Más de 130.000 refugiados sirios -la mitad de ellos niños y adolescentes- se han registrado en Jordania, Líbano, Turquía e Irak. Desde el estallido de la revolución, en marzo de 2011, contra el régimen sirio, cerca de 20.000 personas han muerto por la violencia y la represión, según datos difundidos por la ONU.