www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4420018
Para todos los públicos Pueblo de Dios - Kirigueti, el sueño de un misionero - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

De vez en cuando, nos encontramos con personas

que son felices.

No son ajenas al dolor ni están por encima del bien y del mal.

No tienen fórmula magistral alguna ni presumen de hallazgos milagrosos,

pero se les nota felices,

porque irradian la envidiable seguridad

de haber encontrado su lugar en el mundo.

Esta es la historia de una de esas personas.

Tuvimos que ir hasta el corazón de la selva peruana para encontrarla.

(Música)

Me considero una persona con muchísima suerte.

Soy de las personas que puede decir: "Estoy donde siempre soñé estar

y estoy pudiendo querer a la gente

a la que él siempre quise sin conocerle".

Y eso es muy grande.

Eso es muy grande, el poder decir:

"Estoy donde siempre quise estar, donde siempre soñé".

Poder hacer realidad el sueño eso es muy grande.

(Música)

El lugar del que habla este vitoriano de 40 años

está en el sureste de la selva peruana,

a orillas del río Urubamba. Es la misión de Kirigueti.

La evangelización de esta región de la Amazonia,

el Vicariato de Puerto Maldonado,

fue encomendada a los dominicos españoles

a principios del siglo XX.

Desde entonces, decenas de misioneros

llegaron a este remoto rincón de la selva

para compartir su vida con los pueblos que habitan este lugar,

tan bello como recóndito.

Yo creo que muchos de la gente de mi generación

de niño nos ha impactado la figura de los misioneros.

Los que hemos estado en un colegio religioso,

siempre había algún misionero o alguna película, algo que nos ponían

nos ha impactado.

Había servicio de entrega a la gente más necesitada,

de crío nos han impactado mucho.

El impacto más fuerte ha sido el de los grupos juveniles de la parroquia,

que los grupos de tiempo libre de crío.

Y aquellos campamentos que teníamos.

Entonces, llega un momento en el que decía:

"Yo quiero vivir de campamentos toda mi vida,

yo quiero estar siempre de campamentos".

Estar de campamentos significa una vida en grupo, en comunidad,

planificar algo para el bien de alguien.

Una vida de una cierta austeridad,

alejada del consumismo que tenemos.

Una vida donde se compartan los bienes y las cosas que se tienen

con ese grupo y con los demás.

Una vida en torno a la persona de Jesús,

que me fascinó desde niño,

y que yo siempre lo vi como un modelo de vida muy aceptable

y como un proyecto de reino,

un proyecto de mundo mejor, de sociedad.

A lo largo del pasado siglo el papel del misionero

y el planteamiento de la misión cambiaron notablemente.

Tanto desde el punto de vista social como eclesial.

El carácter paternalista

y completamente regulador de la vida de las misiones

dejó paso a una situación en la que el misionero,

apoyando y animando al desarrollo de la comunidad,

es un miembro más de la misma.

Los misioneros tenemos que dejar que los agentes de la evangelización

sean los propios nativos.

Porque ya hay muchos nativos que se sienten evangelizados

y que quieren adueñarse de la evangelización

y que quieren ser ellos

los que trasmitan ese mensaje evangelizador,

vivirlo y transmitirlo.

(Música)

En 1957, el padre Miguel Matamala viajaba mucho por esta zona

y construyó una pequeña choza para pasar las noches

junto a la desembocadura del río Picha, en el Urubamba.

Desde entonces, las familias que vivían cerca

se trasladaron al lugar

y poco a poco se levantaron los colegios, el centro de salud,

el internado.

Vino el agua corriente, la electrificación del poblado, etc.

Muchas de estas obras sociales y pastorales

fueron y siguen siendo posibles gracias a la ayuda española,

llegada a través del Secretariado de Misiones, Selvas Amazónicas.

(Música)

No hay dos días iguales en la misión.

Esta tarde, si el tiempo no lo impide,

llegará la avioneta.

La pista de aterrizaje no es más que una larga extensión de tierra,

que hay que mantener sin hierbas altas

y con la menor cantidad posible de hoyos.

(Música)

La verdad que el misionero aquí es un poquito un orquesta.

Nos toca hacer de todo.

Tenemos que estar atentos a la gente,

atentos a cualquiera que venga a venderte un producto,

ayudarles en una conversación como las compañías petroleras,

nos toca un montón de cosas.

Incluido lo que estoy haciendo ahora,

que es revisar la pista de aterrizaje.

Va a venir una avioneta para llevar materiales a las comunidades

y tenemos que revisar que no haya un palo, que no haya una piedra,

que esté el piso firme para que no se hunda la avioneta

y evitar cualquier tipo de accidente, ¿no?

(RADIO) "11415, misión Kirigueti.

Si, Enrique.

Mira, en Kirigueti tienes tiempo operativo,

está cubierto alto, operativo.

Sí, el aeropuerto es en buenas condiciones.

Está el piso afirmado, un poquito blando en la zona de abajo.

Y tiempo operativo, el estimado en una hora.

Ya, en una hora, ya te esperamos. Que hagas un buen viaje".

(Música)

La avioneta para nosotros es crucial.

Podríamos decir que son nuestras piernas.

Son nuestras alas, Alas de esperanza, que se llama la avioneta.

Nos supone una ayuda tremenda.

La misión de Kirigueti y otras misiones,

sin la ayuda de la avioneta, no podríamos funcionar.

Con la avioneta llevamos los desayunos escolares,

con la avioneta sacamos de inmediato a un enfermo en una hora,

el enfermo puede estar en un hospital.

Con la avioneta, se puede trasladar a una población

que tenga un problema determinado.

La avioneta para nosotros es la vida.

Y es una de esperanza ciertamente para la gente.

Es muy bonito el nombre de Alas de esperanza,

porque responde a lo que realmente es.

Si hay alguna imagen clásica de las misiones en la selva,

es la del misionero pegado a la radio.

Durante muchos años, fue la única forma de comunicación posible

con los demás puestos misionales.

(RADIO) "Tango, tango, tango".

Hoy sigue siendo de gran ayuda

para contactar con las pequeñas comunidades nativas

repartidas por la región.

(RADIO) "Queremos ver...".

Además, a las 6:00 de la mañana y a las 6:00 de la tarde,

los misioneros del Bajo Urubamba se conectan.

Intercambian información y se mantienen al día del trabajo.

(RADIO) "Comen con nosotros todos".

-La radio muchas veces nos ha supuesto salvar la vida de personas.

Un niño de una comunidad que en aquella época estaba a cinco días

y por medio de la radio, la comunidad me llamaba y me insistía:

"Padre, este niño está enfermo".

Me decían ellos está muerto, estaba desmayado.

"Está muerto, está muerto, se le ha caído un árbol encima".

Se le había caído el árbol encima, le había dejado el niño...

No había sido tanto, en estas comunidades,

el niño estaba conmocionado.

Cuando ya lo trajimos, estaba en coma.

De no haber tenido a la radio,

ese niño, con 12 años se nos habría muerto.

La radio significa salvar a muchas personas.

En cuanto amanece, los misioneros de la selva

surcan los ríos para iniciar su jornada de trabajo.

Hoy, un grupo de catequistas y maestros de Kirigueti

van a visitar un par de comunidades

de las muchas que atienden la misión.

¿A qué altura...?

¿A qué altura crees se nos voltearemos?

(Motor)

Bajamos el Urubamba, el río grande,

que viene caudaloso como si tuviera prisa por llegar a ser Amazonas.

Aunque eso sucederá mucho más adelante,

cuando lo bauticen como Ucayali y este se una al Marañón.

El río puede llevar a la muerte.

Hay naufragios de la gente, hay desgracias.

El río también puede ser la muerte.

El río ese esfuerzo, es esfuerzo,

porque es mucho lo que hay que, lo que hay que esforzarse

en la época de secas para llegar hasta las comunidades.

El río también es alegría, convivencia

y un motivo de encuentro con los nativos.

Para mí, cada vez que viajo a una comunidad con los nativos

es la oportunidad que tengo de disfrutar con ellos,

de vivir con ellos, de compartir, de meterme en sus bromas,

de comer con ellos, de pescar con ellos.

El río es la posibilidad de vivir con ellos

y de meterme en su mundo. El río es una aventura.

La misión de Kirigueti atiende

nada menos que a una veintena de comunidades nativas,

con nombres tan sonoros como Kashiriari, Chelikiato,

Sibamcoreni o Porto Vango.

(Música)

Hoy toca visitar Selva Verde.

Una comunidad en la que viven varias familias de la etnia asháninca.

En el territorio de la misión, hay además otros grupos étnicos

como los caquintes, yines, nantis y kirineris.

Es decir, David está en el corazón

de una de las regiones de mayor riqueza y variedad étnica

de la selva peruana.

También es la más codiciadas por las empresas de hidrocarburos,

con los consiguientes impactos sociales y medioambientales.

El famoso y polémico yacimiento del Gas de Camisea

está dentro de los límites de la misión.

Otra de las controversias de la Amazonia

es la de quienes plantean un conservacionismo mal entendido,

que pasa por dejar a su suerte a los pueblos indígenas.

O peor aún, recluirlos en reservas,

prohibiéndoles que ejerzan su tradicional forma de ganarse la vida

con la excusa de preservar hábitats naturales de gran riqueza.

Resulta algo increíble el encontrarme un grupo

que hace fuego con dos palitos,

un grupo que cocina, que se vive de la naturaleza

y que no necesita de otras cosas, nos resulta fascinante.

Lo vemos y decimos: "Qué bonito, esto tiene que quedar así".

Tenemos la sensación de querer congelarlos en el tiempo.

He descubierto la cultura en estado puro

y esto que no me lo quite nadie, porque me van a malograr la foto

la próxima vez que venga.

Claro, pero hay unas vidas, hay gente, hay algo.

Lo que hay que hacer es preguntar a estos pueblos qué quieren.

La Amazonia se ve como un lugar donde se puede extraer cosas

sin darse cuenta de que ahí vive gente.

Y luego, en el caso de que viva gente,

bueno, pues una especie de zoológico para que vaya el turismo.

De alguna manera, la selva nos tiene que servir como un recurso.

Si el recurso es la madera, la madera;

sigue el recurso son los hidrocarburos, los hidrocarburos;

y si el recurso son los indígenas, pues los indígenas.

Y si nos interesa que estén ahí, parados en el tiempo,

para hacer nuestras investigaciones antropológicas,

que nadie entre, que ellos no salgan,

y que queden ahí, que queda muy bonito.

Pero, claro, es muy cruel, ¿no? Es muy cruel.

Eso del paraíso terrenal está muy bonito para lo que está,

pero al final es que un bebito se muera desnutrido

o que una persona de 27-28 años se muera por una simple descomposición

es un drama, es un drama muy serio, y eso no le gusta a nadie.

Y no vale decir:

"No, es que ellos han vivido así y están muy felices así".

No, es que es no gusta a nadie.

Ni gusta en España ni gusta

en los pueblos que están por ahí un poquito más aislados,

no gusta a nadie.

(Música)

Esta mañana se ha convocado a la pequeña comunidad de Selva Verde

para celebrar la eucaristía.

Las culturas nativas de esta región también cuentan

con sus creencias y mitos, algunos de gran riqueza y complejidad.

El respeto de los misioneros hacia ello

siempre fue de la mano con el anuncio del Evangelio.

El que tiene algo grande, el que ha descubierto algo grande

no tiene que contar.

El otro día me venía un nativo en Kirigueti:

"Padre, he encontrado esto. ¿Será oro, no será oro?"

Era un mineral, lo había encontrado en la chacra, en el río, a la orilla.

Lo tiene que contar, tiene que enseñar.

La necesidad de hablar de Jesucristo nació de una experiencia personal.

Nace del que dice: "Yo, mi vida no la entiendo sin Jesucristo

y a mí me da una fortaleza y me da un aporte

que lo considero muy rico y ahí lo tienes".

Y ahí lo tienes y yo te lo presento.

Y a ver, tú de esto con qué te quedas.

Escuchando la visión que estos pueblos

me pueden dar a mí de Jesucristo,

del dios de la vida, del mundo, del hombre, del ser humano,

del hombre, de la mujer, escuchando eso

yo ahí también, de alguna manera, me estoy evangelizando.

Creo que no se trata solo de evangelizarles a ellos,

sino dejarse que ellos nos evangelicen

y que a nuestro mundo aburrido, un mundo aburrido y cansado

y que se olvida de Dios y que no termina de encontrarle,

pues que le pueda reencontrar escuchando a estos pueblos.

(Música)

Esto es la delicia de mi papá, de mi tierra,

y para estos días de lluvia, que a uno le entra la morriña,

esto es lo mejor que hay.

(Música)

Estos días de lluvia, esto es lo mejor,

el quesito, el pan.

Esto es lo que más vale. Esto es una maravilla.

Esto le quita uno todas las penas.

-Y los recuerdos que también te trae.

-Así es, y los recuerdos que me trae.

(Música)

La familia es nuestro arraigo, es lo que nos mantiene firmes.

Y para mí, la presencia de mis padres, saber que están ahí,

saber que mis padres todas las noches rezan por mí

a mí eso me da la vida y a mí eso me mantiene aquí,

me mantiene mucho aquí.

Es el saber que ellos están ahí

y que, de alguna manera, participan de todo esto

y están detrás de todo esto. Muy importante.

(Música)

(Llamada de Skype)

¿Qué dices? Hola. -A ver.

-¿Qué? Buenas noches, mamá. -A ver.

-¿Qué tal? Mamá. -Se oye muy mal.

-¿Se oye mal? ¿Qué tal estáis? -Ahora mejor.

-¿Estáis bien? -Sí, ¿pues?

-A ver qué tal estáis, qué tal va todo.

-Bien, bien, sí.

Con algunas cosas, pero va bien.

(Llamada de Skype)

La conexión telefónica que ofrece

el nuevo servicio de Internet por satélite

también ha facilitado muchísimo la relación entre misioneros.

Ahora, además de con la clásica estación de radio,

pueden comunicarse con mayor fluidez y seguridad.

¿Qué tal? ¿Qué dices?

-Habrás visto hoy al Barça. -No.

No se ha podido ver.

Justo hemos prendido el motor para los cuatro últimos minutos.

Nada, el final del partido.

Bueno, ¿y qué te ha pasado? Que has tenido problemas con un autobús.

-Venimos de Cuzco a toda velocidad y en una curva,

pues ahí nos encontramos.

-No sabía nada, Pedro.

No sabía que estabas así.

-La camioneta está en Cuzco

pero quedó un poquito encharcada.

-Bueno a mí la camioneta...

Tal y como estamos ahora, camionetas bueno, pero misioneros

están mucho más caros que camionetas.

No es tan fácil encontrarlos, oye.

Internet para nosotros supuso una revolución.

Que el Secretariado de Misiones Selvas Amazónicas

nos haya puesto esta herramienta significa una ventana al mundo.

Yo puedo estar comunicado

de cualquier acontecimiento que pasa en Lima.

Desde aquí y yo también puedo contar qué es lo que está pasando aquí.

Hay mucha mala información, mucha desinformación.

Por Internet, me permite estar en constante comunicación

con los estudiantes que tenemos becados en las comunidades en Lima.

Por internas, podemos hacer un montón de transacciones

y de cosas, bueno, es un antes y un después,

es una revolución para nosotros.

Aunque los avances tecnológicos vienen muy bien

para salvar las lejanías,

el misionero tiene que seguir siendo un hombre de cercanías.

(Música)

El contacto frecuente con las familias de los poblados,

la visita tranquila y pausada,

el hacerse presente y compartir su tiempo con los demás

también es trabajo misionero.

Por estas latitudes, el ritual de la hospitalidad

exige ofrecer al visitante un tazón de masato,

la tradicional bebida de la selva hecha con la yuca fermentada.

Sí, pues el masato es parte de la vida

de estos pueblos y de esta gente, ¿no?

Es su alimento, es alimento y esa alegría, es compartir,

lo que es el vino, un rioja, en una mesa de mi tierra,

pues eso es el masato aquí, todavía más que eso.

Entonces, si yo quiero compartir la alegría,

si yo quiero compartir la vida con ellos

comparto el masato.

El masato es lo primero que me ofrecen al llegar a una casa

y yo no puedo decir que no.

En la medida que niegas el masato,

te estás negando a entrar en su vida, entrar en su historia.

Es una manera de hacerme uno más con ellos y ser uno más.

En ese sentido, uno, cuando tiene ese deseo,

logra superar esas barreras que al principio uno las tiene.

¿Esta bebida cómo es? No tiene etiqueta.

Pero, bueno, como que el cariño y el deseo fuerte

de hacerte uno más entre ellos, te hacen superar esas cosas.

No pensarlo.

Lo bebes y es que al final está bien rico,

acaba convirtiéndose en un buen rioja, sí.

Para David, para muchos misioneros,

beber masato es aceptar lo que ofrecen los otros.

Dejar espacio libre en la razón y en el corazón

para que puedan ocuparlo aquellos con quienes comparten su vida.

Cuando sucede eso, entonces el hombre blanco,

el que vino del primer mundo,

el que llegó con altas tecnologías y filosofías,

descubre para siempre la grandeza de las gentes de estos pueblos.

Cuando Moisés llegó y vio la zarza ardiente,

descálzate, porque estás pisando tierra sagrada, ¿no?

Pues yo aquí tengo muchas veces presenta eso de:

"Descálzate, David, que estás pisando una tierra diferente, sagrada,

y desnúdate un poco y déjate empapar por esta realidad, ¿no?

Ábrete un poquito un proceso de conversión personal

para descubrir la riqueza que hay en estos pueblos y en esta gente".

Cuando yo miro hacia atrás, claro que ha supuesto un aprendizaje,

un aprendizaje muy fuerte y un aprendizaje a veces más llevadero,

un aprendizaje a veces con más sufrimiento,

pero un aprendizaje muy válido.

Cuando voy con ellos en el río, aprendes muchas cosas, ¿no?

De la concepción del tiempo, de la concepción de la vida,

de cómo... La misma concepción de la familia, del amor,

tienen cosas maravillosas, ciertamente,

y que son totalmente novedosas para mí

y que al principio las he vivido como un conflicto, ¿no?

Como algo que me chocaba y decía: "¿Cómo puede ser así?".

Pero, con el tiempo, dices:

"Oye, no, aquí hay algo, aquí hay algo encerrado

y muy válido, muy válido".

(Música)

Para contar la historia de David

hay que remontarse casi 800 años atrás.

A principios del siglo XIII, Domingo de Guzmán

fundaba la Orden de Predicadores

para dar a conocer la gran verdad de la buena noticia de Jesús.

Desde la Castilla de la Edad Media a la selva peruana del siglo XXI

hay un hilo conductor que, felizmente, nunca se rompió.

Estoy donde siempre soñé estar.

Y estoy pudiendo querer a la gente

a la que siempre quise sin conocerles, ¿no?

Y eso es muy grande, eso es muy grande,

el poder decir: "Estoy donde siempre quise estar, donde siempre soñé".

Poder hacer la realidad el sueño eso es muy grande

y yo doy gracias a Dios todas las noches

de estar donde estoy, aunque a veces lo haga con lágrimas,

pero feliz y dando gracias a Dios.

(Música)

Bueno, pues ha sido una gozada el estar con vosotros

y ojalá que nos podamos ver prontito en Kirigueti,

que vengáis algún día. Hasta otra, chao.

(Música créditos)

  • Kirigueti, el sueño de un misionero

Pueblo de Dios - Kirigueti, el sueño de un misionero

14 ene 2018

Cuando David Martínez de Aguirre llegó a la misión de Kirigueti, en Perú, vio cumplido su sueño de ser misionero en la selva amazónica. Con él grabamos éste reportaje que recuperamos con motivo de la próxima visita del Papa Francisco a aquellas tierras en donde David es ahora el obispo.

ver más sobre "Pueblo de Dios - Kirigueti, el sueño de un misionero" ver menos sobre "Pueblo de Dios - Kirigueti, el sueño de un misionero"
Programas completos (469)
Clips

Los últimos 486 programas de Pueblo de Dios

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios