Retratos con alma La 1

Retratos con alma

Lunes a las 23.55 horas

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No recomendado para menores de 12 años Retratos con alma - Programa 3 - ver ahora
Transcripción completa

En los años 20 del siglo pasado,

la mujer hacía lo que se esperaba de ella.

Siempre nos han dicho cómo sentirnos,

pero lo peor es que lo hemos aceptado.

Al igual que a nuestras protagonistas,

sus sueños o pulsiones más íntimas,

quedaban enterradas por el miedo.

No puedes perderte un momento precioso.

Era importante ser

y parecer.

(Sintonía de "Retratos con alma")

Gracias a nuestras protagonistas, sabremos

cuánto pesan las apariencias.

Me doy cuenta

de que era una postura muy normal

que en una entrevista

el periodista fuese de sobrado.

Suponía de mí que soy más corta o menos inteligente.

Hablaremos de los retos actuales

de la mujer.

(CAPRILE) La perfección ahora es otra cosa.

Si no tiene cuatro carreras, un máster, cinco idiomas,

el Interrail y no hace pádel,

y no hace Pilates, pues no es perfecta.

De las etiquetas que se le cuelgan.

Cuando fui la diputada más joven,

me vi en una lista en el que se tenía que valorar

quién era la más guapa del Congreso.

Es una clara utilización de la imagen de las mujeres

infravalorando nuestro trabajo.

De la discriminación por su físico.

Hace 17 años, yo hice pruebas

para una serie

y a una de las compañeras de la serie

le dijeron que se operara.

Y de cómo la mujer siempre está

en el ojo del huracán.

Que comenten que voy a conciertos.

Yo no he visto nunca que se comente con tanto cotilleo y morbo

que un compañero mío se vaya a ver un partido de fútbol el domingo.

Por el hecho de ser mujer, los cotilleos venden más.

A día de hoy, seguimos sometidas a la tiranía

de las apariencias. Y, por si fuera poco,

contamos con un patio de vecinos global, internet.

Pero sea por la vía tradicional o a través de la redes sociales,

nuestro carácter, nuestro aspecto, nuestras capacidades

y nuestra vida sentimental y sexual

son sometidos a un juicio constante.

¿Somos las mujeres más víctimas del qué dirán que los hombres?

Sí que creo que las mujeres somos más víctimas.

Pero tenemos que aprender a que nos resbale.

Yo creo que las mujeres son mucho más víctimas del qué dirán.

Somos víctimas porque tenemos que cuidar nuestra imagen

y demostrar el doble que ellos.

Nos preocupa cómo nos juzguen,

el escrutinio público,

e interiorizamos más las críticas.

Yo creo que las mujeres

no son más víctimas del qué dirán que los hombres.

Las mujeres son víctimas de las propias mujeres.

Las mujeres están consideradas más víctimas del qué dirán

porque es una cuestión de educación.

Pues creo que sí, pero ahí es donde está el problema.

Nos deberíamos serlo, no nos tendría que importar el qué dirán.

Nosotras tenemos que decir lo que queremos.

Tenemos que educar en que se valore de nuevo nuestro trabajo

y no nuestro aspecto físico.

La mujer del César

tenía que serlo y parecerlo.

La moral imponía tres estereotipos femeninos.

La madre y esposa, la monja y la pecadora.

Encajar en uno era cuestión de apariencias.

¿Ustedes creen que han cambiado las cosas en el siglo XXI?

En muchos aspectos, las mujeres políticas

tenemos un foco en lo personal

que no tienen nuestros compañeros hombres.

Como siempre,

hemos de justificar más que los hombres

que merecemos esos puestos por nuestras capacidades.

Eso es común y en política también sucede.

Yo tengo una anécdota con Pablo Casado, fuimos juntos a un acto.

El pie de foto pone:

"Pablo Casado, el joven líder promesa del Partido Popular,

y Andrea Levy, con jersey de color morado".

Y, bueno, no sé a quién se le ocurrió.

No creo que fuera una mujer a la que se le ocurriera ese pie.

Porque, en fin, no tiene ningún sentido.

En mi carrera de política,

desde que entré, es cierto

que el hecho de ser joven y mujer

ha hecho que tuviera que soportar

un foco o una presión

en mi vida personal o en mi condición personal

que no le he visto a otros compañeros

que se incorporaron en el mismo momento que yo

a la misma actividad que yo.

A mí se me "escrutina" mucho más

en lo físico, en el modo de vestir,

en la vida personal, que si salgo, que si dejo de salir.

Te disgusta porque te esfuerzas mucho en preparar tu discurso,

tus argumentos, lo que quieres decir,

y, a veces, el cómo vas peinada o cómo te han vestido

hace que se gire la atención en otra cosa.

Te indigna, y de hecho yo creo

que hay que seguir combatiendo, porque es lo que decía.

Creo que la conciencia de lo que vemos y no nos gusta

es lo que nos hace

cambiar las cosas.

(MARÍA SUCH) Es cierto que las mujeres

siempre hemos estado más expuestas

a los juicios de los demás

en cuanto a nuestro aspecto físico.

Mucho más que los hombres.

A ellos no se les valora

por la vestimenta que llevan puesta,

por quién los acompaña, por el peinado.

Y eso es porque todavía tenemos mucho camino que recorrer.

Tenemos que educar en que se valore nuestro trabajo

y no nuestro aspecto físico.

Las mujeres todavía sufrimos

esa doble vara de medir

y caer en eso,

en el amarillismo de esa valoración

de la vida sentimental,

a mi juicio, no es oportuno.

Estar en una lista de políticos LGTB no me ha condicionado en absoluto.

Lo aproveché porque pensé que era importante

dar visibilidad y referentes

a las personas que no pueden expresar sus sentimientos

o su libertad sexual.

Los medios nos tratan de manera distinta

a la hora del enfoque de las noticias.

Yo me he rebelado contra esos reportajes en revistas femeninas

en los que nos colocan como mujeres impecables.

En mi día a día,

a mí me cuesta llegar con todo razonablemente bien

para ponerme a trabajar.

Yo tengo una anécdota.

El viernes habíamos tenido un acto y yo había salido de casa

sin peinar, sin maquillar, y me hicieron una foto.

El lunes vas a la televisión,

te ponen estupenda y me decían que si me había operado.

¿En qué momento del fin de semana

he conseguido hacer esa operación?

Claro, no, simplemente es la presión de la imagen.

Es cierto que, como todos, cuando nos arreglamos,

estamos más guapas y no pasa nada

si un día estamos peor, porque yo soy así.

Pero ¿te imaginas si siempre saliera sin arreglar?

Dirían que esta va siempre zarrapastrosa.

Y es que no llego a todo a veces.

Yo creo que ahora mismo vivimos una época

en la que se hipersexualiza

absolutamente todo.

Vemos a una mujer

anunciando un perfume medio desnuda

y se monta la de Dios.

Y vemos a Beckham con un paquete impresionante

y nadie dice nada.

¿No es hipersexualización eso también?

Ahora mismo está todo hipersexualizado,

tanto en el hombre como la mujer.

Estuve incluida en un "ranking" que se hacía en el Congreso

por un determinado medio de quién era la más guapa.

Coincidió que también había un "ranking" de hombres.

De quién era el diputado más sexy.

Y creo que el mensaje es claro:

el machismo oprime tanto a mujeres como a hombres.

El machismo establece unos cánones de belleza para las mujeres,

pero también nos dice cómo tiene que ser el prototipo de hombre.

Y eso lo vemos en estas encuestas

y, además, en los anuncios,

donde se expone también el cuerpo del hombre.

Por tanto, está traduciéndose a la sociedad

que tienen que ser

el símil de esa imagen que están viendo.

(CHICA) Bueno, a mí me parece muy mal.

Me parece muy mal

que, en vez de decir que esta persona tiene tantos títulos,

se fijen más en otra mujer por sus cánones de belleza.

Me parece un signo de cómo se juzga a la mujer, no por lo que valga,

sino por cómo vaya vestida.

A mí me da igual cómo vaya vestida Angela Merkel.

Seguimos con la misma mentalidad de que las mujeres son solo belleza.

Las mujeres, antes, solo servían para tener hijos

y cuidar del hogar.

La política sirve para luchar por los derechos,

no solo para ver si va guapa o a ver qué "look" lleva ese día.

-Sí, los "ranking" no deberían ir encarados a la apariencia.

Se debe juzgar una persona siempre por las cualidades.

Yo trabajo en enfermería y que yo tenga un brazo cubierto de tatuajes

influye a la hora de que me contraten o no,

y la imagen que puedo tener de cara al paciente.

Y eso no me define como enfermera, pues igual en todos los ámbitos.

(MARITA) Creo que a las mujeres se nos juzga más

por nuestro aspecto físico.

Respecto a nuestras actitudes intelectuales,

a mí siempre me ha pasado que me toman por tonta.

Yo no soy Einstein, pero me meten en la categoría

de la Barbie tonta y me molesta mucho.

Y me ha ocurrido en reuniones

el caso típico de "mansplaining".

Una reunión que teníamos con un grupo de londinenses,

cuando me hicieron una pregunta, el hombre

corrió a traducirme la pregunta como si yo no fuera a saber inglés.

Y obviamente se equivocaba. También me ha ocurrido

en un medio

que el director me diera una palmadita

como si fuera un perrete. Y me dijo:

"Ay, cómo vestís las guapitas".

Me han pasado cosas un poco vergonzosas

y parece que el físico

nos etiqueta en un tipo de mujer.

Y cuando llegamos al ámbito intelectual,

también tenemos que demostrar el doble

por el físico y por ser mujeres.

En mi propia casa lo vivo. Mi pareja es actriz

y cada vez que va a algún evento

o va a hacer una entrevista, los propios medios...

Es maravilloso, cuando haces fotos

de hombre y mujer, se preocupan mucho más por la mujer.

Hemos asumido alguna sesión juntos.

Y el bombardeo y la presión que le llega a ella

convierte esa sesión en una exposición total

para ella y para mí casi en una inseguridad.

Porque dices: "¿Y yo?".

Yo ya quiero que me pongáis un mono también.

¿Sabes lo que te digo?

Hay un punto en el que te enfermas tanto

que quieres tu dosis de "guaperismo", de exposición,

de aprobación social.

Cualquier persona que vive de su imagen,

modelos, actrices, actores, políticos,

están cuestionados y en examen permanente

porque viven de su imagen.

En el pasado, es probable que a la mujer se la juzgara más

por su aspecto de manera injusta.

Cuando yo vine a Barcelona a trabajar con Pertegaz,

que es una cosa muy extraña, porque lo de maniquí

en aquella época estaba bien visto,

no sé por qué razón, pero mi padre era sastre

y fue él quien me indicó y me trajo Barcelona.

En esta época, en el mundo de la moda,

depende de con quién trabajabas,

era mucho mejor considerado.

También había modelos de categoría. ¿Qué quiere decir de categoría?

A mí por ejemplo no se me hubiera ocurrido hacer nunca

una campaña de bañadores.

Al principio. No estaba muy bien visto.

En 1967,

una época

en la que se medía la largura de las faldas

y escotes que aparecían en televisión,

Chicho Ibáñez Serrador coló un espacio

de apariencia moralizante, pero que criticaba

la mojigatería y el trabajo de los censores,

"Historia de la frivolidad".

# Somos puritanas, hermanas, hermanas. #

Mostraba un grupo de conservadoras señoras

que velaban por el recato de España,

pero que no lo consiguieron.

# Bajamos faldas. -Subimos escotes.

# Ponemos púdicos bigotes. #

El tono sarcástico

fue reconocido en el extranjero como una señal

de que algo cambiaba aquí.

Por ello, fue premiado en los festivales

más prestigiosos.

# Somos puritanas. #

El primer bikini que compré, que lo traían de Francia,

porque aquí no había casi bikinis...

En Pertegaz, teníamos nuestra habitación,

estaban las vendedoras allí también,

y había una que traía bikinis de Francia.

Me compré uno.

No es el bikini de ahora, era más recatado,

más... grande.

Y me fui a Menorca, y cuando fui a la playa con mi madre,

mi madre se escandalizó.

Fui la primera menorquina que llevó un bikini.

Y me venía tapando con la toalla.

Yo se lo dije.

Porque yo tengo mi carácter y soy muy independiente.

Continúo.

Digo: "Mamá, a ver, a mí nadie me da de comer.

Yo trabajo, me gano mi dinero

y yo no me voy a tapar porque haya alguien que tenga prejuicios".

Pero sí que causé un poco de revuelo.

¿Hemos caído las mujeres

en las redes de la redes?

Los te quiero han sido sustituidos por "likes".

La aceptación se miden "followers".

Y nuestra reputación puede desaparecer a golpe de "tweet".

Yo, en redes sociales,

me he sentido juzgada

por lo que escribo o las fotografías que pongo,

porque me dicen que no responde a mi discurso feminista

mi forma de actuar o mi físico,

o mi forma de posar.

Puse una foto en la que estaba posando con un chico

y me dijo un hombre: "Eres una víctima del patriarcado

y vendes una mentira porque lo único que quieres es acostarte

con todos los hombres". Me parece muy curioso

cómo, por estar cerca de un hombre en una fotografía,

ya te pueden acusar de algo.

Yo me he sentido juzgada por hablar de mi vida sentimental y sexual.

Como yo escribo también mucho sobre sexo,

en un debate televisivo,

cuando dije que las mujeres teníamos derecho a hablar de sexo,

un hombre me llamó abiertamente puta en la televisión

y fue muy desagradable.

En este siglo XXI en el que la imagen

vale más que mil palabras de una manera descarada,

en este mundo de la redes sociales,

donde todo es imagen, creo que...

el juzgar por si alguien es guapo o feo

o viste mejor o peor lo estamos sufriendo todos.

La redes sociales han arrastrado a la mujer

a los canales de belleza establecida.

Claro.

Las famosas te ponen su día a día y tú las ves divinas.

Pero sabes que detrás llevan una estilista,

que han sido maquilladas por una profesional.

También está la tendencia de las chicas "fit",

que ponen sus fotos en bikini maravillosas

y las ves con sus abdominales

mientras tú pareces un shar pei con tus michelines.

Al final, la redes sociales,

nos están sometiendo a una presión horrible.

Yo soy consciente de que nunca voy a ser 90, 60, 90,

y no quiero.

Pero te diría que me pasaría el día comiendo hamburguesas y pizzas.

Pero también amo

el gimnasio y lo odio y voy cinco días a la semana.

Quiero creer que no soy víctima, pero nos están bombardeando

con mujeres maravillosas

y, aunque sabemos que son fruto del Photoshop,

vas moldeando tu discurso, tu conciencia

y lo que quieres ser en torno a lo que ves.

(CHICA) En la redes sociales, nadie se fija

en el perfil que dice licenciada, máster,

la gente se fija en la foto, que está muy chula,

que qué cintura tiene, qué cara más guapa, qué cabello.

Tenemos determinados canales de belleza que establecen

unas ciertas normas y tú las fotos la subes en base a los "likes".

En Instagram, en Twitter, en la redes sociales,

la mujer utiliza su imagen para darse a conocer

tendiendo a ser un objeto.

(CHICA) Una tía que sale en bolas o bikini

y es como que vamos a seguir a esta tía.

A lo mejor otra que te habla de cosas importantes,

pero no es atractiva, tiene menos "followers".

(CHICA) La gente sigue a "bloggers".

Y si miras los comentarios, siempre vas a encontrar gente

que diga: "Qué guarra, mira cómo estás vistiendo".

Somos libres para salir desnudas, aunque en Instagram no nos dejen,

o totalmente tapadas,

somos nosotras las que tenemos que elegir.

Sexualizar y la provocación son cosas distintas.

Yo quiero vestir como yo quiera.

Eso es algo que me ha costado cambiar, lo confieso.

Sí, las mujeres estamos siendo

muy juzgadas, pero por las mujeres también.

Si te fijas, yo me fijo en los perfiles,

yo tengo mucha suerte y mis seguidores son muy amables conmigo,

no puedo decir ni mu.

Pero sí me fijo en las personas incendiarias

de otros personajes conocidos

y las que menos piedad tienen y las más maleducadas

son mujeres con mujeres. ¿Por qué?

Las mujeres e internet

son grandes aliados.

El 76 % usan redes sociales frente al 72 %

de los hombres.

Son muy activas en Instagram, donde siete

de cada diez usuarios son mujeres.

Paradójicamente, ninguna

de las siete redes sociales más usadas en España

tienen una mujer entre sus creadores.

Yo creo que, en la redes sociales, el tema de la exposición

ha pasado límites ya irreconciliables.

Yo...

soy una de las víctimas.

Yo tengo redes sociales y, aunque intento llevarlas sanamente,

me afecta un "like", un mal comentario

y me cuesta un montón

poner una foto feo,

y me cuesta poner una foto desmejorado.

Y a la mujer le pasa igual

porque, claro, como no deja de ser el espejo de la sociedad,

ya participamos todos de eso, pero la mujer ya...

Cerré Instagram hace casi un año ya porque quería cambiar un poco

de dirección en mi vida, no solo profesional, sino también personal.

Al final es una vida muy cansada.

Tienes días malos como todos.

Y tienes que tener una constancia y un ritmo de actualizaciones

que te condiciona tu manera de vivir.

Había ciertos planes

que había que hacer porque, en ese momento,

pues me encajaba

muy bien en Instagram.

Había ciertas decisiones

que tenías que tomar si decidías llevar ese tipo de vida.

Yo quería vivir de forma más libre,

sin tener que dar explicaciones a nadie.

Recuerdo mi etapa de Londres,

que es cuando más activa estaba en Instagram.

Y sí que es verdad

que había momentos en los que no te apetecía subir una foto.

Yo recuerdo una crisis con el novio

que justo tenía que publicar una colaboración

y era como qué horror, me veo ahora haciéndome la natural

cuando estoy destrozada por dentro.

Son universos que la gente no ve

ni percibe porque, al final,

solo ven tu vida perfecta y lo bien que te lo pasas y tal.

Al final, cuando eso se convierte en tu trabajo,

hay momentos en los que no te apetece nada.

Al final, hay momentos

en los que yo hubiera preferido no ser "influencer"

y ser un perfil anónimo

y no tener que continuar con esa historia.

Sí que eran como dos personajes.

Eran la Berta persona y el personaje de Instagram.

Al final, para mí era un escudo y un rol

que ya me funcionaba y que había construido

a lo largo de los años.

Sí que es verdad que hubo un punto

en que esa persona y ese personaje entraron en crisis.

Yo decidí

que necesitaba retomar mi relación

más personal conmigo misma y recordar quién era.

Al final, toda esa odisea de seguidores, de eventos, de fiestas,

me había alejado de quién era yo.

(ITZIAR CASTRO) A raíz de unas fotos

que me ha hecho "Harper's Bazaar",

han salido unos cuantos "haters",

sobre todo en Twitter.

Y hubo una polémica curiosa,

que está bien seguir,

porque hay gente que trata a los gordos

como insanos.

Se trata a los gordos y a las gordas como que somos así

porque nos da la gana, porque no paramos de comer.

A mí me han llegado a decir que, si hubiese cerrado la boca

durante toda mi vida,

habría alimentado a una tribu de África durante toda su vida.

Yo, cada vez que veo un "hater",

un mensaje,

me viene la canción de Antonia San Juan "Hater, hater".

Y me río mogollón.

Porque es maravillosa y es una realidad palpable

de lo que pasa detrás del ordenador.

# Soy una "hater, hater", "hater, hater".

# No me miro al espejo y es por eso que me meto con la gente.

# Y proyecto mis defectos en el resto porque soy una...

# amargada. #

Yo digo que las redes sociales son el Far West del insulto

porque ahí no hay normas, parece que todo vale,

que, detrás del anonimato,

cualquiera te puede decir cualquier cosa sin que piensen

que tú lo vas a escuchar.

Yo no me he encontrado por la calle nadie que me diga

cosas que sí que leo en la redes sociales.

Esa es la parte negativa.

Pero que no nos haga perder la parte positiva.

Que es la forma que encontramos de tener una cercanía

o de poder mostrar partes personales que no se conocerían.

Yo comparto mis gustos literarios, musicales,

mis viajes con otra gente para que me conozcan.

Y esa ventana de ser más personal creo que es positiva.

Ahora, es verdad que la redes sociales...

acaban con las ruinas de tu intimidad.

Como tienes que estar permanentemente colgando

dónde estás o lo que haces,

hay una parte de tu intimidad que se ha ido.

Irremediablemente, la redes sociales afectan a todos los que las usan.

Ya entras en la dictadura de los seguidores.

Algún día me he descubierto poniendo una foto que esté mejor que otra,

o más iluminada que otra,

porque sabes que las más iluminadas gusta más.

Pongo una foto de mi cara y me dan 12 000 "likes",

y pongo a la misma hora el día siguiente

un cartel de una obra de teatro

y le dan 1000 "likes", y dices: "Tócate la nariz".

Las redes sociales son un arma de doble filo.

A la vez que hemos presenciado

cómo ha habido un ataque masivo

de comentarios machistas hacia mujeres

que conforman el ámbito público,

también tienen una capacidad contraria,

y son capaces de poder revertir o reiterar

cierto tipo de campañas o comentarios

o publicaciones que tienen un tinte sexista.

Yo hace poco lo presencié en Valencia.

Desde el Instituto Valenciano de la Mujer nos llegó una denuncia

de dos carteles

que eran sexistas, que cosificaban el cuerpo de la mujer.

Gracias a la redes sociales,

los productores de esos dos carteles

tuvieron que retirarlos incluso antes

de que nosotros pudiésemos hacer un informe

solicitando la retirada de esa campaña. Por tanto,

creo que la redes sociales han servido mucho

al movimiento de mujeres que están reivindicando

sus derechos en el ámbito de la esfera pública.

Cuando recibes ataques

o determinadas descalificaciones,

las que tenemos la oportunidad de ser un altavoz mediático público,

o de que se nos escuche,

tenemos la responsabilidad de denunciar esas cosas.

Yo, cuando me ocurren estas cosas,

siempre lo que hago, a través de mi redes sociales,

es explicarlo.

Y la verdad es que me he sentido muy acompañada de mujeres

que me han dicho:

"Oye, toda la razón en esto, hay que seguir combatiendo".

Esas cosas son las que te tienen que afectar más, lo positivo,

aunque muchas veces siempre nos afecta más lo negativo.

Eternamente jóvenes, delgadas,

eternamente perfectas.

Los medios de comunicación, la publicidad,

quieren que seamos como no somos en realidad

la inmensa mayoría de las mujeres de la calle.

Se impone una mujer objeto que no acaba de morir

en ninguna época,

tampoco en esta, por muy modernas y liberadas que estemos.

Pretender que todos seamos

inteligentes, guapos y altos

me parece que es mentira.

No tenemos que serlo todo,

tenemos que ser lo que somos.

Y sacar partido a eso que tenemos de especial.

Alicia, ¿cómo estás? Hola, Martina, bien.

Qué suerte que estemos por aquí coincidiendo.

Sí. Qué bien,

charlemos un ratito. Sí.

Qué bien.

Ahora yo creo que lo tenéis todo más difícil

porque se exige mucho más.

El hecho está en la cantidad de publicidad

de váyase a unas termas,

compre tal cosa para la crema... Continuamente sale.

Yo creo que es una exigencia.

Se exige mucho más a la mujer ahora que antes.

Yo tengo fe. A mí me parece un exceso.

Es un exceso.

Las publicaciones de... Sí, y además me parecen mentira

la mitad de las cosas.

Con todos los mira el michelín, mira la celulitis.

A mí me parece un horror. Sí.

Y me parece que flaco favor nos hace.

Sí. Yo estoy de acuerdo. Por varios motivos,

uno, desde personaje público que va a la playa y se quiere relajar

y está todo el tiempo pensando que si va a haber un fotógrafo

mirándote la tripa o la celulitis.

Quiero tener mis vacaciones

y poder sacar tripa y que mi celulitis baile al viento.

En eso de tener que estar contenida

cuando podría estar relajada con la familia,

me parece un horror.

Pero de cara a la mujer, una cosa es que yo mire y diga:

"Fíjate, esta también tiene".

Que es lo que hay, es así.

Pues observo.

Pero de ahí a vender revistas con la portada

en la que todo gira entorno a ello

y que nos humillen de esa forma,

como que nos tengamos que sentir mal respecto,

me parece supercruel. Me parece supercruel.

Vivimos en un periodo en el que la mujer

está luchando por sus derechos,

pero, en el fondo, te sacan defectos por todos lados.

En estas publicaciones que nos juzgan físicamente,

las ropas,

si vas más o menos maquillado y tal,

que se ceban con las mujeres,

pero yo también he participado de varios,

me lo tomo como ciencia-ficción.

De verdad, me lo tomo como si fuera una ficción española,

como si fuera una comedia,

y yo creo que la gente cada vez más lo ve así.

La pena es que luego no diferencien que eso es ficción de la realidad.

Me han criticado y valorado por mi forma de vestir,

me han juzgado,

es una cosa que me ha influido mucho.

Depende de lo que me ponga,

me van a mirar más o menos y me he sentido a veces algo incómoda.

De diez personas, nueve se dan la vuelta para verme

y podría decir que ocho de ellas hablan mal.

(CHICA) Siempre se te critica

por si vas muy arreglada, por si enseñas de más o poco,

si vas muy transparente.

Nos han criticado por la forma de vestir,

por la falda, que es muy corta,

o por ese top, que se ven mucho los pechos.

(SEÑORA) Bien visto no se veía gente

con pantalones, mujeres con pantalones.

Y la gente: "Mira esa".

Vengo de la época de la minifalda, así que me ponía lo que quería.

Pero, por suerte,

nunca me juzgaron ni me molestaron.

Pero yo tuve suerte,

hay otras chicas que no.

Me ponía seis o siete collares en un pueblo de La Mancha, pues imagínate.

A mí me ponían verde.

Luego, si salía una moda, entonces las madres te hacían el modelito,

y salías con el modelito. Y ya: "¡Huy!".

Cuando lo que se ponía la mujer era mirado con lupa,

Mary Quant creó una prenda que liberaba a las jóvenes,

pero escandalizaba a la sociedad.

A mí me gusta la minifalda. ¿Y a usted?

-Me encanta.

# No me gusta que a los toros te pongas la minifalda. #

Es ligera, da facilidad de movimiento.

# La gente mira para arriba

# porque quieren ver tu cara y quieren ver tus rodillas. #

La minifalda nació en 1964.

Cuatro años más tarde, triunfaba al ritmo del "La, la, la".

# La, la, la.

# La, la, la. #

La moda a base de minifalda sigue de actualidad.

No sabemos cuánto durará.

Para las jovencitas, tiene su importancia.

# Camina que camina con su minifalda.

# Con su mini falda.

# Que camina, que camina

# con su minifalda.

# Los hombres que la miran determinan

# que su minifalda va quedando poco a poco demasiado larga. #

Este 2018, el minivestido de Massiel

cumple 50 años

y, por suerte,

ya no incomoda.

Pues todas llevaremos otra vez minifalda.

Ya lo saben, señoras y señores, que son los que pagan los trajes.

(MARITA) Se puede ser femenina, sexy feminista.

Hombre, lo de femenina, por descontado.

No tiene nada que ver.

Y feminista sexy, por supuesto que se puede ser.

A una feminista le puede gustar

la moda, el desfile de Victoria Secret.

Lo puede ver desde el punto de vista

del empoderamiento femenino. Son mujeres

que llevan meses preparándose

y mujeres que deciden salir así.

Yo no veo

qué ocurre. El problema

es que la sociedad es machista y el comentario sexista viene a ser:

no puede ser feminista vistiendo así.

Al hombre nunca lo juzgamos por cómo viste.

Si una mujer quiere ser feminista

y vender un mensaje feminista

en ropa interior, lo puede hacer.

Crees que se las juzga más

por el físico ahora. Sí, yo creo que sí.

Antes no éramos tan fantásticas.

Nos sabíamos arreglar, sí que tenemos escuela.

Fue como una universidad,

tuve que aprender a maquillarme,

a vestirme, a andar, porque Pertegaz quería

que sus modelos "andaran" como él quería.

Cabeza alta, caminar como un cisne, etcétera.

Fue todo una experiencia muy interesante.

Y eran los hornos privados de cada una de las casas.

Hacían sus propios desfiles.

Y vosotras desfilabais para las clientas.

Sí, exacto.

Lo que ven es un vestido de tarde

de muselina de seda beis

bordeada de plumas de avestruz.

-Brillantes bordados,

abrigo de muselina bordeado con plumas de avestruz.

¿Tú has hecho

algún concurso de belleza?

Pues sí.

Y entonces, lo de Miss España, claro,

en aquella época era más físico,

no miraban tu intelecto como ahora.

Pero ahora tampoco lo miran.

Yo creo que es un paripé.

Yo te digo lo que pienso... Bueno, tú sigue.

Entonces fui a Las Palmas y me eligieron Miss España.

Y ya está.

Entonces fuiste Miss España. Sí.

Qué grande. ¿En el año? En el 65.

La presidenta del jurado

corona a la señorita Alicia Borrás,

Miss Barcelona, que ahora recibe el máximo galardón

con el título soñado

de Miss España 1965.

Que siga habiendo concursos

de belleza puede perjudicar a la mujer

si la mujer deja que le perjudique.

Si se entiende un concurso de belleza como lo que es,

que es un concurso de belleza, lo mismo que se eligen

los coches más bonitos del año

o la película con mejor fotografía,

siempre y cuando se entienda

como algo estético, concurso de belleza, belleza externa,

no tiene por qué perjudicarnos si no dejamos que se nos perjudique.

Desfila entre sombras la elegancia

y se descubre que la modelo tiene 69 años.

Es el cierre del desfile y ella,

Alicia Borrás, modelo profesional

en los 60.

Después de 45 años, no pensé nunca más en volver.

Lo hice para reivindicar

que a las personas de una edad también les gusta arreglarse

y mantenerse bien y todo.

Pero hay dificultad: en el mercado no hay moda para gente

de mi edad o de 60 o de 70.

Hay una tendencia a incorporar o a que haya modelos

de más edad

lo mismo que hay una tendencia

a modelos de más peso. Sí.

En mi caso, había dos tendencias.

Estaba la mujer comercial y la mujer "fashion".

La mujer comercial podía tener algún kilo de más

y eran las que hacían las revistas bonitas,

las campañas de belleza, las de pelo,

porque esa mujer es más generosa.

Digo generosa teniendo una talla 38 pequeña.

Lo demás era olvídate.

No puedes ser parte de este mundillo.

Luego estaban las que salían en las revistas

de moda, las que elegían

las editoriales de moda. Eran mujeres más raras,

con bellezas más particulares, que eran muy delgadas.

Donde yo jamás he podido ni acercar la nariz.

Yo siempre he estado

más cayéndome del otro lado,

yo siempre he podido desfilar,

pero siempre: "¡Mmm, cómo te queda de ajustadico el pantalón!".

Por esto han implantado un poco

o han intentado implantar la maniquí...

¿Cómo la llaman, "gordi"? No.

¿Cómo la llaman? "Curvi".

"Curvi". Bueno, sí, la prensa

se inventa muchos títulos.

O para una persona como yo, que tengo años.

Pero en España no está, les cuesta mucho.

Yo hice una campaña, no voy a decir el nombre.

No. Y había...

una "curvi".

Era guapísima.

Y lo encontré muy correcto.

Porque todo el mundo no es delgado ni mucho menos.

La mayoría son más bien llenitas.

La moda es un reflejo de la sociedad.

Estamos viviendo un momento

muy convulso y tiene que reflejarlo.

Ya no hay un icono de belleza

ni un patrón que hay que seguir.

La magia está en que cada uno pueda elegir,

apueste por la mujer "curvi", la mujer...

A mí, que siempre me han gustado la mujer, mujer,

no las excesivamente delgadas,

me parece estupendo que en los desfiles se utilicen mujeres reales

de todas las edades.

Que en las pasarelas haya tallas irreales

me parece bastante aburrido.

Es algo pasado de moda, nunca mejor dicho.

Yo creo que es una cuestión de educación.

Sí. A mí siempre me gusta poner

el mismo ejemplo.

Cuando los niños ven básquet y ven que los jugadores

miden 2,50 metros y tienen una talla de zapato

así de grande, entienden que son zapatos para ese jugador.

La moda queda de una forma particular

en mujeres altas y delgadas.

Y no por eso la niña tiene que entender que tiene que caber así.

Así como no nos compramos el 48 de pie,

no todas debemos caber en una 34,

que es la talla de las maniquís hoy en día.

Y en mi época también.

Me parece que es un tema de educación,

que no hemos sabido interpretar que son cosas artísticas.

Es arte.

Es cómo queda la ropa en ese tipo de mujer.

Y saber interpretarla

como veníamos hablando.

Que cada cual se siente guapa en una ropa.

Las tendencias pueden cambiar,

pero que cada uno se sienta bien con las propuestas

que te hagan las tendencias,

pero no tienes que ser como esa modelo.

(ITZIAR CASTRO) Es obvio que, en los últimos años,

hay un doble rasero

para juzgar a mujeres

mucho más drásticamente por su físico más que a los hombres.

A una mujer que no sea de la norma

o que sea más grande, no yo, que soy gorda,

otras que a lo mejor no son tan gordas,

son insultadas en la redes por ser diferentes

o por ser una talla estándar.

Y un hombre es un hombre fornido

Y un hombre es un hombre fornido

y no se le mira tanto por el físico,

sino por su carácter y por su "savoir faire".

Como nunca he sido mujer en una alfombra roja,

no sabía lo que les preguntaban a ellas.

Y cuando ha salido este petardazo

de que a las mujeres siempre les preguntan sobre su aspecto

y a los hombres sobre el trabajo, ya lo he hablado con compañeras

y es tal cual.

Y a mí, a veces, como me pongo ropas un poco extravagantes,

pues sí me preguntan por mi ropa.

Porque les llama la atención.

Si voy como está estructurado,

ya me preguntan por proyectos.

Y a lo mejor a Verónica le preguntan

por los zapatos y por cuánto tiempo tarda en cambiarse.

Eso lo he descubierto de un año para acá.

Como nunca lo había hablado ni había...

Llámame egoísta o lo que quieras,

pero ni me había parado a pensar qué le preguntan a las mujeres

en alfombra roja, digo:

"Toma ya, pues hasta en la alfombra roja tenemos

la distinción... negativa de hombre y mujer".

Ser diferente conlleva que estés en el punto de mira

de mucha gente para bien y para mal.

Bueno, como actriz,

lo más difícil fue encontrar mi lugar.

Compañeras mías que tienen la misma talla, que son talla S, estándar,

tienen más dificultad para trabajar.

-¿Te puedo pedir un favor?

-"Yo he podido hacer comedia, drama, terror, musicales, circo,"

y todo eso ha sido porque buscaban una gorda.

No buscaban una cómica o una dramática.

A mí me ha servido para hacer un abanico de posibilidades.

Entonces encontrar mi lugar fue lo mejor que me pasó.

La gordofobia existe, yo no le he puesto ese título.

Creen que la gente es gorda porque quiere, por vagos,

porque no podemos ir al gimnasio,

porque no queremos dejar de comer.

Cuando cada caso es diferente.

Hay gente que tiene problemas de tiroides

y hay gente que tiene una constitución X.

Como a Cristina Pedroche, que es un una pierna mía,

le han dicho la ballena de Vallecas.

Si ella es la ballena de Vallecas, yo soy

toda la comunidad de ballenas de Vallecas.

Porque, claro, es un brazo mío.

Pero ahora ha adelgazado y la están tratando de anoréxica.

"Curvis", no "curvis", delgadas, secas, que viva la diversidad.

Yo tengo fe, están pasando cosas,

creo que hemos llegado a un punto

en que se ha ofrecido tanto producto y hecho tanta publicidad,

que la mujer

se ha hartado.

Hace poco salimos muchas a la calle a reivindicar el ya está bien.

Y creo que sí que se va a cambiar de alguna forma.

Podemos coger la información y usarla.

Tratamientos estéticos, cremas antiedad,

cada cual que coja lo que pueda.

Pero creo que la mujer

está empezando a coger el toro por los cuernos y a decir hasta aquí.

Yo me quiero a mí misma

y, si algún día adelgazo, será siempre por salud.

Porque yo quiero vivir muchos años y sé que, tarde o temprano,

el cuerpo cada vez es más vago, cada vez quema menos calorías,

en mi caso, se va agrandando,

y eso puede traer problemas de salud.

Por lo tanto yo es lo primero que haré,

pero no va a ser porque nadie quiera.

Ni voy a estar gorda por ir contra el mundo

ni voy a estar delgada porque el mundo lo quiera.

Yo seré yo porque quiero ser yo.

Las mujeres tenemos un reto enorme.

Creo que tenemos que estar a la altura para transmitir este cambio

para que, después de esta catarsis, empiece una era nueva.

¿Las mujeres del futuro

serán capaces

de librarse de las apariencias?

El gran tema es el de Alaska.

A quién le importa lo que yo haga y lo que yo diga.

Tenemos que aprender a mirar mejor.

Y a no ser marionetas.

A quien me diga que no sé desfilar

se lo voy a demostrar.

Yo seré yo porque quiero ser yo y punto.

Yo no me siento para nada esclava de los cánones de belleza.

Somos seres humanos.

No distingo tanto al hombre de la mujer.

Te aprendes a querer

cuando adoras tus complejos.

¿A quién le importa a qué te diques,

cómo te vistas, con quién te acuestes

y si te maquillas o no si lo importante

es que seas tú?

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Retratos con alma - Programa 3

09 may 2018

LAS APARIENCIAS, es el tema de este capítulo. El espacio contará con los puntos de vista de distintas personalidades de ámbitos variados, como Andrea Levy (vicesecretaria de estudios del PP y diputada en el Parlament), Alicia Borrás (ex miss España y modelo de alta costura en activo), Martina Klein (modelo y escritora), María Such (política del PSOE y la diputada más joven del Congreso), Lorenzo Caprile (diseñador), Berta Bernad (influencer que abandonó las redes sociales), Marita Alonso (periodista y escritora), y los actores Itziar Castro y Álex García.

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