Dirigido por: Julián del Olmo

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - Maria Trost, en el corazón de los combonianos - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

El cementerio de la misión sudafricana de María Trost

recuerda los nombres de medio centenar de misioneros

que dejaron sus vidas en este país.

Aquí llegaron los combonianos hace más de 90 años,

un 11 de febrero de 1924.

Desde entonces, no han dejado de trabajar por el reino de Dios

al servicio de la iglesia local.

(Música)

Los tres primeros llegaron en un barco desde Europa,

hasta la actual Maputo, en Mozambique.

Un segundo grupo, con los misioneros expulsados de Sudán,

se unió a ellos para la primera misión comboniana en Sudáfrica,

un país donde el catolicismo apenas tenía presencia.

María Trost fue la primera misión en Sudáfrica,

un grupo de misioneros combonianos expulsados de Sudán

llegaron a Sudáfrica, y buscaron un lugar donde asentarse,

y compraron esta finca,

que era la única manera de entrar como blancos en la misión.

En María Trost empezó la escuela, empezó el hospital,

se empezaron las primeras comunidades donde los misioneros iban a visitar

y a fundar las primeras misiones.

Era un tiempo de aprender, de empezar de cero, aprender la lengua...

Aquí la Iglesia es muy minoritaria, probablemente es un 3 %

la proporción de católicos en la diócesis de Witbank.

En el país, es alrededor de 6-7 %.

En algunas zonas incluso de la diócesis

donde todavía estamos presentes, la proporción es de un 1 %.

(Música)

María Trost es la piedra angular de los 35 misioneros combonianos

que trabajan hoy en Sudáfrica, tres de ellos españoles.

Es también el pilar en el que se sustentan las nueve misiones,

el alma de la diócesis Witbank, un centro de espiritualidad,

y el pulmón de la formación católica

en una región eminentemente protestante.

(Música)

Este centro pastoral funciona desde hace aproximadamente 40 años

como centro pastoral,

y sirve para reunir a los líderes, formar a líderes

de las diferentes parroquias en el servicio a la Iglesia.

Estamos en una zona con un porcentaje católico muy pequeño,

y las comunidades necesitan formarse.

Tiene una capacidad de unas 100 personas, 100 camas,

incluso a veces llegan grupos mayores,

y es el centro geográfico de la diócesis.

Aquí también se dan retiros,

una vez al año se celebra una peregrinación mariana,

que vienen varios miles de personas,

es un poco punto de encuentro.

(Truenos)

El otoño está siendo muy frío y lluvioso,

este año las tormentas propias de la primavera y el verano

se están dando en una época en la que no eran habituales.

Es viernes, y como cada fin de semana, el centro pastoral

de María Trost se llena de vida, recibiendo a un grupo de católicos.

(Música)

Este fin de semana estamos celebrando un curso sobre liturgia,

la idea es crear un comité diocesano de liturgia.

También el encuentro de representantes de las diferentes

parroquias, como vienen aquí, les sirve para enriquecerse mutuamente,

para ver cómo unificar la manera de celebrar,

aprender también unos de otros, es un curso participativo.

Se busca crecer en esta dimensión litúrgica de la Iglesia de Witbank.

Nuestro objetivo es que los propios africanos

sean los agentes de evangelización,

y los combonianos facilitamos ese proceso, ¿no?

Ahora, todavía estamos aquí porque es un centro que requiere una comunidad,

somos cuatro combonianos que vivimos aquí,

requiere una comunidad, una infraestructura, unos servicios,

pero en cuanto la Iglesia local sea capaz de tomar el centro,

y de llevarlo adelante,

y tenga los medios, nosotros buscaremos otro lugar.

(Música)

(Lluvia intensa)

San Daniel Comboni tenía 36 años cuando fundó en 1867

el Instituto Misionero para la Nigrizia.

Por aquel entonces, a finales del siglo XIX, la Santa Sede

se estaba planteando cerrar las misiones en el continente negro.

La evangelización de África estaba siendo un fracaso

y muchos misioneros jóvenes estaban muriendo.

Los Misioneros Combonianos impulsaron el sueño de su fundador:

querían salvar África por medio de África.

A lo largo de todo el año 2017 la congregación de los Misioneros

Combonianos del Corazón de Jesús celebra el 150 aniversario

de su fundación.

(CANTAN EN SU IDIOMA)

-Este centro pastoral da formación de líderes laicos,

sobre todo ministros de la eucaristía,

líderes que asisten en los funerales, lectores...

También es un lugar de encuentro para las diferentes asociaciones

dentro de la Iglesia.

(Canción en su idioma)

El padre Rafael tiene 50 años, y lleva 25 como comboniano.

Acaba de iniciar su segunda etapa en Sudáfrica,

donde ya estuvo en una misión rural durante ocho años.

De ahí fue destinado a España, donde estudió la carrera de Periodismo,

y trabajó en la revista "Mundo negro".

Durante seis años compaginó la universidad y la prensa

con la atención pastoral a los inmigrantes de habla inglesa,

especialmente nigerianos.

Desde hace unos meses sus superiores le han encomendado una nueva tarea:

la de dirigir este centro pastoral, tan importante para los combonianos.

Tuve la suerte de visitar al padre Rafa,

estas vacaciones de Semana Santa, en su misión,

acompañado nada menos que con sus dos colegas

misioneros combonianos españoles, el padre Mariano y el padre Vicente.

Fue, desde luego, una alegría verlo en su salsa,

que es verlo con la gente, y a su servicio.

Entonces, yo lo veo, al padre Rafael, esponjadísimo,

está ahora destinado en una misión,

la primera de los combonianos en Sudáfrica, la misión María Trost,

perdido en mitad de... en Mpumalanga. Como tantos misioneros,

ellos dirían que están donde Dios les ha llamado a estar.

Lo que veo, es que allá donde van, es siempre al servicio de la gente.

-Me encuentro en una misión muy grande,

es en cierto modo, un poco más aislada de la gente.

La gente viene los fines de semana, diferentes grupos,

grandes grupos a veces, pero no hay un contacto diario.

Damos cursos, pero rezamos con ellos, celebramos con ellos,

no son clases únicamente, ¿eh?

Aquí venimos a celebrar nuestra fe juntos.

El hermano Peter es tirolés, su pasaporte dice que es italiano,

aunque su lengua y su cultura son alemanas.

Este 2017 celebra sus 50 años como religioso comboniano,

el hermano Peter llegó a Sudáfrica en 1985,

y ha sido el administrador provincial durante mucho tiempo.

De él dependían las economías de las nueve comunidades,

en las que viven los 35 combonianos que trabajan en Sudáfrica.

Peter es carpintero, agricultor, y cocinero titulado.

Como carpintero ha esculpido el Cristo de madera

que preside la iglesia de María Trost.

Como agricultor, puso en marcha los molinos de maíz en otra misión,

y como cocinero, responsable de la alimentación en el centro pastoral,

aunque sus tareas son múltiples.

(Canción en inglés)

El obispo me pidió que me ocupara de la administración de la cocina,

la compra, el mantenimiento de los coches y de los edificios,

para que estén siempre en condiciones adecuadas.

El obispo espera que hagamos este trabajo bien,

y eso es lo que intentamos hacer.

También me ocupo de muchas otras tareas pequeñas,

como los pollos, o la tienda.

En el día a día surgen muchas cosas inesperadas: gente que viene,

hacer esto, o lo otro.

Ese es básicamente mi trabajo: estar aquí con la gente, los trabajadores,

ocuparme de la administración, de las casas, eso es lo que hago.

(Música)

El padre Konrad tiene 78 años,

es un alemán bávaro que está a punto de cumplir 50 años en Sudáfrica,

de estos, ha pasado 34 en la misión María Trost.

(Música)

Hace años comenzó a fabricar velas, primero para las parroquias

de la misión y sus feligreses, y después para toda la diócesis.

Ahora recibe encargos de cualquier punto del país.

(Música)

Es el responsable de las dos parroquias

que atienden los combonianos en la ciudad de Lydenburg.

(Música)

El padre Konrad es la memoria viva de los misioneros combonianos

en Sudáfrica, y especialmente de María Trost, su primera fundación.

En los inicios, que datan de 1924,

los misioneros no se llamaron a sí mismos misioneros,

sino los hijos del corazón secreto.

Ellos llegaron aquí, y su misión fue cuidar del este y Transvaal,

cuando llegaron solo había un cura residente, aquí, en Lydenburg,

que era el responsable del convento Long river sisters.

Ellos intentaron establecerse en Lydenburg, Witbank y Barbenton,

en estos sitios ya había pequeñas capillas e iglesias,

ellos intentaron cubrir todo entre estos tres lugares,

y de todas las demás áreas se ocuparon los curas itinerantes.

Al principio hubo, por supuesto, algo de tensión con el monseñor Kauczor,

que era el prefecto de este área,

él pensó que el trabajo iba demasiado lento, y por eso renunció.

Su sucesor intentó consolidar y expandir la misión en nuevos lugares,

el sitio más importante hasta donde llegó fue Glenkaway, en 1928,

y también intentó establecerse en Lowveld.

Aquí la gente evitaba entrar por causa de la malaria,

ellos encontraron un lugar en Blind River,

y desde allí intentaron cubrir todo Lowveld, así fueron los inicios.

(Música)

El hermano Hermann también es alemán, es un experto agricultor,

en su juventud estuvo dos años destinado en España,

en un colegio que los Misioneros Combonianos

tenían en la localidad palentina de Saldaña,

pero Sudáfrica es el país en el que más tiempo ha trabajado.

Lleva 40 años dedicado al cultivo de la tierra,

los cuatro últimos aquí, en María Trost.

El hermano Hermann es también un maestro horticultor,

en las misiones enseñaba a grupos de mujeres.

(Música)

Soy un hombre mayor, casi retirado, y hago lo que puedo.

Me he sentido realizado cuando hemos hecho proyectos

donde enseñábamos a la gente a cultivar.

En esta zona no hay tanta demanda de este tipo de proyectos,

intento ayudar con lo que veo necesario.

(Música)

Los cuatro religiosos que forman parte de la comunidad María Trost

rezan juntos dos veces al día.

Comienzan la jornada a las 06:30, en la capilla lateral de la iglesia,

para recitar los salmos del día, y poner la jornada en manos de Dios.

Al atardecer, nuevamente se vuelven a reunir para rezar el rosario,

y continuar con la salmodia de las vísperas del día.

(ORAN EN INGLÉS)

(Música)

(Música animada)

Y cuando lo combonianos llegaron aquí, el año 24,

siguieron el sistema tradicional, de montar una escuela,

con un hospital al lado, un internado...

Entonces, el año 26 abrieron la primera escuela primaria,

y después, también secundaria, ¿no?

Se construyó en el territorio de la misión, dentro de la misión.

(Música animada)

La escuela que fundaron los combonianos

en los terrenos de la misión

fue expropiada por el Gobierno sudafricano en los años 60.

Es una escuela pública,

con profesores empleados por el Gobierno,

pero en un territorio de la misión.

Por eso tenemos ahí una relación de colaboración, también.

-La escuela se llama Sizo, y nos enorgullece,

porque el nombre significa "gracias".

Gracias por la ayuda que hemos recibido de la Iglesia

durante los últimos años de Gobierno.

A pesar de ser una escuela en María Trost,

una zona rural con gente humilde,

tenemos mejores resultados académicos que en otras zonas.

(Música)

La llegada de "Pueblo de Dios" coincidió con la primera reunión

entre la misión y la escuela,

el padre Rafael fue invitado por la dirección educativa,

con el objeto de organizar la educación religiosa en el centro.

Nuestra escuela es un colegio público en una propiedad privada,

hay un acuerdo entre la Iglesia y el Ministerio de Educación.

La Iglesia aporta el terreno, y el Estado los profesores,

en el acuerdo hay una cláusula que pide que enseñemos

religión católica en los colegios.

Por eso, aun siendo una escuela pública,

invitamos al padre Rafael para asesorarnos

en la implementación de la educación religiosa en la escuela.

(Música)

La escuela Sizo de María Trost tiene 305 alumnos

en sus siete cursos de primaria.

Solo tres de sus nueve profesores son católicos, Gift es una de ellas.

Además de dar clase a los niños de tercer grado,

es catequista en la parroquia, y forma parte del coro.

Ella ha sido una de las personas que más se ha interesado

en que la escuela ofrezca formación católica a los alumnos.

Estamos tratando de organizar una educación católica

desde que comienzan la escuela, en primer grado, hasta séptimo,

para construir su humanidad y que crezca su fe.

Por ahora hay 50 niños católicos,

y la mayoría se reúnen en la iglesia todos los miércoles

para preparar su primera comunión.

Esta escuela de Lydenburg, en la misión de María Trost,

está algo alejada de los dos grandes barrios que forman la ciudad.

Lydenburg está dividida en dos grandes distritos:

uno lo que es la ciudad histórica, donde vivía la población blanca;

y otra parte, que es donde vivía la población negra.

Estamos en una zona históricamente muy agrícola,

muy asociada a la cultura bóer, rodeada de grandes fincas,

y una zona histórica para ellos importante.

Alrededor de Lydenburg también hay minas, y da algo de trabajo,

hay minas de carbón, de cromo,

y la población vive mayoritariamente de estas dos actividades.

Tenemos dos parroquias, una en la ciudad, digamos, antiguamente blanca,

la iglesia de Santa Teresa, y esta del Sagrado Corazón,

que es mucho más grande, y mucho más activa,

una comunidad vibrante de población mayoritariamente,

o casi absolutamente, negra, ¿no?

(Canción en su idioma)

Hemos llegado en el momento que va a haber un funeral,

en esta iglesia del Sagrado Corazón de Lydenburg,

la antigua "location" o donde vivían los negros durante el apartheid.

(Música)

La Iglesia católica, sobre todo a partir de los años 80,

tuvo un papel mucho más activo en la lucha contra el apartheid,

y con otras iglesias se opuso claramente al sistema del apartheid,

basado en una discriminación contraria a nuestra fe cristiana.

Sobre todo a partir del año 94,

se busca una unidad, Sudáfrica, el país de todas las razas.

No acostumbran a utilizar el término negro, blanco,

por no dividir, o superar una historia de división,

porque el apartheid dividió incluso a la población negra en subgrupos,

en grupos étnicos.

Entonces, se evita un poco la idea de las razas,

y se habla del sudafricano.

Sin embargo, el efecto Mandela está debilitándose en la actualidad,

porque vuelve otra vez alguna...

El apartheid continúa a nivel económico, social,

y hay unos rebrotes de división dentro del país.

-Estamos, y sobre todo los jóvenes de este país,

en un momento de intranquilidad, de exigencia,

y de duda sobre si el fin del apartheid

ha traído suficiente justicia social para todos.

Han pasado 23 años desde que acabara el injusto régimen del apartheid,

los misioneros llevan aquí casi 100 años,

pero su presencia y su mensaje siguen siendo los mismos,

pese a los regímenes políticos que se han sucedido.

Desde que llegaron se dedicaron a cultivar la tierra,

y a enseñar a los que no sabían.

A cuidar a los enfermos, y a procurar una vida mejor para todos,

especialmente, para los que lo tenían más difícil.

(Música)

María Trost es el corazón comboniano de la misión en Sudáfrica.

(Música)

(Música créditos)

Pueblo de Dios - Maria Trost, en el corazón de los combonianos

26:39 30 jul 2017

En Sudáfrica visitamos la histórica misión comboniana de Maria Trost, en la que ahora trabaja un misionero español.

En Sudáfrica visitamos la histórica misión comboniana de Maria Trost, en la que ahora trabaja un misionero español.

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