Dirigido por: Julián del Olmo

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música)

Yo conocí a Pili en un grupo que salíamos de...

De unos cuantos que salíamos ocho o diez muchachos.

Y lo que más me gustó de ella es la forma de ser y cómo era.

Y, a raíz de ahí, nos enamoramos.

(Música)

Al cabo del tiempo, nos vinimos a...

Probamos a vivir juntos.

Y ya luego decidimos casarnos.

(Música)

Si a ti te gusta un chico por algo será, ¿no?

No sé, a lo mejor, por sus encantos,

porque es una persona buena...

Por mil cosas.

Yo a Roberto le conocí en el trabajo.

Trabajando, porque él trabajaba en un centro especial de empleo

igual que el mío.

Allí empezamos a vernos,

quedar y esas cosas.

(Música)

Ahora, al estar casados, nos repartimos las tareas domésticas.

Yo le tiendo un poco la ropa,

le ayudo a planchar y, más o menos, me defiendo en la cocina.

Que eso es lo que a mí no se me da, pero vamos, nos defendemos.

-Tenemos que hacer la compra para mañana, que está abierto.

Cuando está de mañana, me tengo que levantar temprano

para llevarla a ella.

Roberto y Pili están íntimamente relacionados

con el centro Nuestras Señora de la Luz, en Badajoz.

Roberto comenzó en el centro ocupacional

y acabó contratado en la lavandería industrial,

donde conoció a Pili.

Roberto trabajó aquí

hasta que la enfermedad que sufre se lo impidió.

Ahora, se dedica a cuidarse y a cuidar de su mujer.

(Música)

Pili llegó al centro Nuestra Señora de la Luz

cuando aún no había cumplido los siete años.

Desde entonces, ha contado con el apoyo y el cariño de Prisca,

una de las educadoras junto a las que creció.

Prisca, ¿se puede pasar? -Sí.

Hombre, ¿qué tal? -Bien.

-Buenos días. -Buenos días.

-Prisca la conocí aquí en el cole.

Cuando yo entré aquí, más o menos, tenía seis años y medio.

-Charlamos un ratito aquí. -Sí, como quieras.

-¿Qué tal vais?

-Con ella llevo mucho tiempo.

He estado aquí en el cole.

He estado en...

En los pisos tutelados con ella también.

Para mí, Prisca es como mi madre porque, realmente,

me he criado en un centro.

-Desde que estaba en residencia,

ella ha estado siempre muy unida a mí y yo ella.

Y luego también estuvimos en un piso tutelado,

que yo, precisamente, estuve los años que estuvo ella,

pues estuve yo allí en el piso llevando a las chavalas que estaban,

que eran seis.

Se fue a vivir con el chico este

porque ya quería salir del centro, quería hacer su vida.

Y se fueron a vivir.

Se compró una casa, tenían unos ahorritos

y se casaron, se casaron por la iglesia.

Y, desde entonces, viven bastante bien y se mantienen.

-Prisca desagradable, es cariñosa, es como la madre de Pili,

por eso vamos los fines de semana a comer a su casa.

-¡Prisca! -¿Sí?

-Oye, ¿pero quién está aquí? ¿Cuándo habéis venido?

-Hace un rato. -Hombre...

Esas cosas se dicen. -Te íbamos a avisar ahora.

-¿Cómo estáis? -Estamos bien.

-Anda...

Prisca y Segunda son el alma y el corazón

de Nuestra Señora de la Luz.

Segunda, la directora del centro, conoce muy bien la historia de Pili.

La cosa flojita.

-Ella estuvo en todos los servicios que tuvo el centro.

Desde el colegio...

Lo primero, residencia.

Porque ella vino con siete años o quizás menos.

Entonces, estaba en residencia, que antes no era residencia,

no lo teníamos tan especificado como los servicios,

sino que el colegio de la Luz.

El centro Nuestra Señora de la Luz nació en 1966

para apoyar a las personas con discapacidad intelectual

y a sus familias.

Al frente de esta gran obra social

se encuentra el instituto secular Hogar de Nazaret,

fundado en 1935 por el sacerdote pacense Luis Zambrano.

Don Luis Zambrano es un sacerdote diocesano de la provincia de Badajoz.

Nacido en Fuente del Maestre.

Y que, bueno, ha sido declarado ahora venerable

y ya, gracias a Dios, es un segundo paso

hacia los altares y hacia la santidad.

Fue un cura todoterreno.

Sobre todo, entregado a las obras de misericordia.

Por encima de todo.

Una de las cuidadoras de apoyo en el colegio, Toti,

acompaña a una niña nueva.

Es su primer año en el centro y ha hecho enormes progresos.

¿A dónde vamos, Pilar?

La pequeña, que también se llama Pilar,

llegó sin saber caminar.

La clase de segundo de EVO, Educación Básica Obligatoria,

es la de la profesora María José, aunque todos la llama José.

Aquí cada uno va a su ritmo.

Cada uno tiene su propio itinerario.

La educación es personalizada.

El colegio de Educación Especial la Luz

tiene en la actualidad 49 alumnos de entre 6 y 21 años.

La primera etapa, la EVO, va desde los 6 a los 16,

y los niños se distribuyen en cinco clases.

La segunda etapa es la TVA, la transición a la vida adulta.

Transición a la vida adulta es un nivel educativo

que acoge a los niños de entre 16 y 20 años,

y es una etapa más de la educación. Para Educación Especial.

Los grupos están un poco organizados

en función de que tengan ciertas similitudes entre ellos

pero, al mismo tiempo, que podamos dar la mejor atención posible.

Buenos días, buenos días a todos.

Esta es la clase de los que tienen más necesidades de apoyo.

Aún no han desarrollado la expresión oral,

pero tienen muchas ganas de comunicarse.

La música es un instrumento perfecto para ayudarles.

Ana, ¿cómo estás?

Ana.

Ana está muy... -Estoy muy bien.

-¡Muy bien!

Un día a la semana tienen clase de musicoterapia.

En estas sesiones hay un profesor por cada niño.

El personal especializado es fundamental

para atender las necesidades de los 49 alumnos de la Luz.

Hay 12 profesores de Educación Especial,

cuatro cuidadoras, tres personas de apoyo.

Fisioterapeuta, logopeda, psicóloga,

trabajadora social, musicoterapeuta y psicomotricista.

Hace 21 años, aquí en Badajoz,

nació con parálisis cerebral espástica en grado severo Fernando.

No puede hablar.

Come por una sonda que va directamente al estómago

y se desplaza en una silla adaptada.

Fernando, es verdad que está en su silla,

que no tiene facilidad motorista,

necesita otro compañero para ayudarle a desplazarse o a un profesor,

pero hoy comparte,

no de forma oral, pero a través de gestos, de sonidos,

con pictogramas, lo va comentando

y vamos participando y adaptando las actividades a él

según lo necesite.

Entonces, él hace todo lo que hacen los demás,

simplemente, que adaptado a él.

Fernando es un alumno muy alegre, muy simpático.

Divertido. Puede ser, incluso, vacilón.

Y bromista.

Todos los alumnos tienen su sitio,

pero si uno de ellos falta, hay un vacío.

Y Fernando es uno más,

que el grupo no sería grupo si Fernando no estuviera.

Detrás de nosotros hay un trabajo familiar.

Tenemos familias muy involucradas, como en este caso,

y donde hay un padre con una dedicación completa a su hijo.

Fernando es uno más aquí y es uno más en su casa.

Y eso se ve en el día a día

desde cómo té diriges a hablar con Fernando.

(Música)

Estamos en casa de los Fernandos y las Mercedes.

El padre de Fernando fue militar

hasta que sus vértebras dijeron basta.

Su madre es enfermera en el hospital

y su hermana estudia biología en la universidad.

Su familia y él mismo

están muy agradecidos con el trato recibido en el centro.

Lo han tratado como uno más, se ha relacionado con todo.

Muy bien, muy bien. Muy a gusto.

Además, él va a gusto. Él va contento.

Cuando va al colegio, va alegre, va contento,

que eso, para nosotros, es fundamental.

¿Verdad?

-Yo, por mi parte, el colegio ha sido un apoyo excepcional.

En todos los ámbitos.

En la educación porque la educación es...

En el apoyo,

porque apoyan.

En el fisio. Por ejemplo, la fisio,

yo no he visto a nadie como Sonia,

que lo coge, lo relaja y hace con él lo que quiere.

Es una maestra en ese aspecto.

Logopedia.

Allí lo enseñaron un poco a comunicarse.

Empezaron a enseñarle a comunicarse con los ojos.

Lo que pasa que, como él tiene la espasticidad esa,

hay veces que te confunde.

Pero que lo intenta

y la mayoría de veces lo consigue.

Cuando Fernando cumpla 21 años,

las normas educativas indican que acaba el periodo escolar.

A partir de ese día,

comenzará una nueva etapa en el centro de día

de la asociación de paralíticos cerebrales de Badajoz, ASPACEBA.

(Música)

El Centro de Día de la Luz

es para personas con discapacidad intelectual

que necesitan de apoyo extenso.

Actualmente, prestan el servicio a 22 usuarios,

divididos en dos grupos.

Las edades van desde los 21 hasta los 65 años.

De entre todas las actividades que realiza el centro de día,

quizá, la que más éxito tiene entre los 22 usuarios

es la terapia ecuestre.

La falta de plazas para atender a los 200 usuarios de la Luz

es uno de los caballos de batalla de este centro pionero en Extremadura.

Nosotros, ahora mismo, tenemos una gran necesidad,

que es poderle dar más plazas a nuestros usuarios.

Por ejemplo, usuarios que salen,

alumnos que salen del centro educativo

tienen que conseguir una plaza en un centro ocupacional

o en un centro de día.

Nosotros querríamos darle esa plaza.

Pero, a veces, no tenemos ya más plazas asignadas

para que la Junta de Extremadura nos las pueda financiar.

(Música)

Durante dos horas y media,

las chicas y chicos se dejan contagiar

por la tranquilidad que transmiten los caballos,

al tiempo que trabajan la psicomotricidad,

la memoria y la comunicación.

Son tres personas las que acompañan en este proceso.

Una guía al caballo

mientras los dos psicomotricistas trabajan con los chicos

realizando diferentes juegos y ejercicios

adaptados a las necesidades de cada uno de ellos.

Creemos que es una actividad que les viene muy bien

puesto que salen ya del centro,

conviven con la sociedad...

Es una actividad que también realizan personas sin discapacidad.

Y les favorece mucho en su desarrollo, muchas capacidades,

motoras, cognitivas, personales, socioafectivas...

(Música)

Desde los inicios del proyecto, hace ahora 50 años,

la presencia del voluntariado ha sido constante.

En la actualidad,

hay 37 personas implicadas con el centro

aportando su calidez y cercanía

en los distintos servicios de la Luz.

Yo era alumna del colegio de Santa Teresa

y en una de las reuniones que fuimos como antiguas alumnas,

pues nos dijeron que aquí hacían falta manos.

En un principio, estuve cosiendo ropa de los niños,

botones, descosidos, que había cantidad.

Convivo más con los niños.

Veo los adelantos que van haciendo en el día a día.

Y, la verdad, es que vienes con las manos vacías

y te las llevas llenas.

Es un mundo precioso.

Muy difícil para los padres,

pero aquí ves lo que es la discapacidad.

-El perfil de voluntariado que tenemos en el centro

es un perfil muy variado.

Lo normal son personas jóvenes,

chicos que están estudiando Magisterio,

la rama de Educación Especial,

y que vienen un poco para coger prácticas

de lo que en un futuro se van a encontrar en un puesto de trabajo.

Pero también tenemos personas no tan jóvenes,

gente que, de alguna manera, nos ha conocido o nos conoce,

tiene alguna vinculación con el centro y colaboran con nosotros.

-¿Después de que hay coger?

-El cepillo. -El cepillo.

¿Y qué le pones al cepillo? -Pasta.

-Pasta.

El servicio residencial acoge a 35 personas

con necesidades de apoyo

para desempeñarse en las actividades de la vida diaria.

Funciona los 365 días del año.

Augusto, ¿qué vamos a hacer?

El vaso. El ambiente es acogedor

para que la convivencia sea óptima y saludable.

Sin embargo, la institución rectora, el Hogar de Nazaret,

no ceja en su empeño por lograr la excelencia.

Pon el enjuague aquí.

Muy bien.

Tenemos una residencia que es muy grande,

pero quisiéramos que estuvieran en residencias más pequeñitas.

Y que estas personas

tuvieran, todo el que pueda,

tenga una vida totalmente normalizada en la calle.

Aunque luego aquí vengan a su centro de trabajo.

Vengan a su centro ocupacional o a su centro de día.

-Tenemos cuatro pisos tutelados

y nuestro reto es que ojalá tuviéramos ocho.

Porque vemos que, donde más felices son ellos,

cuando a las 5 de la tarde dicen los chavales:

"Me voy a mi casa".

Y allí hacen todas las actividades como si fuera una casa.

-Chicos, venga.

-Salen a comprar, ven la televisión,

hacen sus tareas de la casa normales y corrientes,

hacen la cocina...

En la medida que cada uno puede, con los apoyos adecuados

de su cuidador o su educador correspondiente.

Al día siguiente, vienen a su trabajo.

Y en esa normalidad,

pues también han salido del centro otros matrimonios.

Hay un matrimonio que tiene hijos.

Pero, claro, siempre necesitan tantos apoyos

esos matrimonios y esos hijos.

(Música)

Pilar Gemio empezó con nosotros en el servicio de residencia.

De ahí, pudimos pasarla a un piso tutelado.

Bueno, trabajando con ella mucho y apoyándola mucho,

trabajando habilidades de la vida diaria,

conseguimos realizar realmente su sueño.

Su sueño era vivir con su pareja y adquirir una vivienda.

-Buenos días. Muy buenos días a todos.

El centro ocupacional tiene cubiertas sus 102 plazas.

Los chicos que acaban su etapa escolar,

dependiendo de sus necesidades de apoyo,

van al centro de día o a uno de estos talleres ocupacionales.

En La Luz, hay varios talleres. Este es el de marroquinería.

Su producto estrella babucha,

pero también cosen monederos, bolsos, carteras o llaveros.

Tenemos 42 usuarios, todos ellos se dedican a trabajar la piel.

Cada uno en las medida de sus capacidades,

de sus posibilidades... porque, en el proceso,

existen trabajos desde los más simples y sencillos

hasta aquellos más minuciosos y elaborados.

Entonces, todos tienen cabida en la elaboración de la babucha,

que es nuestro estrella.

-Muy buenas. Vamos al invernadero, chicos,

que tenemos que trasplantar. Otros talleres

que funcionan en este centro son el de jardinería

o cultivo bajo abrigo, el de servicios a la comunidad

y el de lavandería.

El objetivo es doble.

Por un lado, se busca fomentar la autonomía personal

y, por otro, la integración social y laboral.

Vamos trabajando. -Vale.

-Nuestro taller nos sirve un poco de lanzadera

hacia el mundo laboral. Salir a la calle a trabajar.

De hecho, nuestra Pili, pues ella estuvo aquí, en el taller.

Al final, tiene un puesto de trabajo fuera del centro.

La lavandería industrial nació en 1999

como centro especial de empleo. Desde hace casi dos décadas,

presta sus servicios en el polígono industrial El Nevero.

Su plantilla inicial era de ocho trabajadores.

Entre ellos, Pilar Gemio.

Hoy son 55 las personas que trabajan aquí.

Más del 85 % de la plantilla tiene discapacidad intelectual.

Las diferencias entre una empresa normalizada

y una empresa como esta, que es un centro especial de empleo,

pues son los trabajadores. Son las distintas capacidades

que tenemos entre los trabajadores. Debemos saber aprovecharlas

y enfocarlas en cada uno de los puestos de trabajo.

Pilar es una trabajadora de este centro especial de empleo.

Realmente, es una persona muy polivalente.

La puedo trasladar...

en el centro de planchado, en la zona de secado,

en la zona de doblaje, en la zona de plegado de toallas...

Es una de las personas, digamos, de la que hemos aprovechado

su distinta capacidad en todos los aspectos que hemos podido.

-Para mí, es mucho orgullo. Hoy en día,

están las cosas muy malas. Yo, por lo menos,

tengo un puesto de trabajo fijo que tengo que dar gracias a Dios.

(Música)

¿Qué quieres, Mari Toñi? -Descafeinado.

Pili trabaja en la lavandería desde el inicio.

El suyo fue uno de los ocho primeros contratos

que hizo el centro especial de empleo.

Aquí conoció a su marido y aquí trabaja con algunas amigas

con las que crecido en el centro Nuestra Señora de la Luz.

Pili y yo trabajamos en lavandería juntas.

Aquí, trabajamos y, a lo mejor, nos ayudamos últimamente.

A lo mejor, yo estoy solucionando

la ropa de los pijamas y ella viene a echarme una mano.

Hay muchas veces que nosotros reñimos,

pero no nos duran mucho los enfados.

Porque nos llevamos muy bien

y somos las mejores amigas de todo el trabajo.

-La verdad es que con Mamen, a veces, las tenemos bien fuertes.

Porque discutimos mucho. Pero es así.

Porque yo me he criado con Mamen, con Mari Toñi...

Entonces, entre Mari Toñi y yo,

hay mucho en común.

Entonces, hay veces...

La última vez que tuve una riña con ella aquí,

nos hemos puesto a parir.

Es así.

Pero luego nos perdonamos.

(Música)

Las diferentes capacidades de Pili y Roberto no han sido obstáculo

para desarrollarse plenamente como trabajadores,

como ciudadanos y como personas.

Las ayudas y apoyos prestados por La Luz han sido muy importantes.

¿Conocíais este puesto? ¿Lo habéis visto otros años?

-Sí, he estado en el Centro La Luz, he estado en los talleres,

en el centro ocupacional...

He hecho babuchas.

De estas, creo que he hecho muchísimas, vamos.

Me he hecho cajas y cajas de esta.

-¿Y te costaba mucho hacerlas? Las grandes no, pero las pequeñas sí.

Aunque aún hay muchas barreras que superar

y prejuicios que derribar, Pili y Roberto

continúan escribiendo, día a día, su historia.

Una historia muy ligada a la del centro que hace 50 años

abrió en Badajoz el instituto secular Hogar de Nazaret.

Pili vino aquí muy pequeñita. Ha ido evolucionando, creciendo

y ha ido teniendo pues todas las necesidades

que tenemos cualquier persona. El caso de Pili

es un caso... paradigmático en nuestra historia de 50 años.

Porque yo creo que supone el cómo nos hemos ido adaptando

a las necesidades de las personas.

Ella estuvo en el colegio. Estuvo en el servicio

del centro ocupacional. Era una chica que tenía

unas buenas capacidades para poder trabajar.

Tuvimos la oportunidad de darle trabajo en la lavandería

y, como cualquier otra persona, ha ido evolucionando,

ha ido teniendo una pareja, se han casado...

Actualmente, viven en su casa. Ella pasó por una vivienda tutelada,

pero actualmente está viviendo en su casa con su marido.

(Música)

(Música créditos)

Pueblo de Dios - La Luz, pilar de inclusión

25:46 05 feb 2017

Un chico que habla por los ojos, una niña alegre porque sus pies son para caminar, un joven que se cepilla los dientes él solito, una joven que besa a los caballos o la pareja que encontró el amor en una lavandería, son algunos de los protagonistas del Centro Nuestra Señora de La Luz de Badajoz.

Un chico que habla por los ojos, una niña alegre porque sus pies son para caminar, un joven que se cepilla los dientes él solito, una joven que besa a los caballos o la pareja que encontró el amor en una lavandería, son algunos de los protagonistas del Centro Nuestra Señora de La Luz de Badajoz.

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