Saca la lengua La 2

Saca la lengua

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Para todos los públicos Saca la lengua - 19/11/11 - Ver ahora
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Bienvenidos a "Saca la lengua".

¿Se acuerdan ustedes de cuáles fueron

las primeras palabras que aprendieron,

y qué términos tienen asociados a esa infancia?

¿Qué palabras estamos enseñando hoy a nuestros hijos?

¿Creen ustedes que el lenguaje de los niños de hoy

es el mismo que el de nuestra infancia?

Hoy vamos a dar la palabra al niño que llevamos dentro

para recordar, precisamente, esas palabras;

pero también otras como imaginación, fantasía, espontaneidad,

que relacionamos con los más pequeños,

pero que los adultos no deberíamos dejar escapar.

Chupete. -Baba.

Pañal. -Dulces, chuches.

Leche. -Médico, doctor.

Ranita. -Blandito.

Babero. -Papilla.

Mantilla.

Guerra, lata, despertar.

Bibi.

Amor. -Esponja.

Pequeño. -Amamantar.

Juegos. -Pololo.

Padre, madre.

Sonajero. -Gasa.

Alegría. -Cariño.

Mala noche. -Pijama.

Llanto. -Biberón.

Sonrisas.

Meter el dedo en las narices..., de todo.

("Esos locos bajitos, que se incorporan,

con los ojos abiertos, de par en par...")

Parece que hay consenso

en que las primeras palabras que todos los niños decimos

es papá y mamá, pero ¿por qué papá y mamá,

de dónde surgen estas palabras, Heike?

Bueno, los niños empiezan a ejercitar

primero escuchan, oyen sonidos, todo tipo de sonidos,

y luego empiezan a ejercitar su aparato fonador,

repitiendo sonidos vocálicos y sonidos consonánticos.

Los primeros sonidos consonánticos que aparecen son la "mmm",

este sonido "mmm", la "m" y la "p",

y de ahí empiezan a jugar después ya, a juntar vocales y consonantes,

en la etapa silábica, que se llama,

y de ahí surgen el "papá" y la "mamá".

Curiosamente, en casi todos los países,

la palabra "madre" tiene ese sonido "m",

por supuesto, en las lenguas indoeuropeas,

pero parece ser que incluso en las lenguas más alejadas,

como el chino, tienen ese sonido "m" característico, en la palabra "madre"

O sea, que no es porque identifiquen a su mamá y a su papá,

lo dicen, casi de una manera espontánea, ¿no?

-Sí, es algo que viene de las posibilidades del aparato humano,

y quizá, también de la cultura,

de algo muy, muy ancestral, que nos viene de muy lejos.

-Hay palabras que parece que,

o consonantes, que les cuesta más, a los niños, pronunciar que otras,

o que confunden, por ejemplo, estoy pensando: "agüelo", "autogus".

¿Debemos corregirles?

-El problema de la corrección,

que en algún momento puede ser necesaria también,

es que puede bloquear la expresión de la fluidez de la lengua.

Entonces, es más importante que el niño se exprese,

que intente expresarse, comunicarse, que le podamos entender,

que, que realmente, pueda cambiar una consonante, en un momento dado,

que muchas veces lo hace, por facilidad,

porque les resulta más fácil pronunciar de esa manera que de otra.

Y lo importante es que podamos, realmente, comprenderles.

Porque, cada niño y cada niña tienen un desarrollo propio.

Cada persona es singular y es muy importante que padres, madres,

e incluso educadores, no tengamos demasiada prisa con el lenguaje.

Hay que tener en cuenta que el habla es una relación de segundo orden

con las cosas, no es una relación directa,

y que los niños necesitan, primero,

relacionarse con la tierra, con el aire, oliendo, tocando,

con las cosas, a través de los sentidos.

Y solo después empezarán a nombrarlas.

-¿Pero después hay palabras que para nosotros son muy sencillas

pero que para ellos tienen, especialmente, dificultad?

No sé si por identificación.

Por ejemplo, el yo, tú, me..., lo confunden, los niños pequeños.

¿Por qué?

-Sí, la palabra "yo", por ejemplo, es un concepto que está relacionado

con la construcción de uno mismo, en cuanto qué persona,

con la identificación de uno mismo como alguien separado de los otros.

Y además, es muy significativo,

porque ese "yo" suele llegar después de lo que llamamos la etapa del "no".

Hacia los dos años, si tú has tenido hijos,

habrás visto que la palabra que más utilizan es "no",

todo es "no", ¿quieres sentarte? no y luego se sientan, pero es "no".

"No" ante todo; entonces, este "no" es un primer proceso

de separación de los demás.

-¿Y esa manía que tenemos los adultos, yo no sé si todos,

pero muchos adultos, de hablarles en tonos agudos y diminutivos,

de"chiquirritín", "pajarito", eso es bueno, es malo,

por qué lo hacemos?

-Bueno, es... simpático, ¿no?

Es simpático escuchar, a veces, a las mamás o a los abuelos

hablar así a los niños,

pero, realmente, da la sensación de que queremos, de alguna manera,

transponer nuestro mundo de adultos a un mundo infantil,

y esto no es, necesariamente, bueno.

Los niños pertenecen a nuestro mundo, son seres como nosotros,

un poco más bajitos, más chiquititos, con menos posibilidades, quizás,

de actuar o de hacer, pero son personas como nosotras,

entonces, conviene, más bien, hablarles normalmente.

Como a cualquier otra persona.

Es mucho más importante que corregirlos,

expresarnos bien cuando hablamos con ellos

y procurar, en vez de decir "mimir", decir dormir;

lo cual no quiere decir,

que en algún momento nos apetezca, también nosotras ser un poco niñas,

y ponernos ahí y hablar como ellos, que tampoco es...

De hecho, cuando cometen errores, muchas veces crean palabras

que son muy divertidas y muy interesantes

y que, en un momento dado, podemos repetir.

Tengo dos nietas y una dice "abu", sobre todo "yaya" y "teta",

pero teta no... cuando se refiere a un primo.

Pues, cuando yo era pequeña, no sabía decir tercero

y decía "tertero".

Vivía en el tercero B y decía:

Yo vivo en el "tertero B", vivo en el "tertero B".

Pues, mi hija mayor, de pequeña, en lugar de príncipe, decía "sinfre".

Una nieta, por parte de mi cuñada,

ahora no dice zapato, dice "los papos".

O los "poblemas" en lugar de los problemas.

En lugar de decir agua, pues dice "aiga", "aiga".

Mi hija decía "Yu aparque", en vez de decir yo quiero ir al parque.

Hay un niño de un amigo nuestro, chiquitito, que en vez de caballo,

dice "pacallo".

Mi hijo tenía una palabra y tiene, todavía, una palabra comodín,

que es "tea", para todo, si no sabe como se llama esa palabra,

o qué quiere decir, comenta "tea".

En vez de murciélago, "murciegalo".

En vez de hipopótamo, "hipopotano".

En vez de helicóptero, "colicoctero".

"Croquetas" en vez de cocretas, o al revés.

A mí, sí me gustaría que aprovecháramos este momento

para dar reglas de cómo dirigirnos a los niños,

en ese proceso de aprendizaje del habla.

-Digamos que, los niños, lo que necesitan es presencia,

coherencia y sentido y autenticidad en el discurso.

Entonces, es muy importante que, cuando estemos con ellos,

nos dirijamos a ellos mirándoles a la cara,

que, realmente, lo que estamos diciendo y lo que hacemos,

y lo que sentimos y lo que pensamos, sean lo mismo,

y no que estemos disgregados y dispersos.

Y es muy útil que, por ejemplo,

acompañemos nuestros actos cotidianos de palabras.

(Todos los niños:¡POCOYO!)

Si queremos crear algo para el entretenimiento,

para el aprendizaje de los niños,

no hay nada como dejarles hablar a ellos,

escucharles, para que surjan las grandes ideas y dar en el clavo.

Zacarías, tú lo sabes y tienes experiencia propia.

¿Cómo surgió "Pocoyo"?

-¿Pocoyo?

Pues Pocoyo, hay una anécdota muy graciosa

de cuando se estaba gestando el personaje, que es

que uno de los creadores, su hijo, cuando iba a rezar por la noche,

antes de acostarse, rezaba el "Jesusito de mi vida",

pero lo rezaba, se equivocaba y en vez de decir "eres niño como yo"

decía "eres niño pocoyo".

Y a raíz de eso se quedó el nombre, cuando se estaba buscando un nombre,

se pensó que sonaba bien y... hasta hoy.

-¡Qué bonito!

Oye, me imagino que... ya sé que Pocoyo tiene pocas palabras

pero, imagino que estarán muy medidas, o sea que...

medirán que diga determinadas palabras, unas sí, otras no.

Porque, ¿cómo se elige eso,

el lenguaje de los personajes animados?

-Hombre, intentamos, es verdad que en Pocoyo,

al ser sobretodo sus amigos, al ser un pato, una elefanta,

que son personajes que no hablan,

el gran peso del lenguaje en la serie lo lleva el narrador.

Pero intentamos, sobre todo esa manera de hablar al niño,

que sea una manera natural, siempre pensando que sea didáctica,

y también pensar en hablar a los niños

evitando ciertos diminutivos y poder hablarles,

que al final son niños, pero que no hay que hablarles

como si no nos entendieran, que los niños, muchas veces,

entienden mucho más de lo que pensamos.

-Lo de "cuchi, cuchi, cuchi", eso no, ¿no?

-No, intentamos evitar ese tipo de cosas.

Es lenguaje sencillo, pero... que no nos vamos por ahí.

-Habéis hecho ya una versión anglosajona,

y también otra versión para Latinoamérica.

¿Hay mucha diferencia, por ejemplo,

qué cosas se han cambiado de una versión a otra?

-Hombre, a nivel, por ejemplo,

los nombres que estábamos comentando ahora, pues es gracioso

cómo los tres principales se han mantenido,

incluso en el mercado anglosajón.

Porque Pocoyo, Pato y Elly,

aunque pronunciados de una forma más anglosajona,

se han mantenido los nombres.

-¿Con Epi y Blas, también se hicieron versiones para otros países, no?

Sí, con series de las que conocemos, pues "Epi y Blas",

bueno, nosotros aquí lo conocíamos como "Epi y Blas"

y que era la serie "Barrio Sésamo";

en inglés era "Sesam Street", era "Calle Sésamo";

en Latinoamérica era "Plaza Sésamo";

entonces sí que hay, a veces, esos matices.

Y los personajes Epi y Blas, que nosotros también recordamos,

en el extranjero, en el mercado anglosajón, por ejemplo,

eran Ernie y Bert y bueno... pues son anécdotas.

Hay nombres que funcionan bien, que pueden ser más universales,

y otros que cambian.

-Los personajes, en sí, ¿qué buscáis?

Por eso mismo, porque dicen tan poquitas palabras,

Pocoyo y sus amigos dicen tan poquitas palabras,

que esas poquitas que dicen,

¿en función de qué se eligen?

-Hombre, intentamos siempre hay un intención...didáctica,

y luego, pues también narrativa, depende de la historia que sea,

es verdad que tenemos de los personajes principales,

al final Pato, su forma de hablar es con los "cuacs" que hace y...

él y los trompeteos.

El único que habla de los personajes principales,

al margen del narrador, es Pocoyo,

y sí intentamos que sea de una forma natural,

y, por ejemplo, algo que intentamos evitar es que,

hay veces que cuando vemos series o películas donde aparecen niños,

y que parece que hablan como Cervantes

y que tienen un dominio del idioma

que un niño de dos años no tiene porqué tener,

que no queda natural que un niño...

Entonces Pocoyo es verdad que habla, muchas veces, palabras sueltas,

no hace frases complicadas,

pero porque entendemos que es que un niño no habla así.

-¿Y que otras características, dirías tú, que tiene la serie,

o el personaje de Pocoyo?

-Hombre, nosotros..., un poco,

el "leit motiv" de la serie es aprender riendo.

Pablito clavó un clavito, ¿qué clavito "clabló Clabito"...?

Eh... Pablito.

¿qué clavito "pabló"... clavó Pablito?

Hay una sentencia que dice que, por alguna razón, a los niños,

se les castiga haciéndoles mayores.

No sabemos si esto es bueno o es malo Miriam, pero, desde luego,

sí parece que haya dos lenguajes, uno de adultos y uno de pequeños.

¿O no es así?

-Yo creo que los niños son niños,

y lo que pasa es que tenemos una visión adultocéntrica de ellos,

es decir, nos ponemos a los adultos,

desde el enfoque de adulto, para verlos,

y no ponemos al niño como protagonista.

Entonces, bajo ese parámetro adulto, vemos su vida.

-Miriam, ¿por qué unos niños dicen "papá" y otros dicen "pápa" o "papa"?

¿Eso denota una clase social, denota una moda,

tiene algún sentido para ti?

-Es muy importante, en las primeras etapas de edad,

es decir, cuando los niños están adquiriendo un lenguaje,

un vocabulario, tener en cuenta que los niños aprenden por repetición

Es decir, si la mamá, el papá, la abuela, la figura de crianza,

les está educando en un lenguaje determinado,

con unos acentos, y unos fonemas focalizados de una determinada manera

mediante la repetición, el niño y la niña,

lo va a aprender de esa manera.

Lo que sí que tenemos que tener en cuenta,

es que, a partir de una determinada edad,

y un nivel de socialización de estos niños,

no solamente dentro del ámbito familiar,

sino del ámbito educativo, en el ámbito de la comunidad,

es decir sus vecinos, sus núcleos extendidos,

ellos van a aprender una serie de fonemas, de palabras diferentes

a los que han recibido en las primeras edades,

y van a ser ellos los que discriminen.

Es decir, los que seleccionen, adecuando también su personalidad

y sus características y, obviamente, las modas, que son importantes,

hoy en día, ese vocabulario.

Entonces, sí que habrá niños que digan "pápa" y otros que digan...

-O "paaapa". O "paapa" o "mamá" o "máma",

pero también hay que tener en cuenta

que los niños manejan un vocabulario diferente donde están.

Es decir, en casa hablan de una manera,

en el colegio también hablan de otra,

y entre sus amigos tienen un léxico diferente.

-A más de uno le gustaría escucharles en el colegio.

Estaría bien poderles escuchar.

Hablando de esa educación, de ese acompañamiento,

que nos obliga, no solo las escuelas, sino a los padres,

a acompañar al niño en su madurez, también en el habla,

¿cómo se hace eso?

Porque, por ejemplo, ya no sé si se dice lo de la cigüeña,

esto de que los niños vienen de París los trae la cigüeña...

¿Esto ya no se dice, ya no se debe decir,

cómo sustituimos eso, con qué palabras nuevas?

-Toda sociedad tiene sus mitos, toda sociedad tiene su cultura propia

y tiene sus paradigmas, a la hora también de educar.

Lo que no podemos es mentir a los niños.

Eso es importante.

¿Por qué? porque estamos metiendo datos,

enseñamos datos erróneos a los niños que luego, muchas veces,

repararlos o explicárselos, a posteriori, es mucho más complicado

que desde un principio decir, de una manera sencilla,

pero verdadera, como se produce ese tipo de acción.

La reproducción, en este caso.

-Miriam, ¿las niñas son más precoces, también en el habla,

o me lo parece a mí o barro para casa?

-Las mujeres o las niñas tienen una capacidad mucho más plástica,

a la hora de la expresión, tanto oral como gesticular,

a la hora de las relaciones sociales, mucho mayor que la de los hombres

o la de los niños y eso, también se nota, por ejemplo,

a la hora del aprendizaje, de las palabras,

de sus primeras palabras, no solamente en las edades tempranas,

sino cuando van ampliando su vocabulario.

-¿Sigue habiendo diferencia entre los niños educados

o criados en la ciudad, a los que se crían o educan en el campo?

-Lo importante es tener en cuenta que un niño es, ante todo eso, un niño,

una persona, con unas capacidades, con una dignidad, con un potencial.

Lo que sí que es importante es que su medio, sea el medio rural,

va a aprender un vocabulario específico,

un léxico específico, en ese medio rural,

que un niño de ciudad, a su vez, adquirirá,

por estar en un medio de ciudad, cosmopolita,

con otra serie de instrumentos a su alcance,

otro tipo de vocabulario, pero en algún momento,

va a tener un léxico común y solamente se va a diferenciar

en la utilización y las necesidades de utilización

dentro de esos medios diferentes;

uno el medio rural y otro el medio de ciudad.

Un tallarín, un tallarín que se mueve por aquí

que se mueve por allá todo pegotiado

con un poco de aceite con un poco de sal

Y te lo comes tú.

Desde hace un tiempo, en España, ya no hay ni un solo niño

que no sepa cómo es una taza o qué es un tallarín.

Pedro, ¿existen las palabras mágicas en "CantaJuegos"?

-Palabras mágicas, a lo mejor hay algunas palabras

que sí tienen una magia muy particular,

sobre todo si logramos introducirlas en una frase musical,

con un movimiento, con una coreografía;

pues entonces todo empieza a tomar algún sentido particular

para los niños y las niñas y les resulta entretenido y divertido

Pedro, para los españoles, nos ha llamado la atención,

que nuestros niños han adoptado una palabra

que para nosotros no era tan familiar hasta ahora, que es tallarín.

Los niños españoles dicen tallarín, cuando antes decíamos "espaguetis".

¿Eso como se consigue?

-Bueno, es una canción que yo conocía desde antes de venir a España,

la traje aquí,

pregunté si era habitual en España decir tallarín,

me dijeron que no se usaba mucho, pero que era un...

que todo el mundo sabía lo que era.

Y me pareció bien no cambiar la palabra.

Y, de cualquier manera, hoy por hoy, para nosotros,

el tallarín es más que una palabra, es un personaje,

es alguien que tiene una movilidad determinada, una personalidad,

que propone cosas...

Y hemos ido todos encontrando juntos, el público y nosotros,

un camino para ese tallarín.

-Hay gente, en esa misma canción, donde se habla del tallarín,

aparece otro animal que tampoco forma parte, digamos,

de nuestra vida cotidiana y es el mamut.

Yo no se si lo elegisteis por la sonoridad,

precisamente por el contraste, un tallarín, un mamut,

en la misma canción.

-Pues son pequeñas canciones que conocíamos,

que se cantaban, sí, en las guarderías de Buenos Aires,

y finalmente hicimos como una especie de popurrí,

un medley de canciones, que tenían que ver, más que nada, por su ritmo,

y por su historia y porque la mayoría tenía animalitos...

El mamut chiquitito quería volar,

y movía las orejas

más no podía avanzar.

Con el pájaro maestro

se puso a aprender,

y de pronto las orejas

comenzó a mover.

Volar...

el mamut pudo volar,

junto a las aves estar,

y desde arriba ver el mar,

el mar, el mar, el mar, el mar.

La importancia de las palabras, en particular de su significado,

empieza a cobrar vida a partir de que el niño empieza a ponerle,

como decimos muchas veces, a ponerle cara a las palabras, ¿no?

saber qué significa cada una.

Qué significa cada animal, cómo es un animal.

Muchas veces saben nombrarlo, pero no lo han visto nunca.

Un cocodrilo se metió en una cueva

de pronto asomó la cabeza,

miró para un lado y al otro,

y qué pasó,

y qué paso,

se sorprendió.

¡Oh!

La magia es una palabra mágica, que lo que permite es,

justamente, abrir un canal de comunicación, a través del cual,

tienen que fluir sentimientos, emociones, conocimientos, formación,

principios... y siempre es la palabra la que puede abrir ese conocimiento.

Lo demás, a lo mejor, la diferencia entre las emociones, las sensaciones,

y la comunicación, en general, corporal,

cambia cuando damos pie a la palabra.

Winci, Winci araña subió al canalón,

vino la lluvia y se la llevó.

Salió el sol y se secó la lluvia,

Winci, Winci araña otra vez subió.

El humor, el cariño, el afecto, la cercanía, la comunicación,

la aceptación, la solidaridad, la amistad,

son palabras muy importantes que significan mucho.

Pero yo creo que la punta de lanza es el amor.

¡Arriba! ¡Bien!

Un globo, dos globos, tres globos,

la luna es un globo que se me escapó.

Un globo, dos globos, tres globos,

la Tierra es un globo donde vivo yo.

Si hay un término, relacionado con las primeras palabras,

con los niños, ese es "cuento".

Y quién mejor que Antonio Rodríguez Almodóvar

para hablarnos de cuentos.

Nada menos que 30, llevas publicados.

¿Por qué es tan importante en la vida de un niño los cuentos?

-Porque el cuento le enseña que hay un nivel de comprensión

y un nivel de realidad que está fuera de lo cotidiano,

y que es el nivel de la imaginación.

La imaginación es lo más portentoso que tiene la mente,

incluso, yo creo, que más que la inteligencia,

o que la inteligencia operativa, ¿no?

-Antonio, hay una manera de empezar los cuentos, que me gusta muchísimo,

que no sé si todavía se utiliza o sigue siendo una fórmula mágica:

"Erasé una vez..."

-Sí, eso funciona siempre,

es la llave para entrar en el mundo de la fantasía,

pero hay muchas más.

Hay "erase que se era",

"el mal se vaya y el bien que venga",

"había una vez", "en un reino lejano",

"hace mucho tiempo"...

Siempre son fórmulas de comienzo que sitúan a la comunidad oyente

en una situación distinta, por completo, a lo cotidiano, ¿no?

El cuento de tradición oral es de entrada inmediata.

No hay adornos retóricos para empezar

no hay descripción de un paisaje... no, no.

Aquí se entra inmediatamente en el cuento, ¿no?

El gallo Kiriko, aquella mañana, fue a las bodas de su tío Perico.

Y no desayunó, pero tuvo la mala suerte,

que nada más salir del gallinero encontró una caca de vaca,

con un granito de trigo.

Pico o no pico.

Entonces, el conflicto inicial, el arranque,

es fundamental, ¿no?

Era una niña que el día de su cumpleaños

le regalaron unos zapatitos de charol o un collarcito,

y fue a la fuente a llenar su cantarito,

y se olvidó allí los zapatos,

porque se los quitó para no manchárselos de barro.

Y cuando volvió a por ellos ya no estaban.

Y había allí un viejo andrajoso que le dijo:

"¿Qué estas buscando, niña guapa? No, mis zapatitos".

¿Qué pasó? Ese es el cuento.

-¿Pero qué pasó, Antonio? Cuénteme.

Hombre, si quieres, te lo cuento entero, pero vamos.

Es que son muchísimos cuentos.

Es decir, la técnica es empezar inmediatamente con el conflicto

y, a partir de ahí, pues ya no hay ningún problema.

Y el "colorín colorado este cuento se ha acabado".

-Claro, las fórmulas del final sirven para cerrar ese espacio mítico

"Colorín colorado" es la más frecuente,

pero hay algunas muy graciosas, además, ¿no?

Cuentos yo he contado

"el que no se levante, que se le quede el culo pega'o",

por ejemplo; esa es de mi pueblo.

Y... cosas así...

o "fueron felices y comieron perdices,

y a mí me dieron con los huesos en las narices".

O "fui y vine y me dieron unos zapatitos de manteca,

pero en el camino se me derritieron".

Había muchas, lo que pasa es que se han perdido,

y ya quedan, solamente, una o dos,

pero la viejecita, la abuela que contaba cuentos antes,

sabía perfectamente, tenía un repertorio de comienzo y de final

muy interesante, sí.

Está, más que probado, que el niño que ha escuchado muchos cuentos,

en primera infancia, en tres, cuatro años,

sobre todo si ve que los cuentos que le han contado salen de un libro,

de una cosa que él no puede descifrar,

cada vez tiene más apetencia de leerlo,

de tal manera que hasta se dan casos de niños que aprenden a leer solos

a partir de haber escuchado cuentos y se han aprendido

en qué momento del relato se pasaba la página.

Y además pasa una cosa.

Que conforme los niños van entrando más en la cultura digital,

que ya es una cosa de dominio absoluto,

el libro de papel va adquiriendo una nueva personalidad,

porque empieza a ser un objeto raro, ¡tú fíjate!

¡Claro!, rodeados de pantallas por todas partes.

De pronto, un libro, ¿no? de papel...

Bueno, eso cada día va a tener más valor, fíjate.

Vamos a la cama que hay que descansar,

para que mañana podamos madrugar.

Vamos a la cama que hay que descansar,

para que mañana podamos madrugar.

Hola Alberto, soy de Rumanía y quería saber si es correcta,

la forma "la beba" para referirnos a una niña recién nacida.

¿La beba? Sí, si es correcto,

lo que pasa es que no es propio de todo el ámbito hispanohablante.

El ámbito hispanohablante es muy amplio, como todos saben,

va desde Chicago hasta La Patagonia, pasando por Las Antillas,

Las Canarias y al final la Península Ibérica,

y no en todo ese ámbito los hablantes usan la palabra "beba".

El bebé y la bebé funcionan en español de España

y en español de casi todos los países de América,

pero en muchos países de América, además, funciona la forma llana,

no aguda: el bebe y la beba.

Y del bebe y la beba, de esas formas llanas,

además, se dan unos diminutivos, que son: el bebito y la bebita.

Y de bebé, también se da un diminutivo, menos usado todavía,

pero que se usa en algunos países, que es "el bebesito" y "la bebesita",

que se usa en algunas zonas de América.

Entonces tenemos: el bebé, la bebé, el bebe, la beba,

el bebito, la bebita, el bebesito y la bebesita;

y todos son preciosos.

Quiero saber si se puede decir "la cangura" a las personas

que quedan cuidando a los niños en casa.

Se puede decir "la cangura",

yo acabo de decirlo y no creo que nadie se atreva a discutirme

que lo he dicho... "la cangura".

Lo que ocurre es que no es habitual decirlo.

Se dice "la canguro".

Podríamos plantearnos, si en lugar de una mujer,

el que va a cuidar al niño, es un señor,

si es "la canguro" o es "el canguro".

Supongo que sería "el canguro", ¿no?

Pero, normalmente, son mujeres jóvenes,

las que se ocupan de ese oficio y decimos "la canguro",

siempre se ha dicho la canguro y la verdad es,

que a nadie se le ha ocurrido, de momento, decir "la cangura".

Quiero saber cómo se escribe la expresión "zipizape".

Un "zipizape" es un sustantivo en español que se deriva,

curiosamente, del nombre de una historieta...

lo que podría llamarse en español neutro, una tira cómica,

una historieta publicada en un tebeo,

lo que en español neutro sería un comic.

Bueno, pues eran dos niños,

uno pelirrojo y uno rubio con el peló así, muy revuelto,

que eran muy revoltosos, que se llamaban uno Zipi y el otro Zape,

y siempre estaban armando unos líos tremendos.

Y entonces, de ahí se ha sacado el nombre "zipizape",

para armar "un zipizape" o "menudo zipizape",

con el sentido de menudo lío, de menudo barullo,

de... menudo estropicio.

Son las palabras que nos llevan a nuestra infancia,

a ese lugar donde todo es posible, hasta que crecemos.

Yo les invito a que recuperemos esa infancia,

y, sobre todo, a que nos esforcemos para que palabras como ilusión,

juego, risa... no desaparezcan de nuestro lenguaje de adultos.

Así que, con este propósito,

y sobre todo con lo que hemos aprendido de ellos,

colorín colorado, el "Saca la lengua" de hoy, ha terminado.

Chiripitaflautico, el gesto alegre del bebé,

Chiripitiflautico es don José.

Chiripitiflauticas, las golondrinas al volver,

chiripitiflautico aquel barquito que se fue,

chiripitiflautica, la pajarita de papel,

chiripitiflautico es don José.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

Saca la lengua - 19/11/11

19 nov 2011

Saca la lengua nos descubre en la víspera del Día Universal del Niño de Naciones Unidas, algunos vocablos y expresiones relacionados con la infancia. En 'Mis primeras palabras', la presentadora Inés Ballester charla con Zacarías de Santiago, uno de los responsables de la serie Pocoyó y con Pedro Zeidman, del espectáculo CantaJuego, así como con el escritor de cuentos infantiles Antonio Rodríguez Almodóvar. También podemos escuchar la opinión de la psicóloga infantil Heike Freire y de la socióloga Miriam Fernández. 

¿Es el lenguaje de los niños de hoy el mismo que el de nuestra infancia? ¿Cuáles son las primeras palabras que aprenden? ¿Qué vocabulario enseñamos a nuestros hijos? 

¿De dónde proviene y qué significa la palabra zipizape? ¿Es correcto denominar canguro a un cuidador infantil? Estas y otras dudas las resuelve Alberto Gómez-Font, coordinador de Fundéu. 

 

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