Pueblo de Dios
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Domingo a las 11.30 horas  

Dirigido por: Antonio Montero

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - Hospitalarias: luz entre sombras - ver ahora
Transcripción completa

"En 1867,

el papa Pío Nono envió a un joven italiano,

hermano de san Juan de Dios,

a restaurar la Orden Hospitalaria en España.

El hermano Benito Menni abrió hospitales psiquiátricos

en toda España

y fundó la congregación

de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús

para atender a enfermos mentales.

En la comarca del Alto Deba,

en el municipio guipuzcoano de Arrasate/Mondragón,

se encuentra el hospital Aita Menni

que se ha convertido en un ejemplo

de la evolución en la atención psiquiátrica.

Los orígenes del primer centro de asistencia psiquiátrica

del País Vasco

se remontan a junio de 1898

cuando el padre Benito Menni

adquirió el balneario de Santa Águeda

donde un año antes

habían asesinado al presidente del Gobierno:

Antonio Cánovas del Castillo.

El magnicidio acabó también con la famosa Casa de Baños."

La historia comienza

con el magnicidio de Cánovas del Castillo

en 1897.

Posteriormente,

el negocio del balneario de Santa Águeda

queda cerrado por esta causa

y el padre Menni comprará el antiguo balneario

por 250 000 pesetas de la época

para, posteriormente, crear dos hospitales.

Uno destinado a los hombres,

que llevarían los hermanos San Juan de Dios,

y otro para la atención de las mujeres

que gestionarían las hermanas hospitalarias.

"El padre Benito Menni

conocía los avances de la psiquiatría

tanto de Italia como de Francia.

Para atender a las enfermas Menni fundó en 1881 la congregación

de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús

con dos mujeres al frente,

María Josefa Recio y María Angustias Giménez,

y, rápidamente, empezaron a recibir enfermas.

La nueva congregación

inició su andadura con muy pocos medios,

pero con un gran espíritu de generosidad.

Sor Montse Esparza lleva seis años como superiora

de las hermanas hospitalarias en Aita Menni."

Nosotras seguimos siendo hermanas hospitalarias

y viviendo nuestro carisma

aunque tengamos una edad avanzada como he dicho.

Desde ese carisma de la misericordia

intentamos transmitir esa misericordia de Jesús

a los más preferidos, a los más pobres,

como son nuestros enfermos,

y, en esta situación, también con las hermanas,

que nos necesitamos mucho unas a otras.

Pero, ciñéndome al hospital,

pues acompañamos como hemos dicho dando comidas,

estando con ellos

y acompañándoles en esos momentos importantes.

"Actualmente,

Hermanas Hospitalarias gestiona más de 370 centros

y dispositivos por todo el mundo

proyectando un camino de solidaridad constante

en las personas que atiende."

En la actualidad, somos 11 hermanas,

todas mayores,

y nuestra principal labor con respecto al hospital

es el acompañamiento a los pacientes en distintas situaciones.

Sobre todo, el acompañamiento a la eucaristía

y a distintos actos religiosos y festivos.

También solemos acompañarlos en excursiones

y también ir a dar comidas y a dar cenas,

que son los momentos más fuertes de trabajo en las unidades.

"La aparición en los años 90 de la psiquiatría comunitaria,

que es contraria de la institucionalización

de las personas con enfermedad mental

en manicomios y hospitales psiquiátricos,

propicia que la atención de estos pacientes

se realice en centros de día.

A esta corriente psiquiátrica se sumó el hospital Aita Menni."

La aparición de los centros de día

para personas con enfermedades mentales,

que en cada comunidad autónoma

reciben un nombre más o menos parecido,

permite que personas con enfermedad mental

sean tratadas y sean rehabilitadas en sus centros comunitarios

tratando también de reintegrarlas en la sociedad civil

y tratando a su vez de evitar

lo que es el estigma que persigue a la enfermedad mental.

"Este hospital trabaja cuatro líneas asistenciales:

daño cerebral,

discapacidad con trastorno del espectro autista

y trastorno de la conducta,

personas mayores y psiquiatría."

Nuestro objetivo es la reinserción

y la rehabilitación de las personas.

Es verdad que como hospital

hay veces que el paciente, por su desequilibrio,

necesita estar aquí con nosotros.

Y, bueno,

intentar equilibrar su medicación y su estado

y seguir trabajando con ellos algunos aspectos.

Pero nuestro objetivo

es que cuanto antes vuelvan a la comunidad,

a sus familias y a sus casas.

Es decir, que no tengan que volver a reingresar en el hospital.

"Aita Menni está enclavado

en un lugar privilegiado de Euskadi.

Rodeado de montes y caseríos, este hospital es un remanso de paz.

Sus pacientes

recorren a diario un pasillo diáfano

que comunica todas las unidades

donde los silencios, las risas y los llantos conviven.

Todas las emociones están a flor de piel.

En esta avenida de la esperanza

habitan personas ingresadas más de 30 años.

El pasillo se transforma cuando aparece Egoitz Zabala,

responsable de voluntariado y pastoral,

que acompaña y anima a todos los pacientes.

Es capaz de sacar una sonrisa a los enfermos

que se enfrentan a una situación delicada."

Uno de los rasgos diferenciales de nuestra institución

es que en todas nuestras casas existe un servicio de pastoral,

de atención religiosa y espiritual,

porque ya desde san Benito Menni intentamos dar respuesta

a todas las necesidades de la persona.

Una persona tiene necesidades biológicas,

necesita un médico,

tiene unas necesidad psicológicas y sociales,

necesitamos relacionarnos con otros,

pero también tenemos necesidades espirituales.

Intentamos desde nuestro servicio dar respuesta a estas necesidades.

No hablamos exclusivamente de necesidades religiosas,

sino necesidades espirituales.

Aunque es verdad

que en nuestro entorno hay muchos pacientes

que necesitan vivir su espiritualidad

en una religión concreta

que en este caso es la cristiana.

Es la católica.

"El equipo de voluntariado acompaña a los pacientes,

ya que algunos no tienen familiares.

También atiende sus necesidades y ha creado grupos

de oración de espiritualidad con pacientes jóvenes

y grupos de temática cristiana que se declaran católicos.

Las 11 hermanas hospitalarias que viven en Aita Menni

realizan diferentes labores de ayuda y apoyo a los pacientes.

Atienden en el comedor a enfermos

que necesitan ayuda para ingerir los alimentos,

trasladan a enfermos de sus habitaciones

a los que hay que ayudar para desplazarse en el hospital

y quieren asistir a la eucaristía y a actos religiosos

y, sobre todo, realizan labores de acompañamiento.

El hospital Aita Menni

cuenta con una unidad de discapacidad intelectual

especializada en personas

que presentan graves alteraciones de conducta

en el contexto de la discapacidad intelectual,

trastorno del espectro autista y trastorno mental

que necesitan un contexto protegido para su atención.

Tiene una capacidad de 32 plazas

para personas usuarias

con una edad comprendida entre los 15 y 55 años.

El objetivo general

se centra en mejorar la calidad de vida

de sus usuarios y sus familias

mediante la aplicación

de programas terapéuticos rehabilitadores individualizados

que permitan a los pacientes

aprender o recuperar aquellas habilidades necesarias

para desenvolverse normalmente en la comunidad.

Tras el desayuno,

Ainhoa prepara la sala

donde sus usuarios asisten a diario a este entorno

que busca la estimulación y socialización

a través de actividades cognitivas,

didácticas, motoras, lúdicas y ocupacionales."

Aquí solemos trabajar

con un perfil de personas mucho más tranquilas

donde los estímulos no son tan altos.

Por lo tanto, utilizamos una música baja,

un espacio individual y limitado

para que no haya roces

y para que no aparezcan conductas no deseadas.

Cuando preparemos la sala,

cogerá su espacio y empezará la actividad.

A mitad de la actividad,

como refuerzo de haber hecho bien la actividad,

se les suele dar un yogur o algo positivo para ellos

para fomentar que hagan bien la actividad

y sea un refuerzo.

"Los pacientes de la UDI también asisten a charlas

donde se les habla

de la importancia que tiene una buena alimentación

y la práctica del deporte."

Si lo hacemos con una alimentación saludable,

controlamos nuestro peso, estamos más sanos...

"En la UDI residen dos tipos de perfiles diferenciados

y se hace una intervención específica

en cada uno de ellos.

En el caso de las personas con trastorno del espectro autista

se llevan a cabo

a través de sistemas de comunicación

alternativos o aumentativos."

¿Qué es hacer ejercicio físico?

-Hay diferencias, ¿verdad? -Sí.

"También se utilizan pictogramas o elementos indicadores

para que el paciente realice la secuencia

de manera independiente.

La discapacidad intelectual afecta al 1,5 % de la población

en los países desarrollados.

En más de la mitad de los casos se desconoce la causa

y la prevalencia es superior en los varones

con un cociente de 1,7 hombres por cada mujer afectada."

Surge la UDI,

la Unidad de Discapacidad Intelectual,

como área dirigida a trabajar e intervenir con las personas

con un diagnóstico de trastorno del espectro autista,

de discapacidad intelectual,

de trastorno mental asociado y alteración de conducta.

En todos ellos,

el denominador común

son las graves alteraciones de comportamiento

que impiden

que estas personas puedan vivir en un entorno comunitario.

"Desde la unidad se busca mejorar la calidad de vida de los pacientes

a través de la planificación centrada en la persona

como herramienta para la atención de calidad

a pacientes con discapacidad del desarrollo."

No podemos perder de vista

que estas personas vienen de una historia de peregrinaje,

de fracasos y de carencias afectivas

que de alguna manera han ido aprendiendo

que la alteración de conducta es un medio

para comunicar estas cosas.

Sus necesidades, sus frustraciones, su malestar...

Entonces, tenemos que conocerles muy bien

y saber qué es lo que quieren

para poder generar vías de comunicación alternativas

a la alteración de conducta

y que permitan el desarrollo de conductas más adaptativas

y que, en el mejor de los casos,

permitan a estas personas regresar a su entorno comunitario.

"El equipo de enfermería,

tras la valoración integral de todas las áreas,

realiza un proceso asistencial al paciente."

Una parte fundamental importante

por las características que ellos presentan

es el control de la medicación.

Nosotros tenemos que asegurar la toma de medicación,

controlar los efectos secundarios,

que no haya ningún tipo de errores o confusiones

y, bueno, en consonancia,

tenemos que hacer unas consultas médicas

y unos seguimientos bastante exhaustivos.

"La unidad cuenta con 26 habitaciones individuales

y cuatro dobles

con baño propio y cámaras de seguridad

en un entorno altamente protegido."

Hay usuarios que no son capaces

de comunicarnos ni el dolor

ni la molestia.

Entonces, nosotros, para eso, desde enfermería,

hacemos unas valoraciones muy exhaustivas

para ver

si realmente tienen algún tipo de molestia.

Nos manejamos con la medicación

y vamos monitorizando y controlando esa sintomatología.

A veces,

la alteración de conducta se debe a un dolor somático de base

que ellos no pueden ni comunicarlo ni expresarlo.

Sí es verdad

que de alguna manera sí se necesita una pericia

y en el día a día

la atención en las 24 horas es muy importante

porque los acabamos conociendo.

A través de los gestos y las muecas...

Controlamos todo.

Desde los registros más básicos

que sería el registro de la menstruación,

y con eso podemos detectar

que cierta alteración de conducta se ha dado

porque estamos en un momento del ciclo concreto,

o cosas tan básicas como son los problemas intestinales.

"Acompañamos a María Luisa a la habitación de su hija.

Es una visita sorpresa."

La veo mejor en algunos sentidos.

Es decir,

el tema mental sigue coleando ahí

con muchos altibajos,

pero su salud, en general,

parece que está como más controlada,

porque, por ejemplo, aquí vino con 89 kilos

hace tres años

y hoy tiene 31 kilos menos.

Es decir, por ese lado, se van corrigiendo cosas

y estoy encantada de la vida de que esté en este centro

porque está muy controlada,

les dan muchísimo cariño y les tratan con muchísimo rigor.

"María Luisa y su hija,

hasta llegar a esta unidad de discapacidad intelectual,

han pasado por diferentes centros del País Vasco.

Califica su experiencia como muy dura."

Es una experiencia tan dura que casi no se puede explicar.

Cuando fui a adoptar a Lore con cinco añitos,

pedí un niño o niña con problemas visuales,

porque yo tengo degeneración macular

y llevo cuarentaitantos años afiliada a la ONCE.

Es un mundo que conozco y sabía que la podía ayudar.

¿El tema cuál fue?

Que vino con catarata congénita, pero con muchísimas más cosas.

Eso ha sido bastante duro.

Bastante duro.

Lo que pasa

es que a un hijo se le empieza a querer y...

Y hay que afrontar como si fuera un hijo biológico.

No hay más.

Es lo que hay y hay que hacer frente.

"En un lateral del hospital Aita Menni

se encuentra la unidad de psiquiatría legal.

Se trata de un proyecto pionero

y un referente en la atención psiquiátrica

destinada a personas implicadas en procesos judiciales

como consecuencia de actos derivados de su enfermedad mental."

Intentar que enfermos mentales graves

que se han visto implicados en actos delictivos graves,

pero que finalmente se ha visto que no tienen responsabilidad penal,

no sean susceptibles de acabar en la cárcel,

sino que lo oportuno

sería llevarlos a un hospital psiquiátrico

para poder atenderles acorde con sus necesidades.

Ese es el marco en el que surge este proyecto.

Luego, tiene la gracia indudable

de que por primera vez en España se han juntado entidades diferentes

del entorno de lo judicial.

En este caso,

ha sido la Audiencia Provincial de Guipúzcoa,

la dirección de área sanitaria del Gobierno vasco,

en concreto, en Guipúzcoa,

y una entidad proveedora de servicios

como es Hermanas Hospitalarias.

"España tiene una población reclusa cercana a las 80 000 personas

de las que el 8 % padece una enfermedad psiquiátrica.

La unidad de psiquiatría legal da respuesta

a la demanda de atención de enfermos mentales

que tras haber cometido un delito grave

y ser juzgados

precisan elevados niveles de seguridad

debido al confinamiento decretado para ellos

por orden judicial.

Desde que existe este servicio

las medidas de internamiento sustituyen a las penas de cárcel

cuando la autoridad judicial reconoce

que quien ha cometido el delito no era responsable de sus actos

en el momento de cometerlo.

Se procede al internamiento

en coordinación con el área de salud mental

al que pertenece el interno."

El perfil de paciente es un enfermo psiquiátrico grave.

La mayoría son cuadros psicóticos donde predomina la esquizofrenia.

También trastornos bipolares y trastornos esquizoafectivos.

Básicamente,

es el paciente psicótico grave en su conjunto

que tiene consumo de tóxicos asociados,

es una realidad muy presente en la enfermedad mental,

y que se ha visto implicado en una problemática delictiva

de carácter penal grave o muy grave.

Pero lo que quizás lo marca como diferencia

con respecto a una atención convencional

es que está vinculado con la medida de seguridad.

No conecta tanto

con aspectos psiquiátricos asistenciales,

sino con la finalización de la medida de seguridad.

Y, aquí, una vez más,

es el juez quien determina

cuando finaliza la estancia del paciente

en esta unidad.

"La unidad de psiquiatría legal tiene 20 habitaciones.

18 ocupadas por hombres y 2, por mujeres.

Los internos,

a los que en la unidad se les trata como pacientes,

también asisten a talleres formativos

y todas sus salidas están autorizadas

por el juez de vigilancia penitenciaria."

Todas las salidas de esta unidad son por dentro del hospital.

Nosotros podemos decidir

que salgan de la unidad dentro del hospital.

Si es fuera, hay que pedir permiso judicial.

"Mercedes lleva 35 años en Aita Menni.

Fue la primera enfermera seglar que llegó al hospital,

que en ese periodo

solo contaba con las hermanas hospitalarias.

Los trabajadores de esta unidad han debido adaptarse

a los protocolos de seguridad que se aplican a los pacientes

de la unidad de psiquiatría legal."

Hay un tema de seguridad que prima

y, entonces, hay una serie de protocolos

que hay que cumplir.

Nos hemos tenido que adaptando un poquito

y, a veces, los protocolos van en contra.

Nosotros somos sanitarios

y tenemos que hacer cosas que nos cuestan más

como, por ejemplo,

el control de pasar el detector a las familias

o a los pacientes cuando vienen de las salidas.

"Los voluntarios, unos 90 tiene el hospital,

hacen un trabajo encomiable.

Roberto es uno de ellos.

No tiene horario fijo y trabaja en turnos,

pero siempre saca tiempo

para visitar a un paciente de la unidad de psiquiatría legal."

¿Tú cómo te sientes?

-Hay días que lo llevo mejor y con más fuerza,

pero hay otros días que estoy muy decaído

pensando en la familia,

pensando en cómo estaría fuera con el tiempo que llevo

o cómo he avanzado.

Me siento preparado para estar fuera,

pero me queda mucho tiempo aquí dentro.

-Bueno. -Tengo una condena un poco larga.

Y, poco a poco, intento ir llevándolo

gracias también a Egoitz, el jefe de voluntariado,

que viene todas las semanas a preguntarnos cómo estamos.

Nos lleva un cafelito.

-Están pendientes de vosotros. -Están pendientes de nosotros, sí.

Y cuando hay cosas que no puedo expresar con nadie,

te las expreso a ti o a mi familia.

A mi novia, mi familia, mi tía y a ti.

Sois como mi familia.

Sois los que me estáis apoyando en este camino que tengo que seguir.

-Un nuevo camino, ¿no? -Un nuevo camino.

-Eso es. -Eso es.

-Muy bien. -Me estáis ayudando mucho.

-Me estáis ayudando mucho. -Como una nueva oportunidad, ¿no?

-Es la oportunidad definitiva

porque he tenido muchas oportunidades

y las he perdido todas.

Pero esta ya es la definitiva.

-Eras muy joven también, ¿eh?

-Era un chavalillo que no tenía cabeza.

Era demasiado joven.

-Y muy impulsivo. -Muy impulsivo.

Veía la vida de otra manera.

-Ahora estás más tranquilo aquí también, ¿no?

-Aquí he aprendido a reflexionar mucho.

Mi novia, como es un poquitín mayor que yo,

me ha enseñado a ver la vida...

-Te ha dado un poco de estabilidad. -Un poquito de estabilidad.

Ella tiene más cabeza que yo y me ha enseñado muchísimo.

Me ha enseñado a controlar los impulsos,

aquí dentro también he controlado mucho mi impulsividad

y estoy aprendiendo a cambiar mucho de forma de ser.

"Han pasado 121 años

desde que el 1 de junio de 1898

el padre Benito Menni,

junto con el doctor Ricardo Añíbarro,

algunas hermanas hospitalarias y hermanos de San Juan de Dios

y 50 enfermos,

inauguraron la Casa de Salud de Santa Águeda.

A lo largo de su historia,

el hospital Aita Menni ha tenido como misión

la acogida, la asistencia y el cuidado de la salud integral

de los enfermos mentales y disminuidos físicos y psíquicos,

sin excluir otras patologías,

prestando especial atención a los más necesitados.

En los últimos tiempos,

su labor ha ido extendiéndose a nuevas áreas

relacionadas con la salud mental

y se ha adaptado

a las continuas necesidades de la sociedad

y de las personas en régimen de exclusión.

Benito Menni fue canonizado santo en 1999 por Juan Pablo II

y, hoy, su obra sigue viva

a través de la luz

que iluminan las hermanas hospitalarias

que atienden a los enfermos mentales."

Pueblo de Dios - Hospitalarias: luz entre sombras

24:37 16 jun 2019

En Arrasate-Mondragón (Guipúzcoa), las Hermanas Hospitalarias gestionan el Hospital Aita Menni, que se ha convertido en un ejemplo de la evolución en la atención psiquiátrica. Esta congregación fue creada en 1881 por Benito Menni, para atender a enfermos mentales.

En Arrasate-Mondragón (Guipúzcoa), las Hermanas Hospitalarias gestionan el Hospital Aita Menni, que se ha convertido en un ejemplo de la evolución en la atención psiquiátrica. Esta congregación fue creada en 1881 por Benito Menni, para atender a enfermos mentales.

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