Retratos con alma La 1

Retratos con alma

Lunes a las 23.55 horas

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No recomendado para menores de 12 años Retratos con alma - Programa 15 - ver ahora
Transcripción completa

Un concurso de inventos está a punto de celebrarse en la ciudad

y las alumnas de la academia

sueñan con llevarse el primer premio, pero desgraciadamente

no está permitida

la participación femenina.

Hace 100 años, los sueños de las mujeres

se convertían muchas veces en pesadillas por las trabas

que les ponía la sociedad.

¿Sigue ocurriendo hoy en día?

(Sintonía de "Retratos con alma")

Hasta finales del siglo XIX, principios del XX,

las mujeres no pudieron ser ingenieras, químicas o aviadoras.

Durante demasiado tiempo se les prohibió estudiar,

volar, correr, votar, comprarse una casa,

viajar solas.

Hoy hablaremos de sueños cumplidos

con la cantante Vanesa Martín, cuyos tres últimos álbumes

han alcanzado el número uno en ventas, convirtiéndola así

en una de las voces más carismáticas de nuestro país.

A través del alma de sus retratos y otros testimonios,

sabremos cómo se sueña en femenino.

-Las mujeres, en general,

sueñan con un mundo mejor para ellas

y para la humanidad.

-Sueño, para las niñas y para todo el mundo,

sueño con la igualdad absoluta.

Creo en la igualdad de hombres y mujeres, en todos los aspectos.

-La mujer sueña: "Me gustaría esto, lo otro, lo de más allá",

y de esos sueños se cumplen unos cuantos, no todos,

porque la sociedad no permite todavía que una mujer

cumpla todos sus sueños.

-Mi sueño es aplicar, a través del canto, todo lo que he aprendido

de la vida: el viajar, conocer distintas culturas.

Todas estas experiencias me encantaría poderlas compartir.

¿Qué tal, Vanesa? Muy bien,

contenta de estar aquí. Muy contenta

y viviendo una etapa maravillosa.

La verdad que va muy bien todo y es un momento muy dulce.

Creo que muchos de tus sueños se han cumplido.

Sí, se están cumpliendo y la realidad

ha superado mucho los sueños que tenía, fíjate.

No soñabas con tanto como te está pasando.

Yo no soñaba con actuar en sitios

de 15 000 personas,

con tener una carrera internacional y, de repente,

que fuera muy bien en Argentina, México,

Chile, Uruguay.

Para mí todo eso ha superado

los sueños de niña que yo tenía.

Supongo que aquella guitarra que te regaló tu padre

cuando tenías seis años marcó tu vida.

Sí, yo de pequeña todo el rato pedía una guitarra, una guitarra,

hasta que mi padre, y mi madre, porque yo estaba jugando

en mi habitación, con los cromos,

me acuerdo perfectamente del momento,

llegó mi padre y me dijo: "Toma, ábrelo".

Yo creía que era un jamón, pero iba envuelta en un papel de cartón...

Y cuando lo abrí, era una guitarra.

Más pequeñita de lo normal, como una paletilla.

Claro.

Pero eso quiere decir

que tenías muy clara tu vocación musical.

No, si es que yo no sabía ni siquiera que yo iba a cantar.

Yo quería tocar la guitarra

y en mi casa cantaba, me encerraba en el salón

y me ponía con el equipo de música, era más alto que yo,

con la música a toda voz, y me ponía a cantar,

me ponía los muñecos como si fueran mi público,

pero yo no pensaba "De mayor voy a ser cantante".

Yo de mayor quería ser abogada, médico.

Médico o médica, ¿cómo dices? Entonces decías médico.

Entonces decía médico, ahora ya "arroba".

-Una encuesta reciente

indica que las niñas tienden a soñar más

con ser profesoras, veterinarias,

mientras que a los niños les atrae más ser policías o futbolistas.

En el niño, esos sueños,

son más temas de conseguir metas

o superar riesgos del algún tipo.

La niña, en general,

tiende a soñar más con emociones,

con temas de comunicación.

-Mi sueño era ser la presentadora del telediario,

entonces mi juego consistía en que mi hermano era la víctima

y mi audiencia era él,

y yo me sentaba y daba las noticias, me apasionaba.

Hoy damos la bienvenida a una nueva publicación de moda:

"Alud Winter Magazine".

Para su estreno han preparado una producción de guantes muy divertida

que nos enseña las últimas novedades y tendencias.

Cuando me llamaron de Televisión Española diciendo

que iba a ser la presentadora de "Flash Moda",

a la primera persona que llamé fue a mi hermano,

y le dije: "Mario,

no te voy a dar las noticias, pero te voy a informar sobre moda".

Y me acuerdo que él dijo:

"Impresionante que tus sueños se hagan realidad".

La Nieves Álvarez de cuando era una niña,

jamás soñó que me podía dedicar al mundo de la moda

o del periodismo,

nada relativo con la imagen,

sobre todo porque no fui una niña consciente

ni que creyese, digámoslo así, en mi belleza.

Yo tenía complejo de mis labios e intentaba juntarlos

y hacerlos pequeñitos para que se hiciesen finos.

¿Quién lo iba a decir también, que luego iba a ser

uno de los rasgos de mi físico que me iban a llevar a triunfar?

Vivía con un continuo "Jirafa, patas largas, patas de chicle,

eres una jirafa".

Me llamaban de todo. En cambio, yo les decía:

"Mejor es tener que no desear".

-En los primeros años, las inquietudes de los padres

se van a reflejar en esas inquietudes de los niños.

Si para los padres, por ejemplo,

el tener un éxito a nivel profesional

es importante, es una inquietud que ellos verbalizan a menudo,

no cabe duda que eso los niños y niñas lo van a incluir

en su lista de aspiraciones.

-Ramón Freixa, cuando era niño, soñaba con ser cantante,

imagínate, yo quería ser cantante, pero me di cuenta a una edad pronta

que no tenía talento, entonces

decidí meterme en el mundo de la harina, pan,

pastelería por mis abuelos maternos.

Mis abuelos tenían una panadería en un pueblecito

en el centro de Cataluña, Castellfollit de Riubregós,

un pueblo pequeñito, y era la panadería y pastelería del pueblo.

Mi abuelo trabajaba codo con codo con mi abuela

y ella era la que despachaba el pan.

Mi primer plato, ¿adivináis para quién fue?

No fue para ninguna persona, fue para mi gato.

Mi primer plato se lo cociné a mi gato.

-Uno de mis sueños fue siempre, desde los seis años,

bueno, siempre cantaba, en el coche, aquellos antiguos

que no tenían radio ni nada,

yo cantaba en el coche con mi padre,

y a los seis años descubrí, a través de un disco

que me regaló él, cantar, bailar, actuar, que era "Carmen".

Y...

desde entonces no sé si era mi sueño, pero era una necesidad.

Mi sueño se ha cumplido con creces.

En aquel entonces, la economía no era lo más boyante que teníamos

y sé que mi hermano,

durante muchos, muchos años,

estuvo con los mismos vaqueros y camisas,

y cuando yo volvía de estudiar me daba cuenta,

y al que le agradeceré infinitamente

mucha parte del que yo esté aquí

fue la gran complicidad que tuve de los tres.

Digo mis padres y mi hermano porque se sacrificaron los tres.

-Lo que ocurre en estos momentos

es que a la mujer se le han abierto las puertas

de muchos recorridos en la vida

y, esto no cabe duda que también da lugar

a que aumente esa tendencia:

"Quiero conseguir esto, pero también esto".

-De niña, los primeros sueños fueron ser bailarina.

Tomaba clases para danza clásica

y me gustaba con locura.

Creo que nunca nada me ha gustado tanto como aquello,

pero no tenía ninguna aptitud y, afortunadamente, me di cuenta,

porque los sueños de bailarina se interrumpen casi con 13-14 años

y entra el deseo ya, un deseo claro, de ser actriz.

No me sentía sola al empezar,

porque siempre tuve en mi madre,

desde muy pequeña, la persona con quien hablar, a quien explicar,

quien me corregía, quien me guiaba.

Érase una vez, un tiempo en que los niños y las niñas

debían crecer casi por separado.

# Los niños con los niños, las niñas con las niñas.#

Ellos podían aspirar a los trabajos de fuerza,

mientras ellas se conformaban con las profesiones más delicadas.

# Había una vez dos niñas costureras... #

Ellas jugaban a ser mamás con sus muñecas.

Y ellos se entretenían con sus coches y armas de juguete.

Los cuentos de hadas eran de lectura obligada para ellas.

Perdí a mi madre a los tres años como en el cuento de la Cenicienta.

En el hogar de mi padre y de mi madrastra

realizaba toda clase de faenas y por la noche narraba a los niños

un cuento que acaso sea el mismo de la Cenicienta.

Sentí la invencible tentación de buscar nuevos horizontes

para mi vida.

Pero ¿existían los finales felices en la vida real?

-Al llegar a la estación de Madrid, me hallaba sola,

irremediablemente sola.

Lo mismo que en mi pueblo natal, volví a entregarme

a las tareas duras y humildes.

¿Te contaron muchos cuentos cuando eras pequeña?

Aquellos de las Bellas Durmientes, las Caperucitas,

todos aquellos cuentos que hemos visto y leído hasta la saciedad.

A mí me gustan más los cuentos de animales que de princesas.

Y en mi vida me he dado cuenta

que soy más de animales que de princesas.

(RÍE)

Completamente.

Pero es que lo de los cuentos, si te fijas, eran tremendos,

son tremendos.

Lo del papel tan diferenciado de las mujeres: o son malas

o son sumisas y dóciles, maravillosas y perfectas.

Y aburridas. Tú eres más bien rebelde.

Yo un poco más, por eso los cuentos muy pastelosos

a mí me aburrían. Y yo, con la Cenicienta,

me ponía mala, me ponía...

Decía: "Pero esa mujer, ¿por qué no se va de ahí?"

¿Por qué no se va? ¿Ella no se puede ir?

Lo que le está haciendo la otra, y no se va, se queda ahí.

Y no somos conscientes, con esa edad,

de lo que te están metiendo en la cabeza.

-La verdad es que en mi sueño también entraba el príncipe azul,

pero también tengo que deciros que me di cuenta después de los 30

que el príncipe azul era una invención de Disney

y estoy esperando que lo quiten de la crionización

para ponerle las cosas en su sitio al señor.

-Yo creo que en el fondo,

las niñas siguen soñando con princesas

y vestidos y coronitas,

pero no se las empuja hacia ese lado.

Salvo en algunos colegios rancios,

en los demás, se le pide a la niña

que se abra y que no hay príncipes,

y todas esas cosas se van aprendiendo desde muy pronto,

afortunadamente, creo.

-Las niñas sueñan con cuentos de hadas porque son tópicos

que nos imponen cuando somos pequeñitas.

Es decir, que el cuento de la Cenicienta y que llega el príncipe

y te pone el zapato, yo solamente quería el zapato,

yo no quería al príncipe.

-Me siento ridícula, es que me he creído Cenicienta.

# Se oye una canción...

-Y que nosotras siempre hemos creído en los cuentos de hadas.

-Pero nos han engañado, ¿sabes? -Viva el arte.

Como en casita... en ninguna parte.

¿Cuándo empiezas a desear cantar?

Siendo muy joven empezaste a cantar en sitios pequeñitos,

con 15-16 años, creo que en la adolescencia ya,

siendo una niña, casi. Es que, la vida,

cuando verdaderamente te gusta mucho algo, te vas...

juntando con gente que hace lo mismo, o casi.

Entonces, yo empecé con mi grupo de amigos.

Tocábamos la guitarra varios, éramos mucho de sacar la guitarra

donde nos juntábamos para cantar.

Empecé a tocar por teterías,

locales de música en directo en Málaga, pero muy, muy,

muy como hobby.

Después, con 18 años,

estudié Magisterio de Música, Pedagogía.

Cuando terminé la carrera,

fue cuando verdaderamente me di cuenta que ni oposiciones

ni nada, que yo quería cantar,

intentarlo por lo menos, a nivel profesional.

La que quería la oposición era tu madre.

Hasta el segundo disco, me decía que me preparara las oposiciones.

Por si acaso.

Bueno, pero hay carreras de dos discos.

Tu madre tiene toda la razón del mundo.

Ella me decía: "¿Tú no estás mejor en un colegio de nueve a tres?".

"No, mamá, a mí me gusta más...".

Y lo de Pedagogía, ¿qué le parecía a tu abuela?

Mi abuela... Imagínate cuando llego a mi casa

y digo: "Voy a estudiar Pedagogía". Y dice mi abuela: "Me encanta".

Y yo la digo: "Abuela, ¿tú sabes qué es?

"Hombre, no voy a saber lo que es Pedagogía".

"¿En serio, sabes lo que es? "Qué bien".

Y mi abuela: "Lo que yo no pensaba ni imaginaba jamás

es que a ti eso te gustaba".

Y yo: "La verdad que sí, abuela, me gusta".

"¿Por qué no me lo has dicho antes?".

Y yo: "Yo qué sé, abuela, no sabía que tú querías saber

que a mí me gustaba la Pedagogía".

Y dice mi abuela: "El dineral que yo me voy a ahorrar

cuando vaya al médico de los pies".

Ella pensaba que era Podología. Pensaba...

Buenísima. Como yo la llevaba...

Decía: "Yo no sabía cuando íbamos que a ti eso te gustaba".

Hay una canción tuya que dice:

"Yo soplo fuerte para que puedas volar".

¿Son estas personas las que a ti te han dado alas

para que seas libre, para que vueles?

Me independicé muy pronto,

me vine a Madrid con 22-23 añitos,

y mi madre me decía: "Pero...".

Yo me acuerdo que estaba sentada, estábamos comiendo mi padre y yo,

y le digo: "Papá, que me voy a Madrid".

"¿Qué te vas, el fin de semana?". Y le digo: "No, me voy a vivir".

Y dice mi padre: "¿A vivir, a Madrid a qué?".

Digo: "A cantar, que voy a tocar por allí,

voy a probar suerte en los locales de música en directo".

Y dice mi padre: "Pero ¿tú qué te crees, Joselito?".

"Que te va a salir uno que te va a llevar...".

Bueno, la verdad que en mi caso hubo un conflicto,

porque no querían que me fuera y, él me dijo:

"No te voy a ayudar en nada, si te vas, búscate la vida".

"Económicamente...". Pero tú tenías muy buena relación

con tus padres. Muy buena.

Y entonces, ¿te sorprendió esa actitud?

Sí. Ellos no entendía

por qué me tenía que venir a Madrid a vivir.

Y les costó.

Mi madre iba viniendo, iban viendo dónde iba tocando.

Veían que tocaba en sitios en los que había tres, cuatro personas.

Tú imagínate a tus padres sentados,

mi madre con su carácter, mirando la sala, diciendo:

"¿Para esto te quieres venir tú a Madrid?".

Pero claro, a los seis, siete meses,

ya había 80,

al año lo llené por primera vez,

fue rápido lo mío, relativamente.

Y ahí ya soñabas con la música, imagino,

porque si ya estabas cantando. Sí.

Ya soñabas con la música. Yo ahí ya soñaba.

Yo me ponía, me acuerdo, andando por Gran Vía, por Alcalá,

con los discman, con Luz Casal.

Con Luz Casal aquí, y yo decía:

"Yo quiero esto, yo ya tengo el nervio, yo quiero".

-Yo no estaría hoy donde estoy

sin mi abuela y sin mi madre.

Yo de pequeño era vergonzoso

y un poco de esos niños tímidos.

Me daba miedo encender una cerilla.

Y mi abuela me enseñó

a encender los fogones.

Y a ella gracias, porque mi abuela tiene 91 años, y sí, sí,

sigue ahí al pie del cañón.

-Fui un poco empujada por mis padres,

que eran actores aficionados

y les gustaba recitar, y me enseñaron algunas poesías,

unas buenas, otras malísimas,

íbamos a los nidos de arte,

que eran unos lugares

para trabajadores amateurs

llenos de sueños:

unos cantaban, otros tocaban el piano, y yo recitaba.

Y a mis padres eso les encantaba.

Y mi madre, que me recogía por las noches...

y me devolvía a casa andando kilómetros,

porque todo terminaba más tarde que los metros

y los tranvías, así que fue,

para mi madre, muy duro, y de ella es todo el mérito

de lo que me ha pasado luego.

-Eran tiempos complicados, justo antes de la Transición,

y durante la Transición,

y, obviamente, nadie apoyaba

o querría que un hijo hiciese este tipo de carrera,

pero en mi casa, mi padre,

porque era músico profesional,

y mi madre también era bastante artista,

pero en el sector de la peluquería, con lo cual,

los dos comprendieron que era algo muy fuerte en mí,

y sé que tuvieron que luchar contra muchas opiniones

en aquel entonces en contra, de:

"¿Cómo vais a hacer esto, cómo la vais a...?".

"Esto es casi un suicidio", pero apostaron muy fuerte,

también veían que yo era muy fuerte en la decisión

y en mi determinación, sobre todo,

con la música y con lo que hago yo con la música.

-Sin duda, las expectativas y los sueños han cambiado

en las mujeres y en los hombres en los últimos años.

La mujer, cada vez más,

aspira a dirigir empresas,

y no me refiero a empresas educativas necesariamente,

sino de todo tipo.

-Cuando era pequeña, yo soñaba con ser cantante.

Ni me podía imaginar que podía dirigir una empresa como Google,

es más, Google no existía.

Mi padre era emprendedor, había creado una empresa,

y yo visualizaba que quizás

quería trabajar en el mundo de la empresa,

sin saber muy bien en cuál ni eso qué significa.

Yo, profesionalmente, quería ser una mujer de éxito,

y para mí, ese sueño

consistía en construir una familia maravillosa,

como la construyeron mis padres, pero a la vez poder ser una mujer

de éxito.

Y yo creo que con el tiempo ese fue el sueño que yo fui conformando.

Yo creo que está demostrado que para las mujeres es mucho más difícil

llegar a puestos de liderazgo que los hombres.

Yo, personalmente, no he sentido que me pongan más trabas por ser mujer,

pero sí soy consciente

de que por estar en el puesto que estoy

y tener la visibilidad que tiene, mucha gente te está observando.

Cuando me nombraron directora general de Google,

la repercusión que tuvo nunca me la podía haber imaginado,

y la cantidad de mujeres que me escriben por redes sociales,

por mail, por todas partes,

y que me dicen: "Fuencisla, qué importante es para mí

que tú estés ahí, una mujer normal".

Que no sé qué significa normal, pero...

Y ahí es donde yo tomé consciencia de "Espera,

sí que tengo una responsabilidad muy grande".

Llegar hasta donde estás,

tienes que tomar decisiones todos los días de qué hago

o dejo de hacer y, por tanto, sacrificas muchas cosas

en el camino. Y para mí quizás ese es el peaje.

Lo primero que sacrificas es el tiempo para ti.

Me encantaría pasar mucho más tiempo con mis padres, y con los amigos,

pero siempre digo que para mí compensa con creces.

Porque tener una vida profesional

que me llena, a mí me hace sentirme mucho más completa, más feliz,

y ser mejor persona, además, disfrutar más de la vida.

Para mí la clave es ese equilibrio

y ese balance, y decir

"Hay cosas que estoy dejando en el camino, porque las tengo que dejar",

pero cuando mire el balance general, me compensa con creces,

y eso para mí eso es lo importante.

# Por los sueños que nos quedan por cumplir,

# tira muros a patadas, abre puertas y ventanas... #

¿Has tenido que derribar muchos muros

como dice una de tus canciones?

Pues alguno que otro, me imagino.

Alguno que otro y, por suerte,

espero seguir derribándolos. ¿Tú crees que las chicas,

en tu generación,

y en el mundo que tú has conocido, de la música,

lo tienen más difícil que tus compañeros?

Yo creo que el fenómeno fan es muy favorable a los chicos,

porque la mayoría de personas que compran discos somos chicas.

¿Ah, sí? Sí.

¿Has estadística de eso? Sí.

Y la mayoría de los que van a conciertos son chicas.

Hay estadísticas de esto. Entonces,

es más favorable a los chicos.

Por suerte, creo que está cambiando,

y soy positiva en esto porque, por ejemplo, en mis conciertos

hay muchísimas chicas y ya van,

a ver, ¿cómo te digo?,

no van enamoradas del cantante artista

que quieren llegar a él

y casarse con él, o tener una relación,

ya es como de compañera,

de me interesa tu discurso, el mensaje que lanzas,

empatizas con mi vida, creo,

y a partir de ahí te acompaño, y te admiro y te sigo.

Por eso te estás diferenciando con tus letras,

hablas de ese tipo de cosas, de igualdad...

¿Crees que ese hueco no está ocupado

por ninguna otra cantautora?

Me ha venido Cecilia, de otra época.

Sí, qué buena. Qué grande.

Sí. Yo muero por Cecilia.

Yo también, me gusta mucho.

-Desde siempre, yo quería haber sido equilibrista,

como dice esta canción que voy a cantar,

pero mis padres tenían mejores planes para mí,

querían que estudiara una carrera y que fuera muy trabajadora,

pero yo he preferido ser equilibrista.

# Mi madre prepara mi boda,

# con un caballero de whisky con soda.

# Mi padre quisiera que fuera... #

Te has dado cuenta que puedes ser un referente

para las chicas más jóvenes, ¿cuidas más ahora las letras

de las canciones porque pretendes dar mensaje?

Sí, por ejemplo, a mis conciertos viene mucha gente,

muchas niñas de 13-15 años, y niños,

y te das cuenta que tienes una responsabilidad

con lo que estás diciendo, por eso me aterroriza

cuando escucho canciones de otros géneros musicales

que están ahora en auge, por ejemplo,

y dicen unas barbaridades.

Y todo lo que hemos evolucionado y estamos avanzando

y la lucha por la igualdad, de repente llega ahora...

un tipo con 20 millones de visitas en YouTube

diciendo "Ponte ahí, tírate", unas letras muy degradantes

que tiran por el suelo todo, y vamos para atrás.

Es muy delicada la adolescencia

y los valores que, como decías antes, se te inculcan

para el resto de tu vida.

Es muy importante el mensaje que lanzamos.

¿Han tratado de cambiarte esa mentalidad tuya

en algún momento de tu carrera?

Dentro de que me han permitido ser yo desde el principio,

sí que alguna vez te dicen: "Para sonar en tal radio,

igual si haces esta música un poquito...

más pop,

si puedes suavizar el estribillo...".

Sí que es verdad que... yo he tenido mucha suerte.

-Sí, la suerte existe, y los sueños se hacen realidad,

pero hay que perseguirlos y trabajarlos.

Me rapé el pelo porque quería ser fea.

Me rapé el pelo porque quería ser fea.

Yo comencé en el año 92,

las supertops.

Yo llegué a París y en los desfiles de Hervé Léger,

se concentraba el mayor número de top models cañones

por metro cuadrado,

las modelos más impresionantes del mundo desfilaban allí.

Tenías a Karen Mulder, a Naomi,

a Cindy, a Claudia, todas, todas.

Yo llegaba a los casting y de hacerlo todo, a que te digan:

"No, she is too beautiful", "es muy guapa",

yo decía: "¿Cómo es posible? Ahora no sirvo porque soy guapa".

Y estaba en un trabajo en Londres

y le dije al peluquero: "Rápame".

Y me dijo: "No, Nieves, tienes que llamar a tu agente en París,

no puedes cortarte el pelo, tienes dos desfiles de alta costura

la semana que viene, no puedes cortarte el pelo".

Y yo: "Es mi pelo, lo decido yo, yo decido qué quiero hacer con mi vida,

que me cortes el pelo".

Y gracias a mi corte de pelo fui portada del "Elle" francés.

Que antes yo iba cada semana a hacer los casting para hacer el "Elle"

y nunca se me abrían las puertas,

y de pronto fui portada del "Elle" francés.

Es decir, muchas veces esos cambios que hacemos las modelos

hace que la gente que te tiene encasillada

y que solamente te ve como un tipo de modelo

que puede hacer solo una cosa,...

abres los ojos de los demás y te ven de otra manera.

¿Has sufrido alguna situación de pasar vergüenza,

que te haya incomodado?

Sí, mira, con 18 añitos

tuve que escaparme...

de...

un productor con el que yo nunca trabajé que de repente te tocan,

"Quédate, súbete a la habitación, nos tomamos una copita".

Y tú dices: "Pero si este hombre tiene... ¿sabes?".

Y recuerdo

ya de una manera fuerte,

de sentirme muy incómoda

y de soltarle las manos y meterme en mi coche de cabeza e irme.

Y lo vi por el espejo retrovisor y digo: "Nunca más".

Pues tiempo después, cuando lo veía, me ponía nerviosa,

como si me hubiera hecho...

Él me decía: "Pero quédate", y me cogía de la mano,

y yo decía: "Que no me voy a quedar".

Y no te das cuenta de...

lo idiota que está siendo el otro y del abuso que...

Es abuso,

pero además con una niña de 18 años.

Eso puede dejar,...

no sé si puede ser una pesadilla, pero...

Lo que me ha hecho eso es tener un carácter más distante,

y de ser más seria

y más...

Por evitar, a lo mejor, porque ya...

te genera una especie de inseguridad

de "A ver si ahora,

por ser agradable...". Entonces das un paso atrás.

Creo que en una ocasión,

alguien te dijo que si cambiabas de estilo, de vestir...

Sí, que me desabrochara dos botones.

Ah, que te desabrocharas... Sí.

Te lo dijo un hombre. Un hombre, un directivo

de una ONG, nada que ver, de una ONG.

Me dijo: "¿Tú no te has planteado que si te desabrochas dos botones

puede ir más rápido todo?".

Es que yo no...

Yo hago música, no hago... ¿Cuántos años tenías?

Ahí fue...

Ahí tenía... 32 o así.

¿Cómo reaccionaste tú, cómo te...? Le di un corte

que le dejé sentado en la mesa.

Me acuerdo que mi manager me miró y me dijo: "Vanesa".

"Lo siento". ¿Qué le dijiste?

"Si yo me quisiera desabrochar botones,

delante de ti no iba a ser".

-Si os cuento... Esto no lo he contado nunca.

Me sucedió en Nueva York,

al principio de estar allí en la carrera,

cuando vivía todavía en una zona que de día

era el mercado de la carne y de noche eran las prostitutas,

proxenetas, drogas.

Había un submundo tremendo, y yo llegaba tarde por la noche

porque cuidaba a una familia y a una niña,

y tuve un episodio

muy fuerte en mi vida que me marcó muchísimo,

casi me matan, ya no solo fue violarme,

sino que casi me mata esa persona.

Esto me ocurrió

el día que me daban mi primera ópera.

Yo me iba a mi casa con la partitura de Clorinda,

Me la tenía que aprender en cuatro días

porque debutaba en Palm Beach.

Me ocurre esta situación,

y al día siguiente yo no tenía tiempo

ni para hacer duelo ni para pensar en lo que me había pasado.

Obviamente, la policía me había dicho que si no me habían matado,

podía estar contenta.

Es algo que te deja marcado toda tu vida

y cuando alguien se me acercaba, solo por el mero hecho

de acercarse, un "approach" hacia mí sexual,

porque le gustaba o por lo que fuera, era la cosa

que más me podía repugnar,

con lo cual lo he rechazado,

además, de manera muy contundente

y hasta con mala educación.

Yo reconozco que mi sexualidad ha sido siempre

un problema.

Ahora lo puedo hablar, pero durante más de una década

estuve sin poder verbalizar esta historia.

Ahora la verbalizo porque he tenido mucha...

He tenido terapia,

he ido a muchos psicólogos, psiquiatras,

me ha ayudado muchísimo, creo que esas terapias son necesarias

cuando hacen falta,

pero en aquel momento tuve que aparcar el trauma...

Y la mente es tan poderosa,

que a veces lo aparcas, que parece que ni te ha pasado.

Y luego, obviamente,

hay momentos en tu vida en que sale,

y uno de ellos era cuando intentaba alguien

ponerme las manos encima, de cualquier manera,

yo saltaba como un auténtico león, daba miedo,

he de reconocer.

-Si pienso en mi etapa

de ópera, esa era una pesadilla constante,

era la ansiedad.

Yo tenía un poco la impresión

de ser una impostora

porque de ninguna manera estaba preparada

para eso que se me vino encima,

que se transformó en una depresión

en mitad de todo el barullo y el éxito

y de un lado para otro,...

me partí por la mitad.

Afortunadamente, salí,

me sacaron con los fármacos, que afortunadamente me iban bien,

y me desprendí de esa cosa horrenda

que es la depresión,

que te avejenta, que te marchita, que te deja sola,

pero sola en el universo y sin quererte a ti misma.

Un horror.

-Para cumplir mis sueños he hecho sacrificios:

trabajar los fines de semana cuando mis amigos salían de juerga

y yo iba a practicar en Barcelona pastelería.

Haces sacrificios, pero luego se recompensa

y, como la vida, te lo lleva todo,

y yo me siento muy afortunado, y esos sacrificios,

que no lo han sido, ha sido formación.

-A veces, el sueño...

puede llegar a ser tu propia pesadilla.

El mundo de la moda, que es una profesión muy solitaria,

donde conoces mucha gente, pero poca en la que confiar.

En esta profesión estamos siempre rodeadas de mucha gente.

Tú llegas a un estudio "Hello". Todo el mundo te conoce,

todos te miran,

pero cuando llega el final del día y de la sesión,

todo el mundo desaparece.

Hay veces que los vuelves a ver y otras veces que no,

y tú coges tu maleta y te vas al aeropuerto,

vuelves a dormir en otro hotel.

Yo he llorado por sentir esa soledad.

-Sin duda, la mujer en general

tiene más obstáculos a la hora de conseguir sus metas

e ideales, su sueño.

La pregunta que uno se hace es,

¿cuantos más obstáculos tienes, te haces más fuerte?

No.

El obstáculo en sí no te da fortaleza,

es como el dolor, el dolor no te hace más fuerte,

lo que te hace más fuerte

es tu lucha para superar la adversidad.

-Cuando era pequeña, yo tenía un sueño, a nivel profesional

yo quería ser médico y también piloto militar.

Nunca soñé con que podía ganar ninguna medalla.

Esto, desde luego, no fue nada premeditado.

Yo tenía 19 años

cuando tuve una enfermedad neurológica

y me afectó a las piernas y un poco a los brazos.

¿Quedarse en una silla de ruedas? Putada, porque yo ya había aprendido

a caminar y la vida no está para andar con la silla,

sino para caminar, para subir y bajar escaleras,

subir y bajar montañas.

Me enfrentaba a miradas de pena,

de lástima, de paternalismo.

En el fondo,

como si me estuvieran diciendo: "Lo siento, Teresa,

se te acabó la vida".

Menos mal que no me lo creí, que soy muy cabezota,

y en esto juego el papel maño a rajatabla,

porque esto está debajo de mi culo, pero no está en mi cabeza.

Así que, todo lo demás solo es una forma de...

Solo tienes que plantearte cómo te enfrentas a la vida.

Y seguí adelante, pero me podía haber creído lo de "pobrecita".

Algo que siempre había descartado,

que era meterme en una piscina y nadar, de repente surgió,

descubrí la magia del agua.

De alguna manera recuperaba la autonomía,

la libertad de mi propio cuerpo, de mi propio movimiento,

volvía a ser dueña otra vez de mí,

pero nunca pensé que podía llegar a aprender a nadar

y, nunca me imaginé que podía llegar a competir.

En Londres viví uno de los momentos más alucinantes

de mi carrera deportiva.

Llevaba cinco medallas, la sexta era la que me daba el todo o nada

porque me igualaba a Michael Felps, era la primera vez en la historia

que igualaban las dos categorías. Yo no solo quería una medalla,

quería el oro.

Mi hijo me estaba viendo en las gradas.

El caso es que era el último día, la última oportunidad,

salí por la mañana de la eliminatoria destrozada,

no podía con mi alma, me dolía todo.

Llego a la villa, me tumbo en la cama y digo: "Ahora o nunca".

Me voy a poner los cascos y voy a ponerme a soñar.

Y en ese momento hizo un "clic",

e inmediatamente,

el corazón se me puso a toda pastilla,

a 187 pulsaciones por minuto, y soñé con que ganaba.

Y lo vi tan, tan claro que dije: "Voy a ganar, yo voy a ganar".

Y efectivamente, gané el oro.

Yo soy de las que siguen sus sueños, de las que además creen

que por supuesto que sí,

tengo derecho, me lo merezco

y no pienso que nadie me detenga en el camino.

Hay una realidad de la que no tengo escapatoria,

y es que soy mayor, cada vez más,

y a Tokio acudí con 44 años.

Cuarenta y cuatro años frente a 15,

que tengo varias rivales de 15 años,

Bueno, ahora tienen 13-14, y tendrán 15 en Tokio.

Es una realidad que te hace estar muy alerta,

que te hace saber...

que su fuerza ya no es la mía, que su capacidad de reponerse

entre una prueba y otra no es la mía.

Lo que yo vivo de dolores continuos cada día,

hay muchos días que me cuesta mucho reponerme

para volver a entrenar y, por supuesto, en las competiciones.

Si no gano ninguna medalla en Tokio, jamás lo sentiré como un fracaso,

nunca como una decepción, porque luchar por tus sueños

siempre es ganar algo.

No des nada por sentado, atrévete a ir a por ello

porque difícil no significa imposible.

No te escudes en que crees que es imposible para tener esa excusa

y no intentar algo que quieres.

Lady Gaga dice: "Algunas mujeres optan por seguir a los hombres,

y algunas mujeres optan...". Por seguir sus sueños.

La conoces.

Sí. También te gusta Lady Gaga.

Me encanta Lady Gaga, me parece una mujer muy transgresora,

muy potente, muy fuerte...

Yo creo que es muy importante esa libertad

y no depender de nadie nunca.

Ahondando en esa frase de Lady Gaga,

que no sé si te defines feminista,

pero tus canciones son más ambiguas,

tú no utilizas tanto el género, hombre o mujer,

¿te gusta la ambigüedad, la propicias?

Me gusta la ambigüedad y me gusta la libertad de las canciones,

y me gusta...

la libertad de hacer con tu vida lo que...

quieras hacer, enamorarte de quien quieras enamorarte,

pero lo hago con intención

de dejar abierta la historia

y que cada uno después se la lleve a su terreno y a su vida.

Los sentimientos no tienen género. Eso es verdad, ni el talento.

Ni el talento tampoco. Ni el talento.

¿Cuándo fuiste tú consciente

de que eras feminista?

No lo sé.

Yo sé que soy feminista y ahora, hablando contigo,

me doy cuenta que desde muy pequeñita lo soy,

sin saber que estaba siéndolo.

Tengo dos hermanos más pequeños

y mi madre y mi padre, que es un hombre maravilloso,

le ayuda absolutamente en todo.

En mi casa los dos son un equipo,

no hay tareas de la mujer y tareas del hombre.

Me acuerdo de pequeña que llegó mi padre con una vaporeta,

en Reyes, a mi madre, y se la tiró a la cabeza.

¿Sí? Caray, el carácter de tu madre.

Mi madre dijo:

"Pero ¿esto me vas a regalar por Reyes?".

¿Por qué le sentó tan mal? Porque en Reyes regalas cosas

para ti, no para la casa.

Para la casa se compran del fondo común.

También es verdad.

Fíjate los sueños cómo cambian según las generaciones,

pero aquellas mujeres, nuestras madres,...

lo digo porque en los años 60 había un programa de televisión,

tú eres muy joven, pero... que se llamaba

"Reina por un día".

En ese programa se cumplían los sueños de una chica,

o de una mujer con una edad,

le regalaban lavadoras,...

-Creo que ha llegado el momento de recibir a Remigia Pérez Abellán,

que desde hoy es una nueva mujer. En 1964,

se estrena "Reina por un día".

Una auténtica princesa que voy a tener el honor

de convertir en reina.

El programa pretendía hacer realidad los sueños

de las españolitas de a pie. Teniendo en cuenta la situación

de la mujer en la época, los deseos eran de lo más prosaico:

reencontrarse con una prima, viajar a la costa o, como no,

conseguir una lavadora o estrenar una batería de cocina.

Otro sueño hecho realidad,

gracias a este programa y a su patrocinador.

Han pasado más de 50 años, ¿cómo han cambiado los sueños

de las españolas?

-Sueño con la igualdad absoluta,

creo en la igualdad de hombres y mujeres,

en todos los aspectos, y en todas las culturas.

Eso es muy importante, y todavía hay muchas barreras por romper,

y muchas mujeres sufriendo por el mundo

solamente por el hecho de ser mujeres,

y eso hoy en día no tendría que estar permitido.

-Yo creo que las mujeres sueñan más que los hombres.

Los hombres, en vez de soñar,

lo que creo que hacen es ambicionar.

El hombre no sueña, sino que ansía...

esto y esto, en su trabajo, en...

su familia, llevar esa especie de...

papel protagonista en la familia.

Yo creo que todo eso está muy dentro en general.

-El feminismo no es solo un arma de poder de la mujer,

sino algo que también puede utilizarlo un hombre,

y un hombre puede ser feminista perfectamente.

No tiene nada que ver con el machismo o el feminismo por un lado,

el feminismo creo que ha nacido

para poder llegar a la igualdad,

con lo cual, cualquier hombre puede serlo,

y yo hago un llamamiento a todos los hombres,

que tenemos que darles la bienvenida,

porque en esto de la igualdad,

nos hacen falta muchísimo ellos también.

-Hoy día, la mujer que va a la universidad,

a los trabajos que tiene y aspiraciones muy parecidas

a los hombres

y, al mismo tiempo, los hombres también tienen aspiraciones

muy parecidas a las de las mujeres.

El hombre...

He notado, en los últimos 50 años,

el hombre aspira más a ser buen padre, por ejemplo.

Cuando digo buen padre,

es que le añaden al buen padre

el componente afectivo,

el componente... físico,

el componente de cariño, de demostrar cariño.

En el mundo de la música, ¿cómo han cambiado las cosas?

¿Dónde ves las diferencias?

Yo noto diferencias y...

Y...

Perdóname que te diga, pero muchas de estas diferencias

las propician los medios de comunicación,

porque son mucho más favorables a los chicos también,

le dan más importancia.

Que un chico llegue al disco de platino

es superimportante,

y llegamos las demás, y es como...

Por ejemplo, el año pasado terminé mi gira

siendo de las cinco personas

que más había metido gente en los conciertos,

que más discos había vendido, y mi nombre era el tercero.

Pues leí entrevistas que decían:

"Porque la carrera de tal...". Y decían el primero, el segundo,

el cuarto y el quinto.

Y yo era la tercera, y mi nombre no salía por ningún sitio.

Pero tú ya tienes no sé cuántos discos de platino,

y el último también, ¿no? Sí. O sea que muy bien.

# De todas las mujeres que habitan en mí,

# juro que hay algunas que yo ni conozco. #

"Todas las mujeres que habitan en mí",

ese título nace de que el penúltimo disco,

"Munay",

yo iba descubriendo rasgos de mi personalidad

"¿Y esto que me ha salido a mí ahora?".

Y cuando te defines y dices:

"Esto jamás lo voy a hacer" y te ves haciéndolo tiempo después,

dices: "Me voy a callar". Ya no voy a decir más nada.

Y que la vida me vaya llevando.

Me he dado cuenta que hay muchas mujeres que viven dentro de mí,

y que todas complementan y forman a la Vanesa que está

sentada delante tuya.

Vanesa, para terminar, un deseo de futuro que puedas escribirnos

para dejarnos ahora en el muro.

Sí.

Yo deseo que sigamos luchando

por la igualdad,

porque el talento no entiende ni de género,

ni de clase social.

Yo sueño

con que el horizonte se vista de una manera

muy igualitaria para todos y haya oportunidades

para todos y que no vayamos

en retroceso con los derechos morales,

libertades, que verdaderamente seamos una sociedad que progresa,

no que censura.

Como dice mi canción "Hablarán de ti y de mí", por la libertad

y los sueños que nos quedan por cumplir.

# Por los sueños que nos quedan por cumplir. #

-Todos mis sueños se han cumplido,

todos se han requetecumplido

y mis sueños

ya son para mis hijas, para nieta.

Para mí los sueños se cumplieron hace decenas de años.

-Sueños por cumplir:

tener una pastelería,

volver a esa parte

del origen, una panadería, pastelería.

Cerrar otra vez el círculo,

porque mi abuelo se murió,

la panadería del pueblo cerró,

mis padres se han jubilado.

Es un poco no perder esa tradición.

-¿Sueños por cumplir? Muchísimos.

Soy una soñadora empedernida, me encanta,

no me gusta estancarme en nada y me gusta seguir soñando

y seguir pensando que tengo mucho más que ofrecer

y que aprender, mucho, mucho más.

-A mí me chifla soñar a lo grande, es como mi "leitmotiv".

No me imagino soñando con la boca pequeñita,

porque la vida me ha demostrado que cuando sueñas a lo grande,

quizá consigas cosas grandes.

-Yo quiero seguir soñando, en el sentido

de que pienso que el camino es muchísimo más interesante

que la posada,

con lo cual yo pienso que cantaré hasta el último día de mi vida,

y creo que esa es la clave de esta historia.

-Conseguir los sueños va a ser una fuente

de satisfacción, una fuente de autoestima, de felicidad.

Naturalmente,

cuanto más hayamos luchado para conseguir ese sueño,

mejor nos vamos a sentir con nosotros mismos

y con el mundo en general.

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Retratos con alma - Programa 15

08 jul 2019

La libertad, independencia económica y el reconocimiento de los derechos femeninos que han logrado las mujeres en las últimas décadas han hecho que, cada vez más, el emprendimiento y la ambición profesional tengan nombre de mujer. ‘Retratos con alma’ habla con mujeres de sueños cumplidos que, a base de esfuerzo y constancia, han hecho realidad sus aspiraciones y metas.

Entrevista en profundidad con la cantante Vanessa Martín, intervenciones de la modelo Nieves Álvarez; la nadadora con discapacidad Teresa Perales; el psiquiatra Luis Rojas Marcos; la directora general de Google en España, Fuencisla Clemares; el chef Ramón Freixa; y la soprano Ainhoa Arteta.

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