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Para todos los públicos Página Dos - Montero Glez - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

("Goldfinger", Shirley Bassey)

Cuando, creo que era junio,

conseguiste el premio Ateneo de Sevilla, premio de novela,

con "El carmín y la sangre", recuerdo una breve entrevista

donde decías que era una novela extrema de espías.

Ahora la he leído, ha pasado el tiempo,

y siempre pensé: "Cuando lo tenga delante,

se lo voy a preguntar". ¿Por qué extrema?

Porque supera el justo medio

y supera los límites.

Va más allá de las fronteras.

El comandante Fleming,

el protagonista de "El carmín y la sangre",

es un personaje de carne y sangre,

es una persona real,

que sale en mi novela.

Después de dudar mucho,

él trata de usted al diablo.

Entonces...

Con esa carga de dudas, se pasea durante toda la novela.

Y el método psicológico

no llega a formalizarse casi hasta el final.

Entonces, a eso me refería cuando comentaba que era extrema.

Es una novela de espías, es verdad.

Es también una novela de amor, de deseo y de sexo.

De sexo heterosexual, de sexo homosexual,

con un crescendo que te lleva a un clímax final

que no vamos a comentar,

pero donde está muy presente también.

También extremo, casi podemos decir. Claro, es que...

Ian Fleming, el comandante Fleming, antes de ser el escritor Ian Fleming,

era un hombre...

que se acercaba al límite

y al juego.

Se movía en esa dualidad entre el sexo

y la guerra.

Determinaciones opuestas dentro de su misma esencia

eran para Ian Fleming.

Cuando termina la Segunda Guerra Mundial

y, años después, se pone a escribir y a crear a James Bond,

maneja esta dualidad.

Sobre todo en la primera novela, en "Casino Royale".

Aunque estarás conmigo en que si uno cuenta que va a escribir una novela

protagonizada por un tal Ian Fleming,

comandante de los servicios secretos británicos

durante la Segunda Guerra Mundial, que viene a Gibraltar

para ponerse a dirigir una operación secreta

de vital importancia para la Segunda Guerra Mundial,

que este es el personaje que más tarde escribirá

las historias de James Bond, es para que te digan: "Oye,

Roberto Montero Glez, ¿se te ha ido la cabeza?",

y sin embargo todo es verdad.

Tú encuentras algo que hace que tires del hilo

y que te encuentres con todo esto. Claro, pero...

es bueno que se vaya la cabeza.

A la gente que nos dedicamos a este oficio

es bueno que se nos vaya la cabeza,

porque eso es sinónimo de que estamos creando

y que estamos acercándonos a ese caos creador,

que es de donde todo surge,

a ese magma que luego tenemos que empezar a organizar,

y a capitular, y a desechar, y a tirar a la papelera.

¿Y dónde encuentras esa historia que vas tirando, vas tirando,

y dices: "Aquí hay una novela. Bueno, aquí hay novelón"?

Sí, pero eso es un asalto.

No se encuentra así como así. Uno va mereciendo las historias.

Eso va quedando en el trastero.

Yo conocía la historia de Ian Fleming de hace tiempo.

Luego está la venta de Vargas, que ya es casi al final de la novela,

que es donde...

Es el último desarrollo.

Donde ya estuvimos contigo en un libro anterior.

"Pistola y cuchillo".

Y fue allí, cuando estaba trabajando "Pistola y cuchillo",

de esto hace siete años u ocho años, por ahí,

que me encuentro en los archivos de la venta

que, durante la Segunda Guerra Mundial, llegan unos nazis.

Me decía Lolo Picardo: "Unos nazis aquí, en la venta.

Entraron unos nazis". Y digo: "¿Pero cómo es esto?".

Y empiezo a investigar por archivos, puerto de Cádiz y demás,

que se dedicaban a respaldar

y a dar cobertura a los submarinos alemanes

que estaban operando por aquí.

Entonces, una noche, se fueron de juerga

un submarino alemán y los del buque a la venta de Vargas.

Y así fue como ocurrió en la venta de Vargas una orgía.

Una orgía de sangre con estos nazis,

que eran los marineros,

los tripulantes del submarino,

y, a la vez, del buque que estaba dando cobertura.

(Música)

Sam Shepard cumplió 73 años el pasado 5 de noviembre.

Celebración que marca el inicio de la cuenta atrás

para la publicación de su primera novela en primavera de 2017,

originalmente titulada "The One Inside".

Shepard es un autor polifacético.

Antes de debutar como dramaturgo a los 21 años,

había trabajado en un rancho,

había sido músico en una banda de versiones

y camarero en un club de Nueva York.

Esta última ocupación le permitió entrar en el Off-Off-Broadway,

escena teatral alternativa que, en la década de los 60,

bullía de creatividad.

Allí, Shepard mostró sus primeros trabajos

y recibió premios y halagos,

con los que logró dar el salto a la gran pantalla,

firmando guiones para Robert Frank y Michelangelo Antonioni.

Entre 1965 y 1975,

escribió obras de teatro, relatos y poemas.

También fue padre, batería de una banda de folk psicodélico

y parte del grupo de artistas que acompañaron a Bob Dylan

en la mítica gira Rolling Thunder.

Esta relación con el bardo de Duluth se convirtió en un libro

que publicó en 1978...

y en una canción que escribieron juntos:

"Brownsville Girl".

("Brownsville Girl", Bob Dylan)

A mediados de los 70,

Shepard produjo sus piezas teatrales más reconocidas.

Ganó un Pulitzer por "Buried Child" en 1978.

Fue una época de explosión creativa

que culminó con su primer gran papel como actor

en la película de Terrence Malick "Days of Heaven".

A partir de entonces, la interpretación se convirtió

en su principal modo de vida, que, además, le permitió conocer

a la mujer con la que ha estado casado durante 30 años,

Jessica Lange.

A pesar de su variopinta nómina laboral,

Sam Shepard es, ante todo, un autor.

Su personal estilo poético y epifánico

se nutre de las zonas oscuras de la América profunda.

Material narrativo con el que armó un libro maravilloso

titulado "Crónicas de motel", y que el cineasta Wim Wenders

convirtió en el mítico filme "París, Texas".

En los últimos años, no se ha prodigado en exceso

en el terreno literario.

El 2004 publicó un brillante conjunto de relatos

y ha estrenado algunas obras teatrales de éxito

como "Estados de shock" o "Lengua silenciosa".

Hoy en día, aparte de sus cada vez más valorados trabajos como actor,

prefiere recluirse en su rancho, cuidar de sus caballos

y trabajar en la que dicen será su autobiográfica

y esperada primera novela.

(Música)

Tres libros que para mí son muy importantes

y que forman parte de mi canon particular

son "El proceso", de Kafka,

"El sueño de los héroes", de Bioy Casares,

y "El americano impasible", de Graham Greene.

A mí Kafka me parece un autor fundamental,

y, dentro de su obra, "El proceso" me parece

la mejor de sus novelas.

Y creo que es de esas novelas que responde a una gran idea,

la idea de que al nacer llevas ya la sentencia bajo el brazo

en vez del pan.

Y luego, una historia sujeta a interpretaciones

y, desde luego, muy precursora de lo que ha sido luego el siglo XX,

y el siglo XXI, en cuanto a esta lucha entre el individuo

y el Estado.

"El sueño de los héroes", de Bioy Casares,

me parece la prueba de que Bioy Casares

era mucho más que el amigo de Borges.

Ha sido uno de los grandes escritores en lengua española.

Es una de las historias de amor más bonitas que he leído,

y, a la vez, habla de muchas otras cosas,

como ocurre con casi cualquier novela.

"El americano impasible", o "El americano tranquilo",

es una novela que creo que condensa la obra de Graham Greene,

que es uno de los grandes escritores del siglo XX.

Hay también un dilema moral, la idea de implicarte en algo

o quedarte fuera, de ser un observador,

o meterte en algo.

Y explica muy bien también parte del siglo XX.

(Música)

(Música)

Ya habéis visto, esta es una novela de acción,

es una novela de espías, es una novela de amor,

de deseo, de sexo; pero estarás de acuerdo conmigo

en que también tiene bastante de novela de humor.

Totalmente. Es una gamberrada. Al final es una gamberrada.

Yo hay momentos que me he reído mucho.

Ahora estoy pensando en el momento en que él se presenta

a Juana la Petenera, de la que hablaremos enseguida,

y le dice: "¿Cómo te llamas?", ¿y qué le dice?

"Fleming, Ian Fleming". Claro.

O la contraseña de su maletín.

Bueno, en fin, todo eso lo van a ir descubriendo.

Pero realmente es una gamberrada.

Es una gamberrada. Yo quería hacer eso.

Quería hacer una gamberrada contando algo tan trágico

como es una guerra.

Como es que...

Que nos robemos la vida unos a otros en un conflicto.

Hazme una radiografía de cómo era Ian Fleming.

Porque yo lo veo un pendonazo. Sí, era un mujeriego.

Un jugador.

Una persona que se tomaba la guerra como otras tantas personas

que se lo toman como una diversión.

Porque si hay algo que tiene un conflicto bélico

es que hay sangre, hay dolor, hay lágrimas.

Pero también hay una minoría, una pequeña minoría,

que se lo toma como un divertimento.

Vamos a llamarlo una minoría snob,

pero sí que tiene un aspecto snob ese divertimento,

y él puede ser un snob.

Él era, como decías, un mujeriego,

y se encuentra con la horma de su zapato

en una mujer esplendorosa, Juana la Petenera.

¿Cómo la podemos definir?

Juana la Petenera, fíjate, es una bailaora,

y yo quería poner a una mujer de aquí,

con el temperamento del sur,

y que, a la vez, pasase de esa ternura,

pero ya desde los primeros capítulos, a que se establezca una tensión

y al final desemboque en la ferocidad.

Sabemos cómo era Ian Fleming, sabemos cómo era Juana la Petenera.

¿Cómo era el Gibraltar de esa época?

¿Un nido de espías, como aparece aquí?

Era un nido de espías,

un sitio estratégico,

como ha sido y como continúa siendo.

Geográficamente, es un sitio estratégico.

Y era el sitio desde donde se resistió.

Si no llega a ser por Gibraltar,

Inglaterra se hubiera muerto de hambre.

Date cuenta que los convoyes eran los que llevaban y traían

toda la materia prima para que sobrevivieran allí.

Aquí es tan importante el papel que juegan los protagonistas,

hemos hablado de alguno de ellos,

pero también en una buena novela los secundarios son fundamentales.

Y aquí es esencial todos esos personajes

que se mueven a un lado y al otro de la frontera.

Claro, porque los personajes principales siempre son planos.

Son planos...

Son planos porque son los que llevan la trama

y son los que hacen que la acción se desarrolle a una velocidad.

Los personajes secundarios son los que tienen más peso

y son los que tienen más sustancia. Menos verbo, menos acción.

Son los que van a articular lo que es ese fondo.

Y van a dar la perspectiva a la obra.

Ahí hay un limpiabotas

que no se sabe bien de qué parte está.

-El apuro de uno es la ocasión de otro.

Parece que lady Susan nos visitará. -¿Lady Susan Vernon?

-Esa mujer es un demonio.

-Enhorabuena, estáis a punto de recibir

a la mayor seductora de Inglaterra. -Discúlpenme por llegar así.

Qué deliciosa pose familiar.

¿Así que tenemos otra de Jane Austen en el programa?

Sí, pero creo que es una adaptación que te va a hacer cierta gracia.

Es la adaptación de "Lady Susan", que es una novela corta de Austen

que no es de las más conocidas,

y cuenta la historia de una joven viuda

que, para acallar los rumores sobre su comportamiento,

se dice que es un poco díscola, muy seductora y así,

decide pasar una temporada en casa de su familia política.

Entonces aprovecha esta estancia, primero, para liarla por completo.

Y luego, para intentar encontrar un buen marido para ella

y otro buen marido para su hija. Eso es muy Jane Austen.

Sí, totalmente.

-¿Esa mujer siempre se sale con la suya?

-Tiene un extraño dominio de los entresijos

del carácter del varón.

-Lo más interesante es que es una adaptación

que, al mismo tiempo que es muy fiel,

intenta salirse de esta cosa convencional

de, cuando se adapta a Jane Austen, centrarse en la parte romántica,

para ocuparse un poco más de la vida de la alta sociedad,

de todos los tejemanejes que hay, los cotilleos...

Y con mucha picardía. Es una adaptación muy divertida.

Aparte de tener lo que se pide a una adaptación de Jane Austen,

tienen esta cosa cómica muy enfatizada.

Eso lo hace diferente. Sí, la hace diferente.

¿Y lo del título? Parece que juega a lo de siempre,

porque todas las películas son "Sentido y sensibilidad",

"Orgullo...". "Y prejuicio", exacto.

Pero no es una invención.

De hecho, ese título lo han cogido, para seguir con esta continuidad,

de otra novela que tampoco es de las más conocidas de Austen,

que se llama así, "Amor y amistad".

-¿Cómo osa dirigirse a mí? Váyase o le haré azotar.

Indignante. -¿No lo conocías?

-Le conozco bien. Nunca le hablaría así a un extraño.

Es verdad que cuando hicimos el especial de Jane Austen

tú ya hiciste una panorámica muy amplia.

Hicimos un repaso. De todas las adaptaciones al cine...

Tanto en cine como en tele, sí.

¿Si tuvieras que destacar dos o tres?

Yo creo que una es la que cuando preguntas un poco a todo el mundo,

que es lo que pasó cuando hicimos el repaso,

cuál es su adaptación favorita, mucha gente coincide

en "Sentido y sensibilidad", una de las más conocidas.

Es la adaptación que hizo Ang Lee, que era una muy buena adaptación.

Con Emma Thompson. Exacto.

Y me apetece destacar una que es más reciente,

que es "Orgullo y prejuicio", la adaptación de Joe Wright.

Conseguía darle un aire muy contemporáneo

y algo como muy actual, acercarlo de alguna manera

sin recurrir a estrategias modernas un poco baratas.

Creo que lo conseguía directamente con la elección de los actores,

que eran rostros mucho más cercanos, como el caso de Keira Knightley.

Y luego, acercamientos a Jane Austen un poco más especiales.

Como "La joven Jane Austen", que no era una adaptación,

sino un intento de esbozo de la figura de la escritora.

Y luego está la tuya, la de terror. Exacto.

A ti que te gusta mucho el terror, con zombis...

Sí, "Orgullo y prejuicio y zombis". Fue un poco decepcionante.

La verdad es que prometía mucho más de lo que luego daba.

Pero la premisa, que está sacada de una novela,

ya era bastante curiosa. Por eso tiene mis respetos.

Ahora meten zombis... En todas partes, exacto.

Es algo exagerado lo del mundo del cine con los zombis.

(Música)

Desde luego, la recomendación de hoy no podía ser de más actualidad,

porque hace muy pocos días que se cerraba

el Festival de Cine de Sitges. Hace nada, sí, sí.

Traigo un libro que lleva por título "Entre dioses y monstruos:

historias de cine y vida", que ha escrito Joan Lluís Goas,

que fue durante muchos años director del festival de Sitges.

Es un acercamiento bastante emocional al cine

porque lo que hace es recopilar una serie de anécdotas relacionadas

tanto con los años en que estuvo como director del festival

como los años en los que ha trabajado como periodista cultural.

Lo que explica son anécdotas con personajes famosos,

como Peter Jackson, Quentin Tarantino, David Lynch...

No está nada mal. Bastante suculento, sí.

Y tú, con los años que has estado trabajando en el festival,

¿no sales en el libro? De momento no.

A ver si en la próxima entrega me incluye.

(Música)

Las aguas de Gibraltar no solo bañan la novela de Montero Glez,

también son un lugar propicio para el surf,

y de eso va nuestra primera recomendación de hoy,

"Años salvajes", de William Finnegan,

con la que consiguió el premio Pulitzer 2016.

Pero no solo se habla de la relación que mantuvo el autor con las olas

durante años, también se habla de viajes a lugares salvajes,

de aventuras y, cómo no, de vivir en plena libertad.

¿Os apuntáis?

(Música)

Seguro que muchos sabéis que la Molly Bloom

del "Ulises" de Joyce nació aquí, en Gibraltar.

Pero pocos sabéis que es un personaje secundario

de la novela de Montero Glez,

y es aquí donde os quiero recomendar el primer libro de relatos

de la escritora chilena Paulina Flores.

Son nueve historias protagonizadas por personas

que perdieron su trabajo o que tienen un empleo precario.

Historias narradas con crueldad y también con una exquisita ternura.

(Música)

Al igual que en "El carmín y la sangre",

en "Los héroes felices" también hay una guerra,

pero este es un conflicto distinto. Transcurre en los años 50,

en un pequeño pueblo en la frontera entre Albania y Grecia.

Allí vamos a seguir a una familia, y también en los años posteriores,

cuando emigran a diferentes lugares hasta recalar en una pequeña

isla griega donde, según la mitología,

habitan los héroes felices.

Una estupenda tragicomedia que deberíais leer.

(Música)

Estoy flipando un montón con "Antes estaba en el mar".

Es la historia de un niño al que le cambia la vida.

Todo el mundo se va.

Se queda solo en su mundo, que es el libro,

pero intentará con todas sus fuerzas que todo vuelva a ser como antes.

Es una pasada porque, además, tiene página pop-up.

-Yo os voy a hablar no de un libro, sino de toda una colección,

la de Austral Intrépida.

Aquí vais a encontrar los clásicos de toda la vida,

como "Tom Sawyer", "La isla del tesoro",

"El libro de la selva" y "Alicia en el País de las Maravillas"

renovados del todo. Han quedado chulísimos.

(Pájaros)

De Ian Fleming se han escrito biografías, ensayos,

pero ficción, no.

Si al final, va a resultar que eres tú el primero.

Claro, es algo sorprendente.

¿Por qué? Pues porque la gente escribe pastiches sobre su personaje,

James Bond, pero sobre el creador de James Bond no había algo escrito,

entonces, yo me encuentro con esa posibilidad

de escribir algo y ser pionero en eso.

Y luego, me doy cuenta que tiene una vida más rica,

todavía, que la de su personaje. Hombre, pero... Pero...

Infinitamente más. Muchísimo más.

Porque claro, todo lo que sale aquí, salvo alguna cosa concreta,

hay que avisar a los lectores que es verdad.

Es verdad.

Todo lo que cuentas de su relación con las mujeres,

toda la cuestión vinculada con el espionaje,

todo lo que narras en ese clímax final que comentábamos,

en la Venta de Vargas,

con los tripulantes del submarino alemán, es decir,

todo todo todo está documentado. Totalmente, totalmente.

No hay nada gratuito en la obra.

Lo que pasa es que utilizo la ficción.

Yo cuento la mentira para revelar la verdad.

Ese es el camino de la ficción, pero la documentación,

la base, la materia, es cierta, es la realidad.

¿Sigues siendo un autor que escribe al margen

de presiones de editores y de modas?

¿Escribes lo que te da la gana? Siempre. Siempre he hecho eso.

Lo sé, por eso te lo pregunto.

No solo escribo lo que me da la gana, sino que hago lo que me da la gana.

Hago lo que me apetece.

Según me viene, así lo recibo.

¿Estás contento de cómo te va la carrera literaria?

No.

No. ¿Por qué?

Porque pienso que...

está poco reconocida lo que es fuera de España,

pero bueno, eso ya no es culpa mía

y, en todo caso, es culpa de haber elegido mal

a los agentes que me tienen que mover.

Porque tú aquí tienes lectores que te siguen de manera muy fiel,

en España, ¿no? Sí, eso sí. Eso... Eso...

Gracias a ellos,

es por lo que hoy estoy aquí hablando contigo.

Eres de Madrid, pero hace años ya que viniste al sur a vivir,

¿crees que eso ha sido fructífero para tu carrera literaria?

Fructífero para mi carrera literaria y para mi vida.

Me tenía que haber venido antes.

He perdido demasiado tiempo en Madrid.

Madrid, como todas las ciudades, es un...

Es un entorno que no es bueno para la salud.

Las ciudades no son buenas para la salud.

Entonces, yo, si he cometido un error en mi vida,

ha sido no haberme marchado de Madrid antes.

¿El mejor libro siempre es el último?

El penúltimo.

El mejor libro siempre es el penúltimo

y este es el penúltimo.

(Música)

El mundo del libro no deja de sorprendernos.

Fijaos sino.

Ian Fleming llega aquí, a Gibraltar, durante la Segunda Guerra Mundial

para dirigir la operación Goldeneye

justo antes de crear a su famosísimo personaje, James Bond,

que lo convertirá en un autor de éxito.

Años después, otro escritor, Montero Glez,

tira de una historia que le cuentan en una venta de Cádiz

y escribirá el libro del que hemos hablado hoy aquí,

en un programa de libros que se llama "Dos, Página Dos".

(Pájaros)

(Música)

En aquellos momentos, rumbo a la playa,

el comandante Fleming era lo más parecido a un joven soldado

que camina cara al viento,

rumbo a una batalla perdida.

(Barco)

Aunque ni siquiera lo incluyese, estaba descendiendo al cadalso.

Apretaba el gesto,

como si en sus oídos zumbase el viento de tal manera

que no se pudiese oír algo más.

Apenas el crujir de la arena de la playa

bajo la suela de sus zapatos.

Si afinaba la vista podía ver, a lo lejos,

un trozo de la bahía de Algeciras

Las luces desperdigadas, que parecían alargarse sobre el agua

como si de un barco de guerra se tratase.

También creyó ver el periscopio de un submarino.

Bajo la noche del Peñón,

el comandante Fleming se tocó los riñones,

donde llevaba la cartuchera.

Arrugó el gesto cuando, hasta sus narices,

llegó el olor a linimento.

Se volvió y vio la figura.

(Música)

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Página Dos - Montero Glez

15 nov 2016

Montero Glez acaba de publicar "El carmín y la sangre", Gibraltar era un auténtico nido de espías durante la guerra mundial. En la charla descubrimos que prácticamente todo lo que narra el autor es real. Desirée de Fez nos habla de la película Amor y amistad. Celebramos un nuevo aniversario en compañía de Sam Shepard. Conocemos el canon literario del escritor Martín Casariego

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