Los expedicionarios dejan atrás Lima y se dirigen a la costa norte del país, por la carretera Panamericana hasta la provincia deTrujillo. Los jóvenes llegan a Huanchaco, un pequeño pueblo de pescadores a orillas del Pacífico, que mantiene todavía viva una tradición milenaria heredada de tiempos pasados, los caballitos de totora.