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Para todos los públicos Para todos La 2 - 29/06/19 - ver ahora
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¿Qué tal? Último sábado de junio,

último programa de la temporada. Vámonos que nos vamos.

Empezaremos escuchando a las mujeres sin hogar

que a través del teatro y después de la radio,

han puesto voz y nombre a su historia.

Después, hablaremos de cómo construimos nuestra vida

con el filósofo Miquel Seguró.

La innovación solidaria de Antonella Broglia nos presentará

un exitoso proyecto de escolarización de niñas

en La India.

Y con Jorge de los Santos,

veremos si hoy en día podemos reírnos de todo.

¿Que si me siento invisible?

Muchas veces, cuando dormía en la calle

me quisieron violar dos veces, ¿sabes?

En la calle, parece que somos públicas.

Parece no, que es que sí.

Porque los hombres de la calle

se creen que llevas un letrero puesto,

que estás en venta para todos los hombres, ¿sabes?

Es una de las protagonistas de Mujereando,

una compañía de teatro sevillana formada por mujeres sin hogar.

Han subido al escenario para poner su particular grito en el cielo

contra la violencia de género que también sufrieron

y reparar heridas.

En Radio Nacional, el pasado 11 de abril,

también presentaron la versión sonora,

"El quejío de una diosa".

Después del éxito y la ovación,

hemos querido preguntarnos cómo sigue su vida.

Los queremos contar algunas historias de esas mujeres

que forman parte de la compañía Mujereando.

¡Que nada bueno yo tendría!

-Si contigo me casaba.

(TODAS) ¡Con el lere lerele!

Yo maldigo aquel "querele".

-Que me prometió a mí un sevillano. -Que me aseguró la luna.

(TODAS) ¡Pero solo mi amargura!

Mujereando son un grupo de teatro de mujeres sin hogar,

de Sevilla.

Casi todas ellas han sido víctima de violencia machista.

Está compuesto por cinco mujeres.

Miedo.

¡Tiene miedo!

Nunca has tenido tanto miedo en tu vida.

"El quejío de una diosa" es la obra de Mujereando.

Esta obra que estamos preparando,

una ficción sonora para Radio Nacional.

¡Diosa!

La verdad es que ha sido

una de las experiencias más bonitas a nivel personal

y a nivel profesional, que he vivido.

Muy intensa.

Y con...

Con muchas, muchas emociones...

Positivas y también negativas.

Porque el proceso ha sido precioso, el conocerlas a ellas;

el ver cómo ha sido su transformación

a través del teatro.

Mi abuela me decía:

"Eso está precioso,

prefieres ir antes a ver al gato aunque te arañe la cara,

antes que darle un beso a tu abuela".

Y yo le decía: "Abuela,

si es que me gustan mucho los gatos".

La tristeza de decir:

"Ellos han venido aquí,

han estado haciendo algo que les ha emocionado muchísimo,

han salido en radio, en los medios y, de repente,

vuelven a la cruda realidad, que es volver al albergue,

a su vida diaria,

a estar en la calle, al fin y al cabo,

durante el día".

Yo, todos los días, me levanto y digo:

"Para atrás, ni para coger impulso. Para adelante.

Que para atrás, ya he tenido bastante".

¿Que si me siento invisible?

Muchas veces, cuando dormía en la calle

y me quisieron violar dos veces, ¿sabes?

En la calle, parece que somos públicas.

Parece no, que es que sí.

Porque los hombres de la calle se creen

que llevas un letrero puesto,

estás en venta para todos los hombres, ¿sabes?

Nosotras somos lo más grande que Dios ha creado,

unas diosas guerreras y no tenemos precio ni estamos en venta.

Ahora será que estoy poco receptiva,

porque cuando veo a alguien que se acerca a mí,

no digo que todos los hombres sean iguales, pero, a lo mejor,

salto y digo: "¡Que corra el aire!".

Y eso tampoco es bueno, tan...

Tan bruscamente.

Entré al albergue en febrero.

Llevo desde febrero aquí, en el albergue.

Y ahora me encuentro mucho mejor.

Hago talleres también.

O hacemos talleres de convivencia,

talleres de buen rollo.

Y, nada,

y sobrevivir el día a día.

¿Mi sueño?

Tener una casa y tener a mis hijos conmigo.

Cuando entré aquí, yo estaba de lo peor.

Entonces me dijeron de un sitio,

un centro de día que acoge a gente sin hogar.

Entonces, cuando ya mi vida, yo le quise poner fin,

yo ya vi que me quería suicidar;

entonces fue cuando yo me fui a despedir de mis hijos.

Entonces, Carmen Tamayo se dio cuenta,

me cogió y me dijo: "Vente al teatro".

He venido al centro de esta nada para gritar

que tú nunca mereciste lo que tanto te quise dar.

El teatro es vida.

Para mí...

la vida es una gran obra de teatro

donde cada uno hacemos pequeñitas escenas

y vamos formando parte de ellas.

Absurda, torpe,

insignificante, poca cosa.

Palabras que dicen otros.

O soy yo quien las pone en mi camino.

Mujereando, a mí me aporta una lección de vida muy importante.

Porque las mujeres,

viendo sus procesos de cómo llegaron

y cómo se han ido fortaleciendo

y se han ido engrandeciendo,

pues eso, que ellas sigan mirando de frente.

A pesar de todo lo malo que lo han pasado en la vida,

yo no me podría quejar por nada.

Y si ellas pueden, todo el mundo puede.

Nosotras lo sacamos de nuestras entrañas,

todo lo que decimos.

Todo de nuestra vida, ¿no?

Y ves a ese público tocándote las palmas,

aplaudiendo y no se cansan.

Y después te hacen las preguntas que te hacen.

Muchas veces vamos allí con ganas de llorar

porque tenemos algún problema, pero ahí está Carmen.

Carmen es una mujer que te comprende,

nos comprende.

Sabe el punto de cada una.

Y es que vengo nueva.

Mujereando se inició en el 2013.

Cuando entré a trabajar

en un centro de día para personas sin hogar.

Y, nada, me di cuenta al poco tiempo,

que no abordaba desde una perspectiva de género

la problemática de las personas sin hogar y,

entonces, propuse a mi jefe hacerlo a través del teatro.

Como el trabajo social es mi vocación,

pero mi pasión es el teatro.

Y creía que perfectamente podían casar, ¿no?

Crear un espacio donde ellas pudieran ser totalmente libres,

donde se sintiesen protegidas

y donde pudiesen expresar todo aquello que les producía dolor

o les producía paz,

sin que hubiese ninguna mirada que les juzgara

ni de prejuicios ni de nada.

Los resultados, a largo plazo, han sido muy potentes.

Un empoderamiento brutal.

Una seguridad en sí mismas.

Y de aprender habilidades sociales para su día a día,

como el comunicarse.

El teatro, sobre todo, lo que ha hecho es sanar

todas esas heridas que traen en sus mochilas

y que necesitaban, de alguna manera, expulsarlas,

sacarlas fuera para poder seguir caminando.

Cuando hay algo que te produce mucho dolor

y consigues verbalizarlo, has dado un gran paso.

Cuando consigues verbalizarlo una y otra vez,

como que ese problema va tomando distancia de ti.

Y si lo haces en un contexto de poesía y de belleza,

pues la transformación es absoluta.

¡No soy una inútil!

¡Deja de maltratarme!

¡Yo valgo para mucho!

¡Valgo para mucho!

¿Por qué me pegabas tanto de pequeña?

Solo quería jugar con mis muñecas.

¡Solo jugar, jugar, jugar!

¡No me pegues más, no me pegues más en la cara!

¡No me toques!

¡Me das asco!

¡No me toques!

¡Déjame sola!

(TODAS) ¡Mu, mu, mu, Mujereando!

A ver si alguien se acuerda de nosotros

y nos da una vivienda para que vivamos todas juntas.

Mi pequeña familia. Quisiera que eso se hiciera realidad.

Buscar y encontrarle sentido a la vida.

No es fácil, ¿verdad?

Hay personas que lo intentan y otras que ni se lo plantean.

Nuestro siguiente invitado,

investigador y profesor de Filosofía,

defiende en su libro "La vida también se piensa",

que la filosofía nos construye

y es la base de nuestra experiencia.

Le saludamos, Miquel Seguró, bienvenido.

Hola. Tu libro, si te puede tutear.

Por favor.

Tu libro es una invitación a filosofar,

a reconocer que, en realidad, filosofamos aunque no lo sepamos.

Sí.

A partir de los tópicos que se esgrimen contra la filosofía,

los tópicos que siempre podemos escuchar:

que la filosofía es complicada, no sirve para nada,

la ciencia lo explica todo, lo importante es el amor,

que para qué preocuparse tanto si, al final, con la muerte,

todo acaba. Ya sabemos cómo acaba.

Por ejemplo.

A partir de estos tópicos, yo propongo pensar

cómo en ellos ya hay filosofía.

Con lo cual, asumirlos es ya asumir

o tener una posición filosófica ante todas estas cuestiones

que tienen que ver con la vida. A saber, entonces,

¿qué materias incumben a la filosofía

para no caer en esos tópicos? La vida.

Todas.

¿Quién es filósofo o quién es filósofa?

A priori, todos y todas.

La diferencia, quizás, sería

entre aquellos que nos dedicamos profesionalmente a la filosofía,

que tenemos más horas para leer,

que tenemos que dar clase o que nos gusta escribir

o que interactuamos con los textos

de una manera un poco más concienzuda,

en el sentido de darle más espacio para poder acceder a ellos;

y la gente corriente que somos todos, también los filósofos,

que tenemos que vivir, pero que constantemente tenemos

en la cabeza cantidad de cuestiones que nos preocupan y que nos ocupan.

Las preguntas llegan aunque no queramos quizá.

Uno, en la vida, en un determinado momento,

se plantea: ¿qué quiero hacer?

¿Qué quiero ser? ¿Hacia dónde me quiero dirigir?

Pero, en tu caso, Miquel, dices:

"Yo no quiero dar lecciones a nadie,

yo solo quiero que la gente se pregunte cosas,

se pregunte las cosas de otra forma".

Es un poco una experiencia personal este libro.

Como todo en la vida.

Cuando te hablo de la gente corriente,

entre la cual me incorporo, a mí también me gusta el fútbol,

también me gusta ir de tapeo... Soy de este mundo.

Soy de este mundo.

Cuando hace calor, lo pasó mal; cuando hace frío, me abrigo;

una persona normal y corriente,

que cuando va en el metro o en el autobús,

también tiene ese monólogo interior que le va planteando cosas.

Cosas banales del día a día, la compra que tengo que hacer,

los impuestos que tengo que pagar;

o cosas un poco más complejas como:

¿será amor lo que siento por esa persona?

El miedo que me da, por ejemplo,

ir a la prueba del médico que tengo la semana que viene.

¿Qué voy a hacer en vacaciones?

¿Quiero tener tanto tiempo libre?

Estas son preguntas que, poco a poco,

nos va llevando hacia estos terrenos

que tú comentas, complejos de la vida que,

tarde o temprano, vienen y aparecen esas preguntas.

¿Y qué le dirías, por ejemplo,

a las personas que esperan a que la ciencia lo corrobore todo,

lo ejemplifique todo para decir:

"Eso ya tendrá una explicación y cuando tenga una explicación,

quizá empiece a hacerme preguntas"?

Yo les diría dos cosas. Una, la ciencia

la hacen hombres y mujeres de carne y hueso como nosotros.

Es decir,

con las mismas contradicciones que podemos tener nosotros.

Y que, después, uno de los principios de la ciencia

o de la filosofía de la ciencia es el falibilismo.

Es decir, que la ciencia avanza a medida que va refutando

o que va conquistando espacios de mayor conocimiento.

Con lo cual, lo que mañana sabremos,

hoy no lo sabemos.

Así que la ciencia va avanzando reconociendo sus propios límites.

Decir que la ciencia ha demostrado científicamente esto o aquello

es una afirmación que no sé si muchos científicos la mantendrán.

Porque cualquier demostración científica es

circunstancial o parcial hasta que venga otra que la mejore.

O empírica que dicen.

Está basada en la experiencia y en la corroboración...

Pero ¿qué es una experiencia?

Porque un sueño puede ser una experiencia también.

Tuyo, personal, pero es tu experiencia.

Miquel, entonces, la filosofía,

todo el mundo se puede atrever a hacerse preguntas,

a cuestionarse cosas. ¿La filosofía está de moda?

Una charla entre amigos, ¿eso es filosofar?

¿Está de moda?

Puede estar de moda lo que es el hecho filosófico.

De hecho, no está de moda porque nos estructura como personas.

Tenemos preguntas,

tenemos que vivir y tenemos que resolver

y provisionarnos de elementos que nos permitan vivir y convivir.

Por una parte, eso.

Si está de moda, yo te diría que no.

Te diría que no porque lo que sí que está de moda,

en este momento donde los filósofos y las filósofas

podemos ir a platós de televisión

o ir a la radio o se nos preguntan cosas:

¿y usted qué opina de esto? ¿Qué opina de lo otro?

Eso no sé si es todo lo que tiene que ver con filosofía.

Porque filosofía son muchas cosas, no solamente dar respuestas.

Sino, sobre todo, tal y como lo entiendo yo,

alargar la pregunta, alargar la experiencia de preguntar

y tomarse las cosas con calma

para dejar que la complejidad vaya apareciendo.

Y no sé si en estos tiempos, donde hay mucha prisa,

donde hay mucha necesidad de encontrar cosas concretas,

tenemos espacio para ello.

Hay muchas personas filosofando sobre cómo alcanzar la felicidad.

¿Son vendedores de humo?

Hablamos de esa ayuda, entre comillas o no,

que hay gente que le sirve.

Yo no me atrevería a calificar así a nadie.

Yo de lo que te puedo hablar es de mi experiencia.

Y mi experiencia con la filosofía es que la felicidad como tema

es una cuestión que tiene que ver no solo con la felicidad misma,

sino con cantidad de cuestiones sociales, económicas,

biológicas, que se relacionan con ello.

Entonces, plantearse, por ejemplo, qué es la felicidad,

conlleva para mí una pregunta previa:

¿y por qué tenemos que ser felices?

¿Y por qué tenemos tanto problema con asumir

que hay partes de la vida que no son felices?

Igual que hay partes de la educación que no son divertidas.

Esta complejidad misma es lo que hace que la filosofía,

la búsqueda de la felicidad a través de la filosofía,

sea diferente de otras maneras.

Tu libro se titula "La vida también se piensa".

Has pensado mucho y muy rápido,

eres joven, queda mucho por vivir todavía.

Puede ser que... Puede ser que cambies de opinión,

uno tiene la idea de un filósofo

como una persona con más experiencia.

Es un prejuicio también, Miquel, pero... ¿Qué crees?

Sí. El título tiene que ver con una frase,

un tópico también contra filosófico: la vida se vive y luego, se piensa.

Que es algo que decían los antiguos.

"Primum vivere deinde philosophari".

Yo lo que propongo es que se vive a medida

que se va experimentando, pero también,

a medida que se va integrando esa experiencia

con pensamiento crítico y de manera personal.

Obviamente,

tener la respuesta a cantidad de cosas

que pasan en la vida, eso yo creo que no lo puede afirmar nadie.

Y, en mi caso, muchísimo menos.

Siendo, primero, como dices tú, joven, que te lo agradezco;

y, en segundo lugar, porque me dedico a la filosofía

que es, como he dicho antes, el espacio de la pregunta.

Pues, Miquel Seguró,

muchas gracias por estar este ratito de tu vida

pensando en "Para todos La2" y hablando.

A vosotros.

Vamos ahora a la India.

Allí, miles de niñas que viven en el campo

y no van a la escuela son el objetivo

de la iniciativa solidaria

que nos cuenta hoy Antonella Broglia.

Antonella, estamos viendo una imágenes de unas niñas

de zonas rurales de la India, que van andando hacia la escuela.

En algunos casos, tienen que andar bastantes kilómetros para llegar

hasta la primera escuela disponible.

Pero no es imagen muy habitual en La India.

Se calcula que 4 millones de niñas, especificamos, niñas,

en femenino, no van a la escuela.

Y hoy, precisamente, nos quieres hablar

de un emprendedor social que trabaja

para que las niñas de La India, sobre todo, de las zonas rurales,

vayan a la escuela. -Es una emprendedora social

que se llama Saffina Hussain, su proyecto "Educate Girls".

Y ella dice que escolarizar a una niña

es una de las cosas más sencillas que podemos hacer

para conseguir los resultados mayores.

Educar una niña

es la inversión más rentable

que se puede hacer para la sociedad.

-Curioso este dato. -Es muy interesante.

¿Tú sabes que 9 de los 17 objetivos de desarrollo sostenible

de Naciones Unidad se pueden cumplir

gracias a la escolarización de niñas?

¿Tú sabes que para el cambio climático,

escolarizar a una niña es la sexta intervención más eficaz

que se puede hacer?

Más que paneles solares, más que coches eléctricos.

Porque una niña educada se casa más tarde,

tiene menos hijos y tiene un impacto sobre el ecosistema

muchísimo más controlado.

Además de que una niña educada, lo más probable es que, de mayor,

eduque a sus propias hijas. Y, por lo tanto,

los ratios de alfabetización y de género se van haciendo

más pequeñas.

Hay un gran progreso de niñas escolarizadas

en La India, en primaria,

pero todavía hay cuatro millones que no van.

Y esta es su actividad.

Están, la mayoría de ellas, en las aldeas,

en las zonas rurales más difíciles de controlar.

Hay una cuestión cultural y una cuestión de actitud también.

¿Tú sabes que una niña recién nacida

es una desgracia en La India para muchas familias?

¿Tú sabes que hay nombres para las niñas como Enfadado?

Porque todos se enfadan cuando nace una niña

y la llaman Enfadado.

O la última chica,

porque tienen la esperanza de que sea la última que nace,

también la llaman: Nadie quería pero vine igualmente.

¿Tú crees que puede llamarse una niña así?

Toda la vida lleva consigo su estigma.

Entonces, "Educate Girls" les quiere traer a la escuela.

¿Cómo lo hace?

Van aldea por aldea.

Grupos de voluntarios educados, tocan a todas las puertas,

van puerta a puerta,

para hacer un censo de las niñas que no van a la escuela.

Tienen una aplicación muy sencilla

donde geolocalizan y, luego,

tienen reuniones comunitarias

para explicar la importancia a los padres,

a los jefes de comunidad,

que la niña debe ir a la escuela. Y las convencen una por una.

Y hace intervenciones en la escuela para que sean más amables con ellas.

Por ejemplo, baños separados; o que haya siempre agua de beber.

Y hay programas de apoyo porque,

si en tu familia no te ayudan a hacer los deberes,

te vas de la escuela porque fracaso escolar.

Entonces, hay grupos de apoyo de esta organización

que hacen clases de refuerzo

para que la niña realmente pueda aprender.

El modelo funciona, escucha, en tres años,

92% de las niñas ha sido escolarizado.

Se quedan y aprenden. Es escalable.

Han ido a 30.000 aldeas.

Y no es un sistema alternativo a la educación pública;

es un sistema comunitario

en colaboración con la educación pública.

No es un nuevo sistema paralelo.

Entonces, su plan, yo he conocido a Saffina.

Es brutal.

Lo que la motiva es un impulso extraordinario,

una obsesión.

Las quiere llevar a la escuela a todas, a estas 4 millones.

Y ella dice que el 40% de ellas, en cinco años,

las va a conseguir llevar a la escuela.

Porque la tecnología ayuda. Y, además,

el 5% de todas las aldeas de La India,

representa el 40% de las chicas, es decir,

que no tiene que ir a 650.000 aldeas,

que sería imposible.

Solo deben ir a 35.000 y hacerlo bien.

Y en esas 35.000...

-Supongo que convencer a la niña para que vaya a la escuela

debe ser relativamente fácil.

Lo difícil debe ser convencer a la familia,

que utiliza a la niña para unas tareas domésticas.

-Es que no hay ninguna niña que dice:

"Yo quiero quedarme aquí a cuidar el ganado

o a ser la sirvienta de mis hermanos". No.

"O ser la sirvienta de mi familia".

-Pero ¿cómo convencen al padre?

-Bueno, ese es el emprendimiento social.

-Eso es lo difícil, ¿no? -Eso es también el activismo.

Es: "Mira las consecuencias para ella, lo que hará de mayor,

tendrá una profesión, te podrá mantener a ti".

Y fíjate que solo 20 dólares

cuesta identificarla.

Y 40 dólares, escolarizarla.

Es decir, con 60 dólares por niña,

no solo has cambiado a la niña, has cambiado la idea, la aldea,

has cambiado el país.

Has cambiado el medio ambiente, lo has cambiado todo.

60 dólares por niña, "Educate Girls".

-Una iniciativa muy interesante, Antonella, gracias.

-Gracias a ti.

Nuestro habitual encuentro sabatino con la reflexión

llega hoy con humor, ¿por qué?

No es que vayamos a contar chistes, Dios nos libre,

es que queremos cuestionar qué hace nos gracia hoy en día

como sociedad y qué no.

Saludamos a Jorge de los Santos. ¿Qué tal?

Buenos días. ¿Estamos de buen humor?

Estamos correctamente, Sí.

A ver, en serio, ¿qué te ha llevado a plantearte esta cuestión?

Porque, de entrada, nos atañe a todos, el humor.

Bueno, Marta, hay muchas cosas.

Se nota que en el humor algo está pasando.

Está pasando en otros terrenos, pero en el humor también.

Y hay ahí, o sea, lo que es lo propio del humor,

lo que pertenece al humor,

hay algunas cuestiones que me gustaría comentar contigo

y dialogar contigo.

Porque creo que son las que hoy en día están marcando

una determinada concepción del humor distinta.

Por ejemplo, lo que es propio del humor

es que pertenece antropológicamente a eso que se llama la fiesta.

Es decir, a esa subversión regulada que está,

a esa válvula de escape, digamos, dentro del orden moral,

dentro de la norma que se permite.

Eso hace que, al pertenecer a la fiesta,

pues se le conceda mayor permisibilidad a esa expresión

que es el humor.

Una segunda característica es que unifica,

es que crea colectivo.

Alguien dijo, me parece que fue Morgan,

el que decía que la distancia más corta, o sea,

que el humor es la distancia más corta

entre dos seres humanos.

Lo que posiblemente no dijo

es que es la más larga con relación a un tercero.

Es decir, siempre hay alguien que se siente excluido, digamos,

de esa parcela del humor.

Y eso es así porque el humor está siempre sobre el alambre,

el humor tiene esa función

como de funambulista de estar siempre buscando el límite.

Ahí contestamos a una de las cuestiones:

¿es necesario el límite en el humor?

Sí, naturalmente que lo es porque es ahí donde se asienta,

donde se sube, en donde se monta.

El humor siempre es el que señala a lo limítrofe, lo extraño,

lo raro, lo friki, lo que no acaba de encajar dentro de esa norma,

pero lo hace, como decíamos antes, dentro de un ambiente festivo.

O sea, de fiesta.

Y, por eso, suele ser una mala leche que no acaba del todo mal.

Que ese es el último punto, la agresividad.

O sea, el humor es algo, incluso la risa,

su filogenia es una agresividad, es un mostrar los dientes,

es un agredir.

Hay una representación ahí...

Hay una representación ahí sublimante,

como pasa por el fútbol, en lugar de comerte al otro,

lo echas a jugar al fútbol y ahí, digamos, canalizas tu agresividad.

Eso lo tiene el humor. El humor es muy agresivo;

el humorista, que es algo que no se suele comentar,

es alguien que tiene ya de por sí muy mala leche.

Porque tiene que poner en cuestión el límite

y lo tiene que ver si se mueve,

si se agita, si...

¿No era la sonrisa la distancia más corta entre dos personas?

La sonrisa, la risa, puede ser, no sé.

También la frase se atribuye a otros, o sea,

es una de esas frases que corren por ahí,

pero no se sabe muy bien de quién es.

La sonrisa, la risa...

Hablamos del humor.

Volvemos a ese alambre. Dices que se sostiene en un alambre.

Juega en el límite, juega en el límite, sí.

En una fiesta también siempre hay alguien que se siente excluido.

Siempre. Es función del humor excluir.

O sea, agrupar excluyendo.

Eso es función, es consustancial al humor.

Hay que saberlo.

¿Lo pillas o no? Exacto.

El que no entiende el chiste ya está excluido.

No solo el que es motivo de humor, no solo ese que decíamos,

ese limítrofe, ese extraño, eso que está en el "limes",

que decían los latinos.

Sino quien no pilla el sentido del humor, por ejemplo.

El humor es un antídoto para casi todo,

para salvar situaciones, para unir y acortar distancias.

Pero ¿qué es lo que no se puede hacer con el humor?

Con el humor, normalmente, hay algo que nunca se ha podido hacer.

Que ha sido que recaiga, digamos, sobre una víctima.

O sea, la víctima es ese individuo o ese colectivo o ese grupo

protegido de la agresividad pensante del humor.

Es decir, esto es importante,

porque es una de las características de nuestro tiempo.

Tú no puedes hacer, no podías, por ejemplo,

y no puedes hacer víctima, o sea,

chistes sobre las víctimas del holocausto

y mucho menos lo puedes hacer si eres un nazi.

Ahí le encontraremos muy poco la gracia.

La encontrarán los nazis, el colectivo serán los nazis.

Entonces esta cosa de la víctima como elemento protegido, digamos,

del humor, es una característica muy de nuestro tiempo.

Porque como ya nadie hoy en día quiere ser marginal,

quiere ser limítrofe, quiere estar fuera de la estructura ideológica,

hemos encontrado una estrategia que funciona bien,

que es el victimismo, de la que ya hablamos en su momento.

El victimismo que hemos conseguido con esa simulación,

digamos, de la víctima, el crear identidades,

conseguir nuestro puesto de trabajo, el llamar la atención,

es decir, tener éxito.

Y el humor, dicen también que es un signo de inteligencia,

que es un ir más allá de lo que se supone

se establece en el diálogo entre dos personas.

El humor es un síntoma de inteligencia

cuando es inteligente el humor.

Es que por estas cuestiones que estamos abordando,

también van a recibir un poco los cómicos.

O sea, cuando tú te burlas de una víctima

o de una presunta víctima,

de alguien que se considera victimizado por algo, o sea,

inmediatamente tú no oyes a un humorista,

tú oyes un panfleto ideológico.

Tú tienes un ideólogo delante, no un humorista.

Es decir, deja de pertenecer a la fiesta

para pertenecer a la norma.

Es un tío que te da un discurso con muy mala leche.

Y no nos hace gracia para nada. No nos hace ninguna gracia.

Yo, si, por ejemplo, tuviera poco pelo e inmediatamente dijera:

"Bueno, pero yo tengo poco pelo

por la mala vida que me estás dando tú, Marta, aquí cada 15 días".

Entonces, inmediatamente me victimizo.

¿Eso qué significa?

Que como soy una pobre víctima

de tu mal trago,

pues entonces no se pueden hacer chistes sobre calvos, por ejemplo.

Pero, claro, todos pasamos de víctimas a opresores.

Porque en este caso, tú también serás víctima de otra cosa, ¿no?

Hay que tener la capacidad de reírse de uno mismo,

empezar por uno mismo.

Eso, quizá, también es ir también con los deberes hechos.

Sí. Esto, naturalmente, siempre ha sido saludable.

Si tú te rieras de tu calva, serías el primero que dirías...

Evidentemente.

Pero no cuando me considero una víctima.

Cuando no me considero victimista.

O sea, el reírse de uno mismo es poner en cuestión a uno mismo.

Entonces, claro, en ese sentido, sería muy interesante.

Por eso digo que estas cuestiones, los cómicos

deberían tenerlo muy en cuenta.

No pasar a ser elementos ideológicos.

La ideología es el cartón,

la costura del humor y no se debería ver.

Y ese alambre.

Nos quedamos con esa idea, Jorge de los Santos.

Perfecto, Marta.

Dicho esto, nos vamos de vacaciones.

Nos vamos de vacaciones y no es broma.

Contentos y satisfechos,

despedimos nuestra octava temporada aquí, en La2.

Volvemos en septiembre con más ganas

y más actualidad social. Mientras tanto,

las redes sociales tienen todos los programas para todos.

Besos y feliz verano.

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Para todos La 2 - 29/06/19

29 jun 2019

Violencia de género. Mujereando es una compañía de teatro sevillana formada por mujeres sin hogar. Han subido al escenario para poner su particular grito en el cielo contra la violencia de género, que también sufrieron, y reparar heridas. En Radio Nacional presentaron la versión sonora "El quejío de una Diosa". Después del éxito y la ovación hemos querido preguntarnos cómo sigue su vida. Reportaje

Filosofía. Entrevista a Miquel Seguró, profesor de filosofía y autor del libro La vida también se piensa. Dice que la filosofía nos construye y es la base de nuestra experiencia. Afirma también que filosofamos aunque no lo pensemos.

Emprendedores sociales. Antonella Broglia nos presenta el trabajo de la innovadora de la India, Safeena Husei. Con su proyecto Educate Girl pretende escolarizar a las niñas de las zonas rurales de la India. Se calcula que 4 millones de niñas no van a la escuela en este país.

En qué mundo vivimos. ¿qué características del humos ponemos en cuestión? ¿Para qué utilizamos el humos en nuestros días? A estas preguntas da respuesta el crítico cultural Jorge de los Santos.

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