Retratos con alma La 1

Retratos con alma

Lunes a las 23.55 horas

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No recomendado para menores de 12 años Retratos con alma - Programa 12 - ver ahora
Transcripción completa

A principios del siglo pasado,

las alumnas de la academia

sufren por la ausencia de referentes femeninos.

La falta de mujeres fuertes en las que mirarse

podría parecer un problema del pasado, pero hoy en día

¿cuánto y cómo se mira a esta mujer

que se atreve a destacar?

(Sintonía de "Retratos con alma")

Según el Instituto Nacional de Estadística,

un 64 por ciento de mujeres necesita gafas

frente a un 53 por ciento de los hombres.

Está claro, ellos tienen mejor vista,

pero ¿saben ver como se merece a la mujer?

No es lo mismo ver que mirar,

y ya sabemos que hay miradas que matan.

Hoy estaremos con Cristina Pedroche, presentadora, actriz,

empresaria y protagonista indiscutible

de las últimas Nocheviejas.

Ella, una de las mujeres más observadas de nuestro país,

con más de 5 millones de seguidores,

nos contará desde el alma de sus retratos

cuánto pesa la mirada del hombre.

-La imagen de la mujer ha cambiado,

no solo desde mi punto de vista, sino desde el de la sociedad,

y ahí tengo yo la esperanza de que esto siga avanzando

pensando en el futuro de mis hijas.

-Yo creo que el hombre ve a la mujer en la actualidad como un igual

y eso es lo importante.

-A mí siempre me han mirado con respeto, fíjate,

siempre he sido una rebelde,

siempre he sentido que han tenido respeto hacia mi persona.

-Creo que los hombres ven a la mujer actual igual que siempre,

pero ahora si sueltan algo machista, les dan una hostia.

Y entonces: "Ay, somos feministas todos".

-Hay que seguir luchando esa línea de equilibrio,

de igualdad, pero evidentemente este ha sido un país machista.

-Los hombres ven hoy a las mujeres con una mirada diferente.

Lo femenino estaba lleno de atributos viejunos, rancios,

que nada tenían que ver con lo que es ser mujer hoy.

Hola, Cristina, ¿cómo estás? Bien.

¿Sí? Encantada de estar aquí contigo.

Pues muchísimas gracias, de verdad, de todo corazón.

¿Cómo te ves en estos momentos de tu vida?

Me veo

plena, feliz,

me gusta mucho la mujer en la que me estoy convirtiendo,

así que estoy orgullosa de los pasos que estoy dando,

tanto personal como profesionalmente,

así que muy contenta, muy feliz.

¿Y cómo te ven los demás, sobre todo los hombres?

¿Hay diferencia con respecto a las mujeres?

A mí me gusta pensar que los hombres me ven como un igual,

me miran desde la misma altura, me apoyan cuando lucho

por mis derechos, me dan la mano si quiero hacer huelga el 8-M.

Que haya hombres, que los hay,

que me intenten mirar desde arriba,

con otra altura, como que soy inferior,

ese tipo de hombres me da muchísima pereza.

No les doy ni un segundo de protagonismo.

Con el índice de popularidad que tienes,

que te conoce todo el mundo,

¿sigues teniendo una vida normal, cómo vives tú el fenómeno Pedroche,

de más de dos millones de seguidores

en las redes sociales o más, sumándolas todas?

Yo lo llevo muy bien porque en la calle, la gente solo me da cariño.

Me paran para pedirme una foto,

para decirme que le gustan mis chistes,

las recetas que hacemos. Nadie me para y me dice:

"Estás gorda". Nunca jamás nadie me ha dicho eso.

Si me pararan algún día y me dijeran: "No me gusta

tu estilo de humor, no me gusta..." yo qué sé, es una crítica

que está bien, cada uno tenemos una opinión,

pero nadie me para decirme cosas malas.

La popularidad de Cristina Pedroche es un hecho,

la reconoce el 96 por ciento de la población española.

Pero ¿quiénes la precedieron en esto de la fama?

Los años 50 y primeros 60 tuvieron una protagonista

indiscutible: Carmen Sevilla.

-Te fuiste al Sáhara también. -Yo he estado en todas partes.

-"Carmen Sevilla, madrina de la segunda bandera de paracaidistas,

despierta el entusiasmo de los soldados en uno y otro campamento".

"No le faltan acompañantes espontáneos para el baile".

En 1961,

dejó de ser la novia de España para ser la mujer de Augusto Algueró.

-"Protagonista de tantas películas, vive una fecha inolvidable

de su vida venturosa y feliz".

Compositor de muchas de las canciones de la que fuera

su sucesora en la fama: Marisol.

# Tengo el corazón contento y lleno de alegría. #

-Giras por América, Europa, Asia, África, 12 películas de estrella,

etcétera, etcétera, etcétera.

En los 70, un nuevo ídolo de masas femenino

irrumpió con fuerza.

# Rojo, rojo clavel

# a la orilla de mi boca,

# cuidé yo como una loca, poniendo mi vida en él.#

Rocío Jurado fue la más famosa y deseada de la época,

aunque otras pidieran paso.

Los 80 trajeron aires de modernidad

y nueva novia de España, a su pesar.

# España, camisa blanca... #

-¿Tú te consideras una "sex symbol"? -No, no.

-Pero sí eres el prototipo de la novia que quieren los españoles.

-Tampoco.

-Yo creo que todos los españoles están enamorados de ti,

por lo menos eso dicen. -No, la novia de España es otra.

En los 90,

las "Spice Girls" cantaban al poder femenino

y, en nuestro país, lo encarnaba a su manera Ana Obregón.

-Nuestro invitado de esta noche no es un personaje público.

Él es doctor en Historia y el futuro marido de Ana Obregón.

Aunque no existían las redes sociales, Ana sabía entonces

lo que era ser deseada y criticada a partes iguales.

Cada 10 segundos, una mujer es insultada en las redes.

Cada 10 segundos. Eso es una barbaridad, ¿no?

¿Y cuántos segundos pasan para que insulten a un hombre?

Porque si a lo mejor no está ese dato

es porque las redes sociales tienen un sesgo machista.

Yo puedo estar en la playa

haciendo topless con mi marido, nos hacemos una foto

y yo en mis pezones me tengo que dibujar dos estrellitas y él no,

puede subir sus pezones tranquilamente y los míos no,

los míos no pueden subir porque no siguen las reglas de la comunidad,

pero ¿por qué? ¿Qué daño hace un pezón?

Pero en las redes sociales, las críticas,

¿son más duras con las mujeres que con los hombres?

Por supuesto, por supuesto que las críticas son mucho más duras

y más malas.

Yo puedo subir una foto en bikini,

como cualquier persona que va a la playa o la piscina,

y tengo muchos comentarios, muy buenos y positivos

de "Estás ideal, cómo se nota el yoga, qué bien comes,

me encanta tu bikini,

¿de dónde es la toalla?, ¿de dónde son las chanclas?".

Pero luego también tengo "Eres una buscona, no sé qué,...".

De todo. Qué barbaridad.

Sin embargo, Jon Kortajarena sube fotos en bañador

y sin ropa, y desnudos, y no pasa nada,

lo único que tiene son cosas positivas.

En el fondo, las redes sociales deshumanizan un poco

porque en la calle eres un ser humano,

te están viendo, te pueden tocar, aquí es... te critican y lo mandas,

y como es gratis...

Pero tú no leerás todo lo que te dicen,

tantos millones de personas... Pues leo...

bastante. Qué estrés.

¿Sí? Yo subo ahora mismo una foto

y me van a llamar guarra, guapa, fea,

tonta, puta, todos a la vez.

Pero eso es una rutina. Gorda, delgada, todo a la vez...

Pero esa sociedad tiene que ir al psiquiatra.

Pues eso.

Tenemos una sociedad enferma y machista.

Hay que cambiar esos patrones y enseñar a nuestros hijos

desde pequeños que el cuerpo es de cada persona,

y en concreto, el cuerpo es de cada mujer,

y es libre de hacer con él lo que quiera. Y como es mío,

tú no tienes el derecho

de juzgarlo.

Con el tema del desnudo, con las redes sociales

he sentido como un "Yo ahora soy libre

y me desnudo en Instagram

porque soy libre y puedo hacer lo que quiera".

Desnúdate, te estás desnudando,

pero lo que quieres es ganar "followers",

sabes desnudándote vas a conseguir más, casualmente más que mujeres,

vas a conseguir hombres, seguidores,

y desnúdate con toda la libertad en Instagram,

pero no te desnudes del todo porque como enseñes más de la cuenta,

Instagram, en el cual estás porque te interesa, te censura.

-Hay que tener una piel muy dura para estar en redes sociales

hoy en día.

Mi etapa de acoso escolar duró mucho y lo típico:

"Puta, gorda, fea, bla, bla".

Y acabé por odiar a todo el mundo

y por querer suicidarme todo el rato.

Cuando quería suicidarme dije: "¿Qué hago, me suicido

o hago algo medio productivo con mi día, que es tan largo?".

Y me puse a hacer Youtube.

Fue un entretenimiento que vas posponiendo:

"Hoy no estoy triste porque me he puesto a grabar un vídeo

y no he podido pensar en mi mierda de vida", y así.

-En el año 2012 decidí crear mi propio canal de Youtube

al ver que era una necesidad del país,

ya que no había chicas negras que hiciesen lo que yo buscaba,

que era el maquillaje.

Y yo pensé: "¿Y por qué no hacerlo yo?".

Pues se me ha cuestionado muchísimas veces el hecho

de utilizar maquillaje o hacer tutoriales y usar el hiyab a la vez

y, creo que hay una intención de limitar a las mujeres

que utilizamos el hiyab en el mundo de la belleza.

Creo que hay una obsesión con encasillar

a las mujeres en ciertos grupos

y, creo que las mujeres no somos un bloque,

cada una tiene su personalidad, su manera de ser

y se define a sí misma.

-Las redes sociales han afectado mucho a la obsesión por el físico.

Antes, igual te teñías el pelo y no sentías la necesidad

de "Mira, me lo he teñido", pero ahora es un constante

de "Mira, me he hecho esto, y mira qué guapa estoy aquí",

que me parece muy bien si lo sabes llevar,

pero si se te va la cabeza y porque de 2000 comentarios

uno te ponga "fea" y te hundas,

igual deberías salirte de Instagram.

Me pone muy nerviosa

cuando hay chicas que para subir una foto desnuda a Instagram,

por ejemplo,

necesiten la obligación de poner un texto de 50 líneas

de "Me desnudo porque el machismo no sé qué".

Es más feminista si te desnudas y ya, y lo subes,

y no tienes que justificar ante el hombre

de "Subo esto porque estoy luchando,

no porque soy una guarra como tú piensas".

Súbelo y ya. Pesada.

-Hay desnudos feministas y hay desnudos que son complacientes

con la mirada heteropatriarcal.

Es muy diferente un desnudo de FEMEN

que un desnudo pornográfico.

No juzgo moralmente ni uno ni otro,

porque la fuerza de las jóvenes es brutal,

y están empujando de tal manera en explicarse,

en una narrativa feminista contemporánea,

en aceptarse, en transgredir,

en buscarse, que no toleran mandatos.

-Me hice famoso porque una fotografía

en la que yo salía trabajando

es subida a las redes sociales por la Guardia Civil.

Se produce un efecto viral,

parece que la foto gusta, y empiezo este camino en el mundo de la moda

que me ha traído hasta aquí.

Creo que cuando te embarcas en este mundo de las redes sociales

tienes que estar preparado tanto para los halagos

como para las críticas, entonces...

si tienes que encajar los halagos, también las críticas.

Sí que es verdad que creo que tiene que haber un cambio

respecto a la igualdad de género.

Pienso que se están dando pasos, quizás no lo rápido que se deberían,

de hecho, una prueba de ello

es mi fotografía. Cuando surgió este movimiento viral

había comentarios tanto de hombres como de mujeres.

Creo que las mujeres se expresen con piropos en las redes sociales,

hace unos años era algo impensable.

# Vaya usted con Dios, moreno.

# Qué mocito más serrano, vaya un hombre tan gitano,

# qué pedazo de tío bueno. #

Por mucho que se empeñase Marujita,

el piropo en aquellos tiempos era cosa de hombres.

Ellos tenían la libertad para comerse a las mujeres

con los ojos, piropear y cortejarlas a su antojo.

# Estás que arrebatas, preciosa.

# Estás de lo más retrechera. #

-Está buena, la tía, ¿eh?

# Estás tan bonita y airosa, que luces mimosa tu gracia chispera. #

-Madre mía, cómo está.

-(RÍE)

# Cuando me miras, morena, de adentro del alma

# un grito me escapa,

# para decirte muy fuerte:

# guapa, guapa y guapa. #

Pero dime una cosa, Cristina, esa invasión de una opinión

que te da un hombre por la calle, sin tú desearlo,

los piropos, sigue ocurriéndote a ti.

Cada vez menos, porque ahora ya no me dicen "guapa",

o "tía buena", ahora me dicen "Eh, Pedroche".

Eso es otra cosa. Es otra cosa.

Es una familiaridad que da la televisión.

Claro, y eso es cariño que yo recibo.

Soy un fenómeno

que la gente me ha comprado porque me ha visto crecer,

llevo nueve años sin parar de trabajar,

demostrando muchísimas más cosas,

porque el tópico guapa tonta que se me dice muchísimo,

se desmonta muy fácil,

porque ni soy tan guapa ni soy tan tonta.

Voy por la calle tranquilamente y no me apetece

escuchar tu opinión sobre mí porque no te la he pedido.

Yo voy conduciendo con el coche y hay dos tontos

que me están diciendo tonterías.

No me imagino a dos mujeres diciéndole cosas

a un hombre conduciendo. Pero ¿tú le encuentras

una explicación a eso, Cristina?

Pues no. ¿Has reflexionado sobre eso?

Es una sociedad machista.

Un piropo gracioso y bien intencionado

no me va a ofender,

en ningún momento,

siempre que sea bien intencionado.

-Yo jamás he dicho a una mujer un piropo.

Jamás me han funcionado los amores a primera vista.

Yo he tenido que darme a conocer para soltar ese puntito

que tenemos los feos

de "qué gracioso es" y enamorarlas con eso.

-Yo prefiero que los hombres y las mujeres no nos perdamos el respeto,

yo siento a los hombres como hermanos de alma.

Pienso que ha habido un sistema llamado patriarcado

que a ellos también les ha golpeado mucho.

Sin duda, han tenido que ponerse una máscara

para representar una hombría y masculinidad,

que también es ideal e irreal,

incluso es... nociva, ¿no?

-Yo he echado miles de piropos en esta vida:

Benditos sean los 25 saltos mortales que dio tu madre

encima de tu padre para hacerte tan bonita.

Uno de ellos. Ya no sé más.

-Un piropo bonito es muy agradable, ¿no?

Decir, por ejemplo, a mi mujer, que se lo suelo echar:

Qué guapa estás, cada vez me gustas más,

o cada vez te quiero más. Y me encanta decirle eso.

-Ole.

-Hombre, me decía "Así se pisa".

"Así se pisa, chata, pero qué pies tienes".

-Sí me han gustado mucho los piropos.

Los de mi marido. Siempre que fueran correctos,

pero por supuesto que él no me iba a hacer un piropo grosero.

-Vaya jamona, con lo que me gusta a mí el tocino de cielo.

-¿Y dónde ves tocino tú aquí, si soy un puro huesín?

No, no me gusta ese piropo nada. -¿No? Vaya.

-Y cualquier piropo que me llame gorda me molesta, no me gusta.

-A veces salían corriendo cuando les echaba piropos a las tías.

Salían por pies, y no me escuchaban,

antiguamente.

¿Quién decidió tu imagen de mujer sexi?

Porque supongo que hubo un principio.

¿La decidiste tú?

Yo todo lo he hecho por mí misma,

y ser sexi, en el fondo, sé que es una frase superhecha,

pero ser sexi es una cuestión de actitud.

Pero no todas las presentadoras...

salen sin ropa.

Voy poniéndome lo que me apetece. Con los vestidos de Nochevieja,

es porque para mí es la noche más especial del año,

es una noche mágica y quiero sentirme una superestrella,

y quiero ser Beyoncé, Rihanna y Ariana Grande, todas en una.

Y entonces me pongo lo más espectacular,

porque para mí es una noche de espectacularidad,

me siento una estrella,

me encantaría dar las campanadas toda mi vida.

Ha quedado claro que eres rebelde. Sí.

Si te dicen una cosa, haces lo contrario.

No, no lo contrario... Pero si tú salieras dos años

vestida hasta aquí, ¿tendrías la misma audiencia?

Pero entonces me estás diciendo

que si ponen a una persona totalmente desnuda,

¿esa va a tener más audiencia? Por supuesto.

Pues es que... A eso me atrevo a decir que sí.

Vale, pues otras cadenas... Ojalá estuviera equivocada.

Otras cadenas no solo usaron a un presentador

semidesnudo,

sino en lencería salieron todos, y no hicieron más audiencia que yo.

Es que es lo que tú generas. Eso no lo he visto.

¿Salió un hombre desnudo? Sí.

Y no hicieron más audiencia. Es la expectación, lo que genero.

Yo pensaba que nadie lo iba a ver, o que iba a pasar desapercibido,

y no fue así. Como salieron tantas críticas,

que no les gustó el vestido,

"qué poco recatada, qué poco fina,

qué machista, qué todo,

las transparencias son horribles", el siguiente año, dos tazas.

Cristina Pedroche lleva trajes

copiados de los míos de hace 30 años.

Entonces, ¿quién me va a sorprender? ¿Quién me puede sorprender?

Yo le diría a Cristina que le cosan un poquito mejor los trajes,

pero me parece bien, ¿por qué no?

Pero me veo reflejada en ropa que lleva,

que yo he llevado hace muchísimo tiempo.

-Cristina Pedroche, yo no la veo con ojos de hombre,

la veo con ojos de padre.

Lo que le diría a mi hija si sale con ese vestido.

-Para mí no es que enseñe mucho o poco, me da igual,

para mí el problema es que viste fatal.

Para mí la polémica vestido es "Es muy feo".

Yo en ningún momento me pongo a pensar "Está enseñando las tetas,

no sé qué, ay, qué escándalo".

Estamos en 2019 ya. Para mí es un show,

me pongo lo que me apetece en ese momento,

no es una cuestión de enseñar más o menos.

En la playa enseño más.

Estoy muy orgullosa de mi cuerpo,

de lo que soy en todo,

y quien diga que tiene un cuerpo maravilloso,

fuerte

y trabajado, que es genética, no es verdad.

Habrá muchas que sí, suerte que tienen,

pero en mi caso me lo trabajo muchísimo.

Entreno dos, tres horas al día,

estoy todo el día haciendo yoga, estirándome,

corriendo, cuidando la alimentación.

Es que me cuido mucho.

¿Tú te ves esclavizada un poco de la imagen,

de la tiranía de la belleza? Si me veo esclavizada de algo,

es de mi salud. Para mí, el físico, al final,

es la consecuencia de que tú tengas salud.

Reflejas lo que llevas dentro.

Hay que cuidar lo de dentro, y eso se refleja fuera.

Sí, vivimos en una sociedad en la que a la mujer

se nos exige mucho más, tenemos que estar perfectas,

pero ¿qué es ser perfecto?

Es que la belleza es tan subjetiva.

Lo que para ti te puede parecer superbello y guapo,

a lo mejor para mí no lo es tanto.

Sí, pero cuando empezaste a ser muy famosa, muy conocida,

empezaste a cuidarte más.

Yo siempre he hecho muchísimo deporte.

Has cambiado en cuanto a peso.

En el peso estoy, ahora mismo, exactamente igual

que cuando me llamaban "la ballena de Vallecas".

Simplemente he cambiado la grasa... A mí eso me parece tremendo.

Me parece muy bien que lo encajes con humor,

pero eso de insultar con el físico,

sobre todo de las mujeres, me parece tremendo.

A mí, en concreto, me da igual. Te da igual.

A mí en concreto, a mí misma, me da igual,

porque soy una persona segura, porque sé lo que soy,

quién soy y lo que me lo curro para llegar donde he llegado

físicamente como profesionalmente.

Pero a mí no me parece que te dé igual

lo que opinen los demás de ti.

Si lo has conseguido, eso es sabiduría,

a mí me parece maravilloso.

Si no me diera igual, no sería persona.

O sea, yo ya... Hubiera salido de...

Me refiero a que te dé igual lo que opinen los demás de ti,

¿Y cómo lo haces? No puedes gustar a todo el mundo,

no soy una croqueta. No, no.

Es que es así. (RÍEN)

-La tiranía de la belleza, ¿más exigente

con las mujeres que con los hombres?

Las mujeres se están exigiendo tanto...

En algunos casos sí están esclavas,

ellas tienen que ser unas madres estupendas,

ser unas esposas estupendas y ser las que tienen el mejor cuerpo,

el mejor puesto laboral.

En fin, se están exigiendo mucho,

y físicamente las deja marcadas.

Nosotros lo que hacemos es reparar, en la medida de lo posible,

para que se vuelvan a sentir tranquilas.

La operación más demandada diríamos que es las tetas, las mamas,

que son muy simbólicas:

la maternidad, la feminidad. Y eso ha sido demandado siempre.

Sí que existen patrones

por sociedades, como quien dice. Es decir, en Latinoamérica

era más teta pequeña, igual que en Norteamérica, grande,

n Europa es un poco más discreto todo este tema.

Y luego quizá que vaya tomando cada vez más auge, la cara.

A mí me han llegado pacientes que no quieren quedarse atrás,

que están en un momento muy bueno profesionalmente hablando,

les gusta lo que hacen

y quieren tener una buena cara,

una cara juvenil básicamente.

Yo no estoy de acuerdo, pienso que la experiencia

también es un grado, pero esta sociedad está premiando mucho más

la juventud que otra cosa.

-Te tienes que depilar, y operar, y cambiar la nariz,

y tu pelo es una mierda, tienes pelo de rata y tienes lo otro.

Así, por mucho que hagas, nunca vas a llegar a esa supermujer

de la publicidad y te vas a gastar todo tu dinero en operaciones,

pero siempre van a encontrar una nueva razón para despreciarte.

Sí me operaría, pero no serían retoques para parecer

la mujer perfecta, sería para parecer aún menos humana.

Me pondría mucho labio, pero solo el de arriba, no sé.

Me pondría prótesis en cosas, temporales, cuernos y cosas,

pero como eso se puede hacer con "make up",

pues para qué gastarse dinero.

-Siempre he pensado que la edad es cruel con las mujeres,

pero a base de cumplir años,

me doy cuenta que esto está cambiando

y a pasos agigantados, porque...

nos damos cuenta que nuestra clienta

o nuestro cliente no tiene 20 años.

Entonces, el mundo de la belleza está dándose cuenta

que la mujer es maravillosa, y cuantos más años tiene,

más fuerza,

más sabiduría y más sensualidad tiene.

Si nos vamos a unos años atrás, parecía que...

Cindy Crawford con 27 era inmejorable,

y ahora nos damos cuenta que con 57 está mejor que nunca.

-Hoy en día, la mujer,

lo que busca es gustarse a ella.

La mujer se viste para sentirse bien con ella misma.

Es verdad que ha habido lenguajes de la moda

que más que esclavizar,

han contribuido a que llevemos hoy pantalones,

a que en su día nos quitáramos los corsés,

a que nos podamos vestir con un traje masculino o femenino

y sobre todo que nadie dicte

si somos muy femeninas o poco femeninas

o no vestimos como "comme il faut".

-¿Ha intentado embutirse ese bañador tan mono y tan caro

que se compró en vacaciones?

-Pero ¿por qué se someten a esta tortura?

-Están encantadas, no se preocupe.

Eso es la cera. -¿Y no duele?

-Pues sí, un poco, pero están acostumbradas.

-Tiene usted razón,... una dieta,...

eso es lo que yo necesito.

-"La pesada carga de su grasa puede terminarse ahora mismo

si es que hacemos caso a los señores que venden una infusión

de 40 hierbas orientales a la que han denominado

'té de Tailandia'".

"El enigmático brebaje se vende por correspondencia

y asegura que destruye la grasa

por el módico precio de 395 pesetas".

-Eso es masoquismo. -Yo diría sadomasoquismo,

para ser más exactos.

¿Tú crees que la publicidad,

los medios que nos aconsejan para estar siempre bellísimas,

perfectas,

lo hacen para nosotras, para gustar en el fondo

a los hombres?

Yo creo que hay que cambiar el mensaje:

quererte a ti misma,

porque nadie te va a querer más que tú a ti misma.

Yo puedo querer mucho a mi marido,

que le amo, le adoro, pero más me quiero yo.

Gracias a que yo me quiero mucho puedo querer bien a los demás,

porque también tenemos que aprender a querer a los demás,

y querernos libres, que me den alas, pero yo me quedo contigo.

Soy libre, puedo hacer lo que yo quiera.

¿Tú crees que la publicidad no influye en nosotras?

La publicidad está un poco anticuada.

La, la... Sí.

¿Por qué? Porque sí,

porque deberían ser más realistas.

Hay veces que huyen de la realidad

de las mujeres, de nuestras varices,

nuestras estrías, nuestra menstruación,

muchas cosas que parece que todavía vivimos en el mundo de Yupi,

y no es así.

Cuando estoy con la regla, no me apetece ponerme a hacer 60 pinos,

no me apetece que haya un anuncio que diga eso,

y cuando echan el vasito azul,

hostia, yo nunca he sangrado azul.

(RÍEN)

Hoy día ya no es posible hablar

de esos eslóganes tan machistas como los que se hacían.

La publicidad nunca ha inventado cosas,

ha tomado cosas de la sociedad

y las ha reflejado en su comunicación, por tanto,

cuando la publicidad era machista, era porque la sociedad lo era.

Durante muchos años se han hecho campañas

utilizando el cuerpo de la mujer

en lugares equivocados.

Se ponía encima del morro de un Ferrari

una chica con una minifalda o unos shorts cortísimos.

Eso tenía dos errores graves.

Uno, el utilizar la mujer equivocadamente,

pero un segundo error: la mujer no te dejaba ver el Ferrari,

que es lo que tratabas de vender.

Hacer publicidad que atenta...

contra la mujer es una estupidez

porque el 50 %

o más de la población mundial son mujeres.

Atentar contra un 50 % de tus clientes,

es una barbaridad.

Utilizar un hombre desnudo hoy en la publicidad,

evidentemente llama la atención, porque es bastante insólito.

Estamos más acostumbrados

a ver una mujer desnuda que a un hombre desnudo,

pero...

a no ser que el producto tenga mucho que ver,

mucho que ver con un hombre desnudo.

A mí me parece que no es necesario.

Yo creo en la intimidad y que hay cosas

que no necesariamente han de salir en la tele,

que pertenecen a la intimidad de cada persona

y, por tanto, creo que la desnudez está mejor en casa

que en la tele.

-Ahora, el desnudo es mucho más

abierto y libre.

Podemos ver cuerpos desnudos en un anuncio de televisión,

en la portada de una revista.

Esto antes no pasaba.

Yo creo que es algo que tiene que ver tanto con hombres

como con mujeres.

Es una apertura de mente que es un hecho

y que no tiene nada que ver,

desde mi punto de vista, con ser hombre o ser mujer.

-Yo he hecho portadas de Interviú, que voy a dejar aclarado

que yo nunca jamás cobré, en la vida, que en esa época

ni cobraba ni nada.

Yo era atractiva, alta, con buen cuerpo, buena presencia...

Uno nace de una manera, con unos genes y un físico,

y yo he nacido con el mío y yo he explotado mi físico.

Era una época en la que empezaba en España la apertura,

la apertura a la democracia,

a Europa,

a muchísimas cosas, de la censura.

Era como romper con todos esos moldes,

romper con la censura, con todo,

enseñar nuestro cuerpo, sin ningún tipo de complejos.

Es que, fuimos muy avanzadas.

Y digo "fuimos", porque fuimos muchas.

Fue una etapa revelación,

una etapa de transición,

una etapa rebelde,

pero bueno, no estoy arrepentida, para nada,

eso fue lo que fue.

Después se acabó, se terminó,

ya no era ni necesario

ni tampoco consideraba que tuviera

que seguir enseñando mi cuerpo,

nunca más lo enseñé, jamás.

Me ofrecieron interviús,

y entonces sí me ofrecieron pagarme mucho dinero, con grandes cheques,

y no lo acepté.

Lo hice cuando lo hice gratuitamente

y no lo hice cobrando dinero.

¿Por qué? Porque ya no venía a cuento eso.

Para nada. Había terminado esa etapa.

-Yo le robaba los Interviú a mi padre,

él los escondía en un lugar donde no,...

fuera del alcance de mi mano, pero por mi altura...

Pero para eso estaban las sillas, las escaleras,

y uno investigaba qué había en su casa.

Los sex symbol que yo recuerdo son las mujeres de aquella época.

Recuerdo a Bárbara Rey, a Susana Estrada, a Marisol.

No solo lo recuerdo, sino que después,

simplemente,...

como ese punto de coleccionista, he llegado a comprar

de segunda mano esos Interviú.

Siempre con el respeto. Te cuento una anécdota:

uno de los Interviú que yo tenía era con Norma Duval.

Yo he trabajado con ella, tengo cierta amistad,

se puede decir que somos amigos,

pero nos tenemos un cariño mutuo, y una de las cosas que le dije fue:

"No te enfades conmigo, pero tengo esto que tal vez te iba a gustar

guardarlo tú".

"No pienses que tengo mi habitación llena de fotografías tuyas,

pero como coleccionista, lo tengo en casa, si quieres, te lo regalo".

Y Norma se lo tomó con mucha filosofía, le gustó el regalo.

-"Señores espectadores, les rogamos disculpen esta interrupción".

-Españoles,...

Franco...

ha muerto.

Franco murió y, con él, la censura.

Nació así un fenómeno conocido como el destape.

-Una de rombos. -Marchando.

Ellas se desnudaban en las revistas.

Yo creo que mi destape ha sido más artístico que corporal.

El destape es mucho más importante si es mental.

Pero, sobre todo, en el cine, surgiendo títulos

como "Gemido de placer" o "Viciosas al desnudo",

que no dejaban lugar a dudas y que generaban encendidos debates.

-Desnudos sí si lo exige el guión.

-Yo tampoco estoy de acuerdo con la frase.

El guión no exige nada.

-Y a mí me da igual desnudarme,

pero porque esta sociedad me da la facilidad de utilizar eso

para ganar dinero.

-No es problema de liberarse,

sino por decir "Voy a llamar a Pepe".

Se quitaba el sujetador y decía "¿Cómo estás?".

No creo que para hablar con Pepe haga falta quitarse el sujetador.

Siempre eran ellas las que salían ligeras de ropa,

salvo contadas excepciones.

-No había mucha costumbre de que un actor apareciese desnudo,

¿has tenido miedo en aparecer así?

-He tenido el miedo, digamos, de enfriarme.

-Ha aumentado el número de señoras en la primera fila.

-Bueno, verás, ha aumentado por una razón.

-Ya me la imagino, no hace falta que sigas.

A finales de los 80, el erotismo salta a la televisión.

Para empezar, una interesantísima mujer,

la más interesante porno diputada,

Ilona Staller, Cicciolina.

Y para finalizar nuestro programa, una guinda,

un colofón a flor de piel.

Hoy en día, con el auge de Internet y las redes sociales,

parece que el pudor ante el cuerpo femenino está superado,

pero ¿está reñido con el feminismo?

Te reprochan algunas feministas

que tu discurso

sea contradictorio con la actitud de ir vestida de esa manera.

Eso es lo que consideran una parte del feminismo.

El feminismo lo que quiere es transformar las cosas

y que la mujer no sea mirada como un objeto de deseo,

como un objeto bello. Pero para mí no tiene sentido eso,

porque cada uno se viste como quiere.

Si a mí alguien, algún directivo, me dice: "Te tienes que poner esto"

yo no me lo hubiera puesto, me hubiera negado.

Me lo pongo yo porque yo quiero, entonces cuando yo elijo,

me empodero a mí misma. Ahí está la libertad.

¿Qué tiene que ver lo que yo deje de enseñar,

mostrar, insinuar, tapar,

con mis creencias y con lo que yo lucho?

No tiene nada que ver, nada que ver.

Yo puedo darte el mismo mensaje superfeminista así, que desnuda.

Desnuda, me tendríais que tapar los pezones

porque no se pueden enseñar. Porque es algo malo.

Tú sabes que hay muchas corrientes dentro del feminismo,

desde el más radical al menos radical,

pero lo que quiere el movimiento feminista

es transformar

las desigualdades, la sociedad.

Es decir, tú nunca te has sentido, Cristina,

objeto de deseo hacia la mirada del hombre.

¿Sabes qué pasa?

La suciedad está en quien mira.

No es mi problema, si tú me estás mirando con ojos de deseo

es tu movida o lo que tengas en tu cabeza,

yo me visto como quiero, y porque me ponga un escote hasta aquí

y vaya por la calle así, no significa que tú tengas derecho

a decirme lo que me harías o dejarías de hacer.

La gran revolución

que está haciendo el feminismo ahora

es que, las mujeres no se callan, se replantean cosas,

y eso es maravilloso.

Es que las mujeres empiezan a darse cuenta que pueden estar solas,

perfectamente sin hijos, hacer la vida como les dé la gana

y que ellas deciden,

es su cuerpo, y ellas deciden todo, su vida, todo,

y eso es una cosa que estamos haciendo con todos

estos avances feministas que se están consiguiendo.

Aún queda muchísimo camino por recorrer,

pero ya hay muchas cosas conseguidas.

Yo no sé qué es el feminismo.

Lo oigo en la televisión, pero no lo sé,

y como no lo sé, no te puedo decir si soy o no.

Creo que no lo soy.

O sí. No lo sé.

-No soy feminista porque no soy partidaria

de lo que opinan las chicas de hoy.

En algunas cosas puede que tengan razón.

-No me considero feminista a ultranza de una separación

porque el hombre y la mujer tenemos distintas...

formas de ser,

pero de cara a los derechos y libertades somos iguales

exactamente para todo.

-Nunca podrá haber igualdad porque en unos trabajos fuertes

y en cosas de mucho riesgo están los hombres.

Y entonces las mujeres no. ¿Igualdad para qué?

No sé la igualdad a lo que se refiere.

-Yo creo que el feminismo, por lo que he oído, es que la mujer

va a machacar al hombre. ¿Es así o no?

-Sí, soy feminista

y quiero que la mujer tenga un respeto y su lugar,

el que le corresponde, ni más ni menos.

-Que yo no quiero feministas. Cuando veo en la televisión

"Esa es feminista", que no me gustan las feministas, no.

No las quiero, y ya está, ¿y tú? -Tampoco.

-Tampoco. Y si dices otra cosa... -No, no,

que no las quiero y ya está.

-Yo siempre he sido una gran defensora de la mujer,

y siempre he tenido mi punto feminista.

Yo fui empresaria muy joven, en un mundo muy complicado

donde no se entendía que la mujer fuera empresaria.

Antes de ser yo empresaria en el mundo musical

lo fue, la primera, Celia Gámez,...

que yo creo que abrió una puerta importante.

Una mujer en esa época, estábamos todavía en la dictadura,

siendo empresaria del mundo musical, de la revista, del espectáculo,

era muy complicado,

y luchamos mucho en aquel momento y rompimos esquemas.

El feminismo terminará cuando la mujer llegue al punto

en el que todos seamos iguales y ya no sea necesario

la reivindicación.

-La sociedad española ha cambiado mucho,

pero todavía tiene un ramalazo machista

en el sentido de que,

yo creo que ha sido por cultura familiar, de este país,

que siempre ha sido todo

más enfocado hacia el hijo que hacia la hija.

Entonces, ha habido más discriminación en ese sentido,

aunque la hija fuera más inteligente que el hijo,

pero como el hijo era el hijo, le han dado más que a la hija,

pero esto está cambiando,

y creo que ya no se mira tanto el sexo,

sino las posibilidades y capacidades de cada uno.

-Yo no me considero ni femenina

ni feminista, me considero mujer.

Soy una mujer, me visto como quiero, me visto con minifalda,

con traje y chaqueta, y no creo que nadie me vaya a...

etiquetar

por llevar una determinada ropa, o por maquillarme o no,

o por ir en bikini o con un caftán por la playa.

-Yo, por mucho que te diga cómo soy de feminista

no sería creíble por mi aspecto,

pero yo no solamente pienso en mí,

siempre pienso en mis hijas, que son el futuro.

Yo no soy un activista, pero sí me considero...

el corazón lo tengo feminista

y te voy a ser sincero: Yo creo que los hombres

debemos empezar a sumarnos a lo mejor,

los que tenemos ciertas puertas abiertas

en los medios de comunicación, de empezar a ponernos de parte

de la mujer, egoístamente, aunque sea así, aunque no sea

pensando en la mujer en general, que el hombre piense en sus mujeres,

pero es un gran paso que se daría.

Si tú me dices si lo pienso de corazón, sí, lo pienso de corazón.

¿En qué deberían, según tú, cambiar los hombres?

Es que los hombres... ya no solo los hombres y las mujeres,

es que es fácil en el fondo aprender feminismo, es fácil,

y tú lo entiendes y dices: "Claro", lo difícil

es desaprender los machismos que tenemos dentro.

Cuando era pequeña era muy echada para delante, como estás viendo.

Siempre has sido así, desde pequeña.

Siempre me decían que yo era muy mandona.

Sin embargo, si el niño, de mi misma edad y clase,

organizaba y disponía, no le llamaban mandón.

Es que tiene mucha personalidad.

Claro, es que es un niño como tiene que ser

y, yo no, yo soy mandona.

Y cuidado, porque si te ven muy echada para delante,

te vas a quedar sola.

Y si tienes tanta seguridad

y personalidad, te vas a quedar sola.

A lo mejor estoy muy bien sola.

Esos son los mensajes que hay que dar,

constrúyete tú como tú quieras ser.

Sí soy consciente que hay palabras

que pueden resultar ofensivas,

decirle a una persona que está trabajando,

por ser mujer, decirle "gracias, guapa", puede resultarle ofensivo.

A mí me llega un camarero de hoy en día, un morenote de aquellos,

jovencito, y le digo:

"Gracias, guapetón",

pero no es lo mismo decírselo a un hombre que a una mujer.

Sí que lo tengo en cuenta, sí tengo en cuenta la forma de hablar,

pero es muy difícil.

Lo intento, porque si encima tengo que evitar ciertas coletillas,

que las voy evitando, pero es muy complicado.

-A mí me gustan los micromachismos,

y no me gusta llamarlos así.

Que me abran la puerta es un gesto de educación,

no de que el hombre se está considerando más

por dejarme pasar a mí la primera y abrirme la puerta.

Hay que ser un poco retorcido para ello.

Yo cederle el asiento a una persona más mayor que yo,

es una cuestión de educación, ya sea hombre o mujer.

-Siempre he sido detallista con la mujer, y con la mía por supuesto,

siempre he sido muy detallista,

y me ha gustado que los hombres lo sean de cara a eso:

abrir la puerta, sujetarlo, siempre lo he hecho y lo sigo haciendo.

-Me gustaba mucho ser mujer y sentirme así con esas atenciones

tan caballerescas por el hombre.

A cenar no me invitaban,

porque en mis tiempos, tenía que estar a las 10 en casa

y, con un minuto, mi padre decía: "Eh, ¿qué te ha pasado hoy?".

-Cuando vamos por la calle, él me tiene a la parte de dentro

y yo a la de fuera, es como si me sintiera más protegida.

-Que él me deje entrar a mí antes que él, me gusta.

Porque yo soy... así. -Un poquito especial.

-No sé.

-Si vamos a entrar en algún sitio, por supuesto, entro yo primero

y él detrás, siempre y cuando no haya peligro.

Si hay peligro, él primero y yo detrás.

-Yo puedo abrirme las puertas sola,

y no sé, no me...

no me lo tomo como una falta de respeto

ni digo que no es caballeroso ni nada por el estilo.

-Lo del gesto de abrir la puerta, yo también lo hago,

entonces pienso que no es un gesto de...

coqueteo. -Sí, claro, es educación.

-Ese tipo de cosas me dan a pensar

que no me ve como una persona igual a él.

-Es como si yo no fuera capaz de hacerlo yo sola:

porque la puerta pesa mucho o porque la silla pesa mucho,

por equis razón.

-Es como decir: "Yo soy un galán, así que te sujeto la puerta,

pero luego, cocíname tú".

-Es que yo también pienso que hay que darle menos vueltas a las cosas.

Tampoco hay que fijarse en el más mínimo detalle

para decir "machista".

Yo creo que hay cosas que se hacen por educación

o que no te das cuenta que haces y simplemente las haces,

tampoco hace falta "machista". No, hombre.

-Te voy a contar una anécdota: en una ocasión entrevisté a un jesuita,

un hombre cultísimo, el padre Miquel Batllori,

que había estudiado la familia de los Borgia, era un hombre mayor,

te hablo de hace años, y andaba con bastón.

Yo le cedí el paso en el ascensor cuando abrió la puerta

y, él insistió en que pasara yo.

Yo insistí en que pasara él

y, entonces dijo: "Mire, señorita,

los hombres podemos llegar a perder la fe, pero la galantería, jamás".

-Nuestras canciones que tienen más éxito tienen ya más de 15 años

y, quizás, pueden tener cierto tufillo machista.

Cantar una canción sin maldad ninguna,

como "Déjame que te acaricie el chow chow"

puede resultar ofensivo, pero creo que no hay ahí ninguna maldad,

es el doble sentido...

Mi amiga Luci se ha comprado un perro, un chow chow

que tiene mucho pelo y es negro.

Entonces, déjame que te acaricie el Chow chow.

Yo para nada veía machismo, sin embargo,

hoy, el humor lo tienes que hacer de otra forma,

porque nuestro propósito nunca ha sido el de ofender a nadie.

Es verdad que hemos ido con los tiempos

y nos hemos dado cuenta que han cambiado.

Hay canciones que hemos dejado de tocarlas

porque hay gente que se ofende. De 20 000 personas, una,

pero no queremos que se ofenda ni esa persona.

Entonces, sí aportas ese granito en esa evolución,

o formas parte,

no de esa reivindicación, pero sí de ese avance

que está teniendo la mujer en sus derechos,

y no haces ese tipo de letras o de canciones.

Con el paso del tiempo, dentro de 15 o 20 años, ¿cómo te ves?

Yo espero verme igual o más feliz

que lo estoy ahora, y me gustaría,

además, mirar para atrás y poderme decir:

"Joder, esta tía cómo ha aprendido, qué bien lo ha hecho,

cómo ha madurado,

ha seguido por el camino correcto".

Y aplaudirme yo a mí misma.

¿Y cuál es el camino correcto? El que estoy haciendo.

Cada día seguir siendo yo, luchar por lo que creo justo,

rodearme de la gente que me hace feliz, que me apoya,

que cree en mí,

y seguir construyendo mi camino, profesional y personalmente.

Pues para terminar,

un deseo, un sueño de futuro.

Porque haya mujeres que nunca más tengan miedo

de volver a su casa solas,

de que salgan a correr solas,

que nunca más tengan miedo de que nadie nunca jamás

les levante la mano, por una igualdad real.

Por un futuro sin miedo.

Hoy hemos descubierto

cuál es la visión del hombre actual sobre la mujer.

¿Es razonable que la mujer tenga los mismos derechos que el hombre?

Yo creo que sí, y lo digo de corazón.

¿Y por qué no los tienen?

Hemos averiguado cómo miran ellas

al futuro.

-Siempre quedan cosas por hacer, siempre.

Perder la ilusión de hacer cosas,

creo que es perder la ilusión por la vida.

Creo que es tan valioso

ir a una manifestación que ensalce

y empodere a la mujer,

como yo en mi casa, enseñar a mis hijos

cómo comportarse con una amiga en el parque.

-No creo que la próxima generación mejore

porque no tengo esperanza en el ser humano,

pero algo, una chispita en mí me dice que igual sí.

Y ellos y ellas

nos han dado las soluciones para que hombres

y mujeres puedan mirarse de igual a igual.

-Se trata de hacernos mejores cada día y conseguirlo

a base de competir, porque uno no mejora

si no compite.

-Lo importante es que hombres y mujeres

tengamos una buena voluntad para celebrar

nuestras diferencias, pero acortar nuestras distancias.

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Retratos con alma - Programa 12

17 jun 2019

La falta de mujeres fuertes en las que mirarse podría parecer un problema del pasado. Pero hoy en día, ¿cuánto y cómo se mira a esa mujer que se atreve a destacar?

En ‘Retratos con alma’, Isabel Gemio entrevista en profundidad a Cristina Pedroche, presentadora, actriz y empresaria, para analizar y descubrir cómo ven los hombres a la mujer actual. Y ella, una de las mujeres más observadas de nuestro país, contará cuánto pesa la mirada del hombre. También opinan sobre este tema: Miguel Ángel Rodríguez ‘El Sevilla’, Luis Bassat, Eugenia Silva, Estíbaliz Quesada “Soy una pringada”, Norma Duval, Jesús Álvarez, Enrique Monereo, Jorge Pérez, Fanta Jobe y Joana Bonet.

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  1. Itzi

    Estuvo bien.., y creo que muchas mujeres pensamos así... el problema esque la sociedad seguirá en mentalidad machista Y mucha juventud crecerá en ese ambiente y rst a creciendo en ese ambiente, pero poco a poco también se ve avances y eso eso bueno

    19 jun 2019
  2. Angie

    Guapa, independiente, valiente, empoderada, feminista, sensible, segura... y así puedo seguir... lo puedes decir más alto pero no más claro

    19 jun 2019
  3. Paloma

    Me encantó, pedroche valiente ¿¿¿¿

    19 jun 2019
  4. Montse

    Hola Cridtina, yo vi la entrevista y me encantó, sincera, hablastes desde el respeto absoluto y defendiste el feminismo como mujer que eres, tienes las cosas y las ideas muy claras y todo eso te hace fuerte y muy grande. Te sigo desde hace mucho tiempo, pero no te había visto en ninguna entrevista. Ahora te admiro muchísimo más, como mujer, trabajadora y feminista, ole tuuuuu un besazo enorme

    18 jun 2019
  5. Elena López

    Una grande entre las grandes, mujer feminista, empoderada y bella en todos los sentidos

    18 jun 2019
  6. Maria namaste

    Pedroche un referente en pensamiento y acciones. Hablar claro desde el convencimiento y reflexión de tus ideas, experiencias y forma de vida. Se nota una clara evolución en tu vida a mejor, por supuesto. Que importante es quererse a una misma. Enhorabuena por la entrevista y .... no pares sigue sigue campeonA

    18 jun 2019
  7. Rocio

    Se puede decir más alto pero no más claro,muy correcta en tus posturas y lo hiciste genial.Faltan mujeres valientes !! Tienes carácter y personalidad. Felicidades C.Pedroche

    18 jun 2019
  8. Camila

    Eres una mujer con las ideas muyyyyy claritas ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ te lo dice una cincuentona sigue así ..es tu decisión siempre da igual si te equivocas o no......no cambies mi niña un besiño de una gallega en las palmas .

    18 jun 2019
  9. Mari Cruz Melero

    Yo soy madre de 2 niñas y les enseño que hay que RESPETAR ante todo a los demás, niños y niñas, y sobretodo quererse mucho ellas mismas, ser felices, porque tenemos la suerte de vivir y poder disfrutar de todo lo bonito que nos rodea, y así podremos hacer felices a los demás.

    18 jun 2019
  10. Ana

    Totalmente de acuerdo

    18 jun 2019