Retratos con alma La 1

Retratos con alma

Lunes a las 23.55 horas

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No recomendado para menores de 12 años Retratos con alma - Programa 14 - ver ahora
Transcripción completa

La academia celebra en sus jardines un campeonato mixto

de tiro con arco, pero los chicos participantes

se niegan a competir

con las alumnas.

Hoy, 100 años después, ¿sigue habiendo terrenos vetados

para las mujeres?

(Sintonía de "Retratos con alma")

Si el mundo es un escenario y los hombres, sus actores,

¿qué son las mujeres?

¿Secundarias de lujo?

¿Meras figurantes?

Hoy, hablaremos de esas mujeres que saltaron a la primera línea

y que les robaron el papel protagonista a los varones,

como la torera, Cristina Sánchez, primera matadora de toros

que salió a hombros de Las Ventas.

A través del alma de sus retratos, descubriremos cómo es ser mujer

en un mundo tradicionalmente masculino

y sabremos si hay terrenos que siguen siendo cosa de hombres.

Hoy, todavía hay facetas o ámbitos que son mayoritariamente de hombres

y, desde luego, creo que en política lo habría tenido mucho más fácil

si hubiera sido un hombre.

-Cuando me nombran directora del CNIO, detecto

que hay hombres, más mayores que yo, que tienen problemas con asumir

que una mujer esté por encima de ellos, que les pueda decir

"Hay que hacer esto o lo otro".

-Si a alguien le escuece que haya mujeres en la Guardia Civil,

tendrá que plantearse que a lo mejor no tiene superado

eso de que la igualdad existe y que mujeres y hombres somos iguales.

-Mentiría si dijera que nací feminista, si dijera

que cuando era joven incluso era feminista,

fue un proceso de maduración. Si a quien mejora más el feminismo

es a los hombres, porque no hay nada más triste que un hombre machista.

Cristina, ¿cómo estás? Bienvenida.

Muchos años retirada,

pero ligada al mundo de los toros, ¿no?

Sí, muchos años ya,

20 años prácticamente quitada del toro,

pero sí he seguido dedicándome a él dentro de otras facetas,

pero en el toro.

Cristina, ¿cómo es ser mujer en un mundo tradicionalmente masculino?

Cuando entré a la Escuela Taurina de Madrid había seis mujeres,

que no era la primera ni la segunda, había seis mujeres ya,

pero sí que es verdad que por un lado hay que comprender

que cuando ha predominado el hombre en una profesión

y no ha habido muchas mujeres o casi ninguna

que haya roto ese estereotipo,

no es nada fácil.

Yo creo que también es una profesión de alto riesgo,

es evidente, y a lo mejor la mujer,

por lo que sea,

se siente más cómoda en otro tipo de oficio en vez de en este.

Yo creo que es una profesión totalmente vocacional,

y en la que hay que...

La exigencia que tiene el toro... es para saberlo.

Tienes que dejar muchas cosas.

Sí, pero así como en otros ámbitos, oficios o carreras,

esas fronteras entre hombre y mujer ya se han superado,

afortunadamente,

no ha ocurrido con respecto al mundo de los toros,

sois poquísimas, pocas mujeres. Pero no somos pocas

porque no nos dejen entrar, porque esto está abierto para todas,

somos pocas porque la mujer no entra.

De hecho, quien empieza a torear son las mujeres,

pero llegar a las metas que yo llegué,

todavía no lo había conseguido ninguna.

Es muy complicado, para un hombre y para una mujer.

Realmente, ¿cuántos son los que llegan a la élite,

a ganar dinero?

¿Cuántos son los que se quedan por detrás?

Muchos, pero de verdad que muchos, no se lo puede imaginar la gente.

¿Cuántos niños juegan al fútbol y cuántos son los que llegan?

De porcentaje de mujeres hay muy pocas,

ahora mismo me parece que hay dos o tres,

entonces es mucho más complicado que salga una mujer,

que despunte, que llegue a competir

con ellos en esa meta de la que hay que salir,

partir para estar en esa competición.

Es difícil, muy difícil, torear y ganar dinero.

Y para una mujer, te juegas tu vida,

tienes que estar dispuesta.

Antiguamente, las mujeres trabajadoras

eran mayoritariamente maestras, enfermeras, secretarias,

telefonistas.

-Señorita, por favor.

-Hay una conferencia, con Astorga.

-Cuando pedimos una conferencia interurbana, tenemos que valernos

como intermediario de una señorita telefonista.

-Oiga.

Uno, nueve, cuatro, siete. De Madrid.

Parece que poco a poco

la sociedad tomó conciencia de que la mujer

podía desempeñar otros trabajos tradicionalmente masculinos.

-La mujer necesita hoy manejar por igual la escoba y el destornillador.

O quizá no.

Los cacharros domésticos tienen cada más palancas,

ruedas y enchufes.

Aunque parezca que las cosas han cambiado,

sigue habiendo profesiones masculinizadas,

como la fontanería, con un uno por ciento de mujeres.

Otros altamente feminizados, como la enfermería,

con solo un 15 por ciento de varones.

Y algunos pocos, como la judicatura,

donde prácticamente se ha alcanzado la paridad.

-Si la historia la hubieran escrito las mujeres, sería otra historia,...

pero las mujeres no han podido escribirla,

la han escrito los hombres, los generales, han sido los hombres,

los presidentes, los jefes de estado.

No ha habido más que Napoleones,

o Stalins, y esta es la verdad.

Con una visión feminista

escribiríamos la historia de otra manera.

-Si la política hubiera estado dirigida

por mujeres desde hace mucho tiempo,

ahora tampoco está dirigida por mujeres,

tampoco lo está,

seguramente habrían cambiado más cosas.

Lo que espero es que nosotras

hubiéramos dado la bienvenida a los hombres de una manera distinta,

pero si hablamos de que la política hubiera estado dirigida por mujeres,

empezamos mal.

La política tendría que haber estado dirigida

por mujeres y por hombres.

-Yo recuerdo perfectamente la gran noticia

que fue la primera fiscal española,

la primera juez española, y luego era muy difícil

para una mujer ir promocionando.

Cuando yo llego al de periodismo,

me pasaba el día rodeada de hombres.

Yo estoy harta de viajar con los reyes Juan Carlos y Sofía,

con todos los presidentes de España,

y yo era la única mujer, al principio,

la única mujer con 10 o 30 hombres,

pero ahora ya no, ahora muchas veces somos más mujeres.

Tú vas al Congreso de Diputados y los periodistas somos más mujeres

que hombres. Han cambiado muchísimas cosas.

La primera vez que hice una información,

yo quería hacer sociedad y, mi jefe, Manu Leguineche me dijo:

"Hay una rueda de prensa con el gobernador del Banco de España".

"Es un almuerzo, y como serás la única periodista,

te van a poner a su derecha, y te vas a enterar de más cosas

antes de que llegue el turno de preguntas".

Efectivamente, la única mujer,

y estuve hablando con el gobernador

hasta que llegó el turno de preguntas.

Cuando ahora me dicen que todavía se restringe mucho el papel de la mujer

en el mundo laboral, digo:

"Efectivamente, pero no sabéis el paso gigante que se ha dado".

-Ser la primera directora del Aeropuerto Adolfo Suárez

Madrid-Barajas evidentemente es un orgullo.

Que las cosas sean más complicadas en el mundo profesional

por ser mujer, me lo he empezado a plantear ahora.

Es verdad que cuando vas a reuniones no hay tantas mujeres,

pero yo siempre me sentía muy bien tratada.

Puede haber anécdotas, pero igual que las puede sufrir un hombre.

Desde fuera parece, la tauromaquia en general,

un mundo muy masculino,

pero ¿quiénes son esos referentes femeninos tuyos

en el mundo de los toros?

Para mí, los dos más importantes son Juanita Cruz,

que toreaba a pie, y Conchita Cintrón, que toreaba a caballo.

Para mí, esas dos mujeres tuvieron una sucesión

y una importancia, al igual que sus compañeros en aquella época,

pero en el 36,

cuando estalla la guerra,

prohíben torear a la mujer en España.

¿Durante la guerra? Sí, y después.

Se prohíbe torear a la mujer.

El franquismo prohíbe que la mujer toree,

¿y por qué? ¿Qué razones crees que había?

Dicen que...

asuntos taurinos de aquella época,

que su preocupación

no era que cogiera la mujer o no, sino que un toro

pudiera desnudar a la mujer,

y era bastante más grave

que te desnude que pegarte una cornada.

¿Te imaginas? Sí, sí.

Era más grave un desnudo que una cornada.

Sí, sí.

Entonces, ellas se van a América a torear

y torean con todas las figuras del momento.

Estaban preparadas perfectamente para poder ejercer la profesión.

-Pasamos rápidamente al mundo de los toros, pero desde la barrera.

-Para nosotras no. -Para ustedes no.

-No.

-Este espectáculo de ver torear a una mujer

se remonta a tiempos inmemoriales.

-Quiero presentarles a la Pulga y a la Melitona,

y han corrido todos los encierros desde los últimos... ¿Cuántos años?

-Pues toda la vida, desde que hemos sido jovencitas.

-Tenemos noticia de que la primera mujer retribuida

por colocarse delante de un toro y matarlo, data del siglo XVII.

-¿Delante o detrás de los toros? -Cuando encaja, delante,

y cuando no, nos tendremos que echar a un lado.

-Posteriormente, Nicolasa Escamilla y María Salomé, La Reverte,

alcanzaron notoriedad por su dedicación vocacional

al arte de torear.

-¿Y no les dice nada su familia? -Mi marido me ha dado permiso

para venir hoy, con que no me ha dicho nada.

-¿Y él corre también o no? -Él corre, pero en la cantina,

en los vasos de vino y esas cosas.

-Está todavía cercana a nosotros la popularidad que alcanzó en España

la rejoneadora Conchita Cintrón,

pero no solo en España:

Bette Ford, norteamericana,

deportista, actriz de cine y matadora de toros.

-¿Qué dicen los mozos de Cuéllar cuando ven que ustedes corren?

-Pues todos van a nosotras. -Se enganchan a nosotras

y no quieren a las chicas. -¿Qué le parece?

-¿Qué dice? -Nada, lo que le digo.

-No sé qué va a decir su marido si nos está escuchando.

-¿Mi marido? Pues sí que nos va a escuchar ahora.

¿Qué hora es?

-Las 12 menos 10. -Pues ya está durmiendo,

me está calentando la cama para cuando yo vaya.

-La niña, en brazos de la tradición, espera su oportunidad.

-La política es una cosa de mujeres y de hombres.

Ha sido una cosa de hombres, pero hay muchas facetas de la vida

que han sido cosas de hombres y la política es una más.

Yo creo que, para ser Ministra de Defensa,

considero que tuve muchísima suerte, lo primero,

porque he tenido el puesto más bonito que se puede tener

dentro del Gobierno.

En absoluto sentí que a los militares les costara

ningún tipo de esfuerzo y trabajo

recibir órdenes de una mujer, y es más,

yo creo, y lo he dicho siempre y lo quiero reafirmar,

que las Fuerzas Armadas, seguramente,

hayan sido la institución que antes y mejor se adaptó

a nuestra Constitución desde el año 1978,

y donde los parámetros de igualdad

se viven con absoluta convicción.

Lo he vivido así y lo creo firmemente.

-Cuando empecé a trabajar dirigiendo Interviú

fue un choque de trenes entre lo femenino mío y aquello masculino.

Yo tenía que calzarme los pantalones literales de ser un hombre,

entender por qué ellos reaccionaban cómo reaccionaban, qué sentían,

en qué se frustraban.

Siempre tuve

muy clara la misión que tenía Interviú,

el ADN de la revista...

y la finalidad del reportaje de la mujer que aparecía en portada.

En ese sentido,...

yo me senté con muchas de ellas a hablar, a comentar,

a preparar el reportaje, por tanto, nunca tuve la sensación

de mercadear con su cuerpo, en absoluto.

El caso de Anne Igartiburu, a quien yo adoro, es una mujer maravillosa.

Hablamos mucho de ello, y Anne,

que siempre había tenido esa imagen quizá demasiado dulce,

y yo la conozco, ella tiene una fuerza tan enorme,

tiene tanto dentro, y dijo: "Vale, vamos a hacerlo".

Y lo hizo. Quiero decir que ese punto

de decisión es puro empoderamiento de la mujer, ¿y por qué no?

-Yo, que he estado en el puente de mando de la historia

como presidente del Gobierno, rindo un homenaje individual,

personal,

porque a mí me ha mejorado muchísimo incorporar valores

feministas.

Porque me ha hecho ver las cosas con más sensibilidad,

con una perspectiva menos competitiva,

más solidaria, más de aproximación.

Si a quien mejora más el feminismo es a los hombres,...

porque no hay nada más triste que un hombre machista.

Lo más triste que yo recuerdo de mi juventud es,

que todavía pertenezco a una generación

en la que los chistes machistas

eran moneda común entre nosotros.

Yo lo confieso,

ahora con mis amigos, hoy, es impensable un chiste machista.

Y personalmente, el feminismo me ha hecho...

un hombre mejor.

Cristina, ¿crees que hiciste historia?

Sí, por ser una mujer, porque realmente

no había habido ninguna mujer hasta entonces

que llegara a las metas que yo llegué.

Cuando me despedí de novillera,

toreé 22 novilladas ese año y 60 corridas de toros

ese mismo año que tomé la alternativa, y así sucesivamente,

o sea, que he sido un torero que ha toreado mucho,

pese a que en la mente de algunos

queda algo así como "Sí, pero no".

Yo creo que tuve una historia importante en el mundo del toro,

que pasé por todas las etapas

que tiene que pasar cualquier torero hombre, yo era una mujer,

y eso me valió

todo el éxito y el respeto de mis compañeros.

¿Qué es lo más bonito que te ha dicho un hombre,

uno de los grandes maestros del mundo de los toros?

Cuando tú dijiste

"Ahí me he sentido respetada y admirada

por un gran maestro". Curro Romero,

el día de mi alternativa, me dijo:

"El toreo es acariciar, espero que tengas mucha suerte,

porque las mujeres sabéis hacerlo muy bien".

Con lo cual,

yo creo que eso es... Muchas veces se dice:

"Esto es muy difícil,

a ver si tienes suerte".

Hasta en eso tuvo sensibilidad.

Desde fuera, el mundo de los toros parece machista,

yo quiero que tú me cuentes, desde dentro, tu experiencia personal.

Se habla del mundo del toro que es muy machista,

como de otras profesiones en las que ha predominado el hombre.

Es verdad que todo lo que se vincula al tema fuerza,

valor,

se le atribuye al hombre.

A lo largo de la historia, todo esto ha ido cambiando,

pero ha habido que demostrarlo

y con los logros, con el esfuerzo, el sacrificio de las mujeres

que hemos querido integrarnos en cualquier mundo de hombres,

lo hemos conseguido.

Durante décadas

hubo campos profesionales vetados para las mujeres.

Las científicas eran escasas,

y las que se aventuraban en ese terreno, no podían descuidar

sus labores como madres y amas de casa,

como ilustra esta recreación de la vida de Marie Curie.

-Ya está lista la cena. -¿Qué tenemos para cenar?

-¿No lo ves? Sopa de fideos.

-Sopa de fideos en un vaso de precipitados.

Las Fuerzas Armadas fueron hasta 1988

un campo exclusivamente masculino.

-Queda aprobado un Decreto Ley

que regulará la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas.

Hasta el momento, las únicas mujeres en el Ejército

habían sido las que visitaban a las tropas.

La meteorología también fue tradicionalmente cosa de hombres.

-# Les habla el hombre del tiempo... #

De hombres del tiempo.

-Las temperaturas no sufrirán grandes cambios.

Algunas se atrevieron a elegir estas profesiones

tradicionalmente masculinas, pero ¿tuvieron que pagar un peaje

por ello?

-Siempre me gustaba saber

cómo funcionaban las cosas,

y cuando descubrí la biología molecular,

que consiste en entender

cómo funciona la vida, me pareció fascinante y, desde ese momento

vi clarísimo que eso era mi objetivo.

Creo que la gente de la calle, seguramente puede nombrar

muy pocos científicos si se les pregunta,

y seguramente serán hombres.

Cuando me nombran directora del CNIO

detecto que hay hombres, más mayores que yo,

que tienen problemas con asumir

que una mujer esté por encima de ellos,

que una mujer les pueda decir "Hay que hacer esto o lo otro".

Esto lo detectas, unas veces es sutil y otras no,

lo cual no quiere decir que uno tenga que apocarse por eso,

sino al contrario.

Yo creo que mujeres como yo estamos acostumbradas

a ignorar muchas veces estas cosas y seguir dando pasos adelante.

A mí nunca me han mandado a la cocina,

afortunadamente, ni tampoco he querido ir.

Seguramente los hubiera mandado a ellos a la cocina.

El machismo lo sufrimos casi todos los días,

siempre hay algún pequeño detalle que te recuerda que esto es un mundo

en manos de hombres, y sigue estándolo,

pero la verdad es que la ciencia

está hecha por mujeres,

muchísimas mujeres científicas.

Yo he tenido la fortuna de tener siempre mujeres

que han sido mis referentes científicos.

Yo hice mi tesis doctoral con Margarita Salas,

que es una científica muy importante

de nuestro país en la historia de la Biología Molecular.

Por tanto, he tenido como modelos mujeres que han llegado

a lo más alto, y supongo que eso me ha ayudado

a nunca dudar de mí misma.

Yo creo que hay que luchar todos los días.

Aquí en el CNIO, en el 2012,

iniciamos una oficina de mujer y ciencia.

Todos los meses invitamos a mujeres que son protagonistas

de sus propias vidas, que han llegado a lo más alto:

mujeres en la política, en el mundo de la música,...

Queremos dar referentes a los investigadores e investigadoras

de este centro de que siendo mujer se puede llegar alto.

-Decidí ser Guardia Civil cuando tenía ocho años.

Lo que quería hacer era ayudar a las personas.

Cuando dije en casa que quería ser Guardia Civil,

al principio no fue muy bien recibido por mi madre,

porque le daba un poco de miedo, pero luego está muy orgullosa.

Fui la primera oficial en llegar a Canarias,

luego fui la primera oficial y la primera mujer

en hacer el curso de Especialistas en Montaña,

y la primera mujer al mando de un área de montaña.

Al principio, donde llegábamos, siempre éramos las primeras

y sorprendía mucho más.

Yo siento que siempre hay que estar demostrando.

Siempre. A las oficiales

y a las Guardia Civiles se nos mira mucho,

y eso es muy difícil, o conlleva un nivel de presión alto.

Cuando me presenté en la comandancia de Las Palmas, mi primer destino,

el guardia que estaba de puerta

me pidió la identificación, porque no se creía

que fuera teniente de la Guardia Civil,

me identifiqué y me pidió permiso para sentarse

porque pensaba que nunca vería

a una oficial dentro de esta institución.

-El título de "chica del tiempo"

me gusta, porque eres chica eternamente,

nunca te conviertes en la señora del tiempo.

Comencé como chica del tiempo por accidente.

Buscaban dar un giro, algo diferente, la tele era nueva,

había mucha expectación,

había ganas de hacer las cosas diferente, y esa fue mi oportunidad.

No fue fácil

porque había un mapa gris, con un señor gris, con un traje gris,

que utilizaba terminología muy apropiada,

muy técnica,

que es lo que tenía que ser, y yo llegué allí

rompiendo un poco esos cánones. Costó un poco, no fue fácil.

No hubo una estrategia de hacer nada diferente,

en mi caso fue supervivencia, porque...

Cuento una anécdota muy rápida:

yo no entendía nada,

me pasé la primera semana con diccionario al lado,

traduciendo todas aquellas palabrejas que no podía entender,

y a la semana comprendí que si se acercaba un centro

de bajas presiones que iba a dejar precipitaciones

en el cuadrante noroccidental, era que "Va a llover en Galicia".

Y luego le busqué un sitio práctico,

y en lugar de decir que va a llover en Galicia decía:

"Los que nos ven desde Galicia,

mañana no lavéis la ropa, ni el coche".

Gracias a Dios, en los 90 no había redes sociales,

no había Internet, y digo gracias a Dios,

tranquilamente, porque es verdad,

me consta que durante los primeros dos o tres años, cuatro incluso,

llegaron varias cartas muy formales a la dirección de informativos

de Antena 3

que pedían que me echaran, pedían mi despido

o que me quitaran de la pantalla porque estaba profanando

la información meteorológica.

Estaba utilizando unos términos

que no eran los apropiados

y llegaron a decirme que no sonriera porque no estaba bien sonreír.

-Que haya mundos de hombres o de mujeres no es bueno.

Yo creo que todos seríamos más felices, hombres y mujeres,

si no hubiera estos estereotipos, si realmente se facilitara

para que independientemente del sexo de cada uno,

pudiera hacer lo que quisiera, llegar donde quisiera.

-El cambio ha sido para bien,

las mujeres hemos traído muchos cambios buenos a la Guardia Civil.

-Existen muchos prejuicios todavía en los que las mujeres

no pueden acceder a trabajos en los que cultural o socialmente

parece que están asignados a un género u otro,

pero estamos todos capacitados.

Hablamos mucho de las mujeres, pero conocí a un hombre joven

que sufre muchísimo acoso y es marginado

porque es matrona

y ninguna de las parturientas quiere que le atiendan.

-Hay muy poquitos chicos comadrones.

Cuando estaba estudiando, el 95 por ciento de los estudiantes

eran chicas y, realmente, los estudiantes masculinos

eran un porcentaje muy pequeño.

Yo soy un hombre en un mundo de mujeres.

Casi todos los días me confunden con un enfermero, celador,

porque la figura del comadrón

no la tienen,

con lo cual, cuando llego yo a la sala de partos, hay mucha confusión.

Hay miradas raras

por parte de algunos acompañantes, pero la paciente es la que decide.

Y si la paciente quiere seguir adelante,

el acompañante no puede decir que no,

con lo cual sí que me he encontrado en algunas ocasiones

con algunas miradas raras de decir "¿Qué le va a hacer a mi mujer?".

Pero tengo que estar para asistirla.

Estoy superorgulloso de poder ayudar a las pacientes a dar a luz.

Cuando toreabas, ¿cuáles eran las dificultades exactamente?

Las dificultades, primero, las propias de la profesión,

porque es tremendamente exigente para un hombre

y para una mujer, y lo que yo he vivido,

que eran todos los años 90, la mujer tenía la libertad

de poder torear donde quisiera, como quisiera.

Es verdad

que existen las rencillas dentro del propio sistema

y que algunos no quisieron torear conmigo, pero hubo muchos...

Pero aquellos que se negaban a torear contigo, ¿qué te decían?

Algunos lo han dicho públicamente,

y es muy respetable: que ellos no podían ver a una mujer torear,

no les entraba dentro de su organigrama de vida.

¿Me estás diciendo que respetas esa opinión?

Yo respeto todas las opiniones, ¿cómo no voy a respetar esa?

Que yo no la comparta es otra cosa.

Pero es infravalorarte a ti.

Es creer que una mujer no puede hacer lo mismo que el hombre.

Lo que crea él es una cosa, lo que yo demuestre es otra,

y como yo lo demostré. Y aun así,

al cabo de esos tres, cuatro años de matadora, con el título,

no quisieron, no cambió la cosa para ellos.

Pero no pasa nada, yo toreaba con otros.

Es decir, no me condicionaron tres personas

mi carrera profesional.

¿El público fue muy crítico,

más difícil que esos compañeros que se negaban a torear contigo?

Al público y la prensa yo siempre la he tenido de mi parte,

había algunas voces que había que escucharlas

y yo me tuve que hacer una coraza.

¿Qué es lo más fuerte que te han dicho?

Lo más fuerte me lo ha dicho una mujer, "que me fuera a fregar".

¿Qué me estás contando?

Y para mí me hizo más daño

que me diga eso una mujer

que te diga otra cosa un hombre. Supongo

que no sería del grupo de aquellas mujeres que le tiraban

la ropa interior a Jesulín.

Pues igual sí, igual sí. Pues igual sí.

Por eso, fíjate qué preocupación tengo.

(RÍEN)

-Yo creo que las mujeres, con relación a las mujeres,

son igual de amigas o de enemigas que los hombres.

Yo, a lo largo de mi carrera profesional y política,

he tenido muchísimas compañeras que son grandes amigas

y muchos compañeros que son grandes amigos,

y también he tenido opositores hombres y opositores mujeres.

He sufrido muchos ataques en el ámbito político

que no hubiese sufrido si no hubiese sido mujer,

de eso soy muy consciente y, fundamentalmente,

ataques de tipo personal en el ámbito político,

que de no haber sido mujer no se habrían producido,

porque habrían sido ataques solo ideológicos o de otro tipo,

y ves que se producen menos cuando se trata de hombres.

A un hombre nunca le hubieran llamado "chacha del PP",

como me llamaron a mí,...

pero yo creo que ese tipo de expresiones definen como machista

o no machista la persona que las hace.

A una mujer,

cuando ejerce el mando o es una persona

con capacidad de liderazgo,

le llaman mandona, y un hombre es un líder.

Si una mujer quiere aspirar

a algo por encima de lo que tiene, es una ambiciosa.

El término ambición, cuando es para un hombre,

tiene un sentido positivo, cuando es para una mujer, es negativo.

-Recuerdo un acto concreto.

Fui invitada a abrir los actos

con motivo del Día Internacional de la Mujer en Burgos,

y fui criticada por colectivos feministas

porque una mujer estuviera dirigiendo Interviú.

A mí me asombraba porque decía: "¿No os dais cuenta

que soy de las vuestras?". Es una cosa un poco extraña.

-Cuando yo he trabajado al frente de una agencia, a veces, lo he visto

y lo he sentido, no todas las mujeres aceptan que otra mujer

les mande.

A los hombres les cuesta, pero también a las mujeres.

-Una de las cosas que recuerdo con más dolor,

a veces cercano a la ira,

es el tratamiento que algunas de mis ministras tuvieron,

y hubo furibundos ataques machistas.

Por eso tengo tanta repugnancia al machismo.

Es moralmente detestable,...

intelectualmente

demuestra una pobreza radical y además,

sobre todo, el hombre machista aún no lo ha descubierto,

pero es infeliz.

Cuando nombré a Carmen Chacón Ministra de Defensa,

mi querida Carmen Chacón, hubo una reacción

de crítica

por oportunismo, porque estaba embarazada, se frivolizó incluso

cómo apareció vestida en un acto importante,

pero si tuviera que elegir momentos de mi tiempo

en la presidencia del Gobierno, uno de ellos

es el día que Carmen Chacón, por primera vez,

una Ministra de Defensa, dice:

"Capitán, mande firmes", en la toma de posesión.

-"Capitán, mande firmes".

-Cristina Sánchez se ha ido de los ruedos, y no precisamente

por miedo a los toros,

delante de los cuales, nunca ha descompuesto la figura.

Cristina, te retiraste muy joven, no estabas contenta del todo,

¿por qué te retiraste?

Yo tuve una época que con la espada

no era regular, tenía que tener una regularidad,

y cuando estás en esa élite

te miran con lupa y da igual ser hombre o mujer.

Yo siempre he dicho que mi gran aliado, afortunadamente,

ha sido el toro, que no entendía de hombre o de mujer.

Cuando salía el toro, ahí estaba yo, y el toro, y es verdad,

si tú vales, lo demuestras y tiras.

Y cuando te retiraste tan joven, después de una vida

de sacrificio, de tantas horas de entrenamiento,

de casi no tener vida, de amigos, de amigas,

¿cómo fue ese cambio de vida?

Tremendo,

pero tremendo de parecer que estás en un abismo,

te van a empujar y vas a caer al vacío.

Pero descubrí muchas cosas,

muchas que hasta ahora no las conocía porque yo,

como había sido tan feliz en mi profesión,

no me había hecho falta nada más.

Empecé a vestir de otra manera, incluso, a sentirme...

no digo que no fuera mujer,

porque yo siempre he guardado mucho mi feminidad,

y eso por encima de todo,

pero sí te pones una coraza para que te respeten,

para que no piense nadie que tú vas a especular

con tu condición de mujer,

eso lo he llevado siempre a rajatabla,

y llega un momento que tú, sin darte cuenta,

te aíslas del mundo y te crees que no existe nada más que eso.

No tengo amigas, no tengo vida social...

Y cuando tengo a mis hijos, empiezo a tener amigas,

y para mí fue todo con 30 años, un descubrimiento de decir:

"Yo creo que tengo una amiga,

voy a quedar a tomar café".

Lo que para cualquiera de los mortales es normal

tener a los 30 amigas, tu pandilla,...

De ahí en adelante fui descubriendo cosas

que no conocía, también muy bonitas,

que no había tenido anteriormente,

pero yo creo que cuando tienes hijos también te cambia la vida

y todo fue muy seguido después de de dejar el toro.

Me casé a los pocos meses, lo hice todo muy rápido

como para tener cosas que hacer y poder...

llenar el hueco que dejó el toro. Pero tú no te imaginas

siendo torera y madre al mismo tiempo.

Pues no, no me lo imagino

porque hace dos años,

cuando se conmemoraban mis 20 años de alternativa,

toreé una corrida de toros benéfica para los niños con cáncer.

Y yo estaba en el campo, entrenaba,

me olvidé un poco de lo que tenía en mi casa

porque tú tienes que estar con tu mente ahí.

Es que no pienso en mis hijos, porque a mí me absorbe tanto esto.

Para una corrida, imagínate, hacer temporada,

estar fuera de casa, los viajes, el entrenamiento.

Yo, sinceramente,

creo que hay un momento en mi carrera profesional,

que es ese momento, en el que yo no tengo mis hijos,

y ahí me puedo dedicar en cuerpo y alma.

-Las mujeres tenemos que elegir,

desgraciadamente,

si queremos ser madres

o queremos ascender en nuestras carreras.

O sea, pasaba cuando yo empezaba, ha seguido sucediendo

y sigue sucediendo todavía ahora.

No fui madre porque tuve que elegir

entre el proyecto vital de ser madre y el de ser Teresa Viejo.

Y me hubiera gustado que la vida me hubiera puesto las cosas

más sencillas.

-Yo no retrasé ser madre

por mi carrera política,

yo fui madre cuando pude serlo y cuando quise serlo.

Es verdad que me hubiera gustado serlo antes, pero no lo hice

por mi carrera política, fueron mis circunstancias vitales.

La política hace que muchos momentos, en determinadas cuestiones

que te gustaría estar con tus hijos, no puedas estar,

porque te roba mucho tiempo familiar, te roba mucha intimidad

para los tuyos y mucha posibilidad de estar con tu hijo.

Si bien es cierto que, como me dijo un día una amiga querida

y a la cual siempre se lo agradeceré,

lo importante es la calidad, no la cantidad.

Es verdad que todavía las mujeres de mi generación

hemos tenido ese complejo de culpa, de no llegar a todo.

Yo nunca he tenido una queja de mi hijo por no estar con él,

la queja me la he hecho yo misma.

-A muchas cosas he renunciado por mi carrera, a muchas cosas.

Yo siempre tengo sentimiento de culpabilidad hacia mi hija, siempre.

Cuando era pequeña era muy complicado, mucho,

porque le costaba entenderlo,

y tengo amigos a los que adoro y no veo nunca.

Esta profesión es como la de los médicos o la de los militares,

que te llevan lejos, o los diplomáticos, que de repente

tienen que estar cinco años fuera de su casa.

Es decir, hay profesiones en las que es duro.

-¿Cuántos millones de mujeres

que nos han precedido no pudieron realizar una vocación

profesional más que...

cuidar a sus hijos, y atender a su marido?

Debo decir que durante el tiempo que fui presidente y ahora,

uno de los temas más frecuentes de conversación en mi familia

es el tema de los derechos de las mujeres y de la igualdad.

Las decisiones importantes las comentaba, por supuesto,

¿cómo no vas a comentar?, con Sonsoles.

Por trasladar alguno de los espacios más privados

o íntimos, una de las cosas que más satisfacción personal

me produce,

es que mis hijas han ido reconociendo

y conociendo las políticas a favor en y defensa

de la igualdad de hombres y mujeres,

de los derechos de las mujeres, de los derechos LGTB,

y uno siente una satisfacción.

La circunstancia son dos hijas

que se sienten muy reconfortadas

de que su padre haya hecho estas políticas.

Un informe revela que el 57 por ciento de las mujeres

ha tenido que renunciar a algún trabajo por la maternidad,

pero hasta principios de los 60, ellas ni siquiera

podían elegir.

-Es obligatorio abandonar el puesto de trabajo,

la fábrica, el taller o la oficina.

La ley te obliga a que todas las mujeres

abandonen el puesto de trabajo cuando se casen.

-Con este acto de amor, de entrega mutua,

las españolas han perdido durante años la plena capacidad civil

de elegir su domicilio, su profesión.

En 1961 se promulga la Ley sobre Derechos Políticos Profesionales

y de Trabajo de la Mujer.

En ella se le reconocen los mismos derechos laborales que al hombre,

excepto en la judicatura de Fuerzas Armadas

y Marino Mercante.

A partir de ese momento, la mujer va incorporándose progresivamente

al mundo laboral, y en 1975

se produce otro hito.

-Mil novecientos setenta y cinco

es, por resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas,

el año internacional de la mujer.

-Las mujeres que trabajan son más dueñas de ellas mismas,

pueden comprarse más caprichos y no tener que pedírselo al marido.

Para mí, encuentro que es estupendo que las mujeres trabajen.

En los años 80, la tasa de actividad femenina

crece por encima del 30 por ciento

y, en la actualidad, 45 de cada 100 ocupados en España

son mujeres.

Y tu marido siempre ha entendido tu carrera.

Ser el marido de una española torera famosa

lo ha llevado siempre bien.

Sí, mi marido tiene muy bien amueblada la cabeza,

lo entiende perfectamente. Él era del toro,

era banderillero cuando nos conocimos,

él toreó conmigo en mi cuadrilla y todo,

y entiende perfectamente la profesión.

También la persona que hay a tu lado tiene que entender,

porque yo no termino de ser una mujer al uso, al final

tengo siempre 20 000 historias, me meto en 20 000 cosas.

Yo soy libre de hacer lo que quiero.

Lo he hecho desde los 12 años y quiero seguir haciéndolo,

porque al final, como mujer y como ser humano,

es como te realizas. Y en mi casa

todos hacemos lo mismo, todos, pero de verdad lo digo,

no para quedar bien, porque todo el que me conoce lo sabe.

Si yo tengo que cortar las arizónicas, yo las corto.

Si mi marido tiene que tender una lavadora, la tiende.

Y mis hijos igual, y eso es una cuestión de educación.

Por mi propia experiencia, sí.

Mis hijos, cuando llegaba alguna amiga, me decían:

"¿Ella es torero, mamá?". "No, cariño,

no torea, no todas las mujeres torean".

Se pensaba que era una cosa natural.

Al final, es una cuestión de educación.

Si queremos la igualdad, que venga desde la educación,

desde casa. Es el único secreto.

-Sí, es todo un problema absolutamente educacional.

Por ejemplo, en mi casa no cocino mucho, procuro contribuir,

participar en otras tareas.

Una de mis vocaciones no es la gastronomía,

debo reconocer que, siempre me lo critican,

que me da igual comer una cosa que otra,

pero no, en mi familia,

el que menos cocine soy yo,

pero Sonsoles y yo

tenemos un equilibrio bastante razonable.

Todavía me da un poco de rubor decirlo, pero...

esto es un pequeño homenaje a Sonsoles,

tengo un amor indudable desde los 21 años,

tengo 58, y me siento con la misma

vocación de amar

y con la misma intensidad,

porque además creo muchísimo en la pareja,

creo que es lo que nos humaniza porque es un, supone un deber

cotidiano, diario, continuo, de saber dar y recibir.

Y ahora, además, todavía más, desde que afortunadamente

tengo más tiempo una vez que dejé la Presidencia del Gobierno,

eso ha hecho en muchos casos enriquecer

nuestra vivencia de pareja de manera satisfactoria.

¿Y tus dos hijos ya saben qué quieren ser?

Mira que si te sale torero. Tú encantada, ¿no?

Yo no, qué va.

Tengo uno con 18 y otro con 15.

El mayor, creo que Dios me ha dicho:

"Ahora vas a sufrir como sufrieron tus padres".

El mayor boxea, y profesionalmente.

Está pirado como la madre.

Y el pequeño quiere ser piloto.

Lo tiene superclaro.

Uy, ahora te acordarás de tu madre. Sí, mucho.

Que durante un tiempo,

cuando empezaste a querer dedicarte a los toros,

dejó de hablarte, tengo entendido.

Yo la comprendo, y luego mi madre se portó fenomenal, era normal,

era lógico que... con 13, 14 años

digas que te quieres dedicar al toro

y tus padres quieren otra cosa para ti,

es normal, yo lo entiendo.

Mi madre se portó fenomenal,

siempre a la sombra, pero siempre conmigo.

Luego lo terminó comprendiendo. Y yo, lo de mi hijo, vamos,

le dejo total libertad para que hagan lo que ellos sientan,

lo que ellos quieren.

Yo jamás privaría a un hijo,

les doy libertad para que sean ellos mismos.

-En mi casa siempre se ha vivido de manera

muy fuerte el deseo de libertad

y nos han educado en un ámbito

de respetar lo que piensa el otro y de tener sentido

de la responsabilidad.

Y eso nos ha marcado mucho a los tres hermanos.

Yo he sido la única que me he dedicado a la política,

pero tengo que decir que mis padres nunca lo quisieron,

siempre me decían: "Te van a matar, no te dediques a ello,

que la gente se dedica a insultar,

que no hay un juego político limpio, que eso no existe".

Bueno, pues en muchas cosas llevaban razón.

No me arrepiento de haberme dedicado a la política.

Quizá me pueda arrepentir de temas en concreto.

Cuando una lo pasa mal,

o bien, dice:

Si no hubiera hecho esto, me habría ido mejor".

"Si no me hubiera peleado tanto, me habría ido mejor".

"Si no hubiera puesto tanto la cara, me la habrían partido menos".

Y seguramente, si hoy me dedicara a la política,

volvería a hacerlo igual de mal o igual de bien

y volvería a cometer los mismos errores,

entre los cuales, está el haber antepuesto

siempre el interés de lo que yo creía

que tenía que ser el interés general sobre el mío propio,

pero me gustaría ser un referente para cualquier hombre o mujer joven

que se quisiera dedicar a la política, no solo para una mujer.

Es curioso porque has dicho, a lo largo de la conversación,

siempre lo de "Soy torero, soy torero".

Ahora que estamos en la era del lenguaje inclusivo,

¿no te sale más decir "soy torera"?

No.

¿Por qué? ¿Por qué me va a salir decirlo?

Porque eres mujer.

Mira, cuando me llamaban "torera"

lo hacían en un tono despectivo algunas veces.

Ah, pero eso es otra cosa. Y la palabra es "torero",

igual que "periodista". ¿Eres periodista o "periodisto"?

Pero es que hay términos...

Torera, eres una mujer torera.

A mí me dicen siempre "maestra".

En vez de maestro me llaman maestra, y yo no digo...

Incluso el que me llama torera,

ahora a estas alturas fíjate tú, estoy curada de espanto.

Por eso. Digo con la perspectiva del tiempo.

Para mí, la palabra "torero" es muy importante y es sagrada.

Para mí encierra tantas cosas desde pequeña, es...

Es que torera para mí es una chaquetilla,

a mí no me gusta que me llamen torera.

Fíjate, qué cosa.

Entonces, lo de las cuotas, desde luego,

si estaremos de acuerdo todos, mujeres, hombres,

feministas, machistas, todos, es que en el mundo de los toros

no podría haber mujeres por cuota.

Yo creo que hay que dar libertad al ser humano para que al final

haga lo que quiera. Sí, por supuesto.

¿Por qué lo de las cuotas?

Si en un momento dado puede haber más mujeres que hombres,

¿por qué tiene que haber los mismos hombres que mujeres?

¿Por qué tiene que haber las mismas mujeres que hombres?

No lo entiendo.

Yo quiero que las mujeres tengamos los mismos derechos

y oportunidades, pero no quiero que a los hombres les quiten

los derechos para que me los den a mí.

Yo quiero caminar de la mano con el hombre porque a mí me ha ido bien.

-La paridad, las medidas que establecen cuotas,

son medidas activas

de discriminación positiva

que es la palanca más eficaz,

directa y clara para que la igualdad se abra camino.

Cuando hice el Gobierno paritario, cuando nombré

a María Teresa Fernández de la Vega vicepresidenta,

ya había un gran deseo de...

que ese tiempo... fuera un paso

cualitativo, un paso cualitativo en la democracia.

Fue todo un mensaje.

Y digo con satisfacción que esa ley

que en principio fue controvertida, fue una ley que al final

tuvo un gran respaldo social y me alegro extraordinariamente,

creo firmemente en el establecimiento de cuotas

obligatorias de representación para las mujeres.

-Estoy absolutamente en contra de las cuotas

y hay muchas mujeres feministas que me lo han recriminado.

Me sentiría mal si yo fuera cuota.

Creo que estoy donde estoy y que me contratan donde me contratan

porque creen que yo valgo.

Un ejemplo.

A mí me dijo un día un dirigente regional, hace unos años,

cuando empezaron con las cuotas en las listas, que tenían tres y dos,

y me decía: "Tengo un problema muy serio, porque en tal provincia

tengo cuatro mujeres magníficas,

cuatro, voy a tener que sacrificar a una de ellas

para poner a un pazguato".

"Y en esta otra provincia no tengo a ninguna mujer

y voy a tener que poner a dos mujeres pazguatas

y, sin embargo, dos personas,

hombres, de mucha valía, no van a poder estar presentadas".

-La paridad

puede favorecer a la mujer,

pero también puede ser condescendiente con ella.

Aquí hay dos vertientes de la historia.

Algunas mujeres piensan que la paridad permite que mujeres

tan capaces o incapaces como los hombres puedan estar

en puestos políticos, o de cualquier tipo,

y mujeres que piensan que no quieren que solo por el hecho de ser mujer,

sin tener en cuenta otras características de su personalidad,

las designen para un puesto, y quieren serlo

por sus propios méritos, con independencia del género.

Y aquí, las mujeres nos dividimos en dos,

nos dividimos en tantas como somos,

pero no hay uniformidad a la hora de verlo.

Es lo que yo creo, porque si nos vamos al otro lado,

hay una parte que hubiera salido perjudicada.

Yo soy madre de un chico,

y quiero para mi hijo las mismas oportunidades que quiero para mí.

-En el aeropuerto, en cuanto a puestos directivos,

somos un 50 por ciento de mujeres prácticamente.

Es verdad que hay determinados colectivos

que tradicionalmente son más masculinos, como los bomberos

o mantenimiento,

pero actualmente, en la red de aeropuertos de AENA,

más las participaciones que tenemos en el extranjero,

aproximadamente un 25 % de los directores somos mujeres.

Afortunadamente, yo trabajo en una empresa

en la que la igualdad es del 100 %, pero hay muchos sectores

en los que las mujeres seguramente no estén equiparadas.

-Recuerdo que el primer programa

de radio que dirigí, el subdirector era una mujer,

y cuando estábamos planificando el equipo, dije:

"Eh, que nos falta cuota", pero faltaba cuota masculina.

Porque no podemos caer en la tendencia masculina.

Hay una figura que habla de eso,

de cómo los hombres,

está tipificado en el comportamiento de psicología social,

que son los que han tenido el poder,

tienden a rodearse y reunir hombres,

aunque su cualidad profesional no sea la idónea

y aunque sus aptitudes no sean las adecuadas,

solo por el hecho de que están acostumbrados a ser hombres.

No podemos caer las mujeres en eso.

Y hoy día,

¿cómo está la situación para las mujeres?

Las chicas jóvenes ¿quieren ser toreras?

Hay chicas.

En todas las escuelas hay mujeres, hay escuelas por toda España.

Yo lo único que les diría es que,

si realmente tienen vocación,

esta profesión para mí ha sido la más bonita,

la que más me ha dado, con la que más he disfrutado,

con la que más miedo he pasado, divertido

y emocionado.

Yo creo que tienes que dedicarte

en cuerpo y alma, pero creo que como en todo en la vida.

A lo que te quieras dedicar desde pequeño y quieras formar

y forjar tu futuro, al final

tiene el esfuerzo, el sacrificio, la capacidad de superación

la tienes que tener cada día que te levantes presente.

Hablando de futuro, ¿por qué no nos dejas

un deseo para ese futuro?

A mí me gustaría que la mujer fuera libre,

que nos dejen ser libres.

Y, sobre todo, que podamos ser libres junto al hombre,

que sería lo más importante.

-Las medidas que tomé, las tomé para mis hijas

y todas las mujeres,

por que no sientan nunca la sensación

de que alguien, por ser mujer, las minusvaloran.

-Yo espero que las mujeres, de aquí a unos años, sigan avanzando

y que nadie me tenga que preguntar qué hace una mujer

en un mundo de hombres o cómo se siente una mujer

en un mundo de hombres o que me diga si me gustan las cuotas,

porque habrán desaparecido.

-Yo quiero que los medios periodísticos estén gestionados

por compañeros y compañeras.

La credibilidad no está en una voz femenina o masculina,

está en tu ejercicio profesional,

y este ejercicio profesional depende del ser humano,

no de que seas hombre o mujer. Esto va de cooperar.

-Lo que yo quiero para las mujeres,

que es lo que quiero para mí, para las jóvenes y niñas de hoy,

es que tengan las mismas oportunidades que tienen los hombres

y que puedan decidir sobre su propio destino,

y que no haya un hombre o una mujer que les diga cómo tienen que pensar.

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Retratos con alma - Programa 14

01 jul 2019

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Isabel Gemio entrevista a la torera Cristina Sánchez, primera matadora de toros que salió a hombros de Las Ventas. Descubre cómo es ser mujer en un mundo fundamentalmente masculino.
También intervienen: María Dolores de Cospedal(exministra de Defensa y exsecretaria general del PP); Silvia Gil (comandante de la Guardia Civil);José Luis Rodríguez Zapatero (expresidente del Gobierno); Pilar Cernuda (escritora y periodista);Elena Mayoral (directora del aeropuerto Adolfo Suárez- Madrid Barajas); Teresa Viejo (escritora y periodista); Minerva Piquero (presentadora de TV); y Roberto Ortiz (matrona).

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