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Para todos los públicos Sabuesos - Capítulo 4 - ver ahora
Transcripción completa

Ese perro es más inteligente y mejor agente que tú.

-A mí al final me va a dar pena tener que matarlo, ¿eh?

-Son órdenes de arriba, sabe demasiado.

Oye, una cosita, no digas que hablo.

Aquí vas a estar fenomenal.

Agencia de detectives Sabuesos.

Me gusta.

¡Ahí está!

-Dinos el código del científico y te dejamos.

Habladlo con mi primo.

¡A por ellos!

(SE RÍE)

Necesito entrar en un apartamento de mi hermano.

Mi cuñada cree que puede estar pasando algo grave.

No solo su cuenta está a cero, señora,

sino que nos debe la hipoteca de los últimos cuatro meses.

Si no paga lo que nos debe,

ejecutaremos el embargo de su casa en la fecha prevista.

He encontrado esto en su mesilla.

Es un "mail" de su abogado de hace una semana.

Parece que tu hermano debía dinero a varios inversores.

Y le iban a denunciar por apropiación indebida.

Según el Código Penal,

por eso le pueden caer entre cuatro y ocho años.

Claro,

por eso no le coge el teléfono.

"Este es el contestador de Salvador Tébar.

Deja tu mensaje".

Salva llevaba una vida B.

El programa para hacer videollamadas no lo han borrado.

Solo hay un contacto, "Sha"... Shalaunga.

Tiene un apartamento.

¿Un picadero?

No, no, a ver...

Tu hermano no me sería infiel con otra tía.

"¿Alberto?". Salva.

"Ponía que llamaban del centro de meditación".

No me cuelgues, por favor.

"No". ¡Tienes un hijo!

¡Madre mía!

"Dejé un dinero, no pude sacar tanto efectivo por la frontera.

Está escondido dentro de la estatua".

(SE RÍE) ¡El dinero!

"El día 1 termina el plazo. Tienen 48 horas".

¡Vamos, que nos cierran!

¿No tenía otra manera de traer el dinero?

No.

¿Has hablado con él?

Qué listo es el tío: llama, te dice dónde está el dinero,

pero no quiere que nosotros sepamos nada

para que no seamos cómplices de sus chanchullos.

(SE RÍE)

(SUSPIRA)

Sí que es increíble.

(Música emocionante)

(Ladridos)

(Música de intriga)

¡Eh, oiga!

(LADRA)

Luego jugamos, que quiero dormir un poco más, ¿vale?

(SUSPIRA)

O sea que quieres que te siga, ¿no?

Ah, que me has traído porque no tenías comida, ¿eh?

¿No lo quieres?

Max.

Perdón.

Al perro se le da pienso, los filetes son para las personas.

Bueno, pues ahora que lo dices,

no le vendría mal una pérdida de peso.

(SE RÍE)

No te he dicho nada porque es tu perro,

pero está gordo como un trullo. Sí que parece un bolso de viaje.

Bueno, me voy a cambiar.

No queda leche y no se me ha olvidado comprarla.

-Ni a mí.

A mí no me miréis, que no puedo con todo en esta casa.

Pero mira, nos tomamos el colacao con agua hoy

y así no le sienta a nadie mal la lactosa.

(Móvil)

Venga, hija.

¿Sí?

(SUSURRA) Bueno, pues rebájenme la cuota.

Pero ¿cómo que no se puede?

Pero yo soy cliente desde hace muchísimos años.

Por favor, por favor, son solo unos meses.

Por favor, necesito que...

Es que no entiendo por qué...

¡Por favor!

Muy bien, vale, muchas gracias. Sí, lo entiendo.

Lo entiendo. Gracias.

¿Qué pasa?

Nada, no pasa nada, hija.

Mamá,

sé que pasa algo con papá.

Verás, Sonia,

tu padre ha hecho algo que...

¿Te ha puesto los cuernos?

No, hija, ¿cómo me va a poner los cuernos?

Es que no sé ni cómo decirte esto.

Tu padre se ha llevado el dinero de los ahorros.

Todo. ¿Qué?

Ya lo sé, yo tampoco me lo puedo creer.

Pero ¿y qué hacemos ahora? No pasa nada, ¿vale?

Tú tranquila.

Ya, ya, ¿y la universidad?

¿Y si pasa algún imprevisto? ¿Y la casa?

Algo se me ocurrirá, ya lo verás y podremos pagarlo todo

o, al menos, eso espero.

Vale, no te agobies, eh...

Haré más turnos,

así puedo darte dinero mientras voy captando socios.

Eso no, Sonia, si tú ya me ayudas bastante

ocupándote de todas tus cosas.

Ya, mamá, pero son muchos gastos, tú no puedes con todo.

Cambiaré de trabajo. No, no puedes dejar la ONG.

Estudiaste Derecho para ayudar a los demás.

A ver, Sonia,

en la vida a veces uno no puede hacer lo que quiere

y yo, para que a ti y a tu hermano no os falte de nada,

voy a hacer cualquier cosa, ¿entiendes?

Lo que sea.

¡Joder!

Isaac,

oye, ¿tu amiga sigue buscando a alguien para trabajar con ella?

-¿Qué hace aquí Borja tan pronto?

No sé, tendrá taller con los niños del centro.

Ya, pero eso es a última hora de la tarde.

Buenas.

¿Sabes cómo distinguir las ocho de la mañana de las ocho de la tarde?

Si ves las ojeras de Marta, es por la mañana.

-He venido a adelantar trabajo, no podía dormir.

¿Por qué? ¿Ha pasado algo?

Mila no me deja firmar bajas porque haya perdido tu equipo.

Es la segunda noche consecutiva

que han intentado abrir la tumba de mi hija.

Perdóname, no haría nunca una broma con ese tema.

¿Cómo ha sido? -Es lo que me gustaría saber.

Pero...

¿qué te han dicho en el cementerio?

Que ellos no han visto nada raro, que no hay nada.

-No sé, ¿y estás seguro de que han intentado abrirla?

-Reconozco cada muesca de la tumba

y alguien ha intentado abrirla y no sé por qué.

Bueno, ¿y la policía?

Para ellos, rayar una tumba no es delito.

Dicen que cuando haya robo de restos, podrán actuar.

Pues si necesitas cualquier cosa...

Gracias, pero ahora mismo no podemos hacer nada.

Espera, espera.

Sí que podemos.

Conozco a alguien que puede averiguar

lo que está ocurriendo en ese cementerio.

(SUSPIRA)

Yo no sé si voy a poder hacerlo, ¿eh?

¡Cagón! Y no lo digo porque escuche un tsunami marrón en tu intestino.

Perdón, es que los nervios se me cogen al estómago.

Échale huevos, que a ti no te van a castrar.

Es que no sé mentir, que se me va a notar.

No vas a mentirle al Papa, es solo para conseguir mis papeles.

(SUSPIRA) Venga, Alberto, vamos.

Yo trabajaba en un centro comercial, ¿sabe usted?

Y me atacaron, entonces, hágase cargo,

cuando entró el ladrón,

pues me dio un golpe en la cabeza y me quedé en coma

pues, no sé... (SUSURRA) Cuatro años.

Cuatro años,

cuatro años me quedé en coma, ¿no?

Y el perro ahí, en la cama...

Vaya historia, de verdad, qué cosas.

Por eso no he podido hacerle el pasaporte canino.

Bueno, si no me tiene que dar explicaciones,

muchísima gente sigue teniendo a sus perros de forma ilegal.

¿Ah, sí?

(SE ASUSTA) (SE RÍE)

¿Está al día de las vacunas? Ah, pues no lo sé,

pero pónganle los recordatorios que hagan falta, ¿eh?

No pasa nada.

(LADRA)

Que no pasa nada, ¿eh?

No seas cagón.

Bueno, esperen a que les atendamos. Vale.

¿Puedo ir al cuarto de baño? Por ahí abajo.

Es de humanos, ¿no? No hay que... Sí.

Pero ate al perro, no hace falta que se lo lleve al aseo.

Ah, lo pongo aquí, en la valla. Claro, ahí.

¿Vale? Es muy listo, no se escapa. Solo le falta hablar.

¿Cuántos veterinarios quedan?

-Eh...

Contando con este, llevamos 40.

Y nos quedan

66.

-Hay que encontrar a ese perro.

¡Me cago en las garrapatas!

Hola.

¿Ha visto usted a este perro?

-Eh...

No.

-¡Ahí está!

Teníamos que haber hecho hablar a una tortuga.

-¡Corre y calla!

Hola.

Perdone, es que tengo que ir a hacer una analítica ahí.

¡Quita, coño!

(GRITAN)

Disculpe, ¿ha visto usted...?

Le hemos pisado lo fregado, ¿no?

Perdone, ¿eh? Que eso da un coraje...

(Ladridos)

¿Max?

No te habrán seguido, ¿no?

(SUSPIRA)

Menos mal que no te han pillado, ¿eh?

Me están buscando, tienen un cartel con mi cara.

Tranquilízate, que te va a dar un chungo.

¡No puedo!

No tengo papeles ni dinero para irme a Sudamérica.

Te dije que te iba a ayudar y siempre cumplo mi palabra.

Ese es tu problema. ¿Eh?

Bueno, pues lo dejaré claro.

Cuando me hagan una entrevista: "¿Y cuál es su mayor problema?".

"Pues mire usted, que siempre cumplo mi palabra,

¿sabe usted, señora?".

Ayudas a todos, pero pasas de mi culo.

Ya sé por qué decís: tratar como a un perro.

No voy a dejar que te encuentren

ni que te pase nada, ¿vale?

¿De verdad?

Te doy mi palabra.

Gracias.

¡Y deja de dar tu palabra! Es verdad.

Bueno, anda,

que después de tanta carrera tendrás hambre.

Oye, ¿cómo te has escapado de la correa?

Hice un cursillo de escapismo con Copperfield, ¿no te digo?

Eso no se cuenta.

Alejandra murió a las pocas horas de nacer.

Sufrió una crisis respiratoria y...

Perdón, todo esto me trae demasiados recuerdos.

No, discúlpeme a mí, parecía que no le estaba escuchando.

Perder a una hija debe ser algo terrible.

Es que he visto aquí una muesca

que yo juraría que es

por donde intentaron abrir la lápida.

Sí,

con un hierro oxidado.

(LADRA)

Bueno, pues parece que ya tenemos por dónde empezar a investigar.

¿Pero quién querrá abrir la tumba de una pobre criatura?

Ni idea, pero tranquilo, que daremos con él.

Gracias. De nada.

Muchas gracias. Ah, sí.

Gracias, Alberto, yo estoy en la ONG para cualquier cosa.

Hasta luego. Hasta luego.

Otra vez. Venga.

No le he comentado lo de la factura...

Bah, se me ha olvidado.

Bueno, pues si ha venido dos noches seguidas,

seguro que viene otra,

así que nos va a tocar hacer guardia.

Lo de venir esta noche...

Huy, ¿qué pasa? ¿Que al perrito le da miedito?

Miedo da tu cara al levantarte.

Vendré contigo, cagón.

Bueno, a mí no me lo cuentes,

cuéntaselo al perro que hay detrás tuya.

¿Qué?

¡Chucho! ¡Tolay!

Por lo menos habrás traído algo para picar, ¿no?

Para ti, no.

Como aquí hay muchos huesitos, ¿entiendes?

Ya, ya...

Oye, ¿qué haces?

Ni se te ocurra, ¿eh?

Aquí ha meado alguna perrita y no lo puedo evitar.

¡Venga, hombre, un respeto!

¿Eh? Que esto es camposanto. Venga, vamos a escondernos, hombre,

allí, a los árboles, va.

El que ha intentado abrir la tumba no va a volver.

A ver cómo te lo explico,

si yo no te estuviera observando,

¿tú no irías allí otra vez, donde oliste a la perrita?

Fijo.

Somos animales muy parecidos.

(Tacones)

(SUSURRA) Ha vuelto.

¡No jodas!

¡Oiga, oiga, oiga, oiga!

Oiga, por favor, por favor, dese la vuelta.

Dese la vuelta, por favor.

(SUSPIRA)

No se pueden ir profanando tumbas ajenas por ahí.

No es ajena, es la de mi hija.

Bueno, de acuerdo, dejémoslo en que profanar tumbas

no es un "hobby" recomenda...

¿Su hija?

Bueno, se supone que es mi hija,

pero a mi hija me la robaron cuando nació.

Entonces, ¿quién hay aquí?

Pues no lo sé, otro bebé.

Solo quiero ver quién hay ahí

para poder hacer una prueba de ADN y poder demostrarlo.

De acuerdo, pero ¿por qué no lo consulta con su marido?

No me quiero meter en los matrimonios...

Yo no tengo marido.

Vamos a ver, si su hija no es su hija

y su marido no es su marido,

¿usted quién es?

¡Es mi exmujer!

¡Mercedes!

¿No tiene usted relación con ella?

Si esa mujer está loca.

Nos separa... Lleva años anclada en el pasado.

Nos separamos hace 29 años.

Al poco de morir Alejandra, su hija.

Estaba obsesionada con que nuestra hija no murió.

¿Pero ella había intentado algo así antes o...?

No, que yo sepa.

Ahora estoy casado, tengo dos hijos,

no puedo, no quiero volver a esto otra vez.

Entiendo. Y es normal, pero no pasa nada

porque Alberto se encarga de pararle los pies a Mercedes.

¿Qué haces?

¿De verdad?

Eh, sí, sí, sí. Yo me encargo.

Eh... Creo que es un caso claro

para establecer una pauta de trabajo

en la cual debamos definir... Aquí tienes su número.

Dile que se olvide de la locura del ADN.

Sí, también puedo hacer esto.

O llamamos a la policía. Vale, sí.

¿Queréis que le diga algo más? No, gracias.

Ya me dirás lo que sea.

Sí, ya le paso yo también la factura o no, no lo sé.

(CARRASPEA) Bueno.

(GRITA)

Hola. -Hola.

-Eh...

-Sois una monería.

Bueno, cuéntame, dice Isaac que quieres trabajar conmigo.

-Sí, sí, bueno, si te parece bien.

-A mí me parece lo más.

Ya me ha dicho mi director de Recursos Humanos

que eres de fiar.

Y mejor que así sea.

Tienes una cara preciosa de "it girl" total.

Sería una pena que acabases en Urgencias.

Bueno,

¿estamos solos?

-Sí, sí, sí. Bueno, venid, mejor.

Mejor aquí.

-No hay quien encuentre nada en este bolso.

Que ya verás que no vas a tener problema para vender.

El éxtasis nunca pasa de moda,

no como los colores flúor

y mejor, que no vuelvan, qué horror.

Aquí están.

¿Has visto qué funda tan brutal?

Solo 400 euros en rebajas.

Ahí van las pastillas para vender.

Yo te traeré a la gente,

cuando las vendas todas, te daré 2000 euros

y lo más importante... -Cuidado con la policía.

-No, esos no creo que sospechen de una captadora de ONG,

gran tapadera.

Cuidado con la funda,

ya no las hacen a mano, las hacen solo en cadena.

Chao, chao.

-¿Y esta pasa droga a medio barrio?

-Tiene que pagarse esos bolsos tan caros.

Oye, si no estás segura no lo hagas, ¿eh?

-A mi madre le viene bien todo el dinero que pueda darle.

No es eso, es que,

es que nunca hice nada ilegal.

-¿No? Pero bueno, ¿tú qué clase de infancia has tenido?

¿Te lo estás tomando por lo personal?

Parece que el cliente eres tú.

Chicos, las drogas no es una opción, ¿eh?

Que me da mucha pena. Y a mí también, pero bueno...

¡Perder una hija! Ah, sí.

Es que no me lo puedo ni imaginar.

Horrible, horrible.

Me voy a hacer algo con Sonia

porque tengo mucha suerte de tenerla y nunca se lo digo.

Alberto,

gracias.

(SUSPIRA)

¿Mercedes?

Sí, mire, eh, soy Alberto, el del cementerio de...

Sí, exacto.

¿Podríamos vernos?

Era la mujer más feliz del mundo,

por fin tenía a mi bebé entre mis brazos.

Estaba acariciándola y,

y de pronto descubrí

que tenía un lunar en el hombro derecho.

Cuando esa noche me dijeron que había muerto,

pedí verla

y el lunar no estaba.

No era ella.

Pero ¿no se lo comentó a nadie?

Sí, se lo dije a muchísima gente muchísimas veces,

pero nadie me creyó,

todo el mundo pensaba que estaba loca.

Así que dejé de luchar, de pelear, de vivir.

Por eso Borja me dejó.

¿Tú no crees que todo el mundo tiene un destino?

El mío es encontrar a mi verdadera hija.

Pero Mercedes,

¿después de tanto tiempo?

Porque me estoy muriendo

y, antes de que ocurra,

necesito abrazar.

Eres detective, ¿no?

Te contrato.

No. Sí.

Te contrato, por favor. No, no.

Por favor, necesito saber

si es mi hija la que está enterrada aquí.

Por favor.

¿Y si lo es?

Bueno, pues podré morir en paz

y tú habrás ganado un dinero fácil.

Por eso no se preocupe.

Le ayudaré.

Gracias.

Mercedes. Sí.

(SE QUEJA) ¿Qué haces?

Es para la prueba de ADN.

Por sorpresa duele menos.

Muchas gracias.

Ya le voy diciendo. Gracias.

Pues a ver quién baja ahora a por la otra muestra.

No bajo ahí ni por un harén de 101 dálmatas.

¿No?

¿Pues sabes en qué vamos a emplear el dinero de Mercedes?

En tu castración. Excursión a la catatumba.

¿Tienes casco con lucecita?

Que era broma.

¡Sonia!

¿Sonia?

-Hola. -¿Qué tal?

Que me han dicho que viniera a hablar contigo.

-¿Quieres hacerte socio?

-No, Bea me ha dicho que tú pasas.

-Vale, pero rápido. ¿Qué te pongo?

-Cuarto y mitad, no te jode.

Eh, dame dos "burguers" rosas.

(RECHISTA)

Primero coge la pasta, ¿no?

-Sí, sí. Es que es mi primer día.

Lo siento.

Toma. -Pero dame bolsita.

Con el tembleque que llevas encima, el sudor las deshace.

-Sí, se me ha pasado, lo siento. -Un segundo.

Sí, dime.

¡Hola, hija!

¡Mamá!

¿Qué haces aquí? Te estaba buscando

porque tengo ganas de invitarte a merendar

antes de que vayas a trabajar. Ya.

¡Es que no hacemos nada juntas!

Bueno, ¿qué? ¿Tienes ya lo mío?

-Sí, sí, ya he encontrado tu ficha para que rellenes los datos.

Ay, qué bien, un nuevo socio.

Sí. Muchísimas gracias, de verdad.

Nada.

-Es mi madre.

-Tu madre. -Sí.

Trabaja en la ONG

y es que me ha dicho

que se interesa mucho por lo que hacemos.

¿Y a qué proyecto vas a destinar tu aportación?

Pues a uno que tenéis

en África.

¿El de la potabilización del agua? Sí.

Sí, a ese. -Sí, a ese, a ese.

Eh, ¿vamos a merendar al bar de al lado, eh?

Y yo luego voy a trabajar. Muy bien, hija.

¡Madre mía! ¡Madre mía!

-Y vete, que tengo el corazón

como si me hubiera tomado 100 de esas.

-Nos vemos.

¡Hombre!

¿Cómo está el detective que más favores me pide?

Lo siento y gracias, ¿eh?

Era la única forma de tener

los resultados de las pruebas de ADN rápidamente.

¿Le vas a reclamar la herencia a un torero?

¿Eh?

Que si le vas a reclamar la herencia a un torero.

¡Ah!

Sí, yo vengo de una saga...

¿Sí? de toreros.

(SE RÍEN)

¡Soy el Niño del Perrete!

¿Entiendes? Como siempre voy con... Sí.

Da igual. Dame las muestras, anda.

Sí, eh, mira.

Necesito saber

si este pelo es la madre de este hueso.

Digo... Te he entendido perfectamente.

¡Vaya, vaya, vaya!

¿Qué tenemos aquí?

Sabuesos, agencia de detectives, ¿sabes una cosa?

Sí, que vas a hacer un chistecito con el nombre de mi agencia.

Pues no, listillo, el nombre es genial,

describe muy bien al negocio.

Pensé que sonaba bien y que tenía gancho comercial.

Un negocio cuyo nombre resalta al mejor detective de la agencia,

¡tu chucho!

Te ha gustado, ¿eh? Sí.

Bueno, me voy, que yo sí que tengo trabajo serio que hacer.

Te ha hecho mucha gracia lo del perro, ¿no?

No, nada, lo que pasa es

que va a hacer el cuadrante de horarios

y necesito que me dé fiesta para mañana o pasado.

¿Sí? ¿Tienes planes? Sí, los mismos que tú.

¡No me digas!

¿Sí o qué?

¿Qué te has apuntado, a Sherlock Holmes, detective asesor?

¿Eso qué es, un juego?

Bueno, mucho más que un juego,

es la experiencia de poder investigar

en el Londres de 1888

junto al más grande.

¡Guau! ¡Planazo!

Yo más bien estaba pensando en esa caña que me debes

por todos los favores que te he hecho.

(DUDA) Sí, pues...

También es un plan bueno.

(Puerta)

Pero ¿qué haces, enano? ¡Fuera!

-Busco a Max, estaba jugando con él, pero se ha ido corriendo,

no lo encuentro. ¡Ya estoy en casa!

¡Sonia, baja a echarme una mano!

¿Y si llego a estar desnuda o con alguien?

-¡Qué asco! ¡Calla! Que vomito en la alfombra, ¿eh?

-¡Fuera!

Sonia, cariño, ¿bajas o subo a quitarte el móvil?

¡Este es mi sitio!

Me voy. Vale, perdona, perdona.

Bueno, es el de papá, pero cuando no está me pongo yo.

Eh, por cierto, ¿cuándo vuelve de su viaje?

No sabemos. Ni idea.

A ver, ni idea.

Pronto.

A ver, que no sabemos si pronto o...

Mucho. ¿Has visto a Max?

Pues estaba medio dormido en el sofá, pero ahora no sé dónde está.

¿El sofá?

¡No, Max!

Mira lo que tenemos.

Para ti.

Vamos. Vamos.

(LADRA)

¡Este perro se ha vuelto loco!

¡Max, para! ¡Me encanta este perro!

Max.

(GIME)

Ya está bien con la broma.

No respira.

Oiga, por favor.

¡Ayúdelo, por favor se lo pido!

¡Por favor!

¿Aquí hay servicio de Urgencias? Sí, disculpe.

Es un poco urgente, caballero.

¿Qué le ha pasado? Pues no sé.

No reacciona bien y le cuesta andar.

Fíjate cómo lo traemos. Se puso como espídico.

Empezó a correr y, en un momento, como si le quitaran las pilas, hizo:

Sí, sí. Vamos a echarle un vistazo.

Venga.

Aguanta, compañero.

Tranquilo, que ya verás como se pone bien.

¿Seguro? Seguro, seguro.

No sé, es que es un perro muy especial, ¿sabes?

Y mira que suelta pelos, pero,

pero le he cogido cariño.

Normal, con la relación tan especial que tenéis...

Yo no he visto a nadie nunca hablar tanto con su perro.

Ya, sí, es que es el único

que me aguanta la chapa con los casos.

Tú tranquilo, verás como todo va a salir bien.

Si le pasa algo, de verdad...

Eso no lo digas ni en broma. No le tiene por qué pasar nada.

Y, además, si necesita que le operen o que le pinchen,

lo van a hacer, tú tranquilo,

que todo va a salir bien. ¡No me jodas!

Si yo ya sé que todo esto es pesadísimo,

pero verás como se pone bueno, tú confía.

Gracias, ¿me das otro abrazo? Te lo doy yo a ti.

Ay, qué tropezón más tonto.

(SE QUEJA)

¿Estás mejor?

Sí. La espalda me duele un poco.

¿Te cruje? Sí.

¡Joder!

(Música tranquila)

Bueno, ¿qué? Está fuera de peligro.

(SUSPIRA)

Le ha dado un síncope.

El corazón lo tiene bien,

pero salvo por la temperatura corporal

y algún resto en la boca, podría haberse intoxicado con algo.

Pero eso no puede ser porque solo come pienso en casa.

En la calle puede haber tomado algún resto

o algún veneno.

¿Y se tiene que quedar a dormir aquí?

No, en cuanto se recupere se lo pueden llevar.

Enseguida se lo saco.

(SUSPIRA)

Eh, ¿adónde vas?

(AMBOS) ¡Sorpresa!

¿Y todo esto?

(RECHISTA) ¡Eh!

A la mesa no, ¿eh?

Eso lo preparamos mientras estabais en el veterinario.

¡Qué detalle, eh!

Jo, si Max hablara, diría: "Gracias".

Pero como no habla, pues, ¿eh?

Pues no lo dice, ¿no? ¿Cómo lo va a decir?

¿Qué le habéis comprado? A ver.

¿Bolas de pelo "Gambicat"?

Los de la web son unos negados.

-Le compramos el "pack" de perro, pero nos mandaron el de gato.

(SE RÍE)

Bueno, lo importante es el detalle, ¿eh?

(LADRA)

Sí, sí, y el filete, que eso sí que le ha gustado.

Oye, muchas gracias.

Va a jugar ahora contigo todo el rato, seguro.

Pues fue Sonia, se puso a llorar y todo por Max.

Pero no sabía que te importara tanto.

Ya, bueno, es que me daba pena que le pasara algo grave.

No le han quedado secuelas, ¿verdad?

No, no.

Andará un poco así, cansadillo, pero pronto se recuperará.

Venga, vamos, que perdemos el bus.

Chao, Max. ¡Eh, campeón!

Gracias.

Oye, lo siento, yo no quería hacerte daño.

Eh, gracias, ¿eh?

(SUSPIRA)

Bueno, bueno, bueno, bueno.

Qué sorpresón, ¿eh?

Quítame ese gato o poto el filete antes de empezarlo.

Anda, anda.

¿Has visto a Sonia?

La he visto así, afectada,

para que luego digas que no te queremos en la familia.

Sonia se siente culpable

porque es culpable. ¿Qué?

Escondió unas pastillas de color rosa

y no eran, precisamente, chuches.

¿Sonia toma pastillas?

A granel. En la bolsa entraba un chihuahua obeso.

¿Hay algo más en la bolsa? Billetacos.

¿Tú crees que las está vendiendo?

No sé, Max, yo creo... Es un delito muy grave.

¿Qué hacemos? ¿Se lo decimos a Marta?

Porque...

Muchas gracias por el interés, amigo.

(COME)

(Móvil)

Hola. ¿Qué haces, qué lees tan atento?

Un mensaje que me ha mandado Paula

con los resultados de la prueba de ADN.

¿Y qué dice?

Hombre, ¿por quién me tomas? Jamás abriría esto.

Esto lo debe abrir Mercedes, yo soy un profesional y no...

Tú lo has leído ya. Sí.

Sí, pero porque el móvil es táctil y le das sin querer

y sale todo el resultado ahí.

Y positivo, era su hija.

No,

¿negativo?

O sea que la niña que enterraron no era su hija.

Madre mía, qué fuerte.

Yo los juntaría para decírselo, pero no sé cómo se lo van a tomar.

Déjame, por favor, que te ayude

que después de cómo he tratado a esa mujer,

me siento muy culpable.

(SUSPIRA)

Lo sabía, sabía que esa no era mi hija.

Lo sabía.

Y nadie, absolutamente nadie me creyó.

Bueno, ahora ya tiene pruebas.

Sé que esta prueba de ADN no falla.

¿Cómo pudieron cambiarnos a nuestra hija?

Pues no lo sé, pero igual es el momento de averiguarlo.

No.

-Sí, necesito saberlo.

Necesito saber dónde está mi hija.

Alberto, quiero que la encuentres, ¿podrás?

Seguro que puedo.

No sé, no sé si puedo, no sé si quiero encontrarla.

Necesito tiempo para procesar todo esto.

Tú tienes tiempo.

Pero yo no lo tengo

y me gustaría poder verla,

aunque fuera una sola vez antes de morir.

¿Me ayudarás?

Bueno, eh,

vamos a hacer lo imposible por encontrarla.

(SUSPIRA) Muchas gracias.

¿Dónde dio a luz?

En la clínica El Rosario.

Qué pena dais los humanos,

que no andáis al nacer y vais en carrito.

¡Pedazo de vagos!

¡Sácame!

(SE RÍE) Mucho frío.

Lo importante es descubrir dónde está,

quién está enterrada en vez de la hija de Mercedes,

así que te callas.

Además, te queda bien.

Tú disfrutas con esto, ¿no? Un poquito.

¡Quítame el gorro, que me lo zampo con lazo y todo!

Vale, lo que tú quieras. Mira, cuando llegues allí,

los archivos están detrás de una puerta que pone: "Archivos".

Coges los de julio y agosto de 1986.

No me lo repitas más, que de los dos, el listo soy yo.

¿Cuánto tiempo tiene?

Pues tiene... ¿Al bebé, se refiere?

Pues tiene un tiempo, un tiempo, tiene.

(GRUÑE)

Huy.

Es la tos perruna.

Es un caso muy contagioso y muy raro.

¡Ah!

Guau. Sí, guau, si yo le contara, guau.

No muevas tanto el carro, que voy a echar el filetaco.

Es Radio Nacional, que le gusta para dormir.

¿En qué puedo ayudarle?

Hola, mire, busco Reumatología.

Eso es en el otro edificio, hijo.

¿Ah, sí?

Vaya, ¿y me podría indicar?

Yo es que soy muy torpe, ¿eh?

No será para tanto. (SE RÍE)

(CARRASPEA)

Pues sí que es usted torpe, ¿eh?

¡Perdone, perdone!

Eso es Cafetería, ha dicho, ¿no?

Sí. Sí, ¿no?

Y cuando llegue ahí, ya a la derecha, ¿no?

¡Que sí!

Pero claro, ¿a mi derecha o a su derecha?

(CARRASPEA)

¿Qué ha sido eso? Mis tripas.

¿Sabe qué? Casi que voy a un baño que he visto aquí al lado

y ahí ya pregunto, ¿eh?

Ha sido usted muy amable.

Esto se pone.

Nada.

Lo único raro que he encontrado es que

el día que nació la hija de Mercedes,

todos los certificados tienen el mismo número aquí debajo.

¿Lo ves? Menos el suyo, que tiene otro número.

¿Qué es este número?

¿El número de planta? 28 000... ¿Qué nació, en Benidorm?

Enséñame el certificado de nacimiento

de la hija de Mercedes.

La forma de las letras A son un poco diferentes.

Usaron impresoras distintas.

Imposible.

Podría ver una hormiga a 100m, ¡son diferentes!

Imposible, que en los 80 imposible que utilizaran una impresora.

Si esto se escribió con una máquina de escribir.

O sea que este se escribió con otra máquina de escribir.

¡Lo escribió otra persona!

(Puerta)

Vengo a ver cómo está Max.

Ah, pues mucho mejor.

A ver, ¿cómo estás tú?

Qué bien, que ya estás mejor.

Qué cosas más chulas tienes. ¿Esto de dónde lo has sacado?

Sí, la he encontrado. Es preciosa.

Son mías. Eh...

¿Qué hace montado el carro de Raúl y de Sonia?

¿El carro?

Sí, lo he montado yo.

(CARRASPEA)

Porque cuando me atasco en un caso,

lo monto porque como me ayuda

el carro porque me atasco.

¿Qué te pasa?

Nada, un expediente, que

tiene un número diferente a los demás.

Este.

A ver.

Pues es como el número de mi colegio de abogados.

A ver si va a ser eso.

(LADRA)

¡El número del colegio de médicos, claro!

La persona que supervisaba la planta.

Solo tengo que llamar al colegio para que me den el nombre.

Gracias. De nada.

(SE RÍE)

Buenas tardes. Buenas tardes.

¿Qué hace con la foto de mi hija? No, que se había movido.

Es muy guapa. Mucho.

Ahora tiene el pelo teñido,

ya sabe, la rebeldía del primer año de universidad.

(SE RÍE)

Vale.

Me han dicho que necesita información

sobre un caso ¿del año 86?

Sí.

Necesitaría saber si recuerda

haber escrito este informe.

Es una fotocopia,

el original ya lo he devuel..., ya está donde tiene que estar,

digo yo.

El tema es que es un poco extraño

porque es el único que firmó ese mes

y lo firmó el día 31. No, extraño, no.

Toda la vida he veraneado en el mes de julio

y vuelvo a trabajar ese día para evitar los atascos.

Ah, tiene sentido.

¿Por qué me trae un certificado de hace tanto tiempo?

Verá, Mercedes Castro, la madre, mi clienta,

sostiene que la niña que falleció

pues que no era su hija.

Guardo una copia de todos mis informes.

Vamos a ver.

Año 86...

Aquí está.

En aquella época me encantaba usar

el papel de calco con la máquina de escribir.

Vamos a ver esta.

Se lo agradezco, hágase cargo, es un caso muy grave.

Tranquilo.

Vamos a ver, esta tampoco.

Hubo otra niña que nació con problemas respiratorios

y estuvo a punto de morir.

No sé, quizá fuera ella.

¿Es el nombre de la madre? Sí.

"María del Carmen Goñi".

A ver, si esa mujer fue la que robó al bebé,

yo voy a tener que dar parte.

"Ya".

Mira, hacemos una cosa. Mira, yo te...

Me das el número, investigo un poco

y si hay algún indicio,

te aviso para que la detengas, ¿vale?

Oye, empiezo a pensar que una cerveza me parece poco

para todos estos favores que me estás pidiendo.

No, ¡qué asco!

Bueno, que si no te gusta la cerveza,

podemos tomar otra cosa. No sé, un vino o...

Que no era contigo, es que me he apoyado

y había una...

"¿Me puedes localizar el número?".

"A ver, un segundo".

Vale, apunta: 620, "20"

"423" 423

"729".

729.

Y apunta esto también, que es importante.

Calle Capitán Martínez Salazar, 9.

No, mira, no necesito su dirección.

La voy a citar en mi oficina, me parece más profesional.

No, es la dirección de mi casa,

donde nos vamos a tomar tú y yo mañana unas cervezas

en cuanto acabe mi turno. Ah, vale.

Tengo un par de cervezas artesanales reservadas para tomarme contigo.

¿Tú y yo?

Sí, claro, contigo es tú y yo.

(SE RÍE) Sí, ¿en tu casa?

Oye, no me hagas mandar una patrulla a buscarte, ¿eh?

Mira, así me ahorro el taxi.

"¿Entiendes?".

Vale, pues nos vamos mañana en tu casa.

Suerte con el caso.

Y mucha suerte a ti también, ¿eh?

En todo porque eres una tía estupenda

y bueno...

Eh, un beso.

Otro. Chao.

Yo venía a traerte esto, pero

oyendo lo que he oído, igual mañana no te duchas aquí, ¿no?

No, no, no es lo que parece.

Estaba hablando con Paula,

que como me ayuda en las investigaciones,

pues me quiere invitar a una cerveza.

Vamos, que a mí no... Pues eres tonto

porque no se me ocurre nadie mejor para ti.

Ya. Nadie.

¿Qué haces aquí?

¡Coño!

¿Reformas?

Sí, eh...

Vamos a ver, ¿se puede saber dónde las has metido?

¿Qué dices?

¿Te puedes ir, que me voy a poner el pijama?

Sí, claro que me puedo ir, pero bueno, te he traído esto.

(SE RÍE)

El parte del veterinario de Max.

Ya, entiendo por qué mamá dice que eres un negado para los regalos.

(SE RÍE) Sí, sí, sí.

Léelo.

¿Por qué?

Te lo pido por favor, léelo,

si no te importa.

Y ahora piensa que, en lugar de Max,

Raúl hubiera encontrado las pastillas.

¿Cómo lo sabes?

Por...

que lo...

Porque lo sé, ¿eh? Porque lo sé.

Porque soy detective y todo eso, ¿o no lo sabes?

Y porque un tío sabe

cuando una sobrina le está ocultando algo.

Lo siento, yo no quería que le pasara nada.

Pero Sonia, ¿cómo se te ocurre vender drogas?

Porque quería ayudar a mamá

y quería darle un poco de dinero. Sé que papá se lo ha llevado todo.

Pero que es ilegal, Sonia,

es muy peligroso, que te podía haber pasado algo a ti.

¿A quién se las has vendido? Es que...

No voy a volver a vender.

De hecho, voy a devolverlas, te lo juro.

Por favor, no se lo cuentes a mamá.

¿No se lo digo a tu madre?

¿Y qué hago? Se lo oculto, ¿no? Dime tú qué hago. A ver.

Mira, Sonia,

este mal rato se lo vamos a evitar, ¿vale?

Pero Sonia,

Sonia...

Por aquí.

Eh, Alberto Tébar, encantado. Mari Carmen Goñi.

(CARRASPEA)

Pues

pensé que vendría sola.

No me suelen llamar muchos detectives privados,

no iba a venir sola.

Es mi hija.

¿Su hija? (ASIENTE)

Sé lo que hizo en julio de 1986.

Pues como no sea más específico...

Sí, perdón.

Tuvo usted una hija con asma, ¿eh?,

y por eso necesito un mechón de su pelo.

¿Pero qué dice, pervertido?

No, hombre, que no van por ahí los tiros.

Es para hacer una prueba de ADN.

Un momentito, por favor,

que estoy con otro cliente, si no le importa.

No, vengo con ellas, estaba aparcando el coche.

(Puerta)

Un momento.

¿También es su hija?

Sí. (SE RÍE)

Sois iguales.

¿Me enseñas un hombro?

¡Oye, mamá! -¡Eh!

-Te dije que no vinieras. No, no, un momento.

Que no cunda el pánico, tomen asiento,

puedo explicarlo.

Sé que esto puede parecer una locura,

pero estoy haciendo una investigación

sobre una niña robada

y tu madre es la principal sospechosa.

¿Cómo se atreve? Mari Carmen,

tu hija tiene derecho a saberlo.

Son dos gotas de agua.

Mi marido es pelirrojo, ¡imbécil!

También puede ser, sí.

Pero ella tiene un lunar de nacimiento

en el hombro derecho. ¡Pero que no tengo nada!

Hombre, cómo que no. Nada.

-¡Eh! -¿Qué hace?

¡Oye, ya!

(SE QUEJA)

¡Uf! Y no hay lunar, ¿eh?

No, no hay lunar.

No, no lo tiene.

Te queda bien así, abierto...

¿Y nunca lo has...? ¡No!

A lo mejor, si rompemos... ¡Hombre, ya!

-Vámonos.

No tenemos por qué aguantar más esto.

Sí, sí.

Sí, ya la prueba de ADN del mechón la hacemos otro día.

Que viene usted hoy muy bien peinada.

(SE RÍE)

A ver, creía que era ella.

Ya, ya. ¿Le arrancaste el jersey?

Es que el lunar era en...

Era la prueba definitiva, ¡no te rías!

Perdón, perdón.

Pero bueno, mira, al menos

no llamó a la policía. Sí.

(SE RÍE)

Mira,

te hubiera encantado verme hacer el ridículo en directo.

Pues sí, la verdad es que me hubiera encantado.

(SUSPIRA)

Este caso me tiene... (RESOPLA)

No sé qué hacer.

Pues tengo dos cervezas más en la nevera.

Bueno, vamos, pero la verdad es que desde que me has dicho

que la hace un caballero en su casa en Zarza de Granadilla...

Ya, pero no las hace en la bañera de su casa, tranquilo.

Que cumple todas las normas de higiene, ¿eh?

¿Seguro? Oye, esta cerveza

ha ganado más premios internacionales en París

que Nadal. Oh, qué friki.

Pues mira, prefiero ser una friki de la cerveza

que de los productos de limpieza.

¿Por qué lo dices? ¿Yo? Para nada, vamos.

Alberto,

has mirado hace un rato la marca del friegaplatos

y has levantado así la ceja, flipando.

¿Yo? Sí.

¡No!

Quiero decir,

a lo mejor no entiendo por qué no compras el ultra.

Elimina un 33 % más de gérmenes, ¿eh?

Y utilizas para limpiar limpiatodo, ¿no?

Te lo digo porque la madera...

Está claro que necesitamos esta segunda cerveza.

Sí. Salud.

Salud.

Paula,

necesito que me ayudes en otra cosa.

Qué manera más bonita de acabar un brindis.

Nada, es una cosita de nada, realmente.

¿Debería hacerle una prueba de ADN a todas las mujeres

que dieron a luz el 31 de julio de 1986

en la clínica de El Rosario?

Pues entre las órdenes judiciales

y el papeleo, podríamos tardar meses.

(ASIENTE)

Pero lo conseguiremos.

¿Sí? Sí.

Bueno, gracias.

(Móvil)

Voy a contestar.

Puede ser algo...

El teléfono.

Voy.

"Alberto". ¿Marta? Dime.

Oye, que Mercedes ha empeorado, que me acaban de llamar.

Sí, el médico dice que le queda poco.

Bueno, que están esperando... Vamos, que no le queda mucho.

Vaya, eh...

Lo siento.

Ya hablamos. Gracias.

(RESOPLA) Pues voy a tener

que encontrar a esa niña de otra forma.

Mercedes está a punto de morir.

Oye, ¿y si vuelves a llamar

a la madre de la chica del no lunar otra vez?

Estuvo aquellos días en el hospital.

Es una idea estupenda,

pero no creo que quieran ni cogerme el móvil.

Bueno, quizá a mí, sí.

(Sirena)

No me fío de él.

Ya, pero está colaborando con nosotros en un caso.

Por favor, tiene que ayudarnos.

De acuerdo, pero no deje que este tipo se acerque a mi pelo.

No, no, claro que no, claro que no.

Además, aquí hay más de 60 policías, no le va a hacer nada.

Por favor, siéntese.

(CARRASPEA)

Eh...

Mari Carmen,

eh, necesitamos

que nos diga si recuerda algo de la noche en que murió ese bebé.

Cualquier cosa nos puede servir de gran ayuda.

No sé, pero

me acuerdo que me llamó la atención

que pasé por Nidos

y vi dentro a otra paciente que estaba en mi planta.

¿Nidos? No tiene sentido,

si ahí solo puede entrar personal sanitario.

Por eso me llamó la atención.

Claro, sí.

¿Recuerda su nombre? Mari Carmen.

Buena memoria.

No, me refería al de la persona que vio en Nidos.

¡Ah! No, no, ni idea, pero,

pero sí me acuerdo

que la vi usando ese aparato que se usa

para oír los latidos. ¿Fonendoscopio?

Sí. Claro, ¡un médico!

¿Cómo no me he dado cuenta?

Hombre, tiene sentido,

ellos pueden hacer y deshacer en los hospitales.

Alguien tuvo que darse cuenta.

Un hospital no es un supermercado donde vayas cogiendo niños

y los paras en la puerta. Ya ha habido otros casos complicados

de robos de bebés en otros hospitales.

No, esto no se trata de una red.

Es un caso concreto, es como algo personal.

Es...

¡Claro!

Si la persona que lo hace es la persona

que se tiene que dar cuenta,

¿cómo van a pillarla?

Quiero decir, cuando ella lo hace,

¿qué se dice a sí misma?

No, si ya ella es.

Él tiene claro quién ha sido.

Solo él, pero lo tiene claro.

Gracias, Mari Carmen.

Bea, tenemos que quedar,

no quiero tener las pastillas en mi casa.

Ya, ya sé lo que te dije.

Por mí, cuanto antes, mejor.

Ah, ¿estás en el parque del Cerro? Vale, nos vemos allí.

-"091, ¿en qué puedo ayudarle?".

Hola, agente, paseando a mi perro por el parque del Cerro

he visto a una jovencita rubia pasando pastillas.

Dense prisa si quieren atraparla.

"Gracias por la información. Mandamos una patrulla".

-Sí. Ya, ya voy.

Me da un poco cague llevarlas encima,

pero bueno, tengo que hacer la entrega.

Venga, ahora te veo.

(LADRA)

¿Qué pasa, Max?

No, no, ahora no puedo ir a jugar.

No, no, no.

Cuando vuelva te doy un paseo, ¿vale?

Venga, vamos.

Déjame hablar a mí.

Hola. -Buenas.

-Buenas.

-Bea, que,

que no puedo seguir vendiendo.

-Pero ¿qué me dices?

Con la ilusión que me hacía pagarte para que actualizases tus básicos.

-Ya, lo siento.

-Si más lo siento yo por ti, te lo aseguro.

-Casi mata a su perro el otro día.

Fue sin querer, sin querer, sin querer.

-Se intoxicó con una pastilla.

-Ya se drogan hasta los perros.

Increíble.

-Es que no estoy cómoda consiguiendo dinero así.

Prefiero currar más captando socios o,

no sé, o en otra cosa. -No, si te entiendo perfectamente.

De hecho, ojalá yo pudiese vivir con 2000 euros al mes, vamos,

dejaría de pasar drogas seguro. -Si con 2000 euros vivo yo un año.

-¡Un año, dice! ¡Venga!

Ah, que lo dices en serio.

Perdón, que... -Bueno, toma.

Las pastillas y el dinero que he conseguido.

Perdón. Para, Max.

-Espero que esté todo el dinero

y las galletitas con las que te paga tu perro drogadicto.

(LADRA)

No, que era broma, ¿eh? Que se hubiese enterado.

(Sirena)

-¡Joder, joder! ¡Corre, Sonia! -¡Toma!

-¡Alto, policía!

-¡Eh, quietecita!

(RECHISTA) -¡Eh!

¿Dónde vas? -Eh...

Yo no he hecho nada. -¿Ah, no? ¿Y por qué corrías?

-Porque tenía miedo.

-Bueno, ahora vamos a ver si tenías algo más.

Nada.

¿Le has visto tirar algo? -Nada.

-Voy a cachearte.

Está limpia. Puedes irte, ¿vale?

Pero dile a tu amiga que de la próxima no se libra.

-Gracias, gracias, gracias.

¡Eres un perro flipante!

-¿Estás bien? -Me duelen muchísimo los pies.

Perdón.

-Me han dicho que de la próxima no te libras.

-Voy a tener que dejarlo. En cuanto me ligue a un millonario, se acabó.

-Oye, ¿y las pastis?

Por favor, dime que no te las has tragado.

-Tú tranquila, que después de esta te pago la manicura, ¿eh?

-Lo siento, creo que ya no vale.

-No te preocupes, que me has salvado.

-Nos ha salvado Max.

Pues sí, tenías razón, esta foto no es actual.

La montaña rusa la cambiaron por una noria.

¿Qué hacen en mi despacho?

Soy policía, siéntese.

Pues muy bien, ustedes dirán.

Juana, por favor, no mienta más.

Esta montaña rusa la cambiaron ya hace 14 años.

Su hija no está en la universidad,

tendrá ahora unos 30. Es más,

su hija murió al nacer y usted la cambió por la de otro.

¿Pero qué está diciendo? Bajó usted a Nidos

y cambió a su hija muerta por la de otra persona.

Esta foto demuestra

que su hija tiene ahora la misma edad

que la niña robada.

Además, los resultados del ADN... Y la defunción que usted firmó.

Era la jefa de planta, es mi trabajo.

Por favor, ese mes no estaba usted de vacaciones,

ese mes estaba de baja por embarazo.

Y falsificó el informe por si alguien investigaba.

Y puso su número de colegiado

porque si le preguntaban a otro médico,

destaparía el engaño.

Mi hija murió en mis brazos.

Traté de reanimarla, pero no pude.

No podía soportar la idea de perderla.

Después de lo que me costó quedarme embarazada...

Arruinó usted la vida de otra familia.

Es más,

su auténtica madre

está a punto de morir, le quedan horas.

Así que, por favor,

díganos dónde está su hija,

bueno, la hija de Mercedes,

que usted dice que es su hija, pero que es la...

Mi hija vive en Australia.

(SUSPIRA)

Muy bien.

De acuerdo. Sí, sí, claro. Sí.

Lo que tiene que ser hablar con tu hija por teléfono

pensando que lleva muerta 30 años.

Un abrazo.

¿Qué te ha dicho?

Cogerá el primer avión que salga para venir a conocernos.

¿Por qué lo dices tan triste? Si es una buena noticia.

Lo más pronto que podría llegar será dentro de tres días,

Mercedes no va a aguantar.

Le quedan horas.

Pues, al final, no la va a conocer.

Aunque lo mejor que le ha podido pasar

es no haberla visto en 30 años.

Un poco de tacto, por favor te lo pido.

No, lo que quería decir, perdón, Borja, es,

como no la... Se me ha ocurrido una cosa.

No, no, ahí, no.

No, no.

No, pero no tanto, un poquito menos, un poquito más a la izquierda.

A ver, que dijo en el hombro, no en la clavícula.

A ver, ¡tú se lo has visto! No.

¿Pues entonces?

Ahí está perfecto.

¿Tú crees que se lo tragará?

Esperemos que sí.

Además, yo creo que se parecen, ¿no?

¿O solo lo veo yo?

A mí me parece que es una mentira maravillosa.

-Bueno, pues venga, vamos.

Pues esperemos que sea maravillosa y no desastrosa.

Mercedes,

esta es Patri, nuestra hija.

-Hola, mamá.

-Gracias por traerla.

-Es lo mínimo que podía hacer

después de tantos años sin hacerte caso.

Perdóname.

Parece que se lo está creyendo.

Al final, el jersey que le destrozaste

ha servido para algo.

Calla, calla, que vaya cagada.

La verdad es que sí.

Ha funcionado.

Se va a ir feliz gracias a ti.

Gracias.

Gracias.

Gracias.

¡El lunar!

¡El lunar!

El lunar. Haz algo.

(SUSPIRA)

Muchas gracias.

Gracias.

(Música de intriga)

¡Hola!

¿Cómo estás tú?

Ay, pero si ya estás mucho mejor.

Pues cuánto me alegro

porque la próxima vez que rompas los vasos,

te comas la comida, te cargues el salón,

te corto los...

(LADRA)

Bueno, parece que me ha entendido.

Sí, sí, le... Qué curioso.

(CARRASPEA) Me ha llamado Borja.

¿Ah, sí?

Mercedes se ha ido con una sonrisa

y gracias a ti.

Bueno, pobre mujer, de verdad, toda la vida...

(SUSPIRA)

Alberto, lo que has hecho ha sido muy bonito.

Es de muy buena persona, pero de bueno de verdad, de corazón.

No, no, tampoco...

Algunas veces

meto los calzoncillos en el cajón de los calcetines.

(SE RÍE)

¿Entiendes?

Tenía que haberme quedado contigo en vez de con tu hermano.

¿Tú te imaginas?

Sí, qué locura.

Madre mía, lo fácil que hubiese sido todo.

Y lo que más me fastidia de todo lo que está montando tu hermano

es que yo no tengo excusa.

Que lo sé, que me engaña, que me miente,

que se ha llevado todo nuestro dinero

y aun así soy yo la que más ganas tengo de verlo.

Mira, Marta... Lo echo muchísimo de menos.

Quiero que vuelva ya.

Y yo, sí.

Pero bueno, cuéntame,

¿qué tal tu cita con Paula?

Venga, cuéntame. A ver, si eso,

eso no ha sido una cita.

Venga ya, que no es una cita.

No, no es una cita. Vale.

Pues ¿qué tal tu no cita con Paula?

A ver, que Paula es una amiga como si fueras tú

o Max o...

Oh, como el perro, ¡qué bonito!

Podías alquilar un avión de esos que tiene una pancarta

y le das una sorpresa, le pones:

"Amiga, te valoro

casi tanto como a mi perro".

No se trata de eso tampoco.

Hombre, ya verás lo bien que te va.

Alberto,

espabila un poquito.

Pero espabila de verdad,

¡espabila!

No, no te subas. (SE QUEJA)

¡Crack!

Vas a mojar lo mismo que un caniche con una gran danesa,

nada.

¿Sabes qué pasa?

Que, al contrario que tú, yo puedo pensar en otras cosas.

Si una perrita pasa de mí, me voy con la que no pasa de mí.

Ah, pues por eso somos de otra especie.

Es que tú eres único,

tú eres de la raza de los panolis.

(SE BURLA)

Cuánta risa, chucho.

Tolay.

Tú sigue así, tú sigue así.

Vas a conseguir, pues nada, que te quedas sin regalo.

¿Tengo un regalo? ¡Dámelo, dámelo!

Anda, venga, venga que te llevo

¡y no te montes más en el sofá, Dios mío!

Qué capacidad de soltar. ¡Ay, Dios, qué asco!

La última vez que me taparon los ojos

no me gustó nada cómo acabé.

Ni yo quiero saberlo.

Bueno, ¿qué? ¿Nervioso?

Como un perro policía en una feria de cannabis.

Bueno, bueno, tranquilo, ¡tachán!

¡Un hueso! ¡Me encanta!

Ese no era el regalo, el regalo era la pirámide

que llevo dos horas haciéndola

y encima me has llenado de pelos y...

Se tiraba de aquí, del lazo

y se abría.

¡Vaya mierda de regalo!

¿Pero qué pasa? ¿Que sabes hablar y no sabes leer o...?

Tus papeles. ¿Tengo papeles?

Claro, ¿eh? Mira.

Y pasaporte canino, ¿eh? Con tu foto y todo.

Habérmela pedido. En esa salgo muy mayor.

Mira, de verdad, Max, eres ingobernable, de verdad.

No puedo contigo.

¡Que es broma! ¡Me flipa dejar de ser un ilegal!

(SE RÍE) Bueno, pues mira, tengo otra sorpresa.

¿Eh? Mira.

¿Eh?

¡Eh!

Ya pasas a ser

oficialmente

Max.

Eh, te queda bien.

Muchas gracias, socio.

Te hubiera comprado el billete,

pero sabes que todo el dinero que entra

ahora mismo es para ayudar a Marta, entonces...

No te rayes. Salvo que Raúl no me deja vivir,

que Sonia me droga, que Marta no me deja usar el baño

y que duermo con un tolay que ronca...

¿Perdona?

¿Que ronco?

¡Anda, anda!

Guárdalos bien, ¿eh?

No los vayas a meter en el agujero ese que haces

cuando meas en el jardín, ¿eh?

Me voy a picar algo, ¿quieres?

No, primero tengo que pensar si cambio mi foto.

Soy como las viejas, el collar me hace arrugas en el cuello.

(Puerta)

¿Sí?

Soy el Agente Q. Tenemos que vernos.

Necesito que me ayudes a huir del país.

¿Has conseguido los papeles?

Sí, ya los tengo.

Esa es mi mujer.

Creo que se está viendo con otro.

¿Tenéis contrato prematrimonial?

Sí, pone que si Eva se acuesta con otro, no se llevará ni un euro.

¡Ah!

Bien.

¿Estás escribiendo a Raúl haciéndote pasar por papá?

A ver si viene tu hermano pronto porque no puedo con esto sola.

El asesino le atacó por la espalda

y le reventó la cabeza con la prueba 14.

No le des explicaciones, Paula, no trabaja con nosotros.

Nunca aporta nada.

En esta ocasión, sí.

Un día estábamos en el cine papá y yo

y tuvimos que salir corriendo al hospital

para ayudar a una amiga de papá.

No veas la tripa, la tenía hinchadísima.

¿Tú crees que Salva es capaz de serme infiel?

Vamos al chalet, necesitamos encontrar alguna pista.

¿Tú qué es lo que pretendes?

¿Meter las narices en la investigación?

¡Pues no te pases ni un pelo, ni un pelo!

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Sabuesos - Capítulo 4

21 ago 2018

El nuevo caso de Alberto y Max es el más siniestro al que se han enfrentado hasta la fecha. Cada noche, una misteriosa figura intenta abrir entre sollozos la lápida de un bebé que murió nada más nacer. ¿Quién podría hacer algo así? La respuesta es la que Alberto menos espera: se trata de la madre del pequeño, que asegura que ese cuerpo no es el de su hijo, sino que fue robado tras el parto y aún sigue vivo.

Mientras tanto, los problemas económicos de la familia de Marta tras la desaparición de Salva obligan a Sonia, una estudiante modelo que jamás se ha metido en líos, a empezar a vender drogas en el barrio.

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  1. Julia

    Nos encanta la serie en casa, es una alegría poder ver cosas en familia y reírnos todos. Muchas gracias.

    29 ago 2018
  2. Miriam

    Me encanta esta seríe. Tiene gancho y carisma gracias a Salva Reina. Que a pesar de hablar neutralizar el acento andaluz, con un castellano neutro. No ha perdido ese carisma, gracia y naturalidad. Y que cada vez me creo más al personaje. Me encanta.

    22 ago 2018