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Para todos los públicos Para todos La 2 - 07/10/17 - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

¿Qué tal? Bienvenidos a la actualidad social de este sábado.

¿Cómo están? ¿Cómo se sienten esta mañana?

¿Se han despertado con alguna emoción en concreto?

¿Tristes, enfadados, asqueados, alegres?

Lo digo porque hoy vamos a poner en tela de juicio

lo de dejarse llevar demasiado por las emociones.

Hay quien incluso habla de un imperio de las emociones.

En unos minutos, nuestro colaborador Jorge de los Santos

nos dará su versión sobre qué mundo vivimos

y si nos estamos dejando regir demasiado por los sentimientos.

Si hay alguien que le pone emoción a lo que nos cuenta,

esa es Antonella Broglia en su sección.

Hoy nos va a contar qué están haciendo

en distintas partes del mundo personas con iniciativa solidaria

para mejorar la humanidad

en temas como la lucha contra la prostitución

o las repercusiones del cambio climático.

Además, no queremos empezar sin anunciarles que, desde hoy,

también contaremos con los consejos de la psicóloga Patricia Ramírez.

Venga, empezamos.

(Música)

¿Saben qué simboliza esa imagen?

La podemos encontrar en la farmacia y suele estar sobre un contenedor.

Nos recuerda que debemos reciclar los medicamentos que ya no usamos

y de este modo evitamos que el medio ambiente

reciba productos perjudiciales para todos.

Ahora SIGRE lanza una nueva página web

en la que, además de reciclar, apuesta por el diseño.

Con una página web como esta,

SIGRE nos cuenta que está muy bien eso de reciclar,

pero como eso ya lo sabíamos,

ahora nos dice que se acabó eso de tener en casa envases enormes

para productos pequeños o en poca cantidad.

¿Sabías que el punto SIGRE

es mucho más que una recogida de medicamentos en desuso?

SIGRE es el mayor proyecto colaborativo

que ha hecho el sector farmacéutico

y en el que laboratorios, distribución y farmacias

han creado una entidad sin ánimo de lucro con un doble objetivo,

el medioambiental,

que es para evitar que esos restos de medicamentos caducados

o fuera de uso que tenemos todos en los domicilios

vayan a la basura o se vacíen por el desagüe,

y uno sanitario, sociosanitario,

pero al tratarse lo que es un medicamento,

al sector farmacéutico también aprovechó, por decirlo así,

para concienciar al ciudadano

de hacer un uso más responsable del mismo.

Visitamos unos famosos laboratorios

para conocer de primera mano cómo es el proceso de envasado.

Vamos a huir de fabricar, usar y tirar,

y vamos a intentar optimizar los recursos,

las materias primas, el agua...

De tal manera que, al final, se generen menos residuos

se recicle, se repare para que sea un círculo

y la materia prima sea el residuo que hemos desechado

y que haya muy poquito residuo al final y que sea todo circular.

-Estamos oyendo hablar de eco, diseño y envases.

¿Qué relación tienen estos tres conceptos juntos?

-Bueno, el ecodiseño en sí es una metodología de diseño

que tiene en cuenta el impacto ambiental de cualquier producto

a lo largo de su ciclo de vida. Si analizamos el ciclo de vida,

tenemos que ver, cuando seleccionamos los materiales,

ver esos materiales que pesen menos, que sean reciclables,

que sean de proveedores locales,

que no haya que transportarlos a distancia larga...

O luego en el diseño optimizar la relación continente-contenido.

En los últimos 15 años,

hemos reducido el peso de los envases en un 23 %.

También hemos aplicado unas 2200 medidas medioambientales,

iniciativas de prevención, de ecodiseño,

y con eso hemos conseguido que uno de cada cuatro envases de medicamentos,

hoy día esté ecodiseñado o tenga una medida que le afecte.

-Hemos visto la fabricación de estos envases ecológicos,

pero esa responsabilidad ecológica que comienza en casa,

tiene un punto de referencia, la farmacia.

-Los medicamentos que más se reciclan suelen ser los excedentes,

más que caducados.

Cada vez se recicla más porque, en un principio, costaba.

Avisábamos a la gente que lo que les sobrara

o los envases vacíos, los residuos, que los trajeran,

pero yo venía cogiendo como una bolsa al mes o más.

Y ahora sí que es cierto que cada semana, cada 15 días,

tenemos que cambiar de bolsa. Cada vez hay conciencia.

Los clientes suelen preguntar

qué hacen con los medicamentos que le sobran, dónde les llevan,

entonces los suelen traer la farmacia.

A veces, sin que pregunten nada, solemos decirles

que, lo que les sobre,

incluso los envases vacíos, que mucha gente no conoce,

el resto de blister o en botes, lo que sobre,

también tiene que traerlo a la farmacia. Lo solemos decir.

Ahora los medicamentos llevan los prospectos

con la necesidad de reciclar.

Viene una leyenda y viene el simbolito de SIGRE

en el que se dice que no los tiren por los desagües,

que no los tiren a la basura,

que los lleven a la farmacia al punto SIGRE.

Los laboratorios están empezando a implicarse más

en el tema del reciclaje,

incluso están haciendo los envases más pequeños.

Que sea más pequeño nos beneficia a todos,

tanto el medio ambiente, como al cliente, como la propia farmacia

porque nos ocupa menos en las cajoneras

y a los clientes les ocupa mucho menos en sus casas.

Con lo cual, lo agradecen.

Según SIGRE, se viene reciclando, tanto medicamento como envase,

91 g por habitante y año.

De esto, el 65 % más o menos corresponde a envases.

-Todos somos parte de la naturaleza.

Cuidando el medio ambiente,

cuidamos también nuestra propia salud.

Si yo les cuento que existe una bombilla casi eterna,

puede que ustedes no me crean.

Si además les digo que este invento es generoso,

pensarán que qué tendrá que ver una bombilla con la solidaridad.

Si encima les hablo de la obsolescencia programada,

quizá no sabrán cómo relacionar todo eso.

Por eso hemos invitado a Benito Muros.

Bienvenido al programa. ¿Qué tal?

Es quien, nunca mejor dicho, nos va a arrojar un poco de luz

sobre todas estas cuestiones

porque es el presidente de Feniss,

una fundación que lucha contra la obsolescencia programada.

Señor Muros, como decíamos, ¿de qué va todo esto?

Bueno, pues esto es como el icono de la fundación

que hemos fabricado para explicar a todo el mundo

que las cosas se pueden hacer de otra manera.

Es decir, que sean siempre actualizables,

que sean reparables,

para evitar que, por ejemplo, en España se tiren al año

más de 47 millones de bombillas a la basura sin reciclar,

y que en el mundo se tiren más de 7000 millones de bombillas.

Esto se puede evitar con un simple gesto, así,

abriendo este tipo de producto, de bombillas,

y reparándolos.

Esta bombilla, por ejemplo, está prevista para que su duración

esté en torno de los 80 o 100 años

para que no tengamos nunca más que tirar una bombilla a la basura.

¿Y qué ahorro supone frente a otras formas de alimentación

u otras fuentes de alimentación de energía y de iluminación?

En este caso, funciona con tecnología LED

y esto supone un ahorro de más del 90 % en la factura eléctrica

con respecto a la tecnología incandescente.

Pero lo más importante, lo que pretendemos con este producto,

es decir a todo el mundo

que las cosas se pueden y se deberían hacer de otra manera.

La obsolescencia es una práctica que se hace desde los años 30,

después del crack del 29 de los Estados Unidos.

En aquellos tiempos no existían estadísticas

de emisiones de CO2 ni de calentamiento global,

ni siquiera de agotamiento de materias primas,

pero ahora ya sabemos que esto existe

y que no podemos seguir consumiendo como lo hacemos en este momento.

¿Cómo llegaron a este invento?

Porque, claro, intentar inventar una bombilla que sea sostenible,

que se pueda usar, que se pueda cambiar,

que no haya que ser un lumbreras para poderla cambiar...

En realidad, lo podría hacer cualquiera, todo el mundo,

si se quisiera hacer.

Lo que ocurre que la obsolescencia programada,

precisamente, trata de acortar la vida útil de los productos

para vender una y otra vez las mismas cosas.

Esto responde al modelo económico que tenemos

basado en el consumo permanente.

Lo que pretendemos en la fundación es, a través del sello ISSOP,

que muchas empresas se apunten al carro de la sostenibilidad

y del respeto por el medio ambiente y por las personas

fabricando productos que duren lo máximo que permita la tecnología.

Esta bombilla también es una fuente de ingresos

que va destinada a una buena causa, cuéntenos. Ha trascendido fronteras.

Todos los beneficios de esta bombilla van destinados al proyecto Amber,

que es una ONG que trabaja en África.

En África es, como sabemos,

donde se cogen, básicamente, los recursos,

las materias primas que se utilizan para fabricar una y otra vez

cosas con obsolescencia programada

y nosotros hemos querido devolver a África

en forma de este producto, de la bombilla,

a través de esta ONG

que se dedica a que los pueblos rurales de África

sean autosuficientes en cuanto a la gestión de alimentos y agua potable.

¿Y eso cómo se vehicula? Es decir, también se tarda un tiempo

en hacer entender toda una serie de conceptos

y esa voluntad de hacer llegar este invento.

Bueno, por eso hemos creado el sello ISSOP en la fundación,

innovación sostenible sin obsolescencia programada,

y que otorgamos a aquellas empresas

que trabajan de esta forma, fabricando productos con durabilidad,

con la máxima durabilidad que permite la tecnología,

pero también lo otorgamos a organismos públicos

o a personas que luchen contra la obsolescencia programada

o que, simplemente, quieran crear un modelo económico e industrial

basado en la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente.

¿En qué se ha notado en las zonas

en las que se ha podido hacer llegar esta bombilla?

Pues cada año queremos hacer que un poblado rural

de África, en este caso,

este año ha sido un pueblecito a 95 km de Kenia,

que antes no era autosuficiente en cuanto a la obtención de alimentos,

y ahora ya lo puede ser.

Se les ha enseñado a tener una zona de regadío

para obtener alimentos

y tener pozo de agua para obtener agua potable.

Y queremos que cada año, la gente, si les apoyamos desde aquí,

sea un pueblo más el que sea autosuficiente.

Sabemos que también ha generado iniciativas anécdotas

como la de un alcalde de un pueblo

que quiere comprar bombillas para todos sus conciudadanos.

Pues sí. Afortunadamente, contribuyendo a esta causa

con la ONG del proyecto Amber,

hay un alcalde de aquí de Cataluña

que ha querido comprar bombillas para todos los ciudadanos,

para cada familia del pueblo, cuatro bombillas en cada casa.

Con lo cual, van a tener un ahorro energético,

pero además contribuyen a esta causa que comentábamos.

Además, esta bombilla

también ha tenido un reconocimiento social

y reconocimiento en forma de premios, ¿no? Cuéntenos.

Es la Agencia de Residuos de la Generalitat,

con la que hemos obtenido un premio.

Un premio económico para poder desarrollarla,

tanto a nivel de desarrollo tecnológico, como de la fabricación,

porque no genera ningún tipo de residuos

y, además, se puede reparar.

Entonces, ha sido reconocida por la Agencia Catalana de Residuos

para, con ese premio, que nos ha ido muy bien

para poder desarrollarla y fabricarla.

Pues montando y desmontando esta bombilla, este invento,

hemos llegado al final.

Muchísimas gracias, Benito Muros, por estar con nosotros.

Gracias a vosotros.

Hay mucho por descubrir y aprender en materia de innovación

y vamos a seguir haciéndolo

porque llega nuestra querida colaboradora Antonella Broglia

con más descubrimientos.

(Música)

(Música)

Hemos venido hasta la Plaza de Lavapiés

para realizar nuestra sección de emprendedores sociales

con Antonella Broglia. Buenos días. ¿Qué tal, Quim?

¿Por qué has querido venir a la Plaza de Lavapiés?

¿Qué quieres destacar de este barrio?

Primero, yo vivo aquí, desde hace poco tiempo,

pero este barrio me hace muy feliz. Este barrio es famoso

porque en una superficie relativamente pequeña

conviven más de 80 nacionalidades.

Y por supuesto, no tienen todos los días respuesta mejor

a los problemas que pueda salir,

pero creo que el experimento que se está haciendo

está siendo consistentemente positivo

y creo que es un laboratorio, en cierto modo,

donde hay mucho que aprender.

Desde luego, yo aquí me siento completamente integrada

y he conocido a mucha gente interesante,

de muchas comunidades.

Con mucha diversidad cultural. Sí, claramente, claramente.

Hay muchos teatros, pequeños teatros,

un montón de iniciativa artística pequeña, digamos,

un sitio donde han nacido movimientos sociales

que han marcado una diferencia en esta ciudad.

Lavapiés es Lavapiés. Muy bien, Antonella.

Vamos a hablar de lo que nos ocupa hoy,

que son emprendedoras sociales,

mujeres que trabajan por el medio ambiente.

¿Por cuál quieres empezar?

Destaco a Gillian Caldwell. La he admirado desde siempre.

Su trayectoria activista no empieza por el medio ambiente directamente,

sino por una cosa muy atrevida que hace,

que es intentar destapar, cuando aún no era tan vox pópuli,

el mercado de mujeres rusas para prostitución forzada

por parte de las mafias rusas,

y lo que ella hace con su equipo de televisión es infiltrarse.

Ella es productora de cine, ¿no? Sí. Hay varios amores aquí.

Uno es el del medio audiovisual. Entonces, ella se infiltra

con su equipo y finge ser una organización internacional

que quiere comprar esas mujeres

y consigue grabar con cámaras ocultas todas esas conversaciones,

Y hace un documental, "Bought & Sold",

que revela esta realidad por primera vez de una forma muy cruda,

y la administración Clinton, la de la época,

se da cuenta de que eso es una realidad

y establece unas políticas claras con respecto a este problema.

De ahí transita a otros activismos, siempre basados en el audiovisual,

y crea una plataforma fundamental para el medio ambiente,

que es donde empieza a trabajar realmente en esto,

que se llama One Sky.

Es una plataforma que ella crea en EE. UU.

para que EE. UU. abandone los combustibles fósiles

y se pase a las renovables.

Lo que ella hace con esa energía brutal que tiene,

porque es una fuerza de la naturaleza,

es unir a miles y miles de pequeñas organizaciones con diferentes fines,

pero todas unidas por esa misma causa,

con miles y miles de voluntarios, y consigue trabajar en 188 países.

Ahora One Sky, si alguien lo quiere ver, se llama 350.org,

y ahí se pueden ver un montón de iniciativas de base,

ayudar al pequeño defensor medioambientalista de base,

para organizar una serie de acciones.

Ahora está en Global Witness, desde 2015.

Global Witness es más que medio ambiente,

es el lado humanitario del medio ambiente.

Yo creo es lo que a ella realmente le interesa,

y que la distingue del mundo, y es...

Yo puedo ir a un lugar donde hay una tribu indígena,

quitarle todas sus riquezas minerales,

echarlas, contaminarle el agua, eso es un aspecto medioambiental.

Pero también social, porque he quitado a esta gente

la posibilidad de explotar algo suyo, que está en su tierra,

y les permitiría comer y enviar a sus hijos a la escuela.

No lo puede hacer porque este recurso

se vende en otros terrenos de forma corrupta.

Global Witness hace esto, son como detectives,

porque esta problemática de ir "undercovered",

con las cámaras ocultas, y fingiendo ser otro

lo sigue teniendo en ella, son detectives que van por el mundo

identificando todos los sitios donde haya corrupción

en el uso de los recursos medioambientales.

Y denuncian y cambian las políticas. No es solo revelar,

es cambiar las políticas. Por ejemplo ahora, un escándalo

gigantesco sobre esto, el jade en Myanmar,

el jade vale muchísimo, pero en Myanmar la población muere de hambre.

¿Por qué? Porque hay un sistema corrupto

que concentra el beneficio del jade en manos de pocos.

Gillian ha revelado junto con su gente ese escándalo.

Lo último que ha hecho, que me encanta,

es un acuerdo con "The Guardian", el diario inglés,

para ir publicando todas las víctimas de asesinato

por ser activista medioambiental.

¿Sabes que hay cuatro asesinatos cada semana?

Solo entramos en contacto con pocos, y "The Guardian"

en colaboración con ella, tiene una sección sobre esto,

"The Defenders", donde hace perfiles y conmemora a esta gente

que desaparece, de la que no sabemos nada.

Vamos con la siguiente emprendedora social que quieres destacar,

la alemana Ursula Sladek. Sí, Ursula para mí es el ejemplo

más claro de lo que llamamos innovación ciudadana,

un ciudadano que no tiene competencia en algo,

pero que entra en contacto con un problema y decide movilizarse.

Ursula es exmaestra y ama de casa.

No te la imaginas lidiando en el mercado de la energía,

pero sucede Chernobil.

Ella vive cerca de Friburgo, a 40 km de Friburgo.

26 de abril de 1986.

Tú te acuerdas a la perfección. Sí, sí.

Ella vive en un estado de Alemania muy próximo a Francia.

Y sin embargo, a 2000 km de Chernobil

la contaminación de Chernobil afecta a su huerta,

y ella tiene cinco hijos, y no sabe qué darles de comer,

porque está todo infectado.

Entonces, algo en ella hace clic,

y crea una asociación de padres y madres de la zona

contra la energía nuclear. Empieza a obsesionarse para hacer algo,

y va a hablar con la eléctrica local: "Gente, pasemos a las renovables,

¿no veis lo que pasa con la energía nuclear?".

Allí le responden: "Nosotros nos dedicamos a lo que nos dedicamos".

Algo en ella hace clic.

Ella jamás pensó que iba a tener una eléctrica, y la tiene.

Cuando le responden así empieza a reunir el dinero,

y con dos millones compra una licencia

y hace una eléctrica de energías exclusivamente renovables,

con cien y más ciudadanos socios, es una cooperativa.

Ahora sirven la electricidad, la energía,

a miles y miles y miles de hogares en Alemania,

energía limpia, que cuesta menos, porque ellos no quieren hacer dinero,

lo que quieren es tener un beneficio para volver a invertir.

Una ex ama de casa ha creado algo que ahora se considera mítico,

le han dado el Goldman Prize, es como el Premio Nobel al medio ambiente.

La vemos en las imágenes, ella es una exmaestra.

Ya, ya, ya. Pero pensó que podía, y lo hizo.

Y pudo, y pudo.

Gracias por darnos a conocer estas dos emprendedoras sociales.

Muchas gracias a vosotros, desde Lavapiés.

Desde el estudio saludamos a Jorge de los Santos. ¿Cómo estás?

Bien, querida, bien, emocionalmente estable.

De eso vamos a hablar, de emociones, ¿no?

Nos proponemos hablar de emociones porque según tu opinión nos dominan.

¿Por qué están adquiriendo hoy en día tanto protagonismo frente,

por ejemplo, a la racionalidad?

Sí, no es que nos dominen, las emociones nos dominan como siempre.

Lo que nos domina es lo que hablábamos la semana pasada,

las insistencias sobre las emociones.

Ese colocar las emociones en el encuadre, en el núcleo duro, digamos,

de lo que sería un proyecto humanista,

si es que todavía puede existir alguno, ¿no?

De la categorización del humano como animal emocional,

como animal que se emociona.

Además, lo que establece nuestras comunicaciones,

nuestro sentido dialógico, nuestra manera del diálogo,

en base a las emociones.

Ahí tienes el ejemplo del emoticono,

el emoticono como elemento fundamental

de comunicación hoy en día.

Lo que antes tenía que efectuar el lenguaje,

que en tu discurso, en tu discurrir estuviera reflejada la emoción,

hoy en día lo suples con este elemento.

¿Por qué se ha convertido en algo tan importante?

¿Las tecnologías tienen algo que ver con eso?

Sí. Con relación a lo que nos interesa en nuestra sección,

no vamos a analizar lo que son las emociones, porque hay para dar.

Con relación a lo que nos interesa de la orfandad ideológica,

lo que habría que decir de las emociones

es que en primer lugar no tienen palabra,

su carencia de la palabra está enormemente eliminada

de una emoción, no han llegado a ese proceso todavía

de simbolización que posiblemente tenga el sentimiento,

pero que no tiene la emoción.

Eso hace que se imposibilite el juicio crítico,

frente a una emoción, uno no emite un juicio crítico.

La emoción lo absorbe, lo colapsa todo,

tiene esa potencia que impide que haya un juicio crítico.

Por otro lado, genera una credulidad.

Lo típico, no tan típico, en fin,

cuando llega y descubre uno a la parienta o a la pareja

con otro en la cama, y le dice: "Cariño, no es lo que parece".

Evidentemente, está apelando a la credulidad,

la emoción es tan fuerte en esa situación,

que uno quiere acogerse a cualquier cosa.

Eso genera un campo, un estado emocional,

que es pasto para cualquier manejo, para cualquier control,

para cualquier dispositivo ideológico

que en ese momento se te quiera meter.

A partir de las emociones se nos puede manejar muy bien.

Entonces, ¿dónde queda la racionalidad, el pensar,

el elemento central de lo humano?

Ese es el problema, la denuncia que estamos haciendo.

Hay un planteamiento, dentro de todo este enfoque que al marco le encanta,

de aniñarnos, de tratarnos un poco como niños.

Si tú ves cómo gestionamos nosotros a las criaturitas, a los niños,

siempre es un discurso emocional.

Al niño intentamos desactivarle sus mecanismos de alerta críticos,

intentamos convencerlos porque hay que convencerlos de ciertas cosas,

hay que intentar meterlos en el plano de la moral,

decirle: "Niño, no pegues a la abuela, no hagas estas cosas".

Utilizamos con relación a ellos, les hablamos con diminutivos.

El diminutivo es una palabra debilitada,

es una palabra propia para el "infans", para el infante,

para el que todavía no tiene palabras, para el niño.

Además lo hacemos también con eslóganes motivacionales:

"Qué bonito es mi niño, mi niño es lo más bonito del mundo".

Con eso pretendemos desactivar sus mecanismos de sentido crítico,

que todavía no están racionalmente activados de todo,

y no tiene una biografía que le permita hacer analogías de decir:

"Lo que me quieres es entrar por aquí, para conseguir aquello".

Intentamos conducirlo, pero ese tratamiento hacia el niño

se está implantando. Al niño eso le potencia

y le puede llevar al desarrollo, a tener sus habilidades de gestión.

En los humanos nos minusvalora, nos desprecia,

nos vuelve a convertirnos en eso, en algo que es susceptible,

por ese tratamiento emocional del diminutivo, "bonita", tal y cual,

y del: "Venga, tú puedes, que tú...", tal y cual.

Nos lleva a sentirnos frágiles en nuestra capacidad crítica,

de análisis y de construcción del mundo.

Nos infantiliza. Nos infantiliza brutalmente.

Es algo que lo vemos, no solo...

El hecho de la gestión emocional, de que siempre se dirijan a nosotros

los grandes dispositivos ideológicos,

emocionalmente yo creo que es enormemente llamativo

con relación a eso.

Se apela a las emociones, a los consejos sobre cómo manejarlas,

cómo hacerlas explícitas, cómo gestionarlas... ¿Qué debemos hacer?

Hay un concepto...

Lo que viene en llamarse en filosofía la teoría crítica,

la escuela de Frankfurt, se plantean un problema fundamental:

¿Cómo se puede llegar a una situación a la que llega Alemania

en los preliminares de la Segunda Guerra Mundial?

¿Qué ha pasado en la razón como para que un montón de alemanes

en ese momento no hayan enloquecido, sino que hayan sido convencidos?

¿Qué se ha hecho con la razón?

Llegan a un concepto apasionante entre muchos otros,

que es el de la razón instrumental.

Es que la razón, se ha utilizado esa parte de la razón

que hace que sea una razón teleológica, una razón finalista,

empleada simplemente para un objetivo, que sea un cálculo,

que sea una cuestión especulativa, con un propósito concreto,

y que desactive cualquier potencia emancipatoria de la razón,

la función que tiene la razón, es el "sapere aude" de Kant, "piensa".

Hoy en día lo que sucede,

lo que da la sensación que puede suceder,

es que estamos viviendo una emoción instrumental,

las emociones hoy en día se están instrumentalizando

con el mismo objetivo que la teoría crítica pone en cuestión la razón.

¿En el siglo XXI? En el siglo XXI.

¿Con una sofisticación, quizá? Sí, sí, con unos medios enormes,

con unos medios extraordinarios. Mira por ejemplo el concepto este

de Goleman de la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional en su definición también dice eso mismo,

detectar, saber gestionar, saber actuar con tus emociones,

para llevarlas a un propósito concreto que puedas hacer público,

y hacer partícipes a los demás.

Eso es básicamente la definición de la inteligencia emocional.

Se trata de conocerte, ¿no? Sí, pero se trata de conocerte

no de esa manera instrumental, no para conseguir el propósito

que a ti te interesa, o no para conseguir lo que quiere

el mecanismo superior a ti, ideológico, hegemónico,

que tú consigas.

Lo que se trataría, nuestra verdadera inteligencia emocional

sería aquella que nos permite que nuestras emociones

formen parte del juicio crítico. Por ejemplo, que nos alerten:

"Coño, aquí me están intentando vender la moto",

o "Aquí me están intentando entrar por allí".

Eso, por ejemplo, que existía con relación a la estética,

es esa apreciación del juicio, cuando hablamos de algo estético...

Otra aproximación desde la estética, ¿no?

Sí, sí.

La estética es el poder evaluar, con las sensaciones,

poder evaluar un juicio.

Poder decir: "¿Qué está pasando aquí?",

poder ver esas banderas que ondeaban los nazis, y decir:

"Ojo, aquí pasa algo. Pasa algo, y me están intentando manejar

emocionalmente hacia algún sitio".

Eso en la estética, eso formaba parte del "logos",

el "logos" griego, que a partir de eso

se identifica con la razón exclusivamente, pero eso ya estaba.

Nuestra verdadera inteligencia emocional no sería

sacar propósito, ordeñar a nuestras emociones para conseguir un objetivo

concreto y finalista y técnico, digamos, economicista.

Sería el que potenciara nuestro sentido de alerta,

nuestra capacidad crítica frente al mundo.

La alerta ahora es que debemos despedirte, Jorge.

La alerta del tiempo, el pito. Lo vengo oyendo hace un ratito.

Como siempre, un placer tenerte entre nosotros, ya lo sabes.

Un placer compartirlo contigo.

Seguimos. De la reflexión pasamos a la acción.

¿Están hartos de todo? ¿Creen que ya no pueden más, que están al límite?

Esperen, escuchen y vean lo que nos dice la psicóloga Patricia Ramírez

sobre la resiliencia.

(Música suave)

La resiliencia es la capacidad de sobreponernos ante la adversidad.

Todos vamos a sufrir en algún momento un bache, una injusticia,

una situación que no nos gustaría tener.

Pero hay gente que es capaz de levantarse,

y otra gente se queda en el camino.

Sabemos que la historia está llena de situaciones

en las que la gente se ha superado a sí misma,

como puede ser la primera mujer que corrió la maratón, Kathrine Switzer,

a pesar de que el director deportivo la intentó expulsar de la carrera,

ella se levantó y consiguió finalizarla.

¿Qué tiene una persona resiliente? Una persona resiliente,

lo primero es apasionada, y como le gusta lo que hace,

a pesar de sus tropiezos su talento le lleva a intentarlo otra vez.

Una persona resiliente es valiente, no es una persona temeraria,

la persona valiente es aquella que decide asumir riesgos

que de alguna forma son controlados.

Una persona valiente asume riesgos controlados.

Una persona resiliente también es resistente,

Kobasa y Maddi dijeron que la resistencia es la capacidad

de tener control sobre la situación,

de ponerte un reto y verlo como una oportunidad,

y de coger compromiso. Compromiso es la implicación

que una persona tiene con el propósito que se pone.

Una persona resiliente también es positiva ante el fracaso,

todos vamos a fracasar, pero hay gente que le tiene miedo,

porque no le gusta. La idea de fracasar hace que piense

que no es lo suficientemente hábil, mientras que quien acepta el fracaso,

de alguna manera puede volver a intentarlo otra vez.

También la persona resiliente es aquella que acepta

la parte injusta de la vida.

Todos en algún momento de nuestra vida nos vamos a encontrar

con un despido, con una separación, con el fallo de un amigo,

un socio que te traiciona en un negocio,

o alguna situación que tú no te has buscado,

pero que tienes esa sensación de que lo que has sembrado

no es lo que recoges.

La persona resiliente es capaz de aceptar la parte injusta de la vida.

Y el último rasgo es el estar enfocado en soluciones.

Una persona con resiliencia es aquella persona

que en lugar de ver problemas, ve soluciones.

Hay gente que solo la idea de tener un problema, lo ve un problema,

y otras personas que ante el problema, despiertan su curiosidad.

Y por último, tenemos que decir que la persona resiliente

no es alguien que nace siendo de esa manera,

sino que la resiliencia es la capacidad de entrenarnos

y de conseguir que de una adversidad veamos de nuevo una oportunidad.

(Música suave)

Resilientes y esperando haber sido una buena compañía nos despedimos.

El próximo sábado hay más "Para todos", nos vemos

si ustedes quieren un poquito antes de las 12 aquí, en La 2. Saludos.

(Música créditos)

  • Para todos La 2 - 07/10/17

Para todos La 2 - 07/10/17

07 oct 2017

Magazine semanal que a través de reportajes, entrevistas y secciones fijas analiza los aspectos más sociales que pasan a nuestro alrededor.

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