www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
3905024
No recomendado para menores de 16 años Reinas - Capítulo 3: Conspiración - ver ahora
Transcripción completa

(MORAY) "Fue coronada reina de Escocia

cuando apenas tenía unos meses.

Que lleve puesta la corona"...

no significa que tenga el poder.

-Serás rey de Escocia algún día.

"Tu prima María está buscando marido".

(KNOX) "Si osáis casaros con un hereje católico,"

podréis ser acusada de alta traición.

Rizzio, libradme de esta pesadilla.

(CARLOS) "Va a casarse"...

la reina de Escocia.

Yo debería ser su marido.

"Empiezo a pensar que está loco".

El rey de España se va a hacer inmensamente rico

gracias a sus colonias.

-No podemos permitirlo.

"Las dos coronas se fortalecerían con un matrimonio mixto".

(DUDLEY) "Ni lo consideró".

Del tratado en el que la reconocíais como sucesora del trono

no viene nada.

Lo que pretendes es el reino de Escocia.

-Y de Inglaterra.

-No puedo controlar a todos mis hombres.

Si no nos enfrentamos a él ahora,

se hará demasiado poderoso. Dad la orden.

-¡Por María!

(MAITLAND) "James Hepburn, conde de Bothwell".

Vuestra fama os precede. -A vos vuestra belleza.

(DUDLEY) "No voy a continuar con alguien que me desprecia".

Vuestra prima está embarazada.

"¿Qué hacéis ahí parado?".

Haced algo. Conspirad.

(CAMARLENGO) Giovanni. Giovanni.

Giovanni.

El papa ha muerto.

(Sintonía "Reinas")

(Pasos acercándose)

Majestad. (DARNLEY RÍE)

Adelante, amigo.

En la intimidad no es necesario que me llames "majestad".

En realidad buscaba a la reina.

-¡Eres un maldito cínico!

No solo fornicas con mi esposa,

sino que me vienes a humillar directamente.

Torturándome.

Abrázame.

¡Retírate!

Apestas a vino. Estás borracho.

¿Cómo estarías tú,

si tu esposa y el canalla de tu amante

te echasen de sus camas?

Tu comportamiento es impropio de un rey.

Sí.

Un rey...

Un rey patético.

Del que se ríe toda la corte

y solo le ha servido a esa zorra para quedarse preñada

de un heredero, que probablemente sea hijo tuyo.

Estás desvariando,

y no voy a permitir que hables mal de la reina en mi...

Me has utilizado.

Me has humillado para después acabar abandonándome.

O me consigues los poderes de auténtico rey

o juro que haré que te arrepientas.

Jodido bastardo.

No olvides que serás mío siempre.

(Puerta abriéndose)

Estoy agotada y con hambre permanente.

Traed algo de comer. -Bien.

Os echaba de menos.

Últimamente apenas os veo, mi querido Rizzio.

Eh... La llegada del heredero requiere mucho trabajo y...

planificar bien el futuro.

De lo que debería ocuparse su padre.

Majestad, quizá, hasta que nazca vuestro hijo,

deberíais normalizar vuestra relación con el rey.

Para eso tendría que encontrarlo sobrio en algún momento.

Está un poco perdido.

Es ambicioso, vago y borracho.

Me cuesta aceptar que me he casado con un ser tan débil y miserable.

Señor, no agobie a nuestra reina con esos problemas.

Está de seis meses,

el periodo más delicado para una futura madre.

Me siento perfectamente;

y de no ser por mi esposo, completamente feliz.

Eso es lo que me preocupa.

Al sentirse desplazado, puede ser peligroso.

Amigo Rizzio.

¿Cómo es que queréis que estreche mis relaciones

con quien consideráis así?

Vos mismo os habéis ocupado de alejarlo de mí.

Majestad, es que yo... Por lo que a mí respecta,

ese degenerado ya ha hecho cuanto se esperaba de él.

Como juzguéis.

Si me disculpáis, he de poner todos estos documentos en orden.

David. David.

¿Sí?

A veces me cuesta descifrar tus sentimientos hacia mí.

(Pasos alejándose)

(Música renacentista)

Majestad, siendo una fiesta de Carnaval,

¿por qué no se ha cubierto la cara?

Dependiendo del humor del que me pongan,

mi cara es de por sí una máscara.

A pesar de todo,

seguimos siendo el centro de las miradas.

Los antifaces cubren su cobardía y su insolencia.

Vos tampoco os habéis cubierto.

Ser vuestro favorito, majestad,

me da tanto morbo como poder.

No queráis volar muy alto...

y muy rápido.

La que ejerce de pájara soy yo.

Lord Cecil.

Se os ve muy serio para formar parte de este Carnaval.

-Es Carnaval y farsa a la vez.

La corona va directamente a la ruina.

Esto no es más que...

el funeral de nuestra economía.

-Creo que conozco el alma de hombres y mujeres por igual.

-No lo pongo en duda.

-Si la tristeza y la soledad invaden nuestra vida,

nuestras facultades profesionales se bloquean.

Mirad cómo se divierte.

-¿Sugerís que tras una bacanal,

nuestra reina abordará mejor sus obligaciones de estado?

-Bueno, lo que es seguro es que inmersa en una depresión,

no va a abordar nada.

Y esto dista mucho de una orgía,

os lo aseguro. -Nuestras deudas

nos hacen vulnerables.

Sin dinero, somos inferiores a Francia o a España.

Incluso a nuestros vecinos escoceses.

-Oh.

-Si estuviera aquí nuestro admirado John Dee,

diría que vos sois quien nos trae el infortunio.

Deberíais ser más alegre. -Lo soy.

Me alegro de que vos no os dediquéis a la política.

-Hay muchas formas de hacer política, lord Cecil.

Y nuestra reina debe superar su dependencia de Dudley

para reinar como solo ella sabe.

-¿Alguna sugerencia,

que no sea derrochar el dinero que no tenemos?

-Llenarle su vacío con jugosas novedades

que ilusionen sus días

y satisfagan sus noches.

¿Cuál es exactamente la situación en los Países Bajos?

Las noticias son un tanto confusas.

Vuestra hermana Margarita habla de revueltas y escaramuzas.

Los protestantes están al borde de la rebelión.

La asamblea de nobles no es más que un grupo de herejes.

Mi hermana es demasiado indulgente.

Debería aplicar los acuerdos del Concilio de Trento

con mano de hierro. -Si lo hace, será la guerra.

Y si no lo hace, será el desastre.

La indecisión mata a un gobernante.

-Pero, majestad... Señores.

Creo que no se dan cuenta de la gravedad de la situación.

Inglaterra es protestante.

Escocia cada vez lo es más.

En Francia los hugonotes cada día son más numerosos.

Si la herejía se propaga por nuestros dominios,

tendremos la batalla perdida en cualquier caso.

-Majestad, ¿y no habría que esperar

a conocer quién es el nuevo pontífice?

¿Y qué más da quién sea?

La Iglesia católica seguirá rigiéndose

por el concilio de Trento.

Y nosotros también.

-Entonces, majestad,

¿qué debemos decir a su hermana Margarita?

Que sea inflexible con los agitadores protestantes.

Y que no se fíe de los nobles.

Sobre todo de Guillermo de Orange.

Primero se crio como luterano y luego como católico.

No se puede confiar en él. -Majestad.

Noticias de Roma. Ha habido fumata blanca.

¿Quién es el nuevo santo padre?

-El que fuera gran inquisidor, Antonio Michele Ghisleri,

que tomará el nombre de Pío V.

Un inquisidor papa...

Esa es una buena mezcla.

Maldito cabrón.

Te voy a pillar in fraganti.

María.

¿Qué pasa? Me has asustado.

¿Esperabas que fuera otro el que viniera, tal vez?

Has vuelto a beber.

Estás borracho.

No.

Estoy más solo...

que borracho.

Eres otra persona.

Cada vez te alejas más del hombre del que me enamoré.

¿Y no será que eres tú la que me aleja?

¿Dónde se ha metido?

Pero ¿de quién hablas? Lo sabes perfectamente,

maldita zorra.

Ven aquí. A ver quién es mejor en la cama.

Me haces daño.

¿Te has vuelto loco? Sí.

Eso queréis conseguir entre todos, que me vuelva loco.

Ven aquí. ¡Para, para!

Por Dios, no.

No me encuentro bien.

Estoy de seis meses.

¿Qué pretendes, que aborte?

Solo pretendo que sepas quién manda aquí.

¡No, no!

Por favor, no.

Para.

¡No!

(LLORA)

Eres un miserable.

(LLORA)

Perfecto. (CARLOS) ¡No!

No me gusta.

-Pero, alteza, vos mismo escogisteis la tela.

Y el color.

-No com... combina bien con mis joyas.

-Ya. Pues...

buscaremos otras joyas; tenéis muchas.

-¿Estás llamándome despilfarrador? -En absoluto, alteza.

Solo digo que tenéis un extenso vestuario

y un exquisito joyero.

Y estoy aquí para ayudaros a elegir bien.

-¿Quieres decir...

que yo no sé elegir bien?

-No. No, alteza. Intentaba deciros que...

-¿Te estás riendo de mí? -No, alteza, no.

-Lo estás haciendo. -No, alteza.

-Sí. -¡No, alteza!

-¡Lo estás haciendo! -No...

(MUJER, GRITA)

(Golpe seco)

(Trinos)

(MUJER, LLORA)

-Quieta.

Y en cuanto a ti,

creo que necesitas más disciplina.

(LLORA)

¿Qué está ocurriendo?

-Vuestro hijo está fuera de sí.

Ha arrojado a su ayuda de cámara por la ventana.

¡Basta! He dicho basta.

(MUJER, LLORA) Lleváosla.

Sois la vergüenza de la corona.

Y no voy a permitir más locuras.

No me tomes por loco.

Una semana de encierro en la torre te tranquilizará.

No.

No, padre. No, por favor.

Otra vez no.

En... En la torre no.

Espero que reflexiones estos días

o no volverás a vivir en libertad.

Son pretextos para librarte de mí.

Y nun... Y nunca lo conseguirás.

(MUSITA) Señor...

Hágase tu voluntad.

(Toques en la puerta)

Pasad.

¿Qué queréis con tanta urgencia, Rizzio?

Ha llegado el momento de estrechar nuestra alianza.

Darnley.

Está descontrolado. No...

No es el rey que esperábamos.

-Diréis que no es el rey que vos esperabais.

La mayoría de los lores se opusieron a este matrimonio.

Ya no lo necesitamos.

El futuro rey de Escocia está en camino.

¿Y si no es un varón?

Nos arriesgaremos.

Pero Darnley es un peligro.

Está bien.

Yo me encargaré de Darnley.

Es cuanto quería oír.

Ahorradme los detalles.

(Puerta cerrándose)

Por lo que decís,

estoy arruinada. Así es, majestad.

El tesoro de la corona está prácticamente agotado.

Reuniré al Parlamento y solicitaré más fondos.

Pero a cambio os exigirán vuestro matrimonio y descendencia.

Soy la reina. No hay nada que puedan exigirme.

Una reina... sin dinero.

¿Podríais estamparme unos animales en las mangas?

-Desde luego, majestad. -Tal vez,

si redujerais el gasto suntuoso del que os rodeáis...

No solo soy la reina, sino que tengo que parecerlo.

Y demostrarlo.

Y además, no significa tanto.

Un rey debe generar riqueza, no escatimarla.

¿Y los bailes, banquetes y celebraciones?

He de agasajar a mis cortesanos.

¿Y si redujéramos las caballerizas?

Desde la marcha de Dudley apenas las utilizáis.

Toda la culpa es de mi prima.

¿Perdón?

Si no estuviera casada y preñada,

los comunes no estarían tan nerviosos.

Majestad, no podéis seguir demorándolo más.

Estar soltera os hace vulnerable.

Me insultáis, lord Cecil.

¿Acaso me consideráis inferior a cualquier hombre?

Claro que no, majestad.

No digo que necesitéis un hombre.

Pero necesitamos aliados.

Todos nuestros enemigos son católicos

y cada vez más poderosos. Todo lo contrario que nosotros.

Nos aplastarán. ¿Alguna idea?

Bueno, si vuestra prima renunciara al catolicismo,

la balanza podría equilibrarse.

Me refería a cómo conseguir más dinero.

Oh. Lo siento, majestad.

He vuelto a no estar a vuestra altura en cuanto a ingenio.

Pero... adelante.

Divertidme.

Mi prima ha dejado bien claro que no renunciará a su religión.

Ya, pero bien sabéis

que vuestra prima es muy influenciable.

¿Qué queréis decir?

Que deberían preocuparnos quienes la rodean.

Dejadnos.

-¿Qué...? (CARRASPEA)

¿Qué queréis?

-Lo mejor para Escocia, majestad.

Tenemos que hablar.

(Tacones acercándose)

Majestad.

-Abre la puerta. Vengo a ver al príncipe.

-Tengo órdenes de no dejar entrar... -Será menos de una hora.

Y nadie tiene por qué saberlo.

(Tintineo de monedas)

-El príncipe necesita su tratamiento;

y si por casualidad, algo le ocurriera,

tú serías el responsable.

Si tengo que ordenártelo será mucho peor.

-Esto pasará durante el cambio de guardia.

(Pasador corriéndose)

-No te preocupes. Vuelve en una hora.

(Puerta abriéndose)

Carlos.

Mi Carlos.

¿Cómo estás? -Gracias a Dios.

El odio no me deja dormir.

¿Has persuadido al carcelero para que me libere?

-El sastre murió en la caída.

El rey no permitirá que te juzguen, pero...

tampoco te dejará que salgas de aquí.

-Bien.

¿Entonces? -No has comido nada.

-Prefiero morir antes que darle el placer de verme sufrir.

-Vístete. No tenemos mucho tiempo.

Y tienes visita.

Actúa como demanda vuestra posición.

-¿Qué...?

¿Qué debo hacer? ¿Qué va a pasar?

-Una persona ha venido a veros y a haceros una propuesta.

-¿Quién?

-La relación con vuestro padre empeora cada día.

Os amo a los dos y os necesito.

Solo espero no estar cometiendo un grave error.

-No te entiendo.

-Ni una palabra de mi visita.

Que Dios te bendiga.

-¿Qué debo hacer, madre?

-Espera.

(Pasos alejándose)

(Música en el interior)

(Música, risas)

Qué bonita estampa familiar.

Pero ¿no falta el padre?

Estáis borracho... otra vez.

O quizá el padre sea este hijo de perra.

¿Qué?

Lord Maitland, proceded.

¿Qué hacéis?

¿Os habéis vuelto loco?

No sois más que una ramera protegiendo a su amante.

¡A mí los lores! (LLORA) No, no.

¡No, por favor, no!

¡No, por favor, para!

Acabad con él.

¿Qué canalla de hombre sois,

que ayer me aconsejabais repudiar a mi marido

por vicioso y por católico,

y ahora os volvéis contra mí?

-La situación era insostenible.

Había que tomar un camino.

-Sí, de sabios es cambiar de opinión.

Ha muerto la reina.

¡Larga vida al rey!

(VARIOS) ¡Hurra!

¡Parad!

-¿Qué ocurre aquí?

-El rey ha enloquecido.

Y se le han unido los lores para matar a Rizzio.

Y pretenden matar a la reina.

Bothwell. Gracias a Dios.

-¿Estáis bien, majestad? No.

Han apuñalado a Rizzio sin piedad.

-Sois testigos del repugnante comportamiento de la reina.

Matadlos.

-Adelante, el siguiente. (MAITLAND) Bothwell...

No os metáis en esto.

Está en juego el futuro de Escocia.

-Que pretendíais que dependiese de este invertido borracho.

Todos tenéis mucho que perder.

-¿Es que nadie va a hacer nada?

¡Resultáis patético! ¡Asesino, cobarde!

-Llevaos el cadáver de Ruthven.

Y ocupaos de vuestras tierras.

De este me encargo yo.

-Perdonadme, majestad.

Ellos me obligaron.

Insistían en que nuestro hijo era de Rizzio.

(TARTAMUDEA) Perdí la cabeza.

(BOTHWELL) Perdonadlo, señora. No nos supone un problema.

Solo es la marioneta de los lores.

-Sí.

Sí, solo soy un bufón.

Un bufón.

Maitland...

Hay que matar a Maitland.

Es el causante de todo. Poneos en pie.

Hacéis el ridículo poniéndoos en evidencia.

(BOTHWELL) Acompañadlo a sus aposentos.

Y que no salga de allí.

Vosotros, recoged el cadáver de Rizzio.

¡Oh, mi hijo!

No puedo perderlo. Llevémosla a su cama.

(LLORA)

(Música de laúd y zampoña)

(Aplausos)

(Aplausos)

Rizzio ha muerto.

¿Y ella? Bueno, ella bien.

Ha controlado la rebelión con ayuda de Bothwell.

Bothwell, ¿eh?

Lo recuerdo como un tosco gañán sin demasiados principios.

Como la mayoría de los escoceses, majestad.

¿Y Darnley? Confinado.

Entonces vuestro plan ha resultado a medias.

Nos hemos librado del espía del Papa,

pero seguimos sin controlar Escocia.

Todo a su tiempo, majestad.

Moray y Maitland se han reconciliado.

Y tienen a muchos clanes de su parte.

La guerra civil es inevitable, si jugamos bien nuest...

Vuestras conspiraciones me aburren, lord Cecil.

Casi tanto como estos bufones.

Marchaos.

-¿Qué tenéis, majestad?

Añoro a Dudley.

Lo añoro terriblemente.

¿Por qué no le hacéis volver?

Como reina,

podría... podría hacerlo.

Pero como mujer no puedo mendigar su cariño.

Entonces debéis olvidarlo.

Lo intento.

Pero no es fácil.

Entre tanta tensión se necesita un mínimo de divertimento.

Os ruego nos disculpéis por la precariedad de su tumba.

Pero preferí tenerlo aquí.

No os preocupéis, majestad.

Además, es suelo católico.

Mi hermano ya reposa junto a nuestro Señor.

Espero que no haya sufrido.

-Lo ha hecho, no le podemos mentir.

Ha sido un mártir de una repugnante traición.

Estad orgulloso.

-Si me perdonáis, me gustaría quedarme a solas con él.

Desde luego.

-Majestad.

Prácticamente controlamos todo el territorio.

Vuestro hermano se ha refugiado cerca de la frontera.

¿Con cuántos soldados contamos?

8000.

¿Serán suficientes?

De momento sí. Pero los rebeldes esperan refuerzos.

Isabel no se atreverá a tanto.

No apoyará a mi hermano.

Si hay algo que odia más que a mí en este mundo es la traición.

Quizá tengáis razón.

Pero Cecil no es tan escrupuloso como ella.

Y es quien maneja el dinero.

-Majestad, debéis descansar.

-Sí, majestad.

El futuro de Escocia está en vuestro vientre

y en vuestro corazón.

No olvidemos que ambos estamos casados.

Eso puede remediarse.

Tranquilizaos, alteza.

Soy el barón de Montigny.

-¿Barón?

Está demasiado lejos de su tierra.

-Su padre no atiende a razones. Nos impone a sus obispos.

-Lo sé. -Sí.

No controla a la Inquisición

y hay levantamientos violentos por todo el país.

-Pero ¿mi tía?

-Va ser reemplazada, si no lo evitamos,

por alguien que os odia

y está poniendo en vuestra contra a vuestro padre.

-El duque de Alba.

-Sí, así es, ese criminal miserable y sediento de sangre.

-Lo sé, lo sé. Bastardo asesino.

Pagará por esto.

Pagará por esto, pagará por esto. -Calmaos de una vez y escuchadme.

Represento a un grupo de nobles flamencos

que estamos a vuestra disposición

y bajo vuestra máxima autoridad.

No puede gobernar los Países Bajos españoles desde España, alteza.

Imposible, imposible.

¡Imposible, imposible!

¡Imposible!

-Un carruaje, con uno de mis hombres de confianza, os espera.

No os detengáis ante nada. Vamos.

¿Adónde crees que vas?

-Soy Maitland, idiota.

-Perdón, mi lord. No lo había reconocido.

-¡Maitland! ¿Qué noticias traéis?

-No muy buenas.

Lord Cecil no va a ayudarnos, al menos de momento.

-Cerdo inglés.

-No es una cuestión política. Es económica.

Isabel está arruinada.

Quizá estemos en el bando equivocado.

-Necesita que el Parlamento le apruebe nuevos fondos.

Pero eso no ocurrirá hasta después del verano.

-Entonces habrá que esperar.

-Yo no puedo esperar.

-¿Adónde vais?

-A ver a Cecil.

Ya casi está, majestad.

Empuje un poco más, vamos.

Ya casi está, ya casi está.

Un poco más.

Ya está aquí, majestad.

Un último esfuerzo.

Un último esfuerzo.

Ya está, ya está.

(Llanto de bebé)

-¡Es un niño, majestad! ¡Un niño!

Gracias, Dios mío.

(Llanto de bebé)

Jacobo,

como mi padre.

Algún día será Jacobo Sexto, rey de Escocia.

-Que Dios así lo quiera, majestad.

Ya he cumplido como mujer y como reina.

-Ahora debéis descansar, majestad.

Que un mensajero parta inmediatamente hacia Inglaterra.

Quiero que Isabel sea la primera en saberlo.

Hay un nuevo Estuardo en este mundo.

La música es de las pocas cosas que me tranquilizan.

(ANNE) Y que enerva a mi marido.

¿Demasiados años casada?

(ANNE) Demasiados orgasmos fingidos.

(RÍEN) -Perdonad la interrupción.

¿Soy el motivo de vuestras risas?

No nos toméis en cuenta.

-Son cosas de mujeres.

-Ya veo.

Pues no pretendo cortar vuestra diversión,

pero tengo noticias de Escocia. Hablad.

-Si lo permitís,

prefiero que os lo diga directamente el conde de Moray.

Sabes que no quiero traidores en mi corte, lord Cecil.

Y menos siendo pariente directo de mi prima.

-Si no queréis traidores en la corte,

tendríais que encerrar a la mayoría.

-Razones de Estado que entenderéis inmediatamente

aconsejan la utilidad de nuestra complicidad con el conde de Moray.

Escuchadlo, por favor.

Está bien.

-Majestad, señora.

Quiero deciros antes de que habléis

que no apruebo vuestra conducta.

Os escucho por consejo de Lord Cecil.

-Hablad, hablad tranquilo.

-María ha dado a luz un varón. -Al que llamará Jacobo.

Jacobo Estuardo.

-Heredero al trono de Escocia y posible rey de Inglaterra.

-Y de dudosa procedencia.

¿Adónde queréis llegar?

-María es cada vez más incontrolable.

-Con un hijo varón, su ambición será infinita.

-Este nacimiento es lo peor que le podría ocurrir a Inglaterra.

-No debemos permitirlo.

En ese "no debemos" no se os ocurra incluirme.

Va contra el derecho divino conjurar contra los reyes.

-Majestad, el caos en la corona escocesa

puede hacer tambalear el crecimiento de Inglaterra.

Ese crecimiento pasa por la unión de los dos países.

Reconoceré al hijo de María

como legítimo heredero del trono de Inglaterra.

-Majestad, esa es una decisión muy arriesgada.

¿Os imagináis la posibilidad

de una guerra civil entre protestantes y católicos?

Esa posibilidad queda aún muy lejana.

No tengo la menor intención de morirme.

Podéis retiraros.

-Majestad. -Señora.

Sigue tocando.

La reina se está equivocando.

Creo que la matarán sin remedio.

-Bothwell no es Darnley. Es imposible que cambie de bando.

-Todo hombre tiene un precio.

-Él no. Y además está enamorado.

-Ah.

Mejor. El amor nos hace débiles.

-Pero él tiene la fuerza de un ejército.

-Es vuestro trabajo detenerlo. -Y el vuestro, lord Cecil.

María es ambiciosa y Bothwell, un temerario.

Pronto llamarán a vuestra puerta.

-Sin el dinero del Parlamento, estoy atado de pies y manos.

-Pues convenced a la reina para que lo convoque de inmediato.

¡Jía!

¡Majestad! ¿Qué hacéis aquí?

Me dijeron que estabais herido, al borde de la muerte.

Siempre exageran todo lo que me ocurre.

Es una herida superficial.

Gracias a Dios.

Me halaga que os preocupéis tanto por mí.

Dejadnos.

Me preocupo porque sois el capitán de mis ejércitos.

¿Solo por eso?

¿Por qué más iba a ser?

La diplomacia no es mi fuerte.

Ya lo sé, sois demasiado directo.

Y demasiado sincero.

Te amo.

Y tú me amas a mí.

¿Por qué estáis tan seguro?

Tu esposo es un borracho afeminado y mi mujer está muy enferma.

Nos merecemos ser felices, María.

Haz caso a tu corazón.

Oh, Bothwell, Bothwell, Bothwell.

Por favor, llámame James.

(Relincho)

(COCHERO) ¡Arre! ¡Arre!

Duque de Alba.

¿Qué...? ¿Qué estáis haciendo? -Impedir vuestra fuga.

-¿Fuga? Yo no me estoy fugando.

Voy en misión diplomática a los Países Bajos.

-Extraña misión reuniéndoos con los enemigos de vuestro padre.

-Yo puedo evitar la guerra.

-Vos no podéis evitar nada. Sois un pobre loco deforme.

-¡No os consiento que me que me habléis así!

-Ah, ¿no?

-¡Un príncipe está por encima de un duque!

-Y un rey por encima de todos.

Y aquí yo represento a la autoridad del rey.

Da media vuelta.

Lo siento, querido.

Nunca una herida me causó tanto placer.

¿Qué vamos a hacer, James?

¿Por qué siempre hay que hacer algo?

Disfrutemos este momento.

Soy reina, no lo olvides.

Tengo obligaciones y dependencias.

Nos divorciaremos y seremos libres.

¿Quieres ser rey?

Te quiero a ti, María.

Soy católica. No puedo divorciarme.

Mi matrimonio es hasta que la muerte nos separe.

Entonces será más sencillo que un divorcio.

Y más barato también.

No, no hablas en serio.

Tu matrimonio con Darnley fue un error.

Toca subsanarlo.

No, no quiero oír eso.

Es horrible lo que planteas.

¿Acaso no dice la Biblia: ojo por ojo, diente por diente?

Él te quiso muerta y acabó con la vida de Rizzio.

Pero es un débil desequilibrado. Eso no justifica...

No te confundas, querida. Es mucho más que eso.

Su pecado no debe quedar impune.

María, no te vayas, Por favor, quédate.

Lo único que busco es ser feliz.

Vivir tranquila viendo crecer a mi hijo.

Me encargaré de ello.

¿Qué voy a hacer contigo?

Soy el príncipe.

Deberías tratarme como tal.

Si te comportaras como un príncipe te trataría como tal.

Pero te comportas como un loco

y como un espía.

No vuelvas a inmiscuirte en asuntos de Estado.

Y si quieres chismorrear, hazlo con la Reina,

que es lo que mejor se te da.

Estás advertido. Y ahora retírate.

-No juguéis con esta clase de objetos, príncipe.

Podríais haceros daño.

-¡Ah!

¿Estáis bien?

-Sí.

Siento haberlo golpeado, majestad.

No lo sintáis, querido duque.

Así aprenderá.

Tomad, vuestro discurso, majestad.

¿Está a vuestro gusto al fin, lord Cecil?

Me habéis hecho reescribirlo tres veces.

Creo que será del gusto de todos.

A veces hay que decir lo que la gente quiere escuchar.

Sobre todo a los que tienen el dinero.

El pueblo os ama, majestad.

Y una subida de impuestos será más llevadera

si piensan que con ella

conduciréis a Inglaterra hacia un futuro glorioso.

Ahorraos el cinismo.

Vos necesitáis el dinero tanto como yo.

¿Se evitará hablar de mi sucesión?

Tengo el compromiso de la mayoría de los parlamentarios,

pero no de todos. Bien.

Mientras pronuncio mi discurso,

hacedme una lista de los más conflictivos.

De ese modo sabré a quién he de negar la palabra.

Si no lo veo, no lo creo.

¿Seguro que lo envía la reina Isabel?

(MELVILLE) Así es, mi señor.

-No sé cómo calificarlo.

Yo sí. Es indecente y presuntuoso.

Mi hijo no necesita una pila de oro para ser bautizado.

¿Vas a rechazarlo?

Haré algo mejor.

Fundirla y repartir el oro entre nuestros soldados.

A lo mejor así dejan de desertar.

María, no te culpes de eso.

Aún hay clanes que apoyan a tu hermano.

Tienes razón, lo siento. Ha sido ese estúpido regalo.

Mi prima siempre sabe cómo alterarme.

No te equivoques. Ese regalo encierra un mensaje.

¿Un mensaje? ¿Cuál?

Que vuelve a tener dinero. Isabel vuelve a ser peligrosa.

(Cantos religiosos)

(Llanto de bebé)

Curioso que no haya asistido el padre.

-¿Cómo iba a hacerlo si está muerto?

No os preocupéis, seguro que Bothwell puede asumir

el papel de padre; ya ha asumido el de marido.

-Rizzio, Darnley, Bothwell,

la lista empieza a ser interminable.

-¿No queríais un rey?

María nos dará un buen puñado de ellos.

¡Esto ya dura demasiado!

¡No puedo consentir más actos de herejía!

Majestad, vuestra hermana

ha conseguido un compromiso de los nobles

para restaurar el orden. Se ríen de ella.

Alientan las revueltas y después se ofrecen como mediadores.

De esa forma ganan poder, mientras nosotros lo perdemos.

No sé qué más podemos hacer. -Yo sí.

Utilizar la fuerza.

-Pero, majestad, eso significará la guerra.

Sé lo que significa.

-¿Y qué hay de la promesa que le habéis hecho al santo padre?

Le he jurado acabar

con todos los enemigos de la Santa Madre Iglesia.

No le he especificado en qué orden.

Acabaremos primero con los holandeses.

Y después, si Dios me da fuerzas, con los ingleses.

Sí, majestad.

Retiraos.

Es hora de pacificar nuestras posesiones en los Países Bajos.

Tienes carta blanca, querido amigo.

-Gracias, majestad.

Forma un ejército digno de nuestra corona

y de nuestro señor Jesucristo.

(Conversaciones, risas distantes)

¿Qué te ocurre? Esto está mal.

Aunque mi marido sea repugnante, no puedo seguir siéndole infiel.

Me hace sentir mal como mujer y como católica.

Ya te he dicho que tu matrimonio con Darnley tiene fácil remedio.

No, por favor, no insistas.

María.

Tu hijo acaba de ser bautizado.

A los ojos de Dios ya es rey. Ya has cumplido como reina.

Ahora solo debe preocuparte ser feliz como mujer.

Estoy confundida.

Te quiero, James, pero he de asegurar el futuro de Escocia.

¿El futuro? Nunca he pensado en el futuro, María.

Solo sé vivir en el presente.

Y tu presente soy yo.

-Esperaba a su majestad.

-Yo también me alegro de veros. Me envía la Reina.

-Siempre es más agradable veros a vos que a vuestro marido.

-William no cree ni en la astrología ni en las predicciones.

-Sí, lo sé.

Lord Cecil es todo un genio en las conspiraciones y la manipulación.

Tomad, es un regalo para la reina.

-¿No preferís dárselo vos?

-Creo que es importante que lo estudie cuanto antes.

-¿Brujería?

-Economía.

-Tendrá que competir con sus joyas y vestidos.

-Sois su más cercana consejera. Hacédselo estudiar.

-Ha prometido a mi esposo

que no se volverá a arruinar bajo ningún concepto.

-Y no lo hará.

-El año pasado predijisteis que conseguiría mucho dinero.

-Y así fue.

-Sí, pero después de tenerse que humillar ante el Parlamento.

-Yo solo veo el futuro,

no los medios que nos conducen a él.

-¿Y qué auguráis para este nuevo año?

-Aún no he hecho mis predicciones.

Hay demasiada tranquilidad.

-¿Y eso no es bueno?

-Aguas demasiado en calma

son el presagio de una tormenta violenta.

-¿Os referís a Escocia?

-Habrá traiciones y muertes.

Se va a derramar mucha sangre.

-A veces me dais miedo.

-Sí, lo sé.

Pero no tenéis nada que temer.

Nuestra reina siempre sale airosa de todos los problemas.

He visto su muerte y será dentro de muchos años.

-¿Morirá siendo reina?

-Por supuesto.

-Es un alivio saberlo.

Se lo comunicaré.

¿Adónde vas?

Regreso a Holyrood. He de organizar una boda.

¿Una boda?

¿De quién?

Lo sabes perfectamente. De Bastian Pagez.

Ah, sí, el sustituto de Rizzio.

Así que se va a casar.

Supongo que este no es de tu agrado.

No digas tonterías.

¿Y me vas a dejar aquí solo?

¿Enfermo como estoy?

Si hubieras sido más selectivo en tus compañías,

no habrías enfermado.

¡Sabes que tengo viruela! ¡Tienes sífilis!

Seguidme.

(Se cierra la puerta)

Malnacida.

(DARNLEY) Más vino.

¿Por qué me miras así? ¿Es que te doy asco?

-No, majestad.

-Demuéstramelo.

-¿Qué queréis que haga, majestad?

-Ya sabes lo que quiero que hagas, estúpido.

-Enhorabuena, lord Darnley.

Seréis rey por toda la eternidad.

-¿Qué habéis hecho?

¡Habéis matado a mi señor!

Esto está yendo demasiado lejos.

Todos los indicios apuntan a ella.

-He venido para llevarte a Dunbar. Contra mi voluntad.

Considéralo un rapto.

(ANNA) Me debes una noche y me la vas a pagar.

-¡Que nadie se mueva!

O quemo el Alcázar.

(CECIL) Lo que cuenta es que Escocia

nunca volverá a ser católica.

(KNOX) Ha llegado el día de tu caída.

Pagaréis por esto.

(ANNE) Christopher Hatton. Pertenece a vuestra escolta.

(MAITLAND) Me temo que ha habido un cambio de planes.

¿Qué? -Todo vale en el amor y la guerra.

Es el perfume de la reina.

(ISABEL) Es la amante de mi marido.

(CARLOS) Pues mira lo que hago con tus órdenes.

(JUANA) ¡No! Es un traidor

con más ambición que cerebro.

-Es joven.

(BOTHWELL) Tu hermano puede desembarcar.

Tienen un ejército superior al nuestro.

Esto no es un conflicto, es una sublevación.

-No provoquéis una masacre.

(CECIL) Noticias de Escocia. Vuestra prima vuelve a casarse.

Estúpida romántica.

¿Quién es el afortunado esta vez?

(MAITLAND) Por fin, aquí está.

¡Por Escocia! (VARIOS) ¡Por Escocia!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 3: Conspiración

Reinas - Capítulo 3: Conspiración

07 feb 2017

A los pocos meses de su boda, María se da cuenta del tremendo error que ha cometido al casarse con Lord Darnley, pero ya está embarazada y no puede deshacer el matrimonio. María depositará su confianza en David Rizzio, espía al servicio del papado, lo que provoca los celos de Darnley y la ira de la nobleza protestante, que se aprovechará del despechado marido para tramar el asesinato del favorito de la reina. El papado abrirá una investigación.
Entretanto María se enamora del conde Bothwell, quien acude al rescate de la reina. Pero el conde tiene sus propios planes con respecto a Darnley.
Mientras, Felipe II tiene que hacer frente a la revuelta protestante en los Países Bajos y al problema sucesorio, a causa de su hijo Carlos, cada día más enajenado.

Contenido disponible hasta el 7 de febrero de 2027.

ver más sobre "Reinas - Capítulo 3: Conspiración" ver menos sobre "Reinas - Capítulo 3: Conspiración"
Programas completos (6)

Los últimos 52 programas de Reinas

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. agleh

    Pasaros por mi pagina q los hay subidos en youtube q ando poniendo los links Reinas TVE

    17 feb 2017
  2. Daniel Rodriguez Gonzalez

    No lo llego a ver,...se tira mucho rato pasando los puntos suspensivos,...alguien sabe como solucionar esta incidencia?

    15 feb 2017
  3. Nena

    No lo puedo ver???? Xque?????

    14 feb 2017
  4. Sonya

    Desbloquear para que lo pueda ver desde suiza

    11 feb 2017
  5. locomotoro091

    No quiero descargar, quiero quitarle los subtítulos.

    11 feb 2017