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Para todos los públicos Página Dos - Sofía Segovia - ver ahora
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Sofía Segovia.

Juan Cruz.

Luces de bohemia.

Oliver Sacks.

Salen las naranjas, las abejas... De quién fue idea, ¿sabes?

De la editorial.

Bueno, pues en unos segundos vais a ver como las naranjas,

las abejas, un niño muy especial y la Revolución Mexicana

combinan perfectamente en esta novela de Sofía.

Una portada estupenda, ¿eh?

(Música)

Te recuerdo lánguida

la calle mojada

corriendo a la fábrica

donde trabajaba Manuel...

Sofía, de entrada, te voy a pedir

que hagas como el narrador de tu novela,

que ya anciano sube a un taxi

y le cuenta la historia de su familia en un pueblo,

en Linares, en México. No te hemos subido a un taxi,

te hemos subido a una azotea, pero de manera muy resumida,

explícanos el argumento de tu nueva novela.

Bueno, es una historia que nos invita al recuerdo con gran nostalgia,

a una historia de un gran amor por la vida, por la tierra,

por la familia, pero también una historia

de una gran traición que puede acabarlo todo.

Dices en las aclaraciones finales que esta es una historia inspirada

en hechos reales de un pueblo, pero que tú eres más fiel

a tu imaginación que al dato histórico. ¿Cómo lo combinamos?

Bueno, hubo mucha investigación,

pero no soy historiadora, soy novelista.

El novelista tiene que darse libertad y yo me la di.

Y, de hecho, los datos históricos suceden en ese orden...

Los comprimí yo un poco,

porque no me interesa hacer una fotografía,

me interesa, más bien, presentar...

el lado humano, entonces lo que resulta es una novela

y no un documento histórico.

Tenemos una historia que empieza a principios del s. XX.

Estamos en Linares, hay una familia de agricultores, los Morales Cortés

y aparece un niño, un bebé... Que detona todo.

Un niño muy especial, por otro lado, porque aparece envuelto

en un manto de abejas que le va a acompañar durante toda su vida.

Simonopio que es el nombre de este niño, es el gran protagonista.

Sí, y surge así desde el primer párrafo de la historia

siendo que originalmente el protagonista sería,

en mi imaginación, al concebir la historia, sería otro.

Pero este niño... que estará destinado a vivir en silencio,

un silencio que para mí fue tan sonoro, se apodera de la historia

y es el hilo conductor de toda la historia.

Un niño muy especial que para unos es un monstruo,

para otros es un ser fabuloso, casi un ángel,

porque tiene la capacidad de intuir las desgracias.

Este niño, cuando lo rescata la nana Reja,

la que va a por él al monte y lo trae,

asusta a todos a su alrededor,

pero hay algunos que superan porque dicen que supersticiones no caben,

pero hay otros que están de otro personaje y de aquí surge

este gran antagonista que decide quedarse con el lado supersticioso,

el odio, el rencor, no nada más hacia el niño, sino en general,

y él es el que sale y esa voz fuerte que dice "al niño lo besó el diablo".

Las calles de Madrid son pura literatura.

Por eso no ha sido nada fácil decidir la ruta a seguir.

Pero como suele ser habitual la biblioteca de mi padre,

que es también la mía, me ha mostrado el camino.

Ahí estaba uno de sus libros favoritos,

un texto teatral imperecedero,

escrito por Ramón María del Valle-Inclán,

"Luces de bohemia".

Hoy para mí es un día especial hoy salgo por la noche...

Aunque aquella ciudad absurda, brillante y hambrienta

que describió Valle desapareció hace un siglo su huella aún permanece.

Tan solo debemos seguir el rastro,

el drama se sitúa en el centro de la ciudad,

en casa de su protagonista, un escritor caído en desgracia,

ciego y pobre, aunque de nombre, paradójicamente, superlativo:

Max Estrella.

Qué pasará, qué misterios habrá, puede ser mi gran noche...

Porque aunque este autor de la Generación del 98

era tipo muy de la broma, nunca abandonaba su mirada crítica.

En "Luces de bohemia" domicilia a Max Estrella

en la calle Bastardillos, calle que no existe ni se recuerda.

Pero la calle San Cosme se asume como posible localización real.

En alguno de estos portales ajados y llenos de historia

se encuentra la buhardilla donde el protagonista malvive.

Este barrio era un barrio que antiguamente era como familiar.

Todo el mundo se conocía, estaba la gente en la calle

y ahora ha cambiado. Ahora es una zona de gente joven.

Y del barrio, en esta zona,

la más joven puede tener... unos 110 o 120 años.

Hay pisos muy grandes, con escaleras de madera antiguas,

y hay mucha buhardilla.

Que son buhardillas de, a lo mejor, de 20 metros o 30.

De estas calles parte Max y su amigo don Latino en busca de aire fresco,

conversación y licores.

Pero antes hacen parada en la librería Zaratustra

donde se enredan es discusiones pecuniarias

con ese librero avaro y tramposo.

Valle-Inclán la sitúa en la calle Pretil de los Consejos,

pero allí jamás hubo ninguna.

Como intuyo que a Valle

lo de jugar con la realidad y el absurdo le fascina,

ya nada me sorprende en esta ruta.

A fin de cuentas los personajes que habitan

en el Madrid de "Luces de bohemia" son metáforas andantes

que describen la pobreza y decrepitud

de una sociedad asfixiada,

por eso cuando llego al pasadizo de San Ginés

y paso bajo el arco camino de la plazuela del mismo nombre,

y de la calle Coloreros, me pongo en la piel de Max Estrella

tras ser detenido frente a la curiosa Buñolería Modernista,

establecimiento que jamás tuvo ese nombre

y que todo el mundo conocía como Chocolatería San Ginés.

Hay unos lugares que indudablemente son los que fueron en realidad.

Por ejemplo, después de estar en este "sancta sanctorum"

de la Buñolería Modernista,

es detenido y llevado al Ministerio de la Gobernación,

indudablemente el Ministerio está en la Puerta del Sol.

Hoy en día es la sede

de la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

Mi ruta aún no finaliza porque realidad y ficción

vuelven a colisionar en el Café Colón,

donde los protagonistas se encuentran

con el famoso poeta Rubén Darío.

Pero ese local tampoco existió. Aunque se presume que el original,

del que Valle tomó prestados sus atributos,

se llamaba Café Universal y estaba cerca de la Puerta del Sol.

Hoy en día ese edificio es propiedad de una multinacional muy conocida,

lo que muy castizo, la verdad, no es.

Y tampoco están las prostitutas

en los jardines de la plaza Santa Ana,

lugar donde, en palaras de Valle,

"flota el perfume universal de las lilas

que embalsaman la humedad de la noche".

Ya es hora de recogerse

porque la oscuridad envuelve el final de la obra teatral

y de este paseo literario.

Es ese momento en el que el protagonista,

cada vez más enfermo y perdido lo ve todo muy claro por primera vez

y elabora la teoría del esperpento.

Lo hace justo enfrente de unos espejos

que distorsionan la realidad y sus recuerdos.

Espejos que siguen ahí reflejando el espíritu de "Luces de bohemia",

eso sí, me reservo las últimas escenas para cuando llegue al hotel

y relea el alegre velatorio de Max Estrella

y su silencioso entierro en el cementerio del este.

Pero eso será después,

cuando se apaguen las luces de esta teatral noche madrileña.

(Música)

Los libros que me han influido más en la vida fueron...

"El extranjero" de Camus, "La nausea" de Sartre,

y "La escritura y la vida" de Jorge Semprúm.

Yo destacaría de "El extranjero" de Camus, la indiferencia.

Ese principio que es un trallazo moral impresionante.

El hombre no recuerda cuando murió su madre, si fue ayer o anteayer,

es también una novela del azar y de la soledad

y como un hombre...

está ante un castillo como de Kafka

decide que va a matar a un hombre en una playa por el influjo del sol.

"La nausea" de Sartre influyó mucho en mí, probablemente,

porque influyó también en muchísima gente de otras edades

cuando yo era un adolescente.

Se correspondía con un clima

que nosotros estábamos viviendo en nuestro país.

Éramos adolescentes pero percibíamos ese clima...

infeccioso.

"La escritura y la vida" de Jorge Semprúm

es una autobiografía... radical.

No tiene piedad consigo mismo, no tiene piedad con lo que ocurre,

y sin embargo es un libro lleno de piedad.

Esta novela también habla sobre la generosidad.

La generosidad de esta familia con la nana Reja,

cuando la acogen también y luego,

nana Reja que se convierte en nodriza de casi todos los niños

de esta familia y luego acogen a este niño gracias a la nana Reja.

Y al antagonista también. Es otro que acogieron.

Esto es algo muy interesante porque esta novela...

Yo quería contar este antes y después de la guerra.

O sea, el antes, cuando todavía hay cierta inocencia

antes de que nos hiciéramos tanto daño matándonos unos a otros,

y este después cuando ya existe esta desconfianza

en la que ya no quieres recibir a nadie más.

La guerra golpea muy duro a la familia

y al espíritu generoso del que hablas.

Porque no hay que olvidar que la Revolución Mexicana está presente.

Es el trasfondo bélico que está ahí y que afecta,

lógicamente, no solo a la familia,

sino a toda la población de Linares y, en general, de México.

Como todas las guerras. No dejan a nadie libre de dolor e historia.

Lo que sucede ahora en México es que esta historia se cuenta

como una situación gloriosa en la que todos ganamos

y en esta novela yo, lo que trato de rescatar,

es este recuerdo de la gente que no sale en los libros de historia

y que no tiene derecho a contar su historia...,

que no hicieron nada grandioso más que vivir y tratar de sobrevivir

el acontecimiento histórico

y resulta que esto convierte a la historia

en una historia muy humana.

Hemos hablado de Simonopio, de la familia, de la nana Reja,

de Espilicueta y hay que hablar también de las abejas,

porque es un personaje muy importante,

estas abejas que están aquí y que son como la metáfora de la vida.

Sí.

Yo las invité a esta historia porque Simonopio iba a necesitar

quien lo ayudara a salvar la vida esa primera noche que pasa abandonado

y luego dije... las abejas...

Las abejas todavía son una gran presencia en esta tierra.

No existiría lo que todavía existe en esta tierra sin las abejas.

Y ahora también fui descubriendo el peligro en el que están ahora.

Es verdad, peligro de extinción. Y con ellas vamos detrás nosotros.

No solo porque Simonopio tiene una capacidad auditiva descomunal,

por eso también, pero te ha salido una novela muy sensorial,

a todos los niveles.

Bueno, es que los recuerdos están anclados en los sentidos.

Ahora mismo puede pasar por aquí algún aroma

y llevarnos a casa de nuestra tía abuela.

Y sí se sabe ahora que sin los aromas

nuestros recuerdos se irían extinguiendo.

Ha sido esta experiencia también muy interesante.

De España me han comentado:

el tracata tracata de la máquina de coser me recuerda a mi abuela,

o tal aroma me recuerda a...

la salvia que había... en la finca de mi familia

y eso es algo que, finalmente, nos hace humanos.

Tenemos todos estos recuerdos anclados en los sentidos.

Y se transporta la novela entonces.

Oliver Sacks diseccionaba cadáveres a los 14 años

alentado por su madre, doctora de profesión.

Influencia materna que más tarde le llevaría a estudiar medicina

para finalmente ser un prestigioso neurólogo.

Quién sabe si ese fue también el motivo

que le convirtió en un escritor de talento

capaz de narrar casos clínicos como si fueran novelas de misterio

repletas de empatía y humor.

El pasado 30 de agosto Sacks falleció

tras anunciar hace unos meses en "The New York Times"

que sufría una enfermedad terminal.

Nunca fue un científico ni una persona convencional.

Al acabar la carrera abandonó Inglaterra

para buscar respuestas en los Estados Unidos.

Creyó hallarlas en el culto al cuerpo y en las drogas,

pero estas solo le condujeron a un pozo sin salida.

Sin embargo las encontró con poco más de 30 años

cuando con el uso de un medicamento

logró despertar a unos enfermos de encefalitis letárgica

que vivían recluidos y olvidados en un hospital del Bronx.

Los lectores lo supieron tras leer uno de sus libros más famosos,

"Despertares".

Creo que finalmente mi libro "Despertares"

ofrece un mensaje de supervivencia.

Que alguien puede atravesar el infierno, incluso vivir en él

y sobrevivir para lograr una vida real,

divertida e incluso llena de amor.

Creo que hay una gran dignidad y estoicismo en esta posición

donde no existe la esperanza ni el remordimiento.

Paciente a paciente, título a título,

Sacks nos hizo cómplices de su fascinación por el misterio

de la mente humana con la calidez de quien no se siente ajeno

a esas enfermedades mentales.

Lo mostró en el fantástico "Antropólogo en Marte"

lleno de relatos paradójicos como el del pintor que no podía ver colores,

pero no hay que olvidar que Sacks, además de médico, era un enfermo.

Padecía una extraña dolencia neurológica

que le impedía recordar caras, incluso la suya propia,

lo que le llevó a escribir su long seller,

"El hombre que confundió a su mujer con un sombrero".

Y también fue todo un personaje.

No utilizaba ordenador.

Mantuvo celibato durante décadas.

Fue un nadador compulsivo y un exquisito amante de la música

a la que dedicó un ensayo imprescindible, "Musicofilia".

Oliver Sacks siempre quiso exprimir su vida al máximo,

lo cuenta en sus dos volúmenes de memorias, "El tío tungsteno"

y el reciente "En movimiento", que pronto publicará Anagrama.

Ahora su grandeza como neurólogo y escritor

quedará para siempre impregnada en sus libros y artículos.

Y, cómo no, también en esa carta de despedida donde confesó que...

"he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta,

y eso, por sí solo,

ha sido un enorme privilegio y una aventura".

(Música)

Ha recibido tan elogiosas críticas

que muchos ya teníamos ganas de echarle un vistazo a la novela

de Helen Macdonald, "H de halcón".

Una historia que protagoniza una mujer

que tras perder a su padre decide comprar un halcón para entrenarlo

con la intención de recordar siempre a su progenitor,

y es que ambos, padre e hija,

compartían una gran pasión por la naturaleza.

Es una obra de gran carga poética que seguro que os va a entusiasmar.

¿Os gustan las aventuras marítimas?

Lo digo porque aquí tenemos una fantástica.

Se trata de "En peligro" de Richard Hughes,

publicada por primera vez en 1938.

Nos cuenta la aventura de un barco de vapor, el Arquímedes,

que zarpó en el 29 desde Virginia, cruzó el canal de Panamá

y se dirigió hacia China

y durante el trayecto sufrió una terrible tormenta.

Es una preciosa metáfora sobre la condición humana.

A nuestra invitada de hoy se le ha relacionado con el realismo mágico,

término que se acuñó con la irrupción de García Márquez.

Pues en el año 2000 se acuñó otro, poesía pospoética,

vinculada con Agustín Fernández Mayo.

Si queréis conocer más detalles de este término

podéis leer su último poemario publicado,

probablemente el más íntimo, que aparece publicado

junto a toda su poesía reunida, que él mismo ha revisado.

Eran finales del mes de junio...

Hoy tengo un libro que es un poco especial.

Se llama "La Luna de Juan" y da un poquito de miedo

porque cuenta la historia de Juan, un niño que tiene un padre pescador

y que se preocupa mucho cada vez que este sale a pescar.

Menos mal que tiene como amiga a la Luna.

Y el tuyo, León, ¿da miedo? -Qué va, al contrario.

"Sueños de piedra" es una novela con príncipe, princesa y mago,

pero también es especial,

porque no es como todos los cuentos de hadas.

El príncipe sueña con gloria y venganza,

el mago es un desastre

y la princesa tiene un pasado tormentoso.

Es una historia muy original. Una pasada.

Mírenme, a la vida vuelvo ya...

Por las cosas que ya nos has contado

nuestros espectadores que todavía no hayan leído la novela

pensaran en el tema de las abejas, el tema de Simonopio,

el tema de la nana Reja,

¿qué tiene tu novela de pequeña dosis de realismo mágico?

¿Esas abejas tienen algo de esas mariposas amarillas

de "Cien años de soledad" de García Márquez?

¿No tiene nada que ver? No, nada que ver porque las mariposas

aquí, simplemente, no hubieran logrado nada.

Las abejas vienen a trabajar y el símbolo de esta tierra,

todavía hoy, es el trabajo. Entonces estos insectos son símbolo de trabajo

y de vida y las que tienen que estar.

Que ahora dicen que si realismo mágico...

No lo planeé y por eso es que funciona.

Esta es una novela donde la oralidad tiene un papel esencial,

sin embargo hay un momento en que Simonopio dice:

"Las palabras de un cuento relatado oralmente

tienen la libertad de cambiar

mientras que lo escrito es inamovible".

Yo creo que todo esto de la oralidad se lo debes a tu abuelo.

Yo creo que sí. Y lo fui encontrando con Simonopio,

pero creo que sí, y también lo digo al final...

de las anécdotas se va construyendo la historia.

Cuando escribí esto dije

que me estaba metiendo en un laberinto sin salida, pero...

Es algo que nos ha transportado desde el principio de la humanidad,

la oralidad y esta también nos recibe todos los días en casa

y es algo que no se acaba. Se publican las novelas...

y son bellísimas... Lean esta novela, pero...

pero sí me di cuenta en esta actividad tan antigua

de los cuentacuentos, de... Tenían esta libertad también.

Es decir, yo no quiero ese final y lo cambio

y no está escrito en piedra. No queda fijo para siempre.

Así es.

Tú, efectivamente, has acabado siendo escritora

y además impartes talleres de escritura también.

Se te da bien contar historias por eso, ¿verbalizándolas?

No, verbalizándolas no. Mejor escribir.

Mi medio es el escrito. No puedo hablar sin mis manos.

Al hablar y al escribir también

son mis manos las que cuentan la historia.

Fuiste también periodista. ¿Ya no? Intenté.

Me di cuenta muy rápido que no. Ingresé a la carrera de Comunicación

pensando que sería periodista, pero me di cuenta que...

en México mueren los periodistas al por mayor.

Es muy peligroso ser periodista en México.

Y, además, el periodista tiene que tener una disciplina que yo no tenía,

que es la de atenerse a los hechos. A mí me gustaba arreglar los hechos.

Entonces me di cuenta que me frustraba mucho

estar en esta disciplina y a mí me gustó más seguir contando historias

en los guiones o... Bueno, finalmente contar historias

es hacerlo sea cual sea el método que se use.

Esta novela ha sido un gran éxito en tu país,

seguro que también lo va a ser en el nuestro...

Y en Estados Unidos.

Pero ya sabes que las comparaciones son inevitables.

No sé cómo te sienta cuando te dicen que eres como Isabel Allende

o como Laura Esquivel. ¿Cómo lo llevas eso?

Pues siento un peso así. ¿Mucha responsabilidad?

No, la verdad es que yo, como te hablaba de la libertad al escribir,

yo creo muchísimo en eso porque, y lo digo mucho en mis talleres,

no pienses en nadie. Tienes que leer muchísimo para escribir,

pero no puedes darte el lujo de pensar en nadie mientras escribes

mas que en tu historia porque si no, no vas a encontrar tu propia voz.

Y creo que yo lo he logrado y si me han comparado con tal o cual o...

me parece que es maravilloso porque creo que son autores

que han encontrado su propia voz y que han contado la historia

como han necesitado contarla y no como la contaría alguien más

y por eso han logrado lo que han logrado.

(Música)

Uno no puede conseguir siempre lo que desea.

A menudo se deben de dar una serie de circunstancias para lograrlo,

el esfuerzo, la estrategia y, como no, también el azar cuentan,

pero eso sí, seguro que estaréis de acuerdo conmigo

en que no hay mejor momento que cuando puedes tocar con las manos

aquello que has soñado, como este programa de libros.

"Ni con todas las telas del mundo habría logrado mi mamá

convertir a mis hermanas en hacendosas costureras.

Antes del exilio lo de la costura nunca les había llamado la atención

y ella hacía mucho de enseñarlas.

Pensó que al recibir la moderna máquina

les llamaría la atención usarla por la novedad,

pero pronto concluyó que sus hijas

solo serían buenas para remendar calcetines,

pegar botones y nada más.

Ahora que las tenía cautivas, como mi papá decía,

hizo un nuevo, aunque fallido, intento con ellas.

Esta vez el problema no radicaba en mis hermanas.

Mi mamá se dio cuenta de que,

a pesar de ser una excelente costurera,

también era una pésima maestra

y carecía de la paciencia para serlo".

¿Cuánto tiempo va pasar para que pueda mejorar?

Todos somos victimas de un estado confiscado

con un gobierno involucrado en las ganancias de el narco.

Es una nación podrida con la población herida.

México...

México...

México...

México...

México...

México...

México...

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Página Dos - Sofía Segovia

17 oct 2015

En Página Dos entrevistamos a Sofía Segovia por "El murmullo de las abejas", una novela ambientada en el México revolucionario. La ruta literaria está dedicada al Madrid de "Luces de bohemia". Juan Cruz desvela su canon literario. Y en "El aniversario", el neurólogo Oliver Sacks.

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