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Para todos los públicos Pueblo de Dios - Kenia, el reto de la educación - ver ahora
Transcripción completa

Al otro lado de la ría, suavizado el paisaje

por el azul del Índico, la ciudad de Mombasa

parece una urbe tranquila. Nada más lejos de la realidad

que vive la vieja capital de Kenia,

poblada por casi 1 millón de habitantes,

incluidos sus extrarradios.

Likoni es el gran suburbio de Mombasa,

a donde acuden y regresan cada día miles de personas

en el ferry que salva el brazo de mar que separa ambas poblaciones.

En las últimas horas de la tarde, es cuando mejor se puede apreciar

el espectáculo del gigantesco hormiguero humano que se forma

en las inmediaciones del puerto. Hasta Kenia hemos venido,

en esta ocasión, para contar cómo están haciendo frente

al reto que supone la educación en un país en vías de desarrollo.

(Sirena barco)

(Música)

(Gaviotas)

(Sirena barco)

(Música)

(Murmullo)

(Continúa la música)

Inés Pan de Soraluce es voluntaria de Manos Unidas

y la responsable de los proyectos en Kenia

de esta oenegé católica. Cada año,

viaja al país para comprobar cómo van los proyectos

y visitar nuevas propuestas de ayuda que llegan a la institución.

(Claxon)

(Motor)

Lejos de la zona más poblada de Likoni, se encuentra Bububu,

un barrio a medio camino entre el campo y la ciudad.

En los últimos años, ha crecido notablemente

y las escasas viviendas que salpicaban el bosque

se han visto rodeadas de otras muchas. En esta zona, se levanta

el Colegio de Primaria Beato Allamano,

que lleva el nombre del sacerdote italiano fundador

del Instituto Misionero de la Consolata.

(Murmullo)

(Cantos infantiles)

La idea de construir una escuela surgió

tras una época convulsa de violencia entre etnias

en esta zona del país, en la que hubo un gran número

de víctimas.

La parroquia de los misioneros llegó a acoger a 3000 refugiados.

(HABLAN EN INGLÉS)

(A LA VEZ) ¡Manos Unidas to Allamano School!

(HABLA EN INGLÉS)

(Aplausos)

Como misioneros de la Consolata nos preguntamos, entonces,

¿qué hacer para unir a la gente? Quizás una escuela pueda traer unidad

y hacer que superemos las diferencias.

Por ese motivo, compramos un terreno, pero necesitábamos fondos.

La intención era unir a personas de diferentes credos religiosos

y tribus para mostrar que a través de la escuela se puede convivir juntos.

Por tanto, tras adquirir el terreno, sabíamos que no teníamos dinero

para seguir, pero nosotros ya conocíamos a Manos Unidas.

Solicitamos el apoyo y nos dieron esa primera ayuda.

Cuando vino Inés, al principio, aquí no había nada, solo vegetación.

Y dijo que intentaría ayudarnos.

Al principio, Manos Unidas nos apoyó con cuatro aulas.

Ahora hay musulmanes, cristianos, gente de diferentes tribus

conviviendo, se ha creado una armonía en esta comunidad.

(HABLAN EN INGLÉS)

Las misioneras de la Consolata, fundadas unos años después

que el instituto masculino, son las que llevan la dirección

del centro. Poco a poco, se ha conseguido el sueño inicial

de los promotores, crear un espacio donde, a través de la educación,

se vayan superando las diferencias entre credos y etnias.

Es verdad que en la escuela tenemos personas de distintas religiones,

pero los miembros del equipo directivo creemos

en un solo Dios.

Creer en Dios y confiar en Él, que nos ayuda y nos apoya,

nos da fuerzas.

-No hay diferencias en eso. Nosotras enseñamos a los niños

a orar aquí, en la escuela. Pero cuando vuelven a sus hogares,

siguen sus propias prácticas religiosas.

(Música)

De los 330 alumnos que tiene el colegio,

un centenar de ellos son musulmanes. Los otros 2/3 se reparten

entre católicos y protestantes. Por tanto, las aulas

son un fiel reflejo de esa pluralidad confesional

que caracteriza a la región costera de Kenia.

Estoy feliz con traer a mi hijo a esta escuela

porque se aprende de todas las religiones.

Puedo ver que, en el seno de cualquier religión,

un niño puede desarrollarse.

Por eso, me parece bien que esté aquí.

-Para mí, no hay ningún problema en traer a mi hijo

a esta escuela católica. Porque yo creo que cristianos

y musulmanes pueden convivir juntos. Hay diferencias

en nuestras oraciones y creencias, pero en lo demás

podemos trabajar unidos.

-Como católica, no tengo ningún problema en traer

a mi hijo a esta escuela por el hecho de que vengan musulmanes.

Unos leen el Corán, otros la Biblia...

Pero hay un solo Dios, no hay problema.

A media mañana, los alumnos toman el clásico porridge,

una especie de papilla elaborada con leche, sorgo y azúcar.

También comen aquí.

Las instalaciones del colegio lo permiten.

Tras la construcción de la primera fase de la escuela,

Manos Unidas ha aprobado la financiación para continuar

con la siguiente. De esta forma, el centro podrá tener completada

toda la infraestructura para la enseñanza primaria.

Como keniano, sueño con que tengamos

mejores profesionales que los que hay ahora.

Para hacer una mejor Kenia, hay que ir a las escuelas.

Necesitamos mejor formación para ser buenos profesionales,

pero también hay que superar el problema de la corrupción

porque la corrupción es una manera de destruir este país.

También hay que superar el problema del tribalismo

y el fundamentalismo religioso.

(Murmullo)

Hace 10 años, la violencia y los enfrentamientos

entre la población de esta zona hicieron tomar partido

a los misioneros de la Consolata, que habían entregado un año antes.

Y tomaron partido por la educación, por sembrar la semilla

de la convivencia y cuidarla para que crezca.

Los primeros frutos parece que les dan la razón.

(Música)

En Maungu, al pie de la carretera que conecta Nairobi con Mombasa,

se levanta otro de los proyectos educativos que Manos Unidas

ha financiado en Kenia.

En este caso, con una peculiaridad, se trata de una escuela

de secundaria femenina que comenzó hace cinco años.

Una congregación local, las hermanas de San José de Mombasa,

es la que se empeñó en levantar el centro que, poco a poco,

ha ido ampliándose para dar respuesta

a las necesidades educativas de las alumnas.

(HABLAN EN INGLÉS)

(Música)

Nosotras estábamos buscando socios que colaborasen en construir

esta escuela. La congregación no tenía el dinero suficiente.

Escribimos a Manos Unidas para que nos ayudaran a hacer realidad

este proyecto. Además, no era la primera vez

que entrábamos en contacto con esta oenegé.

Ya habíamos trabajado juntas en la diócesis de Nakuru y Malindi.

Me puse en contacto con Inés. Le escribí y ella me respondió

afirmativamente.

Vino a Mombasa y visitamos este lugar en 2011.

Estuvo de acuerdo, Manos Unidas lo aprobó

y así fue como comenzamos.

(Risas infantiles)

Las hermanas recibieron esa ayuda de Manos Unidas

y levantaron aulas, despachos, un comedor y un dormitorio.

170 chicas pueden disfrutar ya de su escuela.

Lo interesante de este proyecto es que, tras el empuje inicial

recibido, las hermanas han seguido trabajando

y buscando cómo conseguir más fondos para ampliar el centro.

Los laboratorios los han construido ellas.

Están construyendo un segundo dormitorio que necesitan.

Han construido la cocina, que no la habían hecho bien

desde el principio, y me he quedado impresionada de ver el edificio

que han hecho. Se han metido, según me ha explicado ahora

la hermana, en hacer pan que, luego, en un futuro, venderán.

No solamente para el consumo de la escuela, sino para sacar más dinero

aquí, en el pueblo de Maungu. Tienen gallinas,

venden los huevos, además de consumirlos.

Están empezando a tener vacas... En fin,

que yo veo que estas monjas están... haciendo un desarrollo impresionante.

(Pájaros)

(Campanilla)

El porqué esta escuela está pensada para las chicas

tiene su explicación. Sorprendentemente,

en el único centro de secundaria de la zona solo hay chicos.

En general, el clima de inseguridad hace que las familias

no quieran enviar a sus hijas a centros lejanos.

El riesgo de que sufran acoso sexual y abusos frena las posibilidades

de las chicas, aunque tengan buenos resultados académicos.

Tal y como señala la Unesco, hay numerosos obstáculos

que impiden que las niñas ejerzan su derecho a la educación.

La pobreza, el aislamiento geográfico,

la pertenencia a una minoría, la discapacidad,

el matrimonio y el embarazo precoces,

la violencia de género y las actitudes tradicionales

relacionadas con el papel de las mujeres.

Muchas niñas no han ido nunca a la escuela, especialmente

en esta región. No es el caso de todas las niñas,

pero los padres preferían que a la escuela fuesen los niños.

Ahora, las cosas están cambiando. Tenemos más niñas que niños

en las escuelas. Nuestro empeño es formar a las chicas.

Porque si le damos conocimientos a la mujer, esta creará

mejores familias en el futuro.

A pesar de los logros alcanzados, en el mundo existe un mayor número

de niñas sin escolarizar que de niños.

16 millones de niñas nunca irán a la escuela

y las mujeres representan 2/3 de los 750 millones de adultos

que carecen de conocimientos básicos de alfabetización.

En Kenia, el avance en el acceso de las niñas a la escuela ha sido,

al menos en primaria, significativo. Por otro lado, el papel de la mujer

también está, poco a poco, transformándose.

Lentamente, pero hay un gran cambio. Porque en nuestra Constitución

ahora está previsto que haya mujeres representantes políticas.

En Kenia, también en el resto de África,

existe la costumbre de que la mujer es para la cocina.

Pero eso ha cambiado porque ahora tenemos mujeres que son profesores,

mujeres en el Gobierno... La Constitución nos ha permitido

a más mujeres participar en política. Y en política,

al servicio de la gente, es donde pueden hacer cambios.

Ahora, justo ahora, ya existe ese cambio.

Mujeres que están prosperando, que están llegando a profesiones

que solo eran de hombres.

(HABLA EN INGLÉS)

Una de esas niñas que en su día estudiaron y consiguieron

realizar su sueño es Cecilia.

Ahora, profesora en la escuela de Maungu.

Cecilia, en la clase que hoy, les está enseñando nociones

de economía; pero, a diario, les inculca con su ejemplo

que pueden conseguir lo que se propongan

y que la educación es el camino para ello.

Me encanta enseñar a otros.

En mi escuela superior, yo era muy buena en matemáticas.

Había otros estudiantes que venían y me preguntaban

sobre lo que ellos no entendían. Yo les explicaba

y veía que disfrutaba haciendo eso. Era feliz explicando

lo que ellos no entendían. Por eso, ahora soy profesora.

En muchos reportajes que hemos hecho por África,

constatamos que los internados son básicos para conseguir

el objetivo de que las chicas avancen en su educación.

Aquí, también lo es. La seguridad y estabilidad necesarias

para hacer frente a los estudios de secundaria hacen

que las chicas avancen. Además, pese a su poco tiempo de vida,

ya se ha extendido la fama de la escuela

y eso provoca que vengan estudiantes de diferentes lugares de la región.

Hemos citado a varias de ellas para que nos cuenten cómo les va.

Me ha abierto mis expectativas, especialmente,

en el estudio del alemán. Me gustaría ser profesora de esa lengua.

También he aprendido música y estoy dirigiendo un grupo.

He sacado ese talento gracias a mi profesora de música.

-A mí me gustaría ser abogada porque, en historia,

tal y como nos han enseñado, yo comprendo la historia

de países como Kenia y Uganda. Me formaré y seré capaz de dar

respuesta a todo.

-Ahora soy capaz de superar retos. En el colegio,

me han ayudado a crecer y estoy segura de que me va a servir

para mi futuro profesional y vital cuando salga de aquí.

(Música)

Anastasia, en 3 de Secundaria, es una de las muchas chicas

cuya vida ha cambiado radicalmente gracias a esta escuela.

Una vez que terminó primaria, la decisión de las hermanas

de acogerla en el internado para que continuara sus estudios

fue decisiva.

Su madre murió cuando ella tenía dos años y ahora solo tiene al padre.

Es muy difícil mantener y cuidar a una hija.

(Música)

Quien conoce bien a Anastasia y a otras muchas chicas de Maungu

es una hermana Clementina, con la que recorremos el barrio

donde vive el padre de Anastasia. La infancia, sin su madre,

no ha sido precisamente fácil.

La niña habría acabado en la prostitución porque nosotras

vemos la situación que hay aquí. El problema es que el padre

trabaja en la parada del autobús llamando a la gente

para que entre en los transportes. Al día gana 10-15 chelines,

y con esa cantidad no puede mantenerla.

Y nosotras hemos visto a otras chicas en esa situación.

Se puede ver que hay mucha gente de paso,

conductores de camiones que llegan hasta aquí...

Al atardecer, estos hombres van a buscar chicas.

Anastasia no lo ha hecho, pero hay muchas otras que sí

para conseguir algo de dinero y salir adelante.

La pobreza de las familias influye de manera determinante

en que las niñas consigan avanzar en su proceso educativo.

El trabajo de las hermanas parte de esa realidad para ir más allá.

No se trata solo de educación, se trata de esa persona,

de ese espíritu, de ese chico, de ese ciudadano,

de ese ser humano...

Porque antes de ir a Dios, nosotras vamos primero la persona.

Cuando alguien ya es ser humano, puede haber una conexión con Dios.

Hay una parte espiritual que se construye en nuestro entorno.

Es muy difícil hablarle a alguien de Dios, de un Dios que ama,

un padre que ama, una madre que ama...

sin preguntarnos qué hacer para que sientan ese amor.

Sin antes amarles a él o a ella.

Por eso, comenzamos por ellos. Para, luego, llevarles a Dios

a través de su espíritu.

(Música)

El distrito de Msambweni, a 200 km al sur de Mombasa,

vivió unos años de crecimiento cuando atrajo a muchos trabajadores

a las grandes plantaciones de azúcar.

El colapso del cultivo acabó con los sueños de muchos,

empeorando la situación de pobreza de gran parte de la población.

Esta zona es la última que vamos a visitar

en nuestro recorrido por diferentes escuelas

creadas para responder a las necesidades de educación.

(HABLAN EN INGLÉS)

(Aplausos)

(Voces infantiles)

La escuela primaria mixta que ahora hay en el pueblo de Mirima

es fruto del empeño de las hermanas de María, Madre de Dios,

una congregación keniana.

(CANTAN EN SU IDIOMA)

Se trata de una institución joven creada en 1989

y que ha crecido rápidamente, ya cuenta con 70 miembros.

Las religiosas se dieron cuenta de la durísima situación

de pobreza en que vivía la población.

Aquí faltaba de todo. Entre otras cosas,

también una escuela.

Actualmente, cerca de 400 niños y niñas

disfrutan de este lugar de estudio.

(CANTAN)

(Aplausos)

Desde el comienzo, nosotras llegamos aquí

nosotras llegamos aquí para nuestra misión de evangelización.

Especialmente, entre los más pobres, siguiendo nuestro carisma de vivir

para Dios. Nuestras primeras hermanas,

cuando vinieron aquí y compraron el terreno,

se dieron cuenta de que la comunidad no apreciaba la educación,

especialmente la de las niñas, que acababan

en matrimonios tempranos, muy comunes en la zona.

Los chicos jóvenes tampoco recibían educación.

Con el ánimo de cuidar de los pobres, empezamos esta escuela

bajo un árbol.

Fue muy, muy difícil al comienzo.

Lo primero de todo, tuvimos que ir puerta por puerta

buscando a los niños y convenciendo a la gente de la comunidad

de la importancia de tener una escuela.

Al comienzo, teníamos gente que no valoraba la educación.

Por eso, nosotras tuvimos que concienciarles

de lo importante que era para los jóvenes venir al colegio

y conseguir una educación.

La familia de Florence aprecia, y mucho, que su hija, de cinco años,

pueda acudir a la escuela. Llegaron hace unos años de Nairobi.

El padre de la pequeña trabaja el campo,

intentando sobrevivir con una agricultura de subsistencia,

agravada por la falta de lluvias en los últimos meses.

(Pájaros)

Estoy contenta, la verdad. Veo una gran diferencia

con otras escuelas de la zona y cómo Florence aprende más rápido

que sus hermanos.

(Pájaros)

(Murmullo)

(HABLAN EN INGLÉS)

En teoría, la educación primaria es gratuita para todos

los niños kenianos, otra cosa es que muchas escuelas estatales

tienen unas infraestructuras pésimas y no hay un control sobre el trabajo

de los profesores. Por eso, los centros gestionados

por la Iglesia, aun siendo sencillos como este,

son muy apreciados por las familias. Para mejorar la primera construcción

y poder dar clases en aulas cómodas, las hermanas se acordaron

de Manos Unidas.

Me escribió la responsable del proyecto

y me pareció muy simple lo que quería.

Como tenía que venir a esta zona, dije voy a conocer el sitio.

La verdad es que, cuando llegué a la escuela,

lo que tenían me impactó enormemente porque eran tres habitaciones

como cuadras.

Hicimos una primera fase, que fue reparar esas aulas

y lo hizo tan bien que me pareció que había que seguir.

Entonces, me pidió una segunda fase porque no tenía ni siquiera

la primaria completa. Tenía solo tres aulas.

Hicimos otro edificio muy simple, cinco aulas más,

para poder completar la primaria. Y un pozo de agua de lluvia,

de recogida de agua de lluvia, bastante grande,

porque cuando llueve aquí llueve torrencialmente.

Entonces, se llena muy rápido.

(CANTAN)

Estamos muy agradecidas a Manos Unidas

porque, antes de que nosotras encontráramos esta ayuda,

la comunidad parecía que no tenía confianza.

No creía que esta escuela pudiera crecer.

Nuestros niños corrían por aulas rotas.

Pero con Manos Unidas, cuando comenzamos la primera fase,

la esperanza se hizo muy fuerte y abría un futuro para sus hijos

en esta escuela.

De hecho, hay una gran esperanza porque la gente viene de lejos,

de muy lejos de este lugar. Porque ellos han visto

lo que Manos Unidas ha hecho y lo valoran.

Lo valoran mucho.

(Tambor)

(Palmas)

(CANTAN)

Todos en este país y en cualquiera saben que sin educación

no hay desarrollo posible. Esa es la clave y el camino.

Lo importante es encontrar la forma de hacerlo,

de continuar por ese sendero. Cuanto más se recorra,

más pronto se dejará atrás la oscura sombra de la pobreza.

(Palmas)

(CANTAN)

(Música créditos)

(CONTINÚAN CANTANDO)

(Palmas)

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Pueblo de Dios - Kenia, el reto de la educación

28 ene 2018

Kenia declaró la gratuidad de la enseñanza en primaria y secundaria, pero la Educación sigue necesitando ayuda para mejorar su calidad. Manos Unidas lleva 38 años apoyando proyectos educativos en Kenia. Viajamos por todo el país, de la mano de esta ong, para conocer tres escuelas muy distintas.

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