Dirigido por: Julián del Olmo

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Transcripción completa

(Música cabecera)

De la mano llévame muy cerca de él...

Hay lugares donde la vida se instala contra todo pronóstico,

contra toda posibilidad, contra toda razón.

Son lugares donde nada hay a favor para que hombres y mujeres

se empeñen en vivir allí.

Pero son los únicos donde los más pobres pueden asentarse,

y entonces, comienza la lucha por avanzar, por mejorar,

por espantar lentamente las sombras de la miseria.

Esta es la historia de un lugar así y sus gentes.

De los que llegan con la tragedia a cuestas

y de quienes van dejando atrás las fronteras de la marginación,

construyendo un futuro con esperanza.

Y es también, la historia de alguien que vino a vivir aquí

hace muchos años y jamás se arrepintió de ello.

Todos los días le doy gracias a Dios

por haberme traído al Bañado Tacumbú.

(Música)

El río Paraguay, a su paso por la ciudad de Asunción,

es un gran manto de agua, caudaloso, que baja sereno camino de Argentina.

En sus orillas, se encuentran los que aquí llaman "bañados".

Son barrios en los que durante años, se fueron asentando las familias

que llegaban a la capital, huyendo de la pobreza del interior del país.

Con unas maderas, varios palos

y mucha angustia levantaban sus chabolas.

Así sucedió en este lugar; el Bañado Tacumbú,

Uno de los que forman el gran Bañado Sur.

Hasta aquí también llegó Pedro Velasco, un dominico español,

que cuando comenzó a trabajar en la universidad,

conoció la situación de las familias del Bañado.

Entonces, decidió vivir y trabajar con la gente de este lugar.

De esto hace 31 años.

Se me ocurrió como fruto de una inquietud

que siempre he tenido de hacer que mi sacerdocio sirva,

sobre todo, a los más pobres.

Esa inquietud la tuve desde que era estudiante.

Entonces, vine a América con esa inquietud.

Creo que ha sido una de las opciones más importantes de mi vida,

indudablemente que me costó mucho.

No se comprende la pobreza si no se vive y se comparte con los pobres.

Yo he tenido ese privilegio. No es nada romántico, es muy duro,

porque cuando uno ve, ya no a un pobre, si no a un amigo,

a alguien con el que has trabajado y has luchado,

que se muere injustamente,

porque no tiene una medicina, eso te revienta todo.

Yo he visto niños morir acuchillados acá,

niños que yo les he visto desde que nacieron

y eso, te produce un sufrimiento inmenso.

Pero no es comparable a la alegría, a la paz de decir:

"estoy en un lugar donde ojalá medio mundo estuviera".

De decir: "juntos tenemos que hacer un mundo mejor

donde todos podamos vivir dignamente como hermanos".

Como cristiano, me siento en el lugar que creo que Jesús querría.

Jesús, yo creo que querría, que la mayor parte estuviéramos

en este camino y abrazándonos con la gente más necesitada

y no para tener compasión, sino para amarles como son,

para darles su lugar y para decir:

"juntos vamos a ocupar el lugar que nos corresponde

y que Dios quiere, que vivamos con dignidad".

En el Bañado Tacumbú viven 2200 familias,

cerca de 11 000 personas.

Cuando Pedro llego aquí, más del 80 % de las viviendas

eran chabolas. Con el tiempo, eso ha ido cambiando,

pero siguen llegando más personas, que se asientan en los extremos

del barrio, por la sencilla razón, de que no hay edificio

donde puedan sobrevivir.

Acá, mucha gente se levanta por la mañana con el dolor

de no saber qué dar a sus hijos

y se acuesta por la noche y no tuvo, a veces,

para que sus hijos pudieran comer.

Ese es el hambre. Aquí hay mucha gente que pasa hambre,

y en el Bañado, pueden, vendiendo latitas

y vendiendo reciclados y haciendo trabajos que nadie

quiere hacer, o yendo a pescar, a veces van y tiran ahí,

la pesca no da para mucho, pero sobrevivir.

Entonces, es una estrategia de supervivencia.

Hace 28 años, el padre Pedro, lideró la creación

de la organización "Centro de Ayuda Mutua, salud para todos",

conocida como CAMSAT.

Con el tiempo se ha convertido en el gran motor de desarrollo

del barrio, con múltiples programas.

Esta mañana, acompañamos a dos trabajadoras de CAMSAT

a visitar a Ángela, una viuda que se ha tenido que hacer cargo

de sus nietos.

¡Ángela! -Ya.

-El 60 o 70% de la familia están en esta condición.

Algunos, capaz ya han mejorado, en la parte de la construcción

de su vivienda, pero la condición de ese acceso

a esa alimentación, que sería la correcta

o la mejor indicada, no, no acceden.

La mujer es la que siempre está al frente,

con la escuela, está al frente con cualquier actividad

que sea comunitaria, que sea del barrio.

Siempre está al frente con el trabajo, porque capaz,

hay un poco más para las mujeres,

trabajos informales, que para los varones,

sea un poco más difícil el acceso del trabajo para los hombres.

Hoy no hay cole, pero los nietos de Ángela,

junto con sus vecinos,

juegan en los terrenos colindantes a la chabola.

Y como en tantos lugares del mundo, reproducen lo que conocen.

Una, ejerce de profesora, y los demás, son sus alumnos.

Cualquier trozo de madera vale de pizarra,

y cualquier silla desvencijada, de pupitre.

(HABLAN ENTRE ELLOS)

El trabajo de CAMSAT, durante estos años,

ha contado con la ayuda de la ONG Manos Unidas,

que ha financiado varios proyectos que contribuyeron decisivamente

a mejorar la vida de muchas familias.

Una de ellas, es la de Estela y Luciano,

que recibieron en su día, una sencilla vivienda y también,

se beneficiaron de la instalación de agua corriente.

Esto del agua, a la gente le cambió la vida,

y ese proyecto fue gracias a Manos Unidas.

En general, los proyectos han sido muy buenos,

y cuando hicimos los 300 módulos habitacionales,

300 viviendas de Manos Unidas, que eran pequeñas

pero era una vivienda sólida, era un baño, era una luz,

era un agua. Rompió la cultura del chabolismo.

Camila, la hija mayor de esta familia de pescadores,

ha podido continuar sus estudios gracias a una de las becas

que proporciona CAMSAT.

Ahora, está terminando su formación en enfermería

Y pertenece a la primera generación de jóvenes del Bañado

que son universitarios.

Cuando yo terminé el colegio, se veía muy difícil la situación.

Tenía que buscar lo más económico y que de alguna manera,

no era lo mejor.

Después, a través de CAMSAT,

pude conseguir una beca e hicimos un examen de ingreso,

ingresé y me dieron la beca completa.

Estoy en el último año y toda mi vida viví acá,

y no sé, creo que mis padres son un ejemplo

de que hay buena gente en el Bañado

y que no hay por qué avergonzarse.

Mucha gente que dice que somos ladrones, que no trabajamos...

No, eso es mentira. A las 4:00 de la mañana,

y hay gente caminando, saliendo porque quiere ir a trabajar.

No puede decir que no trabajamos.

En las instalaciones de CAMSAT, entre otras muchas cosas,

también se encuentran varias aulas donde se hace

el proyecto de refuerzo escolar.

En Tacumbú, solo hay una escuela de primaria incompleta,

pues no ofrece los últimos cursos de esta etapa.

Por tanto, los niños del Bañado están obligados a salir del barrio

si quieren finalizar sus estudios de primaria.

La calidad educativa en las escuelas formales son muy bajas.

Hay mucha repitencia, y los niños se frustran

porque no pueden alcanzar sus metas.

La meta de los niños siempre es leer, aprender a leer y escribir.

Y es a lo que no llegan, llegan hasta el tercero

o cuarto grado de escolar básica sin saber leer.

Por eso, esa necesidad de implementar ese apoyo

pedagógico para ellos, para ir reforzando las materias

que ellos han dado en las escuelas.

Cuando comenzó el refuerzo escolar, había más de 200 alumnos

que venían por aquí.

Uno de los grandes apoyos fue el maestro Ursicino Velasco,

el padre de Pedro, el párroco,

que vino de España siguiendo los pasos de su hijo,

y trabajó, incansablemente, por la educación

de los niños del barrio.

Yo recuerdo a Ursi, como un señor muy exigente,

muy dedicado, muy responsable, con un compromiso, pero muy personal,

con la educación. Siempre se preocupó por los niños,

por los jóvenes, y a pesar del calor de los 40°,

acá en Paraguay, él venía caminando a dar clase

a la 1:00 de la tarde. Todos los días, jamás faltó.

Jamás faltó, él se levantaba siempre temprano

y venía para la 0:45, ya estaba aquí, y venía caminando.

Se dedicaba mucho a los niños y a los jóvenes.

Con cariño les enseñaba.

Angélica y sus compañeras saben que no es nada fácil

mejorar el nivel educativo de los niños del Bañado.

Muchos de ellos viven una situación familiar crítica.

Muchos de los padres también necesitan que los pequeños,

hagan algún trabajo para que entre todos puedan sacar

a la familia a flote.

Muchas familias no se ocupan de los niños,

no le acompañan en su proceso educativo.

Muchos porque no tienen tiempo, o sencillamente,

porque tampoco el nivel académico les permite acompañar como se debe,

como esperamos también nosotros, ¿verdad?

Es muy complicado, sobre todo las familias en su barrio,

muchos de ellos incluso con los niños, salen a reciclar.

Muchos de los vecinos del Bañado, viven del reciclado de la basura.

Desde primeras horas de la mañana, recorren los barrios de Asunción

en busca de cartones, vidrios, plásticos,

que luego separan y venden.

En Tacumbú, los recicladores están organizados gracias a CAMSAT,

que les asesoró y consiguió un local amplio

donde pueden hacer su trabajo.

Este es un trabajo que nosotros estamos haciendo

para comer día a día, para dar de comer a nuestros hijos,

estudiar, y tenemos que hacer, no hay otro...

Por ahora, sí que nos incrimina la gente,

ya no se quiere dar más trabajo, y entonces,

tenemos que hacer algo para comer.

Sobre estos trabajadores, recae un evidente estigma social,

Y muchos de ellos tiene que batallar además,

contra el desprecio de otros.

En su día a día, se enfrentan con quienes,

por no compartir, no comparten, ni siquiera, su basura.

Hay mucha gente que entiende, que ayuda a la gente,

ellos te llaman, te dan pero hay mucha gente que no.

Parece que desprecia a los pobres.

Si la jornada sale bien, quizá consigan al cambio,

unos cinco euros.

Otro asunto, no menos importante, es su precaria salud laboral;

tienen que tomar precauciones,

porque los accidentes de trabajo son frecuentes.

Por buscar en la basura, si meten vidrio o vasos rotos,

y entonces, nosotros metemos la mano, nos corta todo,

pero igual tenemos que hacer, porque esa es nuestra vida,

y es la vida de los pobres.

En la sede de CAMSAT, en la zona central del Bañado,

está instalada la Unidad de Salud Familiar.

Se trata de un servicio de atención sanitaria,

que se creo en tiempos del gobierno de Fernando Lugo.

El objetivo principal era acercar la sanidad

a los lugares donde vive la población,

especialmente, la más necesitada.

El personal es costeado con fondos públicos,

mientras que la organización del barrio,

aporta en local.

Pero los niveles de salud de los habitantes de Tacumbú

está muy lejos del ideal.

Las condiciones en las que vive nuestra población,

influye muchísimo en su salud, porque viven en viviendas precarias,

las casas al ser precarias no cuentan con pisos,

son pisos de arena. Viven en terrenos muy pequeños

y crían animales.

Están, prácticamente siempre, el niño viviendo en el mismo espacio

que el cerdo u otros animales de la casa y del corral.

Entonces, también influye mucho el trabajo que realizan las familias

que viven en el barrio, que muchas de ellas viven

de la basura, reciclando basura.

Entonces, todo eso influye muchísimo en la salud de nuestros niños

y también de los adultos. El tema de la alimentación,

como vemos, hipertensión y diabetes, vemos que influye muchísimo

el tema de la alimentación; al tener un ingreso tan precario,

las familias tampoco pueden tener una alimentación bien balanceada.

Por otro lado, tal y como sucede con mucha frecuencia,

las buenas intenciones no se cumplen cuando llega el momento

de hacerlas realidad.

Nuestra Constitución nacional dice que la salud es un derecho,

y que el Estado debe de garantizar este derecho a la población,

pero no se cumple al 100 por 100.

Bueno, es muestra de ello que esta Unidad de Salud

de la Familia, en este momento, está sin médico,

estamos en ella enfermeras,

psicólogas, odontólogos... Pero hace falta un médico

que haga medicina general o medicina familiar.

Tenemos clínico solamente dos veces a la semana

y pediatría una sola vez a la semana.

La provisión de medicamentos, es constante, pero cuenta

con un listado básico, muchísimos tipos de medicamento,

que sí o sí, que son los respiratorios,

muchas veces faltan. Entonces, no se cumple

al 100 por 100 ese derecho a la salud.

Entre los colectivos de trabajadores más significativos del Bañado,

están los pescadores.

Estos no pasan por uno de sus mejores momentos;

la contaminación de las aguas del río Paraguay,

está pasando factura. Por otro lado, la deforestación

provoca que cada vez haya más sedimentos en el lecho del río.

En el Bañado Tacumbú, los pescadores también

se han organizado. Son conscientes de que la unión,

siempre hace la fuerza.

Así, pueden defender mejor sus derechos.

Hemos conseguido orientar a nuestro conciudadano,

a la parte de la gente del barrio.

Entonces, es concienciar y valorizarle a la gente,

porque anteriormente, nosotros estábamos a merced

de los políticos.

Hoy por hoy, gracias a que nos organizamos

y nos concienciamos, ya sabemos defender nuestros derechos.

Si por algo es conocida la realidad de los Bañados,

incluso fuera del país, es por las inundaciones que sufren

debido a su situación a orillas del río Paraguay.

Lo que pasa en Tacumbú, también sucede en Santa Ana,

San Felipe, Cateura, Yukutú o Cara Cara.

La crecida del río provoca graves inundaciones

y hace que los vecinos tengan que abandonarlo,

y asentarse como pueden en alojamientos provisionales.

El Bañado es una situación de pobreza extrema,

que tiene, aquí en nuestro barrio,

un adicional, que es la inundación.

Los pobres siempre están en sitios inconcebiblemente malos,

porque es lo que nuestra sociedad les permite.

Hacía 16 años que no se producía algo semejante,

y entre 2014 y 2015, 3 grandes inundaciones

arrasaron el Bañado Tacumbú.

Las 2000 familias tuvieron que salir del barrio, y en total,

100 000 personas se vieron afectadas en toda la ciudad.

Manos Unidas, cuya colaboración con la gente de Tacumbú

se remonta a 2004, volvió a apoyar a los vecinos del Bañado

con ayuda de emergencia; medicamentos, alimentos,

y materiales para los refugios temporales.

CAMSAT se encargó de organizar y distribuir esa ayuda.

El esfuerzo de los vecinos

por recuperar sus hogares, es admirable.

El agua subió hasta uno, dos, tres, cuatro, cinco escalera.

Hasta acá, más o menos, subió el agua.

Y ahí viene la canoa y yo me subo acá,y yo me voy.

En canoa. En canoa andábamos.

Se enfrenta a eso, y como que no tienes

de otra que seguir.

Es así, no más.

Puedes vernos hoy sentados acá y es increíble

como de un día para otro,

ves que el agua está en la esquina de tu casa.

Y eres consciente de que va a llegar,

y cuando llega, buscas la manera de refugiarte y seguir.

Y una vez se va es empezar de cero.

Era muy triste ver nuestras casas y nuestro barrio así.

Pero que vamos a hacer.

Estamos en eso, que cada diez o cinco años

viene la inundación y nos agarra a todos.

No hay nadie que se salva de esto.

En una zona alta, cercana a el Bañado,

CAMSAT cuenta con un local para que los servicios fundamentales

que presta al barrio, puedan continuar durante las inundaciones.

De lo que se trata es de que esto no pare.

Continuar todas las actividades, un poco apretaditos aquí,

pero continuar, eso no para.

Todas las áreas están nuevamente activas, aquí,

dentro de este centro.

Va surgiendo, de una u otra forma, continúa.

En etapa de inundaciones, aquí funciona un puesto de salud,

una unidad de salud familiar y no puede parar.

Todos los días, atenciones, y las demás áreas,

los niños tienen su espacio, los jóvenes, las demás áreas también,

con diversas actividades. Cuesta, si para esto no surgiría,

y de hecho, por necesidad misma, eso debe continuar.

Para poner punto y final al gravísimo problema

de las inundaciones, el padre Pedro, CAMSAT

y muchos vecinos, están defendiendo un proyecto llamado

"Franja costera". Ya cuentan con el apoyo

de la alcaldía de Asunción, y si lo consiguen, será el comienzo

de un nuevo capítulo en la historia del Bañado Tacumbú.

El proyecto consiste, en que la ciudad solo tiene

que recuperar estas 300 ha y otras casi 1000 más que hay,

y es rellenar con arena del río, acá en concreto,

5 200 000 m³ de tierra, para que estas tierras se levanten

2 metros más, y sobre ellas, construir 2700 viviendas.

Ese es nuestro desafío, y si eso se logra,

habrá un salto cualitativo y queremos que sea un ejemplo

de que el gobierno, la Iglesia, y los pobres juntos,

podemos hacer algo que vale la pena.

Mientras sueñan con que el proyecto se haga realidad, la vida continúa

en las instalaciones de CAMSAT.

Durante las tardes, la cancha se llena de chavales

que disfrutan del deporte.

No solamente todo es fútbol, fútbol y fútbol, que es importante,

pero el fútbol es el que genera la actividad final, que es finalmente

el tema de los valores, el respeto, como ustedes podrán ver,

acá en la cancha, es un lugar donde los niños se adueñan de la misma,

los niños tienen como referencia este lugar, los niños respetan,

los adultos respetan... El fútbol es el tema generador

para que ellos se acerquen y puedan desarrollar los programas

que están establecidos.

Y mientras unos pretenden dominar el balón,

otros lo intentan con las partituras y los instrumentos.

(Música)

La escuela de música del Bañado la dirige el padre Germán Pravia.

Un misionero uruguayo de la congregación

Fraternidad Misionera.

Es un poquitín más rápido, la idea es escucharnos todos.

En otro local cercano, las chicas de la escuela de danza,

también se esfuerzan por hacerlo lo mejor posible.

Nadie dijo que por nacer en el Bañado no se tenga derecho

a acceder a la cultura.

Lo que ha pasado en las últimas tres décadas en el Bañado Tacumbú,

es una larga y gran historia,

en la que ha habido muchos protagonistas.

Es un relato escrito por muchas manos,

construido por muchos brazos, llorado por muchas lágrimas,

anhelado por muchos corazones.

Y la aventura continúa entre todos, porque de lo contrario,

no habría posibilidad, no habría futuro,

no habría esperanza, no habría vida.

Y nada de eso falta en el Bañado Tacumbú.

(Música créditos)

Pueblo de Dios - Las vidas del bañado

25:23 22 ene 2017

El bañado de Tacumbú es uno de los barrios situados a la orilla del río Paraguay, en Asunción. Aquí viven cerca de 10.000 personas. El dominico español Pedro Velasco vino a vivir aquí cuando el 80% de las viviendas eran chabolas.

El bañado de Tacumbú es uno de los barrios situados a la orilla del río Paraguay, en Asunción. Aquí viven cerca de 10.000 personas. El dominico español Pedro Velasco vino a vivir aquí cuando el 80% de las viviendas eran chabolas.

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