Dirigido por: Julián del Olmo

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - Indígenas, el paraiso perdido - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música)

Atrás quedó el tiempo, sin años y sin días,

el que parecía que no se iba a acabar nunca,

en el que fueron creándose a sí mismos,

donde nacieron su cultura, sus ritos, su esencia como pueblo.

Delante está el tiempo sin medida del futuro,

el que está por venir, el que nadie conoce.

Ahora viven en un presente que les desconcierta,

porque para este tiempo de transición

entre lo que fue y lo que tiene que llegar

nadie les preparó, ni ellos mismos.

(Continúa la música)

El Departamento de Guairá,

en el centro de la región oriental de Paraguay,

está dividido en 18 distritos.

Uno de ellos es este de Paso Yobái.

El casco urbano apenas tiene 3500 habitantes

mientras que hay algo más de 26 000

muy dispersos en pequeñas poblaciones.

El distrito ha vivido históricamente de la producción de la hierba mate,

a la que se unieron los cultivos de azúcar, algodón y soja.

En los últimos años, el descubrimiento de vetas de oro

en el subsuelo del distrito ha provocado el incremento

de la actividad de pequeñas explotaciones mineras

y también, por desgracia, los problemas medioambientales

que traen consigo.

(Música)

Entre los vecinos de Paso Yobái

se encuentran las Carmelitas Misioneras Teresianas,

que llegaron aquí hace 25 años.

Desde entonces, han desplegado una gran obra

entre la gente del distrito.

Tres religiosas, dos paraguayas y una española

forman la comunidad.

Todas dedican mucho tiempo al trabajo pastoral en el distrito.

Aunque lo que nos ha traído hasta aquí

es conocer su misión entre el pueblo nativo mbya guaraní.

Para ello cuentan con el apoyo de la ONG española Manos Unidas.

Las acompañamos para conocer una de sus principales dedicaciones

con la población indígena de la zona.

La hermana Rosalía es la veterana de la comunidad.

Esta misionera gallega lleva 34 años en Paraguay

y a sus 77 años, es un prodigio verla conducir por estos caminos.

Anoche llovió, y el barro complica muchísimo

transitar por los senderos del distrito.

Muchas veces no nos es fácil llegar,

porque ahora, menos mal, los caminos están mejorando un poco,

pero cuando llueve, llueve finito, se hace mucho barro.

Pasan tractores, y entonces se hacen unas roderas tan fuertes

y es tan resbaloso, que nos cuesta bastante

llegar a las comunidades.

Gracias a Dios, alguna vez,

nos vamos a la cuneta, pero volvemos a salir.

O sea, sí, tenemos experiencias.

Por ejemplo, una vez, en un puente muy, muy angosto,

que prácticamente nos fuimos,

se fue la camioneta, se fue, se fue, nos quedamos al borde,

y no podíamos ir ni para atrás ni para delante,

entonces, como puede, le di fuerte para el otro lado,

volví para acá, y entonces, pudimos salir de ahí.

La pericia al volante de la hermana Rosalía

quedó patente un día más.

Los otros coches que nos siguen, donde va parte del equipo,

se quedaron atascados en el peligroso camino.

El barro les ganó la partida.

(Música)

No solo el barro nos complica el camino,

hoy se celebran las fiestas patronales de una comunidad cercana,

y un tractor con remolque que hace las veces de transporte interurbano,

pide paso. Una vez más, la habilidad de Rosalía al volante

se pone a prueba.

En el camino cabemos todos,

incluidos los pasajeros a los que las hermanas

conocen desde hace años.

La vida misionera tiene estas cosas,

también hay que aprovechar los inconvenientes del camino

para contactar con la gente, saludar a otros,

o interesarse por algún enfermo.

La hermana Cristina no se lo piensa dos veces

y emplea el tiempo mientras se despeja el recorrido.

Y esa gente sencilla da mucho, da mucho de sí,

da mucha vida. No es que nos quiten vida,

para mí, nos da vida, ¿verdad? Y lo comentamos siempre

que nos da vida, no nos la quita.

Sí, los años nos la van quitando, pero no ellos.

Ellos, en todo sentido, nos dan vida.

Nos dan fuerza para seguir la misión también.

También por el cariño que nos tienen,

por la confianza que tienen en nosotras.

El camino sigue sin ponérnoslo fácil.

Un pinchazo, con el consiguiente cambio de neumático y más barro,

pusieron a prueba nuestra paciencia, acostumbrados a recorrer senderos,

cañadas y carriles por esos pueblos de Dios.

Finalmente llegamos a nuestro destino,

el centro educativo de Isla Hu.

Una de las 6 comunidades habitadas

por nativos de la etnia mbya guaraní.

Actualmente, en Paraguay viven 19 pueblos indígenas

que pertenecen a 5 familias lingüísticas.

Forman una población que rondan las 112 000 personas.

Las Carmelitas Misioneras Teresianas

llevan años trabajando con los mbya guaraníes,

y apoyando sus reivindicaciones.

La escuela de Isla Hu es una buena prueba de ello.

Ellos, por ejemplo, la educación formal,

no aceptaban anteriormente.

Pero ahora, con la evolución, con el proceso,

ellos ven que esto es una necesidad

y que es una herramienta esencial para ellos,

para seguir adelante y para que ellos también

puedan ir y crecer, ¿verdad? Y como familia,

porque así también es una forma de eliminar la pobreza.

Las hermanas se han esforzado para que la escuela

se convierta en un centro de calidad

donde se puedan adquirir conocimientos imprescindibles

en la nueva sociedad que les toca vivir.

Mucha gente también piensa que los indígenas no pueden,

no, tienen una inteligencia que es impresionante,

y sobre todo, como son contemplativos ellos,

tiene mucha capacidad de captar,

cosa que a veces ya no tenemos nosotros,

porque tenemos muchas cosas en la mente

y la imaginación se nos vuela.

Ellos tienen esa parte muy pura, todavía.

Entonces, eso también les ayuda a que todo lo que se les imparte,

ellos reciben.

Y no solo reciben, ahora ya cuestionan.

Es una cosa que nosotros trabajamos mucho, que sean críticos,

pero desde una crítica constructiva.

Con el paso de los años, las hermanas se han ganado

la confianza de este pueblo indígena.

Y han ido adentrándose en el misterio y el conocimiento

sobre el mundo nativo.

Pienso que es una riqueza muy grande para Paraguay.

Esta variedad de sociedades porque es sociedad.

Es más, son pueblos.

No son grupitos, son pueblos.

Son pueblos, entonces, el pueblo tiene unos valores

y tendrá sus anti valores, también, pero tiene valores que aportan mucho

a la sociedad.

Cuando nosotros decimos que hay que meterlos todos en una bolsa,

a mí me parece que van a perder.

Paraguay perdería mucha riqueza, es un país rico.

Es rico en todo y somos muy pobres.

Esas son circunstancias que se dan en la nación, ¿verdad?

En este sentido, Paraguay es rico.

Muy rico.

Estas sociedades están aportando muchas cosas y muchos valores

y muchas cosas que los paraguayos estamos ya perdiendo.

Es también una escuela agropecuaria.

Los alumnos salen de aquí con un bachiller técnico agropecuario.

Es la característica que lo hace diferente a otros del entorno.

¿Por qué la insistencia de las hermanas en crear algo así?

La respuesta está en la realidad que viven los pueblos nativos.

Tradicionalmente, fueron cazadores y recolectores.

Ya no quedan animales que cazar ni que pescar en los montes y ríos.

La brutal deforestación y los cultivos extensivos

terminaron por envenenar la tierra y los arroyos.

Conclusión.

Hay que mejorar las formas de cultivar y de crear riqueza.

Buscar alternativas para salir de la pobreza

es, también, reafirmarse en su dignidad como personas.

Porque la realidad es que los pueblos indígenas

suscitan rechazo de buena parte de la población.

Sí, se puede decir que todavía sufrimos discriminación.

Pero gracias a la educación, ya nadie nos va a engañar.

Y tampoco nos vamos a sentir inferiores a los demás.

Poco a poco, nos iremos integrando.

-La etiqueta que tienen es fea y yo lucho contra esa etiqueta.

No lo permito, me molesta mucho,

porque eso no es ser humano como vos.

Los primeros misioneros se preguntaban

si los indígenas tenían alma.

Yo ese tiempo no lo quiero, eran tiempos,

es la historia.

Pero en un humanidad como la que estamos ya, de avance,

en la que estamos tan avanzados, estamos atrasados

en este sentido de humanidad, de qué es ese emblema.

Y lo es, sí o sí, lo es.

Un paraguayo, a lo mejor, cobra 60 000 guaraníes.

Pero a ellos se les da 30 o 40.

¿Por qué?

Si el indígena trabaja tanto como el paraguayo o más.

Tienen que reclamar.

Ahora, cómo lo van a reclamar si ustedes no saben

el valor que tienen 5000 guaraníes.

Por ejemplo, ¿verdad?

Bueno, al paraguayo le dan 60, a mí me dan 30 y...

No señor.

Tenéis que reclamar los 30.

¿Sabéis contar hasta 30 000 guaraníes?

Por ahí también nos metimos un poco con la educación

para que ellos no estén tan atropellados

por la sociedad circundante, porque están atropellados.

-Señales de tránsito.

Hay que ponerse al día e ir al paso que marcan los tiempos.

Por ejemplo,

cada vez es más habitual que en las comunidades indígenas

haya quienes usen las motocicletas.

Muy necesarias para recorrer estos caminos.

Por tanto, ¿por qué no instalar un taller donde los jóvenes

puedan aprender su arreglo y mantenimiento?

Además, se aprovecha para enseñarles el buen uso de las mismas.

Todo el mundo compra una moto sin saber cómo manejar,

dónde pararse en la moto,

y sin saber las señales de tránsito,

hasta que tuvimos pérdidas humanas.

Eso nos incentivo para enseñarle, inculcarle más la cultura

y enseñarles cómo son las señales de tránsito,

partes de la moto o cómo se tiene que usar.

Hasta que llegamos, casi dos años,

sin pérdidas humanas, que vimos el resultado,

pero sus padres no les puede enseñar.

Porque ellos están sumidos en el atraso,

nunca tuvieron nada, una moto, un vehículo.

Nunca vieron un cartel donde dice señal de tránsito,

nunca nadie tuvo.

Están abocados en nosotros mismos, que nosotros le enseñemos,

ellos están aprendiendo y cuando sean grandes,

cuando sean padres de familia que se lo enseñen a sus hijos.

Los alumnos que están matriculados en la sección agropecuaria

comen y duermen en régimen de internado.

Las hermanas también se las tienen que ingeniar

para que nunca falten los víveres suficientes para ellos.

Toda esta iniciativa de formación de los jóvenes indígenas

ha contado con el apoyo de la ONG, Manos Unidas.

Que también ha financiado otros proyectos de las hermanas

en relación con la salud,

el acceso al agua potable y la defensa de los derechos

de los nativos.

En los últimos años, Manos Unidas ha financiado

28 proyectos en Paraguay que han contribuido a mejorar

el desarrollo de las poblaciones beneficiarias.

Nosotras sin la ayuda de Manos Unidas no podríamos estar haciendo

lo que estamos haciendo.

-Tengo un gran agradecimiento a Manos Unidas

porque yo como mis compañeros me siento muy bien acá.

Me encuentro fortalecido por esta ayuda,

y por el acompañamiento que hacen las hermanas.

Yo vine a estudiar porque quería cambiar,

dar un giro a mi vida.

Y veo que es el único camino por el que puedo salir adelante.

Por el camino de la educación.

Quiero llegar un día a ser profesional,

me gustaría ser enfermero para mi provecho

y para ayudar a mi gente, para que tengan un futuro mejor.

Ese es mi objetivo.

Entre los últimos proyectos que han salido adelante

combinando ingenio, educación y ayuda extranjera,

destaca la producción de aceite extraído de diferentes vegetales.

Los alumnos se están dando cuenta de que tienen al alcance de su mano

otros recursos naturales cuya explotación deben aprovechar.

Poco a poco, los jóvenes mbya guaraníes

descubren nuevas posibilidades que, hasta ahora, por las costumbres,

y la forma de vida tradicional no se habían planteado.

Un día también queremos ver nosotros que ellos sean profesionales,

que ellos sean capaces de desarrollarse por sí mismo.

La escuela, por ejemplo, nuestra idea es que algún día

ellos sean quien la lleven, que un ingeniero indígena

que lleven todo esto.

No queremos que salgan las hermanas y que se quede esto acá,

sino que continué.

De todo el departamento del Guairá, el distrito de Paso Yobái

es el que concentra diseminadas todas las comunidades indígenas.

Isla Hu, Ovenia, Vega Kue, Santa Teresita, Arroyo Hu y Naranjito.

Son alrededor de 600 familias y, realmente, las únicas interlocutoras

de los indígenas con el resto de la sociedad paraguaya

son las misioneras.

Las hermanas teresianas de la comunidad,

que hace más de 20 años que están en la zona,

ellas son, prácticamente, el nexo que tienen los indígenas

con las autoridades distritales, departamentales y nacionales.

También el INDI, la dirección de indígenas,

solamente se lleva porque un indígena no puede viajar hasta la ciudad

a hacer gestiones y, en eso, las hermanas siempre están apoyando,

es más, también, buscando ayudas internacionales

para mejorar las condiciones y la calidad de vida de ellos

porque yo creo que es una nueva era para ellos,

donde tenemos que unir fuerzas, todas las autoridades,

todas las instituciones públicas, privadas, para ayudarle

porque imagínate la desorientación en la que se encuentran.

Ellos tienen su curandero, tienen su iglesia, tienen todo por ahí.

Hoy en día que tengan que estar recurriendo a la unidad de salud

para tener hijos, para internarse.

Es algo muy nuevo para ellos, las agujas, los catéteres,

todo lo que pueda aparecer, las ambulancias que llegan

y buscan a las embarazadas, eso ese algo histórico.

Para nosotros, es un logro.

Para nosotros, es todo un logro.

Porque poder ayudarles, poder bajar el índice de mortalidad,

y lograr que algunas mujeres ya planifiquen porque son niños,

ni siquiera llegan a ser adolescentes,

y ya conciben el embarazo.

Entonces, lograr que se pueda llegar a una etapa de madurez

es para nosotros un logro.

Y que podamos compartir, que tengamos promotores indígenas,

que tengamos docentes indígenas y, que posteriormente,

yo creo que dentro de dos años vamos a tener un supervisor indígena

de la zona, de educación.

La comunidad de Vega Kue es una de las que atienden las misioneras.

Cuenta con cerca de 40 familias, algo más de un centenar de personas

que viven de una mínima agricultura de subsistencia.

En un extremo de la pequeña comunidad se encuentra la escuela.

Cuando llegamos, los chicos están en el recreo y la hermana Rosalía

no pierde la ocasión para jugar con ellos.

Lleva un cuarto de siglo compartiendo su vida

con el pueblo Mbya guaraní.

Mucho tiempo y mucha vida entregada.

Ellos me ayudaron a vivir ese voto de pobreza,

ese voto de hermandad, esa familiaridad,

ese cariño que ellos te desprenden y que te llega.

Yo me siento feliz, es una de las...

No deseo nada más.

No ambicionó nada más que el estar aquí

y el estar con ellos y el compartir mi vida con ellos.

(Música)

No llegan a 40 los niños que viven en Vega Kue.

Como en las demás comunidades, hay una pequeña escuela

que atiende a los chicos del poblado.

Si la educación es importante para cualquier colectivo,

en cualquier lugar,

mucho más lo es para los grupos indígenas paraguayos.

En promedio, esta población cursa solo los tres primeros años

de la etapa básica.

Mientras que a nivel nacional, es de ocho.

Además, el 40 % de la población mayor de 15 años es analfabeta.

Las hermanas Carmelitas, con el apoyo de Manos Unidas,

también se han preocupado por rescatar tradiciones culturales

propias de los mbya guaraníes.

Contactaron con Francisca, artesana de la comunidad de Vega Kue

para que ofreciera varios talleres, sobre todo entre la gente joven.

En realidad, muy pocas personas se dedican ya a este trabajo,

la mayoría son pobres y cuando hacen, quieren vender enseguida.

Yo trabajo una semana entera y luego salgo a vender.

Esto desanima a mucha gente pero es así.

En el fondo, muchos saben hacerlo pero falta motivación.

En la escuela se deberían enseñar estas técnicas

para que se vuelva a valorar nuestra artesanía entre los más jóvenes.

En el arte de entrelazar voluntades se encuentra parte del secreto

de la supervivencia de los pueblos nativos.

Los mbya guaraníes se han unido en una organización, también,

apoyada, en todo momento, por las misioneras.

Para nosotros, nuestra organización es una fuerza

para ir recuperando nuestra historia, nuestra cultura,

nuestra forma de ser.

Tenemos más fuerza estando organizados,

tanto dentro como fuera de la comunidad.

Y fuera de ella podemos defender nuestros derechos.

Hace aproximadamente 200 años, el territorio ancestral de los mbya

era mucho más grande.

En la década de los 70, del siglo XX,

parte de sus territorios fue colonizada por distintos grupos.

Entre ellos, los migrantes alemanes promovidos por Stroessner.

Más tarde, agricultores desplazados de sus tierras

y compañías agrarias hicieron el resto.

Ahora, el gran problema es que las tierras de la comunidad

están rodeadas por las de agricultores

que no les permiten tener un buen acceso.

De todas formas, el trabajo de la hermana Rosalía en Vega Kue

ha sido definitivo para que los nativos

hayan podido recuperar sus tierras.

Para nosotros es muy importante tener los títulos

de nuestras tierras,

porque hay mucho desalojo y eso es un gran fracaso.

Necesitamos ayuda y, la verdad es que, las hermanas Carmelitas

y la abogada nos ayudan mucho siempre que hay un problema.

El tener los títulos de la tierra es algo que nos da tranquilidad

y beneficia mucho a la comunidad.

La relación especial de los pueblos nativos con la tierra

continúa hasta hoy, aunque vapuleada por los cambios

que trajeron los tiempos.

La tierra para ellos es sagrada, no se puede maltratar,

los árboles no se pueden cortar porque lloran y porque sufren

igual que nosotros.

O sea, queda todavía mucho, sobre todo en la etnia con la cual

nosotros estamos.

Hay que recordar que esta etnia nunca fue, nunca entró

en las reducciones jesuíticas, nunca entró.

Se escaparon al monte y ahí vivieron.

Son bastante puros, los indígenas,

y guardan todavía esos valores, los guardan, aunque haya algunos que no.

(Música)

(CANTAN)

Las hermanas llevan un cuarto de siglo

compartiendo parte de sus vidas con la de los mbya guaraníes,

defendieron sus tierras, les animaron a afrontar

los nuevos tiempos, les hicieron entender que la educación

es vital para los jóvenes.

Perdidos ya los paraísos, se abre el tiempo de la nueva supervivencia.

El reto es grande.

La esperanza, también.

(Música créditos)

Pueblo de Dios - Indígenas, el paraiso perdido

25:12 18 dic 2016

En el distrito paraguayo de Paso Yobai viven seis comunidades de nativos mbyá guaraníes. Un grupo de Carmelitas misioneras teresianas está dedicado a la defensa de estos indígenas, para su promoción humana y cultural.

En el distrito paraguayo de Paso Yobai viven seis comunidades de nativos mbyá guaraníes. Un grupo de Carmelitas misioneras teresianas está dedicado a la defensa de estos indígenas, para su promoción humana y cultural.

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  1. Juana Galeano Vera

    Haciendo zaping un domingo a la mañana me encuentro este video en rtve ... Me llamo la atencion y me encuentro con una comunidad indigena del departamento donde vivo...Guaira.. Felicito a las religiosas que hace tanto tiempo trabajan y sacan adelante a estas comunidades indigenas...

    20 ago 2017

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