijeron.

Menos mal que no estabas tú. Menos mal que no te pillaron.

-¿Se metieron conmigo?

-Tampoco estaban a gusto con que te haya contratado.

-Escuché a un vecino que se había llevado un susto.

-Unos malnacidos le dieron un susto, pero tanto María como la cantante

no van a seguirles el juego a esos racistas de mierda.

-No es un juego, se van a llevar otro susto.

-Se lo llevarán ellos cuando les coja la poli.

-¿Te gusta mi vestido?

Me gustas más tú que el vestido. (RÍE)

Ay, Rober, sigues igual.

Tú no, tú estás todavía más guapa.

Me ha encantado reencontrarme contigo.

A mí también.

-Supongo que me llamó para hablar de los próximos movimientos.

-¡Ah, qué rico está este whisky!

-¿De verdad no quieres que te ponga? -No, gracias.

Es pronto para mí.

-Ya, supongo que habrás quedado con tu novia

y quieres llegar sobrio, ¿no?

-Señor Quintero, con todo el respeto,

preferiría que nos ciñéramos al trabajo.

-Ese es el problema.

Digamos que no te he hecho venir hoy precisamente

Servir y proteger - Capítulo 63

25 jul 2017

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