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Para todos los públicos Para todos La 2 - 16/02/19 - ver ahora
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Qué tal, cómo va la mañana.

A partir de este momento,

La 2 es para todos y aprovecharemos el tiempo al máximo.

Hablaremos de liberación animal,

un movimiento internacional en pro del bienestar

tanto de los animales de compañía

como de los que consumimos de manera industrial.

También descubriremos cómo emprender a través

de organizaciones sociales jóvenes de entre 15 y 24 años.

Lo contará Antonella Broglia.

Y para terminar, con Jorge de los Santos,

nos preguntaremos si de verdad el ser humano

necesita tanto reconocimiento como parece.

Y hablando del ser humano,

¿sabían que estamos desde que nacemos

preparados genéticamente para ser altruistas,

generosos, empáticos?

Ahora bien, hay que entrenar esas aptitudes

y practicarlas a menudo, ya desde la escuela.

Lo dice es una veterana pedagoga, Nora Rodríguez.

En su último libro, "Educar para la paz",

también insiste en que la tecnología

puede anular a niños y adolescentes

en una etapa que resulta clave para el cerebro.

Nuestra compañera Paloma Vidal ha estado con ella.

"Hoy vamos a hablar de pedagogía innovadora

con la educadora Nora Rodríguez.

En un templo del saber, en un museo.

En plena montaña de Montjuic, nos espera el MNAC,

Museo Nacional de Arte de Cataluña."

Me emociona porque piensas cuánto trabajo conjunto,

cuánta gente se tuvo que poner de acuerdo

para que esto fuera una gran obra.

Tenemos que hacer grandes obras poniéndonos de acuerdo.

"Ponernos de acuerdo para que la escuela

sirva para mejorar la sociedad."

Nuestro cerebro es el único órgano social realmente.

Y nuestro sistema nervioso. Y estamos preparados

para conectar unos a otros, para ser altruistas,

para ser compasivos, para ser empáticos, para ser generosos.

Y todo esto como que ha quedado fuera en las aulas,

y fuera de la educación.

Hemos puesto hincapié en la competitividad,

en vencer al otro,

y no hemos tenido en cuenta que lo que nos hace humanos

es lo que nos hace ser felices

es cuando promovemos felicidad en los demás.

Científicamente, los seres humanos

tenemos es un poco de justicia moral con seis meses de edad;

que somos altruistas con 18 meses.

¿Por qué no crear sistemas de ayuda en el aula?

No es que una vez trabajemos valores en el aula,

es crear un hábito con esas aptitudes

para las que venimos preparados.

Y esas aptitudes

para las que venimos preparados biológicamente

son los que nos hacen mejores seres humanos.

Piensa que cuanto mayor es la tecnología,

más hay que educar a la humanidad.

"Educarla desde la infancia

para no perder su potencia positiva."

-¿Te gusta Miró? -Me encanta Miró.

-Decían o dicen que pinta como un niño, ¿no?

A los niños les gusta mucho su pintura tan colorida.

-No es solo el color, es la perspectiva.

La mayoría de los niños tienen su propia perspectiva.

Ellos ven las cosas desde un lugar que los adultos, a veces,

no lo vemos.

Cuántas veces ha pasado que nunca hay que preguntarle

a un niño qué es eso que has dibujado,

porque se supone que lo entendemos, ¿no?

-Ya. Y, a veces, no entendemos nada. -No entendemos nada.

En verdad, no hay que cambiar grandes cosas,

hay que agregar micromovimientos para el cambio.

Micromovimientos donde los niños sientan que pueden sentirse mejor

y transformar las relaciones.

Porque ellos saben muy bien

cuando contestan mal a alguien qué pasa

y qué pasa cuando son agradecidos o cuando son generosos.

"Aunque afincada en España, esta argentina de nacimiento,

nunca ha perdido de vista a América.

Asesora a escuelas a través de su proyecto educativo

'Happy Schools Institute'."

Sabemos que el contexto modifica el cerebro.

Por lo tanto, en los contextos vulnerables,

esos niños necesitan, más que otros, sistemas de ayuda mutua.

Pero, fíjate lo que ocurre:

cuando un niño en situación de vulnerabilidad ayuda a otro,

se transforma en un niño resiliente;

sale de ese lugar de víctima

porque se da cuenta de que tiene algo para dar.

-Qué diferentes estos niños de los de ahora, ¿verdad?

-La diferencia está en que vivían más en contacto con la naturaleza

y aprendían, por lo tanto, más acerca de la diversidad.

-No tenían smartphones.

-No, la diversidad se enseña con la naturaleza.

La tecnología ha cambiado todo,

la tecnología ha dado vuelta a todo,

no sabemos muy bien a dónde va a llegar esto.

Por lo tanto, lo evolutivo que es que aún con la era tecnológica,

sepamos desarrollarnos como seres humanos

y trabajemos por una sociedad mejor.

Tenemos la obligación de construir una sociedad mejor.

Tenemos que tener a raya,

creer que la tecnología es nuestro salvavidas,

nuestro salvavidas es ese humano que tenemos en frente.

Y para ellos, también lo somos nosotros.

Podría contar miles de casos que he llevado de niños

que realmente hacen cosas por otros niños de su ciudad

o de su pueblo en situación de vulnerabilidad.

Quiero decir, dejemos de educar las nuevas generaciones pasivas

y con un iPhone en la mano.

"La paz no es solo ausencia de guerra.

Su definición es mucho más amplia: armonía entre las personas."

Educar para la paz es educar desde lo que somos,

desde aquello que nos hace realmente humanos.

Los seres humanos somos los que estamos más preparados

para colaborar unos con otros.

Todas las especies, realmente, tienen un sistema colaborativo.

Nosotros hemos visto, hasta ahora,

que cuando les mostramos a los niños el reino animal,

¿qué les mostramos?

Que uno persigue a otro y se lo come, lo devora.

Bien, pero realmente,

las especies que han llegado hasta aquí

es porque se han cuidado entre ellos.

Lo hacen los monos, los cangrejos, las hormigas

y mucho más lo hacemos los seres humanos.

Educar para la paz significa ser muy conscientes

de que hemos llegado hasta aquí

porque nos hemos cuidado unos a otros,

no porque nos hemos enfrentado.

"Nora Rodríguez ha publicado

una treintena de libros sobre pedagogía.

Y es ponente invitada

en 'Educación innovadora', de Naciones Unidas."

Nuestra invitada dirige

un movimiento internacional de liberación animal.

Se trata de la ONG AnimaNaturalis,

una organización dedicada a difundir y defender

los derechos de nuestros compañeros en este planeta porque,

asegura, todos los animales merecen una vida libre de crueldad.

Aïda Gascón, bienvenida al programa.

Muchas gracias.

Nada de lo animal te es ajeno, podríamos empezar diciendo así.

Podríamos empezar diciendo que yo misma soy un animal y,

por eso, tengo esa empatía que tenemos muchos

cuando ya somos niños, pero que con el tiempo,

parece ser que vamos perdiendo esa empatía,

esa sensibilidad por los animales porque la cultura

nos lleva a desprendernos

de ese sentimiento hacia los más débiles, en este caso.

Y es lo que nos lleva, a veces,

a comportamientos de maltrato animal o de desafección,

de que no nos importa lo que les pase a los animales.

Algunas personas sí que mantenemos esa empatía

y nos preocupan mucho los animales.

Se está avanzando en la concienciación.

Vosotros hace muchos años que trabajáis,

pero os preocupa el bienestar tanto de un animal de compañía

como del ternero en una granja industrial.

Es decir, se está ampliando el espectro.

Porque uno, cuando dice un animal,

mira enseguida al que tiene más cerca, ¿no?

Sí, antes, como animales sintientes,

solo se consideraban los perros o los gatos.

Ahora, cada vez más, la sociedad está más concienciada.

Podemos ver que, en España, que vamos a la cola de Europa,

cada vez hay más gente que decide

tener una alimentación libre de crueldad.

El 7,6% de los españoles deciden tener

una alimentación prácticamente vegetariana

y cada vez más gente está concienciada

de cómo estamos tratando a los animales en las granjas.

Pero aún hay mucho, mucho trabajo por hacer

porque 700 millones de animales

están sufriendo en estas granjas a nivel europeo.

Y el problema es un monstruo al que estamos haciendo frente.

¿De qué forma? Estáis ahora con una campaña,

una campaña que pone los ojos directamente en Europa, ¿no?

Sí. Estamos recogiendo un millón de firmas

a través de una iniciativa ciudadana europea.

Es un mecanismo que tenemos los ciudadanos en la Unión Europea

para instar al parlamento, a Bruselas,

para que tengan un debate.

Y lo que pedimos es prohibir las jaulas en las granjas

y toda persona que le preocupe la vida de los animales

o que considere que deberían vivir en mejores condiciones

y no hacinados de esta forma tan cruel,

en estas fábricas de producir carne, al fin y al cabo,

pueden firmar en nuestra página web animanaturalis.org.

Y, con ello, aportar su granito de arena

para ayudar a tantos miles de animales

que sufren hoy, cada día, en las granjas.

¿Qué ocurre cuando están estabulados

o cuando están enjaulados los animales?

Para empezar,

pongámonos en la piel de un cerdito que acaba de nacer, que,

por naturaleza, viviría unos 15 años,

pero lo llevan directamente a la sala de engorde.

Además lo destetan de la madre prácticamente desde que nacen.

Y, cuando están engordando,

solamente duran seis meses y ya son enviados al matadero.

En ese periodo, viven hacinados en espacios muy reducidos,

con enfermedades;

les cortan el rabo, los colmillos,

para que no puedan agredirse entre sí

debido al hacinamiento de estos animales tan extremo.

Y finalmente, son llevados al matadero

tras horas y horas en un camión que los lleva, a veces,

a muchas horas de distancia, incluso fuera del país.

Y son sacrificados también de una forma cruel.

Y son plenamente conscientes

de cómo están sacrificando a sus compañeros y,

finalmente, cómo los matan a ellos.

Tenemos en nuestro poder dejar de formar parte

de esta cadena de maltrato animal.

De animales enjaulados es precisamente

de lo que va el corto que ha ganado el Premio Panda que,

podríamos decir, es como el Oscar verde

o el Oscar que se llama para reconocer estas iniciativas

que están en pro de la conciencia.

Porque ¿crees que va a ir a más esta conciencia?

Porque uno te puede decir: "A ver,

los animales se han tratado así toda la vida

y nunca ha pasado nada, ¿qué ocurriendo?".

Que se tiene que mejorar, que se tiene que terminar con esto.

Y sin las firmas de muchas personas,

eso no es posible, ¿no? Exacto.

Por mucho lobby que podáis hacer vosotros.

Para poder hacer lobby desde las organizaciones,

desde AnimaNaturalis, y más organizaciones europeas,

necesitamos un millón de firmas.

En seis meses, de momento, llevamos 300.000 recogidas,

pero nos quedan seis meses para terminar el millón

de toda la gente que viva en la comunidad europea.

Y con esas firmas, podremos presionar a los políticos

para que debatan esta prohibición de las jaulas.

No podemos hacernos todos vegetarianos de un día para otro.

Mucha gente toma esta decisión más compasiva

en su alimentación,

pero sí que no podemos seguir permitiendo

que se produzcan animales en estas condiciones.

Las macrogranjas cada vez están más cuestionadas

a nivel medioambiental y de maltrato animal.

Estamos viendo imágenes de un cerdito.

Ahora, este año, precisamente, es el año del cerdo chino.

Pero también hay otros animales

en los que vosotros tenéis puesta vuestra atención,

ya sea las peleas de perros, los animales en los circos,

las fiestas tradicionales

en las que se inflige maltrato a los animales.

Son muchos frentes, ¿no? La verdad es que sí.

Son muchos frentes abiertos,

pero estamos avanzando mucho en los circos con animales.

En 2015, se prohibieron los circos con animales en Cataluña.

Son logros en este caso. Sí, son logros

y que es lo que nos da un poco de oxígeno a esta causa

que es tan dura.

En los últimos dos años, seis comunidades autónomas más

han decidido prohibir los circos con animales.

Recientemente, Aragón se sumó a la Comunidad Valenciana,

a las Islas Baleares, a la Región de Murcia, a La Rioja.

Y cada vez, este año 2019, tendremos más éxitos en ese sentido.

Los circos con animales es algo que ya...

La gente empieza a entender que no es necesario

que pase un tigre por un aro de fuego,

sino que con trapecistas y payasos,

se puede hacer un espectáculo muy divertido para los niños

y muy digno también.

Y mucho más artístico, en el que no hay maltrato animal.

A lo que nos referíamos antes, de las peleas de perros;

Vosotros también tenéis una campaña,

estáis ahí intentando dilucidar qué es lo que ocurre.

Que se crían para estas peleas, ¿eso sigue ocurriendo?

Sigue ocurriendo en España, pero de una forma clandestina

porque están prohibidas por ley.

También las peleas de gallos están prohibidas por ley.

Pero lo que aún conservamos en España es algo tan vergonzante

como las peleas de toros, en realidad son una tortura

en la que se mata a un animal por divertirse durante 20 minutos.

El símbolo de la fiesta nacional, que es una corrida de toros,

pero que, afortunadamente, cada año hay menos corridas de toros.

En la última década, se han reducido en un 57%,

con lo cual estamos avanzando.

Y lo de que son seres sintientes,

conseguir que se reconozca que los animales son sintientes,

eso también es un logro.

Porque ahí, para demostrarlo, se necesitan muchos estudios,

se necesita comprobar y determinar qué siente,

cosa que es algo subjetivo o que, nosotros,

como animales racionales, podemos cuestionarnos, ¿no?

Ahora dicen que los peces también son seres sintientes, ¿no, Aïda?

Realmente no es subjetivo, sino que la comunidad científica

ya se ha puesto de acuerdo desde hace años

en que los animales son seres que sienten.

Y no solamente los mamíferos, también los reptiles o los peces.

Lo que cuesta es que la gente lo asuma

y que esto no quede en la opinión de alguien,

sino que los animales sienten y no lo digo yo,

sino que lo dice la comunidad científica.

Recientemente, hay estudios que dicen que, además,

no solamente sienten, sino que tienen autoconciencia.

Algo que es lo que tradicionalmente nos representaba

como seres humanos,

parece ser que los animales como los delfines o los chimpancés

o los elefantes también, tienen autoconciencia.

Es decir, si los pones un espejo, se reconocen a sí mismos.

Cosa que muchos otros animales no. Y ahora, recientemente,

incluso con peces se están haciendo estos estudios

y también los peces tienen autoconciencia.

Aïda, nos quedamos con esta campaña que tenéis de cara a Europa.

A ver si conseguís estas firmas.

Muchas gracias por estar una vez más en "Para todos La 2".

Gracias a vosotros.

La actualidad social nos lleva hablar de innovación solidaria

con una voz autorizada en la materia,

que es Antonella Broglia.

-Antonella, en esta sección de emprendedores sociales,

hablamos siempre de financiación, de la ayuda que necesitan

los emprendedores sociales para iniciar esta iniciativa.

Hoy nos quieres hablar de emprendedores sociales jóvenes

que reciben ayuda de otros jóvenes, ¿no? Explícanos.

-Es una idea realmente muy interesante

y rompedora porque el sistema,

el funcionamiento tradicional de la filantropía

a través de fundaciones es que una fundación,

donde hay un Consejo de personas adultas y muy expertas,

decide qué dinero dar,

a qué organizaciones sociales que se lo van a pedir.

Y esa es la norma. Pero, en este caso,

creado por un emprendedor social irlandés

que se llama Vernon Ringland,

son niños y jóvenes de 15 a 24 años

que deciden a qué, a quién, a qué organizaciones, ONGs,

organizaciones de tipo social

dar el dinero que ellos mismos gestionan.

-Entre 15 y 24,

hablamos de jóvenes muy jóvenes y ya adultos o preadultos.

-Es una organización que se llama YouthBank.

¿Y qué hacen los jóvenes en equipo?

Primero, van a recoger dinero

de diferentes organizaciones para crear un fondo;

luego,

contactan con organizaciones de jóvenes como ellos

que, en su comunidad, actúan para mejorar el entorno.

Pobreza, cuestiones de género, salud mental, por ejemplo.

O sostenibilidad.

Los jóvenes, en equipo, deciden a quién otorgar ese dinero,

a qué organizaciones sociales de jóvenes otorgar ese dinero.

Y luego, lo dan.

Es decir, no es una simulación, no es un juego,

no es un pequeño voluntariado, es de verdad.

Con dinero de verdad.

El niño y el joven tienen la libertad, en equipo,

de dar dinero a organizaciones.

Entonces, el efecto en ellos y en al comunidad también

es transformador.

Porque una cosa es hacer un voluntariado en un lugar,

que está muy bien;

y otra cosa es el riesgo de decidir a quién doy el dinero,

el pensar cuáles son las consecuencias

si lo doy esta organización o a esta otra;

si el cambio va a ser más superficial o más sistémico.

Y luego, es dinero de verdad te juegas dinero de verdad.

¿Y si te equivocas?

¿Y si te equivocas en seleccionar?

Por tanto, esta libertad, este riesgo y, sobre todo,

esta responsabilidad que el chico y chica

va a tener es completamente transformador.

-Porque este joven da dinero, pero, a su vez, alguien,

una empresa le ha dado dinero a él. -Claro, ellos han ido a buscar.

-¿Debe pasar cuentas con esa empresa que le dio dinero?

-Bueno, eso dependerá de cómo cada organización montada.

Porque son diferentes sedes en diferentes países

y cada una está organizada de una manera diferente.

Pero, en general, no sucede así.

Es decir, la fundación recoge, en un caso clásico, dinero.

Tendrá que dar cuentas a su patronato,

no a las empresas que le han dado el dinero.

-Es como un intermediario entre la empresa que dona

y el que recibe.

Ellos acaban decidiendo a quién donar ese dinero.

-Claro, la decisión es de esos niños.

Por tanto, se crean estas sedes,

estas sucursales de YouthBank,

creadas por jóvenes.

El año pasado había 2500 jóvenes

creando su propia sucursal de la YouthBank.

164 sucursales en total.

Y han donado 245.000 euros

apoyando a 450 jóvenes

y 1200 iniciativas en 25 países.

Albania, Armenia, Azerbaiyán,

Irlanda, Kurdistán, Polonia,

Rumanía, Serbia, Turquía,

Inglaterra, Egipto, Mozambique y Estados Unidos.

Y, ahora, lo que está haciendo Vernon es hablar con fundaciones,

digamos, de tipo tradicional, controladas por adultos,

para que asuman ese tipo de modelo como una alternativa

y una posibilidad para comprobar que, a lo mejor,

un grupo de chicos toma decisiones buenas.

-Lo que es significativo también

es la libertad que pueden tener para decidir y para equivocarse.

Que también es importante.

-Muy importante, es que es la clave.

En España no me consta que exista este modelo y, ojalá,

alguna organización filantrópica, alguna fundación española quiera,

al menos, probar con una sucursal YouthBank

para ver qué tal.

Y descubre que estos jóvenes toman decisiones muy buenas

y ese dinero se entrega muy bien.

-Jóvenes de 15 a 24 años, importante destacar esta edad.

Gracias, Antonella, por presentarnos esta iniciativa.

-Gracias a vosotros.

Sí que es importante tener a alguien que confíe en nosotros,

nos eche una mano, que esté ahí para reconocernos.

Aunque en el rincón de reflexión con Jorge de los Santos,

nos cuestionamos hasta qué punto somos interdependientes o no.

¿Qué supone para nosotros que nos reconozcan los demás?

Jorge, adelante.

Buenos días.

Respuestas a estas preguntas que lanzamos al aire.

Más que nada,

lo que queremos plantear ese principio de interdependencia.

Aunque parece que, hoy en día,

en esa cultura del yo en la que estamos inmersos,

empujados por cierta ideología que venimos desarrollando

desde hace muchísimo tiempo

y analizando un poco; en esa cultura del yo que fabrica,

y digo lo de "fabrica" con maldad, que fabrica sujetos

con dificultades de interrelación entre los otros

o con relaciones entre los demás meramente funcionales

de economía afectiva,

de economía sexual, de economía mercantil.

Pues revalorizar y poner un poco ese principio...

Un principio muy bienintencionado,

como era, por ejemplo,

el de las políticas liberales en su momento inicial,

en el momento inicial

que se hermanaban con el anarquismo incluso

y con el socialismo utópico y tal.

Planteamientos muy honestos como el de la socialdemocracia sueca,

por ejemplo, que lleva a decir:

"Oye, hay que ser independientes a toda costa y no depender;

hay que conseguir grados de autonomía muy marcados

y tal y cual".

Hasta, digamos, esta cultura del yo que es el último desbordante,

que lleva al paroxismo, el ensimismamiento en uno mismo.

Es la cultura del yo, pero es el yo respecto a los otros.

El ser humano es gregario por definición.

Funcionamos en sociedad. Somos interdependientes.

Así es, absolutamente.

Además es lo que venimos hoy a reivindicar.

Hoy venimos a decir que el error está en esa cultura del yo,

en esa centralidad del yo

que nos hace creer que tenemos una autonomía

y tenemos una independencia.

Y debemos potenciar como proyecto de vida

el desapegarnos de los demás.

Nosotros somos, como tú muy bien decías,

interdependientes de condición, de raíz, en lo sustancial.

De hecho, Marta,

nuestra humanidad deriva, y eso Sloterdijk, por ejemplo,

y otros autores antes que él lo señalaban,

deriva de nuestro fracaso en cuanto a animales.

Nosotros somos animales estruendosamente fracasados,

necesitamos una dependencia desde el momento en que nacemos.

Eso es, por ejemplo, lo que le lleva a Jacques Lacan,

al psicoanalista, a elaborar su tesis

sobre el estadio del espejo.

Es decir, nacemos tan prematuros, tan torpes, tan pobres.

Aquello que recuerdo ahora así, como de repente,

ese monólogo sobrecogedor de Ricardo III, de Shakespeare,

cuando hace una declaración de principios y dice,

yo tengo un inglés de una rana, de un teniente, pero, en fin, dice:

"Deformed, unfinished,

send beforme my time into this breathed world".

O sea: "Deforme, inacabado,

enviado antes de tiempo en este mundo que alienta".

O sea, así se declara él, que, además es contrahecho, jorobado,

en fin, está hecho un cristo.

Pero eso es lo que somos todos nosotros.

Pues bien, Lacan, a partir de ese principio,

de nuestra incompletitud,

de nuestra imposibilidad, digamos, de coordinarnos,

elabora una teoría de cómo se confecciona

imaginariamente el yo a través de eso que él llama

el estado en el espejo.

Que tampoco es el primero en enunciar esta tesis,

pero que la profundiza.

Es decir, nosotros conseguimos una identidad imaginaria,

lo que venimos a llamar yo, en base a la mirada del otro.

O sea, ese otro es la coordinación con nosotros,

es la codependencia con el otro,

el que le permite al niño conformar algo que le permite coordinar

lo que está completamente descoordinado.

Sus ideas, sus pulsiones, que no se sintetizan, su cuerpo,

todo aquello.

Pero cuando hablamos de adultos,

cuando hablamos de la sociedad actual,

ese espejo ahora es el teléfono móvil, ¿no?

Ahora no nos podemos desprender de ese espejo tan tentador,

que tienes el mundo en tus manos.

O sea, hablando del tiempo actual.

¿Qué está pasando con ese yo respecto a esta sociedad?

Sí, yo ahí insistiría en la necesidad;

esa necesidad de reconocimiento

que se produce en nuestra más temprana edad.

Nada más ponemos los pies en este mundo que alienta,

necesitamos el reconocimiento.

Sin el reconocimiento,

no podemos construirnos en cuanto a sujetos

que además devienen en humanos.

Es un ejemplo que hemos usado aquí alguna vez

para hacer gráfica esta interdependencia

que es el de la letra Y.

La letra Y es individual, es única, es exclusiva,

no es como la A y la B.

Pero si la letra Y no se asocia, no se deja contaminar,

no muestra sus aperturas al resto de letras,

carece de sentido.

O sea, hasta la Y copulativa tiene que copular.

Tiene que vincularse, estar en relación, tener que ver.

O sea como no tenga que ver, como no se relacione con los demás,

no ve nada.

Ese es nuestro principio.

Nosotros necesitamos el reconocimiento

y el reconocimiento implica siempre la existencia del otro,

pero la existencia de un otro que te ve,

pero que te ve y además tiene conciencia de que te ve.

Ahí podríamos desarrollarnos un buen rato.

Yo te voy a preguntar que somos como falsos autónomos,

como utilizando esta figura de autónomos

y falsos autónomos del mundo real, de la economía.

Es evidente que tenemos que conseguir ciertas dosis,

esos principios que decíamos de la socialdemocracia,

incluso del liberalismo de los primeros momentos y tal;

ciertos principios de autonomía.

Tú no puedes depender de alguien en lo económico

o en lo afectivo exclusivamente y ser una especie de...

Ahí Hegel también,

en su "Dialéctica del siervo y del señor", desarrolla este tema.

Pero esos niveles de autonomía no se pueden llevar al paroxismo

al que se han llevado ahora.

Que si no te reconocen con algún premio o mención...

No, simplemente viéndote, Marta.

No eres nadie.

Si no te reconocen no eres nadie. Si no existes,

ahí está el principio de intersubjetividad

de la escuela de Fráncfort,

que plantea cuestiones tan evidentes

como qué es la justicia si no existe ese premio al reconocimiento;

o sea, qué es la igualdad,

qué es incluso la libertad del individuo

si no hay ese pleno reconocimiento.

Sin ese pleno reconocimiento de partida, es imposible.

¿Qué coño, te pregunto yo a ti, sería una democracia si no hubiera,

si no es exclusivamente esa reciprocidad

en el reconocimiento

y la imperativa aceptación de la interdependencia?

Eso es radicalmente una democracia.

Lo que tú hagas en tu libertad individual

y en tu autonomía va a repercutir en mí y viceversa.

Lo que tú votes en las próximas elecciones

va a repercutir en mí.

Lo que pasa, Marta, que ahora sucede esa paradoja que venimos anunciando.

Que mientras más nos mostramos,

más necesidad de reconocimiento parece que tengamos,

más nos encapsulamos, o sea,

más nos afiliamos a esa centralidad del yo,

más nos fijamos en nosotros mismos.

Esa es la paradoja que se produce

y que se explica bien en el sentido

de que el reconocimiento sirve para eso que dice Hegel,

para aceptarse, para conformarse a sí mismo y llegar a ser humano,

pero también sirve para la impropiedad de uno mismo,

para entrar, digamos,

y rellenar el propio vacío en términos de Nietzsche.

Jorge, gracias como siempre por tus reflexiones.

Gracias a ti por reconocerme.

Y a ustedes, hay que reconocer también que, aunque no les veamos,

les necesitamos y les queremos al otro lado de la pantalla,

como cada sábado.

Hasta dentro de siete días. Saludos para todos.

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Para todos La 2 - 16/02/19

16 feb 2019

Educación. Los seres humanos estamos preparados genéticamente desde que nacemos para ser altruistas, generosos y empáticos. Ahora bien, hay que entrenar esas aptitudes, insistir para practicarlas ya desde la escuela. Lo dice la pedagoga Nora Rodríguez. En su último libro Educar Para la Paz también insiste en que la tecnología puede anular a niños y adolescentes en una etapa clave para el cerebro. Reportaje.

Animalismo. Entrevista a Aïda Gascón, de la Ong Anima Naturalis, un movimiento internacional de liberación animal que pretende difundir y defender los derechos de nuestros compañeros en este planeta. Su última campaña va directamente dirigida a la Unión Europea y tiene que ver con las jaulas en las granjas.

Emprendedores sociales. Antonella Broglia nos presenta a jóvenes filántropos que ayuda a otros jóvenes a ser emprendedores sociales. Es una iniciativa de Vernon Ringland, de Irlanda del Norte.

En qué mundo vivimos. Analizamos con Jorge de los Santos la necesidad de reconocimientos constantes que tiene el ser humano. Ya sea en forma de premios profesionales o de halagos de otras personas. ¿Podríamos vivir igual sin reconocimientos?

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  1. Cecilia

    Me pareció una emisión muy interesante, efectivamente se ha comprobado científicamente que sería muy interesante utilizar las herramientas que tenemos en psicología infantil para trabajar en atención temprana a cualquier menor con el objetivo de potenciar el pensamiento crítico, los valores, la capacidad de aprendizaje, las relaciones personales, mejorar el autoestima, lidiar con la frustración, etc.

    28 feb 2019