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Para todos los públicos Página Dos - Najat El Hachmi - Ver ahora
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Najat el Hachmi, Viggo Mortensen.

Gabriela Wiener.

Manuel de Pedrolo.

Luego se fusionó con otra

y se trasladó todo a la nueva biblioteca.

Pero yo abajo me había pasado muchas horas.

Muchas horas.

En este precioso edificio vamos a charlar con Najat el Hachmi,

que acaba de publicar este estupendo libro,

"La hija extranjera".

Una protagonista que también lee mucho.

También, también.

(Música)

Najat, ¿cómo podemos resumir tu novela?

¿Podemos decir que es la historia de una joven inmigrante marroquí

que llega, siendo muy niña, a un pueblo de Barcelona,

y que de alguna manera busca su lugar en el mundo

atrapada entre el amor hacia su madre

y la necesidad que tiene por ser ella misma?

Yo creo que sí. Así a grandes rasgos,

podríamos decir que el argumento de la novela es ese.

El tema de fondo es esta relación, este vínculo entre la hija y la madre

desde el punto de vista de la hija,

pero dentro de un contexto muy particular,

que es el contexto de la inmigración marroquí

que va a parar a ese pueblecito,

bueno, a esta ciudad mediana. Un pueblo grande.

Estamos en Vic, un pueblo muy grande.

Del interior de Cataluña.

Pero sí, a grandes rasgos sería ese el argumento.

Llama la atención que ella es una mujer inteligente,

es una mujer brillante,

y en un momento dado de su vida

toma una decisión que le lleva a hacer un camino a la inversa

de lo que podríamos esperar.

Ella acepta un matrimonio de conveniencia.

Esta novela, en el fondo, es la historia de una renuncia

y de las consecuencias que tiene esa renuncia.

Sí. Es una renuncia por amor.

Yo tenía ganas de ponerme en la piel,

no tanto de la hija que se rebela contra el orden establecido

y que lo tiene todo claro, sabe adónde dirigirse

y lo que no quiere, sino ponerme en la piel

de esas chicas que, aun teniendo los elementos

para poder decidir lo que quieren hacer con su vida,

deciden hacer lo que seguramente les va a perjudicar

o van en contra de lo que mucha gente esperaba.

Es curioso, porque en la historia de la literatura

hemos visto matar al padre muchas veces.

Sí. Matar a la madre,

lo hemos visto, pero menos.

Pero en este caso es pura adoración.

Sí, es pura adoración

y es ponerte en esa tesitura de tener que,

no tanto matar a la madre, porque no se va a producir tal cosa,

pero en ese dilema de: "Tengo que cortar yo misma

el cordón umbilical que me ata".

La maternidad es un tema

que aún tenemos mucho por explotar.

Es un tema interesantísimo.

Incluso más que el del padre.

¿Ah, sí? A mí me parece.

No sé, es una estructura como mucho más compleja.

Sobre todo las hijas con la madre.

Hay un recurso muy original en tu novela

para abordar el tema de la incomunicación,

del conflicto de identidad, que es el tema de la lengua.

Sí. De la hija,

que ha incorporado como suya la lengua del país adonde llegó,

y sin embargo, le cuesta encontrar términos

en la lengua con la que se relaciona con la madre.

Bueno, me permití este recurso

de hacer una reflexión misma sobre la lengua,

un reflexión metalingüística a través de la narración.

La misma protagonista está en esa situación

de que su pensamiento fluya en una lengua

y la realidad que está describiendo de la madre

sea en otra lengua.

Es un proceso que es muy interesante,

y que los que hemos estado en esta situación

de hijos de la inmigración hemos tenido que hacerlo.

Si vas a los colegios...

Increíble.

Creo que yo quería ser al principio periodista.

Eso era lo que quería ser. Y cuando me hice periodista,

muy pronto quise convertirme en escritora.

De hecho, estudié Literatura, no estudié Periodismo.

En el caso de una periodista narrativa, como me pueden llamar,

o cronista, lo importante en este género

es la mirada y la curiosidad.

Era muy natural lo que me movilizaba.

Solo después me di cuenta de que todos mis textos

tenían una cuestión bastante orgánica.

Había empezado a interesarme el tema de la intimidad,

el tema de la sexualidad, el tema de los cuerpos.

Entonces, yo me interesaba a mí misma en parte.

Pero no se quedaba ahí, era un interés por los otros también.

De alguna manera, mis propias historias reflejan

las historias que compartimos.

(Música)

Creo que nunca he escrito como alguien profesional

ni especializado en nada.

He escrito como lo que soy, una persona peruana

que viene un día, emigró.

Esa es la persona que escribe en "Llamada perdida".

Gabriela Wiener, con su edad, con su color de piel,

con sus prejuicios, sus miedos también,

las cosas que sabe, sus cosas buenas.

Y eso es lo que finalmente brota en la escritura

y que la gente, digamos,

siente que nadie le quiere aleccionar,

sino que está ante la experiencia viva de alguien.

Al principio, eran historias que se veían

como submundos del sexo,

como cierta cosa oscura o perversiones.

La gente empieza a ponerle etiquetas y a catalogarlo.

Es verdad que la empatía siempre ha sido un ingrediente

de las historias que he hecho. Incluso de las más distantes.

En "Nueve lunas", por ejemplo, cuento sobre mi maternidad,

o en "Llamada perdida" existe una sección de diálogos

con mi pequeña hija.

Es inevitable que alguien que tiene hijos se vea reflejado.

O, si no los tiene, provocado.

(Música)

Creo que cuando escribes un tipo de literatura

que tú proclamas como real o no ficticia,

ese mostrar siempre tiene un precio, tiene un costo.

En mi caso, yo te lo digo,

hace poco me enteré de que mi papá, cuando un amigo le preguntó:

"Lo de Gabriela es bastante fuerte, ¿no?",

y él le dijo: "¿Tú te creíste que era real?

Pero si es ficción". Y así se ha ido a la tumba,

pensando que me lo inventaba todo.

Me he encontrado un poco de todo.

Gente muy borde, muy racista.

Muy machista también.

Es que es muy difícil que una mujer, al menos en América Latina,

hable en voz alta de ciertos temas.

Sí que mi literatura tiene de exposición,

pero también de activismo en algún momento.

-Napoleón.

He estado leyendo varios libros sobre Napoleón.

Pensando en...

los orígenes de...

Bueno, la idea de la Unión Europea,

la situación actual.

Pero estoy leyendo una biografía...

que salió en Inglaterra hace un año o así...

de Andrew Roberts, que se llama "Napoleon the Great".

Cuando miro mis libros en casa, siempre hay cosas...

No necesito leer toda la novela

o toda la colección de poemas otra vez,

pero muchas veces, en lo subrayado,

hojeo y veo: "Ah, mira, lo que estaba pensando entonces.

Pues ahora no estoy de acuerdo".

O "he cambiado", o "es verdad, he olvidado eso".

"El Señor de los Anillos" es probablemente

la adaptación que más...

se conoce de mi trabajo como actor, es la película...

que más se ha visto, la trilogía de Jackson.

Y me di cuenta que no era tan extraño para mí ese libro,

porque la base son...

la mitología nórdica, sobre todo,

celta, literatura...

de esa zona del mundo.

Y tenía mucho que ver

con las cosas que había aprendido, que había oído en mi crianza,

por el lado de mi padre, danés.

Yo sigo escribiendo cartas y postales.

Me parece que es bueno apoyar a los de correos.

Es una cosa que va a desaparecer. Es una lástima.

Pero hay algo en el hecho de escribir físicamente

que me parece sano, y es un placer recibir una carta.

Cuando estoy, por ejemplo,

preparando el trabajo para la película "Lejos de los hombres",

obviamente estoy releyendo lo que había leído antes de Camus.

Leyendo cosas que no había leído.

Las "Crónicas argelinas" de Camus no las había leído.

Y para esta película era muy útil eso.

(Música)

Al margen del tema del conflicto familiar,

del hecho de que decida aceptar una boda de conveniencia

para contentar a su madre, etc.,

hay otros temas importantes en tu novela.

Por ejemplo, el tema del racismo está muy presente.

Pero no ese racismo descarado de insultos,

sino un racismo mucho más sutil,

que es el que tú colocas en la novela.

Pienso en la escena cuando la hija dice

que para ir a buscar un piso de alquiler

prefiere no ir con la madre,

que le va a resultar más fácil alquilar el piso.

Esto está todo el rato latente.

Yo creo que todos estos elementos hacen que ella tenga esa sensación

de que en el nuevo país tampoco le espera un lugar demasiado...

No va a poder establecerse como ella...

Porque está la discriminación a la hora de buscar un piso,

pero también el trabajo.

Ella sale del instituto con unas notas brillantes.

Y cuando va a buscar trabajo

se encuentra con una empresa de trabajo temporal.

Le proponen ir a limpiar, ir a cocinar

y las cosas típicas acordes con tu condición de inmigrante.

Tu novela es también una radiografía sobre la mujer marroquí

que vive aquí, en este caso, en Europa.

Encontramos las mujeres que ya son mayores,

que de alguna manera forman una especie de gueto,

conservan sus tradiciones, pero luego está el papel,

como el caso de tu protagonista, de esa joven marroquí

que está en una situación fronteriza.

Ni está aquí... Ni está en un lado ni en otro.

Es una situación que puede llegar a resultar incómoda.

Es muy incómoda. Te obliga siempre a pensarte.

Envidio a la gente que nunca ha tenido que pensar

ni su identidad...

No tiene que reflexionar sobre muchos temas

que, siendo hijos de la inmigración, tienes que pensar sí o sí.

En tu novela haces que el lector reflexione

sobre una serie de temas que tienen que ver

con el choque de culturas del que hablábamos antes.

Hay un momento en que tu protagonista,

en ese camino a la inversa que comentábamos al principio,

tiene que decidir ante la presión familiar

si ponerse o no el pañuelo para taparse el pelo.

Tengo la impresión de que, tal como se muestra en tu novela,

das a entender que en Europa ese tema no se ha entendido bien.

No se entiende...

No se entiende una cosa básica,

que es la complejidad y la diversidad del otro.

Me interesaba abordar el tema del pañuelo

porque lo curioso es ver

cómo esta pieza de ropa

ha cambiado su significación

no en los países de origen, sino en migración,

en el contexto migratorio.

Y cómo a veces... En la novela no aparece,

pero incluso estas polémicas que aparecen en los medios

también están condicionando cómo las propias afectadas

reformulan el significado de este pañuelo.

En la novela no es el caso,

pero hay situaciones muy distintas,

y una de ellas, muy típico,

es de la chica que se pone el pañuelo

casi como una reivindicación identitaria,

casi como de elemento para visibilizarse

ante la sociedad de acogida.

Ese pañuelo acaba teniendo unos significados

que antes no tenían.

No tenían.

(Música)

¡Vamos!

-No hemos visto señales de vida humana por ningún lado.

-No viene nadie.

Con esta adaptación de hoy he tenido como una regresión

porque "Mecanoscrito del segundo origen",

de Manuel de Pedrolo, era lectura obligada...

En el cole, ¿no? Obligada y por placer, es buenísima.

Yo también lo leí de pequeña.

Es de estos libros que te impresionan e impactan mucho cuando los lees

cuando eres muy joven.

No ha sido la primera adaptación, ¿verdad?

Se hizo una adaptación para televisión en los 80,

que se emitió en TV3,

pero yo creo que le faltaba todavía una adaptación al cine

un poco más contundente. Pero tuvo éxito.

Sí, fue un exitazo en televisión.

Pero al cine no se había atrevido nadie a llevarlo.

Hasta que lo ha hecho Carles Porta. Exacto.

(Música)

"Dídac ha crecido mucho, se ha convertido en un hombre".

-Eres la mujer más increíble del mundo.

-Es la historia de dos niños

que se convierten en los únicos supervivientes de un holocausto

de naturaleza alienígena.

Y tienen que luchar por su supervivencia

y un poco para salvar la cultura,

que quede huella, un legado del ser humano.

De la humanidad. Exacto.

¿Qué te ha parecido la adaptación? La verdad que un poco decepcionante.

Es una película que, visualmente, está muy cuidada

y tiene momentos, visualmente, muy potentes,

pero quizá por el recuerdo que tenía del libro,

me ha parecido un poco floja a nivel de textos,

a nivel de guion. No me ha acabado de convencer.

(Música)

"Nuestro amor

será la semilla del segundo origen de la humanidad".

(Música)

¿Este proyecto no lo había empezado Bigas Luna?

Exacto, era un proyecto de Bigas Luna

en el que estuvo implicado desde el principio,

lo que pasa que, desgraciadamente, falleció antes del inicio del rodaje.

Entonces, Carles Porta, productor y uno de los guionistas de la película,

decidió tirar adelante y adaptarlo.

De hecho, Bigas Luna ya había adaptado otras novelas en el pasado.

Tiene bastantes adaptaciones.

Las más populares serían "Las edades de Lulú",

una adaptación de Almudena Grande, "Son de mar", de Manuel Vicent,

también "Tatuaje". De Vázquez Montalbán.

Que era una aventura de Pepe Carballo.

Pero había más.

"Volaverunt" y creo que "La camarera del Titanic" también.

Ahí trabajó ya con otros guionistas, como...

(Canción en catalán)

A ver si lo he entendido bien, tu recomendación de hoy es una novela.

No exactamente, es una especie de ensayo novelizado

porque lo que hace el autor es coger anécdotas reales

de la vida de James Dean,

de gente que coincidió con él o tuvo alguna relación con él,

y crea una novela.

Puedes localizar anécdotas, que muchas te sonarán,

y otras me han parecido muy nuevas y que no conocía,

relacionadas con su relación con cineastas,

por ejemplo, con Elia Kazan y Nicholas Ray,

o historias sentimentales,

por ejemplo, su tórrido y apasionado romance con Pier Angeli,

o la rivalidad que sentía, rivalidad mutua, con Rock Hudson.

Es verdad, que se llevaban mal. Exacto.

Y todo eso está formulado como si fuera una especie de novela

que especula sobre su vida, pero con una base real.

Muy documentada. La portada es buenísima.

Supericónica, ¿verdad? Esa foto es estupenda.

Y el título es muy significativo y tiene mucho sentido

tratándose de un libro sobre James Dean.

(Música)

Por esta preciosa plaza de Vic

pasa a menudo "La hija extranjera" de Najat El Hachmi

y justo aquí, delante de esta fantástica catedral,

os hemos querido recomendar el último libro de Henning Mankell,

uno de los padres de la novela negra que falleció hace muy pocos días.

Cuando se le diagnosticó un cáncer,

decidió escribir "Arenas movedizas" para rememorar su vida,

un libro de lectura obligada.

(Canción en catalán)

No dejamos los libros biográficos

porque ahora os quiero recomendar "Pequeño fracaso",

de Gary Shteyngart.

Nos habla de su infancia, de cuando abandonó Leningrado en los años 70

y se desplazó a los EE. UU.

Como nos cuenta, pasó de una vida en blanco y negro a otra en tecnicolor.

Es un libro divertido y mordaz.

(Música)

Seguramente, a la mayoría de vosotros

os encantan las pinturas del artista noruego Edvard Munch,

pero es posible que no sepáis que también escribía textos

donde reflexionaba sobre sus propias obras.

Ahora Nordic ha tenido la feliz idea de agruparlos

y donde no faltan las ilustraciones de sus pinturas.

Es una auténtica joya.

(Música)

Estoy leyendo "Éramos mentirosos",

una de las novelas más esperadas del momento.

En ella hay amor, un secreto, un accidente y una revolución.

Pero, si alguien te pregunta por el final, miente.

-Fíjate, Ana, hoy traigo un libro con mucho arte:

"Dibuja, pinta e imprime como los grandes artistas".

Te enseña a jugar con formas como el escultor Chillida,

a dibujar con tijeras como matiz

o a experimentar con el color, igual que Joan Miró.

Con este libro no solo dibujas y pintas,

sino que, además, aprendes.

(Música)

No sé si es autobriográfica,

pero entiendo que tu protagonista tiene algunas cosas tuyas.

Por ejemplo, el amor por los libros.

Estamos en un edificio

donde, antiguamente, estaba la biblioteca de Vic,

donde la protagonista ha pasado muchas horas, ¿tú también?

Yo también, sí, sí.

Ese es el elemento, a lo mejor, más en común con la protagonista.

Nosotros llegamos aquí, que teníamos 8 años,

y empezamos a ir al colegio

y, al cabo de poco, nos hicieron una excursión a la biblioteca

y yo me enamoré de la biblioteca porque era...

Era la biblioteca al estilo antiguo, ¿sabes?

Con las...

Con estas cajetillas para buscar los...

Sí, las tarjetas de cartoncillos blancos con las fichas.

Me tenían fascinada las fichas.

Y, luego, esa cosa de que pudieras ir a un lugar

con todos los libros posibles

y pudieras leer todo lo que quisieras, todo lo que...

Y, encima, llevártelos a casa.

Cuando descubrí el servicio de préstamo era como...

Porque en casa, evidentemente, no había libros.

Hay novelas que tocan material sensible, como la tuya.

Cuando eso ocurre siempre pienso:

"¿Qué le habrán dicho la gente cercana a ella?

Sus familiares..."

Porque los familiares de los escritores...

Yo no... Tú no puedes... (RÍE)

Yo no pregunto. (RÍE)

Por si acaso.

Eso me dicen otros escritores. "Mejor no pregunto".

No pregunto, yo creo que a...

A las familias,

en general, les puede enorgullecer mucho,

se sienten orgullosos de tener un escritor

que ha podido publicar y que se le haya hecho un poco de caso.

Pero, al mismo tiempo, genera una sensación de incomodidad.

¿Vivir de la literatura es una realidad o todavía un sueño?

Depende de cómo quieras vivir.

(RÍEN)

Dice...

"¿Vives de la literatura?". Sí, pero no me preguntes cómo.

Es bastante complicado y cada vez se ha ido complicando más.

Mientras escribías "La hija extranjera",

¿eras consciente de que algún día lo podrá leer tu hija?

Eh...

Bueno, no lo pensé.

No lo he pensado hasta ahora.

Es algo que no tienes que pensar. Claro.

Porque también tengo un hijo de casi 15 años.

En el caso de mi hija, sí me haría ilusión

que lo leyera cuando tuviera edad

porque a ella, todo este mundo de la inmigración

y todo este mundo de mi madre

y de las mujeres de... Esto ya ella

no lo ha conocido por ningún lado,

es una realidad completamente ajena a la suya.

(Música)

(Música)

Las novelas pueden ser más o menos confesionales,

más o menos autobiográficas,

pero es inevitable

que un autor deje un rastro de sí mismo en sus personajes,

en sus historias.

Le ocurre a Najat El Hachmi en "La hija extranjera"

y nos ocurre a nosotros en este programa de libros.

(Música)

Preparar chebakia y pan y trabajar en las casas,

se le da mejor que encargarse de las granjas de los cristianos.

Y yo la he dejado sola cuando todo el mundo sabe

que, para elaborar las pastas del Ramadán,

son imprescindibles cuatro manos.

(Música)

Hay que estirar la masa,

cortarla con la ruedecilla dentada,

dar forma a las pastas pasando unas tiras bajo las otras

y ponerlas a freír en aceite muy caliente.

Antes de que se doren demasiado,

si se doran demasiado, salen secas,

hay que escurrir el aceite

y ponerlas dentro de la olla con miel.

(Música)

No, no es miel,

es una falsa miel hecha con azúcar, agua, limón, canela

y aquella piedrecita, "cheb",

que no he conseguido averiguar cómo se llama en la lengua de aquí.

(Música)

(Música créditos)

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Página Dos - Najat El Hachmi

24 oct 2015

El director y presentador Óscar López hablará con la escritora Najat El Hachmi. En su novela sobre la emigración marroquí 'La hija extranjera', El Hachmi habla de una joven marroquí que llega a un pueblo de Cataluña con 8 años y en compañía de su madre soltera. El problema surge cuando toma una decisión que tendrá consecuencias. Y es que para contentar a su madre, a quien adora, decide aceptar un matrimonio de conveniencia con un primo suyo que aún vive en Marruecos.

Por otro lado, el programa cuenta como invitado especial con el actor y también escritor y editor Viggo Mortensen que comenta la intensa relación que mantiene con los libros.

En la sección de cine, Desirée de Fez comenta de la adaptación de 'Segundo Origen' de Manuel de Pedrolo, de Bigas Luna y Carles Porta. Y por último, en la sección Los otros, 'Página Dos' se adentra en la vida de la escritora y periodista Gabriela Wiener.

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