Saca la lengua La 2

Saca la lengua

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Para todos los públicos Saca la lengua - 21/01/12 - Ver ahora
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Bienvenidos a "Saca la lengua".

Hoy, la lengua, además de darnos palabras,

nos va a permitir saborearlas,

porque la lengua y la cocina están muy unidas.

Fíjense si no en esos términos culinarios

que forman parte ya de nuestro lenguaje habitual.

"Viajar como sardinas en lata",

"asarse de calor" o "vete a freír espárragos".

La cocina y el lenguaje en nuestra vida diaria.

Hemos salido a la calle para comprobarlo,

y ha sido... ¡"pan comido"!

Con cocina...

cocina japonesa, ¿no? ¿sushi?

¿Sabor?

¿Aroma?

Gusto.

Cordero, cochinillo.

Fuego.

Degustar.

Satisfacción.

Ingredientes.

Innovación.

Receta.

Paella.

Especias.

Aceite.

Sabor.

Horno. -Puchero.

Reunión.

Eh... una razón para encontrarse, encuentro.

Leña. -Sobremesa.

Parece mentira, Elena, pero ¿sabes cuántos años han pasado ya,

desde que empezaste con "Las manos en la masa"? ¡30 años!

-No lo quiero ni pensar, no lo digas. -Es el mítico programa que era,

"Con las manos en la masa".

Siempre que vuelves a casa,

me pillas en la cocina,

embadurnada de harina,

con las manos en la masa.

Buenas tardes, mi nombre es Elena Santonja,

y espero estar con ustedes, todas las semanas,

durante una temporada.

¿Qué cosas aprendiste, sobre todo,

qué términos nuevos tuviste que aprender a utilizar?

-Bueno sí, empleaban mucho, los jóvenes cocineros que iban,

de vez en cuando, el de "reducir", el de "emplatar", sí.

Bueno, yo nunca había emplatado nada, ni mi madre, quiero decir,

en mi casa, no se emplataba, se daba el potaje, se servía...

Coge más patatas... yo que sé. -Tú, por ejemplo, lo que te sale,

cuando tienes mucha hambre, ¿qué dices?

-A menudo, digo: "tengo un hambre canina",

tengo un hambre de perro, de ¡guag!

¡"Azu" tengo una canina que no puedo con ella!

Tengo más hambre que el perro de un ciego.

Estoy muerto de hambre, me comería un caballo.

Tengo más hambre que Dios talento.

Tengo "gusa".

Tengo un hambre que no veo.

"To'y t'o demaya'o".

No "ve'a la halufa" que traigo, que vengo que no como "hase tré día".

Me suenan las tripas.

Me muero de hambre.

Me comería a Dios por los pies.

¡Uy tengo una juerga en el estomaguito!

En Argentina, cuando tenemos hambre, decimos que "nos pica el bagre",

o que nos estamos "cagando de hambre".

En Panamá, cuando se tiene mucha hambre, se dice:

"tengo el estómago pegado al espinazo".

En Costa Rica, cuando tenemos mucha hambre, decimos:

"me estoy palmando de la moncha".

¿Cuántos refranes conocemos, que a lo mejor ya,

la gente joven no las conoce, relacionadas con las frutas,

con las verduras...? -Sí, sí.

Hay uno precioso, relacionado con las verduras y las frutas,

que es:

¿Ves? No hay que comer nunca la fruta verde.

Hablando de fruta, como siempre, hay la costumbre de que las cosas

tienen que estar muy tersas pinpantes, pues...,

la fruta, ya, en su punto, puede estar un poco magullada,

y se dice:

porque los fruteros, antes, lo ponían más barato y era la mejor.

-Más refranes o más dichos. -Pues, por ejemplo:

Eso no pega, quiero decir, no es verso,

pero es que se la llevan los caminantes.

-O ¡vete a freír espárragos!

-Exactamente. Sí, sí.

Hay un refrán que me gusta mucho, que es muy corto, que es:

Porque empleaban todo el tomate,

quiero decir... empleaban el tomate, con muchísimas cosas.

¡Ah, y tenemos "más capas que una cebolla"!

A fuego lento, tu mirada.

A fuego lento, tú o nada.

Vamos fraguando esta locura,

con la fuerza de los mares y el sabor de la ternura.

Sigue el camino del cortejo,

a fuego lento, a fuego viejo,

sigo avivando nuestra llama,

con todo lo que me quieres,

y lo mucho que me amas.

¿Recuerdas refranes o frases hechas que tengan que ver con la comida?

Sí, "ajo y agua", "contigo pan y cebolla"...

Te repites más que el ajo, claro.

No vales un pimiento. -No vales un pimiento.

No quieres caldo, toma, dos tazas llenas.

-¿Qué más? ¿Y el de las lentejas?

-Si no las quieres, las dejas, comida de viejas.

El que se pija...

no, no; el que se pica, ajos come.

De la mar, el mero y de la tierra, el cordero;

y los hombres guapos, el pescadero.

Mucho ruido, pocas nueces.

Con jamón y vino... se anda el camino.

Bueno, no se si es con jamón o con pan, pero...

Estas más nervioso que un flan.

No pidas peras al olmo.

Para el hambre no hay pan duro. -Para el hambre no hay pan duro.

Soy como Juan Palomo; yo me lo guiso, yo me lo como.

Las cuentas claras y el chocolate espeso.

-No, eso no es así. -¡Sí!

Sí, las cuentas claras y el chocolate espeso.

Sí, lo de tirarse el pisto.

Luego hay lo de ¡ay, se le va a pasar el arroz!

Ese tiene cara de besugo. -¡Uy!

Arrimar el ascua a su sardina. -Arrimar el ascua a su sardina.

A ver, más refranes. -Al que le falta el hervor...

y al que... el que no llora, no mama.

-Bueno.

¡No está el horno para bollos!

¡Ser el perejil para todas las salsas!

-Eso es.

Un poquito de tomate ¡salsa!

Un poquito de lechuga ¡salsa!

Un poquito de sal.

Ya está la "ensal'a", ya está.

Ya está la "ensal'a", ya está.

Paco Roncero, ¿qué tal? -Muy buenas.

-Oye, ¿es verdad que relacionamos los platos que nos gustan,

con sabores, incluso con olores de nuestra infancia, verdad que sí?

-No, no, eso es una realidad y además nosotros, muchas veces, cocinamos

con recuerdos de la infancia.

Muchos de los platos que hacemos vienen de recuerdos de la infancia,

que los tenemos ahí y queremos, no mejorarlos,

porque son inmejorables, pero sí hacer platos que se parezcan,

o que tengan un ligero recuerdo.

-Y eso que hemos oído de "oído cocina",

que yo no sabía que todavía se decía,

a mí me recuerda a la época de estudiante,

que íbamos a un "barecito", allí en el barrio,

siempre estaban "oído cocina", ¿se utiliza todavía...?

-Se usa mucho. -¿...ese término?

-Se usa mucho, no solo en cocinas profesionales,

sino en las cocinas de los bares,

y es una palabra, que cuando viene el maitre, nos da la comanda,

y cantamos los platos, pues... se dice: "oído cocina".

O ahora, un poco simplificamos y decimos: "oído".

-El maitre, comanda... me encanta la palabra comanda, me encanta.

Paco, estoy viendo que siempre tienes aceite de oliva, del bueno.

Dicen que eres un gran experto, ¿no?

-Bueno, me gusta trabajarlo, porque creo que es un producto...

espectacular que tenemos en España,

es un producto que todavía nos falta mucha cultura

de trabajar con él, cosa que, a lo mejor,

sí que tienen los italianos y nosotros,

que somos los mayores productores,

aún, en muchas casas, se consume aceite de girasol.

Pues era un poco, el trabajar con él,

y ver si entre todos los cocineros que somos grandes prescriptores

del aceite, podíamos hacer que hubiera muchas más cultura,

y en casa se usara más.

-¿Y hay muchas expresiones populares,

relacionadas con el aceite? -Sí, sí.

-¿Por ejemplo? -Hay una que me gusta mucho, y dice:

-¡Qué bueno!, eso me lo apunto yo.

Pues yo se otro, que me gusta mucho, que dice:

-Sí, es verdad.

-Yo me imagino que, hasta llegar a la cocina sofisticada,

que es la que tú haces ahora, antes,

habrás tenido que aprender la cocina de toda la vida.

-Por supuesto. -Y en esa cocina, no puede faltar

un buen sofrito, rehogados... yo no se ¿cuantas palabras

y cuantas cosas has recuperado de esa cocina de toda la vida?

-No las he recuperado porque, realmente, las hemos mantenido.

Nosotros, aunque hagamos cocina creativa,

siempre tenemos muy claro

que nuestras bases tienen que ser la cocina tradicional española.

Son parte de nuestra cultura y no queremos perderla nunca.

Pero todo este vocabulario, que es muy, muy extenso,

lo que hemos hecho es añadirle muchas más palabras,

como esferificación, nitrógeno líquido...,

bueno, le hemos añadido, pues...

lo que son las palabras más modernas y de la cocina de vanguardia.

-¿Alguna vez se le echan guindas al pavo o es una frase hecha?

-A ver, al final, cada uno hace las recetas como más le gusta,

y claro, si le quieres meter guindas al pavo, pues se pueden meter, ¿no?

-Por cierto, ¿Paco Roncero ha pelado alguna vez la pava?

-Bueno, el pelar la pava, sabes que significa, pues era un poco,

antiguamente, cuando las mujeres estaban pelando,

claramente los pavos y las pavas y venían a cortejarlas.

Era el tiempo de espera en el que venían a cortejarlas y...

yo he pelado muchas gallinas, muchos pavos y muchas pavas,

pero no era mi caso ese, en concreto.

Fui al perejil y me desperejilé.

Fui al perejil y me desemperejilé.

(Ambas) Fui al perejil y me emperejilé.

Fui al perejil y me emperejilé.

Para desemperejilarme, ¿cómo me "desempejaré"?

Para "desperejilarme", ¿cómo me "despeje..."?

¿...quien me "desemperilijará"?

¿...y cómo me "desemperilijaré? es que no sé.

Para desemperejilarme, ¿cómo me se... me desemperejilaré?

Fui a perejil y me emperejilé,

para desemperejilarme, ¿cómo me desemperejilaré?

Paco, además de olla, ¿qué otras palabras se utilizan,

yo qué sé, para denominar utensilios,

cosas que utilizáis, habitualmente, en la cocina,

que tengan expresiones propias? -Sí, tenemos muchísimos.

Como utensilios, pues cacerolas, rondones, varilla, espumadera,

araña, boles... hay muchísimos,

muchísimos nombres para poder expresar en una cocina.

Y, además, son lenguajes, luego, aunque cada uno tienen su idioma,

son lenguajes muy universales para nosotros,

sobre todo cuando vamos fuera de España.

¿Cual es la palabra que utilizas habitualmente en tu cocina,

que te guste más? -La verdad es que...,

todos estos aparatitos o utensilios, no es que sean muy bonitos,

pero, por ejemplo, "sauté" sí que me gusta mucho.

-¿Sauté? -Sauté es..., bueno, mira.

Sauté es aquello en concreto. -¿Ah, sí? Esto se llama sauté.

Sí, eso es un sauté. -Bueno.

-Es una palabra francesa, pero bueno, suena bien y a mí me gusta.

Hay un dicho que dice que:

Ya que estamos aquí, delante de las mesas, ¿es verdad?

-Es verdad y yo creo que, en nuestro caso, en los restaurantes,

sobre todo en los restaurantes gastronómicos, la gente cuando viene,

tiene mucho respeto al trabajo que hacemos en la cocina,

y al trabajo que se hace en el servicio de sala;

y para mi eso es muy importante.

Creo que la gente que viene, hoy en día, a los restaurantes,

tiene un gran conocimiento de lo que estamos haciendo.

-¿Qué no sería de caballero en una mesa?

-Pues, hay muchísimas cosas.

Sobre todo, a nosotros, lo que más nos pueda llegar a trastocar es,

que a mitad de un plato se pongan a fumar,

porque pensamos que tienen que estar con todos los sentidos,

o que se levanten o hablar por teléfono.

-Ahhh, pues eso...

Habría que prohibir los teléfonos en las mesas.

Eso sería una buena manera de educación, hoy en día.

Una última pregunta, Paco Roncero, ¿cómo debemos llamaros,

a los que trabajan como tú, en la cocina, en el restaurante,

antes era cocineros, después se dijo chefs, después gastrónomos,

restauradores... ¿cómo te gusta que te llamen?

-Yo, personalmente, me siento cocinero.

-¿Sí? -Si es verdad que,

cuando sales fuera de España, la gente te llama "chef",

pero si estamos en España, yo, como realmente me siento,

más que todas estas palabras, es como un cocinero.

-Bueno, pues te vamos a agradecer, Paco, que nos hayas atendido,

y vamos a terminar hablando, seguimos con las palabras,

con otro dicho que dice:

Lo has oído, ¿verdad? -Lo he oído muchas veces.

Espero, en esta ocasión, que no sea el del oído.

Co...cidito madrileño,

re... picando en la buhardilla,

que me sabe a hierbabuena,

y a verbena en las Vistillas.

Sarandonga, nos "vamo' a comé"

sarandonga un arroz con bacalao,

sarandonga, en lo alto del puerto,

sarangonga, que mañana es domingo,

sarandonga, cuchibiri, chichibiri,

sarandonga, cuchibiri, chichibiri,

sarandonga, cuchibiri, chichibiri,

sarandonga y óyeme cantar...

Cocinero, cocinero...

enciende bien la candela,

y prepara con esmero,

un arroz con habichuelas.

Cocinero, cocinero...

aproveche la ocasión,

que el futuro es muy oscuro,

que el futuro es muy oscuro,

¡ay!... trabajando en el carbón.

Luis, comer y rascar, todo es empezar.

-Sí, porque está condicionado por el apetito.

A mí, por ejemplo,

yo, la verdad es que, personalmente,

a pesar de que me dedico a esto, hambre de verdad, nunca tengo;

pero si lo veo, si empiezo a percibirlo,

me entra una curiosidad grande por aquello,

y no digamos si empiezo a comerlo.

Entonces me vuelvo insaciable.

Pues sí.

Después, ya se sigue, sí, sí. (Ríen).

-Otras expresiones que yo no sé si todavía, hoy en día, son válidas,

o refranes del refranero español, relacionadas con la comida

y con la mesa, Luís, que te vengan a la memoria.

-No sé...,

Sí, eso está bien.

Una barbaridad, eso tampoco... es así.

-Eso se ha pasado un poquito más, ¿no?

-No sé...,

Y hay una que a mí me parece que... parece que no se cumple

y que no funciona, pero que yo sé que se cumplía antes,

que es aquello de:

Yo creo que no nos confundimos, la velocidad con el tocino,

cuando pensábamos en aquellos restaurantes de carretera

a los que había que llegar para comer bien a determinada hora,

lo que pasa que se han perdido mucho los restaurantes de carretera.

Habría que hacer una guía para los camioneros,

que suelen elegir buenos restaurantes y había que llamarla, eso:

"La velocidad y el tocino".

-¿Es verdad que la tortilla francesa, no es francesa?

-No y además no tienen ni idea, los franceses, cuando les dices

que quieres una tortilla francesa... -¡¿Ah, no?!

-Es natural,

porque la tortilla francesa tiene un origen curioso.

Se produjo en España, durante las guerras napoleónicas,

y en Cádiz, cuando faltaban sustentos porque estaban rodeados,

lo que siempre había eran huevos,

porque sí tenían gallinas en los corrales,

y entonces, había que hacer los huevos sin patatas,

sin otros elementos que pudieses mezclar.

Entonces fue la tortilla del tiempo de los franceses,

y se quedó en tortilla francesa, aunque, ya de por sí,

la tortilla francesa era española,

era la tortilla cartujana que tomaban los cartujos,

que no le ponían nada más que huevo.

-Y ahora, me vas a decir que la ensaladilla rusa, tampoco es rusa.

O sí. -Definitivamente,

la ensaladilla rusa, lo que pasa es que no ha trascendido en Rusia.

Es decir, en Rusia también, a estas alturas,

pides una ensaladilla rusa y te dicen que qué es eso.

Pero sí se inventó en Rusia.

Es decir, los cocineros del zar,

hacia 1850, aproximadamente,

inventaron una ensaladilla en la que usaban vinagreta

y mezclaban muchísimas cosas.

Lo que pasa es que, estas cosas, cuando trascienden, pues luego,

ya no trascienden igual que son originalmente.

Y la ensaladilla rusa llego a España hasta después de 1939,

que se llamó ensaladilla nacional, en España,

y se le ponían dos tiritas, una roja, otra roja y con la mayonesa amarilla,

formaban la ensaladilla nacional o española,

porque estaba bastante prohibido decir eso de ruso.

-Hay platos, o al menos palabras,

que parece que hayan desaparecido de nuestro lenguaje habitual.

-Efectivamente, desaparecen muchos nombre y muchos platos.

Es una cosa generacional.

Ha desaparecido, por ejemplo, el coctel de gambas.

Pues ya no se ve, ya no te lo propone nadie, afortunadamente.

-¡Que era todo un lujo que te sacaran un coctel de gambas!

-Y luego, hay otros platos que tampoco son habituales.

Los grandes platos de la cocina francesa,

que llevan mucha harina o nata o cosas de estas,

también han desaparecido.

El lenguado a la meunière,

pues es muy raro que alguien te proponga esas cosas.

Sin embargo, yo creo que hay una sociedad,

cada vez hay una sociedad con mayor edad, que seguramente,

sigue utilizando aquellos nombres

y sigue hablando de un panaché de verduras,

o de una macedonia de frutas, que son cosas que, efectivamente,

no se oyen.

-Esa expresión: "Pon la mesa", o sea, lo que es poner los platos,

los vasos, los cubiertos... ¿cuál es su origen?

-No tiene, No tiene un origen muy concreto.

Cuando los espacios eran inferiores, incluso ahora,

de ahora en adelante hay que hacer, un poco, eso,

los espacios en las casas eran pequeños,

había que construir la mesa; es decir, poner la mesa era:

poner un tablero y poner unas borriquetas

sobre las que se sustentaba el tablero porque vamos a comer.

O sea, eso era poner la mesa.

-Luis, te voy a decir una serie de expresiones,

para que tú me las definas, en términos culinarios.

Por ejemplo: Estar muy delgado.

Sacar a alguien de un apuro.

Estar de mal humor.

¿Y tener malas intenciones?

Ser cabezón, duro de mollera.

"O un cebollón", sí.

-Luís, ¿sabes qué decía Manuel Benítez "El Cordobés", padre,

decía que el mejor amigo del hombre no es el perro, dice que:

¿Tú estarías de acuerdo?

-Decididamente, el jamón,

los jamones españoles son el mejor amigo del hombre,

y antes que El Cordobés, ya hubo un humilde gallego que le preguntaron

cuál era la mejor ave de corral y dijo que "¡si el cerdo volara!".

-Muy gallego, está muy bien.

Oye, ¿y farsa?

¿Sigue habiendo farsa en la cocina? -Sí, se utiliza la farsa.

La farsa no deja de ser una composición de productos

que se reúnen, se acomodan,

¡hombre!, se reúnen, no a lo loco, se acomodan con cierta gracia,

normalmente para dar vigor y dar sabor a la aves.

Se rellenan aves, normalmente, con las farsas.

Pero es cierto que hay farsa,

y hay mucha farsa, a veces, en la cocina.

En la cocina y en el restaurante, que es un pequeño teatro.

-Oye Luis, hablamos de la globalización,

porque es una realidad, pero yo no sé si hasta el punto de que,

cualquier día de estos, nuestro hijo nos va a decir:

"mami", en vez de un bocadillo, "mami, hazme sushi".

-¿Como no? -¿Lo veremos esto, nosotros?

-Sí, sí, sí.

Yo creo que lo veremos y lo deberemos ver.

Estamos ubicados, que no condenados, a la cocina universalizada,

a la cocina cósmica.

-¿Y qué nos ha aportado esa comida cósmica, que dices tú?

Por ejemplo, ¿qué ingredientes, que son nuevos para nosotros?

Bueno, son muchísimos, como ingredientes,

porque se han creado, sobre todo, una enorme curiosidad,

y ya no nos miramos el ombligo, solamente para comer lo de siempre,

sino que intentamos saber y saborear más cosas.

Eso me parece muy bien, porque la cocina es curiosidad,

y cuanta más curiosidad, crea más apetito.

Es decir, que el conocer más productos y las aportaciones...

-¿Y llegaremos a tener en nuestra nevera tofu?

-Bueno, el tofu hay que hacerlo al momento.

Es decir, iremos a que nos lo hagan; sí hay un tofu que se prepara.

-O ají o témpura, serán cosas que... -Evidentemente, tendremos la harina

para hacer témpura; yo creo que ya la tenemos.

Yo, desde luego, la tengo hace tiempo en casa,

y hay frituras que me gusta más hacerlas con témpura

que con el clásico rebozado; además la témpura es un invento español,

que se llevó a Japón y que regresó de Japón, es decir,

la forma de rebozar se hizo para la temporada de Cuaresma

por los jesuitas españoles que fueron a Japón.

Hola, quiero preguntar a Fondéu

de cuantas maneras se puede decir cacahuetes.

Depende de donde estés.

Si estás en el país originario de ese fruto seco que es Méjico,

en el país originario lo llaman

con el nombre más cercano a la etimología, al origen,

que es lengua nahua o náhuatl,

que es una de las lenguas que se hablaban en Méjico,

y en náhuatl es cacáhuaetl, como pasa con aguacatetl,

tomatetl y chocolatetl, que son esas terminadas en -tetl.

Y... bueno, ellos dicen cacahuate, otros decimos cacahuete,

en España decimos cacahuete y, curiosamente, el nombre más extendido

en Hispanoamérica, incluso en los Estados Unidos

y todo el Caribe y gran parte de Hispanoamérica es maní, el maní.

Maní...

cómprame un cucuruchito de maní.

Esa es la canción clásica del cacahuete.

Y aquí, en España, en algunas zonas, por ejemplo,

en la zona de donde es mi padre, Castilla la Vieja,

dicen cacahues o alcahues.

Esas formas son populares, están bien en el sitio donde se emplean,

es decir, tienen una serie de nombres pero los dos, así como más fetén,

son cacahuate, en Méjico; cacahuete, en España;

y el común, maní.

También me gustaría saber si es lo mismo

"alimentario" que "alimenticio".

Sí, lo alimentario y alimenticio son dos palabras muy cercanas.

Las dos tienen relación directa, lógicamente, con los alimentos,

con la alimentación.

Si bien, alimentario se usa más para lo referido, en general,

a la alimentación y alimenticio se prefiere para lo que alimenta.

De toda la vida he escuchado

que la palabra "almóndiga" está mal dicha,

y quería saber otra forma de decirlo o si, realmente, está bien dicho así.

Ahí nos encontramos con un pequeño problema,

y es que, la gente no sabe manejar bien el diccionario

y creen que porque una palabra está recogida en el diccionario,

ya es buena y ya va a misa.

Y lo que hacen las academias de la lengua,

que juntas, redactan un diccionario,

que se llama Diccionario de la Lengua Española,

es recoger el uso y, a veces, recogen usos populares o vulgares,

y ahí, si uno se va al diccionario de la Academia,

ve la palabra "almóndiga" y dice: ya está, ya la voy a usar,

pero si se fija un poquito, verá que donde pone almóndiga, al lado,

no explican qué es eso, sino que al lado pone "albóndiga"

y lo mandan a uno a buscar, en otra página,

qué significa almóndiga o albóndiga.

Y en albóndiga dice: viene del árabe "albunduq", significa bola...

En un momento determinado, "bunduq", en árabe, era también

las balas esféricas de hierro de los fusiles de espingardas,

y de ese "bunduq" árabe de bola o pelotilla,

se llegó a la albóndiga nuestra,

y, por deformación popular, a la almóndiga.

Quisiera saber si está admitido por la Real Academia,

el uso de la palabra "cocreta".

Hace poco oí, con respecto a las cocretas y a las croquetas,

que una cosa eran las croquetas y otra las cocretas,

y otra las cocletas.

La cocleta es más suave y está hecha con pescado.

La cocreta, con carne y la croqueta, la de toda la vida.

Bueno, curiosamente, hay palabras de esa familia,

también de alimentación,

hemos hablado de la "almóndiga",

que sí tienen registros en el diccionario,

y, en cambio, "cocreta", que yo creo que se dice tanto como "almóndiga",

o más, no está en el diccionario recogida.

"Cocreta", que es una forma que, no solo se dice,

sino que muchísimas veces, cuando uno entra en una cafetería

y mira en la pizarra que hay detrás de la barra,

ahí pone "cocreta de pescado", "cocreta de bacalao"...

Y la verdad es que están igual de ricas

las cocretas que las croquetas, pero bueno...

En mi casa comemos croquetas

y es lo que yo recomiendo a todo el mundo que diga croqueta,

aunque las dos son difíciles de pronunciar.

Lo que está claro es

que la gastronomía se renueva cada día,

y con ello, también,

los términos culinarios que sazonan nuestro vocabulario.

Así que, aquí me quedo, empapándome de sabor... y de saber.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

Saca la lengua - 21/01/12

21 ene 2012

Si "con la palabra en la boca" se desarrolla la evolución del lenguaje en relación con la gastronomía, y se desgranan los refranes de nuestra lengua que aluden al tema de la alimentación. Invitada especial, Elena Santonja, presentadora del programa gastronómico Con las manos en la masa.

 

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