Paraísos cercanos La 2

Paraísos cercanos

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Paraísos cercanos - Polonia (Semper Invicta) - Ver ahora
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Al oeste de la parte central de Europa,

está la república de Polonia,

limitada al norte por el mar Báltico,

al oeste, por Alemania,

al sur, por la República Checa y Eslovaquia

y al este, por Lituania, Bielorrusia y Ucrania.

Es un territorio rico en historia.

Codiciado durante siglos por las naciones vecinas,

cambia a través del tiempo de fronteras y banderas.

Pero los polacos son luchadores y tenaces

y consiguen afirmar su territorio como un estado propio.

La república de Polonia.

Ingresó en la Unión Europea en el año 2004.

Su capital es Varsovia.

Poznan, cuna de la nación polaca,

situada al oeste del país, a orillas del Warta,

cuyas aguas vierten al Oder,

el gran río que delimita la frontera entre Alemania y Polonia.

A solo 300 kilómetros de Varsovia,

Poznan se encuentra magníficamente comunicada

por su aeropuerto internacional.

Y es uno de los principales nudos ferroviarios del país.

Poznan es una de las ciudades más antiguas de Polonia

y de esa circunstancia,

de esa riqueza histórica y su contraste con la actualidad,

surge el encanto de la ciudad.

Su feria de muestras,

en permanente movimiento desde el siglo pasado,

es una de las más importantes del país.

Pero, como en todas las ciudades,

la vida está en su plaza mayor, o plaza del mercado.

En ella, está el ayuntamiento.

Y ahora que están a punto de dar las 12 del mediodía,

no faltan curiosos que vengan a ver el reloj.

Cuenta la leyenda que el día de la inauguración de la torre

el gobernador mandó dar un banquete.

Los carneros que iban a ser sacrificados se escaparon

y huyeron escaleras arriba hasta llegar a lo más alto

desde donde miraron asustados a los divertidos comensales.

El gobernador indultó a los animales

y, para recordar el evento, mandó hacer las réplicas de los cabritos

que vemos topándose para dar la hora.

Lo que no cuenta la historia es lo que comieron en el banquete.

La imponente fachada del ayuntamiento

llama la atención con sus tres galerías

decorada con las estatuas de los reyes de Polonia.

En el interior, está la sala del Renacimiento,

cuya rica decoración preside una estatua del rey Estanislao,

último rey de Polonia como nación independiente.

Y llama la atención la riqueza de los artesonados de los techos.

El ayuntamiento fue construido alrededor de 1550

por el arquitecto italo-polaco Giovanni Battista Di Quadro,

cuyo talento ha dejado huella en toda la Polonia del siglo XVI.

Ante el edificio, vemos la Picota.

En ella, se exhibía para su vergüenza al reo de un delito menor.

Pero también servía para, justicia hecha,

mostrar al pueblo la cabeza o el cuerpo de un ajusticiado.

Más alegre es la fuente de Proserpina,

obra de Augustin Schöps en 1765.

Proserpina es, como saben,

una bellísima diosa, hija de Júpiter y de Ceres.

Se enamoró de ella Plutón,

dios de las profundidades, y la raptó.

Júpiter ordenó a Plutón que devolviera a Proserpina.

Pero el amor hizo de las suyas

y la diosa consintió en volver a la tierra solo durante seis meses.

Luego, regresaría durante otros seis meses

a las profundidades con su amado.

Proserpina es, pues, el símbolo de la primavera.

Cuando abandona el Hades,

la tierra florece y dan fruto las cosechas.

Cuando vuelve con Plutón a las profundidades,

comienza el otoño y el frío.

Con frío o con calor,

la plaza del mercado es una de las más bellas de Europa.

En la ribera derecha del Warta, está la isla de la catedral.

Las torres neogóticas que podemos admirar hoy

fueron reconstruidas tras la segunda guerra mundial.

Estas son las cúpulas de las capillas laterales.

La más importante es la dorada, edificada alrededor de 1830.

La primera catedral, prerrománica,

es del 968.

En el brillante interior de la capilla dorada,

están las tumbas de los dos primeros reyes de Polonia,

Mieszko I y Boleslao el Valiente,

eternizados por Chrystian Rauch, el gran escultor alemán.

Muy hermoso también

es el sepulcro del obispo Benedykt Izdbienski,

que data de mediados del siglo XVI.

La planta de la iglesia tiene 70 metros de longitud.

En el altar mayor,

podemos ver un retablo gótico del siglo XV

con las esculturas de la Virgen, Santa Bárbara y Santa Catalina.

Aquí se bautizó el primer rey de Polonia, Mieszko I,

que convirtió al país al cristianismo

y reinó entre los años 960 y 992.

La historia ajetreada de la catedral

es como la historia del país, simbolizada, quizá,

en esta estatua de la Bamberka,

que conmemora a los campesinos alemanes católicos

que les enseñaron a cultivar la tierra.

Aún hoy, el traje de las campesinas de la zona

es el mismo de la Bamberka.

En la misma plaza del mercado,

está el Museo de Instrumentos Musicales,

que contiene piezas de gran valor,

como nos cuenta su director, Janusz Jaskulski.

Este violín, nos explica,

es muy valioso, obra de Marzin Glowitz

de la escuela cracoviana, a finales del siglo XVI.

También, entre otros instrumentos,

podemos ver el clave que Wolfgang Amadeus Mozart

llevó consigo en un viaje por Europa

con su padre en 1765.

Y uno de los pianos favoritos del gran Chopin

con el que compuso su serie de estudios

y algunos de los cantos polacos

basados en obras del gran poeta nacional.

Esta es una ciudad de contrastes.

Por eso, no nos sorprende este moderno centro comercial,

cuyo nombre traducido significa antigua fábica de cervezas,

porque es lo que es.

Se construyó aprovechando el inmenso espacio

de una fábrica de cervezas establecida en el siglo XIX,

consiguiendo conjugar con arte y habilidad

aquella época y esta que nos toca vivir.

En el interior, una arriesgada arquitectura

aúna el concepto de centro comercial,

de galería de arte y de lugar de ocio.

El parque Malta es un pulmón verde de la ciudad.

En su lago artificial,

se practican deportes náuticos.

Y por sus caminos, pueden darse agradables paseos.

El parque Malta,

llamado así en honor de la orden de Malta,

nos parece un buen lugar para despedirnos de Poznan.

La lluvia cae sobre Wroclaw,

construida sobre el río Oder,

sobre 12 islas conectadas por canales

llamada la Venecia del norte.

Peor la lluvia no impide que la ciudad haga su vida.

Hoy es domingo y en la hermosa plaza del mercado,

de rancios edificios,

nos deleita con su música una banda militar.

Los turistas y ciudadanos se divierten viendo

como se conjugan música y deporte sin miedo a mojarse.

Con alegría reciben la lluvia

las pinturas que están ahí desde 1670

en la fachada de la Casa de los Electores

La plaza es la segunda en tamaño de Polonia.

Solo la supera la de Cracovia.

Y el ayuntamiento, un ejemplo de la arquitectura neogótica europea.

El edificio fue construido a principios del siglo XIV

con sucesivas ampliaciones.

Junto a él, lanza a los visitantes su humorística mirada

Alexander Fredo, ilustre poeta

y autor de comedias muy popular

que murió en 1876.

Las esculturas de la magnífica balconada

se colocaron alrededor de 1870.

El ayuntamiento tuvo la suerte

de sufrir pocos daños durante la segunda guerra mundial

que asoló los tesoros arquitectónicos del país.

Pero Wroclaw es una ciudad fantasiosa.

Por eso, parte de su población

está formada por gnomos.

En la década de 1980, en los muros de las calles,

sobre las manchas de pintura con las que las autoridades

cubrían los graffitis contrarios al régimen,

aparecieron estos dibujos.

Y la rebelión de los enanos, como se llamó a la invasión de gnomos,

acabó siendo famosa.

La isla de la catedral

fue una isla de verdad.

Aquí, según la leyenda, fue fundada la ciudad.

Hoy a ella nos llevan las torres de la catedral de San Juan Bautista,

que se reflejan en las aguas del río Oder.

Campanadas

El edificio es una mezcla de estilos.

El presbiterio es del siglo XIII. La basílica, del XIV.

Pero está prácticamente reconstruida

porque durante la guerra, fue destruida en tres cuartas partes.

El pórtico y sus columnas sufrieron menos daños.

Junto a ella, la pequeña iglesia románica de San Gil,

la más antigua de Wroclaw.

Desde las torres de la catedral, podemos ver el puente Tumski.

Caminando hacia él,

damos con la estatua de San Juan Nepomuceno más grande del mundo.

Los bajorrelieves de su base narran su historia.

Fue el primer santo que recibió martirio

por no revelar los secretos de confesión.

El puente Tumski,

que comunica la isla con la otra ribera del Oder,

es el puente del amor, pues los enamorados

dejan en sus barandas el testimonio del suyo

simbolizado en unos candados

cuyas llaves reposan en el fondo del río.

El edificio llamado Panorama de Racawice

es una gran mole circular

que parece un gigantesco estadio deportivo.

Pero es la sede de una curiosa y magnífica pintura.

Los artistas Styka y Kossak

crearon un enorme mural panorámico de 114 metros de longitud

y 15 metros de altura, que conmemora el triunfo en 1793

ante las tropas rusas,

más numerosas, organizadas y profesionales

en la batalla de Raclawice.

Kosciuszko es uno de los más grandes estrategas polacos.

Su vida fue una lucha en pos de la libertad.

Estuvo en la guerra de independencia norteamericana,

donde llegó a general de brigada.

Su genio militar fue también reconocido

por la Francia revolucionaria,

que le concedió la ciudadanía honoraria.

Murió en 1817, a los 71 años,

a consecuencia de una caída del caballo.

Y de victoria en victoria,

para celebrar el centenario de la derrota de Napoleón,

la ciudad construye un pabellón de exposiciones.

El edificio fue diseñado en 1910 por el arquitecto Max Berg

pensando en una sala con capacidad para 10 000 personas.

Utilizó un nuevo material de construcción:

el hormigón armado.

Los 42 metros de altura del espacio central

fueron techados con una cúpula de 65 metros de diámetro

formada por 32 medios arcos de hormigón.

La construcción se terminó en 20 meses,

siendo inaugurado en mayo de 1913.

En aquel momento, fue la mayor estructura de hormigón armado

levantada en el mundo.

Y su cúpula, la mayor construida desde el panteón de Roma,

muchos siglos antes.

En 1948, las autoridades comunistas

celebraron en este pabellón una conferencia por la paz.

Se dice que para esta ocasión,

Picasso dibujó su célebre paloma.

El año 2006,

la Unesco lo declaró patrimonio de la humanidad.

Junto al río, como casi todo en Wroclaw,

está el mercado cubierto, de estilo modernista,

construido en 1908.

Se construyó para acabar con los mercados al aire libre.

Y su interior, de hormigón armado y con arcos parabólicos,

tiene la forma de las cuadernas de un barco.

De un barco que lleva la bodega

repleta de deliciosos y coloridos manjares.

En 1811,

la Escuela Leopoldina de Wroclaw se convirtió en universidad.

La fachada del edificio principal

tiene más de 170 metros de longitud.

En él, han estudiado alumnos brillantes.

Entre ellos, ocho premios Nobel.

Hoy vienen aquí discípulos de todo el mundo.

Jóvenes con esperanzas de llegar a ser tan importantes como aquellos.

Las estatuas de la balconada simbolizan a la justicia,

la prudencia, la fortaleza y la templanza,

las cuatro virtudes cardinales.

Escuché hablar bien de esta universidad.

Personajes célebres han estudiado aquí.

Tiene un buen nivel.

Llevamos poco tiempo, una semana,

pero nos gusta la ciudad, es bastante bonita.

Espero que podamos disfrutar la estancia

los meses que nos quedan

y llevar un buen recuerdo.

-Me llamó la atención lo que es la situación de la ciudad.

Para viajar, está bastante bien.

Y, por supuesto, Polonia es un país barato.

Eso también viene muy bien.

-Estoy viviendo una bonita experiencia.

Polonia es un país, a nivel cultural, bastante elevado.

Puedes mezclarte con gente de muchos sitios diferentes.

Yo me estoy mezclando con rusos y alemanes también.

Y elegí Wroclaw

porque, ya que quería un cambio,

aquí se cambia de moneda y el tiempo es duro,

me gusta en ese sentido.

Y el polaco suena bonito.

El tesoro de la universidad es el Aula Leopoldina,

nombrada así en honor del emperador Leopoldo I,

fundador de la escuela.

Su efigie está rodeada por la laboriosidad,

la sabiduría y, en contraste, la discordia y la estupidez.

De día, los jóvenes van a clase.

Pero llega la noche a todas partes y también a Wroclaw,

para regocijo de turistas,

que siguen al clásico farolero.

Y la plaza del mercado cambia de fisonomía.

La noche es para el descanso o la diversión.

Wroclaw, la ciudad que debe su nombre al príncipe Vratislav,

es la ciudad de los encuentros.

La ciudad donde se cruzan nacionalidades,

culturas y religiones.

Donde se mezcla la tradición con la modernidad.

Donde la noche, sobre el Oder, se llena de colores.

Y así dejamos la ciudad de los puentes.

Muy cerca, encontramos la iglesia protestante de Jawor.

Desde 2001, está considerada patrimonio de la humanidad.

Después del tratado de Westfalia, en 1648,

se permitió a los protestantes de Silesia

erigir iglesias propias, pero debían ser de madera

y no podían usarse clavos en su construcción.

También debían estar alejadas de las poblaciones.

La iglesia de Jawor es de 1655,

tiene 43 metros de largo, 14 de ancho y 15 de altura

y capacidad para 15 000 personas.

El púlpito es de 1670.

Siguiendo nuestro camino,

nos encontramos una fábrica de cerámica.

Es famosa desde hace varios siglos.

Aquí se fabrican esas piezas que los viajeros codician.

Es difícil ver un turista que salga sin una de ellas.

Recorriendo este camino

al que dan sombra 300 metros de tilos,

llegamos al castillo de Kliczków,

del siglo XIII,

hoy acondicionado como hotel.

Muchas grandes residencias de Silesia

cumplen ese cometido.

Esta tiene la particularidad

de que no olvidan a los equinos

cuando les llega el momento que ha de llegarnos a todos.

En sus alrededores,

podemos encontrar las lápidas que honran a sus mejores caballos.

En 1978,

la bella Cracovia fue declarada patrimonio de la humanidad.

En el año 1000, ya era sede del obispado.

Y hacia el 1038, fue declarada capital de Polonia.

El primero que da cuenta de ella es un cordobés,

un comerciante judío del califato de Córdoba

que viajó por Europa central

por orden del califa a mediados del siglo X.

Volvió con un detallado informe

que esl primer documento escrito de la ciudad

a la que describe como importante centro comercial.

Cracovia, dice la leyenda,

fue fundada en la cueva de un terrible monstruo,

al que muchos caballeros intentaron matar sin conseguirlo

hasta que un joven zapatero, valiente y astuto,

le dio a comer al dragón una oveja rellena de azufre.

El monstruo, agobiado por la sed,

bebió agua del Vístula y estalló.

Sobre su cueva, se pusieron los cimientos de la ciudad.

El castillo real de Wawel

es una de las residencias renacentistas más espléndidas.

Se construyó entre 1502 y 1536

para Segismundo I, penúltimo de los reyes

de la dinastía Jagiello.

Es interesante su patio renacentista del siglo XVI.

La catedral de los santos Estanislao y Wenceslao de Wawel

es una de las iglesias más importantes de Polonia.

Durante mucho tiempo, se coronaba y enterraba a los reyes en ella.

Y a ella se trajo en 1818

el cuerpo del héroe de Raklawice.

También reposan en ella los restos del poeta Adam Miskiewicz.

Entre sus muchos altares,

destaca el de Jesús crucificado.

Cracovia no sufrió grandes daños en las guerras.

En 1978,

el año en el que el obispo de la ciudad es elegido papa,

la Unesco la declara patrimonio de la humanidad.

En 1364, Casimiro III de Polonia fundó la universidad.

Se llama Universidad Jaguelónica

porque en el año 1400,

el rey Vladislav Jagiello regaló este edificio.

Por este claustro, hace siglos,

se paseaba un estudiante llamado Copérnico.

La plaza del mercado de Cracovia

es la más grande de las plazas medievales de Europa.

En ella, está en monumento a Adam Miskiewicz,

el gran poeta polaco nacido en 1798,

cuya obra marca el nacimiento del romanticismo en su país.

Periódicamente, grupos literarios

se reúnen para hacer una lectura de su poema épico

que cuenta la historia de dos familias polacas

enemigas de antaño que ven como única esperanza de unión

el intenso amor que sienten Tadeus y la bella Zosia.

Luchó por la independencia de Polonia con respecto a Rusia.

Estuvo exiliado desde 1824

por sus actividades revolucionarias durante su época de estudiante.

Época en la que se estableció en París,

donde, libre de la censura rusa, pudo publicar su obra.

La Lonja de Paños ocupa el centro de la plaza.

Fue fundada en el siglo XII,

aunque entonces, no era más que unos tenderetes.

Su aspecto actual data de la segunda mitad del siglo XIX.

Y hoy se vende aquí artesanía de todo el país.

Distinguiéndose especialmente

la belleza de piedra semi preciosa del ámbar.

La plaza, mercado de flores desde hace 500 años,

data de 1257.

Y con sus 40 000 metros cuadrados, es símbolo de la ciudad.

Centro de vida donde se mezclan los habitantes,

visitantes y turistas.

En una de las calles que salen de la plaza,

encontramos el Jama Michalika, un recoleto café modernista

que guarda el sabor de otra época.

Piano

En la calle Ulica Retoryka,

podemos ver las casas del arquitecto Talowski,

que supo dotar sus creaciones

de imaginación y sentido del humor.

Como esta casa, cuyo lema recuerda:

"Cada hombre es dueño de su destino".

Él la adornó con la cabeza de un hermoso pollino,

por lo que es llamada la casa del burro.

O la casa de la rana cantora,

que recuerda la música que hacen estos animales en el Vístula.

El barrio judío es parte importante de Cracovia.

Herida abierta eternamente en un costado de la humanidad,

guarda en su cementerio

memoria de unos hechos que nunca se olvidarán,

tan duros y absurdos, que los visitantes

colocan sobre las lápidas piedras

como homenaje y recuerdo en lugar de flores.

Cracovia, testigo de atardeceres

y del eterno girar del mundo entre soles y estrellas.

Mucho de la comprensión del funcionamiento de ese mundo

lo debemos a la ciudad que es nuestro próximo destino: Torun.

Aunque no sea más que porque en ella nació Copérnico,

el fundador de la astronomía moderna.

Torun fue fundada a orillas del Vístula en 1233

bajo el dominio de los caballeros teutónicos,

cuyo recuerdo conservan las ruinas de este castillo

adosado a sus murallas.

No solo Pisa tiene una torre inclinada.

Esta, más modesta, es símbolo de la ciudad.

Junto al ayuntamiento, los turistas se fotografían

ante la estatua del gran científico

que demostró que los planetas giran alrededor del sol.

A poca distancia, está la casa gótica de impresionante fachada

donde nació Copérnico

el 19 de febrero de 1473.

Hoy, es un museo que conserva su despacho de trabajo.

Los vestigios de la prosperidad generada por el comercio,

especialmente a partir de que en 1280

la ciudad se uniera a la Liga Hanseática,

perviven en la distribución del casco antiguo,

en el que percibimos los rasgos de las urbes portuarias medievales,

como en la casa de Artus.

Otro museo, este de tono más frívolo y alegre,

el Museo de las Especias, fábrica de los pierniki,

las clásicas galletas de jengibre,

no deja de recibir visitas de turistas

que pasan un buen rato.

Incluso las galletas llevan el recuerdo de la villa de Torun,

la ciudad de los caballeros teutones.

Cuenta una leyenda que, en una ocasión,

el Vístula lanzó sobre la ciudad

una plaga de ranas que causaba gran estrago.

Los habitantes de Torun recurrieron a un mágico violinista

que, con su música, supo reunirlas

y hacer que lo siguieran hasta devolverlas al líquido elemento.

Torun, junto al gran Vístula.

El Vístula es el eje de Varsovia,

que divide la ciudad en dos partes, izquierda y derecha.

Varsovia fue la ciudad que más sufrió la segunda guerra mundial.

Fue tan castigada que apenas quedó en pie el 20 por ciento.

Admirable, por eso, es el hecho de su reconstrucción.

Boleslaw II construyó un castillo

en un pequeño pueblo de pescadores llamado Varsova.

Dice la leyenda que el nombre viene de un pescador llamado Vars,

enamorado de una sirena que le ordenó fundar el pueblo.

Así lo recuerda esta escultura.

En la plaza del castillo, se alza la colimna de Segismundo.

Es el monumento laico más antiguo de Varsovia.

Se erigió en 1644.

El rey Segismundo III

trasladó en 1596

la capital polaca de Cracovia a Varsovia.

En memoria de tal acto, su hijo, Ladislao IV,

mandó construir frente al castillo esta columna.

El castillo fue destruido integramente

por los alemanes en 1944

y recosntruido, fiel al original,

a partir de 1971

con fondos privados y donaciones de la población.

Destacan el salón de los caballeros,

con una magnífica escultura neoclásica de Cronos.

La sala de mármol,

decorada con mármoles y pinturas murales,

donde vemos 22 retratos de los monarcas polacos

entre los que destaca el de Estanilao Augusto,

último rey de Polonia.

Y la sala Canaletto,

cuyas paredes están decoradas con escenas de Varsovia

pintadas por el artista italiano en el XVIII.

Muchos de sus cuadros se han usado

para la reconstrucción del centro histórico.

De la plaza, sale el camino real,

en el que están algunos de los edificios más representativos,

como el Palacio Presidencial, con una estatua de Poniatowsi.

El legendario hotel Bristol,

en el que se han alojado personajes como John Fitzgerald Kennedy

o artistas como Tina Turner o José Carreras.

La iglesia de San José,

donde Chopin tocaba el órgano.

El Palacio Teszkiewicz,

cuya entrada está bajó un balcón,

que sujetan con esfuerzo titánico cuatro atlantes.

La sociedad científica varsoviana,

velada por una estatua de Copérnico,

que parece mirar con envidia la vida de la calle.

No es de extrañar,

porque en ella están varias de las mejores pastelerías.

Pero lo más sorprendente de Varsovia

es el contraste entre tradición y modernidad.

Saliendo por la estación de metro Centrum,

nos encontramos con el Palacio de la Cultura y la Ciencia.

Fue construido en los 50

como un regalo de las naciones de la URSS.

conocido por su abreviatura de PKIN, Palac Kultury i Nauki,

contiene sedes de bancos,

empresas, museos y hasta tres teatros.

Pero su mayor atractivo reside en el mirador.

Desde una altura de 114 metros,

se tienen hermosss vistas de la ciudad.

El Centro Copérnico de la Ciencia

está concebido como un lugar lúdico

donde a través de juegos y curiosidades,

la gente joven y los muy niños

aprenden a sentir interés por la ciencia.

Es uno de loa mayores centros de divulgación científica de Europa,

con más de 20 000 metros cuadrados.

Cuenta con seis salas llenas de experimentos

para ver y comprender

cómo influye la ciencia en nuestra vida.

La biblioteca de la universidad,

vanguardista construcción, con su fachada de vivos colores,

así como su entrada, de azulado cristal transparente,

es un hermoso edificio.

Fue construida sobre la antigua en 1999

por medio de un concurso

en el que una de las condiciones era que parte de las colecciones

fuera de acceso libre.

Los arquitectos Budzyński y Badowski lo ganaron

y construyeron una de las bibliotecas

más modernas y funcionales de Europa.

Varsovia, ciudad con futuro.

Paraísos cercanos - Polonia (Semper Invicta)

02 oct 2015

Polonia: situada en la frontera entre oriente y occidente, la agitada historia de Polonia ha convertido al país en el seductor  crisol de antigüedad y modernidad, que hoy contemplamos. En este viaje hemos visitado las ciudades de Poznan (cuna de la nación polaca), Wroclaw, lugar de encuentro de religiones  y nacionalidades situado en el corazón de Europa, que en 2016 será capital cultural europea; Cracovia, llamada también el alma de Polonia pues es, sin duda el corazón religioso del país y donde se encuentran enterrados los mas grandes reyes, héroes y poetas de la nación, Torun, lugar de nacimiento del gran y científico Nicolás Copérnico, cuyo espíritu. Impregna, todavía hoy toda la ciudad y Varsovia, capital de Polonia, ciudad de contrastes y llena de energía, que nos da en buena medida el carácter de sus habitantes, siempre luchadores y siempre abiertos al futuro.

Histórico de emisiones:

27/12/2013

21/07/2015

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