Retratos con alma La 1

Retratos con alma

Lunes a las 23.55 horas

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No recomendado para menores de 12 años Retratos con alma - Programa 13 - ver ahora
Transcripción completa

Una de las alumnas de la academia trata de ocultar su embarazo.

En una época en la que ser madre soltera era una deshonra,

Flavia debe tomar la decisión más difícil de su vida.

Han pasado 100 años, nuestra sociedad ha cambiado

y, con ella, la maternidad.

(Sintonía de "Retratos con alma")

Es un trabajo a tiempo completo,

no remunerado y que no cotiza en la Seguridad Social

y, sin embargo, para muchas es el mejor trabajo del mundo:

ser madre.

Gemma Cuervo y Cayetana Guillén, madre e hija, ambas actrices

dentro de una de las sagas interpretativas más importantes

de nuestro país, nos contarán,

a través del alma de sus retratos y gracias a otros testimonios,

qué significa ser madre hoy.

-A mí en la vida nada me ha cambiado como ser madre, nada.

-El acto de parir me parece la cosa más brutal, más salvaje y más animal

con la que yo me he encontrado.

-Mi madre era una persona extraordinariamente bondadosa

y positiva, una persona que vivió siempre para los demás.

-Cuando llevé a mi hijo al Congreso, no imaginé

que se fuera a hacer un escándalo con eso.

-Yo creo que no he sentido ninguna emoción

que palpitase todos los días en mí,

con la que mi madre palpita en mi corazón.

Gemma, Cayetana,

bienvenidas.

Muchísimas gracias. Qué alegría veros a las dos.

Muchísimas gracias, Isabel. El papel de madre

¿es el más difícil de vuestras vidas?

El más difícil, el más difícil.

Bueno, todos son difíciles,

pero el de esposa también, el de hermana, el de hija, el de...

Todos son difíciles,

pero no me lo ha puesto muy difícil Cayetana.

Creo que es de los más difíciles, porque te genera

todo el rato contradicciones, sentimientos positivos, negativos,

y hay que conciliarlo con otras muchas cosas.

Y ser buena madre

y buena profesional, eso ya es el súmmum, ¿no?

A mí no me ha resultado excesivamente difícil

porque no tenía ese enganche de decir

"Si los dejo con los abuelos...".

No, pues los dejo. Teníamos a los tíos abuelos

para estar cuidándoles cuando yo no podía hacerlo

y cuando Fernando tampoco.

No han sido una carga para mí

al comprender que tenían que ayudar,

en horarios... No han llorado,

no han gritado, lo han entendido. No hay traumas

por nuestra parte. No hay traumas,

hemos sido unos niños felices,

con todo el plano emocional muy cubierto,

mis padres nos han querido con locura

y, por algún motivo, hemos sabido entender las ausencias.

Y yo lo he puesto mucho más en su lugar cuando he sido madre.

El embarazo se vive distinto

con 27 que con 40, se vive distinto.

Creo que ahora lo estoy saboreando más.

Eres un poco pardillo con 27 años, tienes mucha ilusión,

pero estás...

Todo te asusta.

Después de la primera semana de ser madre,

llamé a mi madre y le dije: "Gracias",

porque tardé una semana en darme cuenta de la entrega

y sacrificio que supone.

La verdad que me he visto repitiendo un montón de cosas

que me decía mi madre cuando era pequeña.

De mis hijas aprendo todos los días, por ejemplo cómo hablan ahora mismo

los niños,

cuando me dicen: "Mamá, 'next'". Significa "lo siguiente".

Y aprendo todos los días esa frescura.

Y al final, lo que ha pasado con mi maternidad

y con el tiempo, es que he aprendido

no solo a entender a mis hijas, sino a entender a mi madre.

-Yo a mi madre siempre la llame de usted.

El discurso ternurista...

no lo puedo aplicar

a la palabra madre, aunque...

yo tenía...

Creo que tenía un amor obsesivo por mi madre,

porque soñaba que la llamaba y no me oía.

Esto, a una persona, que le hablas de usted, como que no pega mucho,

pero sí,

no le llamaba madre, le llamaba mamá, pero mamá usted.

Mi madre pertenecía a un matriarcado,

y mi familia materna

estaba formada por mujeres,

las hermanas de mi madre y mi abuela.

Yo lo llamaba la casa de Bernarda Alba.

Mujeres herméticas,...

mujeres ásperas,

mujeres...

muy duras, muy duras.

Yo,... de la madre

y de la abuela materna, me reconozco

en detalles que seguramente

nunca hubiera querido tener. La abuela era así,

mi madre era así y yo... soy así.

-Vivíamos en un pueblo de Albacete pequeño y teníamos tienda,

de manera que mi padre era el tendero,

pero mi madre le ayudaba,

y yo también. Cuando yo tenía

nueve años,...

me llevaron a un internado de los jesuitas en Alicante.

Yo veía a mis padres cada tres meses.

Recuerdo que lloraba en la ducha para que no se me notase

que había llorado.

Alguna vez he dicho que prefería que mis hijos

fueran analfabetos, a que tuvieran que pasar

por aquella experiencia que yo pasé,

sin embargo, he sabido que mi madre

lloraba más que yo.

Y recuerdo cómo me quería y cómo me decía:

"Mira, hijo, nadie en la vida te va a querer como yo".

Mi madre murió cuando yo tenía 16 años

recién cumplidos,

y no ha pasado ni un solo día

en que no la tenga presente en mi vida,

en mis recuerdos, en mi cariño.

Mi madre

vive en mí del modo más fuerte

que se puede vivir.

-Mi infancia fue increíble,

yo la recuerdo con muchísima felicidad,

me lo pasaba genial, con mi madre, todos sus amigos,

que eran personas supercreativas, hacíamos unos planes increíbles,

íbamos a la Costa Brava, luego todos se juntaban para cantar,

tocar la guitarra con mi padre y Antonio Miró.

Mi madre era supercariñosa, siempre me daba muchísimos besos,

me cantaba canciones especiales que se inventaba para mí

con nombres raros.

-Somos un poco niñatas, Miranda y yo.

-Somos niñatas.

Yo tengo todas tus características

positivas y negativas,

pero que negativas son pocas y positivas son muchísimas.

Me gusta dibujar,

la manera de ver la vida, todo esto idéntico a ti,

es que soy idéntica a ti.

-Yo veo que tienes

mucha personalidad, me parece que has bebido

de las influencias... aquello que decías de los colores,

pero luego me parece que tienes un mundo propio increíble.

-Sobre todo, sobre todo, manera de ver la vida,

ser "forever" Peter Pan,

vivir en el planeta de Nunca Jamás,

y no sé, la verdad es que estoy superagradecida

de tener esta madre.

-Mi madre era una persona extraordinariamente bondadosa

y extraordinariamente positiva.

Yo no le oí hablar mal nunca de ninguna persona

ni le vi nunca

lamentarse por una mala situación.

Es decir, intentaba...

vivir la vida muy hacia delante.

Incluso, en sus últimos momentos en su enfermedad,

que fue una enfermedad larga,...

rezumaba optimismo.

Su mayor felicidad era hacer feliz a la gente.

Lo cierto es que yo viví su enfermedad,

que duró más de dos años, de forma muy intensa.

Viví al mismo tiempo la preparación de la oposición...

y el final de mi madre.

Sentí su desaparición con un profundísimo dolor.

Mi madre representó lo máximo que yo he tenido en mi vida.

-La ranita ha dicho sí. Enhorabuena, es usted mamá.

(Llantos de bebé)

-"Un niño acaba de nacer".

"Con él se abre un amplio camino de sueños y esperanzas".

-¿Qué es ser madre? -Ser madre es una cosa muy grande.

En los años 60, en España, las mujeres tenían tres hijos

de media, frente al hijo único predominante en la actualidad.

En la década siguiente, el nuestro era el país de Europa

con mayor fecundidad, pero en 2017 pasó a tener el índice más bajo.

En 1975, la edad media de las progenitoras

rondaba los 27 años, y hoy está cerca de los 35.

En esto de la maternidad las cosas han cambiado mucho,

pero lo que seguro que no ha cambiado es el amor de madre.

-Estos son mis hijos. Unos chicos estupendos, ¿verdad?

Naturalmente, no porque lo diga yo, que soy su madre,

sino porque de verdad es una gloria verlos tan jóvenes,

tan vivos y guapos.

# Madre mía, diosa de lo que te quiero,

# yo te adoro y te venero y mi cante es para ti.

# Y si es que gano dinero,

# te compraré aquel sombrero

# que de niño te ofrecí. #

Gemma, ¿y estaba bien visto que una mujer entonces

dejara los niños pequeños y siguiera trabajando?

Eso no era común. Lo hicimos común.

Era necesario y lo hicimos común

unas cuantas, unas cuantitas solo,

no todas, no todas.

¿Y te sentiste criticada alguna vez?

Yo no lo oí.

(RÍE)

Pero eso tiene mucha importancia, Isabel.

Ella no lo oyó porque ella vive con la mejor voluntad,

pero gracias a ellas, se ha dignificado nuestra profesión.

Gracias a ellas se ha tomado en serio y se ha dignificado

por su actitud y por su forma de vivir.

Pero quizás, las madres que se dedican al mundo artístico

no son representativas de la mayoría.

Somos más libres, porque el conocimiento da libertad.

Evidentemente estaría bueno.

Además, era una generación con un activismo cultural profundo,

porque al estar en plena dictadura,

estrenaban a los autores prohibidos,

formaban compañías, pero en vez de hacer comedias de Jardiel Poncela,

que podía haber sido, hacían a Sartre, a Camus, se arriesgaban.

Era un activismo cultural por sacar a España del blanco y negro

y porque su público respirara y reflexionara,

que tiene mucho valor.

Y no es amor de hija. No es amor de hija,

es de verdad mi vida. Mi madre es muy feminista

porque el momento en que ella tuvo que desarrollar

su vida... era mucho más complicado.

Pero yo respeto mucho al hombre.

Soy feminista, pero queriéndoles mucho, que os quiero a todos.

(RÍEN)

Pero ella tenía que tener autorización de mi padre

para comprar una lavadora, y eso no se olvida.

Desde mi punto de vista,

yo me paso la vida reivindicando los derechos y libertades

que mi generación ha heredado de la suya,

porque debió ser muy complicado.

Antes, ser madre

suponía la anulación personal,

porque tú dejabas de tener sentido por ti misma

y empezabas a tenerlo con respecto a los niños,

y eso es algo que afortunadamente

ha ido cambiando a lo largo de los años.

Creo que eso se debe en gran parte, a todas las madres

que nos han dicho, como a mí me decía mi madre:

"Lo más importante es que tú seas independiente".

Es la que yo estoy incorporando en la formación de mis hijas

"Tenéis que ser independientes",

porque la independencia es lo único que te asegura la libertad,

y la libertad te asegura la autonomía.

-A mi madre le hubiese gustado

ser universitaria, tenía una enorme curiosidad intelectual.

Yo creo que su gran vocación hubiese sido Filosofía y Letras.

No pudo ser, no había hecho el Bachillerato,

había tenido la oportunidad de aprender francés,

lo hablaba muy bien,

y leía mucha literatura,

pero su ocupación fundamental era su casa y sus hijos.

Fue una persona, como muchas madres de su época,

que vivió para los demás, fundamentalmente para nosotros.

-Mi madre murió embarazada.

A mí me avisan que mi madre está mal,

acabo de cumplir 16 años,

y me lleva mi tío Enrique desde Alicante.

Al llegar le doy un beso a mi madre ya muerta, veo que está fría,

y cuando entré al baño, en mi casa, encontré unas cortinas

que ella había puesto a lavar antes de que la llevaran al hospital.

El agua se había perdido, las cortinas habían quedado

con un cerco de suciedad en la bañera,

me arrodillé y lo limpié,

las colgué, como un homenaje a mi madre,

que no le hubiera gustado

que nadie viese que las cortinas estaban sin lavar

y en la bañera de la casa.

No tiene nada que ver la libertad con la que viven mis hijas

y la libertad que tenían entonces.

Las mujeres de hoy tienen muchísimas más oportunidades

que tuvo mi madre y muchísimas más que tuvo mi abuela.

Antes, las madres lo eran a tiempo completo,

pero ahora ese papel lo desempeñan las abuelas.

Cuatro de cada 10 cuida cada día de sus nietos,

y el 22 por ciento

de ellas lo hace durante más de siete horas al día.

-Las abuelas han sido durante la crisis económica

quienes se han encargado de sus nietos.

Esto es algo que no se nos puede olvidar.

Esta crisis ha pesado sobre los abuelos, abuelas y abuelos,

pero hay más abuelas que abuelos. Yo tuve dos abuelas muy diferentes

entre sí. La abuela materna,

la matriarca de Bernarda Alba,

era una mujer...

bastante rígida,

aunque nos adoraba a los nietos, pero muy rígida.

Teníamos que ir con las manos en los bolsillos

para no mancharle las paredes.

En cambio, la otra abuela,

era permisiva, muy permisiva.

Recuerdo que cuando yo llevaba minifalda, le encantaba.

No tenía nada que ver con las mujeres de su época.

Yo, sin embargo, estaba más próxima a la otra, a la dura.

-Mi abuela Juana Antonia,

porque a mi otra abuela no la conocí,

era una mujer muy inteligente,

muy capaz, muy astuta.

Regentaba una posada del pueblo

y dedicó toda su vida a hacer camas y comidas.

Me emociona todavía recordar.

Ella me decía: "Yo apenas sé leer ni escribir,

pero después de haber visto pasar por mi vida tanta gente,

de haber hecho de comer para tanta gente,

te tengo que decir una cosa:

'Los más listos son los que menos comen'".

¿Cómo os definiríais como madres, cómo sois?

Muy completitas. (RÍE)

Como no tengo abuela y tengo una biznieta,

puedo decir lo que me salga del alma.

¿Y tú?

Yo soy una madre muy cariñosa,

muy comprensiva, muy alegre.

A veces un poco pesada,

porque siempre estoy encima del pobre Leo,

porque le quiero achuchar, besar, comer, es un niño adorable, además,

te lo comes, es más rico, ¿verdad? Guapo, por dentro y por fuera.

¿Tú crees que eres más exigente que ella como madre?

No, no, no. No.

No, no. Ni yo era muy exigente,

pero sí no permitía ciertas cosas, había medidas.

Había "hasta aquí sí, hasta aquí sí,

pero han sido buenos, no se pasaban de este "aquí sí".

Si estaban fuera de casa, podríamos haber aprovechado

para todo lo contrario.

Una noche no fui a dormir, no sé qué edad tenía ya, 18 o 19,

Me acuerdo que salí de la casa

donde me había quedado y estaba mi padre en la puerta.

¿Cómo se había enterado?

No lo sé, pero estaba en la puerta. Llamé a todas las madres,

a todas las que tenían hijos.

Y se enteró, pero yo no sé por qué no avisé, porque yo no era de...

Pero mi padre, estaba en la puerta.

Es decir, que controladores hasta un cierto punto.

Hasta cierto punto, libres hasta un cierto punto.

-Yo no soy una madre estricta, yo entiendo que mis hijos

son seres inteligentes y que comprenden ciertas normas.

Yo no soy una persona que limite a mis hijos,

yo les doy libertad y la responsabilidad

para que ellos lo puedan hacer desde chiquititos,

para que tengan autonomía,

algo fundamental para enfrentarse a la vida.

Siempre con las necesidades de cada uno y las distintas edades.

Yo tengo una de 12, una de siete y uno de dos.

No te puedes comunicar de la misma forma con la de 12,

con el de dos ni con la de siete,

aunque la de siete pueda parecer una señora de 73 años,

porque es muy mayor y muy madura.

-Me llamaban "conciliator" porque yo trato de conciliar,

creo mucho en la fórmula de la negociación y de conciliar.

Con mis hijas soy "conciliator" cuando hay que serlo,

pero hay momentos en que tengo que dejar de serlo y sé identificarlos.

Puedes saber muchas cosas, puedes negociar con muchas cosas,

puedes hacer mucha pedagogía para que entiendan

por qué tomas las decisiones que tomas, pero hay momentos

en que eres la mamá y tienen que entender esa relación.

-Yo, educada para ser madre no he sido, para nada, no, no.

Mi manera de tratar a los hijos es bastante distinta.

Yo no soy la que enseña.

Le puedo dar unos consejos, eso sí.

Y otra cosa que me gusta mucho también es que desarrollen

la fantasía.

-No me parece nada loco lo que dices, me parece más loco

quedarse solo con lo superficial.

Yo siempre digo

que no necesito ver para creer, necesito creer para ver.

En Mary Poppins, hay un momento que dice:

"Tu padre no ve más allá de sus narices".

Sabes que le costaba mucho creer en todo este mundo de...

-Nos encanta Mary Poppins.

Nos gusta mucho. -Sí, nos encanta.

-Y Pippi Langstrump. -Pippi Langstrump.

-Mary Poppins y Pippi Langstrump son heroínas.

-Nuestros ídolos, máximo. -Nuestros ídolos.

¿Qué diferencia, Gemma, con respecto a ti como madre de ella,

supongo que ahí sí que hay más diferencias, no?

Creo que ha cambiado el punto de vista

y yo me angustio más de lo que se angustiaba mi madre.

Y me hubiera gustado aprender de ella en eso.

Mi madre me ha dicho: "¿Te vas a sentir culpable por trabajar?".

Que estés llorando teniendo un teatro lleno

y que te dé exactamente igual el teatro lleno,

que te sientas culpable y fuera de lugar.

Los padres somos demasiado obsesivos,

estamos muy encima de los hijos.

A mí no me ha pasado nada por tener independencia y libertad

y no ser una niña sobreprotegida.

Pero ella no sabe que yo tengo unos anteojos impresionantes

y la tenía todo el día así,

mirándola. Yo siempre

sabía dónde estaba, con quién, qué pasaba si no llegaba,

por qué no estaba

y por qué había tardado mucho más de lo debido,

pero no me quejaba ni lo decía, y además no lo confesaba,

era supervisión simplemente.

En mi conciliación

es fundamental mi pareja.

Omar es fundamental, porque él es muy, muy, muy, muy buen padre.

Y sin él, yo no hubiera podido

o hubiera podido hacerlo de otra manera,

no tan bien como he podido gestionar

mi conciliación y mi desarrollo profesional.

Él ha entendido desde el principio muy bien mi profesión,

me apoya a muerte, me sujeta, y es muy buen padre.

Es que es muy buen padre. ¿Esa es otra diferencia?

El padre se involucra mucho con la educación de su hijo,

de tu nieto.

¿Fernando hacía lo mismo con sus hijos?

Fernando se involucraba muchísimo, y sobre todo intelectualmente.

Intelectualmente.

Fernando no dejó escapar ni una coma

para que ellos estuvieran muy bien alimentados

intelectualmente.

-La diferencia entre ser madre antes y ahora es,

que entonces ser madre,

en gran medida, estaba acompañado

de una ausencia en la crianza del padre.

Y hoy, son muchos los padres que se implican

en criar, en educar,

en vivir con los hijos pequeños.

Yo recuerdo a mi padre distanciado

de las labores domésticas de manera casi absoluta.

A mi abuelo, ni te digo.

Sin embargo,

hoy nadie entiende en el ámbito de mis hijos

que uno le diga al otro "tráeme las zapatillas",

si no es porque está enfermo o impedido.

-Yo creo que evoluciona enormemente

en que, lo veo por mis hijos,

que están casados y tienen hijos,

que los niños se empiezan a acostumbrar, a percibir

que paternidad y maternidad no significan funciones

o roles diferentes,

empiezan a ser igualitarios desde pequeños.

Se han acostumbrado a ver que el padre o la madre

les quita los pañales,

les pone la comida o hace su habitación.

-Yo pertenezco a una generación

en la que la mayor parte de las madres de mis amigas

no trabajaban, y los padres sí.

El modelo que yo vi en mi casa es de una madre trabajadora

y de un padre trabajador, pero que hacía cosas en casa.

Nos llevaba a dormir y nos leía cuentos,

y trataba de cocinar, aunque no se le ha dado, muy bien.

Te diré que solía quemar la comida

y, gracias a eso, a mí me encanta la comida quemada.

Aun antes de que se pusiera de moda el término conciliación,

el debate ya estaba en la calle.

-Se le da mucha importancia a la parte materialista, al confort,

a la vivienda, a arreglarlo todo.

Se matan muchas horas trabajando por darles a sus hijos

lo mejor que pueden y, en cambio,

no tienen relaciones ni trato directo con ellos,

y los niños necesitan, sobre todo de pequeños, mucha atención y tiempo,

y esta falta les lleva a esa desunión entre padres e hijos.

-¿Qué hace con el niño pequeño? -Lo tengo en casa.

-¿Por qué no lo lleva a una escuela maternal?

-Porque no la veo apropiada todavía para llevarla a la escuela.

-Atendidos por religiosas, maestras y personal

especializado en puericultura, este centro podía

tomarse como un sustituto del hogar para los pequeños

mientras sus padres trabajan con la tranquilidad

de que lo dejan todo resuelto. -No quiero que mi madre trabaje.

-Si ella quiere, que trabaje. Si nos hace falta, que trabaje.

-Pues no me gusta que se pueda ir fuera de casa,

así cuando llego está en casa.

-Yo creo que es más práctico que trabaje fuera,

sobre todo si lleva pasta a casa, pues mejor, ¿no?

-No, que trabaje en mi casa, pero fuera no.

Ahora se habla mucho de conciliación

cuando esta generación, fíjate cómo lo hacía ya, ¿no?

¿Puedes conciliar, ocuparte de los deberes

de tu hijo y ser una superwoman? Me siento un poco.

Estoy muy orgullosa de mí misma en ese sentido,

pero no dejo de sentirme culpable.

Este año, por primera vez en mi vida,

y contra mi religión, he dicho que no a dos cosas de teatro.

pero lo he hecho porque considero que mi hijo, en sus 12-13 años,

es una edad delicada

y llevaba mucho tiempo estando fuera de casa,

grabando programas de televisión, con funciones, con giras,

y este año

no he querido faltar los fines de semana

por estar un poco cerca, porque me dolía mucho.

Por primera vez he dicho no a algo de trabajo.

¿Te sabe mal que se sienta culpable, Gemma, encima?

Bueno, lo miro

con cierta reserva porque yo, con tanto lío

como he tenido de vida en cuanto a horarios, teatros,

viajes de teatro, combinar televisión,

cine y teatro, y tres hijos,

y Fernando y yo,... llevar la... Fernando Guillén,...

que en paz descanse,...

Te emocionas todavía, con la cantidad de años que ha pasado.

No tantos, que cinco son muy pocos.

Bueno. Cinco años son muy pocos años.

Creí que eran más, perdón. No, va a hacer seis,

en enero ha hecho seis. Doce, trece, catorce,...

Perdón. Sí, seis, es que yo me...

Van a verme en Luisa Fernanda

y van a verme cómo trato de seducir a mi marido,

a Fernando Guillén, vestido de húsar,

mientras riego la albahaca.

(CANTA)

# Señorita que riega la albahaca,

# ¿cuántas hojitas tiene la albahaca? #

A mi marido, creo que le tengo ya bastante seducido,

y de no ser así después de tantos años de matrimonio,

sería un desastre.

Tú trabajaste estando embarazada las tres veces,

trabajabas hasta el último momento,

recién parida te ibas a trabajar,

no sé si Cayetana has hecho lo mismo.

Yo ya he tenido solo uno y yo muchas veces pienso en mi madre,

que es mi gran referente. Embarazada de cada uno de nosotros

ha interpretado personajes heavies.

De estar embarazadísima y tenerme que tirar al suelo.

He tenido tres hijos y puedo decir

que he sido una madre absolutamente dedicada a ellos,

como cualquier otra madre de la clase media española.

Cuando nació mi tercer hijo, una niña que tiene ahora 10 años,

durante todo el embarazo estuve haciendo una larguísima

campaña teatral por toda España, con cuatro obras de repertorio,

durmiendo poco.

Cuando nació mi segundo hijo,...

estuve trabajando hasta el octavo mes de embarazo

y mis compañeros no se lo creían.

Y en mi primer parto,

yo, a los ocho días,

estaba ensayando una obra para televisión junto a Julián Mateos.

A la persona que se ama se le habla,

trata de dársele todo el cariño, toda la ternura.

Esa fue toda mi cuarentena.

Tú vives más estresada que vivía tu madre

con todo lo que ella trabajaba.

Sí, sí. Teniendo solo un hijo

y ella tres. Sí.

Lo gestiono peor.

Hay un dato... Un 57 % de mujeres

renuncian a la maternidad

por ser incompatible con el trabajo.

¿Eso no os parece tremendo?

Me parece tremendo que renuncien,

no hay que renunciar a la maternidad,

hay que compaginar la maternidad con las demás cosas.

Hay que tener muy práctica la cabeza

y decir "Mis horas de trabajo son estas,

mis hijos, en las horas de trabajo están con estas personas

que sabemos que los van a tratar

mejor que a ellos mismos y todas estas cosas".

Es que, lo correcto es esa emoción,

mami, lo que no puede ser es sentirse culpable.

Encima que te estás desdoblando

por poderle dar a tu hijo un buen colegio, una buena casa

y unos conocimientos y unas herramientas,

que encima te sientas mal por hacer eso. Está mal gestionado.

-Si sales de tu casa a las siete de la mañana y no vuelves

hasta las ocho de la tarde, ya me dirás tú cómo crías a tu hijo.

Pero ya no por incompatibilidad, sino porque yo lo que quiero es,

además de trabajar,

que es lo que me da de comer a mí y a mis hijos,

es poder disfrutarlos, criarlos, educarlos

y, sobre todo, gozarlos,

porque...

siempre tengo la sensación como que la maternidad es una cosa

tan de responsabilidad, que se nos olvida el disfrute.

He estado rodando en Barcelona y los pequeños han venido conmigo.

Porque me parece fundamental esa parte

de proximidad con ellos.

Yo no puedo estar tres meses sin ver a mis hijos.

Un padre sí lo hace, y no se plantea que eso es una carencia

para sus hijos,

sino que eso es así.

El hombre trabaja y trabaja,

y la mujer trabaja y encima se ocupa

de los hijos y es su obligación, ¿no?

-Como madre no he tenido que renunciar a nada,

porque como madre he sido un desastre.

Yo no he bajado la basura ni he bajado nada.

He sido bastante desastrosa,

y Antonio, mi marido, tampoco...

Es decir, que si saltan los plomos, no sabemos,

nos quedamos a oscuras todo el tiempo que haga falta.

Es decir, que...

en casa,...

en eso no aprobamos la asignatura.

-Cada vez que abro Twitter veo comentarios bastante machistas.

Uno me decía: "Seguro que te has quedado aposta embarazada

para las elecciones".

Y yo decía: "Este señor no sabe lo que es un embarazo,

no sabe lo que es una campaña electoral

y no sabe lo que es quedarse embarazada".

A mí me preguntaban

que si me parecía oportuno quedarme embarazada ahora.

Como si fuese algo que tuviese que decidir cuándo meter,

y esa es la realidad.

La pregunta que yo siempre hago es:

¿Cuál es el mejor momento para quedarte embarazada?

Si es que no existe ese mejor momento.

Yo tuve mi primera hija con 27 y no era un buen momento

porque estaba consolidando mi puesto de trabajo,

tuve mi segunda hija con 28 y estaba aspirando a un ascenso,

y no es un buen momento para todas las amigas que tengo,

que buscando el momento, ahora mismo ya no se quedan embarazadas,

y eso es una realidad de la que mucha gente no habla, por tanto,

nunca es un buen momento

y, efectivamente, esto nos afecta a nosotras en exclusiva.

¿Os imagináis cuando una mujer sola

tiene que afrontar la maternidad, el trabajo?

Por ejemplo, ahora me viene a la memoria

cuando Carolina Bescansa llevó a su niño al hemiciclo,

fue muy criticada por ello.

Una imagen muy comentada ha sido la de Carolina Bescansa,

que ha llevado a su bebé a su escaño.

Allí le ha dado el pecho, ha jugado con sus compañeros

e incluso algún diputado ha votado por él.

¿Cómo lo ves tú, Gemma?

Yo muy mal de que la criticaran,

de que no la dejaran,

porque no se trata de que 30 mujeres

vayan con sus hijos, todas, al Congreso o al Parlamento,

no se trata de eso, se trata de que ella, en ese momento

no podía de otra manera

y tendría que haber sido todo lo contrario:

acogerlos de una manera maravillosa porque estaban en el Parlamento.

Las mujeres que dan pasos hacia algún lado,

están dignificando nuestro lugar

y generando visibilidad, que es muy necesaria.

Yo recuerdo, Isabel,

en Televisión Española, no he cogido una baja en mi vida,

no he dejado de ir a trabajar ni cuando murió mi padre...

Quiero decir, el telón se tiene que levantar,

el actor sale al escenario y tú vas a presentar

aunque tengas 40 de fiebre.

Con Leo aquí puesto, el sacaleches

en el ascensor de Televisión Española,

que sonaba...

(HACE RUIDOS)

Pum, hacía "rasca", me sentaba en el plató:

"Hola, buenas noches, Carlos Saura, su película...".

Y hacía la leche...

Y eso era así.

Y de repente, me hacían unos gestos y tenía...

Macho,

quiero decir, esa es nuestra realidad.

Entonces me levantaba: "Carlos Saura, usted perdone...".

Y me iba otra vez y...

O sea, por favor, y eso es la conciliación.

Así que, viva ella con su niño en el Parlamento,

que ha provocado que hablemos de ello

y que pongamos el foco en el problema, que es la conciliación.

-He reflexionado mucho sobre el día

que llevé a mi hijo al Congreso,

entre otras cosas, porque no reflexioné antes de llevarlo.

Yo no llevé a mi hijo al Congreso

para reivindicar nada,

yo lo llevé porque tenía cinco meses,

lo estaba criando con leche materna

y nunca había comido nada.

La sesión iba a durar cinco horas y, por tanto,

no tenía otra posibilidad. Esa es la explicación.

Cuando al salir del Congreso me preguntan

qué estoy haciendo, explico lo que hago en general,

no en el Congreso:

que estoy criando a mis hijos, ahora se etiqueta como crianza con apego,

que significa sencillamente

que crías a tus hijos con leche materna

e intentar separarte de ellos lo menos posible.

Lo incomprensible es que haya que explicar

que cuando tienes un bebé sin destetar,

quieres ir con él a los sitios, y el bebé necesita que vayas con él.

Muchas personas dentro del hemiciclo,

ese día, y muchas mujeres, que habían sido madres,

se acercaron y me dijeron:

"Llévalo a la guardería".

¿Qué hago yo con un bebé sin destetar en la guardería?

¿Cómo se soluciona eso?

Si se volviera a producir la apertura de las Cortes

y me viese en el mismo dilema de tener un bebé de cinco meses

sin destetar,

como madre, nunca lo volvería a llevar

porque esto que hice y que me acompañará toda la vida,

incluso sin haberlo pensado,

también acompañará a mi hijo toda la vida sin haberlo pensado.

Hay quien me dijo en su día que no me preocupase,

que con eso mi hijo iba a ligar muchísimo cuando fuera mayor,

espero que así sea y por lo menos así me lo perdone.

Afortunadamente, han cambiado tantas cosas,

por ejemplo, hoy las nuevas fórmulas,

las familias monoparentales, mujeres solas, solteras,

ya es una cosa muy normal, pero en los años 50,

una madre soltera... Bueno, yo soy de los 60.

Tú eres de todas las décadas. Es verdad.

No me quites años, digo, no me los pongas.

Qué bonito sería "no me quites años".

¿Sabes qué te digo? A mí me parece todo bien,

cualquier opción vital que no haga daño al otro,

¿tú quién eres para cuestionarlo? Sí.

Deja a la gente, que todos hacemos lo que podemos

por intentar ser felices, ¿tú quién eres para cuestionar al otro?

Déjale vivir, ¿te está haciendo daño a ti?

Pues respira y tómate una caña.

Y dijeron: Ole, ole, ole, ole, ole, ole.

Perdón las bromas que gasto,

pero es porque tan anticuado todo y tan pasado todo,

que no se comprende ni se entiende.

-Las madres que no tenemos pareja, creo que tenemos unas ventajas

y algunos inconvenientes.

Tenemos la ventaja de no tener que ponernos de acuerdo

con nadie sobre cuestiones que a veces, retrospectivamente,

las ves muy pequeñas, pero cuando estás tomando decisiones

sobre tus hijos, son las más importantes.

Y la ventaja de poder decidir en cada momento

lo que crees que es mejor,

en momentos en que estás muy confusa y decides una cosa y luego otra,

creo que es una gran ventaja porque evita mucha conflictividad.

Los inconvenientes son obvios, que tienes que hacer un esfuerzo

en términos logísticos, de petición de apoyo y ayuda,

yo he pedido mucha ayuda a mi familia, vecinos, amigos,

y esa petición, yo creo que las madres que tienen pareja

no tienen que atravesar eso.

-Mi familia es particular.

Yo tengo una hija de 12 años,

etíope, que la adopté yo sola

cuando tenía tres meses.

Fuimos familia monoparental hasta que llegó Manuela,

que fue de un parto,

tuve un embarazo con una expareja, y luego llegó Lucho,

que su papá tenía dos hermanos más, con lo cual,

el tiempo que estuvimos juntos, éramos siete en casa.

Para mí, las familias están en constante cambio.

Yo, eso del papá, la mamá,

con dos niños, sirve para quien le funcione,

pero yo no... ni lo huelo eso,

me parece que yo estoy muy lejos de eso.

-En el año 77 pusimos una campaña en marcha en televisión

que eran distintos spots y hubo uno

que levanto una ovación de las feministas cuando lo vieron.

Un estudio vacío, con paredes desnudas

y un micrófono que caía del techo.

Y un niño de unos 12-13 años, muy nervioso, dice:

"Yo estoy aquí porque mi madre,

que era la que tenía que estar, no se ha atrevido a venir,

porque mi madre es soltera y le han ido afeando su conducta

durante toda su vida en todos los sitios".

"Y yo quiero aquí, rendir un homenaje a todas las madres

que cuando se han encontrado en una situación tan difícil como esta,

han tenido el valor de tener a sus hijos y educarnos

como me han educado a mí".

Lo que hicieron fue ponerlo en el entreacto de "La Regenta",

en máxima audiencia.

Al día siguiente, no me dio tiempo ni ir al Ministerio,

tenía una llamada de Moncloa.

Fui a ver al presidente, el presidente Suárez.

Estuvimos hablando: "Yo entiendo lo que has hecho,

pero ardían los teléfonos".

"La derecha se ha puesto como una pantera con este cántico".

Y yo dije: "Vamos a ver, presidente, ¿nosotros somos partidarios

o contrarios al aborto?".

Dice: "Contrarios". "Pues si somos contrarios

y una mujer se queda embarazada, tiene dos opciones:

o tenerlo o abortar".

"Parece que estoy favoreciendo a que tengan hijos".

Antiguamente, tener hijos fuera del matrimonio

podía ser un problema.

-Yo te voy a decir lo que pasa: que voy a tener un hermoso bastardo,

que vamos a tener. -Si tu niño, nacer, nacerá.

Pero el verdadero drama era que ellos no se quisieran casar.

-Pero vamos, yo eso de casarme, pues no.

-¿Que no quiere casarse?

-¿Qué le ha hecho a mi hija? ¡Caradura!

¡Asesino! ¡O se casa con ella o lo mato!

Es lógico que en la década de los 70,

las mujeres solteras con hijos fueran solo el dos % de las madres.

En 2014,

el porcentaje subió hasta el 42 %, porque parece claro

que ahora es una elección, y no como antes, una deshonra.

-Ese niño... sin padre.

-Papá, por favor, déjalo así.

No te preocupes por tu honra y por tu honor, que siguen como antes.

Estamos bien los dos solos.

-Se puede ser madre casada, soltera, rubia, morena.

Se entiende que la familia tiene muchas naturalezas,

las hay biológicas, adoptivas,

de tutela.

Yo, por ejemplo, soy padre adoptivo

de una niña, de Sofía.

Y tengo tres hijos biológicos: Amelia,

Ana y José.

Yo, si tuviera que medir el caudal de cariño, que es muy difícil,

hacia los hijos, diría

que yo a mi hija adoptiva, a Sofía, la quiero más que a los otros.

-Da igual tener un hijo... personal o adoptado,

el amor es... locura.

Yo estoy totalmente enamorada de Igor.

Y para mí,

es carne de mi carne y todo.

A veces me pasaba una idea por la cabeza que era:

"¿Cómo vas a querer a una persona que no conoces

como quieres a Miranda?". Eso es imposible, ¿no?

Y tengo que reconocer que cuando llegó Igor,

era un poco,...

estaba un poco en shock porque era algo

muy especial de repente.

Igor es el amor de nuestras vidas. -Es increíble.

Forma parte de mí,

nos parecemos.

La gente nos dice que nos parecemos.

Tenemos la misma uña deformada del dedo del pie,

exactamente en el mismo lugar. Esto es...

Pensamos que en el Universo está todo tan conectado

y todo tiene tanto sentido, que yo pienso

que para nada es necesario que sea carne de tu carne

para sentir el amor. Yo creo que Igor

estaba predestinado a entrar en nuestra familia,

en nuestra vida, y que somos familia cósmica.

-Las mujeres que son juzgadas hoy en día por no querer ser madre,

me parece la misma putada que el obligarte a serlo.

¿Por qué si no eres madre no estás completa?

Una mierda. O sea, yo tengo amigas

que no son madres y son completas.

Vamos a vivir y dejar vivir al otro.

-Yo no sé si se puede juzgar a una mujer por el hecho

de no querer ser madre.

Tampoco sé si esto del...

¿cómo se llama?,

el instinto maternal es algo que aparece implacablemente

en todas las mujeres, cosa que dudo,...

puede que sí, pero yo tuve hijos a los 20 años,

y en aquella época, no estaba el instinto maternal.

Luego, puede ser que si hubiera seguido sin tenerlos,

hubiera aparecido, pero de momento no tengo constancia

de haber sido visitada por ese señor

que se llama instinto maternal.

Pero ¿el papel de la madre

no creéis que ha estado idealizado?

Porque se han quitado las chicas más jóvenes,

yo veo que tú tienes culpabilidad todavía,

pero las chicas más jóvenes, ¿no se han quitado presiones

y ya no intentan ser tan perfectas?

Hay un club de las malas madres.

Son divinas. Hay un club de las malas madres

que son divinas, porque... Es un club que...

Ay, qué gracioso. Que se quejan un poco de...

¿Te parecen graciosas? El título sí.

El título.

Dicen: "¿Qué pasa? Soy una mala madre,

¿por qué tengo que ser perfecta y siempre ideal, encima del tacón,

la mejor amiga, la mejor amante,

la más mona, la que más tacón lleva,

la más sexi, la más ideal?". Vete a la porra.

Claro, porque es un estrés.

-Representa a mujeres que han tenido vidas

parecidas a las mías. Mi vida es la común

a muchas mujeres,

que es llegar a casa, después de no haber parado

en todo el día, y seguir.

Y además siempre con la sensación de no haber terminado todo,

eso es muy común a las mujeres.

-Yo estoy muy lejos de esa supermamá

que es perfecta,

porque yo la cago mucho,

me equivoco mucho, pero creo que ahí está el crecimiento.

Y yo pido perdón a mis hijos, reconozco mis errores

delante de ellos, les digo: "Esto no lo he hecho bien,

tendría que haberlo hecho de otra forma".

Yo creo que es la base fundamental para que ellos se sientan libres,

poder decirlo ellos y para poder tener una buena autocrítica,

para poder tener una empatía.

-Lo que he sentido con el paso del tiempo,

al echar la vista atrás,

es que me he perdido algunas cosas. Probablemente,

yo he dedicado

tal tiempo y, sobre todo,

tal pasión a la vida política,

que me haya perdido algunos momentos bonitos

de la infancia de los niños.

Y luego, cuando me separé,

procuraba que aquellos periodos que me tocaban,

disfrutarlos al máximo y crear un ambiente

en que todos estuviésemos felices,

porque al final, cuando te separas,

se produce una especie de competición

por el amor de los niños e intentas hacerlo lo mejor posible.

Probablemente te esmeras más,

que cuando consideras que eso es algo que está en la naturaleza

y por lo que no tienes que pelear.

-Ana... es la mejor madre que han podido tener mis hijos

y, además, la quieren

con la devoción que ella merece.

Nos llevamos mejor

separados que en los últimos años

de vivir en matrimonio,

y debo decir

que me ha influido, y mucho.

Mi mujer, mi exmujer,

es una mujer tierna

que ha sabido darme felicidad,

acompañarme en la vida política, que no es fácil,

y hemos sabido crear una familia

de la que estamos orgullosos.

Sinceramente, creo que no exagero si te digo

que nos queremos,

y no me resulta nada difícil proclamarlo,

incluso en la televisión.

La verdad es que...

sois una madre y una hija con una complicidad,

con tantas cosas en común, es un legado tener una madre,

unos padres así.

Yo no te imagino imaginando tu vida sin tu madre.

No me la imagino. Ni yo tampoco sin ella.

No me la imagino. ¿Que no te guste de Cayetana?

No. No, me gusta toda ella como es.

Como hace la vida suya y la de su familia, y conmigo,

que me aporta todos los momentitos que puede de su vida

no teniéndolos.

Ahí toca un tema que me duele,

porque realmente la vida es como una apisonadora,

avanza y no te pregunta.

Me gustaría quitarle partes de dolor que tiene,

que me gustaría coger un desmaquillador

y hacer así en el alma, quitárselas,

y que no le volvieran a doler.

Si fuera por mí, pasaría con mi madre

más tiempo, y uno de mis dolores

es no poder pasar con ella todo el tiempo que quiero pasar

y me muero, eso me pesa terriblemente.

No me da para más la vida.

No sé, ¿qué os queda por decir?

¿Tienes algo que decirle a tu madre?

¿O Gemma, a su hija?

Yo sí, venga, yo sí. Venga.

Yo te quiero dar las gracias

por luchar con todas tus fuerzas, por darme las herramientas

para hacerme una mujer libre y capaz.

Yo te doy...

las gracias a ti...

por haber comprendido minuto a minuto

todo

de nuestras vidas, de papá y mía.

(Beso)

Lo siento mucho. ¡Qué cosita es!

Nos vamos a emocionar todas.

Qué cosita. Es muy cosita.

¿Tú crees que... Decía: "Si es que soy muy fuerte".

Claro, pero la fortaleza,

Cayetana, si estoy totalmente de acuerdo,

La fortaleza... la fortaleza no tiene que ver,

no es incompatible con la sensibilidad.

La fortaleza es la capacidad

de afrontar los problemas

y de echar para delante, pero...

De tirar para delante. Pero luego están las emociones.

Y esta generación, y esta generación

ha sido muy fuerte y ha superado cosas difíciles,

son todo un ejemplo.

Vuestra generación es un ejemplo para nosotras.

Vamos a terminar, si os parece, con ese deseo de futuro

en femenino.

¿Lo escribes tú?

Creo que lo habéis pensado. ¿Me lo decís primero?

-Eh...

habíamos pensado una frase que nos gusta a las dos, que era:

"Por una madre libre y sin culpabilidad".

Por...

una... maternidad

libre, feliz

y sin culpas.

Perfecto. Y así entramos las dos.

Pues entramos las dos.

Y una flor, que siempre viene bien.

Gracias a los retratos con alma de nuestros invitados,

hemos descubierto qué significa ser madre hoy.

-Ser madre es

la ternura, es la vida,

es la generosidad, la inocencia,

es el revivir tu infancia

o ponerte en el niño que eres ahora también.

-Cuando nace tu bebé, o en mi caso,

se produjo un espacio de fusión,

de enamoramiento,

seguramente el enamoramiento más intenso

que haya atravesado en mi vida.

-El que los niños

desde pequeños sepan que hay alguien

que les cubre las espaldas incondicionalmente,

a mí me parece muy importante.

El amor es sentir que tienes la espalda cubierta.

-Estoy deseando que nazca,

estoy en estos momentos deseando verle la carita.

La maternidad te da una conciencia mayor del futuro.

Lo único que quiero para mis hijas es libertad.

-Yo lo que quiero

para mis hijos es, primero, que sean felices,

y junto con la felicidad, porque si no, no se puede ser feliz,

que sean buenas personas,

que pasen por la vida haciendo el bien.

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Retratos con alma - Programa 13

24 jun 2019

Hace un paralelismo entre las historias de la ficción de la serie con las historias reales de mujeres contemporáneas.

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