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Para todos los públicos Página Dos - Isabel Allende - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Isabel Allende ha tocado muchos temas en sus novelas,

pero de la vejez había escrito muy poco,

enseguida sabremos por qué.

(Música)

Isabel, te voy a pedir que me ayudes para situar a los espectadores

con el tema del argumento

porque en tu novela la gran protagonista es Alma Medel,

a la que luego conoceremos como Alma Belasco,

que es una niña polaca que por la irrupción del nazismo

es enviada a Estados Unidos a casa de sus tíos en San Francisco,

donde se convertirá en una diseñadora célebre

y donde la veremos anciana entrar, voluntariamente,

en una residencia geriátrica muy especial

de la que luego hablaremos, ¿qué más podemos contar?

Cuando Alma llega a la casa de los tíos en San Francisco,

tiene 8 años

y allí conoce al hijo del jardinero, que es el jardinero japonés,

y el niño se llama Ichimei

y se hacen amigos estos niños y esa amistad se convierte en amor

y dura toda la vida

y a los 80 años, Alma, en la residencia geriátrica,

tiene este amante secreto

y hay una muchacha joven que trabaja en la residencia

que piensa: "¿Por qué esta señora mayor se escapa en la semana

y vuelve con el pelo revuelto y el carro sin gasolina?

Debe tener un amante",

y ahí desenredamos la historia para atrás.

Una historia muy ambiciosa, porque va de delante atrás

y regresa y eso te permite

tocar ciertos acontecimientos históricos relevantes

como esa irrupción del nazismo,

aunque, por encima de todos, destacaría el tema...

Con los japoneses. Esos campos de concentración

que se crearon en EE. UU. y donde fueron internados

los americanos de ascendencia japonesa.

Tras el bombardeo de Pearl Harbor, vino pánico en Estados Unidos

de que Japón iba a invadir por el Pacífico

y toda la costa del Pacífico fue considerada zona militar

y arrestaron a 120 000 personas

de los que un tercio eran inmigrantes japoneses

y los otros dos tercios eran sus hijos,

ciudadanos americanos, nacidos en territorio americano.

Estuvieron en varios campos de concentración

durante los cuatro años y medio de la guerra.

Perdieron todo lo que tenían.

En esta novela tocas temas que hemos visto en otros libros,

hablas del exilio, del amor, de desamor, de la muerte,

de la familia y de un tema muy importante

que creo que has tocado poco, el de la vejez, ¿por qué ahora?

Por la edad. (RÍEN)

¿Por qué otra cosa? Mira la edad que tengo.

Es un tema que está en el aire.

Te confieso que me siento igual que hace 10 años,

no siento que haya perdido la memoria ni la atención

ni la pasión ni las ganas de enamorarme

ni las ganas de escribir.

El cuerpo me falla un poco, porque me duelen las piernas,

ya no puedo caminar como antes indefinidamente,

en fin, algunas limitaciones hay,

pero, sin duda, el calendario me muestra

que entré en la edad de la vejez.

Pero no solo abordas el tema de la vejez,

diría que lo acotas de una manera especial

en el tema del amor en la vejez, aunque hablas de otros temas

vinculados con el hecho de cumplir años,

pero el tema del amor en la vejez es importante en tu novela.

Es el tema de la novela.

Primero, porque creo que es posible, no es que sea una fantasía mía,

lo he visto y lo experimento.

En mi caso, ha sido la pérdida del amor,

porque después de 27 años de matrimonio,

nos hemos separado hace unos tres meses.

Haber perdido el compañero y el amor a esta edad ha sido una experiencia

bien dolorosa en la que he aprendido mucho,

y entre las cosas que he aprendido es que estoy abierta al amor.

Desde que salí de esa relación con mucho dolor y mucha pena,

estoy totalmente abierta a que otras cosas vengan,

no solo en el plano de la escritura y de la vida,

del amor concretamente, de la pasión.

¿Y se vuelve uno más exigente

porque no tiene ganas de perder el tiempo en tonterías?

Creo que sí.

De partida, en mi caso,

creo que me voy a poner mucho más agresiva.

No voy a esperar que venga algún señor a seducirme,

voy a salir yo a la caza.

(Música)

En la historia de nuestra literatura,

existen muchas novelas

que han narrado el tránsito de la infancia a la edad adulta,

pero pocas han fijado con tanta exactitud

la memoria de una ciudad.

Hablo de "Tranvía a la Malvarrosa", de Manuel Vicent

y de la ciudad que le sirvió como escenario, Valencia.

Me tienes,

pero de nada te vale.

Recuerdo haberla leído el mismo año de su publicación,

1997,

y recuerdo que narraba el rito de iniciación a la madurez

de Manuel

y que arranca con su llega en tren a la Estación del Norte,

proveniente de su pueblo natal, Vilavella.

El mar y el cielo se ven igual de azules.

La historia sucede en los años 50,

mientras el franquismo se extiende sin obstáculos.

Mejor es que recuerdes que el cielo siempre es cielo.

Manuel viaja solo a Valencia para cursar estudios superiores

y la variopinta vida metropolitana le coge con el pie cambiado.

Tanto que su fe en Dios y su vocación como misionero

comienza a resquebrajarse.

Durante los primeros meses,

acude semanalmente a confesarse al colegio del Patriarca

y bajo su claustro y bellas pinturas admite todos sus pecados,

pero pronto,

el sexo y la vida nocturna se convertirán en una obsesión

y su vocación de diluirá como el eco de las campanadas

de la iglesia que se alza en la calle De la Nave.

La tentación se esconde en el barrio chino,

justo detrás del Mercado Central,

y Manuel, como yo hoy,

se pierde por las callejuelas mal iluminadas

del Torno del Hospital, Vinatea, Poeta Llombart

y otros nombres míticos en la ruta de la perdición.

El barrio chino estaba en la otra parte del Mercado Central.

Lo que es la Vía del Oeste, había un entramado de callejuelas

donde estaba lo que en todas las ciudades es el barrio chino.

Callejones estrechas y fincas de planta baja y piso.

En casi todas las esquinas, el bar, el cine típico de barrio

donde se hacían los negocios y tal, tres bares,

una casa que vendía gomas, como se llamaban antes,

no como se llaman ahora, antes eran gomas y ya está.

Un par de médicos que había siempre allí.

Esto era una parte un poco más señorial,

no llegaba a ser barrio chino.

No pretendo que me digas...

Y claro, en esta historia no puede faltar el tranvía.

Un tranvía que abre la ciudad al mar

y que llena de luz y esperanza la vida de sus habitantes.

Para el protagonista,

el tranvía que va a la playa de la Malvarrosa

es el vehículo que transporta sus sueños románticos.

En él viaja su amor platónico, Marisa,

y con él llegará hasta la playa donde conocerá el amor.

Un amor de verano con una guiri que culminará con una escena tórrida

en una de las habitaciones de la, por entonces abandonada,

casa de Blasco Ibáñez.

Hay que tener en cuenta que el edificio original data de 1902

y la novela transcurre en la Valencia de los años 50

y en ese momento lo que era el chalet de la Malvarrosa

estaba totalmente en ruinas, abandonado.

Durante este periodo, la famosa galería de las Cariátides

está cerrada y la mesa se encuentra en un estado lamentable.

Cuando el personaje de la novela se introduce en el edificio,

refleja perfectamente este ambiente de abandono.

La playa de la Malvarrosa

es el final perfecto para este paseo de hoy.

Pero mucho mejor si lo hago tomando algo en La Marcelina,

restaurante que en la novela

sirve una ración de anécdota histórica.

En 1950, Franco visitó Valencia

para conocer el portaaviones Coral Sea

y hambriento, decidió pedir para él y sus comensales

una paella de 40 raciones a bordo.

Aquello sucedió el mismo día en que el protagonista de la novela

puso el pie por primera vez en la ciudad del Turia.

Hay coincidencias que sirven para cerrar una ruta.

(Música)

Los tres libros de mi canon literario personal son:

de Ramón del Valle-Inclán "La guerra carlista",

de Natalia Ginzburg "Léxico familiar" y de Tolstói "Guerra y paz".

"La guerra carlista" es una trilogía de Valle-Inclán

que leí cuando un adolescente, incluso menos,

y me fascinó porque descubrí que una novela de aventuras

puede, al mismo tiempo, ser alta literatura.

Y personajes bien hechos, bien construidos y momentos bélicos

en los que la epopeya se presenta en todo su esplendor

y al mismo tiempo, momentos dramáticos, cargados de dolor,

y momentos de mucho humor.

"Léxico familiar" es una novela autobiográfica

en la que Natalia Ginzburg habla de sí misma desde su infancia,

pero sobre todo, hasta su madurez en los años 50.

Tiene esa calidez de quien habla para alguien cercano,

como si fuéramos miembros de su familia,

aunque solo somos lectores lejanos suyos.

"Guerra y paz" sé que es un clásico, que no es muy original.

La mayoría de los escritores lo reivindicarían,

pero para mí es el modelo de la novela perfecta,

la novela global en la que cabe todo.

Para un escritor realista que aspira,

no tanto a retratar el mundo como a sustituirlo por otro,

creo que es uno de los primeros grandes ejemplos

de un novelista que lo consigue.

(Música)

Bajo la luz de la luna,

me diste tu amor.

En esta novela hay un triángulo principal,

un triángulo que conforman Ichimei, Alma y Nathaniel.

Me gustaría que nos hablaras de ellos tres.

Pero no te quiero revelar el secreto de Nathaniel.

Naturalmente, sino se desvelan detalles importantes de la novela.

Claro.

Pero a Alma, ¿cómo la podríamos describir?

Alma es una mujer muy diferente a mí.

Me costó un poco quererla.

Es una mujer, primero, privilegiada, porque ha tenido todo desde chica,

ha tenido dinero siempre,

nunca ha tenido que trabajar por dinero.

Egoísta, piensa siempre en sí misma primero.

Exigente con los demás.

Ella tiene dos amores en su vida y los tiene desde los 8 años,

el amor por su primo Nathaniel, un hombre que le da a ella

la seguridad, la protección, es un hermano mayor

que llega a ser después su marido.

Luego tiene el amante secreto que es Ichimei, que es la pasión.

Hablábamos de ese triángulo,

pero también hay que hablar de Irina,

ese cuarto personaje fundamental en esta novela.

Esta chica que trabaja en la residencia

y que Alma coge como asistenta personal,

pero con ella tampoco podemos desvelar muchas cosas de su pasado,

pero tiene un pasado muy especial también.

Ella es una chica que está traumatizada.

Así como Alma, prácticamente, inventa el amor-pasión,

Irina escapa de cualquier contacto personal,

porque está tan traumatizada que no puede...

No puede realizar el amor en ninguna forma,

no puede aceptar que nadie se le acerque.

Lo que Alma busca, la otra rechaza.

Abordas cuestiones éticas

que harán que el lector tenga que reflexionar sobre ellas,

por ejemplo, el tema de la eutanasia,

¿cómo lo ves tú?

Yo vivo en Estados Unidos

donde ya cinco estados americanos han legalizado la eutanasia,

entre ellos, California, donde yo vivo.

Espero que de aquí a que yo lo necesite,

va a ser legal en todas partes.

Es una opción.

Yo lo comparo al aborto.

El aborto ilegal tiene terribles repercusiones.

Cuando el aborto se legaliza, es una opción.

No es que nadie te vaya a obligar a hacerte un aborto,

pero es una opción que le permite a la mujer

controlar su propio cuerpo y su propia fertilidad

con cierta seguridad.

Entiendo que el tema de la muerte no te preocupa especialmente.

No, no me asusta la muerte, lo que me asusta es el morir,

el cómo voy a morir.

No quiero morir indignamente ni quiero morir sufriendo,

pero la muerte misma es parte de la vida,

es como nacer. ¿Y la soledad?

¿La soledad de la vejez? ¿Te preocupa?

¿O te sientes bien rodeada por todos tus familiares?

Siempre hablas mucho de ellos.

Me siento... Tengo a mi hijo, a mi nuera, a mis nietos,

mi madre todavía está viva, tengo muchos amigos que quiero mucho,

no me siento sola nunca,

pero sí me gustaría tener un compañero.

Desgraciadamente, soy heterosexual, porque las mujeres a mi alrededor

son mucho más interesantes que los hombres.

No me digas eso. Además, envejecen...

(RÍEN)

Además, envejecen, las mujeres, mucho mejor que los hombres.

Una lástima no ser lesbiana, pero bueno, así me tocó.

(Música)

(Inglés)

La publicación de "El señor de los Anillos"

fue épica, como la historia que narra.

Apareció tras la II Guerra Mundial

con unos elevados costes de producción.

Sus casi 1500 páginas obligaron a los editores

a convencer a su autor, J. R. R. Tolkien,

para que lo publicara en tres partes.

"La comunidad del Anillo" y "Las dos torres"

vieron la luz en 1954.

"El retorno del rey" tuvo que esperar un año más.

60 años después,

la editorial Minotauro le rendirá homenaje

con una edición limitada, numerada y repleta de extras.

Pero toda historia tiene un inicio.

Esta arranca cuando Tolkien se ganaba la vida

como profesor en la Universidad de Oxford

siendo padre de tres hijos.

Como no disponía de tiempo,

tardó más de 10 años en escribir su obra magna.

Aunque antes de "El señor de los Anillos",

estuvo "El hobbit".

Tras el éxito,

su editor le presionó para que escribiera una secuela,

lo que para disfrute de sus numerosos fans,

acabaría haciendo.

(Música)

Al margen de su talento,

el hecho de que Tolkien supiera varios idiomas,

como el alemán, el noruego o el latín,

derivó en la creación de idiomas específicos

para sus fantásticos personajes

y el ser un gran lector

dio pie a que grandes obras como "Macbeth"

o el poema épico "Beowulf

se convirtieran en fuentes de inspiración

para "El señor de los Anillos".

Así, casi sin proponérselo,

se convirtió en el padre de la fantasía moderna.

Sin embargo, hay que recordar que las primeras versiones

de su famoso libro

iban por unas líneas argumentales muy diferentes.

En unas, el hobbit Bilbo Bolsón era el protagonista,

en otras lo era su hijo,

lo cual se convertía en un problema, ya que este no tenía mujer.

Así hasta llegar al nacimiento del mítico Frodo

que, por momentos, tuvo el desafortunado nombre de Bingo.

En cualquier caso, lo que tenía claro el autor

era su deseo de escribir un libro muy extenso

en el que poder explorar los temas que más le interesaban.

Así mismo, la obra muestra el amor de Tolkien

por la mitología nórdica

de la que extrajo multitud de nombres

como el del mago Gandalf, basado en la divina figura de Odín.

Tolkien fue un escritor perfeccionista y obsesivo

y, como tal, dejó escritos y dibujados

numerosos prólogos, apéndices, descripciones y mapas

que convierten esta novela

en una obra compleja e hiperconectada.

Ha pasado el tiempo y nadie duda

de que "El señor de los Anillos" ha sido un gran éxito,

pero aún lo ha sido más

tras la celebrada adaptación cinematográfica de Peter Jackson,

estrenada en 2001.

Tras leer la obra completa en un viaje en tren de 20 horas,

el director decidió ponerle rostro a Aragorn, Frodo, Légolas

y a aquellos personajes que desde hace 60 años

se pasean épicamente por la historia de la literatura fantástica.

(Música)

(Canción en inglés)

No me cuesta imaginar a Alma e Ichimei

paseando clandestinamente por un parque como este,

un parque donde ha llegado el otoño, estación ideal para leer

esta estupenda novela de Philip Larkin.

Es una historia protagonizada por una chica

que, en el crudo invierno inglés y durante la II Guerra Mundial,

trabaja como bibliotecaria, pero eso sí,

siempre esperando el reencuentro con el primer amor.

Es una novela deliciosa, emotiva, para leer junto a una chimenea.

(Truenos)

(Canción en inglés)

La escritora francesa de novela policiaca Fred Vargas

se ha pasado a la moda nórdica

y lo ha hecho con su última novela, "Tiempos de hielo".

Encontraréis a su famoso comisario Adamsberg

que, siguiendo la pista de un suicidio,

llega hasta una muerte muy extraña,

ambas relacionadas con una trágica expedición a Islandia.

Os podéis imaginar que, tratándose de Vargas,

es literatura de la mejor.

(Continúa la canción)

No abandonamos ni la novela policiaca ni el frío,

porque de ambas va bien servida

la nueva novela de Alberto Pasamontes.

Estamos en Ucrania

justo cuando se va a producir la catástrofe de Chernobyl.

Hasta allí llega un policía de Moscú represaliado por el Sóviet Supremo

que será testigo de ese desastre nuclear.

Estamos ante una estupenda novela negra e histórica.

(Música)

(NIÑA) ¿Sabes, León?

Estoy disfrutando muchísimo

con el último libro que me estoy leyendo.

Junta dos cosas que me encantan,

la papiroflexia y "La guerra de las galaxias".

Se llama "El extraño caso de Yoda Origami"

y va de un muñequito de papel con poderes.

¿A que mola mucho? -Un montón, Carla.

Como "Criaturas fantásticas",

17 relatos seleccionados por Neil Gaiman.

Aparecen un grifo, un hombre lobo, una pájaro solar

y otras criaturas que han protagonizado

grandes cuentos de la ciencia ficción.

Es espectacular.

(Música)

Dedicas tu novela a tus padres ancianos

por sabios, dices, hablas de ellos como ancianos sabios.

¿Sigues escribiendo a tu madre? Todos los días.

¿Pero qué le cuentas? ¿Todos los días?

Es como si fuera tu diario personal. Nos contamos los sueños,

nos contamos lo que pasó en la vida,

intercambiamos recetas de cocina, todo.

Siempre hay tema para una carta. ¿Ella puede leer tus libros todavía?

Sí, mi mamá lee mis libros, por supuesto,

y me escribe por Internet y maneja el Facebook y todo lo demás.

¿Y de este te ha dicho algo? Sí, le gustó.

No creas que le gustó mucho, pero le gustó.

¿Por qué?

Porque mi mamá es muy exigente conmigo.

Mi mamá es muy exigente.

Ninguno de mis libros le gusta hasta que lee las críticas

y cuando una tercera persona dice algo bueno, se lo apodera.

"Siempre dije que esto era bueno", dice mi mamá,

pero cuando ya me ha dicho que no le gusta.

Traducida a 35 idiomas,

más de 65 millones de libros vendidos en todo el mundo,

¿estas cifras te asustan o ya estás acostumbrada?

Estas cifras no tienen nada que ver conmigo.

Escribo y el proceso es siempre el mismo

y las exigencias del proceso son las mismas

y cuando escribo no pienso en el número de lectores

ni en el número de directores ni cuántos ejemplares se venderán.

Pienso en el texto

y ese es mi compromiso con el texto y luego que se termina yo lo ofrezco.

Vamos a ver quién lo recibe, eso ya no lo puedo controlar.

Isabel, ¿qué libro te hubiera gustado haber escrito?

"Cien años de soledad", por supuesto.

¿Sí? Sí.

Como lectora, ¿recuerdas la primera impresión?

De ese libro, sí. Lo leí bastante joven

y me acuerdo la impresión brutal que me hizo.

Recuerdo casi textual la primera frase,

cuando lo llevan al niño a ver el hielo.

Es una idea preciosa.

¿Te ves escribiendo hasta el fin de tus días

o crees que los escritores deberían tener fecha de jubilación

como en otras profesiones?

Creo que depende de cómo estén de aquí,

porque si no tienes memoria, capacidad de atención,

¿cómo vas a escribir?

Pero si tu cerebro funciona, esta es una profesión

en la que puedes escribir hasta el final.

Es muy distinto ser bailarín o ser ingeniero.

En esto, puedes seguir escribiendo.

Pronto llegará el 8 de enero,

que es la fecha en la que empiezas tus novelas,

pero entiendo que este próximo 8 de enero vas a descansar.

¡No!

El próximo 8 de enero quiero escribir.

Este 8 de enero de este año, este año ha sido una año malo,

un año de muchas pérdidas,

entre otras cosas, se murió Carmen Balcells,

mi madrina de cada palabra que he escrito.

Que me pegó tremendamente.

Y no he escrito este año, pero quiero escribir el próximo,

porque no quiero que se me atrofie el músculo.

Hay escritores que piensan que su último libro es el mejor,

¿es tu caso? No.

¿Tienes claro cuál es tu mejor libro?

No tengo claro cuál es mi mejor libro.

Sé que "La casa de los espíritus"

es el libro que ha estado más largo tiempo

publicándose y que se enseña en las universidades y escuelas,

entonces, tiene ese bagaje

de haberse convertido casi en un clásico,

pero el libro que más respuesta ha tenido de los lectores

es "Paula".

No creo que sea mi mejor libro, pero es el libro más...

Escrito con sangre.

(Música)

En la novela de Isabel Allende

vais a encontrar una historia de amor de años,

la de Alma e Ichimei, que sobrevive en la clandestinidad.

Si lo pensáis bien, la historia que mantenemos todos con los libros

es muy parecida, porque es una relación íntima, intensa,

que sobrevive en la más absoluta privacidad.

Será porque, en el fondo,

tenemos algo de lectores clandestinos.

(Música)

Durante el resto de aquella mañana, Alma siguió a Ichimei.

Mientras él colocaba las plantas en los huecos cavados por su padre

y le revelaba la vida secreta del jardín.

Los filamentos entrelazados en el subsuelo,

los insectos casi invisibles,

los brotes minúsculos en la tierra

que en una semana alcanzarían un palmo de altura.

Le habló de los crisantemos,

de cómo se trasplantan en primavera y florecen a comienzos del otoño,

dándole color y alegría al jardín,

cuando las flores estivales ya se han secado.

Le mostró los rosales sofocados de botones

y cómo se deben eliminar casi todos.

Le hizo notar la diferencia

entre las plantas de semilla y las de bulbo,

entre las de sol y las de sombra.

Takao Fukuda, que los observaba de reojo,

se acercó para decirle a Alma

que las tareas más delicadas le correspondían a Ichimei

porque había nacido con dedos verdes.

Aquellos ojos verdes,

serenos como un lago,

en cuyas quietas aguas

un día me miré,

no saben las tristezas

que en mi alma han dejado.

Aquellos ojos verdes,

que yo nunca besaré.

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Página Dos - Isabel Allende

14 nov 2015

Llega Isabel Allende a Página Dos con una novela muy especial, El amante japonés (Plaza y Janés). Y lo es porque aborda un tema muy especial: el amor en la vejez. En esta ocasión los protagonistas son Alma, una joven que por la irrupción del nazismo viaja hasta California para vivir con sus tíos; su primo, con el que se casará; y el hijo del jardinero japonés que trabaja en la villa familiar, y que se convertirá en su amante. Durante la conversación, Isabel Allende nos habló también de si teme o no a la muerte, de la soledad, de la relación que mantiene con su madre con quien se escribe todos los días, del libro que le hubiera gustado escribir y de muchas otras cuestiones.

En la sección del canon, Ignacio Martínez de Pisón, reciente Premio Nacional de Literatura, nos comenta cuáles son sus tres libros preferidos.
Celebramos también los 60 años de El señor de los anillos de Tolkien y recorremos una nueva ruta literaria. En esta ocasión, viajamos hasta Valencia para subirnos en el Tranvía a la Malvarrosa de Manuel Vicent.

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