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Para todos los públicos Para todos La 2 - 08/06/19 - ver ahora
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(Música)

¿Qué tal?,

bienvenidos al magacín más social de La 2.

Hoy veremos cómo trabajan la paz y el perdón en Ruanda

después del genocidio de 1994.

En Irán hablaremos de la falta de derechos

de mujeres y niñas y el precio que ha pagado

la activista Nasrin Sotoudeh por denunciarlo.

También conoceremos una iniciativa ciudadana solidaria

para luchar contra la anorexia

y antes de despedirnos aprenderemos a estar con nosotros mismos,

en compañía de los prácticos consejos de Patricia Ramírez.

Ahora empezamos.

Han pasado 25 años del genocidio de Ruanda

y en ese país africano se multiplican las iniciativas

a favor de la reconciliación entre hutus y tutsis.

Algunas se recogen en un libro, "Ruanda se reconcilia",

en el que dos psicólogas de la Universidad Pontífice de Comillas

han estudiado sobre el terreno los procesos emocionales

de perdón y arrepentimiento que se experimentan tras el horror.

"Hace 25 años el país de las mil colinas

y el millón de sonrisas se inundó de sangre.

La desgracia llevaba décadas gestándose

y en la madrugada del 6 de abril de 1994

todo voló por los aires,

empezó el genocidio de Ruanda.

María Prieto y Angela Ordóñez son psicólogas,

profesoras de la Universidad Pontificia de Comillas

y estudian procesos de perdón y reconciliación.

En febrero del año pasado viajaron a Ruanda."

La idea era conocer testimonios de agresores,

de asesinos del genocidio,

de víctimas del genocidio,

y conocer qué tipo de iniciativas religiosas y no religiosas

ha habido,

cómo se han puesto en marcha

y exactamente de qué se componen esos procesos

como para que alguien que ha matado a alguien

sea perdonado por el familiar.

Angela preparó este mapa, que es una maravilla, es una monada,

para situar un poco de dónde hablamos,

en qué sitios estuvimos.

Pues Kigali, la capital, aquí dormíamos, aquí entrevistábamos.

Esto, fuimos así de visita,

un poco de turismo y sacamos unas cuantas fotos.

Y aquí es donde se empezaron las iniciativas de reconciliación.

En esta parroquia empezó el padre Ubald

y luego se extendió ya a todo el país.

"De esta experiencia ha surgido en el libro 'Ruanda se reconcilia,

historias de paz y perdón'".

Se está reconciliando,

pero 25 años son muy pocos para recuperarse

de algo como lo que pasó.

Fueron casi un millón de víctimas

en un país donde había 8 millones de habitantes,

es decir, fue tremendo.

Entonces, 25 años

para los procesos profundos de reconciliación son muy pocos.

Están bien encaminados. En el ámbito rural,

que es donde vive la gente,

donde conviven unos con otros en el día a día,

están haciendo unas iniciativas muy interesantes.

"En Ruanda cada año se rememora el genocidio contra los tutsis.

En un clima de terror e instigados por la sanguinaria milicia hutu

del partido gubernamental, 800.000 personas fueron asesinadas

por sus paisanos en los 100 días que duró la matanza,

pero antes y después hubo muchas muertes

causadas por ambas partes.

¿Cómo es posible perdonar?"

Una de las frases que escuchamos varias veces

durante aquellos días fue: "lo hacemos por nuestros hijos".

Y yo creo que hay una parte también ahí

de que los padres no quieren transmitir

el odio a la siguiente generación.

Hay familias que sienten

que quizá ellos no van a ser capaces de perdonar,

pero quieren cortar el nivel de violencia, el nivel de odio,

el nivel de agresividad y que no se le pase a sus hijos.

Y luego también hay una parte de las víctimas

que creo que es difícil comprender

cuando no nos hemos visto en una situación de tal magnitud,

pero que es verdad que cuando alguien siente

que lleva muchos años sumido en la rabia, la venganza,

en el odio, hay algo de la vida que se va perdiendo,

hay algo como que se les escapa y que sienten que llega un momento

en el que no pueden continuar con la vida.

Sí, simplemente el deseo de soltar,

eso que los tiene tan atenazados

y que les impide disfrutar muchas veces de la vida,

mirar hacia adelante con esperanza, soñar con un futuro positivo,

es algo también que no es otra cosa que catalizador del perdón,

necesitan soltar.

-Y en Ruanda tienen además

una dimensión comunitaria muy fuerte.

Ellos tienen un dicho local que es: "vivir es vivir con".

Entonces,

el darse cuenta de que mantener el odio

y el rencor y la no relación perjudica al grupo,

perjudica la comunidad y no hace bien,

a ellos les motiva muchísimo.

-Este es el hotel Ruanda, el de la película,

el hotel de las 1000 colinas.

Ahí estuvimos una noche. -La vi esa película, sí.

-Es muy buena.

-Luego, el país es espectacular de bonito, es verde, verde,

este verde brillante...

"Experiencias de reconciliación

en este país de la eterna primavera,

que afrontan retos difíciles."

Fidel, que es este sacerdote que nos invitó a conocer

las iniciativas del país,

es psicólogo también,

y nos contaba que uno de los retos más grandes

que tienen es lograr que los agresores se perdonen a sí mismos.

Los agresores no es solo que sientan que lo que hicieron es algo malo

o extremadamente malo,

sino que sienten que hay algo malo en ellos

y eso es muy difícil de modificar,

incluso cuando el otro te ha perdonado

y la comunidad te ha perdonado y la vida parece que continúa,

hay algo que cuesta reparar en el interior de los agresores

cuando sienten que hay algo de indigno en sí mismos,

no solo en lo que hicieron.

-No es nada fácil, porque afecta a tu identidad,

quién soy yo y cómo soy yo.

Entonces, el darse cuenta de que has cometido algo tan grave,

altera tu propia identidad.

Pero lo que nosotras hemos visto

es que lo han hecho muy valientemente,

porque uno puede decir:

"bueno, sí lo hice, pero es que estaba obligado".

Es verdad que a muchos les obligaron,

es decir "o matas o te mato", era una situación tremenda.

Y te metes en una vorágine que al final,

no eres ni muy consciente de lo que estás haciendo.

O sea que muchos están espantados

con lo que pasó y con lo que ellos mismos hicieron.

Pero no ponen excusas ni justificaciones.

Los agresores que entrevistamos asumen completamente la culpa,

la vergüenza, el error

y desde ahí empiezan un camino muy largo

de reparación de la propia imagen, de la propia identidad.

Esto no es una cosa de tribus ni de gente que está lejos,

esto no es distante ni distinto a nosotros, esto nos puede pasar,

y de hecho,

nos hemos vuelto más sensibilizadas a los elementos que gestan

un conflicto violento,

que empiezan las narrativas victimistas

de "yo he sufrido más que tú,

además ha sido más injusto,

porque yo soy bueno y tú eres...".

Se empieza a deshumanizar al otro,

a verle como un cúmulo de cosas negativas,

empieza la polarización, que ya no hay término medio,

o estás conmigo o estás contra mí,

cada vez más posicionados y más distantes.

Luego empiezan unos mecanismos psicológicos

para justificar la violencia

y yo eso lo veo aquí, lo veo en Europa,

en Estados Unidos y lo veo en países

que están gestionando conflictos no siempre de forma adecuada.

"No estamos vacunados contra el odio,

algo a tener muy presente

en este 25 aniversario del genocidio de Ruanda."

Y de África nos vamos a oriente medio.

En Irán a las mujeres y a las niñas no se les permite

salir de sus hogares sin antes cubrirse la cabeza

con un pañuelo

y brazos y piernas con ropa holgada.

Protestar por ello le salió caro a la abogada

y activista de derechos humanos Nasrin Sotoudeh.

Fue detenida y acusada de atentar contra la seguridad nacional

e incitar a la prostitución.

El resultado, imputada con 38 años de cárcel y 148 latigazos.

Amnistía Internacional ha abierto una campaña para impedir esta pena,

la más dura que se recuerda.

Tenemos con nosotros a Dani Vilaró,

que es portavoz de esta organización.

¿Qué tal?, bienvenido. Hola, gracias.

Exactamente, ¿qué pasó con Nasrin?

¿En qué circunstancias se la detuvo?

Bueno, Nasrin es una activista y una abogada muy conocida en Irán.

Ella se destaca por el trabajo de representación legal

que hace con estas mujeres

que están desafiando estas leyes discriminatorias

del velo obligatorio

y justamente por ese trabajo fue imputada

de cargos prácticamente muy absurdos

como desafiar a la autoridad,

insultar al líder supremo de Irán...

Y ha recibido una de las peores condenas

que nosotros recordamos en nuestro trabajo por derechos humanos

que se ha aplicado a una activista.

Es un castigo básicamente ejemplar,

que buscar escarmentar a las personas

que están trabajando por los derechos humanos en Irán.

Nasrin recibió el premio Sakharov

de la libertad de conciencia de la Unión Europea en 2012.

Eso también es un desafío internacional, ¿no?

Sí, lo que pasa con Irán básicamente

es que tienen pavor a cualquier tipo de activismo

que pueda desbordar su sociedad.

Ellos son muy celosos de sus leyes, de sus normas

y cualquier movimiento social de protesta pacífica,

de activismo, que intente desafiar o cambiar esas leyes,

pues es reprimido duramente.

Hemos visto imágenes muy duras por Internet de gente

y de agentes del orden atacando a mujeres

que intentaban desafiar ese orden y básicamente

lo que buscan es reprimir la disidencia política

e intentar paralizar cualquier cambio

y cualquier protesta social.

Tenéis una campaña "stoplatigazos.org",

que estamos viendo imágenes de esa campaña.

¿Cómo va, tanto a nivel internacional como dentro de Irán?,

porque...

Sí, el objetivo de esta campaña de Amnistía Internacional

es conseguir el máximo de apoyos,

de firmas, para presionar a las autoridades iraníes para que,

en primer lugar,

deroguen esas leyes discriminatorias contra las mujeres,

es decir,

todas las leyes que obligan a las mujeres a vestir el velo

que desaparezcan de sus leyes.

Y después también que acabe la criminalización

y la penalización de estas mujeres,

que están yendo a la cárcel por ese activismo pacífico.

Que no es la primera vez que Nasrin está en la cárcel

y hay otras activistas también. Hay otros activistas,

ella también fue condenada 2016 a cinco años de prisión, es decir,

va acumulando condenas,

y hay otras activistas también condenadas.

Tenemos casos conocidos de gente simplemente condenada...

Por ejemplo vimos el caso de una chica, Jasmin,

que fue condenada por repartir claveles, rosas,

a la gente que estaba en el metro de Teherán,

a las mujeres,

justamente para debatir con ellas sobre el velo obligatorio.

Sí, la campaña va bien.

En España hemos conseguido casi más de 250.000 firmas.

El objetivo es conseguir 1000 firmas en todo el mundo

y así presionar,

tener un elemento más de presión para las autoridades iraníes,

para que echen para atrás esta legislación

y también para los países europeos, para la comunidad internacional,

para que en su diálogo habitual con Irán

estén presentes esta agenda de derechos humanos

y los temas de derechos humanos.

Estamos viendo también imágenes de mujeres

que llevan un hiyab de color blanco.

Eso también es otra forma de protestar, quizá más moderada,

o de llamar la atención en Irán, porque insistimos,

incluso existe una policía moral.

Sí, hay agentes del orden, que se llaman así, policía moral,

que van patrullando por las calles

y que van señalando a las mujeres, a las niñas mayores de nueve años,

es decir, cualquier mujer, niña mayor de nueve años en Irán

ya tiene que seguir esta ley del velo obligatorio.

Y van patrullando por la ciudad

intentando identificar a estas personas,

multándolas en su caso y si se resisten,

denunciándolas y que pueden llegar a ir a la cárcel.

¿A dónde puede llevar esta criminalización del género

o el hecho de querer protestar por sacarse

o por quitarse el pañuelo en un país como Irán, insisto,

en pleno oriente medio?

Nosotros creemos que las personas, las activistas

que están llevando a cabo este tipo de protestas pacíficas

son personas muy valientes,

porque están asumiendo un riesgo personal muy alto,

incluso que se paga con la cárcel.

Pero nosotros creemos también que es un movimiento imparable,

es decir, cada vez hay más gente, y más personas, hay más chicas,

mujeres, que están asumiendo ese riesgo,

porque ven que son leyes injustas, que son leyes discriminatorias,

es un trato degradante para su persona

y quiere cambiar esas leyes.

Son muchos años ya con este tipo de legislación

y las generaciones más jóvenes ya no soportan

este tipo de prohibiciones.

Ahí está un poco el choque con la tradición,

con las leyes del Estado iraní

y con esta generación de jóvenes activistas valientes

que están intentando romper con estas normas.

O sea que sí que sirven las redes sociales, hacer difusión,

las chicas, las mujeres que se graban,

pueden conseguir difundir ese mensaje.

Sí, nosotros creemos que sí, porque están saliendo afuera.

Estas imágenes nos están llegando a nosotros también

a través de las redes sociales.

Estamos viendo que hay un activismo potente, valiente,

fuerte en Irán y es un movimiento pacífico,

especialmente pacífico y que busca cambiar unas leyes injustas.

Yo creo que es bastante imbatible la imagen de estas mujeres

movilizándose por sus derechos

y poco puede hacer el régimen iraní,

aparte de reprimir como está haciendo.

¿Qué pasará con Nasrin?

Pues Nasrin,

lo que vamos a intentar nosotros sobre todo,

es que no se le aplique el castigo físico,

que son esos 148 latigazos,

que nos parece una barbaridad de castigo.

Pero bueno, de momento está condenada e irá a la cárcel.

Dani Vilaró, gracias por estar hoy aquí.

"Stoplatigazos.org",

recordamos el lema de esa campaña y que haya suerte y justicia.

Gracias a vosotros.

Pedir ayuda,

eso es lo que hace falta también para luchar contra los trastornos

que afectan a miles de mujeres y niñas,

la anorexia y la bulimia, también niños y chicos, claro.

Antonella Broglia nos cuenta

cómo le hace frente una iniciativa ciudadana solidaria.

(Música)

Vamos a conocer un proyecto para luchar

contra el trastorno de la conducta alimentaria,

concretamente en Italia, ¿no, Antonella?

-Sí, por parte de una emprendedora social

que se llama Simona Sinesi.

El programa se llama "Never give up"

y tiene varios elementos de diferenciación,

porque en Italia el problema es muy gordo.

Hay 3 millones de personas, de adolescentes realmente,

que sufren de anorexia y bulimia y solo el 10% pide ayuda.

Ahí está la clave.

Es decir,

el estigma relacionado con esto y con el hecho

de que tus padres se den cuenta de que eres así

y encima vas a un terapeuta para curarte es insoportable.

Nadie pide ayuda.

Y las enfermedades derivadas de anorexia y bulimia

son la primera causa de muerte

entre chicas y chicos entre 12 y 25 años.

El impacto de esto en Italia es muy grave.

Lo que ella hace es un approach integral por uno de los elementos

de diferenciación hace muchas cosas.

Uno de los elementos de diferenciación

es ir a buscar a este público

ahí donde está, en conciertos y festivales.

En los conciertos y festivales, proyectar materiales, luces,

sonidos e imágenes muy impactantes,

muy en el estilo de la comunicación visual de hoy en día

para que los chicos y chicas entren en contacto

con el hecho de que este problema existe y hay que declararlo.

Luego, para los que demuestran interés,

tiene una especie de furgoneta,

un espacio más privado donde la conversación continúa.

Le pregunta a estas chicas si conocen a alguna amiga

que tenga el problema.

Luego hay terapeutas que intervienen ahí mismo, es decir,

ahí mismo, en el concierto, ahí mismo, en el festival,

para ofrecer esos primeros consejos

que llegan a la persona a darse cuenta que necesita

luego un tratamiento.

Pero hay muchas más cosas.

Por ejemplo, un servicio por e-mail.

Hay servicios por e-mail

donde tú explicas que tienes este problema

y pides ayuda y la respuesta siempre viene

como máximo en 24 horas

y luego, siempre es con un terapeuta de la organización,

que organiza una visita en persona.

Luego tienen un lab,

que es un programa de educación alimentaria,

porque eso es una parte muy importante.

Aquí hay varias gestiones, está el comer,

el concepto del peso y también la autoimagen,

que tiene que ver con este esfuerzo que tú haces

para que tu cuerpo sea no el que es, sino el que los medios...

-Claro, lo importante es ir a buscar la raíz.

-Claro, absolutamente.

Es decir, por eso la cuestión de la autoimagen es muy importante,

lo principal que hablas con el terapeuta,

porque querer ser más alto, más bajo,

más delgado o diferente es algo que tiene que ver con tus inquietudes

y tus problemas más profundos.

Entonces, estas cuestiones

del trastorno alimentario o alimenticio

te ponen también de frente

a tus propias debilidades como persona

y tus propias ansiedades.

Hay muchas cosas metidas y ella quiere ir a la causa de esto.

-Por eso la anorexia y la bulimia

se tratan también a través de la psiquiatría.

-Por supuesto.

-No solo de la nutrición, sino con la psiquiatría directamente.

-Sí, aquí no es el caso, pero estamos hablando de terapeutas

especialmente enfocados a este tipo de trastornos.

Entonces,

un programa de educación alimentaria en primaria

con niños y maestros.

Luego los TED Clubs,

que son organizaciones bajo la conferencia TED

en las que chicos muy jóvenes

aprenden a dar una charla en sus escuelas

y aquí las dan sobre temas relacionados con comer, peso,

cuerpo y autoimagen.

Luego especialistas que van por el país

dando charlas para educar sobre estas cuestiones

y luego sedes especiales, las escuelas de baile.

Sabes que estos son espacios

donde ser extremadamente delgado es importante

y se fomenta de hecho,

por tanto la anorexia está muy próxima a estos entornos,

entonces ellas tienen

intervenciones especiales en estos espacios.

Luego,

reuniones individuales con terapeutas

en diferentes ciudades italianas,

Roma, Milán, Perugia y Bari, es decir, norte, centro y sur.

Luego, han hecho un centro especial de día experimental en Avezzano,

en la provincia de L'Aquila,

para personas que se tratan de anorexia.

Y luego tienen un proyecto todavía en fase de creación que son centros

en toda Italia donde la anorexia y la bulimia

se crean de una forma integral, es decir,

diagnóstico lo antes posible, tratamiento, postratamiento,

investigación, formación y sensibilización, todo.

5.000 personas han entrado en contacto

con las diferentes modalidades de ayuda de Simona desde 2014,

normalmente adolescentes, el 70%, pero también padres.

1.250 han visto a un terapeuta

y 313 han empezado un tratamiento.

Es interesante su historia,

porque ella ha trabajado en publicidad en empresas enormes

y por tanto, es muy buena en eso, en el marketing y la comunicación.

Ha trabajado en Coca-Cola, en Barilla,

en Sony y un día entra en contacto con un director de cine bosnio,

Danis Tanovic que ganó un Óscar y que ella se da cuenta

de que é es un artista

pero que hace cosas para intentar mejorar la sociedad

y se da cuenta la importancia de este componente de trabajo de uno,

que ella en ese momento lo tenía.

Y cuando su hermana, que trabaja en medicina,

le explica cuántos chicas en Italia sufren de este problema

y ninguna pide ayuda,

en la secuela de una amiga suya que tuvo que también era anoréxica,

una amiga suya queridísima,

que a través de la anorexia se distanció totalmente de ella.

Lo une todo y crea esto.

-Está muy bien ese proyecto.

Un par de datos de España para acabar.

Que sepas que en España hay unas 400.000 mujeres

que padecen anorexia

y que los trastornos de la conducta alimentaria

afectan al 4% de la población, que es bastante.

Gracias, Antonella, por darnos a conocer este proyecto.

-Gracias a vosotros.

El krump, el pantsula,

son bailes nacidos en las calles de Los Ángeles,

Johannesburgo o Nueva York.

Hicieron del espacio público su particular escenario

y para dar a conocer 10 ciudades

a través de esta forma de cultura callejera,

la artista, pedagoga y bailarina Ana Pi

ha ideado un formato muy especial,

una conferencia bailada.

Consiste en recorrer esas 10 ciudades del mundo

y extraer de esas ciudades sus danzas urbanas para analizar

precisamente de qué manera las situaciones sociopolíticas

pueden haber afectado a formas de sociabilidad

que se han traducido en danza y al revés,

cómo esas danzas después han circulado por el mundo

y se han convertido en objetos culturales

de distintos momentos históricos

atravesando tanto épocas como fronteras geográficas.

(Música)

Estos bailes callejeros periféricos

son manifestaciones de resistencia, de revolución.

Es en las periferias de las ciudades donde vive la mano de obra.

Y a la mano de obra le fue dibujado un destino muy monótono,

que es trabajar y dormir y ya.

Cuando esta gente que reflexiona, que vota, que decide

con la poca infraestructura de sus barrios,

deciden hacer fiestas,

entonces la ocupación del espacio público

es una manera de decir

que el espacio público es una propiedad del pueblo.

(Música)

Es una broma pensar que estos bailes son fenómenos de moda.

Estos bailes también son

actualización de culturas más antiguas.

Antes de esta tecnología de Sound system

y música electrónica,

son bailes que actualizan.

Por ejemplo, la capoeira,

cuando miramos break dance tiene mucho que ver.

Cuando miramos krump,

una cosa más afirmativa,

sabemos que esta danza viene directamente

de algo que hace confrontación directa con la violencia,

entonces son restos que están allí

pero que pueden también ser bailes

que están conectados con danzas de guerra antiguas.

Cuando miramos a bailarines de passinho,

que están en Río de Janeiro,

sabemos que sus vidas son atravesadas por la samba,

la tradición, las escuelas,

todos los pasos que hacen los meses de sala...

(Música)

-Damos por sentado que la danza

y el arte en general reflejan épocas históricas,

momentos sociales, cambios políticos,

pero también podríamos pensar que el arte

y en específico la danza,

transforman los sistemas sociales, relaciones, y son capaces,

de alguna forma,

de proponer otras formas de representar el mundo

y otras formas de generar imágenes.

(Música)

Hola, ¿hay alguien ahí?

¿Está usted solo o sola?

¿Cómo lo lleva?

Porque hay personas que disfrutan de la soledad, pero otras no,

Otras rechazan estar sin compañía, necesitan gente, ruido.

De eso va nuestro paseo terapéutico con Patricia Ramírez.

Vamos, atentos.

(Música)

Estar solo es algo que debemos aprender.

Las personas hemos nacido para estar en la tribu,

en compañía de otros.

Nos gusta cuidar de los nuestros, disfrutamos de los amigos,

de la familia, de las relaciones personales.

De hecho, ese es el motivo por el que hemos sobrevivido,

pero hay veces que por el fallecimiento de una persona,

un traslado por el trabajo, una ruptura de pareja,

nos vemos obligados a estar solos.

Hoy en "Para todos La2" vamos a aprender ocho consejos

para disfrutar de nuestra soledad.

El primero es aprender a diferenciar entre estar solo

y sentirse solo.

Estar solo puede ser una elección una conducta concreta.

El sentimiento de sentirte solo es algo mucho más profundo.

Dos, es el momento de probar actividades nuevas.

¿No te ocurre que a veces cuando estás en pareja quieres probar algo

que a tu pareja no le gusta o cuando estás con amigos?

Bueno, pues cuando estás solo

es el momento de hacer lo que realmente te apetece,

nadie te va a condicionar.

Tres, escucha tus emociones.

Anímate a escribir qué es lo que está sintiendo.

"Me siento frustrado, me siento triste, ¿por qué?".

Y no hagas juicios de valor, simplemente observa lo que sientes,

no es ni malo ni bueno,

solo observar y dale nombre a tu emoción.

Cuatro, haz cosas solo.

Sal a cenar solo, vete al gimnasio, a correr, vete al cine solo...

La gente tiene miedo a hacer cosas solo

porque piensa que los demás van a pensar que eres raro,

pero cuando haces cosas solo

y te liberas de todos los estímulos distractores

que conlleva hacerlo con otra persona vas a descubrir

un montón de detalles que no harías si vas en pareja o con amigos.

Cinco, dedica tiempo en casa a cuidarte.

Cuando uno está solo, hay veces que come de pie,

que no se pone la mesa bonita, que no decora la casa,

que no enciende unas velas.

Convierte tu hogar en algo que realmente sea agradable.

Cuando te sientes a cenar,

hazlo como si estuvieras con otra persona,

pon velas, pon olor,

por incienso, date una ducha, cuida tu cuerpo,

cuida tu mente como si te prepararas

para tener el gran momento de tu vida.

Seis, valora los momentos contigo mismo y cuídalos.

Si cuando haces cosas solo te quejas y piensas que es aburrido,

que es triste y que qué haces haciéndolo solo

y cuando estás en compañía lo valoras,

es normal que se refuerce mucho tus momentos con otros.

Trata de reforzar los momentos contigo.

"Qué a gusto estoy leyendo",

"cómo estoy disfrutando de la serie",

"me encanta estar ahora en silencio",

"fíjate qué bien estoy comiendo solas"...

Cuando le das ese valor,

al final terminas encontrando cosas bonitas

en los momentos que pasas contigo.

Siete, dedica tiempo a estar en silencio.

¿Sabes que el silencio puede ser algo tan relajante

como una técnica de meditación

y que durante el silencio encontramos pensamientos creativos

que de otra manera no aparecen?

No pienses que el silencio es aburrido,

quita esa etiqueta

y descubre qué es lo que hay detrás del silencio.

Y ocho, planifica y organiza tu tiempo libre.

Si estás solo,

llega el fin de semana y no sabes qué hacer

y llegas tarde a los planes de los demás,

seguramente no podrás engancharte.

El que tú lo planifica con tiempo también permitirá

que cuando te apetezca estés en compañía

y tengas planes con otras personas.

Y aquí te dejo los ocho puntos para aprender a vivir solo.

Esperamos haber sido buena compañía para todos.

Las dejamos, si quieren más,

siempre nos tienen en nuestros perfiles sociales de Internet,

o si no, dentro de siete días de nuevo aquí en La 2.

Saludos desde San Cugat del Vallés. Adiós.

(Música)

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Para todos La 2 - 08/06/19

08 jun 2019

Cooperación. Han pasado 25 años del genocidio de Ruanda y en este país africano se multiplican las iniciativas a favor de la reconciliación entre hutus y tutsis. Algunas se recogen en el libro"Ruanda se reconcilia" en el que dos psicólogas de la Universidad Pontificia de Comillas han estudiado sobre el terreno los procesos emocionales de perdón y arrepentimiento que se experimentan tras el horror. Reportaje con María Prieto y Ángela Ordóñez, expertas en procesos de perdón y reconciliación.

Solidaridad. En Irán, a las mujeres y a las niñas no se les permite salir de sus hogares sin cubrirse la cabeza con un pañuelo. Protestar por ello le salió caro a la abogada y activista de los derechos humanos, Nasrin Sotoudeh que fue detenida y acusada de atentar contra la seguridad nacional e incitar a la prostitución. El resultado: imputada con 38 años de carcel y 148 latigazos. Amnistía Internacional ha abierto una campaña para impedir esta pena, la "más dura" que se recuerda. Entrevista a Dani Vilaró, portavoz de Amnistía Internacional.

Emprendedores sociales. La iniciativa Never Give Up ayuda a personas con trastornos alimentarios. Les da pautas y soporte para superar la enfermedad y el estigma social asociado. La mayoría de las personas con trastorno alimentario son chicas jóvenes adolescentes. Nos lo presenta Antonella Broglia.

Cultura callejera. El krump, el passinho o el hip-hop son bailes surgidos en la calles de distintas ciudades. Hicieron del espacio público su particular escenario. Para dar a conocer 10 ciudades a través de esta forma de cultura callejera, la bailarina Ana Pi ha ideado una conferencia bailada. Asistimos a la que dio en el Reina Sofía de Madrid

Psicología. Patricia Ramírez ofrece algunas ideas para diferenciar estar solo de sentirse solo. Aprender a estar solo.

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