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Para todos los públicos Para todos La 2 - 16/12/17 - ver ahora
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¿Qué tal? ¿Cómo están?

En 15 días saludamos al nuevo año, pero antes de dar este por terminado

queremos contarles algunos temas de interés social.

Por ejemplo, ¿saben que estamos en uno de los meses que más se gasta

pero también que es uno de los más solidarios?

¿Cómo digerimos ese contraste?

Lo hablaremos con una responsable de la ONG "Acción contra el hambre",

que nos explicará un fenómeno también muy típico

de estas fechas: la solidaridad navideña.

Después, descubriremos dos ejemplos de los muchos que hay

de escuelas innovadoras que acercan la realidad social

a sus alumnos, no solo dentro, sino fuera de las aulas

a aprender a manejarse como personas comprometidas

con su entorno y su futuro.

Luego nos lo cuenta Antonella Broglia.

Ahora empezamos y nos vamos a Bilbao.

Hace unos meses hablamos de empresas

que habían reinventado el trabajo haciéndolo mucho más eficiente,

aplicando conceptos como trabajar sin jefes,

buscar el bienestar colectivo e individual

o incluso decidir el propio salario.

Pues bien, Frédéric Laloux es el autor de este libro:

"Reinventar las organizaciones".

A Laloux se le considera un gurú, un referente de la unión perfecta

entre trabajo y felicidad.

Hace poco estuvo en Bilbao para conocer de cerca

la organización de la empresa "Ner Group",

circunstancia que aprovechamos para charlar con él.

El punto de salida del libro

es que la manera que tenemos hoy de manejar las organizaciones

la verdad que ya no funciona.

Ya no corresponde a la manera en que queremos vivir juntos.

La gente que está en el top de las organizaciones

muchas veces no te lo van a decir, pero no son felices.

Es muy difícil ser el jefe de una empresa,

pero también abajo de la pirámide

hay mucha desmotivación, hay mucho sufrimiento.

Hay un potencial enorme que tiene la gente

que no pueden vivir en el trabajo, que no pueden sacar en el trabajo.

Y lo interesante es que hay más y más gente

que se dan cuenta de eso y hay más y más gente

que se van de las empresas grandes, profesores que se van de escuelas

o enfermeras o doctores que se van de hospitales.

Un par de ellos van a fundar otro hospital,

otra escuela, otra organización,

pero con estructuras y maneras de manejar las cosas

que son totalmente distintas.

En el libro cuentas y pones como ideal

un modelo de organización que no es utópico,

sino que está en funcionamiento en un montón de empresas

en el mundo.

A ese modelo organizativo, que es muchísimo más horizontal

está definido, lo defines por autogestión,

plenitud y propósito evolutivo.

Cuéntanos qué es autogestión, qué es plenitud,

qué es propósito evolutivo.

Muchas veces cuando la gente escucha autogestión,

piensa en los años 60, 70,

como "Somos todos iguales, todo consenso", un poco.

Un poco hippie, ¿no?

Y no se trata de eso para nada.

Hay empresas de 10 000, 20 000 personas

que funcionan totalmente autogestionadas

y que tienen una productividad loca

y que tienen mucha estructura de muchos procesos,

pero sin que una persona tenga poder sobre otra persona.

Una de esas empresas la comentas en el libro.

Es una empresa holandesa.

Sí, es una empresa impresionante.

Se llama Buurtzorg y es una empresa de enfermeras

que no trabajan en un hospital,

pero que van a la casa de personas muchas veces mayores

o personas que han tenido un accidente.

La forma de manejar a esas empresas tradicionalmente

se ha vuelto un poco loca.

Le daban a las enfermeras como un papel

diciendo: "Tú vas a empezar con esta persona a las 8:00

y como sabemos lo que tienen, necesitan una inyección,

eso son diez minutos, sales a las 8:10

y calculamos con "Google Maps" que necesitas seis minutos,

te esperamos a las 8:16 y vas a hacer el "Scan Chip"

entrando en la casa".

Y eso se había sacado toda la humanidad.

Preocupados por la productividad exclusivamente.

Sí.

Y Buurtzorg es una empresa con un modelo totalmente distinto

que se fundó hace solo diez años

con la idea de relaciones muy profundas

con la gente, con los clientes.

A preguntarles "¿Qué puedes hacer todavía en la vida?,

¿qué autonomía te falta?

¿Cómo podrías tener más autonomía?,

¿tienes una red de amigos, de familia que te puedan ayudar?,

¿Conoces a otros vecinos que te puedan ayudar?".

Y ayudan a esa persona a ser más autónoma,

pero al principio pasa a tomarse un café, hablar,

pero lo interesante es que con este modelo

no solo el cliente, claro, prefiere este tipo de relación,

las enfermeras la prefieren,

pero hasta es más productivo ya que Buurtzorg solo utiliza

el 40% de las horas prescritas por el doctor

porque la gente se vuelve autónoma más rápido.

Entonces, un parapléjico total que, tomándose café, hablando

se vuelve más productivo que entrar, inyección y salir.

Entonces, Buurtzorg empezó con cuatro personas

hace diez años, ahora son 14 000 personas

totalmente autogestionadas,

en pequeños equipos de 10 a 12 enfermeras,

no hay ni un jefe en estos equipos

y ya tiene, no sé, el 75 o el 80% del mercado

en diez años porque es un modelo tan productivo,

pero también que da tanta felicidad, tanta integridad a las enfermeras

y claro que los clientes los prefieren también.

Es una parte, es la autogestión.

Y hay otra parte, podríamos hablar, por ejemplo,

que es la plenitud.

La idea es que en casi todas las empresas

por alguna razón la gente piensa que necesitamos llevar una máscara,

que en la empresa tenemos que parecer con éxito,

sabemos lo que estamos haciendo, pero no vamos a mostrarnos

como nos mostramos con nuestros mejores amigos.

Tenemos relaciones, muchas veces, un poco superficiales.

A veces lo que se dieron cuenta esas empresas que he investigado

es que cuando escondes una parte de quién eres detrás de una máscara,

cuando las relaciones se vuelven superficiales,

también escondes toda una parte de tu pasión, de tu creatividad.

Entonces, tienen prácticas que nos invitan a todos

a relajarnos, a no tener este pequeño miedo

que hay en muchas empresas y a poder mostrarnos como somos

como con nuestros mejores amigos.

Podemos hablar de aquí.

Y una vez que se pierde eso,

todo cambia, es difícil decirlo, tienes que verlo.

Y en ese sentido, a mí me parece muy interesante

lo que cuentas porque mucha gente no muestra quién es

por miedo a lo que pueda ocurrir dentro de la empresa.

Entonces, claro, hay un tránsito entre, digamos, la desconfianza

a la confianza desde la cerrazón a la apertura.

Sí.

Hace una semana escuché por cuarta vez

casi la misma frase en una empresa donde la gente decía:

"A veces me gustaría que mi casa sea más como mi trabajo".

Y lo que quieren decir

es que lograron en la empresa tener un ambiente con tanta confianza

en la que se pueden decir las cosas

y que a veces la gente no consigue hacer lo mismo en casa

con su esposa o con sus niños.

Otro de los puntos que me pareció muy interesante

y muy revolucionario era el tema de los salarios.

Que los salarios fueran los propios empleados

los que definieran en cada equipo qué salario va a cobrar cada uno.

Me parece absolutamente revolucionario.

Es al mismo tiempo revolucionario y supersimple

como muchas de esas cosas.

Hay una empresa en Estados Unidos que se llama "Morningstar".

Es una empresa de 400 personas y una vez al año

cada uno escribimos una carta.

En la carta yo le voy a decir

"Yo voy a darme un aumento de sueldo

de la inflación más 2%.

Y aquí están todas las razones por las que me parece justificado".

Cada uno escribe una carta y elegimos un pequeñito consejo

que va a leer esas cartas y les damos feedback,

les decimos: "Tú eres muy humilde.

Te podrías cobrar más".

Ocurre muchas veces que la gente no pide lo suficiente,

que el grupo les dice: "No, qué humildad,

pero tú puedes pedir más" y entonces,

la gente parece que saben muy bien cuánto valen.

No hay ninguna persona que te va a pedir el 20%.

Y con este proceso, lo bueno que ofrece

es que todos los juegos, toda la gente que se queja,

todo eso desaparece

porque si no te gusta tu sueldo, auméntalo y vas a ver la reacción.

Frédéric, ¿por qué estás aquí en Bilbao en concreto

en este momento?

Estoy aquí porque me invitaron a encontrar un par de empresas

del estilo que existen aquí.

Muchas veces cuando la gente lee el libro, dice:

"Vaya, ¿es posible eso? ¿Es posible aquí en mi país,

en mi cultura? No será posible".

Sí, hay empresas del estilo aquí.

Volveremos a hablar de este tema.

el 27 de enero veremos la segunda entrevista

que hemos dedicado al concepto reinventar el trabajo.

Será con Koldo Saratxaga, otro referente del trabajo en equipo

y con Ana Moreno Romero, ingeniera de organización logística.

Cambiamos de tema.

Vamos con otras cuestiones.

Navidad y solidaridad son dos conceptos

que van de la mano.

Cada año por estas fechas se nos ablanda el corazón

con multitud actos y programas benéficos,

no en vano somos uno de los países más solidarios,

¿pero por qué?

¿Por qué mientras hay familias que lo están pasando mal

e incluso en riesgo de pobreza y exclusión social

la mayoría abarrota restaurantes o centros comerciales?

Para reflexionar un poco sobre este fenómeno,

sobre su naturaleza, la de la solidaridad navideña,

tenemos con nosotros a Natalia Anguera.

Es delegada en Cataluña y Aragón

de la Organización "Acción contra el hambre".

¿Qué tal, Natalia? Bienvenida. Gracias.

¿Cómo digerimos todo esto que acabo de contar?

Esa especie de ataque de solidaridad y ataque de consumo.

Son unas fechas, como comentabas, en que, por una parte,

el entorno te lleva a consumir o a mostrar el amor y el cariño

a través de regalar, a través de compartir,

a través de comer,

pero también esa reflexión o esas ganas de compartir

hace que seamos más conscientes o más empáticos

hacia otras personas

a veces, que están cerca y otras veces, que están más lejos

o que las vemos a través de la tele o las imágenes

que no tienen esas posibilidades de estar disfrutando.

Entonces, la solidaridad es un poco la reacción también

natural de quien piensa que le gustaría

que otros fueran tan felices o disfrutaran tanto como él o ella

en ese momento.

Vosotros como "Acción contra el hambre",

¿qué porcentaje de ayuda recibís durante estas fechas?

¿Se concentra más?

No son unas fechas

en las que recibamos unos porcentajes especialmente elevados,

sino que, en nuestro caso, cuando van más vinculados

los donativos puntuales es cuando hay emergencias

o crisis mediáticas, catástrofes.

Pero sí que es cierto que tenemos también

una cantidad de socios que dan de manera muy continuada

a lo largo del año

que, al fin y al cabo, es lo que realmente una entidad

o a una organización le resulta más útil

porque te permite planificarte, organizarte.

¿Pero cómo se aprovecha la sensibilidad de estos días

para ayudar a captar esas ayudas para que se alarguen

en espacio y tiempo?

Esos socios o esas personas que puedan dar más dinero

más a menudo.

Concretamente para nosotros de "Acción contra el hambre"

es el momento que utilizamos también para hacer reflexión de los logros

que hemos tenido en el año,

de los retos que nos han quedado pendientes

y compartirlos y transmitirlos y agradecerle a los socios y socias

que nos han estado apoyando a lo largo del año.

Se lanzan también otras campañas como más específicas

para conseguir nuevos socios, nuevas personas que nos acompañen

en esta lucha y luego hay momentos tipo el "Giving Tuesday",

que es una iniciativa que ha salido...

Anglosajona. Anglosajona.

Pero es la vertiente solidaria de otras iniciativas más consumistas:

el "Black Friday",

que conjuntamente con otras ONG estamos intentando poner también

en la agenda, en el calendario, el último martes de noviembre

de las personas, de la ciudadanía.

Otra cuestión son los estudios, los resúmenes, los datos

y cómo se presentan a final de año porque claro,

es fin de año y entonces, hay que hacer

como una especie de valoración.

Uno de los últimos datos que ha salido

ha sido los millones de personas que pasan hambre en el mundo,

esa cifra que hacer temblar también.

Cuéntanos, Natalia.

Esos 855 00 000 de personas que en todo el mundo

están pasando hambre.

Efectivamente.

Las cifras de este año de la cifra de personas

que en el mundo pasan hambre, 855 000 000 de personas,

ha vuelto a subir por primera vez desde hace 15 años.

Creo que eso nos da una idea muy clara

de lo que está sucediendo a nivel mundial.

Las guerras, las que son más visibles y vemos en la tele a veces

cada día y las que no estamos viendo, que quedan más ocultas,

situaciones prácticamente de hambruna en países como Sudán del Sur,

en Yemen, crisis, migraciones como las de los rohingya

en Bangladesh,

son elementos que a veces no están suficientemente presentes

en los medios y ahí queremos lanzar también

un agradecimiento a tener hoy esta discusión aquí

porque cuando realmente la gente es más solidaria

es también cuando es consciente y ve lo que está sucediendo

a su alrededor.

Entonces, ¿cómo ser consciente de esos 855 000 000 de personas

y pensar: "Puedo hacer una aportación,

hago una aportación a una ONG como la vuestra".

¿Cómo distribuís vuestros recursos?

Mira, nosotros trabajamos con los gobiernos,

con las autoridades locales en los países donde estamos

para intentar luchar contra las causas del hambre,

es decir, que haya buena atención médica

para los niños en situación de desnutrición,

que puedan tener ingresos, medios de vida,

pero trabajamos también intentando visibilizar

esta problemática.

Que una persona se haga socio o socia de "Acción contra el hambre"

por una parte, nos ayuda a poder estar presentes

en estas situaciones de crisis,

pero también ayuda a crear una ciudadanía más activa

y más concienciada y, por lo tanto, que reclamará a los gobiernos

que actúen contra el hambre.

Hablamos de personas también, pero después hay empresas

o lo que se llama la responsabilidad social

corporativa que también contribuyen.

¿Cómo apeláis a las empresas en ese sentido?

En este sentido es muy interesante porque las empresas cada vez más

estamos siendo capaces de ver que no solo es importante

que se pueda hacer una aportación económica,

sino también otros recursos que las empresas puedan tener

como es el personal, la inteligencia, el voluntariado corporativo.

El capital humano. El capital humano, efectivamente.

Que veíamos también en el reportaje anterior.

Y eso es algo que a veces en aspectos logísticos,

en aspectos de poder solventar problemáticas muy concretas

del hambre nos es muy útil y hacemos alianzas

entre las ONG y las empresas.

Natalia Anguera, muchísimas gracias por estar hoy aquí con nosotros.

Internet también es una buena fuente para llegar a las personas

y para poder tener ese seguimiento de lo que está ocurriendo,

sobre todo, también con el dinero.

Exacto, sí. Publicamos, además, por cuestión de transparencia,

somos auditadas las entidades y en internet

y en nuestras páginas web siempre podrán encontrar

toda la información.

Natalia Anguera de "Acción contra el hambre".

Gracias por estar hoy aquí para todos.

Gracias a vosotros.

De buenas acciones seguimos hablando porque llega Antonella Broglia

desde el mismo corazón de Madrid con sus ejemplos

de innovación ciudadana.

Hoy en nuestra sección de innovación social

vamos a hablar de escuela y sociedad y lo vamos a hacer como siempre

con Antonella Broglia.

Antonella, hola, buenos días. Hola, buenos días.

Hoy nos vas a hablar de dos escuelas españolas

de las muchas que trabajan en la innovación

que destacan en el trabajo para acercar los alumnos

a la realidad social.

La primera es en Madrid.

Sí, en Coslada.

El IES Miguel Catalán,

que verdaderamente hace de esta política,

es decir, hacer del chaval, del estudiante

el motor de cambio de la sociedad que le rodea fuera de la escuela

uno de sus pilares de la política educativa que tienen.

Lo que hacen es realmente muy, muy interesante.

Los chavales colaboran desde el centro con ONG

y con el ayuntamiento y, además, realmente implican

a estructuras que están fuera de la escuela

para la enseñanza, es decir, por ejemplo,

hacen un acuerdo con un centro de mayores,

una residencia de mayores de Coslada y colaboran en diferentes niveles.

Llaman a la escuela los ancianos para que narren sus historias

de la Guerra Civil y de la posguerra.

Así es como aprenden Historia,

así es como aprenden la historia de la Guerra Civil.

Después, antes le habrán hecho probablemente entrevistas

en profundidad y estas personas habrán podido contar

muchísimas cosas.

Luego deciden, por ejemplo, con estas personas mayores

estudiar la Guerra Civil desde el punto de vista

de los juegos y juguetes de la época, que nos dicen muchísimo

de cómo se vivía.

Y, de hecho, hicieron una colección de juegos y juguetes

de la Guerra Civil

que un gran museo de Madrid se sorprendió tanto

de la calidad de esto que les dio una sala

donde podían enseñar esos juegos

y juguetes y los fines de semana

los alumnos del IES de Coslada iban al museo

para jugar a la comba y a otros juegos

con los visitantes.

Es decir, que aprendieron la Guerra Civil

en colaboración con estas personas mayores

de una forma muy innovadora.

También aprenden la Ciencia con estas personas mayores.

Juntos siembran una huerta y luego...

Es saber mezclar las clases magistrales,

digamos, con la práctica.

Sí, exactamente.

Eso es también una cosa muy interesante

y muy viva de esto.

Entonces, hacen este huerto, hacen el análisis científico

de todo lo que sucede en el huerto y luego con estas personas mayores

recogen cuando ya el producto está maduro

y hacen unas barbacoas todos juntos.

Y ahí está el aprendizaje de Historia y de Ciencia

y de otros aprendizajes más importantes,

como, por ejemplo, que una persona mayor es algo más

que alguien en el final de su vida, gente con muchísimo que decir

y mucha vitalidad.

Y que un joven no es simplemente un chico obsesionado con su móvil,

sino que tiene muchas cosas que dar y en esas comprensiones mutuas

creo que está lo bueno.

Hay muchas experiencias en el IES Catalán

de estas relaciones entre dentro y fuera de la escuela.

Perfecto. Hemos conocido el caso del IES Miguel Catalán

en Coslada, vamos ahora a Santander, el Colegio Verdemar.

Sí, esto fue innovador desde el día en que nació.

Celebra ahora 50 años y nació por un compromiso

de un número de padres que decidieron hacer una apuesta

para una escuela diferente en épocas en la que de esto ni se hablaba.

Desde entonces no han hecho más que innovar.

Lo interesante de esta escuela

es que todos los niños tienen tarde o temprano

que crear una cooperativa de diferentes tipos.

Entonces, si los niños son pequeños,

son cooperativas donde hacen cosas y las venden

y luego dan dinero a unas ONG de la zona.

Pero cuando son mayores crean cooperativas

para realmente ofrecer servicios a la sociedad

y era limpiar una playa, organizar una fiesta de cumpleaños,

hacer una recaudación de fondos para una ONG.

Y hacen todo en esa cooperativa. Tienen que aprender todo el papeleo,

la burocracia, cómo se financia, cómo se factura

y cómo se prospera y cómo se busca el negocio

y cómo se cambia la realidad alrededor

porque no son cooperativas para aprender a hacer negocios.

Son cooperativas de cambio social

para hacer de estos chicos unos "Change makers".

Por tanto, es muy interesante como ese instrumento cooperativista

se utiliza para que la escuela tenga un impacto en la sociedad.

Muy bien. Muchas gracias, Antonella, por esas dos iniciativas que,

insistimos, son algunas de las muchas iniciativas

escolares que hay en España. Sí.

Gracias. Muchas gracias.

Nos encontramos en la era de la conciencia,

de reducir, reutilizar, reciclar, recuperar,

ya saben, las cuatro "R" para evitar el exceso de residuos,

una auténtica amenaza para nuestra supervivencia,

¿pero qué es lo verdaderamente inútil,

lo descartable hoy en día?

Esa es la pregunta que formula hoy nuestro hombre crítico,

Jorge de los Santos al que saludamos ya.

¿Qué tal, Jorge? Cuéntanos.

Buenas, querida.

¿Qué es lo realmente desechable? ¿Qué es lo inútil hoy en día?

Lo inútil.

Sería difícil. Es complicado marcar qué es lo inútil

y qué es lo útil.

Lo que sí está claro, o sea, lo que creo que es importante

en relación con nuestros tiempos más que las cosas,

el ver esa motivación especialmente ideológica

de confundir lo útil con el sentido.

Es decir, son cosas muy distintas.

Parece que hoy en día todo tenga que ser útil,

tenga que proporcionar una utilidad descartando, digamos,

la vocación de sentido que tienen que tener las cosas

porque nosotros, los humanos, necesitamos las dos cuestiones.

Nosotros, los humanos, necesitamos saber qué hora es,

pero necesitamos saber qué es el tiempo

y hoy en día parece que todo lo que podemos aportar,

lo que podemos hacer o a lo que estamos destinados

es procurar utilidad a algo olvidando nuestra necesidad

de crear sentido sobre esas utilidades.

Necesitamos lo inútil para crear sentido.

Necesitamos lo inútil, o sea, lo que el marco ideológico

considera inútil para crear sentido.

Naturalmente que sí porque hay que tener en cuenta

que la utilidad de lo que depende fundamentalmente

es de un patrón, es decir, de un amo.

De algo que haga que eso que considere útil

le da esa condición de utilidad para sus propios propósitos.

Y eso es algo un tanto preocupante.

A ti, por ejemplo, te puede hacer falta

una llave inglesa o un destornillador,

pero deviene útil en el momento en el que le das esa supeditación,

ese vasallaje a tus necesidades.

Hablando de lo material.

Hablando de lo material.

Entonces, te iba a preguntar: ¿quién decide qué es útil

y qué es inútil?

Esa palabra que se utiliza tan a menudo.

¿Qué hay que priorizar? Que ahora se prioriza mucho.

Sí, ahora se prioriza,

ahora vivimos una teleología finalista,

o sea, todo tiene que ser útil, todo tiene que dar rendimiento,

todo tiene que proporcionar una satisfacción,

un beneficio y eso naturalmente está arrinconando

eso que decíamos antes, todas esas producciones de sentido,

es decir, todos lo que permite, digamos,

generar sentido a las cosas,

todo lo que es pensamiento, todo lo que es filosofía,

todo lo que es, en definitiva, cultura

porque el sentido, al fin y al cabo, lo que te hace es explicarte

por qué necesitas crear, comprender ciertas utilidades

para construir presente y para construir futuro.

Es curioso porque ese descarte de lo "inútil",

es decir, de eso que estamos llamando generaciones de sentido,

o sea, explicaciones de lo que es el mundo

y de cómo nuestra condición de animales utilitarios se emplea,

esa utilidad, los fanatismos, siempre cuando aparece un fanatismo

y ahora hay más fanatismos que peces en el mar,

cuando aparece un fanatismo, tiende a destruirlos.

Lo primero que se hace es quemar la Biblioteca de Alejandría,

es decir, no el sentido que estaba antes,

o sea, no la conformación de mundo que estaba antes,

sino cualquier conformación alternativa

a la que le es útil al marco intelectual.

O sea, no es el decir "Se quema los libros de tal",

se queman todos los libros.

Entonces, claro, eso deviene enormemente inquietante,

deviene enormemente inquietante en nuestro tiempo

por ese arrinconamiento, por esa confusión

que estamos diciendo desde el principio

entre la utilidad y el sentido.

¿Si cada vez nos definimos por términos de utilidad,

podríamos seguir siendo humanos

o podría seguir siendo la especie humana tal

si solo importa lo que es útil?

No, para nada, Marta.

Ese es un riesgo que, te vuelvo a decir,

es un riesgo intencionado.

Los humanos necesitamos utilidades naturalmente.

Necesitamos una máquina para cascar nueces,

necesitamos un cascanueces,

pero necesitamos también saber

por qué tenemos que cascar las nueces.

Necesitamos las dos cosas.

Necesitamos algo que nos convierta un pigmento

en amarillo, por ejemplo,

pero necesitamos pintar "El Guernica".

Son cosas completamente distintas, son cosas que se retroalimentan.

Aunque no le demos esa importancia. Aunque no le demos esa importancia.

Se desconecta eso.

Sí, aunque creamos que solo lo importante

es encontrar el amarillo.

No, oiga, es que el amarillo forma parte

de un ámbito de sentido distinto.

Cuando se construye exclusivamente un individuo en base a su utilidad,

a su utilidad, te vuelvo a decir, a qué amo,

a su utilidad al patrón, a su utilidad que dices:

"Ahora necesitamos presentadora rubias con el pelo corto".

Y entonces, se nos fabrica serialmente.

Se nos hace serialmente como utilidades

a ese marco que se necesita.

Ese es el marco idóneo para el esclavizaje,

o sea, el que hace algo,

el que está construido para hacer algo,

pero no sabe por qué lo hace.

Era Marx el que decía:

"Hacen sin saber lo que hacen", eso es tremendamente cuestionable.

Claro, si eliminas los sentidos, eliminas hasta la posibilidad

de cuestionar eso mismo.

¿Hay que reflexionar sobre lo inútil?

¿Hay que dedicarle tiempo?

Porque en un momento determinado, alguien puede decidir

que lo que antes era inútil, ahora vuelve a ser útil.

Naturalmente.

Es justo lo que estamos diciendo, Marta.

Es justo eso, es decir, la "inutilidad", o sea,

lo que no produce entendimiento inmediato

al patrón, al amo, al marco ideológico

que te domina,

es donde se generan las claves del pensamiento crítico,

de poder generar ese nuevo sentido que decíamos,

no mantener y preservar el mismo.

Claro, cuando ves que los sistemas de formación

hoy en día, por ejemplo, las universidades se convierten

en industrias que fabrican operarios

en gran medida y, sobre todo, necesitamos ingenieros

naturalmente que necesitamos ingenieros.

Necesitamos abogados, necesitamos pensamientos útiles.

Necesitamos pensamientos que pongan en cuestión

a esas utilidades, o sea, que pongan...

Cuando ves que ahí lo que se fabrican son operarios,

que las universidades de Filosofía lo que se quiere hacer

son elementos útiles, es decir, elementos funcionales,

elementos operativos para determinada finalidad,

para determinada teleología,

ahí es donde nos tenemos verdaderamente

que empezar a preocupar.

Le hemos dado utilidad al tiempo que pasamos contigo,

Jorge de los Santos, sea lo que sea.

Nos vemos en otro momento.

Espero que, en cualquier caso, sigamos dando sentido.

En otro momento, dentro de unos días,

que ya serán, en este caso, otro año.

Así será, que el tiempo lo decida. Muchísimas gracias, Jorge.

Gracias, guapa.

Seguimos, no hay tiempo que perder.

Altamente concentrada y directa como siempre

llega Patricia Ramírez con sus consejos,

esta vez sobre cómo conseguir tiempo para todo.

No se lo pierdan.

Una de las claves del bienestar es poder tener tiempo para todo.

Mucha gente se queja de no tenerlo,

Mucha gente se queja de no tenerlo,

pero no es un exceso de actividades, sino más bien suele ser

una mala organización.

Vamos a ver ocho consejos para poder gestionar el tiempo

y llegar a todo.

El primero: lo que no está escrito, se olvida.

Nuestra atención es limitada,

así que todo lo que pongas por escrito

permite que el cerebro libere energía y atención

para poder recordar otras cosas o prestar atención

al momento presente.

El segundo consejo:

lleva una agenda en la que anotar todo.

Una agenda con un sistema de clasificación

por colores que solo con un golpe de vista

puedas saber qué tienes que hacer en cada momento.

Hay mucha gente que piensa que llevar una agenda

le hace perder el tiempo,

pero lo cierto es que cuando nos ordenamos

en ese momento, al final lo agilizamos.

El tres: lleva reloj.

¿Por qué?

Porque se nos ha olvidado llevarlo, ahora consultamos el tiempo

en el móvil y con ello, retrasamos muchas reuniones.

A veces llevamos el móvil en el bolso y nos cuesta sacarlo.

Tener un reloj a mano es muy fácil para poder gestionar

y llegar a tiempo para todo.

Cuatro: pon horarios de inicio y de finalización.

Tu cerebro lo necesita.

Cuando nosotros ponemos un horario y le decimos al cerebro

cuándo inicia y cuándo finaliza.

Si el cerebro lo desconoce, al final se dispersa.

Por eso, se meten más goles al final de un partido,

porque le cerebro sabe que le quedan diez minutos

para trabajar.

Si la reunión empieza a las 16:00 y termina a las 17:00,

el cerebro sabe que en ese tiempo tiene que estresarse

de forma positiva para poder resolver la situación.

El punto número cinco: delega.

Si no dejas que los demás aprendan, siempre lo tendrás que hacer tú

y si te ocupas de todo hasta de lo que no es importante

y de otras cosas que pueden hacer tus hijos o tu pareja,

al final no te queda tiempo ni energía

para resolver las cosas que solo puedes hacerlo tú.

El punto número seis: apaga el cerebro multitarea.

Sirve para los ordenadores, pero no para las personas.

La clave de la eficacia y de la eficiencia

es estar en el aquí y en el ahora,

tener la atención puesta en el presente.

Así resolvemos mucho más que si atendemos varias cosas

a la vez.

El siete: di "no".

Tenemos que poner límites a los demás.

Si tienes demasiado tiempo para los otros

y no lo tienes para ti, ¿cuándo vas a ocuparte de tus cosas?

Decir que no a veces cuesta.

Nos parece socialmente poco habilidoso,

pero lo cierto es que es todo lo contrario.

Cuando ponemos límites a la gente, recuperamos el tiempo para nosotros.

Y el punto número ocho: deja de postergar.

Cada vez que postergas, aumentas el estrés y la ansiedad

que tenemos por esa tarea.

Y el hecho de postergar hace que se retrasen muchas otras cosas

que también tenemos pendientes.

Y aquí te dejo un pequeño resumen para que sepas

que hay tiempo para todo.

Claro que sí.

¿Cómo no va a haber tiempo para todo?

Para todo y para todos.

Toca despedirse y lo hacemos deseando volver a verlos un año más,

un sábado más a eso de las 12:00 y ya lo saben nuestros seguidores.

Nos reencontramos aquí en "La 2" muy prontito.

Adiós.

(Música créditos)

  • Para todos La 2 - 16/12/17

Para todos La 2 - 16/12/17

16 dic 2017

Innovación. Empresas que reinventan el trabajo haciéndolo mucho más eficiente aplicando conceptos como trabajar sin jefes, buscar el bienestar colectivo e individual, o incluso decidir el propio salario. Frederic Laloux es el autor del libro "Reinventar las Organizaciones". A Laloux se le considera un gurú de la unión perfecta entre trabajo y felicidad. Hemos charlado con él.

Solidaridad. Navidad y solidaridad son dos conceptos que van de la mano. Cada año por estas fechas se nos ablanda el corazón con multitud de actos y programas benéficos, no en vano, somos uno de los países más solidarios. Entrevista a Natalia Anguera, de Acción Contra el Hambre.

Emprendedores sociales. Antonella Broglia nos cuenta qué hacen en el IES Miguel Catalán de Coslada y en el Colegio Verdemar de Santander para integrar escuela y sociedad y que los alumnos conozcan la realidad social que les rodea.

En qué mundo vivimos. Jorge de los Santos, crítico cultural, reflexiona sobre lo que se considera inútil en la sociedad. La utilidad de lo inútil.

Psicología. Consejos de la psicóloga Patricia Ramírez para saber gestionar el tiempo. Dice que con una buena organización hay tiempo para todo.

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  1. Jairo

    Muy interesante la entrevista. Lo de permitir elegir el salario parece es increíble que pueda funcionar. Creo que es momento de reconceptualizar los modelos de negocio actuales. Están cambiando cosas, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer. Muy interesante todo el programa. Seguid así!

    12 ene 2018