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Para todos los públicos Página Dos - Paolo Cognetti - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música suave)

"Una vez que bajé del coche,

noté en mí un olor que no me gustaba.

Así que en la entrada del sendero

me lavé la cara y el cuello en el torrente.

En el bosque me froté las manos con una ramita verde de alerce.

Eran mis rituales de siempre,

pero sabía que necesitaría unos días para desprenderme de la ciudad".

(Música suave)

Nosotros pensábamos que la función social

de la literatura y la filosofía había que resaltarla.

Lo que queríamos era, básicamente, hacer eso.

¿Cómo hacer presente la literatura, la filosofía, es decir, la palabra,

en lugares donde es más necesaria que nunca?

Lugares de marginación, de exclusión social, de maltrato,

de enfermedad, porque ahí es donde cumple,

a nuestro juicio, su verdadera función,

que es estimular, animar, hacer pensar, sentir...

Para nosotros las tres palabras clave

son leer, sentir, pensar. En definitiva, vivir.

Y dice así: "Lo queramos o no...".

-Me gusta venir porque yo empecé a hacer esto en la cárcel...

y como he estado en la calle, venía aquí a desayunar

y montaron el taller de lectura

y desde ese día conocí a don Juan Mata

y entre todos echado una mano,

mi vida, con esto y con ellos, ha dado un giro de 180°.

-Hay niños que viven aquí

en la residencia que hay en el colegio durante la semana.

Los fines de semana salen a sus casas.

Hay niños en protección de menores que están en acogida, como es lógico,

durante todo el curso escolar, bueno, incluso las vacaciones también,

y luego hay niños que pertenecen del barrio.

Es decir, hay una mezcla muy importante.

Y lo que hacemos siempre es leer. Es una lectura compartida.

El libro que hemos leído, "El libro feliz",

es un libro que a partir de ese pez

que va mostrando a través de las imágenes

cómo se encuentra y si se encuentra feliz,

se encuentra contento, orgulloso, triste...

Es una manera de que ellos saquen, en muchas ocasiones, lo que sienten

y cómo se sienten, que es lo importante.

-Siempre hemos dicho que nosotros utilizamos la lectura

con otros más que la lectura a otros. ¿Por qué?

Porque nos parece que la preposición "con" tiene mucho valor.

Está en convivir y en acompañar y en compartir y siempre hemos dicho

que para nosotros lo importante es "conleer".

Nosotros leemos, no solamente un libro,

sino que leemos las vidas que leen ese libro.

cuando esas vidas salen eso tiene unos efectos benéficos de bienestar,

de confianza, de estímulo, de esperanza,

que yo creo es la función última de la literatura.

-No traía preconcebido nada.

Es decir, yo venía a compartir palabras,

a compartir textos, con un grupo de mujeres

que no tienen..., están a falta de libertad.

"Chirriando sus ruedas metálicas, abriéndose en la tarde pegajosa,

audaz, acelerado...

yo me agarraba fuerte al manillar, o las bridas,

con el corazón en la boca

pero nunca frené".

Yo muchos miércoles me voy, incluso, diría, triste.

Triste porque yo me voy a la calle y ellas se quedan aquí,

pero paralelamente esa tristeza se ve compensada por la alegría

de saber que durante el tiempo que hemos estado reunidas

hemos compartido. Y ese ambiente de libertad,

y he dudado en decir la palabra,

que tenemos en este espacio, para mí, lo compensa todo.

-Aquí es muy importante la lectura.

Sobre todo cuando llegamos. Nos apoyamos mucho en los libros.

Muchísima gente se apoya en los libros.

Y gente que a lo mejor los ha tenido aparcados durante mucho tiempo,

se encuentra de nuevo aquí con la lectura.

La calle, nuestra forma de vida,

no nos deja, a lo mejor no tenemos tiempo,

y aquí, como eso nos sobra, pues nos apoyamos mucho en la lectura.

Yo, por ejemplo, la poesía era algo que aparqué desde la Primaria.

Y con ella he vuelto a retomar el amor a la poesía.

Yo, cuando vengo aquí, experimento de nuevo la libertad.

La libertad de poder expresarnos libremente,

la libertad de perdernos en un libro,

de escuchar un poema, una voz bonita...

(Música suave)

Paolo, estamos en el valle de Aosta,

junto a la cabaña donde creo que vives

unos seis meses al año, más o menos.

¿Podemos decir que la acción de "Las ocho montañas" transcurre,

precisamente aquí, entre estas montañas?

Sí, este es el lugar de mi novela

y el lugar en el que vivo desde hace 10 años.

Mayo es la estación en la que subo.

Todavía queda la última nieve de la estación del deshielo.

Me voy de Milán y me instalo aquí hasta octubre, noviembre.

Este lugar, esta pequeña zona, se llama Fontane porque hay agua.

Y esta es la cabaña en la que vivo.

La construyó mi amigo Remigio,

que es la persona en la que me he inspirado para escribir sobre Bruno.

Estamos a 1900 metros,

casi al final de estos bosques de abetos y alerces,

antes de que empiece la alta montaña.

Hablemos, si te parece, del argumento de esta exitosa novela

porque aquí tenemos a un niño, que es el protagonista,

que se llama Pietro, un niño que vive en Milán con su familia,

pero la familia alquila una casa por esta zona

y él viene todos los veranos, y aquí, siendo niño, conoce a Bruno,

un niño montañés, que vive aquí, y se hacen amigos.

A partir de ahí, ¿qué más podemos contar del argumento de la novela?

Sí, esa es mi infancia.

La novela no es exactamente una autobiografía,

pero me he basado mucho en mis recuerdos.

Era un niño de ciudad.

Sufría mucho aquellos inviernos encerrado en un piso.

Y luego, en verano, en julio y agosto,

me traían a estos parajes y me liberaban como a un animal

que de repente goza de una nueva vida.

En septiembre, cuando volvía a bajar, me venía una enorme nostalgia.

Y quizá por eso, tras una crisis vital que sufrí a los 30 años,

pensé que quizá este era el lugar en el que podía volver a empezar

y vine a vivir aquí. Hacía muchos años que no volvía.

Paolo, la novela aborda diversos temas.

Tiene diversos niveles de lectura.

Uno de esos temas, por ejemplo, tiene que ver con la naturaleza.

De hecho, podemos decir que es un canto,

no sé si decir a la naturaleza o a las montañas,

aunque también, en el fondo, no es que se mitifiquen.

Sí, es una montaña no simbólica, a mi entender.

A veces, en la literatura, la montaña se vuelve metáfora, alegoría.

En mi caso es una montaña muy real.

Esta montaña habitada que veis a vuestro alrededor

para mí ha significado siempre un sentimiento de libertad.

Para mí es eso la montaña:

un sentimiento de aventura, de libertad.

Yo puedo irme de aquí y caminar durante horas,

incluso durante días,

como hacía Thoreau cuando iba a caminar

desde su cabaña en el lago Walden.

Para él caminar por el bosque también era un acto político,

porque era un acto de rechazo de la sociedad y sus reglas.

A él la sociedad no le gustaba

y por eso caminar por el bosque no es solo un acto filosófico,

ecológico, es también un acto de desobediencia civil,

por citar otro subtítulo.

La sociedad no me gusta demasiado ni me gustan demasiado sus reglas,

la vida que se te impone. Aquí consigo hacer mi vida.

Otro de los temas tiene que ver con la amistad.

En el fondo también es una novela sobre la amistad,

la amistad entre Pietro y Bruno, dos chicos que son muy diferentes

a los que vamos a seguir durante toda su vida,

hasta que llegan a la edad adulta.

De manera muy resumida, ¿cómo dirías que son Pietro y Bruno?

Porque Bruno siempre es el que se queda en la montaña

y, en cambio, Pietro es el que va y regresa.

Sí, Bruno es el pastor.

Es un chico que nunca ha bajado de aquí.

Prácticamente pasa toda su vida en esta montaña.

Y, entonces, su amistad se convierte en eso,

la amistad entre el nómada y el sedentario

y, quizá, en otra versión, entre el artista y el monje.

Eso era un libro de Hermann Hesse que me gustaba mucho,

"Narciso y Golmundo".

Estaba Golmundo, que era un artista y viajaba por todo el mundo

sin encontrar un lugar que pudiera llamar hogar

y luego estaba Narciso, el monje,

que pasaba toda su vida en ese monasterio, esa montaña,

porque para él la búsqueda era estar ahí,

era otro tipo de viaje el que él estaba haciendo;

y entre Pietro y Bruno es así.

Uno va, viaja, viaja, vagabundea y siempre vuelve aquí,

a buscar a su amigo y a confrontarse con él.

También es importante el tema de la relación entre padres e hijos, ¿no?

Yo incidiría, de una manera especial, en la figura del padre,

que es el que le inculca a Pietro el amor por las montañas,

el amor por el alpinismo,

lo que pasa es que no es una relación fácil, tampoco,

porque el padre es muy obsesivo.

Sí, de hecho no creo que sea realmente amor

aquello que él le enseña.

El libro empieza como la historia de una educación,

la primera frase es:

"Mi padre tenía una manera propia de ir a la montaña".

Este padre que en la ciudad está ausente

y no es ni capaz de educar a su hijo, de repente, en la montaña,

se convierte en un maestro muy severo.

Un estilo muy militar que a Pietro no le va para nada.

Le gustaría más aprehender la montaña como armonía, como amor,

como un lugar en el que encontrar paz.

No tanto hacer la guerra con la montaña,

que es el estilo de su padre,

y también por eso, hasta cierto punto, se revela.

La novela está dividida en tres partes,

aunque yo diría que hay dos bloques muy claros,

el de la infancia y luego cuando ya, tanto Pietro como Bruno son adultos.

En un momento dado de este segundo bloque

el padre le deja en herencia una casa en ruinas

y Bruno y Pietro la van a reconstruir.

Una casa muy parecida a esta.

Mientras leía esa parte tenía la sensación

de que la reconstrucción de la casa le servía a Pietro

para reconstruir también la memoria del padre.

Sí, sí. Es exactamente así. Es un momento crucial en la novela.

Es justamente el centro.

El padre muere y Pietro se encuentra con esta ruina.

La novela ha nacido de esta idea.

De dos amigos que se ponen a reconstruir una casa

en memoria de un padre que ya no está.

Es el núcleo del que surgió la novela.

Pietro, que había interrumpido bruscamente la relación con el padre

por esta rebelión y no le habló durante años

hace lentamente las paces y, quizá, se redime de sus errores,

sus pecados, reconstruyendo esa casa.

Actualmente los festivales literarios

se reproducen como esporas por todo el globo terráqueo.

No hay país sin el suyo.

Para aquellos lectores interesados que no puedan acudir,

la mejor manera de mantenerse al día

sobre ellos es utilizando las redes sociales.

El festival internacional más importante es la feria de Frankfurt.

Allí se cuecen los contratos más jugosos

y las presentaciones más mediáticas.

En el perfil oficial de la feria se pueden encontrar fotos y links

con información relevante, pero algo seria.

Mucho más divertida parece la FIL de Guadalajara

donde autores de todo el mundo son invitados cada año,

sin menospreciar a otras tan atractivas

como nuestra feria de Madrid,

el FILBA de Buenos Aires o el HAY de Colombia.

Muchas de estas citas son paradas obligatorias para muchos autores.

Algunos de los cuales invierten varios meses cada año

en este tipo de viajes.

Encontraremos algunas respuestas si nos metemos en los perfiles

de autores tan viajeros como Sergio del Molino,

Guadalupe Nettel, Samanta Schweblin o Rosa Montero.

Muchos de ellos cuelgan fotos

de sus cenas con editores extranjeros,

haciendo charlas o firmando libros.

En este artículo firmado por la autora de "Plano americano",

Leila Guerriero, y titulado "Escritores ambulantes",

la gran mayoría afirma que los festivales literarios

no son positivos, si tenemos en cuenta

la influencia final que tienen en sus obras.

Estos viajes literarios son una mezcla de promoción

combinada con placer.

En los festivales hay tiempo para todo, incluso para aburrirse.

Los autores de cómic lo tienen más fácil.

Algunos, como Mauro Entrialgo,

dibujan al público para pasar el rato

y otros, como Paco Roca, son capaces de hacer un libro

con las historias que se le ocurren durante estas giras.

A ver qué hará con las puertas extrañas

y los lavabos sin manual de uso

que se encontró en su reciente viaje a Tokio.

(Música)

(Música suave)

(Canción en italiano)

Hemos abandonado durante unos minutos las montañas

y nos hemos venido hasta aquí, hasta Milán, a la plaza del Duomo,

y es que aquí transcurre la infancia de Pietro,

el protagonista de la nueva novela de Paolo Cognetti.

Bueno, y es aquí donde os quiero recomendar, precisamente,

la nueva novela de Alice McDermott,

una historia que protagoniza una niña huérfana de padre

que se cría junto a las monjas del convento donde trabaja la madre

y, claro, un día, deberá tomar la gran decisión.

Esta es una preciosa historia sobre el olvido

y sobre la generosidad.

(Continúa la música)

Os propongo una cosa, dar un salto y pasar de los bosques

del valle de Aosta a los bosques de la Gascuña,

y es que allí transcurre esta fantástica novela negra,

"Perros y lobos".

Aquí tenemos a un expreso que se refugia en casa de su cuñada

y unos sucesos que tienen que ver con la figura del hermano ausente

harán que este hombre deje de lado los buenos modales

y se convierta en un lobo despiadado.

Es una magnífica historia.

(Música)

En nada regresamos a "Las ocho montañas"

de Paolo Cognetti, pero, de momento, seguimos aquí, en Milán,

en plena vía Croce, porque os quiero llevar al futuro

y lo voy a hacer con "El libro de Joan",

una historia que nos muestra una tierra desolada

gobernada por un tirano, con los últimos resistentes

orbitando alrededor del planeta en una nave,

pero, eso sí, dentro de ella tenemos a la nueva Juana de Arco.

Bueno, esto es feminismo ciberpunk de primera.

(Canción en italiano)

(Tráfico)

(Voces)

(Música)

No he leído "Ana Karenina", pero desde que tengo 13 años

siempre digo que sí, que la he leído.

Pero no es verdad, solo he leído su página de Wikipedia.

Me hubiera gustado escribir los libros de Narnia,

porque contienen un mundo enorme.

Me hubiera gustado tener un lugar así,

donde poder colocar historias, un lugar donde desaparecer.

Es impresionante para mí

cuando alguien puede crear mundos enteros,

por eso me encantaría poder hacer algo similar algún día.

El libro que no he podido terminar

es "2666", de Roberto Bolaño.

La razón de no terminarlo es que no quiero que se acabe.

Lo mantengo en la estantería y leo un poco cuando me siento

falto de desesperación o deprimido sobre mi escritura.

Lo estoy racionando, esa es la razón.

Creo que todavía tengo para un año,

solo me permito leer un poco cada mes.

El libro que he leído más veces

es, probablemente, un libro escrito por Sam Pink

llamado "I Am Going to Clone Myself Then Kill the Clone and Eat It".

Es una colección de pensamientos e ideas extrañas

que siempre me ayudan cuando estoy algo perdido en mi escritura.

Renuevan mi fe.

Mi último libro se llama "Dasha",

pero no es mi último libro en realidad.

Se publicó cuando tenía 16 años, lo escribí con 15.

Es un libro sobre el hecho de perder a una chica,

que actualmente es mi novia, y estar muy triste.

Yo era emocionalmente melodramático cuando era adolescente.

Esto puede parecer no muy atractivo,

pero, en el fondo, puede ser interesante.

(Música)

Hoy os voy a recomendar "Los Liszt".

-Hoy os voy a recomendar "La niña invisible".

-El libro va de una familia,

que se llaman los Liszt, que hacen listas.

Mamá Liszt hace listas de enfermedades horripilantes

y de los jugadores de fútbol más buenos de todos los tiempos.

Papá Liszt hace de tareas horripilantes

y de bichitos alados.

-El libro va de una niña troglodita que un día que va a la escuela

se entera que hay una aventura que solo pueden hacer los niños

y se enfada porque ella lo quiere hacer,

y hablándolo mucho, al final, lo puede conseguir

y pasan muchas aventuras y conoce a un cachorro de lobo muy mono.

-Un día, llega un visitante a la casa de los Liszt

y nadie le hacía caso, menos el pequeño,

que, al final, le guarda un sitio al final de su lista.

-He aprendido de los trogloditas que se comían bichos raros,

que vivían en cuevas, que se hacían las armas con piedras

y huesos de animales que se habían comido.

-Este libro yo creo que es un poco más distinto de los demás

porque a veces cuesta un poco encontrarle el significado

y cuando lo descubres es como: "¡Uah, qué guay!".

-Se llama "La niña invisible"

porque su tribu se llama la Tribu Invisible,

porque pasan como a lo invisible,

que tienen que intentar que no se los vea y todo eso.

(Música)

En la novela se reflexiona en varias ocasiones

sobre ese contraste que existe entre vivir en la ciudad

y vivir en las montañas. Hay una escena que me gusta mucho,

cuando Pietro regresa de nuevo aquí y dice que necesita lavarse

para quitarse el olor de ciudad. (RÍE)

Un poco porque necesita desacostumbrarse a la civilización.

Me da la sensación de que eso también es muy autobiográfico.

Sí, es algo que hago cuando estoy aquí.

Llego de la ciudad, cojo un poco de hierba

y me cambio del olor.

Como Lucky, como los perros, que cuando llegan a un lugar nuevo

se revuelcan para asumir el olor de allí.

Es algo que yo también tengo la necesidad de hacer.

Hay algo de estar aquí que para mí pertenece al cuerpo,

una felicidad del cuerpo,

que está mejor, que está mas contento.

Quizá porque se mueve.

Trabajo con las manos, corto leña.

De la escritura sufro mucho el sedentarismo,

estar encerrado en casa, estar siempre cerrado en tu cabeza.

De vez en cuando, me enloquece esta...

Me viene la claustrofobia.

Entonces, salgo, voy a caminar,

hago algún trabajo físico y me siento mejor.

Tu novela ha sido un gran éxito en Italia,

se está publicando en muchos países, también en España,

estás triunfando con ella,

¿cómo se vive el éxito a 2000 m de altura?

Intento mantenerme muy ligado

a la simplicidad de la vida que he escogido.

El libro está en 39 países del mundo,

este año en Italia ha sido el más vendido...

Es difícil saber qué hacer con el éxito.

Pero siento que este lugar me tiene muy atado a la realidad

y así estoy bien.

Cuando una novela tiene mucho éxito, es habitual que los editores

pidan una segunda parte. (RÍE)

¿Puede haber una segunda parte de "Las ocho montañas"

o prefieres escribir otra cosa totalmente diferente?

Creo que en la obra de un escritor es todo una continuación.

Aunque la ambientación cambie,

están siempre tus temas, tus obsesiones.

Yo, en mis libros, este es mi octavo libro,

siento una fuerte continuidad,

incluso los que están ambientados en la ciudad,

porque tienen siempre que ver con las relaciones humanas,

con los personajes en los que me siento reflejado;

están siempre mis amigos y yo, mis padres.

Pero creo que escribiré aún un poco más sobre la montaña.

No es tanto una elección literaria,

como algo que viene directamente de la vida.

La montaña es todavía un lugar muy potente para mí,

que me emociona y me incita a escribir más sobre ella,

o sea, que seguiré un tiempo así.

Nos comentabas que hace unos años,

por una crisis personal, viniste a vivir aquí.

¿La literatura, escribir, te ha salvado de algo?

No sabría responder,

porque la escritura me ha acompañado siempre.

He empezado hacia los 16 años

y se ha convertido enseguida en una práctica cotidiana para mí

y no me sabría imaginar sin la escritura.

Entonces, por una parte, me ha salvado,

y, por la otra, también me ha condenado a una vida

en la que yo no puedo prescindir de ella.

¿Quién sabe cómo hubiera sido mi vida sin la escritura?

A muchos lectores les gusta visitar los lugares

que aparecen en las novelas que han leído.

Como esta novela ha sido un gran éxito,

me imagino que ya muchos lectores estarán visitando

estos preciosos lugares, ¿no? ¿Qué te dicen los vecinos?

¿Les gusta la idea de que vengan los turistas o no?

Sí, es que aquí es tan necesario que venga gente...

Son realmente pueblos muy abandonados.

Y más que curiosos, que vengan a mirar y luego se vayan,

se necesita gente que venga a vivir y trabajar aquí,

así que me alegro si mi libro puede contribuir a esto.

A mí no me molesta.

Son lectores muy respetuosos,

respetan mi necesidad de soledad y de mantenerme apartado,

así que llegan, tal vez me saludan,

a veces me dejan una carta en el balcón,

a veces la botella de vino... (RÍE)

Y llego después de algún día en la ciudad

y encuentro estos regalos en el balcón de mi cabaña.

(Música)

(Pájaros, voces)

Me comentaban Aitor y Joel,

el realizador y el cámara de "Página 2",

que grabar un programa aquí, en los Alpes italianos,

donde transcurre la novela de Paolo Cognetti,

era todo un privilegio.

La verdad es que hablar de una magnífica novela

y en un lugar como este es a lo más que puede aspirar

un programa de libros en televisión.

Espero que os haya gustado.

(Música suave)

"Nada en la ciudad en invierno me conmovía con la misma intensidad.

La observaba desde el otro lado de un filtro

que, a mis ojos, la volvía borrosa y descolorida,

apenas una nebulosa de personas y automóviles

que había que cruzar dos veces al día.

Y cuando miraba el bulevar desde la ventana,

los días de Grana me parecían tan lejanos

que me preguntaba si realmente había existido.

¿Acaso me los había inventado?

¿No había hecho otra cosa que soñar con ellos?

Hasta que percibía otro filo de luz en la terraza,

un brote en la hierba seca entre los carriles de la carretera,

la primavera volvía incluso a Milán

y la nostalgia se convertía en espera de que llegase el momento

de regresar a la montaña".

(Música créditos)

(Viento)

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Página Dos - Paolo Cognetti

19 jun 2018

Óscar López charla con Paolo Cognetti de su nuevo libro: la naturaleza, la amistad y la relación filial son protagonistas. Descubrimos la labor social de la entidad granadina Entrelibros. En La Red, repaso a los festivales literarios. Y Ben Brooks responde al cuestionario.

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