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Para todos los públicos  Repor - La vida que dejé
Transcripción completa

Cerca del 80% de los reclusos que hay en prisión,

lo son por delitos relacionados con el tráfico

y el consumo de drogas.

-Yo estoy cumpliendo condena por las drogas,

si no no la hubiera pisado.

-Yo vendía hachís, marihuana, cristal, pastillas, cocaína.

-Va pasando un mes, otro mes y no te das cuenta

y se te va la vida ahí.

Es que se te va como me ha pasado a mí.

-¿Es inevitable que haya drogas en prisión?

-Es un hecho, es lo que está pasando.

-La droga es un problema.

Normalmente la gente que estamos en la calle

que no nos falta para el alcohol, para las drogas y tal...

-Yo estoy durmiendo y me levanto llorando y asustado

porque creo que me enganchado otra vez, que he recaído.

Instituciones y ONGS trabajan con los reclusos

para ayudarles a dejar la adicción

pero la falta de recursos hace que solo un 20%

tenga acceso al tratamiento.

-Entre nosotros el que haya algún problema

y que rompamos esa cadena de entrar en prisión vinculada a la droga,

económicamente le interesa incluso al estado.

-A que sí chicas, el peor infierno es la droga.

Mira, mira, mira ...

He cambiado de chip que tengo ganas de vivir.

Que tengo ganas de vivir y disfrutar de las personas,

disfrutar de las cosas.

-Puedo dormir con la conciencia tranquila

porque no he a hacerle daño a nadie desde hace...

...15 años que se dice pronto.

Aquellos que ha conseguido salir del espiral

nos explica su historia.

El "Repor" de hoy, "La vida que dejé".

-Traspasar las puertas de la prisión es adentrarse

en un espacio desconocido.

Un mundo de marginación, desarraigo y droga.

Entramos en la prisión de Brians, en el módulo de mujeres.

Aquí transcurre la vida de Aisha.

Hola, Aisha, buenas.

Hola, buenas, adelante.

Esto es una comunidad terapéutica para chicas dentro de prisión

y es la única que hay en toda España

y creo que en toda Europa.

¿Cuánto tiempo llevas en prisión?.

Seis años casi.

¿Por qué fue que viniste a prisión?

Empecé a delinquir por el tema de la droga

para conseguir más droga.

¿Qué consumías?

Cocaína y alcohol, nunca tenía bastante

y aquello me llevo a robar y otra vez aquí a prisión.

Yo no quería estar en mi casa, no quería escuchar a mis padres,

yo no estaba de acuerdo con el mundo,

no entendía nada y nadie me entendí a mí, era una locura.

Por eso buscaba la droga.

Eso es de mi compañera, le gustan Los Chichos,

la verdad que aquí a todas nos gustan mucho Los Chichos.

Mi cama es está.

Tengo esta mantita que se la ponía mi hijo

cuando nació, me la trajo mi madre desde Venezuela.

Mi madre es de allí y mi padre de Marruecos.

A diferencia de los módulos dormimos en las camas separadas.

Los módulos son literas, muchos más pequeñas

y más talegueras.

-¿Esa es tu hija?. -Sí.

¿Cuántos años tiene ahora?

Tiene 10 añitos ahora toca el violín,

hace coral, va a baloncesto, es igual que yo,

la tía es una pasada.

¿Ella entiende que tú estés aquí?

Lo entiende pero está enfadada, estaba muy ilusionada

con la mami que ha vuelto, que ha salido de la cárcel,

no sé qué...

(EMOCIONADA)

Si quieres paramos.

Tranquila, es duro pero es la realidad,

es lo que hay.

Me dice, hola mami ¿cómo estás?

Yo bien, hoy he ido a ver a la Mae.

La Mae es mi sobrina que la quiero un montón.

Cuando llegamos a casa vimos la película de 1D

y fue un rollo total.

La yaya se aburrió porque yo le cogía el mando.

Esta es la mejor, la Mayra.

¿Qué haces a lo largo del día?

Trabajo en el office que tengo que ir a buscar la comida,

poner la mesa, servir a las chicas, juntar cubiertos y demás...

...Si tengo un rato para mí leo, escucho música,

llamo a mi madre, le digo que la quiero.

Después tenemos el taller de velas, que es donde trabajamos

para sacar dinero para nosotras.

Salimos a vender a las puertas, los familiares,

las chicas que salimos de permiso.

¡Nena, que tengo velitas, cómprame

que es para una buena causa!

Aquí es muy fácil no consumir, ¿no?

Aquí es lo más fácil del mundo porque en todas las cárceles

hay droga, tú te vas a un módulo de hombres

o te vas un módulo de mujeres, no hay droga

porque ese requisito es fundamental para estar aquí,

no drogarse, entonces entra drogas,

no trapichean y no hay historias.

Aquí tenemos el gimnasio, esto es lo ideal,

para una persona que realmente la mandan a prisión

para que cambie o para castigarla o para lo que sea,

se entiende que es por su salud y para cambiar de vida,

pues mira todo eso que se lleva pero una prisión no es reinsersión,

una prisión no cambia a la gente, la vuelve peor.

Te vuelves peor, te vuelves más malo.

¿Por qué hemos llegado a caer tan bajo?

¿Por qué no respetamos los límites ni la autoridad?

Eso es lo que trabajamos aquí y eso es lo que no se trabaja

en la mayoría de los módulos.

El patio de mi cárcel.

¿Qué te van a decir las compañeras cuando te vean en la tele?

(RIE)

Que sales muy gorda.

¿Eso te van a decir?

No, me van a decir, te podrías haber pintado,

haberte echado algo en el pelo, porque eres un poco hippie.

¿Qué es lo que te mantiene la esperanza?

Sobre todo que he cambiado de chip,

que tengo ganas de vivir, y de disfrutar de las personas,

de las cosas, y nada, estoy feliz y me siento mejor

y ya está, si estoy fuera con mi familia,

pues estoy fuera con mi familia, que estoy aquí con la compañeras

pues que estoy aquí con las compañeras.

El peor infierno es la droga.

(GRITANDO) ¡A que sí chicas!

¡A que el peor infierno es la droga!

Mira, mira, mira que te dicen.

¡Guapas!

#Vamos, chicas Almodóvar...

(RÍE)

(MÚSICA)

En los Centros de Inserción Social,

se encuentran los reclusos que están en libertad condicional

o que han cumplido buena parte de su condena.

Fran y Patricia trabajan en la Fundación Atenea,

han ido a recibir a Juan Carlos que disfruta de un permiso.

Detrás deja, muchos años de reclusión.

Hola, hola, Juan Carlos. ¿Qué tal?

Yo soy Cristina, ¿cómo estás?

-Yo soy Juan Carlos, bien.

¿Estás al final de tu condena?

Estoy llegando a la penal a la parte de régimen abierto.

Detrás, ¿qué has dejado de tiempo?

¿Aquí?

Toda mi vida.

¿En total cumplido? Bastante.

Cuando era menor, si me pongo a contar, mucho.

Yo estoy cumpliendo condena por las drogas.

Si no no hubiera pisado la prisión.

¿A ti te da un poco de vértigo la salida a la calle definitiva?

Me dan un poco de miedo por el tema de las drogas,

pero vamos, me veo bastante fuerte.

-Nosotros estamos muy contentos de tu proceso

porque ha sido ejemplar, la verdad es que sí.

-La verdad es que me han orientado bien.

Eso también es muy importante porque sino uno está a tientas,

quieres pero no sabes la manera de cómo hacerlo.

Sin apoyo es muy difícil.

Aquí estás anulado totalmente.

Juan Carlos intenta que su vida tome otro rumbo

y poco a poco, lo va consiguiendo.

Como otros barrios marginales a este se lo conoce por su número,

Las 600 de Albacete.

Aquí venía Juan Carlos cuando consumía,

ahora lo hace para visitar el centro cultural.

Llegar hasta aquí ha sido un camino lleno de tropiezos.

-Las recaídas son peores, tardas menos en engancharse,

te cuesta más decir que has recaído y tienes una sensación de culpa

de que lo que has hecho no ha valido para nada.

Luego todo, con el tiempo vas aprendiento también.

¿Has tardado 20 años en desengancharte por completo?

Todavía no estoy desenganchado del todo,

estoy todavía en proceso y en tratamiento.

La adicción hace que la línea que separa

la libertad de la prisión sea muy frágil.

Este era también el territorio de Paola,

pero ella y Daniel, han decidido cambiar de vida.

-Con el tema de la prostitución, para acostarse con clientes

realmente tienes que tener estómago para hacerlo y claro,

con las drogas todo era más fácil.

Muchas veces cuando llegaba a casa

y veía la cartera, y la tenía vacía,

estuviste una noche entera aguantando clientes,

luego no tenía nada, porque lo gastaba todo

en droga, porque era lo que necesitabas

hasta que lo consigues.

-Nos conocimos, estuvimos hablando e hicimos

como un pacto, tú dejas esto y yo dejo esto,

puedo decir que lo cumplimos a rajatabla y lo cumplimos.

Ni yo vendo ni ella consume nada.

Yo vendía hachís, mariguana, pastillas, cocaína,

cristal, éxtasis líquido, lo que caía en mis manos

Ketamina que es tranquilizante de caballos.

Vender te lleva la cárcel y consumir si te pillan

te lleva a la cárcel.

La cárcel tampoco es plan de estar.

Estoy muy orgulloso de conocerla

y estar con ella y aunque no tenga un duro

y viva la calle, estoy mejor ahora que antes.

-Ellos han salido adelante gracias al apoyo

de la fundación Atenea que trabaja en los Centros Penitenciarios

y que ayuda también a las personas en riesgo de exclusión social.

¿Cómo estáis?

-Hola, Paquita. -Hola, guapa.

-¿Cómo estás?

Ahora mismo, Paula, esta en un proceso de formación

de agentes de salud en el que Paco también ha participado.

Paco es una persona que lleva trabajando con nosotros

mucho tiempo como agente de salud.

El entorno en el que trabajamos es de calle,

entonces llegamos a la gente a la que no llegan otros recursos,

el método que prima es el respeto a las decisiones de la persona.

Si la persona quiere seguir consumiendo

nosotros entramos estar ahí, intentando darle

un mínimo de apoyo a nivel sanitario, judicial,

de vivienda, en el tema que la persona interesada

quiera trabajar.

-Yo les allano el camino para que de una vez por todas

intentar dejarlo como lo he dejado yo

o mejorar su vida bastante en todos los aspectos

sobre todo en el económico.

Pero primero hay que reconocer que tienen un problema.

Normalmente la gente que estamos en la calle,

que no nos falte para el alcohol, para las drogas,

creemos que somos felices pero somos más tontos.

Dejar el mundo de ensueño y autodestrucción,

es un reto que algunos no son capaces de conseguir.

Miguel Ángel se define como un exyonqui,

ahora en tratamiento médico.

Ante su vida fue un continuo entrar y salir de la cárcel.

-Puedo dormir con la conciencia tranquila

porque no ha vuelto a hacerle daño a nadie desde hace 15 años,

que se dice pronto.

Yo decía y los yonquis de mierda estos...

...lo más bonito que decía era que se tenían que morir.

Me convertí en uno de ellos

y sigo siendo uno de ellos hasta que me muera.

Su destino cambió a raíz del programa

que prescribe heroína química a un grupo de adictos.

Una medida implantada en otros lugares de Europa

y que en Granada, funciona de forma experimental.

¡Olé!

Aquí es el hospital donde vengo dos veces al día

es donde me dan el tratamiento compasivo

desde hace 10 años.

Estuve en el experimento y salió muy bien

porque me ayuda a mí, a mi familia, a la sociedad.

No sé explicarlo, pero de verdad,

el tratamiento si lo instauraran le ahorrarían

a la sociedad sufrimiento y en dinero una barbaridad

y le daríamos por saco a los traficantes.

-Yo lo dejo aquí, voy a por el coche.

Yo lo dejo aquí solo y aquí nunca he tenido

ningún problema con él, ni un sí ni un no.

Muchas gracias.

-Gracias. -Hasta mañana.

-Hasta mañana si Dios quiere. -No tarda nada.

Ahora voy a ponerme la segunda dosis del día,

miradme para que sirva y para que veáis como entro

y lo colocado que salgo para que podáis comparar,

el antes y el después.

No es una droga, es una medicación,

insisto en que es una medicación, por lo menos para mí.

Hasta luego y gracias.

Hasta luego. Otro compañero más.

¿Qué tal? ¿Cómo te ha ido?

Muy bien, como todos los días.

Yo antes tomaba 300 de diacetilmorfina,

y ahora mismo voy por 105.

¿Tú no tienes sensación de estar drogado?

Sí, ahora mismo sí, en este momento tengo la sensación

de estar colocadillo, a gustillo,

pero que no puedes llamarlo colocón, porque colocón yo sí sé lo que es.

Y además, yo no quiero estar colocado,

yo lo que quiero es poder hacer una vida normal y corriente.

Hola, chico. ¿Dónde te metes?

Eh, chico,

su dueño le llamaba Chatarra, pero a mi Chatarra no me gusta.

A sus 50 años, Miguel Angel se considera superviviente de una época

en que la droga acabó con casi toda una generación.

Ahora, el tratamiento le permite ver de lejos la vida que dejó.

Muchas personas de mi quinta, que les ha pasado lo mismo que a mí,

personas de buena familia, pero se han metido en este infierno

y se han muerto, no lo han contado,

se lo han encontrado en el cuarto de baño

con la jeringuilla en el brazo. Pero no uno ni dos, muchos, muchos,

de 20 amigos que tengo, quedamos uno que está preso y yo, dos.

Una generación perdida.

Entera.

¿Tú cuando te diste cuenta, realmente,

de que estabas enganchado?

¿Del problemón? Cuando tuve que robar.

Cuando tuve que robar. Cuando dije: "uf, chungo".

Le quité a mi hermano una pulsera, a los amigos y familiares les robé.

Lo primero que hice fue robarle a mi gente.

Cuando no hay más remedio, cuando necesitas dinero

y ya tus amigos ni te saludan ni te miran

porque les avergüenza verte, porque ni te lavas, ni comes,

ni te afeitas y sólo abres la boca para decir mentiras:

"Déjame 1000 pesetas, que tengo que ir a ver a mi madre

que se ha puesto mala". Una de ellas.

Pues la dices 20 veces a la misma persona

y al final, dice: "Tío, que no somos tontos".

Tú, Miguel, si no te hubiera pasado esto que te ha pasado,

¿qué te hubiera gustado hacer?

Pues quería ser militar.

También me hubiera gustado ser veterinario,

para cuidar a los animales.

Y también asistente social y ayudar a las personas,

las personas mayores, las personas necesitadas,

todo eso me gusta. Pero, yo ya estoy tocado.

Yo, yo no me voy a recuperar ya de esto.

Pero bueno, tomas una medicación como toma mucha gente.

Sí. Pero que ya no es

la inocencia de antes, la fuerza de antes,

las ganas de antes, ahora tengo miedo, me da cosa salir,

y ya es muy difícil tirar para atrás porque son parches.

Dices, no, te recuperas. Sí, sí, yo me recupero pero, coño,

yo es que sueño, algunas veces, que consumo.

Yo estoy durmiendo y me levanto llorando y asustado

porque creo que me he enganchado otra vez, que he recaído.

Prefiero morirme, de verdad.

Entre 70 y el 80% de los 57.000 presos

que hay en España, lo son por delitos relacionados

con el consumo de drogas.

Actos cometidos bajo su influencia o para conseguir el suministro.

Enrique contempla ahora los muros de la prisión de Albolote,

donde ha estado recluido largos años.

El deporte lo alejó de las drogas,

hace dos semanas que tiene la libertad condicional.

Ese es el módulo de mujeres, módulo 9, módulo 10.

Yo estaba justamente por detrás de esos módulos,

qué malos recuerdos.

La mitad de mi vida la he pasado aquí.

Llevo 12 años aquí metido.

Entrar dentro y no consumir es difícil, ¿no?

Sí, es difícil. Estar dentro y no consumir es difícil.

¿Por qué?

Porque te intentas evadir de los problemas,

de las situaciones que te salen y lo que quieres es evadirte

del mundo que hay dentro.

Esto te deteriora, te destruye la vida,

va pasando un mes, y otro mes, y no te das cuenta,

y otro mes y se te va la vida ahí, es que se te va,

como se me ha ido a mí. Es un mundo muy oscuro.

El tema de las drogas en prisión y todo eso, tienes que tener fuerza

y quererte a ti mismo.

La herencia recibida le condujo hasta aquí.

Intenta reconducir su vida pero el pasado aún le persigue.

Ahora se enfrenta a una causa pendiente

que le podría devolver a prisión.

En el centro de drogodependencia de Granada hacen un seguimiento

de su caso y le ofrecen también apoyo jurídico.

Lo que intentamos es evitar esa situación,

que una persona que tiene una evolución tan favorable,

ha tenido una situación muy complicada en la antigüedad,

pero la evolución tan favorable,

rompamos con una posibilidad de romper esa evolución.

Entonces es ese esfuerzo, el esfuerzo de Enrique

y el esfuerzo de los terapeutas.

Eso puede influir positivamente, si él no estuviera en tratamiento

¿seguramente acabaría en prisión?

No puedo decirlo, pero la posibilidad es muy elevada.

La evolución ha sido, desde que era jovencito hasta ahora,

un entrar y salir, ¿no?

Sí, desde que tenía 13 años.

Y eran delitos menores, que tampoco había matado a nadie,

robo de coches, robo de tiendas, todo eso se va acumulando.

Enrique, ¿tú te imaginas ahora el tener que ingresar otra vez

en prisión?

Sería muy duro porque ahora tengo más o menos la base

para poder empezar a vivir la vida.

Llevo mucho tiempo en prisión y, sí, sería un paso

muy grande para atrás.

El peso de la justicia,

¿es muy fuerte para pequeños delitos de tráfico?

Sí, el problema es que si son personas

que tienen antecedentes, el historial les pesa mucho más

que el hecho delictivo por el que se les está juzgando.

Los procedimientos penales tienen un carácter punitivo, es decir,

se comete un delito y la gente considera

que el que comete un delito tiene que entrar en prisión.

Ahora, estudiemos porque entran en prisión.

Y porque una persona tenerla, por ejemplo, en prisión

más allá de un periodo de tiempo no es necesario.

Mi opinión es que, en prisión, evidentemente,

la reinserción es muy, muy difícil

por no decir imposible.

Que hay droga en las prisiones es una realidad.

En Cataluña es la Generalitat la que gestiona

los centros penitenciarios.

Intentan no dar la espalda a esta situación.

En Can Brians hay un equipo especial de atención a los drogodependientes.

-¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? ¿Bien?

- Tirando, sí, bien.

-¿Qué me explicas? ¿Cómo ha ido desde la última visita?

- Vengo por lo de la bajada de la metadona.

-¿Estás con ganas de querer empezar la reducción?

-Sí. Quiero reducirla, ya sabes...

-¿Quieres retirarla, no?

-Sí,creo que es el momento de dejarla.

No dejarla de golpe, pero sí paulatinamente,

también estoy tomando bastante poco.

-El trabajo que hacemos es acercarnos a las personas

que tengan problemas de drogodependencia.

También atendemos a las personas que están consumiendo

dentro de prisión.

El consumo habitual puede ser de heroína,

de pastillas, también en el patio, de cannabis.

Y atendemos también esa demanda para reducir daños

en el consumo de estas sustancias.

¿Es inevitable que haya drogas en prisión?

Es un hecho.

Es lo que está pasando y es importante poner los medios

para abordarlo dentro, porque esto es como una micro sociedad,

como la que hay fuera, en la calle. Y tratar aquí el tema de las drogas

es empezar a trabajar para poder trabajarle la salida,

lo que va a pasar después.

Podemos trabajar con ellos todo lo que tenga que ver

con consumos dentro de la prisión y que

siempre es difícil verbalizarlo, porque puede tener consecuencias.

Cuando lo hablan con nosotros, esto queda dentro del ámbito

del tratamiento,

dentro del tratamiento de drogodependencia,

en el que las recaídas es una situación habitual

en el que se tiene que trabajar y abordar libremente y abiertamente.

-Yo tengo problemas con las drogas desde los 22 años.

Tengo 37, 38 perdón.

No quiero tener este problema, no me gusta depender de nada

y, mucho menos, de unas sustancias. Luego está el deterioro de la salud,

de la prisión y el que solicita ayuda no la obtiene

porque no hay recursos, y es mucho más sencillo

tener a la gente nublada que tenerlos despiertos.

Dentro o fuera de prisión, dejar atrás la adicción

es largo y costoso.

El tratamiento puede valer miles de euros.

Hola Rafa.

Hola, buenas tardes.

¿Qué tal?

Muy bien, gracias a Dios. ¿Qué tal?

Bien.

Encantado.

Te presento a Nacho.

Nacho, encantado.

-Igualmente.

Rafael es el fundador de Pueblo de Dios,

una comunidad religiosa que ofrece cobijo y comida

a cambio de trabajo y abstinencia.

Todo esto es donado por las personas.

Como ya tenemos una infraestructura de años,

nos conocen en Almería y fuera de Almería,

nos llaman para recoger muebles, utensilios ...

Hoy, por ejemplo, ha sido un euro de ropa,

cuatro de libros, 30 de una cocina que se vendió.

¿Eso es un buen día?

Pues sí, hay días más malos, hay días que son horribles,

17 euros, 55 euros...

- No, están bien. Mire usted, mire usted.

Yo creo que este, señora.

Pedro llegó aquí, desde Bilbao, hace seis meses.

Cargaba un largo historial de adicción

y problemas con la justicia.

Mire usted.

Yo me encontré en una situación

en la que estaba tirado en la calle, enganchado

y ya no podía más. Entonces llamé a un hermano,

mi hermano mayor y le dije: "Javi, por favor, búscame por ahí,

por Internet, por donde puedas, un centro,

alguien que me pueda ayudar, que yo no aguanto más".

Cuando yo llamé a mi hermano me había dado una sobredosis

de metadona, y fue cuando lo llame, lo llamé desde el hospital.

¿Por ti mismo?

¿Por qué te habías tomado más de lo que te tenías que tomar?

Sí, sí.

Pero si aquí la metadona la tienen pautada, ¿cómo fue eso?

La compré.

Ah, la compraste.

Claro, en la calle, de estraperlo.

Iba, como se dice vulgarmente...

Ahora hace seis meses que no consumes nada, ¿no?

Sí, ahora hace seis meses que no consumo nada.

¿Cuánto tiempo vas a quedarte o crees que te vas a quedar?

Supongo que un par de años.

¿Sí?

Sí.

Yo es que físicamente, me encuentro perfectamente, ¿sabes?

Bajo, subo lavadoras, subo escaleras, bajo, perfectamente,

pinto pisos, hago obras, de todo.

A lo mejor psicológicamente necesito más tiempo para recuperarme.

Y en ello estamos.

Algunas personas han encontrado aquí un poco de luz,

un escape a la prisión en que se habían convertido sus vidas.

Hay de todo un poquito.

¿Tú eres el cocinero oficial?

-Qué va. Hoy es que me ha tocado hacer de comer.

-Yo duermo arriba, abajo duerme Kiko.

-El cocinero.

-Tenemos dos armarios y estamos muy a gusto aquí los tres.

¿Qué tal se os da esto de compartir casa?

-Muy bien, muy bien, buena armonía, buena comunión,

nos llevamos bien entre los hermanos, los chavales,

colaboramos, nos ayudamos, porque estamos aquí para ayudarnos,

y todo muy perita.

-Sí, nos llevamos bastante bien.

-Y llegamos a casa y más a gustito que nada,

a comer, a ducharnos, a descansar..

-Cuando llegamos a casa, a descansar.

-Te damos gracias por estos alimentos.

En nombre de Jesús, amén.

(Aplausos)

Siento una paz que no la tenía antes, no.

La convivencia, se comprende, tengo convivencia,

pero he pedido perdón, antes no pedía perdón,

antes tenía rencor a las personas,

ahora pido perdón.

- ¿Te sientes igual que antes? No, he cambiado mucho.

A lo mejor ahora, con menos que tienes,

necesitas menos y eres muy feliz en estos momentos.

Estar vivo es gracias a las personas y, sobre todo, mi familia

y darle las gracias a todos los centros

y a todas las personas que me han sacado adelante.

En cuanto al futuro, yo el futuro lo dejó manos de Dios,

que realmente es el que me ha ayudado.

Y gracias por todo.

(Música)

Con sendos asaltos de las fuerzas especiales francesas

a una nave industrial y a un supermercado de París,

se cerraba un círculo infernal de 54 horas de pánico

en los que han muerto 17 personas y tres terroristas;

la amenaza de sumir a Europa en una nueva era de tinieblas.

Escritores a la fuga,

la comunidad judía nuevamente amenazada,

la musulmana estigmatizada.

Los atentados islamistas en el lugar donde hace dos siglos

se fraguara el concepto de ciudadano,

han puesto en jaque los límites del Estado de Derecho.

"Estimados compatriotas:

Francia ha sido atacada tres días seguidos:

el miércoles, con el atentado contra Charlie Hebdo,

que ha causado doce muertos, y muchos heridos graves;

el jueves, con la muerte de una policía municipal,

y la agresión de Montrouge;

el viernes, con dos tomas de rehenes:

uno en París, en la Puerta de Vincennes,

que ha provocado cuatro muertos."

El miércoles 7 de enero de 2015, dos hermanos, Said y CherifKouachi,

al grito de Alá es grande,

sembraban de desolación la sede del semanario satírico Charlie Hebdo.

Fundado en 1969 como órgano de provocación y protesta,

sus viñetas han despertado a menudo las iras de los fundamentalistas.

Me quedé helado, petrificado,

no podía creer que algo así había podido ocurrir en París.

Es como el 11 de Septiembre en Nueva York.

Es increíble.

Eso es lo que pienso yo, y lo que piensan todos los franceses.

Algo inimaginable

y, además, estaban mis amigos.

Eran mis amigos.

Volanski era mi amigo desde hace 50 años.

Y Tinús, yo trabajaba con él en Marianne.

Te deja completamente de piedra.

Charb, Tignous, Cabu, Wolinski,

la élite del humor corrosivo francés y universal,

fueron callados a tiros, encendiendo en el país la alerta atentado,

la máxima alarma en la seguridad de la República.

Hasta 12 los caídos en una mañana dramática.

Creo que esto es realmente un antes y un después.

Un punto de inflexión para Francia, y para Europa.

Llega en un momento absolutamente crítico

en las relaciones sociales europeas, en la política europea.

En un momento en el que las organizaciones antiislámicas

son cada vez más grandes,

la hostilidad hacia los inmigrantes está aumentando,

y la inmigración con el gran flujo de refugiados sirios.

Todo esto es de vital importancia, y que se dé este tipo de violencia,

de odio, ahora mismo,

yo creo que es peligroso para cualquier país europeo.

La calle donde los dos hermanos terroristas,

asesinos de las sombras,

como los definía el diario Le Figaro,

habían desplegado su preparación militar,

se llenaba de duelo y flores.

El viñetista Laurent nos mostraba su propio retrato

trazado por uno de los caídos, Cabu.

Hace 70 u 80 años era difícil en Francia ser español,

o portugués, o italiano, o polaco.

Mucha gente pensaba que nunca se iban a integrar,

que nunca llegarían a ser franceses, no gustaban

y se les decía que se fueran de vuelta y ahora son franceses.

Según el mismo expresidente Nicolás Sarkozy,

cuando era ministro de Interior,

en Francia viven seis millones de ciudadanos de religión musulmana

muchos de segunda, y hasta de tercera generación,

que suponen casi un 10% de la población.

1000 estarían fichados, algunos con riesgo de formar comandos,

de vuelta de lugares como Siria, Iraq, o Yemen.

La capital francesa ha entrado en una era de vigilancia y duelo,

como se vivía, en silencio, en lugares públicos,

como las estaciones de tren.

Mientras los hermanos Kouachi

se atrincheraban en una nave industrial

a las afueras de París,

la capital francesa lloraba a una agente de la policía municipal

Clarissa Jean-Philippe, asesinada a sangre fría el jueves

día ocho por un nuevo terrorista, Amedy Coulibay,

amigo y cómplice de los anteriores, con su esposa Hayat Boumeddiene,

cuyas escalofriantes fotografías habían colgado en las redes.

El viernes 9, Coulibay entraba en el establecimiento

de una cadena de supermercados Kosher, la comida tradicional judía,

en Puerta Vincennes.

Una nueva pesadilla de terror con la que Al Qaida, el Estado Islámico,

sus ramas en Yemen, y en el Magreb, pretenden engullir a Europa

sirviéndose de una especie de Quinta Columna militante,

como en los peores tiempos del continente.

Desde la revolución iraní los atentados de Nueva York,

las guerras que ha habido que se han llevado

de la peor forma posible en Iraq, en Afganistán, y hasta en Libia,

todo esto nos lleva a una situación que, si seguimos así,

vamos muy mal.

Mientras la comunidad judía estaba viviendo más horas aciagas,

en la Gran Mezquita de París, fuertemente protegida,

los líderes religiosos musulmanes condenaban los abominables

actos de violencia.

Estoy en contra, estoy en contra, estoy en contra.

Como musulmán francés, somos franceses,

nos hemos convertido en franceses y yo defiendo la República francesa.

Viva Francia, viva Francia, ¡¡viva Francia!!"

Las máximas autoridades francesas previenen contra los antis:

semitismo, islamismo, en una atmósfera de miedo colectivo,

que traspasa los límites de París.

Ya se ha visto que no es evidentemente un caso francés,

y yo creo que esto puede suceder

en cualquier tipo de sociedad democrática en Europa.

Los atentados de Atocha, es el ejemplo más evidente.

Una de las cosas que tendríamos que haber aprendido

de los terroristas que atacan Occidente,

y los intereses occidentales en los últimos años

es que siempre nos sorprenden.

Siguen haciendo cosas que no nos esperábamos.

Esperábamos aviones secuestrados,

y no convertidos en armas explosivas para hacer estallar edificios;

nos esperábamos gente dispuesta a crear otro 11 de Septiembre,

y ahora tenemos pequeños ataques

que parecen tener el mismo gran impacto.

Yo creo que una de las cosas más terribles

es que estamos presenciando cómo cada vez atentados

más y más pequeños tienen cada vez más y más impacto.

La masacre en la redacción de la publicación satírica

ha sido la peor en la historia de Francia desde 1961

y la guerra de Argelia.

Medio siglo después, la Yihad ha llegado al corazón de Europa

y de la civilización occidental basada en las libertades individuales

como la de expresión, que defendiera Voltaire

desde estas mismas calles.

Frentes como el de Iraq, Siria, Libia o Nigeria

se alargan para desafiar los cimientos

de la Revolución Francesa.

La libertad de expresión para nosotros es el derecho a respirar.

Es como si uno tuviera que manifestarse

por el derecho a respirar, y uno llega y te dice:

No tienes derecho a respirar TA, TAC, TAC, y te mata:

no tienes derecho a respirar.

Pero respiran a gritos los que protestan cada noche

en la plaza de la República de París.

Reivindicando ideas y principios.

Son los jóvenes que recuerdan a aquel diputado, Bolan,

que en las barricadas de 1851 proclamaba:

"Así muere un ciudadano por la libertad de prensa".

Como cada miércoles, una edición, esta vez especial,

de Charlie Hebdo saldrá a la calle el próximo día 14,

esta vez, con más de un millón de ejemplares.

"Yo soy Charlie" ha sido el mensaje más compartido en las redes

desde la creación de Internet.

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Repor - La vida que dejé

18 ene 2015

 En España hay unos 57 mil reclusos y de ellos entre el 70 y el 80 por ciento lo son por delitos relacionados con el consumo de drogas, actos cometidos bajo su influencia o para conseguir el suministro.

Delinquir para conseguir droga se ha convertido para muchos de los internos en una espiral de la que no es fácil escapar.

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