Dirigido por: Julián del Olmo

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Pueblo de Dios - Vidas con sabor a naranja

28:56 22 ene 2012

El Barrio del Naranjo, al norte de Córdoba, en las estribaciones de Sierra Morena, hace 60 años que era sólo un naranjal y una cárcel de presos políticos. Las familias vivían en chabolas y en cuevas. En 1954 llegó un

joven sacerdote cordobés, Agustín Molina, con vocación de servicio a los pobres. Entre los naranjos, levantó un corralón para celebrar misa, y sembró su sueño de justicia y dignidad para habitantes del suburbio.

Movilizó a toda Córdoba con la famosa "Operación ladrillo" para que le ayudaran construir, ladrillo a ladrillo, una guardería, una escuela unitaria, un dispensario médico y casas para los sin techo. Con fe, coraje y ayuda

de mucha gente el sueño del "Padre Ladrillo", como se le conocía popularmente, se hizo realidad. Don Agustín murió en loor de santidad en 1995, después de casi 40 años de párroco en Santa Victoria del Naranjo.

El Barrio del Naranjo, al norte de Córdoba, en las estribaciones de Sierra Morena, hace 60 años que era sólo un naranjal y una cárcel de presos políticos. Las familias vivían en chabolas y en cuevas. En 1954 llegó un

joven sacerdote cordobés, Agustín Molina, con vocación de servicio a los pobres. Entre los naranjos, levantó un corralón para celebrar misa, y sembró su sueño de justicia y dignidad para habitantes del suburbio.

Movilizó a toda Córdoba con la famosa "Operación ladrillo" para que le ayudaran construir, ladrillo a ladrillo, una guardería, una escuela unitaria, un dispensario médico y casas para los sin techo. Con fe, coraje y ayuda

de mucha gente el sueño del "Padre Ladrillo", como se le conocía popularmente, se hizo realidad. Don Agustín murió en loor de santidad en 1995, después de casi 40 años de párroco en Santa Victoria del Naranjo.

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