Saca la lengua La 2

Saca la lengua

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Para todos los públicos  Saca la lengua - 22/10/11 - Ver ahora
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Bienvenidos a "Saca la lengua", esto que acabo de hacer,

saludarles, es la norma más básica

de convivencia y todos la conocemos; pero vamos a ir

un poco más allá, imagínense que nos invitan

a un acto oficial, ¿cómo debemos comportarnos?

¿Cómo debemos saludar? ¿Qué palabras no debemos decir?

Y todavía voy a ir un poco más allá, imagínense

que estamos en una recepción de la familia real,

¿cómo debemos actuar? ¿Cómo vestirnos?

¿Cómo debemos comer?

Porque hay todo un lenguaje del cuerpo y la palabra

que es el protocolo y que vamos a descubrir.

Hoy, en "Sacalalengua", nos ponemos nuestra mejores galas.

-Besamanos. -Normas

-Elegancia. -Estilo.

-Aburrido. -Príncipe, princesa...

-Monarquía. -Formalidad.

-Todo correcto. -Hombre de negocio o mujer...

-Etiqueta. -Reglas a seguir.

-Gobierno. -Saber estar.

-Mesa. -Cómo coger los cubiertos.

-Traje de gala.

-Restricciones. -Educación.

-Estricto. -Ceremonial.

-Sociedad. -Realeza.

-Organización.

-Recepciones.

-Cómo saludar al otro. -Disciplina.

-Alta sociedad. -Esmoquin.

-Boda. -Poder.

-Reyes. -Glamur.

Si hablamos de protocolo, todos pensamos

en un ambiente distinguido y refinado

y, por eso, nada mejor que venirnos

hasta este museo del Romanticismo para abordar el tema.

Carlos, ¿qué es el protocolo?

-Bueno, pues el protocolo

es un conjunto de normas, de reglas, procedimientos,

de tradiciones que hemos heredado mediante las cuales organizamos

todo tipo de actos, no solo actos oficiales

que puedan ser más conocidos,

sino los culturales, actos financieros, empresariales,

actos universitarios, etcétera.

¿Y se sabe desde cuándo se usa el protocolo, es antiguo?

-Es tan antiguo como el hombre, desde que existe Adán y Eva

existe ya un protocolo, una derecha y una izquierda,

una cortesía, ya en el Evangelio de San Lucas

ya se cita, en una parábola, pues una referencia a la existencia

de un protocolo, cuando Jesús dice: "Cuando vayáis a una boda,

no ocupéis el primer puesto,

porque si llega alguien más importante, el anfitrión

os desplazará al último". Una referencia bíblica que él hacía

a cómo te pueden humillar, a veces, por no querer ser humillado.

Y qué palabras, según tú, Carlos, deben ir unidas

obligada siempre a protocolo.

-Bueno, vienen ya dadas y en público, pues,

la gente lo sabe, si hablas de protocolo, hablas de etiqueta,

hablas de ceremonial,

hablas de cortesía...

De buenas maneras... en fin, el procedimiento

de cómo saludar o vestirse.

Has dicho "ceremonial", pero no es lo mismo ceremonial

que protocolo, muchas veces se confunde.

-Se confunde tanto que, por ejemplo, en Hispanoamérica

se habla más de ceremonial cuando se refieren a protocolo oficial

y en España hacemos más referencia a protocolo, pero...

Son cosas distintas, al menos el diccionario así lo dice:

protocolo es formalidad, un conjunto, unas reglas,

como antes definíamos y el ceremonial es lo que transcurre

en una ceremonia, lo que sucede, el proceso.

El ceremonial de una ceremonia, sirva la redundancia.

¿Tiene que ver... protocolo sería lo mismo que...

buena educación o no tiene por qué?

-Son cosas distintas, el protocolo profesional

como decimos es el que se dedica a la gran organización

o a la organización de diferentes eventos.

Carlos, también es verdad que, a veces, más que lo que dices

es quizá cómo lo dices o cómo lo reciben

los demás, ese dicho popular que dice:

"Más vale caer en gracia que ser gracioso".

-Indudablemente, la palabra es importante y si no tienes

la palabra adecuada, mejor ir a la prudencia,

porque es la madre de las ciencias.

Y entonces es mucho mejor recurrir a ella.

-Donde fueres, haz lo que vieres. -Aunque la mona se vista de seda,

mona se queda. -A palabras necias, oídos sordos.

-La primera impresión, es la que vale.

-Lo cortés no quita lo valiente. -No hay mejor desprecio

que no hacer aprecio. -Comes y cantas, el juicio te falta

-Secretitos en reunión es de mala educación.

Una de las bases del protocolo,

es sin duda alguna la apariencia,

el vestuario, la indumentaria. Gloria...

Si me invitan a un acto oficial, por ejemplo, con un presidente

de gobierno, lo primero que pienso es "qué me pongo".

-Bueno, lo primero que hay que hacer es no preocuparse.

Porque cuando uno viste con cierta sencillez,

pues es muy probable

que encuentre en su armario algo que le venga de perlas.

Nos tenemos que preguntar, ¿qué tipo de acto es?

¿De noche, de día...?

Más o menos ceremonial, porque eso es

lo que va a determinar que elijamos un vestuario

más o menos formal. Hay dos cosas que nunca fallan:

los caballeros, un traje más o menos oscuro,

que no quiere decir que vayan de luto,

con su corbata y camisa clara. Las señoras,

pues un traje que, tradicionalmente, se llama

traje de cóctel, es decir, un traje de chaqueta,

bien vestido y chaqueta, chaqueta y pantalón...

En todas las variedades, a ser posible,

con color que no sea chillón.

Y así vamos perfectas,

y los chicos van perfectos.

Nada que ver con esa imagen que todos nos imaginamos

de un hombre así... como elegantón que se dispone

a ir a un acto, pues, de alta alcurnia. El tal dandi

ya no se da... es una palabra ya muy antigua, casi,

yo creo que en desuso. -Sí, yo creo que es una palabra

que surgió en la época victoriana y, bueno,

hacía referencia al refinamiento

del caballero que, incluso, llevaba unos ropajes

de muchísima calidad; pero, también, un poco extraño...

Los pantalones de cuadros,

los pañuelos... es algo que ya no se da, porque, claro,

una cosa es vestir bien, tener buenas maneras, hablar bien;

pero no olvidemos que el dandi

esto lo hacía muy bien, a costa de burlarse

y despreciar a la ciudadanía en general,

que no tenía esa capacidad

adquisitiva para acceder a ese vestuario.

Bueno, eso es el dandi que, digamos...

tiene un origen anglosajón,

en francés el equivalente

sería como el Petit-Maître ¿y en español?

-Petimetre...

Nosotros, quizá, lo hemos vulgarizado un poco más

y sí, es el equivalente al dandi, una persona excesivamente

preocupada por su compostura, por sus maneras

por, en definitiva, la imagen que quiere dar.

Quizá, el término es un poco diferente traspasado

a nuestra cultura más latina.

Porque también se habla del que quiere y no puede,

el que usa determinados útiles, determinados vestuarios,

pero no los encaja bien.

Sí, es un personaje curioso que abundaba bastante

en la corte, en la corte española,

es ya un término caído, absolutamente, en desuso.

Ahora se emplea como algo despectivo, ¿no?

Ya nos hemos vestido, vamos correctamente vestidos

y llega el momento de saludar a las personalidades, ¿cómo se hace?

-Pues yo, francamente, mi consejo es que se haga

con el saludo internacional

más utilizado que es un apretón de manos.

Un apretón de manos normal.

Porque hay gente que te aprieta la mano

y sabes que acaba de llegar de un curso donde le han dicho

"aprieta fuerte mirando a la cara". No.

Un apretón de manos normal, evitar los besos.

Por bastantes cuestiones: primero porque invadimos

el espacio, la intimidad de la otra persona,

porque... estamos, a lo mejor, recién maquillados, sudados y...

Es aconsejable que no se haga, porque no a todo el mundo le gusta.

Hay un truquillo que nos facilita mucho cómo llamar al anfitrión

o cómo llamar a las personalidades que, muchas veces, dices...

"Madre mía, ahora, cómo lo llamo, lo llamo señor, don...".

Bueno, llamémosle por el cargo: alcalde, presidente, ministra...

Está totalmente permitido y quedamos fenomenal,

porque además no tenemos que memorizar el nombre

y es muy difícil que nos equivoquemos.

Llegan... pues esas conversaciones, no sé si sentados

o en círculos, en pequeños círculos

donde el anfitrión, normalmente, se acerca a los invitados...

¿De qué debe ir esa conversación, temas frívolos, transcendentes...?

¿Alguna palabra que debamos evitar?

-Yo creo que, sobre todo, debe ir de temas amables,

es muy importante y lo dicen todas las normas de protocolo;

pero también las normas de convivencia,

que debemos utilizar siempre términos

que no son hirientes, palabras amables

y temas positivos. Hoy, por ejemplo,

sería una barbaridad ponernos a hablar de fútbol.

Porque es probable que hubiera personas que,

a lo mejor, no les cae bien.

O ponernos a hablar de temas siendo una reunión informal

como puede ser la religión o la política,

no parece bien. Entonces, elijamos temas a lo mejor,

inicialmente un poco banales, que no frívolos

y evitemos palabras negativas. Había una frase de Franklin,

que decía algo que nos viene

totalmente al hilo de lo que hablamos.

Él decía... "Sé cortés con todos, sociable con muchos

y familiar con muy pocos".

Yo creo que esto, más o menos, resume a pesar de los siglos

sí resume también, un poco, la actitud

que nosotros tenemos que tener.

Las familiaridades en casa. -Sí, en casa.

Bueno, llega el momento de la comida, ¿cómo comportarnos?

Que, por cierto, no sé si es comida o es almuerzo.

-Es almuerzo, comida es la acción del verbo "comer".

Es almuerzo, es cena...

La comida son los ingredientes, aunque hay países

que le llaman comida a la cena;

pero es almuerzo, cena y comida es la acción de "comer".

Primero seguir las indicaciones

de la gente de protocolo, para eso están.

El protocolo tiene bastantes grandezas y nos lo hace fácil,

no hay que saber una Ingeniería para saber cómo se comen

los alimentos puesto que se colocan siempre de fuera hacia dentro.

Y si te equivocas en algún momento, no pasa nada.

La naturalidad es nuestro mejor aliado.

Pero, por delante, nos queda como mínimo una hora

donde hay que intentar ser un buen conversador.

Pero no sé cuál es la clave para ser un buen conversador

o ser una persona, simplemente, amable.

-Hay una regla importantísima:

no se debe protagonizar las conversaciones.

De verdad, estas personas que empiezan a hablar

y, al final, es un murmullo permanente.

Hay que ser amable, incluso, con cierto humor,

en un tono tremendamente positivo, es fundamental,

como es fundamental que si vemos que alguien

están alrededor nuestro y, aún, no ha participado

pues demos pie a que pueda decir algo, no utilizar códigos

o palabras que no van a ser entendidos porque no pertenecen

a nuestra cultura o porque en una comunidad autónoma

se dice de una manera y en otra de otra,

hay que saber elegir los términos, vocalizarlos,

contarlos y hacerlo con una gran afabilidad.

El arzobispo de Constantinopla se quiere des...

Desarzo... desancontiplonar...

El arzobispo de Constantinopla

se quiere desarzobispoconstatinopolizar...

El arzobispo de Constantinopla

se quiere desarzobispocons... tanipolizar.

El desarzobispocant... cantinopolizador.

El desarzobispoconsta... tino... tinoplizador

-El desarzo... bispoconstan...

El desarzobispoconsta... constantinopolizador...

-El desarzobispoconstaninopolizador

que lo desarzobispoconstantinopolice...

-Que lo desconstatinopolice...

-Que lo desconstantinopolice...

-Que lo desconstantiponolice...

-Buen desconti... ¡oh! será.

-Buen desarzobispos... constanti... será.

-Buen desarzobispoconstanticol... constantinopolizaro será.

-Buen desarzobispoconstantinopolizador...

Será.

El arzobispo de Constantinopla se va adesarzobispoconstantinopolizar,

el desarzobispoconstantinoplizador que lo

desarzobispoconstantinopolice, buen

desarzobispoconstantinopolizador será.

A todos, de pequeños, nos han dicho frases del estilo:

"Secretillos en la oreja, cosa de viejas".

O... el burro delante para que no se espante.

Son expresiones populares, frases que se le dicen

a los niños, en el fondo, María José, estoy pensando...

que es una manera, también, de enseñarnos protocolo

desde pequeños ¿o no? -Sí, la verdad,

es la manera más sencilla de aprender protocolo.

Yo creo, además, que el protocolo, la buena educación,

las buenas maneras, como tantas otras cosas de la vida,

pues cuanto antes se aprendan en la niñez, mejor.

Esto, pues, los refranes que suelen ser muy sabios,

pues captan muy bien la idea.

Hay refranes muy interesantes que dicen... "Lo que se aprende

en la niñez dura hasta la vejez". O lo que es lo mismo,

"lo que se aprende en la cuna, siempre dura".

Claro, estaba pensando que en eso nos ganan

las familias reales, porque desde la cuna aprenden

protocolo; pero ¿han cambiado mucho las costumbres reales?

-Claro, han cambiado muchísimo, aunque la idiosincrasia

de las familias reales es la misma de hace siglos,

sin embargo la forma de comportarse es diferente,

ten en cuenta que el protocolo

de la Casa Real Española desde el siglo XVI

hasta casi el siglo XX,

fue el más estricto y regulado de toda Europa.

Sobre todo porque estaba encaminado a señalar,

sobre todo, la autoridad

y el sentido divino de la monarquía y de eso,

en la actualidad, no queda prácticamente nada.

El término "majestad" empieza a utilizarse en España

en el siglo XVI con el reinado de Carlos V,

que fue este rey el que impuso que el tratamiento para él

y sus descendientes como reyes de España fuer el de majestad.

Eso causó un gran impacto, casi un gran escándalo,

porque en Castilla el tratamiento

que se daba a los reyes era de alteza, de señores...

Y el tratamiento de majestad estaba solo

reservado para Dios, con lo cual fue un impacto enorme.

Una de las palabras que, también, cambió con la Edad Media

fue la de la corte, la corte de la familia real, de los monarcas.

-Sí, es justo en la Edad Media cuando empiezan a establecerse

la corte, tal como la conocemos,

entendida tanto como el espacio

físico donde vivían los reyes con su séquito,

como el espacio imaginado de donde emanaba la autoridad,

el gobierno del reino, precisamente de la palabra "corte",

empiezan a derivarse otras tantas

palabras que están asociadas al protocolo,

como es cortesano, cortesía, cortés...

Todas esas palabras que son, pues, muy importantes

para el protocolo y las buenas maneras.

Hasta el punto de que se crean unos oficios

especializados, entorno, a esa corte, ¿verdad?

-Hay oficios con nomenclaturas muy curiosas: mayordomo mayor,

gentilhombre, guardadamas, sumiller de corps,

cochero, copero... es decir, había multitud de oficios

y cada uno con una función muy específica

y una nomenclatura, absolutamente, específica.

Qué bonito, ¿no...? La mayoría han desaparecido.

-Sí, de eso ya no queda nada,

entre otras cosas porque las monarquías de ahora

casi no tienen corte. Claro.

-Para suerte de ellos, porque la corte también

era un foco de intriga terrible. ¿Qué palabras utilizarías tú

para definir el protocolo real en los siglos pasados?

-Pues el de los siglos pasados podría ser ceremonia,

ritual... tradición, distancia,

estaba pensando para remarcar la distancia entre la familia real

y el pueblo... autoridad. ¿Y ahora? Hoy en día, cómo defines

el protocolo de las familias reales.

-Pues yo creo que se define por adaptación,

porque tienen que adaptarse a los nuevos tiempos,

innovación, improvisación, tiene que improvisar mucho

y cercanía, yo creo que está buscando un poco más la cercanía

a la gente... Ahora nos encontramos,

de repente, que en un futuro muy próximo hay...

Mujeres que no son de sangre real, no proceden de familias reales

que van a ser reinas el día de mañana,

estoy hablando de Doña Letizia, pero hablo también

de Charlene Wittstock en Mónaco,

o de Catalina, también, en Inglaterra.

¿Qué cosas van a tener que aprender en este camino

hasta llegar a ser reinas?

-Pues van a tener que aprenderlo todo;

pero, sobre todo,

yo creo que lo más importante es la mentalidad

de una persona de familia real y, dentro de esa mentalidad,

engloba todo: la forma de actuar, todo lo que hacen y dicen...

Es decir, tiene que aprender

a saber que no son personas privadas, sino que todo

lo que hacen o dicen es de cara al público,

de forma vitalicia y en función de unos intereses de Estado,

o sea, que se tienen que comportar con personajes de Estado.

Eso es una cuestión difícil, luego tienen que saber aunar

algo muy interesante en las familias reales,

por un lado la figura regia,

el comportamiento regio y, a la vez, ser personas cercanas

y populares, pero todas estas princesas del siglo XXI,

tienen algo ya ganado que es la naturalidad,

la espontaneidad...

-A partir de ahora y de forma progresiva voy a integrarme

y a dedicarme a esta nueva vida, pues, con las responsabilidades

y obligaciones que conlleva y con el apoyo y cariño...

-No... -Déjame a mí...

Risas. -...De los Reyes...

Y por supuesto el ejemplo impagable de la Reina.

Carlos, supón que yo mañana tengo un acto social

donde están los Príncipes de Asturias, los Reyes...

Mejor dicho, sus Majestades los Reyes de España,

¿qué debo saber?

-Pues precisamente una de las primeras cosas

que hay que saber es cómo tratar a tan importantes personalidades

que, efectivamente, para dirigirse

a los reyes hay que hacerlo como majestades.

Para dirigirse a los príncipes o a las infantas,

en caso de España, son altezas reales,

o en un lenguaje más sencillo, más llano

que se utiliza más, la expresión "señor"

cuando se trata de ellos, rey, príncipe o infante.

Yla expresión "señora"

si se trata de ella, reina, princesa o infanta.

Carlos, sabemos que hay también un lenguaje corporal

que dice mucho de nosotros.

¿Cuál sería lo correcto?

¿Cuál sería nuestro comportamiento correcto?

-Bueno, lo que más conoce la gente porque lo ve en televisión, etc.

es el lenguaje en el que se expresa ese reconocimiento hacia los reyes,

como es el mero hecho, en los hombres, de hacer un inclinación

de cabeza en el saludo. A ver, ¿lo haces tú, cómo sería?

-Es una ligera inclinación, mientras se produce el saludo.

¿Y no se hace un ruido con el pie? -Los militares es tradición

dar un pequeño taconazo.

En el caso de las mujeres se hace una reverencia

que no debe equivocarse con una genuflexión,

la genuflexión es inclinar la rodilla al suelo,

lo que se hace en las iglesias, una pequeña reverencia

que consiste en doblar la pierna izquierda

mientras se saluda también a una mujer y,

en caso de una mujer. O sea, debería yo doblar

la pierna izquierda. -Eso es.

¿Cómo haríamos así? -Es necesario...

Doblar la pierna derecha... echar hacia atrás la pierna

derecha e inclinar la pierna izquierda.

Llega ya la hora del almuerzo,

qué cosas debemos tener en cuenta a la hora de comer

y, sobre todo, qué es lo que no debemos hacer.

-Bueno, sobre todo hay que tener ciertas formalidades

que se suelen tener en comidas en público, habría que observar

una serie de... lo que llamamos

cortesías, unas veces son

los propios anfitriones quienes ayudan

y consiste en ver qué hacen los demás más o menos,

cuántas veces se ha convertido en anécdota

pues que los reyes, si se han servido espárragos

en la mesa, pues hemos visto al rey comerlos con la mano

y la reina hacerlo con un tenedor,

algo que sirva de orientación para sus invitados

en la forma en que se puede comer.

Saltarse el protocolo, nuestros monarcas se lo saltan.

-Sí, afortunadamente, indica proximidad,

significa no ser tan rígidos,

estar cerca de la gente, lo han demostrado

en muchísimas ocasiones, cuando el triste accidente

del Yakolev 42, asistieron al funeral,

cuando la reina se acercaba a los familiares o, sobre todo,

los gestos que tuvieron en el 11-M toda la familia real,

en el funeral del 11-M.

Eh... saludando, uno a uno,

trasladando el consuelo a todos los familiares

que estaban allí presentes en aquel funeral de la Almudena,

el gesto de cómo lloraban, pues sí...

Son gestos muy humanos, ¿eso es romper el protocolo?

Bueno, a veces, el protocolo

no solo se asocia a saltárselo, sino a saber estar

en las circunstancias de cada momento.

Pensaba que quien tiene fama de saltarse el protocolo,

siempre, es nuestro monarca, Don Juan Carlos,

pero estoy pensando que Doña Sofía entró al vestuario

de los jugadores que eso es algo insólito, también,

que se puede saltar el protocolo para un festejo o celebración.

-Claro, ahí es más importante, porque surge la espontaneidad,

las ganas... yo creo que la reina fue la única que persona

que dejó en fuera de juego a toda la selección española

bajando, directamente, al vestuario y felicitando,

es un gesto de espontaneidad que hace grandes a nuestros reyes,

por esa naturalidad que tienen.

Carlos, llega la hora de la despedida, cómo lo hacemos.

-Bueno, si estamos en una recepción oficial de los reyes,

en el Palacio Real, lo normal, como haríamos en otros casos

con otra autoridad, es esperar a que los reyes

se retiren y en ese momento

es cuando ya... procede que tú hagas lo mismo.

-Los cojines de la reina, los cajones del sultán...

-Los cojines de la reina, los "cojones" del sultán...

-Los cojines de a reina, los cajones del sultán...

-Los cojines de la reina, los cajones del sultán...

-Los cojines de la reina, los cajones del sultán,

qué cojines, qué cajones... -Los cojines, los cajones...

-Qué cojines, qué cajones... ¡ay... no!

-Qué cojines, qué cajones... eh...

¿Cajoneras...? Ya no sé. -Qué cojines, qué cajones...

No me acuerdo...

-¿En qué cajonera van? -¿En qué cajonera van?

-¿En qué cajonera van? -Los cojines de la reina,

los cajones del sultán, qué cojines, qué cajones,

¿en qué cajonera van?

-Quiero preguntar a La Fundéu si es lo mismo decir

"los monarcas" que "los reyes"?

-No, no es lo mismo, monarcas son los que gobiernan,

y reyes pueden ser, cogiendo a España, por ejemplo,

los Reyes de España son el rey Juan Carlos y su mujer,

su esposa Doña Sofía, son los reyes;

pero el monarca es el rey que gobierna.

En el caso de Inglaterra, por ejemplo, la monarca

es la reina Isabel de Inglaterra

y el señor con el que está casada no es un monarca.

-Quiero preguntar si los títulos nobiliarios,

cargos y palabras relacionadas con las casas reales deben escribirse

con mayúsculas o minúsculas.

-Los títulos, cargos y dignidades todos se escriben

con minúscula, puesto que no son nombres propios

sino nombres comunes, es decir, el rey... la reina...

el príncipe, la princesa, las infantas...

Etcétera, todos esos nombres deben ir siempre en minúsculas

porque son nombres comunes,

no son nombres propios; aunque es muy difícil

convencer a un monárquico de que ponga rey con minúscula.

Solo deben ir en mayúscula en el ámbito de la realeza

la palabra "corona" como institución, la Corona,

como podría ser en el ámbito más general de la política

el Gobierno que lo diferencia de gobierno en minúscula.

Corona con mayúscula es una institución

y corona con minúscula es un objeto que se pone en la cabeza.

-La palabra soberano, ¿se escribe con mayúscula o minúscula?

-Podríamos hacer un guiño al humor diciendo que...

Un señor que tiene un perro que se llama Soberano

ese perro tiene mayúscula

y el mismo señor que toma una botella de Soberano,

también con mayúscula, ese señor es soberano

de una país o monarca y ahí es con minúscula

y se coge una borrachera soberana,

aunque sea una borrachera muy grande, ese soberana es minúscula.

Es decir, soberano como adjetivo, borrachera soberana, minúscula,

el soberano como persona que gobierna un país,

minúscula y, en cambio, el Soberano perro y el brandy

como nombres propios en mayúsculas.

-Me gustaría saber si debemos escribir smoking (en inglés)

o en castellano, esmoquin, tal y como suena.

-La adaptación de esa palabra inglesa smoking,

con s- líquida y terminada en -ing, es esmoquin,

con una e- delante,

con acento en la "O" y terminada en -n, el esmoquin.

Y lo más gracioso es que nosotros llamamos smoking

a esa forma de vestirse,

pero los que hablan en inglés no lo llaman así,

nosotros lo llamamos así por influencia

del francés que tomaron la palabra smoking del inglés;

pero smoking en inglés significa 'fumando',

no hay nada ya en inglés que se llame smoking.

A esa forma de vestirse de negro con el lacito

y todo eso, en EE. UU. lo llaman "tuxedo",

es el nombre de un club

al que había que ir vestido así y los británicos

lo llaman "dinner jacket",

que es la chaqueta de cenar y el smoking para ellos

era otra cosa, era una especie de batín que se ponían

los caballeros para retirarse a un reservado a fumar,

con eso evitaban que el humo les impregnase de olores...

Su traje.

-Qué significa ostentar y detentar, ¿es lo mismo?

-No, ni muchísimo menos. Ostentar, en principio,

es... hacer gala o boato

es como presumir, hay que pensar en la palabra ostentación,

¿qué es la ostentación?

Pues un acto de mala educación, de persona poco fina,

los que van ostentando y ese es el verbo ostentar.

Si bien, en las últimas ediciones de los diccionarios

ya se ha añadido un significado al verbo ostentar

que es algo así como...

Tener un cargo o un premio o una dignidad importante:

"Fulanito ostenta el récord...

de salto de altura", en el sentido de algo muy importante

o la medalla de oro de... alguna cosa.

Detentar es usurpar,

es tener algo contra la ley o contra el derecho.

Etiqueta, urbanidad, galantería, saber estar,

como ven, el protocolo es todo un lenguaje de formas y palabras.

Hoy hemos aprendido cómo estar, cómo vestirnos,

cómo cenar si estamos en un acto oficial

o si nos invitan a un auténtico banquete real.

Yo con esto ya... me despido, agradeciéndoles

su atención y deseándoles una feliz semana.

Porque como dice el refrán...

"Palabras de cortesía, suenan bien y no obligan".

Adiós.

Himno "Good save the Queen".

Saca la lengua - 22/10/11

22 oct 2011

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  1. Alfredo

    El Protocolo, tan necesario en toda América Latina al igual que tantas cosas que perdimos con la expulsión de los españoles: "Y el burro por delante", "El que come y canta, loco se levanta", "La educación no se aprende, se mama", "A la mesa y con tu comida, no se hacen tacos con las tortillas", "Nunca mastiques chicle, eso lo hace la gentuza", "No te estires jamás en público, denota pereza". Eso y mucho más, nos recordaba siempre mi madre. De temas como éste, sobre el protocolo, necesitamos todos los hispanos, muchas lecciones. ¿Cuál es la diferencia entre protocolo, civismo y cortesía? Me gusta mucho el programa. Gracias por educarnos a los que queremos ser, educados. "Palabras de cortesía, suenan bien y no obligan". Gracias por el programa.

    06 dic 2011
  2. algecire?o

    Buen programa, Es cierto, quiten lo de "juegos del lenguaje" de arriba del video. El programa es de protocolo, c?mo son ustedes tan poco cuidadosos. Saludos desde Algeciras.

    27 oct 2011
  3. luci

    "Saber hablar saber estar" es el título correcto, efectivamente. ¡Qué poco cuidado tienen ustedes con sus programas, aunque sean tan interesantes!. A ver si lo promocionan más.

    24 oct 2011
  4. ahmed

    Cambien ustedes el titulo. Se llamaba "Saber hablar, saber estar" y estaba dedicado al lenguaje del protocolo. Por cierto, estupendo programa. Saludos-

    24 oct 2011