'Sabuesos' cuenta la historia de Alberto, un joven aspirante a detective privado, y su perro Max. Juntos formarán un extraño equipo dedicado a resolver los casos más complejos, cumpliendo así el sueño de su vida: crear su propia agencia de detectives.

Una comedia con mascota para toda la familia protagonizada por Salva Reina, María Esteve, Thais Blume, Fernando Gil y el perro Ramsés.

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Para todos los públicos Sabuesos - Capítulo 10 - ver ahora
Transcripción completa

Agente Q, necesito que me ayudes a huir del país.

¿Has conseguido los papeles? Sí, ya los tengo.

Pero mamá, ¡estás loca!

Es la segunda que tiro.

¿Qué haces con mi perro? ¡Ayuda!

(GRITA)

Mira, Alberto, que me gustas.

Eh, estás empezando con Paula,

pero si Marta te llama vas moviendo la colita.

¿Le has preparado una cita con Gómez?

A Marta no, a ti.

¿Qué te pasa con Marta?

¿Con Marta? No, nada.

(SUSURRA) Hay alguien en casa. ¿Max?

-"No se trata de ninguna broma".

Han secuestrado a tu hermano. ¿Qué?

-"Entrégueme al perro y le devolveremos a Raúl

sin problemas".

-¡Mamá! ¡Soltadlo!

Nadie va a salir herido. Tenemos que salvar a Raúl.

Sí, hablo. Y domino más vocabulario que tú ahora mismo.

¿Cómo que habla? Así, hablando.

¿Pero palabras? Y frases.

El niño es la garantía para que nos dé la información.

Dinos la clave del laboratorio. La habrán cambiado.

Tienes una hora para traer lo que te pido

o le corto las cuerdas vocales.

-Aquí está tu clave: 8369.

¡Tranquilo, tranquilo! Ese perro sabe demasiado.

(GRITA) ¡Alberto!

¡Aguanta, te llevo al hospital!

(AGONIZA) Te quiero... tolái.

No quiero volver a pasar por algo así, no puedo.

Lo mejor es que nos vayamos a vivir a otro sitio.

(Música animada)

(Música de acción)

¿Qué está pasando? ¡Estamos llegando tarde

a todas las mesas!

Lo de la cuatro debería haber salido ya.

¿Quién lo ha hecho? ¡Cámbialo, hazlo fuerte, más rápido!

Andrea, de la ocho te encargas sola.

-¡Oído, chef! -Los fuertes de la seis salen ya.

-Seguimos sin personal en los postres y ensaladas

-Te haces cargo.

(Móvil)

-¿Estás bien?

-Seguid con el servicio.

-¡Voy, voy, voy!

-Pasa, Andrea.

(Móvil)

Un momentito.

Dime, Marta. Hola, Alberto.

Ha venido una clienta tuya preguntando por ti.

Siento que te moleste. Dale mi número, yo la llamo.

No, si no me molesta.

"Pero no me ha dado tiempo a dárselo.

Vendrá esta tarde a última hora".

¡Huele a quemado! ¡Mierda!

"¿Qué he hecho?". No, mierda tú no.

Mierda yo. Bueno, tampoco. Quiero decir...

Ya hablo con ella esta tarde, que se me estropea la comida.

Hasta luego, anda.

¡Ay, la carne!

Eso huele fatal.

Pero se ha quemado lo del horno, tolay.

¡No, no, no, no! (PROTESTA)

¡Ay, se me han quemado los suflés de calabacín!

(RÍE MALICIOSO) ¡Negado!

Te dije que los taparas con papel de aluminio.

Sí, los perros sois expertos cocineros de toda la vida.

La elaboración era al revés:

marinar y reducir para evaporar la acidez.

(OLISQUEA)

¡La carne huele salada y no está al punto!

Eran 40 segundos menos de sartén.

¿Eres crítico gastronómico?

Mis antiguos dueños ponían MasterChef.

Ver un programa no te hace ser cocinero.

Uno no, pero los normales, más Celebrity, más Junior,

más reposiciones, ¡sí!

"I'm a foodie!"

¿Me podrías echar una mano para arreglar todo esto?

¿Vas a obedecerme como un cachorro? Sí.

Paso uno: coge el móvil.

Venga. Dos: llama y pide comida preparada.

Tres, dile a Paula que lo has hecho tú.

No es romántico ni ético, que le quiero dar una sorpresa

por habernos acogido y...

¡Hola! (SORPRENDIDO) ¿Qué haces aquí?

Porque es mi casa.

No, me refería a tan pronto.

Bueno, son casi las 16:00.

Uf, se me ha ido la noción del tiempo.

Del tiempo del horno, lo ha quemado todo el cenutrio.

¿Has preparado la comida?

Sí. Pues se ha quemado un poquito.

¡Ni cocinado en un volcán!

Te quería dar una sorpresa. Has hecho carne.

¡Uf! Esto está salado.

Y no está al punto.

(RÍE) ¡La sorpresa era que ibas a pagar las pizzas!

(SE PARTE)

Ay, chucho.

¡Tolay!

Tranquila, mujer.

Eh... Perdón por la espera.

Él es Alberto, mi cuñado, el detective.

Hola, ¿qué tal? ¿Qué tal?

Bueno, pues nada, siéntese y...

(VACILA) Bueno, es que nos estamos mudando.

Cuénteme. Su marido la engaña.

¡Es el chef!

El dueño del "Flicso". El Frixo.

El restaurante tan famoso, con una estrella.

No, si lo conozco. ¿Eh?

¿Qué le hace pensar que tiene una aventura?

Hace unos meses entró una cocinera nueva a trabajar.

¿Qué quieres? No es culpa mía.

Si llegas tarde, ya me lo ha contado.

Mire.

Este de aquí el Koldo, mi marido, y ella Andrea.

Vale. Desde que ha entrado a trabajar

ha cambiado completamente.

¿Podría ser más específica?

Llega tarde.

Casi no habla.

No tiene ganas de acostarse conmigo.

Y antes, ¡vamos!

Antes en cualquier sitio sin ningún problema.

En el garaje, en el baño... ¡En el restaurante mil veces!

(BALBUCEA) Bueno, un poquito menos específica...

No, no, no. Las señales son muy importantes.

Yo no supe verlas y mi marido tenía hasta otra familia.

(CARRASPEA)

¡Por favor, tiene que ayudarme!

Sí, no se preocupe.

Le aseguro que descubriremos si su marido tiene alguna aventura.

Bueno, alguna... Una aventura con la cocinera.

No quiero decir que tenga más. Muchas gracias.

Mira, mira.

Yo creo que estos son los últimos.

Vigilaríamos mejor dentro zampándonos el menú degustación.

Hemos venido a investigar al chef, no a su comida.

Vamos a ver si alguna puerta da a la cocina.

Siempre currando. ¡Trabajar no es lo primero!

Y tú siempre pensando en comer, ¿eh?

Siempre lo mismo, ¿dónde lo metes, so gordo?

(Música de misterio)

Mira, mira, mira.

Esto da a la cocina.

¿Qué pasa? ¡Cuenta, cuenta!

Mira, esa es Andrea.

¡Ah!, que tú no lo ves.

(RÍE IRÓNICO) Qué gracioso.

Chicos, no hemos cubierto bien el servicio.

¡Necesito más energía!

Así no conseguiremos otra estrella.

Parece que...

que les está echando una bronca.

Hacemos lo que podemos.

-Has estado muy bien, esto no va contigo.

Chicos, ya termino yo con esto.

-¿Seguro, chef? Esto aún está caliente.

-Sí, seguro. ¡Venga!

Mañana os quiero a tope. ¡Vamos! -Está bien.

Los está echando.

(SUSURRA) Vamos.

Vamos a otra ventana. Ven, ven, ¡vamos!

¿Tenemos que hablar?

Eh, se está desnudando.

¡Corre, hazle una foto!

¿Cómo voy a hacerle una foto? ¡Es ilegal!

¡Me da vergüenza!

¡Es una prueba para la mujer del chef!

¡Oh!

Pues nos hemos quedado sin foto.

Vamos a la puerta principal.

Qué ganas de llegar a casa. -Ya ves.

¿No cierras? -No, queda Andrea.

¡Y el chef!

Cerrarán cuando terminen lo que tengan que hacer.

(RÍE) -Vale.

Parece que se han quedado solos.

¡Vamos!

¡Uh!

A mí me da que el postre no era para el cocinero.

(Moto)

¡Mírame, mírame a la cara!

Ahí está pasando algo.

¿Quieres verme enfadado?

¡Déjame hablar! Gracias, hermano.

Tú, en clave B, ¿qué es lo que no has entendido encargado?

¡Que me dejes hablar! Gracias.

Porque quedó bien claro que te quieres escapar.

-No me quiero escapar.

-¡Que te ha dicho que te calles!

-Suéltame, por favor. Dile que me suelte.

¡Déjame, por favor!

-No pienso dejar que me jodas el negocio.

¿O prefieres que te lo grave a fuego?

(KOLDO FORCEJEA)

-¡Vale, de acuerdo!

De acuerdo, vale.

Haré lo que me digas, pero suéltame.

(GIME)

-Más te vale.

Yo también puedo contar cosas tuyas.

(Puerta)

Lo están jodiendo, pero no quien piensa su mujer.

(Música emotiva)

Mamá, ¿qué haces?

Cosas de tu padre. Yo no puedo seguir viéndolas.

(GIME DEL ESFUERZO)

No podría dormir sabiendo que era la suya.

Mamá...

Has... ¿has arrancado parte del jardín?

No.

Es que esto lo regaba él.

A lo mejor se te está yendo un poquito.

¿Quién es?

Nadie. ¿Es Gómez?

Venga, vamos a la cama.

Aprende a quitar las notificaciones.

¿Qué quiere a estas horas?

¡Que quieres jugar a las preguntitas!

Vale, vamos a jugar a las preguntitas.

¿De dónde vienes? ¿Con quién has estado?

¿Qué has estado tomando? ¡A la cama!

¡A la cama!

(Música divertida)

(GIME)

Venga, vamos. Que nos espera la mujer del chef.

Dame una cervecita, anda.

Es muy temprano, te acabas de despertar.

Por eso, queda mucho día y mucho que aguantarte.

(RÍE IRÓNICO)

Mira, pues vamos a ver.

¡Vamos a ver!

Mira, ¿te gusta esta? ¿Eh?

¡La artesana!

Sí, esa. ¡Gracias!

Esta está buena, ¿eh? Pues mira.

Te la guardo aquí fresquita, ¿eh?

Ya la coges cuando quieras.

Venga, ¡venga!

(GRUÑE)

Cógela, tonto.

Ah, que no puedes. Pues no ha cerveza.

Cuando te crezcan los brazos la coges tú.

Venga, vamos.

En nuestra casa pondré grifos de cerveza hasta en el baño.

No sé bien cómo voy a decirle esto...

No, si lo sabía.

Se acuestan.

Le voy a congelar el paquete con nitrógeno líquido.

No, no, no es eso. Koldo tiene problemas.

Lo vi discutiendo con un hombre.

Vi cómo lo amenazaban.

Será el marido o le novio de ella.

No. Estaban hablando de un negocio.

No sé, ¿su marido ha comentado algo?

No, a mí nada.

¿Algún enemigo, alguien que quisiera hacerle daño?

No sé.

La alta cocina es una nido de víboras envidiosas.

Se copian las recetas, las elaboraciones...

¿Sí? ¿Cómo lo hacen?

Contratan cocineros de donde quieren información.

Pues igual si marido ha contratado a un cocinero de otro restaurante.

No. Qué va, al contrario. ¡Si están buscando personal!

Hace una semana ficharon a dos de la cocina de Koldo.

El caso es que mi labor ha terminado.

No es infiel. No, no, no.

Necesito saber en qué anda metido.

Bueno, cuente con ello.

(VACILA) Nosotros, yo, yo le, lo descubriremos.

Estaremos en contacto.

(SUSPIRA) ¿Piensas lo mismo que yo?

Por supuesto:

¡cómo abrir la nevera de Paula para coger la cerveza!

Estamos trabajando, ¿eh? ¿Es que no escuchas nada?

Ay, ¡les falta personal, están buscando gente!

Podemos infiltrarnos y descubrir qué pasa.

Escucha, pelapatatas, cocinas peor que fatal.

¡Nadie creerá que seas cocinero! (RÍE)

(Cámara de fotos)

Me acabas de hacer una foto.

Claro, para la ficha.

De todo lo que me has pedido desde que eres detective

esta, ¡esta!, es la más rara de todas.

¿Un título de cocina, Alberto! Sí.

¿Cuándo es la entrevista? En dos horas.

¡Perfecto! Puedo piratear la web de la escuela de hostelería.

No es necesario.

Mira, "my friend", la mentira es un arte.

¡Un arte! Si vamos a mentir, que sea bien.

Mira...

Y...

¡"Voilà"!

Este eres tú de cocinero. ¡Ja!

¡Eres un máquina, Ramón! ¡Sí!

Oye, ¿qué vas a investigar?

Hay algo en ese restaurante que huele a podrido.

¿Lo dices de forma literal?

No, era una metáfora.

No huele a podrido, era como diciendo...

Bueno, da igual.

¿Para qué quieres el diploma?

Me quiero infiltrar. El chef tiene problemas

y no pararé hasta descubrir qué se cuece.

¿Otra metáfora?

No, se me ha escapado.

(RÍE)

Muy bien, pues nada.

Espero que sea pan comido.

(RÍE)

Qué de juegos de palabras que da un restaurante.

Sí. Me tienes frito, Ramón.

¿Este papel colará?

El tacto del papel es un poco raro.

Sí. Sí, porque es una copia.

El original lo tiene mi madre enmarcado en casa.

Si hace falta la llamo para que venga de la residencia.

Cariño, Alberto es un amigo de la infancia.

Lo va a hacer fenomenal.

-He visto en la web que fue el primero de su promoción.

Sí... Sí, sí.

Sí. ¡Y sin copiar, eh!

Sin chuletas.

¿Entiende?

Como las chuletas son de comer... (RÍE)

Venga, vale. Estás contratado.

Un mes de prueba. Ven, te explico unos platos.

-Bueno, pues esto ya casi está.

Ajá...

Y, por último, la espuma de guacamole.

(ASIENTE)

Toma, remata el plato con el sifón. (ASIENTE)

¿Yo? Sí, sí, yo. Sí, yo, yo.

¿Pasa algo? S... ¡No!

Me gusta darle mi toque,

manías que tiene uno. (RÍE)

Y esta marca, que no es la que yo suelo usar

y me tiene un poco perdido.

¡Ay! ¡Pero un poco de cuidado!

¡Perdón, perdón! ¿Eh? ¡Perdón!

Casi ya hago yo las verduras, ¿eh?

Venga. Como prefieras...

¡Chicos! A preparar el servicio, ¿OK?

(TODOS) -¡Oído chef!

Eh...

¿Todo bien por aquí?

Sí, ¿por?

Bueno, no sé. Como la alta cocina es

un nido de víboras envidiosas, pues...

No sé, por si tenías algún problemas con alguien...

Menudo máquina estas hecho, ¿eh?

Todos los cortes son exactos.

Luego termina con el pimiento, el apio, la zanahoria y patatas.

(GRITA) ¡Oído, chef!

No grites, estoy a tu lado. Huy.

(Móvil)

Oye, no sé si te has dado cuenta,

pero estás cortando aire.

¿Cómo voy a cortar...?

Hombre, no, no estoy cortando aire, esto son ejercicios...

de calentamiento,

Porque son... son muchas horas de tiqui-tiqui.

Como no los hagas... ¿Tú no los haces?

Verás el escafoides, cómo se te va a quedar.

Esto al final pasa factura.

Si lo haces, ten cuidado, porque te puedes apuñalar tú mismo.

Hola. Hola.

¡Anda! ¿Y esto? Sí...

Sí que has aprendido en tu primer día como cocinero.

No lo ha hecho él, son las sobras.

Sí, prácticamente es lo que sobra,

pero yo también he participado en la elaboración.

Así que disfruta, es todo para ti.

Genial, porque me muero de hambre.

Voy a aprovechar el descanso entre los turnos

para ir a buscar un piso a la inmobiliaria de mi amigo.

A ver si nos vamos ya de aquí.

¡Huy, qué mal ha sonado!

No es que me quiera ir, pero como esto era por unos días

y llevamos unos días... ¡Uf, qué bajón!

De postre te va a dar un discurso.

(Móvil)

Dime, Yiyo.

Alberto, ¡ábreme, macho!

Pues llama y te abro.

¡Pero si te estoy quemando el timbre!

Imposible, aquí no suena nada. A ver, llama.

Estoy fuera, donde tu cuñada.

¡Ay! Es que ya no vivo ahí.

Por eso busco piso, estoy donde Paula.

Sí, la chica esa tan guapa que te dije...

Te mando ubicación.

Venga, que voy para allá.

Hola.

¿Querías algo?

Soy amigo de Alberto, había quedado con él

para enseñarle un piso, me he equivocado.

Tú debes ser Yiyo, el de la inmobiliaria.

El mismo. Voy a buscarlo en la casa donde sí está.

¡Y perdona otra vez!

¡Perdona! ¿Te puedo hacer una pregunta?

Claro, dime.

¿Es verdad que se venden otra vez las casas

o es una tontería?

Sí, se está recuperando bastante.

¿Por qué? ¿Quieres comprar?

Más bien lo contrario.

Es curiosidad solo.

Los inversores se pegan por ellas.

Y después de pegarse, ¿cuánto pagan, más o menos?

(RÍE)

Pues depende de cómo negociemos. ¡Mira!

Si te interesa alguna oferta, me llamas con lo que sea.

¡Yiyo, agente inmobiliario!

Gracias. Hasta luego.

(Música emotiva)

(Motor del coche)

-¿Vas a vender la casa?

Hace 10 segundos que se ha ido este hombre.

No he asimilado la información.

¡Tranquilidad!

O sea, que te lo estás pensando.

Sería una buena forma de no estar preocupados

por el dinero todo el día.

O por los recuerdos que hay en la casa.

Pues no pienso irme de esta casa.

Si la vendes y vienen otros, me quedo con ellos.

Tranquilo todo el mundo, lo único que he...

¡No me quiero cambiar de instituto!

A ver, Raúl, que aunque vendamos la casa

no tienes por qué cambiarte de instituto.

Eso dijisteis cuando nos mudamos aquí y ¡mira!

Me tuve que cambiar.

Vamos a ver...

Sabéis que estamos apuradísimos de dinero.

El tío ya no vive con nosotros, no nos puede ayudar.

Solo quiero lo mejor para nosotros.

¡Aquí es donde estamos mejor!

¡Raúl!

Antes de hacer nada, vas a hablarlo con nosotros, ¿no?

Sonia, ¿tú qué crees?

Voy a hablar con él.

Gracias.

(GIME) ¡No puedo respirar!

¡Tengo claustrofobia!

¡Pero si me has pedido estar en primera línea de investigación!

Si no te ayudo no resuelves ni una sopa de letras.

¡Anda, anda, anda!

(RÍE) ¡Una sopa de letras!

Claro... (RÍE)

Ahí has estado bien, sí.

Bueno, vamos a descubrir lo que está pasando aquí.

¡Mira! Aquí está la verdura y la fruta.

Ah, ¿sí? Qué listo, ya lo veo yo.

Ni rastro de droga ni nada sospechoso.

¡Espera, espera!

(OLFATEA)

¡Sangre! ¿Sangre?

(RÍE) ¡Sangre animal, tolay!

De verdad que no sé cuándo voy a aprender.

(SUSPIRA)

¡Viene alguien!

¡Venga, vamos! ¡Venga!

¡A la olla! ¡A la olla!

¡Pero que no es un restaurante vietnamita!

¡Perricida!

Has llegado el primero. Sí, me gusta...

¿No te echas siesta entre servicios? No.

Yo llego muerto.

Menos mal que mañana cerramos por descanso, si no...

Menos mal, menos mal.

Voy a guardar esta olla

allí, en el carro ese.

Lo voy a ocultar.

¿Dónde está Koldo?

Pues no ha llegado, caballero, porque como...

¡Aparta!

Anda...

Qué amable, ¿eh? (ASIENTE)

¿Este quién es, qué pasa?

Qué no pasa en esta cocina últimamente.

Cuenta, cuenta.

Al que tú estás sustituyendo

el chef le lanzó una batidora a la cabeza.

¡Qué me dices! (ASIENTE)

(ANDREA) ¡Buenas!

Hola, buenas, ¿qué tal? Sí...

¿No lo había fichado otro restaurante?

Esa es la versión oficial.

Era el encargado de los pedidos, discutieron por las cuentas.

Algo no le cuadraba. (RÍE)

Estaba metiéndole mano, ¿no?

¿Cocinero o concejal de urbanismo?

No le cuadraban al empleado.

El chef tiene problemas con las apuestas.

¿Sí?

Le debe dinero a ese "proveedor".

¿Proveedor? ¿Proveedor de qué?

De lo que le pida: alcohol, género que no paga en aduanas,

apuestas ilegales...

Ahora tiene negocios con el chef.

(SUSURRA) Dicen que es...

un mafioso.

¿Mafioso?

Sí. ¡Venga ya!

¡Que sí! ¿Un mafioso? ¡La olla!

(GIME)

¡Max! ¡Max!

(¡Max, Max!

¡Max, compañero!

¡Max, Max!

¡Pero qué haces! ¿Qué dices de Max?

Max... Max...

¡"Max" verdura hay que echar aquí, hombre!

¿Cómo pones tan poca verdura?

¡Que esto es lo que comen los clientes, hombre!

Que hay que darle calidad, ¿eh?

¿Dónde está la olla que había aquí?

La he dejado en el almacén.

Ah, muy bien. Gracias.

Voy a cogerla, que se me ha olvidado ahí el gorro.

(SUSURRA) ¡Max!

¡Max! ¿Max?

¿Max? ¡Aquí, tolay!

¡Macho, casi me pillan! ¡Me has dejado tirado!

Ya sé qué pasa, es algo peligroso y unos mafiosos implicados.

¿Alberto? ¡Sí!

138, 139 y 140.

¿Qué haces aquí? Controlando todo.

Ketchup, conchas, patatas...

Alberto, necesito que mañana cocines para mí y unos amigos.

Cocinar, yo... ¿Mañana?

Sé que es el día de descanso, pero es que...

Sí, sí. Tenía planes, ¿eh?

Creo que otro va a controlar mejor esta cocina.

Pero ninguno es el mejor de su promoción.

Ya, eso también es verdad.

Pero eso son notas solo, a mí me falta experiencia.

He visto las cartas de recomendación del director de la academia

y la de Ferran Adrià. Sí. No me acordaba de las cartas.

Ay, Ramón. ¿Qué?

¿Eh? ¿Te he dicho Ramón? Sí.

Perdón, es que me recuerdas mucho a mi primo Ramón.

A él lo llamo Koldo. (RÍE)

Te pagaré bien.

Tengo que solucionar un negocio con proveedores.

¿Proveedores? ¿Qué proveedores?

La familia Sánchez, son amigos.

¿Unos que te buscaban? Sí.

¿A qué hora tengo que estar mañana?

Tú de alta cocina ni idea. Yo no.

Pero tú sí.

Y me puedes ayudar.

¡Te eh visto quemar un vaso de leche en el microondas!

¡Anda ya, exagerado!

Lo importante es que vamos a estar allí

cuando tengan la reunión, no enteraremos de todo.

(Móvil)

¿Qué pasa, Marta?

¿Me echas de menos o se ha roto algo?

¿Tienes un momento? Quiero hablar.

¡Uh! Ha bajado el tono cinco puntos, pinta serio.

Te he dicho que no escuches mis conversaciones.

Coge como socio a una lombriz: ni habla ni escucha.

Mira, de verdad. Perdona, dime.

Pues que ha venido Yiyo, tu amigo ese de la inmobiliaria.

Le ha metido ficha, ¿no? Y...

No sé si vender la casa.

Ah...

¿"Ah" qué?

Que soy la peor madre del mundo, ¿no?

No, no, que no me lo esperaba, no sé.

Tampoco me parece mala idea.

¡Con la de pufos que te dejó Salva, ponle un lacito y véndela!

¿Qué dice Max?

Te pongo en altavoz, así no hay quien hable.

Por mí no lo hagas,

yo lo escucho igual de bien. Te escuchamos.

"Pues que no puedo más con las deudas".

Y todo lo que hay me recuerda a tu hermano.

Bueno, si necesitas el dinero y...

y lo necesitas personalmente, te acabas de responder, ¿no?

Vende.

Lo que tienes que hacer es regalárnosla.

¡Que no encontramos piso!

(RÍE)

Bueno, solo quería pedir tu opinión.

"Como es tu hermano"... Mi familia sois vosotros.

¡A su hermano que le den!

Mira, por una vez estoy de acuerdo con el chucho.

A mi hermano que le den.

"Pues sí, mira, que le den".

Bueno, os dejo. Gracias a los dos.

Venga, chao. Un beso.

Un besito. "¡Un besito!".

(Música emotiva)

(SUSPIRA)

(RÍE) Estoy agotado, ¿eh?

Es lo que tiene trabajar de sol a sol en un restaurante.

¿Sabes qué he aprendido hoy? ¿Qué?

A disparar con un sifón a un compañero.

¡Ah!

Espero que no te pase nunca.

Espero que no, en mi gremio un disparo duele más.

(RÍE)

¡"Cuidao"! (GRITAN)

¿Qué haces aquí? ¡Coger sitio!

¿Coger sitio?

Soltar pelo estás haciendo. Venga, va.

Vamos, venga. Al salón.

Hace frío, tengo derecho a una cama.

Una cama... Cuando tengamos piso tendrás una.

Mientras, al salón.

¡Che! Y cero cariñitos, que lo escucho todo.

Sí, sí, hasta cuando te muerdes el labio

y dices que te coma todo...

Lo siento.

De verdad que intento buscar piso, pero es imposible.

Os podríais quedar definitivamente.

No, ya...

Lo sé, gracias, pero...

Como no llevamos tanto juntos, no quiero forzar la máquina.

Pensaba que estabas a gusto.

No, si estoy a gusto.

Estoy...

más a gusto que nunca.

Pero... no sé. ¿Y tú?

Yo estoy muy bien, sí. ¿Sí?

¿A pesar de mis manías?

La verdad es que tus manías sí se podrían buscar un pisito.

Ya, pero... (RÍEN)

¿Sabes qué te digo? ¿Qué?

¡Guau! ¿Eh?

Y no he mirado ni dónde ha caído. (RÍE)

Anda, te has venido arriba.

¿Sabes lo que no me gusta de ti?

Ah, hay cosas que no te gustan. Sí.

¿Como qué? Pues cuando...

No se me ocurre nada.

(RÍEN)

¡Os oigo besaros!

¡Cada uno a su lado!

¡Me cago en las garrapatas!

(SE PARTEN)

Me parece que esta noche no va a dormir.

¡Cuidado, cuidado! (RÍE)

(Golpe)

¿Quién te escribe tanto? ¿Un pretendiente?

El de la inmobiliaria, que es muy pesado.

¿Vas a vender?

No sé, no les puedo hacer eso a los niños.

Ya tienen una vida en el barrio.

Ya. Muchos recuerdos e historias.

También me daría pena, los he visto crecer en ese jardín.

¿Crees que es muy ridículo pensar si voy a ser tan feliz como antes?

No, no es muy ridículo.

Es más que ridículo.

Es tu momento de ser más feliz que antes

y disfrutar de su hijos sin recordar a tu ex.

¡Otra vez! Es que es muy pesado.

¡Se acabó! Nada, silenciado.

No puedo pensar en vender si no para de preguntar si vendo.

(Teléfono)

No lo cojas.

¡No lo cojas!

¡Ya está! ¿Diga?

-"¿Marta?".

-Un momento.

(SUSURRA) Tu pretendiente.

¡Yiyo, te he dicho...! -"Soy Gómez".

¡Gómez!

¡Hola! ¿Qué tal?

-"¿Te apetece quedar para cenar?". ¿Quedar para cenar?

Pues...

No lo sé, tendría que pensármelo, porque...

tengo muchas cosas que...

Que tengo que...

Mira, yo te llamo, ¿vale? Un besito, chao.

"Un beso".

¿Por qué no me dices que es Gómez?

¡Te lo he dicho! ¡No!

Tu pretendiente.

(SEXY) El que te quiere por tu cuerpo y no por tu casa.

(SE PARTE)

He quedado fatal, ¿no? Bastante.

Lo pasasteis genial, se desvivió por encontrar a Raúl...

Yo quedaría con él.

No me apetece con lo que tengo encima.

Mira, desconecta. Te va a estallar la cabeza.

Es como lo de la casa:

¿por qué ser infeliz si puedes evitarlo?

¿Quedaría muy mal si lo llamo?

Estás tardando.

A ver si te vas a quedar sin una cita

por no hablar con el de la inmobiliaria.

¿Ya lo has hecho?

"¡Marta!". Hola.

Que mira, que me lo he estado pensado y...

Y que vamos a quedar, sí.

Podemos quedar mañana.

¿Quedamos? "Ah, genial".

Nos vemos mañana entonces. ¿Para comer en vez de cenar?

No quiero que de momento los niños se enteren.

"No hay problema, te veo". Hasta mañana.

(PÍCARA) Ay...

Cuántos cambios.

-Mamá va a vender la casa.

-¡Te lo dije!

-No me lo puedo creer.

Tenemos que hacer algo.

-Somos solo cuatro comensales, el menú podrás hacerlo solo.

Sí, solo. No tengo ayuda de nadie,

claro, si no, no sería yo solo. (RÍE)

Primero, cigala con infusión de azafrán.

Va a la brasa y la salsa con infusión y destilado de la flor.

¿Destilado de la flor? No, sí, lo bordo.

Por encima, un aire de mantequilla tostada.

Mantequilla tostada, sí.

¿No tomas nota? ¡No, no! Este es facilito, ¿no?

Cigala, brasa, vuelta y vuelta y salsita.

Tengo memoria de perro.

(RÍE ENTRE DIENTES)

Segundo, hígado de pichón con cebolla.

"Parfait" de hígado a baja temperatura,

jugo de cebollas, infusión de tomillo,

laurel, naranja confitada y nueces caramelizadas con curry.

No, este no lo veo, no. ¡"Parfait"!

¡Hígado! Que eso lo odiamos todos de pequeños

porque nos obligaban las abuelas...

Pues igual tienes razón.

Muy arriesgado. ¿Tu especialidad?

Mi especialidad es...

plato combinado con beicon y huevos fritos.

Y patatas.

(SE PARTEN)

¡Congeladas!

¡Qué ocurrencia!

¿Te imaginas?

Pues no, no me imagino, no.

Sorpréndeme con alguna creación. Sí.

Tienes una hora. ¡Una hora!

Con una hora me sobra. ¿Sí?

¡Venga!

(NERVIOSO) ¡Una hora! ¡Pero por favor!

¿Qué ha dicho, "parfait"?

¿Eso qué es?

¡Baja temperatura? ¿Cuál es la alta?

¡Y destilado de la flor! Nos van a pillar.

¡No si me haces caso!

Venga, hierve agua para el azafrán y limpia las cigalas.

Sí, chef.

¡Venga, marchando! Venga, va.

(Música de acción)

Cortamos las cigalas.

Huy, se la ha caído un ojo.

Ay...

¡Cuidado, no te quemes las pestañas!

Vamos con el caldo.

Pon azafrán.

¡Una hebras, animal, que es caro! ¿Animal?

Bien.

Cortamos en "mirepoix". ¿"Mirpuá" qué es?

¡En cachitos!

¡Venga, vamos! Cuidado, que salpica.

Sí, a ver.

Mezclamos un poquito más la emulsión...

No, si estoy en ello.

¿Así va bien?

Échale un par de huevos.

Venga, ¡va!

¡De gallina, tolay!

Ah, sí, claro. Ponemos las cigalas en la sartén.

¡Espera! El aceite. ¿Virgen?

Sí, como tú. (RÍE)

Ay, nunca aprenderé.

Ahora la sal.

¿Aquí? ¡Claro!

Un poquito más.

¡No, no, no! ¡Que te pasas!

¡Las cigalas, que se queman!

¡Hala!

Tú has visto Ratatouille, ¿no? "Oui, monsieur".

(SUSPIRA)

No puedo más.

Venga, que solo queda esferificar el azúcar soplado

para conseguir la gasificación del aroma de la reducción.

¿Eh? (SE PARTE)

¡Que era coña!

¡Solo queda emplatar!

A ti te emplataba yo.

(SUSPIRA)

Esto así, bien colocadito.

Así, ordenado. ¿Tú ves?

Esto se me da bien, ¿eh?

(RÍE)

un poquito de espumita...

Ahí.

Y por aquí... Y ahora la salsita.

Al ataque.

¡Venga!

¡No, no, no! ¡Espera!

Esto va por encima, ¿no?

Antes tengo que probarla, por si hay que rectificar.

Perdona, no se va a rectificar nada.

Se queda así porque no pienso repetirlo otra vez.

Me refiero al punto de sal.

Ah, claro. Sí, qué tontería.

Prueba.

(OLISQUEA)

¿Qué? ¿Qué tal?

La verdad,

me ha quedado increíble.

¿Que te ha quedado?

Chucho. (RÍE) ¡Tolay!

¡Dame un poquito más!

(PROTESTA) Ay, venga, toma. ¡Hínchate!

(KOLDO) ¿Alberto? ¡Coño!

¡Ya han llegado!

¿Qué haces?

¿Qué hago? Eh...

El botafumeiro hago.

Es una técnica que me enseñó un chef gallego.

Sí, se enfría y se liga mucho más.

¡La salga, no yo!

¿Tienes el primero? ¡Claro que lo tengo!"

Sácalos, que han llegado. Vena. Va, genial, fantástico.

Mierda para mí. (NERVIOSO) Venga, va.

Casi no pilla. (SUSPIRA)

Venga, va. Salsita.

Salsita...

Una poquito... ¡Ay! Aquí has chupado tú.

¡Rico, rico!

¡Con fundamento!

Hay dos que se llevan tus babas de regalo.

Va, venga...

No hay nada que pensarse.

Va a ser así.

-No puedo, es muy arriesgado.

(Campanita)

-¿Estás enfadado?

-Tranquilo, papá. Hará lo que le dijimos.

Va a pagar su deuda.

Yo creo que es el momento perfecto para colocar el micro.

Lo voy a poner aquí debajo.

Ahí va.

A ver, ¡que haya suerte!

Tiene que haber otra manera.

-¿Y ese quién es?

-El cocinero.

Sí, eh... Buenas.

Les traigo... Les traigo el primer plato, sí.

Se trata de cigalas a la brasa

con aire... realmente es como una espuma, pero se dice aire,

de una flor, que ahora no me acuerdo...

Ya termino yo, es un destilado de la flor del azafrán.

Sí. Con mantequilla tostada.

Eso, eso.

(TOSE)

(Música mafiosa)

¿Todo bien?

Vete a la cocina.

Sí. Si quieren repetir cigala, ha sobrado.

No hay problema. Bueno, y aire ha sobrado.

Por mí pueden seguir hablando, no me importa.

Sí...

El carrito llévatelo.

Que es para los postres.

Yo había pensado dejarlo aquí

para que luego puedan poner los platos.

Luego la cigala canta mucho, como el cantante.

Como el cantante ese que tiene la copla esa que dice...

¡Te ha dicho que te lo lleves!

-Perdonad, ¿Eh?

No nos interrumpirá más.

¿Qué hacemos?

Dame el micro, yo lo pongo.

No, no, no. Eso es muy peligroso.

Confía en mí, tengo el culo pelado en misiones como esta.

Bueno, Koldo...

(Campanita)

El otro día estaba todo meridanamente claro.

No tiene por qué...

-¿Qué quieres?

(Campanita)

-Que quiere comer. -¡Ah!

-Eso.

A ver si te lo puedo explicar de una manera sencilla

lo que tienes que hacer a partir de mañana mismo.

(INTENTA GRITAR) -¡Perro!

-¿Perro?

-Sí, papá, sabe un poco a perro, sí.

Vamos a ver si te lo puedo explicar.

El otro día estaba bien claro, no había problemas.

¿Cuál es el problema ahora?

¡Llévatelo fuera!

Así no podemos hablar.

(Campanita insistente)

Es muy sencillo.

Solo hay que hinchar los ingresos.

Si comen 100 pones 50 más.

Nosotros traemos el dinero en efectivo

de los clientes fantasma

para que lo ingreses en la nueva cuenta

a la que tendré acceso.

¡Lavan dinero de apuestas y comercio ilegal

con el restaurante! (CHISTAN)

Perdón, como ya sabéis que hablo... (CHISTA)

La mafia utiliza mucho este sistema.

En Roma controlan cientos de restaurante.

Bueno, los tenemos pillados.

Ya podéis actuar contra los Sánchez.

Sí, llevábamos mucho tras esta familia.

No sabíamos que usaban la hostelería para lavar dinero.

El chef tenía una deuda, lo obligarían.

Tener un restaurante famoso fue su condena.

No, tiene sentido, claro.

Es más fácil hinchas las cuentas de sitio siempre lleno.

Así que tenéis... ¡Perdón!

Tenéis el audio para pillarlos.

Ya, pero no es tan fácil.

No podremos usarlo legalmente como prueba.

Vaya, pues...

A lo mejor hablando con el chef... No, no.

Alberto, déjalo. Y aléjate de ellos.

Es una mafia muy peligrosa.

Te queda claro, ¿no?

Deja que nos ocupemos nosotros. Sí, sí, todo vuestro.

Bien, mañana hablaré con los compañeros

por si hay un resquicio por el que poder usar el audio.

Vale. ¿Vale?

¡Eh! No puedo hablar pero vosotros...

(CHISTA)

(SUSURRA) Vale, me callo.

(Música animada)

¡Estoy orgulloso de ti! ¿Por qué? Aún no tenemos nada.

Por mentir tan bien. Hasta creí que dejábamos el caso.

No me lo recuerdes, me sabe mal.

Pero estoy aprendiendo del mejor, supongo.

Este caso es nuestro y lo vamos a cerrar.

A ver si Koldo testifica.

¡Espera! (OLISQUEA)

Huele a carne. Ya sé que aquí la guardan.

No me la pagas otra vez.

¡Carne humana!

(Música de misterio)

¡Ay, por favor!

¡Koldo, Koldo!

¡Ay, qué frío!

¡Ay, he tocado a un muerto!

¡Ay, por favor! ¡Calla!

Tiene ritmo cardíaco.

Va lento como un porrero, casi muere congelado.

¡Qué dices! ¡Koldo!

¡Koldo, Koldo! ¡Eh, Koldo!

¡Eh! Soy Alberto, soy detective privado.

¿Han sido los Sánchez?

(TOSE) Sí, ha sido él.

Les he dicho que no quería lavar su dinero.

Me ha costado media vida.

Bueno, bueno, tranquilo. Vamos al hospital.

¡Vamos a la policía!

No vas a ningún sitio.

-¡Che, che!

(GRUÑE) Y tú tampoco.

(GRUÑE)

Traigo noticias.

¿Buenas o malas?

Decídelo tú mismo

No podemos usar el audio de Alberto, lo imaginaba.

Tenemos que encontrar otra manera.

Al menos gracias a tu novio sabemos por dónde cogerlos.

Sí, voy a llamarlo y se lo voy a contar.

(Móvil)

(GIME)

¡Dios!

Qué dolor.

¿Esto qué es?

¿Esto qué es?

¿Esto qué es?

¿Dónde estoy?

(GRITA) ¡Ayuda!

¿Esto qué es?

¡Para! Me bailas flamenco encima del lomo.

¡Max! ¿Dónde estamos?

Un Sánchez te dejó inconsciente. Intenté escapar, pero me atrapó.

(RESPIRA AGITADO) ¡Ayuda, ayuda!

¡Socorro!

Si contestas al móvil igual nos ayudan antes.

Ah, sí.

(GIME NERVIOSO)

¡Mierda, mierda!

¡No llego! Ya lo cojo yo.

Dime que tus patas están limpias.

Sí, antes de encerrarme me bañaron.

¿Paula?

¿Alberto?

Ah, claro, ¡Alberto! ¡Es Alberto!

Es lo que tiene llamar a Alberto, que contesta Alberto.

¡Dale al altavoz! ¡Dale al altavoz! Voy, espera.

Ya. Paula.

Estamos encerrados en una caja.

¿Qué?

No sé dónde, han sido los Sánchez.

Lo han encerrado en una caja.

Sí, sí, los Sánchez. ¡Koldo estaba a punto de morir!

Si es de madera, pégale un patadón y reviéntala.

Debe ser espesa y está apretado, la voz es rarísima.

Trae, trae.

¡Pon el manos libres! ¿Qué? No.

¿Cómo que no?

(BALBUCEA) No, porque no me funciona.

Casi no puedo mover las piernas.

¡Otras, 1% de batería! Rápido, dónde estáis.

Nos movemos, diría que en una furgoneta o un camión.

No te preocupes, os sacaremos. Mándame la localización.

¡No, no, no! ¿Alberto?

(SE LAMENTAN)

Se quedó sin batería.

(GRITA) ¡Ayuda!

¡Ayuda!

¡Socorro!

¡Socorro!

¿Dónde vas? He quedado.

¿Con quién? Con una amiga.

¿Estás mintiendo?

No. ¿Por qué iba a mentir?

He quedado con una amiga de la facultad para comer.

Los padres creen pillar a los hijos,

pero al revés también.

Mira, déjate de tonterías, que tengo que arreglarme.

(Música de misterio)

¿Cuántas veces tengo que repetir que no sé de qué habláis?

¿Dónde está Alberto?

¿Quién es ese?

-El detective que has metido en una caja a no sabemos dónde.

Tienes tres vehículos con los que repartes la mercancía.

Encontramos dos. ¿Dónde está el tercero?

-No lo sé.

-Sí lo sabes. -No lo sé.

-Sí lo sabes.

-No lo sé.

Bueno, ya basta.

Dinos dónde está ahora mismo.

Sabemos los métodos de la familia. No va a hablar.

Si quieres volver a ver a Alberto,

no podemos perder el tiempo con él.

(GIME)

Ay, ¡vaya semanita!

¡Primero en una olla y ahora en una caja!

¡No me lo recuerdes! Además, esto está muy sucio.

(RESPIRA)

Tenemos que pensar cómo salir.

Dale al botón de emergencia, como en el ascensor.

¡Ni a punto de morir...!

¡Ni a punto de morir te vas a callar!

¡Ni a punto de morir!

Mira, mira.

Mira, parece que puedo.

¡Funciona! ¡Dale fuerte, machote!

¡Hostias!

(GIME DE DOLOR)

¡Hostia!

Me he roto el codo. ¡Te queda otro!

¡Dale más fuerte!

¡Mira! ¡Mira, mira, mira!

¡Ya casi lo tenemos!

(GRITA)

¿Eso qué ha sido?

¡Max, Max!

¡Sigo aquí! ¿Dónde voy a estar?

Para habernos matado.

Estamos bien.

Bueno, no estamos bien, quiero decir que... Da igual.

Da igual. (GRITA) ¡Eh! ¡Eh! ¡Ayuda!

(FORCEJEA)

¿Qué pasa aquí?

¿Raúl?

¡Raúl! Me he quedado encerrada, ¡ayúdame!

Ya lo sé.

Bueno, pues ábreme.

Se ha atascado la puerta.

Yo diría que no es eso.

¿Cómo?

No puedo dejarte salir.

Has quedado para vender la casa.

A ver, no he quedado para vender la casa.

Solo he quedado con...

He quedado con un amigo, ¿vale? Venga, ábreme.

¡Que te estoy diciendo que me abras!

¡Raúl! ¡Raúl!

Aquí hay uno de los almacenes y aquí hay otro.

Ahí no están, lo han comprobado las patrullas.

Hemos encontrado el tercer vehículo.

Va por la autovía, dirección sur.

Me suena que por ahí tenía alguna propiedad.

¿Seguro que es el que buscamos?

-Han dado aviso desde las cámaras de la DGT.

Pero lo han perdido, debe haberse desviado.

Aquí está, lo encontré.

Tienen una empresa en la zona. ¿Una empresa?

¿Una empresa de qué?

(Grúa y pitidos)

(Música de tensión)

¡Ayuda! ¡Eh!

¡Eh!

¡Estamos aquí!

A ver, tranquilidad.

A ver, según mi intuición, estos ruidos, esta caja...

¡Sí! Estamos como en un mercado. ¡Sí!

(Desguazadora)

Seguro que cuando descarguen nos encontrarán.

¡Estamos salvados! ¡Eh!

(GRITA CON FUERZA) ¡Eh!

¡Raúl!

¡Raúl!

¡Raúl! ¿Qué quieres?

Hijo, solo quiero que me abras y que me escuches.

¿Qué pasa?

¿Sonia? ¡Sonia, ábreme!

He encerrado a mamá para que no venda la casa.

-¿Qué? ¿Pero tú estás pirado?

-¡Dijiste que teníamos que hacer algo!

-Sí, chantaje emocional, llegar tarde y que se preocupe,

lo típico para conseguir algo.

-No quiero irme y perder a mis amigos.

A ver, hijo.

No tienes que perder a tus amigos, no sé si vamos a vender la casa.

Sabemos que lo has decidido.

(SUSPIRA) A ver, Sonia,

(Música emotiva)

no lo tengo decidido.

Pero no podemos mantener el nivel de vida

de cuando vuestro padre vivía con nosotros.

Puedo seguir trabajando.

-Y yo empezar a trabajar.

Ese es uno de los motivos para vender la casa.

Sonia, hija,

empiezas la universidad

y solo quiero que te preocupes de eso, nada más.

Si quieres trabajar, por lo menos que el dinero sea para ti

y no para pagar las deudas que ha dejado tu padre.

Esta es mi responsabilidad y yo lo tengo que arreglar.

No se me ocurre una manera mejor que vender la casa

y que empecemos de cero los tres.

Pero de verdad.

Entonces solo estás informando.

Sois lo que más quiero en este mundo.

¿cómo voy a decidir algo así sin contar con vosotros?

Vamos a hacer una cosa, ¿vale?

Vosotros pensad lo que queréis

y lo que decidáis me lo decís, ¿vale?

(A LA VEZ) Vale.

Os quiero muchísimo.

Voy a llamar a Gómez, llego tarde.

¿Has quedado con Gómez?

(NERVIOSA) Sí.

¿Podemos opinar también sobre tu cita con Gómez?

Pues no, ¿eh?

Es una democracia cuando se trata de la casa.

Cuando es una cita soy una dictadora.

(RÍEN)

Venga, iros.

(Música divertida)

(CONTESTADOR) "Deje su mensaje al oír la señal".

¡Oh, oh!

(NERVIOSO) ¡Esto no es un mercado!

Eso suena más bien a metal y a chatarra y...

¡No, no!

(TARTAMUDEA) ¡Es un desguace!

¡Nos van a convertir en chatarra! ¡Moriré aplastado con un tolay!

Alberto, ¿te acuerdas de la promesa que me hiciste?

¡Sí, sí! Lo siento.

Siento no haberte podido llevar a Sudamérica.

Pues ya no quiero irme.

Me quiero quedar con vosotros porque... porque...

(LLORA) ¡porque te quiero, socio!

Y yo a ti.

Tranquilo. Vamos a salir de aquí.

¡Vamos a salir de aquí!

¡Vamos!

¡Más fuerte!

¡Mira, mira!

Aquí parece que se ven las rendijas.

¡Lo tengo!

¡Vamos, vamos! No puedo.

(GIME)

¡Haz palanca con el móvil!

¡El móvil!

¡El móvil!

¡El móvil!

¡Sí, eso es! ¡Dale!

¡Vamos, vamos! ¡Se acerca!

(GRITA) ¡Bien!

¡Dale fuerte, dale fuerte!

¡Vamos, socio! ¡Dale fuerte!

¡A por ello!

(GRITAN)

Este salto lo hubiera preferido en la cama.

(SE PARTEN)

¡Qué ganas de llegar a casa! Sí.

A tu casa, quiero decir. Te he entendido.

(BESA) ¿Estás bien?

Vale, estás bien, sí.

Entonces... Eh, socio.

Lo que hemos dicho ahí dentro...

Tranquilo, no lo he grabado.

¿Qué os habéis dicho?

Nada, se ha puesto sentimental.

¿Sentimental yo? ¿Y tú qué, lagrimitas?

¡Inspectora!

Aquí hay otra persona.

¡Koldo!

¿Se encuentra bien? Llama a una ambulancia.

Gracias.

(GÓMEZ) -¡Ya es nuestro!

(RÍE) ¡Buen trabajo, Albertito!

Anda que... ¡Huy!

Gracias.

(VACILA) Bueno, ha sido un trabajo que...

¿Marta? Perdona que no te contestara,

estábamos hablando de morir en un desguace.

¿Qué? ¿Pero qué ha pasado?

Te lo cuento con un vino y un buen plato de pasta.

¿Nos vemos en media hora? Vale.

Hasta ahora.

Vale. Genial.

¿Qué te pasa?

Se te ha puesto cara de supercuñado preocupado.

No, estoy contento. Y no es serio, no tiene futuro.

Me voy, no quiero hacer esperar a mi futura esposa.

(IMITA A ALBERTO) "¿Gómez familia? ¡Ni de coña!"

¿Algún problema?

Que qué caña que estés en la familia.

¡Sí! (RÍE)

Al final vamos a ser "cuñaaaos".

"Cuñaaaos", ¿sabes?

Como el de los chistes que tenía aquí...

Da un poco igual.

(SE PARTE)

No me imites.

Y no le rías las gracias, que al final es peor.

Ya, pero es que lo de "cuñao"...

(RÍE) No, si esta me la he ganado.

(Música animada)

Hola. -Hola.

Hola. Te hemos traído una cosa.

¿Esto qué es?

Le hemos pedido a Yiyo que prepare el contrato de venta de la casa.

-Estamos a tope contigo.

¡No me lo puedo creer!

Tienes que firmar en todas las hojas.

¿Habéis cambiado de opinión?

Te podemos hacer trastadas y las seguiremos haciendo,

pero no te abandonaremos como papá.

-No queremos nada que nos recuerde a ese capullo, ¡firma!

A ver si nos forramos con la venta.

Si es que os quiero muchísimo, hijos.

Si es que sois los mejores del mundo entero y verdadero.

¡Es que os amo con todo mi...! ¡Vale!

-¡Suelta, que tenemos que prepararnos para la comida!

¡Por Alberto!

Y por Paula.

Estoy orgulloso porque va a recibir una medalla.

Gracias. ¡Y por Paula!

¡Por Paula!

¡No tengo copa!

¡Por los mejores hijos del mundo!

(TODOS) ¡Oh!

Y por los míos también.

(RÍEN)

¡Salud!

Aquí tenéis, chicos, una nueva creación

solo para vosotros.

(OLISQUEA) Aquí tenéis, cesta volcada de frutas

y sorbete de mandarina,

una tarta de limón deconstruida

y "gelée" de champán y frutas.

Que lo disfrutéis.

"Gelée", con eso me afeito yo.

(SE PARTEN) ¿Entiendes? Da igual.

Muchas gracias por habernos ayudado. ¡Muchísimas gracias!

(RÍE)

Consigue más casos en restaurantes, ¡está buenísimo!

Oye, ¿y mi birrita?

¿Tú también bebes cerveza?

Ajá, ¡solo los fines de semana!

¡Como Sonia!

(SE PARTEN)

Le gusta más que a mí. Tiene buen paladar, nada barato.

¿Puedo tomarme una? (IRÓNICA) -Sí, claro.

Bebe lo que te diga.

-¿Qué pasa? ¡Tengo más años que Max!

Ahí lleva razón.

Un poquito de champán, pero solo para brindar, ¿eh?

¡Puaj! ¡Eso es pis con burbujas!

¡Exijo mi cerveza! Toma, anda.

¡por fin!

¡Mucha policía! ¡Mucha diversión!

Max, ¡es que no te callas!

Era mejor cuando nadie sabía que hablabas.

Prepárate, cuando bebo se me suelta la lengua

como a un lagarto. (RÍE)

(RÍEN TODOS)

Vamos a acabar rápido, que tenemos la gala.

Venga, rápido. ¿Has probado eso?

-Y con las detenciones llevadas a cabo

en el marco de la operación Frixo,

se ha desarticulado una de las estafas monetarias...

(SUSURRA) Y la medalla de oro al discurso más peñazo es

¡para el comisario! (CHISTA)

13 restaurantes y discotecas.

Por eso hoy se le entrega la medalla al mérito policial

a la inspectora Paula Salcedo.

(Aplausos y música solemne)

Enhorabuena.

-Antes de la rueda de preguntas y para terminar...

¡No, otro discurso! ¡Encima del graciosete de Gómez!

Medalla al mérito civil cuyo objeto es premiar

a ajenos a la administración

que han prestado relevantes servicios al Estado.

Es un honor que reciba esta distinción

¡Alberto Tébar!

¡Ostras!

Es el detective privado que descubrió y destapó

el "modus operandi" de la familia Sánchez

y que permitió desmantelar toda la red.

¡Un fuerte aplauso para él!

(Aplausos)

-Enhorabuena. Enhorabuena a usted también.

Sí, eh... Muchas gracias a... usted

por dármelo también y gracias

y enhorabuena y...

También gracias a nuestros agentes que siempre me han ayudado tanto,

Gómez y Paula.

Y... y creo que te quiero.

Eh...

A ti no, Gómez.

Te tengo aprecio, pero no tanto,

sino a Paula, que...

No creo, sino que...

Vale.

(RÍE)

Y también me gustaría dar las gracias a mi familia,

que está aquí

y sin ellos no hubiera conseguido mi sueño de ser detective.

Gracias.

Pero, sobre todo, de esta medalla la mitad va

para alguien muy especial que...

(EMOCIONADO) Perdón, que...

Eh...

Es alguien que me ha ayudado

a ser la persona que soy

y a superar mis miedos y...

Y aunque siempre me esté diciendo "tolay"...

Vamos, que él no dice "tolay", porque es un perro.

o sea, él dice: (IMITA A UN PERRO)

Como está un poco afónico, parece que dice "tolay".

Pero realmente no lo dice.

Bueno, da un poco igual.

Que... bueno, aunque sueltes mucho pelo,

te has convertido en mi mejor amigo, socio.

Va por ti, Max.

(Aplausos)

¿Lo he hecho bien?

Muy bien. Gracias.

Sí, hecho lo que he podido.

¡Ay! (RÍE)

Eso es.

¡Enhorabuena!

Bueno, enhorabuena y... Gracias.

-Enhorabuena, Alberto.

Eh... Bueno...

Soy Carmen Escámez, directora de Recursos Humanos

de Seguros Crisol.

Te dejo mi tarjeta. Estamos muy interesados...

en que trabajes para nosotros.

Alberto, ¿nos hacemos una foto?

Te dejo que disfrutes de tu condecoración.

Te llamo mañana. Adiós, Max. Sí.

¿Alberto? ¡Alberto, venga!

¡Esa familia buena!

(HABLAN A LA VEZ)

(A LA VEZ) -¡Medallas!

¡Sí, sí, sí!

Placa, placa, mejor, ¿no?

¡Medallas!

¿Qué trabajos haríamos en una agencia de seguros?

No sé.

Igual quieren sustituir al perro Rastreador

y ponerte en el anuncio.

(IMITA AL PERRO)

Me da pena dejar este garaje.

Aquí compartimos cama por primera vez.

Eso ha sonado un poco raruno.

¡Como socios, tolay!

Ya lo sé.

Aquí fundamos nuestra agencia.

Yo no quería, ¿eh?

(DRAMÁTICO) Pero era joven, estaba desesperado

necesitaba el dinero... Me engañaste.

Anda, no nos ha ido tan mal.

¡Por eso no podemos trabajar para otros!

Ya, pero formar parte de la plantilla de detectives

de la aseguradora...

¡Ni de coña!

Hemos conseguido tener un nombre gracias a mí.

Ah, ¿sí?

(VACILA) Y un poco a ti también.

Ya, pero ellos

nos ofrecen una estabilidad, un sueldo fijo.

Un futuro.

Cuando llamen les decimos:

"No trabajo para nadie, ¡soy autónomo!"

Se nota que no piensas en la jubilación.

(Móvil)

¡Sabuesos es independiente!

La aseguradora. La respuesta es no.

"Ne" en croata, "não" en portugués,

"¡no!" En tenista.

Hola, Carmen.

¿Qué tal? Sí, estaba esperando su llamada.

"Ya sabes que en la oficina central

saben que fuiste condecorado con uno de tus casos.

Me presionan para que nos des una respuesta".

Sí, una respuesta.

¡No trabajamos para otros!

N, O, ¡no!

¡Que les den! ¡Tú y yo solos!

Pues...

Hemos estado pensado... A ver, he estado pensando,

¿quién piensa conmigo?, yo pienso solo,

eh...

La respuesta es que...

es una oferta que nadie podría rechazar.

¡Eh!

Excepto nosotros.

Digo, yo. Es que estoy un poco hoy...

Tengo muchos casos que resolver

en la agencia de detectives Sabuesos.

Muchas gracias por su oferta.

¡Casi me la cuelas!

¡Chucho!

¡Ese es mi tolay!

¿Tolay me vas a decir?

Es el perro más tontito que hay.

Ven aquí, ven aquí. Carantoñitas.

(Música animada)

Tu placa es de un refugio canino.

En realidad es un laboratorio.

¡Ahí está, jefe!

Que ha experimentado genéticamente contigo y por eso hablas.

¡Bingo!

Yo soy Alberto. Soy Max.

¡Tienes un perrito!

Confiesa, verla te para hasta los tics.

Yo no tengo tics.

¿Está todo bien?

Lo de ordenar lo tengo de siempre.

Tengo que conseguir el pasaporte para escapar a Sudamérica.

¡Para, para, para!

Ese diploma de detective lo tienes gracias a mí.

Se me ha ocurrido una idea para un negocio.

Agencia de detectives Sabuesos.

¡Sabuesos!

¡Max! ¡Tranquilo, Max!

No tengo más.

Eres más moñas que una princesa de cuento.

(RÍE FALSO) Cuánta risa.

Te voy a dar un consejo para triunfar:

no seas tú mismo.

Ay, chucho.

(RÍE) ¡Tolay!

(GRITAN)

¡La madre que me parió, vaya diíta!

Muchas gracias por el interés, amigo.

¿Soy tu amigo?

Ya sabes, el perro es el mejor amigo el hombre.

Eres un perro, soy un hombre, entonces...

Sí, soy tu amigo.

(RÍE)

Te has portado genial conmigo.

Siempre lo recordaré aunque esté muy lejos.

Bueno, aunque sueltes mucho pelo

te has convertido en mi mejor amigo, socio.

Va por ti, Max.

Sabuesos - Capítulo 10

05 oct 2018

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